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1986/11/05

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | UNA CONDENA INMORAL

Una condena inmoral.
Gianni Gennar | El País, 1986-11-05

https://elpais.com/diario/1986/11/06/opinion/531615610_850215.html 

Lo que más me ha sorprendido del documento del cardenal Ratzinger sobre los homosexuales es su evidente inutilidad, puesto que no contiene novedad alguna. ¿Qué finalidad tiene publicar, dar a conocer un documento que no dice nada nuevo? Sólo puede servir para confirmar las dudas que engendrara el anterior y que éste no hace más que reiterar, y para confirmar certidumbres que, en algunos casos, se habían vuelto inciertas. Pero también puede servir, y éste es el caso, según mi parecer, para revelar una inseguridad de fondo, justamente, sobre lo que se acaba de reiterar. Es un poco lo que ocurre cuando en un grupo alguien que cree dirigirlo golpea el puño sobre la mesa y grita: ¡aquí mando yo!, lo que es muestra inequívoca de que allí no pinta nada. En la Iglesia católica está sucediendo precisamente esto en lo que respecta a la homosexualidad. Desde hace años ya, tal vez desde hace décadas, pero en los últimos tiempos con gran fuerza, se halla en aumento el número de creyentes católicos que son homosexuales y así lo manifiestan, y, simultáneamente, quieren continuar declarándose y siendo católicos. La auténtica novedad, está claro, no es la existencia de homosexuales creyentes, sitio el hecho de que éstos hagan explícita declaración de ambas realidades: de su homosexualidad y su fe. No ha sido, simplemente, un proceso espontáneo que se verificó sin razonamientos y apoyaturas teóricas. Detrás de este movimiento está no sólo la liberalización sexual que ha alcanzado Occidente, no sólo la comercialización del sexo que ha trivializado todo lo que a él se refiere, no sólo el fin de viejos tabúes y la quiebra de las tradicionales inhibiciones sociales. Todo esto podrá ser considerado respecto al fenómeno global de la homosexualidad en el mundo moderno, pero, en lo que respecta a la orientación de la Iglesia católica, a la condición de homosexual y a la profesión de fe, existen dos grandes revoluciones ya acaecidas y que no es posible ignorar, ni siquiera por parte del ex Santo Oficio. La primera es la revolución que afecta a la concepción fundamental del sexo heredada del pasado. Desde el momento en que Pío XII afirmara que el acto sexual no es un mal, sino un bien que se justifica incluso por sí mismo y que, por tanto, resulta lícito aun cuando no sea procreativo, ya por la avanzada edad de los cónyuges, ya porque tiene lugar en períodos naturalmente infecundos, se rompió un vínculo que hasta entonces había sido absolutamente indisoluble.

Pera la tradición cristiana, representada de manera clave y decisiva por san Agustín, quien recogiera las tradiciones culturales antiguas en esta materia y las insertara en el cuerpo del cristianismo histórico, la única justificación moral de la sexualidad era la procreación. Una sexualidad no procreativa era inconcebible. El acto sexual, para encontrarse justificado, tenía la necesidad de ser vuelto honesto por la voluntad procreativa; de otro modo era algo sucio y vergonzoso, impúdico. Si un acto sexual, si una práctica sexual no son ya sucios en sí mismos, incluso cuando no son procreativos, entonces las reglas para juzgar como moral o inmoral una práctica sexual determinada ya no podrán hacer referencia a la procreación y, por tanto, tampoco a la diferencia sexual, que es condición necesaria para la procreación. El sexo es un bien, incluso cuando no es procreativo; entonces la tradicional condena de la homosexualidad como no procreativa se torna inmoral al perder su motivación principal, y entonces, para juzgar una relación sexual, debe hacerse referencia a otros criterios.

Se trata de una orientación que, como veremos en seguida, se basa en un punto de vista que también puede ser rechazado, pero que, en vez de eso, es examinado y juzgado bajo la luz de las nuevas condiciones y de las nuevas convicciones, también teológicas y doctrinales.

Simultáneamente a esta revolución cultural y teológica, en la Iglesia católica tenía lugar otra, la de la interpretación histórica de los textos bíblicos. Resultaba ya claro y aceptado, luego de siglos de discusiones y décadas de condena, que los textos bíblicos no deben leerse automáticamente y sin interpretación alguna, como si fuesen directa y literal expresión de fe.

