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2022/10/24

LIBROS | Argelina, Juan, & Nabal, Eduardo | Voces transgresoras. Una memoria ‘queer’ de la cultura insumisa

Argelina, Juan, & Nabal, Eduardo (2022) [10-24]. Voces transgresoras. Una memoria ‘queer’ de la cultura insumisa. Tres Cantos: Bohodón Ediciones.

[.es] Voces transgresoras es un recorrido crítico por la historia reciente de la creación literaria y cinematográfica que ha supuesto una reacción contra las normas heteropatriarcales y excluyentes en lo sexual, racial y sociopolítico, presentes en nuestras relaciones sociales desde las revoluciones burguesas del siglo XIX. El género, la clase, la sexualidad, la edad, la capacidad, la etnia o la condición de migrante, han sido factores de marginación y segregación en un contexto de supremacía occidental del mundo.

‘Voces transgresoras’, un nuevo libro para el otoño, de Juan Argelina y Eduardo Nabal
Eduardo Nabal | Cuerpos Periféricos en Red, 2022-08-16

https://cuerposperifericosenred.com/2022/08/16/voces-transgresoras-un-nuevo-libro-para-el-otono-de-juan-argelina-y-eduardo-nabal/

Con ‘Voces trangresoras’ Juan Argelina y yo hemos querido rastrear, o más bien poner en evidencia, todas las manifestaciones culturales con proyección sociopolítica que se adelantaron o pusieron su granito de arena en la conformación de las líneas de fuga queer. Es decir, seguir el fascinante y, en ocasiones, pedregoso terreno en que las voces que, desde la literatura, el cine o la historia, se han adelantado antes de Stonewall a la explosión del sujeto LGTB tradicional.

No estamos descubriendo nada, pero hemos tratado de destapar algunas figuras de la escritura, la gran pantalla, el teatro o la performance, ya mucho antes de Stonewall, que se ubicaron en los márgenes de la cultura oficial. Pero son los ejemplos los que aclaran la idea: la prosa rompedora de Genet, el teatro surrealista de Lorca, las pioneras de Willa Cather o las mujeres de Carson McCullers, que nunca se amoldaron a los binarismos de género ni a las normas sociales de su tiempo; fueron las piedras que fueron formando este camino hacia la explosión del sujeto sexuado tradicional, algo que es necesario más que nunca en estos tiempos de conservadurismo revisionistas y gestos reaccionarios.

El Berlín de Klaus Mann, los niños de Henry James, el futuro distópico que trazan las narrativas de la ciencia ficción tejida por las feministas negras, todo ha tenido un pasado y tiene un futuro a pesar de la reaccion esencialista. Wilde y el lenguaje teatral, las jóvenes airadas, los viajeros en el tiempo y el espacio de la política sexual y la geopolítica de la disidencia intentan ser abordados en las páginas de ‘Voces trangresoras’, afianzando la cuestión de la explosión del sujeto hombre/mujer, blanco/negro, colonizador/colonizado desde las primeras voces que se erigieron como lejos del lenguaje heteropatiarcal, muchas veces también sostenido por el movimiento LGTB más “conservador”, o ahora por los grupos de mujeres que excluyen a otras mujeres.

La resistencia al fascismo, la descolonización de las mentes, el mestizaje, el ‘no lugar’ señalado desde Mary Shelley a Jeannette Winterson como una brecha en el lenguaje del amo. Es decir, que ‘lo queer’ ni nació ayer ni tiene un punto de localización o sujeción, sino que tanto las escritoras negras en la fronteras, las escritoras bajo la República Española como la herejía que van esbozando las diferentes formas de escribir la historia y de cuestionar instituciones invisibles nos llevan a un espacio lúdico, de creación poética, de imagen en movimiento, pero también de primeras brechas de combate frente al monolito de la ya temible “normalización”.

‘Voces transgresoras’ nace de compartir muchas lecturas, visionados, revisiones, impresiones y navegar por distintos momentos clave desde tiempos lejanos hasta el estallido de Stonewall, cuestionando también aspectos como el eurocentrismo o la colonización cultural. Una apuesta en la que esperamos se embarquen numerosos lectorxs, ya que el viaje merece la pena.

Aclaración: este es un viaje tan apasionante como accidentado, ya que no tratamos de la cultura LGTB antes de Stonewall, sino de aquellos deslices en las subculturas y, también, en el canon que han ido haciendo florecer la herejía queer.

2020/06/19

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CARLOS MONSIVÁIS; UNA VIDA CONSECUENTE ENTRE LETRAS, GATOS Y MILITANCIA

Museo del Estanquillo / Carlos Monsiváis y Juan Gabriel //

Carlos Monsiváis; una vida consecuente entre letras, gatos y militancia

Nacido en 1938 en la Ciudad de México, Carlos Monsiváis inició de manera temprana su trayectoria como escritor, periodista y editor.
Secretaría de Cultura | Gobierno de México, 2020-06-19
https://www.gob.mx/cultura/articulos/carlos-monsivais-una-vida-consecuente-entre-letras-gatos-y-militancia

Caso omiso, Posmoderna, Pío Nonoalco, Copelas o maullas, Monja desmatecada, Fray Gatolomé de las bardas, Carmelita Romero, Evasiva, Nana Nina Ricci, Chocorrol, Fetiche de peluche, Mito genial, Ansia de militancia, Miau Tse Tung, Miss oginia, Miss antropía, Zulema Maraima, Voto de castidad, Catzinger y Peligro para México son solo algunos nombres de los gatos que acompañaron a Carlos Monsiváis en sus días dedicados a devorar libros, a analizar la cultura mexicana y latinoamericana, a coleccionar miles de piezas que dan cuenta de la historia de nuestro país y a contribuir a sentar y alimentar los pilares de diversos movimientos sociales que dieron origen al México democrático contemporáneo.

Nacido en 1938 en la ciudad de México, Carlos Monsiváis inició de manera temprana su trayectoria como escritor, periodista y editor. Sus primeros pasos en el mundo de las letras se dieron en las revistas 'Medio Siglo' y 'Estaciones', para posteriormente trabajar como director del suplemento 'La Cultura en México' de la revista 'Siempre!'.

Como notable cronista, Monsiváis es autor de grandes títulos como ‘Días de guardar’ (1970), ‘Amor perdido’ (1977), ‘Entrada libre’ (1987), ‘Escenas de pudor y liviandad’ (1988), ‘Los rituales del caos’ (1995), ‘El 68, la tradición de la resistencia’ (2008) y ‘Apocalipstick’ (2009); textos en los que el autor capturó el dinamismo de la sociedad mexicana en todas sus aristas: la política, los movimientos sociales, la cultura popular, el poder, los grandes personajes históricos, las costumbres, la moral y el erotismo. Su habilidad para capturar el devenir histórico de nuestro país se manifestó en él de manera temprana, pues la primera crónica publicada por Carlos Monsiváis data de cuando el escritor tenía alrededor de 16 años y versa sobre una marcha en la que participó en contra del golpe de Estado en Guatemala orquestado por la CIA, manifestación en la que estaban presentes Diego Rivera y Frida Kahlo. De acuerdo con la escritora Elena Poniatowska, con esa marcha afloró en Monsiváis la “capacidad de reseñar y sobre todo analizar cualquier acontecimiento político o cultural que le pusieran enfrente”.

Aunque su inabarcable obra se aleja de la narrativa; Monsiváis es autor de ‘Nuevo catecismo para indios remisos’ (1982), su único libro de narrativa que se compone de fábulas que abordan las relaciones entre los evangelizadores y los indígenas. Asimismo, más allá del Monsiváis cronista y el Monsiváis ensayista; existe un agudo crítico cultural cuyo trabajo lo convierte en uno de los más importantes en México. Sus libros también incluyen asuntos biográficos como es el caso de ‘Lo marginal en el centro’ (2000), ‘Yo te bendigo vida’ (2002) y ‘Adonde yo soy tú somos nosotros’ (2000).

La obra de Carlos Monsiváis se caracteriza por no aislarse del mundo y la realidad convulsa y cambiante que lo rodea. El centro de su producción literaria, la crónica y el ensayo, permite a Monsiváis no solo registrar y analizar la cultura mexicana y latinoamericana, retratar e hilar la historia cultural de la Ciudad de México y sus personajes, y convertirse en una autoridad intelectual, sino a la vez formar parte de una serie de movimientos sociales con los que compartía época e ideales. De esta manera, Monsiváis logró convertirse en una voz consecuente y en uno de los intelectuales de izquierda más importantes del siglo XX.

Su participación en movimientos como el de la libertad sexual, la liberación homosexual, el feminismo y el laicismo fue notable. En agosto de 1975, pocos años antes de la primera manifestación de personas homosexuales en México y al lado de la dramaturga Nancy Cárdenas y el escritor Luis González de Alba, Monsiváis escribió el primer manifiesto en defensa de los homosexuales, que llevó por nombre 'Contra la práctica del ciudadano como botín policíaco'. En este texto, publicado en la revista 'Siempre!', los autores denunciaban la persecución policíaca constante de la que eran objeto las personas homosexuales en el país.

La homosexualidad de Monsiváis no era ningún secreto y por el contrario tuvo una intensa vida de militancia que lo convirtió en un referente del movimiento LGBT+. De este modo, su preocupación por los derechos civiles de las personas de las minorías sexuales quedó reflejado en múltiples artículos, crónicas y columnas en las que hace un recorrido por las manifestaciones de la homofobia en nuestro país y denuncia los lacerantes crímenes de odio.

En 'Que se abra esa puerta: crónicas y ensayos sobre diversidad sexual' (2010), compuesto por una serie de ensayos en los que Carlos Monsiváis abordó los temas relacionados con la homosexualidad, documenta la expresión social y cultural de las minorías sexuales, empezando por el escarnio público y la marginación que han padecido por parte de las instituciones, pasando por las manifestaciones artísticas y culminando en la reivindicación política de estos sujetos.

