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2023/02/22

DOCUMENTACIÓN | CINE | 'LAS BUENAS COMPAÑÍAS', LA PELÍCULA SOBRE LAS FEMINISTAS DE ERRENTERIA QUE AYUDABAN A PASAR LA MUGA PARA ABORTAR

Itziar Ituño en una secuencia de 'Las buenas compañías' //

La película sobre el movimiento de Errenteria que ayudaba a mujeres a pasar la muga para abortar dignamente competirá en Málaga

'Las buenas compañías', dirigida por Sílvia Munt, llegará el 5 de mayo al circuito comercial
Harri X. Fernández | Noticias de Gipuzkoa, 2023-02-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/cultura/2023/02/22/pelicula-movimiento-errenteria-ayudaba-mujeres-6484777.html 

La película ‘Las buenas compañías’, que la catalana Sílvia Munt rodó en Errenteria el pasado verano, competirá en la Sección Oficial del Festival de Cine de Málaga, que se celebrará entre el 10 y el 19 de marzo. Así lo han dado a conocer este miércoles Irusoin y Oberon Media, las productoras de este largometraje protagonizado por Alicia Falcó, Itziar Ituño y Elena Tarrats, y en la que también participan María Cerezuela, Ainhoa Santamaría e Itziar Aizpuru, entre otras.

‘Las buenas compañías’ es un largometraje inspirado por hechos reales que cuenta la historia de un grupo de mujeres de Errenteria que en la década de los 70 y los 80 ayudaron a pasar la muga a mujeres que deseaban abortar de forma digna. “Después de 44 años, muchas reivindicaciones de esa época se hacen aún necesarias. Vivimos en un mundo donde la mujer y sus libertades han dado un paso incuestionable, pero no hay que olvidar de dónde venimos, lo que costó llegar hasta donde nos encontramos y lo fácil que puede ser desandado lo conseguido”, ha afirmado la realizadora catalana en una nota remitida a los medios.

La historia se ambienta en los meses de verano de 1976. Alicia Falcó interpreta a Bea, una joven de 16 años que colabora con un grupo de mujeres para visibilizar la causa feminista y lograr la aprobación del derecho al aborto. Durante esos meses de militancia, Bea entablará amistad con Miren (Elena Tarrats), una chica algo mayor que procede de una familia de clase acomodada. Tras su paso por el festival de Málaga, ‘Las buenas compañías’ se estrenará en el circuito comercial el próximo 5 de mayo, de mano de la distribuidora Filmax.

2016/01/06

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | MICHEL FOUCAULT EN TIEMPOS VIOLENTOS

Michel Foucault en tiempos violentos.
La Biblioteca canónica de la Pléiade reedita los trabajos esenciales del filósofo.
Patricia de Souza | El País, 2016-01-06
https://elpais.com/cultura/2016/01/05/babelia/1452011590_305374.html 

Michel Foucault muere en el hospital parisino de la Salpetrière. Estamos en 1984 y los primeros indicios sobre su fallecimiento son dudosos, más tarde se confirmará que ha muerto de una enfermedad hasta entonces poco conocida, el Sida.

Militante, agitador de masas, vive hasta entonces bajo la máxima de que no basta con pensar, hay que pasar a la acción, y él, como filósofo, lo hace convertido en esa “caja de herramientas” de la que hablaba Deleuze, dispuesto a apoyar los movimientos de rebelión que se sublevan contra la maquinaria estatal que asfixia al individuo.

Foucault, cuyos trabajos esenciales reedita ahora la Biblioteca canónica de la Pléiade, se va a instalar en el centro de un debate filosófico por la libertad, el cuerpo y la persona. O el cuerpo y el deseo. Este debate se desarrollará en medio de la sociedad “bien pensante” de su época exponiendo a los sistemas políticos a un análisis sobre el abuso de poder y el exceso de vigilancia.

Con ‘Vigilar y castigar’ (1975), esta reflexión abarca los sistemas penitenciarios y la prisión como un “dispositivo”, una tecnología política que domina el cuerpo a la sombra de los reglamentos. Hay que tener en cuenta de que una de las ideas principales de Foucault fue mostrar lo que llamó “juegos de verdad”, que serían los entramados en torno a lo que es una “subjetivación”, la construcción de un sujeto a través de las diferentes técnicas de objetivación, que sean discursos, supersticio8nes o costumbres.

Justamente, mucho se le ha reprochado a Michel Foucault el hecho de renunciar a la verdad al mostrar un sujeto alienado, de diferentes máscaras, sometido a esa historia de los sistemas y de pensamiento como una historia del poder. Es cuando empieza ese deseo de construir desde los “restos”, como un arqueólogo que interroga los valores de verdad y falsedad, y a través del vagabundeo de la verdad que simboliza la fragilidad de la propia existencia, que empieza a construir lo que el llamó “episteme”, relación entre distintos discursos científicos de una época.

Para Foucault el saber es una voluntad no separada del deseo. Es también ese traqueteo de la batalla con las palabras, de su necesidad de identidad con las cosas, comprendiendo quizás que hay una relación imposible de resolver: al pensar representamos el mundo, pero nunca dejamos de ser “ese mundo”. Esa posesión, que es como el ruido de batalla, es constante. Empieza la construcción de una nueva subjetividad, más honesta y menos totalitaria.

