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2021/10/31

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | Y DE PRONTO, LA FIESTA TERMINÓ

Y de pronto, la fiesta terminó. 40 años de VIH/SIDA. 1981-2021
Jordi Petit | El Obrero, 2021-10-31

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/77106-y-de-pronto-la-fiesta-termino-40-anyos-de-vih-sida-1981-2021.html 

El desencanto cubrió el final de la transición española. Se esfumaron muchas ilusiones. Eso sí, nos dieron el “destape”. Tras el intento de golpe de estado de Tejero, las transgresoras Ramblas de Barcelona callaron, solo resistió la movida madrileña. Sin embargo, si hubo un sector que no paró la marcha, esos fueron los gays. Por vez primera en nuestra historia podían divertirse a tope, sin miedo a las redadas y detenciones de muy pocos años antes. Se vaciaron los frentes de liberación y se llenaron las pistas de baile. Sitges rebosaba de turismo homosexual, pero en los primeros ochenta, de verano a verano, algunos extranjeros no volvían, habían enfermado o muerto. La prensa empezó a hablar de una extraña enfermedad que en los EEUU afectaba a heroinómanos, homosexuales, haitianos y hemofílicos. Aquí no pasaba nada, gays, sociedad e instituciones se lo miraban entre recelo e indiferencia. La juerga seguía. Ahora se cumplen cuatro décadas.

El actor Rock Hudson declaró el 25 de julio de 1985 que era homosexual y falleció el 2 de octubre del mismo año por causa del sida; de repente la fiesta terminó.

Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó el último mensaje del actor : “No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo”. Un testimonio que 40 años después sigue muy válido, las personas seropositivas continúan bajo gran presión social, invisibles. Hudson había sido entrevistado en 1984 por Ángel Casas en TV3 y allí dijo que para ir a bailar prefería ir con Richard Gere que con Bo Derek. Su muerte, más que por la medio sorpresa de saber de su homosexualidad, trascendió más por motivo de la enfermedad. Había sido el galán perfecto que tantas señoras hubieran querido para sus hijas y éstas (y otros de tapadillo) también suspiraron por el apuesto compañero de comedias con la adorable Doris Day. Entre lágrimas, ella dio la noticia al mundo. Aquello significó un verdadero terremoto social. No se sabía el origen del mal, todavía no habían enfermado los primeros gays españoles y la prensa se llenó de titulares sobre “El cáncer rosa” o “El cáncer gay”. Se desató un rechazo tremendo hacia los homosexuales que habían salido del armario en los años anteriores. Mi amigo Patrici Peñalver de Sabadell, sastre de profesión, perdió a toda su clientela, nadie quería que le tocase. Había quien si sabía que había un gay en su trabajo, usaba los servicios de otra planta. Surgieron leyendas urbanas delirantes, que si la culpa era de los periquitos (se soltaron a miles de sus jaulas) o si eran las fresas. Mi madre, que había presumido de hijo entrevistado por TVE, era evitada por las vecinas, no subían con ella en el ascensor, se tapaban la cara al cruzarse por la escalera y en el Mercat de Sant Antoni de Barcelona, no le dejaban tocar frutas ni verduras.

La enfermedad por fin tuvo nombre, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), responsable: un virus y la mejor forma de evitar la transmisión: el uso del preservativo, mal que le pesase a una Iglesia que se puso furibunda. ¿Medicación directa?, ninguna. La encargada de dar la primicia del condón fue la dermatóloga Caterina Mieres (años después Consellera de Cultura), en una entrevista en la revista “Party”. Al llegar a su trabajo, hubo quien le dijo con picardía, “te hemos visto en una revista de hombres desnudos”. Los doctores Clotet y Gatell fueron pioneros en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, en el ambiente gay durante bastantes meses persistió la idea de que aquello era un invento de Reagan para estigmatizar a los homosexuales, que eso no pasaba aquí. La primera distribución de condones que realizamos en el desaparecido bar Keops, Josep Matenci y yo mismo, fue frustrante, nos los tiraron a la cara al grito de “fascistas” y “ursulinas”. No querían terminar una fiesta que casi acababa de empezar. Apareció la errónea idea de los llamados “grupos de riesgo” que empezamos a combatir desde las primeras entidades, había que hablar de “prácticas de riesgo”, pues el sida podía afectar a todo tipo de personas. Las más marginadas fueron las prostitutas y las transexuales. Lamentablemente empezaron a fallecer personas, básicamente gays. El primero, y casi el único, en dar la cara como paciente fue el madrileño y ya desaparecido Manolo Trillo en un Telediario. Años más tarde le siguió Antonio Guirado en el programa de Rafaella Carrá. El ambiente gay se enrareció, todos tenían miedo de todos, no era una comunidad tan compacta como en otros países. Surgió una cierta moralina, se criticaba la promiscuidad que antes campaba a sus anchas. La santa alianza Reagan-Tatcher y Wojtyla arremetió contra la vida disoluta y proclamó el “castigo divino” que había llegado. La realidad era dura ya desde la sala de espera del especialista, nadie quería que le viesen allí o que luego se difundiera. El trato de los pacientes en los hospitales impresionaba por las grandes medidas de precaución y hubo funerarias que no quisieron hacerse cargo de los difuntos, como cuenta Ferran Pujol (fundador del Projecte dels Noms/Memorial de las víctimas de esta pandemia).

Nacieron pues las primeras asociaciones de lucha contra el sida, Gais per la Salut (luego Stop Sida), SIDAESTUDI y numerosos comités ciudadanos. Sucedían cosas tremendas. Al volver del funeral de la pareja, uno podía encontrarse con sus pertenencias tiradas en el rellano de la escalera y el paño de la llave del piso cambiado por la familia del difunto. Se escondía a menudo la causa de muerte y se oficiaban funerales católicos a personas agnósticas, donde la pareja era ignorada. Recuerdo al cura que ofició en el caso de mi amigo Xavi, una loca fantástica y anticlerical; se atrevió a decir “claro, con la vida que llevó Xavi...”.

Llegaron las primeras medicaciones, todavía insuficientes para detener los efectos del virus. Una de éstas debía guardarse en frío. Un anciano gay que ingresó en una residencia de la provincia de Tarragona, pidió a la cocina que le guardasen esa medicación en la nevera. Al día siguiente todo el mundo sabía que había un “maricón sidoso”, nadie le hablaba ni se sentaban a comer con él. Doble discriminación para la más solitaria de las muertes.

La promoción del condón se convirtió en el objetivo básico de las entidades pioneras. Se editaron carteles con apoyo de los gerentes de los locales gays de Sitges y Barcelona, hubo festivales solidarios con reconocidos artistas. Al principio costó bastante sensibilizar a las instituciones, pero la evidencia las desbordó. El Instituto Municipal de la Salud de Barcelona organizó cursillos para formar a camareros de los bares de ambiente gay como correa de transmisión para la clientela, el tema era tratado muy en secreto. La Generalitat y el Ministerio de Salud se portaron bien, por encima de sus diferentes colores políticos. Gracias Francisco Parras, director del desaparecido Plan Nacional del sida.

