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2021/11/19

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MARÍA BELÉN CORREA: "NOS NEGAMOS A OLVIDAR A NUESTRAS COMPAÑERAS TRAVESTIS ASESINADAS"

Fondo Documental Carla Pericles, Archivo Trans //

“Nos negamos a olvidar a nuestras compañeras travestis asesinadas”

María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans | Revista Cítrica, 2021-11-19
https://revistacitrica.com/nos-negamos-a-olvidar-a-nuestras-companeras-travestis-asesinadas-1.html

En el día Internacional de la Memoria Trans, María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans, reflexiona sobre las deudas que mantiene el Estado con la población travesti trans y remarca la importancia del pedido de reparación como un llamado a la memoria de las que ya no están y de las que sobrevivieron, pero hoy están al borde de la muerte.

Desde hace seis años cada 20 de noviembre hacemos el acto de las Candelas, para recordar hombres y mujeres trans que fueron asesinadas, desaparecidas o que murieron por falta de asistencia o por desidia.

En el Día Internacional de la de la Memoria Trans cerramos el conteo de cuántas personas trans han muerto en el país, es la visibilización de todo el trabajo del Archivo de la Memoria Trans. Es recordar a cada una de estas personas que han dado la vida por esta lucha en este momento tan simbólico que estamos pidiendo una reparación histórica en una Argentina que tuvo una reparación hetero cis.

Nosotras no tuvimos ni madres, ni abuelas que reclamaran por nosotras y tampoco una descendencia, solamente nos tenemos entre nosotras mismas como hermanas, tías y abuelas trans, pero solo con apodos o nombres porque en aquel tiempo no teníamos ni siquiera la legalidad para poder reclamarnos.

En julio comenzó el banderazo por la memoria trans que salió desde Santa Fe y estuvo recorriendo todo el país con los nombres de nuestres compañeres asesinades, desaparecides o fallecides. Es una acción de alcance nacional que invita a unirnos para recordarles y homenajearles. Escribimos sus nombres en la bandera y con ese gesto simple nos negamos a olvidarles.

Dentro de la bandera, se han escrito alrededor 900 nombres que han recordado las distintas personas. Nosotras teníamos una nube de información con unos 600 nombres y con el recorrido de la bandera se sumaron 300 más que fueron recordados en cada provincia y pueblito por el que pasó la bandera. También hizo que se recordaran otras personas en Capital Federal, porque hubo muchas activistas que estuvieron, pero quedaron en el olvido y venimos a rescatar eso.

Estamos escribiendo con los recuerdos de las compañeras, desde donde se genera la memoria. Hay chicas que murieron en los años 60 y 70, solo tenemos los nombres de las que ellas recuerdan. La mayoría que tenemos anotadas son a partir de los 90 y desde el 2010 empezamos a tener más información de las personas trans fallecidas con fecha, causa, lugar de origen. Este último tiempo con las redes sociales pudimos recolectar mucha más información y así todo nos faltan, como por ejemplo, el caso de un hombre trans del que solo sabemos su nombre, Adrián, pero no sabemos el apellido.

Veo que todavía hay un silencio de los espacios de derechos humanos en el reconocimiento de las personas trans en dictadura. Tenemos que pensar que nuestra fecha de dictadura no es la misma que la del resto de la sociedad. La sociedad tuvo una democracia a partir del 10 de diciembre de 1983, nuestra democracia comenzó en el 2012 con la Ley de Identidad de Género cuando realmente tuvo identidad una lucha tan fuerte dentro de lo que son los derechos humanos. Nadie piensa que hace nueve años que las personas trans vivimos en democracia. Con una democracia tan joven y tan precaria que todavía no respeta la ley, estuvimos seis años para tratar de conseguir un cupo laboral y aún hay partidos políticos que hacen sus campañas en contra de eso.

Si todavía hoy estamos pidiendo por una reparación histórica es porque estamos como en los primeros años de democracia de la sociedad, como en el 85, 86 con el reclamo del Nunca más, nosotras estamos en esa etapa.

Justamente este pedido de reparación es también un llamado a la memoria de las que ya no están y de las que sobrevivieron y que hoy se nos están muriendo. Tenemos que pensar que cuando volvió la democracia, ya no podían secuestrar obreros, estudiantes ni meterse dentro de las casas en plena democracia y lo que empezaron hacer es limpieza social.

La matanza más grande fue en Panamericana y comenzó en el 83, eso está demostrado porque es lo que quedó registrado en los diarios, pero no sé lo que habrá pasado en el resto de la Argentina. Lo que sí sabemos es que todo ese grupo de operaciones se empezó a dedicar a la limpieza social, que después pasó a llamarse Comando de Moralidad, tenía su oficina dentro del Departamento Central de Policía en el segundo piso y se dedicaban a llevarse a personas en situación de calle, trabajadoras sexuales y también a personas trans, porque como tenían que llenar los libros, nosotras éramos la carne para sus ascensos.

Subimos solo cinco años la esperanza de vida de las personas trans desde que empezamos el primer informe que daba 35 años. El año pasado cerramos en 40 y este año creo que estaríamos cerrando en 40 o 41 el promedio de vida de una persona trans en mortalidad que es bajísima, es de la Edad Media y esos números dan porque no se cumple con el artículo 11 de la Ley de género sobre el acceso a la salud.

Todavía el sistema de salud se reúsa a tratar nuestros cuerpos dentro de lo que es la medicina, hoy los programas que hay sobre personas trans hablan de hormonas pero las trans mayores que están enfermas por la silicona que se inyectaron vuelven a quedar fuera de todo. No hay médicos que quiten la silicona y esa también es una de las problemáticas que tienen las mujeres trans mayores de 40 años.

Las niñeces y adolescencias no piensan en ponerse silicona, gracias a las compañeras que hablaron porque nosotras nos encargamos de demonizarlo y decir cuáles eran las consecuencias, volviendo a poner nuestros cuerpos como ejemplo, pero esa situación hace que quedemos dentro del abandono.

2021/08/23

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | CARLOS JÁUREGUI, FIGURA INDISPENSABLE PARA LOS DERECHOS CIVILES EN ARGENTINA

Comercio y Justicia / Carlos Jáuregui //

Carlos Jáuregui: una figura indispensable para los derechos civiles en el país.

Comercio y Justicia, 2021-08-23

https://comercioyjusticia.info/opinion/carlos-jauregui-una-figura-indispensable-para-los-derechos-civiles-en-el-pais/ 

Cada 20 de agosto se conmemora el Día de la Diversidad Sexual, en homenaje al dirigente, fallecido en esa fecha, hace 25 años. Martín De Grazia, autor y colaborador de la Comunidad Homosexual Argentina para la preservación de su legado, reseñó la lucha del activista

El 20 de agosto, el Día de la Diversidad Sexual, se conmemora el fallecimiento de Carlos Jáuregui.

