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2021/10/25

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JULIO AUMENTE, CIEN AÑOS DEL PRÍNCIPE ESTETA Y DECADENTE DE 'CÁNTICO'

Julio Aumente, cien años del príncipe esteta y decadente de Cántico.
Nació en Córdoba el 29 de octubre de 1921, colaboró en la mítica revista desde su inicio, dejó de escribir y marchó a Madrid. Volvió a la literatura en los años 80 con una poesía libérrima, en un regreso a la juventud, la vida y el deseo.
Félix Ruiz Cardador | ABC, 2021-10-25
https://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-julio-aumente-cien-anos-principe-esteta-y-decadente-cantico-202110252129_noticia.html 

El viernes 29 de octubre se cumplirán cien años del nacimiento de Julio Aumente Martínez-Rücker, uno de los cinco poetas canónicos de l Grupo Cántico junto a Juan Bernier, Ricardo Molina, Pablo García Baena y Mario López. Nacido en Córdoba en 1921, fue un hombre de personalidad singular, un esteta.

Sabio en heráldica y genealogía, con no poco de espíritu aristócrata y de príncipe distinguido y distante, mantuvo con Córdoba una relación a veces despegada, a pesar de que era nieto del compositor Cipriano Martínez Rücker y procedía de un ambiente familiar cordobés de situación desahogada.

Se licenció en Derecho, pero pronto comenzó a escribir versos. Aunque la vida se la ganaría finalmente de otro modo: como tasador de arte y antigüedades en Madrid , donde se marchó a mediados de los 60.

Residía en un amplio piso en la calle Bárbara de Braganza, a escasos minutos de la Cibeles y el Paseo de Recoletos y repleto de antigüedades que le daban a su casa un aire ‘dannunziano’. Muy enfermo ya, su familia lo trasladó a Córdoba, donde murió en el verano de 2006.

La obra poética de Aumente, suntuosa en origen y marcada en sus últimos años por sus ansias de vivir y una sensualidad homosexual no exenta de ironía posmoderna, se divide en dos etapas, como en el caso de otros coetáneos suyos. La primera la componen sus libros de juventud, que van unidos a la revista ‘Cántico’ y a esos primeros años en los que casi todos sus miembros vivían en Córdoba y trataban de hacerse un hueco en la poesía española .

El desdén con el que fueron recibidos, pues la poesía de entonces se debatía entre el realismo socialista y las nostalgias imperiales sin mucho espacio para la intimidad, provocó la diáspora. También el silencio de varios de los autores adscritos a la revista. Serían los jóvenes profesores y poetas Carlos Clementson y Guillermo Carnero los que, con sus estudios sobre Cántico, acabarían por resituar al grupo en el mapa en los años 70, lo que propició que sus autores volviesen a escribir. Ese es el caso de García Baena y también de Aumente, al que espoleó un joven amigo, el también poeta Luis Antonio de Villena .

Clementson explica de la primera fase de Aumente que era «un autor muy influenciado en ese momento por Luis Cernuda, pero al mismo tiempo un gran artífice del soneto, en la estela de Góngora». De esos años primeros son sus libros ‘El aire que no vuelve’ (1955) y ‘Los silencios’ (1958). Aunque siguió escribiendo hasta su marcha a Madrid, no volvió a publicar y fue de los autores de Cántico el que se mantenía más alejado de los viejos recuerdos.

Tenía con la ciudad una relación ambivalente, fundada en cierta sensación de despecho por haberse sentido en ella desdeñado en su juventud. Esa distancia con su ciudad de origen la plasmó en versos que no llegó a publicar. Finalmente, algo se aplacó esa amargura en sus últimos años, cuando el Ayuntamiento colaboró en la publicación de sus poesías completas y la prensa cordobesa comenzó a reconocerlo como uno de los grandes autores del XX.

La etapa de desencanto y alejamiento total de la escritura se extendió entre los 60 y los 70, década esta última en la que lo empezó a frecuentar Luis Antonio de Villena por recomendación de Pablo García Baena, con el que por entonces se carteaba. «Nos hicimos muy amigos», explica a ABC De Villena, que lo visitaba un par de veces al mes para cenar con él.

En esas charlas el joven autor incitaba al amigo veterano a que volviese a la poesía, algo que no fue fácil pues Aumente le reconocía que llevaba diez años sin escribir. Recuerda De Villena que el autor cordobés se sentía en esa época de vuelta de todo, en la fase final de la vida.

Incluso parecía haber cerrado las puertas a la vida sentimental. En sus tarjetas de visita incluía largos títulos con un punto decadente e irónico, ropajes verbales que eran parte de la personalidad que se había creado. En sus poemas posteriores, llegaría a reconocer que se había perdido la vida por hacerse «el interesante».

Sus últimos años fueron por ello un estallido y una liberación, un rejuvenecimiento de un hombre que, en parte por decadentismo y en parte como protección, había decidido ser viejo antes de tiempo. Por una parte, comenzó a hacer vida social con nuevos amantes y amores y se echó a las calles de Madrid para vivirlas, lo que sería una fuente de inspiración para sus poemas de gran carga homoerótica y políticamente incorrectos, propios de un escritor que ya no estaba sujeto a la convenciones .

En 1982 publicó ‘Por la pendiente oscura’, en la que reunía los poemas escritos entre el 47 y el 65, pero aún muy en la senda de Cántico. La sorpresa llegó cuando al fin le hizo caso a Luis Antonio de Villena y empezó a escribir textos nuevos. De esos bríos recobrados surgieron libros fundamentales en su obra como ‘La antesala’, que publicó en 1983 Visor con prólogo del propio De Villena. Una década más tarde llegaría ‘El canto de las arpías’, que Villena ha calificado como «poemas coloquiales, palabras de germanía juvenil, marginación, mundo urbano , inmensa sed de vida, ironía y sátira».

En sus últimos años, Aumente vio publicados sus poemas completos en Visor, con prólogo de De Villena y el trabajo compilatorio de Rafael Inglada. En 2017 apareció en la editorial Renacimiento la antología ‘Bellezas y arpías’, editada por Luis Antonio de Villena. Ahora, con motivo del centenario, Rafael Inglada ha publicado una edición de 50 ejemplares con algunos poemas inéditos de los años 80 y 90.

Estas reediciones y tributos mantienen viva la memoria de un autor singular cuya existencia estuvo cargada de anécdotas y que, según cuenta De Villena, acabó sus días poniéndose del lado de los ‘skaters’ adolescentes del Paseo de Recoletos en los conflictos que mantenían con los jubilados que se sentaban por allí.

«Fue siempre un defensor de la juventud», explica Luis Antonio de Villena sobre este escritor cordobés que quizá nació antes de tiempo y que en sus últimos años decidió rejuvenecer. Su leyenda heterodoxa ahí sigue en sus versos para quien la quiera conocer.

Contra trepas y arribistas
Julio Aumente no sólo se alejó de la poesía, de Córdoba y de Cántico, sino también de los foros literarios. Aunque vivía muy cerca de lugares emblemáticos como el café Gijón, donde era fácil ver a otro poeta cordobés como Manuel Álvarez Ortega, nunca sintió Aumente interés alguno por ese mundo y se recluyó en su piso, en sus jóvenes amantes, en sus lecturas y genealogías.

«Julio sólo veía en el mundo literario el interés de unos y otros, a trepas y arribistas», explica Luis Antonio de Villena. Todo eso hizo de él un poeta casi secreto. Los amigos y el talento singular de sus versos, más que la propia insistencia, lo llevaron a publicar en algunas de las mejores editoriales de su tiempo.

2021/09/07

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JOSÉ-MIGUEL ULLÁN: GRAN POETA, ESCRITOR, PERIODISTA...

José-Miguel Ullán: gran poeta, escritor, periodista, crítico, dibujante, promotor artístico cultural español y de la mejor talla internacional.


Miguel Cancio | Tamtampress, 2021-09-07

https://tamtampress.es/2021/09/07/jose-miguel-ullan-por-miguel-cancio/ 

[Este escrito surge con motivo de la exposición, del 20 de marzo al 26 de septiembre 2021, “Visto y no visto – Texto y gesto en Jose-Miguel Ullán”, comisariada por Rosa Benéitez y Miguel Casado, y coordinada por Carlos Ordás, y en el marco de las jornadas que se van celebrar del 10 al 12 de septiembre en el MUSAC (León); surge al pedirme una colaboración Eloísa Otero, periodista, poeta y escritora, que colabora en estas jornadas, en este muy justo y merecido homenaje que le ha dedicado, viene dedicando, a este gran poeta, autor y creador español, el amigo Ullán, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León” (ubicado en León)].

A partir de José Miguel Ullán: “Hay que atizar las palabras que provocan el estallido de la mejor creatividad, pero ¡OJO! por el mejor desarrollo deontológico democrático, por la verdad justa y responsable, y por el bien, y, siempre que sea posible, si cuadra/se cadra, con buena poesía, música, alegría e ironía, con buen arte, humor, cante, baile…”

José-Miguel Ullán (Villarino de los Aires-Salamanca/España, octubre 1944, Madrid-España mayo 2009; murió de una grave enfermedad). Después de estudiar, en Madrid, Filosofía y Letras, de luchar contra el régimen dictatorial autoritario, contra la dictadura franquista, de verse detenido, para no hacer el servicio militar, Ullán se exilia, de la dictadura del General Franco, en París (Francia), de 1966 a 1976, donde, con grandes profesores-investigadores universitarios como el filósofo y semiólogo Roland Barthes, el filósofo y sociólogo Lucien Goldmann y el historiador Pierre Vilar, amplía estudios de sociología de la literatura, el arte, la cultura en la prestigiosa “École Pratique des Hautes Études/EPHE”-“Escuela Práctica de Estudios Superiores” —que se transformaría en la actual y prestigiosa “École des Hautes Études en Sciences Sociales/EHESS”-“Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales” de París—. [En este gran centro superior francés, cuando fui a ampliar estudios de sociología en París, tuve la suerte de seguir los cursos, entre otros, del gran Barthes, los grandes sociólogos franceses, Pierre Bourdieu, Jean Claude Passeron, Alain Touraine. En el Collège de France y la Universidad de La Sorbona, acudí a los cursos, entre otros, del gran sociólogo, politólogo y epistemólogo Raymond Aron y, también, en la Universidad de La Sorbona, a los cursos del gran filósofo, violinista y musicólogo Vladimir Yankélévitch, autor, entre otras excelentes obras, de “La ironía”. Dejó dicho, escrito el gran Vladimir Yankélévitch: “No existe humor sin amor, sin ironía, sin alegría. La ironía salva lo que puede ser salvado. Porque gracias a la ironía el pensamiento actúa mas ágilmente cuando se la reconoce en el espejo de la muy fina, saludable, positiva y gozosa reflexión”; “La mort c’est plus fort que le corp, mais l’amour c’est plus fort que la mort” – “La muerte es mas fuerte que el cuerpo, sin embargo, el amor es mas fuerte que la muerte”].

En París, Ullán colabora en la radio publica francesa, en “France Culture”, en sus emisiones en español, a partir de las 23 horas (once de la noche); colabora en la famosa “Radio París”, que escuchábamos mucho, en España, los que queríamos saber las noticias, las informaciones que censuraba la dictadura franquista; los que luchábamos, pacífica y activamente, por la democracia representativa con seguridad, garantías y justicia justas para España, la gran nación española y para “los pueblos de la Tierra”, como dice la vigente Constitución democrática española de Monarquía parlamentaria de 1978.

En “Radio París”, José-Miguel Ullán destaca, especialmente en la parte cultural de esta emisora, por sus excelentes colaboraciones junto a grandes escritores, autores, creadores, entre otros, como el colombiano Gabriel García Márquez, el cubano Severo Sarduy y el peruano nacionalizado español Mario Vargas Llosa.

Ullán vuelve a España en 1976 y, merced a su trabajo, aportaciones, se convierte en un gran y comprometido poeta, escritor, periodista, critico, promotor artístico, cultural español y de la mejor talla internacional, que, con una gran estilo propio en forma y fondo, con finísima ironía, publica una muy importante obra poética, colabora muy activamente en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, etc.; incluso, llega a retransmitir para España el festival de la canción de Eurovisión; creó el gran suplemento “Culturas” del periódico “Diario 16”; etc.), y, en España y otras naciones (especialmente de Hispanoamérica, México, etc., pero no solo), Ullán, publica, edita obras, organiza exposiciones, conciertos, etc., en los que colaboran grandes autores, creadores, artistas (pintores, escultores, músicos, etc.) españoles y de otras naciones.

