Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Umbral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Umbral. Mostrar todas las entradas

2017/11/20

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL TABÚ SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD DE GARCÍA LORCA

El tabú sobre la homosexualidad de García Lorca.
Manuel Tirado | Nueva Revolución, 2017-11-20

https://nuevarevolucion.es/el-tabu-sobre-la-homosexualidad-de-garcia-lorca/

La editorial Seix Barral publica ahora una nueva edición de ‘Confieso que he vivido’, las memorias en las que Pablo Neruda trabajó hasta poco antes de su muerte, en 1973, en la que ahora se incluyen textos inéditos del Premio Nobel chileno, entre ellos uno sobre Federico García Lorca titulado ‘El último amor de Federico’, en el que se cuenta la relación que mantuvo el poeta granadino con Rafael Rodríguez Rapún, desencadenante de los ‘Sonetos del amor oscuro’.

Habría que preguntarse la razón por la que Neruda decidió no publicar en los años 70 un texto donde se hablaba libremente y sin ningún complejo de la homosexualidad de Federico. Pues pienso que el chileno, sin duda, creía que la sociedad de aquella época todavía no estaba preparada para conocer esta historia y que sería fatal para la reputación de la obra de Federico. Neruda se hizo la siguiente pregunta: “¿Está el público suficientemente desprovisto de prejuicios para admitir la homosexualidad de Federico?”.

Hoy en día parece que el tema está superado y digo “parece” porque en realidad todavía no lo está. Desgraciadamente seguimos bajo la influencia de cuarenta años del franquismo y de la herencia eclesiástica que todavía hoy, desde los púlpitos, arremete contra los homosexuales. Una herencia que hace que un libro de texto para alumnos de la ESO de una muy famosa editorial nacional no diga que Federico fue asesinado por “rojo y maricón” y simplemente trate de adoctrinar (palabra desgraciadamente muy de moda en estos días) a los más jóvenes en que Federico simplemente “murió” en la Guerra Civil.

Más de ochenta años hace ya de cuando a Federico “se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada”, como dejó escrito Antonio Machado, otra víctima del régimen franquista, que murió solo y exiliado en Colliure, tres años más tarde del comienzo de la contienda, y desgraciadamente todavía algunos se ruborizan frente a la homosexualidad de Lorca.

Cuando no llegaba ni a los cuarenta años de edad cortaron la vida y la obra de un poeta que había llegado a unas cotas de lirismo excepcionales y con su asesinato no nos dejaron disfrutar de su futuras, y ya imposibles, obras. Con la República pasó lo mismo. No dejaron florecer ese grito de libertad del pueblo, esa explosión de júbilo y cultura que se vio reflejada en las misiones pedagógicas y en experimentos teatrales como ‘La Barraca’, etc., ya que tras unos pocos años de luz reflejados en la República, llegaron más de cuarenta años de oscuridad, de dictadura, de “pan y cebolla”, como diría Miguel Hernández, cuarenta años de nacionalcatolicismo del que desgraciadamente todavía sufrimos las consecuencias.

Porque Lorca representaba todo lo contrario a esa España negra descrita por Solana en sus cuadros, de esa España de incienso y procesión, de achicoria y martes de carnaval, de curas sentados a la mesa del señorito del pueblo dilucidando el futuro de las almas de los pobres jornaleros. ¡Ojo! Y Lorca participó de los clichés que se relacionaban con la España de siempre, esa España de toreros y cantaores de flamenco que tanto buscan hoy en día los guiris en las cuevas del Sacromonte granadino.

Pero la visión de Lorca de España y de Andalucía era totalmente distinta a la habitual. Así lo dejó escrito Francisco Umbral en su libro ‘Lorca, poeta maldito’, donde se esboza la idea de que Lorca fue el único poeta maldito de la poesía española, precisamente porque "es el cantor de las tres grandes razas postergadas de nuestra civilización: los gitanos, los negros y los homosexuales".