Ya en su primer libro más conocido, la ‘Historia de la locura en la edad clásica’ (1961), toca la evolución de los sistemas de vigilancia e instala la duda sobre la noción de lo que se considera como "normal" y los escenarios donde ciertas nociones son tomadas como verdades duraderas. Este libro es también una dura crítica al funcionamiento de las instituciones médicas y el uso del saber médico como instrumento de poder.

En ‘Las palabras y las cosas’ el análisis del lenguaje lo lleva a hacer una epistemología de iconos y símbolos, el lenguaje constituido en una problemática frente al deseo (el centro de la reflexión de Jacques Lacan), la liberación y la valorización de la palabra de los oprimidos, inversión de poderes para extraerlos a su mudez irremediable. "El trabajo de un intelectual", nos dice Foucault, "no es modelar la voluntad política de los otros, es, a través de los análisis que hace en los campos que son los suyos, interrogar las evidencias y los postulados, sacudir los hábitos, las formas de hacer y de pensar, disipar las familiaridades adquiridas, retomar la medida de las reglas y de las instituciones, y a partir de esa re-problematización (donde se juega su oficio de intelectual) participar en la formación de una voluntad política".

No hay nada más apasionante que leer la ‘Historia de la sexualidad’ (1976) para ir descubriendo cómo, a partir del siglo XVIII, ésta se convierte en el principal interés de una gobernabilidad bio-política. Un ejemplo, los diferentes términos que se usaron para designar la homosexualidad, inscrita por K.H Ulldirchs, jurista de Hanovre, en el registro médico de las perversiones y en el marco de una medicina social. La categoría de “homosexual” fue inventada tardíamente, después de considerarla como “un cierto tipo de prácticas sexuales” (la sodomía), condenables. Pero, el individuo homosexual, no existía como tal.

El análisis de estos distintos discursos en torno al tema del cuerpo han sido el nicho para la Teoría de género, el género como ‘perfomance’ del propio cuerpo (como escenario), forma de actuación social que se toma de los modelos que la sociedad propone como normales. La sexualidad será un objeto de control demográfico en medio de la economía capitalista que surge a comienzos del siglo XIX, la que considera al cuerpo como valor de producción y fuerza de trabajo. Hay que leer este libro para entender cómo los asilos son también templos arquitectónicos de modelos morales.

Al poner el cuerpo biológico en el seno de la práctica histórica, Foucault abre la vía a una forma de historia de la resistencia y de la subjetivación, una forma fenomenológica que abarca el momento histórico y las condiciones de vida del individuo: “…la locura simboliza una inquietud mayor en el horizonte de la cultura europea, hacia finales de la edad media. La locura y el loco se convierten en personajes mayores en su ambigüedad: amenaza y burla, vertiginosa burla del mundo, y lamentable ridículo de los hombres”. El Quijote sería una figura emblemática de la sinrazón como la aventura de la comunidad humana. Además de haber interrogado la razón a través de la locura, interrogó también nuestros sistemas de vigilancia a través de la tipología del crimen, lo que es marginal, inquietante y misterioso.

El crimen (o la criminalidad supuesta) es un tema importante en nuestro tiempo, puesto que el discurso sobre la seguridad y la vigilancia se agudiza debido a una explosión demográfica, o la reciente crisis de los refugiados. ¿Hasta qué punto todos estos discursos sobre el peligro que representan los emigrantes, tan seductores para el discurso político, no se apropian de algunos dispositivos que circulan en el ambiente?

Foucault, que siempre decía que se desplazaba como un cangrejo, sin seguir la linealidad del discurso cartesiano, descubrió siempre esos “momentos de una verdad”, sus condiciones sociales y sus limitaciones, tal como lo dijo en su historia de la sexualidad: “Cada configuración de ésta (que sea historia de la sexualidad, de la enfermedad, o de la locura) dotada de conceptos e instrumentos de sistemas de pensamiento específicos que mantienen relaciones con instancias políticas, económicas y sociales”.

Hay también mucha poesía en Foucault, porque ese hombre que frecuentaba el mundano ruido del París (bares y discotecas libertinas) y que se desplazaba en bicicleta hasta la biblioteca nacional de la calle Richelieu, nos ha hecho ver aquella ‘Nave de los locos’, “extraño barco ebrio que corre por las aguas calmas del río, con sus figuras insensatas y burlescas”, como un maestro del claroscuro, a manera de un cuadro de Goya, donde la razón produce sus monstruos.

Con un discurso político sobre la sexualidad de plena actualidad, el matrimonio homosexual es uno de ellos, el pensamiento de Foucault vuelve a cobrar vigencia, pero no en el sentido quizás que él esperaba, la sexualidad como una forma de utopía, proyecto individual de libertad fuera de las normas, sino como un discurso conformista donde se indexa el poder. La pregunta más importante concierne a la idea actual de qué es la libertad en un mundo dominado por la guerra y la amenaza climatológica, la renuncia a la acción política (el apolitismo de los jóvenes) y una forma de poder ideológico globalizado: el consumo. El tema de las libertades individuales, del compromiso de los intelectuales, de sus alcances y sus límites, etc., es ese ángel oscuro que abre sus alas mientras dormimos.

