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2021/10/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | SONIA RESCALVO, UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA LUCHA CONTRA LA TRANSFOBIA

El Diario / 'El libro de los travestis', publicado por Lib en 1978 //

Vida y asesinato de Sonia Rescalvo, un antes y un después en la lucha contra la transfobia.

Pau Rodríguez, Oriol Solé Altimira | El Diario, 2021-10-03

https://www.eldiario.es/catalunya/vida-asesinato-sonia-rescalvo-despues-lucha-transfobia_1_8358384.html

Es la madrugada del 6 de octubre de 1991. Dos mujeres transexuales duermen al raso en el parque de la Ciutadella, en Barcelona. Esa misma noche, un grupo de neonazis esparce el odio por el centro de la ciudad. En su cacería, que les conduce hasta ese recinto ajardinado, apalean a esas dos mujeres y luego a un sintecho. Una de las golpeadas, Sonia Rescalvo Zafra, muere de la brutal paliza.

El asesinato de Sonia Rescalvo, del que se cumplen este mes 30 años, supuso un antes y un después para el colectivo trans en España. Está considerado como uno de los primeros crímenes de odio de la historia del país, aunque por entonces no existiese esa figura delictiva. La rabia por su muerte sirvió de catalizador para el movimiento contra la LGTBIfobia y para que la sociedad se diese cuenta de la violencia a la que enfrentaban estas personas.

Pero todavía hoy, tres décadas después del asesinato, se conocen más detalles de su muerte que de su vida. ¿Quién fue Sonia Rescalvo? Según lo publicado hasta ahora, llegó de adolescente a Barcelona procedente de un pueblo de Cuenca y fue durante años bailarina en algunos teatros y cabarets de la Avenida Paralelo. Cuando la mataron tenía supuestamente 45 años y había caído en la indigencia. Por eso dormía en la glorieta del parque, con su compañera Dori.

Pero esta no es por supuesto toda su historia. Hay incluso algunas imprecisiones, comenzando por su edad: Sonia nació de nombre Juan José el 12 de octubre de 1956, según los informes médicos que conserva la abogada de la acusación particular en el juicio, María José Varela. Es decir, que el 6 de octubre de 1991 estaba a punto de cumplir 35 años. Murió mucho más joven de lo que se pensaba hasta ahora.

Sonia: “Muchas personas no me entienden”

Sonia llegó a la capital catalana de muy joven, eso sí, a finales de los 70. Y con suficiente confianza como para conceder durante ese período una entrevista a la revista erótica ‘Lib’. La charla se publicó en 1978 en el libro recopilatorio ‘El libro de los travestis’. Ella debía tener poco más de 20 años. Uno de esos ejemplares lo conserva en su casa Beatriz Espejo, histórica activista y presidenta del extinto Col·lectiu Transexuals de Catalunya, una asociación que se constituyó precisamente a raíz de la muerte de Sonia.

“Encontré el libro en el mercado de Sant Antoni y cuando la vi, me di cuenta de que claramente era ella. Todas [las trans] nos conocíamos en esa época”, recuerda Espejo, que tiene hoy 58 años y reconoce que no había compartido este documento con nadie.

En ese reportaje, ‘Una conversación sin prejuicios con cuatro travestis’ –cuyo texto y fotos están sin firmar–, aparece Sonia junto con otras artistas y cabareteras trans. Una de ellas es una joven Bibiana Fernández, conocida entonces en el mundo del espectáculo como Bibi Andersen. También está Angie von Pritt, artista trans que se dio a conocer por imitar a Bárbara Rey, y otra llamada Desirée. En la imagen principal, Sonia, de la que apenas se tenían fotografías –salvo la que aparece en su memorial en la Ciutadella–, luce una chaqueta blanca y una blusa azul a juego con el collar de perlas.

Frente a dos botellas de cerveza y dos cafés, las cuatro se prestan a charlar abiertamente sobre la transexualidad, a pesar de que por esa época todavía estaba en vigor la Ley de Peligrosidad Social con la que se les reprimía y detenía.

– Yo no me considero travesti, pues durante todo el día soy una mujer.

Así de tajante responde Sonia Rescalvo a la primera pregunta que le formula el entrevistador. Antes que ella, sus compañeras le cortan de la misma forma. Bibiana resulta incluso pedagógica: “La palabra travesti no es la indicada para llamarme a mí. Considero que nosotras estamos dentro de las transexuales, con o sin operación. Con o sin cambio de sexo. Travesti es el señor que se viste de mujer para trabajar pero durante el día lleva una vida normal de hombre. [...] Yo vivo una vida muy de mujer durante las 24 horas del día”.

A lo largo de la charla, Sonia defiende que ser trans no se decide, sino que “está dentro de la persona, es natural”. Y reconoce que se siente “bastante” marginada. “Hay momentos en los que me siento acomplejada. Muchas personas no me entienden”, añade.

En el momento de la entrevista, Sonia tenía como mucho 22 años. Cuando le preguntan cuándo comenzó a “vestirse” y “pintarse” como una mujer, responde que dos años y medio atrás. “Antes no podía, pues vivía con mis padres, y no me lo permitían”, remacha. También explica, sin dar detalles, que convive con una mujer que no es su pareja.

Todas ellas hablan de los problemas legales que sufren, de sus aspiraciones, de las amistades y puñaladas entre bailarinas trans en el mundo de los clubs y las salas eróticas, y esquivan sin demasiado éxito la pregunta sobre si se dedican también a la prostitución. “Me da un poco de vergüenza decirlo, porque eso ya pertenece a la vida privada...”, se excusa Sonia.

Sobre su futuro, esta joven veinteañera aventura: “Yo pienso dos cosas. Una es ahorrar dinero y poner un negocio. Y la otra es conseguir un rico millonario que me retire”. Pero sus deseos nunca se llegaron a cumplir.

Los años en el 'striptease' con Silvia Reyes
Que sus sueños se desvanecieron pronto lo sabe bien Silvia Reyes, conocida artista y ‘striper’ trans durante los años 70 y principios de los 80 en Barcelona. Compartió piso con Sonia Rescalvo durante cinco años. En una charla con elDiario.es, esta mujer completa parte de un puzzle sobre el que nunca le han preguntado demasiado: la vida de la que fue su amiga Sonia.

“Yo no conocí en Barcelona a una transexual que vistiera tan bien como Sonia”, arranca. Silvia le sacaba siete años. A finales de los 70, ambas compartieron una pensión, en la calle Pelai, y los escenarios de varios clubs de ‘striptease’. La Sala Río de la calle Floridablanca, el New York de la calle Escudellers... “Ella no era ni follonera ni se metía en la vida de nadie, como yo. Pero las dos personas de las que se enamoró se comportaron muy mal con ella y se llevaron su dinero”, relata. “Cuando ya estaba arruinada y no tenía nada en el banco, la abandonaron”.

Reyes viajaba a menudo a Suiza y a otros países para actuar y durante un tiempo trató de convencerla para que se fuese con ella. Pero no tuvo éxito. Sonia era muy sensible y entró rápidamente en depresión tras el fracaso de sus relaciones, lo que le empujó al consumo de droga “hasta el fin de sus días”, refiere hoy esta bailarina trans retirada. “Yo le decía que si no tenía dinero que se lo pagaba yo, pero no hubo manera”, remarca.

Durante los años 80, Reyes le perdió la pista. Sonia acabó dedicándose a la prostitución y viviendo en la calle. Hasta la noche del 6 de octubre del 91.

Ese asesinato fue el primero que asumieron los Mossos d’Esquadra, que se estaban desplegando todavía como policía en Catalunya. Al frente de las pesquisas estuvo el hoy comisario Joan Carles Molinero. Pese a que los delitos de odio todavía no estaban tipificados en el Código Penal –el agravante de discriminación no se introduciría hasta 1995–, Molinero recuerda que desde el inicio tuvieron claro que detrás de los ataques había un móvil de discriminación. “La manera tan cruel en que fueron apalizadas las tres víctimas nos mostraba que no era un robo. No tenían apenas pertenencias ni poder adquisitivo y fueron asaltadas por su condición de indigentes y transexuales”. Sonia murió por ser transexual.

El equipo de Molinero pronto enfocó la investigación hacia grupos de extrema derecha relacionados con grupos radicales deportivos. El cerco se fue estrechando hasta que uno de los atacantes, Héctor López Frutos, sin saber que tenía el teléfono de casa de sus padres pinchado, presumió de conocer a los autores del crimen en una conversación. Fue detenido cuatro meses después del asesinato junto a su hermano Isaac. Después los Mossos arrestaron a los otros cuatro atacantes, también amantes de las esvásticas y la violencia: Pere Alsina, David Perlade, Andrés Pascual y Oliver Sánchez.

Los Mossos, sobre los asesinos: “Nunca se retractaron”

De los detenidos, Molinero destaca su actitud “beligerante y prepotente”, incluso con chulería hacia los agentes. “No se retractaron en ningún momento ni mostraron arrepentimiento ni escrúpulo alguno. De hecho uno de ellos dijo que si lo tenía que volver a hacer lo haría”, asevera el comisario. Años más tarde, Oliver Sánchez mantenía la misma actitud en una entrevista desde la prisión con Jesús Quintero. La sentencia les declaró culpables y condenados a entre 9 y 26 años de cárcel.

Treinta años después de esa primera investigación por asesinato que llevaron los Mossos, el comisario Molinero celebra estar “a años luz” de lo que ocurría aquella época. No solo por los avances tecnológicos y por la protección del colectivo LGTBI, sino también por haber enterrado “la impunidad” con la que se movían por las ciudades españoles grupos extremistas como el que asesinó a Sonia. “El caso creó un precedente en el ámbito policial, social y jurídico”, resalta.

Durante el juicio, celebrado en 1993, se personó como acusación el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, que lograron el apoyo de entidades vecinales, sindicales y sociales de todo tipo. Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) hasta CCOO y UGT, pasando por el Consejo de la Juventud. También el Ayuntamiento de Barcelona ejerció la acusación popular.

“El asesinato de Sonia es un episodio importantísimo para el movimiento LGTBI”, expresa Eugeni Rodríguez, portavoz entonces y todavía hoy del FAGC. “A raíz de ese caso, Rodríguez recuerda que la entidad abrió su primera oficina contra la discriminación para canalizar denuncias desde el activismo, lo que fue el germen del Observatorio contra la Homofobia, creado en 2008. E incluso de la pionera ley contra la homofobia que aprobó el Parlament de Catalunya en 2014.

Jordi Petit, secretario general de la Coordinadora, explica que ese brutal asesinato también hizo abrir el foco a la comunidad gay. “Estábamos muy preocupados por el VIH y el sida, lógicamente, pero se iban sucediendo agresiones de ‘skins’ que nadie denunciaba, bien porque fuese difícil de reconocer al asaltante o por miedo”, explica. Y recuerda que ya en 1979 asesinaron a un joven trans en Rentería, llamado Francis, sin que trascendiera hasta mucho después.

El Col·lectiu de Transsexuals de Catalunya
Para Beatriz Espejo, mujer transexual que por entonces ejercía la prostitución en Barcelona, la muerte de Sonia fue un despertar. Sintió por primera vez la necesidad de protestar por sus derechos. Ella se enteró del caso en la manifestación del Orgullo de junio de 1992. Por aquel entonces, el colectivo de trabajadoras sexuales trans de la ciudad tenía abierta una particular guerra con el Ayuntamiento, que las quería trasladar de las calles del Camp Nou a la Zona Franca para dejarlas fuera de la ansiada foto de los Juegos Olímpicos que se estaban a punto de celebrar.