“Como en el caso de la salud reproductiva, los derechos del colectivo LGBTI son ahora también parte de la causa general del desarrollo civilizatorio. Aun tomando en cuenta las resonancias negativas y el clima de homofobia febril, éste es un gran avance”, señala el propio Monsiváis.

De acuerdo con la feminista Marta Lamas, en la década de 1970 la segunda ola del feminismo mexicano encontró en Carlos Monsiváis un gran aliado, pues el feminismo fue una de las causas que más le importaron y se convirtió en uno de los pocos intelectuales en analizar el desarrollo del movimiento feminista y a responder los cuestionamientos que ponía sobre la mesa. Monsiváis generó en torno a este tema una gran cantidad de ensayos, crónicas, notas y reseñas, de los cuales algunos pueden consultarse en la obra póstuma ‘Misógino feminista’ (2013).

Otra de las luchas en las que Monsiváis se convirtió en rostro público y que defendió con gran ahínco es el laicismo, que él mismo describía como “la movilización crítica que no admite la intolerancia de la derecha y el odio activo contra la secularización”. La defensa de Monsiváis del Estado laico fue tácita, incluso en 2006 durante la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Ciencias y Artes, el escritor mostró su inconformidad hacia las declaraciones de un secretario de Estado que sugirió “volver a la religión como el espacio de formación de valores”. Sobre este tema, el escritor publicó en 2008 el libro 'El Estado laico y sus malquerientes', un texto en el que aborda la historia del Estado laico y los intentos de diferentes sectores de oponerse a la laicidad.

Además de las letras, Monsiváis mostró un apasionado interés por el cine, en una entrevista para el programa Shalalá el cronista compartió que además de leer cerca de 200 páginas al día veía en promedio 9 o 10 películas a la semana. Asimismo, se convirtió en un coleccionista entusiasta y logró conformar una colección que abarca fotografía, caricaturas, juguetes, arte plástico, carteles, partituras, películas, periódicos, revistas, grabados, dibujos, maquetas y miniaturas; logró reunir más de 20 mil piezas que actualmente conforman la colección permanente del Museo del Estanquillo.

Carlos Monsiváis es uno de los autores más importantes del siglo XX en nuestro país, con su aguda pluma y sentido del humor único logró registrar la cambiante y móvil cultura mexicana y latinoamericana con una visión en la que la dicotomía y las fronteras entre alta cultura y baja cultura se desvanecen. Sus análisis podían ahondar en las letras de Salvador Novo, Amado Nervo, Octavio Paz y Rubén Darío; pero también podían centrarse en José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, María Félix, Cantinflas y Dolores del Río.

Tras años de una larga vida intelectual, Carlos Monsiváis falleció a causa de una fibrosis pulmonar el 19 de junio de 2010 a los 72 años. Con su muerte, más de una docena de gatos se quedaron huérfanos, perdimos a uno de los más grandes cronistas y llegó a su fin el retrato histórico de nuestro país que Monsiváis desentrañó gracias a su aguda mirada.

"Sin mis libros me sería imposible vivir y sin mis gatos también. Los libros no aúllan ni los gatos proporcionan sabiduría, no podría elegir. Preferiría entonces vivir sin mí", señaló Carlos Monsiváis en una entrevista con el periodista Jorge Ricardo para el periódico Reforma. 

LECTURAS
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Juan Gabriel, ícono gay para una generación de mexicanos.

El cantante reflejó la contradicción de la sociedad mexicana sobre la diversidad sexual.
Mónica Cruz | Verne, El País, 2016-08-30
https://verne.elpais.com/verne/2016/08/29/mexico/1472502546_954858.html
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Todos sabían que Monsiváis era gay.
Eve Gil | Siempre!, 2016-11-26

http://www.siempre.mx/2016/11/todos-sabian-que-monsivais-era-gay/

2019/07/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA REPRESENTACIÓN LGTBI MÁS INFLUYENTE DESDE LA TRINCHERA DE LA CULTURA

Los 25 gays y lesbianas que cambiaron la historia de España desde la trinchera de la cultura.
Desde que Franco muriese en 1975 hasta hoy. Aquí los creadores LGTBIQ más influyentes de la cultura española que lucharon por la libertad desde su obra o desde su vida: de Eloy de la Iglesia a Los Javis pasando por Gloria Fuertes.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2019-07-06
https://www.elespanol.com/cultura/20190706/gays-lesbianas-cambiaron-historia-espana-trinchera-cultura/411459788_0.html 

Decía el poeta Luis Antonio de Villena, no sin controversia, que “una cosa es ser homosexual y otra cosa es ser gay”: se refería el autor a que el primero es aquel “que mueve y dice su condición, pero en ámbitos más privados, y piensa de algún modo que las actitudes personales y culturales pueden llegar a tener más incidencia y fuerza social que las multitudinarias”; y que el segundo es un “homosexual que cree deberse a una militancia”.

En el fondo, lo que quiere expresar Villena es que, una vez fuera del armario, uno puede elegir ser activista o no: adquirir una actitud más política y presente en la conversación pública o limitarse a deslizar mensajes, imágenes, sensibilidades sofisticadas desde la propia producción cultural y la propia manera de vivir. Es imposible decidir cuál de las dos legítimas opciones es más útil para la libertad de todos. Lo único seguro es que ambos caminos son necesarios para alcanzar la igualdad real.

En su caso, Villena se revela, sobre todo, como un esteta, como un hedonista incorregible prendado de las bellezas masculinas más bisoñas, como muestra en su hermosísimo poema ‘Un arte de vida’: “Perseguir y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas, / todo el mundo que cabe en tanta euritmia. / Dejar de amanecida tan fantásticos lechos, / y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando / en la memoria, porque hablan de vellos y delicias / y escondidos lugares, y perfumes sin nombre, / dulces como los cuerpos”. Todo su imaginario orbita en torno al deseo. A la pasión. A la armonía física. Al gozo intelectual. Al homoerotismo. Pero, afortunadamente, no es el único cerebro privilegiado que ha impregnado su producción de su auténtico sentir.

Lo cierto es que desde 1975, cuando Franco agachase por fin la cabeza, han sido decenas los creadores LGTBIQ que han peleado la homofobia patria -sus obstáculos, sus insultos, sus desprecios- con su discurso, con su obra, y, es más, con su propia vida. Eso sí, cada uno a su estilo. Algunos se han mostrado más silentes, más privados, quizá más individualistas, posiblemente por una cuestión generacional. Todos artistas trascendentes y de corte universal, pero a la vez hijos inequívocos de su educación disciplinada y de su época.

Véanse esos hombres transparentes y paralelos entre identidad y creación, aunque en su discurso no se expongan tanto: ahí Antonio Gala –‘La regla de tres’, obra basada en la bisexualidad-, Eduardo Mendicutti -que fue el primero en incluir una relación leather en una novela- o Álvaro Pombo -ojo a ‘Contra natura’ o ‘Relatos sobre la falta de sustancia’-.

En ellos hay un desvestimiento recatado, si es que no es oxímoron. En ellos hay una sugerencia que no se siente cómoda en la exaltación. Por ejemplo, Pombo contaba en una entrevista a este periódico que él era “pre-gay” porque “lo gay” le parecía “hortera”: “Me llaman homófobo los gays, y no lo soy en absoluto. ¡Es que a veces se pasan unos pueblos…! Sí que me parecen un poco horteras, la verdad, pero eso tiene que ver con mi edad y con que yo he vivido en un mundo muy disciplinado. No soy de grandes fiestas, me gusta estar en pequeños grupos. No me gusta estar en una carroza”.

El de Pombo es un caso interesante porque muestra que hay muchas formas de vivir la homosexualidad: en su experiencia, la relación con sus filias es conflictiva, introspectiva, insatisfactoria y grave en el sentido profundo de la palabra; sin trivialidades. Su postura ante sus afectos es intensa, extrema, culta, severa, sobria, casi dolorosa.

Por su parte, el poeta Jaime Gil de Biedma, siendo él gay mítico, confesaba desconfiar de la poesía homosexual -salvo de la de Cernuda o Cavafis-, porque creía que “el autor, y el lector con él, parecen poner más atención en el sexo de la persona amada o deseada que en el amor y el deseo”. No obstante, se revelaba en piezas como ‘Peeping Tom’, en la que descubría al muchachito atónito al que sorprendió mirándole mientras él se revolcaba junto a otro estudiante en el pinarcillo de la Facultad de Letras: "Así me vuelve a mí desde el pasado / como un grito inconexo / la imagen de tus ojos. Expresión / de mi propio deseo".

Una contradicción similar vivía Juan Goytisolo, Premio Cervantes 2014, padre de ‘Señas de identidad’. De él decía su sobrino, el pintor Gonzalo Goytisolo: "A mi tío Juan nunca lo verás militando en una manifestación gay, no es una persona pública en ese sentido. Lo vive como una experiencia íntima y muy personal. La homosexualidad está tratada con naturalidad, no forzada; es como un comentario sin darle importancia". Por no hablar del emblemático Rafael Chirbes: él comenzó su carrera como escritor en 1988, cuando quedó finalista del Premio Herralde con su novela ‘Minoum’, de temática homosexual. Sin embargo, no volvió a ahondar en la cuestión hasta la impactante París-Austerlitz (Anagrama), publicada póstumamente. Escribió la novela durante 20 años hasta que se atrevió a ‘dejarse ser’.

Nada que ver con Vicente Molina Foix, que además de ser abiertamente gay ha indagado en la temática homosexual en muchos de sus libros: especial mención a ‘La comunión de los atletas’, una obra en dos partes. En primer lugar, ‘Los ladrones de niños’, y, en segundo, ‘El invitado amargo’, escrita conjuntamente con el poeta Luis Cremades, con quien vivió un loco romance décadas atrás.