El efecto Magic Johson
El 7 de noviembre de 1991, el gran deportista Magic Johson, heterosexual total, hizo público que era portador del virus del sida. La noticia dio la razón a quienes hablábamos de “prácticas de riesgo”. Bush declaró: «Para mí, Magic es un héroe, un héroe para cualquiera que ame el deporte». Un alud de llamadas telefónicas abarrotó la Coordinadora Gai-Lesbiana, la gente heterosexual, atemorizada, nos llamaba porque desconfiaba de las instituciones y suponía que nosotros sabíamos más. Mil y una preguntas. Así nació el Teléfono Rosa. Gracias a ese voluntariado. Por aquel entonces aparecieron los preservativos para lesbianas, mucho menos afectadas y tremendamente solidarias. El miedo engendró el “ligue frío” como describió la antropóloga Olga Viñuales, seducir pero nada más.

En 1992 la Ministra de Asuntos Sociales, Matilde Fernández, lanzó la campaña “Póntelo-Pónselo”, el gran rechazo de la Iglesia todavía le dio más eco. Gracias Matilde, la gente aún se acuerda del “Póntelo-Pónselo”. En ese mismo año Hollywood “amnistió” a los gays con el oscar a “Philadelphia”. La banda sonora de este período la protagonizó Witney Houston con su “I will always love you” que sonó en muchísimos funerales estadounidenses. Aquí se impuso la doble moral.

Dar un salto global de 40 años hasta el presente supone sumar mucho más de 25 millones de muertes y mucho más de 42 millones de personas viviendo con el VIH o con el sida. La pandemia se ha cebado con especial crudeza en África, vía heterosexual, y el coste de los sucesivos fármacos escapa al poder adquisitivo de las personas: incluso he presenciado envíos a pacientes de EEUU que no se los pueden pagar. En el llamado primer mundo, al aparecer la medicación que convierte al sida en enfermedad crónica (no exenta de efectos secundarios), se ha relajado o banalizado la prevención entre jóvenes, ha bajado el uso del preservativo y aumentado todo tipo de infecciones y embarazos no deseados.

Cuarenta años de lágrimas y esperanzas.

2017/09/13

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 37 AÑOS DE LUCHAS POR LA LIBERTAD SEXUAL EN NAVARRA

37 años de luchas por la libertad sexual en Nafarroa.
Ocho años después de una ley pionera que no provocó apenas avances, el Parlamento de Navarra aprueba un nuevo texto. ¿Pueden las administraciones sincronizarse con las agendas del movimiento?
Santxikorrota | Hordago, El Salto, 2017-09-13
https://osalto.gal/lgtbiq/lgtbi+-37-anos-de-resistencia

El Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona no son el Estado de Israel, cuyo ‘pinkwashing’ utiliza los derechos de la comunidad LGTBI+ como coartada para justificar la estigmatización del pueblo palestino. Tampoco tienen mucho que ver con la Comunidad de Madrid, patrocinador oficial principal del mercantilizado World Pride Parade de este año, evento mundial que con sus 52 carrozas, ha convocado a tres millones de manifestantes de todo el planeta. Cada territorio produce sus propios procesos sociales, políticos e institucionales y más que forzar las analogías con otras escalas, lo necesario es extraer claves para determinar en qué medida las nuevas leyes autonómicas forales e infraestructuras administrativas locales, por citar los dos hechos más relevantes de este año, van a sincronizarse con las demandas y estrategias del movimiento LGTBI+.

¿Son conquistas que convertidas en cajas de resonancia y de manera seminal, alumbrarán nuevas agendas de derechos, generarán más espacios de libertad, y robustecerán las posiciones emancipadoras en el debate ideológico?, ¿o, más bien, en lo esencial se trata —salvando los destellos iniciales— de concesiones cuya naturaleza y límites operarán puliendo las aristas más incomodas de la agenda movimentista para, sobre todo, producir los patrones e imaginarios LGTBI+ normativos y aceptables para el capitalismo global integrado realmente existente? Y, por último, pero no por ello menos importante, ¿en qué medida los dispositivos jurídicos y asistenciales de la gobernanza progresista responsable van a componerse con los nuevos cuerpos precarios mayoritarios —pero socialmente desplazados— o con los circuitos migrantes y/o marginales de las periferias?

Los antecedentes están ahí. En 2009 se aprobó la pionera ‘Ley Foral de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales’ cuya materialización se ha reducido a una asesoría psicológica y poco más. Ocho años después, la mayor parte de medidas y disposiciones no han sido desarrolladas y los avances sociales claros atribuibles al mencionado articulado son inexistentes. Como señala Luna Martinicorena, activista de Lugatibe, “el marcador para determinar el impacto de las nuevos marcos legales son las partidas presupuestarias asociadas: sin ellas no hay nada”. Otras estadísticas han experimentado pocas variaciones. Por ejemplo, la tasa de suicidios entre menores a quienes en su infancia se negó su identidad sexual sentida, continúa en el 40%.

El pasado ocho de junio, en la estela de la medida anterior, el Parlamento de Navarra dio luz verde a la ‘Ley Foral de igualdad social de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales (LGTBI+) y de políticas públicas contra la discriminación por orientación sexual, expresión de género e identidad sexual o de género en la Comunidad foral de Navarra’. La nueva norma va a promover la participación en espacios sociales e institucionales, se compromete a proteger a menores, jóvenes y adolescentes en situaciones vulnerables, asume la reparación de injusticias históricas, garantiza el acceso a derechos reproductivos y sexuales, incorpora contenidos específicos en la educación superior, y reconoce la heterogeneidad familiar en los ámbitos judicial y administrativo navarros, entre otras medidas. En este caso, como en el anterior, el impulso de los colectivos sociales ha sido determinante y, sobre el papel, se formalizan avances notables (a pesar de la deriva punitivista reconocible en su prolijo y difuso capítulo sancionador).

Apenas tres semanas después y en vísperas de la manifestación anual, se inauguraba Harrotu en Iruñea. El centro municipal, gestionado por Kattalingorri a través de un convenio, sigue la línea de iniciativas similares que ya existen en Madrid y Barcelona, y desarrolla dos líneas de trabajo: la información y atención sexológica y psicosocial (orientación sexual), y la atención sexológica específica de transexualidad (identidad de género); y como infraestructura y soporte de cara a colectivos demandantes de apoyo. Tanto el perfil del personal como los objetivos generales impregnan al proyecto de una inequívoca dimensión activista. Entonces, ¿en qué manera y con qué criterios es recomendable evaluar este proceso de profesionalización e institucionalización?

Un poco de historia
El movimiento —de gays y de lesbianas en primera instancia— inició su andadura a finales de los años setenta y con el paso del tiempo se ha ido articulando en diferentes formatos. Las primeras experiencias correspondieron a EHGAM (Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua), grupo mayormente conformado por hombres-; y Lumatza, formado por mujeres y que, tras atravesar diversas etapas, ha continuado hasta la actualidad. Según Oskar Sada, integrante del primer colectivo, aquellas asociaciones originarias “nacieron como respuesta a la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que criminalizaba al colectivo LGTBI+ y que no fue completamente abolida hasta 1995”. Durante el siglo pasado, se combinaron la demanda de cambios sociales, políticos, económicos y culturales, junto con las campañas anti-discriminatorias por motivos de orientación sexual o de identidad de género y por el reconocimiento social en cualquier ámbito.

