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2011/07/31

DOCUMENTACIÓN | CUESTIÓN | LOS HOMOSEXUALES Y LOS GAYS

Los homosexuales y los gays.
Luis Antonio de Villena | Shangay, 2011-07-31
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Un amigo mío, que es homosexual y nunca lo ha negado y además ha vivido en consecuencia con su condición, me comentaba, charlando en los pasados días del Orgullo, una distinción en la que quiero ahondar algo. Me dijo: “Una cosa es ser homosexual y otra cosa es ser gay.” Y resumo lo que siguió: El gay es un homosexual que cree deberse a una militancia, como si estuviera en un partido político. Cree en las manifestaciones, en las proclamas y en toda la actividad colectiva, para mover leyes y buscar igualdades... El homosexual es el que mueve y dice su condición (fuera del armario) pero en ámbitos más privados, y piensa de algún modo que las actitudes personales y culturales pueden llegar a tener más fuerza e incidencia social que las más o menos multitudinarias o en cualquier caso colectivas. Me dijo: Pedro Zerolo es un gay pero el juez Grande Marlaska (ya que pides nombres mediáticos) es un homosexual...

Yo creo que esta diferencia es sustancialmente verdad, pero no se mueve entre el cero y el infinito, es decir, que ambas entidades pueden tener (y tienen en otros) puntos de acercamiento y conexión. Por ejemplo Luchino Visconti o Roland Barthes, por hablar de grandes nombres del pasado inmediato, fueron homosexuales y dejaron constancia de ello, pero no militaron. Sin embargo ¿no hicieron mucho en su momento para la visibilidad del problema homosexual películas como “Muerte en Venecia” o “Ludwig”? Incluso un intelectual tan comprometido (y que murió de sida) como Michel Foucault, aunque tuvo algo de gay en sus ultimísimos años, fue sobre todo un homosexual que con sus libros ensayísticos y sus teorías sexuales abrió camino (desde los años 50) para la normalización homosexual y los hoy llamados estudios de género. En España, en las listas de gays (u homosexuales) famosos, encabezadas inevitablemente por los puramente mediáticos, faltan grandes homosexuales quizá poco gays: el poeta Pablo García Baena, el también poeta Francisco Brines o el aún más visible ( y también académico de la RAE) Álvaro Pombo... Ninguno de ellos tiene especial deseo de ser gay, pero en sus textos poéticos o narrativos la homosexualidad es visible y gustable desde mucho antes del movimiento gay... ¿Por qué no se concilian estos extremos? Nadie está contra nadie, y todos a favor de una vida libre para todos, sin diferencia sexual. Pero es cierto que el homosexual fía más en su labor y el gay en la acción social. Leo un verso de Pablo: “No era el amor y se llamaba Antonio”. Podrá no ser gay pero ese bello poema -de 1980- que defiende la naturalidad de un chapero noble, ¿no normaliza? ¿No da libertad? ¿No rema en la misma dirección? Claro al gay (según muchos) se le puede deber más que al homosexual, porque en un país anchamente inculto como España, la acción callejera y mediática tiene más alcance que el libro o la película. Un director muy irregular pero muy valiente hizo mucho por la visibilidad gay en sus primeras películas comprometidas como “Los placeres ocultos” o “El Diputado” cuando creía combatir intelectualmente (como Pasolini, pese a las distancias) no desde una plataforma gay sino desde la libertad de la izquierda comunista -entonces- o aún extraparlamentaria, Eloy de la Iglesia...

Diríamos que todo es bueno si se hace bien: el activista gay ha tenido (desde los mediales años 70 hasta hoy) una actividad importantísima, aunque acaso haya llegado el turno de revisar modos, objetivos y tácticas. El homosexual que da ejemplo de vida y obra (sin militar) no es más que otro prisma del poliedro. Hay gentes de izquierdas que raramente van a una manifestación pero que en su cátedra o su artículo dignifican y defienden lo que los otros reclaman en la calle. Ambas cosas son buenas, como hay famosos que se derriten con la fama -y se nota- y hay famosos (menos) que detestan cuanto la fama comporta de una ruptura de la intimidad que no desean y que sería democrático salvaguardar.