“El activismo era complicado, porque la gente tendía a querer resolver sus problemas y ya está, pero cuando empezamos la cosa fue rodada”, recuerda Espejo. En 1992 montaron el Col·lectiu de Transexuals de Catalunya [CTC], que se reunía inicialmente en la sede del FAGC. La mayoría eran mujeres trans que ejercían la prostitución. Esta activista, hoy ya retirada de la primera línea, todavía conserva un folleto de una asamblea de la época celebrada en el bar Cangrejo, del Raval. El orden del día era: legalización del colectivo –en referencia al derecho a cambiar de nombre y sexo, que no se lograría hasta 2007–, revisar el caso Sonia –por entonces pendiente de juicio–, las agresiones a transexuales –“hablaremos de las situaciones de riesgo, de cómo prevenir las agresiones”–, y un último punto dedicado al análisis de la situación de las personas transexuales dentro de la sociedad.

“El asesinato de Sonia cambió el discurso de la prensa y las televisiones y generó cierta sensibilidad. Salió en Informe Semanal, en programas de máxima audiencia, y nos dio un apoyo que hasta entonces nunca habíamos tenido”, recuerda Espejo. “Hasta aquel momento a las transexuales solamente se nos ridiculizaba y se relativizaban las agresiones”, expresa. Y, sobre los medios de comunicación, añade: “Antes de eso usaban definiciones directamente fascistas. Hablaban de plaga de travestis, de hombres de silicona…”, denuncia esta mujer.

Espejo estuvo al frente del colectivo hasta su disolución, a finales de los 90. En Catalunya el Col·lectiu Transexuals cogió el relevo de unas organizaciones trans que no habían acabado de cuajar a finales de los 70, como ‘La pluma’. En Madrid sí se había constituido Transexualia en 1986. Con todo, el Col·lectiu que presidía Espejo convocó marchas y manifestaciones a por la igualdad de derechos y contra la discriminación. “También hacíamos campañas para prevenir el sida, elaboramos plataformas a nivel político, hacíamos galas para recaudar fondos...”, enumera.

Desde entonces, el colectivo LGTBI ha sumado victorias legislativas y de reconocimiento de derechos. La última, la ley que permite la autodeterminación de género, aprobada en 2021. Pero también en el ámbito jurídico y policial se ha avanzado. En 2009 el fiscal Miguel Ángel Aguilar fue pionero en España al poner en marcha el servicio contra los delitos de odio y discriminación de la Fiscalía de Barcelona, cuando todavía ni existían estadísticas sobre denuncias de delitos de odio.

Para el fiscal, el balance tras más de una década de lucha contra la homofobia y el resto de discriminaciones es muy positivo. Destaca por ejemplo la especialización de los cuerpos policiales contra los delitos de odio, que ha culminado en una unidad propia para combatir este tipo de delitos en los Mossos d’Esquadra, plenamente operativa desde este mes de septiembre. La Policía Nacional ha anunciado que también creará grupos de investigación similares.

¿Más agresiones o más denuncias?
Aguilar también resalta la organización del colectivo LGTBI como un factor que ha favorecido un aumento de denuncias por hechos que antes formaban parte de la “cifra sumergida” del delito, esto es, de agresiones que no se denunciaban. Este es uno de los elementos que, a criterio suyo, han hecho que en los dos o tres últimos años hayan aumentado los delitos registrados por motivos de orientación sexual: 282 en 2020, año del confinamiento, solo una menos que en 2019 y 23 más que en 2018, según datos de Interior. Pero también es posible que parte de este aumento reciente sea debido a que “afortunadamente, y como no puede ser de otra manera, las personas homosexuales ya no se esconden, y eso las hace más visibles por parte de los agresores y los intolerantes”. “Pero ello nunca debe implicar volver al armario, sino denunciar”, anima Aguilar.

Sobre eso opinan también los representantes de los distintos colectivos de la época y de hoy. “En la medida en que se percibe mayor agresividad en la sociedad, debido a la crisis o a la pandemia, los grupos más expuestos a esa violencia son los mismos: los gays, las trans, las prostitutas, o los que lo parezcan”, razona Espejo, que también señala los discursos de ultraderecha como un motor de estas agresiones.

En los 80 y a principios de los 90, recuerda Petit, eran sobre todo bandas de skins las que perpetraban los asaltos. “Duró hasta que la policía se puso a perseguirlos”, rememora. “Ahora, el problema no es tanto de violencia organizada como de espontánea. Jóvenes e incluso adolescentes que realizan agresiones”, reflexiona este veterano activista, que hace referencia al asesinato en julio de 2021 del joven Samuel Luiz. Eugeni Rodríguez, por su parte, también se ha mostrado “preocupado” y “alarmado” por el auge de denuncias que les han llegado al Observatorio.

30 años después, Silvia Reyes, que vive ahora en el Eixample de Barcelona, recuerda con cariño la época que convivió con Sonia. Y cuando le preguntan por si ambas vivieron con plenitud su identidad a pesar de los tiempos que corrían, se sorprende: “Sí, ¡pues claro! Salíamos a la calle vestidas de mujer todas”. Sin embargo, añade: “Es cierto que estuvimos perseguidas por la policía. Yo estuve en la prisión de Barcelona y el penal de Badajoz. Pero Sonia no estuvo en la cárcel”.

2018/07/04

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MANOLITA CHEN: "¿QUÉ TIENEN QUE VER LOS GENITALES CON EL CORAZÓN Y EL SENTIMIENTO?"

ctxt / Manolita Chen //

"¿Qué tienen que ver los genitales con el corazón y el sentimiento?"

Un repaso a la vida de Manolita Chen, que nació como Manuel Saborido, y que sufrió la represión durante el franquismo. Luego triunfó como 'vedette' y como empresaria. La historia de una lucha constante
Francisco Romero | ctxt, 2018-07-04 
https://ctxt.es/es/20180704/Politica/20576/Manolita-Chen-trans-franquismo-represion-entrevista-arcos-Francisco-Romero.htm
Publicado también en: La Voz del Sur, 2019-06-06
https://www.lavozdelsur.es/ediciones/provincia-cadiz/que-tienen-que-ver-los-genitales-con-el-corazon-y-el-sentimiento_58958_102.html

No hay timbre. Hay que llamar a la puerta, metálica, con rejas y cortinas de colores. Después de unos instantes se abre y aparece ella, Manolita Chen, con un pañuelo rojo como única nota de color de una vestimenta en la que predomina el negro, incluido el de los tacones de aguja que luce a pesar de sus 75 años. “Moriré con las botas puestas”, avisa. “Mientras Dios me dé fuerzas”, apostilla, mostrando sus creencias. En su vivienda salta a la vista. “¿Dónde queréis hacer la entrevista, en el salón o en el despacho?”, pregunta. El despacho tiene una mesa barroca, con varios documentos encima y un crucifijo. La estancia, de paredes color verde, tiene varios espejos, un cuadro del siglo XVIII, y otras referencias religiosas. El salón es de color pastel, tiene un sofá y dos sillones palaciegos, además de una talla de la Virgen de la Estrella de más de metro y medio, que preside la estancia, que también está cargada de cuadros y una mesa baja de cristal, donde hay un centro floral. Éste último es el lugar elegido para la charla.

Su pasión por las antigüedades es evidente. Y las distribuye por las diferentes viviendas que tiene en su localidad natal, Arcos de la Frontera. “La Virgen de la Estrella es de Miguel Ángel Caballero, un buen escultor, profesor de Bellas Artes en Sevilla”, explica. También cuenta con obras de la reconocida escultora Luisa Ignacia Roldán, La Roldana, además de “colecciones de relojes alfonsinos”, enumera. “He hecho una capilla privada pero está abierta al público”, dice, donde hay una Virgen del Rosario del imaginero sevillano Luis Álvarez. “A la ‘Duquesa Roja’ —Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia— le compré el dormitorio entero antes de morirse”, reseña. Un patrimonio artístico del que se siente orgullosa y que quiere legar a la localidad arcense, aunque se queja de que el Ayuntamiento no explota los museos que le ha cedido. “Dicen que no tienen dinero, no están por la cultura…”, comenta, antes de empezar a ahondar en una vida, la suya, que no ha sido nada fácil.

La cuchara marcada con una cruz
Nacer en un cuerpo equivocado en pleno franquismo le hizo tener una infancia durísima. Su misma familia la rechazaba. Hasta tenían marcada su cuchara con una cruz para que nadie más la utilizara. “Imagínate vivir con eso”. Es imposible de imaginar. Hay que experimentarlo para saber lo que se siente al sentir coartada una libertad que fue ganando con el paso de los años. Su primera paliza por mostrarse como era se la llevó con apenas cuatro años, cuando todavía era Manuel Saborido Muñoz. Entonces, le pidió a su madre una cocina de juguete. “Eso no se lo piden los niños. Pide un caballo, una pelota de fútbol... ¿no te da vergüenza?”, le contestó María, su madre, que la vio coser otro día y le pegó con la alpargata hasta que se cansó. Sus hermanos —eran once— la fueron aceptando, aunque algunos más que otros.

Uno, del que no quiere dar su nombre, le escribió un día una carta que aún guarda, dentro de una caja con otros papeles amarillentos, fruto del paso del tiempo. “Si se te fue tu madre créeme que lo siento, a mí también se me fue la mía, todavía no se me caen del pensamiento muchas cosas tristes que pasaron en mi vida (...) cada vez que manoseo algo que me asquea me lavo las manos con jabón y me las enjuago con alcohol”. Tenía 15 años cuando la recibió. Ni su propio hermano quería tocar sus pertenencias por riesgo a “contagiarse”. “¿Qué culpa tengo de haber nacido en un cuerpo equivocado? ¿Qué tienen que ver los genitales con el corazón y el sentimiento?”, se pregunta ella misma.

Manolita Chen nunca se sintió hombre. Y no lo escondió. De hecho, no podía. “Se notaba mucho mi feminidad”, dice. Algo que, durante la dictadura, le ocasionó problemas. De pequeña apenas tuvo amigos. Los padres de otros niños de Arcos no querían que sus hijos se relacionaran con ella, cuando todavía era Manuel. Pasaba las tardes sola en su casa. Una de las pocas amigas que tuvo, La Peruchita, quedaba con ella en una plaza del pueblo, donde llegaban por calles distintas, para evitar miradas indiscretas o encontrarse con algún agente municipal.

O con un grupo de cafres. “Los chavales nos apedreaban y nos escupían”, recuerda dolida. Y rememora un episodio que vivió su amiga: “Un chico la conquistó y quedó con ella en el Cerro, donde la tiró a un pitacá, donde salen los higos chumbos, y entre otra niña y yo estuvimos toda la tarde quitándole espinas con unas pinzas”.

La taberna de María 'la viuda'
Luego le tocó hacerse cargo de la taberna que regentaba su madre, conocida como la de María ‘la Viuda’, por motivos evidentes. “Éramos once hermanos y cuando uno se iba a la mili, el que venía detrás se quedaba en la taberna”, explica Manolita. Ella fue la última de la familia a la que se le encargó esta tarea, y cambió el negocio. “Como revolucionaria, y muy adelantada a mi tiempo, forré las paredes del bar con tela de sacos, puse macetas... quedó precioso”, relata. Las cartas y el dominó a los que acostumbraba jugar la clientela desaparecieron de un plumazo. “Aquí se acabó recoger tantos gargajos de gente mayor”, le dijo a su madre.

“El que venga que se tome una copa de vino y una buena tapa”, sentenció. Y María la tabernera vaticinó que irían a la ruina. Pero se equivocó. La clientela aumentó y el local se quedó pequeño. “La gente hacía cola en la puerta”, dice Manolita. Pero el negocio murió de éxito. Un día llegó una carta, firmada por el alcalde, dándole 48 horas de plazo para que abandonara la taberna. No podía volver a servir sus tapas que tan famosa la habían hecho y que venían a buscar vecinos de localidades de toda la Sierra de Cádiz.