A 25 años de su muerte, la sombra de su figura sobre la historia del movimiento LGBTI local no ha hecho más que agigantarse: Jáuregui es el máximo referente de la lucha por los derechos LGBTI en la Argentina. En la ciudad de Buenos Aires, una plaza en el barrio de Constitución y una estación de subte llevan su nombre.

Nació en La Plata un 22 de septiembre de 1957, tres años antes que su hermano Roberto, primer activista por los derechos de las personas con VIH-SIDA.

En 1984 fue elegido primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), organización creada con el propósito de luchar por la derogación de las normas represivas aplicadas contra nuestra comunidad e instalar el concepto del libre ejercicio de la sexualidad como un derecho humano de tercera generación.

Jáuregui ejerció el cargo entre 1984 y 1986, para después pasar a ocupar la Secretaría de Derechos Humanos de la CHA.

Durante esos cuatro años, no solo llegó a ser el máximo exponente local de las políticas de visibilidad -herramienta fundamental para erradicar prejuicios y luchar contra la discriminación- sino que fue además uno de los principales mentores de la articulación del activismo gay-lésbico con la militancia a favor de derechos humanos en la Argentina de la posdictadura. Protagonizó algunos de los actos de visibilidad militante más significativos de que se tenga registro. Su aparición en la portada de la revista 'Siete Días' abrazado a otro activista en mayo de 1984 causó un fuerte impacto en una sociedad altamente conservadora: era la primera vez que un homosexual hacía pública su identidad con su rostro al descubierto y la mención de su nombre y apellido.

Cuatro días después suscribió la solicitada «Con discriminación y represión no hay democracia», publicada en Clarín, para exigir la derogación de los edictos policiales y la ley de averiguación de antecedentes que facultaban a la policía para realizar razias y detenciones arbitrarias.

Marchó junto a las columnas de los organismos de DDHH durante el acto de entrega del 'Nunca Más' a Ricardo Alfonsín por parte de la Conadep.

Aspectos jurídicos

Ante la necesidad de cubrir lo que él consideraba un vacío en cuanto a ciertos aspectos jurídicos y con el objetivo de trabajar para que la legislación incluyera los derechos de gays y lesbianas, fundó en 1991 'Gays por los Derechos Civiles' (Gays DC), junto a César Cigliutti y Marcelo Ferreyra, y le imprimió una fuerte presencia en los programas de televisión de la época.

La elección del nombre de la nueva organización no era casual: haber sido echado del departamento de su pareja, Pablo Azcona (quien murió a consecuencia del SIDA), lo llevó a entender en carne propia la urgencia de militar por la obtención de derechos civiles que protegieran a las personas no heterosexuales de la discriminación naturalizada que los volvía ciudadanos de segunda.

Entre otros hitos para la historia del movimiento, desde la casa en la que vivió junto a Cigliutti y Ferreyra -verdadero epicentro del activismo diverso durante los noventa- llevó adelante muchísimas acciones.

En 1992, organizó y encabezó con otras organizaciones la primera Marcha del Orgullo Gay-Lésbico en Buenos Aires, dándole una clara impronta política contra la violencia institucional.

También tuvo constantes enfrentamientos con el cardenal primado de Argentina y arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Quarracino, que alcanzaron su punto culminante cuando el religioso, en su programa televisivo, llamó a crear un “apartheid para homosexuales” que derivó no sólo en la presentación de una querella por violación a la ley antidiscriminatoria sino en el armado de una campaña de repudio que recogió innumerables adhesiones públicas, políticas y artísticas.

Además de impulsar el primer proyecto de unión civil, 'Gays DC' forjó la primera alianza entre el movimiento gay-lésbico y los incipientes colectivos de travestis y trans.

Testimonios y registros de la época coinciden en la colaboración absoluta brindada por Jáuregui a los colectivos travesti-trans; sobre todo en lo que respecta a su lucha contra el avasallamiento policial y a la visibilidad de sus reclamos.

Jáuregui murió a causa del SIDA el 20 de agosto de 1996.

Al día siguiente, la comisión de Derechos y Garantías de la Convención Estatuyente aprobó el proyecto de ley presentado por él, para que se incluyera la orientación sexual en la cláusula antidiscriminatoria de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

Hoy más que nunca, dimensionar los alcances históricos de su figura es una tarea indispensable para las políticas de la memoria LGBTI y la historia de la democracia en nuestro país.

2021/02/16

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | "EL CAZADOR DE MARIPOSAS": ASÍ ERA EL ASESINO EN SERIE DE TRAVESTIS DE LA RUTA PANAMERICANA

“El cazador de mariposas”: así era el asesino en serie de travestis de la ruta Panamericana.
Bautizado como “Travestilandia”, se trataba de un tramo ilegal de unos ocho kilómetros donde las travestis solían recibir las agresiones de los proxenetas o de la policía que protegía el comercio sexual.
La Razón, 2021-02-16
https://www.larazon.es/internacional/20210216/r5x4cab4zndgdejnnr67hrxu4a.html

Existe una historia aterradora que se remonta a la segunda mitad de la década del 80 en la famosa ruta Panamericana. Un total de 28 mujeres travestis fueron brutalmente asesinadas en días diferentes entre las zonas de Florida y San Isidro por un asesino que tenía un apodo: “Le llamaban el atrapa mariposas o el caza mariposas”, según el testimonio de Carla Pericles, superviviente de un ataque.

Por aquel entonces la policía no investigaba este tipo de sucesos y los casos quedaban archivados como “accidentes”. ”En la Panamericana se mezclaban en aquella época los supuestos accidentes de chicas que morían al cruzar la ruta, para escapar de la policía, con los asesinatos”, recuerda María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans. “Muchas fueron enterradas como NN (”nombre desconocido”) porque no tenían familiares y si las amigas iban a reclamar el cuerpo se exponían a caer detenidas”, agrega Correa.

Otra testigo de aquella época, Cintia Di Carlo Scotch, elevó el número de víctimas: “Esa ruta maldita se llevó a 60 compañeras”. Algunos investigadores no creen en la hipótesis de un solo asesino como único responsable y analizan otros aspectos en un contexto de violencia extrema. El período con mayor cantidad de muertes tuvo lugar entre 1986 y 1989, aunque hay algunos registros de 1993 donde Travestis Unidas, una de las primeras organizaciones de travestis, organizaron protestas en la Panamericana porque seguían produciéndose asesinatos.

Se trataba de un tramo ilegal, bautizado como “Travestilandia”, de poco más de ocho kilómetros. Las travestis solían recibir las agresiones de los proxenetas o de la policía que protegía el comercio sexual. También había veces que se trataba de personas que aleatoriamente disfrutaban del acto de matar a las travestis.

