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2018/04/18

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | PACO CLAVEL: "TOMÁS DE ANTEQUERA FUE UN ESTILISTA DE LA COPLA"

Paco Clavel: "Tomás de Antequera fue un estilista de la copla".
Sara Laderas López | El Eco de Valdepeñas, 2018-04-18

https://www.elecodevaldepenas.es/texto-diario/mostrar/1057534/paco-clavel-tomas-antequera-estilista-copla 

Este fin de semana Valdepeñas rendirá homenaje a su paisano Tomás de Antequera como se merece. Con motivo del 25 aniversario de su muerte, el Museo Municipal acogerá una exposición que se inaugura este viernes a las 20:30 horas y el Teatro Auditorio Municipal acogerá el sábado un musical dedicado al artista a partir de las 20:00 horas. Dos citas imprescindibles para recordar la figura de Tomás de Antequera y donde también habrá otro nombre propio, el de Paco Clavel, quien ha participado activamente en la organización de estos actos de homenaje, ya que conoció y coincidió en los escenarios con el valdepeñero y con quien hablamos en esta entrevista.

¿Cómo surgió esta colaboración en los actos de homenaje a Tomás de Antequera?
Yo conocí a Tomás de Antequera. Tuve la oportunidad de actuar en televisión con él, en un homenaje que le hicieron en un programa de copla de Carlos Herrera. Hace años se le hizo un homenaje a Tomás de Antequera y pensando en el tiempo que hacía que había fallecido me dí cuenta de que este año era el 25 aniversario. Contacté con el Ayuntamiento, con el alcalde y todas las fuerzas vivas y empezamos a darle forma.

Entre los actos que se van a celebrar hay una exposición. ¿Qué vamos a poder ver en ella?
Pensamos que sería muy interesante hacer una exposición con todo lo que hay de Tomás de Antequera, con lo que pudiéramos rescatar. La familia ha aportado muchas cosas ya que prácticamente es la única que tiene casi todo. Las chaquetas las donaron al Museo del Traje de Madrid y es casi imposible sacarlas, así que exhibiremos las que tenemos, que son unas cuatro, y luego también fotos de las otras que están en Madrid. Y fotos de su carrera, partituras, discografía, objetos personales... Es una ocasión muy interesante de rendirle tributo al paisano que fue uno de los grandes de la copla. La exposición se llama 'El arte en la copla: Tomás de Antequera'.

También habrá un concierto. ¿Cómo será?
También pensamos que sería interesante hacer un musical con todo el repertorio de Tomás de Antequera. Conectamos con gente muy joven que son fans de Tomás de Antequera y están, por ejemplo, un flamenco cordobés que es Antonio Mejías, Adrián Amaya que es fan de al copla y de Tomás, Raúl de Parra, la Unión Musical Ciudad de Valdepeñas, José Damián Donado que hará un baile, y la participación especial del sobrino de Tomás que es Demetrio Antequera. Y a la guitarra estará Cristino Quintana. Y lo presentaremos José Manuel Parada y yo.

¿Cómo invitarías a la gente a ir a estos actos?
Llamo a los paisanos para que le rindan el homenaje que se merece a Tomás de Antequera, que vayan a la exposición y también al concierto.

¿Es Tomás de Antequera un personaje desconocido para los valdepeñeros en la actualidad?
Creo que sí. Con todas las redes que hay hoy en día... Por eso queremos reivindicarlo en este 25 aniversario para que la gente más joven, que igual no es muy aficionada a la copla, pero para que sepan que fue un personaje importante dentro de los que ha habido en Valdepeñas. Está a la altura de otros como Gregorio Prieto en la pintura o Francisco Nieva en el teatro. No conviene olvidarlos. Tomás de Antequera fue muy importante en los años 40 y 50 en la copla.

¿Qué papel jugó Tomás de Antequera dentro de la copla?
Creo que fue un personaje muy importante, muy personal, aportó una voz única que fue alabada nada más y nada menos que por doña Concha Piquer que no daba alabanzas a nadie. También introdujo los crótalos, el vestuario. Pionero fue Miguel de Molina pero cuando éste se exilió quedó Tomás de Antequera y no se le ha reconocido con el valor que tiene. Espero que a partir de ahora los paisanos le reconozcan el valor que tiene porque fue también un personaje a nivel nacional e incluso en Hispanoamérica. Es todo un artista nacido en Valdepeñas.