Los textos deben ser interpretados para así comprender la dinámica histórica, es decir, para comprender lo que hay en ellos de la cultura propia del tiempo en que fueron escritos y lo que hay, contrariamente, de expresa verdad de salvación y de fe. Este principio, primeramente contestado y condenado durante décadas, precisamente por el Santo Oficio, ha sido consagrado en el concilio e inaugura la posibilidad, también en lo que respecta a los textos sobre sexualidad y homosexualidad, de una interpretación diferente.

Es verdad que, por ejemplo, en el Antiguo Testamento hay textos que parecen durísimos contra la homosexualidad, pero es posible actualmente leerlos como expresión de la cultura procreativa y exclusivamente heterosexual del pueblo hebreo. Lo mismo puede hacerse también con textos análogos de san Pablo, que es el único autor del Nuevo Testamento que habla extensamente de este asunto. Jesucristo jamás habló de ello... Se trata de textos discutibles y discutidos, pero forman opinión y toman cuerpo, generando discusiones y debates.

Esto es válido para las iglesias protestantes y para la católica, que, respecto a este asunto, nunca ha abierto siquiera un mínimo resquicio, y ha avadado, en el transcurso de los siglos, marginaciones y feroces prácticas discriminatorias y punitivas contra los homosexuales.

En nuestros días comienza a afirmarse un razonamiento sobre la sexualidad que no excluye, quede bien claro, la dimensión procreativa que pueda tener la misma, pero considerándola como una de las factibles, y no necesariamente la característica de su ejercicio. En esta línea, y teniendo en cuenta que cada vez con mayor frecuencia las ciencias humanas sostienen que un cierto grado de homosexualidad puede ser innato a la fisiología de un individuo, se empieza a pensar que, como no todos los actos heterosexuales son moralmente idénticos, de igual manera, no lo son tampoco los homosexuales. De aquí se desprende, consecuentemente, la afirmación según la cual una relación homosexual que sea sinceramente respetuosa de la libertad y de la sinceridad en la comunicación, de la fidelidad y de la ternura, de la generosidad en la entrega y del compromiso, puede ser moralmente honesta, y, en realidad, más honesta que muchas relaciones heterosexuales, posiblemente bendecidas por el sacramento del matrimonio, pero basadas en el dinero, en la dominación, en la falta de afecto y de respeto, en la violencia y el engaño. Se trata innegablemente de un razonamiento nuevo que, cada vez, se afirma más, no obstante las condenas individuales de teólogos, de textos teológicos y de pastorales. Tengamos presentes las experiencias del suizo Pfurtner, del italiano Valsecchi y del libro estadounidense ‘La sexualidad humana. Nuevas orientaciones del pensamiento católico norteamericano’, que fueron condenadas dura, pero ineficazmente. Las ideas no se detienen con la censura. Con estas argumentaciones teóricas a la espalda y con la fuerza de la protesta de grupos cada vez más numerosos de homosexuales creyentes y practicantes, el problema se ha impuesto, cada vez más, a la atención de la Iglesia y se ha manifestado más acuciante.

Oficialmente, la respuesta fue un tímido indicio de diferenciación entre ‘comportamiento homosexual’, siempre declarado inmoral, y ‘orientación homosexual’, que, si no se convertía en comportamiento, no era en sí misma un mal. La distinción fue hecha, precisa y explícitamente, por el propio Juan Pablo II en un famoso discurso pronunciado en Filadelfia (Estados Unidos), pero el documento de Ratzinger reniega de la misma, haciendo abierta crítica al Papa al afirmar que también la orientación homosexual es en sí misma inmoral, en tanto que intrínsecamente perversa. ¿Se trata de una cerrazón provocada, como alguien escribió, por el miedo que provoca el SIDA? ¿Se trata de una maniobra de la derecha tradicionalista en busca de una revancha luego de la aventura ‘progresista’ de Asís, en la que la verdad cristiana corrió el riesgo de presentarse como una más entre tantas otras verdades religiosas y teniendo como cómplice de ello al mismo Juan Pablo II? ¿O se trata más bien de una desesperada tentativa por parte del Santo Oficio, para retomar el control de los obispos, decididos ya a andar cada uno por su propio camino pastoral?

Todo puede ser. Esto es cierto, pero hasta que no se afronte el verdadero nudo teológico del problema, es decir, el de la relación entre la concepción humana y cristiana de la sexualidad y su significado procreativo, los documentos así llamados pastorales, los pronunciamientos disciplinarios, las reprimendas dirigidas a los obispos y teólogos, carentes de indicios de profundidad, sin atisbos de bibliografía, faltos de una nota científica, no lograrán cambiar nada.