Una superviviente
Carla Pericles trabajó en la Panamericana hasta que las amenazas de muerte de un comisario la obligaron a abandonar el país, primero a Francia y después a Italia, donde vivió durante veinte años. Según un testimonio publicado en un reciente libro del Archivo de la Memoria Trans, que recopila fotografías y testimonios, afirma que el asesino de travestis circulaba en un Peugeot 504 de color crema y se le atribuye, entre otros crímenes, el de su compañera a quien llamaban la Robotina.

Estos relatos también describieron a un asesino rubio con una cicatriz en el rostro que se desplazaba en un vehículo blanco y negro, o en un Falcon verde. La noche en que lo conoció, Carla había tomado whisky antes de salir porque tenía miedo.

“Me desocupé de un cliente y me metí detrás de unos árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí, vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban”, explica la chica, quien observó que el conductor tenía una pistola en la mano. Nada más subir al coche, “me adelanté y le propiné una patada con tanta suerte que le hice caer el arma de la mano”. Si bien escapó después de darle una paliza al cazador, Carla no pudo volver a la Panamericana.

2021/02/12

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | EL ESTREMECEDOR MITO DEL ASESINO SERIAL DE TRAVESTIS EN LA PANAMERICANA Y SUS CRÍMENES IMPUNES

Sus compañeras trasladan el cuerpo de Nancy de Martelli, agosto de 1987 //

El estremecedor mito del asesino serial de travestis en la Panamericana y sus crímenes impunes.
Osvaldo Aguirre | Infobae, 2021-02-12

https://www.infobae.com/sociedad/2021/02/12/el-cazador-de-mariposas-el-estremecedor-mito-del-asesino-serial-de-travestis-en-la-panamericana-y-sus-crimenes-impunes/

En la segunda mitad de la década del 80, las chicas travestis eran brutalmente asesinadas en la ruta entre Florida y San Isidro. La policía no investigaba y los casos quedaban asentados como “accidentes”. El misterioso hombre armado que recibió una patada de una travesti que se salvó de un ataque y el rubio con una cicatriz en la cara señalado como el criminal. Las historias de las víctimas y los testimonios de quienes sobrevivieron. La verdad y la leyenda detrás del horror.

El rumor era cada vez más fuerte. Había alguien que recorría durante la noche la ruta Panamericana, entre Florida y San Isidro, y mataba travestis. Corría la segunda mitad de la década de 1980 y la zona, con la plena vigencia de los edictos policiales y la indiferencia de la justicia ante las denuncias, estaba liberada para los abusos y los crímenes. El asesino tenía un apodo: “Le decían el atrapa mariposas, o el caza mariposas”, según el testimonio de Carla Pericles, sobreviviente de un ataque, en el Archivo de la Memoria Trans.

“En la Panamericana se mezclaban en aquella época los supuestos accidentes de chicas que morían al cruzar la ruta, para escapar de la policía, con los asesinatos”, recuerda María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans. En esa serie de muertes cuyos responsables no fueron investigados, “el que se hizo conocido a través del boca a boca fue el caza mariposas”.

En su edición del 18 de agosto de 1987, la revista ‘¡Esto!’ contabilizó 28 travestis muertas en distintos episodios ocurridos en la Panamericana.

“Muchas fueron enterradas como NN porque no tenían familiares y si las amigas iban a reclamar el cuerpo se exponían a caer detenidas”, agrega Correa, también fundadora con Claudia Pía Baudracco de la Asociación de Travestis de Argentina (1993). Otra testigo de la época, Cintia Di Carlo Scotch, eleva el número de víctimas: “Esa ruta maldita se llevó a 60 compañeras”.

Marce Butierrez y Patricio Simonetto, quienes investigaron las primeras organizaciones de travestis en la época, descreen de la hipótesis de un asesino individual como único responsable y analizan otros aspectos en un contexto de violencia extrema. “Los asesinatos en la Panamericana tenían diferentes características dependiendo de la zona en que ocurrían”, afirma Butierrez, activista travesti, antropóloga e investigadorx feminista queer.

El período con mayor cantidad de muertes transcurrió entre 1986 y 1989, aunque “hay algunos registros de 1993 donde Travestis Unidas, una de las primeras organizaciones de travestis conformada por Kenny de Micheli, Sandy González y Gabriela Carrizo organizaron protestas en la Panamericana porque seguían produciéndose asesinatos”, dice Butierrez.

En un tramo de poco más de ocho kilómetros, bautizado “Travestilanda” por la revista ‘¡Esto!’, “los conflictos en Munro, Martínez y Villa Martelli tenían que ver con peleas entre las travestis y quienes intermediaban en la venta de sexo de las prostitutas cis”, agrega Butierrez. Vicente López, en particular, “era un espacio vedado para las travestis, que solían recibir las agresiones de los fiolos o de la policía que protegía el comercio sexual” y a la altura de Tigre “a veces eran personas que aleatoriamente disfrutaban del acto de matar a las travestis. Y hay también registros de casos en los que eran asesinadas en hoteles y tiradas en la ruta”. Había un denominador común: “Los casos quedaban asentados como accidentes, sin que se produjeran mayores investigaciones”.

Cara a cara

Carla María Pericles (1953-2020) trabajó en la Panamericana hasta que las amenazas de muerte de un comisario la decidieron a irse del país, primero a Francia y después a Italia, donde vivió durante veinte años. En un relato publicado en un reciente libro del Archivo de la Memoria Trans que recopila fotografías y testimonios, afirma que el asesino de travestis circulaba en un Peugeot 504 de color crema y le atribuye entre otros crímenes el de su compañera de la época, a quien llamaban la Robotina.

La noche en que lo conoció había tomado un whisky antes de salir, porque tenía miedo. “Me desocupé de un cliente y me metí detrás de unos árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban”, dice Pericles, quien observó que el conductor tenía una pistola en la mano.

Apenas subió al auto, por la puerta rasera, “me adelanté y le tiré una patada, con tanta suerte que le hice caer el arma de la mano”. Si bien escapó después de darle una paliza al cazador, Carla Pericles no pudo volver a la Panamericana.

Los rumores sobre el cazador llegaron a la prensa de la época, aunque las referencias son contradictorias e imprecisas. Las crónicas también describieron a un asesino rubio con una cicatriz en el rostro que se movilizaba en un auto blanco y negro, o en un Falcon verde, como en los procedimientos clandestinos de la policía y los militares durante el terrorismo de Estado.

Los testimonios apuntaron a un desconocido que atropellaba a las travestis con su auto o que las agredía después de acercarse como un cliente. “A Marcela Ibáñez le pegó una puñalada cuando bajaba del coche. El tipo salió con ella, todo bien, pero cuando bajó la Ibáñez sintió como una trompada. Se dio cuenta al rato por la sangre. Se salvó porque tenía un cinturón ancho”, recordó Cintia Di Carlo Scotch.

