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1993/03/08

DOCUMENTACIÓN | CINE | 'TACONES LEJANOS', DE ALMODÓVAR, LOGRA UN CÉSAR Y CYRIL COLLARD, CUATRO PREMIOS PÓSTUMOS

'Tacones lejanos', de Almodóvar, gana el César a la mejor película extranjera del año.
El cine francés otorga cuatro premios póstumos a Cyril Collard.
Octavi Marti | El País, 1993-03-08
https://elpais.com/diario/1993/03/09/cultura/731631609_850215.html 

Los Premios César que concede la profesión cinematográfica francesa han coronado, en su 18a edición, a las películas ‘Tacones lejanos’, de Pedro Almodóvar, en la categoría de mejor producción extranjera, y ‘Les nuits fauves’, de Cyril Collard, como mejor cinta francesa. Almodóvar y la actriz Victoria Abril estuvieron ayer en París para recoger las estatuillas. Collard, un joven cineasta que falleció el pasado viernes de sida, logró con su primera y única obra el reconocimiento por su labor y por su aproximación cinematográfica al difícil tema de la vivencia de su propia enfermedad.

El cineasta español subió al escenario acompañado de Victoria Abril y agradeció el galardón a "los miembros de la Academia, especialmente a los que me han votado". Por su parte, Victoria Abril ha destacado que, una vez más, los profesionales galos "han preferido una película europea frente a las americanas", decisión que celebraba. ‘Tacones lejanos’ competía con ‘Maridos y esposas’, de Woody Allen; ‘The Player’, de Robert Altman; ‘Regreso a Howards End’, de James Ivory, y ‘El amante’, del francés Jean-Jacques Annaud pero rodada en inglés. La actriz española ha querido también asociar a Marisa Paredes al éxito de este filme que en Francia ha conseguido magníficas recaudaciones y el país en el que, en palabras de su director, "ha sido mejor comprendido que en ningún otro lugar".

El gran triunfador de la noche ha sido ‘Les nuits fauves’, que ha conseguido cuatro galardones, los correspondientes al mejor filme, mejor montaje, mejor esperanza femenina -Romane Bohringer- y mejor primera película. Su director, Cyril Collard, ha muerto tres días antes de la ceremonia, víctima del sida, y su ausencia ha pesado a lo largo de una fiesta que, como cada año, ha homenajeado a las grandes figuras del cine desaparecidas en el transcurso de la temporada anterior pero que no estaba preparada para asumir la muerte tan reciente de un hombre de 35 años.

Un grito de amor
Para la productora de ‘Les nuits fauves’, la película hay que recordarla como "un grito de rabia, libertad y amor". Hasta el momento el filme ha cosechado más de 500.000 espectadores sólo en París, convirtiéndose en la película emblemática de una generación. ‘Les nuits fauves’ es una historia en gran parte autobiográfica. En ella se narran los amores tormentosos entre Jean y Laura, seropositivo y bisexual él, enamorada fiel ella, que viven con especial dramatismo una historia de amor marcada por la muerte.

Esta edición de los ‘cesars’ ha estado también marcada por ser, casi con toda seguridad, la última a la que asiste en su actual condición de ministro de Cultura Jack Lang. Dos hombres de cine, el sobrino de François Mitterrarid y el hermano de uno de los candidatos de la derecha -François Leotard- al puesto de primer ministro, han bromeado sobre ello, sobre las elecciones y sobre la necesidad de que el cine aprenda a escapar a los vaivenes políticos.

La fiesta ha estado influida también por las protestas laborales. En el exterior del teatro, en la avenida Montaigne, un grupo de profesionales protestaba contra el proyecto de demolición de los estudios de Villancourt, en los que se sonoriza más del 50% de la producción francesa y en cuyos platós se construyen los decorados de parte de las obras que, año tras año, intentan ganarse el favor del público francés y garantizan la relativa buena salud de la industria europea que mejor logra sobrevivir a las modas de Hollywood. También, en el momento en que Victoria Abril entregó el premio como mejor director a Claude Sautet, por ‘Un coeur en hiver’, subió al estrado un desconocido para lamentarse de la situación de los actores. La emoción y el muy tranquilo comportamiento de los presentadores han acabado por interrumpir su alegato.