¿Tienes alguna anécdota de alguna vivencia que tuvieras con él? ¿Cómo era Tomás de Antequera?
Era una persona un poco retraída y tímida porque tenía un defecto en la vista, no veía mucho, y a lo mejor se le notaba inseguro. Pero estuvo muy simpático cuando estuvimos actuando en televisión en las coplas de Carlos Herrera y él me halagó. Tuve también la oportunidad de rescatarlo en los años 80 para que actuara en el Manuela, que era un café muy moderno, que fue ya la última etapa de Tomás de Antequera. Yo aporté lo que pude para que él estuviera en el candelero.

¿Y si lo tuvieras que definir con un adjetivo cuál sería?
Un estilista de la copla.

¿Qué proyectos tienes ahora mismo?
Vamos a hacer una exposición en Orense con portadas de discos de todas las etapas sobre todo de los años 80. Y también tengo un proyecto que nos llevará a Roma con Alaska y Mario para unas jornadas que habrá entre Italia y España. Y sigo en Radio Nacional haciendo el programa Extravaganza y ahora voy a colaborar también en Radio 3 de RNE. Hago lo que me apetece y lo que me divierte. Y lo de Valdepeñas me hace mucha ilusión.

¿Sigue entre tus deseos crear un museo en Valdepeñas?
Estaría muy bien y muy interesante, no por mí, pero porque puedo aportar muchas cosas que tengo y que no quiero que se pierdan. Estaría muy bien crear un espacio y hacer exposiciones diferentes, llevando a gente distinta. Es un proyecto muy interesante que podría aportar mucho a la cultura pop. Así que si se animan las fuerzas vivas, yo encantado de la vida.

2002/03/19

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LUIS CERNUDA EN UNA CONSTELACIÓN EVIDENTE Y BENÉFICA

Una constelación evidente y benéfica.
Luis Cernuda encontró en su vida solitaria la fuerza para crecer como hombre y desarrollar su obra literaria.
Santiago Belausteguigoitia | El País, 2002-03-19
https://elpais.com/diario/2002/03/20/andalucia/1016580159_850215.html 

Luis Cernuda (Sevilla, 1902 - México, 1963) antepuso siempre el ser al tener. Intratable, exquisito, solitario, malvado, digno, arisco, insobornable, aburrido, testarudo, soñador, susceptible, elegante, ensimismado... Al escritor sevillano se le han aplicado los adjetivos más opuestos porque la vida de un hombre siempre rompe las costuras que tratan de clasificarla. Cada hombre es un enigma. Con la urdimbre de una vida en apariencia anodina se puede escribir una gran novela. Y esto es todavía más acusado con la vida de un hombre tan especial como Cernuda.

La soledad es la clave de todo. Cernuda fue una de esas personas para las que la soledad es un reino propicio. 'Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú, está la soledad. Mas esa soledad, que de todo te separa, no te apena. ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad. Poco o mucho, lo que tú seas, a ella se lo debes', escribe Cernuda en ‘Ocnos’. Y añade: '(...) la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte'.

Hijo de un comandante, Cernuda se crió en un hogar donde reinaba la disciplina más agria. Los aires castrenses que respiraba su padre en el cuartel llenaban la casa de tristeza. El poema ‘La familia’ da rienda suelta a sus evocaciones. '¿Recuerdas tú, recuerdas aún la escena / a que día tras día asististe paciente / en la niñez, remota como sueño al alba? / El silencio pesado, las cortinas caídas, / el círculo de luz sobre el mantel, solemne / como paño de altar, y alrededor sentado / aquel concilio familiar, que tantos ya cantaron, / bien que tú, de entraña dura, aún no lo has hecho. // Era la cabecera el padre adusto, / la madre caprichosa estaba en frente, / con la hermana mayor imposible y desdichada, / y la menor más dulce, quizá no más dichosa, / el hogar contigo mismo componiendo, / la casa familiar, el nido de los hombres, / inconsistente y rígido, tal vidrio / que todos quiebran, pero nadie dobla', escribe el poeta.