Quiso continuar preparándole a su madre la comida por las noches para que ella la sirviera durante el día. Pero la gente no entraba, “preguntaban por mí”, dice Manolita. La taberna se traspasó y su madre lo sintió como un mazazo. “Duró poco tiempo”, dice derramando algunas lágrimas. Poco después decidió que era el momento de abandonar Arcos. Ya lo hizo antes, en una escapada en la que recaló en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), donde empezó como albañil y terminó de limpiadora en las casas que se iban construyendo. “Las dejaba como una patena, como un quirófano”, señala.

Después de esa experiencia volvió a casa, y también volvieron las palizas. También recaló en Francia. De allí volvió con experiencia como ‘vedette’ y 110.000 pesetas bajo el brazo. “Mi madre las vio y llamó a la Guardia Civil, creía que las había robado”. Con ese dinero compró colchones nuevos —“estábamos durmiendo en paja”—, una nevera, una lavadora, un tresillo de mimbre... “y sobraba mucho, eso apenas fueron 4.000 pesetas”. El resto se lo dejó a su madre y se volvió a ir.

Hizo las maletas y recaló en Barcelona, donde podía moverse con menos miedo. Limpiaba la cocina de un restaurante y mejillones en otro por las tardes, hasta que le llegó su oportunidad. “Empecé a buscarme la vida con las mariquitas a ver dónde me podía colocar para cantar”, recuerda. El concurso que organizaba una sala de fiestas le cambió la vida. Se compró un traje morado, una boa y varios abalorios. Cantó ‘La morena de mi copla’ y ganó. Así empezó. Luego la contrató el transformista Paco España, con quien recorrió todo el país con espectáculos como ‘Una vez al año no hace daño’. Después trabajó con Juanito Navarro. “Bibi Andersen iba de primera figura y yo de segunda”, dice orgullosa.

Y llegó el momento en el que decidió montar su propia compañía, llamada como ella. “Subí mucho... tanto que la otra Manolita Chen me denunció”, agrega. Acabaron en un juzgado de Sevilla para intentar dirimir quién era la verdadera Manolita Chen. “Te has aprovechado de mi nombre”, le decía la Manolita original. “El juez nos preguntó si alguna de las dos teníamos el nombre registrado y dijimos que no, por lo que tenían que ponerse de acuerdo los abogados, pero ella se murió sin conformidad”, relata la artista de Arcos. Su apodo no lo eligió ella, sino Miguel Castro, un pintor de su localidad natal que empezó a llamarla así. Por ‘Bella Helen’ o Juan de Ronda también ha sido conocida, éste último apodo “cuando era hombre...”, dice, y ella misma se echa a reír, “yo nunca he sido un hombre, pero bueno”.

Las noches en la 'casilla'
De pequeño, cuando aún era Manuel, su madre le buscó novia. Le compró un reloj dorado a María Antonia, la hija de una vecina, y la convenció para que salieran juntos. Eso evitó que Manolita acabara en la cárcel o en un “campo de concentración de mariquitas”, como lo llama ella, donde fueron a parar muchas de sus amigas. Aunque no se libró de pasar varias noches en la casilla, la cárcel que se encontraba donde ahora está el Parador de Arcos. O en el cementerio. “Me dejaban dormir donde hacían las autopsias, ahí me tenía que acostar”, dice.

La persecución era tal que el jefe de la guardia municipal estuvo durante siete meses yendo diariamente a su casa para pasarle un trapo húmedo por la cara y comprobar que no tenía maquillaje. “Pero se iba y me ponía un poquito de color, mojaba flores rojas que tenía mi madre y me ponía coloretes, siempre me ha encantado la pintura”. Una noche la llevaron al ayuntamiento de madrugada, donde le hicieron tomar aceite de ricino y la pelaron al cero. “Llegué a mi casa vomitando. Tú eres un maricón es lo más bonito que te decían”, rememora. “La gente se reía de mí, me cogían el culo. Era la cáscara amarga, el de la pared de enfrente... se cachondeaban de los mariquitas”.

Y llegó la mili. Le tocó en Cerro Muriano (Córdoba). No pasó las pruebas físicas y, después de partirse algunas costillas tras ser empujada por dos soldados para que saltara un potro, estuvo ingresada y a su vuelta acabó en la cocina, donde terminó de jefa. Tan contentos estaban con ella que intentaron que, una vez juró bandera, se quedara. Hasta le dieron un diploma. “No sé por qué sería, si por limpia o qué”. Durante la mili hizo hasta de sastra. “Si se probaban los pantalones delante mía les quitaba cinco pesetas del precio... ahí aprovechaba yo para palpar”, apunta entre risas. Entre el sueldo que cobraba por cocinar y lo que “mangueaba”, como ella misma dice, se puede decir que pasó una mili “buena”. “En vez de mandarme paquetes de comida mi madre a mí, se los mandaba yo a ella”.

Manolita también vivió en Madrid. Allí se le aplicó la Ley de Vagos y Maleantes cuando una tarde, estando en un cine de ambiente, “donde todos estaban tocándose y liados entre sí, haciéndose pajas...”, señala, entraron los grises y se la llevaron esposada. “En comisaría me dieron dos patadas en el estómago”. “¿No te da vergüenza, maricón?”, le espetaron los agentes. Acabó arrestada y le pidieron 3.000 pesetas para evitar la cárcel. Las consiguió gracias al jefe de cocina del restaurante donde trabajaba. “Desde entonces iba por la calle y venían dos policías secreta a preguntarme dónde iba”, señala.

El primer amor... y los siguientes

Su primer amor fue un vecino de su misma calle de Arcos. Tenía once años. “Lloraba sola porque él no me quería”, dice. “Pero fíjate cómo era la cosa, que él quería estar conmigo, y yo aprovechaba que su padre trabajaba en el alambique, donde se hacía el aguardiente, y allí me citaba de cuatro a cinco y media, cuando estaba solo”. Ahí se estuvieron viendo durante una temporada. Fuera de la localidad, además del amor, conoció el sexo. “Cuando me iba con un hombre lo primero que me preguntaba era: ¿Y tu coño?". "Todavía no tengo coño, tengo una cosa como la tuya”, les decía ella. “Pues no te acerques a mí”, le respondían.

“Querían que les diera placer pero que no me acercara. Entonces te tenías que poner así con la mano larga para tocarles y hacerles una gallarda, que la llamábamos. Ni un beso, ni un abrazo de amor, ni un poco de cariño... nada”. “Querían placer, y si había algo oral se volvían locos, pero no querían estar más contigo”, relata.

La primera vez que se casó fue por el “rito transexual”, con 20 años. Después tuvo un matrimonio que le duró 28 años. Y lo que le faltaba en su vida: los hijos. Fue en la Venta Los Tres Caminos, uno de los exitosos negocios que regentó, donde el entonces presidente de Diputación de Cádiz, Alfonso Perales, conoció las ganas que tenía Manolita de ser madre. Él fue quien le habló de María, quien a la postre sería su primera hija adoptada —después llegaron otros tres—, una pequeña con síndrome de Down a la que habían abandonado sus padres nada más nacer y que estaban cuidando unas monjas. Le daban seis meses de vida, pero eso a ella no le importó.

Se presentó en Cádiz, donde la citaron, y una monja le pidió el DNI, donde aun rezaba como Manuel Saborido Muñoz. Simuló haber olvidado el documento para que no se percataran de ello. Hasta que lo vieron. Y empezó a llorar. “Usted llora porque aquí pone Manuel, pero eso no tiene importancia ninguna, es un puntito lo que hay que cambiar”, le dijeron. “Si lloraba antes, después de eso me puse a llorar más, de alegría, y me abracé a la monja porque es lo más bonito que me pudo pasar, por la fuerza que me dio”. Fue su mayor alegría. Hace 38 años de aquello [1980] y María, ahora, recibe cuidados en un centro de Puerto Real. Alfonso y José, ambos paralíticos cerebrales, fallecieron, uno hace 18 años y el otro, hace apenas unos meses.

El cuarto en discordia está en un centro de Sevilla. “Es paralítico cerebral y ciego, sus padres le arrancaron los ojos porque no sabían lo que tenía”, dice Manolita con pena. “He acogido siempre a quienes más cuidados y cariño necesitaban”, comenta. Para ello aprendió a poner sondas, a darles de comer o a extraerles las balsas, en una residencia de Jerez. “Tenía mucho amor que dar y era feliz pasando noches con ellos, cuidándolos”. Después enfermó ella. Tiene dos operaciones de corazón, también de fémur y de cadera, y padece un cáncer. Pero sigue pasando con ellos las vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano.

La 'misión'
Manolita Chen ingresó en la prisión de Puerto II en 2004, cuando su exmarido, que traficaba con droga, la “delató” y le registraron su vivienda, donde encontraron estupefacientes. Ella, sin embargo, recuerda con cariño esa etapa de su vida. “Fue una misión que Dios me mandó”, señala. En la cárcel la hicieron jefa de biblioteca, pero quería ayudar a reclusos con dificultades. Allí vestía, lavaba y daba la medicación a enfermos. “Muchos se me murieron en mis brazos”, dice. Ella misma los amortajaba. Nueve meses estuvo en Puerto II, donde querían que se quedara para continuar con su labor solidaria. Pero regresó, una vez más, a Arcos, una localidad donde tiene una calle que ella misma renombró. “Hubo una época en la que a todo el mundo le ponían una calle... ¿y yo no iba a tener? Pues me la puse yo”, dice con gracia, relatando cómo mandó a un albañil que colocara el azulejo con su nombre en una vía del Barrio Bajo. Desde luego la merece.

2014/08/02

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | DE BIBI ANDERSEN A BIBIANA FERNÁNDEZ

Cuando Bibiana se llamaba Manolo.
Su paso por ‘Supervivientes’, desnudo integral incluido, le reportó 84.000 euros.
Manuel Román | Chic, Libertad Digital, 2014-08-02
https://www.libertaddigital.com/chic/corazon/2014-08-02/cuando-bibiana-se-llamaba-manolo-1276525122/ 

No podía faltar a esta galería semanal quien por derecho propio se lo ganó de sobra hace mucho tiempo, pues se ha desnudado en un sinfín de ocasiones mostrando sus vergüenzas sin pudor alguno, la última a través del programa ‘Supervivientes’ en una escena probablemente calculada por su protagonista (tal vez con el acuerdo tácito de los responsables del programa y sus guionistas). Mientras sus compañeros participantes trataban de construir un refugio en la playa hondureña donde se encontraban, Bibiana Fernández, nada hormiguita en tal ocasión, prefirió dedicarse al ‘dolce far niente’, tumbándose sobre la fina arena, en pelota picada. Llevaba veintiocho jornadas en el lugar, contratada por Telecinco como estrella de su nueva edición de 'Supervivientes', a razón de veintiséis mil euros semanales. Pactada o no su marcha, fue expulsada del grupo, retornando a España sabiendo que en su cuenta bancaria tenía ingresados ochenta y cuatro mil euretes. Que le permitirán disfrutar este verano unas buenas vacaciones. Eso sí, a su vuelta, J. J. Vázquez la increpó duramente, cruzándose ambos una serie de reproches y explicaciones, que quizás también estuvieran previstas en el guión. El caso es que Bibiana Fernández, algo olvidada en los últimos años pese a su presencia como colaboradora del programa de Ana Rosa, volvió a reverdecer sus años del pasado, cuando era personaje frecuente en las páginas de las revistas del corazón y los espacios televisivos afines. Como habrá espectadores y lectores jóvenes que desconozcan el "curriculum" de esta inquietante mujer que con finos tacones se pone en el uno noventa de estatura y habla con un desparpajo sin igual, les contaré su identidad de ayer.

