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2021/10/31

DOCUMENTACIÓN | CINE | CHUCKY, DE MUÑECO DIABÓLICO A ALIADO DE LA COMUNIDAD LGTBI

La Vanguradia / Jake Wheeler y Chucky en la nueva serie //

Chucky, de muñeco diabólico a aliado de la comunidad LGTB.

El mito de terror no se considera un "monstruo" cuando se trata de discriminar por sexualidad o identidad sexual.
Solà Gimferrer | La Vanguardia, 2021-10-31
https://www.lavanguardia.com/series/20211031/7827732/chucky-muneco-diabolico-aliado-lgtb-gay-friendly.html

En 1988 se estrenaba ‘Chucky, el muñeco diabólico’, la cinta dirigida por Tom Holland y pensada por Don Mancini, donde un psicópata llamado Charles Lee Ray (Brad Dourif) resucitaba en el cuerpo de un muñeco pelirrojo. El tiempo le ha brindado multitud de anécdotas al psicópata de plástico: ha matado decenas de personas, ha sido objeto de culto, ha tenido novias y descendencia de plástico, y ha inseminado una humana siendo un muñeco. Pero, con el estreno de la serie que continúa su historia, posiblemente llega uno de sus logros más inesperados: que Chucky sea considerado un aliado de la comunidad LGTB.

No es difícil colocarle esta etiqueta tras el estreno de la serie ‘Chucky’, que se encuentra en emisión en Estados Unidos aunque en España no llegará hasta el mes de enero en Syfy. En una conversación con un chico adolescente y homosexual, el psicópata cuenta que tiene prole y es de género fluido. "¿Y no te importa?", le pregunta. "Bueno, no soy un monstruo", responde él con su habitual tono cínico. En resumen, incluso Chucky tiene más respeto por los derechos de las personas LGTB que ciertos partidos políticos.

El personaje se refería a Glen/Glenda, su descendencia presentada en 'La semilla de Chucky' (2004) y que se identificaba con los dos sexos. Era un paso más en una saga cinematográfica que mezcla terror y humor. ¿El motivo? Don Mancini, el creador del personaje, es abiertamente homosexual y ha introducido de forma más o menos consciente la diversidad a su universo, aunque esto haya significado que le llamaran "mariconazo" por transformar a Chucky en algo tan gay, según él mismo confesó en una entrevista para Xataka.

Mientras en 1988 le podía resultar complicado introducir ciertos elementos o puntos de vista, con el tiempo los ha ido integrando con naturalidad. Por ejemplo, en 1998 escribió el personaje de Jesse (Nick Stabile) en ‘La novia de Chucky’. Era el amigo homosexual que ayudaba a la pareja protagonista. En ‘La semilla de Chucky’, como decíamos, se introducía una óptica diferente del género fluido con Glen/Glenda. Y en ‘Culto a Chucky’ (2017) el personaje incluso introdujo su alma en el cuerpo de una mujer (Fiona Dourif) para irse con su mujer (Jennifer Tilly), dando todavía más lecturas a los conceptos de sexualidad e identidad de género.

Con la nueva serie, esta idea de ‘Chucky’ como un universo de ficción gay-friendly se consolida. Para empezar, el personaje principal es homosexual. Se centra en Jake Wheeler (Zackary Arthur), un chaval de 14 años que se encuentra a un muñeco inquietante en un mercadillo. Lo compra por diez dólares con la intención de cortarle la cabeza para una obra de arte que está creando en su habitación.

Antes de recibir un cuchillazo de un Chucky siempre dispuesto a asesinar, el muñeco puede ver la discriminación que sufre Jake. Su padre no lo acepta por ser homosexual, aunque todavía no haya salido oficialmente del armario, y también es discriminado en la escuela por chicos populares como su primo Junior (Teo Briones) o la pérfida Lexy (Alyvia Alyn Lind). ¿Y qué hace Chucky? Le plantea de forma clara a Jake que por qué no acaban con aquellos que le hacen la vida imposible.

Mancini pensó que era interesante hablar de una "misión social o declaración social" a partir de un personaje de terror como Chucky, "particularmente porque tiene un sentido del humor tan negro y característico", explicó en Gizmodo. Puede ser el aliado de un joven homosexual porque no es conservador rancio. "Él no es homófobo. No es racista. Solamente es un psicópata que no discrimina. ¡Él mata a cualquiera!", bromeó el guionista.

Puede que en un futuro próximo Chucky explore hasta qué punto el muñeco diabólico puede manipular a un adolescente vulnerable para convencerle de ser cómplice de su oleada de asesinatos (o sea, utilizar la condición de aliado para divertirse más matando), pero también tiene una lectura radical y hasta cierto punto empoderadora: la idea de un ‘gay revenge’ en clave de comedia de terror donde un homosexual retoma las riendas de su vida vengándose de quienes le hicieron la vida imposible, de la misma forma que Emerald Fennell exploró el ‘rape and revenge’ en la inequívocamente feminista ‘Una joven prometedora’.

2019/07/07

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UNOS APUNTES DE ORGULLO OBRERO Y GAY

Unos apuntes de orgullo obrero y gay.
Jorge Matías | La Voz de Asturias, 2019-07-07

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/opinion/2019/07/07/apuntes-orgullo-obrero-gay/00031562480495688430440.htm 

No sé si saben ustedes quien fue Mark Ashton, y tampoco sé si soy yo la persona más indicada para hablar de él, pero voy a hacerlo igualmente y sin pedir permiso.

Mark Ashton nació en 1960 en Irlanda del Norte. A finales de los setenta se trasladó a Londres. Trabajó disfrazado de camarera, parece ser, y ya en los ochenta se hizo voluntario de un teléfono de ayuda a lesbianas y gays. Miembro del Partido Comunista de Gran Bretaña, fue secretario general de las juventudes comunistas de su país hasta su temprano fallecimiento en 1987.

Ashton era comunista y homosexual. En aquellos terribles años ochenta, el gobierno ultraconservador de Margaret Thatcher estaba en guerra abierta con los mineros del país. Cuando la National Union of Mineworkers convocó la huelga que duraría nada menos que un año y el gobierno le retiró los fondos, la situación de los mineros en huelga era muy delicada. Mark Ashton y su amigo Mike Jackson pensaron que la clase obrera estaba siendo atacada y oprimida, y que el colectivo LGTBI debía apoyar a los mineros. Mark conocía perfectamente los problemas de los trabajadores, especialmente los del sector textil, que era al que pertenecían sus padres. Así nació Lesbians and Gays Support the Miners, a raíz de la recaudación para apoyar la huelga minera que se hizo en el Orgullo de 1984. La organización llegó a tener once secciones repartidas por todo el Reino Unido. Organizaban viajes a las zonas mineras para apoyar la huelga y recaudaron miles de libras para los trabajadores. A estas alturas de columna, supongo que todos saben que me refiero a la persona real en cuya historia se inspira la divertida y conmovedora película de 2014, ‘Pride’.