Un rato de olvido
A continuación, Cernuda confiesa que sus padres lo 'hicieron / en un rato de olvido indiferente, / repitiendo tan sólo un gesto transmitido / por otros y copiado sin una urgencia propia, / cuya intención y alcance no pensaban'. Sus padres le dieron la vida 'y con ella la muerte de dura compañera'. Pero hubo algo que no le dieron: '(...) y eso eres: / fuerza de soledad, en ti pensarte vivo, / ganando tu verdad con tus errores'.

Frente a una descripción demoledora de la institución familiar, Cernuda opone la soledad, ese territorio donde se mueve con su propio código, que tan poco tiene que ver con la moral dominante. Su homosexualidad encontró en Sevilla un ambiente hostil que le empujó aún más hacia la soledad. Sin embargo, con el tiempo, adoptó una actitud de sinceridad desafiante y llevó con orgullo su diferencia.

Es más, Cernuda siempre despreció a los homosexuales que intentaban ocultar su condición. En ‘Ocnos’ recuerda la impresión que le produjeron en la infancia 'unos seres misteriosos a quienes llamaban 'los maricas'. 'Iban vestidos con blanca chaqueta almidonada, ceñido pantalón negro de alpaca, zapatos rechinantes como el cantar de un grillo, y en la cabeza una gorrilla ladeada, que dejaba escapar algún rizo negro o rubio. Se contoneaban con gracia felina, ufanos de algo que sólo ellos conocían, pareciendo guardarlo secreto, aunque el placer que en ese secreto hallaban desbordaba a pesar de ellos sobre las gentes', señala Cernuda. Ser diferente, apunta el escritor, puede ser también motivo de orgullo. Y estos homosexuales de su infancia tenían 'dignidad de alto personaje en destierro' y miraban con 'desprecio' a los curiosos.

Luis Antonio de Villena
hace en ‘Biografía del fracaso’ un retrato ajustado del poeta. 'Casi todas las personas que conocieron a Luis Cernuda y que me hablaron de él -ante mi habitual requisitoria- solían coincidir en lo mismo: Luis era un carácter difícil, un hombre extraño, antipático, frecuentemente intratable. Alguien, incluso, llegó a apuntar que 'no era buena persona', escribe Villena. 'Pero siempre que yo oía sus rarezas y su intratabilidad, pensaba: este hombre debió sufrir mucho y sufrir de verdad', matiza Villena.

En la Universidad de Sevilla Cernuda conoció al poeta Pedro Salinas. Catedrático de Lengua y Literatura, Salinas ejerció de mentor ante aquel joven sensible. Le abrió caminos y le aconsejó determinadas lecturas. Cernuda se adentró en los clásicos, en la obra de Baudelaire, Rimbaud... Y descubrió a Gide, que le reconcilió con su homosexualidad.

En 1927, Cernuda publicó ‘Perfil del aire’. La crítica arremetió contra él y le acusó de plagiar a Jorge Guillén. El carácter huraño del poeta se agudizó ante los ataques. Pero quizás Cernuda tenía más razón de lo que muchos admiten. Su susceptibilidad estaba parcialmente justificada. Una carta de Pedro Salinas a Jorge Guillén, fechada a comienzos de 1927, muestra cómo a este último no le agradó demasiado que Cernuda publicara su libro. Salinas habla en la carta de 'la cuestión Cernuda'.

'Porque es imposible ya evitar la salida de ‘Perfil del aire’ y eso a ti te contraria un poco, por lo que veo. Es imposible evitarlo por razones materiales, esto es que ya está entregado y anunciado y Cernuda con una ilusión obsesiva por verlo hecho, y por razones psicológicas, éstas son la reserva de Cernuda, su testarudez, lo difícil que sería cualquier insinuación dilatoria por mi parte. Y yo estoy verdaderamente desesperado porque me considero el culpable de todo. Si Cernuda hace versos es casi por mi influencia, si te leyó a ti y se entusiasmó con tu lenguaje fue por mí, y si ha publicado en alguna parte por mí ha sido también. Y yo, hacedor inconsciente, estaba formando una criatura poética a tu semejanza literaria, y que hoy te molestes con el anuncio de su libro', le escribe Salinas a Guillén.