2015/06/30

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | CÓMO SE CONSIGUIÓ EL MATRIMONIO IGUALITARIO

Cómo se consiguió el matrimonio gay.
La conjunción de activistas y políticos logró la aprobación de una ley pionera. El éxito comenzó al superar la idea de que bastaba una regulación de parejas de hecho.
Emilio de Benito | El País, 2015-06-30
https://elpais.com/politica/2015/06/25/actualidad/1435243061_680818.html 

En diciembre de 2002, Pedro Zerolo dio una entrevista a El País con motivo de su reelección como presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Al acabar la exhaustiva conversación –dos horas de grabación; Zerolo siempre fue un chorro de ideas- llevó al periodista hasta una mesa de trabajo en su despacho de abogados del paseo de Rosales de Madrid. Sobre ella, desparramados, decenas de folios, impresiones del BOE y fotocopias de códigos marcados y subrayados. En el ‘off the record’ (las declaraciones que se hacen pactando que no se van a publicar), Zerolo, orgulloso, explicó aquellos papeles: “Son el futuro. Las más de 60 leyes que estamos revisando para cuando se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

No dijo “si se aprueba”. No hubo condicional. Lo expresó como una certeza. Y una novedad. El activismo LGTB vivía tiempos convulsos. No hacía tanto, recuerda Miguel Ángel Fernández, entonces miembro de grupo LGTB del PSOE y secretario del Colectivo Lambda de Valencia, y posteriormente coordinador de la secretaría de Movimientos Sociales del PSOE cuando la dirigió Zerolo, que el objetivo más realista del movimiento era conseguir una ley de parejas de hecho que reconociera derechos básicos (herencia, pensión, acceso a la sanidad) a las uniones del mismo sexo.

Era el camino que se ofrecía entonces. Cataluña había aprobado su ley de parejas en 1998, y después llegaron las de Aragón, Navarra, País Vasco, y hasta comunidades gobernadas por el PP, como la valenciana y Madrid, hicieron las suyas. Además, en 1999 Francia aprobó su contrato de unión civil (PACS), poniendo las bases de lo que todos los participantes en esta historia no dudan en calificar ahora como “un matrimonio de segunda”, pero que, a principios de este siglo, parecía un avance enorme. “En 1991 y 1992, cuando empezamos a militar, bromeábamos sobre que nuestros hijos o, más probablemente, nuestros nietos, verían la legalización del matrimonio igualitario”, dice Toni Poveda, expresidente de la FELGTB.

Los últimos años del siglo XX apuntaban a que, después de siglos discriminados, gais y lesbianas se conformarían con una ley de parejas. De hecho, como recuerda Fernández, en 1997 y 1998 hubo dos manifestaciones en Madrid –“eran en febrero y pasábamos mucho frío”- pidiendo esa ley. No fueron tan multitudinarias como las del Orgullo, que desde 1995 a 2000 habían pasado de la pequeña marcha de decenas de activistas a congregar a miles de personas (ya se hablaba de 500.000 o más), pero sí fueron significativas.

Aquella reclamación tuvo su reflejo en las Cortes. Hasta cinco propuestas se presentaron durante las legislaturas de mayoría del Partido Popular (1996-2004), y el propio partido que dirigía José María Aznar llevó la suya en 1997, que no se llegó a votar. Fue la punta del iceberg de un interés del PP por orillar un problema que crecía por momentos, y que causaba una profunda división entre sus votantes y diputados. El veterano activista Jordi Petit, de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y ex secretario general de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gais (ILGA), relata cómo fue llamado dos veces a La Moncloa, sede de la presidencia del Gobierno, una durante cada una de las dos legislaturas de Aznar. “Fueron encuentros muy discretos, sin ninguna publicidad. Me llamaron para intercambiar opiniones, y ni me pagaron el tren”, recuerda. Él mismo, a través de aquellos encuentros, refleja el cambio de las aspiraciones de la población LGTB. “En el primer encuentro con los asesores de Aznar, pedimos una ley de parejas estatal que reconociera las relaciones de afectividad análogas a la del matrimonio con independencia de su orientación sexual”, recuerda Petit. Aquella fórmula, la de “relación análoga al matrimonio”, había sido acuñada por una abogada, María José Valera, que consiguió por primera vez que se indemnizara como si fuera el viudo a la pareja masculina de un hombre muerto en accidente de tráfico, cuenta Petit. “Más tarde se usó en la ley de arrendamientos urbanos de 1992”, y se mantuvo después.

Pero el propio Petit admite que cuando en la segunda legislatura (2000-2004) le volvieron a llamar, ya la coordinadora catalana había decidido que “no aceptaría leyes gueto”. “Teníamos claro que no entraríamos en una ley de segunda”. La calle ya pedía el matrimonio sin ambages, y que el PP al final no hiciera nada al respecto “fue una suerte”, reflexiona ahora Petit. “No queríamos un sucedáneo, tenía que ser matrimonio sí o sí. Algunos decían que el matrimonio no iba a salir jamás, pero luego se vio que el PACS francés fue un tapón que no reconocía la afectividad y era solo un contrato que, además, dejaba fuera aspectos como la posibilidad de adquirir la nacionalidad de la pareja o la adopción, y han tardado 15 años en regular el matrimonio igualitario”, añade.

Con ese bagaje, el congreso de la FELGTB de 2002 fue una “refundación orientada a la lucha por el matrimonio”, afirma Beatriz Gimeno, quien era presidenta de la asociación cuando se aprobó la ley. Pero hicieron falta una serie de cambios para que esa meta se viera con realismo.

