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2020/06/27

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | QUERIDO WALDO

Querido Waldo.
Miguel Fernández | El País, 2020-06-27
https://elpais.com/elpais/2020/06/23/eps/1592907698_242281.html 

¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? Esa pregunta cuya respuesta solo tú conoces. Te echaré de menos, Waldo. Ha sido un placer. 
 
Desde hace tres años escucho la misma pregunta. La repiten gente de tu círculo más íntimo, tu viuda, tus amigos, quienes te conocieron. Todos los que te describen como un hombre singular, algo ciclotímico, reservado en ocasiones, pero también hospitalario, leal, bastante hipocondriaco, disfrutón. Dicen que te gustaba ir por la vida con el mismo brío que conducías: 120, 150, 180 kilómetros...,  hasta casi volar. He escrito casi porque al amante de la velocidad que eras le aterrorizaban, sin embargo, los aviones. Solo te sentías seguro a bordo cuando el piloto era tu amigo Walter, el que pidió a Aero­líneas que le permitiera llevar tus restos a Argentina. Allí, una vez más, no te recibieron como esperabas. A los milicos no le habían gustado las noticias que llegaban de España, así que te negaron honores e incluso ordenaron que el coche fúnebre entrara al cementerio por una puerta lateral. Lo de la prensa española fue una faena, pero entiéndelo, Waldo, estábamos estrenando la libertad, había que estirar los límites. El ‘Himno a la alegría’, los más de seis millones de discos vendidos en todo el mundo, las apariciones en televisión, aquel sonido de violines parecía ya muy lejano. Cosas de la dictadura, decían. A fin de cuentas, todo aquello, ‘La canción del tamborilero’, ‘Las flechas del amor’, ‘Corazón contento’ y hasta ‘Soy rebelde’, formaba parte de los 40 años. Las crónicas apostaron por contar que salías de noche, que habías adelgazado, que se te veía triste y buscabas la compañía de jóvenes amanerados. Las madrugadas de Bocaccio, del Drugstore, en Velázquez o Fuencarral, de la discoteca O’Clock, del bar Rey Fernando formaban parte de la búsqueda de una felicidad que en pocas ocasiones habías podido disfrutar porque, como amargamente te quejaste, desde niño interpretabas la partitura de tu vida sin posibilidad de introducir la más mínima improvisación. Eras el hijo perfecto de una gran cantante, un genio precoz, el descubridor de talentos, un trabajador infatigable, el gamberro capaz de quitar la peluca a Beethoven y Mozart, el marido que junto a una esposa joven y guapa mostraba una casa de ensueño en las revistas. Con nada de eso conseguiste deslumbrar al muchacho que acababa de volver de la mili, el que te llevaste a París y presentaste a gente importante. Aunque solo habías cumplido 42, para el chico ya eras muy mayor, él tenía otros planes. Madrid, aquel Madrid atormentado del invierno de 1977, el de la matanza de Atocha, la amenaza etarra, los ultras, el destape, las huelgas, se convirtió en un laberinto donde buscarlo desesperadamente, donde llamarlo, donde esperarlo. Cuando supo lo ocurrido, a él también le sorprendió tu decisión, también conservó durante mucho tiempo el interrogante, esa duda que todavía cruza por la memoria y el corazón de quienes te conocieron y, con lágrimas en los ojos, durante estos tres años han apretado mi mano en una cafetería madrileña, en un geriátrico bonaerense, en la placidez de la jubilación antes de preguntar: ¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? Esa pregunta cuya respuesta solo tú conoces. Te echaré de menos, Waldo. Ha sido un placer.

Miguel Fernández es autor de ‘Desafiando al olvido. Waldo de los Ríos. La biografía’ (Roca Editorial).

1999/08/28

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MURIÓ ALFREDO ALARIA

En una entrevista realizada hace 4 años, poco tiempo después de su regreso definitivo a Buenos Aires, Alfredo Alaria dio esta definición de sí mismo: Un hombre tímido al que la suerte quiso que le pasaran muchas cosas. Alaria murió el miércoles en Buenos Aires, tenía 68 años y la parte más productiva y también glamorosa de su vida había quedado atrás. Pero sin duda muchos recuerdan sus impactantes trabajos para el cine y para el teatro de revistas, en el que comenzó muy joven como bailarín y coreógrafo. Pero pronto dejó Buenos Aires y comenzó una exitosa carrera internacional. En Londres montó, con música de Lalo Schifrin, Waldo de los Ríos y suya propia, una opereta llamada ‘Carmen del viejo Buenos Aires’. Llamé a una bailarina de la Opera de París y después las clásicas se morían por hacer ese papel; el pelo cortísimo, unos aros enormes, abriendo una cortina de golpe... Qué querés, estaban hartas de hacer ‘El lago de los cisnes’. El tiempo de su prolongada ausencia de la Argentina fue también el de una tumultuosa actividad en los más variados paisajes: desde Las Vegas y Hollywood (trabajó con Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Cyd Charisse) hasta Atenas. Cuando me llamaron para trabajar en el Lido de París, los directores me dijeron: Su misión es imaginar locuras y la nuestra, realizarlas. Y así concebí la famosa catarata, un barco que se hundía, y el escenario medio panorámico. Ya desde mis primeros trabajos en Buenos Aires la gente salía de la función y se iba a comentar a los cafés. Creo que si después de un show la señora le dice al marido: Viejo, buscá un taxi y nos vamos a casa, chau, el asunto está muerto.