José-Miguel Ullán es autor de dibujos y pequeñas pinturas que llamó “agrafismos”. Dice Ullán: "Son esos garabatos que voy haciendo cuando las palabras no llegan"; “No tienen pretensión alguna de orden plástico. No tienen nada que ver con las cosas que hacían Artaud, Michaux, Blake". "Reuní algunos en ‘Ni mu’ (Ed. El Gato Gris, 2002), y ahora he seleccionado unos cuantos para una exposición".

A José-Miguel Ullán lo invité a dar una conferencia sobre cultura, arte y medios de comunicación en el “Ciclo de Conferencias-coloquio, debates y ponencias” que, cada curso universitario y durante 40 años hasta que me jubilé, organicé en la asignaturas de Sociología que impartí en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela y la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de Lugo, ambos centros de la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España). En esta conferencia-coloquio, Ullán brilló con el gran trabajo, rigor, arte e ironía que le caracterizaban.

José-Miguel Ullán, junto a otros destacados intelectuales de España y otras naciones, denunciaron, en su día, la grave represión totalitaria, y de forma especial contra los homosexuales, de Cuba comunista; denunciaron, activamente, el régimen dictatorial totalitario cubano, a la dictadura totalitaria comunista cubana, marxista-leninista, castrista-guevarista, etc., y que lleva, desde 1959 hasta la actualidad, agosto 2021 (cuando se hace este escrito), violando totalitaria, muy gravemente la dignidad individual y social, los derechos humanos y las libertades democráticas con seguridad, garantías y justicia justas, contribuyendo a la antidemocracia, a la destrucción material, socioeconómica, inmaterial, etc., de Cuba y de otras naciones. Gran parte del pueblo cubano, con los jóvenes en primera línea, el 11 de julio 2021, se manifestó, manifestaron pacíficamente de forma masiva en toda Cuba (y tuvo fuerte apoyo en diversas partes del mundo, donde hay, según se ha estimado, del orden de 2,5 millones de cubanos que huyeron de Cuba comunista, se vieron obligados a salir de su tierra), al grito de “Patria y Vida”, frente a la represión, destrucción y muerte, «Patria y Muerte» de la dictadura totalitaria comunista cubana, y en defensa de una Cuba democrática que respete, aplique y defienda la dignidad vital y social, los derechos humanos, las libertades democráticas con seguridad, garantías y justicia justas.

Sobre la diferencia entre sistemas, regímenes totalitarios (mucho mas difíciles de cambiar en sentido democrático con seguridad, garantías y justicia justas, debido a que son mucho mas implacables con su control, represión, etc. totalitarios) y autoritarios, véanse los excelentes trabajos científicos que hizo uno de los principales expertos en la materia, el español Juan José Linz (1926-2013), gran sociólogo, politólogo, del mejor nivel y que, entre otras cosas, distinciones, fue catedrático de la prestigiosa Universidad de Yale (Estados Unidos), premio «Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales». Sus obras completas ha sido editadas por el «Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC)», de España.

Volviendo a José-Miguel Ullán, éste, en una faceta que no se había visto mucho hasta entonces en España, con gran maestría y sabiendo reírse de la vida y el mundo, empezando por él mismo, junto a lo que se consideraban y consideran grandes nombres, grandes temas de la literatura, la cultura, el arte, la intelectualidad, etc., introduce, muy muy bien, en los medios de comunicación, en sus artículos, intervenciones, entrevistas, exposiciones, conferencias, libros, publicaciones, etc., con gran rigor, brillantez, gracia, duende, ironía..., en relación con la cultura llamada superior, la “Alta Cultura”; introduce el análisis, el trato, la cultura, el arte, etc. más populares como la llamada música ligera, popular, la copla, el flamenco, el bolero, el boxeo, etc., como en los casos de los cantantes españoles “El Fary”, “Los Chunguitos”, Bambino de Utrera, Rocío Jurado, María Jiménez, la muy grande Lola Flores “La Faraona”, “Lola de España”, el boxeador Luis Folledo, los cantantes mejicanos Elvira Ríos, Toña la Negra, el muy grande Agustín Lara “El Flaco de Oro, Platino”, Paquita la del Barrio, la gran cantante cubana, la bolerista Olga Guillot, etc. Ullán lo hizo de manera maravillosa, al mejor nivel y tuvo un gran éxito.

Una de sus ultimas y muy buenas aportaciones de su amplia y diversa obra, en la que Ullán trabajó mucho y que se publicó al poco tiempo de su muerte, en 2010, fue en honor de la gran filosofa española de la razón poética, María Zambrano (que se declaró “discípula” del gran filosofo español Jose Ortega y Gasset, del que fue su mejor alumna y una gran creadora, excelente autora, figura nacional e internacional de la filosofía). Se trata del libro “María Zambrano. Esencia y Hermosura. Antología». (Selección y relato prologal de José-Miguel Ullán., Ed. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2010, 612 págs.).

José-Miguel Ullán ha sido, es un gran poeta, escritor, periodista, dibujante, crítico, promotor artístico y cultural español y de la mejor talla internacional. España debe tratar, por medio de la educación, universidad, cultura, medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, etc.; España, la gran nación española, debe tomar medidas para que surjan grandes autores, creadores como Ullán y para que contribuyan al mejor desarrollo deontológico democrático, constitucional, legal, de juego, competencia y cooperación limpios, integrador, profundamente humano, riguroso, eficiente, critico positivo, creativo, rentable-enriquecedor económica, social, sanitaria, asistencial, educativa, cultural, mediática, artística, deportiva, científica, técnica, laboral, profesional, empresarial, medioambiental, ética, espiritualmente, etc., a la verdad justa y responsable, al bien, y, siempre que se pueda, si cuadra / se cadra, y como en el caso de Ullán, con buena poesía, música, ironía y alegría, con buen humor, arte, cante, baile…

Terminemos, como empezamos, por libre y a partir de una de las grandes obras poéticas de José Miguel Ullán, “Ondulaciones: poesía reunida (1968-2007)” (Ed. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2008, 1.364 págs.), a saber: 


“Buen cante, arte, ironía y risa a raudales
se anegaron los ojos
de verdad, amor, felicidades”

2021/05/21

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | FRANCSICO BRINES, EL POETA DE LA CONCILIACIÓN EN UNA SOCIEDAD POLARIZADA

Francisco Brines, el poeta de la conciliación en una sociedad polarizada.
La muerte del poeta de Oliva provoca un alud de condolencias de políticos, lectores y vecinos que va más allá de la excelencia de su obra. La Comunidad Valenciana decreta tres días de luto.
Ferran Bono | El País, 2021-05-21
https://elpais.com/cultura/2021-05-21/francisco-brines-el-poeta-de-la-conciliacion-en-una-sociedad-polarizada.html

Cuando fallece un escritor consagrado, es habitual que se genere una ola de consternación y condolencia. Así ha sucedido con Francisco Brines, que murió el pasado jueves, 20 de mayo, a los 89 años, solo ocho días después de recibir el Premio Cervantes de manos de los reyes Felipe VI y Letizia. Pero no es frecuente que esa expresión de dolor y reconocimiento sea tan generalizada en tiempos de aguda polarización en España, sin distinción de ideologías, de capillas literarias ni de frentes mediáticos; tratándose, además, de un poeta cuya obra es muy apreciada por los expertos y los aficionados al género, pero sin llegar a ser popular entre el gran público. Él mismo decía que la poesía no tiene público, sino lectores. Su personalidad explica en buena medida esta reacción unánime de estima, según sugieren tres poetas, amigos del escritor, gran aficionado al fútbol (era un valencianista acérrimo) y a los toros (admirador de Antonio Ordóñez y Luis Francisco Esplá).

“Era una persona excepcional, generosísimo con su tiempo, muy interesado por los demás. Cuando conocía a alguien, lo primero que le preguntaba era por él, interesarse por lo que hacía. Por eso la gente le quería tanto. No solo era un maestro literario, sino de la vida. Era natural, de una pieza, auténtico”, sostiene Carlos Marzal, uno de sus discípulos y premio Nacional de Poesía. Brines no solía meterse en política. “Siempre me decía: ‘A mí me interesan las personas, no las ideologías, uno puede ser un perfecto imbécil y compartir tu ideología y al contrario’. Era un liberal en el buen sentido de la palabra y muy tolerante”, apunta. No ocultaba su homosexualidad, la vivía con naturalidad. “Siempre pudoroso y discreto, como era su carácter, decía con humor ‘yo ni entro ni salgo de los armarios”, añade.

Otro premiado poeta y compañero de largas veladas con Brines, Vicente Gallego, destaca la gran humanidad del autor de ‘El otoño de las rosas’. “Su humanidad era tan grande como su obra; eso era un secreto a voces, se sabía en toda España. Era muy respetuoso. Jamás dijo nada contra un poeta o una estética, no necesitaba afirmarse a sí mismo de esa manera. Se habla mucho de la parte elegíaca de su obra, pero también era un cantor de la vida, del aquí y ahora, vida. Su caso demuestra que la integridad de espíritu termina por valer; no, lo vale todo. A los que lo conocimos nos queda el gozo de haber coincidido en esta burbuja de espacio y tiempo”, explica.

Àngels Gregori estuvo junto a Brines hasta su último aliento. Presidenta de la fundación del escritor y poeta, se sorprende del gran número de mensajes que está recibiendo de periodistas, vecinos... muchos de los cuales apenas lo conocieron, pero a los que su personalidad impactó. “Era muy dialogante y conciliador. Concebía la poesía como un instrumento para conformar una ética y como una forma de abrazar contrarios. Y esa fórmula la practicó en sus relaciones personales. Oliva ha vivido con emoción la concesión del Cervantes y con conmoción su muerte”, indica.

En el Ayuntamiento de Oliva se instalará este sábado la capilla ardiente del escritor, que volvió de Madrid a su tierra natal a principios del 2000. El domingo, la capilla se trasladará en el Palau de la Generalitat valenciana, que ha decretado tres días de luto oficial. La voluntad de Brines era ser enterrado con sus padres en el cementerio de Valencia.

Las declaraciones de políticos de distinto signo y las citas a sus poemas se han sucedido desde el jueves por la noche. La RAE recordó, por ejemplo, muy oportunamente las palabras que el propio Brines dijo de su maestro y amigo Vicente Aleixandre cuando murió: “Lo queríamos tanto que no se nos va a acabar nunca de morir”. Pero, tal vez, los versos más repetidos, tanto por su muerte como por sintetizar su personalidad, han sido estos: “Como si nada hubiera sucedido. / Es ese mi resumen / y está en él mi epitafio”.

Y TAMBIÉN...
Muere Francisco Brines, último premio Cervantes.

El autor valenciano, maestro de varias generaciones de poetas españoles, fallece a los 89 años.
Javier Rodríguez Marcos | El País, 2021-05-20
https://elpais.com/cultura/2021-05-20/muere-francisco-brines-ultimo-premio-cervantes.html

2019/05/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UNIVERSO ULLÁN

Universo Ullán.
Unas jornadas en La Casa Encendida recuerdan al poeta, muerto hace una década, que dejó una obra que rompió moldes.
Juan Cruz | El País, 2019-05-23
https://elpais.com/cultura/2019/05/23/actualidad/1558611373_567650.html 

Nació en Villarino de los Aires, Salamanca, en 1944; vivió el exilio porque no quiso ir al cuartel y en Francia y aquí escribió para medirse con Góngora o con Villamediana. Lo lograra o no, hizo una poesía radical, insobornable. Fue, dijo anoche su amigo y colega Miguel Casado en La Casa Encendida, el escritor que tachó la poesía e incluso su propia poesía y edificó sobre esas huellas un universo, el Universo Ullán.

José-Miguel Ullán, poeta literalmente incomparable, murió el 23 de mayo de 2009, hace 10 años, en su casa de Madrid. Aunque se sabía que ese final del autor de ‘Funeral mal’ y de ‘Ardicia’ estaba próximo esa noche que Manuel Ferro, su marido, dio noticia de lo que había ocurrido, se heló la espina dorsal de la colección compacta de amigos que lo admiraron y también temieron el grado de su exigencia. Para la amistad y para la escritura.

Uno de esos amigos es hoy ministro de Cultura del Gobierno de España. En el homenaje que se inició anoche en La Casa Encendida y que presidió José Guirao, este contó una historia que representa al Ullán de las distintas décadas, provocador, disociador de los tópicos patrióticos, en el franquismo y después. Debía de ser 1981 y estaban en Murcia. Guirao fue a una conferencia de Ullán (al que no conocía), que ya había vuelto del exilio (al morir Franco, a hacer el cuartel en Hoye Fría, Tenerife). Era en el Paraninfo de la Universidad. Al estrado se subió el autor, tapado su rostro con una careta de carnaval. Llevaba también un magnetófono de los de entonces y un matasuegras. Avisó de que la tal conferencia estaba en el casete y que él se iba a sentar, con su careta, entre los que habían acudido a escucharle.