Más tarde se constituyeron iniciativas menos extensas en el tiempo como Gehitu, Ilota Ledo —que trabajó las reivindicaciones del colectivo transexual relacionadas con la cobertura del proceso de reasignación sexual en la Seguridad Social, y con la demanda de legislación vinculante para las distintas administraciones— y, más recientemente, han surgido entidades como Chrysallis (asociación de familias de menores transexuales), Transkolore (asociación de personas trans de Navarra), o Lugatibe (Asamblea Transmarikabollo de Navarra, compuesta por el activismo más joven y cuyo eje de intervención es el combate de la LGTBI+fobia). La discusión sobre la convivencia de hombres y mujeres en los colectivos LGTBI+ sigue vigente: algunas activistas siguen detectando dinámicas propias del patriarcado dominador que favorecen los liderazgos masculinos y subordinan a las mujeres.

Durante todos estos años, la plataforma E28J ha aglutinado a gran parte del tejido asociativo de Iruñea alrededor del Día de las Libertades Sexuales, a finales de junio. En segundo lugar, a una distancia considerable de la fecha central en el calendario LGTBI+, se sitúan las innumerables actividades e iniciativas llevadas a cabo en estas décadas. En su momento, tuvieron gran resonancia hechos como el outing realizado a Gabriel Urralburu (entonces presidente del Gobierno de Navarra), la insumisión marica durante la campaña contra el Servicio Militar Obligatorio, la campaña de apostasía a la Iglesia católica, la lucha contra el SIDA (como herramienta para la supervivencia) o, más recientemente, la respuesta en marzo de este año contra el autobús del odio (a los menores transexuales) de Hazte Oir.

Así mismo, el debate de ideas ha ido produciendo sus eventos y puntos de inflexión. Divergeneranitzak se constituyó en 2011 para “trabajar contra el sexismo y las sexo-fobias, para enfrentarnos, una vez más, a cátedras y altares, y para seguir construyendo nuestra liberación” y desplegó una doble propuesta en febrero y agosto. Primero, en respuesta al “I Congreso Internacional de Ideología de Género” que organizó la Universidad de Navarra en torno a la familia, por medio de unas jornadas que, a modo de contraforo, visibilizaron una alternativa a la propuesta heteropatriarcal de los sectores más conservadores (con cine-fórum, presentaciones de libros, recitales, charlas, manifestaciones y fiestas... y donde se habló de inquisición, deseos desordenados, cuerpos divergentes, post porno, transfeminismo, o dinámicas queer). Más tarde, ya en verano, y al calor a los días previos a la Jornada Mundial de la Juventud que la Iglesia Católica organizó en Madrid, promoviendo la campaña “Yo no os acojo, Ez zarete ongietorriak, You are not welcome”, dedicada a los miles de integristas que visitaron la ciudad en pleno mes de agosto.

En algún momento, sin embargo, el movimiento LGTBI+ empezó a analizar una realidad cada vez más acuciante: el aumento de las personas que se acercaban —mediante visitas, cartas, llamadas telefónicas o correos electrónicos— para expresar su malestar, soledad, las distintas discriminaciones que padecían, o para denunciar las agresiones de las que había sido objeto. Esas solicitudes de ayuda y comprensión eran escuchadas y muchas personas pasaban, tras la fase de acompañamiento, a formar parte de la comunidad, pero otras requerían, además, una atención personal y profesional que el activismo no podía proporcionar. El debate se instaló en el movimiento.

¿Qué hacer?

Las discusiones fueron decantándose, mayoritariamente, hacia la idea de crear un servicio de atención profesionalizado a las personas LGTBI+. En 2003 se materializó Kattalingorri, que tal y como afirma Xabi Sánchez, militante de la entidad, “tenía la vocación de entablar un diálogo con la administración pública para que la estructura fuera profesionalizada y apoyada institucionalmente”. A pesar de todo, el proceso fue lento y tortuoso, y estuvo sometido al vaivén de las lógicas parlamentarias. De hecho, la mayoría conservadora del Parlamento Navarro rechazó la elaboración de una ley que incluyera la creación de una oficina de atención LGTBI+ en dos ocasiones (2010 y 2013). Finalmente, la llegada de los gobiernos del cambio ha permitido su materialización.

Todavía es pronto para evaluar los resultados de los nuevos cuerpos legales y de las nuevas dotaciones llamadas a proteger los derechos de las personas LGTBI+. Habrá que ver, además, si se produce la misma desmovilización que generó a nivel estatal la aprobación de la Ley de Zapatero de 2005 (que modificó el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio) cuando, como tantas veces, el mundo activista descargó sobre las instituciones liberales burguesas demasiadas responsabilidades y legitimidades.

En definitiva, Harrotu y las dos leyes aprobadas son la decantación de casi cuarenta años de lucha LGTBI+ en la Comunidad Foral. Cuatro décadas de palizas, humillaciones, invisibilización y clandestinidad, pero también de dignidad, coraje, tenacidad y alegría de vivir. Son conquistas que obedecen a la acumulación política de toda una época. Ahora bien, las nuevas tendencias globales y locales, en particular el aumento de las agresiones y de la LGTBI+fobia (consecuencia de la mayor visibilización y del empoderamiento de la comunidad), singularmente preocupantes en todo lo asociado al bullying escolar, van a someter —están sometiendo ya— el esquema de trabajo político del movimiento a un examen donde desterrar la autocomplacencia y apostar por el rigor analítico serán esenciales. Ahí se verá si lo construido eran rampas de lanzamiento con posibilidades reales de cara al futuro o si más bien se trataba de pistas de aterrizaje. Y, sobre todo —una vez más—, será nuclear entrar a valorar el papel de lo público en los conflictos que se avecinan, y su relación con el contrapoder del movimiento.

En busca de la Q perdida
¿Qué de Queer?, ¿pero qué pasa con la “Q” de queer? En la inclusiva macedonia de letras que componen las siglas LGTB(Q)I, la Q tiende a desaparecer... Cierto es que ese conjunto de siglas no solía incluir otros matices como la P (Pansexuales) o la A (Asexuales) y que, más recientemente, se empezaba a incluir el signo + como expectativa abierta de nuevas variantes, pero la Q ha dejado de aparecer, especialmente en la denominación de los centros institucionales o parainstitucionales. Quizá la creciente normalización de la lucha igualitaria, reconocida y fijada en unas siglas, está dejando fuera la Q porque, en gran medida, lo queer desea permanecer fuera de toda normalidad, afirmando su “estatus de paradoja”, como torcido, bizarro y raro también frente a las tentaciones de asimilación de su propio triunfo. Como señala Guy Hocquenghem: “La homosexualidad no existe y existe al mismo tiempo. Es su mismo modo de existir lo que pone de nuevo en cuestión la certeza de su existencia”. Esto es, si la homosexualidad/lesbianismo y, por extensión, la identidad de género tiene un carácter performativo y es en definitiva un constructo cultural, lo queer como entidad conceptual crítica también lo es y, en buena lógica, ha de desaparecer o, a lo sumo, camuflarse como clandestina y ambigua literatura activista o deconstruccionista. Otra cuestión es si esta desaparición o caída en desgracia anuncia una normalización general de las luchas del género, que en aras de conquistas estratégicas de derechos, espacios y reconocimientos mayoritarios, arrinconan su lado más salvaje, acaso en busca de esa trampa que es la civilización como “captura del deseo”. Así, cuando crucemos el umbral de un nuevo centro LGTBI+ donde la Q haya desaparecido —como en Harrotu— estaremos entrando en el espacio de la paradoja. Siempre que hay una ganancia, hay una pérdida, ¿o no?