'Ese librito'
'Comprenderás mi disgusto. Aunque por otra parte no tienes razón alguna para desear con fuerza que no salga ese librito. Tú sabes, y no soy yo quien te lo va a decir, la distancia que va en extensión e intensidad, de tu poesía a la de Cernuda. Y todo el mundo sabe quién eres tú, qué edad poética tienes, y cuál es tu familia lírica. Es decir, el librito de Cernuda es casi un éxito tuyo, una conquista antes de salir a la batalla', escribe Salinas a Guillén. La cita es larga, pero merece ser transcrita por su elocuencia. Guillén, como prometedor hombre de letras consciente del alto papel que debe ejercer en el mundillo poético, se enojó por el hecho de que el joven Cernuda osara publicar su poesía antes que él. Guillén publicó la primera edición de ‘Cántico’ en 1928.

Debía de ser tan grande la irritación de Guillén por el atrevimiento de Cernuda que Salinas ironiza con la posibilidad de matarlo. 'Desde luego tu nombre irá en el libro: Cernuda piensa dedicarme a mí el librito, y la última poesía a ti. Ésa es su intención: yo he insistido un poco por que se cambiaran los términos para dar más importancia a tu nombre, pero no puede ser. No habrá, claro es, más dedicatorias en el libro. Eso ya es una señal de conocimiento y reconocimiento, prenda de aprendizaje en tu escuela, ¿no? Pero si tu contrariedad persiste, yo, culpable de todo, estoy dispuesto a matar a Cernuda y a comprar la edición íntegra de su obra póstuma para regalarla a una biblioteca pública y evitar así que se lea', escribe Salinas. Cuando Cernuda hablaba de incomprensión y hostilidad a su persona hay que reconocer que, como mínimo, tenía un poco de razón.

Una historia amorosa
Cernuda abandonó Sevilla en 1928 tras la muerte de su madre. Tras dar clases en Toulouse se afincó en Madrid. Allí vivió una de sus historias de amor más intensas. Serafín Ferro era un muchacho gallego tan guapo como pobre. Cernuda lo conoció a través de Federico García Lorca en 1931. El joven estaba hambriento y se acercó a Lorca en una taberna pidiéndole ayuda. Lorca le invitó a un pepito de ternera.

Ferro se ofreció al hombre de éxito que era Lorca y el poeta granadino lo rechazó. Lorca presentó al joven menesteroso a Vicente Aleixandre. A éste no le agradaban las relaciones sentimentales que tuvieran un componente venal. Finalmente, Lorca redactó un billetito de presentación para Cernuda. El poeta se enamoró de Ferro, que se fue a vivir con él. Con todo, al joven le gustaban las mujeres, lo que ocasionó crisis de celos. De la ruptura surgió el libro ‘Donde habite el olvido’ (1934).

Según avanzaba el periodo de la II República Cernuda se introdujo en los círculos revolucionarios hasta decantarse en su apoyo. Salinas le describe así en una carta a Guillén fechada el 19 de marzo de 1936. 'Mucho me temo que Federico [García Lorca] en su carrera de noble emulación con Rafael [Alberti] caiga también en el garlito 'social'. Ya parece que ha escrito un drama comunistísimo para no dejarse pisar. Como detalle pintoresco te diré que en la manifestación de hace quince días se leía un gran letrero que rezaba así: 'Los escritores revolucionarios españoles'. Lo llevaban de un extremo Rafael Alberti, de otro Luis Cernuda y ‘seguían’ Manolo Altolaguirre, sin duda en calidad de masa. A todos ellos les tiene trastornados lo que ellos denominan lo social', escribe Salinas.

En efecto, Cernuda colaboró en la revista ‘Octubre’, fundada por Alberti, y aportó poemas de corte político en una línea revolucionaria. Su apoyo a la II República en la guerra civil no tuvo fisuras. Incluso, ya en el exilio, confesó a varias personas que nunca volvería a una España gobernada por Franco. Cernuda llega a contraponer en un poema la España franquista con la de Benito Pérez Galdós. 'La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla, / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta'.