Años atrás, en un homenaje a León Felipe, en México, Ullán había escenificado acciones así. En Murcia hizo, recordó Guirao, “un compendio de su mundo”, ese universo Ullán que ya no se le pudo ir de su retina. Y desde entonces fue tan sustancial la amistad entre ambos que Guirao y Ullán se llamaban al amanecer de cada día, prosiguiendo así una conversación que silenció la muerte. “Pero a veces me despierto y siento que en cualquier momento José-Miguel podría volver a llamar y yo recogería la llamada y hablaría con él como si no hubiera pasado tiempo desde la última vez”.

Fue el primer día del homenaje a Ullán, que hoy, jueves, concluye. En Salamanca, su tierra, hubo otro. Se juntaron, en ambos lugares, poetas, profesores, lectores. Guirao dijo que Ullán siempre fue “con las personas que elegía”, fue exigente en las reuniones y las efusiones, pero ese número, en el que estaban, por ejemplo, Miguel Casado y Olvido García Valdés, ahora directora general del ministerio que dirige Guirao, se ha consolidado como parte de ese universo creado, en la poesía y en la vida, por el poeta de Villarino de los Aires. En ese clima se desarrolló, tras las palabras del ministro, un discurso en el que Casado reconstruyó las distintas etapas de la vida poética de José-Miguel Ullán de tal manera que, en sus propias palabras, se mezclaron los versos de su amigo con su propia manera de contarlo.

Ullán fue un poeta exigente, eso lo subrayó Casado. Insobornable, hizo una poesía tachada, construyó lo que podría decirse con palabras que están en ‘Ardicia’: “La armonía neutra de lo indeciso e indomable”. Lo extraordinario es que esa exigencia, habitada por el barroco de Góngora o de Villamediana, fue trasladada por él al periodismo (que ejerció en El País en abundancia) y a la televisión. Surcó por esos lugares de la palabra rápida con igual bisturí que el que usó para su poesía. Su exigencia poética lo hizo implacable y libre como un hombre que tacha para ser más claro.

Casado citó, para avalar la potencia de ese universo, una frase de su colega Nilo Palenzuela: “Solo la pintura ha conseguido, en el siglo XX, la libertad que alcanzó Ullán en poesía”. Casado recorrió la vida de Ullán, desde Villarino y el exilio en París, hasta el regreso a la España posfranquista. Lo hizo pasear con sus más cercanos de las distintas etapas, puso en evidencia sus vínculos con María Zambrano, Juan Goytisolo o José Ángel Valente; su relación con Florence Delay o Marguerite Duras o Roland Barthes. Joan Miró, Antonio Saura, Pablo Palazuelo, Eduardo Chillida o Eusebio Sempere fueron artistas en cuya obra se fijó para mezclarla, también, con su poesía.

Fue, dijo Casado, “nuestro poeta moderno por excelencia”. Y sigue siendo un desconocido, porque el mismo Ullán huyó de su presencia hasta el minuto final, como si José-Miguel escapara de Ullán y viceversa. Y aunque fue, como periodista, relator de las gestas de personajes de la fama de los escenarios (desde Lola Flores a Raphael o Rocío Jurado, a los que retrató en crónicas inolvidables en El País), nunca desvió el rumbo de su escritura. Jamás dejó de ser Ullán ese ser insobornable capaz de dar por magnetófono interpuesto, tapado con una careta, una conferencia seductora, incomprensible e inolvidable ante un auditorio que no se creía lo que estaba viendo. Había por dentro de sus espectáculos una apuesta feroz por el encuentro entre la armonía, lo indeciso y lo indomable.

2018/01/16

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | PABLO GARCÍA BAENA: "UN HOMBRE DISCRETO Y EXACTO"

Pablo García Baena: "Un hombre discreto y exacto".
El director del documental 'Cántico', Sigfrid Monleón, identificaba al poeta fallecido el domingo como "la antorcha que mantiene vivo el fuego del grupo”.
Antonio Gandiaga | El Plural, 2018-01-16
https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/pablo-garcia-baena-un-hombre-discreto-y-exacto_117701102 

Juan Bernier, Ricardo Molina, Julio Aumente, Mario López y Pablo García Baena. Tras la muerte de este último el pasado domingo, ya no queda vivo ninguno de ellos. Los cinco poetas cordobeses que formaron el grupo Cántico, denominado como la revista del mismo nombre que alumbraron en dos épocas distintas a mediados del siglo pasado, no vieron reconocido su papel fundamental en el devenir de la poesía española hasta que ya prácticamente no escribían un solo verso.

La Iglesia Parroquial de San Miguel acoge este martes el funeral del poeta cordobés y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, fallecido a los 96 años de edad –no 94 como erróneamente viene publicándose– y despedido el lunes por más de mil personas que han pasado por la capilla ardiente instalada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Córdoba para transmitir las condolencias y muestras de cariño a los familiares.

Pese al reconocimiento actual, lo cierto es que el grupo Cántico, del que García Baena fue protagonista principal, tuvo que esperar hasta el final de la dictadura para ser reconocido como el eslabón entre la generación del 27 y la de los Novísimos. Entonces se comenzaron a elogiar sus versos barrocos en tiempos dominados por la poesía social (a la que también hicieron hueco en las páginas de la revista), de traducir a audaces autores internacionales o de dedicar un número especial al exiliado Luis Cernuda.

La película
De la mano de los cineastas Antonio Hens (aquí productor) y Sigfrid Monleón, el documental 'Cántico', que se presentó dentro de la sección Panorama Andaluz del Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2016, recuperaba el espíritu del grupo y reivindicaba el valor de su obra: “Es una revista insólita en su época. Supone una apuesta por la poesía pura en un contexto a contracorriente, volcado en la rehumanización de la poesía, en el tremendismo más prosaico o retórico. Ellos conectan con el modernismo y la generación del 27, una corriente cercenada por la Guerra Civil. Hay que esperar a la generación de los “novísimos”, a Blecua, Gimferer, Carnero, Villena, Molina Foix, para que se les reconozca. Hasta prácticamente los años 70 del siglo pasado no existían, ni en las antologías de la poesía de posguerra ni en las librerías siquiera. Pero en su revista no sólo publicaron sus poemarios, publicaron a los poetas del exilio, a extranjeros y prohibidos, y le dedicaron el primer homenaje a Cernuda, entonces marginado como ellos, y homosexual también”, explicaba Monleón a este periódico.

Un poeta frente a la cámara
De los poetas del grupo, solo un casi centenario Pablo García Baena continuaba aún con vida cuando se presentó el documental. Pablo llevaba una existencia tranquila en su casa de Córdoba. Pareciera que su testimonio era imprescindible para el documental, pero en un principio se negó a prestarlo. “Nos decía que se encontraba viejo y que la película llegaba tarde, porque todos sus amigos de Cántico ya habían muerto”, desvelaba Monleón: “Pablo es un hombre que lo ha dejado todo escrito, incluso la historia del grupo Cántico y su revista. Es un hombre discreto y exacto, al que no le sobra una palabra. A su edad, enfrentarse a una cámara no era algo que tuviera previsto.”

Al final, se decidió a abrir su casa cargada de recuerdos al equipo de la película, dándole la libertad necesaria para hacerla, según reconocía el director valenciano, que en principio se planteó hacer el documental solamente sobre García Baena “porque me parece la voz poética más sólida y evolucionada en el tiempo de todo el grupo. Pero Pablo es ante todo Cántico, sin él creo que hoy ya no existiría la memoria del grupo. Él es la antorcha que mantiene vivo ese fuego”. En el documental queda patente esta predilección ya que tras un inicio en el que se recuerda al resto de componentes de Cántico, la mayor parte del resto del metraje se dedica al que fuera nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1988.

Juan Bernier como tema
El propio Monleón ya filmó una película de ficción, ‘El cónsul de Sodoma’, sobre otro poeta, Jaime Gil de Biedma. En ‘Cántico’ trabajó el formato documental, aunque reconocía que “hay una buena película de ficción sobre los años de juventud de los poetas de Cántico, en su apuesta por la vida y la felicidad en la triste posguerra de la celeste Córdoba enjuta. Pero quien de verdad tiene una película extraordinaria es Juan Bernier. No hay más que leer su diario para encontrarla en cómo vivió la atracción fatal por la belleza jovencísima de los muchachos de entre catorce y quince años de edad, en el crucial momento en que nacen en ellos los deseos y los apetitos carnales.”

La condición sexual de los componentes del grupo, que debieron ocultar en la época de la revista, es un tema que sobrevuela la película permanentemente, aunque Monleón aclaraba a El Plural que sus claves poéticas “no pueden leerse solo desde esa perspectiva, más allá de la sensibilidad homoerótica de muchos de los poemas del grupo, exceptuando los de Mario López, que comparte con ellos antes una amistad que una estética”. Sin duda, sus diferencias respecto a sus contemporáneos traspasaron la poesía. En sus vidas, también fueron unos ‘outsiders’: “no coincidieron perfectamente con su tiempo ni se adecuaron a sus pretensiones. En este sentido fueron inactuales, pero justamente por esta razón, a través de este desvío y este anacronismo, fueron capaces, más que el resto, de percibir y aferrar su tiempo”, explica el director de ‘Cántico’.

Cine hecho de poesía y autobiografía
“En ‘Cántico’, quería que la poesía fuera la verdadera protagonista de la película. Su forma documental me ha permitido esta osadía.” A diferencia de ‘El cónsul de Sodoma’, donde la importancia del personaje Gil de Biedma se imponía a la de su obra, en este film Sigfrid Monleón se ha planteado el reto de poner en imágenes multitud de poemas del grupo, obteniendo instantes de gran fuerza cinematográfica. “Con la rotulación de los versos y las imágenes he intentado aprehender las sensaciones plásticas y rítmicas de la poesía, huyendo de toda ilustración. Es una película para ser leída y oída tanto como vista”, defiende el cineasta.
 

Y TAMBIÉN...
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El último verso de Cántico.

El escritor cordobés Pablo García Baena, premio Príncipe de Asturias de las Letras y Federico García Lorca de Poesía, fallece a los 96 años de una enfermedad respiratoria.
Á. Alba / A. Calero | Diario de Sevilla, 2018-01-15
https://www.diariodesevilla.es/ocio/ultimo-verso-Cantico_0_1209479137.html

2016/08/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | GARCÍA LORCA. OCHENTA AÑOS

García Lorca. Ochenta años.

Manuel Tirado | Nueva Tribuna, 2016-08-15

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/garcia-lorca-ochenta-anhos/20160815110934130911.html 

Ochenta años. Ochenta años hace ya de aquella fatídica noche de agosto de 1936 en la que asesinaron al poeta Federico García Lorca. Ochenta años en que “se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada”, como dejó escrito Antonio Machado, otra víctima del régimen franquista, que murió solo y exiliado en Colliure, tres años más tarde del comienzo de la contienda. Ochenta años y Federico sigue siendo un poeta sin tumba, un poeta enterrado en una fosa común, como muchos otros represaliados durante la Guerra Civil, esas fosas comunes que son un vestigio más de ese castigo que los vencedores impusieron sobre los vencidos, que trataron de relegar a la masa, a lo desconocido, al ingente amontonamiento de cadáveres apilados, los nombres de cientos de personas que dieron su vida por la libertad y la democracia en este país.

Afortunadamente el nombre de García Lorca no se le olvidó a nadie por mucho que lo trataron de silenciar, porque su poesía quedó como testigo de su existencia y de su genialidad.

No soy muy adepto a los homenajes rimbombantes cuando de poetas se trata, ya que siempre he pensado que el mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta es leer sus versos y tampoco me acerco a la obra de un poeta sólo por su ideología o por su azarosa biografía, pero el caso de Lorca es especial. Y además es representativo, ya que podemos hacer una analogía perfecta con la Segunda República Española; en ambos casos nos viene a la perfección la frase: “lo que pudo ser y no dejaron que fuese”.

Cuando no llegaba ni a los cuarenta años de edad cortaron la vida y la obra de un poeta que había llegado a unas cotas de lirismo excepcionales y con su asesinato no nos dejaron disfrutar de su futuras, y ya imposibles, obras. Con la República pasó lo mismo. No dejaron florecer ese grito de libertad del pueblo, esa explosión de júbilo y cultura que se vio reflejada en las misiones pedagógicas y en experimentos teatrales como 'La Barraca', etc, ya que tras unos pocos años de luz reflejados en la República, llegaron más de cuarenta años de oscuridad, de dictadura, de “pan y cebolla”, como diría Miguel Hernández, cuarenta años de nacionalcatolicismo del que desgraciadamente todavía sufrimos las consecuencias.