Bibiana... se llamaba Manolo. Manuel Fernández Chica, para precisar. Nacido el 13 de febrero de 1954 en Tánger. Sus padres se separaron. El progenitor era taxista. Hombre dado, fuera de servicio, a correrías nocturnas que lo llevaban a puticlubs de la capital marroquí. Manolito iba a recogerlo con las del alba para trasladarlo a casa a "dormir la mona". No olvidaría quien era entonces un guapo mozo aquellos antros, con mujeres semidesnudas. Porque él mismo, mirando su cuerpo frente al espejo, se notaba diferente. Vivió su primera juventud en Málaga. Llamado a cumplir el servicio militar, se armó la marimorena en el cuartel porque los movimientos de caderas del joven recluta no le hacían precisamente un candidato como los demás a llevar un Cetme al hombro. Así es que lo licenciaron pronto. Se fue a Barcelona. Ya tenía hacía mucho tiempo decidido que quería ser artista. Conoció los lugares golfos del Paralelo. Actuó en locales de la cadena Ferrer, entre chicas de alterne y travestís como él. El dueño le sugirió llamarse Bibi Andersen (apelativo muy similar al de una conocida actriz sueca). Debutó luego en la compañía de revistas de Juanito Navarro. Hubo gacetilleros que escribían sobre la ambigüedad de Bibi. ¡De ambigüedad, nada! Era todo un tío, con movimientos afeminados, que mostraba sus atributos viriles en cuanto le dejaban en el escenario.

El notable director cinematográfico Vicente Aranda lo contrató para su película ‘Cambio de sexo’, en 1976, junto a Victoria Abril. Le iba su papel que ni pintado. A todo esto fue sometiéndose a tratamientos hormonales con estrógenos. Leí yo por entonces algo sobre ese entonces oscuro asunto que la prensa no solía divulgar mucho, temerosa aún por la censura. Una tal Angie von Pritt, ducho –ducha- en la cuestión, me sacó de dudas: "En la escala de la homosexualidad está el homosexual a secas; el travestí, que es el señor que se viste de señora; el transexual, que vive, actúa y piensa como mujer... sólo que tiene pene y, una vez operado, ya es una señora". Cuando conocí a Bibi Andersen y almorcé a su lado en el Club Internacional de Prensa, me dijo sobre el particular: "Que me califiquen como travestí, no me gusta porque yo me siento mujer. ¡Qué importa que yo tenga el órgano sexual masculino...! Pienso, sueño, siento como una mujer". Eso me decía en 1978, añadiendo que no quería operarse. La intervención costaba bastante: trescientas mil pesetas. Cambiaría de opinión unos años más tarde. Sometida a una cirugía conocida como vaginoplastia. En 1994 ya tenía su carné de identidad como mujer, figurando en él como Bibiana Manuela. Con su nombre artístico originario, el de Bibi Andersen, puede presumir de haber sido dirigida por Pedro Almodóvar (‘Matador’, ‘La ley del deseo’, ‘Tacones lejanos’ y ‘Kika’). A las órdenes de Gutiérrez Aragón, en ‘La noche más hermosa’. Luego sumó, en papeles o menos episódicos, títulos como ‘Sé infiel y no mires a quien’, ‘Remando al viento’, ‘Acción mutante’, ‘Más que amor, frenesí’... Fue presentadora en programas de televisión. Y hasta cantó coplas, boleros y grabó baladas pop en un disco de 1980 (‘Call me lady Champagne’ y ‘Sálvame’). Fue en 1998 cuando adoptó definitivamente su verdadero nombre, Bibiana Fernández, para ser también así conocida artísticamente, anunciándose en los últimos tiempos en una obra teatral junto a su buena amiga Loles León.

¿Qué hay de su biografía sentimental? Su primer novio serio se llamaba Javier Serrano y convivió con él catorce años. El segundo, Asdrúbal Ametler González, le duró menos, separándose en 2003. Ignoro con quién se entiende ahora. De su personalidad, diré que es la de una mujer lista, de gran rapidez mental en conversaciones y entrevistas periodísticas, que se comporta con mesura y educación, controlando su manifiesto genio. Ha sufrido mucho en esta vida, aguantando carros y carretas, insultos y desprecios, críticas por su condición sexual. Y a mí, como aquel personaje del poeta malagueño José Carlos de Luna, ‘El Piyayo’, Bibiana Fernández, me merece un respeto imponente.

1999/07/12

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA HOMOFOBIA Y LA NARDA

La homofobia y La Narda.
Antonio Burgos · Apuntes del Natural | Época, 750, 1999-07-12
 
No disponible en antonioburgos.com. Recogido por: carlaantonelli.com
https://www.carlaantonelli.com/reportaje_fernan_burgoss.htm 

"Parece que en la Constitución pusiera que es obligatoria la veneración
pública de todo señor que proclame que le gustan los hombres"


Como tengo hecho un buen bachillerato con todos sus avíos, yo conocía la homogeneidad, la homonimia, la homologación. Conocía incluso la homofonía, pues con mi bachillerato como Dios manda me fui a estudiar Filología Románica, que es una Filología con errata. No conseguí que mi tía María Belinchón, que era mucho de los boleros y de las novelas rosas y que fue quien me aficionó a la Monarquía, entendiera que no estudiaba Filología Romántica, sino Románica. Se murió la pobre creyendo que yo estudiaba Filología de las rimas de Bécquer y los artículos de Larra... Y al igual que sé qué es la homonimia y la homofonía, sé también qué es la claustrofobia, la agorafobia, la fotofobia, la xenofobia, la hidrofobia. Pero aun sabiendo todas estas palabras derivadas del griego fobos (miedo) y del griego homos (igual), no sabía en absoluto que existiera la homofobia. Y no vean ustedes lo de moda que está la homofobia. Resulta que yo sabía que tenía fotofobia: con los ojos azules, lo paso fatal en verano sin gafas de sol. Me sabía con agorafobia: me dan pánico las aglomeraciones, pienso que como alguien diga "¡fuego!" puede haber muertos. Pero desconocía que tuviera homofobia. Sabios doctores en homosexualismo, transexualidad y otros males del siglo, desde coordinadoras de gays y lesbianas, me han dicho que soy un homófobo, por criticar que una TV local de mi pueblo contrate como estrella a un señor que antes se llamaba Manolo Fernández, que luego no fue señor y se llamaba ya Bibi Andersen y que ahora ni es Bibi Andersen ni nada. Ahora es una señora (muy lista por cierto) que responde al nombre de Bibiana Fernández, que ni es nombre de artista, ni de presentadora, ni de nada. Llamándose Bibiana Fernández sólo se puede ser boticaria en Alpedrete o registradora de la Propiedad en Aranda de Duero.

Para qué lo he dicho. Si usted no participa en la general glorificación de los homosexuales, lesbianas, transexuales y demás, de momento le dicen que es un homófobo (u homófoba), y después le dan con el artículo 14 de la Constitución en toda la boca. Artículo que me he leído muy bien, con lupa, y no pone que sea obligatoria la veneración social del mariquita. Como en tantas cosas, en España hemos cogido otra vez el rábano por las hojas, y hemos dado el clásico pendulazo de nuestra Historia. A mí la homosexualidad me parece como el otoño, las cataratas del Niágara, la bicicleta, el pan de pueblo, la tuberculosis o la Biblioteca Nacional. Algo que está ahí, que existe, y ya está. Algo que ha existido siempre. Cierto que antes a los homosexuales los entregaban al brazo secular del Santo Oficio para que los quemaran vivos, o los metían en la cárcel.

-Y eso le parecerá mal...

Me parece fatal. Aunque sea un homófobo, como dicen los gays y lesbianas. Pero a continuación añado que una cosa es perseguir al homosexual al grito hispánico de "¡maricón al agua!" y otra aceptar como normal esta auténtica exaltación de las otras formas de sexualidad, que nadie me negará que son por lo menos raritas. Parece que en la Constitución pusiera que es obligatoria la veneración pública de todo señor que proclame que le gustan los hombres o de toda mujer que pregone que le gustan las señoras. Esa no discriminación por razones de sexo que dice la Constitución debe empezar por no considerar un bicho raro al que crea que es más lógico y normal que a un señor le gusten las señoras y que a las señoras les gusten los repartidores de butano...

-Hombre, pero es que hay repartidores de butano que al verlos se les caen dos lágrimas a cualquiera...

Cuando exista un Día del Macho Ibérico o un Día de la Tía Salida me parecerá bien que haya un Día del Orgullo Gay. Por el momento, es un alarde innecesario. No hay nada peor que el fervor del radicalismo, y no me negarán que las que se proclaman tan liberales coordinadoras de gays y lesbianas se dedican a perseguir a los que nos acusan de homófobos con la misma saña con que antes desterraban a los que sorprendían en el entonces llamado pecado nefando. De perseguidos, muchos han pasado a perseguidores de quienes no aceptan lo insólito como normal.

Me quedo con La Narda, aquella mariquita tan literaria que retrató Joaquín Romero Murube y que no acusaba a nadie de homófobo. La Narda tenía una venta flamenca cerca de Sevilla. Estaban en la venta unos aficionados al acoso y derribo, al regreso de una tienta en campo abierto, y hablaban de mujeres. Había en la pared una foto de una bella andaluza, vestida de flamenca, con una mantilla blanca y sus buenos zarcillos de coral, y Villabrágima, señalando el retrato, dijo, tajante:

-Pues lo que yo entiendo por una mujer de bandera es ésa de la foto... Por cierto, ¿quién es?

Y La Narda, que oía a Villabrágima, dijo muy comedida y sin el menor orgullo gay:

-Servidora, en la feria de Utrera...

1999/06/25

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | BIBI ANDERSEN Y EL CANI

Bibi Andersen y El Cani.
Antonio Burgos · El Recuadro | El Mundo de Andalucía, 1999-06-25

http://www.antonioburgos.com/mundo/1999/06/re062599.html 

Se escribe José Antonio Sáenz Sánchez, pero se pronuncia El Cani. Triana pura. Gracia para dar y repartir. Más listo que el hambre que pasaron en el Corral del Cura. El Cani, que ya era gente con el Agua de Sevilla, es ahora más gente todavía. El Cani va ahora de Polanco. Es el baranda que manda, el que tiene la telanda, en Giralda Televisión, vulgo Onda Giralda. El Cani es tan listo, que se mete a apoderado taurino, coge a El Vinagre y José Tomás, a los albañiles. El Cani es capaz hasta de apuntar a un testigo de Jehová en la Hermandad de Donantes de Sangre.

Y con este Cani tan listo y con tanta gracia de Triana (que mi ilusión es verlo en un almuerzo mano a mano con otro genio de la gracia y del medio, con Paco Cervantes) cenamos la otra noche en el restaurante japonés de los jardines del Alfonso XIII, que es como Tokio, pero frente al chiringuito de Chaves. Lástima que no estuviera también Nicolás Valero, pero hubiera sido PA puro de oliva, como el aceite de Juan Ramón Guillén. Por eso en vez de a Valero (lo siento, Nicolás), invitamos a los marqueses de Méritos, que se escribe así y se pronuncia Isabelita León y Carlos Oriol. Y en aquella cena, nada más traernos la primera piriñaca de bambú, va El Cani, baranda total de Onda Giralda, y me dice:

-- Hemos fichado a Bibi Andersen para presentar un nuevo programa nocturno.