Cernuda se dirigió al Reino Unido en febrero de 1938. El poeta impartió clases en Glasgow y Cambridge. Fue una etapa dura en su vida de la que surgió el poemario ‘Las nubes’ (1940) y la espléndida prosa de 'Ocnos' (1941). Cernuda regresa a Sevilla con su imaginación en ‘Ocnos’. Es un retorno a la infancia, al escenario mítico en que descubrió el mundo y su belleza. Como muestra de ese sentimiento ambivalente hacia su ciudad natal Cernuda nunca nombra a Sevilla en ‘Ocnos’.

'Y nunca echó de menos Sevilla (una ciudad que dijo aborrecer); echó de menos -otra cosa es- su juventud. Ese reino de la infancia que nos han enseñado a fabricar. Si ‘Ocnos’ son bellísimas prosas líricas, que añoran un tiempo perdido -centrado en Sevilla- no hay que olvidar que ese libro se escribió en Glasgow, que era exactamente lo opuesto a su sueño edénico, y por un solitario desesperado', recuerda Villena en su libro.

En 1945, dejó Cambridge para vivir en Londres, donde residió dos años. Cernuda vivió allí una intensa relación con Felicidad Blanc, la esposa del poeta franquista Leopoldo Panero. Blanc evoca esta relación en su libro de memorias ‘Espejo de sombras’. Cernuda era el solitario de siempre. El pintor Gregorio Prieto, con el que compartía un estudio, le habló a Felicidad Blanc de la soledad de Cernuda. El pintor le contó que 'Luis, siempre en Navidad, dice estar invitado a alguna casa de amigos, y luego [Gregorio Prieto] descubre que no es verdad, que ha pasado esas fechas solo'.

Cernuda y Blanc entablaron una intensa relación. La mujer de Panero compartió con el poeta sevillano el recuerdo de su hermano muerto en la guerra civil. 'Le digo: 'Gracias por haberme escuchado: hacía tantos años que no hablaba de mí'. Nos miramos intensamente, juntamos nuestras manos como dos personas que ya desde [hacía] mucho tiempo sabíamos que nos encontraríamos', escribe Blanc.

'Salíamos siempre con el niño (Juan Luis, el hijo de Felicidad Blanc y Leopoldo Panero), y hablábamos durante horas enteras de tantas cosas como habíamos callado. Pero nunca de nuestro amor, como si la presencia de Juan Luis hiciera imposible hablar de ello', relata Blanc. El recuerdo de sus conversaciones y paseos con Cernuda llenará parte de la vida de esta mujer. Los vínculos sentimentales no saben de leyes ni de reglas. Hay tantas historias de amor como personas. La relación entre Cernuda y Blanc fue un episodio que añade complejidad y riqueza a la vida del poeta.

Llegada a EE UU
En 1947, Cernuda marchó a dar clases a Mount Holyoke (EE UU) y permaneció allí hasta 1952. En unas vacaciones de verano se enamoró en México de un muchacho. Fue otro de los episodios sentimentales de su vida de los que quedó constancia, en concreto en 'Poemas para un cuerpo' (1956). 'Sin querer has deshecho / cuanto mi vida era, / menos el centro inmóvil / del existir: la hondura / fatal e insobornable. // Muchas veces temía / en mí y deseaba / el fin de esa apariencia / que da valor al hombre / para el hombre en el mundo. // Pero si deshiciste / todo lo en mí prestado, / me das así otra vida', escribe el poeta. Cernuda reconoce las dificultades de su amor: 'Morir parece fácil, / la vida es lo difícil: / ya no sé sino usarla / en ti, con este inútil / trabajo de quererte, / que tú no necesitas'.

Una carta de Guillén a Salinas fechada el 14 de julio de 1951 da cuenta de la mala relación de aquél y Cernuda. 'Principal fricción, por fortuna, sin importancia: el sujeto Cernuda. Le encontré en casa de Emilio Prados. Y me habló con tal saña de algunos amigos comunes que, sin responderle, di por terminada mi relación con él. Hubo claramente un rompimiento silencioso. Esta vez sentí una impresión que no era de antipatía. Cernuda -o 'Cernida', como dice Moreno Villa, don José- no me es antipático; me repugna', escribe Guillén a su amigo. La carta presenta a Cernuda con esos tintes negativos que se le suelen atribuir, pero tampoco hay que olvidar que no fue nunca santo de la devoción de Guillén.

