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2022/02/19

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA RÁPIDA Y MUERTE LENTA DE MARÍA ISABEL: LA MUJER QUE DESENCADENÓ LA HUELGA DE PROSTITUTAS EN BILBAO

Público / Andrea Momoitio //
La vida rápida y muerte lenta de María Isabel: la mujer que desencadenó la huelga de prostitutas en Bilbao.

Guillermo Martínez | Público, 2022-02-19

https://www.publico.es/culturas/lunatica-andrea-momoitio-vida-rapida-muerte-lenta-maria-isabel-mujer-desencadeno-huelga-prostitutas-bilbao.html 

Esta historia está escrita desde las esquinas, las sombras de los calabozos, la represión de los tribunales franquistas aún perennes en democracia, la tortura psiquiátrica y la lucha callejera. También desde el olvido a un nombre propio, a unas protestas comunales: María Isabel Gutiérrez Velasco, que murió quemada en una celda de la prisión de Basauri el 9 de noviembre de 1977. La movilización de las prostitutas de Bilbao que eclosionó en la huelga que llevaron a cabo dos días después del fallecimiento vendría después. La periodista Andrea Momoitio desanda los pasos que un día dio una tambaleante María Isabel en ‘Lunática’ (Libros del K.O., 2022), la publicación que resucita esta historia tan calcinada como fugaz. Hasta ahora.

"No sé escribir un libro, pero lo he intentado, entre miedos, vinos y muchos bloqueos", advierte la también cofundadora de ‘Pikara Magazine’ al principio de la monografía. Una vez leídas las 230 páginas que la componen, cualquiera podría afirmar que lo ha conseguido. "Ha sido un proceso muy largo, tedioso, caro, y ahora tengo un mono importante. Durante los últimos años de mi vida me he dedicado a preguntar a personas en cada esquina, casi de manera aleatoria y enfermiza, si conocían a María Isabel o algo de su entorno", relata la escritora a ‘Público’.

Decenas de testimonios, múltiples traslados de una ciudad a otra, ejercicios de memoria con personas que no sabían siquiera qué recordaban exactamente de aquella época son la base de ‘Lunática’, de una María Isabel con "mala luna" cuya vida terminó calcinada dentro de una celda. "El día de la muerte también comienza algo, pero dura muy poco tiempo, como su propia vida, que parecía condenada a vivir cosas intensas y cortas. Tras su muerte se crea el Comité de Prostitutas de Cortes, la calle de Bilbao que frecuentaban, pero apenas un mes después ya estaba desintegrado", relata Momoitio. María Isabel murió a los 23 años con un hijo a punto de cumplir los cinco cuando su madre falleció. Ella estaba esperando el traslado a un centro psiquiátrico de Madrid.

El periplo judicial y psiquiátrico de María Isabel empezó como empiezan muchas de las historias más injustas de aquel tiempo: en los términos recogidos en Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, no derogada hasta 1995. Una historia vital marcada por los varapalos y la persecución policial que también la convirtió en víctima del régimen franquista, como los centenares de presos sociales que en aquellos momentos llenaban las cárceles españolas. Según apuntilla Momoitio, "María Isabel no tenía mucha capacidad ni muchas herramientas para hacer frente a la dictadura. Tan solo se buscaba la vida, por si eso fuera poco".

Higienismo, prohibición y ostracismo
En realidad, eso ya era mucho, muchísimo. "Las putas estaban atravesadas por un engranaje de normas franquistas que buscaban guardar la moralidad católica", recoge la autora en su libro. Pero eso no siempre fue así. La dictadura franquista, al principio, siguió las posturas higienistas, esto es el control de las prostitutas pero siempre pensando en la salud de los hombres y de cara a evitar la propagación de enfermedades veneras. "Eso cambió en torno a 1955, cuando el régimen apuesta por el prohibicionismo, lo que condenó al ostracismo a las prostitutas y obligó a que desempeñaran su trabajo en condiciones de mayor vulnerabilidad", reflexiona la autora.

Este libro publicado sobre uno de los muchos acontecimientos que sacudieron Bilbao durante la Transición pinta a una María Isabel incontrolable, rebosante de vitalidad: "Las personas que no dejan rastro son esas que no se saltan ninguna norma, pero ella precisamente saltó y saltó", concretiza la monografía. Saltó tanto que el eco de sus gritos de auxilio echan por tierra cualquier diagnóstico oficial sobre su salud mental. ¿Cómo escuchar, entonces, esa desesperanza momentánea que sobrecogía a la María Isabel más impulsiva? "He tenido que leer entre líneas, y ha sido una gran pelea el poder acceder a la información sobre su estado psíquico. Al final me di cuenta de que no quería saber lo que opinaba la psiquiatría franquista sobre ella", enuncia la autora.

Su trabajo de investigación, casi de arqueología, se presenta en la publicación como la extensión de un 'yo' que surca la línea de lo personal y lo profesional. La periodista indaga, insiste y reflexiona sobre sus propios anhelos, la configuración del olvido, la presencia de la memoria. "En ocasiones, ha sido complicado asumir y respetar los silencios de las personas que decidían no facilitarme la información que tenían. Yo, como muchas periodistas, tenemos la idea de que la memoria es justicia, y me di cuenta de que mucha gente no comparte esta opinión y cree que es mejor que el pasado quede enterrado", se explaya Momoitio.

La unión de los marginados

"Esa firmeza con la que caminan quienes no tienen nada que perder, ni que ofrecer. Esa firmeza con la que sobreviven esos a los que se les ha despojado de todo", tal y como aparece en la publicación, es la misma firmeza con la que se manifestaron el incipiente y organizado colectivo LGTBI, el movimiento feminista y los grupos de apoyo a la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) tras el fallecimiento en prisión. "En ese tránsito hacia esta democracia, cada grupo fue encontrando su sitio, pero estos quedaron en segundo plano, así que se unieron para reclamar sus derechos", agrega la periodista, quien aprecia ciertos paralelismos con el presente. De ahí surgió una Coordinadora de Marginados a nivel estatal de la que también formaban parte los objetores de conciencia.

En ese "veneno compuesto de calle y cárcel", tal y como Momoitio califica, María Isabel se calcinó, pero todas sus compañeras también estaban muy quemadas. "A sus espaldas tenían la presión moral del régimen franquista, presiones familiares y del entorno social, la nula aceptación que tenía su trabajo, la persecución policial... Estaban completamente machacadas, y es que en realidad estaban condenadas a la prostitución por la inexistencia de posibilidades fuera de ella", explica la cofundadora de ‘Pikara Magazine’.

En retrospectiva, es la propia Momoitio quien asume que el debate sobre la prostitución es el debate que lo atraviesa todo. "Al movimiento feminista nos hace falta mucha memoria, porque hemos aprendido poco desde entonces. Muchas de las propuestas actuales ya se intentaron en el pasado y no sirvieron, sino que llevaron a las mujeres a una situación de mayor vulnerabilidad. Si eso lo tuviéramos claro, al menos podríamos proponer cosas nuevas y no repetir los mismos errores", desarrolla.

Una muerte común y comunalizada
"La vida se acababa cada noche al irse a la cama, y estaba más que ganada si podía dormir tranquila", explicita Momoitio en la publicación. Hasta que un día no pudo. La escritora continúa: "María Isabel ni se suicidó ni fue asesinada. Estoy segura de que fue un simple accidente y me jode". En realidad, lo que la autora cree es que "María Isabel fue una desgraciada incluso para eso, para tener una muerte común, pues en esa misma época hay documentados otros casos de presos que mueren por el mismo motivo". Atrás quedaban sus ingresos en psiquiátricos, sus viajes a comisaría, las escaramuzas de los centros en los que la recluían y las repetidas idas y venidas de Bilbao a Santander como escapatoria del día a día.

Por delante quedaba la solidaridad que inundó parte de Bilbao durante los siguientes días. Esos días, de hecho, fueron pocos. La propia idiosincrasia de las componentes del movimiento y su situación a nivel social no ayudaron a que se pudiera hacer algún tipo de presión para que se esclarecieran los motivos reales del fallecimiento. Momoitio quizá sea la persona que más conoce a María Isabel tras haber hablado con algunos de sus familiares, personas que la conocieron e, incluso, hombres que mantuvieron relaciones sexuales con ella: "Me da mucha pena no haber encontrado a nadie que dijera que fue su amigo. Me da mucha pena pensar que a lo mejor nunca tuvo uno", reflexiona al respecto.

Así, de la prostituta María Isabel que abrió periódicos en 1977, el texto final presenta a Maribel; y es a ella a quien quiere la autora después de bucear en la vida de esta chavala que falleció entre rejas, con sufrimiento psíquico, con un hijo de 4 años. Hasta casi dos meses después del fallecimiento, el Juzgado de Peligrosidad y Rehabilitación Social no archivó su expediente. María Isabel no tiene ningún asunto pendiente con la justicia, ¿y viceversa?

2022/02/14

LIBROS | Momoitio, Andrea | Lunática

Momoitio, Andrea (2022) [02-14]. Lunática. Madrid : Libros del K.O.


[.es] En 1977, el cadáver de María Isabel Gutiérrez Velasco aparece calcinado en una celda de la prisión de Basauri (Bizkaia). Sus compañeras no se creyeron la versión oficial y esos días declararon una huelga de prostitutas en Bilbao. De la mano de otros colectivos políticos, organizaron manifestaciones y encierros para exigir la amnistía de las y los presos sociales y la derogación de leyes franquistas que afectaban especialmente a la chusma. ¿Pero quién era María Isabel? La periodista Andrea Momoito, cofundadora de la revista ‘Pikara Magazine’, emprende en ‘Lunática’ una búsqueda originalísima, apasionada, a ratos caótica, callejera, marginal, intuitiva, detectivesca, desesperada y torrencial. Un crudo y tierno retrato de los márgenes de la sociedad, y una denuncia ácida y sistemática de los mecanismos de represión.

«Una historia fascinante y sobrecogedora, real pero ignorada hasta ahora, que nos habla de explotación, machismo, mentiras oficiales, desidias criminales y prejuicios, contada con sensibilidad y extraordinaria potencia narrativa. Un gran libro». Rosa Montero

2022/02/09

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UNA HUELGA DE PUTAS EN EL BARRIO

Pikara // Foto de Javier Freijanes para la revista ‘Posible’ intervenida por Zuriñe Burgoa

Una huelga de putas en el barrio.

En 1977, el cadáver de María Isabel Gutiérrez Velasco aparece calcinado en una celda de la prisión de Basauri (Bizkaia). Sus compañeras no se creyeron la versión oficial y esos días declararon una huelga de prostitutas en Bilbao.
Andrea Momoitio | Pikara, 2022-02-09
https://www.pikaramagazine.com/2022/02/una-huelga-de-putas-en-el-barrio/ 

En 1977, el cadáver de María Isabel Gutiérrez Velasco aparece calcinado en una celda de la prisión de Basauri (Bizkaia). Sus compañeras no se creyeron la versión oficial y esos días declararon una huelga de prostitutas en Bilbao.