Lorca, en Granada, está con los gitanos frente a la Guardia Civil, frente al orden establecido. Lorca, en Nueva York, está con los negros, está con Harlem frente a Wall Street. Lorca, en su ‘Oda a Walt Whitman’ y en sus ‘Sonetos del amor oscuro’, libro póstumo y a la vez mítico, canta a la pasión que no se atreve a decir su nombre. Lorca es, radicalmente, “un hombre en contra”. Y ahí es donde radica la diferencia.

Este es el Lorca revolucionario, el Lorca que mataron por rojo y homosexual, el Lorca tan lejano de esa España que trajeron Franco y los curas, esos mismos que trataron de vestirlo y simplificarlo a la imagen del voluble señorito andaluz que tocaba el piano y escuchaba la guitarra. Y por lo que seguramente Neruda no quiso incluir ese texto en sus memorias, porque la gente no estaba preparada para entender que Lorca es el poeta de los olvidados, de los reprimidos, de los perseguidos, de los que se sienten “asesinados por el cielo”, de los que no caben en esta sociedad por amar distinto, por ser distintos.

¡Cuán necesaria sigue siendo tu voz, Federico! Y mucho más en esta España que sigue siendo un país, como bien dijiste en tu monumental poema ‘Grito hacia Roma’, donde “no hay más que un millón de herreros forjando cadenas para los niños que han de venir”. Las cadenas que desgraciadamente nos ponen los de siempre y que nos impiden pensar libre.

2016/08/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | GARCÍA LORCA. OCHENTA AÑOS

García Lorca. Ochenta años.

Manuel Tirado | Nueva Tribuna, 2016-08-15

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/garcia-lorca-ochenta-anhos/20160815110934130911.html 

Ochenta años. Ochenta años hace ya de aquella fatídica noche de agosto de 1936 en la que asesinaron al poeta Federico García Lorca. Ochenta años en que “se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada”, como dejó escrito Antonio Machado, otra víctima del régimen franquista, que murió solo y exiliado en Colliure, tres años más tarde del comienzo de la contienda. Ochenta años y Federico sigue siendo un poeta sin tumba, un poeta enterrado en una fosa común, como muchos otros represaliados durante la Guerra Civil, esas fosas comunes que son un vestigio más de ese castigo que los vencedores impusieron sobre los vencidos, que trataron de relegar a la masa, a lo desconocido, al ingente amontonamiento de cadáveres apilados, los nombres de cientos de personas que dieron su vida por la libertad y la democracia en este país.

Afortunadamente el nombre de García Lorca no se le olvidó a nadie por mucho que lo trataron de silenciar, porque su poesía quedó como testigo de su existencia y de su genialidad.

No soy muy adepto a los homenajes rimbombantes cuando de poetas se trata, ya que siempre he pensado que el mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta es leer sus versos y tampoco me acerco a la obra de un poeta sólo por su ideología o por su azarosa biografía, pero el caso de Lorca es especial. Y además es representativo, ya que podemos hacer una analogía perfecta con la Segunda República Española; en ambos casos nos viene a la perfección la frase: “lo que pudo ser y no dejaron que fuese”.

Cuando no llegaba ni a los cuarenta años de edad cortaron la vida y la obra de un poeta que había llegado a unas cotas de lirismo excepcionales y con su asesinato no nos dejaron disfrutar de su futuras, y ya imposibles, obras. Con la República pasó lo mismo. No dejaron florecer ese grito de libertad del pueblo, esa explosión de júbilo y cultura que se vio reflejada en las misiones pedagógicas y en experimentos teatrales como 'La Barraca', etc, ya que tras unos pocos años de luz reflejados en la República, llegaron más de cuarenta años de oscuridad, de dictadura, de “pan y cebolla”, como diría Miguel Hernández, cuarenta años de nacionalcatolicismo del que desgraciadamente todavía sufrimos las consecuencias.

Porque Lorca representaba todo los contrario a esa España negra descrita por Solana en sus cuadros, de esa España de incienso y procesión, de achicoria y martes de carnaval, de curas sentados a la mesa del señorito del pueblo dilucidando el futuro de las almas de los pobres jornaleros. ¡Ojo! Y Lorca participó de los clichés que se relacionaban con la España de siempre, esa España de toreros y cantaores de flamenco que tanto buscan hoy en día los guiris en las cuevas del Sacromonte granadino.

