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2022/03/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | 'YO NO ESA', EL HIMNO FEMINISTA DE MARI TRINI

El País / Mari Trini en 1967 //

‘Yo no soy esa’, el himno feminista de Mari Trini en el que miles de mujeres encontraron consuelo.

La compositora murciana fue la primera mujer en salir al escenario de TVE con pantalones, un atrevimiento que le valió muchas críticas y suspicacias que los periodistas de la época no se callaron.
Amanda Rojo | SModa, El País, 2022-03-06
https://smoda.elpais.com/feminismo/yo-no-soy-esa-el-himno-feminista-de-mari-trini-en-el-que-miles-de-mujeres-encontraron-consuelo/ 

La vida de María Trinidad Pérez de Miravete-Mille y Pascual de Riquelme, más conocida como Mari Trini (Murcia, 1947-2009) no fue fácil, pero la artista supo convertir la necesidad en virtud. El primer contratiempo al que se enfrentó tuvo lugar cuando aún no había cumplido 10 años y supuso el comienzo de su carrera. Porque a aquella muchacha, que procedía de una familia aristocrática, la acechó una nefritis crónica que la mantuvo postrada en cama durante años. “No recuerdo si fueron cinco o seis. Solo sé que entré en aquella habitación como una niña y salí con sostén”, confesó en un programa de televisión en pleno siglo XXI.

Y fue durante aquel periodo de su infancia que pasó tan sola, años de comidas sin sal y frascos de colonia con los que sus padres le lavaban le pelo, cuando Mari Trini empezaría a componer sus primeras canciones. Pero los días eran largos y las distracciones pocas. Por suerte, también encontró consuelo leyendo y escribiendo poesía, demostrando ya entonces una sensibilidad que después estaría presente en las letras de sus canciones.

Yo no soy esa, que tú te imaginas

Para Miguel Ángel Bargueño, periodista y autor de 'Las chicas son rockeras' (Libros Cúpula, 2019), la compositora “supo como nadie diseccionar los sentimientos femeninos, hablando tanto por las que sufrían como por las que no se dejaban avasallar”. Lo hizo en uno de sus temas más conocidos 'Yo no soy esa' (1971), versionado recientemente por La bien querida, un himno que todavía resulta moderno y que sigue apelando a mujeres de todas las edades (y preferencias afectivo-sexuales).

“La canción tiene una historia bastante curiosa”, nos cuenta Bargueño. “El éxito de su álbum ‘Amores’ (1970) la llevó a actuar sin descanso por España, Europa y Latinoamérica, y a la hora de grabar ‘Escúchame’ (1971) ocurrió algo bastante habitual entre los músicos: que no tenía canciones suficientes. Así que, para solventarlo, recurrió a versiones de Brel, Becaud o Edith Piaf, pero seguían sin ser suficientes. Entonces, su productor, Rafael Trabucchelli, desempolvó los dos EP que Mari Trini había grabado para EMI Francia en 1965 y consideró una buena idea volver a grabar 'Ce n’est pas moi', incluida en el segundo de esos EP».

Ese ‘Ce n’est pas moi’ se convertiría en ‘Yo no soy esa’, una adaptación a la española que se grabaría con arreglos de Miguel Ramos en los míticos estudios de Hispavox de la calle Torrelaguna. “Cuando se publicó en 1971, hasta cierto punto ya era una canción antigua. Es de suponer que la compuso durante su estancia en París y claramente estaba muy influida por los grandes de la ‘Chanson’ y el pop de Françoise Hardy”, apunta Bargueño.

Antes, Mari Trini había pasado por Londres, donde encontró trabajo tocando la guitarra en un programa de televisión de la BBC 2. Pero fue París la primera ciudad que la acogería fuera de España y la que más la influyó musicalmente: allí conoció a maestros como Jacques Brel, Gilbert Bécaud o Léo Ferré, influencias que la llevaron a escribir ese himno que aún sigue resonando en nuestras cabezas.

“Este periplo formativo y su propio carácter rebelde forjaron un estilo único e ingobernable que alcanzó su cota más alta en ‘Yo no soy esa’”: una canción feminista que describe a una mujer libre, que se escabulle del dominio masculino, que es autónoma y que exige ser amada por cómo es. Un tema que pasó el filtro de la censura solo porque se consideró demasiado ambiguo”, recuerda Bargueño. El creador y artista Paco Clavel, que tuvo la oportunidad de conocerla, lo considera también un referente. “En esa época ya había surgido la canción protesta, pero esto era más sutil, más personal, más intimista”.

Pero la rebeldía de Mari Trini no solo estaba presente en sus letras: ese estilo ingobernable también se reflejaba en su carácter. La música nunca aceptó las propuestas poco razonables de ejecutivos, casas de discos y representantes. “El sello RCA quiso lanzarla como cantante pop de rostro angelical, con canciones de otros compositores como Aute, Juan Carlos Calderón o Patxi Andión, pero ella ya tenía un repertorio propio”, nos cuenta Bargueño. “El director de la casa de discos dijo que una mujer no era capaz de componer canciones, así que no prestó atención a mis temas”, recordaría también Mari Trini en una entrevista.

Por suerte, aquello no prosperó y en Hispavox pudo desarrollar su talento. “Yo siempre he dejado un margen de imaginación para que la persona que escuche la canción ponga su final. En aquel momento, muy pocas mujeres opinaban de política. Eso sí, tenían que vestirse muy bien y salir muy bien. Aun así, mis canciones no adquirieron la dimensión que adquirieron las de Serrat, las de Patxi...”, lamentaría la música años después.

Porque entonces, las mujeres podían escribir “cartas a sus amigos”, pero no poemas ni canciones. Con todo, ella consiguió hacerlo: su primer álbum, ‘Amores’ (con la canción ‘Ayúdala’ que dio lugar a gran cantidad de especulaciones porque muchos consideraban que podría hacer referencia a un trío), era un trabajo muy intimista y con letras en donde el amor se situaba siempre en el centro. Un sentimiento que Mari Trini colocó en lo más alto de su pirámide vital hasta el final de sus días: “La calidad de vida se centra en el amor”, sentenciaba.

Pantalones, 'smoking' y pajaritas de terciopelo
Mari Trini también fue la primera mujer en aparecer en Televisión Española con pantalones; concretamente, con unos vaqueros. Una decisión que no fue casual: la artista se oponía a la exaltación de la sexualidad a la que todas las cantantes se veían abocadas. “Su música, con ese aire intelectual, tampoco invitaba al escote y la minifalda”, reconoce Bargueño. Durante sus comienzos, tenía un punto más afrancesado, que cambió con el tiempo. “Ella llevaba pantalones cuando entonces lo que se estilaban eran las minifaldas, el ‘minishort’, las maxifaldas...”, recuerda Clavel.

El cantante y pinchadiscos cita a una de sus coetáneas, la poeta Gloria Fuertes, que era amiga de Mari Trini y a la que incluso le dedicó un poema. La madrileña apareció en TVE con pantalón, camisa y corbata. Y aunque Mari Trini tardó algunos años en virar su estilismo hacia uno más arriesgado y fuerte, sus comienzos también fueron interesantes. Lo desarrolla Juan Sánchez, documentalista y colaborador de Clavel en diversos programas musicales. “Me gustaba mucho su imagen porque era diferente. La recuerdo con maxivestidos de flores. Llevaba un estilo como ‘hippy’ sofisticado, pasado por París. Pero la Mari Trini de los ochenta cambió bastante: tenía el pelo más corto y una imagen más ambigua, con chaquetas con hombreras, a veces con 'smoking'...”. Y las pajaritas de terciopelo negras estaban también presentes.

Décadas después, Mari Trini sentenciaría que estaba decidida a triunfar en la canción vestida de negro de la cabeza a los pies. “Me vestí de negro reivindicado a los existencialistas, y para demostrar que sin falda se podía triunfar y trabajar”. Rocío Saiz, cantante y música, reconoce que Mari Trini siempre ha sido una importante referencia para ella; no solo musical, también estética. “Desde el principio de mi carrera, he tenido muy claro que en los conciertos iba a ir con traje. Y lo tengo claro gracias a ella, a Patti Smith, y a otras mujeres que han reventado el género en la moda, que se han adueñado de eso que llaman masculino. Porque no tenemos por qué ir codificadas y sexualizadas solo por ser mujeres”.

Esa imagen, que no buscaba agradar a nadie, se unió a un gesto característico de la cantautora, resultado de la mala praxis de un médico. “A los 17 años, tuve una sinusitis y al cirujano se le fue la tijera y me dejó con la boca mirando hacia Soria”, contó Mari Trini. Sin embargo, y, a pesar de tener una imagen fuerte y las ideas claras, todos los que la conocían coinciden en que era una persona muy sensible, tímida y con principios muy férreos. “Escuchar a Mari Trini cantando esas letras, con su tono de voz un poco tembloroso, tan cálido y con ese toque dramático, me caló muy hondo. En los setenta no dejaba de ser una mujer frágil, que sentía mucho el amor y el desamor, de una gran sensibilidad. Luego en los ochenta asumió una actitud más dura, pero igual de vulnerable”, recuerda Juan Sánchez.

Una vida en el armario

Mari Trini nunca fue completamente libre; fue discreta con respecto a sus sentimientos porque no tenía otra opción. Durante cuarenta años, mantuvo una relación con la que oficialmente ejercía como su secretaria personal, Claudette Loetitia Lanza, a la que conoció en Madrid, y que estuvo con ella hasta el día de su muerte, en 2009. “Mari Trini andaba un poco a caballo entre Madrid y Barcelona. Allí frecuentaba lugares de ambiente de mujeres, porque en la capital catalana había un rollo lésbico muy interesante, [y había] muchos clubes de lectura. A las lesbianas antes las llamaban las libreras”, nos cuenta Rocío Saiz. De hecho, Mari Trini se dejaba caer por el Daniel’s, el primer local de Barcelona para lesbianas, donde además sonaba su música.

Era en la época en la que vivía en Sant Pol de Mar. Lo recuerdan en la minibiografía que forma parte de 'Desconocidas y fascinantes'. “Mari Trini nunca hizo declaraciones sobre sí misma, ni sobre su orientación sexual, pero de la manera en la que mostraba su personalidad no era muy difícil intuir que sería gay o bisexual. También por sus canciones y por su actitud, que era totalmente diferente a todo lo que estaba en el candelero en ese momento”, reconoce Clavel. Por su parte, Saiz considera que Mari Trini se protegía para no perderlo todo. “No eres más valiente por salir del armario”, apunta. “Pero no por eso Mari Trini era menos honesta. Ahora la etiqueta de lesbiana sirve para vender discos, pero antes te la tenías que quitar. Para nosotras Mari Trini es un estandarte”, sentencia.

Sobre esto, Isabel Franc, prolífica novelista (con su primera obra, ‘Entre todas las mujeres’, quedó finalista en el XIV Premio La sonrisa vertical) y profesora en el máster en Género y Comunicación en la Universidad Autònoma de Barcelona, reconoce que Mari Trini era una especie de mito para la comunidad lésbica. Y apunta hacia una nueva interpretación de ‘Yo no soy esa’: “Para nosotras, era un himno; ese ‘yo no soy esa’ era una manera de decir que ella no era como el resto de mujeres heterosexuales”.

Porque Mari Trini no renunciaba a sus canciones para expresar cómo se sentía. “Jugaba con una absoluta ambigüedad. Recordemos que en la época aún existía la ley de peligrosidad social, una medida que no fue derogada completamente hasta 1995, y que declaraba “en estado peligroso” a los vagos, los proxenetas y “los que realicen actos de homosexualidad”, entre otros. Dicho de otra manera, declararse lesbiana no era una decisión que una mujer pudiese tomar.

Lo que sí que existían eran las especulaciones. En los medios de comunicación del momento, el tema de su sexualidad se deslizaba con mayor o menor acierto. El periodista José María Íñigo le dijo en una ocasión mientras la presentaba: “Tú tienes un gran secreto que nunca has querido contar, que nunca quieres contar y que seguramente no vas a contarme, naturalmente”. Por suerte, su interlocutora estaba más que acostumbrada a estas preguntas y sabía cómo salir victoriosa. “Sí, sí, yo te lo voy a contar. Yo tengo un secreto que es ser optimista”.

Otros eran menos discretos y andaban más perdidos, como Jorge López Pedrol. “Dime la verdad, ¿en algún momento de tu vida pensaste en que te gustaría ser hombre?”. No contento, insistió segundos después. ¿Por qué cuando veo las revistas del corazón, no veo ningún romance, ningún flirt, con un señor?”. Jesús Hermida tampoco se quedaba corto: “Das la impresión de ser una mujer solitaria”. Pero ella nunca se venía abajo ni dejaba su sonrisa de lado, a pesar de que la acusaban, cómo no, de no sonreír.

