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2013/06/01

ARTÍCULOS | Galván García, Valentín | La influencia de Michel Foucault en los movimientos de liberación sexual durante la Transición española.

Galván García, Valentín [Universidad Pablo de Olavide] (2013). La influencia de Michel Foucault en los movimientos de liberación sexual durante la Transición española. Éndoxa, 31, 127-144. 
 
Ed. digital: Open Access | Revistas UNED [Universidad Nacional de Educación a Distancia] | 2013-06-01
https://revistas.uned.es/index.php/endoxa/article/view/9369 

En el contexto de la Transición política española se produjo la eclosión definitiva de los movimientos de liberación sexual, vertebrados en torno a la «Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español» (COFLHEE). Este combate sexual, político y social, lo vinculamos con las investigaciones de Michel Foucault sobre las relaciones existentes entre el discurso sobre lo sexual, las prácticas de poder en la sexualidad, y las manifestaciones del placer surgidas —o reprimidas— tanto en el ámbito discursivo como en el ejercicio del sexo.

2008/04/10

LIBROS | López Romo, Raúl | Del gueto a la calle. El movimiento gay y lesbiano en el País Vasco y Navarra, 1975-1983

López Romo, Raúl (2008) [04-10]. Del gueto a la calle. El movimiento gay y lesbiano en el País Vasco y Navarra, 1975-1983. San Sebastián: Tercera Prensa.

El libro de Raúl López es extraordinariamente oportuno a la hora de recordarnos, especialmente a las jóvenes generaciones, las profundas mutaciones sucedidas en unos pocos años en la sociedad española con respecto a la homosexualidad, que ha pasado de una situación de cuasi-clandestinidad, de la represión por el Estado o su reprobación por parte de los dirigentes de la extrema izquierda, a un tratamiento público e institucional respetuoso. No es el de Raúl López un libro al uso. Escrito con una llamativa riqueza narrativa, cuenta con un soporte teórico excelente y con una claridad expositiva envidiable, que permiten seguir la evolución del movimiento gay desde sus balbuceos y complicados comienzos hasta su progresiva consolidación. Es, en suma, un magnífico retrato del paso de un colectivo desde la marginación hasta su paulatina visibilidad.

Prólogo / Luis Castells Arteche · Catedrático de Historia Contemporánea, UPV-EHU

Cuando el panorama intelectual y académico del País Vasco viene marcado por la atonía y la reiteración, cuando no por la instrumentalización o dirección política, el libro de Raúl López representa una bocanada de aire fresco. Es un trabajo novedoso, que aborda una temática hasta hace poco maldita, conforme a lo que socialmente representaba la homosexualidad. La historiografía vasca, tan aficionada a indagar en nuestros pasados identitarios nacionales o en las raíces de clase, no estimaba suficientemente respetable dirigir su mirada hacia colectivos que se consideraban fuera de las convenciones socialmente establecidas. Afortunadamente, los cambios culturales y políticos acaecidos en el mundo occidental en los últimos lustros han supuesto la afloración de nuevos movimientos sociales y que se produzca, especialmente fuera de nuestras fronteras, una considerable literatura analizando sus características. Así, el auge que desde finales de la década de 1960 han tenido las protestas sociales no integradas y el estudio de los nuevos repertorios de acción colectiva ha impulsado asimismo a la historiografía – y especialmente a los jóvenes historiadores- a abrirse a otros campos y a indagar sobre esos nuevos movimientos sociales.

Dentro de estos nuevos parámetros se inscribe el trabajo de Raúl López, abordando un tema que hasta hace bien poco era considerado como vidrioso y tenía una escasa receptividad en el mundo académico, no importando si éste estaba representado por gentes de derechas o de izquierdas. Pero uno de los aciertos del libro no estriba sólo en su novedad y en su capacidad para estudiar el movimiento gay y lesbiano sin los estrechos corsés morales o las rígidas ortodoxias aún persistentes, sino en la vía que emplea, en el enfoque metodológico que utiliza para acercarnos a un colectivo que poco a poco se fue forjando hasta hacerse visible. Para ello alterna, como dos caras de una misma moneda, el análisis del movimiento, de cómo se fue organizando y saliendo a la luz pública, por un lado, con las experiencias de las gentes que componían ese colectivo, con sus vivencias, por otro. Algunos historiadores consideramos que la indagación de la vida cotidiana es sustancial para apreciar los fenómenos históricos en toda su complejidad y variedad. Es un enfoque que nos permite profundizar tanto en los planos subjetivos de las gentes como en las pautas culturales sobre las que se normativiza la sociedad. El prisma de lo cotidiano humaniza la historia, propicia acercarnos a los sujetos, explorar sus inquietudes a la vez que sacar a flote lo que permanece inadvertido y que, sin embargo, regulariza las pautas sociales.