En su crónica del 18 de agosto de 1987, la revista ‘¡Esto!’ propuso una serie de hipótesis extravagantes para explicar las muertes: proxenetas que reaccionaban “ante la desleal competencia de los travestis”; “guerra” entre las propias travestis; cruzados que actuaban en nombre de la moral; “algún loco suelto”; una “probable secta de iluminados dispuesta a impedir que surjan nuevas Sodoma y Gomorra” o bien “una secreta secta de lesbianas”. La responsabilidad policial en las persecuciones parecía cuidadosamente omitida en esas especulaciones.

En la misma línea, en una producción del informativo ‘Nuevediario’, una psicóloga señaló “un deseo inconsciente de la propia destrucción” y una supuesta “pulsión de muerte” sin tomar nota de los abusos denunciados en la Panamericana. El noticiero incluyó una entrevista con una travesti identificada como Mary, de Nogoyá, Entre Ríos, quien dijo que “en el lapso de unos meses han muerto 13 travestis”. Sin embargo, el programa prefirió cuestionar a las trabajadoras sexuales por ejercer la prostitución y “automarginarse”.

En una entrevista con la revista ‘Flash’ publicada en enero de 1987, la actriz travesti Deborah Singer denunció la muerte de cuatro compañeras cerca del cruce con la avenida Márquez. “La última fue Shirley, uruguaya, que se encontraba trabajando por la Panamericana cuando se pronto una patrulla policial estaba detrás de ella -relató. Por supuesto, la metieron en el auto y se la llevaron para la comisaría. A los pocos metros, Shirley tuvo oportunidad de escapar y saltó del automóvil. Asustada, cruzó la ruta y la agarró un auto, que la mató instantáneamente”.

El penal de la comisaría de Munro había sido destinado para alojar exclusivamente a las travestis. “Si estabas parada en la ruta, la policía te podía detener por los edictos y te exponías a pasar 30, 60, o 90 días en un calabozo -dice María Belén Correa-. En esa situación, muchas de las chicas preferían correr el riesgo de cruzar los ocho carriles de la Panamericana en medio de los camiones y los autos. Era la única escapatoria posible”.

El Archivo de la Memoria Trans reconstruyó entre otros casos de travestis muertas en esas circunstancias los de Fabiola la patrullero, una paraguaya de 18 años que había pagado una coima a la policía -según ‘¡Esto!’- y sin embargo murió el 20 de diciembre de 1987 perseguida por un auto de la seccional 2ª de Martínez. Y en agosto del mismo año el de Nancy de Villa Martelli, cuyo cuerpo desmembrado fue sin embargo rescatado por un grupo encabezado por Perica Burrometo, llamada “la Ubaldini de las travestis” por sus reclamos y gestiones ante la policía y la justicia.

La trama oculta de la violencia

Déborah Singer actuaba entonces en shows y carnavales y era la única travesti afiliada a la Asociación de Artistas de Variedades. “La policía de la provincia de Buenos Aires tiene miedo de detener a delincuentes -declaró a la prensa-. Se cubren yendo a arrestar a travestis”.

“Existían diversas violencias hacia las travestis”, dice Marce Butierrez, quien destaca como clave la acción de la policía: “Los comisarios tenían mucho más poder que un juez, de hecho tenían la facultad de aplicar a su criterio los edictos policiales y códigos contravencionales, y hasta de juzgar y dictar una condena”. La antropóloga también destaca: “La violencia que la sociedad civil ejerció contra las travestis, denunciándolas, acosándolas en la vía pública, siendo indiferente a lo que pasaba”.

Patricio Simonetto, especialista en historia social y cultural de la diversidad en América Latina e investigador en el University College de Londres, sostiene: “La violencia contra las travestis articula el resentimiento de sujetos que sienten que su pertenencia a identidades como el ser varón es cuestionada por quienes no siempre se ajustan a los marcos binarios del género”. Además, “en la violencia de los años 80 había también grandes cuotas de clasismo y racismo, porque este odio a la transgresión de género está cargado también por un deseo profundo de distanciarse de todo aquello que se considera marginal”.

En ese marco el investigador cuestiona la actitud del periodismo. “En particular sobre los asesinatos en la Panamericana, ayer como hoy, muchos buscaban el morbo y la burla. Usaban fotos de sus cuerpos desmembrados, se preguntaban cuántos litros de siliconas tendrían, intentaban averiguar un nombre que ellas no usaban o hablar con sus familias. Hubo excepciones, pero en general los periodistas escribieron para justificar la masacre de las travestis”, dice Simonetto.

“Revisar estos archivos te remueve un poco las tripas, hay fotografías súper explícitas, relatos muy crudos”, agrega Butierrez, en relación a sus investigaciones en la prensa de la época. Pero “también te das cuenta de que siempre hubo detrás una comunidad de travestis preocupadas y organizándose” que aprovechó el interés periodístico para difundir los crímenes y poner de esa manera un límite a los abusos.

Las muertes de la Panamericana desencadenaron la primera movilización de travestis en la democracia. El lunes 21 de diciembre de 1986 unas veinte travestis se reunieron en la Plaza de Mayo. Llevaban una carta para el presidente Raúl Alfonsín y pancartas que decían “Queremos tolerancia”, “Basta de abusos” y “Queremos igualdad de derechos”. Entre ese año y el siguiente, “las travestis irrumpieron en la Argentina post-dictatorial con una agenda básica: el derecho a poder vivir y circular libremente, un derecho básico que la sociedad argentina les negó y que les sigue negando a muchas en la práctica”, afirma Patricio Simonetto, quien señala que esas manifestaciones “desbordaban totalmente lo esperado para la Argentina democrática”.

La marcha se realizó al día siguiente de la muerte de Fabiola la patrullero, llamada así por su voz de alerta cuando veía un auto de la policía y fue impulsada por Mónica Ramos, una uruguaya radicada en Tigre que nucleó a sus compañeras en lo que se conoció como el Fuerte Travesti. Ramos fue a su vez asesinada a tiros en agosto de 1990, en otro crimen que quedó impune.

Un método para matar

Para Simonetto, “el centro de la cuestión no es si hubo o no un solo asesino” sino la trama social en que las víctimas resultaron víctimas de crímenes, agresiones de clientes, apremios policiales y muertes en la ruta. “Tengo un recuerdo muy patente del papá de un amigo que nos llevó a ver en auto a las travestis que vendían sexo en una avenida del conurbano bonaerense, para reírnos de ellas. Mi pregunta es cuáles son esas pedagogías profundas que han sostenido este odio, este deseo de exterminarlas que luego encarnan estos asesinos”, dice.

Para Butierrez, el caza mariposas “tiene más ribetes de un mito” y de “un invento de la prensa en sintonía con una profusa cantidad de experiencias similares en otros países que investigaban asesinos seriales”, como la de Peter Suttcliffe, el llamado destripador de Yorkshire que asesinó a trece mujeres en Inglaterra entre 1975 y 1980. “La versión de un asesino serial es cómoda para todos, exime a la policía, justifica el odio hacia las travestis en un asesino con ribetes psicopáticos, exime a los vecinos y limpia de conflictos la escena”, dice la investigadora. Sin embargo, agrega, “es probable que haya habido algún caso que se corresponda a un crimen con motivaciones más individuales”.

