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2021/01/14

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | A PROPÓSITO DE GIL DE BIEDMA

A propósito de GdeB [Gil de Biedma].
Andrés Trapiello | Hemeroflexia, 2021-01-14

http://hemeroflexia.blogspot.com/2021/01/a-proposito-de-gdeb.html 

Se publica hoy en El Mundo esto sobre el escabroso asunto no resuelto desde hace treinta años. El reportaje de Luis Alemany está muy hecho. Estas fueron mis respuestas a sus preguntas.

1. Muy sencillo: ¿crees que la famosa página del niño, la vivencia y su narración, invalida homenajes públicos como el del Cervantes a JGB?

De lo contrario podría parecer que se trata de blanquear desde las instituciones conductas no solo reprobables sino punibles penalmente, sólo porque quien las cometió era un poeta «prestigioso». Resulta como mínimo chocante la indulgencia con unos y la severidad con otros.

2. ¿Cómo interpretas el encubrimiento de todos estos años sobre este episodio?

Cuando se conocieron esas páginas Pere Gimferrer, Rosa Regás y Terenci Moix salieron en defensa de su amigo. Los tres me pusieron en su diana. El primero trató de minimizar la pederastia de Gil de Biedma equiparándolo con Antonio Machado, a quien llamó pedófilo; la segunda, llamándome a mí homófobo, y Sergio Vila San Juan leyó a Moix, antes de ponerse este a escribir nada, algunas frases literales; «hosti tu, el Jaime aqui s'ha passat una mica», fue todo lo que dijo; por supuesto, no escribió nada. A Gimferrer le respondí que era una vileza comparar al que se acostaba por dinero con un niño de trece años con quien se casaba con una muchacha de quince, cosa en absoluto infrecuente en la época. Y a Regás le recordé que ella no estaba defendiendo a un homosexual sino a un pederasta y abusador sexual, y que la cosa no iba de homofobia; tampoco replicó.

3. Supongo que este tipo de casos se están haciendo habituales. ¿Cuál crees que debería ser el criterio general con el que las sociedades y sus representantes debemos acercarnos al recuerdo de artistas o filósofos valiosos cuya vida nos merezca una censura más o menos cierta?


El criterio deberían establecerlo las administraciones. ¿Puede rescindirse el contrato a un tenor acusado de abusos no probados y homenajear al mismo tiempo a quien se ha jactado de pederasta y abusador? Una periodista catalana me preguntó a raíz de aquellas polémicas: «¿Pero usted metería hoy en la cárcel a Gil de Biedma?». Le parecía inconcebible, un atentado contra Cataluña. Yo le respondí: «¿Por hechos como los que relata en ese libro? Yo no; la Guardia Civil». Por otro lado aquí no se juzgan valores literarios, sino hechos. A Celine no se le juzgó por haber escrito 'Viaje al fin de la noche', sino por antisemitismo. Y dicho esto, a quien le gusten los poemas de Gil de Biedma incluso ese 'Diario', adelante; son todo suyos, que circulen libremente.

Y TAMBIÉN...
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La incómoda gloria de Gil de Biedma: "¿Puede homenajear el Instituto Cervantes a quien se ha jactado de pederasta?"

El Instituto Cervantes incluye al poeta en su sala de honor, entre quejas por el encubrimiento de su pederastia. Opinan Andrés Trapiello, Arcadi Espada, Anna Caballé, Pau Luque y Félix Ovejero
Luis Alemany | El Mundo, 2021-01-14***
https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2021/01/13/5fff05fbfc6c83b36c8b46a9.html
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Entender y comprender.

Gil de Biedma desaprovechó una ocasión de oro para comprender y compadecer a sus víctimas después de contar cómo las vejó.
Andrés Trapiello | El Mundo, 2021-01-22***
https://www.elmundo.es/opinion/2021/01/22/60096a2621efa0242c8b45c4.html
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Rhodes, sí; Gil de Biedma, no.
Karina Sainz Borgo | Vozpópuli, 2021-01-25

https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/rhodes-gil-biedma_0_1431756994.html

2020/11/03

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | UN SEUDÓNIMO PARA JAIME GIL DE BIEDMA

Un seudónimo para Jaime Gil de Biedma.
El poeta fue rechazado por el PCE debido a su homosexualidad tras una rocambolesca historia, como nos cuenta su sobrino.
José A. García-Albi Gil de Biedma | La Razón, 2020-11-03
https://www.larazon.es/cultura/20201103/hvqeaewdbbbwncgmvoaxph6mna.html 

«En un viejo país ineficiente,/ algo así como España entre dos guerras /civiles» («De vita Beata», J. G. de B.), conversaba una tarde de verano con mi tío Jaime Gil de Biedma, en el jardín de la casa de mis abuelos en Nava de la Asunción (Segovia). Fruto de aquella conversación fueron una nueva visión de Luis Cernuda, un mayor conocimiento de la personalidad de Jaime Salinas y la información sobre un hecho respecto del que se ha hablado muy poco, vinculado a otro sobre el que se ha escrito y hablado muchísimo y que se cuenta de manera incompleta al no incorporar una parte significativa de la historia. Me refiero al rechazo por parte del PCE al ingreso de Jaime Gil de Biedma en ese partido, basándose en su condición sexual.

El profesor Fabián Estapé lo explica todo en el documental que sobre mi tío realizó mi hermana Inés para TVE. Estapé, profesor y amigo de Jaime, explica cómo Manuel Sacristán (ex falangista, después militante e intelectual del PSUC y del PCE) decidió el rechazo. Y cómo el propio Sacristán le explicó a él en persona en qué se había basado para tomar esa decisión. Indicaba Sacristán que tuvo en cuenta una carta de Lenin en la que advierte de no admitir a un homosexual, porque en caso de detención, ya se sabía... Toda esa explicación es de sobra conocida y no voy a insistir en ese asunto.

La detención de Ferrater
También es conocida la inveterada costumbre de los comunistas de montar tramas y tretas para hacer culpables de sus propias decisiones a quienes no son más que meras víctimas de las determinaciones del partido, aunque estas sean equivocadas. Eso es lo que ocurrió, y eso es lo que provocó la detención del poeta Gabriel Ferrater y la llegada de la policía a la casa de mis abuelos en Barcelona, para interrogar a Jaime. ¿Por qué se detuvo a Gabriel Ferrater y por qué se presentó la policía para interrogar a Jaime? Jaime y Gabriel Ferrater habían pasado unos días en Nava de la Asunción hablando y trabajando en su poesía. Y lo siguieron haciendo durante muchos años. Tras esas jornadas de charlas, Jaime regresó a Barcelona, en tanto que Gabriel se demoró un par de días en Madrid antes de regresar.

Durante ese tiempo, Manuel Sacristán, responsable del rechazo al ingreso de Gil de Biedma en el PCE argumentando su homosexualidad, publicó un artículo de tono subversivo en un periódico del partido, firmado con un seudónimo. Podía haber elegido cualquier seudónimo; cualquiera. Pero de entre los miles de los posibles eligió firmarlo como «Ferrater». Ignoro las razones que motivaron dicha elección, pero adivino que serían difíciles de explicar. Tal vez, quisiera comprobar si Lenin, en su famosa carta, tenía razón. El resultado es que la Brigada Político Social detuvo a Gabriel Ferrater en el tren a la altura de Guadalajara cuando viajaba a Barcelona. Gabriel tenía distintas cualidades y dos de ellas eran la inteligencia y la brillantez. Rechazó la autoría del artículo y lo argumentó basándose en el estilo y en la redacción. Llevaba consigo sus escritos de literatura, filosofía y poesía, por lo que pudo hacer ver la diferencia de los textos. No solo el estilo, también los distintos criterios en la utilización de entrecomillados o cursivas en las citas. Para un poeta que escribía en catalán, y para una persona como él, el estilo en castellano era bastante personal. La policía asumió que ese artículo podía ser de cualquiera y que previsiblemente no era de él. Ya solo faltaba un trámite, que era verificar lo indicado por Ferrater sobre los motivos de su viaje. Al día siguiente, mientras Jaime se vestía para ir a su trabajo en la Compañía General de Tabacos de Filipinas, la policía se presentó en su casa preguntando por él. Pepito, el criado, fue a avisarle: «Señorito Jaime, la brigada social. ¿Les paso al living o al salón?». «Al living, Pepito». Pero los pasó al salón, no por decisión propia, según me explicó después con su gracejo andaluz: «Pero si iba yo tan nervioso que por el pasillo olvidé lo que me había dicho». Un rato en ese salón señorial y las explicaciones de Jaime hicieron evidente que no había ninguna conspiración comunista en marcha, ni ningún movimiento de intelectuales digno de ser paralizado.

Ninguna crítica
La versión de Ferrater quedó confirmada por Jaime y se le puso en libertad. En aquella conversación veraniega, no escuché de mi tío ninguna amarga crítica, ni furibundas diatribas contra Sacristán o el PCE. Tan solo una risa y un lacónico «sí» cuando dije yo: «Pues un poco cabroncete el Sacristán, ¿no?». A mi tío Jaime le escuché decir en varias ocasiones, con ironía y con una risotada una frase llena de humor: «No debo ser nada inteligente, no han tratado de captarme ni los comunistas ni los del Opus». Respecto a Ferrater, extraordinario poeta en catalán, se suicidó al cumplir los 50 años tal y como había comentado a sus amigos en algunas ocasiones. Como siguiendo una tradición, ya que su padre hizo lo mismo. Hoy en día es un poeta injustamente tratado y olvidado por todo lo que es la oficialidad catalana.
 
Y TAMBIÉN...
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Los hermanos Ferrater.

Los Ferrater son dos figuras con las que la cultura catalana oficial nunca sabe qué hacer. No hay manera de encajar su complejidad con el paisaje del 'pujolismo'.
Andreu Jaume | El Español, 2018-12-26
https://cronicaglobal.elespanol.com/letraglobal/letras/poesia/hermanos-ferrater_209268_102.html
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Dos visiones de Gabriel Ferrater.

Jordi Amat y Marina Porras abordan en sendos libros la vida del escritor catalán desde diferentes ópticas coincidiendo con los cien años de su nacimiento.
Julià Guillamon | La Vanguardia, 2022-05-14
https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20220514/8255540/gabriel-ferrater-cien-anos-visiones.html

2016/09/20

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CIENCIA INVERTIDA CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

Ciencia invertida contra la homosexualidad.
Víctor Mora disecciona en su ensayo ‘Al margen de la naturaleza’ cómo durante el franquismo se retorció el conocimiento para justificar la persecución del diferente.
Emilio de Benito | El País, 2016-09-20
https://elpais.com/cultura/2016/09/15/actualidad/1473963036_750167.html 

Oficialmente, Víctor Mora (Valencia, 1981) enmarca su libro ‘Al margen de la naturaleza’ (Debate, 2016, 222 páginas) en su tesis doctoral en Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid. Pero en la conversación se trasluce que es parte –y, seguramente, no la más importante– de su activismo con lo que él llama, con gran acierto y economía lingüística, "la diversofobia", una manera de englobar el odio a gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales y cualquier otra identidad u orientación evitando las clasificaciones, "un elemento de control por parte del poder en general y del franquismo en particular".