Y voy y le digo:

-- Eso, como si no hubiera maricones suficientes en Sevilla, tú te pones a importar maricones...

-- No irás a poner eso en el periódico...

-- Qué poco me conoces, Cani.. Vamos que si pongo eso en el periódico.

Puesto está. Así que tós por iguá, valientes, que sigo. ¿Qué te ha hecho La Esmeralda, Cani, hijo, para que te traigas al ex-Manolo Fernández y la dejes por la parte de fuera? Si es por ganar audiencia, tú pones a La Esmeralda presentando un programa nocturno y barre. Digo lo de barre porque a la vista está que la televisión en general es asunto de Lipassam siempre: basura podrida. Sí, ya sé, ya sé, Cani, que Onda Giralda es una televisión privada y os podéis gastar el dinero como tengáis por conveniente. Por mí como si quieres contratar a Boris para que pegue plumazos por La Cartuja, o al rubio de ‘Camomila Intea’ [debe referirse a Juan Adriansens] que echaron de las ‘Crónicas Marcianas’ por llamar las cuatro letras a una que únicamente lo es a 30, 60 y 90. Puedes hacer, Cani, con tu dinero y con el de Isidoro Beneroso lo que tengas por conveniente.

Pero que digo yo que para eso de traer desechos de tienta y cerrado de las televisiones nacionales ya está Canal Sur. Que si queréis ser tan sevillanos como el Giraldillo de vuestro escudo, la ciudad se merece otras cosas. No contáis con la guasa de Sevilla. Eso que un maricón operado entreviste a Amalia Gómez y el espacio se llame "De mujer a mujer" es muy fuerte, ¿no, Cani? ¿Tú no ves? Que el ex-Manolo entreviste a Amparo Rubiales sí me pega, Amparo es mucho de la exaltación de lo anormal como norma, que como sabes es lo progresista y lo moderno.

Así que entre la niña de la mochila poniendo la alcachofa a los votantes del PSOE en la Velá de San Jerónimo a mayor honra y gloria de ‘Monteserrín’, como le dicen, y tú, Cani, importando mariquitas con pretensiones y operaciones, vamos dados con el modelo sevillano de televisión. Por eso suelo decir, Cani, que las ciudades tienen los medios de comunicación que se merecen.

1997/01/03

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | ENMIENDA ARNY, CANCOS Y MORANCOS

Enmienda Arny, cancos y morancos.
Antonio Burgos · El Recuadro | El Mundo, 1997-01-03

https://www.elmundo.es/1997/01/03/opinion/03N0018.html 

Hay un modo muy efectivo de hacer las cosas todavía peor que el PSOE: hacerlas exactamente igual que las hacía el PSOE. Lo digo por Mónica Ridruejo [Directora General de RTVE] y el tradicional programa especial de los autotitulados Morancos en la primera cadena pública de supermercados de la basura nacional. Usted ve a Mónica Ridruejo, tan delicada, tan novia de Cayetano el de Cayetana Alba, tan modosita, y lo menos que se le ocurre pensar es que, igual que los anteriores, va a celebrar la entrada del Año Nuevo en La Primera con el maricón de guardia. Probablemente Mónica Ridruejo, tan educadita, tan finita, tan vaporosita, tiene las mismas inconfesables aficiones que las marías de la audiencia (nacional), y en cuantito sale el moranco canco vestido de mujer se parte de risa, y dice como ellas: «¡Ay, que me meo...!»

Con razón dicen que las presentes son unas fiestas muy tristes. Sobre todo, contempladas por la ventana de la televisión pública. Nada, no hay forma de que los programas de mayor audiencia anual no consistan en las gracias de un señor nada sospechoso pegando plumazos. ¿No va a ser famosa Bibi Andersen? Hombre, para señores vestidos de señora, me quedo con Bibi. Por lo visto eso aquí es obligatorio. El mariconeo es un derecho constitucional y una obligación audiovisual del fin de año. Si no quieres al parguelón de Martes y Trece vestido de Mari Pepi, toma, ahí llevas al moranco canco travestido. Travestido de señor con esmoquin en breves pasajes, quiero decir; el resto, pluma pura. Lo que no es Pantoja es Jurado, lo que no es Rosariyo es la que puede ser futura ducal suegra de la propia Ridruejo. Mónica, hija, qué carrerón llevas: tras esas imitaciones, ¿con qué cara te vas a presentar a cenar en Liria?

Ya sé que está ahí el artículo 14 de la Constitución. Nadie será discriminado por razón de sexo. Ni de raza, ojo. ¿No es discriminación racial hacer gracia con el nombre de Los Morancos? ¿Por qué los intelectuales de Granada no firman un manifiesto contra esta toma del frasco? A ese artículo 14 de la Constitución, Mónica Ridruejo le ha hecho, muy a la americana, la Enmienda Arny, que dice textualmente: «No solamente no puede existir discriminación por razón de sexo, sino que a aquel que pegue plumazos de un modo importante, vaya de maricón con acento en la o por la vida, y esté acusado de corrupción de menores en un sumario con notable repercusión pública, se le dará un programa estrella, costeadísimo con dineros del común, en el día y hora de mayor audiencia anual, a fin de que disminuya la alarma social creada y que las marías puedan descubrir que es maricón, sí, pero que no muerde, tiene una gracia que no se puede aguantar, y ay, que me meo...»

Aprobada la Enmienda Arny y ya que, por lo visto, es inevitable que empecemos el año con cancos y morancos pegando plumazos, pido al menos que la próxima vez los pasen a la velocidad de las campanadas de la Puerta del Sol. Espero que antes debamos cumplir por narices una directiva europea de protección al menor que impida a Mónica Ridruejo ofrecernos estos espectáculos, tan delicados como ella.

1994/10/08

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE EL DISEÑADOR MANUEL PIÑA, VÍCTIMA DEL SIDA

Muere el diseñador Manuel Piña, víctima del sida.
El modista fue uno de los creadores españoles más conocidos internacionalmente.
El País | 1994-10-08
https://elpais.com/diario/1994/10/09/cultura/781657202_850215.html

El diseñador de moda Manuel Piña falleció en la madrugada de ayer, a los 50 años, en su pueblo natal de Manzanares (Ciudad Real), a consecuencia del sida, enfermedad que él mismo había asegurado padecer hace un año. El cadáver del modista será conducido hoy a Madrid para ser incinerado. Sus cenizas serán trasladadas el lunes a Manzanares, donde recibirán sepultura en el panteón fa miliar. Manuel Piña fue uno de los diseñadores españoles más internacionales. Sus diseños se caracterizaban por un modernismo clásico, utilizando el punto y los colores suaves en sus trabajos.

Desde que se conoció la noticia de la muerte de Manuel Piña, multitud de vecinos y amigos de Manzanares pasaron por el velatorio para mostrar su dolor por la muerte del modisto, que falleció vestido con un traje negro y camisa blanca, y rodeado de sus familiares, informa Luis Navarrete. Antes del verano del pasado año, Piña saltó a las primeras páginas de los diarios nacionales, explicando su deterioro físico a causa del sida. Desde entonces, se apartó por completo del mundo de la moda -con anterioridad había cerrado su industria- y se decidió a colaborar en la lucha contra el sida desde distintas organizaciones.

Su estado de salud se había agravado considerablemente en las últimas semanas. Había perdido prácticamente la visión del ojo que le quedaba sano, debido a un herpes ocular, según informaron amigos del diseñador. El pasado mes de abril, Manuel Piña decidió retirarse a la casa que le vio nacer, en el número 4 de la calle Virgen de Gracia de Manzanares. Allí, junto a su madre y el resto de su familia, pasó los últimos meses de su vida, como comentaba su hermano Felipe, "con fortaleza, costándole abandonar su mundo y sus amigos, pero con dignidad".

Autodidacto
Manuel Piña, uno de los más famosos diseñadores de moda españoles, nació en Manzanares (Ciudad Real) en 1944. Hombre hecho a sí mismo y autodidacta, sin estudios, comenzó a trabajar a los nueve años en una ferretería. A los veinte años marchó a Madrid, donde trabajó como vendedor de El Corte Inglés. Posteriormente se dedicó a vender géneros de punto. Más tarde montó un pequeño taller de fabricación de conjuntos de punto y poco después se lanzó a su diseño. Dedicó ocho años de su vida a este género textil. En 1979 presentó su primera colección en Barcelona. En 1981 abrió una tienda en Nueva York; una tienda neoyorkina le compró dos colecciones, valoradas en 18 millones de pesetas, que nunca le devolvieron. En 1982 fue su presentación en Madrid y en 1983 hizo su primera colección completa para Galerías Preciados. En 1987 se presentó en Italia, Alemania y Gran Bretaña. Un año más tarde abrió tienda en Madrid y al año siguiente se presentó en París y en Japón.

Esta carrera ascendente se vio frenada en 1990: tuvo que liquidar su pequeña empresa de 30 empleados, anunció su decisión de cesar en su trabajo como diseñador de ‘prêt-á-porter’ y cerrar su tienda de Madrid, todo ello a causa de estar inmerso en una grave crisis económica.

Manuel Piña achacó su fracaso económico a la falta de una industria textil nacional seria. La anulación de su contrato con una industria textil española, sólo dos meses después de haber firmado otro de 1.500 millones de pesetas con una empresa japonesa, después de muchos meses de conversaciones, rompió todas sus esperanzas a introducirse en el potente mercado japonés.

Tras la liquidación de su empresa decidió abrir un estudio de diseño y dedicarse a la creación de una colección de zapatos y gafas. En estas mismas fechas recibió el encargo de Correos de diseñar el nuevo uniforme de los carteros españoles.

Mostró siempre una afición particular a celebrar sus desfiles en escenarios poco habituales: utilizó el circo, el ferrocarril, el Liceo de Barcelona, etcétera, creando siempre un espectáculo audiovisual con la incorporación de música, luces y la actuación de las modelos. Ya en su primer desfile, organizado en el año 1979 en el barcelonés teatro del Liceo, dentro del certamen de moda del Mediterráneo, debutó poniendo alto su propio listón y corroborando tres años después, en 1982, en otra de sus pasarelas antológicas, montada en la carpa de la Ciudad de los Muchachos, en Madrid, el instinto de su mano costurera.

Manuel Piña buscó una mujer nueva a la que dirigir sus diseños, una mujer real y fuerte. La mujer que salió de sus manos emergió en la pasarela ungida de belleza, convicción e inteligencia. Se consideró cómplice de la mujer y trabajó en la transformación de la nueva española. Numerosas famosas -entre ellas Bibí Andersen y Rossi de Palma- vistieron sus trajes en la última década. Uno de sus últimos actos públicos tuvo lugar en septiembre de 1993, en su tienda de Madrid, donde organizó un desfile de modelos dedicado a Camarón de la Isla, el cantaor entonces fallecido.


La muerte viva.
Feliciano Fidalgo | El País, 1994-10-08

https://elpais.com/diario/1994/10/09/cultura/781657217_850215.html

Manuel Piña: la vida de cada cual es una sarta de imágenes fijas pegadas al alma si existe el alma, o clavadas con clavos en la memoria, o tatuadas en la piel, etcétera en este mismo sentido. Pues bien, Manuel Piña, para uno, es algo de eso, o de algo que arde así, abrasando durante toda la vida, aunque no durante todos los momentos de la vida, porque de vez en cuando uno se para para beber agua o se para para siempre, para morir quiere decirse. Hoy, uno, a la media noche, cuando le han anunciado, "Manuel Piña ha muerto, intenta decir algo, tú que lo conociste", se ha palpado con las manos y con toda la capacidad que uno tiene de soñar por todo el cuerpo, por todo el alma si existe y hasta por los cojones, que sí existen.