En resumen, Mari Trini se enfrentó durante años a preguntas directas que la acusaban de tener algo que ocultar y que la cuestionaban por no haberse casado y por no haber tenido una relación oficial con un hombre. Y aun así, seguía concediendo entrevistas, sin perder los nervios, y continuaba disfrutando de escribir sobre el amor. “Había que insinuar y hacerlo con metáforas”, explicaba ella misma.

Mari Trini protagonizaría en 1984 la portada de la revista Interviú. Tras años de comentarios que aseguraban que tenía una pierna ortopédica, una pierna de palo, quiso demostrar que “era una mujer sin ningún defecto físico”. Rocío Saiz cree que nunca se usan palabras positivas a la hora de calificar a una lesbiana. “Somos antipáticas, feas... entonces y ahora; y dicen que tenemos mal carácter porque no nos da la gana de meternos en los pantalones del patriarcado”.

Lamentablemente, Mari Trini tuvo que enfrentarse al final de su carrera pese a no querer dejarla atrás: durante sus últimos años, la industria no contó con ella. Pero para la artista murciana, componer canciones formaba parte de su día a día, y era trabajando como se sentía más cómoda. “En este país, si no has triunfado antes de los 30, te dejan atrás”, insiste Saiz, que es consciente de que en esta industria, como en todas las demás, la vejez no se contempla.

Un año antes de su muerte, en 2008, la Región de Murcia le otorgó el premio Lucha por la igualdad. Y el pasado diciembre, en el programa Melódico de Movistar+, cantantes como María Rodés o la periodista musical Virginia Díaz recordaron su canción ‘Yo no soy esa’ y su valor como figura feminista, adelantada a su tiempo y con mucho coraje. Sus letras, las de Mari Trini, seguirán con nosotras para siempre.

2022/02/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | BAMBINO, LA BESTIA QUE CANTÓ Y AMÓ DE FORMA SALVAJE

RTVE / Bambino en una actuación de TVE //

Bambino, la bestia que cantó y amó de forma salvaje.

R. Muñoz | RTVE, 2022-02-20

https://www.rtve.es/television/20220220/bambino-icono-gay-homosexual-amores-salvajes/2291148.shtml

Durante la dictadura franquista se castigaba los actos homosexuales con pena de cárcel. Había una en Badajoz y otra en Huelva. Luego había otras, las personales, las familiares, las sociales. Pero también hubo pequeños universos en los que la tolerancia se imponía al desprecio, y el mundo del espectáculo fue uno de ellos. Muchos homosexuales se sintieron comprendidos en la farándula, la bohemia y el 'artisteo' en unos años marcados por la represión y el miedo. Bambino, que era gitano, gozó de cierta libertad porque era un espíritu libre. Siempre hizo lo que quiso, y con quien quiso. Hablamos de un hombre que triunfó en la España de los 60 y 70, un artista único, moderno, dueño de su cuerpo y su vida, de sus sentimientos. ¿Pero se puede afirmar que Bambino era homosexual?

Fueron muchos los que intentaron saberlo en vida del artista, y muchos los que hoy se lo preguntan todavía. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores salvajes", dijo en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de 'Mundo Babel' en Radio 3. Lo cierto es que hoy es un icono gay, por su personalidad y por sus canciones. ”Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", dice Paco Ortiz, director de 'Algo salvaje. La historia de Bambino', que emite 'Imprescindibles', trabajo que ha ganado un premio Carmen (los Goya andaluces) a Mejor Largometraje documental, dirigido por Paco Ortiz.

Bambino, amante 'prohibido'

En el documental se pone en valor que Miguel Vargas Jiménez, Bambino, caminó fuera de lo establecido, que se saltó los convencionalismos, éticos y estéticos, para hacerse su propio camino. Fidel Moreno, periodista y escritor, ahonda en la sexualidad del cantante y remarca su libertad. "Bambino era un representante de todo lo excluido, su manera de ser flamenco no era ortodoxa, su sexualidad no era ortodoxa, y como hacía bandera de todo lo excluido se vio durante mucho tiempo condenado a los márgenes, a oscuras, a la noche", dice. 'Soy lo prohibido', disco que grabó en 1985, es el título de una de sus canciones más célebres, y muchos hacen una lectura en clave autobiográfica.

"Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar
Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás
Soy, yo soy lo prohibido".


El arte de la ambigüedad
Dicen los expertos que Bambino no cantaba por derecho, es decir, que sobre el escenario se mostraba desmedido, excesivo, intenso, dramático, libre... Dio rienda suelta a su sensualidad y a su sexualidad mientras interpretaba temas de amores imposibles, envuelto en un perfume de tormento y drama, dando mucho morbo. El temas 'La pared' habla de esos amores imposibles, y con la canción 'Mi amigo' llega al delirio, a la fusión entre cantar y revelarse.

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?
¿Dónde estabas, amor de madrugada
Cuando busqué tu palidez cobarde
En la nieve sin Sol de la almohada?

Tienes la línea de los labios fría
Fría por algún beso de pecado
Beso que yo no sé quién te daría
Pero que estoy segura te lo han dado.

Este famoso soneto de Rafael de Léon lo estrenó Rocío Dúrcal en 1967, pero ha pasado a la historia como parte del repertorio de Rocío Jurado y sobre todo de Bambino, el único artista que dota a la letra de ambigüedad.

¿Qué terciopelo negro te amorena
El perfil de tus ojos de buen trigo?
¿Qué azul de vena o mapa te condena
Al látigo de miel de mi castigo?

Y por qué me causaste esta pena
Si sabes, ay amor, ¡Tú bien lo sabes!
Que eres mi amigo
Mi amigo
¡Mi amigo!


Un adelantado a su época

"Bambino buscaba que no estuviera claro el destinatario, hacia quién se estaba dirigiendo", dice Enrique Bumbury, uno de sus herederos. "La letra es de una mujer que le recrimina a su 'amigo' que se vaya con otra. Cuando esto lo canta Bambino toma un giro, un sejo, claramente homosexual", dice en el documental Fidel Moreno. El periodista y escritor añade que "todo lo que ha sido la lucha por los derechos LGTB también ha sido una lucha semántica. Ahora se habla de mi pareja, ahora se habla de mi marido, pero entonces se hablaba de mi amigo. En ese sentido, esta canción puede considerarse una canción pionera del reconocimiento de los derechos de los homosexuales".

Resulta curioso que cuando llegó a Madrid trabajó con Manolo Caracol en Los Canasteros, el mítico tablao situado en la calle Barbieri número 10, en pleno barrio de Chueca. Una placa recuerda al genio del flamenco junto a una puerta cerrada. Dentro, resuena las voces de Bambino, las de los años 60 y las de los 2000, cuando el local pasó a llamarse Polana y era cita obligada para los noctámbulos del ambiente. Muchos se fueron a dormir tarareando 'Compasión'.

Y TAMBIÉN...
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Bambino, el mito del flamenco más salvaje: ¿por qué el público le dio la espalda?
Raquel Elices | RTVE, 2022-02-21

https://www.rtve.es/television/20220221/bambino-quien-fue-cantaor-flamenco-rumba-animal-salvaje/2291882.shtml

2022/01/23

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | 10 AÑOS SIN PACO ESPAÑA, EL TRANSFORMISTA QUE SE ATREVIÓ A VESTIRSE DE MUJER DURANTE EL FRANQUISMO

Vanity Fair / Paco España //

10 años sin Paco España, el transformista que se atrevió a vestirse de mujer durante el franquismo.

Francisco Morera García dejó Canarias con 16 años y llegó a Barcelona para convertirse en ‘showman’, presentador, empresario y un icono indiscutible del transformismo en tiempos de Franco.
Álex Ander | Vanity Fair, 2022-01-23
https://www.revistavanityfair.es/articulos/paco-espana-transformista 

Algunas de las personas que le conocieron comentan que vivió como una reina y murió como un cuasi pordiosero. Paco España fue uno de los primeros artistas de su generación que subió a los escenarios vestido de mujer cuando aún no había muerto Franco. Durante varios años, saboreó las mieles del éxito de su arte y ganó dinero a espuertas. Arrancó carcajadas y aplausos con sus canciones, bailes y frases marca de la casa (como "Damas, caballeros y mariquitas simpatizantes"), se codeó con la flor y nata del folclore patrio, y hasta despertó celos y envidias. Pero los tiempos de las vacas gordas marcharon, y su incapacidad de reinventarse para conservar su lugar entre los transformistas del momento le condujo a la ruina y el olvido.

Francisco Morera García, más conocido por su alias Paco España, nació en Las Palmas de Gran Canaria el día 20 de noviembre de 1945, pocos años antes de que Franco introdujera a los homosexuales como ciudadanos a perseguir dentro de la Ley de Vagos y Maleantes (curiosamente, vino al mundo el mismo día que el dictador se fue al otro barrio —aunque 30 años antes—). Tenía carisma ya desde muy pequeño, y más de una vez cantó en las parroquias y los festivales infantiles que se organizaban en su zona, y se presentó en las emisoras locales de su ciudad imitando a Joselito. "Cantaba canciones del cancionero español", explicó acerca de sus primeras inquietudes artísticas. "Estaba muy bien en Canarias, todas las semanas había un programa en Radio Las Palmas los días sábados, y yo siempre estaba de artista invitado".

Con dieciséis años, cuando ya empezaba a darse a conocer en las islas, hizo las maletas y dejó el barrio de La Isleta para probar suerte en Barcelona, donde al principio le rechazaron más de una vez por su aspecto físico. "No fue fácil", contó. "Estuve allí quince días buscando trabajo y no me daban. Me hacían pruebas y todo (como cantante), porque era la única forma; si no, me tenía que meter a fregar platos. Llegó un momento que me vi muy desesperado al no encontrar trabajo [...] En ese tiempo estaba en Barcelona muy de moda el travesti, y yo estaba acostumbrado a vestirme de china en el carnaval de mi tierra, y entonces me dije: 'Si canto, puedo hacerlo vestido de chica'".

Tras superar una prueba para entrar a trabajar en la sala de fiesta ‘Barcelona de noche’, en pleno Barrio Chino, fue contratado (y bautizado como Paco Spain) para regalar copla y cachondeo a los asistentes a aquel local. Al principio, lo hacía vistiendo pantalones (aunque maquillado como una mujer) y ganaba apenas 400 pesetas al día. Al cabo del tiempo empezó a adquirir popularidad en la escena canalla de la Ciudad Condal, donde en los años difíciles del tardofranquismo parecía soplar un mayor viento de libertad. "Las primeras veces me sentí muy cohibido. Me sentía como desnudo en la pista. Salía frío creyendo que hacía el ridículo. Pensaba: '¿Qué necesidad tengo de estar vestido de mujer para hacer esto?'. Pero es que, si no lo hacía, no comía. Poco a poco me tuve que ir acostumbrando y ya me fue gustando", confesaría luego el canario, quien se definía a sí mismo como un hombre bisexual, y acabó enamorándose de una bailarina de su espectáculo con la que tuvo a sus dos hijos, Ricardo y Mariángeles —lo que no impidió que también tuviera sus amantes masculinos—.

En 1975, el propietario de la sala en la que Paco trabajaba decidió llevárselo a Madrid. Allí, el artista pasó cuatro años ejerciendo de presentador y ‘showman’ (primera figura) de la sala de fiestas Gay Club, ubicada en los bajos del Hotel Nacional y con capacidad para casi 500 personas. Los admiradores de Paco, que llegó a convertirse en emblema de aquella mítica discoteca gracias a espectáculos como ‘Loco, loco cabaret’, han destacado siempre su gran capacidad para reírse de sí mismo y lo valiente que fue en su día para atreverse a subirse a un escenario ataviado con ropa de mujer en una época en la que el travestismo podía ser motivo de denuncia de acuerdo con la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. "Yo actuaba con Franco, y en el camerino había una bombilla que encendían desde fuera cuando venía la policía al local, y entonces, en vez de vestido, nos poníamos pantalones, pero salíamos a trabajar igual. Al final, la policía nos dejó por imposibles", recordaría el propio artista en una entrevista de 2006.