Porque el periodo de la Dictadura es el eje del libro, premio Sagasta de Ensayo de este año, pero yendo un poco más allá que otros estudios y relatos sobre la represión. En la obra, Mora busca la base (pseudo)científica en que se basaron las autoridades y los legisladores para considerar que la diferencia en general, y la homosexualidad en particular, eran un peligro que había que reprimir o reeducar.

Visto en pleno Siglo XXI, la sucesión de autores y sus tesis podría parecer una extravagancia, pero en su momento tuvieron mucho predicamento y éxito. Mora destaca a Mauricio Carlavilla del Barrio, cuyo libro ‘Sodomitas’ -"como se ve, no se andaba por las ramas con los títulos", dice con ironía el ensayista- llegó a las 12 ediciones desde los años veinte hasta los setenta. "Fue fundamental para extender una imagen negativa y estereotipada", dice Mora. En un párrafo que, por desgracia, hoy sigue de actualidad en muchos lugares, Carlavilla , inspector de la Dirección general de Seguridad durante la dictadura de Primo de Rivera, explica cuál es la reacción de los padres que descubren que su hijo es homosexual. "¡Mejor muerto!, gritaréis [...]. Mejor para él, para vosotros y para con Dios".

Carlavilla, que se cambió el nombre por el de Mauricio Karl, quizá para ganar la respetabilidad asociada a los científicos alemanes, es tan extremo que cae "en la parodia". Aunque no era científico, sirve para que Mora apunte uno de sus enfoques: "La carcajada es la mejor venganza". Una risa que puede convertirse en un rictus, pero que sirve para recordar.

También previo al Franquismo es Albert Chapotin, quien en su libro ‘Los defraudadores del amor’ zanja el asunto de los pervertidos y desviados afirmando que es inconcebible "incluir en la especie humana a estos engendros". De él toma Mora el título del libro: deben estar al margen de la naturaleza.
  • Frases al respecto
  • Los teóricos de la homosexualidad del Siglo XX se explayaron en descripciones y comentarios. Aquí hay algunas de sus afirmaciones.
  • Albert Chapotin. "Armaos de valor. Sobreponeos a vuestro legítimo desprecio"
  • Gregorio Marañón. "Tengo que decir desde ahora que los estados intersexuales no son estados de perversión, de anormalidad monstruosa o pecaminosa del instinto, tal como muchos pretenden interpretar".
  • Gregorio Marañón. "Cada cual en este mundo, no ama lo que debe, sino lo que puede".
  • Antonio Sabater Tomás. "Otros invertidos son sujetos celosos, sádicos, brutales, con manía persecutoria, que van armados, que amenazan de muerte y a veces matan, producto de su posición homosexual que no pueden dominar".
  • Mauricio Carlavilla. "La manada de fieras sodomitas, por millares, se lanza a través de la espesura de las calles ciudadanas en busca de su presa juvenil".
  • Antonio Vallejo Nájera. "Toda desviación del destino biológico transmuta también los caracteres psicológicos, y hace del varón un afeminado y de la hembra un marimacho".
  • Mauricio Carlavilla. "¿Dónde soñará el sodomita y el eunicoide satisfacer mejor su hipertrófico impulso de dominio sino llegando a ser Dictador divinizado del Estado Comunista?".
  • Hans Giese. "El homosexual se haya determinado al absurdo social".
  • Antonio Sabater Tomás. "[Los castigados por la ley de peligrosidad social] demuestran no merecer libertad, por haber abusado de ella".
  • Luis Vivas Marzal. "Hay homosexuales congénitos sobre los que se puede sentir compasión, pero su peligro fundamental radica en su afán de proselitismo. Además, es innegable su responsabilidad moral a pesar de su tara congénita". "La aplicación de medidas de seguridad está, pues, plenamente legitimada desde el punto de vista de defensa social". Ante los homosexuales, "rigor en ocasiones, caridad siempre, simpatía, nunca".
"Chocan estos planteamientos tan poco rigurosos en un siglo que es el de la ciencia", comenta Mora. "Siempre pensamos que la ciencia trabaja con la verdad", y, en este caso, esta fue retorcida para adaptarla a temores, prejuicios y conveniencias. Y esto no afectó solo a ciertos personajes más o menos estrafalarios. Hasta el propio Gregorio Marañón tuvo que adaptar su mensaje. En 1929 publicó ‘Los estadios intersexuales en la especie humana’, en el que defendía que la homosexualidad era una especie de estado indefinido en el desarrollo y que había que "estudiar los orígenes profundos" de la inversión para "tratar de rectificarlos". Pero, añadía, "en modo alguno hay que castigar al homosexual, siempre que no sea escandaloso". Después de la Guerra Civil, Marañón "tuvo que cambiar su tesis". En una reedición de 1951 de sus ‘Ensayos sobre la vida sexual’, mantiene la idea de que el "homosexualismo" es "producto de la insuficiente diferenciación sexual", pero añade es una manifestación "aberrante del amor". "Es normal que hubiera un cambio. En esos tiempos no se podía hacer ciencia de otra manera. La mayoría de los que querían hacerla en serio se habían ido", matiza Mora.

No es el único apellido ilustre que se metió en estos charcos. Tiene un papel destacado Antonio Vallejo Nájera, "el psiquiatra del régimen", como lo define Mora. "Fue el encargado de encontrar el gen rojo", entre otras teorías, como sus intentos de asociar un aspecto físico al perfil de un delincuente. También se cita a Juan José López Ibor, "que intentó desacreditar el famoso informe Kinsey" que evaluó, por primera vez, la proporción de hombres que habían tenido relaciones homosexuales (un famoso 10% que los estudios posteriores no han confirmado). "No disimulaba nada bien que tenía un asco tremendo a los gais", comenta Mora.

Pero al margen de personajes de relumbrón, hay algunos más ocultos, más burocráticos, pero que fueron determinantes. Antonio Sabater Tomás trabajaba en organismos institucionales, y estuvo detrás de la Ley de Peligrosidad Social de 1970. Luis Vivas Marzal, presidente de la Audiencia Provincial de Valencia en 1963, "estaba preocupado porque no estaba seguro de que la homosexualidad fuera ilegal", expone Mora. "Para que lo fuera, se apeló a la Salud Pública, convirtiéndola en una patología contagiosa"· "Era, para un régimen que quería abrirse, una manera de mantener la represión pero lavándose la cara", señala.

El autor hace dos reflexiones más sobre sus conclusiones. Una, que estas tesis "se exponían en congresos internacionales". En los años cincuenta y sesenta, "España era única porque tenía una dictadura muy larga, pero en cuanto a género e identidad, la discriminación era universal. Ahí está el caso de Jaime Gil de Biedma, expulsado del Partido Comunista", relata.

Y otra que va más al corazón de libro. "Todos, en algún momento dejaban los argumentos científicos de lado. No podían usar la ciencia para demostrar lo que no es".

"Ojalá la diversofobia fuera solo un problema legal"
Víctor Mora utiliza una palabra, ‘diversofobia’, como una manera de englobar a todo el que tiene odio a géneros, identidades u otras características diferentes. Viene a ser un equivalente a la LGTBI-fobia (fobia a lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales) "y todo lo que pueda venir". Está especialmente preocupado por el número creciente de agresiones a ese colectivo, y, por eso, hace un año participa en Sección Invertida, un movimiento que se dedica a concienciar mediante actuaciones callejeras (limpiar con fregonas rosas el lugar de un ataque, por ejemplo).

Para él, el paso de hablar de un libro sobre la represión en el Franquismo a esta situación no es un salto. Es parte del mismo proceso, de su identidad. "Me interesa especialmente la construcción de la identidad en contextos de resistencia, y en eso este tiempo se parece al anterior. En momentos de crisis, siempre se busca al enemigo interno. Primero son los inmigrantes, pero en segundo lugar siempre nos toca a nosotros", dice.

Y la vulnerabilidad, aunque parezca una contradicción, ha crecido últimamente. "Se ha perdido el miedo, pero también la conciencia. Ya no hay un sujeto marica como pudo haber en los setenta y ochenta, que se identificaba con una lucha. Hay un sujeto gay completamente despolitizado".

La conquista legal de derechos, obviamente, ha sido buena, pero no es la solución definitiva. "Ojalá la ‘diversofobia’ fuera un problema legal, pero es cultural, social. Hay algo que no hemos hecho bien. Quizá pensamos que con los derechos estaba todo conseguido".

"Obviamente, si fuéramos a los activistas de los setenta y les dijéramos cómo estábamos ahora, no se lo creerían. Ni en sus mejores sueños lo habrían esperado. Pero hay que elaborar una crítica del activismo. No se trata de si hemos avanzado más o menos, sino de si lo hemos hecho en la dirección adecuada".

El continuo añadido de siglas al movimiento -a la l de lesbiana y la g de gay se han añadido la t de transexual, la b de bisexual, la i de intersexual, la q de queer (que no pretende encajar en ninguna de la anteriores) y hasta la h de heterosexual comprometido- le parece a Mora un símbolo de un proceso de categorización con el que no está de acuerdo. "Nos definimos por oposición. La lectura normativa de la naturaleza es falsa. El fascismo es la identidad, lo único, pero en la naturaleza solo hay diversidad".

Para el escritor y activista, las primeras víctimas de estas clasificaciones son las personas transexuales, que tan mal encajan en algunas. "Su despatologización todavía está a debate. Y mientras hay estudios que les dan una esperanza de vida de 35 años. Imagina la cantidad de suicidios que tiene que haber". Quizá en lugar de ir creando categorías lo que debamos sea eliminarlas todas".

Y ADEMÁS...
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Tópicos indocumentados, el PCE y la «expulsión» de Gil de Biedma.
Salvador López Arnal | Rebelión, 2016-09-21

https://rebelion.org/topicos-indocumentados-el-pce-y-la-expulsion-de-gil-de-biedma/
Recogido también como:
Tópicos indocumentados, el PCE y la “expulsión” de Gil de Biedma.
No fue Sacristán el responsable último, directo o indirecto, de la decisión tomada por la dirección del PSUC-PCE.
Salvador López Arnal | Mundo Obrero, 2016-09-22
https://www.mundoobrero.es/2016/09/22/topicos-indocumentados-el-pce-y-la-expulsion-de-gil-de-biedma/
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Un seudónimo para Jaime Gil de Biedma.

El poeta fue rechazado por el PCE debido a su homosexualidad tras una rocambolesca historia, como nos cuenta su sobrino.
José A. García-Albi Gil de Biedma | La Razón, 2020-11-03
https://www.larazon.es/cultura/20201103/hvqeaewdbbbwncgmvoaxph6mna.html

2015/11/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JAIME GIL DE BIEDMA, UN CATALÁN DE CASTILLA

Jaime Gil de Biedma, un catalán de Castilla.
Aparecen los diarios completos de uno de los autores fundamentales de la Generación del 50, plagados de sexo -y pederastia-, inteligencia y poesía; un documento que ya es historia de nuestra literatura.
Alberto Olmos | El Confidencial, 2015-11-11
https://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/2015-11-11/gil-de-biedma-homosexualidad-pederastia-diarios_1091079/ 

Mientras un Salomón de ciento y pico votos anda partiendo ahora de verdad un niño por el medio, la lectura de los 'Diarios' de Jaime Gil de Biedma nos traslada a aquellos tiempos en los que un catalán amaba Castilla y se conjuraba junto a madrileños y andaluces contra la dictadura del general Franco. Nadie tan catalán como Jaime Gil de Biedma y nada tan castellano como el pueblo de Nava de la Asunción, en la provincia de Segovia.