Manuel, ¿te acuerdas de hace poco más de un año, cuando te busqué en tu tienda, en una callejuela que da a Alfonso XII y no estabas en lo que creo que fue tu último sagrario de amor, de diseño loco quiere decirse, y me puse nervioso y caminé sin sentido y por fin di contigo por teléfono en tu casa de la calle Menéndez Pelayo, si no me equivoco, y me abrió tu queridísima madre la puerta? Estoy seguro de que te acuerdas. Pasamos juntos una hora. La única hora de nuestra vida. Yo no soy homosexual pero estuve contigo como si lo fuera. No padecía el sida, pero creo recordar borrosamente que deseé estar borracho de sida para estar más contigo.

Recuerdo, Manuel, que alguien, un chico que te amaba, creo, entró y dijo algo, y tú lo cortaste en seco: "Cállate, que me están haciendo la entrevista más importante". El chico, jovencito y guapo, calló. Y tú me miraste. Y yo te miré. Y tu madre, que nos acompañaba, nos miró. Nunca, Manuel, hablé con alguien tan apasionadamente, tan sigilosamente, tan eternamente. Tú y yo éramos la muerte viva. Fue todo inaudito.

Luego, claro, todo se acabó. Ni tú lo deseabas, ni yo tampoco. Pero los dos queríamos desaparecer, cada cual por su camino. Sabíamos que era el final del principio de nuestro entendimiento. Manuel, me dijiste que la vida estaba delante. Y que tú, con tu sida, se lo dirías al mundo.

Lo llevo en todo mi ser. Luego, Manuel, tu madre, me acompañó, y tú también me acompañaste hasta el ascensor. Tú quedaste allí para siempre.

Y tu madre bajó conmigo en el ascensor y, sólo apretar el botón del piso cero, rompió en sollozos y me dijo: "Él es optimista, pero si usted supiera..."

Ahora mismo, Manuel, he llorado un segundo por la mierda que, a veces, es la vida.

1988/07/01

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | FESTIVAL EN CÁDIZ EN HOMENAJE A LOS PINTORES DE VANGUARDIA LOS COSTUS

Festival en Cádiz en homenaje a los pintores Enrique Naya y Juan Carrero.
El País, 1988-07-01

https://elpais.com/diario/1988/07/02/cultura/583797610_850215.html

Los pintores de vanguardia Enrique Naya y Juan Carrero, conocidos artísticamente por Los Costus, serán homenajeados el próximo día 6 en El Puerto de Santa María (Cádiz), en el curso de un festival-concierto benéfico en el que ya han anunciado su participación diferentes artistas, grupos de rock y, cantantes españoles; entre ellos, Tino Casal, Alaska, Martirio, Juan Pardo, Gabinete Caligari, Peor Impossible, Pepe de Lucía y Bibí Andersen.

Naya y Carrero, que se dieron a conocer dentro de la Movida madrileña, padecen una grave enfermedad y se encuentran sin medios económicos para enfrentarse a ella, el primero internado en una clínica de Barcelona. La solidaridad con Naya y Carrero se ha extendido desde la Bahía de Cádiz- últimamente tenían instalado su taller de pintura en Sanlúcar de Barrameda- a Madrid, Sevilla y Barcelona. Aristócratas, empresarios, bodegueros, periodistas, intelectuales, artistas y hombres del espectáculo y de la discografía del sur de España se han puesto de acuerdo para poner su granito de arena en esta operación de salvación con aportaciones, que van desde la búsqueda de premios a la subasta y venta de cuadros de ambos pintores.

Los Costus, que se autodefinen como un binomio indisoluble en pintura, son autores de series como Árabo-andaluza; La Casa de Pilatos; Jóvenes de Sanlúcar, y El Templo de Esna. Han trabajado en Egipto y México, y dirigieron a principios de los 80 un taller en Madrid, en la calle de La Palma, conocido entre La Movida como La Casaconvento de las ovejas descarriadas. Han sido autores -Naya en los fondos y Carrero en los personajes- de numerosas portadas discográficas y en 1987 expusieron en la Casa de Vacas del Retiro, bajo el patrocinio de la Comunidad de Madrid, su obra más importante: El valle de los Caídos.

1987/08/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL PRECIO DE CONVERTIRSE EN MUJER

El precio de convertirse en mujer.
50 hombres han sido operados en España de cambio de sexo
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14
https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890405_850215.html

"Estamos marcadas". Los travestidos que hacen la carrera en una acera de la calle de Gravina, en Madrid, aguardan cada noche a que alguien quiera ir con ellos a lugares exóticos. Mientras esperan, con sus pelos brillantes, las espaldas descubiertas y formas totalmente femeninas, salvo las manos y la nuez, puede llegar algún barrendero con su flamante vestimenta naranja y ponerse a regar la calle con la peor intención. Una manguera, objeto fálico, se convierte en la metáfora del cerco. "Soy una chica, me siento chica; desde muy pequeña me gustaban los hombres; jugaba a las muñecas. Enseguida me di cuenta y se dieron cuenta. Las madres, debe ser porque te han parido, te quieren más y lo comprenden; a mi padre le costó". Una historia que se repite entre travestidos y transexuales.

A Juana Mari no la dejan entrar en el local que está enfrente de su esquina, uno de los más sofisticados del ambiente gay de Madrid. Pero no parece importarle mucho. Es alta, guapa, rubia, y tiene una mirada nada turbia, al contrario que el círculo en el que se desenvuelve. A su alrededor, chaperos, camellos, y ‘gays’ elegantes que, aunque con distancia, también son cómplices. "No suele pasar, pero algún niñato te reconoce por la calle y te grita: '¡maricón!', o lo que en tiempos era lo último: 'Manolo' [en referencia, según dice, al nombre original de la actriz Bibi Anderson [i.e. Anderson]] ".

Comenzó a hormonarse a los once años: "Te daban las inyecciones sin receta; las canarias empezamos muy pronto". Por esta razón no le ha salido vello en la cara, y dice que las formas femeninas aparecieron solas, unas formas que atraen a clientes como el que ahora merodea por ese cruce de calles.

Juana Mari dice que no tiene silicona en ninguna parte, "salvo en las tetas. Me las operaron en Claudio Coello, y me quedaron muy blanditas, toca, toca. Estoy muy contenta con ellas". A veces se le ha pasado por la cabeza llegar hasta el final, con la operación de cambio de sexo, pero no está segura porque sospecha que no sienten y que la dificultad de tener un clítoris "que funcione" es insalvable. "Si me corriese, y pudiera gritar: '¡siento!', me haría el coño; pero el miedo que tengo es que ellos sientan, yo me quede como un mueble y me utilicen. Así, por lo menos, estoy muy feliz". Su opinión es que las que se han operado "acaban locas".

Un verdadero transexual no operado nunca pronunciaría la frase 'estoy muy feliz'. Existe otro mundo para el transexualismo, fuera de la dureza de la calle. Pilar, que nació hombre y que se hizo operar hace seis años en un prestigioso centro de cirugía transexual, fuera de España, asegura que cuando la locura y la desesperación atacan a los que han deseado operarse, existe un motivo: "Que la persona llevaba antes una vida sexual masculina muy activa".

Pilar nunca ha tenido esa actividad. Desde siempre su organismo la repelió, y de ahí su rechazo a actuar como un hombre. Esa sería la diferencia entre un travestido y un transexual. Tiene carrera universitaria y ejerce en España una profesión liberal. Contadas personas saben lo que fue.

Dos intentos de suicidio precedieron su cambio pero pudo salir adelante; dice que siente como mujer desde que nació. "Todo el proceso fue y es todavía una batalla muy difícil". Tiene novio, y en cuanto consiga el cambio jurídico de identidad piensa casarse y adoptar niños. En el certificado psiquiátrico previo a la operación se decía claramente que era mujer.

"Tengo una vida sexual normal", dice. "Al principio sí, creo que para lograr el orgasmo me apoyaba mucho en el puro deseo psíquico, pero en los últimos años, a veces, aun sin necesitarlo, el orgasmo se ha producido, esto quizá se deba a que en la operación quedan conectados nervios sensitivos a la pared vaginal".

'La clínica del coño'
Muchos travestidos conocen al lugar en el que recibe el médico Aurelio Usón como "la clínica del coño". En su interior no se puede fumar y todo es pulcro y aséptico. Usón, urólogo y catedrático de universidad, ha operado a 17 personas. Ha visto a más de 60 y rechazado a muchas más de las que ha aceptado, sólo dos de ellas por ser portadoras del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

"El transexual odia sus genitales", dice; "el travestido no tiene por qué, puede actuar y disfrutar activa o pasivamente". Usón admite que algunos transexuales puros pueden llegar a defraudarse con los resultados de la operación. Se refiere a Susana Linares, quien ha presentado una denuncia contra él por ese motivo, y también por presunta coacción y falta de asistencia. Antes de la operación, Susana Linares firmó un documento con membrete de la clínica Prosalud que dice: "Expresamente hago renuncia a cualquier tipo de acción o reclamación judicial o extrajudicial como consecuencia de la operación quirúrgica". La cirugía transexual es posible en España desde 1983, tras la reforma del Código Penal, y exime de responsabilidad a los facultativos que la practiquen.

Gioconda fue operada por Usón -quien se considera el único en España, además del doctor de Barcelona Sáenz de Cabezón, que realiza estas operaciones abiertamente- y se siente feliz de haberse decidido. El médico pudo crearle un clítoris. "Sí, tengo orgasmos, la primera vez no me lo creía, me corrí con más fuerza".

Gioconda tiene 34 años y ejerce la prostitución desde hace diez. Muchos de los clientes que antes acudían a ella han vuelto y la han amado como siempre deseó, sintiéndose mujer. Rebate que éstos sean siempre homosexuales reprimidos: "La mente humana es demasiado compleja como para decir eso". Se muestra escéptica ante la idea de tener novio: "¿Cree que nos saldrán novios normales?". Ahora quiere cambiarse de nombre y llamarse orgullosamente Gioconda.

"Nunca sabré qué misterio nos trae esta noche". En Sachas, un local de transformismo madrileño, un homosexual hormonado que no quiere ser considerado como travestido porque identifica esa palabra con prostitución, imita a Paloma San Basilio mientras suena el play-back.

El precio de convertirse en mujer
Ángel Goya, gay histórico, de 62 años, que imita a Mae West, recuerda "a la pobre" Lorena Capelli. "Yo la conocí y me dijo: 'si lo llego a saber, nunca lo hubiese hecho'. Ya estaba operada, pero como se iba a casar quería más vagina, necesitaba la felicidad de la consumación; por eso, se destruyó a sí misma. En la sala de la operación, que se hizo en España, un centímetro más y se quedó muerta, ensangrentada". Era en 1976. Los gays de Sachas han trabajado con alguna operada y consideran que muchas de ellas se vuelven ciclotímicas: "Tres días bien y luego el histerismo de no sentir. La gran mayoría se arrepiente". El espectáculo del local se llama Boleros.

'Transexualia'
A Olvido se le nota, por cómo habla, que ha sido universitario. Pasado el mediodía acaba de levantarse y prefiere que la cita sea en su casa, por la que anda, en compañía de su gato, en combinación: lencería fina y una mujer que lo parece, incluso sin maquillaje. No quiere que se sepa su vida.