2006/10/16

DOCUMENTACIÓN | ASOCIACIONISMO | 20 AÑOS DE LA COORDINADORA GAI-LESBIANA

20 años de la Coordinadora Gai-Lesbiana.
El Periódico, 2006-10-16

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20061016/20-anos-coordinadora-gai-lesbiana-5397998 

Es necesario recordar el pasado para valorar dónde estamos. Hace 20 años estábamos bajo una verdadera histeria social motivada por una nueva enfermedad llamada ‘cáncer rosa’. En 1984, Marta Ferrusola decía en TV-3 sobre la homosexualidad: "Es un vicio, una tara, un defecto o la suma de todo ello". El primero en reclamar derechos de sucesión de su difunto compañero fue Juan Reina, en 1989. Perdimos esa batalla, pero hoy tenemos igualdad legal y matrimonio homosexual, y el nuevo Estatut quiere erradicar la homofobia.

La lucha del movimiento homosexual aporta los valores de la diferencia y la diversidad, pugna por una concepción liberada de la sexualidad y apuesta por un modelo de sociedad plural, laica y respetuosa con las minorías. La federación de asociaciones Coordinadora Gai-Lesbiana inicia esta noche en las Cotxeres de Sants la celebración de su 20° aniversario pensando en futuro. Alguien va a pensar que ya no hace falta nada más. Cada dos días hay un asesinato por homofobia en América Latina y, más cerca, escandaliza la entrada en la UE de países gobernados por homófobos como Polonia. El lenguaje cotidiano va lleno de expresiones injuriosas y la homofobia forma parte inseparable del ‘bullying’ en los institutos. La mofa contra los chicos que no son ‘suficientemente’ machos recae en cualquier estudiante, sea o no homosexual; basta con que no le guste el fútbol.

Las discapacidades, como mañana analizaremos, se convierten en catalizador de la marginación para gays y lesbianas. ¿Qué futuro tienen los ancianos gays y lesbianas en una residencia?, ¿volver al armario?, ¿cómo seguir afrontando el sida?, ¿y el integrismo? Estos y otros temas como la doble discriminación de los inmigrantes si son gays o lesbianas, o triple si son seropositivos, indican que queda mucho para alcanzar la plena igualdad social para homosexuales y transexuales. Existe un búnker de fuerzas ultraconservadoras dispuesto a dar marcha atrás. El trabajo del voluntariado y los servicios de la coordinadora han sido lo mejor de nuestra contribución. Queda mucho por hacer.

1999/05/09

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | REPARTO DE JERINGUILLAS E INFORMACIÓN SOBRE VIH-SIDA EN LAS CÁRCELES VASCAS

50 reclusos reciben información de ONG sobre sida en las cárceles vascas.
Txema G. Crespo | El País, 1999-05-09

https://elpais.com/diario/1999/05/10/paisvasco/926365206_850215.html

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) antisida vascas atienden semanalmente a cerca de 50 reclusos de las cárceles de Nanclares de la Oca, Basauri y Martutene, que voluntariamente acuden a sus grupos de apoyo. Los primeros en recibir estas charlas sobre el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) fueron los internos de la prisión alavesa. Basauri es, en cambio, el primero y por ahora el único centro penitenciario donde existe un programa de intercambio de jeringuillas para evitar contagios.

En 1993, la Comisión Ciudadana Antisida de Álava comenzó a trabajar en el apoyo psicosocial de los reclusos afectados y a realizar actividades de promoción de la salud y la autoestima. Esta labor tuvo su momento más reconocido en el verano de 1997, con la puesta en marcha en Basauri del intercambio de jeringuillas. Este último año, la novedad la ha traído el grupo guipuzcoano al comenzar a trabajar en Martutene con grupos de autoapoyo para los internos. Las memorias de 1998 de las ONG reflejan un interés progresivo por parte de los presos en participar en las charlas y, al mismo tiempo, la escasa información que sobre esta enfermedad tiene una población reclusa, afectada por el sida en un alto porcentaje.
 
La memoria de la vizcaína T4, que ha trabajado en Basauri, señala: "Al comienzo detectamos un bajo nivel de información sobre los temas relacionados con el VIH. Se realizaron pequeños avances en aspectos muy concretos como los mecanismos del virus, el funcionamiento inmunológico del cuerpo y la eficacia de los tratamientos". En general, como recoge la memoria del grupo alavés, los reclusos "presentan un bajo nivel educativo y problemas de drogodependencias, encontrándose algunos de ellos en tratamiento con metadona dentro del propio centro penitenciario. En cuanto a su situación respecto al VIH, en el grupo de hombres cerca del 65% están infectados, porcentaje que aumenta en las mujeres".
 
Los informadores que acuden a las cárceles vascas pretenden tanto evitar que los no portadores se contagien, como que los infectados caigan en la llamada reinfección. Como dice la resumen de la asociación guipuzcoana: "Lo esencial de estos grupos es que, partiendo tanto de la situación de afectados por el sida, como de la preocupación que existe en la población penitenciaria, se cree un foro de reflexión personal compartido para llegar a un cambio personal y un giro en la forma de vida que conlleve una seria reflexión sobre el consumo de drogas". La información que más demandan es sobre los medios de transmisión, tratamientos médicos y, sobre todo, las nuevas normativas legales que permiten la excarcelación por enfermedad incurable, o las alternativas al cumplimiento de condena. 
 
Reparto de jeringuillas.
Txema G. Crespo | El País, 1999-05-09

https://elpais.com/diario/1999/05/10/paisvasco/926365205_850215.html 

Dentro de las actividades para la promoción de la salud entre la población reclusa, el País Vasco ha puesto en marcha en la cárcel de Basauri el primer programa de reparto de jeringuillas en una institución penitenciaria española, del que se encargó la Asociación Antisida de Vizcaya. Esta iniciativa comenzó en el verano de 1997 de manera experimental. El Ararteko ha pedido en su último informe que se extienda a las prisiones de Álava y Guipúzcoa. Aunque esté totalmente prohibido, el consumo de drogas en las cárceles es habitual y una de las principales formas de transmisión del VIH se da entre los heroinómanos por el uso de la misma jeringuilla. La constatación de este hecho ha llevado al ararteko, Xabier Markiegi, a solicitar su extensión, "no sólo por lo positivo que pueda estar resultando el programa experimental en Basauri, sino por los graves perjuicios en la salud que su falta de implantación conlleva en los otros centros", señala el informe de 1998 del Defensor del Pueblo vasco al Parlamento.
 
Nutrición y acogida
El estado de salud de los reclusos infectados por el VIH es, en muchas ocasiones, lamentable. Así que los grupos antisida también colaboran en su alimentación, en lo que es una de las ayudas que más agradecen los internos. La memoria de la Comisión Ciudadana Antisida de Álava cuenta sobre esta iniciativa, que puso en marcha el año pasado: "Los internos infectados por VIH de Nanclares de la Oca sufren en muchos casos graves problemas de malnutrición derivados de la falta de ingesta o del deterioro en la absorción de alimentos". La comisión llevó el año pasado 7.000 unidades de tres productos que han sido utilizados como fuente adicional de calorías y proteínas o como reemplazo de las comidas por 200 personas durante 1998. Además, el grupo alavés tiene un piso de acogida por el que han pasado 117 penados de permiso o en segundo y tercer grado.