1977/03/29

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | WALDO DE LOS RÍOS, MUERTO DE DOS DISPAROS EN LA CABEZA

Waldo de los Ríos, muerto de dos disparos en la cabeza.
Pedro Montoliu | El País, 1977-03-29

https://elpais.com/diario/1977/03/30/madrid/228572656_850215.html 

Un día después de que el compositor Waldo de los Ríos, 43 años, casado y sin hijos, fuera encontrado muerto con dos disparos en la cabeza en su chalet del parque del Conde de Orgaz, continúan las investigaciones policiales, a pesar de que todos los indicios parecen apuntar hacia un suicidio, provocado por una crisis depresiva que el autor atravesaba durante las últimas semanas. Según se pudo saber en medios policiales, en la misma cama donde apareció muerto había extendidas cuatro fotos de un joven del que se desconoce la identidad.

Sobre las once y media de la noche del lunes, dos amigos del compositor argentino, Eladio Blázquez y Eduardo Lopesino, acudieron al chalet El Olivo, para visitar a Oswaldo Nicolás Ferrando, verdadero nombre del artista. Ante las llamadas, a las que no respondía nadie, los visitantes entraron en la casa que el músico tenía por costumbre dejar abierta. Sobre la cama, boca arriba, vestido de calle, con las gafas puestas y con el lado derecho de la cabeza destrozado, Waldo de los Ríos fue encontrado muerto. Avisada la policía varios funcionarios se dirigieron al chalet situado en una zona residencial. Según manifestarían después tuvieron grandes problemas para entrar, ya que seis perros guardaban la casa. Una vez reducidos, los policías encontraron el cuerpo del compositor, en cuyo lado derecho había una escopeta de caza, de dos cañones y de calibre doce. Fuentes policiales ampliarían posteriormente que el arma apuntaba al lado derecho de la cabeza y que estaba sostenida por la mano del compositor fallecido. «En principio parece un suicidio. De todas formas la investigación no ha concluido todavía.»

La noticia se conoció en los medios periodísticos antes de que el cuerpo de Waldo de los Ríos fuera trasladado a la Ciudad Sanitaria de La Paz, donde ingresó cadáver. Tras hacer un parte médico para el juez de guardia el cuerpo fue trasladado al depósito mortuorio del hospital, sobre la una y cuarto de la madrugada.

Dos horas después su esposa, la actriz Isabel Pisano, recibía la noticia en un programa que estaba grabando para Radiotelevisión Española, en Roma, donde se encuentra desde hace meses. Ayer por la mañana, en el avión de las once llegaba a Madrid y se dirigía al Instituto Anatómico Forense a donde llegaría el cadáver del compositor a las doce y cuarto.

Depresión

Aparte de las investigaciones sobre el posible suicidio, las circunstancias conocidas del músico en las últimas semanas indicaban que tal desenlace por día estar dentro de lo posible. «El señor estaba ayer más deprimido que de costumbre. Había perdido mucho peso, se encontraba enfermo», manifestó a El País su asistenta, única persona que diariamente iba a la casa del compositor ahora muerto. 


Parece confirmarse el suicidio de Waldo de los Ríos.
El País, 1977-03-30

https://elpais.com/diario/1977/03/31/madrid/228659054_850215.html

La muerte del compositor Waldo de los Ríos continúa siendo estudiada por la policía a pesar de que las últimas investigaciones parecen confirmar la hipótesis de que se trató de un suicidio y no de un asesinato como algunos de sus amigos y conocidos pensaron en un primer momento. Tal como informaba El País ayer, sobre la cama del fallecido se encontraron cuatro fotos de un joven posteriormente identificado y de quien, en medios policiales, no quisieron dar los datos personales. A pesar de ello, un redactor pudo saber, en fuentes competentes, que el joven había sido llamado a declarar durante la mañana de ayer y que por sus manifestaciones tomaba más fuerza la idea de un suicidio. También se logró saber que el joven no era homosexual, como se había dicho ante la vida que últimamente llevaba el músico, sino que únicamente le unía al súbdito argentino una gran amistad.

Otro de los puntos sobre los que se apoya la hipótesis de que se quitó la vida fueron sus mismas declaraciones, minutos antes de las once de la noche cuando Waldo de los Ríos llamó a un amigo, con el que había quedado a cenar, para decirle que no le esperara ya que se iba a suicidar.

Autopsia del cuerpo
Durante la mañana de ayer fue practicada la autopsia del cadáver del compositor en el Instituto Anatómico Forense. Aunque se desconocen los resultados parece que el número de disparos que le produjo la muerte fueron dos. Sin embargo, y a pesar de que amigos del fallecido hablaron de cinco disparos, tal afirmación podría haber sido hecha en base al número de impactos encontrados en la pared de su habitación. Técnicos en balística habrían informado que los cartuchos usados, de postas, podrían haber provocado tales impactos al mismo tiempo que le destrozaban el lado derecho de la cabeza. La crispación de la mano habría permitido el disparar un segundo disparo.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...