Con el tiempo, Paco se animó a probar suerte como empresario, lo que hizo que en esa época empezara a recorrer el país con su ‘show’ de transformismo. El artista José Ignacio Galán (Nacha La Macha), que ha estudiado su biografía y recientemente le dio vida en el exitoso musical ‘Paco España, de la gloria al olvido’, sostiene que el canario logró sacar el arte del transformismo de las salas clandestinas de aquella España gris para arrastrarlo hasta los circuitos del ‘mainstream’. “Siempre se decía que Paco era un imitador de Lola Flores, pero él no era un imitador al uso”, comenta a ‘Vanity Fair’. "Paco hacía parodia de Lola, y utilizaba su voz cuando cantaba en directo. Él era un showman. Hacía canciones, algunas compuestas para él (como ‘Guerra pa mi cuerpo’ o su gran éxito ‘Mi vida privada’), y era el número uno en los chistes y la interacción con el público, con esa frescura y esas burradas que otros artistas no se atrevían a decir. El suyo era un humor del pueblo y para el pueblo, e ir a ver un show de Paco España en aquellos momentos era sinónimo de libertad, era ser moderno".

En cuestión de varios años, Paco tuvo ocasión de lanzar discos (alguno de ellos fue grabado en directo en su local de cabecera), hacer teatro y aparecer en varias películas (durante la dictadura, estaba permitido que un hombre apareciese en pantalla o sobre el escenario transformado en mujer, siempre que fuera objeto de burla y escarnio). Cuando el Caudillo murió y el aparato censor desapareció con la aprobación de la Constitución, comenzaron a producirse largometrajes que mostraban la homosexualidad de distinto modo. En ‘Haz la loca... no la guerra’ (1976), por ejemplo, apareció por primera vez un grupo de homosexuales no fingidos que se mostraban orgullosos (Paco España sale en la película dando vida a un travesti llamado Coliflor que interpreta ‘Mi vida privada’ en el Gay Club).

Las canciones del canario pasarían a formar parte del repertorio de otros artistas transformistas. Según explica el profesor Julio Arce en su artículo ‘Paco España y el travestismo escénico durante la transición’, Paco "construyó un repertorio de canciones mediante la apropiación de éxitos convencionales o canciones propias que reivindicaban la libertad sexual, unas veces haciendo uso de la parodia y la ironía, otras sirviéndose del molde de la copla y la canción melódica". Algunos intelectuales de la época presumían de admirar a Paco, cuya obra de teatro ‘Madrid... pecado mortal’ (una comedia musical con música de Juan Pardo) colgó durante un par de años el cartel de no hay billetes en el Teatro Muñoz Seca. Lola Flores acudió una tarde a ver aquella función y, al ver al canario recibiendo risas y aplausos mientras realizaba una imitación de una de sus hijas, se puso hecha un basilisco. Tal fue el escándalo que armó la jerezana (increpando a los actores y al autor del texto), que la representación tuvo que interrumpirse por unos minutos. Por lo visto, el empresario del Muñoz Seca acabó interponiendo una denuncia y, aunque la Faraona fue condenada como autora de una falta de orden público, la sangre no llegó al río y Paco y ella terminaron haciendo las paces.

"Trabajó muchísimo", apunta Galán. "Hubo un momento en Madrid en el que Paco hacía dos funciones de aquella obra y luego, cuando las terminaba, se iba al Gay Club para hacer un espectáculo del cual él era el conductor y la estrella principal. Podía terminar a altas horas de la madrugada, y luego se iba de fiesta a la sala Bocaccio, hasta las mil". Sin embargo, su carrera fue perdiendo fuelle desde finales de los ochenta, a medida que el transformismo clásico empezó a pasar de moda y, tal y como apunta el escritor Alberto Mira en ‘De Sodoma a Chueca’, se fue imponiendo poco a poco "un nuevo repertorio" que prescindía de la copla e "incluía el destape y los travestis hormonados como una alternativa 'moderna' y democrática a los viejos iconos que reproducían los transformistas".

De manera esporádica, Paco continuó haciendo bolos en varios locales de Madrid hasta finales de los noventa. Pero aquel paulatino declive, unido a lo confiado que era y a la mala gestión del dinero que había ganado, fue el principio del fin para él. "Yo llevaba un representante que era mi amante. Era el que manejaba el dinero, y se murió con 52 años. A partir de ahí tuve dos años de depresión, me vi sólo, no entendía nada del papeleo y de repente vi que no tenía dinero ni para pagar la casa", comentó en una de sus últimas entrevistas. "Antes de regresar a Canarias, Paco siguió intentando trabajar en Madrid", apostilla Galán. "Se tiró una temporada en Valencia, donde tenía amigos que le ayudaban, y siguió haciendo galas hasta que ya su cuerpo no pudo más y regresó a Canarias. Tuvo que vender todos los trajes que tenía. Yo mismo le conocí una noche en la discoteca ‘A Noite’, y me ofreció venderme uno de sus vestidos. Se lo quise comprar pero no pude, porque ese día no llevaba dinero encima y ya luego nunca más le vi. Pero mira cómo es la vida que, cuando hicimos público que ‘Paco España, de la gloria al olvido’ se iba a estrenar, se puso en contacto conmigo su hijo Ricardo, quien, después de conocerme, decidió regalarme el único vestido que conservaba de su padre (uno rosa de lentejuelas) para que yo lo tuviera y pudiera usarlo en la función".

Cuidado por su hermana Fefina, Paco pasó sus últimos años entre el dolor de depresión y alguna actuación esporádica en una terraza del Centro Comercial Yumbo. "Ya no era el mismo Paco que había sido, pero sí tengo que decir que no murió olvidado. Él seguía teniendo el cariño de su gente y, sobre todo, de sus hijos. Ricardo estuvo ahí y le ofreció su ayuda, pero Paco no quiso irse a vivir a Barcelona con él y sus nietas, porque no quería ser una carga para él". En 2011, Fefina llegó a ponerse en contacto con la redacción del diario local ‘La Provincia’, con la esperanza de que pudieran prestarle ayuda a su hermano. La periodista que acudió en su busca, Marisol Ayala, pudo constatar que Paco España estaba ya en sus horas más bajas: anímicamente destruido, sin un duro en el bolsillo, y entregado al tabaco y la bebida como refugio. "Hay días que quiero morir. Jamás pensé que un artista como yo terminara así, en la calle, en una pensión, viviendo de la caridad de la gente", le confesó Paco, nombrado Hijo Predilecto de Las Palmas a título póstumo. Unos meses después de aquel encuentro, el 23 de enero de 2012, el artista falleció a causa de un cáncer. Tenía 66 años, cierto aire menesteroso y el corazón cargado de nostalgia.

2021/11/19

DOCUMENTALES | Ortiz, Paco | Algo salvaje. La historia de Bambino

Ortiz, Paco (Director) (2021) [11-19]. Algo salvaje. La historia de Bambino. Sarao Films ; Canal Sur ; Crea SGR ; Instituto de Crédito Oficial (ICO) ; Junta de Andalucía ; RTVE.


Algo salvaje. La historia de Bambino. 2021. 82 min. Dirección y guion: Paco Ortiz. Documental, intervenciones de: Bambino, Enrique Bunbury, Los del Río, Pitingo, José Mercé, Antonio Carmona, Justo Molinero, Nazario, Máximo Valverde, Alberto García-Alix, Diego Carrasco, Luis Troquel, Paco Cepero. Sarao Films, Canal Sur, Crea SGR, Instituto de Crédito Oficial (ICO), Junta de Andalucía, RTVE.

Aproximación al artista de culto Miguel Vargas, el chico de Utrera que fue a Madrid para “tirar abajo la puerta del flamenco con un estilo propio” y se erigió en rey de la rumba flamenca: Bambino. Melancolía, elegancia y tormento amoroso en la biografía de la estrella más salvaje y rompedora de la edad de oro de los tablaos.

Decía el Dr. Tyrell a Roy en la célebre Blade Runner que “la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad del tiempo”. Como Bambino, una vida demasiado corta y a la vez demasiado intensa para el referente de un país que empezaba a despertar tras madrugadas de fiestas infinitas y salvajes. Al igual que Morente o Camarón, Bambino fue en su momento la última frontera del flamenco, al que rescató y acercó al gran público. Artista de artistas, ídolo en bares de carretera, una suerte de Lorca por bulerías, su estilo inimitable, su irresistible magnetismo escénico o su desgarradora personalidad forman ya parte del mito, del rey sin reino, de un gigante de la música del siglo XX.

Cuando uno llega a ser conocido como el “artista de artistas” es por algo. Pero si cuando se apagan los focos y se cierra el telón, aparece una vida apasionante recorriendo las noches prohibidas de finales de la dictadura, ahí existe una gran historia que necesita ser contada. Como el poema de Kavafis sobre Ítaca, la vida de nuestro protagonista es un camino lleno de aventuras y experiencias, el que llevó a Miguel Vargas a convertirse en Bambino y visitar lugares desconocidos, donde las mañanas de verano se transforman en noches infinitas, en fiestas de humo y alcohol, donde las sirenas se convierten en amores pasajeros, quizás salvajes, y todo sin perder nunca Utrera de la mente, el alfa y omega, la Ítaca de este particular Ulises. Bambino nunca quiso ser un segundón y eso le llevó a crear algo nuevo, con la audacia y el ímpetu de un joven impulsivo pero con la sabiduría de quien camina por terreno bien conocido. Despreciado por los flamencos pero admirado por compañeros, su público eran los aristócratas vividores, los señoritos y algunos gerifaltes del régimen que compartían espacio con prostitutas y otras aves nocturnas de dudosa reputación. En el ocaso de una vida excesiva comentó que un día en su vida equivalía a la de una semana en la de un oficinista. Él era como un planeta que orbita a mayor velocidad y del que solo vemos su cara oculta, la que transita en la penumbra, donde viven los desheredados de la tierra, aquellos que la sociedad de una época cruel no aceptaba. A Bambino le daba igual. Vivió como quiso, sin importarle lo mucho ni lo poco, tratando de ser feliz y hacer feliz con su arte a tantos como se acercaban a escucharle en locales de pequeñas dimensiones, donde la distancia es íntima y el calor humano se siente. Así era Bambino, todo carácter, todo corazón, un ser humano excepcional que dejó un legado de canciones de amor y desamor para aquellos que estén dispuestos a escuchar con el corazón. [Paco Ortiz]

2020/12/24

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ALFREDO ALARIA, EL BAILARÍN "DIFERENTE" QUE BURLÓ LA CENSURA FRANQUISTA


Alfredo Alaria, el bailarín «diferente» que burló la censura franquista

Eduardo Bravo | Agente Provocador, 2020-12-24

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/alfredo-alaria-el-bailarin-diferente-que-burlo-la-censura-franquista 

En 1962, el bailarín Alfredo Alaira protagonizó Diferente, una película que, en plena dictadura franquista y bajo la apariencia de inofensivo musical, abordaba el tema de la homosexualidad y el homoerotismo.

El 25 de agosto de 1974, diferentes periódicos españoles publicaron un breve en el que se informaba de que el bailarín argentino Alfredo Alaria sería declarado persona non grata, expulsado de España y enviado a Argentina. La razón para esa decisión era, siempre según fuentes policiales, que Alaria carecía de la documentación necesaria para residir en España, motivo por el cual había sido detenido y enviado a la cárcel de Carabanchel. De hecho, siempre según esas fuentes, ya habría sido expulsado unos meses antes, lo que no impidió que el bailarín hubiera vuelto a entrar de manera clandestina en nuestro país.

Unas semanas más tarde, el 22 de septiembre de 1974, otro breve informaba que el bailarín ya había salido del territorio español, al tiempo que se matizaban algunas afirmaciones anteriores. Por ejemplo, se aseveraba que «desde hace varios años, el famoso coreógrafo carecía de ocupación fija y tenía por completo abandonada su actividad artística, que tanta fama le había dado en otros tiempos» y también que, «en consideración a su deficiente estado mental, Alfredo Alaria no ha sido expulsado de España, como se dijo en un principio, sino que ha sido repatriado a la Argentina, su país de origen».

Esa segunda noticia no era del todo cierta. El coreógrafo no carecía de ocupación fija ni había abandonado su carrera. De hecho, en ese momento estaban en cartel con notable éxito de público revistas producidas por el famoso empresario Colsada, cuyas coreografías habían sido creadas por Alaria. No obstante, si la policía, con apoyo de la prensa, tenían tanto interés en calificar al bailarín de vago y de enfermo mental, tal vez fuera porque esas dos características encajaban a la perfección en el tipo penal abierto establecido por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y que tan útil fue a las autoridades para reprimir a, entre otros colectivos, a los homosexuales.

Alfredo Alaria era homosexual. Nunca pudo decirlo abiertamente, pero desde el estreno de ‘Diferente’, la película que escribió y protagonizó en 1962, aquel que quiso entender, entendió. Se trataba de una cinta abiertamente gay, que pasó la censura sin mayor problema, convirtiéndose en una de las mayores burlas sufridas por esa institución represiva. Tal vez por eso, nunca se lo perdonaron y tal vez por eso fue declarado persona non grata. Pero vayamos por partes.