Una gran actriz
Para ‘Indochina’, que ya ha ganado en Estados Unidos premios previos a los ‘oscars’, ha sido, sobre todo, la coronación a la mejor actriz, en este caso para Catherine Deneuve, que ha querido que su carrera quedara asociada a los nombres de Derny, Truffaut y Buñuel. La fotografía, el sonido, los decorados y la mejor actriz secundaria de ‘Indochina’ también han sido considerados como los mejores del año. Un premio sorpresa ha recaído en Claude Rich. En ‘Le souper’, de Edouard Molinaro, encarna a Talleyrand, en una obra histórica centrada en la crisis de la aventura napoleónica.

Los ‘cesars’ mantienen respecto a sus homólogos americanos una serie de diferencias significativas. De entrada, no menosprecian los premios técnicos al no considerarlos como un aperitivo. Luego porque quieren citar siempre a los personajes internacionales que mueren cada año, desde el hindú Satjait Ray al gran Joseph Leo Mankiewicz pasando por la Arletty heroína del cine de los años treinta y cuarenta. Néstor Almendros, Eddie Constantine, Anthony Perkins, Audrey Hepburn o Franco Brusati han sido recordados, así como Serge Daney, crítico de cine muerto de sida.

1992/09/13

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE DE SIDA EL ACTOR ANTHONY PERKINS

Muere de sida el actor Anthony Perkins.
El protagonista de 'Psicosis' redactó un comunicado confesando su enfermedad antes de morir.
Agencias | El País, 1992-09-13
https://elpais.com/diario/1992/09/14/cultura/716421614_850215.html

Anthony Perkins falleció en su casa de Hollywood acompañado por su mujer, Berry Berenson, y sus dos hijos: Osgood, de 18 años, y Elvis, de 16. La portavoz que anuncio la muerte del actor, Leslee Dart, no quiso decir desde cuándo padecía la enfermedad ni cuándo contrajo el virus del sida. Muy reservado en su vida privada, incluso misterioso dentro del extravertido mundo de Hollywood, Perkins trató de guardar hasta el final el secreto de su enfermedad, desvelándolo únicamente a través de un comunicado personal preparado muy pocos días antes de su muerte. En este comunicado, leído tras el fallecimiento por Leslee Dart, se muestra el desencanto de Perkins con la industria de Hollywood. "Elegí no decirlo [que padecía sida] porque, parafraseando ‘Casablanca’, no es que yo sea muy noble, pero no lleva mucho tiempo darse cuenta de que los problemas de un viejo actor no valen ni un puñado de alubias en este mundo desquiciado". Respecto a su experiencia con el sida, el comunicado añade: "Hay muchos que creen q e esta enfermedad es una venganza de Dios, pero yo creo que fue enviada para enseñar a la gente cómo amarse y comprenderse, y para tener compasión por el prójimo. He aprendido más sobre el amor y la comprensión humana entre la gente que he encontrado en esta gran aventura en el mundo del sida que en el asesino y competitivo mundo en el que he malgastado mi vida".

La muerte de Perkins se suma a la lista de actores de Hollywood y estrellas del mundo del espectáculo víctimas del sida, entre ellos el actor Rock Hudson, el artista de variedades Liberace, el cantante de pop Freddie Mercury, el actor Brad Davis y el coreógrafo Michael Bennett. El protagonista de 'Psicosis' confesó en numerosas entrevistas que había mantenido relaciones homosexuales a lo largo de su vida y que no logró relacionarse sexualmente con una mujer hasta los 39 años. La fotógrafa Berry Berenson, con la que se casó en 1973, es hermana de la actriz Marisa Berenson.

Vitaminas y agua
En marzo de 1990, la revista sensacionalista ‘National Enquirer’ publicó que el actor padecía sida, noticia de la que no se hizo eco ni un solo medio de comunicación norteamericano de los considerados serios. El representante del actor, Bob Gersh, dijo entonces que esa información era "rotundamente falsa". Según la revista, Perkins trató "desesperadamente" de mejorar su salud a base de vitaminas y agua mineral purificada.

Producto de una infancia atormentada, la carrera cinematográfica de Perkins estuvo marcada por papeles en los que afloraban los aspectos más oscuros de la naturaleza humana, en particular a partir de ‘Psicosis’ (1960), de Alfred Hichtcock, película que le dio fama internacional y que tuvo tres continuaciones, una de ellas dirigida por él mismo. En esas películas, como en la vida, el actor se mostraba tenso, reprimido, un hombre de pocas palabras.