La experiencia de Gloria Fuertes fue más tenebrosa, dentro de su innegable dulzura: se la infantilizó para siempre, se le arrancó el sexo para convertirla en un producto para todas las edades, se la encerró en sus cuentos como a una mascota torpe, amable e inofensiva. De hecho, sólo desde el año pasado -aprovechando su efeméride- ha salido a la luz su ‘poesía adulta’. No pudo siquiera hacer gala de su lesbianismo, porque temía que los padres de los niños para los que escribía la rechazaran por ello. Su gran amor fue la hispanista estadounidense Phyllis Tumbull.

Sólo muy de vez en cuando hace en su obra un guiño a su homosexualidad, como al escribir “me nombraron patrona de los amores prohibidos”. A la vez, tampoco se disfraza de heterosexual: no se refiere a sus romances en masculino. “No es suficiente, no, soñar contigo / rezar para que vivas / retratarme para darte la foto / escribirte en la noche / con obsesión pensar en tus maneras. / ¡No es suficiente, no, darte la vida / ni decir a la gente que te quiero / ni entregar al mendigo mis ahorros / ni quemar el pasado es suficiente!”. Con sus amigos sí reconocía su inclinación. Como cuando le contó a Vicente Molina Foix una anécdota hilarante: “Fui al metro decidida a matarme. Pero al ir a sacar el billete ligué, y en vez de tirarme al tren me tiré a la taquillera”.

La poeta uruguaya Cristina Peri Rossi se exilió a España en 1972 y desde entonces reside en Barcelona: su gran actividad literaria se ha desarrollado aquí, y, con ella, su aperturismo sexual, su intelectualidad rebelde. En sus versos siempre exploró la temática del erotismo, y, en concreto, la sensualidad lésbica: en este sentido es una pionera, porque en su generación no era tan habitual ese activismo. Véase ‘Once de septiembre’, donde relata cómo fornicaba con una mujer mientras caían las Torres Gemelas: “Y mientras otro avión volaba sobre Washington / con propósitos siniestros / yo hacía el amor en tierra / -cuatro de la tarde, hora de España- / devoraba tus pechos tu pubis tus flancos / hurí que la tierra me ha concedido / sin necesidad de matar a nadie”, escribió.

En su ensayo ‘Fantasías eróticas’ (1991) trató de liberar el placer de la dominación masculina: se refería a que los hombres usan el sexo como poder y humillación y a que debajo de la mirada sexual de las mujeres late siempre siempre humanidad. “El deseo es el motor de la existencia”, aseguró. “Una de las maneras de estar vivo es ser deseante”.

Especial mención a Mar de Griñó y a Mili Hernández, fundadoras de la librería Berkana de Madrid: un local pionero en el que ya en los noventa se acudía a llorar, a hablar, a pedir asesoramiento, a dejar de tener miedo, y, por supuesto, a sentirse avalado por ficciones y ensayos que hablan de la realidad LGTBIQ y que no podían encontrarse en ninguna otra librería. Centro cultural y psicológico donde sus adeptos se han enriquecido intelectualmente pero donde, además, se han evitado suicidios y se ha ayudado gratuitamente a sus clientes a salir del armario. Más sobre su historia y su importancia, aquí.

Una nueva generación (más activista)

Quienes, a diferencia de los brillantes escritores de generaciones anteriores, no han titubeado en incorporar su homosexualidad a su discurso público han sido figuras como Luisgé Martín o Boris Izaguirre.

Del primero es fundamental la lectura de El amor del revés, un testimonio autobiográfico a bocajarro donde desmenuza sus años difíciles: desde su primer amor, Miguel Ángel, en 1977, a Asier, en 1998, su pareja desde entonces. Ahí vive tanto el adolescente silencioso que fue hasta el hombre maduro que hoy es, un intelectual brillante que rompe con el mutismo y grita contra los disfraces. Del segundo, Izaguirre, huelga destacar su trabajo por la visibilidad LGTBIQ desde la televisión, pero también desde la escritura. Ojo a Tiempo de tormentas, una novela autobiográfica donde desgaja “49 años de gran mariconería”, como él mismo contó a este periódico.

Imperdible el filósofo trans -comisario de arte, discípulo de Ágnes Heller y Jacques Derrida y voz lúcida y radical donde las haya- Paul B. Preciado, nacido en Burgos hace 49 años bajo el nombre de Beatriz: “No soy hombre, mujer, heterosexual, homosexual. Soy un disidente del sistema sexo-género. ¡Lo que soy, qué más da, lo importante es cómo puedo ser libre!”. Ninguna de sus obras sobra en ninguna biblioteca: ‘Manifiesto contrasexual’, ‘Testo yonqui’, ‘El deseo homosexual’, ‘Pornotopía’ y ‘Un apartamento en Urano’, su último trabajo, donde recoge sus artículos de ‘Libération’. Sostiene que el sexo es una imposición política.

Desde el 75 hasta hoy, en el mundo musical han destacado nombres como el de Miguel Bosé o Mónica Naranjo. El primero es un caso particular, porque aunque nunca haya hablado de su vida privada -y, de hecho, se ha molestado en más de una entrevista al ser preguntado si era homosexual-, con su faceta artística -su estética, sus formas- mostró en España un nuevo modelo de masculinidad que hasta entonces no se concebía. Ahí su canción ‘Son amigos’, lanzada en pleno 1978, donde habla de la relación de dos colegas enamorados entre sí que esquivan padres, novias y curros para estar juntos, siempre bajo la falsa pátina de la amistad. “Son amigos, mire usted, perdiendo el tiempo, qué insensatez. Es algo que a veces no entiende la gente… tan buenos amigos en el siglo veinte”.

La diva Mónica Naranjo ha sido icono LGTBIQ incluso antes de confesar su bisexualidad -“cuando me acostaba con una mujer, me volvía loca”-, gracias a himnos tan poderosos como ‘Sobreviviré’, con los que el colectivo siempre se sintió identificado. Este año, además, ha triunfado como pregonera del Orgullo. En el mundo del arte, imprescindible el trabajo del gestor cultural Carlos Urroz, quien ha estado casi una década al frente de la feria de arte contemporáneo más importante de España, ARCOmadrid.

Hablemos de la industria del cine y de la interpretación: gracias siempre a Eloy de la Iglesia, que fue el primer director patrio abiertamente homosexual y retrató como nadie la España de heroína y extrarradio. Su cine quinqui hoy es una crónica incómoda e irreverente. De la Iglesia fue un héroe inrreinsertable que quiso airear las cloacas de la Transición y dejó al irse un rosario de esquelas tristes, aunque con él pudo sólo un tumor maligno. Llevaba en la cara los años perros de este país.

Contaba a este periódico Carlos Aguilar, coautor de ‘Conocer a Eloy de la Iglesia’ (editorial Euskadiko), que el cineasta “estaba enamorado hasta las trancas de José Luis Manzano”: “Era tremendamente celoso. Le borraba los mensajes que le dejaban en el contestador. Le pagó los estudios, le enseñó películas buenas, quiso culturizarle, darle cierto bagaje. Eran dos adictos en una relación intensa y destructiva”, explicó.

Pedro Almodóvar: qué decir. El cineasta patrio que mayor eco ha tenido dentro y fuera de España desde Luis Buñuel. Imaginario propio, mundo cañí, relato inclusivo que sólo excluye la existencia de Franco. Su producción ha contribuido enormemente a la visibilidad del colectivo por su forma natural de abrazar a transexuales, bisexuales, lesbianas y gays en sus cintas, “como parte del día a día”, sin aspavientos. Sin desdeñar al soberbio actor Eusebio Poncela, quien protagonizó en ‘La ley del deseo’ la primera escena de sexo anal entre dos gays que se miraban a los ojos, rompiendo todos los estúpidos estereotipos.

Actriz de cine y teatro, cantante, presentadora y modelo: Bibiana Fernández, antes Bibi Ándersen, quizá una de las caras y los talentos más poderosos para la reivindicación del colectivo LGTBIQ. Lo deja claro: “Soy una mujer, no una mujer transexual, como si fuera un sidecar”, declaró. Lleva 65 años demostrándolo y sellando discursos intolerantes.

Última mención: Los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi, referentes absolutos de la generación millenial. Alegría, desparpajo, visibilidad LGTBIQ, humor, humanidad, talento liberador. Empezaron a señalarse con ‘La llamada’ -donde, como si no pasara nada, nace una historia de amor lésbico en pleno campamento de monjas-, han seguido triunfando con ‘Paquita Salas’ y ahora preparan una serie sobre La Veneno. Arantxa Echevarría, por su parte, acaba de hacerse con el Goya a la Mejor dirección novel por ‘Carmen y Lola’, un filme exquisito sobre un romance lésbico entre adolescentes gitanas.

La lista completa de creadores LGTBIQ que han cambiado la historia de España: Luis Antonio de Villena, Juan Goytisolo, Chirbes, Álvaro Pombo, Gil de Biedma, Eduardo Mendicutti, Antonio Gala, Vicente Molina Foix, Gloria Fuertes, Cristina Peri Rossi, Paul B. Preciado, Luisgé Martín, Boris Izaguirre, Mar de Griñó y Mili Hernández, Carlos Urroz, Mónica Naranjo, Miguel Bosé, Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar, Eusebio Poncela, Bibiana Fernández, Los Javis, Arantxa Echevarría.

2019/05/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UNIVERSO ULLÁN

Universo Ullán.
Unas jornadas en La Casa Encendida recuerdan al poeta, muerto hace una década, que dejó una obra que rompió moldes.
Juan Cruz | El País, 2019-05-23
https://elpais.com/cultura/2019/05/23/actualidad/1558611373_567650.html 

Nació en Villarino de los Aires, Salamanca, en 1944; vivió el exilio porque no quiso ir al cuartel y en Francia y aquí escribió para medirse con Góngora o con Villamediana. Lo lograra o no, hizo una poesía radical, insobornable. Fue, dijo anoche su amigo y colega Miguel Casado en La Casa Encendida, el escritor que tachó la poesía e incluso su propia poesía y edificó sobre esas huellas un universo, el Universo Ullán.