Este pueblo, que yo he visitado muchas veces, pues a él se llega casi por orden alfabético desde el mío, Fuentepelayo, dejando atrás Navalmanzano y Navas de Oro, era el pueblo de origen de los Gil de Biedma, lugar de veraneo de la familia, elegido a la postre por Jaime para retiros y convalecencias. Allí está enterrado el poeta y, si preguntan en un bar, aún encontrarán gente que les hable mal de él. Todo un éxito.

El escándalo, básicamente sexual, comía de la mano de Jaime Gil de Biedma, que lo propició por las calles y sótanos de Barcelona, en tabucos miserables en Manila, en su aparatosa residencia segoviana y, sobre todo, en su literatura. Hay páginas de sus diarios que ponen los pelos de punta.

Los rincones oscuros
Dice Michel Houellebecq que toda homosexualidad es pederastia, afirmación que, como casi todo en Houellebecq, contiene una verdad imprecisa. Ya mi lectura inaugural de 'Retrato del artista en 1956', primera parte de estos 'Diarios', que hice hace casi dos décadas, pendía en mi memoria por sus ganchos más mugrientos y abominables. Nadie puede olvidar esos pasajes del 'Retrato' donde Jaime Gil de Biedma acude a un prostíbulo en Manila, “de niños y niñas”, y acaba en la cama con un muchacho de “unos doce o trece años”. Pere Gimferrer y Andrés Trapiello se cruzaron la cara a artículos hace unos años al compás de estas miserias. Escribió Trapiello: “Lo único que tiene que aclararnos ahora Gimferrer, a quien siempre veremos del lado de los poderosos, es si le parece bien que se prostituya a los niños solo porque son de Filipinas, o bien porque quien lo hace es nada menos que de Barcelona.”

Los aficionados a la diarística emparentarán enseguida ese gusto por los chicos de Gil de Biedma, y su consiguiente relato en páginas privadas, con relatos similares que figuran en el conocido 'Diario' de André Gide, autor de cabecera de nuestro poeta. ¿Qué hacer con esas páginas, con esa delincuencia? ¿Callarla, evitarla, enterrarla? Entre el apetito de castración de quienes sacarían a un autor de los libros de texto por haber mantenido relaciones sexuales con menores, y la connivencia amical de otros que se limitan a hacer la vista gorda, solo queda apelar a la literatura como juez imparcial de una obra concreta. Esto es: ¿hay verdad y belleza y testimonio en ese libro?

Si esto es así, y en Gil de Biedma lo es de forma apabullante, ese autor y su obra deben preservarse. La literatura no la hacen las buenas personas, la hacen las personas que no niegan su propio mal, que dejan registros lúcidos y descarnados de sus rincones oscuros, que son siempre y a la larga los rincones oscuros del género humano.

Esta segunda lectura del 'Retrato', superado el escollo del señorito que abusa de menores, arroja un saldo muy elevado de inteligencia y buena prosa, de delicadas apreciaciones sobre la vida y el tiempo, de humor y de compromiso político.

Después de 120 páginas donde Jaime Gil de Biedma consigna la orgía perpetua (mayormente con adultos) de su estancia en Manila, lugar al que viajó como empleado de la Compañía de Tabacos de Filipinas, de la que su padre era director, el autor nos planta su Informe sobre la Administración General en Filipinas, motivo de su estancia en el archipiélago. En ese informe, divertidísimo por cuanto el lector lleva varias horas viendo al trabajador de la Compañía haciendo de todo menos trabajar, se aprecia la preocupación de Jaime Gil de Biedma por la brecha salarial entre empleados y jefes, a los que además afea “lo prolongado de sus vacaciones”.

Cierra el 'Retrato' su retiro en Nava de la Asunción, otras 120 páginas que destacan por sobre todas las de estos 'Diarios', pues, enfermo de tuberculosis (y cuánto bien ha hecho la tuberculosis a la literatura), Gil de Biedma mima la expresión, trabaja sobre la nada de su reposo, y logra páginas espléndidas.

Diarios secretos
Estos 'Diarios 1956-1985' se completan con los inéditos 'Diario de moralidades', 'Diario de 1978' y 'Diario de 1985', textos secretos que Gil de Biedma dejó al cuidado de su agente, Carmen Barcells, y que solo ahora ven la luz. Son bastante planos.

El primero, el de 'Moralidades', no es apenas otra cosa que el registro de los poemas que va escribiendo para ese libro suyo, y solo llamará la atención de los 104 (yo incluido) españoles a los que les puede interesar que los inolvidables versos “Tardan las cartas y son poco/ para decir lo que uno quiere” fueran en principio “Tardan las cartas y son pobres/ para decir lo que uno quiere”. El mismo autor afirma que le cuesta “conservar mi prurito de diarista”, y que lo que está escribiendo es “somero y esquemático”.

En el 'Diario de 1978' afirma: “La verdad es que he dejado casi de ser escritor”.

Y el de 1985 lo motiva el sarcoma de Kaposi y el posterior viacrucis del autor, enfermo de sida. Son páginas clínicas, mortuorias, languidecientes. Recuerdan un poco a las páginas finales del diario de César González-Ruano, escritas también en el hospital.

Diríamos que el autor se agarra al mundo por los renglones que va escribiendo, pues para un escritor incombustible, la literatura solo puede terminar un poquito antes que la vida.

2015/11/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA EMBOSCADA DE GIL DE BIEDMA

Jaime con su madre, en Nava de la Asunción, en 1956 //

La vida emboscada de Gil de Biedma.

Se publican, por fin, los diarios completos del poeta.
Elena Hevia | El Periódico, 2015-11-03
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20151103/diarios-gil-de-biedma-ineditos-4642811 

Corrían muchas cábalas sobre el famoso diario que Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) dejó en legado a su última pareja sentimental, el actor Josep Madern, y que a la muerte de éste, cuatro años más tarde, pasó a manos de su agente, Carmen Balcells. Se rumoreaba que dada la vida alevosamente nocturna y ‘non sancta’ del poeta, esas páginas debían de estar cargadas de escándalo y detalles explícitos. Pero no. Los ‘Diarios 1956 – 1985’ (Lumen) que mañana llegan a las librerías poco tienen de ello. Lo más escabroso queda para su diario ya conocido, que antes fue ‘Diario de un artista seriamente enfermo’ -expurgado de sus aspectos más conflictivos- y que más tarde, debidamente revisado y ampliado poco antes de su muerte, apareció póstumo en 1991 como ‘Diario del artista en 1956’. En él se mostraba cómo el frenesí erótico de su por fin asumida condición homosexual -tenía 26 años- estalló portentosamente en su visita a Filipinas, islas que visitó en su condición de joven ejecutivo del negocio familiar, la Compañía de Tabacos de Filipinas. Ese diario también se incluye en el volumen debidamente anotado, dialogando con lo diarios posteriores y creando un nuevo efecto lector.

El editor y crítico literario Andreu Jaume, que se ha hecho cargo de esta edición y que además prepara una biografía del poeta, se alegra de que las expectativas más cotillas se hayan venido abajo porque ahora lo que prevalece es el verdadero valor del libro, concebido como una autobiografía intelectual, aunque su intimidad también ocupe un importante lugar en él. Importante promiscuo, ahí están sus aventuras barcelonesas con el escritor afroamericano James Baldwin, por ejemplo, o el filipino Dick Schmitt en una relación triangular con su pareja de entonces, Luis Marquesán. «Lo importante es su reflexión moral sobre estas relaciones intensas», subraya el editor.

El mismo Gil de Biedma explica así, ya cincuentón, en 1978, el porqué de su pudor otoñal: «Siempre que escucho de labios de alguien que pasó los 30 años el relato de una noche de amor tengo la impresión de que me está contando cómo va de vientre».

Sinfonía en cuatro actos
El libro capta a Jaime Gil en cuatro momentos clave de su vida. El ya conocido de 1956. El llamado ‘Diario de Moralidades’, que abarca los años 1959 a 1965 y que sigue en paralelo la composición de ese libro clave que luego se integraría en su poesía completa ‘Las personas del verbo’ -y que ahora, por cierto, se reedita-. El fechado en 1975, un intento fallido de repetir lo que hizo en 1956, y finalmente un malogrado diario de pocas páginas iniciado en 1985 cuando se inicia la enfermedad que acabaría llevándole a la tumba, el sida.

«El más importante, con diferencia, de los diarios inéditos es el de ‘Moralidades’ -estima Jaume-. En ese punto él ya ha averiguado quién es y por tanto lo que le interesa es su camino de indagación poética». Más esquemático que el de 56, en este diario, trastienda de su quehacer poético, el carácter depresivo y autodestructivo del autor va tiñendo de intimidad poco a poco el texto hasta culminar, tras la ruptura con Marquesán, en su ya legendaria quiebra psíquica que le hará abandonar la escritura poética. Las últimas páginas de ese diario son impresionantes: «Podría haberse producido en mí un proceso de desdoblamiento, que me lleva observar el proceso de gradual desmoralización a que estoy sometido y a anticipar el posible desenlace -la desintegración de mi persona-, como un espectador desinteresado. Es algo parecido a ser operado con anestesia parcial».

Ese hundimiento desembocó el que sería su último libro, ‘Poemas póstumos’ -con los definitorios 'Contra Jaime Gil de Biedma’ o ‘No volveré a ser joven’-. «No quiso o no pudo contar más -explica Jaume-. Se derrumbó esa identidad que se había construido y se quedó mudo con el peso de su personaje».

Intentona fallida
Tras el derrumbe, en 1978, y enamorado de nuevo, de Josep Madern, intentó escribir, como lo hizo en el 56, un texto, a modo de renacimiento, que le devolviera a la literatura. Pero ese diario solo le sirve para darse cuenta de que ya no es el mismo. «Su renacimiento fue un espejismo. Gracias al diario se puede constatar que sigue teniendo una sensibilidad enormemente bien organizada, que es un escritor muy bueno, inteligente y lúcido pero también que su ambición literaria está muerta». Y lo que es peor, también ahí constata que no quiere seguir viviendo. Esa constatación desemboca en el diario de 1985 el último en el que el relato de su enfermedad, y de sus últimas lecturas -Henry James- se superpone conmovedoramente a todo. Y antes de llegar ahí, una certeza: «Pero ha pasado el tiempo/ y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir,/ es el único argumento de la obra».

2015/10/31

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL SECRETO DE GIL DE BIEDMA

Jaime en Oxford, en 1953 //

El secreto de Gil de Biedma.

Los textos no habían sido publicados por las alusiones personales y las referencias homosexuales. Lumen publica los diarios inéditos del poeta, 25 años después de su muerte.
Josep Massot | La Vanguardia, 2015-10-31
https://www.lavanguardia.com/cultura/20151031/54438506414/secreto-gil-biedma.html 

Han tenido que pasar 25 años desde la muerte de Jaime Gil de Biedma para que sus diarios inéditos vieran la luz. El actor Josep Madern, compañero sentimental del poeta, los depositó en la agencia Balcells, y consideró que las alusiones inmisericordes a personas aún con vida y las referencias homosexuales aconsejaban que no se hicieran públicos hasta pasado un tiempo. A principios de los años 90 su contenido aún abría heridas y Ana María Moix vio frustrado a última hora su intento de publicar el ‘Diario de 1978’ en Lumen. Ahora sí, la misma editorial publicará el 5 de noviembre ‘Diarios. 1956-1985’, con edición de Andreu Jaume.