El nudo permanece intacto y el miedo no es sólo hacia la homosexualidad o al SIDA. Sobre el mismo nudo también está basada la cuestión de la ‘Humanae Vitae’, el documento de hace 18 años, con el que se pretendió resolver, bloqueándolo desde el principio, el problema, precisamente, de la relación entre sexualidad y procreación, entre moralidad y anticoncepción, entre naturalidad y artificialidad de los comportamientos sexuales.

Lo esencial en toda esta cuestión es que ninguno olvide que se trata de la carne viva de hombres y mujeres vivos, de la dimensión más profunda y más sentida de muchas personas.

Gianni Gennari es teólogo y escritor.

1986/11/03

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | EL FAGC DENUNCIARÁ AL VATICANO ANTE EL TRIBUNAL DE ESTRASBURGO

Documentación SidaStudi //
Homosexuales catalanes denunciarán al Vaticano ante el Tribunal de Estrasburgo.

Anna Galceran | El País, 1986-11-03

https://elpais.com/diario/1986/11/04/sociedad/531442805_850215.html 

El Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) denunciará ante el Tribunal Internacional de los Derechos Humanos de Estrasburgo a la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Iglesia católica por sus afirmaciones en un reciente documento sobre la homosexualidad. La denuncia del FAGC será respaldada por la Asociación Internacional de Homosexuales y Lesbianas, entidad que coordina a más de 200 grupos de todo el mundo.

Algunas de las afirmaciones del documento ‘Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral de los homosexuales’, emanado de la Congregación para la Doctrina de la Fe o ex Santo Oficio, que suponen una dura condena de la Iglesia católica de los homosexuales, serán la base para la denuncia del FAGC ante el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo. El documento, que lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger y ha sido previamente aprobado por Juan Pablo II, señala que "el homosexual manifiesta una ideología materialista que niega la naturaleza trascendente de la persona humana, así como la vocación individual de todo individuo", o que la práctica de la homosexualidad amenaza seriamente la vida y el bienestar de un gran número de personas", así como que "la homosexualidad pone seriamente en peligro la naturaleza y los derechos de la familia". Estas tres afirmaciones han sido escogidas por el FAGC para argumentar su denuncia ante el Tribunal de Estrasburgo por considerarlas "atentatorias a los derechos humanos de las personas", según informó ayer un portavoz de este movimiento.

Campaña internacional
En opinión del FAGC, el Vaticano es el menos indicado para hablar sobre la homosexualidad, ya que "desde siempre, la Iglesia católica ha sido líder en la represión de la sexualidad en general y de la práctica homosexual en particular, renunciando, al menos teóricamente, a abordar el terna". El FAGC considera que los ataques del Vaticano coinciden sospechosamente con otros ataques internacionales contra los homosexuales, como han sido el acuerdo del Tribunal Supremo de los EE UU contra toda relación sexual que no esté encaminada a la reproducción, o las redadas a los homosexuales británicos, bajo el Gobierno de Margaret Thatcher. En un documento protesta, el FAGC denuncia la injerencia de la iglesia católica en la opinión pública internacional por catalogar la orientación homosexual como "mala intrínsecamente", según el documento del Vaticano, lo que es "fruto de una mentalidad obsoleta que no aguanta ningún tipo de análisis", señalaron los portavoces del movimiento gay catalán. El FAGC considera que su movimiento no impone una determinada relación sexual y que, por tanto, "no pueden imponernos su castidad". Califican de falsa la afirmación de que "la actividad homosexual impide la propia realización y la felicidad" ya que, en su opinión, las relaciones sexuales y afectivas libres son gratificantes para la realización de la persona, de forma individual y colectiva.

Ante este documento del Vaticano, el FAGC convoca para el próximo domingo día 9, a las 18 horas, a una manifestación de protesta, "amorosa y no violenta", según sus organizadores, ante la catedral de Barcelona. Por otro lado, la primera quincena de diciembre, y coincidiendo con el fin de la campaña iniciada hace unos meses ‘Ama como quieras’, se celebraran una serie de actos ante iglesias católicas y embajadas o consulados norteamericanos. Estos actos se realizarán de forma coordinada en diferentes países de Europa, según acordaron los grupos europeos de la Asociación Internacional de Homosexuales y Lesbianas [ILGA].