José-Miguel Ullán, poeta literalmente incomparable, murió el 23 de mayo de 2009, hace 10 años, en su casa de Madrid. Aunque se sabía que ese final del autor de ‘Funeral mal’ y de ‘Ardicia’ estaba próximo esa noche que Manuel Ferro, su marido, dio noticia de lo que había ocurrido, se heló la espina dorsal de la colección compacta de amigos que lo admiraron y también temieron el grado de su exigencia. Para la amistad y para la escritura.

Uno de esos amigos es hoy ministro de Cultura del Gobierno de España. En el homenaje que se inició anoche en La Casa Encendida y que presidió José Guirao, este contó una historia que representa al Ullán de las distintas décadas, provocador, disociador de los tópicos patrióticos, en el franquismo y después. Debía de ser 1981 y estaban en Murcia. Guirao fue a una conferencia de Ullán (al que no conocía), que ya había vuelto del exilio (al morir Franco, a hacer el cuartel en Hoye Fría, Tenerife). Era en el Paraninfo de la Universidad. Al estrado se subió el autor, tapado su rostro con una careta de carnaval. Llevaba también un magnetófono de los de entonces y un matasuegras. Avisó de que la tal conferencia estaba en el casete y que él se iba a sentar, con su careta, entre los que habían acudido a escucharle.

Años atrás, en un homenaje a León Felipe, en México, Ullán había escenificado acciones así. En Murcia hizo, recordó Guirao, “un compendio de su mundo”, ese universo Ullán que ya no se le pudo ir de su retina. Y desde entonces fue tan sustancial la amistad entre ambos que Guirao y Ullán se llamaban al amanecer de cada día, prosiguiendo así una conversación que silenció la muerte. “Pero a veces me despierto y siento que en cualquier momento José-Miguel podría volver a llamar y yo recogería la llamada y hablaría con él como si no hubiera pasado tiempo desde la última vez”.

Fue el primer día del homenaje a Ullán, que hoy, jueves, concluye. En Salamanca, su tierra, hubo otro. Se juntaron, en ambos lugares, poetas, profesores, lectores. Guirao dijo que Ullán siempre fue “con las personas que elegía”, fue exigente en las reuniones y las efusiones, pero ese número, en el que estaban, por ejemplo, Miguel Casado y Olvido García Valdés, ahora directora general del ministerio que dirige Guirao, se ha consolidado como parte de ese universo creado, en la poesía y en la vida, por el poeta de Villarino de los Aires. En ese clima se desarrolló, tras las palabras del ministro, un discurso en el que Casado reconstruyó las distintas etapas de la vida poética de José-Miguel Ullán de tal manera que, en sus propias palabras, se mezclaron los versos de su amigo con su propia manera de contarlo.

Ullán fue un poeta exigente, eso lo subrayó Casado. Insobornable, hizo una poesía tachada, construyó lo que podría decirse con palabras que están en ‘Ardicia’: “La armonía neutra de lo indeciso e indomable”. Lo extraordinario es que esa exigencia, habitada por el barroco de Góngora o de Villamediana, fue trasladada por él al periodismo (que ejerció en El País en abundancia) y a la televisión. Surcó por esos lugares de la palabra rápida con igual bisturí que el que usó para su poesía. Su exigencia poética lo hizo implacable y libre como un hombre que tacha para ser más claro.

Casado citó, para avalar la potencia de ese universo, una frase de su colega Nilo Palenzuela: “Solo la pintura ha conseguido, en el siglo XX, la libertad que alcanzó Ullán en poesía”. Casado recorrió la vida de Ullán, desde Villarino y el exilio en París, hasta el regreso a la España posfranquista. Lo hizo pasear con sus más cercanos de las distintas etapas, puso en evidencia sus vínculos con María Zambrano, Juan Goytisolo o José Ángel Valente; su relación con Florence Delay o Marguerite Duras o Roland Barthes. Joan Miró, Antonio Saura, Pablo Palazuelo, Eduardo Chillida o Eusebio Sempere fueron artistas en cuya obra se fijó para mezclarla, también, con su poesía.

Fue, dijo Casado, “nuestro poeta moderno por excelencia”. Y sigue siendo un desconocido, porque el mismo Ullán huyó de su presencia hasta el minuto final, como si José-Miguel escapara de Ullán y viceversa. Y aunque fue, como periodista, relator de las gestas de personajes de la fama de los escenarios (desde Lola Flores a Raphael o Rocío Jurado, a los que retrató en crónicas inolvidables en El País), nunca desvió el rumbo de su escritura. Jamás dejó de ser Ullán ese ser insobornable capaz de dar por magnetófono interpuesto, tapado con una careta, una conferencia seductora, incomprensible e inolvidable ante un auditorio que no se creía lo que estaba viendo. Había por dentro de sus espectáculos una apuesta feroz por el encuentro entre la armonía, lo indeciso y lo indomable.

2018/03/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DE UN LIBERTINO QUE ESTUVO EN LA INOPIA

De un libertino que estuvo en la inopia.
La novela romántica de Vicente Molina Foix tiene mucho de narración generacional, de novela de formación, y no menos de libro de memorias. Esta es la intrahistoria de un grupo de jóvenes que en los últimos años de la década de los sesenta aspiraban a convertirse en escritores.
Fernando Valls | InfoLibre, 2018-03-23
https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libertino-estuvo-inopia_1_1156578.html 

Este libro se nos presenta ya desde el subtítulo como una novela ‘romántica’, pero tiene mucho de narración generacional, de novela de formación, y no menos de libro de memorias, pues aunque alguno de sus episodios esté fabulado, me temo que no pocos lectores la recibirán –sobre todo- como la rememoración de un tiempo pasado. No en vano, buena parte de su atractivo estriba en la presencia, en el protagonismo compartido, de los hermanos Moix (Ana María y el entonces llamado Ramón, luego Terenci), Pedro Gimferrer (pronto Pere), Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero y el autor. Todos ellos escritores, y algunos también críticos literarios y cinematográficos, o ensayistas, que han ocupado un papel preponderante en las letras españolas, y catalanas, de las cinco últimas décadas, aunque quizá solo Gimferrer, Carnero y Molina Foix hayan acabado haciendo la obra que de ellos se esperaba. En el caso de Terenci Moix, junto a obras notables (‘El día que va morir Marylin’, 1969; o ‘El peso de la paja’, 1990), nos ha dejado otros libros demasiado torrenciales y complacientes. Si Terenci se fijó en Marylin, su hermana cuenta en sus cartas a Vicente que anda escribiendo una novela titulada ‘Monty no ha muerto’ (p. 344), por Montgomery Clift, nunca publicada que yo sepa.

En el título aparece ya definido el protagonista como un ‘joven sin alma’, en el sentido de alguien que no sabe amar, o como le espeta Ramón: “no tienes corazón, solo curiosidad, y eso no basta” (p. 209). Mientras que en el subtítulo se apunta el género, aunque sea de manera equívoca, porque qué quiere decir aquí ‘romántica’. El caso es que con menos subterfugios de los habituales, el autor se desdobla a su vez en dos personajes: aquel llamado Vicente y el innominado narrador que es durante el presente narrativo, convertido en uno más de los miembros del grupo que protagoniza la narración, un procedimiento útil para intentar objetivarse, distanciarse. Así, todos ellos están vistos en un momento concreto de sus vidas, mientras que tanto el jovencísimo Vicente como el narrador aparecen retratados por el Molina Foix que hoy recuerda, fabula y firma el libro.

Si bien el conjunto aparece dividido en dos partes muy desproporcionadas, pues se componen de 314 y 46 páginas respectivamente, también podríamos parcelarlo en tres épocas, correspondientes –en esencia— a las vivencias del protagonista en Alicante, Madrid y Barcelona. A su vez, esa extensa parte inicial se subdivide en 55 capítulos titulados, excepto los seis primeros que aparecen sin nominar. Y, sin embargo, la fecha clave de toda esta experiencia vital es julio de 1965 (véase, el poema de Gimferrer, “Julio de 1965”) cuando Vicente llega a Barcelona y se encuentra con el resto de los componentes del llamado aquí Grupo de los Seis, unos jóvenes insatisfechos y heterodoxos en su conducta, inquietudes y saberes. Ese año se nos relata centrándose, de manera tan precisa como puntillosa, en dos trimestres y tres meses sueltos, dedicándoles un capítulo independiente a cada uno de ellos (I, 23, 29, 30, 35 y 40), como puede observarse en el índice. Pero, además, el lector aprecia un evidente contraste entre la vida en esas tres ciudades, que tienen que ver con distintas fases de su maduración personal, resaltando sobre todo, respecto a las anteriores, las experiencias que vive en Barcelona. Ana María, por su parte, establece la siguiente comparación entre Madrid (“dicen que tiene siempre una sonrisa profidén”) y Barcelona (“tan seductora, tan bien vestida, a veces saca los dientes y muerde”) (p. 352). Pero, además, aunque la historia privada se centre en unos cinco años, hasta 1969, en el conjunto no se pierde de vista nunca el fondo político de aquella última década del franquismo. Así, por ejemplo, se alude a la manifestación en Madrid, de febrero de 1965, o al encierro en la Facultad, disuelto por los grises a caballo.