El libro que tenemos entre manos de Raúl López es un magnífico ejemplo tanto de la necesidad de analizar la vida cotidiana, como de las posibilidades heurísticas de esta perspectiva. A través de sus páginas el lector va a encontrarse con un relato en el que no sólo se aborda cómo evoluciona el movimiento gay desde un plano organizativo, sino también las penurias, dificultades e incomprensiones en que se han desenvuelto (o se desenvuelven) las personas que lo componían, dándole a la narración un tono próximo a aquellas gentes, de forma que podemos acercarnos y entender lo que suponía la condición de homosexual y el hecho de aparecer socialmente como tal.

Visto desde nuestros días, el cambio en la aceptación pública de la homosexualidad ha sido sustancial en unos pocos años (otra cosa, contra lo que pueda parecer, sería el ámbito de lo privado). El libro es extraordinariamente oportuno a la hora de recordarnos, especialmente a las jóvenes generaciones, las profundas mutaciones sucedidas en unos pocos años en la sociedad española con respecto a la homosexualidad, que ha pasado de una situación de marginalidad y de cuasi-clandestinidad, de la represión por el Estado o su reprobación por parte de los dirigentes de la extrema izquierda (véanse las que en la actualidad nos parecerían chocantes declaraciones de los dirigentes de la ORT y del PTE), a un tratamiento público e institucional respetuoso. Esa transformación se ha producido no sin dificultades. En este sentido, el libro también es una forma de observar la Transición vista desde otra vertiente. Y aquí se constata los diferentes ritmos en que esas modificaciones tuvieron lugar.

La Transición política se realizó con evidentes tensiones, pero desde un consenso sobre su necesidad por parte de las fuerzas democráticas y de gran parte de la sociedad española, que permitió en un tiempo relativamente breve llevar a buen puerto las reformas más sustanciales. Otra cosa diferente fue el recorrido que tuvo que atravesar el movimiento gay y lesbiano para hacerse “visible”, para ser asumido con normalidad por la sociedad, para salir “del gueto a la calle”. Y es que aquí se topaban con sentimientos culturales asentados a través del tiempo, con mentalidades rancias sustentadas en valores tradicionales a las que un tema como la homosexualidad les desbordaba y se sentían incapaces de asimilarlo. Por eso, el camino que siguió, y sigue, está erizado de obstáculos e incomprensiones, con un rechazo – a veces encubierto- de las formaciones conservadoras, pero también con una relación incómoda, cuando no reticente, por parte de los partidos de izquierda. En este punto, en el libro se resalta y se hace justicia a la labor que ha desempeñado tanto el movimiento organizado como las acciones individuales a la hora de llevar al escenario público la cuestión homosexual y hacer posible así una transformación, difícil pero cierta, en la percepción ciudadana. Es también un termómetro que mide con bastante fidelidad los cambios acaecidos en la sociedad española y para constatar que si el avance que se ha registrado ha sido estimable, todavía queda camino por recorrer.

No es el de Raúl López un libro al uso. Escrito con una llamativa riqueza narrativa, cuenta con un soporte teórico excelente y con una claridad expositiva envidiable, que permiten seguir la evolución del movimiento gay desde sus balbuceos y complicados comienzos hasta su progresiva consolidación. Es, en suma, un magnífico retrato del paso de un colectivo desde la marginación hacia su paulatina visibilidad.

1989/07/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ENTRE LA TOLERANCIA Y LA NO ACEPTACIÓN

Entre la tolerancia y la no aceptación.
Jordi Petit | El País, 1989-07-03

https://elpais.com/diario/1989/07/04/sociedad/615506402_850215.html 

Michael Brown, del Gay Liberation Front, declaraba: "Probablemente, somos la minoría más atacada y perseguida de la historia, pero nunca conseguiremos la libertad y los derechos civiles que merecemos si no salimos de nuestro escondrijo". El movimiento ‘gay’ desarrolló en esos años toda una política antirrepresiva, de confrontación y hasta de provocación social. En lo personal se inició un imparable proceso de desculpabilización. Al amparo de aquel espacio de libertad alcanzado florecieron más y numerosos locales de encuentro homosexual: ‘el ghetto dorado’. Fue una hermosa expansión. Luego se ha dicho que hubo más consumo sexual, que no liberación, entendida como plena realización personal.

Esta década tuvo también sus ideólogos. En una correcta traducción de Lubura Guilber, el troskista Jean Nicolas preconizaba la alianza del movimiento gay con sindicatos, jóvenes y feministas, mientras sentaba el principio genérico de que no existe una identidad homosexual, las prácticas homosexuales no confieren una personalidad o carácter específico. El italiano Mario Mieli reclamaba desde su obra ‘Elementos de crítica homosexual’ la recuperación del lado femenino reprimido en todos los hombres, y aseveraba con Freud que el deseo homosexual es universal.