Lorca, Poeta maldito.
Pero la visión de Lorca de España y de Andalucía era totalmente distinta a la habitual. Así lo dejó escrito Francisco Umbral en su libro 'Lorca, poeta maldito', donde se esboza la idea de que Lorca fue el único poeta maldito de la poesía española, precisamente porque “es el cantor de las tres grandes razas postergadas de nuestra civilización: los gitanos, los negros y los homosexuales”.

Lorca, en Granada, está con los gitanos frente a la Guardia Civil, frente al orden establecido. Lorca, en Nueva York, está con los negros, está con Harlem frente a Wall Street. Lorca, en su ‘Oda a Walt Whitman’ y en sus ‘Sonetos del amor oscuro’, libro póstumo, mítico e inédito, canta a la pasión que no se atreve a decir su nombre. Lorca es, radicalmente, un hombre en contra”. Y ahí es donde radica la diferencia.

Este es el Lorca revolucionario, el Lorca que mataron por rojo y homosexual, el Lorca tan lejano de esa España que trajeron Franco y los curas, esos mismos que trataron de vestirlo y simplificarlo a la imagen del voluble señorito andaluz que tocaba el piano y escuchaba la guitarra. Lorca es el poeta de los olvidados, de los reprimidos, de los perseguidos, de los que se sienten “asesinados por el cielo”, de los que no caben en esta sociedad por amar distinto, por ser distintos.

Es normal que quisieran acallar su voz. Es normal que los que “le dieron café”, quisieran enterrar su memoria en esa fosa común del olvido. Pero no lo consiguieron. Y hoy, ochenta años después, Lorca sigue más vivo que nunca en sus versos, en sus conferencias, en sus obras de teatro... Porque el arte hace al poeta superar la muerte y la memoria siempre será el paraíso del que nadie podrá expulsar a nadie.

2012/06/01

LIBROS | Umbral, Francisco | Lorca, poeta maldito

Umbral, Francisco (2012) [06-01] [1968]. Lorca, poeta maldito. Madrid: Austral.

[.es] Reveladora biografía de uno de los autores más importantes del siglo XX. La adhesión de Federico García Lorca a las grandes razas malditas de Occidente –gitanos, negros, homosexuales–, su desdoblamiento psicológico, su «radical tragicismo» y, finalmente, su muerte prematura y brutal, vienen a dibujar la figura de Lorca como la de un grande y nuevo «maldito», en el más profundo y menos peyorativo sentido del vocablo. Francisco Umbral nos ofrece una visión del autor absolutamente distinta de las usuales. Francisco Umbral, partiendo del hecho a estudiar de que la literatura española no ha dado nunca poetas malditos, rastrea y descubre en Federico García Lorca —el español más universal después de Cervantes— una secreta y profunda vinculación con los grandes malditos oficiales de las literaturas europeas, en lo que éstos tienen de más auténtica y angustiadamente existencial, lejos del concepto entre burgués y ‘mondaine de maudit’.

RESEÑAS
>
Miró, Emilio (1969) [04]. Francisco Umbral: “Lorca, poeta maldito". Biblioteca Nueva. Madrid, 1968 [Reseña]. Cuadernos Hispanoamericanos, 232, 225-230.

https://www.cervantesvirtual.com/obra/francisco-umbral-lorca-poeta-maldito-1132028/

1984/12/23

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA BIBÍ ANDERSEN DE FRANCISCO UMBRAL (II)

Bibí Andersen.
Francisco Umbral | El País, 1984-12-23

https://elpais.com/diario/1984/12/24/sociedad/472690801_850215.html 

Se es nueva por voluntad de serlo. Se es española por fatalidad de serlo. Se es nueva española por una vocación o un proyectivo sugestivo de vida, cumplido. Bibí Andersen se confiesa "nueva española". ¿Qué es la feminidad? Un concepto. Hay, como dijera el viejo maestro, "mujeres que tienen noches de capitán". Hay criaturas que tienen días furiosamente, desesperadamente femeninos.