Alfredo Alaria había nacido el 1 de enero de 1930 en Buenos Aires, ciudad en la que comenzó a frecuentar el mundo del espectáculo hasta convertirse, con tan solo diecinueve años, en el primer bailarín de la compañía de Miguel de Molina, cantante español exiliado en el país suramericano por su apoyo a la República y su condición de homosexual.

Posteriormente debutó con compañía propia en el teatro Casino de Buenos Aires, y el éxito obtenido hizo que fuera contratado por el Lido de París, dando así inicio a una carrera internacional que le llevaría por Las Vegas, Egipto, Suiza, Italia, Inglaterra y España, donde estrenó en el Teatro Albéniz de Madrid en 1953. «Anoche se presentó en el teatro Albéniz el “ballet” americano de Alfredo Alaria, que, por su finura, por su delicada presentación, por el buen gusto que está montado y, sobre todo, por el meritísimo elenco de artistas que lo componen, obtuvo un éxito extraordinario», decía ABC al día siguiente de su primera actuación.

Alaria fue todo un acontecimiento en la España de los 50. Además de sus números de baile español y danzas argentinas como el malambo, el coreógrafo creó bailes modernos inspirados en «el vodevil americano al estilo de 1912, el charlestón del año 25, el bugui que se bailaba en el año 35», «una extraordinaria versión estilizada del ‘Bolero’ de Ravel» y, lo que causaba más sensación, los ritmos afrocubanos y exóticos.

Tras el éxito en el Albéniz, Alaria se presentó en salas como Pasapoga, montó una versión de ‘Un americano en París’, actuó en diferentes ciudades españolas, comenzó a colaborar en la producción de diferentes revistas y se abrió paso en el mundo del cine. «Mi vida fue una lucha constante, porque como día a día crecían mis responsabilidades, me entregué sin tregua a mi profesión, pero no fue fácil. Durante más de treinta años me dediqué a trabajar, le robé horas a mi descanso y no conocí los momentos de ocio o esparcimiento. El éxito tiene a veces ese precio tan alto», declaraba Alaria en una de las últimas entrevistas antes de fallecer en 1999.

En 1962, llegaría ‘Diferente’, la obra que marcaría su carrera, no solo por la espectacularidad y belleza de sus números de baile o por la participación de la bailarina y cantante Sandra LeBrocq, sino por ser una película que hablaba de la homosexualidad en plena dictadura franquista.

Si bien el tema no se podía tratar abiertamente, Alaria y Luis María Delgado, el director, trufaron la película de pistas sobre el tema, empezando por el título y siguiendo por la primera escena del filme, un recorrido por una buhardilla bohemia cuyas estanterías están llenas de libros de Oscar Wilde, Hans Christian Andersen, Federico García Lorca o Marcel Proust.

A continuación Alaria y Delgado presentaban al protagonista, un joven enfundado en chaqueta de cuero que caminaba por la ciudad. De buena familia, el muchacho dejaba claro desde el principio que era diferente, que no le gustaba la vida convencional que llevaba su padre. Él prefería ser bailarín, actuar vestido de cowboy con un traje ultraceñido que parece sacado del vestidor de Liberace y salir por las noches a cuevas ‘beatniks’ en las que se bebía, se fumaba y se dirimían los problemas a puñetazos y con navajas.

Harto de la actitud de su hijo, el padre decidía llevarlo con él a ver las obras de un edificio que estaba construyendo y así intentar encauzar al muchacho, aunque lo que conseguía era todo lo contrario. El joven se quedaba extasiado viendo los músculos sudorosos de uno de los obreros que trabajaba con un martillo hidráulico que horadaba la piedra. La siguiente escena, que entraba a corte, mostraba un dedo apretando el botón circular de un timbre. No hay que ser Sigmund Freud para ver ahí penes, pezones, bocas, anos, penetraciones, homoerotismo y mucha, mucha tensión sexual.

La película fue estrenada en diciembre de 1962 en el cine Fémina de Tarragona a beneficio de la Campaña de Navidad patrocinada por Galas de Prensa y el gobernador civil de la provincia, porque no estaba de más tener a las fuerzas vivas de su parte. Al evento asistieron Alaria, LeBrocq, el director Luis María Delgado y, según la crítica del enviado especial de ABC, la acogida fue muy efusiva. «Es ante todo 'Diferente' una película con derroche de efectos plásticos y musicales. Quienes hayan visto a Alaria y sus ballets actuar en una pista, de sala de fiestas o en un escenario, los verá ahora realzados con un lujo de producción que hace que esta película sea no ya notable, sino importante, de una importancia por los medios materiales empleados para el logro de una empresa artística muy poco frecuentes en nuestras producciones cinematográficas. En cuanto a la música, que se debe a Adolfo Waitzman, es cautiva, rica de temas singularmente deleitantes», afirmaba el redactor, que concluía diciendo «La historia, lo hemos apuntado, es lo de menos», no se sabe bien si por intentar despistar la atención de las autoridades sobre el argumento o porque, de verdad, no había reparado en que, en ‘Diferente’, la historia era lo más importante.

Después del estreno de ‘Diferente’, Alaria continuó trabajando en el mundo de la danza, aunque para entonces ya había abandonado el baile para dedicarse a crear coreografías y escenografías para revistas y otros espectáculos. «Cuando se busca la perfección en la dirección no se puede bailar; y yo, que conozco el secreto del “vedettismo”, sé que hay que sacrificarlo para el éxito del espectáculo. Esto es: un espectáculo demasiado bueno puede aplastar a la “vedette”», declaraba a ‘La Vanguardia’ Alfredo Alaira, quien también explicaba el porqué de su interés por abarcar diferentes disciplinas: «no concibo el idear un ballet sin tener en cuenta decorado, vestuario y luces. Por eso yo soy escenógrafo, figurinista y director. Yo, antes de empezar los ensayos, a ciegas, ya he visto el espectáculo».

Después de ser expulsado de España, Alaria se afincó de nuevo en Buenos Aires, donde escribió libretos y actuó en montajes teatrales hasta que, en agosto de 1999, falleció a consecuencia de una hemorragia producida después de una operación de hernia. Tenía 68 años.

2020/11/30

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CUATRO COSAS QUE PODEMOS APRENDER DE DIVINE

Cuatro cosas que podemos aprender de Divine.
Una nueva biografía presenta las peripecias de la diva 'trash' como una historia «de esperanza», sobre cómo un adolescente gay supo crearse un mundo a medida y «reír el último».
Carlos Benito | Leonoticias, 2020-11-30
https://www.leonoticias.com/vivir/artes/cuatro-podemos-aprender-20201201100357-ntrc.html

Proponer a Divine como ejemplo casi puede parecer un disparate. La impactante diva 'trash' de vestidos ceñidísimos, álter ego del actor Harris Glenn Milstead, fue algo así como la pesadilla de los biempensantes, una criatura excesiva y transgresora que encarnaba la inmundicia y el escándalo: hablamos, en fin, del personaje que mordía un corazón de vaca crudo o se metía en la boca una caca de perro en las películas de su cómplice John Waters, el director de cine que la bautizó como Divine y la describió como «la mujer más hermosa del mundo, casi». Ahora, el periodista almeriense Álex Ander ha tomado prestada aquella frase para titular 'Divine: la historia de la mujer más hermosa del mundo (casi)', una biografía publicada por la editorial Egales que se basa en entrevistas exclusivas y va ilustrada con fotos a color. Y que, según apunta el autor, presenta un relato «de esperanza», el de cómo un adolescente gay de Baltimore acosado en el instituto (hasta el punto de que tuviese que escoltarlo la Policía) supo crearse un mundo a medida y «reír el último».

Porque claro que Glenn o Divine, Divine o Glenn, sirven como modelo de muchas cosas, y más en este mundo cada vez más cuadriculado y censor. Lo resume certeramente Valeria Vegas en el prólogo del libro: «Su figura sigue siendo hoy un revulsivo, más aún si tenemos en cuenta que una parte del colectivo LGTBQ camina hacia lo puramente normativo. Su imagen, con la lengua fuera o guiñando un ojo, nos sigue diciendo que se puede ser bella con más de cien kilos. Que el exceso de maquillaje nunca es exceso y que la libertad no debería tener límites». He aquí un breve compendio de lo que podemos aprender de Divine, a cargo del propio Álex Ander.

No tengas miedo a ser diferente

«Divine enseñó a muchos artistas y no artistas del planeta a abrazar las diferencias. Cuando empezó en el mundo del 'drag', las 'drag queens' eran bastante cuadriculadas y el sentido del humor no tenía demasiada cabida en sus presentaciones. Todas aspiraban a ser como sus madres y a lucir lo más femeninas posible. Divine empezó maquillándose y vistiéndose de forma elegante, pero vio que su sobrepeso y su sentido del espectáculo no encajaban en ese molde. Por eso, empezó a vestir ropa atrevida y ceñida que, probablemente, ninguna persona con sobrepeso se habría puesto entonces. Consiguió que el 'drag' comenzase a evolucionar, combatió el canon de belleza normativa y, de paso, logró insuflar confianza a aquellos jóvenes que, por un motivo u otro, sentían que no encajaban en la sociedad. Yo estoy convencido de que, sin Divine, hoy no existirían ni Lady Gaga ni 'RuPaul's Drag Race'».

Ante todo, sentido del humor
«Divine era un artista animador. Pocas cosas le producían tanta satisfacción como hacer reír a los demás. Toparse con John Waters le permitió empezar a hacer comedias paródicas y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad. De hecho, el cineasta escribió específicamente para él personajes estrambóticos, transgresores y políticamente incorrectos que permitieron a Divine sacar toda esa ira contenida de sus traumas de instituto. Ese sentido del humor, unido a su soez verborrea, le permitió ganarse la vida haciendo bolos por el mundo y vivir como siempre había querido: como una auténtica estrella, con independencia del dinero que tuviese en la cuenta bancaria en cada ocasión».

La perseverancia es el camino

«Divine se tomó siempre bastante en serio su carrera. Tenía claro que no había nacido para tener un trabajo convencional y convertirse en el típico padre de familia amargado que abundaba entonces en su barrio de los suburbios. No tuvo miedo a esperar. Pasó varios años trabajando como peluquero y haciendo pelis de bajo presupuesto por puro amor al arte, con la esperanza de triunfar algún día en el mundo del cine. Aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron y fue siempre tremendamente perseverante. Mucha gente de su entorno le decía que no sabía cantar y que no podría hacerlo, pero él les demostró que para cantar no era necesario tener una gran voz. Por su parte, la mayoría de los productores hollywoodienses de la época eran bastante prejuiciosos y temían contratar para sus películas a un tipo que se ganaba la vida actuando en discotecas travestido. Pero Divine no dejó nunca de dar lo mejor de sí y demostrarles a todos ellos que, dijeran lo que dijesen, era un buen actor de reparto. Lo triste de su historia es que el reconocimiento le llegó con el estreno de 'Hairspray', pocas semanas antes de su repentina muerte en 1988, a los 42 años».

Haz política con tu vida
«A Divine nunca le interesó demasiado la política. La mayoría de los 'dreamlanders', la troupe cinematográfica de John Waters, sí tenían esa inquietud, pero a Divine solo le interesaba preparar cenas para los amigos y decorar la casa con flores que habitualmente robaba del cementerio donde, paradójicamente, hoy está enterrado. No tenía problema en hablar públicamente de los derechos de los gais, pero su discurso no era nada político. De hecho, una vez confesó que nunca iba a votar cuando había elecciones... Pero le bastó con ser él mismo para reivindicar el derecho a que cada uno se mostrase como le diese la gana. El actor se reapropió de alguna manera del insulto (todo un acto de reivindicación política, sin duda) y su enorme carisma y personalidad inspiraron a muchos de sus fans. Varias de las personas con las que me entrevisté me contaron que ver las pelis de Divine, o acudir a alguno de sus bolos, les dio la fuerza necesaria para salir del armario y gritarle al mundo entero: 'Así soy yo, te guste o no, y que te jodan si te molesta que no esconda todo eso que me hace diferente a ti'».