La narración empieza siguiendo la cronología vital del protagonista y valiéndose a veces de antiguas fotos, contando los años de Alicante, los ritos familiares y los escolares, las primeras experiencias sexuales, la fascinación por las hermanas Valdés... Pero también rememora los tres veranos decisivos que Vicente pasó en París, entre 1962 y 1964, en los que un chico devoto, incluso lleva cilicio, se convierte en cinéfilo. Hay, sin embargo, dos personajes que destacan en esta etapa: el desterrado doctor Ribas Soberano que salvó a su madre de la muerte; y Camilo José Cela, ante quien su padre lo llevó, en la Alicante en 1962, a que le firmara unos libros. Luego, Vicente lo siguió por la ciudad, asistió a una conferencia e incluso mantuvo dos conversaciones con el escritor. La conferencia de Cela quizá podría desempeñar aquí una función semejante a la que dicta Ortega y Gasset en ‘Tiempo de silencio’. Molina Foix se refiere también en estas páginas a sus padres y a su hermano Juan Antonio, un reconocido experto en cine y literatura fantástica, pero nunca a su hermana mayor, a quien –tras la publicación de la novela- le ha dedicado un sincero y emotivo artículo en forma de carta (“A la hermana perdida”, ‘El País’ Semanal, 3/XII/2017), que bien podría haber formado parte de esta narración, como un capítulo más.

A Madrid, donde ya vive su hermano, llega en 1964 para estudiar Derecho, aunque se muestre mucho más interesado por el cine, por la relación que entabla con los afrancesados de la revista ‘Film Ideal’ (Félix Martialay, Marcelo Arroita-Jáuregui, Juan Cobos, Miguel Sáenz, José Luis Guarner...), y por las actividades de la oposición clandestina, llegando a formar parte de la célula de Atocha del PCE, convertido en Cesáreo. Se trata, por tanto, de un tiempo dedicado a la conspiración y al aprendizaje, a compaginar el conocimiento del surrealismo con el del socialismo, en el que además comienza a ser consciente de su homosexualidad. Y cuando ‘Film Ideal’ se derechizó, Vicente Molina se integra en la redacción de la revista ‘Nuestro cine’, fundada en 1961 y vinculada a la izquierda, junto a Augusto M. Torres y Miguel Marías. Pero para entonces estábamos en el curso 66-67, época en que se cumplían sus amores con la pintora Mari Luz D., casada con un escritor de cuentos del realismo social.

Sus estancias esporádicas en Barcelona, donde se presenta con 18 años, tendrán una gran trascendencia en su vida, por las relaciones que entable con otros jóvenes de su cuerda, hasta acabar abandonando la inopia para en adelante comportarse como un libertino, tal y como el mismo autor ha descrito su transformación. Así, nos cuenta sus amores con el siempre absorbente y melodramático Ramón, quien ya tiene 23 años. Una versión distinta de estos hechos puede leerse en el tercer tomo de sus memorias, ‘Extraño en el paraíso’ (1998), según ha recordado Mainer en una reseña modélica. El caso es que Ramón acabó rompiendo con él por telégrafo, lo que hoy suena antediluviano. A la vez, Gimferrer y Carnero se quedan prendados de Ana María, el primero a su manera, tal y como confiesa: “yo me he enamorado de Ana María aunque en forma un tanto peculiar; ni la quiero ni la deseo; la ‘necesito’ intelectualmente” (p. 204). Ella, por su parte, los quería como amigos, pero los rechazaba en calidad de novios (p. 230). Y, al respecto, no podemos pasar por alto la confesión del joven y siempre atrabiliario Panero: “La sexualidad la veo en sí misma repugnante. Y si pudiera me libraría de ella con mucho gusto” (p. 249).

Además, la llegada a la Universidad supone el descubrimiento del amor, la iniciación sexual, homosexual, y el conocimiento del magisterio cultural, pero también la aspiración de convertirse en buen discípulo de aquellos que saben más que él, pues Molina Foix se presenta como “un provinciano palurdo entre sabios morbosos” (p. 308). Siendo importante la visión del grupo, la amistad que entablan, la rivalidad, los celos que padecen y cierta pedantería, habría que destacar sobre todo las cartas que Ana María, la musa del grupo, le dirige a Vicente, sus intereses e inquietudes, sus visitas al psiquiatra, su fascinación, y más, por Esther Tusquets, para referirse también a “esa porquería infecta que son los sentimientos” (p. 347).

Aunque la historia acabe en 1969, cuando todos los miembros del grupo, menos él, han publicado ya algún libro o están emparejados (Gimferrer con una chica muy guapa —afirma el narrador, con quien quisieron formar un trío, aunque solo a efectos románticos— que se hacía llamar Doctora Mabuse y se las daba de fría y calculadora, pp. 284-290), es difícil sustraerse a lo que será el futuro de cada uno de ellos. Así, en 1970, Molina Foix publicó su primer libro en la todavía Seix Barral de Carlos Barral, una novela titulada ‘Museo provincial de los horrores’, y junto a sus amigos –con la excepción de Terenci, entonces escritor solo en catalán- aparece incluido en la antología de José María Castellet, ‘Nueve novísimos poetas españoles’, formando todos ellos, además de Félix de Azúa (¿por qué no aparece en esta novela, por dónde andaba entonces?), lo que el antólogo llamó la ‘coqueluche’, a quienes Ana María define como “aquellos muchachos ebrios de cine, poesía, verano y juventud” (p. 357).

Hoy, sin embargo, la percepción de estos autores me parece que ha cambiado y es probable que a más de uno le cueste entender la fascinación que sintieron tanto por Ana María como por Leopoldo; frente al atractivo mayor de Terenci para los que hayan tenido la fortuna de tratarlo, mucho más ingenioso y desmesurado, por su simpatía personal y por ser un gran contador de historias. Por otra parte, me temo que Ana María pecaba de optimista cuando en una de sus cartas afirma: “empezamos una generación (...), será la más grande de esa historia-miseria que nos ha precedido”. Pues tanto la anterior, la llamada del ‘mediosiglo’ (Sánchez Ferlosio, Valente, Claudio Rodríguez, Gil de Biedma, Ana María Matute, Caballero Bonald, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé...), quienes sí pusieron en práctica diversas estrategias para alcanzar un cierto poder, como alguno de sus coetáneos, o la posterior generación han dado semejantes o mejores frutos que ellos: Miguel Espinosa, Francisco Umbral, Javier Marías, Luis Mateo Díez, José María Merino, Rafael Chirbes, Cristina Fernández Cubas...

Junto con ‘El abrecartas’ (2006) y ‘El invitado amargo’ (2014), escrita con Luis Cremades, esta obra compone una trilogía que el autor ha tachado de novelas ‘documentales’. Lo que se narra, en suma, como apenas nunca se había hecho, y eso es lo que convierte a este libro en atractivo y singular, es la intrahistoria de un grupo de jóvenes que en los últimos años de la década de los sesenta aspiraban a convertirse en escritores, la amistad que surgió entre ellos, los amores y deseos más o menos satisfechos, las relaciones homosexuales, los celos (¿de ahí lo de ‘novela romántica’, concepto que Ana María utiliza en su última carta, p. 361?), y, cómo no, un cierto histrionismo, mucha pedantería y cierta tendencia al lenguaje ampuloso.

Así, lo que empezó siendo un relato personal, familiar, acaba convirtiéndose en una historia coral de amistad, en Madrid de forma más tímida, y de manera absoluta en Barcelona. No falta ni la autocrítica, ni tampoco humor. Respecto a este último, véase la disputa entre Ramón y Leopoldo (p. 242), la distinción del primero entre lo narrativo, que él cultiva, y el despectivo ‘versiprosa’ de los demás (p. 244); y lo que le espeta a su hermana (p. 246). O todo lo relativo a esa especie de combate por ver quién lleva el abrigo más extravagante, sean los de Vicente, el de Carnaby Street o el negro de conejo (pp. 230 y 324), o incluso el largo tabardo ribeteado de piel de leopardo, sintética, de Panero (pp. 223, 254 y 255).

El gusto por el apodo, como en la novela del XIX, en nuestro Galdós, por ejemplo, recorre todo el libro. Así, Cela llama al joven Vicente “cara de plato”, mientras que sus amigos lo tratan de “cara de pan”, “cara de Luna” (p. 350) o “lo Vicentet” (pp. 151, 307). Gimferrer es, para el narrador, El Crítico 1° o El Poeta Fundador; Ramón Moix es El Crítico 2° o El Novelista Sensacional; Ana María, muy aficionada a motejar a los demás (p. 360) es la Poeta de Prosa delicada, a quien también llaman el Animal, y ella misma se define como “la desdichada de los Cortos Cabellos” (p. 356); Carnero aparece como El Poeta de Gran Estatura y foulard; mientras que a Molina Foix lo conocen como ‘Le petit martien’.

Se trata, en suma, de una narración inteligente, desmitificadora, a menudo irónica y a ratos divertida, un libro imprescindible para entender, en las postrimerías del franquismo, cómo eran algunos jóvenes que aspiraban a convertirse en grandes escritores.

P.S. 1. La publicación del libro ha generado un hecho más que curioso, y es que uno de sus protagonistas, Guillermo Carnero, lo ha reseñado en la revista ‘Mercurio’ (núm. 195, noviembre del 2017).

P.S. 2. Creo que se han colado dos errores que, de ser ciertos, podrían corregirse en una próxima edición: en 1966, Juan Luis Panero no había publicado todavía ‘A través del tiempo’, su primer libro, que data de 1968 (p. 226). Y el Premio Gabriel Miró no es de novela, sino de cuento (p. 258).

Fernando Valls
es crítico literario y profesor de Literatura.

2018/01/31

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ESCUELA DE BARCELONA: RETRATO DEL ARTISTA CACHORRO

Escuela de Barcelona: Retrato del artista cachorro.
Ricardo Dudda | Letras Libres, 2018-01-31

https://letraslibres.com/revista/escuela-de-barcelona-retrato-del-artista-cachorro/ 

Molina Foix, Vicente (2017). El joven sin alma. Novela romántica. Barcelona: Anagrama.