Mark luchó toda su corta vida por una alianza entre los trabajadores y el colectivo LGTBI, alianza que defendió valientemente entre sus reticentes camaradas del Partido Comunista y entre el no menos reticente colectivo LGTBI. Cuando un conocido tabloide publicó en su portada que los pervertidos apoyaban a los mineros (‘Perverts support the pits!’) Mark Ashton respondió organizando un festival de música, Pits and Perverts, en el que actuaron nada menos que Bronski Beat, banda liderada en aquel entonces por el gran Jimmy Somerville.

En junio de 1985, una comitiva de 150 mineros de todo el país encabezó el desfile del Día del Orgullo Gay en Londres. Allí, los mineros aseguraron que ahora sabían de los problemas de otros sectores de la población, al igual que Mark Ashton aseguraba que «no se puede ser gay y preocuparte solo de los problemas de los gays». No fue una victoria, ni escribo sobre transversalidad. Los mineros perdieron casi todo y un año después de la muerte de Ashton, en 1988, se aprobó una ley contra la promoción de la homosexualidad en las aulas, sea lo que sea eso, e incluso se prohibió enseñar que se gay es algo aceptable: el tristemente conocido Artículo 28, que no fue derogado hasta 2003. A pesar de todo, esta no deja de ser una historia real de solidaridad, de unirse en lo común, sin chorradas, sin compartimentos ni secciones para cada colectivo en la manifestación, una historia real de apoyo y comprensión, de lucha sin cuartel.

Hoy, aquí, el programa político de Vox, ese partido tan retrógrado que hasta tiene su propio Monasterio, es abiertamente homófobo y terroríficamente antiobrero. Muy Margaret Thatcher, al final. Llegados a este punto, no sé ustedes, pero yo prefiero un Mark Ashton antes que doscientos Fusaros. Prefiero ir de la mano de los pervertidos. Siempre.

2018/05/27

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | SECTION 28 PROTESTERS 30 YEARS ON: 'WE WERE ARRESTED AND PUT IN A CELL UP BY BIG BEN'

Section 28 protesters 30 years on: ‘We were arrested and put in a cell up by Big Ben’.
Chris Godfrey | The Guardian, 2018-05-27

https://www.theguardian.com/world/2018/mar/27/section-28-protesters-30-years-on-we-were-arrested-and-put-in-a-cell-up-by-big-ben

In May 1988, the reviled law that forbade ‘promoting’ homosexuality came into force. Here, some of those who made headlines fighting back – from invading the BBC News studio to abseiling into the House of Lords – explain why they had to act.

Lesbians stormed the BBC to protest about it. Twenty thousand Mancunians took to the city streets to march against it. Ian McKellen came out as gay to fight it. It inspired songs by Boy George and Chumbawamba, and an apology from David Cameron. You would be hard pressed to find a recent British law more controversial and more reviled than section 28 of the Local Government Act 1988.

In the late 80s, the gay and lesbian people of the UK were loudly demanding equality, much to the chagrin of traditionalists. Section 28 was the Conservative government’s response; Margaret Thatcher’s answer to those who believed “they have an inalienable right to be gay”.

The vaguely worded law prohibited local authorities and schools from “promoting” homosexuality and prevented councils from funding much-needed lesbian and gay initiatives. At a time when gay people were struggling to cope with the Aids epidemic, it was a callous attempt to suppress an already marginalised group.

For Conservative politicians, section 28 was an easy, short-term win. It was an obvious populist gambit to solidify support among the 75% of the population who thought that homosexual activity was “always or mostly wrong”. What section 28’s supporters failed to foresee was that it would inspire one of the most rapidly successful civil rights movements in modern British history.

Paul Fairweather
In the days before social media, the Mancunian Paul Fairweather had to spread the word about a protest against section 28. On 20 February 1988, the march took place through Manchester city centre. It was one of the largest LGBT demonstrations ever held in the UK.

At the time that section 28 was being discussed in parliament, I was one of Manchester city council’s gay men’s officers, working on issues such as employment, service delivery and developing community groups. I had also helped to set up the North West Campaign for Lesbian and Gay Equality, the group responsible for orchestrating the Manchester demonstration.

We had a secret office in the town hall attic where more than 100 people would meet every week. We were in a local government office, organising a demonstration against the government to try to stop legislation being presented. What we were doing was completely illegal.

No one in the group had organised such a large event before, but a core group had been very active in the gay movement since the early 1970s. The gay scene was quite small and I knew the owners of the local venues well.

We went to the gay bars and clubs – such as New Union, Rembrandt, the Thompsons Arms and Napoleon – where the owners agreed to stop the music so that we could speak about the march and section 28. We would make a night of it. When we stopped the music, there was some grumbling from people, but once they had heard us speak most were positive.

There was a sense that the whole community was under threat. There were also lots of questions about section 28’s possible impact on gay bars and clubs, as well as concerns about the attitude of the police force.

Under the then chief constable of Greater Manchester, James Anderton, the police were very hostile and were raiding gay bars and clubs. I had experienced some harassment on the street and in the gay village, but no one would report hate crimes because of the attitude of the police. We certainly felt they were becoming more aggressive, encouraged by section 28.

Police hostility didn’t put people off on the day, though. Twenty thousand turned up for the march, and it revitalised the gay movement in the city.

Booan Temple
On 23 May 1988, the evening before section 28 came into force, lesbian activists stormed the BBC News studio where Sue Lawley was midway through the Six O’Clock News. Booan Temple was one of the protesters.

The LGBT community had been getting more vociferous in the 80s. We were starting to demand more rights, not least of which was the right to live in safety.

I, and many of my loved ones, had been attacked in the street. There was an atmosphere that “the other” needed to be eradicated and I think the LGBT community was seen as a threat to the institution of the family. Section 28 was part of that.

I was engaged with a lesbian feminist network, but the campaign against section 28 was not an organised campaign in the traditional sense. Many women and mothers felt duty-bound to protect themselves, their families and their friends. They chained themselves to the railings at Buckingham Palace like the suffragettes did, and there were massive marches in Manchester and in London. Lots of women came up with loads of very innovative protests, but none of it got reported. We couldn’t get our arguments out there. So a small group of us decided to go into the Six O’Clock News studio. By getting on the news, we would be the news.

Once in the BBC building, we waited until the “live” light came on and ran into the studio wearing T-shirts saying “Stop the Clause”. One woman handcuffed herself to a camera, and one to the news desk, where Nicholas Witchell held her down very aggressively. He has since apologised for his heavy-handed behaviour. I was rugby-tackled to the ground and dragged away.

We were held in an office until we were arrested and taken to Shepherd’s Bush police station. I believe the BBC and others had a meeting and decided not to press charges, so we were released without charge and made our way to the Houses of Parliament to join the protesters there, as section 28 passed in to law at midnight.

Michael Cashman
Now a Labour politician, in 1988 Michael Cashman was in his second year on EastEnders, where he played Colin, one of the first gay characters in a national soap. He later helped to form the LGBT rights organisation Stonewall.

I clearly remember reading about section 28 in January 1988 in the weekly paper Capital Gay. I was dumbfounded. It had the date of the London march against it and I knew that, as a gay man playing another on television, I had to be there or I could never look at myself in the mirror again.