«Le sometieron al detector de mentiras... ¡y lo pasó, para que digan que no era buen actor!»
En la adolescencia, Glenn se lo hizo pasar bastante mal a sus padres, y no solo por vestirse de mujer y perderse junto a sus extraños amigotes. «Como muchos padres de su entorno en esa época, ellos querían que su hijo estudiara algo y se dedicase a una profesión convencional, pero Divine quería ser una estrella de cine, como su admirada Elizabeth Taylor. Era un tipo excesivo... Solía montar fiestas en su casa y cargaba todos los gastos a la cuenta de sus padres. Cuando el saldo se acabó, empezó a escribir cheques sin fondos. En una ocasión, la policía llegó a arrestarlo. Le llevaron a su casa y, delante de sus padres, le sometieron a la prueba de un detector de mentiras... ¡y la pasó! ¡Para que luego digan algunos que no era buen actor...! Todo esto acabó cansando a sus padres, que sentían que Divine solo les buscaba cuando necesitaba pedirles algo. Y así fue como, tras mantener una fuerte discusión, Divine y sus padres se distanciaron: no tuvo nada que ver con el hecho de que él fuese gay, como se ha comentado en alguna ocasión», analiza Álex Ander. Parece que de toda esa peripecia no podemos extraer ninguna enseñanza positiva, ¿no? Bueno, al final se produjo la reconciliación: «Pasó casi una década... Fue entonces cuando Divine compartió con sus padres los entresijos de su carrera y acabó invitando incluso a su madre, porque su padre estaba gravemente enfermo, a acudir al estreno de la que fue su última peli, 'Hairspray'. Fue la primera de sus películas que consideró que estaba a la altura y de la que pensó que su madre podría sentirse realmente orgullosa».

LECTURAS
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El niño acosado que se convirtió en la mujer más inmunda del mundo.

Harris Glenn Milstead hoy habría cumplido 71 años. Divine, la fuerza de la naturaleza en la que se transformó, es inmortal.
Eva Güimil | Vanity Fair, 2016-10-19
http://www.revistavanityfair.es/actualidad/cine/articulos/divine-harris-glenn-milstead-john-waters-cosa-de-hembras-pink-flamingos/22980
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John Waters: "El mal gusto puede ser un arma política hoy día".

El cineasta, nombre clave del 'underground', visita Andalucía para inaugurar el festival Cultura Basura y proyectar 'Pink Flamingos'.
Pablo Bujalance | GranadaHoy, 2017-10-12
http://www.granadahoy.com/ocio/John-Waters-gusto-puede-politica_0_1180981967.html

2020/10/28

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MADAME ARTHUR, EL SAMALTINO QUE ROMPIÓ MOLDES ANTES QUE LA VENENO

El travesti salmantino que rompió moldes antes que La Veneno.
Modesto Mangas nació en Villavieja de Yeltes. Conocido como Madame Arthur, fue el primer hombre en travestirse en pleno franquismo triunfado en el Paralelo de Barcelona en los años 60 y 70.
Antonio Casillas | La Gaceta de Salamanca, 2020-10-28
https://www.lagacetadesalamanca.es/provincia/el-travesti-salmantino-que-rompio-moldes-antes-que-la-veneno-BF5117164 

Con la historia de Cristina Ortiz ‘La Veneno’ de plena actualidad gracias a la exitosa serie de Atresmedia, es oportuno echar la vista atrás y reivindicar la historia de los que abrieron ese camino en el momento más difícil, en pleno franquismo. Porque antes de que la palabra transexual llegará al vocabulario y el cambio de sexo fuera una realidad, los travestís pusieron esa semilla. Y es un salmantino el que tiene el honor de haber sido el primero en la historia de España.

Madame Arthur nació en 1923 en Villavieja de Yeltes con el nombre de Modesto Mangas y falleció en Barcelona en 1999.

Eduardo Gión, un inquieto catalán director de cine rescató en 2011 del posible olvido a Modesto Mangas en un documental como un homenaje a una de las figuras más emblemáticas de la Barcelona canalla y del cabaret más absoluto. Un artista que dejó sin palabras a Federico Fellini tras una actuación, al que Franco le concedió la Medalla al Mérito del Trabajo y al que metió dos o tres meses en la cárcel por escándalo público.

Cuentan quienes le conocieron en los cabarets del Paralelo barcelonés y en los bares del barrio Chino de Salamanca que de su aspecto sobresalía su altura y su prominente nariz. “La Modesta”, primero o Modesto L’Alhambra o Madame Arthur, después, exhibía su potente voz, atronadora, patética y desgarrada.

Modesto Mangas reivindicó para sí el título de primer travestido de la historia reciente. “Jamás me he sentido discriminada. Veinte veces que volviera a nacer, veinte veces que quisiera ser Madame Arthur”, dijo en una entrevista realizada en los años noventa en El País.

Ya desde pequeño tuvo un aire ambiguo, tanto en los años de escuela en Villavieja donde le gustaba hacer muñecas de trapo como en los tiempos en Lumbrales en los que organizaba teatros. Su mundo de la farándula comienza a fraguarse en la Compañía “Sonrisas de España” que recorría los pueblos cantando y bailando el cancionero, pero que tuvo que dejar para evitarle males mayores a su madre.

Vuelta a Salamanca y vuelta a un mundo que él no desea. Va fraguando su amor por el espectáculo mientras trabaja en la pensión que sus padres instalan en la zona de María Auxiliadora. “Un amigo de la familia recuerda que cuando los huéspedes hablaban de sus hijos, la madre decía orgullosa “mi hijo es artista”, según la documentalista salmantina Macu Vicente.

Modesto Mangas también dejó su impronta como artista en el servicio militar. “Fui un caso precoz en el arte. Nunca he negado que soy homosexual, y sólo me he tratado como chico cuando he trabajado en sitios que lo requerían, como en la mili, en Valladolid que era primera telefonista del Estado mayor del Aire”, destacó el artista en los años noventa.

De la ópera al cabaret. En la mili, recuerdan sus paisanos, por la noche se envolvía en una sábana y subido en cualquier sitio cantaba ópera a sus compañeros.

En los años cincuenta Modesto regresó un tiempo a Villavieja trabajando como camarero en la fonda. Ya en esa década había empezado su vida artística. “Iba por Villavieja y pueblos de la zona con una compañía ambulante junto a Pepita Gracia, Rosita de Andalucía y Angelito, que era un guitarrista excelente. Sus actuaciones ha dejado un recuerdo imborrable, ponían color y alegría en años oscuros y tristes”, destaca Macu Vicente quien subraya que “Todos lo describían e insistían en su educación, elegancia, seriedad, discreción, agudeza y buen humor”.

En Salamanca. Modesto Mangas trabajó en Salamanca en el café de Los Carboneros, en el cabaret Simu y en el Barrio Chino, entonces el mayor de Europa, en La Terraza, un local con patio y en El Columba, el más conocido, dirigido por Margot y La Mara. “Hasta hace 2 ó 3 años un vecino de Villavieja hablaba con La Mara, ya mayor y le contaba maravillas de Modesto, recordaba las tardes de toros con él y cómo lo defendían y querían las chicas de los locales en los que él actuaba”, añade Macu Vicente.

Estando en Madrid trabajó con Celia Gámez y frecuentaba un bar de copas en la Cuesta de las perdices que era de un salmantino de Bogajo.

Es entonces cuando Modesto Mangas supera una dura selección y entra a trabajar como ayudante de cámara del ministro de la Gobernación.

Un tiempo en el que visita Barcelona, en el que conoce al doctor López Ibor y a Camilo José Cela.

Después volvió al cabaret y viajó a París donde conoció a los primeros travestís. Regresó a España para seguir con su carrera como cantante con empresarios que le pagaban menos de lo que conseguía alternando con clientes.

En Barcelona. El Paralelo de Barcelona fue su sede artística. Empezó como presentador en el cabaret Gambrinus y poco después sorteó la censura vistiéndose de mujer. Era un espectáculo único al que llegaba público de toda España porque en Madrid era imposible realizarlo. Madame Arthur cantaba, bailaba y se metía con la gente y nunca utilizó play back. Fue un camino de éxito saltando al teatro Cirus y al Barcelona de noche, lo más canalla de la ciudad condal nocturna donde sedujo con su arte al mismísimo Federico Fellini. Modesto trabajó con destacados artistas como Pierrot, Pavlosky, Christine o Paco España, entre otros muchos y como Madame Arthur se fue de gira con la compañía Incógnito y visitó la cárcel por escándalo público.

Modesto no volvió más a Salamanca. La última visita a Villavieja fue en 1981 cuando llegó a la plaza en taxi con chófer, abrigo de visón blanco hasta los pies, traje de raya diplomática y botines blancos. Llegaba un triunfador, lo que él fue.

2020/08/29

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LIBERACE SOMETIÓ A CIRUGÍA ESTÉTICA A SU AMANTE PARA QUE SE LE PARECIESE

El País / Liberace //

Liberace: el hombre que sometió a cirugía estética a su amante para que se pareciesen y le acabó engañando con otros.

El extravagante pianista y Scott Thorson empezaron su relación cuando el joven sumaba solo 16 años. Nada con medida, todo con exceso, incluidos el amor y las infidelidades.
Eduardo Bravo | SModa, El País, 2020-08-29
https://smoda.elpais.com/celebrities/liberace-el-hombre-que-quiso-adoptar-a-su-amante-como-hijo-le-sometio-a-cirugia-estetica-para-que-se-pareciesen-y-le-engano-con-chaperos/ 

Las Vegas es de los pocos lugares en el mundo donde pueden coincidir un rey, Elvis, y un emperador, Liberace. Aunque nacido en Wisconsin en 1919, el pianista parecía salido de una antigua corte europea en la que aún se estilaban los chapines, las capas de armiño, las levitas con bordados, las camisas con chorreras y los candelabros, como el que presidía todas sus actuaciones sobre su piano de cola Baldwin.

Niño prodigio de la música, Liberace se había hecho popular como pianista heterodoxo, capaz de interpretar repertorio clásico, canciones populares e incluso mezclar ambos géneros, como demostraba en su número de The Three Little Fishes, en el que ejecutaba una conocida canción infantil al modo de Liszt, Mozart o Strauss. A pesar de que la crítica especializada nunca valoró su personal forma de tocar, Liberace siempre se tomó esos ataques con humor. Después de llenar el Madison Square Garden en 1954, la prensa publicó unas críticas devastadoras que, como recordaría el músico en el documental ‘El mundo de Liberace’ de Tony Palmer, «me hicieron llorar durante todo el camino... al banco». Independientemente de lo que dijeran los expertos en música clásica, tan solo por la actuación del Madison Square Garden el artista se había embolsado 138.000 dólares (alrededor de 115.000 euros).

Un año después de la actuación en el mítico recinto neoyorquino, Liberace comenzó a actuar con frecuencia en Las Vegas donde, con el paso del tiempo, acabaría siendo la estrella residente de varios hoteles. El caché del músico en la ciudad de los casinos rondaba los 55.000 dólares semanales (algo más de 46.000 euros), una cantidad desorbitada para la época, que gastaba generosamente en joyas, abrigos de visón, automóviles, mansiones, piscinas en forma de piano, muebles bar en forma de piano, pianos, pianos en miniatura y otras chucherías para él, para sus caniches y para sus amantes.

«Tenía que tener mucho cuidado. Una vez dije ‘Oh, me encanta ese Rolls Royce’ y el día de mi 21 cumpleaños apareció con una enorme caja con un lazo. Dentro de esa caja había otra y luego otra. Y así hasta la última, que era una pequeña cajita con las llaves del automóvil. Entonces salí a la puerta y ahí había otra enorme caja con un lazo dentro de la cual estaba el Rolls Royce que me regaló», recordaba al periodista de la CNN Larry King Scott Thorson, el más conocido y duradero de todos los amantes de Liberace.

Vidas paralelas
«Nací en La Crosse, Wisconsin, a un par de cientos de millas del lugar de nacimiento de Lee [Liberace] en Milwaukee, una coincidencia que él mencionaba a menudo. Como él, yo era el producto de un hogar roto y, como él, yo también era gay», recordaba Thorson en su libro de memorias Behind the candelabra. My life with Liberace donde, entre otras cosas, narraba su dura y complicada infancia en un hogar desestructurado.

Su padre era un hombre especialmente violento y su madre, una enferma maniaco depresiva. Una complicada situación que provocó que Scott y sus hermanos vivieran casi toda su infancia en orfanatos y familias de acogida con pocos recursos. Con 10 años Scott comenzó a hacer algunos trabajos esporádicos y, aprovechando que era más alto de lo que correspondía a su edad, a los 13 mintió sobre su fecha de nacimiento para conseguir un empleo de media jornada que compaginaba con sus estudios en el instituto.

Cuando tenía 16 años y medio, un amigo de Thorson que conocía a Ray Arnett, el productor de los espectáculos de Liberace, le invitó a ir a Las Vegas a ver una actuación del pianista. Al finalizar el show Scott y su amigo pudieron entrar al camerino y conocer a la estrella que, nada más ver al joven, quedó impresionado. No solo por su belleza y juventud, sino por sus sinceras atenciones hacia uno de los caniches del músico que sufría de una ligera infección en un ojo. Thorson, que en esos momentos trabajaba como ayudante de veterinario, le explicó al artista cómo debía curar al animal, pero, pretextando que no sabría hacerlo correctamente, Liberace aprovechó para invitarlo a su mansión.