Cernuda murió en México en 1963. Murió solo. Estaba en ese reino -la soledad- que siempre lo acogió en su esfuerzo por ser un hombre mejor. '-Yo, dijo finalmente Albanio, poseo el deseo de no tener propiedades. Las propiedades (...) no son nuestras, sino nosotros de ellas; ellas son las poseedoras y nosotros los poseídos (...) Estáis presos por vuestras propiedades y en vuestras propiedades, y ya no sois hombres, sino objetos', escribió Cernuda en ‘Variaciones sobre tema mexicano’.

1992/11/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SURREALISMO ARCÁDICO

Surrealismo arcádico.
Francisco Calvo Serraller | El País, 1992-11-14

https://elpais.com/diario/1992/11/15/cultura/721782009_850215.html 

Nacido en la localidad manchega de Valdepeñas en 1897, con el fallecimiento de Gregorio Prieto desaparece uno de los últimos y más genuinos representantes de la generación del 27, en la que poesía y pintura estaban espontáneamente hermanadas. En este sentido, la amistad de Gregorio Prieto con los poetas Lorca, Cernuda y Aleixandre fue tan poderosa y cordial que pudo superar los trágicos acontecimientos que sobrevinieron con la guerra civil, aunque ésta supusiera la muerte del primero, el exilio exterior del segundo -al que Gregorio Prieto acompañó durante su amarga estancia en el Reino Unido- y el exilio interior del tercero. Gregorio Prieto fue, en efecto, un espíritu inquieto, versátil y jovial, amante apasionado de la vida, al que muy pocas cosas eran capaces de desanimar. Vino a Madrid a comienzos del siglo que ahora termina para estudiar ingeniería, pero pronto comprendió cuál era su verdadera vocación e ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde realizó brillantes estudios que posteriormente continuó como becario en la Academia de Roma.

En los años veinte ya había consolidado Prieto su particular universo artístico, donde se mezclaban armoniosamente conjugados el clasicismo y la vanguardia, un poco a la manera del ‘novecentismo’ italiano, que deslumbró a su personalidad culta y refinada. Estas maneras sabias y dúctiles, de la mejor escuela, junto con sus portentosas facultades como dibujante, acabaron, no obstante, floreciendo al ponerse al servicio de una poética surreal, que él siempre interpretó de forma lírica, como ensoñaciones arcádicas pobladas de bellos marineros.

Elegante sincretismo
Heraldo precoz de la nueva visión de la vanguardia histórica, Gregorio Prieto tuvo una gran influencia durante los años veinte en la incipiente renovación plástica de nuestro país, y marcó la senda de elegante sincretismo que luego siguieron muchos pintores españoles de la llamada Escuela de París. Cuando se produjo la guerra civil, participó en el Pabellón Español de la República en la Exposición Internacional de París de 1937, donde se exhibieron también las míticas obras de Picasso, Miró, González...

Tras la guerra, no perdió el ímpetu renovador ni su juvenil afán de aventura. Así, Gregorio Prieto continuó viajando por todo el mundo y participó en la creación del postismo con Eduardo Chicharro, un movimiento en el que de nuevo poesía y pintura se daban la mano. A partir de entonces se produjo un redescubrimiento del paisaje natal de La Mancha, que trató con especial amor y del que quedaron como más conocido testimonio una emblemática serie de los característicos molinos de viento. En estos paisajes se puede apreciar que no sólo estaba tocado por la gracia del arabesco que adorna a los buenos dibujantes, sino que también era un magnífico colorista, de tonos cálidos y empastados. Con todo, siguió desplegando sus múltiples facultades hasta prácticamente el fin, pues, además de pinturas, dibujos, esculturas y ‘collages’, ilustró muchísimos libros, especialidad en la que era un verdadero maestro.