Porque Lorca representaba todo los contrario a esa España negra descrita por Solana en sus cuadros, de esa España de incienso y procesión, de achicoria y martes de carnaval, de curas sentados a la mesa del señorito del pueblo dilucidando el futuro de las almas de los pobres jornaleros. ¡Ojo! Y Lorca participó de los clichés que se relacionaban con la España de siempre, esa España de toreros y cantaores de flamenco que tanto buscan hoy en día los guiris en las cuevas del Sacromonte granadino.

Lorca, Poeta maldito.
Pero la visión de Lorca de España y de Andalucía era totalmente distinta a la habitual. Así lo dejó escrito Francisco Umbral en su libro 'Lorca, poeta maldito', donde se esboza la idea de que Lorca fue el único poeta maldito de la poesía española, precisamente porque “es el cantor de las tres grandes razas postergadas de nuestra civilización: los gitanos, los negros y los homosexuales”.

Lorca, en Granada, está con los gitanos frente a la Guardia Civil, frente al orden establecido. Lorca, en Nueva York, está con los negros, está con Harlem frente a Wall Street. Lorca, en su ‘Oda a Walt Whitman’ y en sus ‘Sonetos del amor oscuro’, libro póstumo, mítico e inédito, canta a la pasión que no se atreve a decir su nombre. Lorca es, radicalmente, un hombre en contra”. Y ahí es donde radica la diferencia.

Este es el Lorca revolucionario, el Lorca que mataron por rojo y homosexual, el Lorca tan lejano de esa España que trajeron Franco y los curas, esos mismos que trataron de vestirlo y simplificarlo a la imagen del voluble señorito andaluz que tocaba el piano y escuchaba la guitarra. Lorca es el poeta de los olvidados, de los reprimidos, de los perseguidos, de los que se sienten “asesinados por el cielo”, de los que no caben en esta sociedad por amar distinto, por ser distintos.

Es normal que quisieran acallar su voz. Es normal que los que “le dieron café”, quisieran enterrar su memoria en esa fosa común del olvido. Pero no lo consiguieron. Y hoy, ochenta años después, Lorca sigue más vivo que nunca en sus versos, en sus conferencias, en sus obras de teatro... Porque el arte hace al poeta superar la muerte y la memoria siempre será el paraíso del que nadie podrá expulsar a nadie.

2015/10/01

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN: "GIL DE BIEDMA NO ES EL SÍMBOLO GAY EN EL QUE LE HAN CONVERTIDO"

García Martín: «Gil de Biedma no es el símbolo gay en el que le han convertido».
La rumana Ioana Gruia se alza con el Premio Alarcos de Poesía con su obra 'Carrusel'.
A. Villacorta / I. Rey | El Comercio, 2015-10-01
https://www.elcomercio.es/culturas/libros/201510/01/garcia-martin-biedma-simbolo-20151001001754-v.html 

El espíritu de Jaime Gil de Biedma sobrevoló ayer el salón de actos de la Biblioteca de Humanidades del Campus del Milán, donde la Cátedra Emilio Alarcos Llorach organizó un encuentro literario con el que rindió homenaje al poeta con motivo del 25 aniversario de su muerte.

Porque, como aseguró Josefina Martínez, viuda de Alarcos y directora de la Cátedra, Gil de Biedma fue «la voz poética quizás más viva, directa, personal y descarnadamente autobiográfica de la llamada Generación del 50». Una voz que era, al tiempo, resumió la catedrática de Lengua Española, «la represión y la culpa, el remordimiento de clase de un señorito adinerado, de familia monárquica, metido a revolucionario», acompañada por una «falta de indulgencia consigo mismo que contrasta con una profunda voz melancólica». Con varias constantes en su poesía: «Sobre todo, el amor y la sexualidad desesperada, y la presencia aterradora del paso del tiempo».

Pero es que, además, resumió Martínez, el barcelonés era «un hombre que no se mordía la lengua» y a quien «no le temblaba el pulso si tenía que emitir un juicio inconveniente fuera quien fuese el destinatario. Como cuando dijo de Juan Ramón Jiménez: 'Nunca le embargó el pudor de disimular lo que en él había de pelendrín, de mezquino y malicioso señorito de casino de pueblo de Huelva».

Tampoco la directora de la Cátedra Alarcos titubeó a la hora de agradecer la presencia de los representantes de Somos en el Ayuntamiento de Oviedo -Ana Taboada y Fernando Villacampa- para recomendarles, acto seguido, «no acabar con todo», toda vez que «son jóvenes y acaban de llegar». Destacó también el poeta Carlos Marzal de Gil de Biedma «esa voz propia, mitad melancólica, mitad cínica, de su poesía», los versos con «un tono de bolero» del «mejor poeta erótico de su generación», que contaba con «una legión de merecidos admiradores». «La herencia que ha dejado en la poesía española ha sido inmensa», sentenció Marzal. Y eso que «deja de escribir muy pronto, lo que le rodeó de un halo de leyenda», porque, además, «muere relativamente joven y víctima de una enfermedad de la que en aquel momento (1990) se sabe poco: el Sida».

Quizá por eso el escritor José Luis García Martín se dedicó a desmontar los tópicos que rodean a quien «en el 70 era ya un mito», además de «la inteligencia absoluta, la caballerosidad, la cortesía, un caballero inglés antiguo». Eso, «hasta que llegó, para fastidiarlo todo, un señor llamado Miguel Dalmau, que escribió la biografía más horrorosa que se puede hacer de un poeta. Supongo que Gil de Biedma se levantaría en su tumba».

Porque, según el profesor y crítico, lo que hizo Dalmau fue «buscar una expareja de Gil de Biedma», algo así «como si uno se divorcia, buscan a su exmujer, que le odia, y todos los chismes que le cuenta los escribe en un libro sin contrastar nada, una cosa ofensiva que solo pasa en España». Y, para colmo, recordó, «luego se hizo una película con aspectos de la vida que él no quería que formasen parte de su vida pública: sus relaciones sentimentales». «Sería como hacer una biografía de Leopoldo Panero, que era muchas cosas, pero también se emborrachaba con cierta frecuencia y visitaba prostíbulos, y que solo se contasen sus relaciones con las señoritas», zanjó.

De ahí, resumió el colaborador de El Comercio, que «el mito que le convierte ahora en un símbolo gay, escandaloso, en cierto modo tapa lo que él quiso ser». Lejos de eso, aseveró, «Gil de Biedma es un poeta erótico, pero a su manera. Habla del amor. No habla del amor homosexual. No entra en detalles. No es Luis Antonio de Villena. No escribe para un gueto. Escribe para todo el mundo». Y, así, reclamó «que se le vuelva a leer al margen de las peripecias de su vida personal». Mientras, Luis García Montero defendió que el poeta, al que se le negó la entrada en el PCE, «sabía que en la España en la que vivía ser homosexual no iba a ser entendido».

Ya por la tarde, los protagonistas del tributo se trasladaron al Palacio del Conde de Toreno, donde se falló el Premio Alarcos de Poesía, que recayó en Ioana Gruia por su obra 'Carrusel', presentada bajo el seudónimo Anna Wulf. Gruia (Bucarest, 1978) enseña Literatura Comparada en la Universidad de Granada y ha publicado la novela 'La vendedora de tiempo'; los libros de poemas 'El sol en la fruta' y 'Otoño sin cuerpo'; el ensayo 'Eliot y la escritura del tiempo en la poesía española contemporánea' y el cuento 'Nighthawks'.

El jurado, presidido por Luis García Montero, la eligió por unanimidad y destacó «la intensidad lírica con frescura literaria y una poesía con reflexiones sobre la identidad y la infancia y con tratamiento poético de la identidad femenina» y Gruia se declaraba, poco después, «muy feliz» por alzarse con «un premio tan prestigioso» -dotado con 7.200 euros y acompañado por la publicación del libro- y al que se presentaron 150 poemarios. Durante el acto, clausurado por un recital, también tuvo lugar la presentación de la obra ganadora del Premio Emilio Alarcos 2014, titulada 'Saber de grillos', de Vicente Gallego.

2014/01/17

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE GASTÓN BAQUERO: LA PROSA DE UN POETA SILENCIADO

La prosa de un poeta silenciado.
Se cumple el centenario del nacimiento del escritor cubano Gastón Baquero Un libro reúne ensayos y textos inéditos del autor, lastrado por su ideología.
Elsa Fernández-Santos | El País, 2014-01-17
https://elpais.com/cultura/2014/01/16/actualidad/1389898104_426103.html 

Nacido en Banes, el mismo pueblo de la provincia de Oriente de la que era oriundo el dictador Fulgencio Batista, Gastón Baquero se exilió en España huyendo de la revolución cubana. El estigma de escritor conservador y anticastrista marcó sus casi cuatro décadas de vida lejos de la isla. Lidió con la extendida antipatía hacia la disidencia cubana y con el aún más doloroso naufragio interior del exilio. Sin embargo, no le faltaba la experiencia de otros exilios: fue mulato y homosexual en una tierra tan racista como homófoba. Coincidiendo con el centenario de su nacimiento (en mayo de 1914), la Fundación Banco Santander edita en su serie Cuadernos de Obra Fundamental Fabulaciones en prosa, volumen que recoge ensayos (algunos inéditos) del poeta.

Prosa dedicada a su dilatadísima cultura (sabía tanto de literatura como de música, filosofía, arte y plantas), reflexiones surgidas desde su alma renacentista o nacidas de sus complejos anhelos espirituales. En un capítulo dedicado a Víctor Hugo se arranca el escritor cubano su propia espina: “Señores: la ideología de un poeta, por detestable que sea, no puede alejarnos de la consideración de su poesía”.

“Sus escritos en prosa no son otra cosa que una extensión de sus poemas. Hablamos, pues, de poetizaciones en prosa”, afirma Alberto Díaz-Díaz, antólogo y prologuista de un volumen que incluye, entre sus pasajes inéditos, comentarios literarios sobre Guillermo Cabrera Infante, textos históricos o cartas a amigos como Gerardo Diego y ensayos dedicados a figuras como Paul Valéry, Thomas Mann, Goethe, Gore Vidal, Bernard Shaw, Paul Claudel, Andrés Bello, Cecil Beaton, Pablo Neruda o los españoles Julián Marías y Manuel Gómez Moreno.

Díaz-Díaz recuerda el “dolor de raza” que cargó siempre a sus espaldas Baquero, un hombre que defendía su “espiritualidad africana” y que de alguna manera representaba esa singular condición del cubano, cuyas venas se alimentan por igual de sangre europea, americana y africana. La enorme dificultad que encierra reconstruir las raíces del escritor radica no solo en la tabla rasa que marca todo exilio sino en la imposibilidad de discernir qué es fabula y qué no lo es en el relato sobre sus orígenes. De cuna extremadamente humilde, Baquero construyó una fantasía de rico burgués que muchos creyeron cierta. Gerardo Diego decía de él que pertenecía a esa clase de “hombres capaces de albergar en sí mismos varios hombres, varias almas disimuladas en el habitual repliegue de su vida vulgar”. Y Francisco Umbral, explica Díaz-Díaz, le dedicó columnas en las que daba por ciertas las cosas que Gastón contaba de sí mismo. “Le ‘vacilaba’ con sus cuentos”, explica el especialista, para quien, buscando eufemismos para el siempre estrecho atributo de mentiroso, dice que Baquero sufría “esa esquizofrenia múltiple de los fabuladores”. “Negro bembón”, escribió Umbral, “o no tan negro, sino mulato, quizás cuarterón, apareció por Madrid, Gastón Baquero, director que fuera del ‘Diario de la Marina’, de La Habana, a poco de la revolución de Fidel. Negro bembón, mi querido gigante negro y reaccionario, enorme poeta en el influjo barroco de sus paisanos Lezama Lima y Carpentier [...] o sea, ese barroquismo negro que se torna luctuoso, suntuoso, fúnebre y lento como lo hubieran querido André Breton o Baudelaire”.

Gastón Baquero murió en mayo de 1997 en una residencia de ancianos en las afueras de Madrid. Había abandonado su viejo, abigarrado y destartalado piso del barrio de Salamanca cuando dejó de valerse por sí mismo. Querido por autores tan poco sospechosos como la filósofa María Zambrano o el poeta gallego Celso Emilio Ferreiro, Baquero (colaborador de ‘ABC’, ‘Arriba’ o ‘El Alcázar’) recuperó su voz poética en el silencio del exilio, pero su obra nunca superó el lastre provocado por los prejuicios ideológicos. El legado del poeta sigue siendo desconocido para la mayoría en Cuba. Según Díaz-Díaz, en la isla está editado poco y mal. “Como tantas cosas, se ha manipulado. Así que no le pregunten a un cubano por Gastón Baquero porque no lo conocerá”.