El primero fue la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en 2000 en el congreso del PSOE que le nombró secretario general. El expresidente tuvo una madrina en Trinidad Jiménez, la misma que ofreció a Zerolo ir en su lista para el Ayuntamiento de Madrid en 2003, con lo que dio el salto desde el activismo en los movimientos sociales al de la política formal. “Le presenté a Zapatero a raíz de su entrada en el Ayuntamiento. No cabe duda de que Pedro era muy simpático y tenía mucho liderazgo. Le nombré portavoz de Medio Ambiente para que se construyera un perfil más allá del activismo LGTB, pero él nunca renunció a él. Zerolo participó mucho en la campaña, y, cuando Zapatero le conoció, quedó convencido”.

Nadie duda de aquel flechazo –el propio Zapatero ha admitido que aceptó la necesidad de esa ley por Zerolo-, pero no todo fue cuestión de simpatía. Gimeno cuenta que “al poco de ganar Zapatero el congreso”, fueron convocados a Ferraz, la sede del PSOE en Madrid. “Lo difícil fue convencerle de que pasara de una ley de parejas a la de matrimonio. Cuando nos vimos con él en un sótano de Ferraz al poco de ser elegido, gracias a Leire Pajín, en aquel momento secretaria de Movimientos Sociales del partido, no lo tenía muy claro. Pero hablamos mucho y él dijo que le habíamos convencido y que lo iba a meter en el programa”. Gimeno, que es actualmente diputada autonómica en Madrid, elegida en las listas de Podemos, cree que, en parte, fue relativamente fácil ganar su apoyo “porque nadie pensaba que fuera a ganar” en las próximas elecciones. “Pero una vez metido en el programa él se lo creyó, y nunca más temí por el proceso”, afirma. Jiménez va más allá en la importancia de que Zapatero estuviera convencido: “Con otros líderes del PSOE de entonces la ley no habría salido”, asegura.

Aquel apoyo político fue reforzado con el de otros partidos de izquierda, como IU. “A ellos también tuvimos que convencerles. Su reparo era que decían que casarse era conservador. En una reunión, una diputada me preguntó muy agresiva que por qué queríamos casarnos. Tuve que contestarle que ella se había casado ya tres veces”, cuenta Gimeno.

La lucha en los despachos no les hizo perder la de la calle. En octubre de 2003 los activistas escenificaron su apuesta y acudieron a los registros civiles de Madrid y Valencia a pedir casarse. Contaban con el rechazo, afirman Poveda y Fernández, pero aquella protesta fijó el objetivo. Y, también, dejó dos fotos simbólicas de los protagonistas símbolo de ese cambio. En Madrid, Zerolo, su novio, Jesús Santos, y la pareja formada por Gimeno y Boti García llevaron como testigos a las portavoces del PSOE, Trinidad Jiménez, y de IU, Inés Sabanés. En Valencia, a Fernández y Poveda les acompañaron Carmen Montón (PSOE) y el portavoz de L'Entesa en las Cortes Valencianas, Ramón Cardona.

“Eso fue antes de que fuera diputada nacional”, comenta Montón. Ella formó parte de “una casualidad” que, cuando el PSOE ganó las elecciones de 2004, llevó a buen término la promesa del programa electoral de modificar el Código Civil “a fin de posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el ejercicio de cuantos derechos conlleva, en igualdad de condiciones con otras formas de matrimonio, para asegurar la plena equiparación legal y social de lesbianas y gais”.

Montón –“una joven de 29 años sin conocimientos jurídicos”, como ella misma se define- se hizo cargo de la portavocía en la Comisión de Igualdad, y Zerolo de la secretaría de Movimientos Sociales en la ejecutiva del PSOE. “Yo era muy atrevida. Convencimos al portavoz del grupo, que era Alfredo Pérez-Rubalcaba, para presentar una proposición no de ley por parte del grupo parlamentario. Bono expresó dudas respecto a la adopción, pero luego nos apoyó”, cuenta. Fernández afirma que fue el propio Zerolo quien pidió a Rubalcaba y a Zapatero ese nombramiento para una diputada joven que se estrenaba esa legislatura, porque quería tener una aliada. Aun así, convencer a los diputados no fue fácil. “No hubo una guerra, pero sí tuvimos que ir uno a uno. Y no solo con los del PSOE; también queríamos que se unieran los de IU, ERC, PNV, CiU. Que fuera todo el mundo a excepción del PP, que sabíamos que se iba a negar”, añade. “Cuando fui a la Comisión de Justicia, hubo muchas preguntas sobre la adopción. Se esgrimieron estudios que eran falsos. Fue como estar ante un tribunal”, afirma.

Aquellos meses crearon “un fuerte vínculo en un pequeño grupo”, dice la diputada: Zerolo, Gimeno, Poveda, Fernández, ella misma... “Era un proyecto muy bonito del que nacieron alianzas indestructibles. Nos llamábamos todos los días, comentando lo que había pasado, preparando argumentarios, adaptándolos”, dice. “Aprendimos mucho”, afirma Poveda. “Por ejemplo, a referirnos a la jerarquía católica, y no a la Iglesia católica, porque teníamos el apoyo de muchas agrupaciones de base y queríamos marcar la diferencia. También que había que contestar con serenidad, sin agresividad”, cuenta.