Por entonces las estrellas del ‘rock’ proclamaban el Gay Power: T. Rex, Lou Reed, David Bowie, Elton John y Mick Jagger, entre otros, se presentaban en público con toda la aparente provocación de la transexualidad.

La promulgación por las Cortes de Franco de la ley de Peligrosidad Social en 1970, que penalizaba el mero hecho de ser homosexual, animó a un reducido grupo de activistas a enviar unas inútiles cartas a los obispos procuradores. Así se fundó el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH). Este grupo devino en el Front d'Alllberament Gay de Catalunya (FAGC), y entre los redactores de su manifiesto es obligado destacar al pionero Armand de Fluviá. Este documento resultó básico para el desarrollo del movimiento gay en España. Se trata de un acertado análisis althusseriano de los aparatos del Estado como transmisores de una ideología antihomosexual, machista y sexista (familia, escuela, leyes, cultura...), toda una proclama contra la auto-opresión del propio homosexual y un programa de intervención social y avanzados cambios legales. Numerosas organizaciones animaron un explosivo movimiento gay que llenó las calles de cada 28 de junio durante los años de 1977 al 1980.

Apoyo intelectual

La homosexualidad fue retirada de la ley de Peligrosidad Social por decreto ley del Consejo de Ministros de 11 de enero de 1979, las organizaciones gay legalizadas a partir del 16 de julio de 1980 y las redadas policiales casi terminaron con el relevo de la UCD por el PSOE en el Gobierno. A partir de ese momento también se empezó a normalizar progresivamente la cuestión homosexual en TVE. Fue un proceso donde los intelectuales y la izquierda jugaron un notable papel de apoyo.

En aquel período se estrenaron ‘El diputado’, de Eloy de la Iglesia; ‘Ocaña’, de Ventura Pons, y hasta estaba de moda tener un ‘amiguete gay’. A. Cardín y Terenci Moix abordaban ya la temática homosexual desde distintas actitudes. Las novelas representativas de ese momento quizá fueron ‘El baile de las locas’, de ‘Copi’, y ‘El anarquista desnudo’, de Luis Fernández.

Realmente, los homosexuales habían empezado a vivir mejor, con más libertad, a recuperar tiempo perdido, aunque Sitges siempre disfrutó de un inexpugnable carnaval gay, incluso durante el período franquista.

El colofón de esta década lo pondría en 1979 la gran manifestación de más de 300.000 homosexuales ante la Casa Blanca con motivo del décimo aniversario del 28 de junio. Durante los años siguientes los clubes de ambiente nocturno siguieron llenándose al son de Grace Jones, Bette Midler o Village People, al mismo tiempo que se vaciaban manifestaciones y organizaciones de liberación homosexual. Este período difícil empezó con la fundación de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), que reúne actualmente a más de 200 grupos de 60 países de todos los continentes. La ILGA presionó para obtener victorias notables, como las recomendaciones antidiscriminatorias de la homosexualidad por parte del Consejo de Europa y luego del Parlamento Europeo.

En esos años se detectaba ya un cierto cansancio por un estilo de vida quizá demasiado anónimo e impersonal entre ‘gay’, la doble vida y el ritmo de discoteca. Michael Foticault, el insigne filósofo francés, propuso ya entonces la necesidad o el reto de encontrar un lenguaje nuevo y afectivo entre hombres cuyas relaciones semiclandestinas no habían propiciado. Pocos años más tarde, Alejo Sarbach, desde varios artículos, formulaba toda una reivindicación de la amistad como base gregaria para desarrollar centros asociativos de ‘gay’ y lesbianas, tal como ya funcionan en varias ciudades de EE UU, Europa y el mismo Casal Lambda en Barcelona.

Como recoge el director de teatro Josep Costa, un personaje de la obra ‘The normal heart’ decía: "Éramos un grupo de buenos muchachos, que vivíamos en la más completa tristeza, y que un día entramos en las cámaras de la orgía y creímos que habíamos encontrado el Paraíso. Queríamos mostrar al mundo lo maravilloso que podía ser". Pero llegó el SIDA. Las autoridades estadounidenses tardaron en reaccionar y hasta 1984 el propio movimiento ‘gay’ y la iniciativa privada no se lanzaron en EE UU a la prevención del SIDA. Luego ha seguido una necesaria protesta por la pasividad oficial.

La segunda mitad de los ochenta conocerá las primeras leyes antidiscriminatorias de la homosexualidad (Francia, Noruega y Dinamarca). Mientras, ‘La muerte de Mikel’ batía un nuevo récord en el cine español. Pero también fue ese el período en que arrancó una ofensiva neoconservadora a escala mundial.