Gigi Corbetta y yo la esperamos en nuestra tertulia habitual, en un gran hotel de Madrid. Llega envuelta en telas amplias túnicas vagas y cosas muy elegantes. Trae el pelo recogido y gafas negras. Bebe cocacola. Bibí Andersen nunca toma alcohol.

-¿Por qué el pelo recogido?
-Por comodidad. Mañana me lo soltaré para las fotos. Tengo que ir a la peluquería.
-¿Por qué las gafas negras?
-Tengo un grano aquí. (Se las quita y aparecen sus ojos prodigiosos).

Gigi se acerca a ver el grano. No la conocía y aprovecha para verla muy de cerca. Hay criaturas que, miradas penetrativamente, se desdoblan en otras criaturas.

-Antes eras una especie de cosa muy sexy, Bibí, y ahora te encuentro convertida en una especie de gran dama.
-Bueno, una va evolucionando con el tiempo.

Efectivamente, habla con una fluidez que antes no tenía, acierta más en lo pequeño, siendo ella tan grande, y ha perdido todo acento regional.

Sin embargo, destroza la cajetilla de tabaco, terminada, dentro del puño, casi como un hombre. Las mujeres suelen destruir las cajetillas de una manera más felina, mediante un juego de uñas. 

-Bibí, amor, el equívoco.
-No hay ningún equívoco. Yo soy una actriz, tengo una personalidad y ya está.
-Recuerda nuestros viejos tiempos de ‘Barcelona de noche’.
-Aquello forma parte de mi vida, de mi biografía, pero está superado.
(Luis Cantero me pasó una vez a su camerino de ‘Barcelona de noche’, y allí se nos mostró des nuda, monumental y andrógina salvo un esparadrapo sobre el sexo. Luego, los loquitos de la gran noche paulmorandiana me decían: "Será hombre o mujer, me da ya lo mismo, pero yo la amo, yo la amo").
-Nunca volverás al cabaret.
-Nunca.

Lástima, porque uno creía que era lo suyo, en lo que el cabaret canalla tiene de barracón de feria para criaturas teratológicamente bellas e impares. Ahora prefiere el cine y la revista. 

-¿Cómo fue ‘La noche más hermosa’?
-Gutiérrez Aragón me engañó. Tengo el guión en casa y no corresponde con algunas cosas que se dicen en la película.

Definitivamente, no quiere jugar al equívoco. "Quiero quedar por mi trabajo, seguir en mi trabajo, superar la imagen que tenía, porque eso ya iba a durar poco tiempo. Ahora preparo un gran musical, una gran revista". Bibí Andersen tiene la cabeza hermosísima, de una gracia romana atenuada, de un clasicismo pasado como por el cine. Bibí Andersen tiene la tráquea prominente y las manos grandes.

-Yo ya te he visto en otras revistas, Bibí.
-Sí, pero entonces sólo era un elemento decorativo, porque no me dejaban ser otra cosa. Ahora pretendo que la revista, naturalmente, gire en torno de mí, o de personaje que se ha creado sobre mí, pero también me preocupa, y mucho, tener un buen cómico que podría ser Saza. Y un buen conjunto de chicas.

La revista es un género que está renaciendo, como versión española del music/hall. Se restauran viejos revistones y se inventan otros nuevos. Bibí Andersen, liberada del cabaret/barracón, pudiera encontrar aquí su género. No parece confiar mucho, ya, en los directores de cine.

-¿Y hasta qué punto vas a desnudarte en la revista, Bibí?
-Hasta donde sea necesario, pero conste que quiero hacer un tipo de revista para todo el mundo, una cosa para mayores y niños, sin caer en los viejos chistes verdes ni nada de eso.

La presencia enigmática de Bibí siempre es un estímulo y una rémora, al mismo tiempo, para su interlocutor. De ella emana un halo/hembra que Gigi me dice que, sentido de cerca, es un halo/macho. Está lo del cine. Yo quería preguntarle a Bibí lo del cine:

-¿No crees que con tu personaje, con tu leyenda, con tu equívoco, se podría hacer una gran película, llena de morbo, una película diferente?
-No. En absoluto. Yo me negaría a interpretar eso. Que lo haga otra.