I attended on my own. I didn’t consult anyone, and didn’t even tell my late husband. I just knew I had to keep it to myself and get there. June Brown, who played Dot Cotton, helped me get the time off rehearsals. When I told her I was going, she said: “OK, Mike, but don’t get arrested, dear.”

When I got to the march, people pushed me towards the front, then an actor grabbed me and said: “No, you’ve got to be with the arts lobby.” But then a member of the arts lobby sent me back to the front again. Suddenly, there I was at the front of the march, clutching a banner.

As soon as I grabbed the banner, a bevy of television cameras focused in on me and someone was interviewing me. That was the start of helping to lead the campaign against section 28. I linked up with Ian McKellen there, and, along with many others, became a spokesman for the campaign. We went on that amazing march in Manchester, where Ian and I addressed the crowds.

I also lobbied within the Labour party to make sure it opposed section 28 because initially, when the bill was introduced, there was some confusion as to what it meant.

What was so incredible was the political opportunism. Section 28 had been brought in on the back of the stigmatisation and discrimination suffered by gay men; in particular those dealing with Aids and HIV. Some people were facing the most appalling deaths, and this was designed to kick us firmly underground.

Looking back, if we had won the battle of section 28, Stonewall would probably never have been founded. I don’t think we would have progressed to equality as far as we have now. The fact that we lost meant we had to make sure another section 28 didn’t happen again. Maybe if we had won, we would have all sat back, glowed, then lived in inequality for decades after.

Sally Francis
In one of the most memorable protests against section 28, a group of lesbian activists abseiled into the House of Lords after peers voted in favour of the bill. Sally Francis helped orchestrate the action.

We had done lots of actions, lots of blockades and breaking into places. But this was different. The day before, one of my friends was in the chamber of the House of Lords wondering what we could do there. She had the idea of swinging from the microphones hanging from the ceiling. We thought they were probably not strong enough.

In the end, we bought a washing line in Clapham market and knotted it up on the bus on the way up – it was pretty low-tech stuff. I smuggled the rope in under my donkey jacket and didn’t set off any alarms.

Ten of us set off for the action, but only six of us got into the Lords, four as guests of one of the peers. Those of us in the public seats would try to block the security from getting to the other women on the balcony.

We waited till the vote went for the clause. If they had voted against it, we weren’t going to do it. But they voted for it. When the vote finished, we were all looking at each other; the other group was going: “Oh, God, we can’t do it,” and we were going: “Don’t fucking do it.” Then, all of a sudden, two of them went over.

The security panicked. The women who had gone over the balcony with the washing line were thrown out of the House of Lords. The rest of us were arrested and put in a cell up by Big Ben. They didn’t know what to do with us.

After about six hours, we were released and met up with the women who had been thrown out. They had spoken to the press, but the press didn’t believe they had done it because they didn’t understand why they hadn’t been arrested.

When we were all reunited, we went to the pub by the bridge on Whitehall – a real press haunt. There were a lot of journalists there and I remember us telling them: “If you all buy us a drink, we’ll tell you what happened and what we did.” I remember it feeling really special.

Michael Dance
Schools were one of section 28’s main targets, with the bill prohibiting the promotion or “acceptability of homosexuality as a pretended family relationship”. When it was introduced in 1987, Michael Dance was training to be an English teacher.

While I didn’t hide my sexuality from my colleagues, being open with the students was more problematic. I was careful at first because I did not trust the management of my secondary school to support me. I also felt potentially vulnerable to attack by parents.

It didn’t help that where I taught there were few visible out teachers and section 28 made it much more unlikely that would change. The effect was isolating. What was brilliant, though, was that my school turned out to be 100% supportive and that I had the support of straight teachers and the Haringey branch of the National Union of Teachers, which always stood up for gay teachers nationally.

After section 28 came in, there was certainly a difference in school environments. A lot of teachers did not want to deal with the subject out of fear. Bigoted teachers were emboldened. A lot of schools pretended that homosexuality did not exist and it allowed a lot of misinformation, prejudice and abuse to go unchallenged. And, of course, it had a terrible effect on young people: students suffered homophobic abuse in silence and teachers and schools did nothing about it.

While section 28 made me more cautious, however, it didn’t stop me from taking up issues to do with sexual liberation or equality. If students were homophobic, I always challenged them.

I remember a lot of students sitting around my desk talking about how sick and tired they were that no one talked about teenage sexuality and that there was no openness about sexuality in the curriculum. I started to encourage this discussion, about texts, in English lessons, and the students enjoyed it. I remember one student doing a presentation on the difference between HIV and Aids to dispel the myths about the idea it was a “gay plague”, which caused major interest among the students.

I fought against section 28 all the way, undermining it everywhere I could in my teaching and personal life. When it was abolished, it allowed me to do all the things I had wanted to do when I was younger, such as developing LGBT support groups in schools. History has vindicated those who fought against this legislation that enshrined bigotry and prejudice.

Lisa Power
Founded in 1987, the weekly Pink Paper helped to mobilise lesbian and gay readers against section 28. Lisa Power was one of its co-editors, as well as an activist with the Organisation for Lesbian and Gay Action.

A lot of lesbians and gay men in the 80s weren’t political; they just went out to bars and clubs. The politicised group was much smaller. But one of the things section 28 did was bring what we called the scene queens together with the political.

I still find it interesting when people talk about section 28 as if we won because they remember the abseiling and protests. Those didn’t make a blind bit of difference to the passage through parliament: we lost the battle on section 28. But this did make people think much more strategically about how we should go about getting lesbian and gay rights to win the war. What we had at the time was a gay movement that was very good at fighting among itself and very good at debating political points – but with no history of making allies with the wider world and no effective lobbying mechanism.

After section 28 happened, some of us quietly went away and began working on what would become Stonewall. Some people in the gay movement were angry that we had started something that acted like a straight lobby group, but we were convinced it needed doing. And I think it’s the strongest example in the entire world of a successful LGBT lobbying group changing a country’s mind about some of its citizens.

Section 28 was repealed in Scotland in 2000 and in the rest of the UK three years later. In 2009, the then Tory leader, David Cameron, who had previously backed the law, apologised for its introduction and described it as a “mistake” that was “offensive to gay people”.

2018/05/23

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | MAY 33rd, 1988. SECTION 28. LESBIANS INVADE BBC

May 23rd, 1988. Section 28. Lesbians invade BBC.
Colin Clews | Gay in the 80s, 2018-05-23

https://www.gayinthe80s.com/2018/05/may-23rd-1988-section-28-lesbians-invade-bbc/

Section 28 of the Local Government Act passed into law on May 24th 1988. But Margaret Thatcher’s Conservative government had under-estimated our communities’ determination to resist this legislation at every possible opportunity.

And so it was that, at 6 p.m. on May 23rd, four lesbians ran into the BBC News studios just as the Six O’Clock News was getting underway. They didn’t quite make it onto camera but they could clearly be heard shouting ‘Stop Section 28’ as various members of the BBC news crew grabbed them.

Despite presenter Sue Lawley’s snooty dismissal of the protestors, it was clear that the action served to get the message across. Even the BBC’s own Nine O’Clock News ran the story!