Olvido cree que la desinformación sobre transexualismo en España abarca no sólo a médicos y psicólogos, sino también a ellas mismas. Por eso está esperando que en breve se aprueben oficialmente los estatutos de Transexualia (Asociación de Transexuales Españoles). La idea es suya. Ha leído libros sobre el asunto y quiere traducirlos. Le interesaría confirmar científicamente impresiones que ha captado: por ejemplo, por qué la inmensa mayoría de travestis y transexuales españoles proceden de La Mancha, Andalucía y Canarias; por qué casi todos tienen los ojos claros.

En los estatutos de la asociación, entre requerimientos de mayor tolerancia social, se incluyen peticiones concretas, como que oficialmente se facilite la transexualidad física y la asistencia psicológica. También el cambio automático de identidad tras la operación y una lucha contra la discriminación laboral.

El psicoanalista Nicolás Caparrós considera que el proceso sicológico de cambio de sexo se da también en operaciones de simple cambio corporal. "Puede ocurrir que una mujer, ante la evidencia de tener la nariz muy fea, se plantee un conflicto psicológico que puede culminar tras la operación correcta o incorrectamente. Este último supuesto sería el caso de quien, teniendo la misma nariz que su padre, se la opera y se siente desgraciado, pues el problema no era la nariz, había una depositación falsa en ella de otro conflicto".

Doce cirugías diferentes.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14

https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890402_850215.html

Aurelio Usón, que realiza quirúrgicamente cambios de sexo, explica que en un transexual masculino la operación consiste en extirpar los genitales (interior del pene, testículos y parte de la pared escrotal). Luego, creado un túnel entre la uretra y el recto, se utiliza la piel del pene para formar una vagina artificial. Pero el proceso no empieza ni acaba en varias horas de quirófano. "En Estados Unidos", explica, "existen 12 cirugías diferentes de paso de hombre a mujer, entre ellas mamoplastia de ampliación, cara, mentón, nuez, mamas, cuello (en busca de una mayor redondez) y una pequeña cirugía en las manos".

El número de casos se evalúa más por aproximación que por estadísticas: "En España han sido operados entre 40 y 50 hombres. Contando los que lo hayan hecho fuera, es posible que sean 150 en total, y otros 300 sin operar. Podría calcularse en 100 casos las mujeres que quieren convertirse en hombres".
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Usón cree que la cirugía no puede crear algo que la naturaleza no ha donado. "Nunca se consigue una vagina perfecta, femenina en profundidad, turgencia y secreciones, con labios, vulva y clítoris. Éste a veces es posible construirlo; otras, imposible."

Los transexuales suelen pasar por dos o tres cirugías genitales, y la mitad de las operaciones pueden considerarse satisfactorias, según Usón. Por la intervención de cambio de sexo cobra alrededor de un millón de pesetas. Esto incluye un proceso previo de análisis clínicos y mentales y el posoperatorio.


Odiar la falda del colegio.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14

https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890403_850215.html

A J. J. M., de 23 años, resulta difícil preguntarle por su intimidad femenina -nació mujer y lo sigue siendo-, y no porque le cueste responder, sino porque es a todas luces un hombre, en sicología, en voz, y en un aspecto físico masculino que incluye una orgullosa barba adolescente consecuencia de las hormonas. Nacida en Madrid, a los once años le dijo a su madre que quería ser un hombre. "Ella pensaba que de mayor se me iba a pasar, pero no fue así, y me siento satisfecho de cómo soy porque lo he logrado por mí mismo".

En el colegio, que era mixto, lo más duro no eran las crueldades de los demás, sino el hecho de tener que ponerse la falda del uniforme. "Una vez me pasé una semana sin ir a clase, mintiendo a mi madre, para no vestir así".

A los doce años le vino la regla: "Fue horrible. Una cosa es pensar y otra comprobar que no eres lo que te imaginas Me da miedo hasta bañarme, me incomodo viéndome desnudo y no creo que soy yo, me da coraje".

El cuerpo visto como barrera. La menstruación le sigue obsesionando. Por eso quiere operarse lo antes posible, primero la ablación de los pechos y el arrasamiento de su genitalidad. Luego, algo tan complicado como conseguir un pene, cuya creacion, segun informaciones médicas, puede lograrse utilizando el músculo grácilis de la pierna, u otro, abdominal.

Para culminar con éxito el proceso, habrá de pasar de cinco a siete veces por el quirófano. El rastro, aparte de un pene con prótesis -para la erección-, y un 70% de posibilidades de que la sensibilidad sea mínima, serán las cicatrices.

Beber para no sufrir
"Estoy deseando que me operen, no puedo seguir como estoy, prefiero cubrirme de cicatrices a no ser feliz; me gustan mucho las mujeres y si no puedo ser hombre me suicido". Muestra unas rasgos en la muñeca, de cuando lo intentó. J. J. M. impuso a los demás, desde que tenía once años, que se dirigiesen a él con un nombre masculino. A los 17 años comenzó a beber: una manera de desinhibirse para decirle a su familia que era un hombre, que su sufrimiento era auténtico y que necesitaba apoyo. Su madre le pagará los gastos del tratamiento.

Ahora lleva un pene de plástico -"me hace sentir más hombre pero lo quiero real"-. Tiene una novia. Ha conocido a muchas chicas y con algunas se suele "dar la paliza". "Solamente lo hice con una, con un vibrador; fue satisfactorio, porque al ver a una mujer desnuda me hierve la sangre".

Reconoce que en materia sexual "'tampoco he gozado mucho en esta vida", y asegura que no se masturba porque tendría que hacerlo desde una óptica femenina. No le da miedo la operación ni sus consecuencias: "Aunque fuese a vida o muerte, lo haría; prefiero morir a seguir siendo lo que soy".

Opción del siglo.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14
https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890404_850215.html

Álvaro Cunqueiro escribió que pasar de hombre a mujer y de mujer a hombre es una opción del siglo, frente al deseo de los tiempos pasados de ser dos en uno. En la antigüedad clásica había transformistas devotos del Hércules Víctor de los italiotas, que se vestían de mujer porque pensaban que ese rito iba a concederles la eterna juventud, genitales majestuosos e, incluso el doble sexo, como Dionisios. En la escena inglesa de la época isabelina no salían mujeres, y en el estreno de ‘Hamlet’, de Shakespeare, Ofelia era un joven, pintado y con peluca. También Julieta o la terrible Lady Macbeth.

Marañón recoge, del siglo XVII, la historia de la monja de Úbeda, Magdalena Muñoz, "que un día sintió un gran dolor en las ingles y al cabo de tres días se le había resuelto la hinchazón y le había salido naturaleza de hombre". Ribera pintó a Magdalena Ventura, una mujer que amamanta a su hijo mientras muestra una poblada barba.

Primeros casos
El que se considera primer caso de hombre que cambió a mujer, Christine Jorgensen, fue operado en. 1950. Treinta años después declaró no haberse arrepentido: "En un hombre que tiene problemas transexuales la extirpación de sus genitales es una bendición". Las operaciones de cambio de mujer a hombre son posteriores, y el primer caso de implantación de un pene con posibilidad de erección se sitúa en 1977, en la universidad de Missouni (Estados Unidos).

En el cambio de sexo ha habido también pioneros y pioneras que han alcanzado notoriedad pública. Coccinelle se operó en 1960, tuvo dos maridos y fue personaje habitual en publicaciones sobre el mundo de las variedades.

Otro caso célebre es el de Michael Clark, que trabajó en la Armada norteamericana durante 12 años como oficial. Más tarde, siendo ya Joanna Clark, trabajó en la misma institución como sargento. En ambos estados, sus superiores se mostraron en distintas ocasiones satisfechos de su trabajo.

Renée Richards era en 1979 la quinta jugadora de tenis del mundo en cuanto a premios ganados. Hasta 1975 se llamaba Richard Raskin, de profesión doctor en medicina.

1984/12/23

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA BIBÍ ANDERSEN DE FRANCISCO UMBRAL (II)

Bibí Andersen.
Francisco Umbral | El País, 1984-12-23

https://elpais.com/diario/1984/12/24/sociedad/472690801_850215.html 

Se es nueva por voluntad de serlo. Se es española por fatalidad de serlo. Se es nueva española por una vocación o un proyectivo sugestivo de vida, cumplido. Bibí Andersen se confiesa "nueva española". ¿Qué es la feminidad? Un concepto. Hay, como dijera el viejo maestro, "mujeres que tienen noches de capitán". Hay criaturas que tienen días furiosamente, desesperadamente femeninos.

Gigi Corbetta y yo la esperamos en nuestra tertulia habitual, en un gran hotel de Madrid. Llega envuelta en telas amplias túnicas vagas y cosas muy elegantes. Trae el pelo recogido y gafas negras. Bebe cocacola. Bibí Andersen nunca toma alcohol.

-¿Por qué el pelo recogido?
-Por comodidad. Mañana me lo soltaré para las fotos. Tengo que ir a la peluquería.
-¿Por qué las gafas negras?
-Tengo un grano aquí. (Se las quita y aparecen sus ojos prodigiosos).

Gigi se acerca a ver el grano. No la conocía y aprovecha para verla muy de cerca. Hay criaturas que, miradas penetrativamente, se desdoblan en otras criaturas.

-Antes eras una especie de cosa muy sexy, Bibí, y ahora te encuentro convertida en una especie de gran dama.
-Bueno, una va evolucionando con el tiempo.

Efectivamente, habla con una fluidez que antes no tenía, acierta más en lo pequeño, siendo ella tan grande, y ha perdido todo acento regional.

Sin embargo, destroza la cajetilla de tabaco, terminada, dentro del puño, casi como un hombre. Las mujeres suelen destruir las cajetillas de una manera más felina, mediante un juego de uñas. 

-Bibí, amor, el equívoco.
-No hay ningún equívoco. Yo soy una actriz, tengo una personalidad y ya está.
-Recuerda nuestros viejos tiempos de ‘Barcelona de noche’.
-Aquello forma parte de mi vida, de mi biografía, pero está superado.
(Luis Cantero me pasó una vez a su camerino de ‘Barcelona de noche’, y allí se nos mostró des nuda, monumental y andrógina salvo un esparadrapo sobre el sexo. Luego, los loquitos de la gran noche paulmorandiana me decían: "Será hombre o mujer, me da ya lo mismo, pero yo la amo, yo la amo").
-Nunca volverás al cabaret.
-Nunca.

Lástima, porque uno creía que era lo suyo, en lo que el cabaret canalla tiene de barracón de feria para criaturas teratológicamente bellas e impares. Ahora prefiere el cine y la revista. 

-¿Cómo fue ‘La noche más hermosa’?
-Gutiérrez Aragón me engañó. Tengo el guión en casa y no corresponde con algunas cosas que se dicen en la película.

Definitivamente, no quiere jugar al equívoco. "Quiero quedar por mi trabajo, seguir en mi trabajo, superar la imagen que tenía, porque eso ya iba a durar poco tiempo. Ahora preparo un gran musical, una gran revista". Bibí Andersen tiene la cabeza hermosísima, de una gracia romana atenuada, de un clasicismo pasado como por el cine. Bibí Andersen tiene la tráquea prominente y las manos grandes.

-Yo ya te he visto en otras revistas, Bibí.
-Sí, pero entonces sólo era un elemento decorativo, porque no me dejaban ser otra cosa. Ahora pretendo que la revista, naturalmente, gire en torno de mí, o de personaje que se ha creado sobre mí, pero también me preocupa, y mucho, tener un buen cómico que podría ser Saza. Y un buen conjunto de chicas.

La revista es un género que está renaciendo, como versión española del music/hall. Se restauran viejos revistones y se inventan otros nuevos. Bibí Andersen, liberada del cabaret/barracón, pudiera encontrar aquí su género. No parece confiar mucho, ya, en los directores de cine.