Se equivoca, claro. Si quiere ir de Greta Garbo por la vida, se equivoca. Se lo dije una vez, en otra tarde íntima: "El equívoco, Bibí, la ambigüedad, lo tuyo es la ambigüedad: no pierdas ese tesoro. El secreto está en tu secreto".

Ni caso. Bibí Andersen e criatura plurisexual, multisexual. Uno se enamora de ella urgente mente y no sabe, de pronto, si se ha enamorado de ella o de él. ¿Qué es ser mujer, qué es ser hombre? Aparte configuraciones externas, uno ‘se elige’ mujer u hombre, como hubiera dicho el viejo Sartre de nuestro COU existencialista. "Elegir es limitarse", nos enseñaba Balzac. Quizá Bibí ha optado por no limitarse, por no elegir. ¿Y el viejo proyecto sartriano en que el camarero ‘se elegía’ camarero? Sartre no había estado nunca en ‘Barcelona de noche’.

-Bibí, ahora todas las estrellas anuncian cosas. ¿Tú nunca has anunciado nada?
-No me hables. Hubo un tiempo en el que anunciar cosas fue una obsesión para mí. Pero nadie me llamaba.

(Aquí, nuestra modesta teoría de que el anuncio anuncia al anunciador: la personalidad de Fernán-Gómez o de Cela, un suponer, se sobrepone al producto que anuncian, cuando lo han anunciado: el anunciador torna opaco lo anunciado). Bibí Andersen fuma mucho, rubio, pero no se toma la cocacola, que se melancoliza en el hielo.

-¿Y qué productos te habría gustado anunciar, Bibí?
-Yo qué sé. Lavadoras, licores, perfumes.
(No ha dicho tampax ni bragas: ahí quería uno llegar: BA tiene conciencia de sus limitaciones, o de sus libertades).
-Antes lo enseñabas casi todo. Ahora vas de gran dama. Cualquier día te eligen entre las 10 más elegantes de Madrid.
-Yo creo que ya no tiene sentido andar por ahí provocando con el cuerpo. Me pongo lo que me gusta y lo que me queda bien. Mido uno ochenta y tres, que es estatura que sólo tiene la Dominguín.

Voz ronca de Bibí Andersen, voz oscura y fuerte de tantas inu jeres, voz fascinante por cuanto nace de una tráquea de configuración vagamente masculina, voz sexual: es más sexual la criatura en quien los ingredientes masculino/femeninos están casi igualados (según biologías), que aquella que presenta un amplio predominio genético de uno de los sexos. Bibí es como el David de Donatello vestido por Pedro del Hierro. Bibí es como la Venus de Milo atuendada de tarde por Yves Saint-Laurent. Bibí es la postmodernidad unisexual que, con un poco más de imaginación y de libros, andaría hoy de musa de todas las postmodernidades horteras (sexos variados). Pero Bibí se ha elegido gran dama de la escena, algo así como una Carmen de Lirio atómica de los ochenta. Uno nunca sabe en qué puede parar eso.

-Eres perezosa.
-Soy perezosa. Tendría que estudiar más.
-La vedette de revista tiene que ser graciosa.
-Yo no soy graciosa.

Cada uno de mis encuentros con Bibí Andersen es como el encuentro con el pájaro/grifo o el hipogrifo violento: el acercamiento a una especie rara y mágica, bella y temible, con la que no hay diálogo real (el que convendría a la magnitud del encuentro), sino sólo diálogos convencionales. Si lo suyo es una obra de arte, un milagro de la voluntad, la verdad es que el milagro le ha salido milagroso. Mientas en las aceras de la Castellana se vende una ambigüedad muy poco ambigua, Bibí Andersen, como Oscar Wilde, ha hecho de la ambigüedad una obra de arte, y esto es lo que ella, con más libros, repito (talento le sobra), debiera vender.