En aquella lucha política y mediática, contaron con muchos otros cómplices. Fernández recuerda a Ximo Cádiz, que fue secretario de la FELGTB, “y una máquina haciendo argumentarios”. Gimeno menciona el papel de Javier Gómez, entonces tesorero de la FELGTB y militante reconocido del PP (su boda con el abogado Manuel Ródenas fue la única gay que celebró Alberto Ruiz-Gallardón como alcalde de Madrid). “Él nos contaba lo que pasaba en el partido, y así íbamos preparados”, relata. Precisamente por Gómez y los encuentros personales, Giménez se dio cuenta de que “no todo el PP estaba contra la ley. Muchos tenían hermanos, hijos, amigos, gais o lesbianas, y cuando los veías te decían: ‘Ánimo, lo vais a conseguir”. Aquella división se mantuvo hasta el día de la votación de la ley. Con las invitaciones de los parlamentarios de izquierda agotadas, hubo gais que obtuvieron invitaciones de diputados del PP para asistir a la sesión, aunque los invitadores iban a votar que no.

Poveda añade a la lista de aliados fundamentales a Pilar Blanco Morales, directora de Registros y Notariado, “que sacaba argumentos propios que ni nosotros habíamos previsto, como hizo en un debate con Benigno Blanco, del Foro de la Familia”.

El trámite fue relativamente rápido –lógico si se tiene en cuenta el trabajo previo-, y tuvo una fuerte oposición en las Cámaras y en la calle. El Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto el 1 de octubre de 2004 y el Congreso votó la ley el 30 de junio de 2005. Pero, en medio, los obispos, parte del PP y organizaciones como el Foro de la Familia convocaron una manifestación el 18 de junio como último recurso de protesta. Fue muy numerosa, pero no torció la voluntad del Gobierno. “Aquella vez vi a Zerolo triste. Costaba ver tanto odio”, recuerda Fernández. Doce días después, la ley salió adelante con 187 votos: los de PSOE, ERC, Izquierda Verde, PNV, BNG, CC, CHA y los diputados de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) Carles Campuzano y Mercè Pigem. Celia Villalobos, del PP, también votó a favor. Se abstuvieron los otros cuatro diputados de CDC, y votaron en contra el PP y los diputados de Unió Democràtica de Catalunya (147 votos en total).

Parte de los populares no se resignó, y presentaron un recurso de anticonstitucionalidad. En noviembre de 2012, el tribunal avaló la ley. 31.610 matrimonios después (datos hasta 2014, los últimos que da el INE), de los que el 39% son de mujeres, la normalidad legal de estas parejas es el fruto de toda aquella frenética actividad.

1998/12/20

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA ILGA DENUNCIA LA 'INJERENCIA' DEL VATICANO

Los "gay" denuncian la "injerencia" del Vaticano.
EFE | El País, 1998-12-20

https://elpais.com/diario/1998/12/21/sociedad/914194811_850215.html 

La Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), que agrupa a más de 400 organizaciones de 75 países, calificó ayer de "injerencia inadmisible" la condena publicada en el órgano oficial del Vaticano, L' Observatore Romano, contra las legislaciones que reconocen a las parejas homosexuales en Francia y Cataluña. Según ILGA, el Vaticano "no tiene legitimidad alguna para condenar leyes aprobadas democráticamente". En una nota, la ILGA se pregunta por qué la Santa Sede "no condena los crímenes contra homosexuales".

1998/06/20

DOCUMENTACIÓN | 28-J | LA MARCHA DEL ORGULLO EN PARIS RECLAMA EL CONTRATO CIVIL PARA PAREJAS

La marcha "gay" en París reclama el contrato civil para parejas.
José Luis Barbería | El País, 1998-06-20

https://elpais.com/diario/1998/06/21/sociedad/898380008_850215.html 

A medio camino entre la reivindicación militante y la exhibición carnavalesca, decenas de miles de personas participaron ayer tarde en el desfile anual que la comunidad homosexual francesa protagoniza por las calles de París. Las referencias al proyecto gubernamental de crear un nuevo contrato civil (Pacs) destinado a dotar de cobertura jurídica a las parejas homosexuales se impusieron ayer sobre el conjunto de las reivindicaciones clásicas. Menos nutrida que la del pasado año, la ruidosa manifestación festiva transcurrió sin incidentes mayores, pese al temor que la masiva presencia de los hooligans había despertado entre los homosexuales y lesbianas de la capital francesa. Ese temor, justificado en los ataques a establecimientos de homosexuales registrados durante la semana, forzó la suspensión de la gran fiesta que tradicionalmente pone término al desfile y que este año iba a contar con la actuación de Sheila, la triunfadora del Festival de Eurovisión.

Tres diputados socialistas, Jack Lang, Bertrand Delanouë y Catherine Tasca, participaron en la marcha, que discurrió bajo el sonido preferente de la música techno y contó con una cuarentena de carrozas en las que homosexuales y lesbianas compusieron estampas de invocación sexual.