1998/02/13

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | FALLECE MANUEL TRILLO, EX PRESIDENTE DE COGAM Y DEL COMITÉ ANTI-SIDA

Manuel Trillo, ex presidente del Comité Ciudadano Anti-Sida.
Rosana Torres | El País, 1998-02-13

https://elpais.com/diario/1998/02/14/agenda/887410801_850215.html

Manuel Trillo Losa, presidente del Comité Ciudadano Anti-Sida hasta hace dos años, movimiento ciudadano que fundó, junto a otros amigos en 1985 y militante de diversos colectivos gay (durante años fue presidente del Colectivo Gay de Madrid [COGAM]), falleció anteayer a causa del sida, a los 38 años, en Bahía de Caraquez, Ecuador. Considerado un cristiano altruista y luchador, abandonó su vocación de sacerdote en 1983, ya que, según declaró a este, diario "tenía vocación de sacerdote, pero no de célibe; además, debía asumir mi homosexualidad, y eso me impedía seguir allí dentro. Además, me siento alejado de la Iglesia tal y como es hoy, y creo que a los que yo considero oprimidos y marginados ellos los consideran pecadores y degenerados", dijo hace cinco años.

Defensor de la teología de la liberación, Trillo ejerció, sin remuneración alguna, durante años, de educador de calle de drogodependientes y conferenciante en numerosas campañas de prevención del sida, en las que siempre transmitía la idea de que el síndrome se podía vivir desde una postura vitalista e incluso lúdica. Lo demostró siempre y en los dos últimos años se dedicó a organizar diversos movimientos ciudadanos en favor de estos enfermos en varios países latinoamericanos, siempre acompañado por su pareja, el pintor Gerardo Gutiérrez. El fallecimiento de Trillo fue recibido ayer con consternación en los círculos gay y en los movimientos ciudadanos de lucha en favor de los afectados por sida.

1995/04/20

DOCUMENTACIÓN | AMBIENTE | UNA TARJETA CONTRA LA HOMOFOBIA

Una tarjeta contra la homofobia.
El Colectivo de Gais y Lesbianas ofrece descuentos en tiendas y bares para captar nuevos socios.
Begoña Aguirre | El País, 1995-04-20
https://elpais.com/diario/1995/04/21/madrid/798463478_850215.html 

Los descuentos son el reclamo para fomentar el asociacionismo homosexual, masculino y femenino. El Colectivo de Gais y Lesbianas de Madrid (COGAM) sacó hace dos meses una tarjeta denominada LAMBDA con la que sus socios pueden obtener des cuentos en una treintena de comercios de la ciudad y en otros tantos de Cataluña. Pretenden que la rebaja de precios sirva de gancho para captar nuevos afiliados. El planteamiento es sencillo: si aumenta el número de socios habrá más voluntarios para trabajar y luchar por los derechos del colectivo y también mayores ingresos para realizar actividades. En estos momentos, esta agrupación homosexual, una de las que existen en la región, cuenta con medio millar de socios, el 86% hombres. Para conseguir esta tarjeta hay que hacerse socio de COGAM, lo que supone 1.000 pesetas al mes. La iniciativa también la secundan otros tres grupos homosexuales, el Casal Lambda de Barcelona, que fue el pionero, el 28 de Junio de Jaén y el Nos de Granada. El propósito es llegar a todo tipo de comercios y servicios, que, a cambio de la rebaja, conseguirán publicidad entre el colectivo. Este tipo de tarjetas funcionan ya en los países nórdicos desde hace más de una década y en Cataluña desde hace varios años.

Mario A., miembro de la junta directiva de COGAM, explica que hacerse socio sirve para participar en cenas, fiestas o viajes organizados por el Colectivo. Existen otras actividades abiertas a cualquiera, esté o no afiliado, como el servicio de asistencia jurídica o el grupo de apoyo mutuo a seropositivos.

Mili Hernández y Arnaldo Gancedo
, miembros de COGAM y dueños de una librería especializada en temas homosexuales, creen que "el nivel de asociacionismo es bajo y hace falta más personas y más dinero para conseguir reivindicaciones como una ley de parejas y de adopción y para lograr una presencia social". "No todo el mundo tiene que salir con la pancarta y participar en debates, hay otras formas de apoyar el movimiento, una de ellas, hacerse socio de los grupos que batallan en estos temas", añaden.

El Colectivo recibe 3,5 millones de pesetas de la Consejería de Integración Social. En 1994 obtuvieron también medio millón de la Consejería de Salud.

1995/02/05

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | COGAM PIDE A LEGUINA UN REGISTRO REGIONAL DE PAREJAS DE HECHO

El Colectivo Gay pide a Leguina un registro regional de parejas de hecho.
Ana Llovet | El País, 1995-02-05

https://elpais.com/diario/1995/02/05/madrid/791987069_850215.html 

¿Creen los homosexuales de la Comunidad de Madrid en la creación de registros de parejas de hecho? No todos tienen fe en este mecanismo para reconocer su situación. Los cuatro grupos con mayor presencia en la región divergen claramente sobre este asunto. En el Colectivo de Gays (homosexuales) de Madrid (COGAM) -grupo que recibe una subvención de tres millones al año del Gobierno regional que preside Joaquín Leguina piensan que la puesta en funcionamiento de un registro de estas características en la capital es una prioridad dentro de la «normalización del hecho homosexual», según expresa su presidente, Pedro González [Zerolo]. Por eso, el jueves se reunieron con la consejera de Integración Social, Elena Vázquez, y le pidieron que el Gobierno autónomo cree un registro de parejas para toda la Comunidad de Madrid, ante la pasividad del gobierno municipal de la capital y de algunos ayuntamientos ante este hecho.

Otras asociaciones de homosexuales, sin embargo, no lo tienen tan claro. «El registro representa el pastelito que los políticos nos ofrecen para tenemos contentos», explica Rikardo, de 28 años, miembro de la Radical Gay y sociólogo en paro. Para la Radical Gay las reivindicaciones están en el día a día, en la calle, y no en los grandes gestos políticos. «Una ley de parejas no impide que nos echen de un bar si me beso con un tío, cosa que ocurre». En LSD, un colectivo de lesbianas, tuercen el gesto cuando se les nombra el registro de parejas. «Estamos en contra», explica Liliana, de 26 años, «es una hipocresía, como si el Estado sólo nos permitiese ser lesbianas si tenemos una relación en plan matrimonio». Ninguno de estos dos grupos quiere saber nada de adaptación en la sociedad: «Somos diferentes y basta», asevera.

El debate puede reproducirse esta semana en sendos ciclos sobre los problemas y las esperanzas de los homosexuales: uno en el Círculo de Bellas Artes y otro en la Filmoteca.