There is still some uncertainty as to who these brave women were. At the time of the incident they gave their names as Sarah, Charlotte, Anne and Eleanor.

When two of the women subsequently appeared on a talk show they gave their names as Sarah Ponsonby and Eleanor Butler. In fact these were pseudonyms. The real Sarah Ponsonby and Eleanor Butler actually lived some two centuries earlier. They were the famous ‘Ladies of Llangollen’, who eloped from arranged marriages in Ireland in the 18th century so that they could spend the rest of their lives together!

I would very much like to find out the names of these brave women and – with their consent – make them known to a wider audience. I know that one of the women who took in the action is called Booan Temple. (At least she recently appeared under that name on a TV programme about Section 28 and the BBC ‘invasion’). I still don’t know who the others are. I believe that they are the same women who abseilled into the House Lords earlier in the year.

These women are true community heroines. They put their liberty at risk in order to show just how hateful Section 28 was. As such they need to be recognised for the brave and inspired actions they undertook on behalf of our communities.

2018/01/31

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO LOS MINEROS BRITÁNICOS INAUGURARON EL DESFILE DEL ORGULLO GAY

El Salto / Marcha del Orgullo LGTBI en Londres, 1985 //

Cuando los mineros británicos inauguraron el desfile del Orgullo Gay.

En 1984, la gran huelga minera contra el gobierno de Thatcher encontró a su principal aliado en el movimiento LGTBI.
Pablo L. | El Salto, 2018-01-31
https://www.elsaltodiario.com/nueva-revolucion/cuando-los-mineros-britanicos-inauguraron-el-desfile-del-orgullo-gay

Esta no es una historia de victorias. Al menos en lo que al ámbito laboral se refiere. Más de 20.000 personas perdieron sus puestos de trabajo, pueblos enteros fueron condenados al abandono y al paro y uno de los mayores sindicatos de Europa, la National Union of Mineworkers (Unión Nacional de Mineros), quedó herido de muerte. Pero sí es una historia de lecciones y aprendizaje. Porque de aquellos años, a mediados de la década de 1980, se extraen importantes enseñanzas, como la necesaria unión de diferentes colectivos en pro de la defensa de los intereses comunes. Más aún en tiempos como los actuales, en los que en ciertos sectores de la izquierda empieza a primar el individualismo y la desmembración a la par que la búsqueda de la exclusividad y el abandono de la comunidad. Han pasado más de 30 años, pero aquel episodio enmarcado en la Gran Huelga británica, en el que los colectivos de mineros encontraron a su principal e inesperado aliado en los grupos más progresistas del movimiento LGTBI, puede servir de espejo en el que inspirarse y avanzar.

Todo se remonta al año 1983, cuando la primera ministra británica, Margaret Thatcher, anunció tras cinco años en el poder su intención de convertir Reino Unido en una economía de servicios, con todo lo que ello significaría para el sector industrial de las islas y, en particular, para la minería del carbón, el principal objetivo a destruir del gobierno conservador. Se comenzaba a hacer palpable lo que muchos veían venir desde 1974, cuando la antigua administración laboralista anunció la nacionalización de este sector, noticia que se recibió con un inmenso recelo en los círculos más liberales del país. Sólo unos meses tardó en llegar la ofensiva. En 1984, desde el número 10 de Downing Street, se hacía pública la orden de cerrar 20 pozos mineros, una decisión que condenaba a muerte a varios pueblos y comunidades del condado de Yorkshire, Gales y Escocia, en donde prácticamente todos los empleos bebían, directa o indirectamente, de la minería.

Comenzaba así una huelga de 12 meses y una guerra a muerte contra las autoridades, con varios fallecidos en los enfrentamientos con la policía, decenas de detenidos y heridos y centenares de mineros multados. Por poner cifras al conflicto, los paros de los primeros meses llegaron a tener un seguimiento del 73% de media por todo el país, con especial énfasis en el sur de Gales (99%), Yorkshire (97%), Kent (96%) y Escocia (94%). Y aunque su seguimiento fue disminuyendo por la presión policial, las sanciones económicas y el miedo, la respuesta nunca bajó del 60%. Tras un año, según fuentes oficiales, el coste para la economía británica fue de 1.500 millones de libras. Películas como 'Billy Elliot' y 'Tocando el viento', y libros como 'The Enemy Withhim', retratan de una u otra forma las dimensiones hasta las que llegó este conflicto desigual, que trajo más quebraderos de cabeza de lo previsto a la Dama de Hierro. De sobra conocida es la frase de Tatcher en la que calificaba en 1985 a los mineros como enemigo interno: "Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior, en Las Malvinas. Pero siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad". Y es que la unión y colaboración de los vecinos de las zonas mineras era evidente, bajasen o no a las profundidades de la tierra a trabajar. También lo era la fortaleza del sindicato, liderado entonces por Arthur Scargill, uno de esos secretarios generales más acostumbrados a montar el piquete a las siete de la mañana que a darse la mano con los dirigentes de la patronal.

Ante tal desafío, la respuesta del gobierno fue la incautación del total de los fondos de la National Union of Mineworkers, alegando el impago de multas y poniendo en peligro la supervivencia de las cajas de resistencia. Fue aquí donde entraron en juego dos jóvenes homosexuales residentes en Londres: Mark Ashton, un irlandés de 23 años militante de la Young Communist League, y su amigo Mike Jackson, quienes fundaron la organización Lesbians and Gays Support the Miners, LGSM (Las lesbianas y gais apoyan a los mineros), un acontecimiento histórico retratado en la película 'Pride', donde por alguna razón se oculta la ideología comunista del fundador. La iniciativa de Ashton y Jackson es realmente inspiradora.

No eran buenos tiempos para la comunidad LGTBI en Reino Unido. La homosexualidad había sido despenalizada por ley tan solo 20 años atrás, y las infecciones de sida aumentaban entonces por miles cada mes. Desde las altas esferas del poder poco tardaron en culpabilizar a gais y lesbianas de la propagación del VIH. Periódicos afines al gobierno, como 'The Sun', especularon con la idea de construir campos de internamiento y reclusión para homosexuales. Este diario incluso llegó a publicar un intento de chiste que decía "Un joven gay va a casa de sus padres y les dice que tiene dos noticias, una mala y otra buena. La mala es que soy gay. La buena es que tengo sida". La campaña homófoba terminó en 1988 con la aprobación del artículo 28 por parte del ejecutivo de Thatcher, una ley que prohibía a las autoridades locales "promocionar intencionadamente la homosexualidad” y que obligaba a los profesores a "acabar en las escuelas con cualquier aceptabilidad de la homosexualidad como una supuesta relación familiar". Una cita de la Dama de Hierro en 1987, en un acto del partido conservador, resumió toda la campaña: "A los niños se les está educando en que tienen un derecho inalienable a ser gais. Todos están siendo engañados desde el comienzo de sus vidas". La ley no llegó a ser derogada hasta 2003.