Mi historia con María Isabel está indisolublemente vinculada a Pikara Magazine. La primera vez que escribí sobre ella fue en un artículo que publiqué en +Pikara, el blog que tenemos en eldiario.es. 2016.

Yo ya estaba obsesionada con aquella historia. En mi barrio, San Francisco, en 1977, un grupo de prostitutas se habían puesto en huelga para tratar de esclarecer qué había pasado con María Isabel Gutierrez Velasco. El 9 de noviembre de 1977 apareció muerta en una celda de la cárcel de Basauri. Sus compañeras no se creyeron la versión oficial [que, en realidad, fueron varias] y aquellos días convocaron las primeras protestas: manifestaciones, encierros en un hospital, encadenamientos a puentes. No estaban solas. De su mano, el incipiente movimiento feminista, el movimiento homosexual (utilizando la terminología de la época) y los comités de apoyo a la COPEL. Digo bien: comités de apoyo. Porque la COPEL solo existía dentro de la cárcel. La coordinadora de presos en lucha vivió sus años álgidos entonces, en esa época que llamamos Transición, cuando todavía algunas y algunos creían que era posible ponerlo todo patas arriba.

Mi María Isabel. Una huelga de putas en mi barrio.

Desde que escuché hablar de aquello por primera vez, he preguntado por aquí y por allá incansablemente. Algunas vecinas guardaban pequeños recuerdos; otras, como Marta, La Discreta, era capaz incluso de explicarme en qué situación exactamente quedó su cadáver. He contado los pasos por el barrio, he tocado timbres, he hecho nuevas amigas; he conocido a Olga y a Vicente; he entendido mejor por qué es tan importante en el barrio la procesión del Nazareno y, ahora, yo también miro con amor al Pelos.

Lo he querido saber todo. Hemerotecas. Archivos. Decenas de entrevistas. Peticiones denegadas y vuelta a empezar. Santander. Bilbao. Salamanca. Pregunta por aquí y pregunta por allá con una obsesión entre ceja y ceja: ella. ¿Quién era María Isabel? ¿Dónde estuvo antes de llegar a Bilbao? En 2018, a partir del planteamiento del movimiento feminista de hacer una huelga, pensábamos que podía ser bonito hacer un especial sobre otras huelgas desconocidas y aproveché para publicar “Las putas que clamaron por María Isabel“. Mis ganas de profundizar en su historia, de jugármela con los límites, iban en aumento. En San Cristóbal de las Casas, mientras Zuriñe pasaba un virus, en la puerta de casa de Laura, decidí que la historia era importante y que quería contarla yo; entendí que ya estaba unida profundamente a una mujer que murió antes de que yo naciera. Sus miedos, su locura, su familia, su fuego, todo empezó a formar parte de mí. En uno de los archivos que he visitado, ante mi empeño por los detalles y mi obsesión por María Isabel, llegaron a insinuarme que mi trabajo nunca sería riguroso y tienen razón. 'Lunática', el libro que acabo de publicar con Libros del K.O, es el relato de una obsesión. Emilio Sánchez Mediavilla, mi editor, escribe en la contraportada que ha sido una búsqueda “originalísima, apasionada, a ratos caótica, callejera, marginal, intuitiva, detectivesca, desesperada y torrencial”. Ha sido, desde luego, la búsqueda de mi vida y, el día que tuve en mis manos su foto, el día que abracé a su hermano o el día que conocí a su madre, fui profundamente feliz.

En 'Lunática' podréis conocer mejor mi obsesión, pero, sobre todo, podréis conocer mejor a María Isabel. ¡Menuda tía! Creo que no nos llevaríamos muy bien, la verdad, pero la quiero por encima del tiempo, de lo posible, por encima de lo que significa estar viva o estar muerta. Su muerte fue una chispa, una pequeña chispa en un noviembre cualquiera, que pudo haber cambiado las condiciones materiales de las prostitutas de Bilbao, pero que, finalmente, no cambió casi nada. Eso sí, nadie podrá decir nunca que su historia es una historia desconocida.

Ojalá ‘Lunática’ sea una excusa contra el olvido.

2021/02/16

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | "EL CAZADOR DE MARIPOSAS": ASÍ ERA EL ASESINO EN SERIE DE TRAVESTIS DE LA RUTA PANAMERICANA

“El cazador de mariposas”: así era el asesino en serie de travestis de la ruta Panamericana.
Bautizado como “Travestilandia”, se trataba de un tramo ilegal de unos ocho kilómetros donde las travestis solían recibir las agresiones de los proxenetas o de la policía que protegía el comercio sexual.
La Razón, 2021-02-16
https://www.larazon.es/internacional/20210216/r5x4cab4zndgdejnnr67hrxu4a.html

Existe una historia aterradora que se remonta a la segunda mitad de la década del 80 en la famosa ruta Panamericana. Un total de 28 mujeres travestis fueron brutalmente asesinadas en días diferentes entre las zonas de Florida y San Isidro por un asesino que tenía un apodo: “Le llamaban el atrapa mariposas o el caza mariposas”, según el testimonio de Carla Pericles, superviviente de un ataque.

Por aquel entonces la policía no investigaba este tipo de sucesos y los casos quedaban archivados como “accidentes”. ”En la Panamericana se mezclaban en aquella época los supuestos accidentes de chicas que morían al cruzar la ruta, para escapar de la policía, con los asesinatos”, recuerda María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans. “Muchas fueron enterradas como NN (”nombre desconocido”) porque no tenían familiares y si las amigas iban a reclamar el cuerpo se exponían a caer detenidas”, agrega Correa.

Otra testigo de aquella época, Cintia Di Carlo Scotch, elevó el número de víctimas: “Esa ruta maldita se llevó a 60 compañeras”. Algunos investigadores no creen en la hipótesis de un solo asesino como único responsable y analizan otros aspectos en un contexto de violencia extrema. El período con mayor cantidad de muertes tuvo lugar entre 1986 y 1989, aunque hay algunos registros de 1993 donde Travestis Unidas, una de las primeras organizaciones de travestis, organizaron protestas en la Panamericana porque seguían produciéndose asesinatos.

Se trataba de un tramo ilegal, bautizado como “Travestilandia”, de poco más de ocho kilómetros. Las travestis solían recibir las agresiones de los proxenetas o de la policía que protegía el comercio sexual. También había veces que se trataba de personas que aleatoriamente disfrutaban del acto de matar a las travestis.

Una superviviente
Carla Pericles trabajó en la Panamericana hasta que las amenazas de muerte de un comisario la obligaron a abandonar el país, primero a Francia y después a Italia, donde vivió durante veinte años. Según un testimonio publicado en un reciente libro del Archivo de la Memoria Trans, que recopila fotografías y testimonios, afirma que el asesino de travestis circulaba en un Peugeot 504 de color crema y se le atribuye, entre otros crímenes, el de su compañera a quien llamaban la Robotina.

Estos relatos también describieron a un asesino rubio con una cicatriz en el rostro que se desplazaba en un vehículo blanco y negro, o en un Falcon verde. La noche en que lo conoció, Carla había tomado whisky antes de salir porque tenía miedo.

“Me desocupé de un cliente y me metí detrás de unos árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí, vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban”, explica la chica, quien observó que el conductor tenía una pistola en la mano. Nada más subir al coche, “me adelanté y le propiné una patada con tanta suerte que le hice caer el arma de la mano”. Si bien escapó después de darle una paliza al cazador, Carla no pudo volver a la Panamericana.

2021/02/12

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | EL ESTREMECEDOR MITO DEL ASESINO SERIAL DE TRAVESTIS EN LA PANAMERICANA Y SUS CRÍMENES IMPUNES

Sus compañeras trasladan el cuerpo de Nancy de Martelli, agosto de 1987 //

El estremecedor mito del asesino serial de travestis en la Panamericana y sus crímenes impunes.
Osvaldo Aguirre | Infobae, 2021-02-12

https://www.infobae.com/sociedad/2021/02/12/el-cazador-de-mariposas-el-estremecedor-mito-del-asesino-serial-de-travestis-en-la-panamericana-y-sus-crimenes-impunes/

En la segunda mitad de la década del 80, las chicas travestis eran brutalmente asesinadas en la ruta entre Florida y San Isidro. La policía no investigaba y los casos quedaban asentados como “accidentes”. El misterioso hombre armado que recibió una patada de una travesti que se salvó de un ataque y el rubio con una cicatriz en la cara señalado como el criminal. Las historias de las víctimas y los testimonios de quienes sobrevivieron. La verdad y la leyenda detrás del horror.

El rumor era cada vez más fuerte. Había alguien que recorría durante la noche la ruta Panamericana, entre Florida y San Isidro, y mataba travestis. Corría la segunda mitad de la década de 1980 y la zona, con la plena vigencia de los edictos policiales y la indiferencia de la justicia ante las denuncias, estaba liberada para los abusos y los crímenes. El asesino tenía un apodo: “Le decían el atrapa mariposas, o el caza mariposas”, según el testimonio de Carla Pericles, sobreviviente de un ataque, en el Archivo de la Memoria Trans.

“En la Panamericana se mezclaban en aquella época los supuestos accidentes de chicas que morían al cruzar la ruta, para escapar de la policía, con los asesinatos”, recuerda María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans. En esa serie de muertes cuyos responsables no fueron investigados, “el que se hizo conocido a través del boca a boca fue el caza mariposas”.

En su edición del 18 de agosto de 1987, la revista ‘¡Esto!’ contabilizó 28 travestis muertas en distintos episodios ocurridos en la Panamericana.

“Muchas fueron enterradas como NN porque no tenían familiares y si las amigas iban a reclamar el cuerpo se exponían a caer detenidas”, agrega Correa, también fundadora con Claudia Pía Baudracco de la Asociación de Travestis de Argentina (1993). Otra testigo de la época, Cintia Di Carlo Scotch, eleva el número de víctimas: “Esa ruta maldita se llevó a 60 compañeras”.

Marce Butierrez y Patricio Simonetto, quienes investigaron las primeras organizaciones de travestis en la época, descreen de la hipótesis de un asesino individual como único responsable y analizan otros aspectos en un contexto de violencia extrema. “Los asesinatos en la Panamericana tenían diferentes características dependiendo de la zona en que ocurrían”, afirma Butierrez, activista travesti, antropóloga e investigadorx feminista queer.

El período con mayor cantidad de muertes transcurrió entre 1986 y 1989, aunque “hay algunos registros de 1993 donde Travestis Unidas, una de las primeras organizaciones de travestis conformada por Kenny de Micheli, Sandy González y Gabriela Carrizo organizaron protestas en la Panamericana porque seguían produciéndose asesinatos”, dice Butierrez.