De la casa de acogida a Xanadu
«Liberace me sacó de una situación con un padre maltratador, una madre mentalmente enferma. Hice todo lo posible por agradar a ese hombre. Siempre hubo una relación de amor-odio, pero en esa época me sentía honrado de estar junto a él. Además, no quería volver a mi antigua vida de familias de acogida, que era lo más parecido a estar en el infierno», explicaba Scott Thorson que, tras graduarse en el instituto, comenzó a vivir con Liberace desempeñando labores de asistente personal, bailarín en sus espectáculos, cuidador de sus caniches, chófer personal y amante.

«Creo que yo no era gay», afirmó Thorson en el programa de Larry King contradiciendo así sus propias memorias. «Me limitaba a agradarle. Una vez me comentó: ‘Scott, tienes el trabajo más importante de mi empresa, que no es otro que el de hacerme feliz y complacerme'». A pesar de vivir su sexualidad libremente en su ámbito más íntimo, Liberace siempre fue reacio a reconocer su homosexualidad en público por miedo a que pudiera perjudicar su carrera. De hecho, cuando en 1959 actuó en Inglaterra y el ‘Daily Mirror’ sugirió que era gay, el artista demandó a la publicación, declaró ante el tribunal no ser homosexual y, ante la falta de pruebas que echasen abajo su testimonio, ganó el proceso obteniendo una jugosa indemnización.

Aunque el caso fue un aviso para navegantes destinado a acallar a los medios de comunicación, que prefirieron no volver a tocar el tema, los rumores sobre la homosexualidad del artista nunca desaparecieron del todo. Por esa razón y consciente de que su convivencia con un joven como Scott resultaba extraña, Liberace decidió buscar una fórmula que justificase la relación de cara a la opinión pública. La solución que encontró fue la de adoptar al muchacho, idea que no dejaba de ser un tanto perturbadora y que se tornó aún más delirante cuando el artista consideró que su futuro hijo, aunque fuera adoptivo, debía parecerse a él.

«Su peluquero, Guy Richards, le presentó a un hombre llamado Jack Startz que era cirujano plástico. Quedamos con él en la mansión de Las Vegas en Shirley Street. Cuando vio al cirujano le dijo ‘acompáñame’ y Lee le llevó al dormitorio. Allí había un cuadro de Liberace en el que tendría unos 30 años y le explicó: ‘Quiero que hagas que Scott tenga el mismo aspecto que yo cuando era joven para que así parezca mi hijo'», relataba el propio Scott a Larry King.

Los diferentes tratamientos y cirugías estéticas a las que se sometió Thorson, entre las que se encontraba un retoque maxilofacial con una prótesis de silicona para que su mentón se pareciera al de Liberace, fueron el comienzo del fin de la pareja. Según Scott, entre los métodos empleados por el cirujano para mejorar su aspecto estaba «La dieta de Hollywood», que no era más que la prescripción de cocaína farmacéutica, quaaludes, demerol y otras drogas a las que el joven no tardó en engancharse.

Las adiciones de Thorson comenzaron a pasar factura a la vida en común. Primero amargaron el carácter del joven y, más tarde, afectaron a su vida sexual con Liberace, que buscó satisfacer su deseo frecuentando chaperos y amantes esporádicos. «En esa época había un grupo llamado The Young Americans que comenzó a actuar en el Hilton de Las Vegas, donde también estábamos nosotros, [...] y él comenzó a tontear con uno de los chicos jóvenes del grupo», recordaba Thorson, que no solo vio cómo su puesto como amante era ocupado por otras personas, sino que fue despedido de su trabajo como chófer y asistente personal.

La venganza más cruel

Cuando Thorson fue expulsado de la mansión de Liberace, apenas le quedaban joyas y propiedades. Las había dilapidado para conseguir droga, malvendiéndolas o directamente entregándolas a los camellos a cambio de mucha menos cocaína de lo que en realidad valían. Ante semejante escenario y con objeto de solucionar su maltrecha situación económica, decidió atacar a Liberace allí donde más daño podría hacerle: aireando su relación sentimental.

En 1982, sus abogados presentaron la primera demanda en la historia de EEUU en la que un hombre pedía una pensión de alimentos a otro hombre después de que su relación sentimental hubiera finalizado. La cantidad reclamada por Thorson ascendía a trece millones de dólares (casi once millones de euros) aunque, en 1986 y después de cuatro años de pleito, se conformó con un acuerdo extrajudicial por el cual percibió 75.000 dólares (alrededor de 62.000 euros), tres automóviles y otros tantos perros.

Para entonces, la salud de Liberace estaba muy deteriorada. Al desgaste emocional derivado del proceso judicial, se sumó el diagnóstico de que tenía sida, enfermedad que había contraído durante sus aventuras con ‘taxiboys’ y amantes eventuales en las que nunca tomaba medidas profilácticas. En consecuencia, el 4 de febrero de 1987, Liberace falleció en Palm Springs por, según el certificado de defunción de su médico de confianza, una neumonía. Sin embargo, la presión de los medios de comunicación, que no le habían perdonado desde que ganase el proceso al ‘Daily Mirror’, provocó que las autoridades ordenaran realizar una autopsia en la que se confirmó que la causa de la muerte fueron complicaciones derivadas del sida.

Antes de morir, Liberace se reconcilió con Scott Thorson quien, a partir de entonces, ha llevado una vida bastante turbulenta. En los años noventa entró en el programa de protección de testigos para declarar contra el narcotraficante Eddie Nash en un caso de triple asesinato y, en 2013, ingresó en prisión por hacer pagos con una tarjeta de crédito perteneciente a otra persona. Aunque se le concedió la libertad condicional, fue descubierto consumiendo drogas y enviado de nuevo a prisión, de donde se prevé que salga en 2022. Antes de entrar en la cárcel, Thorson pasó de nuevo por el quirófano para quitarse la prótesis de la barbilla que le hacía parecerse a Liberace.

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El pianista estadounidense nació el 16 de mayo de 1919 y en el 87 falleció víctima del sida. Visones, lamé, tacones, bordados, volantes y dorados definieron su imagen y Soderbergh rodó una película sobre su excéntrica vida.
Ana Fernández Abad | SModa, El Mundos, 2019-05-14

https://smoda.elpais.com/placeres/100-anos-de-liberace-15-imagenes-para-recordar-el-exceso-visual-del-artista-que-se-avanzo-a-todos/100279973/image/100279992

2020/03/21

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CANDELA GARCÍA LÓPEZ: EL LARGO Y TORTUOSO CAMINO

Candela García López: el largo y tortuoso camino.
Nació como José Antonio y luego Candela llegó a ser una de las artistas de la corte de la transgresora Esmeralda.
Félix Machuca | ABC Sevilla, 2020-03-21
https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-candela-garcia-lopez-largo-y-tortuoso-camino-202003210816_noticia.html 

Es muy probable que Candela no sepa quién fue Tiresias. Ni falta que le hace. Pero Tiresias, el advino mitológico griego que fue hombre y mujer, sí pudo saber cómo sería el largo y tortuoso camino de José Antonio García López, un chico con alma de chica que hoy, como se lee en sus papeles, es Candela García López. Conseguir ser lo que sentía, pasar de José Antonio a Candela, fue un infierno. Un largo y tortuoso camino que arrancó en las calles de su infancia, donde jugaba más con las muñequitas de las niñas del vecindario que con el balón de los muchachos. Ahí empezó a comprender, por las chanzas hirientes que soportó, que ser Candela lo iba a dejar helado más de una vez, para sentirse como cantaba la estrofa de aquella canción de los Beatles: «Muchas veces he estado solo y muchas veces he llorado». Hasta que llegó a ser una de las más floreadas artistas de la corte transgresora de La Esmeralda, Candela conoció el lado oscuro de ser diferente.

Y eso tenía un precio. Muy alto y a pagar en el instante. Como aquella vez que fue a tallarse en la calle Baños para hacer la mili y le dijeron que era más aconsejable, dada su pinta efébica, que se acogiera a una ley que lo eximía de hacerla, dado que era el único hijo de un matrimonio mayor de sesenta y cinco años. O aquella noche tristísima, trabajando en la limpieza de barcos en el puerto de Barcelona, de regreso a su casa, cuando inopinadamente la secreta de la época se lo llevó sin cargo alguno, pese a que le recriminaban que fuera maricón. Le cayeron, por ley tan abusiva, cinco meses y medio de cárcel en la Modelo. Toda su vida ha sido el pago desmedido de la hipoteca de ser distinto. Para colmo no pudo estudiar, trabajó siendo adolescente y desde Suiza a Cataluña pasando por Francia, sus manos y sus rodillas se descarnaron en los trabajos que la emigración menos preparada asumía para sobrevivir. Fue trapero, pinche, fregasuelos y todo aquello que le permitiera un salario para sobrevivir y enviarlo a casa de los padres. Qué buen nombre escogió para hacerlo leyenda de su vida: Candela.

La vida la marcó. Pero no se dejó abrasar por tanto infierno. Le hizo hueco en un corazón tan exigido a la parte más frívola y alegre de la noche. Antes de entrar a trabajar, como solista, cantando cuplés y canción española en el «Califa» sevillano echó sus horas en las güisquerías del ramo. Tuvo muy buena planta, jaquetona y risueña, rubia aleonada como una fiera de la selva de las barras de lucecitas de colores. La buscaban porque daba palique, te hacía el vaso largo chispeante y no faltaba en los labios del combinado la guinda verde. Los que le pidieron un servicio más completo siempre se llevaron el mismo chasco: imposible, cariño, hoy hay tomate... Un recurso que Candela hacía verosímil impregnando en mercromina sus prendas más íntimas. Una noche coincidió su actuación con el despliegue arrebatado y jaranero de las niñas de La Esmeralda en la sala Califa. Y allí mismo llegaron a un acuerdo para que pasara a formar parte del elenco más desvergonzado, insolente y descocado de los travestis y transexuales sevillanos. La Candela empezaba a prender en la chimenea del éxito para darse calor tras una vida tan glacial. Pillando calentones como el de aquella tarde en Alcalá por culpa de un GPS. Estaba loquita por ver a Pastora Soler. Pidió que la llevaran. Y la llevaron hasta Alcalá. Pero no daban con el sitio donde actuaba la Soler. El amigo encendió el GPS y, aún así, el coche daba más vueltas que el de Carlos Sainz en el Dakar. Y la Candela, escamadita perdía, le dijo: «Oye, Pepe, tú tendrás mucha amistad con la mujer esa del GPS, pero mejor paras el coche y le preguntas al primero que pase dónde actúa Amparo Soler. No me fío de esa tía...» Tampoco confió mucho en un naturista que fue a ver. Se lo había recomendado una sobrina suya que decía era un tipo muy profesional. Candela fue a verlo y se dejó inspeccionar con una lupa. Le vio los ojos y le dijo: «Usted tiene anemia». Prosiguió el doctor la exploración y le avanzó otro diagnóstico: «La regla también la tiene desajustada». Candela esbozó una sonrisa irónica que, inmediatamente, le reprochó el especialista. «¿Va a saber usted más que yo?», le preguntó el naturista. Y Candela le dijo: «Más que usted seguro que no. Pero de mí lo sé todo y le garantizo que no puedo tener la regla porque soy un hombre». Un hombre del que quiso desprenderse a lo largo de una vida. Para convertir tan duro y espinoso tránsito personal en un largo y tortuoso camino por ser Candela en vez de José Antonio...

2019/03/12

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CENICIENTAS DE BAILE EN SAN SEBASTIÁN

Diario de Sevilla / Valeria Vegas //

Cenicientas de baile en San Sebastián.

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html 

En una secuencia de la célebre ‘Los bingueros’ (Mariano Ozores, 1979), una mujer transexual -a la que el doblaje otorga, en busca de una burda comicidad, una marcada voz masculina- intenta seducir a los personajes de Andrés Pajares y Fernando Esteso. Ambos rechazan con espanto a su pretendiente y, al grito de "¡Maricones!" -la mujer va acompañada de un amigo-, se deshacen de ella arrojándole agua hirviendo en los genitales. La brutalidad de esa escena, símbolo de los prejuicios y la mentalidad timorata de aquella época, realza la importancia que tendría una película como ‘Vestida de azul’ (Antonio Giménez-Rico, 1983), un documental estrenado tan sólo cuatro años más tarde que retrataba, con respeto, lejos de la tentación del sensacionalismo, "sin moraleja de ningún tipo y ni tan siquiera juzgar", tal y como reconoce el cineasta, las vicisitudes de un grupo de mujeres transexuales.