Pero eso fue en 1988. En 1984, la guerra estaba en otro lugar. Y Mark Ashton supo llevar las reivindicaciones obreras al colectivo LGBTI. Su frase más repetida en todas las conferencias y reuniones de la época fue "No puedes ser gay y preocuparte sólo por lo que les ocurre a los gays". La LGSM ganó militantes de toda Gran Bretaña con el paso de los meses, hasta formar 11 secciones a lo largo de todo el Estado. Llegó a fletar un autobús para recorrer las zonas mineras y conocer a sus gentes, y consiguió recaudar decenas de miles de libras que irían a parar a las cajas de resistencia del sindicato. Uno de los mayores eventos fue el concierto 'Pits and Perverts' (Pozos y pervertidos), con Bronski Beat como cabeza de cartel y un eslogan inspirado en una publicación de 'The Sun' en la que se ridiculizaba el apoyo de los homosexuales a los mineros.

Entonces, en entornos masculinizados y rudos como el de la minería, tal y como reconoció años después el minero y sindicalista Dai Donovan, la homofobia no estaba extendida, pero sí existía una cierta indiferencia y distanciamiento hacia las reivindicaciones de la comunidad LGTBI. La película 'Billy Elliot' muestra en uno de sus diálogos entre padre e hijo el choque que podía suponer para un duro minero del carbón tener un vástago que simplemente quisiese bailar: "El ballet es para las chicas, no para los chicos, Billy. Los varones practican fútbol, o boxeo, o lucha libre, no el condenado ballet". Aun así, los militantes homosexuales supieron hacerse querer y enterrar viejos prejuicios. En sus viajes a las regiones mineras, los miembros de la LGSM se alojaron en las pequeñas casas de los trabajadores. En los mítines contra Thatcher, portavoces de la National Union of Mineworkers y de la LGSM compartieron escenario. Mike Jackson relató años después el vínculo que llegó a forjarse entre ambos grupos: “En una de nuestras primeras visitas a esos valles, como hombres y mujeres homosexuales de clase trabajadora, nos hicieron sentir bienvenidos. Bebimos con los mineros y sus familias, hablamos, bailamos, reímos. Nos invitaron a dar un discurso delante de 300 personas, y como sabían que estábamos nerviosos, al terminar nos ovacionaron. De noche nos quedamos en sus casas, salimos a pasear con sus hijos por el paisaje escarpado, fuimos a sus reuniones. Me sentí como en casa”. Gracias a las aportaciones recaudadas por gais y lesbianas, la huelga minera pudo seguir más tiempo del previsto.

Tras meses de duras luchas, en marzo de 1985, la National Union of Mineworkers no pudo aguantar el pulso contra la maquinaria liberal engrasada por Tatcher. El gobierno cerró 25 pozos mineros y decenas de regiones quedaron expuestas para siempre al paro y a la pobreza. No hay datos contrastados acerca de si el distanciamiento hacia la comunidad LGTBI desapareció entre la clase trabajadora británica tras aquel año que para bien o para mal fue histórico. Lo que sí sabemos es que tres meses después, en junio de 1985, una comitiva de algo más de 150 mineros llegados de todas partes de Reino Unido, encabezó el desfile del Día del Orgullo Gay de Londres al grito de “Decenas de miles de mineros ya sabemos que hay más problemas más allá de la mina. Sabemos del desarme nuclear, de las reivindicaciones de los negros, de la lucha de los gais y lesbianas”. También sabemos que, ese mismo año, en un congreso del Partido Laboralista, la sección de la National Union of Mineworkers, con mucho peso en la organización política, promovió que la formación hiciese suyas las reivindicaciones del movimiento LGTBI. Años más tarde, en 1987, un grupo de mineros acudió en representación del sindicato al funeral de Mark Ashton, enfermo de sida y fallecido a causa de la neumocistosis a la edad de 27 años. En 2013, varios de los protagonistas de aquella historia, tanto militantes homosexuales como sindicalistas, se reunieron para brindar por la muerte de Thatcher.
 

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Pride: a 34 años de su muerte, ¿quién fue Mark Ashton?

Su nombre se hizo popular con la película Pride, pero fue un luchador incansable por los derechos LGTBI, miembro de la juventud de la Young Communist League y un acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores. Hoy se cumplen 34 años de su muerte.
Tomás Máscolo | La Izquierda Diario, 2021-02-10
https://www.izquierdadiario.es/Pride-quien-fue-Mark-Ashton

2017/06/28

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MAGNETO CONTRA LA DAMA DE HIERRO: CUANDO IAN McKELLEN SE ENFRENTÓ A MARGARET THATCHER

20 Minutos / Ian McKellen (i), en las protestas de 1988 //

Magneto contra la Dama de Hierro: cuando Ian McKellen se enfrentó a Margaret Thatcher.

¿Quién es peor: Sauron, o una primera ministro homofóbica? Lee esta historia, y entenderás que el intérprete de 'X-Men' y 'El señor de los anillos' tenga sus dudas.
Yago García | Cinemanía, 20 Minutos, 2017-06-28
https://cinemania.20minutos.es/noticias/magneto-la-dama-hierro-cuando-ian-mckellen-lucho-margaret-thatcher/

Que Ian McKellen es una de las personas más tremendas sobre la Tierra es algo que salta a la vista. A sus venerables 78 años, el actor inglés puede ufanarse de ser Gandalf, Magneto, un distinguido intérprete clásico, el mejor amigo de Patrick Stewart... y uno de los activistas gay más famosos del mundo, responsable de demoler más de un prejuicio. Ya que el 28 de junio celebramos el día del Orgullo LGBT, es el momento perfecto para recordar uno de sus momentos cumbre más allá de ‘X-Men’ y ‘El señor de los anillos’. Y uno, además, que se presta mucho a la guasa. Porque, tratándose del Amo del Magnetismo, tiene lógica que McKellen saliese del armario para plantarle cara a la ‘Dama de Hierro’. Es decir, a la primera ministro Margareth Thatcher.

Viajemos en el tiempo y el espacio, como si estuviésemos en 'Días del futuro pasado'. El lugar es Reino Unido, el año es 1988, y no es una buena época para los súbditos gais y lesbianas de Su Graciosa Majestad. En Inglaterra y Gales, la homosexualidad sólo dejó de ser un delito penal en 1969, hace menos de 20 años, mientras que la gente LGBT en Escocia ha tenido que esperar hasta 1980 para dejar de sufrir el acoso de la policía. Por si fuera poco, el sida hace estragos, y, frente a la pandemia, el gobierno de Thatcher reacciona con anuncios televisivos (con la voz en off de John Hurt) dedicados a fomentar el miedo, que no a informar sobre el síndrome. Mientras tanto el asesor de Thatcher Christopher Monckton asegura que tiene la solución para detener los contagios: internar a los enfermos en campos de concentración.

En este contexto tan poco halagüeño, un Ian McKellen de 49 años no se puede quejar. Aunque no ha rodado demasiado cine, sus dos décadas de carrera le han convertido en una presencia habitual en los escenarios y la TV, con cuatro premios Olivier y un Tony en la estantería. Por lo demás su sexualidad es algo que sólo conocen cuatro amiguetes (entre ellos, claro, Patrick Stewart) y está muy al margen de su imagen pública. Lo cual resulta irónico, como reconocerá más adelante: “En mi primera película, interpreté a un hombre gay, y después estrené ‘Bent’ [la obra de teatro de Martin Sherman sobre la homosexualidad en la Alemania nazi], lo cual es ya de por sí una salida del armario”. Sus pocas ganas de salir del armario se deben, en parte, a que aún tiene la esperanza de trabajar en Hollywood, y en parte a que él y algunas luminarias del activismo gay británico (como el insigne cineasta Derek Jarman) se profesan un odio del todo mutuo. La chispa que lo cambiará todo tiene el nombre de Sección 28.