En un tramo de poco más de ocho kilómetros, bautizado “Travestilanda” por la revista ‘¡Esto!’, “los conflictos en Munro, Martínez y Villa Martelli tenían que ver con peleas entre las travestis y quienes intermediaban en la venta de sexo de las prostitutas cis”, agrega Butierrez. Vicente López, en particular, “era un espacio vedado para las travestis, que solían recibir las agresiones de los fiolos o de la policía que protegía el comercio sexual” y a la altura de Tigre “a veces eran personas que aleatoriamente disfrutaban del acto de matar a las travestis. Y hay también registros de casos en los que eran asesinadas en hoteles y tiradas en la ruta”. Había un denominador común: “Los casos quedaban asentados como accidentes, sin que se produjeran mayores investigaciones”.

Cara a cara

Carla María Pericles (1953-2020) trabajó en la Panamericana hasta que las amenazas de muerte de un comisario la decidieron a irse del país, primero a Francia y después a Italia, donde vivió durante veinte años. En un relato publicado en un reciente libro del Archivo de la Memoria Trans que recopila fotografías y testimonios, afirma que el asesino de travestis circulaba en un Peugeot 504 de color crema y le atribuye entre otros crímenes el de su compañera de la época, a quien llamaban la Robotina.

La noche en que lo conoció había tomado un whisky antes de salir, porque tenía miedo. “Me desocupé de un cliente y me metí detrás de unos árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban”, dice Pericles, quien observó que el conductor tenía una pistola en la mano.

Apenas subió al auto, por la puerta rasera, “me adelanté y le tiré una patada, con tanta suerte que le hice caer el arma de la mano”. Si bien escapó después de darle una paliza al cazador, Carla Pericles no pudo volver a la Panamericana.

Los rumores sobre el cazador llegaron a la prensa de la época, aunque las referencias son contradictorias e imprecisas. Las crónicas también describieron a un asesino rubio con una cicatriz en el rostro que se movilizaba en un auto blanco y negro, o en un Falcon verde, como en los procedimientos clandestinos de la policía y los militares durante el terrorismo de Estado.

Los testimonios apuntaron a un desconocido que atropellaba a las travestis con su auto o que las agredía después de acercarse como un cliente. “A Marcela Ibáñez le pegó una puñalada cuando bajaba del coche. El tipo salió con ella, todo bien, pero cuando bajó la Ibáñez sintió como una trompada. Se dio cuenta al rato por la sangre. Se salvó porque tenía un cinturón ancho”, recordó Cintia Di Carlo Scotch.

En su crónica del 18 de agosto de 1987, la revista ‘¡Esto!’ propuso una serie de hipótesis extravagantes para explicar las muertes: proxenetas que reaccionaban “ante la desleal competencia de los travestis”; “guerra” entre las propias travestis; cruzados que actuaban en nombre de la moral; “algún loco suelto”; una “probable secta de iluminados dispuesta a impedir que surjan nuevas Sodoma y Gomorra” o bien “una secreta secta de lesbianas”. La responsabilidad policial en las persecuciones parecía cuidadosamente omitida en esas especulaciones.

En la misma línea, en una producción del informativo ‘Nuevediario’, una psicóloga señaló “un deseo inconsciente de la propia destrucción” y una supuesta “pulsión de muerte” sin tomar nota de los abusos denunciados en la Panamericana. El noticiero incluyó una entrevista con una travesti identificada como Mary, de Nogoyá, Entre Ríos, quien dijo que “en el lapso de unos meses han muerto 13 travestis”. Sin embargo, el programa prefirió cuestionar a las trabajadoras sexuales por ejercer la prostitución y “automarginarse”.

En una entrevista con la revista ‘Flash’ publicada en enero de 1987, la actriz travesti Deborah Singer denunció la muerte de cuatro compañeras cerca del cruce con la avenida Márquez. “La última fue Shirley, uruguaya, que se encontraba trabajando por la Panamericana cuando se pronto una patrulla policial estaba detrás de ella -relató. Por supuesto, la metieron en el auto y se la llevaron para la comisaría. A los pocos metros, Shirley tuvo oportunidad de escapar y saltó del automóvil. Asustada, cruzó la ruta y la agarró un auto, que la mató instantáneamente”.

El penal de la comisaría de Munro había sido destinado para alojar exclusivamente a las travestis. “Si estabas parada en la ruta, la policía te podía detener por los edictos y te exponías a pasar 30, 60, o 90 días en un calabozo -dice María Belén Correa-. En esa situación, muchas de las chicas preferían correr el riesgo de cruzar los ocho carriles de la Panamericana en medio de los camiones y los autos. Era la única escapatoria posible”.

El Archivo de la Memoria Trans reconstruyó entre otros casos de travestis muertas en esas circunstancias los de Fabiola la patrullero, una paraguaya de 18 años que había pagado una coima a la policía -según ‘¡Esto!’- y sin embargo murió el 20 de diciembre de 1987 perseguida por un auto de la seccional 2ª de Martínez. Y en agosto del mismo año el de Nancy de Villa Martelli, cuyo cuerpo desmembrado fue sin embargo rescatado por un grupo encabezado por Perica Burrometo, llamada “la Ubaldini de las travestis” por sus reclamos y gestiones ante la policía y la justicia.

La trama oculta de la violencia

Déborah Singer actuaba entonces en shows y carnavales y era la única travesti afiliada a la Asociación de Artistas de Variedades. “La policía de la provincia de Buenos Aires tiene miedo de detener a delincuentes -declaró a la prensa-. Se cubren yendo a arrestar a travestis”.

“Existían diversas violencias hacia las travestis”, dice Marce Butierrez, quien destaca como clave la acción de la policía: “Los comisarios tenían mucho más poder que un juez, de hecho tenían la facultad de aplicar a su criterio los edictos policiales y códigos contravencionales, y hasta de juzgar y dictar una condena”. La antropóloga también destaca: “La violencia que la sociedad civil ejerció contra las travestis, denunciándolas, acosándolas en la vía pública, siendo indiferente a lo que pasaba”.

Patricio Simonetto, especialista en historia social y cultural de la diversidad en América Latina e investigador en el University College de Londres, sostiene: “La violencia contra las travestis articula el resentimiento de sujetos que sienten que su pertenencia a identidades como el ser varón es cuestionada por quienes no siempre se ajustan a los marcos binarios del género”. Además, “en la violencia de los años 80 había también grandes cuotas de clasismo y racismo, porque este odio a la transgresión de género está cargado también por un deseo profundo de distanciarse de todo aquello que se considera marginal”.

En ese marco el investigador cuestiona la actitud del periodismo. “En particular sobre los asesinatos en la Panamericana, ayer como hoy, muchos buscaban el morbo y la burla. Usaban fotos de sus cuerpos desmembrados, se preguntaban cuántos litros de siliconas tendrían, intentaban averiguar un nombre que ellas no usaban o hablar con sus familias. Hubo excepciones, pero en general los periodistas escribieron para justificar la masacre de las travestis”, dice Simonetto.

“Revisar estos archivos te remueve un poco las tripas, hay fotografías súper explícitas, relatos muy crudos”, agrega Butierrez, en relación a sus investigaciones en la prensa de la época. Pero “también te das cuenta de que siempre hubo detrás una comunidad de travestis preocupadas y organizándose” que aprovechó el interés periodístico para difundir los crímenes y poner de esa manera un límite a los abusos.

Las muertes de la Panamericana desencadenaron la primera movilización de travestis en la democracia. El lunes 21 de diciembre de 1986 unas veinte travestis se reunieron en la Plaza de Mayo. Llevaban una carta para el presidente Raúl Alfonsín y pancartas que decían “Queremos tolerancia”, “Basta de abusos” y “Queremos igualdad de derechos”. Entre ese año y el siguiente, “las travestis irrumpieron en la Argentina post-dictatorial con una agenda básica: el derecho a poder vivir y circular libremente, un derecho básico que la sociedad argentina les negó y que les sigue negando a muchas en la práctica”, afirma Patricio Simonetto, quien señala que esas manifestaciones “desbordaban totalmente lo esperado para la Argentina democrática”.

La marcha se realizó al día siguiente de la muerte de Fabiola la patrullero, llamada así por su voz de alerta cuando veía un auto de la policía y fue impulsada por Mónica Ramos, una uruguaya radicada en Tigre que nucleó a sus compañeras en lo que se conoció como el Fuerte Travesti. Ramos fue a su vez asesinada a tiros en agosto de 1990, en otro crimen que quedó impune.

Un método para matar

Para Simonetto, “el centro de la cuestión no es si hubo o no un solo asesino” sino la trama social en que las víctimas resultaron víctimas de crímenes, agresiones de clientes, apremios policiales y muertes en la ruta. “Tengo un recuerdo muy patente del papá de un amigo que nos llevó a ver en auto a las travestis que vendían sexo en una avenida del conurbano bonaerense, para reírnos de ellas. Mi pregunta es cuáles son esas pedagogías profundas que han sostenido este odio, este deseo de exterminarlas que luego encarnan estos asesinos”, dice.

Para Butierrez, el caza mariposas “tiene más ribetes de un mito” y de “un invento de la prensa en sintonía con una profusa cantidad de experiencias similares en otros países que investigaban asesinos seriales”, como la de Peter Suttcliffe, el llamado destripador de Yorkshire que asesinó a trece mujeres en Inglaterra entre 1975 y 1980. “La versión de un asesino serial es cómoda para todos, exime a la policía, justifica el odio hacia las travestis en un asesino con ribetes psicopáticos, exime a los vecinos y limpia de conflictos la escena”, dice la investigadora. Sin embargo, agrega, “es probable que haya habido algún caso que se corresponda a un crimen con motivaciones más individuales”.

Los testimonios “hablan de un método para matar en donde no habría resultado extraña la connivencia entre la policía y algún efectivo de civil subido a un auto sin identificación y hay declaraciones donde incluso se señala a los vehículos particulares de oficiales de la Bonaerense: todo eso está sin investigar”.

Si las muertes cesaron en la ruta, “con el tiempo esa conflictividad migró a otros espacios, otros barrios”, afirma Butierrez. “La violencia está hoy en los hospitales, cuando no te quieren atender. El artículo 11 de la Ley de Identidad de Género no se está cumpliendo”, denuncia María Belén Correa en alusión a la norma que establece el derecho de las personas de acceder a intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales para adecuar sus cuerpos a la identidad de género autopercibida.

Las razones por las que el criminal no fue identificado podrían encontrarse en el relato de la sobreviviente que lo enfrentó. Carla Pericles cuenta que aquella noche el escarmiento que le dio al cazador tuvo testigos, ya que “pasaron coches a mirar” y a pocos metros había una parrilla en la que unos policías “hacían como si no me conocieran”.

-¿Sos loca, Carla? -le preguntó finalmente uno de los policías en el lugar- ¿Qué estás haciendo?