El libro rescata el único diario publicado hasta ahora, ‘Retrato del artista en 1956’, y añade los diarios de 1959-1965, el célebre de 1978 (que es el más elaborado) y el de 1985, cuando ya estaba enfermo de sida. "Me preocupa -escribe el poeta desde París- el regreso a Barcelona, la tensión nerviosa de aguantar constantemente el tipo, de hacer frente a los rumores durante meses y meses, de esa tensión de la que me sentí aliviado cuando ingresé aquí. Mantener mi enfermedad en secreto, salvo para unos pocos íntimos, me parece cada vez más difícil". Gil de Biedma jugó hasta el fin de sus días -murió el 8 de enero de 1990, poco después que su madre y que Carlos Barral- la paradoja vital de proceder a una indagación interior sobre sí mismo (poeta, homosexual, miembro de la burguesía, alto ejecutivo de una multinacional, antifranquista) y vestir, al mismo tiempo, una máscara social en el trabajo (Tabacos de Filipinas), con su familia y con su entorno no literario.

Los diarios de los años sesenta son esenciales, en primer lugar, para revelar las claves de su obra poética. Andreu Jaume, que prepara una biografía del poeta, consigue que las notas a pie de página que acompañan el texto sean tan entretenidas y ágiles como ilustrativas y documentadas. Por ejemplo, un irónico acuse de recibo de un dolido Jorge Guillén al libro que le dedicó Gil: "Que alguien dedique a la poesía de Jaime Gil de Biedma un libro similar al que ­Jaime Gil de Biedma ha dedicado a la poesía de Jorge Guillén". O las pullas a Juan Goytisolo, los hermanos Panero o la fuga de Boa­della cuando fue detenido por el espectáculo ‘La Torna’.

Gil de Biedma, de cultura anglosajona, se sirve de los diarios para "adiestrarse en literatura" y también para encontrar una prosa de la intimidad y de las emociones que la pacata tradición española había negado y reprimido. "La sexualidad en general y la homosexualidad en particular -dice Andreu Jaume- no han tenido aquí un lenguaje que no estuviera profundamente impostado, cuando en Inglaterra y al menos desde el siglo XVIII nadie se escandaliza del contenido de los diarios íntimos".

Gil de Biedma es el burgués clásico, el ejecutivo que trabaja ocho horas diarias y el poeta promiscuo, ebrio, nocturno e izquierdoso. Todo a la vez, con todas sus contradicciones, sin distinguir el personaje que vive y el que escribe. En 1962 firma una carta contra la represión de una huelga minera en Asturias que le ocasiona una bronca familiar y casi el despido de Tabacos de Filipinas. Oscila del orden al caos y cuando cae en el exceso de alcohol y sexo, promete enmendarse y en seguida se desdice. La crisis existencial de Gil de Biedma se ve de forma más descarnada en sus cartas (‘El argumento de la obra’, Lumen). En los diarios es una queja constante desde 1956. Fue el año en que Jaime Gil tuvo una grave crisis que llevó latente como una carga de profundidad a lo largo de su vida, con intermedios de sosiego, aunque en 1966 se salvara de su etapa de crisis más grave, en casa de Gustavo Durán, en Aleneo, Grecia, el singular militar republicano y músico, amigo de Kavafis, al que vio como un segundo padre, como antes, en sus años de estudiante en Oxford, cuando se preparaba para la diplomacia (falló el examen de composición y cultura castellana), había considerado a Alberto Jiménez Fraud y a Natalia Cossío.

Gil de Biedma se ve a sí mismo, descarnado de los maquillajes del autoengaño, como si se hubiera corrido una cortina para mostrarle la verdad. "Saber que mi angustia de hoy no es otra cosa que la factura que pago por un día hermoso y feliz de fin de semana, debería servir al menos de alivio, pero no: cada vez que pago lo hago de buena fe, convencido de que al pagar me arruino para siempre", escribe. Y también: "¿Por qué huyo y de qué, lo ignoro. Quizá de alguna decisión moral: en el fondo de mi conciencia parece serpear la insinuación de que soy cobarde". Y más aún: "Parece haberse producido en mí un curioso proceso de desdoblamiento, que me lleva a observar el proceso de gradual desmoralización a que estoy sometido y a anticipar el posible desenlace -la desintegración de mi persona- como un espectador desinteresado. Es algo parecido a ser operado con anestesia parcial".

Andreu Jaume dice que Gil de Biedma inició un proceso de autodestrucción lento, progresivo e irreversible. El pavor por el paso del tiempo y la muerte es su música de fondo. ¿Cuál era su demonio interior? "La tensión constante entre la vida sensata, la realidad y la irrealidad. Jaime Gil -dice Jaume- se construye un mundo de irrealidades en lo íntimo, lo político y lo estético que, de repente, se derrumba, se da cuenta de que era absolutamente ficticio, de que no existe. A partir de ahí, tras su viaje a Filipinas y la sensatez pasiva de la que hablaba Gabriel Ferrater, se ve incapaz de construir otro mundo". Ese ser sensatos, decía Ferrater, sin tener razones para serlo.

La actividad sexual de Gil de Biedma es frenética y no le sacia ni evita su angustia. Quiere conciliar el amor duradero y el carnal efímero. En los diarios se explica la génesis de su mejor poema, ‘Pandémica y Celeste’, en el que según Jaume, intenta establecer una ética de la infidelidad y un amor sostenido en el tiempo, inspirándose en los versos de Catulo, el poeta latino que lee ávidamente en Deià, un canon que dejó de existir en Europa desde los trovadores. "Quiere demostrar que se puede estar profundamente enamorado de una persona toda la vida y serle constantemente infiel". Los trescientos amantes del poema de Catulo ("que viva y disfrute con sus amantes/ de los que abraza a trescientos a la vez/ sin amar a ninguno aunque una y otra vez a todos/ les rompa las caderas") quedan tal vez cortos según las referencias que Gil de Biedma anota en sus diarios, y el amor que consta más duradero es Luis Marquesán, antes de Josep Madern.

En 1985 el poeta contrae el sida y muere cinco años después. Madern, en 1994. Jaime Gil hacía tiempo que había dejado la poesía. Lo explica en su último apunte de 1978: "Nada más triste que saber que uno sabe escribir, pero que no necesita decir nada de particular, nada en particular, ni a los demás ni a sí mismo". No quería ser como Jorge Guillén o Vicente Aleixandre. En su final, caricaturas de sí mismos.
  • Fragmentos 
  • (Tàpies). Resulta verdaderamente irónico advertir cómo la estación final de llegada de los "no figurativos" es nada más y nada menos que el ‘trompe l'oeil’ y las artes aplicadas -lienzos que son muros manchados y agrietados, puertas viejas, huellas de zapatos, arenas de playa, todo perfectamente imitado. La verdad es que para este viaje no necesitábamos alforjas.
  • Los días en Formentor me han dejado mal sabor de boca, como casi siempre me ocurre con las reuniones de literatos. Para sobreponerme a mi timidez, bebo, y cuando bebo enseño los peores matices de mi persona. Luego, después, temo una visión de mí mismo que me inspira verdadero disgusto, y miedo, además, de que sea la verdadera.
  • La realización de ese imposible ideal de felicidad inmediata que, según Auden, duerme en el interior de todo animal humano, "getting drunk before noon and jumping naked from bed to bed" (“emborracharse antes del mediodía y saltar desnudo de cama en cama") .
  • Ayer me encontré con una nueva citación del juzgado militar y con la ingrata sorpresa de que las actuaciones contra Goytisolo, Carbonell y yo, que después de cada declaración doy siempre por suspendida, siguen adelante... Se me olvidaba apuntar las inculpaciones que se me hacen, o por lo menos la más graciosa, la de ser un activista catalanista y pertenecer a la Federación Universitarios Catalanes.
  • Lo mío es que ni siquiera tengo ambición de poder literario; el deseo de hacer una carrera no me roba ni un minuto. 
  •  Fragmentos (parte 2)
  • Juan (Goytisolo) era hace veinte años un malísimo escritor, cuyas novelas sólo hacía interesantes una cierta capacidad de fabulación y de creación de tipos disparatados que uno esperaba ver un día mejor empleada. En cambio, salir con él por la noche, recorrer bares y tugurios del distrito quinto era divertidísimo... Tenía una cualidad... que para sus compañeros de bureo nocturno resultaba impagable: bastaba que él entrara en un local para que toda la consuetudinaria fauna: camareros, putas, limpiabotas, chulos y floristas, empezaran a comportarse de una manera insólita y disparatada.
  • Felicidad (Blanch) es un personaje complicado y está muy bien: el único peligro es que anden por allá sus hijos, los tres hermanos Catafulco, que son un verdadero horror (Juan Luis, Leopoldo y Michi Panero)
  • Y por si fuera poco, están los habituales y estúpidos deberes de la necesidad erótica: te echo siempre de menos, pero mucho más después de acostarme con alguien, sobre todo, curiosamente, cuando lo he pasado bien.
  • Lo malo de las mujeres –para un ser humano civilizado, me refiero, que quiere que su pareja disfrute– es que tarden tanto en llegar al clímax. Hay momentos en que, a pesar del cansancio, uno se siente a punto para un poco de sexo; luego llega el dilusorio pensamiento de que para dejar a tu pareja satisfecha tendrás que trabajar unos quince minutos y decides que después de todo es mejor abstenerse.
  • Esto de vivir en una sociedad en que la obscenidad ritual no está aceptada resulta una desventaja demasiado grave.
  • Mi felicidad no es otra en el fondo que la de querer y que me quieran, sumada a la de encontrarnos el uno con el otro, inesperadamente rescatados de la rutina urbana, sin nada que hacer más que disfrutar del intermedio.
  • Lo que define la calidad de nuestra vida intelectual no son las ideas en que nos complacemos en formularla, sino el tipo de relaciones que mantenemos con ellas.
  • (Ya enfermo de sida) Empiezo a hacerme ilusiones de salir adelante y estos dos últimos meses me he sorprendido algunas veces pensando en el futuro. Eso está bien, pero también es peligroso; cuando el momento de ilusión pasa, el miedo lo resisto peor.

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JAIME GIL DE BIEDMA: "MANTENER MI ENFERMEDAD EN SECRETO ME PARECE CADA VEZ MÁS DIFÍCIL"

Jaime se autorretrata en 1956, en Nava de la Asunción //

«Mantener mi enfermedad en secreto me parece cada vez más difícil»

Víctor Fernández | La Razón, 2015-10-31

https://www.larazon.es/cultura/mantener-mi-enfermedad-en-secreto-me-parece-cada-vez-mas-dificil-OJ11090907/ 

Se publican los diarios inéditos de Jaime Gil de Biedma, textos en los que el poeta habla sin tapujos de la creación de su obra literaria y del tratamiento que para tratar el sida, la enfermedad que acabó con su vida.