Salir del armario en directo
¿Qué era la Sección 28? A primera vista, poca cosa: una enmienda a la Ley sobre Gobiernos Locales, tan trascendental como una regulación sobre la pesca de la anchoa. Pero las apariencias eran una cosa... y la realidad, otra muy distinta. Espoleado por el miedo al sida, con ganas de posicionarse frente a la actitud pro-gay del Partido Laborista y con un escándalo en la cartera (el de ‘Jenny Lives with Eric and Martin’, un libro para niños sobre una familia homoparental), el gobierno conservador decide proponer esta medida, semejante (pero no idéntica) a la actual ‘ley de propaganda homosexual’ en Rusia. O a la ley de registro de mutantes del senador Kelly, ya que estamos.

Si la medida llegaba a aprobarse, los organismos y medios de comunicación públicos tendrían prohibido “promover la homosexualidad o ayudar a quienes la promovieran”. Los centros de enseñanza, mientras tanto, deberían explicar a sus alumnos que el amor y la atracción entre personas del mismo sexo no constituían “un estilo de vida aceptable ni un auténtico vínculo familiar”. Llevado a la práctica, esto suponía la retirada de subvenciones y apoyo a las asociaciones LGBT (esas mismas que, ante la pasividad del gobierno, hacían lo que podían para frenar la expansión del sida) y la condena de los jóvenes gais, lesbianas, bisexuales y transgénero al desamparo más absoluto. ¿Cómo respondió Ian McKellen a esta amenaza? Pues con una muestra de valor que Aragorn hubiese admirado: saliendo del armario, en riguroso directo, durante una entrevista para la BBC.

A partir de ese momento, McKellen se convierte en el perejil de todas las salsas, siempre que esas salsas tengan por objeto impedir que la Sección 28 sea aprobada. Él mismo ha reconocido que, en parte, eso se debió a que acababa de cortar con Sean Mathias, su pareja de más de 10 años, y necesitaba algo en lo que desahogar la mala uva. Su presencia en las manifestaciones de rigor es constante, y en ellas pronuncia frases memorables. “Thatcher no tiene nada contra los gais, pero no quiere que los gais se reúnan, igual que no tiene nada contra los obreros, mientras no se les ocurra formar sindicatos (...). Están privatizando la homosexualidad. Y, si es así, yo quiero reclamarles mis dividendos”, señaló. 

20 Minutos / Ian McKellen, agachado en el centro //

“Si McKellen puede...”
Como señala el propio McKellen, “el Reino Unido ama a sus actores”. Y nuestro hombre también tuvo eso en cuenta a la hora de buscar amigos que le ayudasen a llevar la pancarta. La presencia de Judi Dench, Vanessa Redgrave, Patrick Stewart (¡faltaría más!) y un Gary Oldman todavía muy pipiolo, por citar sólo unos nombres, convirtió los actos contra la Sección 28 en eventos mediáticos, algo que encarnizó todavía más el debate. El momento más jocoso (o así) de McKellen llegó cuando un ministro conservador le pidió un autógrafo. McKellen se lo firmó, y en su dedicatoria podía leerse “Que te jodan: soy gay”. Calcúlese, pues, el chasco cuando, en mayo de 1988, la ley de marras fue aprobada en la Cámara de los Lores.

“La Sección 28 tuvo algo bueno: me obligó a decir la verdad”, admite hoy Ian McKellen. Asimismo, el actor señala que le cogió el gustillo a eso de tomar la calle, y, a día de hoy, todo el mundo ha visto alguna foto suya en una manifestación o un acto público en favor de causas progresistas (no necesariamente LGBT). Por último, asegura que su visibilidad animó a otros actores gais a vivir su vida sin esconderse. “Debieron de pensar: ‘Si McKellen lo ha hecho, y sigue trabajando, entonces yo también puedo”. En 1991, se le concedió el título de ‘sir’, algo que llevó a su odiado Derek Jarman a ponerle como hoja de perejil. E, irónicamente, sus soñados trabajos en Hollywood empezaron a llegarle a finales de los 90, cuando ya llevaba una década larga ejerciendo su activismo.

La Sección 28 se mantuvo en vigor hasta 2000 (en Escocia) y hasta 2003 (en el resto de Reino Unido). Aunque no dio lugar a ningún proceso judicial, se considera que fue extremadamente lesiva para la causa LGBT... y también para la imagen pública de una Margaret Thatcher que fue depuesta por su propio partido en 1990. La ex primera ministro falleció en 2013. Ian McKellen sigue vivo y coleando, esperamos que por muchos años. Para entonces, él mismo ha pensado en su epitafio: “Fue Gandalf, y salió del armario”. 

2000/08/01

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL TRIBUNAL DE ESTRASBURGO CONDENA A LONDRES POR SUS LEYES HOMÓFOBAS

El Tribunal de Derechos Humanos condena a Londres por sus leyes contra los homosexuales.
Una norma británica de 1885 califica de "indecencia grave" el sexo masculino en grupo.
Isabel Ferrer | El País, 2000-08-01
https://elpais.com/diario/2000/08/01/sociedad/965080807_850215.html 

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo forzó ayer al Reino Unido a modificar las leyes que regulan las relaciones íntimas entre homosexuales por considerarlas un atentado a la vida privada. El caso que forzará a Londres a deshacerse de la Ley de Delitos Sexuales, aprobada en 1885 y reformada en 1967, y que considera una "indecencia grave" sólo el sexo masculino en grupo, fue presentado por A. D. T., condenado en 1996 a prisión condicional por haber participado en su domicilio en una sesión calificada por la policía de "orgía gay".

Oscar Wilde
Conocido oficialmente como "A.D.T. contra el Reino Unido", el caso llegó a los tribunales británicos cuando un funcionario de Yorkshire fue detenido después de que los agentes contemplaran un vídeo privado donde él aparecía manteniendo sexo oral con otros dos hombres. Las relaciones íntimas entre más de dos varones mayores de edad son ilegales en el Reino Unido, incluso cuando tienen lugar en privado. Como la legislación no penaliza el sexo entre varias mujeres o entre más de una pareja de heterosexuales, A.D.T. apeló al tribunal europeo por considerarse discriminado. Ahora ha ganado y deberá ser indemnizado, además, con 21.000 libras (5.775.000 pesetas). Los jueces de Estrasburgo no llegaron a analizar el trato de inferioridad dado a los homosexuales en el Reino Unido. Consideraron suficiente "la violación del derecho a la vida privada" -protegido por el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos- sufrida por el demandante para condenar a Londres. Firmada en su totalidad por el Gobierno laborista, dicha norma deberá ser asimilada a las leyes nacionales en octubre próximo. Para evitar entretanto nuevas condenas, que acabarán siendo revocadas al amparo de la nueva legislación a punto de entrar el vigor, las asociaciones en defensa de la comunidad homosexual pidieron ayer que la policía se abstenga de "perseguir a los gay en virtud de la obsoleta Ley de Delitos Sexuales aplicada en 1895 para condenar a Oscar Wilde", según Peter Thachell, portavoz del grupo Outrage.