-Llevalo preso -respondió Pericles, y señaló al hombre al que había dejado inconsciente, con golpes y mordeduras-. Es el atrapa mariposas, él mata a las travestis.

-¡No! -contestó el otro-. Es el nuevo comisario.

2019/03/03

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ABEL AZCONA: "LA SEXUALIDAD LATE EN MI OBRA SIEMPRE DESDE EL ESPÍRITU CRÍTICO"

Abel Azcona: “La sexualidad late en mi obra siempre desde el espíritu crítico”.
“La prostitución está presente en mi vida y en mi obra como ejercicio de empatía con mi madre biológica” / “El terror al placer anal es uno de los hándicaps de la heterosexualidad, condición ya caduca”.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2019-03-03
https://www.elespanol.com/cultura/20190303/abel-azcona-izquierdas-folladores-discurso-liberal-racional/380212541_0.html 

Esta entrevista empieza en el segundo vermú, como las expiaciones dialécticas. Abel Azcona es un artista extremo y herido de vida, por eso expresa el mundo en su versión más descarnada y honesta: se le nota hasta en la forma de alzar los ojos, de entrelazar los dedos, de desnudarse verbalmente. Se despioja de dolores, se estudia, se escruta, se expone, se aprende. Hijo de prostituta y prostituto travestido -en ejercicio trans para entender a su madre-, niño abusado, adolescente brillante e incómodo que arrastraba viejos patrones, adulto consciente de sí mismo, creador punzante y sangrante como una raspa en el ojo.

Charlamos sobre sexo con el hombre que denuncia hilvanando hostias consagradas -y construye la palabra “pederastia”-, el ateo insoslayable, el ser extraño y lúcido que sólo sabe nadar a contracorriente, que sólo sabe vivir en el filo.

¿Qué es el sexo para Abel Azcona y qué importancia tiene en la vida?
Ha sido algo que he tenido que trabajar durante años, porque fue algo muy negativo en mi experiencia vital. He tenido que empoderarme, trabajar mucho personalmente y hacer un proceso de larga duración con una temporada totalmente asexual por “miedo a”. Ha llegado un momento en el que he aprendido a conocerme, a hacerme fuerte y a utilizar la sexualidad de forma positiva, incluso placentera.

Háblame de esas experiencias malas que tuviste.
Estoy marcado por el abuso sexual infantil que sufrí de los 3 a los 5 años. No algo explícito: era una persona que te humillaba, te tiraba del pene; una prostituta del entorno intrafamiliar. A partir de ahí detecté en mí un diagnóstico: la repetición de patrones a través de historias adversas. Entonces lo que yo hacía con 8, 13, 15 años, era irme a sitios donde sabía que había “vicio” y repetir patrones de abuso. Por ejemplo, a los 14 años me iba a zonas de cruising y me dejaba tocar por viejos de 70. Ahora por suerte controlo más la situación, pero también sé que aquello era abuso sexual infantil por mucho que yo me dejara y yo fuese voluntariamente: era un niño. Esas repeticiones del patrón me ha costado mucho dejarlas. Tengo una familia de adopción que lo ha negado siempre todo. De hecho, hace poco, en una conversación con mi madre adoptiva por teléfono, me reconoció que sabía algunas cosas que nunca me había dicho. Fue como que vi la luz, porque siempre ha sido como...

Lo has vivido de alguna manera solo, en tu cabeza.
Sí. Y tenía terrores nocturnos de niño. Soñaba con abusos sexuales siendo niño y luego, al día siguiente, pensaba que lo había vivido de verdad. Tenía que estar con medicación. Fue muy jodido.

¿Cuáles eran tus pensamientos entonces y cuáles lo son ahora respecto a ese drama? ¿Cómo te lo explicas a ti mismo?
Cuando hacía esas repeticiones era muy complicado, porque me dejaba totalmente tocado. Yo vivía en la performance como vivo ahora: me hacía daño a mí mismo para luego intentar colocar, pero no colocaba las cosas del todo, porque evidentemente no tenía los conocimientos necesarios, ni las aptitudes, ni los recursos. Ahora tengo la suerte o la desgracia de que trabajo con el sexo públicamente en la performance y mucha gente de mi entorno está concienciada con el tema. Creo que he conseguido crear una especie de equilibrio afectivo-sexual medianamente estable.

Todos somos un poco inestables.

Sí, y yo el primero, pero en las relaciones personales afecta mucho lo sexual. Uno de mis mayores problemas durante años con mis parejas ha sido que el sexo sólo me gusta los primeros meses. Luego hay un momento en el que no quiero.

¿Rechazo?
Sí, por la repetición del patrón, siento que es abuso de nuevo. Con todas mis parejas me pasa a los nueve o diez meses del comienzo de la relación. Al año dejo de tener sexo y se acaba rompiendo la pareja. Me ha pasado como 16 veces.

¿Hay algún método para que eso no suceda?
Romper la pareja. Yo no tengo problema, porque no tengo necesidad de tener pareja. No creo en las parejas, de hecho, no creo en el concepto del amor romántico, me parece dañino, me parece muy de Vox. Pero claro, lo que me pasa es que no tengo padre, no tengo madre, no tengo nada, y al no tener nada llega un momento en el que busco un vínculo de alguna forma. Tengo conexiones insanas con mis parejas, porque creo que las convierto en algo más de lo que debe ser una pareja. Obviamente, aunque no crea en el amor romántico, tengo relaciones tóxicas como todo el mundo. Tengo un discurso y unas ideas hiperfeministas pero la propia experiencia me hace decirme “si necesitas alguien al lado es porque respondes a patrones que tienen que ver con el daño psicoafectivo”. Por eso antes de empezar con una persona saco toda mi mierda: siempre aviso y explico todos mis procesos, y a todo el mundo le parece una pasada, pero claro, cuando se meten dentro no es tan fácil.

¿No sigues enamorado de alguna de esas relaciones?

Enamorado no. Yo no me he enamorado nunca.

¿Nunca?
No. ¿Qué es el amor?

Dímelo tú.
Para mí el amor es un trastorno del apego. Es una forma más de expresar que la vida es muy complicada y tenemos un montón de taras. Por eso llega un momento en el que encuentras a una persona en la que sientes que puedes arraigarte y transmitir todas esas taras mutuamente y hacer una especie de mejunje ahí chungo. Es un trastorno porque se nos ha vendido como algo ideal, como algo perfecto, y hemos construido una sociedad capitalista y patriarcal que tiene que ser edificada en pareja, porque si no eres un paria. Esto no funciona. De hecho, ahora somos muy rápidos. Las parejas se separan enseguida y el 80% se divorcia.

¿Qué importancia tiene la belleza?
Yo creo que la belleza es como el amor en ese sentido, pertenece a una subjetividad. Y es lo más bonito, que las cosas sean subjetivas. La belleza es absolutamente subjetiva. De hecho, yo tengo unos cánones de belleza muy particulares. Lo que a mí me gusta para la mayor parte de mi entorno no sería bello, pero quizá esa es la gracia que le encuentro. Tengo unas filias un poco complejas.

Pero tú eres canónico.
Eso ya no lo sé, no me voy a meter, que bastante complejos he tenido.

¿Cuáles son tus cánones?

Tengo temporadas muy raras. Por ejemplo, cuando viví en Brooklyn me gustaban las mujeres negras y gordas. Me encantaban. Con cuatro copas me atrae casi todo. No hay mayor problema: me he ido de borrachera, y si me gusta alguien lo subo a casa, y si me apetece follo y si no, no, si ese día tengo movidas mentales en la cabeza igual no puedo. A veces me apetece y me deja de apetecer. Tengo la cabeza loca, y a veces no gozo. Yo soy la típica persona que nunca me llevaría a casa.

¿Cómo afectan las drogas al sexo?

Pues depende. Si vas drogado desde las siete de la tarde y acabas ligando a las siete de la mañana no se te va a levantar. A mí me pasa mogollón lo de ir a hoteles y que luego no se me levante. Pero bueno, ya que estás te quedas a dormir y ya echas el mañanero, que siempre funciona.

¿Cuál fue tu primera experiencia sexual consentida y deseada?
Con 19, que supongo que es tarde. Con 14 y 15 había hecho cosas, sexo oral, etc., pero la penetración fue un día antes de cumplir los 19 con una pareja que tenía. Su abuela estaba en una residencia y fuimos a su casa, que era la típica casa medio abandonada con los muebles tapados con sábanas, era horrible, me acordaré siempre de ese lugar.

¡Es teatral!

Si, pero... (risas). También recuerdo una experiencia con 16. Mi familia adoptiva me había comprado una cama-barco y la chica estaba arriba esperándome, pero yo estaba muy nervioso, me ponía el condón y cuando subía ya se me había bajado. ¿Sabes esas camas que subes por una escalera y bajas por un tobogán? Ella estaba tumbada en plan estrellita... yo muy torpe. Así que después de la quinta pensada lo dejé para más adelante.

¿Qué carencias ves en la educación sexual de los niños?
Mira, dimos unas conferencias en Suiza a favor de hablar de la violencia sexual también a los niños. Yo creo que un niño desde los 6 o 7 años ya tiene derecho a conocer lo que es el abuso sexual, para protegerse. A un niño se le puede explicar perfectamente que tenemos penes, vaginas, que se lubrica, que se da a luz, porque la carga sucia del sexo la ponemos nosotros. El sexo no es enfermo ni vergonzoso. Los niños ven los Simpsons: ven borrachos, ven sexo, ven de todo. Es mejor que esa información le llegue de manera adecuada por parte de los adultos.

¿Cuánto en el sexo es política?
Es complicado, porque yo creo que todo es política. Hasta la imbecilidad es política. Si eres tonto o imbécil hay ahí un trasfondo político para que hayas llegado a ser tan ignorante o mediocre. En el momento en el que nací de una prostituta que intentó abortar, nací como sujeto político. Mi vida es política. El sexo es política porque vivimos en una sociedad en la que la sexualidad se ha visto como algo malo, tenemos influencias muy fuertes de la iglesia católica, que se basa un poco en jodernos el placer, en decir que la mujer es el demonio, etc. La culpa que nos ha dado la religión conlleva muchas cosas nocivas: tenemos que crear morbos sanos, quitarnos toda esa herencia de mierda.

¿Y en cuánto a la problemática de la prostitución: eres abolicionista o regulacionista? Tú que la has vivido tan de cerca...
Soy absolutamente abolicionista. Me atacan mogollón pero he sido hijo de una prostituta y también prostituto. He trabajado en el arte con la prostitución, conozco mogollón de gente en mi entorno que ha vivido eso y sé que es una herencia de algo que si se hubiese trabajado bien, no ocurriría. Si no hubiese este catolicismo, este machismo, si no se usase a la mujer como objeto... no estaríamos en una situación como ésta. Si no fuese por este capitalismo tan voraz no se podría codificar así el cuerpo.