1986/10/30

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL VATICANO CONDENA, ADEMÁS DE LA PRÁCTICA, LA INCLINACIÓN HOMOSEXUAL

El Vaticano condena no sólo la práctica sino también la "inclinación" homosexual.
Juan Arias | El País, 1986-10-30

https://elpais.com/diario/1986/10/31/sociedad/531097204_850215.html

El Vaticano ha dado un paso adelante en la condena de la homosexualidad, tanto masculina como femenina, al afirmar que no sólo "los actos homosexuales" son condenables desde el punto de vista de la moral de la Iglesia, sino que lo es también la mera inclinación de la persona homosexual". El documento, titulado oficialmente 'Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales', supone la condena -más dura, más completa y más sin apelación que hasta ahora ha hecho la Iglesia católica de los homosexuales. El nuevo documento, emanado de la Congregación para la Doctrina de la Fe o ex Santo Oficio, lleva la firma del cardenal Joseph Ratzinger y ha sido previamente aprobado por Juan Pablo II.

La misma Congregación vaticana había hecho en 1975 una primera condena de la homosexualidad, pero distinguiendo entre "actividad" y "tendencia". En esta ocasión el nuevo documento afirma que de aquel primer documento se hicieron interpretaciones "excesivamente benévolas de la condición homosexual misma", hasta el punto, añade, "que alguno llegó incluso a definirla como, indiferente o, sin más, buena". Para el nuevo documento, "es necesario precisar, por el contrario, que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado" constituye, sin embargo, una tendencia más o menos fuerte hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo, la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada".

Por tanto, la Iglesia considera que, a partir de ahora, los pastores deberán empeñarse para que no crean los homosexuales que "la realización concreta de tal tendencia es una opción moralmente aceptable".

"Grupos de presión"
El texto, además de ser muy duro con los homosexuales, lo es también con los obispos, teólogos y pastores en general cuando no se oponen a los "grupos de presión", nacidos en el seno mismo de la Iglesia católica, que intentan en este campo "subvertir la enseñanza de' la Iglesia". Más aún cuando dichos grupos o personas, "manipulando a la Iglesia", se sirven de ella para influir sobre la legislación civil a favor de los homosexuales.

En este sentido, el documento prohíbe concretamente a los obispos que permitan en sus diócesis asociaciones de homosexuales católicos, y les pone en guardia para que no se les presten Iglesias o escuelas católicas donde puedan reunirse, ya que la Iglesia debe siempre predicar que la actividad homosexual es "inmoral".

En cuanto al tipo de labor pastoral que los obispos deberán permitir que se haga con los homosexuales católicos, ésta ha de limitarse, según el documento, "a deplorar con firmeza que las personas homosexuales sean objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas", ya que, se afirma, "la dignidad propia de toda persona debe ser siempre respetada". Aunque el documento añade que "la justa reacción a las injusticias cometidas contra las personas homosexuales de ningún modo debe llevar a la afirmación de que la condición homosexual no sea desordenada", ya que en este caso, es decir, cuando la "actividad homosexual es tomada como buena", nadie podrá después extrañarse de que en la sociedad "aumenten los comportamientos irracionales y violentos".

"La belleza de la castidad"
Dice el documento que los pastores no deben olvidarse del sufrimiento de los homosexuales creyentes que desean "servir al señor", ayudándoles a descubrir, por una parte, que también ellos mantienen intacta su "libertad" y que, por tanto, son capaces tanto de pecar como de "convertirse del mal", y por otra, que "con el esfuerzo humano, iluminado y sostenido por la gracia de Dios podrán evitar la actividad sexual".

Una de las funciones del pastor deberá ser, según el Vaticano, "convencer al homosexual de la belleza de la castidad", y recordarle en cada momento que está llamado a realizar la voluntad de Dios en su vida, "uniendo al sacrificio de la cruz del Señor todo sufrimiento y dificultad que pueda experimentar a causa de su condición". El documento prevé ya que dicha invitación a los homosexuales a cargar con su cruz podrá ser "objeto de mofa por parte de alguno", y afirma que hay que recordar que, sin embargo, "ésta es la vía de la salvación para todos aquellos que son seguidores de Cristo".

El Vaticano, que recuerda también que para la Iglesia no existe otra actividad válidamente "moral" que la realizada entre un hombre y una mujer casados, y que no es concebible una práctica de la sexualidad que no sea entre ambos sexos, subraya que "los homosexuales, como los demás cristianos, están llamados por Dios a vivir la castidad" y a acudir con frecuencia al sacramento de la "confesión" en caso de pecado.

El documento responde, sin citar a nadie concretamente, a las objeciones que en estos últimos tiempos han hecho algunos teólogos a esta doctrina tradicional de la Iglesia sobre la homosexualidad, como, por ejemplo, el jesuita norteamericano Charles Eduard Curran, recientemente condenado por el ex Santo Oficio por sus doctrinas de teología moral. Y afirma que "hay que evitar la, presunción infundada y humillante de que el comportamiento homosexual está siempre y totalmente sujeto a coacción y, por tanto, exento de culpa".