En general la diferencia grande entre gays y homosexuales se da más entre gente mayor y más joven. Creo que ahora ( y me parece bien) las fronteras tienden a acercarse. Pero la distinción no es impertinente. Alejandro Amenábar ( más bien tímido) ha dicho públicamente que es homosexual, pero poco más y sus películas -hasta hoy- nunca han tocado el tema. ¿No sería, pues, un homosexual consciente mejor que un gay? No importa. Lo que cumple es la libertad y remar -lo dije- en la misma dirección.

2005/12/09

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | EL HOMBRE NO TIENE NATURALEZA. CRISTIANO Y HOMOSEXUAL

El hombre no tiene naturaleza.
Rafael Conte | El País, 2005-12-09

https://elpais.com/diario/2005/12/10/babelia/1134175161_850215.html 

Nacido en Santander en 1939, Álvaro Pombo se educó en el cristianismo más convencional y ortodoxo, por lo que su descubrimiento de la homosexualidad supuso al mismo tiempo su gran rebeldía y su liberación personal, que ahora proclama sin ambages. Con el patrocinio de Juan Benet (con quien riñó después) y bajo Rosa Regàs publicó un libro de cuentos, ‘Relatos sobre la falta de sustancia’, una novela, ‘El parecido’, y otros dos libros de poemas, antes de caer en brazos de Jorge Herralde, quien le proporcionó el premio que lleva su nombre en 1983, con ‘El héroe de las mansardas de Mansard’, con lo que ya se estabilizó el ritmo de crucero con Anagrama, con quien ha publicado un total de 15 libros. Su formación filosófica, el temblor poético y la ternura de su prosa, sus riesgos expresivos y la riqueza cultural y conceptual que respira su prosa han hecho todo lo demás. Al mismo tiempo, siempre refleja un ámbito burgués, de clase media alta, del que escapa mediante un dato de rebeldía, que a veces se instala en ámbitos latinoamericanos, de la teología de la liberación, o de la revolución cristera mexicana, temas a los que se ha acercado llevado de su inspiración religiosa más profunda (en ‘El cielo raso’ y ‘Una ventana al norte’).

Pero Pombo es filósofo de formación, lo cual le permite refutar de antemano la acusación, en el fondo religiosa, de calificar de "contra natura" el amor homosexual, pues como decía Ortega, "el hombre no tiene naturaleza sino historia". Prefiero esta afirmación a lo que el editor afirma en la solapa de que "no hay homosexualidad sino homosexualidades". La novela, que empieza ‘in media res’, se origina en la convivencia entre tres alumnos de un seminario norteño, futuros homosexuales, entre los que se anuda un amor homoerótico y místico que terminará trágicamente cuando uno de los tres confiese su amor a uno de ellos quien lo rechazará violentamente, y que será al fin y a la postre el protagonista de la novela que también terminará no menos trágicamente (lo que me recuerda ‘Los delitos insignificantes’, pues en el fondo no los hay). Quizá este paralelismo final sea lo menos convincente de la novela, como si se tratara de un castigo divino del "mal homosexual", un alto ejecutivo ya jubilado, homosexual refinado y elegante y confortablemente instalado en la vida, pero incapaz de asumir los riesgos de una vida de verdad. Pero, si no hay homosexualidades, sino homosexuales, lo que los une es su inevitable promiscuidad, que Pombo describe con toda minuciosidad -y a veces con realismo escatológico y cruel-, pese a su fundamental delicadeza, pues se trata de una novela escrita contra la superficialidad, que rechaza todo pensamiento correcto, o mitologizar todas las "leyendas doradas" sobre la homosexualidad, que es lo que más va menudeando por ahora -incluido el matrimonio homosexual, que será igual de bueno o malo que el heterosexual, eso Pombo lo tiene claro-, por lo que no ganamos nada al final.