¿La prostitución es síntoma de una sociedad enferma?

Sí. Conozco prostitutas que se sienten empoderadas y según ellas están muy felices, dicen que quieren ser prostitutas, etc. Pero en cuanto rascas un poco el discurso chorrea, siempre son las mismas frases y los mismos códigos. Conozco a Amarna Miller, y ella ya, por ejemplo, ha salido del porno y va cambiando el discurso. Al final todas quieren salir, van abriendo los ojos.

En cierto momento crees que van despertando.
Sí, estás metido ahí hasta la cocina... llega un momento en el que te empoderas hasta en eso, pero claro. A ver, si esa persona considera que eso es sano y que quiere utilizar su cuerpo como le dé la gana, adelante, pero también hay pederastas que piensan que es sano violar niños, porque están empoderados en eso. Uno es un factor personal y otro u factor externo, no es lo mismo, pero la prostitución no deja de ser un abuso sexual. Yo ahora cojo y violo a una persona y le puedo poner mil euros o una pistola, hay muchas formas de coacción. El capitalismo ha hecho que parezca mejor poner los mil euros que la pistola. pero si necesitas esos mil euros es porque el sistema ha hecho que estés en una situación de precariedad, de vulnerabilidad. Seguro que si una prostituta tiene dos mil euros al mes en el banco no hace eso ni de coña. Evidentemente, el sistema tiene que cambiar por otro lado.

¿Cuál fue tu experiencia como prostituto?
Fue en Colombia. Intento contarlo siempre desde la humildad porque soy consciente de que mi situación es una situación de poder. Al final soy un hombre blanco y hetero, y eso es una puta mierda, porque intento plantear un discurso muy subversivo y tal, pero al final la vida te lleva por unos caminos que no sabes.

Ya, pero tú no puedes evitar ser lo que eres. Lo importante es que hagas un buen trabajo desde ese lugar.

Ya, pero si yo soy una prostituta transexual y me empodero, pero la gente no sabe lo que eres, tienes una situación de poder: te puedes ir a casa, puedes decir “no” cuando quieras, tienes dinero en el banco... desde esa humildad yo quería una vivencia. No fue exactamente un proceso de transexualidad ni de prostitución: fue más bien un trabajo de empatía con mi madre, porque es lo que conozco y de lo que puedo hablar. Ese proceso ‘trans’ no es trans a mujer, es trans a mi madre. Yo tenía su nombre de prostituta: Vicky, Victoria. Era lo que yo buscaba. Aluciné mucho en Colombia, vi que muchos hombres se iban con prostitutas trans y te pedían que fueras hiperfemenino, pero luego me pedían que me quitara la peluca. Esas situaciones son estudios sociológicos que hago en primera persona, me empodero en ellos y aprendo, ya que estoy tan pasado de rosca y soy capaz de meterme ahí. A veces me quedo peor de lo que estoy, pero ya sé vivir en esta especie de limbo y ahí funciono.

Hablemos de tu performance mítica sobre la pederastia. ¿Molestó a gente que tú quisieras?
El juez me dice “no, es que querías ofender”. Y yo pienso: “Igual sí”. Pasolini decía esta frase maravillosa: “Ofender es un derecho, ser ofendido es un placer”. Yo lo pienso así, y eso se traslada a lo sexual: hay morbo en la ofensa. Hay cosas en el sexo que te ponen porque te ofenden. La fuerza, las palabras, las situaciones de poder, el daño (un poquito o un mucho)... siempre que sea consensuado, lo que sea.

Pero, ¿no se ofendió entonces alguien que tú amases?
Es que yo no amo a casi nadie, casi ni a mí. En ese sentido yo lo entendía como parte de la pieza. Pero vi dos mil personas en la calle echándome agua bendita, con cruces de madera... “Abel, vuelve, dios te ama”. Era una situación onanista. Eyaculaba conmigo mismo. Me parecía arte puro todo. Yo soy un performer de mierda al lado de ellos. Moló.

¿Qué es lo que los hombres heterosexuales desconocen del placer femenino?
Es que si te defines como hombre heterosexual ya no es que desconozcas el placer femenino, es que desconoces la vida, en general. Los hombres nuestro mayor placer lo tenemos en un sitio al que los hetero tienen pánico: el placer anal. Yo puedo hacer que un hombre hetero eyacule en un minuto, sin el pene duro, sólo tocándole en cierto sitio y haciendo un pinzamiento. Ese orgasmo es increíble, es un orgasmo con profundidad, dicen los sexólogos. Es una calentura que empieza a vibrarte el cuerpo, eso con el pene no sucede.

¿Hay algo homofóbico en ese rechazo al ano?

Evidentemente homofóbico, tardofranquista, cristiano y un montón de términos. El ano es el pozo del demonio. Tengo suerte de que en mi entorno de amigos heterosexuales hay mentalidades muy abiertas.

¿Cuál es la diferencia sustancial entre tener sexo con una mujer y tener sexo con un hombre?
La mente. Tu construcción.

¿Se ha sacralizado mucho la penetración?
Sí. Yo el tema del pene lo he intentado trabajar de forma diferente. En un libro digo que yo tengo un vagina alargada. Siempre he intentado deconstruirlo: yo por ejemplo no tengo un pene grande, tampoco te voy a decir pequeño, pero entre pequeño y grande, más bien pequeño. Pero es curvo y va directamente al clítoris. En España parece que no puedes oír a un hombre decir que tiene el pene pequeño. Hay un discurso muy aprendido. Yo en este sentido siempre he sido muy público. De hecho se liga más diciendo que tienes el pene pequeño que diciendo que lo tienes grande: lo tengo comprobado.

¿Hay diferencia entre la forma de practicar sexo de las personas de derechas y las de izquierdas?
Hombre, sí. Yo cuando más salido he estado siempre me he follado a gente de derechas. A los de nuevas generaciones de Pamplona me los he tirado a todos. Eran quince, pues a los quince. Y a dos parlamentarios del UPN del Opus. Al europarlamentario del PP. Los más fachas, fachas, del Opus de Pamplona son prácticamente todos homosexuales. Todos casados y con hijos. Todos me odian pero me ven en un bar y se toman cuatro vinos criticándome, y yo voy borracho y me los tiro. Son así. Me da morbo. Ahí la conducta es mucho más animal: como su raciocinio es contrario a lo que están haciendo, les sale la parte más primitiva. Y si eso lo sabes controlar puede dar frutos. Hay algo de abuso sexual, tal y como lo manejan ellos. Lo viven de una forma muy animal, muy chunga.

¿Y la gente de izquierdas?
Son bastante malos folladores. Cuando el discurso es muy liberal, el sexo es muy racional, demasiado atado. Muy típico, muy respetuoso. Y el sexo tiene que ser consensuado pero se debe perder un poquito el control.

Que no parezca esto un examen de álgebra.
Exacto. Evidentemente hay que preguntar y tiene que estar consensuado, pero se tiene que ir un pelín. Con gente conocida, claro.

¿Cuál es el/los mayores tabúes sexuales que perviven en la España de 2019?
Yo me muevo en un entorno muy liberal y no me he encontrado muchos tabúes. Tengo la suerte o la desgracia de que tengo un posicionamiento muy claro y público. Esto ha hecho que tenga un entorno comprensivo. Pero sí: el terror anal, el terror al placer, la filia trans, la mujer sumisa, un montón de cosas. Yo he tenido dos parejas trans, y me parece que con todo genital te lo puedes pasar de puta madre. Con todo te lo puedes pasar bien, pero te tienes que deconstruir. Le damos una potencialidad a los genitales que no tienen. El morbo es externo.

2018/12/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SILVIA REYES: "LAS TRANSEXUALES NO TENÍAMOS OTRA SALIDA QUE LA PROSTITUCIÓN"

El Periódico / Silvia Reyes //

"Las transexuales no teníamos otra salida que la prostitución"

Silvia Reyes fue encarcelada en 1974 en la Modelo tras una redada policial y, después, desterrada de Catalunya. Se trasladó a París, donde trabajó en el mundo del espectáculo, y en total estuvo 10 años fuera de España.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2018-12-26
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181226/las-transexuales-no-teniamos-otra-salida-que-la-prostitucion-7217596 

Silvia Reyes (Las Palmas de Gran Canaria, 1949) estuvo encerrada en la cárcel la Modelo de Barcelona y en un centro de rehabilitación social (es decir, de cura de la homosexualidad) de Badajoz entre 1974 y 1975, el mismo año en que murió el dictador Franco. Su delito: ser transexual, en virtud de la ley franquista de peligrosidad y rehabilitación social. En aquellos años, además, ni siquiera existía esa palabra: las mujeres como Silvia eran denominadas 'travestis'. El término 'transexualidad' no aparecería hasta los 90 y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerarla una enfermedad mental este 2018. Este miércoles se cumplen 40 años de la despenalización del delito de homosexualidad en España.

"Me detuvieron en un 'drugstore' de Passeig de Gràcia. Ahí había restaurantes abiertos toda la noche a los que iban las chicas del espectáculo y de los clubes de alterne, los gais y las transexuales. La policía hacía redadas y, en una, me cogieron", relata Silvia, sentada en el sofá de su apartamento. Junto a otros detenidos, la trasladaron a la Jefatura Superior de Policía y allí estuvo tres días durmiendo en el suelo, sin comer nada.

Silvia había llegado a Barcelona en 1972 desde las Canarias. En 1974 comenzó a hormonarse. Se vio obligada a ejercer la prostitución. "Las transexuales no teníamos otra salida", denuncia. Cuando, junto a otras 'trans', la encerraron en la cárcel, creyó que era por ejercer la prostitución. "Pero el policía nos explicó que no, que era por 'travesti'".

En la Modelo ingresó con otras 37 transexuales. Todas ellas estaban encarceladas en un módulo separado del resto de presos. "De las 38 que éramos, solo una era aceptada por su familia. Las demás no". Con los años, tres acabaron suicidándose con sobredosis de heroína, en sus casas, "solas y rechazadas por sus familias y la sociedad". De su paso por la Modelo Silvia recuerda dos motines. "Los otros presos se amotinaron porque querían estar con nosotras, porque éramos muy agradables. Las fuerzas del orden los redujeron a todos".

Tras salir de la cárcel barcelonesa, Silvia fue trasladada al penal de Badajoz y salió en libertad cuatro días antes de morirse Franco: el 16 de noviembre de 1975. La ley de peligrosidad y rehabilitación social incluía el encarcelamiento y el posterior destierro y, así, como tantos otros miembros del colectivo LGTBI, fue expulsada de Catalunya tras cumplir condena. "Me fui a París, donde trabajé en el espectáculo. Estuve 10 años trabajando en este mundo en Francia, Suiza y Bélgica. Pero seguía viniendo a Barcelona una vez al mes", cuenta mientras enseña fotografías de la época.