En febrero de 1994 el Parlamento Europeo hizo pública una declaración dirigida a los Gobiernos de la Unión Europea para que desapareciese en la sociedad cualquier tipo de discriminación a los homosexuales. Esto incluía el reconocimiento de parejas de hecho, entre otros muchos derechos. Acto seguido, el alcalde de Vitoria creó este dispositivo. Poco después, la Comunidad Valenciana siguió el ejemplo. A Madrid apenas ha llegado el eco de estas acciones. Sólo algunos municipios del sur de la región se comprometieron meses después a crear estos registros, que funcionan con un éxito relativo. «Estos Ayuntamientos tuvieron gestos de agradecer, pero que tardan en ser efectivos por la falta de información», aduce González, de COGAM. Empar Pineda, de 50 años, histórica del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, añade algo más: «Aún hay secretismo y a la gente le cuesta hacer pública su relación».

Los colectivos de homosexuales ofrecen asistencia jurídica y psicológica gratuita
La capital, de momento, resulta territorio vedado para la puesta en marcha de un registro de parejas. El Ayuntamiento de Madrid, presidido por José María Álvarez del Manzano, del Partido Popular, hizo caso omiso de la propuesta de la oposición en marzo de 1994 sobre la creación de un registro de parejas. Y en el mes de junio le pasó la pelota al Gobierno de la nación. Mediante una pirueta legal, propuso que el Estado modificase el reglamento y devolviese al padrón municipal la potestad de inscribir parejas. De esta manera, el gobierno municipal no se vio obligado a decir ni sí ni no al registro. El asunto se encuentra en vía muerta. Otro camino sería que el gobierno de la región creara el registro para toda la Comunidad, extremo por el que aboga COGAM.

Esta cuestión es sólo un punto más de la agenda del movimiento homosexual en Madrid. Dejando esta cuestión aparte, estos grupos trabajan con constancia para favorecer al colectivo gay y lesbiano. Con estilos muy diferentes, eso sí. Desde la corbata en los despachos de las instituciones hasta el pelo rasurado al uno en un bar del barrio de Lavapiés.

COGAM y las feministas lesbianas cuentan en sus locales con sendas asesorías jurídicas y gabinetes psicológicos, en ambos casos gratuitos. En el Colectivo de ‘Gays’ de Madrid, además, se reúnen grupos de autoapoyo para afectados por el sida.

Y hace unos meses entró en funcionamiento Nexu, un servicio de atención domiciliaria durante 24 horas a personas que necesiten ayuda por enfermedad o marginación. La organización de COGAM presenta un aspecto ejemplar. Lejos están los tiempos en que el entonces concejal de Centro, Ángel Matanzo, se empeñó en cerrar el local de COGAM en la calle de Carretas. No pudo con ellos. El grupo ha triplicado el número de afiliados en los últimos meses. Ya son 500, entre chicos y chicas. Pero, apunta Pedro González [Zerolo], son muchas más las personas que se benefician de las actividades del colectivo.

‘Besadas’ en bares
La Radical Gay y LSD tienen otros objetivos. La calle es su escenario, el día a día, sobre todo en los barrios de Antón Martín y Lavapiés, donde vive gran cantidad de población homosexual, según cuenta Liliana, de LSD. «Son dos barrios muy tolerantes, apenas tenemos problemas aquí», apunta frente a un café en la plaza de Lavapiés.

En ambos grupos no se andan con paños calientes frente a la intolerancia. Si los dueños de un bar les dan un toque por besarse en el local, regresan al lugar un grupo nutrido y organizan una besada. Y ante las agresiones, proponen la denuncia hasta las últimas consecuencias. La Radical ‘Gay’ editó recientemente en fotocopias un manual antiagresiones, debido a los últimos hechos delictivos contra homosexuales. Un grupo de miembros de la Radical suele pasearse por las zonas frecuentadas de noche por ‘gays’, como el Retiro o el Templo de Debod, y reparten el folleto. «No vayas solo a ligar, protégete el estómago y la cara de posibles golpes» son algunos de los consejos que dan.

El grupo de lesbianas LSD, que funciona desde hace dos años, sólo tiene fijas las siglas. Otra cosa es lo que signifiquen, según las campañas que emprendan. ‘Lesbianas Sin Dios’, cuando el Papa visitó Madrid en 1992 y ellas se manifestaron en contra. ‘Lesbianas Sin Dinero’, durante la celebración de la asamblea conjunta del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial el pasado otoño en Madrid. ‘Lesbianas Saliendo Domingos’, al hacerse cargo cada domingo del bar El Mojito, en Lavapiés, para realizar tertulias y encuentros.

Ambos grupos comparten local en la calle del Barquillo, 44, no quieren saber nada de organismos oficiales, y la mayoría de sus miembros (no existe un número fijo) está en el paro, a pesar de ser licenciados. Liliana asegura que su postura lesbiana radical es incómoda en algunas empresas, por eso. trabaja por su cuenta realizando vídeos. Direcciones: Lesbianas Feministas: calle del Barquillo, 44, 2º izquierda. LSD y Radical Gay: calle de Hortaleza, 19, 1º derecha. COGAM: calle de Carretas, 12, 2.

Rosa que te quiero Rosa
Rosa que te quiero Rosa, o Erre que te Erre, es la entidad recién llegada al colectivo homosexual de Madrid, y el primer grupo organizado de España que opera en la Universidad. Surgió en el campus de Somosaguas, donde se encuentran las facultades de Sociología, Psicología y Ciencias Políticas. Se reúnen los jueves a las tres de la tarde en un aula de la Facultutad de Sociología. «Para la Universidad, hasta ahora no hemos existido», cuenta Rikardo, un chicarrón vasco en quinto de Sociología. «En nuestras carreras y en los libros que estudiamos sólo se nombra la homosexualidad como patología o desviación social», dice con gesto irónico.

El grupo, compuesto por unas treinta personas, entre chicos y chicas, nació el pasado octubre y ya tiene grandes proyectos, como las Jornadas de la Semana Diferente, el próximo mes de marzo, y varias acciones reivindicativas. Tras el asesinato de Gregorio Ordóñez, cuenta Rikardo, un profesor titular de la facultad, de quien calla el nombre, dijo en clase: «Los hijos de puta de ETA y los maricones de HB son unos asesinos». Entonces Rikardo se levantó: «Le dije que lo primero era machista y lo segundo homófobo; luego me pidió disculpas». En la Facultad de Filología, el pasado mes de diciembre varios alumnos increparon a dos chicos que se besaban en el bar. «Nosotros fuimos allí dos días después para organizar una besada», cuenta divertido Rikardo.

El ‘ambiente’ en el cine y los libros
Se abre la temporada del arte homosexual; literatura y cine creados por artistas lesbianas y ‘gay’, clásicos y contemporáneos, con dos escenarios: la Filmoteca y el Círculo de Bellas Artes. El 9 de febrero, en el Círculo, empiezan sendos cursos de literatura de autores y autoras homosexuales. Noni Benegas hablará de literatura femenina durante 11 jueves alternos. Mario Merlino disertará de hombres y libros, también 11 jueves alternos, a partir del 16 de febrero. Los cursos se complementarán con mesas redondas a partir del 23 de marzo, en las que intervendrán, entre otros, Fernando Savater, Adolfo Arrieta, Luis Antonio Villena y Leopoldo Alas.