Presente en cuantos cursos de arte, revistas de vanguardia o acontecimientos varios que se organizaron en nuestro país durante las últimas décadas, no por razones espúreas [espurias], sino por el puro placer y contentamiento que le producían el trato con lo juvenil y la ilusión, cuando la ya avanzadísima edad le obligó a una vida retirada se recluyó sin amargura y con la actitud más generosa, ya que donó toda su obra al pueblo español, como se puede ahora contemplar en la hermosa fundación de su localidad natal de Valdepeñas. Académico honorario de San Fernando en 1990, Gregorio Prieto recibió muchos otros galardones a lo largo de su dilatada y fecunda existencia, pero lo más importante es la huella que ha dejado en el arte español contemporáneo, que le cuenta entre sus mejores creadores de vanguardia.

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GREGORIO PRIETO, OLVIDADO EN EL REINA SOFÍA

Olvidado en el Reina Sofía.
Juan Antonio Álvarez / Rafael Doctor | El País, 1992-11-14

https://elpais.com/diario/1992/11/15/cultura/721782002_850215.html 

La muerte de Gregorio Prieto coincide con un periodo de olvido tanto de su persona como de su obra. En septiembre se inauguró la colección permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y en ella se ignora por completo a este pintor, a pesar de que el espacio de las vanguardias de los años veinte y treinta dedica una sala al realismo y a la figuración cercanas al surrealismo. Distintas etapas jalonan la creación artística de Gregorio Prieto. Hasta finales de los años veinte su temática se reduce al paisaje, a la naturaleza muerta y al retrato, tratados de una forma cercana al impresionismo. Su relación con la literatura y especialmente con la ‘Generación del 27’ lo marcarán profundamente. En 1928 consigue una beca para la Academia Española de Bellas Artes de Roma, donde permanece hasta 1932. Es ahora cuando crea sus mejores obras pictóricas: ‘Serie de los maniquíes’ y ‘cuadros greco-romanos’. En la primera, se traduce la influencia de Giorgio de Chirico. Escenas de maniquíes andróginos entrelazados que traslucen una sexualidad reprimida. Al igual que, en la segunda, marineros y personajes romanos pueblan ruinas clásicas en una actitud ambigua. Se trata la temática homosexual de una forma hasta entonces inédita en la pintura española.

No obstante, este atrevimiento se encubre a través de una poetización hedonista. También en Roma, junto con Eduardo Chicharro, hijo, y en contacto con el cineasta Carl Dreyer, realiza una serie de imágenes fotográficas en las que el pintor adopta roles de masculinidad. Estas fotografías constituyen un ejercicio de narcisismo que será una de las constantes de su obra.

En 1936, el inicio de la guerra civil española y, en concreto, el asesinato de Federico García Lorca, deciden su exilio voluntario en Londres. Allí vivirá durante varios años con Luis Cernuda. En esta época inglesa se centra en el dibujo, llegando a ser maestro de la línea.

Regresa a Madrid en 1947, pero su miedo y su inmersión en la raquítica vida cultural del momento anulan al creador vanguardista; espíritu que únicamente vuelve a aflorar en sus contactos con el postismo y en una serie de fotomontajes y collages de finales de los sesenta. Tras su vuelta, Gregorio Prieto se establece como un retratista de la clase alta y un pintor de paisajes y molinos. Esto, junto con su excesiva productividad y actitud mercantilista configuran la negativa imagen que actualmente se tiene de él.

Juan Antonio Álvarez y Rafael Doctor son historiadores de arte.

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE EN UN ASILO DE VALDEPEÑAS GREGORIO PRIETO, PINTOR DE LA 'GENERACIÓN DEL 27'

Muere en un asilo de Valdepeñas Gregorio Prieto, pintor de la 'generación del 27'.
El artista, de 95 años, participó con intensidad en los movimientos españoles de la vanguardia.
Luis Navarrete | El País, 1992-11-14
https://elpais.com/diario/1992/11/15/cultura/721782001_850215.html 

Gregorio Prieto fue ingresado el pasado 5 de octubre en el hospital Gutiérrez Ortega de Valdepeñas con una infección pulmonar. En ese momento se temió por su vida, pero logró recuperarse y fue dado de alta dos semanas más tarde. En la madrugada de ayer murió en el asilo a causa de una trombosis. La capilla ardiente quedó instalada sobre las 14.30 en la fundación que lleva el nombre del pintor, y el funeral se celebrará hoy en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción. El pintor quedó inválido en 1975 tras una caída en su casa de Madrid, y decidió en 1988 trasladarse a Valdepeñas, su ciudad natal, e ingresar en la residencia de ancianos. Gregorio Prieto nació el 2 de mayo de 1897, y cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, donde fue compañero de Rafael Alberti. En 1919 realizó su primera exposición, en el Ateneo de Madrid, que fue inaugurada por la reina Victoria Eugenia.