En su poema “Julio de 1965”, incluido en ‘Arde el mar’, ganador del Premio Nacional de Poesía en 1966, Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) escribe con entusiasmo: “Estáis aquí. Vivimos. [...] Luz y tiempo inventando/ en el aire mi sitio./ Aquí tú. El sol crepita./ ¿Empieza el tiempo? Existo. [...] ¿Por qué yo? Me deslumbran/ focos, música, un circo./ Seré. Resida en mí/ la verdad de lo vivido.” Y termina: “Si vivo aún, ¿por qué/ nada al cuerpo retiene? Qué verdad./ Subo, subo. Aire: me perteneces.”

En ‘El joven sin alma’, Vicente Molina Foix recibe de Gimferrer este poema adjunto en una carta-baúl, como llamaba el grupo de amigos de la novela las cartas que se enviaban y que incluían recortes de prensa, relatos, poemas, reseñas e incluso deberes. En ella, Gimferrer le dice a Molina Foix: “Estoy eufórico como nunca en mi vida, emprendedor, optimista, generoso, inspirado. Os lo debo a vosotros. A los tres por igual.” Esos tres son Vicente, Ramón (Terenci) Moix y su hermana Ana María. A la pandilla se unirían posteriormente Leopoldo María Panero y Guillermo Carnero. Forman un grupo de intelectuales precoces y melancólicos, sentimentales y ligeramente apolíticos, afrancesados y cinéfilos, que sacudieron la poesía y la literatura de los años sesenta y setenta. En la mítica antología de 1970 ‘Nueve novísimos poetas españoles’, Josep Maria Castellet los incluye a todos ellos, junto a Félix de Azúa, en el grupo de los jóvenes, influidos por la contracultura. Pronto se convirtieron en la élite cultural del país.

‘El joven sin alma’ es el retrato, en formato de novela “documental”, como llama Molina Foix a sus novelas “reales”, de este grupo. Es una autobiografía sentimental fetichista, que busca más la relevancia emocional que el rigor histórico. Está construida a partir de cartas, fragmentos de obras y referencias artísticas: se mencionan cineastas, muchos cineastas, como Losey, Antonioni, Kurosawa, Godard, Visconti, y autores como Duras, Eliot, Pavese, James, Shakespeare, los clásicos griegos…

El cine es la mayor obsesión de los protagonistas, salvo quizá para Ana María Moix, y es lo que les acaba uniendo. El joven Molina Foix leía de adolescente la revista cahierista ‘Film Ideal’, que le traía su hermano de Madrid a Alicante, y antes de comenzar la carrera en la Complutense envía artículos que le publican. Tras unos coqueteos con el marxismo, inevitables en la intelectualidad universitaria antifranquista, y tras descubrir que lo suyo no es la militancia política, acaba formando parte del grupo de “marcianos” y “disidentes” de la ortodoxia marxista en la crítica cinematográfica. Este grupo informal combina una vocación vanguardista con una concepción que defiende en cierto modo el arte por el arte (un poco siguiendo la idea de Oscar Wilde, a quien admiraban, de que el arte no sirve para nada, o al menos nada práctico). En este grupo están sus dos críticos favoritos de la revista: los barceloneses Pere Gimferrer y Terenci Moix, todavía Ramón.

En el verano de 1965, Vicente visita Barcelona y comienza una relación amorosa con Terenci Moix, cinco años mayor y mucho más entregado a la relación que él. Las cartas de Moix que reproduce Molina Foix son obsesivas, resentidas, llenas de pasión y una ira de la que luego se arrepiente; las respuestas del autor y protagonista son frías y distantes. Moix lo medio perdona diciendo que es aún demasiado joven y todavía no sabe gestionar sus emociones. Pero el reproche le lleva a una reflexión sobre su capacidad de amar: piensa que quizá no tiene alma. Molina Foix va creciendo como crítico, viaja al festival de Venecia y comienza a escribir lo que serían sus poemas y novelas: parece que le importa más su carrera que su romance, algo que su pareja no le sabe perdonar.

‘El joven sin alma’ es una novela sobre la juventud, pero comienza con la infancia proustiana del autor. Admito mi impaciencia por llegar a la parte de la universidad, pero su infancia y sus inicios como escritor (conoce a Cela de adolescente en la presentación de uno de sus libros en Alicante, y fantasea con cenar con él en un hotel de lujo y luego darle clases de baile), su descubrimiento discreto de la homosexualidad, sus viajes precoces a París con un cilicio para no sucumbir a las tentaciones libertinas de los franceses (‘spoiler’: sucumbe con ‘Vivir su vida’ y se convierte en un gran fan de Godard) son fascinantes. Pero no lo son tanto como el romance con Terenci o la relación delirante con Leopoldo María Panero. Y quizá no hay nada más fascinante en esta obra que su capítulo final, compuesto exclusivamente de cartas de Ana María Moix al autor. En ellas describe sus depresiones, sus miedos pero también su pasión por la cultura y el arte, su alegría por la amistad, el aprecio sincero hacia Molina Foix, a quien presiona para que lea y escriba y no se desanime. La obra termina con ella, y hay uno de los fragmentos que define el ‘rise and fall’ de estos novísimos: “Llevará razón, una vez más, Gil de Biedma cuando dice en ‘Infame turba’ que el sentimiento de grupo es cosa juvenil, y es entonces cuando se vive la literatura en pandilla. Después el sentimiento desaparece, y solo queda recelo o una amistad que se irá haciendo difusa.”

El tono de la novela es crepuscular, melancólico. El grupo no dura toda la vida. Molina Foix se pasea por trasteros, revisa cajas y baúles y carpetas para hacer la crónica. Es una obra endogámica, porque narra solo lo que ocurre dentro del grupo, y por eso termina a principios de los setenta, cuando cada uno toma su camino. Pero es también una especie de tratado en defensa de la alta cultura (a veces recuerda a las obras de Semprún, repletas de referencias y donde un poema de Verlaine o Rimbaud sirve como hilo conductor; ambos autores comparten la misma vocación de estilista y narran un Madrid similar), y en cierto modo puede funcionar como una guía para el futuro novelista o poeta, para alcanzar “el estado ideal del joven artista”.

2009/06/02

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | A LA MEMORIA DEL GRAN POETA ULLÁN

A la memoria del gran poeta Ullán.
Miguel Cancio | Periodista Digital, 2009-06-02

https://www.periodistadigital.com/politica/opinion/20090602/miguel-cancio-memoria-poeta-ullan-noticia-689403070825/
Publicado también como:
Miguel Cancio | Galicia Digital, 2009-06-04

https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.3550.php 

En Vegadeo (Asturias), en los años 60 no se veía la televisión y escuchábamos la radio para seguir el fútbol, el ciclismo y la música. También escuchábamos, a partir de las 23 hs., la radio pública francesa en español (le llamábamos Radio París), para seguir el Tour de Francia y las noticias sobre España durante la dictadura franquista. Lo que seguíamos, asimismo, en la BBC en español.

En Radio París, en el apartado cultural, había una voz poderosa tanto en el continente como en el contenido, una gran personalidad, la del joven español José Miguel Ullán.

Ullán nació, en 1944, en el pueblo de unos 1000 habitantes de Villarino de los Aires (Salamanca, del partido judicial de Vitigudino, de donde era Santiago Martín El Viti); de esos aires reales, simbólicos e imaginarios que tanto lo alimentaron. Octavio Paz: “¿Palabras? sí, de aire/ y en el aire perdidas./ Déjame que me pierda entre palabras/ déjame ser el aire en unos labios/ un soplo vagabundo sin contornos/ breve aroma que el aire desvanece./ También la luz en sí misma se pierde.”

Ullán se fue a París para formarse, a los 22 años y donde estuvo una temporada antes de volver a España. Falleció en Madrid, el domingo 24 de mayo 2009, víctima de una grave enfermedad.

Junto a Ullán, en Radio París, había otros colaboradores que después serían grandes figuras, el inigualable y simpático escritor cubano Severo Sarduy con su maravilloso universo estrellado (Todas nuestras pasiones reflejan las estrellas), el peruano Mario Vargas Llosa, el colombiano García Márquez y otros. Aquello era una fiesta de arte, de la palabra y donde Ullán brillaba con luz propia. Si bien, en aquella época, se le daba preferencia a la política.

Después, pasado el tiempo, volví a encontrar a Ullán en el excelente suplemento Culturas de Diario 16 que él animó ¡y cómo!, y en la radio, en Radio Tres (la que, después, liquidarían los del cambiazo), en Radio Nacional de España y con Los Perdularios de Carlos Herrera en la Cope donde llevó a cabo unas colaboraciones prodigiosas e implacables.

En la radio llegó a retransmitir, como solo él sabía hacerlo, uno de los festivales de la canción de Eurovisión. Recuerdo una sensacional entrevista (en lo que era muy bueno) que le hizo a Folledo en Radio Nacional donde el gran boxeador español (ahora el boxeo esta vetado en España por la llamada corrección política. Lo que Musil llamaba los ‘fetiches de la época’), le preguntara lo que le preguntara, le respondía, José Miguel, tú sabes, que lo que yo quería era meter el churro en el hormiguero. Y que decir de sus colaboraciones con El Fary en televisión.

En el diario El País su critica triunfó de forma espectacular con sus redondos artículos sobre la copla, los boleros (Elvira Ríos y Toña la Negra cantando al Flaco de Oro: Arráncame la vida), el Méjico bravo a lo Paquita la del Barrio pero también el más sofisticado, sobre la mejor cultura popular, ese fuego arrasador que viene de abajo, esos haikus bizarros a los que él les daba la fuerza y el arte que en realidad tienen.