1993/05/30

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | EL SIDA EN LAS NOCHES SALVAJES

El sida en las noches salvajes.
Se estrena el filme al que Cyril Collard entregó sus últimos días.
Elsa Fernández-Santos | El País, 1993-05-30
https://elpais.com/diario/1993/05/31/cultura/738799208_850215.html 

En la entrega de los últimos premios Cesar del cine francés hubo más lágrimas que aplausos. Las noches salvajes ganaba cuatro de los premios más importantes, pero su joven director, Cyril Collard, de 35 años, no pudo recogerlos. Había muerto tres días antes víctima del sida. El filme, que se estrena en España, es la historia autobiográfica de un seropositivo que mantiene un apasionado triángulo con una adolescente y un cabeza rapada. Refleja, según Carlos López, que interpreta al amante, "una juventud que ni sabe ni quiere saber adónde va y que se deja arrastrar hacia una vida al límite".

Cuando Carlos López tenía 15 años, su mayor diversión era pegarse con los cabezas rapadas del Distrito Uno de París. Hoy, López tiene 20 años, vive con su novia, y de aquellos años -"mis padres lo pasaron fatal", recuerda- sólo guarda una cicatriz en el entrecejo y otra en la frente. Fue precisamente en una de estas bandas donde lo encontró Cyril Collard, por entonces un jovencísimo actor que escribía canciones y novelas y que también quería dirigir cine. "Ciryl estaba preparando un telefilme sobre pandillas marginales", recuerda López; "decidió utilizar actores naturales, y buscando entre las bandas me encontró".

Dos años después, Collard volvió a tropezar en un bar con el joven pandillero, y esta vez le propuso ser un violento cabeza rapada en su primer largometraje, ‘Las noches salvajes’, que el propio director protagonizaría y que giraba en tomo a la vida sexual y amorosa de un portador del sida, una historia basada en la propia experiencla de Collard. "Fue un rodaje alegre. Sabíamos que Ciryl estaba muy enfermo, pero no hablábamos de ello, y él se comportaba con mucha naturalidad, ni su aspecto ni su actitud eran los de un enfermo", dice López. "El sida no era importante, y no teníamos ningún prejuicio. Tras el rodaje nos fuimos todo el equipo de vacaciones a Tailandia con el dinero que habíamos ganado. Ciryl se fue con su última mujer a San Francisco, supongo que quería estar solo".

Sin preservativos
Carlos López, que nació en Torremolinos, pero que a los 13 años se fue con sus padres a vivir a París, interpreta en ‘Las noches salvajes’ a un violento cabeza rapada que, entre otras cosas, se niega a usar preservativos. "No es que a mi personaje no le dé miedo contraer el sida; es que es su forma inconsciente de jugar con el miedo", indica López, que se enteró de la muerte del actor y director por la televisión. "Ni mi personaje ni el de Laura, la novia de Ciryl en el filme, utilizan condones, aunque saben que su común amante tiene sida. Ella dice que es para demostrar su loco amor, yo porque quiero demostrar que no tengo miedo a la muerte. Son actitudes inconscientes, pero que reflejan a una juventud que existe y que vive en las nubes", añade el joven actor. Ciryl Collard lo explicaba así en una de sus últimas entrevistas: "Mi película no es un anuncio del Ministerio de Sanidad. No es un instrumento didáctico. Muestro en ella comportamientos humanos, con su parte de grandeza y su parte de bajeza. No pienso que nadie tuviera intenciones criminales si mostrara, por ejemplo, a George Sand haciendo el amor con Chopin tuberculoso".

1993/03/05

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL SIDA ACABA CON EL CINEASTA FRANCÉS CYRIL COLLARD

El sida acaba con el cineasta francés Cyril Collard.
Octavi Marti | El País, 1993-03-05

https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372402_850215.html 

El cineasta y novelista Cyril Collard, director, guionista y protagonista de ‘Les nuits fauves’, un largometraje que ha logrado siete candidaturas a los premios César -que se entregan el lunes próximo- falleció ayer, a los 35 años, víctima del sida. La cinta era la primera realizada por Collard, que antes sólo había trabajado como ayudante de dirección de Maurice Pialat. ‘Les nuits fauves’ ha sido en Francia una de las películas más taquilleras -900.000 espectadores- de la temporada. Cinco años antes de convertirse en filme, ‘Les nuits fauves’ apareció como libro. La película le ha dado una mayor popularidad y una dimensión entre patética y escandalosa. A Collard se le han reprochado excesos de estilo y de contenido, pero la dimensión parcialmente autobiográfica confieren otra significación al filme.

El lunes día 8 los profesionales franceses deberán decidir si Cyril Collad merece el premio al mejor director, mejor primera película y mejor película, mejor guión, música, montaje y mejor interpretación femenina por el trabajo de Romane Bohringer. Collard no estará en la sala para celebrarlo.

1991/12/28

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL ESCRITOR FRANCÉS HERVÉ GUIBERT MUERE DE SIDA EN PARIS A LOS 36 AÑOS

El escritor francés Hervé Guibert muere de sida en París a los 36 años.
Amigo de Foucault, fue uno de los primeros en anunciar públicamente su enfermedad.
Vicente Molina Foix | El País, 1991-12-28
https://elpais.com/diario/1991/12/29/cultura/693961201_850215.html 

El escritor francés, Hervé Guibert, de 36 años, murió el pisado viernes víctima del Sida en el hospital Antoine Beclere de Chamart, en las afueras de París. Autor de obras como ‘Al amigo que no me salvó la vida’ y ‘El tratamiento compasivo’, Guibert fue uno de los primeros personajes famosos que reveló públicamente su enfermedad. Guibert fue uno de los últimos amigos íntimos del filósofo Michel Foucault. El ministro francés de Cultura, Jack Lang, destacó ayer el coraje demostrado por este escritor y periodista al decidir luchar con todas sus fuerzas y talento contra la enfermedad.