Quizá el episodio que más disuena es el de la madre asesinada de uno de los personajes (inocente, aunque homosexual), por otra parte irresuelto, donde quizá haya un ajuste de cuentas familiar, la de la malagueña Chipri, brutal e intenso, pero que no conduce a nada, pese a estar muy bien escrito. Pues además, Pombo ha añadido un epílogo, donde explica sus intenciones, que sobra quizá por su excesivo moralismo. Pues su fondo religioso, cargado de crueldad, cultura, citas y filosofía -y de un tremendo realismo que a veces resulta profundamente "incorrecto"- le lleva a declarar que hay homosexuales "buenos" y "malos" y a salvar a los primeros y condenar a los segundos. En fin, que así no aclaramos nada, y que al final de tanta poesía y de tanta filosofía, todos seguimos dividiéndonos en buenos y malos, como en las películas del Oeste, que es donde metafóricamente seguimos viviendo. Y que es lo que sigue haciendo la santa Iglesia católica, que continúa proclamando la homosexualidad como "contra natura", y cerrando el paso a sus seminarios a sus adeptos, con lo que el lector no hubiera podido leer esta novela, que es una intensa, poética, tierna, cruel y profunda obra de arte.

Cristiano y homosexual.
El País, 2005-12-09
https://elpais.com/diario/2005/12/10/babelia/1134175162_850215.html

Álvaro Pombo ha escrito ‘Contra natura’ desde la cumbre de su éxito (con su ingreso en la RAE hace menos de dos años) conseguido a base de trabajo, tesón y fidelidad, una fidelidad que transparenta en todo lo que hace, hasta la que supone hacia su editor, Herralde, que le ha publicado todos sus libros (menos dos, sus poemas reunidos y una biografía que denomina "paráfrasis"), sus amigos (José Antonio Marina el primero) y sus afectos y relaciones (como sus fidelidades a San Juan de la Cruz, Rilke y Sartre). Además hay que subrayar que su literatura, de raíces filosóficas, tiene dos orígenes: la religión y la homosexualidad. En su discurso de ingreso en la RAE, habló de "verosimilitud y verdad", y dejando aparte lo estrictamente filosófico, hay que declarar lo cerca que está esta gran novela de los dos términos planteados en esta aparente antinomia (ficción y realidad) que en realidad no lo es, pues trata de unirlos de manera irremediable. Y para verlo, recordaré una escena televisiva, contemplada en Francia, hace pocos años, de una entrevista que le hicieron a un escritor francés muy conocido en vida, Marcel Jouhandeau, cristiano y homosexual, cuando respondió a la pregunta de cómo podía conciliar su homosexualidad con su profundo cristianismo: "Yo me encontré con el cuerpo de Cristo joven, reposé en su regazo, y eso me ‘desgració’ a las mujeres para siempre". Es la mejor imagen (pese a la posible blasfemia) de lo que la filosofía ortodoxa y convencional (sobre todo religiosa) llamaba hasta hoy "contra natura", expresión que Pombo utiliza hoy para negarla en esta magnífica novela, una de las dos o tres mejores que nos ha dado hasta hoy, del conjunto de las doce que nos ha entregado y que le han colocado en la primera fila de nuestra narrativa actual. Recuerden -sobre la santidad- ‘El metro de platino iridiado’ (1991, Premio de la Crítica) o la pacifista ‘La cuadratura del círculo’ (1996, Premio Fastenrath de la RAE), sus obras maestras, junto a ‘Donde las mujeres’ (1999, Premio Nacional de Literatura) y la que ahora comento y recomiendo vivamente.