Perkins ganó el premio al mejor actor en el Festival de Cannes por su papel junto a Ingrid Bergman en el filme de 1960 ‘Good bye again’, y trabajó en películas como ‘Catch 22’, ‘La década prodigiosa’, ‘Asesinato en el Orient Express’ y ‘La pasión de China Blue’.

Víctima de su madre
La esquizofrenia maternofilial dio lugar a escenas inolvidables en 'Psicosis', convirtió este título en una película de culto y a Norman Bates en uno de los grandes personajes de la historia del cine. En la vida real, la relación del actor que representó a Bates, Anthony Perkins, con su madre, también fue tormentosa. Lo reconoció el actor al final de su vida en una entrevista publicada por la revista ‘People’.

En ella confesó con candidez el tormento psicológico que sufrió por ser hijo único del actor de teatro y de cine Osgood Perkins. Durante su infancia, recordó, su padre viajaba frecuentemente por motivos profesionales y el niño Perkins, que se quedaba en la casa familiar de Manhattan (Nueva York), creció "anormalmente" próximo a su madre, Janet, sintiendo celos de su padre cada vez que regresaba a casa.

El niño deseó la muerte de su padre y, repentinamente, cuando tenía cinco años, Osgood Perkins falleció de un ataque al corazón, dejando a su hijo con un sentimiento de culpa que envenenó la relación con su madre. Ésta, que tenía la costumbre de acariciarle demasiado, se convirtió en una fuente de temor. La inestabilidad emocional, la paranoia y el miedo sólo se detuvo, según Perkins, con su relación con Berry Berenson, con la que se casó a los 41 años.

Con el pavor a cuestas.

Casimiro Torreiro | El País, 1992-09-13

https://elpais.com/diario/1992/09/14/cultura/716421613_850215.html

"El mejor amigo de un joven es su madre", decía con esa cara de niño bueno que ocultaba la locura en su filme más inquietante, el definitivo, ese 'Psicosis' que hizo más por su carrera que todos los títulos que rodó antes y después. Por él se le recordará siempre, y no por las penosas continuaciones que perpetraron Richard Franklin en 1983 y él mismo, tras la cámara, en 1986, y que le tuvieron inevitablemente como protagonista. Norman Bates era ya un cadáver cinematográfico y, es bien sabido, a los cadáveres hay que dejarlos en paz. Como a las madres. Al igual que Jason Robards, Diana Barrymore, Peter y Jane Fonda y tantos otros, Tony Perkins era hijo de un Hollywood irrepetible. Nació en 1932, de padre actor que habría de dejarlo huérfano con sólo cinco años. Osgood Perkins fue entre el mudo y el sonoro un secundario que trabajó con directores como William Keighley, Howard Hawks (‘Scarface’), John Cromwell o George Cukor, quien, por cierto, fue el primero en conceder a un entonces joven Anthony su ocasión en el cine. Era 1953, y en 'The actress' habría de compartir cartel nada menos con Spencer Tracy, Jean Simmons y Teresa Wright, en una película que no le dio grandes satisfacciones.

Mirada huidiza
Pero ya desde entonces dejó constancia de sus cualidades. Un físico desgarbado, una interpretación contenida y la mirada perpetuamente huidiza fueron las características que le ayudaron a convertirse en lo que entonces más buscaba Hollywood: un héroe adolescente con problemas, quebradizo e introvertido. De ahí ya no salió casi nunca: en ‘La gran prueba’, por ejemplo, su primera película importante, William Wyler lo hizo el angustiado hijo de la familia cuáquera que, con Gary Cooper al frente, se niega a tomar partido en la Guerra de Secesión. No es de extrañar que sus cualidades lo llevasen a protagonizar, en 1962, la versión de ‘El proceso’ que rodó el gran Orson Welles y que tuvo en él a un sobrecogedor Joseph K., tan alucinado, tan desorientado como quiso Kafka en su novela.

Pero todos estos rasgos que hicieron de Perkins un actor encasillado no eran ni una máscara ni el producto de un método de interpretación. Eran simplemente las huellas públicas de una personalidad tan aterrorizada como sus personajes, un hombre que buscó en el alcohol, las drogas y los escarceos homosexuales una paz que sólo habría de darle el umbral de la vejez.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...