Su triunfo en El País fue tan grande, generó tantas envidias en esta España donde la principal mano invisible es la envidia y donde lo políticamente correcto arrasa, que Juan Luis Cebrián, el director de informativos de la TVE franquista con Arias Navarro, El Comisario PRISOE de la Real Academia, lo liquidó y desde Santiago de Compostela monté una campaña de solidaridad con firmas para denunciar que fuera apartado de dicho diario madrileño (de cuya empresa madre soy pequeño accionista desde hace años) uno de los críticos, una de las plumas más brillantes y originales de España, que además tocaba todos los palos y sabía llegar, como solo hacen los más grandes, a lo más popular pero sin perder el empaque, la fuerza, el resplandor del verdadero arte.

Fue un gran poeta polisémico, polimorfo y polifónico, siempre riguroso y exigente, con todo tipo de signos, códigos, símbolos, formas, sabores, representaciones e imaginarios. Fue un verdadero crítico, artista y promotor, descubridor del arte allí donde estuviera, en lo más alto y en lo más bajo, en lo más sublime y abyecto; pero siempre dejando una última pregunta, un último guiño, pues, el arte como la verdad no se alcanza todo ni nunca y, en cualquier caso, también hay que saber reírse del arte y sobre todo de los artistas empezando por reírse de uno mismo.

En la Universidad de Santiago de Compostela, a donde volví tras ampliar estudios de sociología en París (donde estudié con Bourdieu, Debeauvais, de Gaudemar, Herpin y Passeron, y donde asistí a cursos y conferencias de, entre otros, Althusser, Aron, Badiou, Beaud, Barthes, Casamayor, Castel, Castells, Chatelet, Chomsky, Foucault, Deleuze, Jankélévitch, K. S. Karol, Lapassade, Löwy, Macciocchi, Merlin, Poulantzas, Rebérioux, Rossanda, Touraine, Veron, Wallraff) puse en marcha ciclos de conferencias-coloquios, ponencias y debates con el fin de vincular activamente la universidad con los problemas próximos y lejanos, con el pensamiento crítico riguroso que no se deja recuperar; con el fin de que los estudiantes y el público en general pudiesen discutir con pensadores críticos, con expertos, investigadores, emprendedores, profesionales, responsables públicos y privados, con artistas, con creadores, con representantes de diferentes movimientos sociales, etc. Gracias, especialmente, a decanos como Suárez Llanos, pude invitar a importantes figuras, a expertos gallegos, españoles y de otros países.

Entre ellos, recuerdo a José Miguel Ullán por la conferencia que dio sobre eso que llamamos arte, cultura y el papel del periodista. Después lo llevaría a ver el pequeño Versalles gallego, el Pazo de Oca con su lago y jardines, a tomar el pulpo y la empanada de Galicia, a fotografiar el paisaje, paisanaje y animalario gallegos (incluidas las gallinas y que después sacó en El País), pues, venía con un fotógrafo.

A partir de ahí, mantuve contactos con él y le seguí la pista. Su importante recuperación de la gran filosofa española María Zambrano, su magnífica obra (hace poco que se publicó su poesía completa en el libro ‘Ondulaciones’; antes se había publicado ‘Ardicia’) y colaboraciones con museos y diversos creadores, su constante presencia en Méjico lindo y querido, la continuación de su excelente obra poética-grafo-estética, la denuncia, que me encantó y apoyé muy activamente, de la persecución a los homosexuales por la tiranía comunista totalitaria cubana (Ullán fue implacable con la Nova Trova Cubana, con el arte y los artistas cómplices, colaboracionistas que le vienen sirviendo a la fusiladora, brutalizadora, corrupta y profundamente degradadora tiranía cubana para dar gato por liebre y que algunos, por intereses varios y en bastantes casos despreciables, siguen apoyando y legitimando. Fue una pena que no fuese lo suficientemente crítico con la izquierda española, incluida la intelectual, artística y cultural, tan promotora y/o legitimadora del juego sucio y que le viene haciendo el juego al régimen totalitario comunista cubano y a otros regímenes, grupos y fuerzas de uno y otro color que juegan sucio, que violan muy gravemente los derechos humanos, especialmente de las mujeres, los homosexuales, los creadores libres, etc.).

Para decirlo con sus palabras, José Miguel Ullán supo atizar las palabras que provocan el estallido de la verdad del arte allí donde esté. Lo que mostró con guasa, maestría, estilo propio y brillantez.

Descanse en paz y nos queda su arte, su gracia, su buena poesía, su corrosiva ironía.

2009/05/25

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | JOSÉ-MIGUEL ULLÁN, POETA

José-Miguel Ullán, poeta.
Autor de una obra radical, inteligente y disconforme.
Juan Cruz | El País, 2009-05-25
https://elpais.com/diario/2009/05/25/necrologicas/1243202401_850215.html 

Es una devastación. El viernes fue Rafael Conte, el sábado José-Miguel Ullán. Los juntó París, una pasión para ambos; y los ha juntado la horrible casualidad de la muerte. El sábado incineraron a Conte, el mismo día por la noche, murió José-Miguel Ullán, un poeta radical, inteligente y disconforme, cuya obra exigente se hizo (como hicieron sus obras Augusto Monterroso o Juan Rulfo) tachando; Ullán fue disconforme con todos los tópicos de la escritura, y cuando él se sentía presa de su propia convención, que nacía siempre de una ruptura, también se tachaba a sí mismo.

París no sólo fue para Ullán, que había nacido en Villarino de los Aires (Salamanca) en 1944, un destino literario, sino un refugio; cuando le tocó hacer el cuartel, en pleno franquismo duro, se fue a Francia, y allí se mantuvo; escribió poemas cada vez más exigentes, hizo un periodismo igualmente radical, descubrió a gente como Marguerite Duras o Julio Cortázar, o Severo Sarduy, u Octavio Paz, y puso en pie una corresponsalía insólita, para ‘El Norte de Castilla’ de su amigo Miguel Delibes, y para ‘El Día de Tenerife’, y para ‘Triunfo’ y para ‘Destino’.

En los tiempos de mayor penuria, las autoridades francesas le exigían que demostrara que vivía del dinero español, y que recibía estipendios, e iba viviendo. Era un periodista ejemplar: puntual, exacto, tuvo desde siempre la exigencia de la calidad, y aunque mantuvo (tanto en la prosa como en la poesía) aquella obligación de romperse la mano antes de publicar un tópico, consiguió una escritura muy fértil para sus lectores, espléndidamente informada, más informada que la de nadie en aquellos tiempos de penoso, o esforzado, periodismo cultural.

Su trabajo principal fue en la Radiotelevisión Francesa, en la época de Ramón Chao, Severo Sarduy, Montxo Goicoetxea, y Emilio Sánchez-Ortiz, entre otros; consiguió en ese tiempo un clima raro en París. Él tenía, por su naturaleza inteligente, ensimismada a veces, pero discursiva otras, el aire de un líder; no pasaba una; si él mismo se tachaba, los demás sabían que tampoco se iba a comprometer en la aprobación de cualquier texto. Sus años de París acabaron cuando Franco acabó, y él regresó a España, a cumplir, en Tenerife, con el cuartel que le había quedado pendiente. Y fue, en 1976, un soldado tardío; él, que amaba hacer ‘happenings’ poéticos (hizo uno muy célebre en México, en 1973, en el homenaje del exilio y del exilio interior a León Felipe), tomó ese periodo extraño de su vida (un veterano recluta) como una de las paradojas de su vida: un tipo de Villarino, el pueblo que tanto amó, y que tan enraizado está en el aire de sus poemas, trasplantado de París a Tenerife en una huida circular de lo que significaba para él la España de Franco, que aún coleaba.

Su poesía siguió marcando como el eco de una tachadura, como una voluntad ética que nacía de la estética, de una asombrosa esencialidad. Hay un verso que anoche manejaban Manuel Ferro, su compañero de hace más de treinta años, y su esposo desde 2007, su hija Eva (Alba es su otra hija, es la madre de su nieto Alejandro) y sus amigos los poetas Miguel Casado y Olvido García Valdés; querían unas palabras para el epitafio de José-Miguel, y entre todos coligieron que debía ser unos versos que ellos se sabían de memoria, como un eco que resume la biografía y la verdad ética de la poesía de Ullán: "Vive en verdad por los adioses anda troncha los lazos que al abismo te unen urde el borrón y cuenta nueva diles que no hay más raza que el azar que no hay más patria que el dolor que todo/ que todo es frágil y la muerte incluso".

Así, sin puntos, esa poesía para respirar fuera de patrias y de alambres, hecha sin otra frontera que lo que el sueño le iba dictando, y también su poderosa inteligencia de síntesis poética.

Con una poesía así, sintética, desconfiada de la grandilocuencia, transida de la sequedad translúcida de Samuel Beckett y de la voluntad cultural, de referencias, de Octavio Paz, uno pensaría que Ullán era un contemplativo de la raíz histórica de la poesía, un poeta quieto. Y no. Fue un activista cultural. Lo fue en París, lo iba a ser en España. Con Manuel Ferro creó una editorial, organizó y comisarió exposiciones (el arte latinoamericano fue objeto de su deseo más íntimo de explorador del mundo), y con Manuel también fue un editor exquisito, de nuevo radical en sus gustos y en sus formulaciones, tanto éticas como estéticas. Aplicó esa pasión editorial a sus propios libros, que en muchos casos (incluida la edición de su poesía completa, ‘Ondulaciones’, publicada por Galaxia Gutenberg, prologada por Miguel Casado) parecen objetos que él concebía para que la letra se prolongara en el dibujo e incluso en el silencio de los blancos.

Y fue periodista, otra vez radical. Los que convivimos con él en el largo tiempo que escribió para El País sabíamos de la pulcritud revolucionaria de sus textos; escribió de poesía y de variedades; puso en pie el pop español de la posguerra, redescubrió a Miguel de Molina, y por esa vía reconstruyó un periodo de España al que él le dio la dignidad propia de la memoria y de la poesía.