Durante los meses de febrero y marzo, la Filmoteca Española ofrece en sus salas del cine Doré un amplio ciclo, integrado por casi 90 títulos, sobre ‘Homosexualidad en el cine’, informa Augusto M. Torres. Incluirá famosas y poco conocidas producciones ‘underground’ norteamericanas y, las más convencionales obras de Hollywood, sin olvidar excelentes producciones europeas como ‘Teorema’ (1968), de P. P. Pasolini; ‘El silencio’ (1963), de Inginar Bergman; ‘Fellini-Satyricon’ (1969), de Fellini; ‘Mi querida señorita’ (1971), de Jaime de Armiñán, o ‘La muerte de Mikel’ (1983), de Imanol Uribe. En el Círculo, Precio de los cursos: 15.000 pesetas. Mesas redondas gratuitas. Metro Banco. Filmoteca. Calle de Santa Isabel, 3. Metro Antón Martín. Entrada, 225 pesetas. Abono de 10 entradas, 1.700 pesetas.

1993/12/19

DOCUMENTACIÓN | ASISTENCIA | LA COORDINADORA GAI-LESBIANA

Homosexuales y Lesbianas piden mayores recursos a la Administración.
El País, 1993-12-19

https://elpais.com/diario/1993/12/20/sociedad/756342003_850215.html 

Homosexuales y lesbianas, reunidos en Barcelona durante el pasado fin de semana en las jornadas del séptimo aniversario de la Coordinadora Gay-Lesbiana, reclamaron de la Administración un "mayor aporte de recursos" para organizar servicios a partir del voluntariado, como teléfonos de información, asesoría jurídica y lucha contra el sida. El ingente trabajo de información sobre derechos y prevención del sida "en ningún modo puede verse limitado por el retroceso de ayudas de las instituciones ante la crisis económica", según la coordinadora.

La coordinadora otorgó, como cada año, su carnet honorífico a personas que se han distinguido por su apoyo a la causa de los derechos de homosexuales, recayendo sobre la ex ministra Matilde Fernández por su "disposición al diálogo, por lo que compete a instituciones del Gobierno y movimiento de gay y lesbianas".

1988/04/04

DOCUMENTACIÓN | ASOCIACIONISMO | JORDI PETIT Y LA 'RENOVACIÓN' DEL MOVIMIENTO GAY

La renovación del movimiento 'gay'.
Jordi Petit | El País, 1988-04-04

https://elpais.com/diario/1988/04/05/sociedad/576194401_850215.html 

Hay una inteligente frase de gran validez: "asociarse es poder". La realidad, sin embargo, es que el legado de casi 40 años de franquismo y 10 de democracia determinados por el ‘desencanto’ han abocado a nuestra sociedad a una tal desestructuración y a una crisis asociativa preocupantes. El movimiento gay no ha sido una excepción; es más, el contraste entre la represión de antes y la actual tolerancia, los propios éxitos y victorias han cambiado las manifestaciones por los bares y discotecas, porque las necesidades más inmediatas de mayor libertad se vieron ya cubiertas. De ahí vienen la ruptura y crisis de las antiguas organizaciones de liberación homosexual, en no saber encontrar una nueva sintonía entre ‘gay’. El testimonialismo y el aislamiento de quienes se empecinan en un inútil discurso sobrepolitizado que no moviliza a nadie, ni transforma ya nada, parte del alejamiento de la realidad porque la vida de los gay ha cambiado en esta última década y aparecen nuevos problemas. Pienso que aquella preocupación colectiva que aunó hace años a tantos gay contra la represión hoy no se traduce en otra cosa que la suma de los problemas personales, que, vividos de forma individual, no encuentran expresión común; se ha perdido la conciencia colectiva de entonces, habrá que reconstruirla sobre nuevas bases. Las quejas por un cierto malestar en la vida cotidiana y relacional, la relativa insatisfacción que se experimenta en el circuito de locales exclusivos, la perenne discriminación social, la obligada doble vida de muchos y la amenaza. sobrevenida del SIDA, conforman todo un cúmulo vital por resolver. Difícilmente una situación como ésta admite manifiestos abstractos, ni tampoco el discurso de la víctima-mártir. Habrá que pensar en un proceso que avance soluciones y ver cómo las resuelven en otros países.

Recientemente fue noticia la inauguración del mayor centro asociativo gay de Europa en Estocolmo, más de 2.000 metros cuadrados para todo tipo de reuniones, encuentros y servicios. Se trata de un marco para relaciones más personalizadas y gratificantes entre gay, que la sociedad no permite cotidianamente. En Cataluña existe un proyecto semejante de Casal que sólo llegará a ser si crece la expectativa creada, porque la pasividad y el hábito de "que lo hagan otros", es del todo estéril. Otro grupo apolítico que se ha ganado el reconocimiento de las instituciones y los medios de comunicación es Gais per la Salut (GPS). Desde editar ‘comics’ y distribuir folletos, a promocionar el sexo seguro como prevención del SIDA y disfrazar de preservativos gigantes los pirulís de Barcelona durante el carnaval, se ha desarrollado una acción sanitaria de autodefensa de la que hay que felicitarse sin triunfalismo. Pues bien, lamentablemente, al contrario de otros países, quizá más afectados por el SIDA, el número de gay interesados en asociarse para colaborar directamente es bajo. Ante el SIDA oscilamos de la más irresponsable frivolidad al pánico más inútil e insolidario.

Acción cívica

Sería incompleta esta renovación del movimiento gay si no aparece una acción cívica transformadora de la sociedad, aunque las anteriores ya lo son bastante, quizá desde una perspectiva digamos que sindical. Así, la Coordinadora d'Iniciatives Gay (CIG), donde se citan nuevos y antiguos miembros de la militancia gay, ha lanzado varios proyectos afortunados, desde reunir a la izquierda en tomo a la conocida campaña ‘Estima com vulguis’ (‘Ama como quieras’), hasta propuestas culturales (ciclos de cine, seminarios de estudio) y reivindicativas (exigencia de destrucción de las fichas policiales por homosexualidad del franquismo, promulgación de una ley antidiscriminatoria, etcétera). Por ejemplo, ante la redada y registro policial sin precedentes que tuvo lugar en una sauna gay de Barcelona, sin orden expresa ni motivo justificado, la CIG expresó la indignación del ambiente homosexual de la ciudad y reclamó ante la autoridad la destrucción de los datos personales intervenidos a los presentes en tal establecimiento. Ante una situación de avance de la derecha en Europa, de estancamiento demográfico, de crisis económica (que el Estado pretende aligerar cargando a espaldas de la familia revalorizada a jubilados y parados), más el tema del SIDA, requiere obligar más que nunca a la izquierda a defender los valores progresistas y la libertad sexual.

Con ocasión de las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña, un grupo de gay no afiliados a partido político alguno han iniciado una campaña que exige una serie de premisas a incluir en los programas electorales que concurren. El grupo ‘Vota Rosa’ (color del triángulo con que eran marcados los homosexuales en los campos de exterminio nazi) desea hacer valer el peso electoral homosexual, sin ningún corporativismo, tal como el movimiento gay francés propugna ante las elecciones presidenciales y tal como han conseguido los grupos gay de Nueva York y San Francisco, donde la elección del alcalde depende muy mucho de sus votos.