El famoso escritor fue acusado de escándalo público por la sociedad victoriana cuando se hizo pública su relación con el poeta lord Alfred Douglas. "El amor que no podía nombrarse" le condujo a la cárcel, y más tarde, al exilio en París. Sus descendientes cambiaron su apellido por el de Holland para poder llevar una vida normal después de un juicio que convulsionó al país. En su descargo, el actual Ministerio del Interior ha recordado que está en pleno proceso de reforma de la legislación sobre delitos sexuales y ya contaba con despenalizar "las expresiones públicas de afecto entre personas del mismo sexo". En este momento, un beso entre hombres en la calle puede costarle a sus protagonistas hasta cinco años de cárcel si son denunciados o bien si la policía hace uso de sus atribuciones para acusarles de atentar contra la honestidad y las buenas costumbres. Angela Mason, responsable de Stonewall, otro grupo de apoyo a los homosexuales, admitió ayer la necesidad de que las leyes regulen "la actividad íntima en público", siempre que traten por igual a toda la población. El fallo de ayer es similar al dictado el pasado 25 de julio, también en Estrasburgo, y que obligó a Londres a indemnizar con un total de 90 millones de pesetas a cuatro homosexuales expulsados del Ejército por sus inclinaciones. El propio tribunal europeo había considerado ya en 1999 un atentado contra la vida privada del cuarteto, tres hombres y una mujer, las investigaciones e interrogatorios de que fueron objeto por parte de sus superiores. Duncan Lusting-Prean, John Becket, Graeme Grady y Jeanette Smith fueron expulsados de las Fuerzas Armadas entre 1993 y 1995 conforme a la política del Ministerio de Defensa que veta a los homosexuales entre sus tropas. El Gobierno aceptó la sentencia y ordenó modificar las leyes que impedían su presencia en la Fuerzas Armadas.

El nuevo varapalo europeo será más difícil de superar. Llega menos de una semana después de que la Cámara de los Lores rechazara retirar la prohibición de tratar la homosexualidad en las escuelas. Este veto está contenido en la cláusula 28, una disposición de la Ley de Administración Local que Tony Blair prometió abolir en cuanto llegara al poder.

El problema es que el primer ministro está ahora a las puertas de una precampaña electoral (se espera que convoque las legislativas para la primavera) y no quiere que la oposición conservadora le arrebate los votos de la clase media.

Lady Janet Young, la baronesa que bloqueó la derogación de la cláusula 28 en los Lores, dio ayer así su opinión a la sentencia europea: "Primero nos proponen clases de sexo gay y ahora vienen con el sexo gay en las calles".

Muy popular desde que enarbolara la bandera de la defensa de la familia, el Partido Laborista teme que los conservadores aprovechen el tirón de lady Young para hacer una campaña moralista que acabe presentando las iniciativas gubernamentales como dañinas para la estabilidad social del país.

El aprieto laborista
La pérdida de popularidad experimentada por el Gobierno británico en los últimos meses y la proximidad de las elecciones generales, previstas para 2001, han puesto al líder laborista, Tony Blair, en un aprieto. El temor a presentarse como una amenaza para la familia tradicional y, sobre todo, el peligro de ver a los conservadores convertidos en la voz de las clases medias, ha llevado al Ejecutivo a contenerse en una de las batallas que prometió ganar una vez en el poder. Se trata de la Cláusula 28, una disposición de la Ley de Administración Local que impide la promoción de la homosexualidad en las escuelas.

Aprobada en 1988 por la ex primera ministra conservadora Margaret Thatcher para contener a los "ayuntamientos rojos", que financiaban proyectos sociales presentados por grupos de gay y lesbianas, su fallida abolición se ha convertido en una auténtica pesadilla para Blair. El líder laborista cultiva una imagen de hombre familiar y cabal que debería complacer a las amas de casa más tradicionales. Sin embargo, su sincero repudio a una normativa que impide a las escuelas discutir la homosexualidad en los colegios estatales le ha valido más de un malentendido con unos votantes a los que no puede desairar. Los grupos de apoyo a homosexuales piden su desaparición porque, según todos ellos, la citada norma favorece el acoso de los menores en la escuela. Con la ayuda de lady Janet Young, partidaria de mantener la normativa para proteger a los adolescentes "de informaciones infames sobre los gay", la oposición conservadora prepara un ataque en toda regla contra el laborismo por primar los derechos de los homosexuales. Con la baronesa Young, apodada la nueva dama de hierro, Downing Street ha preferido dar marcha atrás en busca de su imagen menos agresiva.

1994/02/08

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | EL PARLAMENTO EUROPEO DEFIENDE LA IGUALDAD LEGAL EN MATRIMONIO Y ADOPCIÓN

El Parlamento Europeo defiende la igualdad legal para los homosexuales.
Promueve la adopción y el matrimonio entre las parejas del mismo sexo.
Walter Oppenheimer | El País, 1994-02-08
https://elpais.com/diario/1994/02/09/sociedad/760748428_850215.html

El Parlamento Europeo aprobó ayer una resolución en la que recomienda a la Comisión Europea que inste a los Doce a acabar con la discriminación y la criminalización de homosexuales y lesbianas. Un pacto de compromiso entre verdes, socialistas y gran parte de los democristianos permitió la aprobación del texto, al que se oponían los conservadores y la extrema derecha. La resolución defiende el matrimonio entre homosexuales o un régimen jurídico semejante y su derecho a ser padres o adoptar o criar niños.

La resolución tiene un extraordinario valor político resultante del variado abanico de apoyos recibidos. Según su impulsora, la eurodiputada verde Claudia Roth, significa "un paso muy importante que permite actuar a la Comisión". Para alcanzar este respaldo en la Eurocámara -que aprobó la resolución con 159 votos a favor, 96 en contra y 18 votos en blanco-, Roth renunció a su pretensión inicial de pedir que la Comisión elaborara una directiva en lugar de una recomendación. La diferencia es que la directiva exige armonizar la legislación de la Unión en esta materia, mientras que la recomendación no es de obligado cumplimiento por los Doce. Muchos diputados tenían reticencias a apoyar la resolución por entender que la Comisión no tiene capacidad legal para modificar las legislaciones nacionales en esta materia. La resolución sí mantiene su propuesta inicial de que la Comisión presente cada cinco años un informe al Parlamento sobre la situación de los homosexuales, una fórmula de implicar a cada uno de los Doce en el tema para evitar el ‘bochorno’ político de verse acusados públicamente de discriminación.