Los testimonios “hablan de un método para matar en donde no habría resultado extraña la connivencia entre la policía y algún efectivo de civil subido a un auto sin identificación y hay declaraciones donde incluso se señala a los vehículos particulares de oficiales de la Bonaerense: todo eso está sin investigar”.

Si las muertes cesaron en la ruta, “con el tiempo esa conflictividad migró a otros espacios, otros barrios”, afirma Butierrez. “La violencia está hoy en los hospitales, cuando no te quieren atender. El artículo 11 de la Ley de Identidad de Género no se está cumpliendo”, denuncia María Belén Correa en alusión a la norma que establece el derecho de las personas de acceder a intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales para adecuar sus cuerpos a la identidad de género autopercibida.

Las razones por las que el criminal no fue identificado podrían encontrarse en el relato de la sobreviviente que lo enfrentó. Carla Pericles cuenta que aquella noche el escarmiento que le dio al cazador tuvo testigos, ya que “pasaron coches a mirar” y a pocos metros había una parrilla en la que unos policías “hacían como si no me conocieran”.

-¿Sos loca, Carla? -le preguntó finalmente uno de los policías en el lugar- ¿Qué estás haciendo?

-Llevalo preso -respondió Pericles, y señaló al hombre al que había dejado inconsciente, con golpes y mordeduras-. Es el atrapa mariposas, él mata a las travestis.

-¡No! -contestó el otro-. Es el nuevo comisario.

2019/12/01

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ¿POR QUÉ SE CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA EL VIH-SIDA?

¿Por qué se celebra el Día Internacional de Lucha contra el VIH/Sida?
En este día que se celebra a nivel internacional compartimos distintas visiones sobre el HIV/Sida en la actualidad.
La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=voice&id_article=144309
 
Se conmemoró por primera vez el 1 de diciembre de 1988. Se eligió esa fecha en una cumbre mundial de ministros de Salud [en Londres] y se declaró a 1988 como el "año de la Comunicación y la Cooperación sobre el Sida".

La expansión del diagnóstico y tratamiento tempranos combina los beneficios clínicos individuales del tratamiento temprano con los beneficios de prevención de la transmisión a nivel de población.

En Argentina cada año se registran 6.500 nuevos diagnósticos de VIH. Se trata de una tendencia que se mantiene estable desde los últimos diez años pero que últimamente empezó a registrar algunas variaciones: un aumento de los diagnósticos en mujeres entre los 45 y 59 años y, en varones, un incremento en la franja que va de los 15 a los 24 años.

“Estos datos nos confirman que no solo tenemos que tener una posición dinámica en lo que respecta a las políticas de acceso al diagnóstico y a la prevención si no también estar atentos a los cambios que una epidemia como el VIH tiene en las poblaciones modernas. Vemos cómo nuevamente los varones, especialmente los más jóvenes, gays y bisexuales siguen liderando los casos de infección y cómo las mujeres por encima de los 40 están empezando a tener una relevancia que no habían tenido hasta ahora en la historia de la epidemia”, aseguró Sergio Maulen, director de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación en enero del año pasado.

Los datos que hay en la población travesti y trans datan del año 2014 lo que manifiesta una falta de políticas públicas y de relevamiento serio.

Estamos en un estado de alerta ya que en 2019, por la intervención del FMI y el mayor endeudamiento, el presupuesto reduce en un 30% el programa de tratamiento y prevención. Es por esto que miles de personas que viven con VIH se quedaron sin posibilidad de seguir con el tratamiento. Mientras la Secretaria de Salud, dice que bajaron los casos detectados en la población, a la población infectada la dejan sin posibilidad de hacer tratamientos.

Y TAMBIÉN…
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Día Internacional de Lucha contra el VIH/Sida: por el derecho a la salud integral.

Un análisis de la situación de la salud en Argentina, quienes se benefician y quiénes se perjudican.
Pablo Curbelo | La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/Dia-Internacional-de-Lucha-contra-el-VIH-Sida-por-el-derecho-a-la-salud-integral
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Hace 36 años se identificaba el HIV/SIDA: ¿el caso del paciente de Londres tiene la cura?

Hace 36 años la revista Science, una de las revistas de difusión científica más importantes del mundo, difundió en sus páginas que se había identificado el virus HIV. Compartimos esta tribuna abierta del Dr. Javier Altclas.
Javier Altclas | La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/Hace-36-anos-se-identificaba-el-HIV-SIDA-el-caso-del-paciente-de-Londres-tiene-la-cura
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Queremos la cura.

Podría presentarme en esta nota como escritor, como periodista, como guionista, como comunicador. Y estaría bien, porque soy todo eso con todo un montón de otras cosas: maricón, idealista, trotamundos, obsesivo, y también, y es lo que nos convoca, una persona viviendo con VIH. El sector odiante, ese que se cuela en las redes sociales y simboliza el pensamiento del mal de la sociedad, diría un puto sidoso.
Gustavo Pecoraro | La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/Queremos-la-cura

2016/10/02

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EDUARDO Y RAMÓN, MÁS ALLÁ DE UNA AMISTAD

Más allá de una amistad.
'Querido Eduardo' desvela la relación entre Suárez Picallo y Blanco Amor a través de las cartas que el primero le escribió de 1931 a 1946, toda una biografía emocional del galleguismo.
La Opinión A Coruña, 2016-10-02
https://www.laopinioncoruna.es/galicia/2016/10/02/amistad-24406480.html 

"Quiero expresarte en estas líneas cuánto te recuerdo y cómo en cada uno de mis actos estás presente, especialmente aquí, donde el culto a la amistad no pasa del diálogo trivial e inútil en el que el corazón no participa y el cerebro muy pocas veces", escribe en una carta desde Madrid el 24 de agosto de 1931 Ramón Suárez Picallo a su muy querido amigo Eduardo Blanco Amor.

"Mi vida de relación -sigue- se divide en dos partes: una de carácter político y otra de carácter cordial con unos muchachos argentinos a través de los cuales añoro nuestra tertulia maravillosa. El corazón está reservado en ambos casos. Mi corazón está irremediablemente ahí".

Habían transcurrido solo cuatro meses de la proclamación de la II República Española y el recién elegido diputado del Partido Galeguista por A Coruña daba cuenta al escritor ourensano, instalado en Buenos Aires, del clima político en las Cortes Constituyentes, las tensiones en el seno de la ORGA entre los republicanos de izquierda y los galleguistas y de las negociaciones para aprobar el Estatuto de Autonomía de Galicia.

La carta forma parte de la correspondencia que ambos mantuvieron entre 1931, año en que Suárez Picallo abandona Buenos Aires para presentarse a las elecciones, y 1946, cuando los dos amigos retoman sus encuentros concluida la II Guerra Mundial.