2009/06/02

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | A LA MEMORIA DEL GRAN POETA ULLÁN

A la memoria del gran poeta Ullán.
Miguel Cancio | Periodista Digital, 2009-06-02

https://www.periodistadigital.com/politica/opinion/20090602/miguel-cancio-memoria-poeta-ullan-noticia-689403070825/
Publicado también como:
Miguel Cancio | Galicia Digital, 2009-06-04

https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.3550.php 

En Vegadeo (Asturias), en los años 60 no se veía la televisión y escuchábamos la radio para seguir el fútbol, el ciclismo y la música. También escuchábamos, a partir de las 23 hs., la radio pública francesa en español (le llamábamos Radio París), para seguir el Tour de Francia y las noticias sobre España durante la dictadura franquista. Lo que seguíamos, asimismo, en la BBC en español.

En Radio París, en el apartado cultural, había una voz poderosa tanto en el continente como en el contenido, una gran personalidad, la del joven español José Miguel Ullán.

Ullán nació, en 1944, en el pueblo de unos 1000 habitantes de Villarino de los Aires (Salamanca, del partido judicial de Vitigudino, de donde era Santiago Martín El Viti); de esos aires reales, simbólicos e imaginarios que tanto lo alimentaron. Octavio Paz: “¿Palabras? sí, de aire/ y en el aire perdidas./ Déjame que me pierda entre palabras/ déjame ser el aire en unos labios/ un soplo vagabundo sin contornos/ breve aroma que el aire desvanece./ También la luz en sí misma se pierde.”

Ullán se fue a París para formarse, a los 22 años y donde estuvo una temporada antes de volver a España. Falleció en Madrid, el domingo 24 de mayo 2009, víctima de una grave enfermedad.

Junto a Ullán, en Radio París, había otros colaboradores que después serían grandes figuras, el inigualable y simpático escritor cubano Severo Sarduy con su maravilloso universo estrellado (Todas nuestras pasiones reflejan las estrellas), el peruano Mario Vargas Llosa, el colombiano García Márquez y otros. Aquello era una fiesta de arte, de la palabra y donde Ullán brillaba con luz propia. Si bien, en aquella época, se le daba preferencia a la política.

Después, pasado el tiempo, volví a encontrar a Ullán en el excelente suplemento Culturas de Diario 16 que él animó ¡y cómo!, y en la radio, en Radio Tres (la que, después, liquidarían los del cambiazo), en Radio Nacional de España y con Los Perdularios de Carlos Herrera en la Cope donde llevó a cabo unas colaboraciones prodigiosas e implacables.

En la radio llegó a retransmitir, como solo él sabía hacerlo, uno de los festivales de la canción de Eurovisión. Recuerdo una sensacional entrevista (en lo que era muy bueno) que le hizo a Folledo en Radio Nacional donde el gran boxeador español (ahora el boxeo esta vetado en España por la llamada corrección política. Lo que Musil llamaba los ‘fetiches de la época’), le preguntara lo que le preguntara, le respondía, José Miguel, tú sabes, que lo que yo quería era meter el churro en el hormiguero. Y que decir de sus colaboraciones con El Fary en televisión.

En el diario El País su critica triunfó de forma espectacular con sus redondos artículos sobre la copla, los boleros (Elvira Ríos y Toña la Negra cantando al Flaco de Oro: Arráncame la vida), el Méjico bravo a lo Paquita la del Barrio pero también el más sofisticado, sobre la mejor cultura popular, ese fuego arrasador que viene de abajo, esos haikus bizarros a los que él les daba la fuerza y el arte que en realidad tienen.

Su triunfo en El País fue tan grande, generó tantas envidias en esta España donde la principal mano invisible es la envidia y donde lo políticamente correcto arrasa, que Juan Luis Cebrián, el director de informativos de la TVE franquista con Arias Navarro, El Comisario PRISOE de la Real Academia, lo liquidó y desde Santiago de Compostela monté una campaña de solidaridad con firmas para denunciar que fuera apartado de dicho diario madrileño (de cuya empresa madre soy pequeño accionista desde hace años) uno de los críticos, una de las plumas más brillantes y originales de España, que además tocaba todos los palos y sabía llegar, como solo hacen los más grandes, a lo más popular pero sin perder el empaque, la fuerza, el resplandor del verdadero arte.

Fue un gran poeta polisémico, polimorfo y polifónico, siempre riguroso y exigente, con todo tipo de signos, códigos, símbolos, formas, sabores, representaciones e imaginarios. Fue un verdadero crítico, artista y promotor, descubridor del arte allí donde estuviera, en lo más alto y en lo más bajo, en lo más sublime y abyecto; pero siempre dejando una última pregunta, un último guiño, pues, el arte como la verdad no se alcanza todo ni nunca y, en cualquier caso, también hay que saber reírse del arte y sobre todo de los artistas empezando por reírse de uno mismo.

En la Universidad de Santiago de Compostela, a donde volví tras ampliar estudios de sociología en París (donde estudié con Bourdieu, Debeauvais, de Gaudemar, Herpin y Passeron, y donde asistí a cursos y conferencias de, entre otros, Althusser, Aron, Badiou, Beaud, Barthes, Casamayor, Castel, Castells, Chatelet, Chomsky, Foucault, Deleuze, Jankélévitch, K. S. Karol, Lapassade, Löwy, Macciocchi, Merlin, Poulantzas, Rebérioux, Rossanda, Touraine, Veron, Wallraff) puse en marcha ciclos de conferencias-coloquios, ponencias y debates con el fin de vincular activamente la universidad con los problemas próximos y lejanos, con el pensamiento crítico riguroso que no se deja recuperar; con el fin de que los estudiantes y el público en general pudiesen discutir con pensadores críticos, con expertos, investigadores, emprendedores, profesionales, responsables públicos y privados, con artistas, con creadores, con representantes de diferentes movimientos sociales, etc. Gracias, especialmente, a decanos como Suárez Llanos, pude invitar a importantes figuras, a expertos gallegos, españoles y de otros países.

Entre ellos, recuerdo a José Miguel Ullán por la conferencia que dio sobre eso que llamamos arte, cultura y el papel del periodista. Después lo llevaría a ver el pequeño Versalles gallego, el Pazo de Oca con su lago y jardines, a tomar el pulpo y la empanada de Galicia, a fotografiar el paisaje, paisanaje y animalario gallegos (incluidas las gallinas y que después sacó en El País), pues, venía con un fotógrafo.

A partir de ahí, mantuve contactos con él y le seguí la pista. Su importante recuperación de la gran filosofa española María Zambrano, su magnífica obra (hace poco que se publicó su poesía completa en el libro ‘Ondulaciones’; antes se había publicado ‘Ardicia’) y colaboraciones con museos y diversos creadores, su constante presencia en Méjico lindo y querido, la continuación de su excelente obra poética-grafo-estética, la denuncia, que me encantó y apoyé muy activamente, de la persecución a los homosexuales por la tiranía comunista totalitaria cubana (Ullán fue implacable con la Nova Trova Cubana, con el arte y los artistas cómplices, colaboracionistas que le vienen sirviendo a la fusiladora, brutalizadora, corrupta y profundamente degradadora tiranía cubana para dar gato por liebre y que algunos, por intereses varios y en bastantes casos despreciables, siguen apoyando y legitimando. Fue una pena que no fuese lo suficientemente crítico con la izquierda española, incluida la intelectual, artística y cultural, tan promotora y/o legitimadora del juego sucio y que le viene haciendo el juego al régimen totalitario comunista cubano y a otros regímenes, grupos y fuerzas de uno y otro color que juegan sucio, que violan muy gravemente los derechos humanos, especialmente de las mujeres, los homosexuales, los creadores libres, etc.).

Para decirlo con sus palabras, José Miguel Ullán supo atizar las palabras que provocan el estallido de la verdad del arte allí donde esté. Lo que mostró con guasa, maestría, estilo propio y brillantez.

Descanse en paz y nos queda su arte, su gracia, su buena poesía, su corrosiva ironía.

2009/05/25

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | JOSÉ-MIGUEL ULLÁN, POETA

José-Miguel Ullán, poeta.
Autor de una obra radical, inteligente y disconforme.
Juan Cruz | El País, 2009-05-25
https://elpais.com/diario/2009/05/25/necrologicas/1243202401_850215.html 

Es una devastación. El viernes fue Rafael Conte, el sábado José-Miguel Ullán. Los juntó París, una pasión para ambos; y los ha juntado la horrible casualidad de la muerte. El sábado incineraron a Conte, el mismo día por la noche, murió José-Miguel Ullán, un poeta radical, inteligente y disconforme, cuya obra exigente se hizo (como hicieron sus obras Augusto Monterroso o Juan Rulfo) tachando; Ullán fue disconforme con todos los tópicos de la escritura, y cuando él se sentía presa de su propia convención, que nacía siempre de una ruptura, también se tachaba a sí mismo.

París no sólo fue para Ullán, que había nacido en Villarino de los Aires (Salamanca) en 1944, un destino literario, sino un refugio; cuando le tocó hacer el cuartel, en pleno franquismo duro, se fue a Francia, y allí se mantuvo; escribió poemas cada vez más exigentes, hizo un periodismo igualmente radical, descubrió a gente como Marguerite Duras o Julio Cortázar, o Severo Sarduy, u Octavio Paz, y puso en pie una corresponsalía insólita, para ‘El Norte de Castilla’ de su amigo Miguel Delibes, y para ‘El Día de Tenerife’, y para ‘Triunfo’ y para ‘Destino’.

En los tiempos de mayor penuria, las autoridades francesas le exigían que demostrara que vivía del dinero español, y que recibía estipendios, e iba viviendo. Era un periodista ejemplar: puntual, exacto, tuvo desde siempre la exigencia de la calidad, y aunque mantuvo (tanto en la prosa como en la poesía) aquella obligación de romperse la mano antes de publicar un tópico, consiguió una escritura muy fértil para sus lectores, espléndidamente informada, más informada que la de nadie en aquellos tiempos de penoso, o esforzado, periodismo cultural.

Su trabajo principal fue en la Radiotelevisión Francesa, en la época de Ramón Chao, Severo Sarduy, Montxo Goicoetxea, y Emilio Sánchez-Ortiz, entre otros; consiguió en ese tiempo un clima raro en París. Él tenía, por su naturaleza inteligente, ensimismada a veces, pero discursiva otras, el aire de un líder; no pasaba una; si él mismo se tachaba, los demás sabían que tampoco se iba a comprometer en la aprobación de cualquier texto. Sus años de París acabaron cuando Franco acabó, y él regresó a España, a cumplir, en Tenerife, con el cuartel que le había quedado pendiente. Y fue, en 1976, un soldado tardío; él, que amaba hacer ‘happenings’ poéticos (hizo uno muy célebre en México, en 1973, en el homenaje del exilio y del exilio interior a León Felipe), tomó ese periodo extraño de su vida (un veterano recluta) como una de las paradojas de su vida: un tipo de Villarino, el pueblo que tanto amó, y que tan enraizado está en el aire de sus poemas, trasplantado de París a Tenerife en una huida circular de lo que significaba para él la España de Franco, que aún coleaba.

Su poesía siguió marcando como el eco de una tachadura, como una voluntad ética que nacía de la estética, de una asombrosa esencialidad. Hay un verso que anoche manejaban Manuel Ferro, su compañero de hace más de treinta años, y su esposo desde 2007, su hija Eva (Alba es su otra hija, es la madre de su nieto Alejandro) y sus amigos los poetas Miguel Casado y Olvido García Valdés; querían unas palabras para el epitafio de José-Miguel, y entre todos coligieron que debía ser unos versos que ellos se sabían de memoria, como un eco que resume la biografía y la verdad ética de la poesía de Ullán: "Vive en verdad por los adioses anda troncha los lazos que al abismo te unen urde el borrón y cuenta nueva diles que no hay más raza que el azar que no hay más patria que el dolor que todo/ que todo es frágil y la muerte incluso".

Así, sin puntos, esa poesía para respirar fuera de patrias y de alambres, hecha sin otra frontera que lo que el sueño le iba dictando, y también su poderosa inteligencia de síntesis poética.