Cinco años más tarde inició una intensa amistad con Federico García Lorca. Expuso sus pinturas en Roma, París y Estados Unidos, y en 1937 fue seleccionado para participar en el pabellón de España de la Exposición Internacional de París con su cuadro ‘Luna de miel en Taormina’, pintura que desapareció en esa muestra y fue encontrada 50 años más tarde en los sótanos del palacio Albéniz de Barcelona.

En 1948, tras volver de su exilio londinense, realizó una exposición en el Instituto Británico de Madrid y recibió homenajes en Madrid y en Barcelona. 1968 fue un año importante para el artista, ya. que se constituyó la fundación Gregorio Prieto. En la actualidad esta institución posee el museo Gregorio Prieto de Valdepeñas, inaugurado en 1990, y donde se encuentra una gran parte de su obra, además de originales de Picasso, Miró, Chagall, De Chirico, Alberti y García Lorca, entre otros. El día de la inauguración le fue impuesta la medalla de oro de Castilla-La Mancha. Gregorio Prieto había recibido anteriormente, en 1982, la medalla de las Bellas. Artes.

Prieto recibió su última distinción en 1990, cuando fue nombrado académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Los miembros de la Academia salieron de Madrid, por primera vez en su historia, para imponerle la medalla a Gregorio Prieto en el museo que lleva su nombre, ante la imposibilidad de éste de viajar a Madrid. Un grupo de historiadores del arte (Juan Guardiola, María Jesús Morillo, Juan Antonio Álvarez y Rafael Doctor) preparan en la actualidad una muestra antológica del artista.

1979/11/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | GREGORIO PRIETO EN UN ACTO EN RECUERDO DE FEDERICO GARCÍA LORCA

Acto en recuerdo de García Lorca.
El País, 1979-11-29

https://elpais.com/diario/1979/11/30/cultura/312764404_850215.html

Ayer se celebró un acto en recuerdo de Federico García Lorca en la sede de la Residencia de Estudiantes (Pinar, 21), organizado por el Grupo de Empresas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Intervinieron: Miguel A. Almodóvar, Gregorio Prieto, la soprano Ana Higueras y el pianista Miguel Zanetti. Cerró el acto Emilio Sáez, vicepresidente del CSIC. El pintor Gregorio Prieto cedió trece dibujos de García Lorca, del que afirma que «cuando un artista lo es, en la auténtica concepción del término, raramente se limita a un solo campo de actividad artística. Este es el caso de Federico García Lorca: poeta, pintor, músico, autor y actor teatral... Artista con mayúscula, en suma».

«Federico se sintió siempre fuertemente atraído por la pintura, toda su obra poética es un registro de color, llegando, en ocasiones, a lo obsesivo, como en el «Romance sonámbulo», donde nombra veinticuatro veces el color verde, formando una armonía cromática que, como en los cuadros de Veronesse, preside la composición con una serie de matices de gama verdosa.»

«Con frecuencia, sus temas son figuras de marineros o arlequines», añade Gregorio Prieto, «marineros borrachos, de cuyas cabezas salen, como fuentes, dos chorros de agua, mezclando la vida y la muerte, el vicio y la virtud, o el vértigo de aguas arremolinadas y mareantes, que tienden a caer, pero que mágicamente se mantienen en pie. De sus gorras marineras surgen a veces misteriosas y caprichosas cintas, que se transfiguran en inquietantes pájaros marinos.».

«En los dibujos de Lorca», concluye, «no hay maestría de pintor, pero tienen, en cambio, toda la fuerza y la delicadeza del sentimiento poético de un pincel de inspiración. Hacía sus dibujos por amor, como todo lo que ordenaba su vida, que era una cántara llena de ungüentos maravillosos, constantemente desbordada y que aún hoy sigue llenando todos los ámbitos con el perfume que dejó su recuerdo».

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...