O quizá nos lo esté vendiendo genialmente, como quien no vende nada, por lo que dice a seguido:

-Mi leyenda está ahí, yo ya cuento con ella, no necesito fomentarla, sé que funciona. A partir de eso, lo que tengo que hacer es otra cosa.
-Bibí.
-Qué.
-Qué uno te quiere y no sabe uno cómo quererte.

Ríe con su masculina risa feminísima. No quiere que Gigi le haga fotos, porque tiene un grano y un flemón, dice ella, y porque no ha ido a la peluquería: la razón final siempre es la verdadera, como tendría que haber dicho su hermano natural y lontano, tío Óscar. Pero Gigi Corbetta y el entrevistador quedamos conjurados para que este italiano genial entre en su casa, con todas las artes del retrato, y le haga una cosa muy sexy, muy femenina, muy superhembra.

-¿Con el pelo rizado o liso? -pregunta, ingenua por primera vez, femeninamente ingenua.
-Con el pelo como te dé la gana, amor, pero una cosa que mi maestro Luis Berlanga pueda considerar "ereccional".

¿Qué es la feminidad? Un concepto. Hay mujeres que tienen "noches de capitán". ¿Bibí Andersen? "Os dejo porque me voy a la pelu". Se ha elegido mujer, aparte de serlo, con una firmeza vocacional que a Sartre le hubiera corroborado en sí mismo. Como él se eligió escritor, o sea. Ha hecho del ser mujer una obra de arte, a partir de no sabemos qué. Eso será lo que quede de ella. El vivir, como tío Óscar dijera de sí mismo, a otros efectos, "por encima de sus posibilidades". Y se va. Es una criatura que se merece el amor de Baudelaire. "Umbral, cielo, adiós, amor, chao, nos estamos viendo".

1984/06/10

DOCUMENTACIÓN | MORALIDAD | RÉPLICA DE MARTÍN VIGIL A UMBRAL

Réplica de Martín Vigil a Umbral
José Luis Martín Vigil · Cartas al Director | El País, 1984-06-10

https://elpais.com/diario/1984/06/10/opinion/455666411_850215.html

En su ‘Elipse’ dominguera del pasado día 3, Francisco Umbral, dando por buenas unas pretendidas declaraciones que jamás hice en esos términos, me atribuye un acto "guzmaniano-heroico" del que rechazo ser sujeto. Me proclama también "ácrata", y, la verdad, no es para tanto. Me tilda, asimismo, de "lumpen moral/amoral", lo que, aun siendo hermoso a su juicio, no me cuadra. Y, finalmente, considera "admirable la trayectoria personal de Martín Vigil", idea que, con modestia, no comparto. Obvio es decir que estoy del mismo modo en absoluto desacuerdo con el resto de sus desahogadas afirmaciones, que, en opinión de expertos, encontrarán su mejor destino en el juzgado, salvo una, quizá: no es imposible que Corín Tellado tenga sobre mí "gloria y ventaja literaria" -cada uno piensa como quiere-; me lleva, sin duda, de adelanto la amistad con que la distingue Paco Umbral. Más difícil se hace, a estas alturas, verle a él dispensando patentes de moralidad/amoralidad o, lo que es más gracioso, tutelando, en función depuradora, "las almas blanco/almidón" de los hijos de derechas, que en mi sentir, por contra, bien pueden leer a Umbral, incluso con provecho, siempre que lo encuentren de interés. Dirán gentes, sin embargo, ¿comienza, acaso, la caza de brujas a cargo de Umbral/Mac Carthy? Tranquilas, madres -en especial si sois marquesas-, pero, ¡temblad, malditos! Y en cuanto a nosotros, Paco, dondequiera que nos encontremos, la misma sonrisa de costumbre. Alguien, aunque no Ortega, dijo una vez que lo cortés no quita lo valiente. Punto final. No volveré sobre este tema.