Procedente de Barcelona, el 21 de octubre de 1985, un enfermo del hospital Claude Bernard de París, ingresado primero bajo el nombre falso de Jaime Costos Sánchez y luego simplemente como «monsieur X», comenzó a escribir un diario. Era una manera de dejar constancia del tratamiento que iba a recibir después de que ese verano le fuera diagnosticado un sarcoma de Kaposi, primer síntoma del sida, por entonces una enfermedad poco conocida y con esacaso tratamiento médico. El paciente estaba expectante porque, «formado en la época de la penicilina como panacea universal, inevitablemente concibo el tratamiento experimental y precario que estoy siguiendo como una incógnita a despejar en pocas semanas: o me muero o sobrevivo, pero de una vez». A ello se le sumaba otro problema, el de «la tensión nerviosa de aguantar constantemente el tipo, de hacer frente a los rumores durante meses y meses, esa tensión de la que me sentí tan aliviado al ingresar aquí. Mantener mi enfermedad en secreto, salvo para unos pocos íntimos, me parece cada vez más difícil. En lo uno y en lo otro, si salgo adelante, será por el canto de un duro».

Jaime Costos Sánchez era el seudónimo de Jaime Gil de Biedma y estos fragmentos están extraídos de uno de los libros más esperados de la temporada, una obra que ha sido objeto de especulaciones y todo tipo de rumores desde que su autor murió. El próximo 5 de noviembre llegará a las librerías «Diarios 1956-1985», un volumen preparado con gran rigor por Andreu Jaume, estudioso del poeta barcelonés, y publicado por Lumen. Se recogen por primera vez, junto con el ya conocido «Retrato del artista de 1956», una serie de dietarios inéditos que nos recuperan lo mejor de la voz de un autor básico para comprender la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Procedentes del archivo de Gil de Biedma, guardado por la agente literaria Carmen Balcells, son otros materiales que forman esta obra: un extenso dietario que abarca entre 1959 y 1965, una de las etapas más sólidas creativamente del autor de «Las personas del verbo»; otro redactado en 1978, cuando trata de volver a escribir y, finalmente, el ya citado de 1985. Todo ello forma un ciclo autobiográfico de primer orden.

Una de las particularidades de la obra es que nos permite conocer el taller de escritura del poeta. Las páginas redactadas entre 1959 y 1965 nos ayudan a entender su manera de trabajar, el esfuerzo del poeta. Por ejemplo, el 19 de noviembre de 1963 comenzó a trabajar en el poema «Apología y petición»: «En mi proyecto de sextina, que cada vez me tienta más, aunque no sé si por razones extrapoéticas –i. e., la de hacer un tour de force que deje con un palmo de narices a los aficionados y a los críticos para quienes el tipo de poesía que yo hago constituye un síntoma evidente de incapacidad formal o de completa despreocupación».

En este sentido, también merece la pena destacar los momentos en los que habla de la elaboración de su ensayo «Cántico. El mundo y la poesía de Jorge Guillén», aunque el resultado final no fuera muy del agrado del autor de la Generación del 27.

También nos encontramos con un Gil de Biedma que habla sin tapujos de su homosexualidad, de sus relaciones con Luis Marquesán o Josep Madern. Este último, muerto también por sida en 1994, aparece reiteradamente en las páginas del diario de 1978, que se inicia con una bronca entre los dos amantes el día de fin de año en Ultramort, la finca ampurdanesa de Gil de Biedma. «Josep y yo, cada cual por su lado y los dos juntos, hemos sido envidiablemente felices. Quizá yo más que él, porque a las once de Nochevieja, cargado de whiskis y de sueño atrasado, y probablemente colapsado por un porro que no debí fumar, huí a la cama, dejándole con un palmo de narices, veinticuatro uvas y dos botellas sin abrir. Pero si sabe cabrearse bien –y es una cualidad suya que me gusta–, también sabe deponer luego las armas con gracia, en el justo momento. Ayer a mediodía, cuando sentados al sol nos bebimos la botella de champagne –sin uvas porque no las pedía ya la hora–, otra vez éramos la primera pareja reinante en la mejor de las Sodomas posibles».

El renacer de Barcelona
Tampoco falta el compromiso político y social de un poeta que nunca permaneció mudo ante la realidad de su país. Resultan especialmente conmovedores los pasajes en los que Gil de Biedma habla del renacer de Barcelona en los primeros meses tras la desaparición de Franco. La reflexión le surge mientras pasea por las calles de los viejos barrios de la capital catalana. En su dietario anota que «de todos los beneficios del cambio en nuestro país –tras la defunción del ya remoto Invicto– ninguno tan inmediatamente palpable, emocionalmente y personalmente remunerador como la recuperación de los barrios populares por sus gentes. Nada nos hace realizar de una manera tan incomparablemente directa la felicidad de la muerte de la dictadura».

Es un poeta desesperado por vivir la vida al máximo, beberse hasta la última gota de la noche en encuentros que son muchas veces una celebración de la amistad. Porque los amigos no le fallan y, por eso, en los diarios no pueden faltar nombres como los de Carlos Barral, Gabriel Ferrater, José Agustín Goytisolo o Juan Marsé.

Podemos también conocer de primera mano sus impresiones hacia todo tipo de lecturas, desde Cernuda a Nabokov: «He empezado a leer “Lolita”, un libro sobre el que me gustaría escribir. Divertido y nada casual parentesco entre Humbert Humbert y Alfred J. Prufock (...). El personaje, en realidad, deambula por buena parte de la literatura tardía en tradición simbolista. Es el equivalente de Charlot en la clase media educada y ex acomodada». Interesante son sus impresiones sobre Mario Vargas Llosa: «Los Vargas –él y ella, ligeramente mayor que su marido– son personas muy simpáticas, con esa especial fineza de los peruanos, un sí es no es dieciochesca».

2015/10/01

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN: "GIL DE BIEDMA NO ES EL SÍMBOLO GAY EN EL QUE LE HAN CONVERTIDO"

García Martín: «Gil de Biedma no es el símbolo gay en el que le han convertido».
La rumana Ioana Gruia se alza con el Premio Alarcos de Poesía con su obra 'Carrusel'.
A. Villacorta / I. Rey | El Comercio, 2015-10-01
https://www.elcomercio.es/culturas/libros/201510/01/garcia-martin-biedma-simbolo-20151001001754-v.html 

El espíritu de Jaime Gil de Biedma sobrevoló ayer el salón de actos de la Biblioteca de Humanidades del Campus del Milán, donde la Cátedra Emilio Alarcos Llorach organizó un encuentro literario con el que rindió homenaje al poeta con motivo del 25 aniversario de su muerte.

Porque, como aseguró Josefina Martínez, viuda de Alarcos y directora de la Cátedra, Gil de Biedma fue «la voz poética quizás más viva, directa, personal y descarnadamente autobiográfica de la llamada Generación del 50». Una voz que era, al tiempo, resumió la catedrática de Lengua Española, «la represión y la culpa, el remordimiento de clase de un señorito adinerado, de familia monárquica, metido a revolucionario», acompañada por una «falta de indulgencia consigo mismo que contrasta con una profunda voz melancólica». Con varias constantes en su poesía: «Sobre todo, el amor y la sexualidad desesperada, y la presencia aterradora del paso del tiempo».

Pero es que, además, resumió Martínez, el barcelonés era «un hombre que no se mordía la lengua» y a quien «no le temblaba el pulso si tenía que emitir un juicio inconveniente fuera quien fuese el destinatario. Como cuando dijo de Juan Ramón Jiménez: 'Nunca le embargó el pudor de disimular lo que en él había de pelendrín, de mezquino y malicioso señorito de casino de pueblo de Huelva».

Tampoco la directora de la Cátedra Alarcos titubeó a la hora de agradecer la presencia de los representantes de Somos en el Ayuntamiento de Oviedo -Ana Taboada y Fernando Villacampa- para recomendarles, acto seguido, «no acabar con todo», toda vez que «son jóvenes y acaban de llegar». Destacó también el poeta Carlos Marzal de Gil de Biedma «esa voz propia, mitad melancólica, mitad cínica, de su poesía», los versos con «un tono de bolero» del «mejor poeta erótico de su generación», que contaba con «una legión de merecidos admiradores». «La herencia que ha dejado en la poesía española ha sido inmensa», sentenció Marzal. Y eso que «deja de escribir muy pronto, lo que le rodeó de un halo de leyenda», porque, además, «muere relativamente joven y víctima de una enfermedad de la que en aquel momento (1990) se sabe poco: el Sida».

Quizá por eso el escritor José Luis García Martín se dedicó a desmontar los tópicos que rodean a quien «en el 70 era ya un mito», además de «la inteligencia absoluta, la caballerosidad, la cortesía, un caballero inglés antiguo». Eso, «hasta que llegó, para fastidiarlo todo, un señor llamado Miguel Dalmau, que escribió la biografía más horrorosa que se puede hacer de un poeta. Supongo que Gil de Biedma se levantaría en su tumba».

Porque, según el profesor y crítico, lo que hizo Dalmau fue «buscar una expareja de Gil de Biedma», algo así «como si uno se divorcia, buscan a su exmujer, que le odia, y todos los chismes que le cuenta los escribe en un libro sin contrastar nada, una cosa ofensiva que solo pasa en España». Y, para colmo, recordó, «luego se hizo una película con aspectos de la vida que él no quería que formasen parte de su vida pública: sus relaciones sentimentales». «Sería como hacer una biografía de Leopoldo Panero, que era muchas cosas, pero también se emborrachaba con cierta frecuencia y visitaba prostíbulos, y que solo se contasen sus relaciones con las señoritas», zanjó.

De ahí, resumió el colaborador de El Comercio, que «el mito que le convierte ahora en un símbolo gay, escandaloso, en cierto modo tapa lo que él quiso ser». Lejos de eso, aseveró, «Gil de Biedma es un poeta erótico, pero a su manera. Habla del amor. No habla del amor homosexual. No entra en detalles. No es Luis Antonio de Villena. No escribe para un gueto. Escribe para todo el mundo». Y, así, reclamó «que se le vuelva a leer al margen de las peripecias de su vida personal». Mientras, Luis García Montero defendió que el poeta, al que se le negó la entrada en el PCE, «sabía que en la España en la que vivía ser homosexual no iba a ser entendido».

Ya por la tarde, los protagonistas del tributo se trasladaron al Palacio del Conde de Toreno, donde se falló el Premio Alarcos de Poesía, que recayó en Ioana Gruia por su obra 'Carrusel', presentada bajo el seudónimo Anna Wulf. Gruia (Bucarest, 1978) enseña Literatura Comparada en la Universidad de Granada y ha publicado la novela 'La vendedora de tiempo'; los libros de poemas 'El sol en la fruta' y 'Otoño sin cuerpo'; el ensayo 'Eliot y la escritura del tiempo en la poesía española contemporánea' y el cuento 'Nighthawks'.

El jurado, presidido por Luis García Montero, la eligió por unanimidad y destacó «la intensidad lírica con frescura literaria y una poesía con reflexiones sobre la identidad y la infancia y con tratamiento poético de la identidad femenina» y Gruia se declaraba, poco después, «muy feliz» por alzarse con «un premio tan prestigioso» -dotado con 7.200 euros y acompañado por la publicación del libro- y al que se presentaron 150 poemarios. Durante el acto, clausurado por un recital, también tuvo lugar la presentación de la obra ganadora del Premio Emilio Alarcos 2014, titulada 'Saber de grillos', de Vicente Gallego.