La mala noticia de la muerte de Guibert es -si nos excluímos del círculo de su intimidad, para cuyos miembros constituirá igualmente un hecho trágico- una noticia literaria. Desde que en 1988 el escritor tuvo constancia indudable de que había desarrollado la enfermedad fatal del sida, su valeroso ‘ejemplo’ humano se resolvió en términos escritos, en un asombroso, impetuoso y también muy hermoso combate literario contra el aviso de la muerte. Hace sólo seis meses, entrevistado en ‘Le Nouvel Observateur’, tras la salida en Francia de ‘La mort propagande’, donde recuperaba textos de juventud junto a la reedición de su primer libro, y ya en prensa la que constituye hoy su última obra en vida, ‘Mon valet et moi’, Guibert confesaba seguir trabajando a ritmo infatigable, con intenciones de secreta conjuración frente: al silencio terminal que él mismo aclaraba en voz alta al periodista: "Quiero quitarme de encima el sida, querría arrancarlo. Desgraciadamente eso no es posible".

Lo único posible ahora es leer a Guibert literariamente, sin compasión ni morbo, admirando en su frenética trayectoria de los últimos cuatro años (ya antes, a pesar de su juventud, había publicado una docena de títulos), una apuesta de trascendencia artística a partir del vidrioso motivo de una condena mortal relatada por el propio condenado.

Hervé Guibert no se pudo arrancar la condena de la enfermedad, pero salió triunfante de ese reto, no sólo en los dos libros mayores que describen sin veladuras el progreso de su propio mal (‘Al amigo que no me salvó la vida’ y ‘El tratamiento compasivo’, de próxima publicación por Tusquets Editores en España), sino por una original vía interpuesta, en su última novela, aparecida en septiembre, ‘Mon valet et moi’.

Se trata en este caso de un divertimento lleno de escenas de ‘marivaudage’ erótico, con frecuencia picantes, en el que la relación entre un viejo autor teatral y su nuevo y lanzado sirviente da pie a un interesante ejercicio de trasposiciones ‘voyeurísticas’, de gran eficacia narrativa, en las que no es difícil advertir la identificación del escritor en forzosa limitación sexual con las imaginativas ‘contemplaciones’ de su anciano y ya inactivo protagonista.

Deja Guibert también un caudal impreciso de actividades plásticas, en pintura y fotografía. Y si bien como fotógrafo ya era conocido antes de su enfermedad, parece ser que la pintura ha sido una pasión última, otro sustituto del erotismo según él, que también le llevó a iniciar una nueva novela sobre el medio artístico, que ignoro si ha podido terminar. No es extraño, en cualquier caso, el despertar de esta pasión, ya que Guibert siempre sintió afinidad por la obra de algunos pintores, siendo en particular uno de ellos Bacon, una confesada fuente de inspiración literaria. Hace poco, yendo en autobús a una de sus regulares pruebas médicas, un muchacho que le reconoció por las fotos y que según Guibert estaba "un poco tarumba", le acarició la mano y le dijo: "Usted es historia. Historia de los hombres, historia de la literatura". Y si siempre habrá que reconocerle al enfermo Hervé Guibert la valiente decisión de conjurar públicamente esta enfermedad, la memoria de su palabra escrita, lo único que sobrevive al cuerpo del escritor, puede descansar en paz: sus libros vencerán al olvido.

1990/10/12

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | DOS BEBÉS NACIDOS DE MADRES PORTADORAS ADOPTADOS POR LAS ESPOSAS DE LOS PADRES BIOLÓGICOS

Parejas con padres donantes adoptan a dos niñas nacidas de 'madres de alquiler' en Francia.
David Alfonso | El País, 1990-10-12

https://elpais.com/diario/1990/10/12/sociedad/655686006_850215.html 

Por primera vez en Francia, el pasado 15 de junio, dos bebés nacidos de madres portadoras pudieron ser adoptados por las esposas de los padres biológicos gracias a una sentencia favorable del Tribunal de Apelación de París que acaba de conocerse. No obstante, la Administración gala proyecta una ley que reprimirá la procreación o gestación de alquiler.

La sentencia considera que la adopción de Marie y Elise es legal desde el momento en que "la madre natural renuncia a los derechos sobre el niño que le reconoce la ley por un acto de abandono voluntario y definitivo". Los jueces han tenido en cuenta que esta adopción crea una "filiación artificial", pero recuerdan que ocurre exactamente igual en muchos otros casos considerados legales, tales como el abandono en el momento del nacimiento seguido de una adopción, o el reconocimiento de paternidad destinado a dar al niño un estatuto legal independiente de su verdadera filiación.

El Tribunal de Apelación de París entendió, por otra parte, que la "donación" de un niño puede ser jurídicamente semejante a la donación de un órgano, admitida por la ley y en este caso, si el contrato estipulado entre una pareja y una madre de sustitución no tiene fines lucrativos, no existe daño social.