1981/07/04

DOCUMENTOS | 28-J | FIESTA GAY EN EL OLYMPIA: GALHO, LIBERTAD SEXUAL

Gay.
Francisco Umbral | El País, 1981-07-04

https://elpais.com/diario/1981/07/05/sociedad/363132006_850215.html 

María José Sánchez-Bendito, gorda y sombría, diciendo sus versos en el escenario lóbrego del Olympia, los chicos y las chicas, con la fiebre del viernes/sábado noche, la sangría en botijo, «pasa el paraguas, compañero», sangría dura, como me dice Marisa Ciriza, después de probarla, los gais adolescentes, que vienen con su cajetilla de bisonte a que les eche una firma, muchachos que pasean hombros de muchacha, un dulce androginismo en camiseta, los chicos y las chicas, en punk nada agresivo, salvo el que anuncia el despelote general, con baile, para las doce en punto. Fiesta gay en el Olympia. «Grupo de acción para la liberación homosexual». Pero la rubia que se me ha sentado en las rodillas establece ya una dialéctica de los cuerpos (muy gratificante, por otra parte) que está en los más seculares esquemas hombre/mujer, adolescente/carroza. Pancartas en los palcos, la batería ominosa en el escenario, toda una generación en penumbra, en el patio de butacas, pasándose el cigarro, el paraguas, la pomada, el botijo, la fumada, la sangría, pasándose, por entre todo y entre todos, una comunicación de dermis a epidermis, una unanimidad que es sólo la edad. «Los grupos de liberación homosexual nos vemos abocados a enfrentarnos cotidianamente con toda una serie de problemas originados por la moral dominante y represora». A un chico de gorro de nata, collar desmadrado y pieles inconfesables sobre el tejano, le basta con eso, en escena, para hacer la señora bien, la señora mal, la meretriz respetuosa y la locaza respetable. Hay mesas petitorias para el domund del cuerpo. Si hemos metido unas monedas sin convicción en la hucha de los negritos, de los chinitos, de los tailandesitos, ¿por qué no colaborar en este predomingo suburbial de la propagación de la fe en el cuerpo?

El segundo sexo de la Beauvoir, el tercero, el cuarto, esas sí son razas oprimidas, y tan inmediatas. «Galho, libertad sexual». La pegatina condecora el serio izquierdo de las pasotas y las ‘passadas’ que quieren poner su cuerpo en claro, y la camisa a rayitas rojas del homochico embamecido, cordial, sensual, que me habla, del que me dice «es que eres demasiado», y ¡money/money/moneylmoneylmoney’, que Liza Minelli está haciendo el número axial bajo el foco, y Edith Piaff tuerce sus manos y sus pies, afásica de gloria, música y muerte, y Chaplin hace y deshace maletas en la intemperie musical de Candilejas y una banda romántica pasa como un zéfiro, despejando la ecología densa de pantalones rojos, hondas cabelleras y corazones fuera, como pegatinas en lo exterior del pecho. El movimiento homosexual español se inicia en 1977, cuando la libertad nacía libre y al fin el español iba a estar a la altura de su presente, iba a ser el conductor de su conducta. Bajan del cielo arcángeles de plástico, globos de colores, un tomado de aplausos, el clima azul de la estereofonía, y la rubia se ha ido a vomitar su mono, o a esperar un muchacho tendida sobre el morro de un coche, y esta es la juventud, ésto el presente, la situación/límite, algarabía que toco, al borde de las tinieblas exteriores, donde los menhires talares dudan el divorcio y los marcianos del siglo pasado paran el país en seco. Hay más país en el país marginal de los flipados, los locos, los que entienden, que dentro del país acollonado. La democracia, la libertad en libertad tiene que tocar aquí su límite infernal y hacerlo cotidiano.

Caras de varia máscara, labilidad de seres, solubilidad del yo, nacimiento en un ser de sus mil yoes germinales y puros. (Luego le confinarán en uno solo.) Mi corazón ortodoxo no está menos represaliado que el corazón heterodoxo y múltiple de esta basca. Son la metáfora roja, azul, naranja/exasperada de la plenitud que a todos se nos niega.