2002/03/15

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA EDICIÓN ESPAÑOLA PREMIA 'EL CIELO RASO', DE ÁLVARO POMBO

Los editores españoles premian ‘El cielo raso’, de Álvaro Pombo.
Emma Rodriguez | El Mundo, 2002-03-15

https://www.elmundo.es/elmundolibro/2002/03/15/anticuario/1016139802.html 

Sorpresa es la palabra que mejor define el fallo de la primera edición del Premio de Novela José Manuel Lara, un galardón destinado a valorar la mejor obra en castellano de 2001 a juicio de los editores españoles. Todo apuntaba a que Javier Cercas, autor revelación con su novela "Soldados de Salamina" iba a ser el vencedor, pero al final, contra todo pronóstico, el jurado optó por una apuesta segura, Álvaro Pombo con ”El cielo raso” .

Pombo, un autor ya consolidado, con una larga trayectoria a sus espaldas avalada por premios como el de la Crítica y el Nacional de Narrativa con títulos como “El metro de platino iridiado” y “Donde las mujeres”, pudo con Cercas, un escritor prometedor cuya novela, “Soldados de Salamina” se ha convertido, sin duda alguna, en el fenómeno literario del año, con cerca de 200.000 ejemplares vendidos y el apoyo de críticos y escritores (estos últimos premiaron al autor hace poco con el Salambó, otro galardón recién nacido).

Cambio de rumbo
Quizás en el ánimo de los editores pesó el hecho de que la novela de Cercas ya estaba lo suficientemente difundida o que, ante lo previsible, mejor cambiar el rumbo. Pero la ruleta no se paró en "Lo real", de Belén Gopegui, una obra que ha sido alabada insistentemente por su originalidad, ni en "Romanticismo", de Manuel Longares, una sorprendente historia de la burguesía madrileña con la que el autor se ha ganado del todo el respeto de la crítica.

Tampoco benefició esta vez a Eduardo Mendoza, entre los finalistas con "La aventura del tocador de señoras". La fortuna, en forma de talón con 150.000 euros (25 millones de pesetas), para que Anagrama promueva la distribución del libro, llamó a la puerta de Álvaro Pombo.

El autor se mostraba «ilusionado», «porque aunque no es mi primer premio, éste tiene el añadido de que lo conceden los editores», señaló a este periódico.

En “El cielo raso” (Anagrama) Pombo incide en sus temas habituales, desde la recreación de la infancia como fuente de todo lo que uno es, hasta la inutilidad vital y la lucha por imponerse al fracaso, pero, en esta ocasión el autor sale de los interiores de otras de sus obras y hace volar a El Salvador a uno de sus protagonistas.

Por esa ventana abierta penetran muchas preocupaciones de actualidad en lo que, según el propio autor, es «un claro intento de reflexionar sobre cómo debe ser entendida la homosexualidad hoy» y sobre «cómo el cristianismo debe volver a encontrar su lugar en la vida de las personas».

Solidaridad
«La Iglesia debe dejar de ser institución y ponerse en contacto con la realidad», señalaba ayer el escritor, incidiendo en el protagonismo que cobra en “El cielo raso” la teología de la liberación, la toma de contacto de su personaje con los jesuitas de El Salvador, «todo un ejemplo de solidaridad, una demostración de que el cristianismo debe y tiene que estar del lado de los marginados, de los pobres, de las víctimas».

Pombo reconoce también que esta novela es la que más elementos autobiográficos contiene. «Aquí hablo de los homosexuales y lo hago desde mi propia experiencia, con la intención de sacar a la homosexualidad de su gueto, de ofrecer una imagen abierta de la misma como una forma más de comunicación amorosa».

Los editores que han conformado el jurado han sido: Jorge Herralde (Anagrama); Joaquim Palau (Destino); Luis Suñén (Espasa); José Huerta (Lengua de Trapo); Claudio López Lamadrid (Mondadori); Carlos Pujol (Planeta); Ana María Moix (Plaza & Janés); Manuel Borrás (Pre-Textos); Pere Gimferrer (Seix Barral); Andrés Ibáñez (Siruela) y Beatriz de Moura (Tusquets).

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...