El documento añade que esta perspectiva moral sobre la homosexualidad presentada por el documento "encuentra apoyos en seguros resultados de las ciencias humanas".

1986/10/01

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL VATICANO PREPARA UN DOCUMENTO ESPECÍFICO SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

El Vaticano prepara un documento específico sobre la homosexualidad.
EP | El País, 1986-10-01

https://elpais.com/diario/1986/10/02/sociedad/528591609_850215.html 

El Vaticano prepara desde hace tiempo el primer documento específico sobre la homosexualidad. El texto indicará los presupuestos morales de la sodomía, que la Iglesia condena desde hace 2.000 años, y distinguirá, en el plano pastoral, entre ‘condición y actividad’ homosexual. El documento lo está confeccionando la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero hasta el momento el dicasterio que dirige el cardenal Ratzinger no ha confirmado oficialmente su existencia. Sin embargo, el ‘National Catholie Reporter’, una revista católica norteamericana de orientación progresista que pregona las ideas de algunos teólogos disidentes, como Charles Curran, sostiene que un borrador de dicho documento circula fuera del Vaticano desde la primavera pasada. También la revista italiana ‘30 Giorni’, en su número de octubre, confirma la existencia de este documento, y justifica que la jerarquía no lo confirme oficialmente por las duras polémicas nacidas, sobre todo en Estados Unidos, a raíz de la reciente condena de las tesis del sacerdote estadounidense Charles Curran, entre las que figura la admisión moral, en ciertos casos, del matrimonio entre homosexuales.

'Homosexualidad incurable'
La última vez que el Vaticano trató el tema de la homosexualidad fue el 29 de diciembre de 1975, en la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre "algunas cuestiones de ética sexual". En su punto número ocho, dedicado íntegramente a la homosexualidad, el documento distingue entre la ‘tendencia’ homosexual -debida a diversas causas- y los "homosexuales que son definitivamente tales por una especie de instinto innato o de constitución patológica, juzgada incurable". Para con estos últimos (los homosexuales "definitivamente tales"), la Santa Sede pide que se les ‘comprenda’ y sean "sostenidos en la esperanza de superar sus dificultades personales y desadaptación social"."Su culpabilidad será juzgada con prudencia, pero no puede ser usado ningún método pastoral", afirma el documento, "que, reteniendo estos actos conforme a la condición de aquellas personas, les dé una justificación moral. Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos que carecen de la regla esencial e indispensable (la sexualidad humana está dirigida por Dios hacia el amor conyugal y la procreación). La Biblia las condena como graves depravaciones y, es más, las presenta como la funesta consecuencia de un rechazo de Dios". Aunque el documento reconoce que no todas las personas que sufren esta anomalía son para la Iglesia "personalmente responsables", el juicio de la Escritura, sin embargo, atestigua "que los actos de homosexualismo son intrínsecamente desordenados y que en ningun caso pueden ser aprobados".

"Moralmente deshonesto"
El texto que prepara la Congregación para la Doctrina de la Fe reafirmará esta doctrina, que Juan Pablo II justificó en su viaje a Estados Unidos en 1979. En su discurso a los obispos, el Papa afirmó que "el comportamiento homosexual, en cuanto distinto de la orientación homosexual, es moralmente deshonesto". Este documento persigue asimismo tres objetivos: a) Dar una exposición más articulada de las razones que inducen a la Iglesia a afirmar la inmoralidad de la sodomía y a indicar la castidad como el camino a recorrer. b) Aclarar la actual situación de confusión que existe en torno a la homosexualidad, principalmente en Estados Unidos, Holanda, República Federal de Alemania, Suiza, Reino Unido, Francia, Italia y España, es decir, en los países occidentales. c) Testimoniar la verdad y, por tanto, indicar que hay siempre una esperanza para quienes viven la propia condición de homosexualidad como único horizonte de vida.

"La Iglesia no puede permanecer indiferente frente a las confusiones y al relajamiento de las costumbres", dice la ‘Declaración sobre algunas cuestiones de ética sexual’, y advierte que comprensión no significa justificación. "Hoy entre los fieles", añade la declaración, "crece la dificultad para tomar conciencia de la sana doctrina moral, especialmente en materia sexual" así como entre los obispos aumentan los problemas "para exponerla con eficacia".

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...