2010/09/23

DOCUMENTALES | Inés García-Albi Gil de Biedma, Inés | Jaime Gil de Biedma, Retrato de un poeta

Inés García-Albi Gil de Biedma, Inés (Directora) (2010). Jaime Gil de Biedma, Retrato de un poeta. Lavinia Productora.


Ed. digital: Open Access | RTVE
https://www.rtve.es/play/videos/imprescindibles/imprescindibles-gil-biedma/3445956/

Jaime Gil de Biedma, Retrato de un poeta. 2010 [TVE, 2010-09-23]. 58 min. Dirección y guion: Inés García-Albi Gil de Biedma. Documental, intervenciones de: Jaime Gil de Biedma, Pepe García-Albi. Lavinia Productora.

Realizado con ocasión del vigésimo aniversario de su muerte por SIDA, el documental constituye un acercamiento único a uno de los poetas más importantes de la literatura española del siglo XX, de la mano de la directora y guionista Inés García-Albi Gil de Biedma, su sobrina. “Jaime Gil de Biedma, Retrato de un poeta”, es un fresco del poeta y su entorno, de las circunstancias, los lugares y la gente que le conoció, comenzando por sus recuerdos iniciales de Nava de la Asunción (Segovia), su paso por Barcelona, Filipinas, su integración en la Generación de los ‘50 y su relación con intelectuales de la época. El documental muestra también hasta qué punto la obra del poeta sigue vigente en nuestros días.

2010/01/08

PELÍCULAS | Monleón, Sigfrid | El cónsul de Sodoma

Monleón, Sigfrid (Director) (2009). El cónsul de Sodoma. Infoco ; Trivisión S.L. ; Steinweg Emotion Pictures ; Radio Plus.


El cónsul de Sodoma. 2009. Estreno: 2010-01-08. 110 min. Dirección: Sigfrid Monleón. Guion: Sigfrid Monleón, Joaquín Gorriz, Miguel Ángel Fernández. Libro: Miguel Dalmau. Reparto: Jordi Mollà, Bimba Bosé, Àlex Brendemühl, Josep Linuesa, Vicky Peña, Alfonso Begara, Juli Mira, Marc Martínez, Biel Durán. Infoco ; Trivisión S.L. ; Steinweg Emotion Pictures ; Radio Plus.

‘El cónsul de Sodoma’ es un recorrido por la vida de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), uno de los poetas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Su vida es la historia de una contradicción: por un lado, pertenece a la alta burguesía y es ejecutivo de una importante multinacional; por otro, vive su faceta de poeta y homosexual que se rebela contra su entorno familiar e histórico. El sexo, el amor, la literatura y la lucha política son las constantes de una vida que atraviesa una época de rebeldía, violencia y descubrimiento. Es también un retrato de Barcelona de los años 60, en el que desfilan personajes emblemáticos de la cultura y la sociedad catalana progresista, conocida como "la Gauche Divine".

2004/11/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA ATORMENTADA DE GIL DE BIEDMA

La vida atormentada de Gil de Biedma.
La primera gran biografía del poeta recorre la vida, la obra y los amores del creador.
Rosa Mora | El País, 2004-11-06
https://elpais.com/diario/2004/11/07/cultura/1099782001_850215.html 

Tenía una poderosa inteligencia, era seductor, elegante con un toque anglosajón, buen conversador, de enorme cultura, prodigiosa memoria, era brillante, tenía sensibilidad y ternura, dominaba idiomas, era cosmopolita y, además, sentía curiosidad por todo. Desarrolló una dialéctica mortífera que llegó a ser leyenda y que, en ocasiones, le convirtió en un enemigo temible. Fustigó hasta la crueldad a cuantos a él se acercaron, sobre todo a los jóvenes poetas que le pedían consejo. Nadie, excepto quizá Ana María Moix y Juan y Joaquina Marsé, escaparon al dardo de su palabra, ni siquiera su muy querido Carlos Barral. Gabriel Ferrater fue su ‘sparring’ perfecto.

Era de sexualidad potente y vigorosa, que, en combinación con el alcohol, le llevó a abismos sin límite y a una carrera hacia la destrucción. Fue, es, sobre todo, uno de los grandes poetas de la generación de los cincuenta, que abrió rutas literarias con apenas 80 o 90 poemas de enorme intensidad y rara perfección formal. Pero tenía un secreto que marcó su vida.

Ahora, cuando se cumplen 75 años de su nacimiento -el próximo 13 de noviembre- y casi 15 de su muerte -el 8 de enero de 2005-, aparece ‘Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta’, la primera gran biografía del poeta. La publicará Circe y saldrá el 20 de este mes. Su autor es Miguel Dalmau, el mismo que fue finalista del Premio Anagrama de ensayo con ‘Los Goytisolo’. Dalmau ha reunido más de cien testimonios, de familiares, amantes y amigos, y más de cincuenta fotografías, en su mayoría inéditas.

Ha sido una investigación ardua y no exenta de dificultades, pero el resultado es un libro que nadie de quienes aman la poesía de Gil de Biedma querrá perderse. Dalmau desvela el misterio que rodeó su vida y pone de manifiesto que su inventado personaje poético es falso. Su poesía es pura autobiografía.

Dalmau reconstruye la figura de Jaime Gil de Biedma desde tres puntos de vista: su trabajo en la Compañía de Tabacos de Filipinas, la poesía y el amor.

Pregunta. ¿Cómo era en realidad?
Respuesta. Tenía un conflicto brutal consigo mismo. Se odiaba tanto que el odio le desbordaba. El alcohol podía convertirle en un enemigo temible. Jugaba a ser diferentes personajes, el de señorito que se autofustigaba, el de ejecutivo, el de amante...

P. ¿Por qué se odiaba tanto?
R. Tenía su versión oficial: "Me odio a mí mismo porque tengo que envejecer, porque tengo que morir". Yo creo que ese odio parte de un trauma de su infancia que no es otro que el de su despertar al sexo. Sufrió abusos sexuales en la infancia y en la adolescencia por una persona de confianza de su círculo íntimo. Y si en aquel contexto histórico y social el sexo ya era un tabú, el contra natura, como se decía, era doblemente castigado. Su odio nace del sentimiento de culpa.

P. No es ésa la imagen que da en los poemas en que recuerda su infancia.
R. Blindó sus poemas para que nadie remotamente dudara de que su infancia había sido inmensamente feliz. Todo eso del personaje poético que se inventó es mentira. "No soy yo", decía, "el que habla en los poemas, es un personaje poético". Lo hacía para tranquilizar a la familia, sobre todo a su madre. Como dice Francisco Rico, su poesía es "directa y descarnadamente autobiográfica".

Jaime Gil de Biedma nació el 13 de noviembre de 1929 en Barcelona. Su padre era hijo de un senador conservador, y su madre, de familia liberal -su padre había sido ministro de diversos Gobiernos antes de la guerra-. Al poeta le pusieron de nombre Jaime en recuerdo de un hermano que así se llamaba y que murió antes de que naciera él. Eso no gustó demasiado a Tatón o Jaimito, como le llamaban en casa. Para sus compañeros de colegio era Croqueta, porque era gordito.

Su madre, Luisa Alba, puso todas sus esperanzas en él, era el elegido que había de recoger la antorcha del abuelo ministro. Su padre, Luis Gil de Biedma, se conformaba con menos: quería que entrara en la Compañía de Tabacos de Filipinas, en la que él ocupaba un alto cargo. Estudió Derecho.

¿Cómo era Jaime Gil en aquel otoño de 1946, cuando llegó a la facultad? Un estudiante de muy buen aspecto, bien trajeado, con un pañuelo en el bolsillo de la americana y un prendedor de oro en la corbata. "Pocos iban así a la facultad: sólo los hijos de la high society de Barcelona", cuenta en el libro Alberto Oliart. Dio a las tertulias de la universidad "un irritante tono aristocrático", según Barral.

No acabó la carrera en Barcelona, sino en Salamanca; según decía él, porque era una universidad más importante; según su biográfo, porque huía de un amor que no prosperó. En Barcelona le "descubrió" Fabián Estapé, entonces un joven profesor auxiliar y un auténtico cazador de talentos. Le introdujo en la economía política y también en la literatura y la filosofía.

Gil de Biedma dilató cuanto pudo su incorporación a Tabacos de Filipinas. Acabados los estudios quiso ser diplomático, pero no funcionó. "Perpetró una boutade digna de Dalí cuando le pidieron que glosara por escrito los encantos de aquella ciudad que como aspirante a diplomático encarnaba sus ideales", escribe Dalmau. Mientras los otros opositores cantaban las excelencias de los bulevares de París o de los parques de Londres, "él redactó una impecable composición dedicada al pueblo de Arévalo".

Finalmente, tras una larga estancia en el Reino Unido y París, entró, con enchufe, en Tabacos de Filipinas, pero pronto fue muy valorado por sus jefes.

Tuvo una iniciación tardía a la poesía y siempre fue muy honesto al evocar las circunstancias de su nacimiento poético: "Tenía unas copas encima y me di cuenta de que podía ser poeta porque tenía en la cabeza un poema".

"Rompió a la poesía", como dice Estapé, en 1949. Ese año en que escribió su primer poema fue muy especial para él. Quiso compartir un secreto que le atormentaba, su homosexualidad. Se lo contó a Barral y a Estapé. El primero le respetó aún más por la valentía de admitirlo. El segundo le aconsejó que escribiera poesía, sobre todo sonetos.

También se lo confesó a Oliart: "Jaime me contó que era homosexual; exactamente me dijo que podía hacer el amor con las mujeres, pero que sólo se enamoraba de los hombres; que su iniciación en las prácticas homosexuales había empezado a los tres años, edad en que una persona mayor lo utilizaba para sus prácticas sexuales".

¿Quién fue esa persona? Dalmau opina que es mejor no escarbar en esa terrible historia.

El biógrafo aporta abundantes testimonios de que el poeta era bisexual. Por su vida pasaron interesantes mujeres: Mené Rocha, culta, inquientante, independiente, de la que fue inseparable durante uno de sus viajes a Filipinas. Isabel Gil Moreno de Mora, a quien dedicó el poema ‘A una dama muy joven, separada’, y con la que incluso pensó en casarse. Natacha Seseña, con quien tuvo una sintonía inmediata.

"Tenía una sexualidad desesperada, transgresora, urgente", explica Dalmau. "En esto era muy parecido a Pasolini".

El exceso de alcohol y una vida sin límites llevaron al poeta a situaciones muy complicadas. Le hicieron chantaje e incluso se lo hicieron a su padre. Sufrió depresiones y crisis, intentó suicidarse en dos ocasiones. Contrajo tres veces la sífilis, se contagió de sida, vivió escenas de enorme violencia con chaperos... Y tuvo grandes amores, como Jorge Vicuña (nombre supuesto) o Pep Madern, al que nombró heredero universal.

"Nunca cerraba capítulos de su vida. Creó una especie de familia paralela integrada por sus ex amantes a los que llamaba siempre que necesitaba", dice Dalmau. "En el libro los amantes fallecidos aparecen con su nombre real, y los que aún siguen vivos, con nombre supuesto".