La periodista Valeria Vegas (Valencia, 1985) admiraba la inteligencia de Giménez-Rico, que se atrevió a dar voz y a devolver la dignidad a ese grupo en "un país que despertaba en cuestión de libertades personales, pero siempre acotando dicha libertad a quien fuese distinto o minoritario", como la autora expone en 'Vestidas de azul', un libro publicado por la editorial Dos Bigotes y en el que se toma como punto de partida ese largometraje para analizar cómo la sociedad y los medios retrataban a un colectivo que parecía no interesar si no era abordado desde el morbo o el humor de brocha gorda. "La transexualidad no había aparecido aún en televisión: hasta un año después de la película, 'Informe Semanal' no haría un reportaje sobre el tema", revela Vegas.

Resulta curioso que el director de ‘Retrato de familia’ o la posterior ‘El disputado voto del señor Cayo’, "que no pertenecía a la ola de modernidad que sí encarnaban Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar o Fernando Colomo", se comportara como un pionero con esta propuesta que para Vegas tal vez no sea una obra maestra, "pero tiene algo de lo que otros muchos largometrajes carecen: transmite verdad". En un principio, Giménez-Rico planeaba una ficción, pero al documentarse se topó con un material humano tan cautivador que entendió que debía decantarse por el documental, en el que embarcó al director de fotografía Teo Escamilla y a Jaime de Armiñán como productores.

35 años después de su estreno, ‘Vestida de azul’ -que pese a haber tenido en su momento casi 300.000 espectadores hoy no está editada en DVD- sigue "transmitiendo esa verdad", considera Vegas, "en parte por la increíble selección que hicieron de sus protagonistas. Son muy cómicas, no tienen filtro", señala la escritora, que anteriormente había publicado libros como ‘Grandes actrices del cine español’ o ‘Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno’. En el tiempo en el que transcurre el filme, las mujeres transexuales "sólo podían dedicarse a la prostitución y al espectáculo [Giménez-Rico, de hecho, buscó sin suerte a alguna universitaria, y no la encontró], pero los perfiles psicológicos son muy diferentes. Desde una que tiene los cuarenta y tantos a otra que tiene poco más de 20, la cinta reúne un abanico plural, teniendo en cuenta lo poco plural que podía ser el panorama entonces", matiza Vega. El libro se titula ‘Vestidas de azul’, añadiendo un plural al nombre de la película, porque a través de las historias de las protagonistas el ensayo ahonda en cuestiones como la Ley de Peligrosidad Social, las redadas policiales y encarcelamientos que padecían, su paso por el ‘show business’, la reasignación sexual o la relación con sus familias.

Aunque los testimonios se acercan a locales como el Centauros, que llegó a ser mítico, "allí iban los actores después de un rodaje o una obra de teatro, hasta allí se llegaron Sara Montiel o Marisol a ver las imitaciones que hacían de ellas", el retrato del mundo del espectáculo que hace ‘Vestidas de azul’ destila una intensa tristeza. Las artistas, analiza Vegas, "se encontraban con que aquello era, entre comillas, otra forma de prostitución. El empresario que las contrataba no se molestaba en formarlas para que fueran mejores bailarinas, cómicas o cantantes. Las quería únicamente como carnaza, para exhibirlas como se mostraba en otro siglo en una barraca de feria a la mujer barbuda o al hombre elefante...", comenta esta periodista afincada en Sevilla.

Uno de los momentos más emocionantes del libro es el recuerdo que Giménez-Rico, del que se ofrece una entrevista, hace de la proyección en el Festival de San Sebastián. Las protagonistas "tuvieron un incidente en el hotel, el recepcionista no quería alojarlas, al comprobar los nombres de sus documentos de identidad pensaría que se trataba de travestis callejeros", resume Vegas. Luego, en el pase, las actrices lloraron al ver sus vidas llevadas a la pantalla. "Yo comparo", dice la autora, "la participación en el festival con el baile de la Cenicienta. Si ese año fue Jeremy Irons, por ejemplo, a presentar una película, luego él volvería a su limusina o a un apartamento maravilloso, pero ellas regresaban a sus calles y al Centauros".

Entre otras cuestiones, Vegas describe cómo se confundían en aquellos años los términos de travesti y transexual o la particular relación que estas mujeres tuvieron con sus familias. "En muchos casos las aceptaban, pero Giménez-Rico da un apunte interesante: lo hacían con el subterfugio de que eran artistas. Eso les permitía ciertas licencias, esa extravagancia. Omitían la realidad, que eran personas atrapadas en otro cuerpo".

Vegas, que durante la redacción de su obra descubrió que Josette, uno de los personajes, seguía vivo a pesar de que la mitología de internet lo daba por muerto, define su libro como "una obra para cinéfilos, en el que sale mucho director y mucha actriz, y para quien se interese por el análisis de la sociedad y los temas de género. Y es un espejo para ver cuánto hemos cambiado".

2018/07/22

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA AMBIGUA HISTORIA DE LOCOMÍA: "NOS PROHIBIERON SER GAIS"

El Confidencial / Locomía en su formación original //

La ambigua historia de Locomía: "Nos prohibieron ser gais".

Muchos lo creían desaparecido, pero el grupo pionero del 'dance' español, con sus hombreras y sus botas de pico, se refundó en 2011.
Alfredo Pascual | El Confidencial, 2018-07-22
https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-07-22/locomia-ibiza-asesinato-xavier-font-disco_1595783/

El 5 de septiembre de 1987 tuvo lugar la madre de todas las fiestas en Ibiza. Acudieron más de 500 invitados, aterrizados de todas las partes del mundo en chárteres, para unos festejos que acabaron con el suministro de champán y cocaína de la isla.

El organizador era Freddie Mercury. Sus fiestas se habían convertido en un género para los tabloides británicos, siempre ávidos por una imagen con drogas, sexo o travestis a la que enganchar unas líneas insidiosas, y Mercury les daba los tres elementos casi todos los meses. Sin embargo, esta era distinta, maximizada: Mercury decidió tirar la casa por la ventana —pagó 20 millones de pesetas de la época— no solo porque celebraba su 41 cumpleaños, sino porque unos días antes se confirmó el peor de sus presagios: el VIH estaba avanzando y su final era solo cuestión de tiempo.

La mayoría de los eventos tuvieron lugar en el hotel Pike's, que todavía celebra cada 5 de septiembre el cumpleaños de Mercury, pero por la noche, después de liquidar 350 botellas de Moët Chandon y reventar 200 vasos contra las paredes del hotel, la fiesta se trasladó a la discoteca Ku, hoy Privilege, que por entonces presumía de ser la discoteca al aire libre más grande del mundo.

En una de las barras de Ku bailaban Xavier Font (Sant Boi de Llobregat, 1963) y quince de sus amigos. A Xavier, líder del grupo de gogós, le habían advertido que aquella noche iban Freddie Mercury y su troupe a celebrar un cumpleaños, pero la noticia le dejó frío: "Yo tenía 24 años y tampoco sabía muy bien quién era Freddie Mercury... esta es la primera vez en mi vida en la que lo admito", confiesa Font a este periódico desde La Habana, "así que nos limitamos a hacer un par de bailes a su lado, para las fotos, y, como no sabía qué regalarle, le di un par de zapatos de punta, de los que diseñaba yo". Font, apasionado de la moda desde niño, había montado una pequeña tienda en la isla y una peluquería con las que complementaba las noches del Ku.

"Al día siguiente, con toda la resaca, se presentó Freddie Mercury en la tienda", afirma el catalán, "y se llevó dos chaquetitas por valor de 2.200 dólares. Además, me dijo que le habían gustado mucho mis zapatos, que los iba a usar". Era verdad. Mercury lució los zapatos con punta en varias escenas de su vídeo 'I'm going slightly mad', aunque Font se enteró hace poco: "Lo vi por casualidad en YouTube hace poco. Si lo piensas, es increíble que un monstruo como Freddie Mercury llevase en su último videoclip un pedazo de Locomía, todo un honor".

Font había llegado a Ibiza cuatro años antes, huyendo de una Barcelona que no terminaba de entender esos diseños, barrocos y provocadores, de los que él era el singular modelo. En la isla, epicentro de la modernidad occidental a comienzos de los 80, aquellas hombreras, abanicos y zapatos de pico que paseaba por San Antonio a plena luz del día crearon sensación. Ku le echó rápido el lazo y Font fue colocando a sus amigos en la cuadrilla a medida que ganaba poder: "Vivíamos los dieciséis, todos juntos, en una masía en el campo. Éramos como una comuna 'hippie' pero sin ser 'hippies'", dice Font cómplice.

Los de la comuna se hacían llamar Locomía. Uno de ellos, el holandés Gard Passchier, fue el creador de una etiqueta que ha sobrevivido en el imaginario de los españoles tres décadas: "A Gard le preguntaron por qué llevábamos esos abanicos tan grandes y él quiso responder que era 'una locura mía', pero como no dominaba la gramática española, dijo que era una 'locomía'. A todos nos encantó el nombre", dice Font.

En 1987 Locomía se había convertido en la mayor atracción de la noche ibicenca. Su barra era la más animada, a la que más famosos iban, y sus apariciones por el paseo marítimo eran ya un clásico que vendía entradas de la discoteca como churros. Por supuesto, despertaron envidias profundas: "Una noche llegábamos todos de la discoteca y nos habían quemado la casa. Dentro teníamos el trabajo de cuatro años, los trajes con los que actuábamos, los que vendíamos... todo", explica Font. "Nunca supimos quién había sido, aunque todos sospecharemos siempre de los otros grupos que bailaban en Ku y a los que habíamos robado la atención de la gente".

Esa noche, mientras lamentaban las pérdidas, Font se subió sobre las cenizas de la casa y advirtió, a gritos, que para acabar con Locomía no era suficiente con quemar su casa; había que quemarle a él.

Locomía, el producto musical

El episodio sirvió para alimentar aún más su fama, que comenzaba a desbordar la isla: ese mismo año, un empresario japonés le ofreció al grupo 100.000 dólares por inaugurar una galería comercial. Locomía encajaba perfectamente en lo que se esperaba del 'New Spain', un concepto de desinhibición y glamour creado en torno a Almodóvar que estaba arrasando en Japón.

Una noche de ese verano, casi por casualidad, el productor musical José Luis Gil (Madrid, 1950), conocido por llevar a Raffaella Carrá, a Perales o a Miguel Bosé, estaba tomando una copa en Ku y tuvo una aparición mariana. Así lo recuerda en sus memorias: "De repente comenzaron a aparecer de las sombras unos personajes ataviados con ropajes sorprendentes y zapatos de estilo renacentista, de manera cadenciosa y sugerente, como si se tratase de los celebrantes de una danza sufí, que me hipnotizó a mí y a los que me rodeaban. Según se sabían admirados, la aceleración rítmica de los movimientos y los requiebros fue en aumento. Poco a poco, todo el mundo que estaba bailando se paró y empezó a arremolinarse en un enorme corro para admirar a esos jóvenes juglares que con profusión de brocados, terciopelos y grandes hombreras, que daban un aspecto cubista a las proporciones de los cuerpos completamente fuera de época y estación, estaban dejando boquiabiertos a los más modernos del mundo".

Aquella noche Gil durmió poco y, a la mañana siguiente, ya estaba en la peluquería de Locomía lanzándoles propuestas. "Tenéis una imagen muy fuerte y un estilo provocativo. Si supierais cantar, se podría estudiar lanzaros como grupo musical". Ninguno sabía cantar y el productor no quería a los quince, sino que seleccionó a cuatro, "descartando a los bajitos y a los feos, menos a mí, que soy feo pero creé el grupo", según Font, para llevárselos a Madrid y grabar un single. Los elegidos fueron Xavier Font, su hermano Luis, Carlos Armas y Manolo Arjona, lo que a la postre se recordaría como el Locomía original.

Pocos lo saben, pero en Locomía hubo un quinto elemento, una mujer. Se trata de Lurdes Iríbar, una vasca que tuvo un flechazo artístico con Xavier Font en 1983: "Nos conocimos en una discoteca en Lérida, varios años antes de que se formase Locomía. Íbamos los dos con estilismos casi iguales, incluso con nuestro maletín para cambiarnos, y nos dimos cuenta de que aquello no podía ser normal" explica a este periódico. El estilismo, que después asociaríamos para siempre con Locomía, era una combinación psicodélica del 'glam' de Bowie con la moda más en boga de la Florencia del siglo XII. "Yo nunca había coincidido en forma de vestir con nadie, así que nos hicimos amigos", relata Iríbar.