Las 25 misivas de Suárez Picallo, la mayoría escritas en castellano, se conservan en la Diputación de Ourense, depositadas en el archivo Blanco Amor. Se ignora el destino de las enviadas por Blanco Amor al político galleguista.

"Las cartas conforman una de las más completas biografías emocionales del galleguismo", anota Antón Lopo en el prólogo de ‘Querido Eduardo’ (Chan de Pólvora), a cuya iniciativa editorial la publicación del epistolario, que ha visto la luz recientemente y quiere ser una reivindicación de la figura del político coruñés.

Los dos amigos, que sufrieron el estigma de su homosexualidad, se conocieron en 1919 en La Armonía, refugio de escritores, artistas y políticos en Buenos Aires. En ese café, al que acudía la intelectualidad argentina y la emigración gallega y se servía caldo, era fácil hacer amistades y encontrar trabajo. Así fue cómo Suárez Picallo llegó al ‘Correo de Galicia’, el periódico gallego más importante de América, y Blanco Amor, a ‘La Nación’.

En La Armonía, el elegante y atildado Blanco-Amor vio por primera vez al proletario desgalichado Suárez Picallo y pronto trabaron una relación más allá de la amistad, que duraría hasta la muerte del político. Compartían experiencias, opiniones y confidencias sentimentales.

Y si en el aspecto físico eran opuestos, en el plano intelectual formaban un tándem formidable en el que el escritor aportaba el galleguismo aprendido de Risco en Ourense y el político coruñés, una conciencia social claramente de izquierdas aprendida en las lecturas. De ese espíritu impregnaron sus iniciativas culturales, entre ellas la revista ‘Céltiga’, y políticas.

En los muchísimos mítines que pronunció, el político coruñés se reveló como un orador incendiario que más tarde dejaría boquiabiertos a Unamuno y a Ortega y Gasset en las Cortes.

Suárez Picallo (Veloi-Sada, 1894), primogénito de una familia marinera de once hermanos, había llegado con catorce años a Buenos Aires como emigrante, sin estudios ni formación, pero dotado de sobrada inteligencia. Y allí volvió como exiliado tras caer la República quien sería el fundador del Consello de Galiza en el exilio.

Conoció la tristeza, la soledad, el olvido y el hambre. Murió en el Hospital del Centro Gallego de Buenos Aires en 1964 con la única compañía de Blanco Amor. Habían tenido sus desencuentros y durante dos años dejaron de escribirse pero superaron el trance: "Nuestra amistad, clara y luminosa, está más allá de los triunfos y de las derrotas, más allá de nuestros defectos y de nuestras virtudes, más allá del bien y del mal. Más allá de todo", le decía en una carta desde Madrid en 1931, al hilo de su experiencia como diputado.

Años después, en 1946, desde el exilio chileno, le enviaría una conmovedora declaración: "Te juro por el amor y la memoria de mis muertos que en mis tierras de Veloi, en la casa y en el cariño de los que quedan en mi humilde hogar, tienes tú, para gozarlo en pleno dominio, la mitad de todo".

"Pocas figuras entre la inmensa expatriada en todos los tiempos y países han simbolizado de modo tan enternecedor y consecuente su activa fidelidad a la tierra natal como la del gran luchador y entrañable amigo", escribió Blanco Amor a la muerte de Suárez Picallo, defensor de una Galicia independiente dentro de una Confederación Ibérica de libre adhesión.

1993/03/05

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE EN EL EXILIO EL TANADILLERO MIGUEL DE MOLINA

Muere en el exilio el tonadillero Miguel de Molina.
El cantante de 'Ojos verdes' será enterrado hoy en Buenos Aires, en donde vivió durante casi cinco décadas.
José Comas | El País, 1993-03-05
https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372401_850215.html 

El cantante español Miguel de Molina murió a los 86 años en la noche del jueves en Buenos Aires, como consecuencia de una crisis cardiorrespiratoria. A las dos de la madrugada del viernes (cinco de la madrugada en España), según informó el Canal 9 de televisión, lo encontraron muerto en su domicilio de la capital argentina, donde vivía en un autoexilio tras la guerra civil, porque Molina nunca había querido regresar a España. Los restos del cantante se encontraban a primera hora de la tarde de ayer en un ataúd cerrado, por voluntad de su familia, en un velatorio de Buenos Aires, sin que hasta ese momento hubiese llegado ninguna persona, ni ninguna corona de flores, porque la noticia se difundió después del mediodía. Hace menos de un mes Miguel de Molina fue ingresado en un hospital bonaerense a causa de un infarto agudo de miocardio, del que llegó a recuperarse parcialmente. El entierro se celebrará hoy en el cementerio de la Chacarita, donde no hace mucho fue enterrada la ‘vedette’ Celia Gámez.

Tras conocerse la noticia, las radios bonaerenses empezaron a rememorar la figura del coplista español y emitieron algunas de sus canciones más conocidas. De forma inevitable se escucharon las coplas de la película ‘Las cosas del querer’, que se considera inspirada en la vida del artista, aunque a Molina le molestaba esa referencia.

Molina era todavía a su edad una figura que formaba parte de la noche bonaerense, a pesar de que vivía retirado en su casa de Belgrano y se negaba casi siempre a hacer declaraciones. Su sombrero y pañuelo le daban un aire estrafalario que nunca abandonó.

Hace unos meses Molina recibió en la Embajada de España en Argentina la encomienda de la Orden de Isabel la Católica. En aquella ocasión Molina cantó al recibir la condecoración y no dudó en prorrumpir en vivas al Rey de España con voz quebrada por la emoción. Dijo Molina que Argentina era su segunda patria, adonde había llegado "como un pajarillo asustado" y donde los argentinos le dijeron que se podía quedar y no tener miedo.

La versión más común sobre su huida de España dice que se debió a una paliza que le pegaron por sus relaciones homosexuales. Molina se mostraba con frecuencia molesto sobre lo que se escribía de él en España y así lo manifestó al corresponsal de este periódico.

En una conversación tras la entrega de la condecoración en la Embajada, Miguel de Molina declaró: "Cuando he tenido que decirle algo a alguien, nunca lo he dicho lastimando a nadie. Nunca he lastimado a ningún artista". Cuando le preguntaron si ya quería descansar de los escenarios y los interrogatorios, Molina replicó: "Tengo 86 años, ‘collons’, y hay que morirse ya. Yo he hecho todo lo que tenía que hacer".