Para Marie y Elise, dos niñas nacidas de madres "portadoras" en los años 1987 y 1988, respectivamente, la nueva situación que legaliza su adopción es definitiva, pues, según explicó a El País la juez Françoise Bousquet Labadie, ninguna de las partes afectadas apeló durante los dos meses de plazo estipulados para ello. Unos y otros consideraron "que en interés de los niños, era mejor no hacerlo", señaló la juez Bousquet.

Sin embargo, en un futuro próximo podría ser irrepetible una situación jurídica similar ya que la fiscalía de París apeló la sentencia el pasado miércoles "para evitar que se produzcan decisiones en todas las direcciones" y para sentar jurisprudencia sobre el tema.

Cuando el tribunal se pronuncie sobre esta apelación "se habrá llenado en parte el actual vacío legal existente al respecto", dijo Bousquet, colaboradora del procurador general de Paris.

Aunque en el Ministerio de la Salud, de la Familia, de la Solidaridad y de la Protección Social reina el silencio oficial en torno al tema, no ocultan que existe en preparación un proyecto de ley que prevé reprimir "a cualquiera que antes de la concepción de un niño aporte su mediación para la conclusión de un acuerdo de procreación o de gestación a cuenta de otra persona".

Aspectos mercantiles
Según el diario ‘Liberation’, este futuro texto legal, centrado principalmente en los aspectos mercantiles del problema, va en la misma dirección que la doctrina del Consejo de Estado y del Comité Nacional de Ética. La sentencia dictada por el Tribunal de Apelación de París el pasado 15 de junio, que de alguna manera admite el carácter lícito de la maternidad "de alquiler" se opone a otra emitida en Francia en 1988. El mismo tribunal de París negó en aquella ocasión la legalidad a una asociación creada para favorecer el "préstamo de útero" y estimó que el contrato con la madre "de alquiler" era ilícito, aunque fuese de forma desinteresada.

1990/03/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | NUEVA POLÉMICA EN FRANCIA SOBRE LOS LÍMITES ÉTICOS DE LA LITERATURA

Nueva polémica en Francia sobre los límites éticos de la literatura.
Javier Valenzuela | El País, 1990-03-06

https://elpais.com/diario/1990/03/07/cultura/636764403_850215.html 

La crítica francesa no ha ahorrado epítetos: el relato de las prácticas homosexuales y de la enfermedad, agonía y muerte por SIDA del pensador Michel Foucault, recién publicado en Gallimard por el que fuera su amigo íntimo, Hervé Guibert, es "insoportable", "glacial" y "cruel". Nadie pone en duda la veracidad de una historia que todos sospechaban o sabían. Lo que vuelve a discutirse es la oportunidad ética de desvelar con todo lujo de detalles la intimidad de un contemporáneo que mientras vivió hizo todo lo posible por protegerla de la curiosidad pública.

Guibert tiene ahora 35 años, está también enfermo de SIDA y ha dado a su biografía de los últimos tiempos de Foucault la forma de una novela. En ‘A l'ami qui ne m'a pas sauvé la vie’ (‘Al amigo que no me salvó la vida’), Foucault es Muzil, y el autor ha añadido una ‘ele’ a su apellido para llamarse Guilbert. Pero Guibert no se defiende de las acusaciones con la afirmación de que su libro es una obra de ficción. Su texto, confirma, es la descripción clínica de la agonía de Foucault, "una comunicación en el sentido científico del término".

En 1981 Guibert se enteró de la aparición en EE UU de una misteriosa enfermedad de transmisión sanguínea e informó de la amenaza a su amigo Foucault. El autor de la ‘Arqueología del saber’ y de la ‘Historia de la locura’ se tronchó de risa: "¿Un cáncer que afecta sólo a los homosexuales? No. Es demasiado hermoso para ser verdad". En aquel momento, Foucault estaba ya afectado por el mal sin saberlo.

Foucault, cuenta Guibert, continuó llevando su vida de siempre. De día leía, escribía, daba clases y cultivaba su cuerpo con la halterofilia. De noche, vestido con una cazadora de cuero negro con remaches metálicos, iba a ligar a un bar del distrito 12. Foucault adoraba las orgías violentas y tenía en un armario de su apartamento un saco lleno de látigos, capuchas, correas y esposas. En San Francisco, donde iba anualmente, frecuentaba las saunas de homosexuales.

Alcanzado por el SIDA
Llegó el día en que Foucault comprendió que había sido alcanzado por la enfermedad. El relato de Guibert, indiscreto hasta aquí, se convierte en terrible al describir las punciones efectuadas al filósofo en la columna vertebral, su aislamiento de apestado en el hospital de la Salpetriere, sus dolorosas crisis de tos. Foucault murió el 25 de junio de 1984, sin que su fallecimiento fuera asociado oficialmente al SIDA.

Entrevistado por ‘L'Evénement du Jeudi’, Guibert se ha defendido con el argumento de que la creación no soporta ningún tabú y goza de todos los privilegios éticos y estéticos. Al comentar el libro en el citado semanario francés, Jérome Garcin se ha preguntado, en cambio, si puede seguir sosteniéndose la tesis de que la literatura tiene todos los derechos, y ha recordado la polémica despertada por la ‘Ceremonia del adiós’, el libro en que Simone de Beauvoir describió los síntomas de la decadencia senil de Sartre.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...