Con una poesía así, sintética, desconfiada de la grandilocuencia, transida de la sequedad translúcida de Samuel Beckett y de la voluntad cultural, de referencias, de Octavio Paz, uno pensaría que Ullán era un contemplativo de la raíz histórica de la poesía, un poeta quieto. Y no. Fue un activista cultural. Lo fue en París, lo iba a ser en España. Con Manuel Ferro creó una editorial, organizó y comisarió exposiciones (el arte latinoamericano fue objeto de su deseo más íntimo de explorador del mundo), y con Manuel también fue un editor exquisito, de nuevo radical en sus gustos y en sus formulaciones, tanto éticas como estéticas. Aplicó esa pasión editorial a sus propios libros, que en muchos casos (incluida la edición de su poesía completa, ‘Ondulaciones’, publicada por Galaxia Gutenberg, prologada por Miguel Casado) parecen objetos que él concebía para que la letra se prolongara en el dibujo e incluso en el silencio de los blancos.

Y fue periodista, otra vez radical. Los que convivimos con él en el largo tiempo que escribió para El País sabíamos de la pulcritud revolucionaria de sus textos; escribió de poesía y de variedades; puso en pie el pop español de la posguerra, redescubrió a Miguel de Molina, y por esa vía reconstruyó un periodo de España al que él le dio la dignidad propia de la memoria y de la poesía.

Y entrevistó. Para la radio, para la televisión, para la prensa. Trabajó con nosotros, y también para ‘Cambio’ y ‘Diario 16’, y para ‘Abc’. Era un entrevistador implacable; no quería de los entrevistados las palabras; su voluntad era trasladar al papel lo más inasible de la mirada. Es decir, era un poeta que jamás cejó en su empeño de convertir la vida, también, en una especie de cofre multicolor en el que todo fuera equivalente a su manera de concebir la escritura: como una tachadura pero también como un monumento. Exquisito, pequeño, exclusivo, pero un monumento puesto, acaso, como un tesoro hallado en Villarino.

No hay más patria que el dolor. Extraña esta devastación. Dijo el sábado Olvido García Valdés, su amiga: "Era una persona excepcional". Lo era.

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | JOSÉ-MIGUEL ULLÁN, DISTANTE POETA DE LA MODERNIDAD

José-Miguel Ullán. Distante poeta de la modernidad.
Luis Antonio de Villena | El Mundo, 2009-05-25

https://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/25/opinion/15176308.html 

José-Miguel Ullán era hombre de apariencia bronca y aún esquiva, aunque en su intimidad era cordial y con mucho sentido del humor. Poco dado a los encuentros plurales, había dejado crecer alrededor suyo la leyenda de poderoso sombrío dispuesto a arrollar a sus enemigos. Por eso, en su época más activa, la gente del mundillo literario le conocía como el Malo. Creo que a él le gustaba esa aureola de hombre difícil. Era esencialmente poeta (aunque no sólo) y sus tres primeros libros estarían en la estela de la poesía social: ‘El jornal’, ‘Amor peninsular’ (1965) y ‘Un Humano Poder’ de 1966, el año que se exilió en Francia.

Nacido en Villarino de los Aires (Salamanca) en 1944, en 1966 se marchó a París por desacuerdo con el franquismo y por no querer hacer el servicio militar. Allí estuvo 10 años, haciendo cursos en la École Pratique des Hautes Études y dirigiendo las emisiones en español de France Culture. Al regresar a España comenzó una tarea muy variada a menudo relacionada con las artes plásticas. Fue subdirector de la revista ‘Guadalimar’, dirigió un programa en TVE llamado ‘Tatuaje’ y otros dos programas en RNE. En 1972 -en Las Palmas de Gran Canaria- había publicado ‘Maniluvios’.

Por entonces era ya muy amigo de José Ángel Valente, al que antologaría tiempo después. Al volver a España, publicó en Visor ‘De un caminante enfermo que se enamoró cuando fue hospedado’ (1976) y ese mismo año ‘Alarma’. Como finalmente fue obligado a hacer el servicio militar, de ahí saldría el poemario ‘Soldadesca’ (1979) que ilustraron muchos artistas plásticos amigos. Desde Enrique Brickmann o Eduardo Chillida hasta Antonio Saura, Tàpies o Zóbel. Además de colaborar con músicos, hizo ediciones de poesía -frecuentemente, de sus propios libros- ilustradas por pintores y escribió libros sobre otros artistas.

Su poesía raramente es convencional. Un tratadista la haría entrar en los apartados de poesía experimental o poesía visual: abundan los tachados, las frases cortadas, las imágenes, los ideogramas que a veces no lo son, etcétera. Como en ‘Manchas nombradas’ (1984), ‘Rumor de Tánger’ (1985), ‘La dictadura del jaykú’ (1993) y varios más, entre los que destacó ‘Tardes de lluvia/Animales impuros’, editado en México en 1995. ‘Órganos dispersos’ (2000), ‘Ni mu’ (2002), ‘Con todas las letras’(2003), hasta llegar a la reunión de su poesía completa, editada este año, bajo el título de ‘Ondulaciones’. De cuando en cuando con ráfagas meditativas o líricas.

Además de su labor literaria y de colaboración plástica, ilustraciones y poesía visual, Ullán fue subdirector de ‘Diario 16’, donde fundó y llevó el suplemento literario ‘Culturas’, lleno de colaboraciones mexicanas, pues tuvo siempre estrechas relaciones con México, tanto que el recientemente desaparecido Rafael Conte (que era amigo de Ullán) solía decir: «Culturas, el primer suplemento cultural de México en España».

Fue en ocasiones columnista de El País, y fundó dos colecciones de poesía: ‘Poesía/Cátedra’, de esa editorial, y ‘Ave del Paraíso’, enteramente propia. Casado y con dos hijas, Ullán se divorció -singular en todo- para vivir con Manuel Ferro, que conocía desde los primeros años 80, y que era su compañero silencioso e inseparable y con el cual contrajo matrimonio recientemente.

Aunque a Ullán no le importaba acercarse a temas de muchos (así la copla, dicen que llegó a hacer alguna canción para Rocío Jurado), lo suyo era la continua indagación en una poesía y un arte esencialmente para pocos. Le viene bien por ello el título que él mismo puso a su prólogo a la antología de Valente ‘Noventa y nueve poemas’ (1981): ‘De la luminosa opacidad de los signos’. Por cierto, su amistad con el hipersensible Valente, terminó truncada.

A Ullán le gustaba aparecer como raro y difícil, aunque no sería extraño encontrar entre sus líneas o grafismos un deseo oculto de proximidad. En cualquier caso resulta evidente que hizo muy bien lo que hizo, y que en las formas exclusivas y apartadizas de su trobar clus fue un maestro, un hombre de innegable y arduo talento. Fue uno de los caminos de la modernidad plural, que quizá él mismo no reconocía.

José-Miguel Ullán, poeta, nació en Villarino de los Aires (Salamanca) el 30 de octubre de 1944 y murió en Madrid el 23 de mayo de 2009.

2007/12/04

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL ETERNO EXILIO DE BLANCO AMOR

El eterno exilio de Blanco Amor.
Homenaje al poeta y novelista en el cementerio orensano de San Francisco.
Cristina Huete | El País, 2007-12-04
https://elpais.com/diario/2007/12/05/galicia/1196853506_850215.html

A Eduardo Blanco Amor lo visitaron ayer en su tumba del cementerio de San Francisco autoridades locales, estudiantes adolescentes e intelectuales. Entre la fría bruma del camposanto unos y otros le renovaron oficialmente las flores, le rememoraron vida y obra, le recitaron párrafos de sus más conocidas novelas y le llamaron por su nombre. "Rojo y homosexual, por eso sufrió doble persecución a su regreso del exilio", según quiso dejar claro el teniente de alcalde orensano, el nacionalista Alexandre Sánchez Vidal.

El homenaje a Blanco Amor organizado por el Pen Club gallego, la Diputación -que alberga su biblioteca personal- y el Ayuntamiento de Ourense en el 28 aniversario de su muerte recuperó como un halo al escritor (tan vigente que ‘A Esmorga’ acaba de ser traducida al francés y sus poemas inéditos en castellano figuran ya en la obra ‘Ars Amatoria’), al polemista y al rojo comprometido sin carné. Y evidenció, además, que incluso muerto, la controversia le persigue.

Porque a primera hora de la tarde, los jardines de la Alameda aglutinaban al puñado de personas -un par de intelectuales, un par de periodistas, un par de antiguos amigos del escritor y un par de políticos- que iban a conmemorar su obra y su figura. Pero la escultura de Blanco Amor ante la que habría de celebrarse el acto acababa de quedar completamente enjaulada en un gigantesco cono navideño metálico con considerable estrella rematando la punta.

Claro que a nadie de los que conocieron a Blanco Amor le extrañó tamaña inconveniencia. Como glosaría después el historiador Marcos Valcárcel, "fue un hombre que tuvo a gala su libertad y el consecuente precio de soledad que hay que pagar por ella". Y fue también un polemista, un hombre de carácter que se enfrentó a los poderes fácticos del tardofranquismo orensano, al mundo cultural oficial representado entonces por Otero Pedrayo y hasta a los comerciantes "que venden libros como si fueran chorizos". Sánchez Vidal dibujó al escritor retornado del exilio argentino como un rojo con dificultades económicas que en su recuerdo pervive afectado de "cierta tristeza vital".

Pero Blanco Amor tenía más aristas. Leyes recordó sus últimos tres años de vida en Ourense y cómo la profesora universitaria María do Carmo Henríquez Salido había aglutinado en torno a él a jóvenes profesores e intelectuales que luego participaron de sus tertulias, de sus comidas, y de su "gran magnetismo personal" como contador de historias. El rojo sin carné enfrentado a la oficialidad que se ganaba la vida escasamente con los derechos de autor de sus obras y como colaborador del periódico local y de la prensa catalana y madrileña.

Sus tonalidades las desveló Valcárcel quien, sin embargo, apenas le trató. Sobre su perfil, dejó claro que Blanco Amor "estaba completamente seguro de su valía; sabía que era uno de los grandes, era consciente de que ‘A Esmorga’ iba a pasar a la historia de la Literatura como una de las cuatro piezas maestras del siglo XX".

Pero el acto de ayer intentó recuperar al Blanco Amor poeta "de una calidad enorme aunque oscurecida por su prosa", al dramaturgo empeñado en un papel didáctico "con los campesinos prácticamente analfabetos de Argentina" y al ciudadano comprometido, galleguista y republicano que participaba de los actos del Partido Comunista. Y, junto a ellos, al homosexual igualmente comprometido que en la última entrevista, concedida a Maribel Outeiriño en ‘La Región’, contestó a la pregunta de "¿por qué vale la pena salir a la calle ahora?" con un rotundo: "Por el estatuto de autonomía y por la abolición de la ley de peligrosidad social", saliendo del armario en una época en la que aún mandaba el riguroso blanco y negro. Enjaulado y todo, con el bozal del ‘atrezzo’ navideño, Blanco Amor puso firmes a los presentes. El Ayuntamiento anunció ayer que en 2008 se creará una beca de investigación sobre su vida y obra para alumnos de secundaria orensanos.

2004/11/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA ATORMENTADA DE GIL DE BIEDMA

La vida atormentada de Gil de Biedma.
La primera gran biografía del poeta recorre la vida, la obra y los amores del creador.
Rosa Mora | El País, 2004-11-06
https://elpais.com/diario/2004/11/07/cultura/1099782001_850215.html 

Tenía una poderosa inteligencia, era seductor, elegante con un toque anglosajón, buen conversador, de enorme cultura, prodigiosa memoria, era brillante, tenía sensibilidad y ternura, dominaba idiomas, era cosmopolita y, además, sentía curiosidad por todo. Desarrolló una dialéctica mortífera que llegó a ser leyenda y que, en ocasiones, le convirtió en un enemigo temible. Fustigó hasta la crueldad a cuantos a él se acercaron, sobre todo a los jóvenes poetas que le pedían consejo. Nadie, excepto quizá Ana María Moix y Juan y Joaquina Marsé, escaparon al dardo de su palabra, ni siquiera su muy querido Carlos Barral. Gabriel Ferrater fue su ‘sparring’ perfecto.

Era de sexualidad potente y vigorosa, que, en combinación con el alcohol, le llevó a abismos sin límite y a una carrera hacia la destrucción. Fue, es, sobre todo, uno de los grandes poetas de la generación de los cincuenta, que abrió rutas literarias con apenas 80 o 90 poemas de enorme intensidad y rara perfección formal. Pero tenía un secreto que marcó su vida.