1990/07/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MANUEL PUIG

Manuel Puig.
Juan Goytisolo | El País, 1990-07-26

https://elpais.com/diario/1990/07/27/opinion/649029609_850215.html 

A mediados de los sesenta, cuando ejercía mis modestas funciones de lector de español en la editorial Gallimard, recibí una visita del cineasta Néstor Almendros. Llevaba bajo el brazo un manuscrito dactilografiado y lo puso en mis manos diciendo: "Es la novela de un amigo argentino que trabaja de ‘steward’ en Air France. Leéla. Estoy seguro de que te gustará". Néstor, como siempre, tenía razón. Pocas veces en mi vida he calado en un texto literario de un desconocido con tanta sorpresa y delicia. Al cabo de la lectura, tenía el pleno convencimiento de hallarme ante un auténtico novelista, atrapado, como lector, en las redes de un mundo originalísimo y personal. Escribí inmediatamente a su autor para comunicarle mi opinión y darle la buena nueva de que Gallimard editaría el libro. Pero éste planteaba un problema: el título. Manuel Puig -que luego destacaría en la elección de títulos brillantes y a veces geniales- había confiado el manuscrito a Néstor con una docena de ellos, provisionales y de escasa enjundia. En su respuesta a mis líneas -que, desdichadamente, no conservo-, el novelista me resumía la educación sentimental de su protagonista y mencionaba la impresión causada en él por "la traición de Rita Hayworth". La frase me cautivó: tal era, debía ser, el título. Así éste fue obra de Manuel Puig, pero su descubrímiento mío.

Una vez firmado el contrato de la edición francesa, aproveché uno de mis viajes a Barcelona para llevar la novela a Carlos Barral. "Te traigo aquí el próximo premio Biblioteca Breve", le dije. La cara de Barral, de ordinario más amena, expresó el semblante desapacible de quien acaba de recibir una mala noticia. Su actitud -el escasísimo entusiasmo de mi hallazgo- se aclaró semanas más tarde a raíz de la concesión del premio. Por el testimonio escrito u oral de tres miembros del jurado, supe que la novela de Manuel Puig había resultado victoriosa en las votaciones, pero la oposición encarnizada de Barral y su amenaza de liquidar el premio lograron imponer a la fuerza a su candidato -un autor, por otra parte, muy estimable-, a quien por lo visto había otorgado el galardón previamente. Ante la magnitud de la alcaldada, mi hermano Luis dimitió del jurado. ‘La traición de Rita Hayworth’ no fue premiada y, lo que es más lamentable aún, Barral no quiso publicarla siquiera. Su impresión personal de Manuel, quien, ingenuamente, había corrido a verle a Barcelona en calidad de finalista, fue tan negativa como tajante. Con su probado olfato literario, decidió que aquel argentino afeminado, vulnerable y frágil no era un escritor digno de figurar en el prestigioso catálogo de la editorial. Se publicó en Buenos Aires, en donde obtuvo el éxito que merecía.

Pese a la excelente acogida de sus primeras novelas por parte del público y la crítica, los sinsabores político-literarios de Manuel no cesaron. En una época en la que la imagen de Latinoamérica como un continente en lucha convertía plumas en metralletas y a los escritores en portavoces de la revolución en marcha, una figura y obra como las suyas suscitaban recelo, desdén y rechazo. La ex compañera de Julio Cortázar vetó la publicación de ‘El beso de la mujer araña’ en Gallimard porque dañaba sin duda la consabida imagen del militante ‘machista-leninista’ al presentarlo enternecido y cautivado por las artes de Sherezada cinematográfica de su compañero de celda apolítico y homosexual. Desde los mismos supuestos moralizadores y sectarios otras editoriales europeas de izquierda siguieron su ejemplo. Con todo, el error no podía ser más grosero. Del mismo modo que los poemas sobre la guerra civil del menos politizado de nuestros poetas del 36 -me refiero a Luis Cernuda y a sus admirables ‘Elegías españolas’- son los únicos que pueden leerse hoy con emoción en virtud de su hondura y distanciamiento, Manuel Puig es el autor de las mejores novelas políticas de la década de los sesenta en Latinoamérica pues son obras de un escritor que desconocía otro compromiso que el que había contraído con la escritura y consigo mismo. ‘Pubis angelical’ y ‘El beso de la mujer araña’ reflejan con una penetración y rigor moral ejemplares el sistema de terror impuesto por la Junta Militar argentina y la lucha bienintencionada pero ineficaz de los grupos extremistas latinoamericanos de las pasadas décadas, grupos situados, como dijo Octavio Paz, "en las afueras de la realidad". Comparémoslas con ‘El libro de Manuel’ o cualquier obra políticamente comprometida y advertiremos la diferencia entre quien acertó en el clavo y quien se espachurró literariamente los dedos.

Este apoliticismo aparente de Puig -condenado entonces por la mayoría bienpensante de sus colegas- le evitó no obstante caer en la trampa de quienes celebraron el retorno de Perón como un primer paso indispensable al triunfo de la revolución en Argentina. Recuerdo sus comentarios a un artículo sobre el tema publicado en ‘Le Monde’ por uno de sus colegas: "Mis paisanos están locos. ¿Cómo puede haberse vuelto de izquierdas un señor que se ha pasado 20 años en la España de Franco leyendo el ‘Abc’ todos los días?". Su elemental sentido común le permitía ver lo evidente. Como sabemos, el retorno del General a Buenos Aires no consagró el triunfo de Marx sino el de Valle-Inclán y su visión esperpéntica de la historia: meses después de este magno acontecimiento, Argentina era gobernada por una ex cabaretera y un astrólogo.

Una nueva prueba de la inteligencia e integridad de Puig la tuve la última vez que le vi, a fines de mayo o primeros de junio de 1982. Yo estaba en Berlín, disfrutando de una beca de la DAAD y él había venido a participar en las festividades de Horizonte 82, centradas en torno a Latinoamérica. Era el momento de la guerra de las Malvinas y la colonia de exiliados argentinos y otros países hispanohablantes había redactado un manifiesto de condena del imperialismo inglés y su agresión a una nación hermana. Recuerdo que cuando me presentaron el documento me negué rotundamente a firmarlo. Tanto cuanto el golpe fascista contra Makarios y su consiguiente amenaza a la población turcochipriota provocó la intervención militar de Ankara y la caída del siniestro régimen de los coroneles griegos, tanto más la aventura descabelleda de los militares argentinos en las Malvinas y el envío de la Armada británica iban a originar el desplome de la sangrienta Junta de Buenos Aires. La previsible derrota de los espadones era una bendición para sus compatriotas, pues debía liberarles de su yugo e imponer el retorno a la democracia. Algo tan sencillo y claro no cabía, sin embargo, en la cabeza de muchos obnubilados patriotas: uno tras otro se sucedían en la tribuna de Horizonte como en un púlpito o barricada desde los que sus voces de patria o muerte (sin que ninguno de quienes las proferían se enfrentara, que yo sepa, a tan terrible dilema) arrancaban salvas de aplausos. Llegó el turno de Manuel con las inevitables preguntas sobre la guerra. Adoptó con humor un tono entre familiar y comedido, sabia mezcla de comadre de pueblo y de alumna del Sagrado Corazón: "¿Qué son las Malvinas? Cuatro islas desiertas que descubrió un barco inglés que, por puro capricho, plantó su bandera en ellas y allí se quedaron los marinos con unas cuantas ovejas y nada más. Pero, como en Argentina nos han dicho siempre que las islas son nuestras, las cantamos en nuestros himnos y escuelas y todos tenemos una prima que se llama Malvina, nos lo hemos creído de verdad y las hemos liberado. Pero esa mistress Thatcher, tan antipática ella, no ha comprendido nuestros sentimientos y ha enviado su flota. ¿Qué va a pasar? Yo no lo sé. Pero una vecina mía que, como yo, tampoco entiende nada de política, me dijo: "Eso de recuperar las islas me parece bien; pero si los militares tienen éxito, creo que se quedarán en el poder no 10 sino 200 años". Un silencio incómodo premió sus palabras. Manuel no podía haber dicho mejor cuanto había que decir y, después de tanta retórica huera, su ironía y honestidad me encantaron.