-¿Y hasta qué punto vas a desnudarte en la revista, Bibí?
-Hasta donde sea necesario, pero conste que quiero hacer un tipo de revista para todo el mundo, una cosa para mayores y niños, sin caer en los viejos chistes verdes ni nada de eso.

La presencia enigmática de Bibí siempre es un estímulo y una rémora, al mismo tiempo, para su interlocutor. De ella emana un halo/hembra que Gigi me dice que, sentido de cerca, es un halo/macho. Está lo del cine. Yo quería preguntarle a Bibí lo del cine:

-¿No crees que con tu personaje, con tu leyenda, con tu equívoco, se podría hacer una gran película, llena de morbo, una película diferente?
-No. En absoluto. Yo me negaría a interpretar eso. Que lo haga otra.

Se equivoca, claro. Si quiere ir de Greta Garbo por la vida, se equivoca. Se lo dije una vez, en otra tarde íntima: "El equívoco, Bibí, la ambigüedad, lo tuyo es la ambigüedad: no pierdas ese tesoro. El secreto está en tu secreto".

Ni caso. Bibí Andersen e criatura plurisexual, multisexual. Uno se enamora de ella urgente mente y no sabe, de pronto, si se ha enamorado de ella o de él. ¿Qué es ser mujer, qué es ser hombre? Aparte configuraciones externas, uno ‘se elige’ mujer u hombre, como hubiera dicho el viejo Sartre de nuestro COU existencialista. "Elegir es limitarse", nos enseñaba Balzac. Quizá Bibí ha optado por no limitarse, por no elegir. ¿Y el viejo proyecto sartriano en que el camarero ‘se elegía’ camarero? Sartre no había estado nunca en ‘Barcelona de noche’.

-Bibí, ahora todas las estrellas anuncian cosas. ¿Tú nunca has anunciado nada?
-No me hables. Hubo un tiempo en el que anunciar cosas fue una obsesión para mí. Pero nadie me llamaba.

(Aquí, nuestra modesta teoría de que el anuncio anuncia al anunciador: la personalidad de Fernán-Gómez o de Cela, un suponer, se sobrepone al producto que anuncian, cuando lo han anunciado: el anunciador torna opaco lo anunciado). Bibí Andersen fuma mucho, rubio, pero no se toma la cocacola, que se melancoliza en el hielo.

-¿Y qué productos te habría gustado anunciar, Bibí?
-Yo qué sé. Lavadoras, licores, perfumes.
(No ha dicho tampax ni bragas: ahí quería uno llegar: BA tiene conciencia de sus limitaciones, o de sus libertades).
-Antes lo enseñabas casi todo. Ahora vas de gran dama. Cualquier día te eligen entre las 10 más elegantes de Madrid.
-Yo creo que ya no tiene sentido andar por ahí provocando con el cuerpo. Me pongo lo que me gusta y lo que me queda bien. Mido uno ochenta y tres, que es estatura que sólo tiene la Dominguín.

Voz ronca de Bibí Andersen, voz oscura y fuerte de tantas inu jeres, voz fascinante por cuanto nace de una tráquea de configuración vagamente masculina, voz sexual: es más sexual la criatura en quien los ingredientes masculino/femeninos están casi igualados (según biologías), que aquella que presenta un amplio predominio genético de uno de los sexos. Bibí es como el David de Donatello vestido por Pedro del Hierro. Bibí es como la Venus de Milo atuendada de tarde por Yves Saint-Laurent. Bibí es la postmodernidad unisexual que, con un poco más de imaginación y de libros, andaría hoy de musa de todas las postmodernidades horteras (sexos variados). Pero Bibí se ha elegido gran dama de la escena, algo así como una Carmen de Lirio atómica de los ochenta. Uno nunca sabe en qué puede parar eso.

-Eres perezosa.
-Soy perezosa. Tendría que estudiar más.
-La vedette de revista tiene que ser graciosa.
-Yo no soy graciosa.

Cada uno de mis encuentros con Bibí Andersen es como el encuentro con el pájaro/grifo o el hipogrifo violento: el acercamiento a una especie rara y mágica, bella y temible, con la que no hay diálogo real (el que convendría a la magnitud del encuentro), sino sólo diálogos convencionales. Si lo suyo es una obra de arte, un milagro de la voluntad, la verdad es que el milagro le ha salido milagroso. Mientas en las aceras de la Castellana se vende una ambigüedad muy poco ambigua, Bibí Andersen, como Oscar Wilde, ha hecho de la ambigüedad una obra de arte, y esto es lo que ella, con más libros, repito (talento le sobra), debiera vender.

O quizá nos lo esté vendiendo genialmente, como quien no vende nada, por lo que dice a seguido:

-Mi leyenda está ahí, yo ya cuento con ella, no necesito fomentarla, sé que funciona. A partir de eso, lo que tengo que hacer es otra cosa.
-Bibí.
-Qué.
-Qué uno te quiere y no sabe uno cómo quererte.

Ríe con su masculina risa feminísima. No quiere que Gigi le haga fotos, porque tiene un grano y un flemón, dice ella, y porque no ha ido a la peluquería: la razón final siempre es la verdadera, como tendría que haber dicho su hermano natural y lontano, tío Óscar. Pero Gigi Corbetta y el entrevistador quedamos conjurados para que este italiano genial entre en su casa, con todas las artes del retrato, y le haga una cosa muy sexy, muy femenina, muy superhembra.

-¿Con el pelo rizado o liso? -pregunta, ingenua por primera vez, femeninamente ingenua.
-Con el pelo como te dé la gana, amor, pero una cosa que mi maestro Luis Berlanga pueda considerar "ereccional".

¿Qué es la feminidad? Un concepto. Hay mujeres que tienen "noches de capitán". ¿Bibí Andersen? "Os dejo porque me voy a la pelu". Se ha elegido mujer, aparte de serlo, con una firmeza vocacional que a Sartre le hubiera corroborado en sí mismo. Como él se eligió escritor, o sea. Ha hecho del ser mujer una obra de arte, a partir de no sabemos qué. Eso será lo que quede de ella. El vivir, como tío Óscar dijera de sí mismo, a otros efectos, "por encima de sus posibilidades". Y se va. Es una criatura que se merece el amor de Baudelaire. "Umbral, cielo, adiós, amor, chao, nos estamos viendo".

1984/09/20

DOCUMENTACIÓN | CINE | BIBI ANDERSEN AFIRMA QUE HIZO EL FILME CREYENDO INTERPRETAR A UNA MUJER

Bibi Andersen afirma que hizo el filme creyendo interpretar una mujer y no un travestido.
Interés y polémica alrededor de 'La noche más hermosa', de Gutiérrez Aragón.
Diego Galán | El País, 1984-09-21
https://elpais.com/diario/1984/09/21/cultura/464565605_850215.html

Todavía resuenan los aplausos al filme de Armendáriz, ‘Tasio’, y a otro filme español, ‘La noche más hermosa’, de Gutiérrez Aragón, ha despertado interés y un despunte de escándalo. Bibi Andersen, que hace en este filme su debú cinematográfico, no ha ocultado su disgusto al descubrir, en la proyección del filme, que no había visto en su integridad hasta ayer, que el personaje que creyó hacer, una mujer, en el filme es en realidad un hombre travestido. El director y el productor del filme negaron en su conferencia de prensa que haya existido fraude alguno, pero la polémica se masca en el aire.

Cuando aun están recientes los entusiastas y prolongados aplausos que recibió ‘Tasio’, de Montxo Armendáriz, en su presentación nocturna, el festival de San Sebastián parece haber recobrado el ambiente mínimo que le era propio en años anteriores: nuevos invitados han acudido a la ciudad y, finalmente, son las películas quienes protagonizan las conversaciones de pasillo. Incluso van surgiendo las anécdotas que parecen imprescindibles en la ‘fiesta’ que se pretende. El director de ‘Sueño de noche de verano’, presentada en la sección Nuevos Realizadores, Celestino Coronado, aparecía vistiendo sólo una larga camisa en los alrededores del principal local del festival sin la compañía de Lindsay Kemp, en cuyo espectáculo teatral se basa el filme (que, cuando sea emitido por televisión el próximo mes, contará con los nombres de los técnicos españoles que lo han filmado: la copia exhibida en San Sebastián hacía creer que esos técnicos eran mayoritariamente británicos). Las revistas han tenido, así la ocupación que necesitaban dada la penuria de figuras de mayor interés: Celestino Coronado, luciendo, bajo la lluvia, sus piernas desnudas, aportó el chiste necesario.

De mayor trascendencia parece ser el disgusto de Bibi Andersen cuando visionó, junto a los periodistas, la primera proyección de ‘La noche más hermosa’, última película de Manuel Gutiérrez Aragón, que ha llegado a San Sebastián, al parecer, sólo horas después de que el laboratorio madrileño la tuviera dispuesta. Bibi Andersen, que da vida en el filme a un actor travestido que interpreta para televisión la Inés de ‘Don Juan Tenorio’, mostró su malestar por el cambio que ello supone respecto al guión que creía interpretar, en el que su papel era el de una auténtica mujer. La ambigüedad de su personaje-clave, por otra parte, de la película no responde a sus deseos de interpretar sólo actitudes realmente femeninas. Su protesta, a la hora de cerrar esta edición, se ha mantenido en círculos privados, aunque trascendido al conocimiento general, de forma que sobre tal tema comenzó la conferencia de prensa con Manuel Gutiérrez Aragón. Éste, y más tarde Luis Megino, coguionista y productor, negaron a este corresponsal que Bibi Andersen hubiera sido víctima de fraude alguno. Bibi Andersen abandonó ayer el festival visiblemente molesta.

Es probable que ello aumente el interés que ‘La noche más hermosa’ puede despertar entre el público si el reparto -José Sacristán, Victoria Abril, Fernando Fernán-Gómez y Óscar Ladoire-, junto a la personalidad, no fueran datos suficientes para reclamar la atención sobre el filme. En cualquier caso, en San Sebastián ha tenido buena acogida, aunque quizá no haya despertado un entusiasmo tan contundente como ‘Tasio’, marcada como favorita en esta extraña competición por el liderazgo de un filme concreto.

‘La noche más hermosa’ es una divertida comedia, o contiene, al menos, elementos propios del género que Gutiérrez Aragón maneja con un humor desconocido en sus obras anteriores. Los celos del director de una cadena de televisión por el posible amor clandestino de su esposa le conducen a convencer a un amigo para que intente seducirla y comprobar así la realidad de su sospecha: típico esquema de ‘vodevil’ que la película traslada a un mundillo de ambigüedades sexuales, donde el personaje de Bibi Andersen derrama su habitual misterio. Su dualidad seduce al protagonista, al director de televisión (espléndido Fernán-Gómez) y hasta la propia esposa sospechosa de adulterio (divertida e inteligente Victoria Abril). Sacristán es ese técnico hundido por su propio ‘voyeurismo’: realiza uno de sus mejores trabajos en el ámbito de la comedia.

Cuanto parece habérsele reprochado a ‘La noche más hermosa’ depende más de su cortedad que de exceso alguno. El filme, que circula con rapidez por la pantalla, alcanzando escasamente la hora y media, concluye de forma precipitada, dejando la sensación -en los festivales ya avanzados hay poco más que sensaciones- de que la película había fascinado, pero sin admirar en su resultado global. Los decorados y los efectos nocturnos son de gran brillantez, apuntando la característica de un mundo insólito en el que cada personaje busca vivir su noche más hermosa, aquella en que los sueños -el sexo- adquieran total plenitud: las bromas de Gutiérrez Aragón sobre el resultado de esas aspiraciones traslucen un doble sentido que en este primer contacto matinal con la película ha invitado más al divertimiento que a la reflexión.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...