En la masía de Ibiza, Lurdes hacía de madre del grupo. Además de diseñar y coser el vestuario de Locomía junto a Font, era la que cocinaba y se ocupaba de las tareas del hogar. No obstante, en las fiestas no daba un paso atrás: "¿Que si había droga? Había droga, sexo y todo lo que te puedas imaginar. Piensa que no solo éramos un grupo de gente joven pasando el verano en Ibiza, sino que éramos un grupo de jóvenes que trabajaban en la noche", afirma Lurdes. "Pero más que un grupo de fiesteros, éramos una familia", coinciden Font e Iríbar sin escucharse.

Los cinco de Madrid dejaron a los otros once en Ibiza, que tuvieron que regresar a sus localidades de origen. La tienda y la peluquería estaban de capa caída y la relación con Ku terminó de malas maneras. Así que Gil metió a los elegidos en un piso en Majadahonda y los puso a bailar por las noches en Joy Eslava mientras producía su primer tema. Mientras, consiguió colar al grupo como animadores en televisión, concretamente en actuaciones de Pet Shop Boys y Duran Duran, dos de los grupos más famosos del momento, ambos relacionados con la cultura gay.

No parecer gais

Después, a partir de 1988, Gil no volvería a programar actuaciones que relacionasen al grupo con la homosexualidad. "La ambigüedad es comercial; lo definido, sea lo que fuere, limita y reduce el público", repetía machaconamente a los componentes del grupo, que se vieron obligados a esconder sus preferencias sexuales. "A mí me preguntaba un periodista que si tenía novia y yo le decía que sí, que tenía un novio guapísimo", dice Xavier, "y de golpe tuvimos que dejar de expresarnos con libertad, que escondernos, ser ambiguos todo el tiempo. Nos prohibió ser gais, igual que hizo con Miguel Bosé, al que Gil decía que 'Don Diablo' no era comercial". A Lurdes nada de aquello le parecía creíble: "Era una tontería ocultarlo, era muy obvio cuando íbamos con los abanicos por la calle que eran todos gais, pero Gil se lo tomó muy en serio, era una persona autoritaria".

Al tiempo que los chicos fingían heterosexualidad y recibían clases de canto con el 'crooner' francés Robert Jeantal, Gil producía los primeros temas de Locomía en la casa del productor Pedro Vidal, mezclando en el salón y grabando las voces en el baño. De ahí nacieron 'Locomía', 'Rumba, samba, tango' y 'Taiyo', la santísima trinidad de los 'locomaníacos'. Gil presume en sus memorias, además, de haber sido pionero incorporando letra al 'dance' español aunque, como se puede comprobar [...], estas se parezcan más a lo que hoy conocemos como una nube de etiquetas.

"Disco Ibiza Locomía,
Moda Ibiza Locomía,
Loco Ibiza Locomía,
Sexo Ibiza Locomía,
Mar Ibiza Locomía,
Sol Ibiza Locomía,
Marcha Ibiza Locomía,
Crazy Ibiza Locomía".


Los singles arrasaron en las discotecas durante la primavera de 1989, saltaron a las radios y en apenas un mes llegaron a las tiendas de discos. Locomía acababa de despegar, pero Xavier Font, el padre del concepto, decidió dar un paso a un lado. "Gil era uno de los mejores managers de España, de eso no cabe duda, pero a mí me quitó la ilusión. Perdí mi derecho a comportarme como lo que soy, una persona gay, dejé de poder llevar mis trajes por la calle, porque me paraban constantemente... y tampoco pude refugiarme en la creación de nuevos diseños, porque Gil nos impuso ir cada uno de un color y con el mismo traje todo un año", lamenta.

"En realidad a Xavier nunca le gustaron demasiado los escenarios, él prefería los estilismos, como yo", apunta Lurdes. Antes del lanzamiento de su primer disco, 'Taiyo', que salió en septiembre de 1989, el líder de Locomía dejó de viajar con el grupo para centrarse en el lanzamiento de 'Santuario Locomía', una boutique-coctelería situada en la Avenida de América de Madrid, cerca de Torres Blancas. La idea era poder probarse la ropa del grupo mientras un mojito te animaba a dar el paso de comprar. Fracasó. "Montar esa tienda fue cosa de Xavier, una decisión muy sabia", escribe irónicamente Gil.

"Empezamos a estar en todas las televisiones, en las radios, en las discotecas... aquello fue tremendo. Éramos todos jovencísimos y nos cayó encima una avalancha de fama y dinero", recuerda Iríbar, "fue muy importante la labor de José Luis (Gil), que ejercía de padre, no nos dejaba hacer muchas cosas... entre ellas la droga y salir por determinados lugares". "Y no era fácil resistirse, que en aquella época, en mitad de Joy Eslava, la gente te ponía rayas en la barra", remacha la vasca. Entraba tanto dinero que el mánager, según indican fuentes del sector, comenzó a dejarse ver por Madrid a bordo de un Mercedes blanco descapotable y un suntuoso abrigo de pieles.

'Big in America'
Pero donde Locomía fue realmente grande fue en Latinoamérica, especialmente en Argentina, México, Perú, Colombia y Chile. Lurdes acompañó al grupo en una gira por Argentina de la que no tiene buen recuerdo: "Lo pasé mal. La gente nos esperaba en el aeropuerto, en la puerta del hotel, nos seguía en sus coches... y todos los teatros y salas donde actuábamos estaban abarrotados, era una locura", recuerda. "Mi problema es que eran casi todo chicas jóvenes y, en cuanto yo salía al escenario, me insultaban y me amenazaban, se creían que era la novia de alguno", dice divertida, "y no me extraña, porque eran todos tíos altos y guapos, pero claramente gais".

La imagen de Lurdes a comienzos de los 80 recuerda a la de Madonna a mediados de la década, algo que la sacaba de quicio: "Me confundían todo el tiempo con ella... de hecho en Japón llegué a firmar a gente como ella, no paraban", dice. "Pero es que yo no le copié el estilismo, yo siempre he ido así, es ella la que en ocasiones se ha vestido muy parecido a mí. Yo no digo que se fijase, pero eran muchas coincidencias". Al otro lado del planeta, Font defiende la misma versión: "Nos pasó en varias ocasiones ver que Madonna se vestía como la Lurdes", afirma. "Madonna celebraba sus cumpleaños en Ibiza y no es raro que alguna vez nos haya visto, aunque suene a leyenda urbana".

Era 1991, el grupo había sacado su segundo LP, 'Locovox', y seguían llenando estadios y plazas de toros en México y Argentina, mientras que en España se limitaban al circuito de pueblos, no siempre bien acogidos. "En algunos sitios, como en Zamora, tuvimos algún incidente de mal gusto con los machitos de la fiesta", narra Gil en su libro. En América, además, tenían todas las horas de televisión que querían. Sus fans, entregadísimas, cantaban incluso extravagancias como 'Gorbachov', un tema dedicado al exlíder soviético que seguían interpretando incluso después de la caída del Muro de Berlín. ¿Es este un guiño de Locomía al comunismo 'light'? "No. Locomía es y será ateo y apolítico. Es solo música de baile", confirma Font.

"Gorbachov es Perestroika,
Gorbachov es desarmar,
Gorvachov es convincente,
sabe mandar.

Gorbachov es dulce 'raisa',
Gorbachov es confiar.
Gorbachov es una estrella, superstar".


Gil contra Font
A finales de 1991 Locomía se trasladó a Miami para preparar el asalto a Estados Unidos. Fue el comienzo del fin. Después de que cerrase 'Santuario Locomía', con Gil y Font culpándose del fracaso, el catalán regresó al frente del grupo para asegurar la expansión, pero también porque no se fiaba del mánager. Era un sentimiento mutuo: en sus memorias, Gil sostiene que "siempre dudé de la capacidad cerebral de Xavier, pero al menos amaba el producto", para poco después referirse al fundador de Locomía como "un loco y un tonto codicioso".

La situación saltó por los aires en 1992, cuando Xavier descubrió que Gil había cobrado un adelanto de 600.000 dólares por el disco que iban a grabar. Se enteró por Julio Sabala, famoso en España por imitar a Michael Jackson y Julio Iglesias: "No nos había dicho nada porque no lo quería repartir, me tuve que enterar por Sabala, que había cobrado lo mismo", dice Font. La separación fue traumática porque ambas partes se necesitaban: mientras la marca Locomía era propiedad de Font, quien tan solo se la había cedido cinco años a Gil, al productor le pertenecían las canciones, pero solo le quedaban dos años para seguir explotándolas antes de que caducase la cesión.

Font sostiene que, después de despedirle, descubrió que Gil le había "chuleado muchos millones": "Lo ha hecho con Perales, con Mari Trini... con todos los que ha representando. Es una de las peores personas que conozco, y desde luego la que más daño a hecho a Locomía". Durante seis meses, en 1993, coexistieron dos formaciones de Locomía: la original, que no podía interpretar sus canciones, y una nueva recreada por Gil, que no cayó bien entre las fans, a las que no se ofreció explicación alguna. Más allá, Font se aseguró de que todos supiesen que aquellos no eran realmente Locomía y Gil, de que ningún empresario de Latinoamérica contratase a la anterior formación bajo amenaza de demanda. En el cénit de su éxito y con solo tres años de recorrido, Locomía se partió en dos para devorarse a sí mismo.

Font y Gil nunca volvieron a cruzarse la palabra fuera de los tribunales. Desde que el catalán recuperase los derechos sobre la marca, su relación se ha limitado a encontrar formas para explotar su legado sin que el otro se entere. "Nos encanta darnos por el culo con la publicidad. Él cobra los anuncios en los que se usan las canciones y yo en los que se explota nuestra imagen y marca. El último que he hecho es el de Sprint, la empresa telefónica, cambiando la canción lo suficiente para que no vea un duro", dice Font.

La mano negra
Después de abandonar Locomía, Gil empezó a trabajar con una joven 'grouppie' de Locomía: Mónica Naranjo. "Mónica grabó con nosotros, pasaba mucho tiempo en el estudio y claramente tomó nuestras influencias. No hay más que verla en su primera época, lucía una estética arrogante como la nuestra y desde luego nuestra misma ambigüedad sexual", afirma Font, que ve la mano negra del mánager en distintos episodios posteriores a su separación.

El más importante sucedió en 2009, cuando Font fue condenado a tres años de cárcel en la que se llamó operación Abanico por vender 'popper', una sustancia recurrente en la comunidad gay, así como pastillas de éxtasis y viagras falsificadas por internet. "Eran de uso personal, para mí y mis amigos. No entiendo que tuviese que pasar unos meses en prisión por unas cantidades tan pequeñas... ¿sabes cuándo sucedió todo esto? Cuando estábamos relanzando Locomía", dice Font desde La Habana, donde puso tierra de por medio tras recuperar la libertad.

Nadie en la industria parece saber dónde se encuentra José Luis Gil. Harto de su evolución, en 2004 publicó un ajuste de cuentas al sector, firmado como "JL Green Snake", se hizo santero y se instaló en Brasil. Lo último que sabemos de él es que en 2008 era mánager de Estéfano, del popular dueto 'Donato y Estéfano', cuando uno de sus empleados disparó al cantante dos tiros, uno en el pecho y otro en la cabeza, aunque no fue capaz de matarlo. Según la investigación de la Policía de Miami, Estéfano descubrió al salir del hospital que Gil había transferido 2,4 millones de dólares de sus cuentas a la iglesia santera a la que pertenecía el español. Con Estéfano en el hospital, Gil transfirió otros 3.000 dólares a la mujer del hombre que le disparó.

"Te voy a confesar una cosa", dice Font, "de todas las formaciones que hemos probado, ninguna me ha producido sensaciones parecidas a cuando estábamos en la Ku, y eso que en muchas de ellas ha estado Manolo Arjona, que es más importante en Locomía que yo". "Pero el año pasado estuve viendo una actuación de los nuevos Locomía y, por primera vez desde los 80, sentí la magia, sentí que esta formación era capaz de llegarle a la gente". Por eso Font tiene dudas: "Y ahora que estábamos remontando el vuelo otra vez, mueren dos de los miembros del grupo, ambos con 46 años, en el mismo mes y por causas muy extrañas... es como si Locomía tuviese una maldición para que nunca se recupere".

A sus 55 años, el catalán no se rinde y planea regresar el año que viene a España para relanzar el grupo de una vez por todas: "Digo hoy lo mismo que dije hace treinta años en Ibiza: si quieren matar a Locomía, tendrán que matarme a mí", zanja Xavier.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...