1977/10/27

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA BIBÍ ANDERSON DE FRANCISCO UMBRAL

Bibí Anderson.
Francisco Umbral | El País, 1977-10-27

https://elpais.com/diario/1977/10/28/sociedad/246841208_850215.html 

Más allá de la melena de Porcel y la barba de Barral, en Barcelona, más allá del humo de pipa de Senillosa y la palabra zumbona de Álvarez Solís, se llega, se puede llegar, llego yo, con Antonio Asensio al volante, con Luis Cantero a la navaja (abre una de dos cuartas para defenderse de las feministas), al barrio maldito de la ciudad portuaria, a esa réplica simétrica y canalla del barrio gótico, al mundo catacumbal de los travestis, donde esta noche, entre adolescentes temblorosas, starlettes que se desnudan bajo el látigo de los flashes y locutores cansados, conozco a Bibí Anderson, transexual, malagueño, malagueña, que me mira muy de frente a los ojos desde su metro ochenta y tantos centímetros de estatura. No es sólo Bibí Anderson, claro. Es esa otra criatura, rubia y de sexo incógnito, que pasa de hombre a mujer y de mujer a hombre durante la danza. Es la ausencia voluminosa de Mimí Pompón o el desgarro tomatero de Paco España, es la estatura efébica de Angie von Pritt, un nuevo laberinto del sexo en que el hombre encarna en la mujer fantasma que lleva dentro, como la mujer en el hombre.

Se lo digo a Antonio Asensio:

-Un día averiguaréis que los hombres ya no se hacen pasar por mujeres, sino las mujeres por hombres, para distraer al personal.

Empezaron en Trento, o donde fuese, debatiendo el sexo de los ángeles. Siendo así que nunca ha estado claro el sexo de los hombres. Pronosticaba tío Oscar que los dos sexos tradicionales -convencionales, digamos- morirían cada uno por su lado. Pero se equivocaba la paloma, se equivocaba, porque estamos hoy en una sexualidad babélica mucho más allá de doña Simone de Beauvoir, que sólo llegó a contar dos mutantes.

El divino Proust, mirando la humanidad a través de su raqueta de tenista que no jugaba al tenis, repitió las palabras judías: «La mujer tendrá Gomorra y el hombre tendrá Sodoma.» Pero las ciudades de la llanura caben ya en el Paralelo barcelonés, entre traseras portuarias y meretrices que aún bailaron el último tango en el barrio chino con el Gran Gilbert.

De modo que estoy aquí, en el camerino catacumbal de Bibí Anderson -veintitantos años, un metro ochenta y tantos de estatura, malagueño, malagueña, cabeza triangular y sagrada-, asistiendo al nacimiento de la nueva Venus hermafrodita de nuestro tiempo posterior a la de Villiers, que surge entre las espumas sucias e industriales de la playa de la Barceloneta, y, efectivamente, lleva una concha en el sexo, como la de Botticelli, y hay conmigo dos discípulos amados, como en las revelaciones, las apariciones y las levitaciones, dos amados amigos que dan fe cuando ella, a solas con nosotros en el camerino, cerrado, se abre la bata y es una singular criatura de dimensiones nocturnas, senos bellos y secreta sexualidad inexplicada.

-La naturaleza no da el homosexual. Da el hermafrodita -me decía la otra noche el doctor Paredes, que sabe de eso.

Vale, tío. Creo que estamos más allá de la fisiología. Estamos entre Carlos Castaneda y los empresarios argentinos del porno catalán, en las catacumbas de una nueva sexualidad, mientras ahí arriba, en la ciudad burguesa, duermen o velan los fanáticos paleocristianos, los éticos antiestéticos y los que, aunque hayan leído a Adorno, siguen rigiéndose por Trento.

Un tercer o cuarto sexo, una nueva sexualidad, aparece sobre la tierra, arde ya en comunas, amores de grupo y barracones de feria con ganadería humana. Lo que nace del mar, con Venus, es el mar mismo. El mar ‘que así invade’, como diría Vicente Nobel Aleixandre. Un mar de tonelada sexual, una revolución de la especie, cuya Venus hermafrodita, bellísima y arrevistada, pudiera ser Bibí Anderson -cualquier Bibí Anderson- en la catacumba roja de las grandes ciudades.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...