Ahora, cuando se cumplen 75 años de su nacimiento -el próximo 13 de noviembre- y casi 15 de su muerte -el 8 de enero de 2005-, aparece ‘Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta’, la primera gran biografía del poeta. La publicará Circe y saldrá el 20 de este mes. Su autor es Miguel Dalmau, el mismo que fue finalista del Premio Anagrama de ensayo con ‘Los Goytisolo’. Dalmau ha reunido más de cien testimonios, de familiares, amantes y amigos, y más de cincuenta fotografías, en su mayoría inéditas.

Ha sido una investigación ardua y no exenta de dificultades, pero el resultado es un libro que nadie de quienes aman la poesía de Gil de Biedma querrá perderse. Dalmau desvela el misterio que rodeó su vida y pone de manifiesto que su inventado personaje poético es falso. Su poesía es pura autobiografía.

Dalmau reconstruye la figura de Jaime Gil de Biedma desde tres puntos de vista: su trabajo en la Compañía de Tabacos de Filipinas, la poesía y el amor.

Pregunta. ¿Cómo era en realidad?
Respuesta. Tenía un conflicto brutal consigo mismo. Se odiaba tanto que el odio le desbordaba. El alcohol podía convertirle en un enemigo temible. Jugaba a ser diferentes personajes, el de señorito que se autofustigaba, el de ejecutivo, el de amante...

P. ¿Por qué se odiaba tanto?
R. Tenía su versión oficial: "Me odio a mí mismo porque tengo que envejecer, porque tengo que morir". Yo creo que ese odio parte de un trauma de su infancia que no es otro que el de su despertar al sexo. Sufrió abusos sexuales en la infancia y en la adolescencia por una persona de confianza de su círculo íntimo. Y si en aquel contexto histórico y social el sexo ya era un tabú, el contra natura, como se decía, era doblemente castigado. Su odio nace del sentimiento de culpa.

P. No es ésa la imagen que da en los poemas en que recuerda su infancia.
R. Blindó sus poemas para que nadie remotamente dudara de que su infancia había sido inmensamente feliz. Todo eso del personaje poético que se inventó es mentira. "No soy yo", decía, "el que habla en los poemas, es un personaje poético". Lo hacía para tranquilizar a la familia, sobre todo a su madre. Como dice Francisco Rico, su poesía es "directa y descarnadamente autobiográfica".

Jaime Gil de Biedma nació el 13 de noviembre de 1929 en Barcelona. Su padre era hijo de un senador conservador, y su madre, de familia liberal -su padre había sido ministro de diversos Gobiernos antes de la guerra-. Al poeta le pusieron de nombre Jaime en recuerdo de un hermano que así se llamaba y que murió antes de que naciera él. Eso no gustó demasiado a Tatón o Jaimito, como le llamaban en casa. Para sus compañeros de colegio era Croqueta, porque era gordito.

Su madre, Luisa Alba, puso todas sus esperanzas en él, era el elegido que había de recoger la antorcha del abuelo ministro. Su padre, Luis Gil de Biedma, se conformaba con menos: quería que entrara en la Compañía de Tabacos de Filipinas, en la que él ocupaba un alto cargo. Estudió Derecho.

¿Cómo era Jaime Gil en aquel otoño de 1946, cuando llegó a la facultad? Un estudiante de muy buen aspecto, bien trajeado, con un pañuelo en el bolsillo de la americana y un prendedor de oro en la corbata. "Pocos iban así a la facultad: sólo los hijos de la high society de Barcelona", cuenta en el libro Alberto Oliart. Dio a las tertulias de la universidad "un irritante tono aristocrático", según Barral.

No acabó la carrera en Barcelona, sino en Salamanca; según decía él, porque era una universidad más importante; según su biográfo, porque huía de un amor que no prosperó. En Barcelona le "descubrió" Fabián Estapé, entonces un joven profesor auxiliar y un auténtico cazador de talentos. Le introdujo en la economía política y también en la literatura y la filosofía.

Gil de Biedma dilató cuanto pudo su incorporación a Tabacos de Filipinas. Acabados los estudios quiso ser diplomático, pero no funcionó. "Perpetró una boutade digna de Dalí cuando le pidieron que glosara por escrito los encantos de aquella ciudad que como aspirante a diplomático encarnaba sus ideales", escribe Dalmau. Mientras los otros opositores cantaban las excelencias de los bulevares de París o de los parques de Londres, "él redactó una impecable composición dedicada al pueblo de Arévalo".

Finalmente, tras una larga estancia en el Reino Unido y París, entró, con enchufe, en Tabacos de Filipinas, pero pronto fue muy valorado por sus jefes.

Tuvo una iniciación tardía a la poesía y siempre fue muy honesto al evocar las circunstancias de su nacimiento poético: "Tenía unas copas encima y me di cuenta de que podía ser poeta porque tenía en la cabeza un poema".

"Rompió a la poesía", como dice Estapé, en 1949. Ese año en que escribió su primer poema fue muy especial para él. Quiso compartir un secreto que le atormentaba, su homosexualidad. Se lo contó a Barral y a Estapé. El primero le respetó aún más por la valentía de admitirlo. El segundo le aconsejó que escribiera poesía, sobre todo sonetos.

También se lo confesó a Oliart: "Jaime me contó que era homosexual; exactamente me dijo que podía hacer el amor con las mujeres, pero que sólo se enamoraba de los hombres; que su iniciación en las prácticas homosexuales había empezado a los tres años, edad en que una persona mayor lo utilizaba para sus prácticas sexuales".

¿Quién fue esa persona? Dalmau opina que es mejor no escarbar en esa terrible historia.

El biógrafo aporta abundantes testimonios de que el poeta era bisexual. Por su vida pasaron interesantes mujeres: Mené Rocha, culta, inquientante, independiente, de la que fue inseparable durante uno de sus viajes a Filipinas. Isabel Gil Moreno de Mora, a quien dedicó el poema ‘A una dama muy joven, separada’, y con la que incluso pensó en casarse. Natacha Seseña, con quien tuvo una sintonía inmediata.

"Tenía una sexualidad desesperada, transgresora, urgente", explica Dalmau. "En esto era muy parecido a Pasolini".

El exceso de alcohol y una vida sin límites llevaron al poeta a situaciones muy complicadas. Le hicieron chantaje e incluso se lo hicieron a su padre. Sufrió depresiones y crisis, intentó suicidarse en dos ocasiones. Contrajo tres veces la sífilis, se contagió de sida, vivió escenas de enorme violencia con chaperos... Y tuvo grandes amores, como Jorge Vicuña (nombre supuesto) o Pep Madern, al que nombró heredero universal.

"Nunca cerraba capítulos de su vida. Creó una especie de familia paralela integrada por sus ex amantes a los que llamaba siempre que necesitaba", dice Dalmau. "En el libro los amantes fallecidos aparecen con su nombre real, y los que aún siguen vivos, con nombre supuesto".

Asumir y practicar su homosexualidad no le fue fácil. Manuel Sacristán, por ejemplo, le negó el ingreso en el Partido Comunista, algo que el poeta deseaba muchísimo. "Sólo la torpeza de algunos responsables de política cultural del PC que rechazaron la solicitud de Jaime para ingresar en sus filas le salvó de cometer lo que hubiese sido una torpeza aún mayor", dice Ángel González en el libro. Pero el poeta acusó este nuevo revés.

La complicada vida amorosa de Gil de Biedma es sólo una parte del libro. Dalmau documenta exhaustivamente todos sus poemas: cómo, cuándo y en qué circunstancias fueron escritos. La obra del poeta se resume prácticamente en tres libros: ‘Las personas del verbo’ (Seix Barral, poesía), ‘Al pie de la letra’ (Crítica, ensayos) y ‘Retrato del artista en 1956’ (Lumen), ampliación y versión definitiva de ‘Diario del artista seriamente enfermo’ (1974), que por voluntad expresa de Gil de Biedma fue publicado un año después de su muerte.

Pregunta. Gil de Biedma, en castellano y Gabriel Ferrater en catalán, señalaron el camino de la poesía de la experiencia.

Respuesta. Gil de Biedma trascendía la anécdota. A diferencia de la actual poesía de la experiencia y sin quitarle valor, sus poemas no fueron circunstanciales, fueron experiencias reposadas como el buen vino con el tiempo. Hay algo muy claro: no le gustaba la poesía homosexual de reivindicación y anecdótica...

P. ¿Qué le interesaba?
R. El mundo de relaciones que se establecen entre dos personas que se aman, el ciclo completo de una relación amorosa.

P. ¿Cómo definiría su poesía?
R. Recoge cinco siglos de la mejor tradición poética española; incorpora la tradición inglesa de los años treinta, como Auden o Eliot; también el acervo popular, elementos de rock y de pop, la canción francesa, la zarzuela... Y a eso se añade un extraordinario conocimiento del idioma.

P. ¿Y la poesía social?

R. Escribió algunos, como 'Asturias, 1962', que sobreviven bien. Hubo un cambio radical en los sesenta, con la llegada del turismo. El paso de la España rural a la urbana es el certificado de defunción de su poesía social.

P. "Mi infancia eran recuerdos de una casa..." o "Yo nací (perdonadme) / en la edad de la pérgola y el tenis", del poema ‘Infancia y confesiones’, recuerdan a Machado y a Alberti.
R. Era un grandísimo lector. Él hubiera odiado la palabra intertextualidad, hubiera preferido "préstamos literarios". Lo asimiló todo, como ya he dicho. Se puede decir que lo que hizo Cortázar con la prosa en español, lo hizo él con la poesía.

P. ¿Por qué dejó de escribir tan pronto?
R. Se han dado muchas explicaciones. Según Juan Goytisolo, no pudo sobrevivir a la abolición de la censura, la suya era una literatura de máscaras. Otros afirman que su ciclo poético se había agotado. Él mismo se destruye en ‘Contra Jaime Gil de Biedma’ y se ve muerto en ‘Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma’. Yo creo que no dejó nada por decir.

P. ¿Cuál era su poema preferido?
R. ‘No volveré a ser joven’.

"Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde / -como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante-.

Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos / -envejecer, morir, eran tan sólo / las dimensiones del teatro-.

Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, / es el único argumento de la obra".


La poesía de Gil de Biedma quedará, por encima de todo, para siempre.

2002/03/19

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LUIS CERNUDA EN UNA CONSTELACIÓN EVIDENTE Y BENÉFICA

Una constelación evidente y benéfica.
Luis Cernuda encontró en su vida solitaria la fuerza para crecer como hombre y desarrollar su obra literaria.
Santiago Belausteguigoitia | El País, 2002-03-19
https://elpais.com/diario/2002/03/20/andalucia/1016580159_850215.html 

Luis Cernuda (Sevilla, 1902 - México, 1963) antepuso siempre el ser al tener. Intratable, exquisito, solitario, malvado, digno, arisco, insobornable, aburrido, testarudo, soñador, susceptible, elegante, ensimismado... Al escritor sevillano se le han aplicado los adjetivos más opuestos porque la vida de un hombre siempre rompe las costuras que tratan de clasificarla. Cada hombre es un enigma. Con la urdimbre de una vida en apariencia anodina se puede escribir una gran novela. Y esto es todavía más acusado con la vida de un hombre tan especial como Cernuda.

La soledad es la clave de todo. Cernuda fue una de esas personas para las que la soledad es un reino propicio. 'Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú, está la soledad. Mas esa soledad, que de todo te separa, no te apena. ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad. Poco o mucho, lo que tú seas, a ella se lo debes', escribe Cernuda en ‘Ocnos’. Y añade: '(...) la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte'.

Hijo de un comandante, Cernuda se crió en un hogar donde reinaba la disciplina más agria. Los aires castrenses que respiraba su padre en el cuartel llenaban la casa de tristeza. El poema ‘La familia’ da rienda suelta a sus evocaciones. '¿Recuerdas tú, recuerdas aún la escena / a que día tras día asististe paciente / en la niñez, remota como sueño al alba? / El silencio pesado, las cortinas caídas, / el círculo de luz sobre el mantel, solemne / como paño de altar, y alrededor sentado / aquel concilio familiar, que tantos ya cantaron, / bien que tú, de entraña dura, aún no lo has hecho. // Era la cabecera el padre adusto, / la madre caprichosa estaba en frente, / con la hermana mayor imposible y desdichada, / y la menor más dulce, quizá no más dichosa, / el hogar contigo mismo componiendo, / la casa familiar, el nido de los hombres, / inconsistente y rígido, tal vidrio / que todos quiebran, pero nadie dobla', escribe el poeta.

Un rato de olvido
A continuación, Cernuda confiesa que sus padres lo 'hicieron / en un rato de olvido indiferente, / repitiendo tan sólo un gesto transmitido / por otros y copiado sin una urgencia propia, / cuya intención y alcance no pensaban'. Sus padres le dieron la vida 'y con ella la muerte de dura compañera'. Pero hubo algo que no le dieron: '(...) y eso eres: / fuerza de soledad, en ti pensarte vivo, / ganando tu verdad con tus errores'.