En la hora de su muerte quiero recordar así no sólo al gran escritor que fue sino también al tenaz defensor de los derechos de las mujeres y homosexuales en un mundo ferozmente machista y a quien, con entereza y dignidad, supo discernir y captar la realidad a pesar de las brumas del miedo y las vendas en los ojos de las ideologías.

1987/01/31

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA COMUNIDAD HOMOSEXUAL ARGENTINA EXIGE LA ABOLICIÓN DE LA LEY QUE PROHÍBE VOTAR A GAIS

Los homosexuales argentinos exigen la abolición de la ley que les prohíbe votar.
EFE | El País, 1987-01-31

https://elpais.com/diario/1987/02/01/internacional/539132417_850215.html 

La Comunidad Homosexual Argentina exigió el viernes al Gobierno de la provincia de Buenos Aires la "urgente" derogación de la ley que prohíbe votar a los homosexuales en su territorio.

Dicha ley, que fue sancionada en 1946 por el entonces gobernador peronista, el coronel Domingo Mercante, fue confirmada por decreto la pasada semana por el Gobernador provincial -representante, del Partido Radical- Alejandro Armendáriz.

Según declaró el viernes el portavoz de la comunidad de homosexuales, Alejandro Salazar, "aunque el ministro de Gobierno haya dado su palabra sobre la futura derogación de la ley, hasta que no se hayan dispuesto las medidas correctivas no se puede creer, porque otros funcionarios, en 1985, hicieron la misma promesa y no la cumplieron".

Según Salazar, la "sola existencia de esa legislación represiva constituye una flagrante e inquisitoria discriminación".

1987/01/29

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LOS HOMOSEXUALES NO PODRÁN VOTAR EN BUENOS AIRES

Los homosexuales no podrán votar en Buenos Aires.
Martin Prieto | El País, 1987-01-29

https://elpais.com/diario/1987/01/30/internacional/538959620_850215.html 

El Gobierno radical de la provincia de Buenos Aires acaba de revalidar una vieja ley electoral, de 1946, que excluye el voto de los homosexuales "por indignidad". Si Dios y el presidente Raúl Alfonsín no lo remedian, la ley regirá en las importantes elecciones provinciales de finales de año. La ley en cuestión no es nacional y habrá sido el Gobierno radical el primer sorprendido por este empecinamiento que, en su machismo, incluso permite albergar dudas sobre si el anatema electoral afecta igualmente a las lesbianas.

Esta ley electoral bonaerense, ya con 40 años de obsolescencia a sus espaldas, carece de reglamentación en sus apartados excluyentes. Esto es: no se especifica a quién se tiene por homosexual y a quién no, de la misma manera que no se detalla a quién se debe tener por loco y a quién por cuerdo. Técnicamente, lo que la ley prevé es que puede declararse nulo el voto de quien sea sujeto de un certificado médico de insania mental o del ciudadano que haya sido sentenciado en firme por conducta inmoral relativa a la homosexualidad.

En cualquier caso, a nadie en su sano juicio -con certificado médico o sin él- se le va a ocurrir aplicar este apartado de la ley electoral provincial; será discretamente derogado en los próximos meses -como ya anunció ayer el propio Gobierno- o se tendrá simplemente por letra muerta.

Argentina no es exactamente una República federativa debido al fuerte centralismo económico de la capital federal; pero cada provincia tiene su propia Constitución, que obviamente no puede entrar en contradicción con la de la República, sus propios Parlamentos y sus propias leyes electorales.

La provincia de Buenos Aires con capital en La Plata, la más poblada del país y de tradicional voto peronista, está gobernada por el doctor Alejandro Armendáriz, quien tiene como vicegobernadora a la arquitecta Elva Roulet, ambos militantes de la Unión Cívica Radical (UCR).

Armendáriz está pasando por la primera gobernación del país sin romperla ni mancharla y en las elecciones de finales de año los peronistas pueden recuperar su feudo perdido.

Inanidad de Armendáriz
El gobernador Armendáriz, en su inanidad, se ha limitado a revalidar una ley de 1946 que excluía a los homosexuales del voto provincial. Dentro de la Unión Cívica Radical -como sucede en el peronismo- coexisten desde una derecha pura y dogmática que ni siquiera acepta el divorcio, como la representada por el vicepresidente de la República, Víctor Martínez, hasta las juventudes de Franja Morada que marchan como cooperantes a Nicaragua. Pero el radicalismo, dentro de su discrección y comedimiento histórico, es mayoritariamente aconfesional y defensor del libre albedrío.

El propio Alfonsín, al asumir su mandato presidencial, sustituyó el tradicional Te Deum por una función de gala en el teatro Colón, y nadie puede olvidar que el padre de la patria, el general José de San Martín, era masón, nadie puede olvidarlo por cuanto está enterrado en un anexo de la catedral de Buenos Aires no santificado, al negarse la Iglesia Católica argentina a que reposara en suelo sagrado.

El peso de la Iglesia Católica nacional es poderoso y se hace sentir en la legislación y en las formas de una sociedad, por lo demás, pícara y descreída.

La ebriedad pública está contemplada en el Código Penal, la policía federal arresta en las calles a los ‘muy alegres’ y el peripatetismo femenino está restringido a los locales ‘ad hoc’.

Pero la democracia y la ausencia del miedo han traído bajo el radicalismo nuevos y también buenos aires, tal y como en la transición española estalló el cine porno y los clasificados de masajes en los diarios.

Los homosexuales se han agrupado en la Comunidad, Homosexual Argentina (CHA) y emiten comunicados o son entrevistados por la televisión estatal, preocupados por el fuerte contagio brasileiro del SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

E incluso han hecho aparición los travestis que venden sus encantos en los accesos porteños de la carretera panamericana y que, desplomados por la policía caminera, ya se han manifestado tres veces en la Plaza de Mayo, ante la Casa Rosada, sede de la presidencia de la República, desnudando su silicona y reclamando una entrevista con Alfonsín.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...