Asumir y practicar su homosexualidad no le fue fácil. Manuel Sacristán, por ejemplo, le negó el ingreso en el Partido Comunista, algo que el poeta deseaba muchísimo. "Sólo la torpeza de algunos responsables de política cultural del PC que rechazaron la solicitud de Jaime para ingresar en sus filas le salvó de cometer lo que hubiese sido una torpeza aún mayor", dice Ángel González en el libro. Pero el poeta acusó este nuevo revés.

La complicada vida amorosa de Gil de Biedma es sólo una parte del libro. Dalmau documenta exhaustivamente todos sus poemas: cómo, cuándo y en qué circunstancias fueron escritos. La obra del poeta se resume prácticamente en tres libros: ‘Las personas del verbo’ (Seix Barral, poesía), ‘Al pie de la letra’ (Crítica, ensayos) y ‘Retrato del artista en 1956’ (Lumen), ampliación y versión definitiva de ‘Diario del artista seriamente enfermo’ (1974), que por voluntad expresa de Gil de Biedma fue publicado un año después de su muerte.

Pregunta. Gil de Biedma, en castellano y Gabriel Ferrater en catalán, señalaron el camino de la poesía de la experiencia.

Respuesta. Gil de Biedma trascendía la anécdota. A diferencia de la actual poesía de la experiencia y sin quitarle valor, sus poemas no fueron circunstanciales, fueron experiencias reposadas como el buen vino con el tiempo. Hay algo muy claro: no le gustaba la poesía homosexual de reivindicación y anecdótica...

P. ¿Qué le interesaba?
R. El mundo de relaciones que se establecen entre dos personas que se aman, el ciclo completo de una relación amorosa.

P. ¿Cómo definiría su poesía?
R. Recoge cinco siglos de la mejor tradición poética española; incorpora la tradición inglesa de los años treinta, como Auden o Eliot; también el acervo popular, elementos de rock y de pop, la canción francesa, la zarzuela... Y a eso se añade un extraordinario conocimiento del idioma.

P. ¿Y la poesía social?

R. Escribió algunos, como 'Asturias, 1962', que sobreviven bien. Hubo un cambio radical en los sesenta, con la llegada del turismo. El paso de la España rural a la urbana es el certificado de defunción de su poesía social.

P. "Mi infancia eran recuerdos de una casa..." o "Yo nací (perdonadme) / en la edad de la pérgola y el tenis", del poema ‘Infancia y confesiones’, recuerdan a Machado y a Alberti.
R. Era un grandísimo lector. Él hubiera odiado la palabra intertextualidad, hubiera preferido "préstamos literarios". Lo asimiló todo, como ya he dicho. Se puede decir que lo que hizo Cortázar con la prosa en español, lo hizo él con la poesía.

P. ¿Por qué dejó de escribir tan pronto?
R. Se han dado muchas explicaciones. Según Juan Goytisolo, no pudo sobrevivir a la abolición de la censura, la suya era una literatura de máscaras. Otros afirman que su ciclo poético se había agotado. Él mismo se destruye en ‘Contra Jaime Gil de Biedma’ y se ve muerto en ‘Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma’. Yo creo que no dejó nada por decir.

P. ¿Cuál era su poema preferido?
R. ‘No volveré a ser joven’.

"Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde / -como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante-.

Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos / -envejecer, morir, eran tan sólo / las dimensiones del teatro-.

Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, / es el único argumento de la obra".


La poesía de Gil de Biedma quedará, por encima de todo, para siempre.

2003/04/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LAS DOS VIUDAS DEL FARAÓN TERENCI

Las dos viudas del faraón Terenci.
En una vida repleta de amores con hombres, resulta paradójico que Terenci Moix agotara su última etapa entre dos mujeres. Inés, su guardiana, y su hermana Ana María Moix. El novelista catalán ha muerto sin dejar testamento. La escritora Cristina Peri Rossi, amiga de la familia, cuenta cómo son ellas.
Cristina Peri Rossi | Crónica, El Mundo, 2003-04-06
https://www.elmundo.es/cronica/2003/390/1049639033.html 

El 3 de abril de 2003, día de las exequias fúnebres del enfant terrible, del Rimbaud de la literatura castellana y catalana, Terenci Moix, un hermoso anuncio con su fotografía, publicado en las páginas de El Mundo decía: «Siempre estaré a tu lado»; firmaba: Tu Seshat invicta. Los lectores atentos podrían recordar que su último libro, 'El arpista ciego', que en marzo había recibido el premio de la Fundación José Manuel Lara a la mejor novela, estaba dedicado a «Inés González, Seshat invicta». La clave se había revelado: detrás de este gran hombre, había una mujer, por lo menos. No era la primera vez que la nombraba; aparecía también en la lista de agradecimientos de sus memorias, 'El peso de la paja', junto a Ana María Moix y a Pere Gimferrer. Pero le había hecho otra dedicatoria célebre, la de 'La Venus Bonaparte', de l994: «A Inés González, la guardiana de las cosas más bellas de mi vida, este libro que le pertenece por entero».

Desde entonces, muchos amigos y conocidos del escritor, como Manolo Vázquez Montalbán, la han llamado «la guardiana». Le pertenecía porque esa novela histórica fue fruto de una investigación detallista y minuciosa que realizaron conjuntamente, revisando archivos, leyendo decenas de libros, recorriendo librerías de viejo. «Hasta conseguimos un catecismo que había pertenecido a Napoleón», recuerda Inés.

No hay ni una gota de vanidad en ese plural, sino la admiración y la devoción que sintió por él, desde que lo conoció, en Madrid, cuando Terenci Moix realizaba para TVE el programa cinematográfico 'Más estrellas que en el cielo', en l989. Por el plató desfilaron algunos de los grandes mitos (Kirk Douglas, Lauren Bacall) y duró 19 semanas; Terenci era el director y guionista, desarrollaba una actividad febril, porque, además, escribía una crónica en el diario ABC: ‘Mis inmortales del cine’.

Detallista, exigente, ansioso, necesitaba una ayudante y secretaria, y TVE le hizo el mejor regalo de su vida, según las palabras del autor: le adjudicó a Inés González, una jovencita de 20 años, nacida en Madrid, que había hecho Relaciones Públicas y que se sintió deslumbrada, fascinada por la personalidad del escritor y por el programa (entonces, Terenci Moix se había separado del actor catalán Enric Majó, el gran amor de su vida. La separación fue muy dolorosa y sufrió una fuerte depresión de la cual la ansiedad y la euforia parecían ser los síntomas maníacos. Enric lo visitó días antes de morir y lo acompañó con muchísimo cariño).

Terenci Moix no ha dejado testamento, por lo cual sus herederos son los legales. Sus archivos, su valiosa cinemateca, su numerosa correspondencia, sus manuscritos, su gran biblioteca y todas sus colecciones forman un material muy importante para conocer su vida y su obra. Inés González y Ana María Moix están dispuestas a colaborar conjuntamente para abrir una fundación donde se pueda estudiar toda esta documentación. La sede estará en Barcelona y la vestal o guardiana será Seshat invicta.

Sólo los varones heterosexuales creen que a los homosexuales no les gustan las mujeres; las mujeres, y ellos, saben que no es así. En algunos casos, los varones homosexuales han tenido intensas relaciones afectivas con mujeres, con independencia o no de mantener relaciones sexuales con ellas. Es el caso de Terenci, de nuestro entrañable Terenci del Nilo, autor de las memorias más introspectivas y psicológicamente sutiles de la literatura en castellano.

Todos los merecidos y emocionados homenajes que ha recibido al morir demasiado joven (Terenci siempre fue demasiado joven para todo, salvo para escribir: para emigrar a Roma y a Londres, para el sexo, para morir) hay que hacerlos extensivos a dos mujeres que lo cuidaron con amor, cariño, ternura, que lo mimaron, que cumplieron todos sus deseos -a veces de niño mimado y caprichoso-: su hermana, la escritora Ana María Moix y su secretaria, asistente, dama de compañía, enfermera, discípula y admiradora Inés González.

A Terenci le atraían las mujeres fuertes e inteligentes, como su madre, a quien había admirado especialmente porque en una época oscura, provinciana y represora como la posguerra, había osado tener un amante. Es posible que todas las que admiró fueran un reflejo especular e idealizado de su madre; lo cierto es que despertaba en las mujeres un sentimiento maternal, protector, que disfrutaba con ello, porque era una especie de salvoconducto para los aspectos más infantiles de su carácter: el despotismo, los caprichos, la autocomplacencia y el narcisismo.

A pesar de la juventud de Inés, Terenci reconoció en ella la fortaleza, la capacidad de entrega y de protección de las vestales y de las madres coraje. A partir de esta primera colaboración, Inés se convirtió en imprescindible y fueron inseparables: cuando el escritor terminó su trabajo en Madrid y volvió a Barcelona, le pidió que lo acompañara. La joven madrileña del barrio La Paz (nacida el 20 de abril: Aries con ascendente Leo, reconoce, con cierto orgullo: un carácter firme, invulnerable. Sin embargo, completamente sensible a las demandas, a las exigencias a veces desbordantes de Terenci) vivía con sus padres.

Cuenta que su madre se opuso, en principio, a que siguiera al escritor a Barcelona, pero el flechazo se había producido y era imparable. Dejó la televisión para contraer este «perfecto matrimonio blanco», como ambos llamaban a su estrecha relación de colaboración, apoyo y compañerismo. Porque para estar al lado de Terenci había que compartir todos sus mitos, sus entusiasmos y proyectos.

Inés fue su discípula, algo que considera un privilegio: se matriculó en Historia Antigua en la Universidad de Barcelona, obtuvo excelentes calificaciones y Terenci estaba orgulloso, porque él no había estudiado académicamente. Era mucho más que una secretaria, aunque conservaba cierta independencia territorial: el escritor alquilaba dos pisos en la calle Muntaner (uno, entero, estaba dedicado a su cinemateca, compuesta por más de 3.000 películas, a sus libros, sus discos y sus vastos archivos) y ella, por las noches, regresaba al suyo, tres calles más allá.

Inseparables
Terenci fue un gran noctámbulo: amaba la noche. Era entonces cuando prefería escribir mientras fumaba ansiosamente, le gustaba volver a ver sus viejas películas, reunirse con sus amigos o pintar. Inseparables (título de un apasionante film de David Cronemberg), en una entrevista el escritor había dicho: «Sólo podría amar a alguien igual a mí mismo», ingenua confesión de narcisismo, pero lo cierto es que consiguió transferirle sus gustos y sus pasiones.

Sin embargo, Inés conservó siempre su propia personalidad; para sorpresa de Terenci le gustan los deportes, y solía enfundarse un chándal y hacer footing, acompañada, a veces, por Ymelda Navajo, durante el tiempo en que la directora de Planeta vivió en Barcelona. También le gusta nadar, y ganó un trofeo, del cual se siente orgullosa, en la tradicional competencia del Puerto, en Navidad.