Así, Silvia estuvo en aquella primera e histórica manifestación del colectivo LGTBI en España: sucedió en las Ramblas de Barcelona, el 26 de junio de 1977. "Las transexuales íbamos en la primera fila. Nuestro lema era '¡Basta ya!'. Al llegar a la plaza de Catalunya, nos estaban esperando los coches de los 'grises', así que nos quitamos los tacones y empezamos a correr como locas". Era amiga de Sonia Rescalvo, la transexual brutalmente asesinada en 1991 por un grupo de neonazis en el parque de la Ciutadella. "Me enteré al volver de Ginebra. Me quedé totalmente traumatizada", asegura.

Hasta el año 2009 los homosexuales y las transexuales encarcelados por el franquismo no comenzaron a recibir indemnizaciones del Estado. "Pedimos a Zapatero y al PSOE una pensión vitalicia de 400 euros al mes, pero no nos la dieron". Silvia recibió 7.500 euros. 

2018/03/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS PUTAS QUE CLAMARON POR MARÍA ISABEL

Las putas que clamaron por María Isabel.
Andrea Momoitio | Pikara, 2018-03-05

https://www.pikaramagazine.com/2018/03/huelga-prostitutas-las-cortes-bilbao/ 

En los 70, las reivindicaciones de los presos considerados ‘comunes’ o ‘sociales’ sonaban con fuerza en el Estado español. En noviembre de 1977, en la prisión de Basauri, María Isabel Gutiérrez Velasco aparecía muerta en su celda. Las prostitutas de la ciudad se unieron a las protestas para derogar la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y denunciar así la muerte de su compañera.

Nadie lo diría hoy, pero durante un tiempo, en la calle bilbaína de Las Cortes brillaban más las luces de neón que las de la policía. El barrio, un arrabal hasta la mitad del siglo XIX, creció sin control con el desarrollo económico de la ciudad, atravesó momentos muy distintos, de la bonanza a la precariedad más absoluta, hasta convertirse en una de las zonas con más personalidad de la capital bizkaitarra. Bilbao no se entiende sin estos barrios, alejados urbanísticamente del centro, pero situados en el corazón de este pequeño rincón del mundo, escondido entre montañas y atravesado por sus vientos de grandeza. Pero, aunque resulte excepcional, Bilbao cede en estas líneas el protagonismo a una historia apasionante o, más bien, a los pequeños retales emocionantes que hemos podido construir de ella. Acomódense en sus asientos.

Poco o nada hemos podido averiguar sobre quién era María Isabel Gutiérrez Velasco. Pudo haber nacido en Asturias o en Cantabria, entre 1953 y 1954. Un cálculo, aproximado, porque lo que sí sabemos es que tenía 23 años cuando murió, en noviembre de 1977. Quizá mejor si hacen la resta ustedes mismos, que no es leyenda urbana la dificultad de las periodistas con las matemáticas. Murió en Basauri, una localidad a unos 5 km de la capital. En algunas referencias de la hemeroteca se sitúa su nacimiento en Cantabria, concretamente en Santander, pero su madre vino desde Gijón al entierro. Puede que ella viviera allí o que la noticia esté mal redactada. La homilía se celebró en la Iglesia de Corazón de María, en el barrio de San Francisco. Dicen que hubo mucha gente, pero faltó María Isabel: su cuerpo estaba tan deteriorado, que se decidió que el cadáver no entrase en la Iglesia. Esperó en la puerta. El olor, dicen en una noticia de entonces, era insoportable. Marta, nombre ficticio, se acuerda perfectamente de su compañera, aunque no se acuerde ya de casi nada, y asegura que era una mujer “guapísima, guapísima, guapísima” y muy educada. Podemos intuir, entonces, que estaría de acuerdo con la decisión. María Isabel se perdió muchas cosas en su corta vida. Entre ellas, su entierro y la amnistía.

Más allá de las noticias sobre su muerte apenas hay información sobre ella. Faltan muchas piezas para completar el puzzle de su biografía y cualquier aproximación está más relacionada con la intuición que con el rigor. En el Boletín Oficial de la provincia de Santander aparece en varias ocasiones su nombre. En 1973, estuvo acusada de estafa y de robo y, según aparece publicado en estos documentos oficiales, estaba entonces en paradero desconocido. Tendría 18 ó 19 años. Llegó a Bilbao probablemente en tren, el medio de transporte más habitual en aquel momento entre esta ciudad y las provincias de Cantabria y Asturias, pero no sabemos cuándo ni con qué intención. Trabajaba de prostituta cuando, dicen, robó en la tienda Bernardo.

Bernardo Gómez tenía una tienda de dulces en la calle San Francisco, paralela a Las Cortes, donde María Isabel trabajaba de prostituta. El 4 de noviembre de 1977 fue detenida por robar, según informan algunos periódicos de la época, unos pasteles. Él, sin embargo, declaró días después del fallecimiento de María Isabel que nunca había denunciado tal hurto: “Sería importante que este punto se aclarara ya que la citada joven era una buena clienta mía y nunca he tenido queja alguna”, declaró al periódico ‘El Correo Español’ el 11 de noviembre de ese mismo año. Aseguraba, en las mismas páginas, que prefería no interponer denuncia por los daños que se habían ocasionado esos días en su negocio, pero, ¿quién y por qué agredió al tendero? ¿Robó o no robó María Isabel los dulces? En el barrio no han sabido decirme si Bernardo sigue o no vivo —tampoco he hecho, nadie vaya a creerlo, una gran labor de investigación— y ya sabemos la fortuna que corrió ella. No tenemos respuesta para ese interrogante, pero si se llevó o no algo de aquella tienda resulta anecdótico en la historia de la única huelga de prostitutas de la que se tiene constancia en el Estado español.

María Isabel prendió fuego a la cama de la celda de la prisión de Basauri en la que estaba encerrada un martes, concretamente el primer martes del mes de noviembre de 1977. Ese mismo día le habían anunciado su traslado a un centro psiquiátrico de Madrid. Ninguna de las noticias a las que hemos tenido acceso cuentan los motivos: ¿Tenía, efectivamente, algún problema de salud mental o su traslado respondía a los requerimientos de Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que aún estaba en vigor? Esta ley pretendía “defender a las sociedad contra determinadas conductas individuales, que sin ser, en general, estrictamente delictivas, entrañan un riesgo para la comunidad”. La prostitución, por ejemplo. Heredera directa de la Ley de Vagos y Maleantes, consideraba peligrosos a todos los que realicen actos de homosexualidad, mendigos, “vagos habituales”, ebrios o toxicómanos, entre otros. La ley, completamente derogada en 1995, establecía distintas medidas de seguridad para proteger a la ciudadanía de bien de estos “rufianes”. A los que realizaban actos de homosexualidad y a las que habitualmente ejercían la prostitución se les imponía el “internamiento en un establecimiento de reeducación” y “la prohibición de residir en el lugar o territorio que se designe o de visitar ciertos lugares o establecimientos públicos, y sumisión a la vigilancia de los delegados”. Quizá por eso quisieron enviar a María Isabel a Madrid. Quizá para evitarlo o, tal vez, para llamar la atención sobre su situación, quemó la cama en la que dormía y se quemó ella. Entonces, los presos afines a COPEL (Coordinadora de Presos En Lucha) se autolesionaban para protestar por la situación de abandono en la que se encontraban en las prisiones españolas. Los presos, considerados políticos, habían disfrutado ya de la amnistía del 77, pero la salida de prisión de muchas personas, con el objetivo de que pudieran participar en las elecciones, dejó en evidencia una dicotomía entre presos sociales y políticos, que aún está pendiente de revisarse.

Las calles y las cárceles ardían a finales de los 70. Organizados, las y los presos sociales situaron sus demandas en la agenda mediática de la época a través de diferentes estrategias políticas. Una de ellas, las autolesiones, pero también motines en las propias prisiones, congresos, manifestaciones o encierros. El asesinato reivindicado por el GRAPO de Jesús Miguel Haddad Blanco, director general de Instituciones Penitenciarias o el motín de la cárcel de Carabanchel fueron algunos de los momentos más álgidos en esos años de lucha. Mano a mano, con otras organizaciones de personas consideradas peligrosas para el correcto funcionamiento de la sociedad, como prostitutas o homosexuales, los presos sociales de las cárceles españolas pusieron el grito en el cielo aunque el cielo no se vea bien desde ninguna prisión. En Bilbao, por ejemplo, entonces existía la Coordinadora de Marginados, que aglutinaba las reivindicaciones de todos los grupos sociales afectados por la ley franquista. Las compañeras de María Isabel, que no se creyeron la versión oficial del suicidio, aprovecharon ese marco de protestas o, tal vez, sus clamores se instrumentalizaron, pero de una forma u de otra, las putas de Las Cortes tomaron las calles de Bilbo para convertir su dolor en rebeldía, en protesta, en rabia compartida por la muerte de una de sus compañeras.

Tras el entierro de María Isabel, con su cadáver esperando en la puerta, sus compañeras se lanzaron a las calles. Ellas no iban a esperar. Agarraban una pancarta en la que podía leerse “María Isabel, la soledad, el olvido y la desesperación te acompañaron hasta el fin. No conociste la amnistía”. Tomaron la zona del barrio de San Francisco y llegaron también con sus protestas a la Gran Vía, el corazón de la ciudad. Durante la marcha, el clima de tensión aumentaba a cada paso. Hubo destrozos en la tienda de Don Bernardo y la policía acabó disolviendo la manifestación a tiros. Rabiosas y silenciadas, las compañeras de María Isabel decidieron hacer huelga. Uno a uno fueron cerrando prácticamente todos los locales de alterne de Las Cortes y las calles aledañas. Clamaban ante los periodistas que las entrevistaron entonces: ¿Nadie escuchó los gritos? ¿Por qué no lo evitaron? La Coordinadora de Presos En Lucha ya había convocado para esos días un encierro en el Hospital de Basurto para reivindicar mejoras en el trato de los presos de la prisión de Basauri, la más cercana a la ciudad y en la que apareció muerta María Isabel. Sus compañeras decidieron unirse a la protesta y alrededor de 50 personas se encerraron en las instalaciones del hospital. Esos mismos días, convocaron también otra manifestación a la que también acudieron cientos de personas, y militantes de COPEL se encadenaron en distintas zonas de la ciudad para exigir la desaparición de las celdas de castigo o la despenalización del adulterio, entre otras aberraciones que permitía la Ley de Peligrosidad Social. Las celdas de castigo siguen existiendo hoy. Detuvieron a nueve personas aquel día. Las protestas se sucedieron, al menos, durante todo el mes de noviembre.