El texto aprobado tiene algunas propuestas de gran audacia social y política. Por ejemplo, pide que la recomendación que elabore la Comisión trate de poner fin "a la prohibición de contraer matrimonio o acceder a regímenes jurídicos equivalentes a las parejas de lesbianas y homosexuales; la recomendación debería garantizar los plenos derechos y beneficios del matrimonio, permitiendo la inscripción de la convivencia". También se pide el fin "a toda restricción de los derechos de lesbianas y homosexuales a ser padres, a adoptar o criar niños"; a la existencia de edades distintas y discriminatorias para el consentimiento necesario para mantener relaciones homosexuales y heterosexuales; a la persecución de la homosexualidad "como una molestia pública o una gran indecencia"; a toda forma de discriminación "en el derecho laboral y relativo a los servicios públicos y a la discriminación en el derecho penal, civil, contractual y comercial", o a acabar con el "archivo informático de datos sobre la orientación sexual de un individuo sin su conocimiento".

La resolución de los parlamentarios europeos no olvida propinar un capón individual al Reino Unido, a quien hace un llamamiento "para que suspenda las disposiciones discriminatorias encaminadas a contener la presunta propagación de la homosexualidad, restableciendo así las libertades en materia de opinión, prensa, información, ciencia y arte".

1988/10/09

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | DERECHOS 'GAY'

Derechos 'gay'.
[Jordi Petit] | Cartas al Director | El País, 1988-10-09

https://elpais.com/diario/1988/10/10/opinion/592441204_850215.html 

Durante el pasado mes de septiembre han tenido lugar dos acontecimientos internacionales en nuestro país, cuya relación con los derechos de los ‘gay’ y las lesbianas, lamentablemente, ha pasado desapercibida. En primer lugar, consignar que, ante el festejado Concierto por los Derechos Humanos de Amnistía Internacional en Barcelona, existen ‘otros derechos’ que aún no son considerados por esta asociación. Nos referimos a la reiterada negativa de AI para ocuparse de los homosexuales presos en aplicación del Código Penal u otras arbitrariedades en distintos países del mundo. ¿Cómo puede hablarse de Derechos Humanos y luego votar en contra de esta propuesta que, año tras año, es denegada durante los congresos anuales de AI? Nótese, si esa es la coartada, que el derecho a la autodeterminación sexual de la persona sólo ha sido reconocido hasta el presente por el Consejo y el Parlamento de Europa, pero no figuró en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Habrá, pues, que cambiar algunas cosas para que tantos homosexuales dejen de ser ‘reeducados’ en los penales de Cuba y de la República Popular China, salgan de las prisiones de Chipre, Turquía, Chile y Rumanía, o simplemente dejen de ser fusilados en Irán...

La segunda cuestión a exponer consiste en el grave retroceso en materia de derechos y libertades para los ‘gay’ y las lesbianas existente en el Reino Unido por obra y gracia del partido conservador de Margaret Thatcher. Con ocasión de su reciente visita, la Coordinadora d'Iniciatives Gais (CIG) de Barcelona lanzó un manifiesto de denuncia contra la cláusula 28, nueva ley de la Administración Local que, por vez primera después de la II Guerra Mundial en una democracia europea, condena eufemísticamente la "promoción" de la homosexualidad de los grupos ‘gay’, así como mencionar el tema en la enseñanza. Al socaire de esta nueva legislación, la policía aplica a fondo las viejas leyes del pudor y la moral públicas, del resto se encargan bandas de incontrolados que atacan a los gay y a las lesbianas.

Quede constancia de los 50 profesionales e intelectuales que el pasado mes de abril firmaron contra la cláusula 28 antes de votarse en las cámaras británicas, y también con ocasión de la visita de Margaret Thatcher, entre éstos: F. Savater, M. Vázquez Montalbán, C. Castilla del Pino, A. Cardín, C. Peri Rossi, Lluís Llach, Joan Brossa, Terenci Moix, X. Rubert de Ventós, J. M. Serrat, María del Mar Bonet.
 
[Jordi Petit]. Portavoz de la Coordinadora d'Iniciatives Gais (CIG)

1988/06/05

DOCUMENTACIÓN | JORNADAS | CONGRESO DE LESBIANAS "PARA SALIR DE UNA SITUACIÓN VERGONZANTE"

700 mujeres asistieron al congreso de lesbianas "para salir de una situación vergonzante".
Emma Roig | El País, 1988-06-05

https://elpais.com/diario/1988/06/06/sociedad/581551208_850215.html 

Unas 700 lesbianas de toda España se reunieron durante el pasado fin de semana en Madrid para celebrar sus terceras jornadas nacionales con el fin de "salir de la situación vergonzante a que nos someten", según dijo la dirigente feminista Empar Pineda. "Muchísimas mujeres son lesbianas sin saberlo o sin quererlo reconocer, y yo conozco muchos casos de mujeres que, después de oírnos hablar, se han dado cuenta de sus auténticas inclinaciones sexuales", añadió.

Las jornadas concluyeron "con enorme satisfacción por la defensa del lesbianismo del movimiento feminista y por la constatación de que cada vez hay más grupos de lesbianas", según una de las asistentes. En la actualidad existen 15 grupos de mujeres homosexuales en España. Sin embargo, las asistentes reconocieron que el lesbianismo sigue siendo “el tabú de los tabúes”. En las jornadas se ha debatido la situación de las madres lesbianas, la ausencia de lesbianas en la creación artística, los problemas laborales del colectivo y sus fantasías sexuales y la utilización del lesbianismo como acusación en los procesos de divorcio y separación. "Estamos ganando en existencia real; cada vez somos más lesbianas las que nos atrevemos a salir del silencio", explicó Empar Pineda, que resaltó la reacción positiva de los transeúntes que presenciaron ‘la gran besada’ en la que participaron 200 lesbianas el pasado sábado en la Puerta del Sol de Madrid.

Otra de las actividades organizadas fue un taller de defensa personal, que impartieron las lesbianas de Pamplona, para defenderse de las agresiones que sufren en la calle "por demostrar su amor o deseo", según explicó Empar Pineda. A las jornadas, celebradas en un centro escolar de la carretera de Colmenar Viejo (Madrid), asistieron representantes de Suiza, Perú y el Reino Unido.

Estas últimas participaron en un debate sobre la situación que ha creado en su país la aprobación de una ley que reprime la sexualidad de los homosexuales femeninos y masculinos.

Una parodia sobre todo lo debatido cerró las terceras jornadas que celebran las lesbianas en España. La primera edición se desarrolló en 1980, un año antes de que se constituyeran como grupo dentro del movimiento feminista. La dirigente feminista Empar Pineda resaltó que "la opción sexual es privada; pero organizar jornadas como éstas, en las que se sale del gueto, tiene el valor de ser un testimonio público, y eso es importante, porque la mayoría de las lesbianas vive una doble vida".

NOTA: En realidad debieron ser las segundas jornadas, tal y como aparece en diversas fuentes. En el Centro de Documentación de Mujeres 'Maite Albiz' está toda la documentación, incluidas las notas de prensa. La imagen del cartel de las Jornadas, organizadas por la Coordinadora de Organizaciones Feministas del Estado Español (COFEE) está basada en una imagen de una besada realizada como protesta por el caso de la detención de dos mujeres que se dieron un beso en la Puerta del Sol.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...