Que dos hombres o dos mujeres se quieran y deseen disfrutar de sus cuerpos sigue siendo un tabú social y la comidilla del vecindario, más aún en el medio rural, amén de ser un tema inexistente en la enseñanza. Pero también es cierto que en 10 años hemos abierto una gran brecha y que, como botón de muestra, en TVE hemos seguido viendo los discriminatorios chistes de mariquitas en el desaparecido ‘Un, dos, tres’, junto a excelentes películas, informes y noticias sobre la cuestión homosexual. En este sentido, y junto a algunas ciudades de Holanda y Escandinavia, estamos en el país más tolerante de Europa con la homosexualidad, pues en el resto hay un claro retroceso en materia de libertad sexual.

Este es el panorama de un movimiento gay que empieza a renovarse, bien que todos estos proyectos en curso, dirigidos fundamentalmente a mejorar la propia vida de los gay, y por ende la sociedad, sin obediencia política unos, no partidistas otros, básicamente cívicos, requieren una mayor afiliación y participación para su pleno desarrollo, porque asociarse es poder.

Jordi Petit es miembro de la Coordinadora d'Iniciatives Gay (CIG).

1987/03/17

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MANUEL TRILLO, PRESIDENTE DE COGAM, UN CRISTIANO ALTRUISTA Y LUCHADOR

Manuel Trillo. El presidente del Colectivo Gay de Madrid, un cristiano altruista y luchador.
Rosana Torres | El País, 1987-03-17

https://elpais.com/diario/1987/03/18/ultima/543020406_850215.html 

Manuel Trillo, a sus 26 años, sigue teniendo vocación de sacerdote, pero no de célibe. Hubiera cantado misa este año de no haberse salido en 1983 del seminario. Cristiano y creyente, sus instintos altruistas le impiden disponer de tiempo libre. Su apretada jornada se reparte entre las numerosas actividades que realiza como presidente del Colectivo Gay de Madrid [COGAM], educador de calle de drogodependientes y uno de los miembros más activos del Comité Ciudadano Anti-SIDA.

Al no ser ninguno de estos trabajos remunerado, tiene que encontrar cada día unas horas para vender cupones, ya que como minusválido tiene acceso a este trabajo que organiza la Asociación de Promoción de Empleo al Minusválido. "Soy cristiano y creyente, tenía vocación de cura, pero no de célibe, y resulta que te obligan a ambas cosas en el mismo lote. El hecho de salirme del seminario no me ha hecho cambiar de opinión", comenta Manuel Trillo. "Lo único que pasa es que me siento profundamente alejado de la Iglesia tal y como existe hoy, y supongo que ellos de mí. A ello hay que añadir que asumir mi homosexualidad me impedía seguir allí dentro y que a los que yo considero oprimidos y marginados ellos los consideran pecadores y degenerados". Manuel Trillo es consciente de que dentro de la Iglesia el único movimiento que existe de liberación sexual es la lucha que algunos sectores tienen por el celibato opcional. "Se trata de sacerdotes que quieren casarse con mujeres, pero proponer que un sacerdote esté con otro señor es algo que queda tan lejos que casi da risa". En estas fechas, de no haber dado este giro a su vida, Manuel Trillo estaría como misionero en Nicaragua, ya que era lo que tenía pensado hacer inmediatamente después de ordenarse. "Soy cristiano", comenta Trillo, "porque creo en la teología de la liberación; si no existiera ésta o san Francisco de Asís, no creería en la Iglesia".

"Independientemente de que venda cupones para comer, a lo que tengo acceso por mi cojera", añade Trillo, "necesito realizar trabajos sociales y preocuparme por mis semejantes. No lo hago como una proyección del sacerdocio, sino como una labor normal y concreta de un cristiano de a pie". No obstante, Trillo se muestra crítico con la sociedad: "Es muy difícil hablar de reinsertar a alguien en una sociedad que no tiene la cara muy limpia. La libertad política puede que haya llegado, pero la libertad sexual no".

Como miembro del Comité Ciudadano Anti-SIDA, pretende organizar campañas de información y prevención, defender la imagen y la dignidad de los enfermos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y crear redes de apoyo a los afectados. De hecho, contesta personalmente muchas veces al teléfono en el que el comité proporciona todo tipo de información. Como presidente del Colectivo Gay de Madrid lucha por otras reivindicaciones. "Son las mismas, menos una, desde que murió Franco. Sólo nos han quitado la ley de peligrosidad social, pero en todo lo demás seguimos marginados, hasta el punto de que en el Código Militar los homosexuales atentamos contra el honor militar, no podemos recibir la custodia de hijos nuestros y nos echan de los trabajos. Necesitamos una ley antidiscriminatoria, sobre todo antes de que se dispare la cuestión del SIDA".

1986/10/05

DOCUMENTACIÓN | ASISTENCIA | EL INSTITUT LAMBDA BUSCA EL RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL EN SU DÉCIMO ANIVERSARIO

El instituto Lambda busca el reconocimiento institucional en su décimo aniversario.
Daniel Capella Samper | El País, 1986-10-05

https://elpais.com/diario/1986/10/06/sociedad/528937207_850215.html 

El instituto Lambda, de Barcelona, dedicado a la acogida y el estudio de la homosexualidad, cumplió ayer su décimo aniversario, en el que tiene planteados como objetivos el reconocimiento institucional a través de la firma de convenios con las administraciones y la declaración de entidad de utilidad pública. El 5 de octubre de 1976 un pequeño grupo de personas, entre las que figuraba el especialista en heráldica Armand de Fluviá, creaba ante notario una sociedad civil con la finalidad de "crear un gabinete de orientación y ayuda psicosexual para el tratamiento de problemas relacionados con la sexualidad".

Con esta ambigua fórmula se buscaba dar cobertura jurídica a un instituto que quería facilitar, tal como se recogería más tarde en sus estatutos, "la información y la sensibilización social sobre la realidad homosexual", realizando estudios sobre el problema y prestando servicios médicos y psicológicos a los homosexuales.

Desde entonces centenares de personas han pasado por el Instituto Lambda, que agrupa a hombres y mujeres preocupados por la homosexualidad. A lo largo de 10 años, el instituto ha desarrollado actividades que van desde la existencia de un gabinete psicológico para la acogida de homosexuales hasta la edición de un libro sobre la homosexualidad para niños, ‘La Martona viu amb l'Eric i en Martí’ (‘Martona vive con Eric y Mart’í), edición catalana de un libro original danés que explica la convivencia de una pareja de hombres homosexuales con la hija de uno de ellos.

El volumen ha sido motivo de polémica recientemente en el Reino Unido, al haber sido prohibida su difusión en las escuelas por el ministro de Educación británico. Lambda ha colaborado también en la prevención del SIDA, repartiendo folletos e información en locales frecuentados por homosexuales, especialmente bares y saunas.

Convenio
El instituto, que forma parte de la Asociación Gay Internacional, gestiona en la actualidad la firma de un convenio con el Ayuntamiento de Barcelona que le permita consolidarse como un centro comunitario gay y lésbico de Cataluña, al estilo de los que ya existen en Europa y EE UU. Al mismo tiempo, tramita su declaración como entidad de utilidad pública, avalada, entre otras, por las firmas del alcalde de Barcelona y del director general de servicios sociales de la Generalitat. Lambda se propone crear este año equipos de trabajo sobre las relaciones entre la homosexualidad, la educación y la salud, a la vez que aumentar su número de socios y buscar fórmulas para mejorar su frágil economía, dependiente tan sólo de las aportaciones de sus afiliados y de donaciones particulares.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...