Banda sonora
Culture Club, Communards, Frankie Goes to Hollywood y otros forman la banda sonora de este final de década, grupos con letras sin recato homosexual alguno. A las películas tipo ‘Otro país’ y ‘Mi hermosa lavandería’ habrá que añadir el actual ‘boom’ de la literatura ‘gay’, con David Leavitt como punta de lanza. De entre los muchos acontecimientos que marcaron el movimiento ‘gay’ en España, algunos merecen ser recordados como ilustrativos de un pensamiento que aún perdura. Así, Marta Ferrussola, esposa del presidente de la Generalitat de Cataluña, declaraba ante TV-3 en 1984 que la homosexualidad es "un vicio, una tara, un defecto o la suma de todo ello". No hubo posibilidad alguna de réplica. Mediados los setenta, las asociaciones de psiquiatras y psicólogos de los EE UU borraron la homosexualidad del listado de enfermedades mentales, y así hicieron luego todas las asociaciones de otros países. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue opinando que la homosexualidad es una enfermedad, mientras que Amnistía Internacional se niega todavía a proteger a los presos por motivo de homosexualidad. Pero volviendo a nuestro país, cabe destacar el informe del jurista Mena en torno al vacío legal existente para las parejas homosexuales que desean equiparación de derechos respecto del matrimonio. Así, la demanda de Juan Reina, no tendría razón de ser en San Francisco o en Dinamarca. La reciente legalización de las parejas homosexuales en estos dos primeros casos, es sin duda la más importante victoria del movimiento gay.

Sin embargo, habrá que remontarse a la vista del ‘caso Almería’ para recordar algo tan grave como esgrimir la ‘presunta homosexualidad’ de las víctimas como atenuante en la defensa de los guardias civiles encausados y luego condenados por aquellos horribles hechos.

En estos últimos años han aparecido grupos nuevos con afán de volver a sintonizar entre gay a partir de los problemas cotidianos, vividos como individuales. La estrategia del voto homosexual como medida de presión para ganar derechos y libertades, tras su comprobado éxito en, EE UU, empieza a hacerse notar en Europa a través de las campañas "Vota Rosa".

A principios de los ochenta, con cierto retraso respecto del movimiento gay, se constituyeron los colectivos de lesbianas feministas, cuya más conocida portavoz es Empar Pineda.

Hoy, pues, sigue siendo posible una doble vida homosexual dentro de una sociedad que tolera pero no acepta. Dos generaciones gay conviven con diferenciados rasgos marcados por los profundos cambios habidos en menos de 20 años. El futuro próximo del movimiento gay se fragua a partir de la necesaria confluencia entre la reivindicación de la amistad, la lucha solidaria contra el SIDA y una mayor consecución de derechos y libertades. Se trata de seguir avanzando para transformar la sociedad y la propia vida de gay y lesbianas, para vivir mejor.

Jordi Petit es portavoz de la Coordinadora de Iniciativas Gay del Estado Español (CIGEE).

1981/03/25

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | PRESENTACIÓN DE "LOS COMUNISTAS Y LA CUESTIÓN HOMOSEXUAL"

Presentación del documento "Los comunistas y la cuestión homosexual".
El País, 1981-03-25

https://elpais.com/diario/1981/03/26/sociedad/354409213_850215.html 

«La sociedad no tiene idea del lesbianismo», dijo una lesbiana durante el debate del documento 'Los comunistas y la cuestión homosexual', redactado por la Unión de Juventudes Comunistas de España. El acto de presentación del documento tuvo lugar ayer por la tarde, en el Club de Amigos de la Unesco, de Madrid. En el debate participaron cerca de doscientas personas. Dos militantes del PCE apoyaron la opinión de la lesbiana. Sin embargo, el tema más discutido fue la inclusión del movimiento gay dentro de lo que Jordi Petit, de la comisión de cultura del Comité Central del PSUC, denominó «el bloque social del progreso que forman las fuerzas del trabajo y de la cultura en la vida del socialismo en libertad»,.

Joan [Juanito] López, miembro del PCE de las islas Baleares, repasó la historia del movimiento ‘gay’ y las alianzas del mismo con los movimientos obreros.

También se discutió la «crítica situación de este movimiento en los países del Este, y la ‘tolerancia represiva’ de los países europeos y de Estados Unidos contra los homosexuales».

En el debate se valoraron las dificultades de asunción de la clase obrera sobre este tema y, para finalizar, se aludió a la reciente proposición presentada por los socialistas holandeses en la Comisión de Cuestiones Sociales del Consejo de Europa, en torno a una serie de medidas antidiscriminatorias para los homosexuales, que en estos momentos está en proceso de discusión.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...