El 19 de noviembre, ‘El Correo Español’ publicaba un breve en el que contaban que alrededor de 40 prostitutas empezaban a reunirse para constituir un comité permanente que pudiera recoger y denunciar las vulneraciones de sus derechos. Se quejaban del trato de los dueños de los locales, de las alcahuetas y de la policía que, también entonces, realizaban redadas aleatorias: “Casualmente —explicaban al periódico— a las menos atractivas y a las que tenemos hijos que alimentar”. María Isabel tenía un hijo de cuatro años cuando murió, ¿dónde y con quién pasó aquel niño las navidades del 77?

Este trabajo está dedicado también a su memoria.

2017/08/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ

El futuro ya está aquí.
"Gracias a ellas y a las extraviadas que vivieron y pelearon peligrosamente en las décadas posteriores, hoy muchas criaturas transexuales no temen al futuro, incluso en nuestros pueblos. Esto nos hace mejores como país.”
Itziar Ziga · Escritora y feminista | Naiz, 2017-08-03
Sin ed. digital / Recogido por IGLU:
https://iglu-biblioteka.blogspot.com/search/label/Petri%20Mendiluce
Recogido por Parole de Queer:
https://paroledequeer.blogspot.com/2017/11/itziar-ziga-trans.html

A las puertas de una de esas cárceles en las que mantienen desterrados a los nuestros, me hablaron este sábado de ella. Aquel crío que fue adoptado por una familia en su baserri, llevaba una diva irrenunciable dentro. Ikerne recuerda las minifaldas abisales de su amiga cuando empezaban a salir de fiesta por Andoain. Ninguna mujer defiende las señas de la feminidad más hasta el límite, incluso de su propia vida, que una transexual. Conjuran toda la misoginia de este mundo cada vez que respiran. A mediados de los ochenta se dirigió hacia Barcelona. Las grandes ciudades y sus barrios bajos acogían a estas quimeras sexuales que se asfixiaban en nuestros pueblos y villas. Allí les esperaban sus hermanas venidas de todas partes, el mercado negro de estrógenos para feminizarse a lo loco, los antros donde brillar como reinas de la noche, la prostitución, la heroína, el SIDA. La única posibilidad de ser ellas mismas que no hubieran cambiado por vivir a medio gas, aunque les precipitó a casi todas hacia una muerte prematura. Esta fue también la historia de Petri.

Treinta años después, en la misma zona, una andereño detecta la zozobra y el dolor de una criatura de tres años y decide actuar. Facilita que se redefina ante la clase y, ese nombre de chico que ya tenía elegido, brota liberando su pánico a no poder existir. Su entorno trabaja colectivamente para eliminar las resistencias, ya no hay marcha atrás. Como en todas las luchas, todo arranca cuando las primeras no pueden más y dan un paso al frente. El valor se contagia colectivamente. Aquellas travestis y mariconas que salieron a las Ramblas con el puño en alto hace cuarenta años habían sido detenidas y vejadas mil veces, ya no tenían nada que perder. Y mucho por ganar. Gracias a ellas y a las extraviadas que vivieron y pelearon peligrosamente en las décadas posteriores, hoy muchas criaturas transexuales no temen al futuro, incluso en nuestros pueblos. Esto nos hace mejores como país. Y Barcelona sigue ahí, irradiándonos posibilidad. Ardo en deseos de la Diada 2017.

2016/03/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS HUELLAS DEL FEMINISMO

Las huellas del feminismo.
Andrea Momoitio | Pikara, 2016-03-15

https://www.pikaramagazine.com/2016/03/las-huellas-del-feminismo/ 

En noviembre de 1977, en lo que es ahora mi barrio, San Francisco, se produjo la primera huelga de prostitutas. Protestaban, tras una pancarta firmada por la Asamblea de Mujeres de Bizkaia [Vizcaya, AMV], por la muerte de Isabel Gutiérrez Velasco. Su cuerpo apareció en una celda de la cárcel de Basauri donde cumplía condena acusada de robo. Era prostituta. Sus compañeras no se creyeron la versión oficial y pusieron el grito en el cielo para exigir responsabilidades y protestar por la Ley de Peligrosidad Social, que aún estaba en vigor. Si no lo supiéramos, creeríamos que las prostitutas se han dedicado a esperar pacientes a que otras reclamásemos sus derechos.

Las mujeres, las lesbianas, las prostitutas, las trans, las raritas tenemos nuestros propios relatos. En el margen y al margen de los grandes libros de historia están escritas nuestras estrategias de resistencia, nuestros métodos, nuestras paciencias, nuestras recetas de lentejas y las que aportan grandes claves para lograr recuperar el hueco que nos corresponde del mundo. Nos enfrentamos a reestructurar la cultura y pretendemos acabar con la colonización de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

Un reto de tal magnitud requiere de organización y mucha fuerza, pero, sobre todo, necesita de memoria. La tarea parece inasumible si no somos conscientes de lo que ya han logrado nuestras antecesoras. Imaginad lo difícil que podría parecer hace tres siglos lo que vivimos ahora. La memoria feminista nos coloca en un camino común, en un paisaje compartido, en una historia propia en la que podemos coger impulso mirando hacia atrás orgullosas. Crear una genealogía propia, accesible y didáctica no es fácil. La cooperativa de comunicación feminista Pandora Mirabilia inauguró ayer en Madrid una exposición que pretende poner en valor la historia feminista. La exposición, impulsada por el Ayuntamiento de Madrid, se titula ‘Feminismos: ¿Te atreves a descubrirlos?’ y busca acercarlos a los barrios de la ciudad. El feminismo es tan complejo que resultaría imposible incluir cada detalle, pero la exposición te pica la curiosidad.

Prueben a descubrir el feminismo, de verdad. No se asusten, que sólo pretende que seamos más felices. Entender qué pasa a nuestro alrededor y por qué ocurre nos libera de dolores que no son más que síntomas del sistema podrido en el que nos ha tocado sobrevivir. Pandora Mirabilia lo tenía difícil para sintetizar la memoria de un movimiento tan crítico consigo mismo y tan rico en matices. El diseño de la instalación y de los paneles han sido obra de Emma Gascó, ilustradora también de ‘Pikara Magazine’, que ha logrado contarnos con claridad los grandes hitos del feminismo a nivel mundial y en el ámbito del Estado español; nos acerca también a figuras claves del pensamiento feminista y desmonta los prejuicios más habituales sobre nuestras intenciones. La exposición es para ir con tiempo. No hace falta que dejen los prejuicios en casa porque ese es uno de los objetivos de esta actividad: desmontarlos uno a uno.

Para las feministas ésta exposición es un homenaje. Todas y cada una de nosotras formamos parte de ese camino común, que se ha construido con nuestras pequeñas resistencias cotidianas, pero también con las vidas de todas nuestras muertas, que forman parte no sólo de nuestra memoria sino de nuestro día a día.

Gracias a todas por vuestra entrega. Seguimos adelante.

2015/04/26

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MADRID LE DEDICARÁ UNA CALLE A MANOLO TRILLO, FUNDADOR DE COGAM

Madrid le dedicará una calle a Manolo Trillo, fundador de COGAM.
Somos Chueca, El Diario, 2015-04-26

https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/madrid-le-dedicara-una-calle-a-manolo-trillo-fundador-de-cogam_1_6425906.html

Falleció en 1998 muy lejos de Madrid, pero el recuerdo de Manolo Trillo, cofundador del COGAM y el Comité Ciudadano Antisida de Madrid, sigue muy vivo. Diecisiete años después de su desaparición, el gran trabajo de este activista LGTB se verá reconocido con una calle, en un lugar aún por determinar de la ciudad de Madrid, que homenajeará su importante labor.

La Junta Municipal de Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado por unanimidad de todos los grupos (PP, PSOE, IU, UPyD) una propuesta presentada por Jorge Escobar García-Antón, del Grupo Municipal Socialista, interesado en asignar una calle de la ciudad de Madrid el nombre de Manuel Trillo, activista LGTB y fundador del Colectivo Gay de Madrid (COGAM).

La propuesta pedía que la calle estuviera ubicada en el barrio de Justicia, demarcación administrativa de Chueca, pero dada la dificultad de encontrar una vía disponible en esa zona se acordó, mediante enmienda transaccional, realizar gestiones superiores y especializadas en las que se tratará de buscar en otro barrio, espacio o lugar del callejero madrileño, la calle a la que asignar el nombre de Manuel Trillo.

Un merecido homenaje a un infatigable luchador
Manuel José Trillo Losa, conocido por todos como Manolo Trillo, nació en 1960 y falleció el 13 de febrero de 1998 en Bahía de Caráquez (Ecuador) víctima del VIH-SIDA. Una batalla que no consiguió ganar pero que sí se materializó, gracias a su espíritu de lucha, en un valiosísimo legado vital que ha pervivido a lo largo de los años. Los que le conocieron coinciden, de manera unánime, en señalar que fue una persona divertida, espontánea y de fuerte carácter, pero sobre todo luchadora.

Todas las causas, eran su causa: yonkis, chaperos y prostitutas, gitanos, inmigrantes, gays y lesbianas, portadores de VIH y enfermos de SIDA... y por ello trabajó intensamente por la información, la educación sanitaria, la prevención y la superación de los prejuicios que alimentaban los miedos y recelos hacia las personas con VIH-SIDA y otros colectivos marginales.

No tuvo la oportunidad –por poco– de beneficiarse de la vacuna contra la poliomielitis al nacer, lo que le dejó una pequeña minusvalía que le daba derecho a vender cupones de la Asociación de Promoción de Empleo al Minusválido y de la ONCE con los que se ganaba el sustento. A veces la utilizaba como herramienta para boicotear a algún conferenciante: le bastaba con colocar la “pata mala” sobre la mesa para que se hiciera el silencio. Una anécdota que evidencia su carácter transgresor y su continuo afán de superación.

De carácter rebelde, su vocación activista nació siendo aún muy joven, cuando comenzó a militar en grupos gais como AGAMA, se sumó a la coordinadora de Barrios y, ya en el año 1985, inició desde el Comité Ciudadano Anti-SIDA de Madrid y su grupo de auto-apoyo “El ciempiés” su férrea lucha por los derechos de las personas con VIH.

No le frenaron las dificultades para formalizar un contrato de alquiler ni las trabas administrativas, que obligaron a atender a la gente desde su propia casa al no tener un local. Durante esos dos años se ofreció a que su teléfono particular apareciera en los folletos de información y no dudó en descolgar el teléfono personalmente para tranquilizar a muchas personas angustiadas, romper silencios y acallar miedos sobre el Sida.

Un año más tarde, en 1986, se unió a Emilio Gómez Ceto y Rafael Luz Sánchez para crear la primera asociación homosexual madrileña. Un grupo al que llamaron Colectivo Gay de Madrid y que hoy conocemos como Colectivo LGTB de Madrid (COGAM). También estuvo en los movimientos de la teología de la liberación, fue cristiano de base y trabajó con Enrique de Castro.