La otra mujer sin la cual no podía vivir era su hermana, la escritora y editora Ana María Moix. Nacida unos años después, en l947, fue una poeta y narradora precoz, mimada por la ‘gauche divine’. Íntima amiga de Carlos Barral, de Jaime Gil de Biedma, de José María Castellet, compartió sus noches de vino y rosas, su amores, su Cadaqués o su Calafell. Demasiados ‘gin’ y demasiados ‘dry martinis’ para alguien tan joven y tan sensible, pero fue una época inolvidable. Yo la conocí en l973 y desde entonces somos grandes amigas; generosa, tierna y dotada de un humor corrosivo supo elegir la vida al alcohol, el compañerismo a las pasiones desbordadas de la juventud. Terenci sentía admiración y respeto por su hermana, más lírica, y en noches intensas le leyó siempre los largos capítulos de sus novelas todavía inéditas; decía que era ella quien le ponía las comas, y tratándose de un escritor meticuloso y a veces inseguro, las comas tenían mucha importancia.

Ana María lo cuidó siempre, estuvo a su lado y en los últimos años compartió con Inés González las vicisitudes de la enfermedad. Toda su ternura se ha volcado en los homenajes que le ha rendido en estos días, donde no faltó un detalle conmovedor: haber colocado en la solapa de Terenci la escarapela del club de admiradores de Sal Mineo, que el escritor había comprado a través de una subasta en Internet.

Son dos escritores completamente diferentes. Ella fue incluida en la famosa antología de Castellet 'Nueve novísimos poetas españoles', junto al amigo común, Pere Gimferrer, pero en esa antología no estaba Terenci. Recientemente, Ana María ha publicado una crónica sobre el periodo más particular de la cultura catalana de los últimos 50 años: '24 horas con la gauche divine'.

A pesar de las grandes diferencias de la literatura de ambos, hay algo que los une: las formas del neorromanticismo -el gusto por el fetichismo, los iconos y el cine- y la capacidad de renovación, de transgresión. Quizás compartieron lo más profundo: el amor por las mujeres de carácter fuerte, las clásicas malas de las películas (las actrices favoritas de Terenci fueron Bette Davis y Joan Crawford).

En este gineceo no puede faltar la gran amistad y colaboración que lo unió a la actriz Nuria Espert. Hace pocos meses, cuando ya estaba muy enfermo y apenas podía caminar, presentó en Barcelona la biografía de la actriz: 'De aire y fuego'. Como siempre, estuvo alegre, mordaz, brillante y sarcástico. Fumaba y simulaba estar sano: detestaba parecer enfermo, el narcisismo se lo impedía. Ambos colaboraron mucho y bien (en 'Yerma', dirigida por Víctor García, por ejemplo, versión muy polémica). Conmovida, Nuria Espert me confesó que había perdido a su mejor amigo y recitó, en el homenaje de despedida, el poema de Kavafis 'Itaca'.

Terenci solía decir que las mujeres lo amaban más que los hombres, aunque él los prefería, y es cierto que fue consentido, mimado y querido por muchas mujeres, pero también es verdad que las trataba con gran admiración. Silvia Querini, directora actual de la editorial Lumen, me contó que el mayor y más hermoso ramo de flores lo recibió de Terenci: 50 rosas, disculpándose por haber entregado tardíamente un prólogo. Y las mujeres lo quisieron como a un Peter Pan seductor, incorregible y lleno de encanto (el segundo volumen de sus memorias se titula, precisamente, 'El beso de Peter Pan'). Un fragmento de ese musical cerró los actos de despedida. Frente a su casa de la calle Muntaner, los vecinos colgaron una pancarta que decía: «Gracias, Terenci».

Cristina Peri Rossi
presenta el próximo jueves «Cuando fumar era un placer», editado por Lumen.

2003/01/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LOS DEDOS ROSADOS DE LA AURORA

Los dedos rosados de la aurora.
Miquel Barceló [i Perelló] | El País, 2003-01-06

https://elpais.com/diario/2003/01/07/catalunya/1041905241_850215.html 

Debió de ser en junio de 1957. Las noches eran cortas y entraba pronto la aurora con sus dedos rosados. Por la empinada calle de Muntaner bajábamos, crepusculares, hacia el mar. No recuerdo si éramos cuatro -Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Luis Marquesán y quien ahora lo cuenta- o cinco o alguno más. El tránsito hacia el puerto era lento y lleno de episodios. Uno de ellos, acaso el más prominente, por lo menos aquella vez, había sido la cena, donde se apuraron bebidas y chismes desasosegantes, como noticias de muerte repentina. El camino hacia las Ramblas pasaba entonces por el bar librería llamado Cristal-City, en la calle de Balmes, justo por encima de la plaza de Molina, cerca de donde vivía el atildado "monstruo de sanjuanistas", de apariciones sujetas a un severo pero insólito horario. No recuerdo si continuó con nosotros o se separó para proseguir sus domésticas torturas. De todas, ésta era la estación más formal o, al menos, de la que quedaba mayor iluminación, mejores detalles. Las que venían a continuación eran confusas, tanto que resultaba imposible, incluso, recordar el orden en que se sucedían.

Se hacía más negra la noche, el paso vacilante y más terca la discusión de dónde debía ser la próxima parada. Estaban los bares de los callejones cercanos a la plaza Real, la Posada del Mar, por ejemplo, que acogía a Agamenón y a Ulises y a otros exiliados griegos innombrables. Y también había locales de menos ambiente a lo largo del final de las Ramblas, alguno llamado intraduciblemente The Beachcomber's y de evidente fundación por un poeta inglés seriamente afeminado, visitante ocasional de la ciudad. No recuerdo qué hicimos aquella noche. Sí recuerdo, como en trazos sin orden depositados, el ruido compacto, acompasado, de los paseantes demorados, las quietas luces de los quioscos y el olor del mar, cada vez más cercano. No debía de ser muy tarde aquella noche porque recuerdo que todavía circulaban soldados de permiso y se agrupaba la gente en los bordes de la acera, sin pasar. Por los balcones abiertos salían olores de cocina y pedazos de conversación alguna vez desdeñosa.

Ignoro cómo fuimos a parar allí, al bar circular, de cristales y madera, plantado en el costado izquierdo de las Ramblas, batidas ya por la brisa marina. Lo recuerdo vivamente. Ahora nos acercamos a él en dos grupos, Jaime, Luis y yo en el primero, con paso de legionario, como hace notar Jaime. Ligeramente rezagado va Carlos chupando de un cigarrillo entre los dedos mientras mantiene el codo a la altura de su boca. Va solo midiendo su caminar como si anduviera en la cubierta de un barco ballenero. Más atrás, tambaleantes, vienen dos sombras. Un hombre medianamente joven doblado sobre sí mismo nos impide el paso. Con la vista fija en el suelo y con los dedos separados de la mano derecha, como si cantase o maldijera, grita "¡búlgaro, búlgaro!": ¿qué significa la imprecación? ¿Quién conocía entonces un búlgaro? ¿Qué turbia reconvención escondía la extraña voz? Entramos y recuerdo la turbación de Carlos.

Ahora, de improviso, nos dirigimos hacia un chiringuito de Montjuïc. Ya han aparecido los dedos rosados de la aurora. Se ve el mar azul abajo con un fondo de nubes radiantes tapando la línea del horizonte. Entramos. Hay pocas mesas ocupadas. Formamos parte de los primeros clientes que buscan en vano prolongar una noche que sus mismos cuerpos rechazan. Las paredes son blancas y huele a limpio. Se oyen voces sosegadas y nos miramos cansados como después de cumplir un farragoso trámite. Pedimos de beber. De repente alguien abre la puerta y aparece recortado a contraluz en el umbral. Brevemente detenido, como si viniera de un largo recorrido, da, por fin, un paso adelante y lo vemos. Tiene el pelo untuoso con una gran onda balaceándose en su frente. Lleva una camiseta imperio que se ajusta a sus carnes sin rastro de musculatura. Pasea por los clientes sentados unos ojos henchidos de melancolía. Con gruesa voz grita: "¡Ponme medio litro de menta que todavía se la tengo que chupar a mi Antonio!".

Nos callamos todos. La fría luz entra por la puerta. En el silencio se oye correr el agua del grifo en el fregadero. La voz del camarero repite monótona la orden: "¡Un vaso de menta para Manolo que todavía se la tiene que chupar a su Antonio!".

Vuelven a hablar los clientes. Jaime echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos, sonríe levemente y musita: "Isaías, 4-6".

2000/06/21

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | JAIME GIL DE BIEDMA, HOMOPOETA, HOMOSENTIMENTAL

Homopoeta, homosentimental.
Pau Vidal | El País, 2000-06-21

https://elpais.com/diario/2000/06/22/catalunya/961636074_850215.html 

La sombra del poeta fue más alargada que nunca en la jornada de clausura del II Encuentro sobre Poesía Jaime Gil de Biedma. 10 años después, que han organizado conjuntamente las fundaciones Duques de Soria y Mies van der Rohe, con dirección de Pere Gimferrer. Alargada porque la jornada estaba dedicada a "las últimas generaciones", las más distantes de él cronológicamente hablando y que por tanto le conocieron más en obra que en persona. Pero también porque, gracias a Terenci Moix y Àlex Susanna, la figura ya mítica del autor de 'Moralidades' superó los vapores etílicos en que le había sumido la sesión anterior para erigirse en caballero cosmopolita y enorme conversador. "Cuando le conocí ya era un icono cultural de mi generación", arrancó el escritor Terenci Moix, el más veterano de la mesa. "Era un personaje que deslumbraba y, en mi caso, mucho más por su condución de homosexual. La mejor lección que aprendí de él fue la de detectar la mediocridad a través de un uso inteligente de la ironía". Moix, que definió a Jaime (todos los ponentes que le trataron en vida le llaman por el nombre) como un hombre "elegantísimo con apariencia de frívolo y sofisticado pero muy muy cosmopolita", destacó que su obra es ante todo "homosexual y sentimental".

Algo más allá fue la adjetivación del poeta Àlex Susanna, quien reconoció que el primer contacto con el homenajeado le dejó mudo: "¿Así que tú eres el poeta baudeleriano que escribe en catalán?", le espetó Gil de Biedma cuando les presentaron en la Sala Bocaccio. Pero a partir de ahí nació una amistad de seis años de charlas ("la conversación más intensa, fecunda y rica que he tenido en mi vida", en palabras del poeta) basada en una gran afinidad de gustos. Susanna, pues, la definió como una relación "homopoética". "Por el placer que nos daba escuchar poemas juntos; homosentimental, pues él mismo me escribió que se sentía como mi hermano mayor", explicó. Antes que ellos, los poetas Felipe Benítez Reyes y Luis García Montero habían debatido sobre la controvertida etiqueta de "poesía de la experiencia" que la crítica suele aplicar a la obra de Gil de Biedma, cuestión que el profesor Pere Rovira zanjó con habilidad: "En su caso sería mejor olvidarnos de la poesía de la experiencia y hablar de la experiencia de la poesía, porque pocos la vivieron con tanto dolor e intensidad como él".

Completaron la sesión otros dos escritores que por su juventud ("imperativo cronológico" lo denominó Juan Manuel de Prada) no llegaron a tratarle. El granadino Justo Navarro destacó "lo sagrado personal" en la obra del poeta, es decir, "el pase del tiempo sobre él, que eran sus dos únicos temas"; mientras que el zamorano De Prada puso de relieve sus sufrimientos por contraponer su temperamento analítico a la efusividad que requiere la creación. "Tenía una intuición originaria de la que sólo están tocados los grandes", concluyó.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...