Frente a una descripción demoledora de la institución familiar, Cernuda opone la soledad, ese territorio donde se mueve con su propio código, que tan poco tiene que ver con la moral dominante. Su homosexualidad encontró en Sevilla un ambiente hostil que le empujó aún más hacia la soledad. Sin embargo, con el tiempo, adoptó una actitud de sinceridad desafiante y llevó con orgullo su diferencia.

Es más, Cernuda siempre despreció a los homosexuales que intentaban ocultar su condición. En ‘Ocnos’ recuerda la impresión que le produjeron en la infancia 'unos seres misteriosos a quienes llamaban 'los maricas'. 'Iban vestidos con blanca chaqueta almidonada, ceñido pantalón negro de alpaca, zapatos rechinantes como el cantar de un grillo, y en la cabeza una gorrilla ladeada, que dejaba escapar algún rizo negro o rubio. Se contoneaban con gracia felina, ufanos de algo que sólo ellos conocían, pareciendo guardarlo secreto, aunque el placer que en ese secreto hallaban desbordaba a pesar de ellos sobre las gentes', señala Cernuda. Ser diferente, apunta el escritor, puede ser también motivo de orgullo. Y estos homosexuales de su infancia tenían 'dignidad de alto personaje en destierro' y miraban con 'desprecio' a los curiosos.

Luis Antonio de Villena
hace en ‘Biografía del fracaso’ un retrato ajustado del poeta. 'Casi todas las personas que conocieron a Luis Cernuda y que me hablaron de él -ante mi habitual requisitoria- solían coincidir en lo mismo: Luis era un carácter difícil, un hombre extraño, antipático, frecuentemente intratable. Alguien, incluso, llegó a apuntar que 'no era buena persona', escribe Villena. 'Pero siempre que yo oía sus rarezas y su intratabilidad, pensaba: este hombre debió sufrir mucho y sufrir de verdad', matiza Villena.

En la Universidad de Sevilla Cernuda conoció al poeta Pedro Salinas. Catedrático de Lengua y Literatura, Salinas ejerció de mentor ante aquel joven sensible. Le abrió caminos y le aconsejó determinadas lecturas. Cernuda se adentró en los clásicos, en la obra de Baudelaire, Rimbaud... Y descubrió a Gide, que le reconcilió con su homosexualidad.

En 1927, Cernuda publicó ‘Perfil del aire’. La crítica arremetió contra él y le acusó de plagiar a Jorge Guillén. El carácter huraño del poeta se agudizó ante los ataques. Pero quizás Cernuda tenía más razón de lo que muchos admiten. Su susceptibilidad estaba parcialmente justificada. Una carta de Pedro Salinas a Jorge Guillén, fechada a comienzos de 1927, muestra cómo a este último no le agradó demasiado que Cernuda publicara su libro. Salinas habla en la carta de 'la cuestión Cernuda'.

'Porque es imposible ya evitar la salida de ‘Perfil del aire’ y eso a ti te contraria un poco, por lo que veo. Es imposible evitarlo por razones materiales, esto es que ya está entregado y anunciado y Cernuda con una ilusión obsesiva por verlo hecho, y por razones psicológicas, éstas son la reserva de Cernuda, su testarudez, lo difícil que sería cualquier insinuación dilatoria por mi parte. Y yo estoy verdaderamente desesperado porque me considero el culpable de todo. Si Cernuda hace versos es casi por mi influencia, si te leyó a ti y se entusiasmó con tu lenguaje fue por mí, y si ha publicado en alguna parte por mí ha sido también. Y yo, hacedor inconsciente, estaba formando una criatura poética a tu semejanza literaria, y que hoy te molestes con el anuncio de su libro', le escribe Salinas a Guillén.

'Ese librito'
'Comprenderás mi disgusto. Aunque por otra parte no tienes razón alguna para desear con fuerza que no salga ese librito. Tú sabes, y no soy yo quien te lo va a decir, la distancia que va en extensión e intensidad, de tu poesía a la de Cernuda. Y todo el mundo sabe quién eres tú, qué edad poética tienes, y cuál es tu familia lírica. Es decir, el librito de Cernuda es casi un éxito tuyo, una conquista antes de salir a la batalla', escribe Salinas a Guillén. La cita es larga, pero merece ser transcrita por su elocuencia. Guillén, como prometedor hombre de letras consciente del alto papel que debe ejercer en el mundillo poético, se enojó por el hecho de que el joven Cernuda osara publicar su poesía antes que él. Guillén publicó la primera edición de ‘Cántico’ en 1928.

Debía de ser tan grande la irritación de Guillén por el atrevimiento de Cernuda que Salinas ironiza con la posibilidad de matarlo. 'Desde luego tu nombre irá en el libro: Cernuda piensa dedicarme a mí el librito, y la última poesía a ti. Ésa es su intención: yo he insistido un poco por que se cambiaran los términos para dar más importancia a tu nombre, pero no puede ser. No habrá, claro es, más dedicatorias en el libro. Eso ya es una señal de conocimiento y reconocimiento, prenda de aprendizaje en tu escuela, ¿no? Pero si tu contrariedad persiste, yo, culpable de todo, estoy dispuesto a matar a Cernuda y a comprar la edición íntegra de su obra póstuma para regalarla a una biblioteca pública y evitar así que se lea', escribe Salinas. Cuando Cernuda hablaba de incomprensión y hostilidad a su persona hay que reconocer que, como mínimo, tenía un poco de razón.

Una historia amorosa
Cernuda abandonó Sevilla en 1928 tras la muerte de su madre. Tras dar clases en Toulouse se afincó en Madrid. Allí vivió una de sus historias de amor más intensas. Serafín Ferro era un muchacho gallego tan guapo como pobre. Cernuda lo conoció a través de Federico García Lorca en 1931. El joven estaba hambriento y se acercó a Lorca en una taberna pidiéndole ayuda. Lorca le invitó a un pepito de ternera.

Ferro se ofreció al hombre de éxito que era Lorca y el poeta granadino lo rechazó. Lorca presentó al joven menesteroso a Vicente Aleixandre. A éste no le agradaban las relaciones sentimentales que tuvieran un componente venal. Finalmente, Lorca redactó un billetito de presentación para Cernuda. El poeta se enamoró de Ferro, que se fue a vivir con él. Con todo, al joven le gustaban las mujeres, lo que ocasionó crisis de celos. De la ruptura surgió el libro ‘Donde habite el olvido’ (1934).

Según avanzaba el periodo de la II República Cernuda se introdujo en los círculos revolucionarios hasta decantarse en su apoyo. Salinas le describe así en una carta a Guillén fechada el 19 de marzo de 1936. 'Mucho me temo que Federico [García Lorca] en su carrera de noble emulación con Rafael [Alberti] caiga también en el garlito 'social'. Ya parece que ha escrito un drama comunistísimo para no dejarse pisar. Como detalle pintoresco te diré que en la manifestación de hace quince días se leía un gran letrero que rezaba así: 'Los escritores revolucionarios españoles'. Lo llevaban de un extremo Rafael Alberti, de otro Luis Cernuda y ‘seguían’ Manolo Altolaguirre, sin duda en calidad de masa. A todos ellos les tiene trastornados lo que ellos denominan lo social', escribe Salinas.

En efecto, Cernuda colaboró en la revista ‘Octubre’, fundada por Alberti, y aportó poemas de corte político en una línea revolucionaria. Su apoyo a la II República en la guerra civil no tuvo fisuras. Incluso, ya en el exilio, confesó a varias personas que nunca volvería a una España gobernada por Franco. Cernuda llega a contraponer en un poema la España franquista con la de Benito Pérez Galdós. 'La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla, / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta'.

Cernuda se dirigió al Reino Unido en febrero de 1938. El poeta impartió clases en Glasgow y Cambridge. Fue una etapa dura en su vida de la que surgió el poemario ‘Las nubes’ (1940) y la espléndida prosa de 'Ocnos' (1941). Cernuda regresa a Sevilla con su imaginación en ‘Ocnos’. Es un retorno a la infancia, al escenario mítico en que descubrió el mundo y su belleza. Como muestra de ese sentimiento ambivalente hacia su ciudad natal Cernuda nunca nombra a Sevilla en ‘Ocnos’.

'Y nunca echó de menos Sevilla (una ciudad que dijo aborrecer); echó de menos -otra cosa es- su juventud. Ese reino de la infancia que nos han enseñado a fabricar. Si ‘Ocnos’ son bellísimas prosas líricas, que añoran un tiempo perdido -centrado en Sevilla- no hay que olvidar que ese libro se escribió en Glasgow, que era exactamente lo opuesto a su sueño edénico, y por un solitario desesperado', recuerda Villena en su libro.

En 1945, dejó Cambridge para vivir en Londres, donde residió dos años. Cernuda vivió allí una intensa relación con Felicidad Blanc, la esposa del poeta franquista Leopoldo Panero. Blanc evoca esta relación en su libro de memorias ‘Espejo de sombras’. Cernuda era el solitario de siempre. El pintor Gregorio Prieto, con el que compartía un estudio, le habló a Felicidad Blanc de la soledad de Cernuda. El pintor le contó que 'Luis, siempre en Navidad, dice estar invitado a alguna casa de amigos, y luego [Gregorio Prieto] descubre que no es verdad, que ha pasado esas fechas solo'.

Cernuda y Blanc entablaron una intensa relación. La mujer de Panero compartió con el poeta sevillano el recuerdo de su hermano muerto en la guerra civil. 'Le digo: 'Gracias por haberme escuchado: hacía tantos años que no hablaba de mí'. Nos miramos intensamente, juntamos nuestras manos como dos personas que ya desde [hacía] mucho tiempo sabíamos que nos encontraríamos', escribe Blanc.

'Salíamos siempre con el niño (Juan Luis, el hijo de Felicidad Blanc y Leopoldo Panero), y hablábamos durante horas enteras de tantas cosas como habíamos callado. Pero nunca de nuestro amor, como si la presencia de Juan Luis hiciera imposible hablar de ello', relata Blanc. El recuerdo de sus conversaciones y paseos con Cernuda llenará parte de la vida de esta mujer. Los vínculos sentimentales no saben de leyes ni de reglas. Hay tantas historias de amor como personas. La relación entre Cernuda y Blanc fue un episodio que añade complejidad y riqueza a la vida del poeta.

Llegada a EE UU
En 1947, Cernuda marchó a dar clases a Mount Holyoke (EE UU) y permaneció allí hasta 1952. En unas vacaciones de verano se enamoró en México de un muchacho. Fue otro de los episodios sentimentales de su vida de los que quedó constancia, en concreto en 'Poemas para un cuerpo' (1956). 'Sin querer has deshecho / cuanto mi vida era, / menos el centro inmóvil / del existir: la hondura / fatal e insobornable. // Muchas veces temía / en mí y deseaba / el fin de esa apariencia / que da valor al hombre / para el hombre en el mundo. // Pero si deshiciste / todo lo en mí prestado, / me das así otra vida', escribe el poeta. Cernuda reconoce las dificultades de su amor: 'Morir parece fácil, / la vida es lo difícil: / ya no sé sino usarla / en ti, con este inútil / trabajo de quererte, / que tú no necesitas'.

Una carta de Guillén a Salinas fechada el 14 de julio de 1951 da cuenta de la mala relación de aquél y Cernuda. 'Principal fricción, por fortuna, sin importancia: el sujeto Cernuda. Le encontré en casa de Emilio Prados. Y me habló con tal saña de algunos amigos comunes que, sin responderle, di por terminada mi relación con él. Hubo claramente un rompimiento silencioso. Esta vez sentí una impresión que no era de antipatía. Cernuda -o 'Cernida', como dice Moreno Villa, don José- no me es antipático; me repugna', escribe Guillén a su amigo. La carta presenta a Cernuda con esos tintes negativos que se le suelen atribuir, pero tampoco hay que olvidar que no fue nunca santo de la devoción de Guillén.

Cernuda murió en México en 1963. Murió solo. Estaba en ese reino -la soledad- que siempre lo acogió en su esfuerzo por ser un hombre mejor. '-Yo, dijo finalmente Albanio, poseo el deseo de no tener propiedades. Las propiedades (...) no son nuestras, sino nosotros de ellas; ellas son las poseedoras y nosotros los poseídos (...) Estáis presos por vuestras propiedades y en vuestras propiedades, y ya no sois hombres, sino objetos', escribió Cernuda en ‘Variaciones sobre tema mexicano’.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...