Él mismo se definía así en una entrevista que le concedió al diario El País el 18 de marzo de 1987, donde quedan perfectamente claros sus valores y su filosofía de vida, bastante alejada de los estándares sociales y del entorno conservador en el que creció. En su día a día daba apoyo al colectivo LGTB, trabajaba como educador de calle de drogodependientes y profesionales del sexo y participaba activamente en el Comité Ciudadano Anti-SIDA:

«Soy cristiano y creyente, tenía vocación de cura, pero no de célibe, y resulta que te obligan a ambas cosas en el mismo lote. El hecho de salirme del seminario no me ha hecho cambiar de opinión. [...] Lo único que pasa es que me siento profundamente alejado de la Iglesia tal y como existe hoy, y supongo que ellos de mí. A ello hay que añadir que asumir mi homosexualidad me impedía seguir allí dentro y que a los que yo considero oprimidos y marginados ellos los consideran pecadores y degenerados. [...] Soy cristiano porque creo en la teología de la liberación; si no existiera ésta o San Francisco de Asís, no creería en la Iglesia. [...] Necesito realizar trabajos sociales y preocuparme por mis semejantes. No lo hago como una proyección del sacerdocio, sino como una labor normal y concreta de un cristiano de a pie. [...] Es muy difícil hablar de reinsertar a alguien en una sociedad que no tiene la cara muy limpia. La libertad política puede que haya llegado, pero la libertad sexual no».

Vivió intensamente el Madrid de ‘La Movida’, tratando de mejorar la sociedad de los 80, que apenas comenzaba a despertar del letargo de la Dictadura y a saborear su libertad. Libertades que se convirtieron en un arma de doble filo: la experimentación llevó a muchos a la adicción a las drogas y al contagio del VIH por intercambiar jeringuillas infectadas con el virus y mantener relaciones sexuales de alto riesgo sin protección.

Abiertamente homosexual y enfermo de VIH/SIDA, fue uno de los primeros en plantarle cara a la estigmatización social y aparecer en los medios de comunicación para hablar claramente de la enfermedad y la importancia de informar sobre la prevención y reivindicar una atención sanitaria y social pública, digna y de calidad.

No era solo un gay visible (lo que a mediados de los ochenta era ser valiente) sino que hablaba de que tenía SIDA, para lo que había que ser realmente valiente. Un papel que le hizo vivir en primera persona la discriminación, pero que supo aprovechar para que le recibieran personas del gobierno del entonces alcalde, Joaquín Leguina, y hasta el Ministro de Sanidad y Consumo de la época, Julián García Vargas, consiguiendo que se lanzaran campañas de información y prevención y se dotara de más recursos asistenciales a los enfermos.

Tras años de intenso trabajo, en 1993 emprendió un largo viaje que le llevó por diferentes países: México, Guatemala, Marruecos y Ecuador. En 1998, gravemente afectado por la enfermedad, su cuerpo no fue capaz de aguantar más y perdió la vida a sus 38 años de edad en Bahía de Caráquez (Ecuador) junto a su fiel compañero, gran amor y entregado amante: Gerardo Gutiérrez.

Con motivo del 25 aniversario de la creación del COGAM y coincidiendo con el 30 aniversario de la publicación de los primeros casos de SIDA, en junio de 2011 se le rindió un sentido homenaje como miembro fundador. Entre los actos conmemorativos, se organizó una exposición de las pinturas de su pareja (que fue pintor, dibujante y fotógrafo), en la que quedó al descubierto el lado más íntimo y personal de Manolo con sus pinturas y las semblanzas que le dedicaron amigos y compañeros.

 Y TAMBIÉN…
Manolo Trillo, el chico de la pícara sonrisa.
"El Corazón lleno de nombres", 2015-02-16

http://elcoraznllenodenombres.blogspot.com/2015/02/manolo-trillo-el-chico-de-la-picara.html

2014/06/15

ARTÍCULOS | Trujillo, Gracia | De la necesidad y urgencia de seguir queerizando y trans-formando el feminismo

Trujillo, Gracia [Universidad de Castilla-La Mancha] (2014) [06-15]. De la necesidad y urgencia de seguir queerizando y trans-formando el feminismo. Unas notas para el debate desde el contexto español. Ex aequo, 29, 55-67

Ed. digital: Open Access | Ex aequo
https://exaequo.apem-estudos.org/artigo/29-de-la-necesidad-y-urgencia-de-seguir-queerizando-y

[.es] En este texto analizo el surgimiento de las teorías y prácticas políticas feministas queer a finales de la década de los ochenta, y su crítica o nula recepción en el contexto español por parte de un sector importante del feminismo igualitarista, sobre todo a nivel académico e institucional. Este feminismo está anclado en un concepto culturalista de género que sigue sin cuestionar la diferencia sexual y la heteronormatividad, no reconociendo, todavía hoy, la existencia de otros sujetos con agencia y voz propias. Esto tiene una serie de implicaciones ético-políticas importantes, como la cancelación de los debates en torno a cuestiones como el trabajo sexual, o la violencia en parejas del mismo sexo, entre otras, y su reflejo en las políticas públicas de «género».

2003/10/20

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | DOLORES JULIANO: "EL ESTIGMA SOCIAL ES EL PRINCIPAL PROBLEMA DE LA PROSTITUCIÓN"

Dolores Juliano · Antropóloga y escritora: "El estigma social es el principal problema de la prostitución".
Mikel Muez | El País, 2003-10-20

https://elpais.com/diario/2003/10/20/paisvasco/1066678810_850215.html

Dolores Juliano, antropóloga, acaba de jubilarse como profesora de la Universidad de Barcelona. Nacida en Argentina y residente en España desde 1977, se especializó en la investigación de minorías étnicas y temas de género, y acaba de publicar el libro ‘La prostitución, el espejo oscuro’. Ha participado en Pamplona en un seminario sobre prostitución.

Pregunta. ¿Por qué dice que el estigma es más dañino para las prostitutas que su actividad?
Respuesta. El estigma es una marca externa a partir de la cual se determina una conducta social respecto a una persona o grupo. Es lo que ocurre con las personas que se dedican al trabajo sexual. Por el hecho de dedicarse a ello la sociedad considera normal privarles de determinados derechos, se les desvaloriza como personas y ese prejuicio las estigmatiza. Tiene una función represiva.

P. ¿Hasta el punto de constituir su principal problema?
R. Sí. La prostitución, desde el punto de vista laboral, no es peor que otras actividades que pueden ejercer personas con escasa formación o posibilidades laborales. La prohibición no es ninguna solución. Recordemos que más del 80% del paro registrado es paro femenino. Otros trabajos tradicionalmente femeninos, la limpieza, el cuidado de los niños, enfermos, ancianos, siguen estando mal pagados y carecen de contratación. La prostitución es uno más entre los muchos trabajos pesados y mal pagados. Se diferencia de ellos en que está un poco mejor pagado y mucho peor visto porque están estigmatizadas.

P. ¿Se puede superar ese estigma?
R. Hay que tender puentes que permitan expresarse a las personas que se dedican a ello, que recuperen el derecho a hablar y que se les interrogue con la misma seriedad y respeto que a personas de otras profesiones.

P. ¿La legalización de la prostitución aportaría ventajas?
R. Sí, porque la ilegalidad genera indefensión. La prostitución existe. Si no se reconoce su existencia se genera un margen de arbitrariedad en términos policiales y sociales y se impide a las mujeres defenderse.

P. ¿El término reinserción es aplicable a las prostitutas?
R. No nos gusta ese término. No son delincuentes.

1997/06/14

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | UN CONDUCTOR HUYE TRAS ARROLLAR TRES VECES A UNA TRANS EN LA CASA DE CAMPO

Un conductor huye tras arrollar tres veces a un travestido en la Casa de Campo.
Luis Fernando Duran | El País, 1997-06-14

https://elpais.com/diario/1997/06/15/madrid/866373855_850215.html

J. L. B., un travestido de 34 años que ejercía la prostitución en la Casa de Campo, se encontraba anoche en estado de coma en la unidad de cuidados intensivos del hospital Clínico después de ser atropellado tres veces durante la madrugada del sábado por un coche que huyó, según informó el Samur. La víctima sufre un politraumatismo severo, fracturas costales múltiples, traumatismo craneoencefálico, aplastamiento de vértebras y fractura del pubis. Su estado es muy grave, en opinión de los médicos del centro sanitario. Varios travestidos explicaron ayer que J. L. B. se encontraba de pie en la carretera que bordea el lago de la Casa de Campo. Un coche, del que no se han facilitado detalles, le arrolló a unos setenta kilómetros por hora. El travestido volvió a ser arrollado dos veces cuando intentaba levantarse del asfalto, según declaró la víctima a los médicos del Samur camino del centro sanitario.

No es el primer ataque que sufren los travestidos de esta zona. Según aseguraron a la policía, en las madrugadas de los fines de semana son víctimas de atropellos y ataques por parte de algunos conductores. Para defenderse de estos agresores nocturnos, numerosos travestidos de la Casa de Campo llevan piedras en los bolsillos.

Por otra parte, una prostituta y el hombre que la acompañaba fueron ingresados en los hospitales Gregorio Marañón y La Paz, respectivamente, tras ser brutalmente golpeados por un desconocido a las 5.30 del sábado en la calle de Francisco Gervás, en el distrito de Tetuán. El agresor, un individuo de gran corpulencia, según afirman los heridos, rompió la dentadura a la mujer. El hombre tenía dos fracturas en la cara.

1996/07/13

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | UNA TRANS ES APUÑALADA EN LA CASA DE CAMPO

Un travestido es apuñalado en la Casa de Campo.
Paz Álvarez | El País, 1996-07-13

https://elpais.com/diario/1996/07/14/madrid/837343464_850215.html 

Un hombre fue detenido el pasado jueves, acusado de intentar asesinar a un travestido en la Casa de Campo, aseguraron ayer fuentes de la Jefatura Superior de Policía. El arrestado es Pedro R. T., de 31 años y profesor de gimnasia, según confesó a la policía en el momento de su detención. Los hechos ocurrieron sobre las once de la noche del pasado día 1. El presunto agresor se dirigió en coche a una de las zonas de la Casa de Campo donde habitualmente se ejerce la prostitución, y una de las áreas menos vigiladas por la policía.

El calor apretaba y la noche acababa de comenzar. Pedro R. T. se fijó en uno de los travestidos que se apostaban a un lado de la carretera y contrató sus servicios sexuales. Tras apalabrar el precio, ambos se enzarzaron en una violenta discusión que acabó en sangre. Pedro R. T. golpeó a su víctima y le asestó una puñalada, según la policía. Después puso en marcha su vehículo, enfiló de nuevo la oscura carretera y se dio a la fuga.

Tras denunciar los hechos, la policía localizó días más tarde el coche del presunto agresor en una calle del centro de la ciudad. El pasado jueves fue detenido y permanece a la espera de pasar a disposición judicial acusado de homicidio frustrado.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...