Y entrevistó. Para la radio, para la televisión, para la prensa. Trabajó con nosotros, y también para ‘Cambio’ y ‘Diario 16’, y para ‘Abc’. Era un entrevistador implacable; no quería de los entrevistados las palabras; su voluntad era trasladar al papel lo más inasible de la mirada. Es decir, era un poeta que jamás cejó en su empeño de convertir la vida, también, en una especie de cofre multicolor en el que todo fuera equivalente a su manera de concebir la escritura: como una tachadura pero también como un monumento. Exquisito, pequeño, exclusivo, pero un monumento puesto, acaso, como un tesoro hallado en Villarino.

No hay más patria que el dolor. Extraña esta devastación. Dijo el sábado Olvido García Valdés, su amiga: "Era una persona excepcional". Lo era.

2002/02/01

LIBROS | Gutiérrez Álvarez, Pepe | Memorias de un bolchevique andaluz

Gutiérrez Álvarez, Pepe (2002) [02-01]. Memorias de un bolchevique andaluz. Vilassar de Dalt, Barcelona: El Viejo Topo.


[.es] Estas son las memorias de un revolucionario desconocido, de un hijo de la segunda mitad del XX procedente de un pueblo andaluz que nació de nuevo en Barcelona, en l'Hospitalet del urbanismo salvaje. Se hizo hombre trabajando a destajo, estudiando en las escuelas nocturnas, viendo cine y descubriendo el mundo de los libros... En busca de la República, conoció la CNT y el POUM y se inició en la aventura militante desde las nuevas izquierdas. En el 68 cruza la frontera, y en París formará parte de la “promoción Krivine”, que estaba renovando la tradición trotskysta. De regreso, asistirá al furor y a las crisis de la primera LCR. Ocupará cargos, pero los combina con el activismo vecinal y cultural. Vive la Transición como una ruptura con la República. Forma parte de la izquierda derrotada que ve cómo se cierran las asociaciones de vecinos, desaparecen ramas sindicales, cierran editoriales, fracasan proyectos culturales, y cómo las mentiras del franquismo dan lugar a otra historia oficial que acabará olvidando la historia social y militante... En los ochenta desarrolla una intensa labor de divulgación cultural, a contracorriente. Los noventa son de crisis abierta. La contrarrevolución conservadora global se combina con el desplome local de la LCR, que coincide con una traumática separación sentimental, y en consecuencia con una crisis personal en la que todo es puesto en cuestión. Estas memorias están concebidas como un intento de explicar un tiempo y una generación. Un tiempo de ilusiones y derrotas, y una generación que creyó posible la revolución.

1993/12/22

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CONMOCIÓN ENTRE LA INTELECTUALIDAD CUBANA POR LA MUERTE DE JOSÉ RODRÍGUEZ FEO

Conmoción entre los intelectuales cubanos por la muerte de José Rodríguez Feo.
Mauricio Vicent | El País, 1993-12-22

https://elpais.com/diario/1993/12/23/cultura/756601203_850215.html

El intelectual cubano José Rodríguez Feo murió el miércoles en La Habana a los 73 años tras una larga enfermedad. La muerte de Rodríguez Feo, quien era considerado como el verdadero mecenas de la cultura cubana por su apoyo a los principales poetas y escritores desde mediados de los años cuarenta, causó gran conmoción en los círculos intelectuales de La Habana. "Ha muerto el último mecenas. Con él concluye uno de los esfuerzos mayores por universalizar la cultura cubana", declaró el poeta Pablo Armando Fernández tras conocer la noticia de su muerte.

José Rodríguez Feo nació en La Habana en 1920 y estudió en la Universidad de Harvard (EE UU) donde se graduó en Literatura e Historia norteamericana. Amigo personal del escritor cubano José Lezama Lima, fundó junto a él la revista ‘Orígenes’ en 1944, uno de los proyectos literarios más ambiciosos de América Latina, que contó con las colaboraciones de Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, y el escritor norteamericano Wallace Stevens, entre otras muchas figuras de la época.

1993/01/12

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | LA GENERACIÓN PERDIDA A CAUSA DEL SIDA

La dura lista de los artistas muertos.
El País, 1993-01-12

https://elpais.com/diario/1993/01/13/cultura/726879607_850215.html 

No sólo en el mundo de la danza, sino en el de cada una de las ramas de la cultura la devastación del sida continúa. La revista norteamericana ‘Newsweek’ incluye esta semana un amplio reportaje titulado ‘Una generación perdida’, y dice que si todas las muertes son irreemplazables la muerte de los artistas deja un vacío cuyo eco se escucha en el círculo de los seres queridos.

Entre los escritores muertos víctimas del sida figuran el filósofo Michel Foucault, en 1984 a los 57 años; Reinaldo Arenas, en 1990 a los 47 años, novelista cubano en el exilio; Bruce Chatwin, en 1989 a los 48 años, autor de ‘Colina negra’, y Hervé Guibert, en 1991 a los 36 años.

Entre los actores, han muerto Rock Hudson, en 1985 a los 59 años; Brad Davis, en 1991 a los 41 años, protagonista de ‘El expreso de medianoche’; Denholm Elliott, en 1992 a los 70 años, actor en ‘Una habitación con vistas’; Anthony Perkins, en 1992 a los 60 años, protagonista en ‘Psicosis’; Tony Richardson, en 1991 a los 63 años, autor de ‘Tom Jones’; Cookie Mueller, en 1989 a los 40 años, actriz en la película de John Waters ‘Pink Flamingoes’, y John C. Holmes, en 1988 a los 43 años, actor de más de 1.000 filmes de cine porno.

Músicos
También han fallecido músicos y artistas del espectáculo como Howard Ashman, en 1991 a los 40 años, ganador del Oscar por las canciones de ‘La sirenita’ y ‘La bella y la bestia’; Warren Casey, en 1988 a los 53 años, coautor del musical ‘Grease’; Paul Jacobs, en 1983 a los 53 años, pianista de la orquesta de Nueva York; Liberace, en 1987 a los 67 años, estrella del espectáculo; Freddie Mercury, en 1991 a los 45 años, líder del grupo Queen; Larry Kert, en 1991 a los 60 años, cantante y actor, que caracterizó a Tony en ‘West side story’, y Ricky Wilson, en 1985 a los 32 años, guitarrista de la banda B-52.

Otras víctimas del sida han sido, en el mundo del arte, Keith Haring, en 1990 a los 31 años, y el fotógrafo Robert Mapplethorpe, en 1989 a los 42 años. En el mundo de la arquitectura murió Alan Buchsbaum, en 1987 a los 51 años. En el campo de la moda murieron la modelo Tina Chow, en 1992 a los 41 años, y el diseñador Perry Ellis, en 1986 a los 46 años.

También han muerto de sida los españoles Jaime Gil de Biedma, en 1990 a los 60 años, poeta; el escenógrafo Fabià Puigcerver, en 1991 a los 53 años, y el director de fotografía Néstor Almendros, en 1992 a los 61 años.

1983/03/13

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | HART ASEGURA QUE CUBA SIEMPRE PLANTEARÁ EN OCCIDENTE SU ACTITUD CULTURAL Y POLÍTICA PORQUE PERTENECE A ESTE MUNDO

Hart asegura que Cuba siempre planteará en Occidente su actitud cultural y política porque pertenece a este mundo.
El ministro de Cultura del Gobierno de Castro inicia una visita a España.
Juan Cruz | El País, 1983-03-13
https://elpais.com/diario/1983/03/14/cultura/416444402_850215.html 

Armando Hart, ministro cubano de Cultura, de 53 años, una de las figuras más poderosas del régimen de Fidel Castro, comenzó ayer en Sevilla una visita a España. En Sevilla, el ministro, un hombre alto y serio, de verbo contundente y ademanes ajustados y recios, visitó el Archivo de Indias y el Museo de Bellas Artes, acompañado por las autoridades andaluzas. En el Prado inaugurará hoy la exposición ‘Pintura cubana y española y litografías y grabados cubanos del siglo XIX’. También en Madrid, en el Museo de Arte Contemporáneo, abrirá la muestra ‘Siete artistas cubanos contemporáneos’. Hart hablará con su colega español, Javier Solana, de la conmemoración del descubrimiento de América, en la que Cuba quiere prestar toda su colaboración. Hart cree que España es el país europeo mejor equipado para conseguir un entendimiento de los países desarrollados con el Tercer Mundo y advierte a la alta burguesía occidental que Cuba planteará siempre en Occidente, porque no pertenece a otro mundo, su actitud cultural y política.

Pregunta: Usted es una persona que siempre ha estado, en distintas especialidades, en el poder en Cuba, y fue uno de los fundadores del movimiento que dio origen a la revolución triunfante. Nunca ha habido una ausencia suya de las áreas del poder emanado de esa revolución. ¿Cuál es hoy el ámbito de su poder en Cuba?
Respuesta: Nosotros ejercemos el Ministerio de Cultura. Yo creo que más importante que establecer el ámbito de mi poder es contar cómo surgió el Ministerio de Cultura, que nació en 1976 [como en España]. En 1961, Fidel en un encuentro con intelectuales, Fidel pronunció un célebre discurso titulado ‘Palabras a los intelectuales’. Este documento se considera el documento inicial básico de la política cultural cubana.

Aunque la política cultural estaba diseñada por Fidel, existían varios organismos que aplicaban esa política cultural. En 1976 se comprendió que era necesario coordinar todos esos organismos en uno y crear el Ministerio de Cultura.

Mucho se ha dicho sobre si el Ministerio de Cultura ha sustituido a los artistas. Nosotros no hemos sustituido a los artistas. Hacemos una diferenciación entre el trabajo del departamento como organismo que atiende el sistema de empresas de entidades culturales y la creación artística. Lo que hemos hecho es sustituir a los dueños y en algunos casos crear otras empresas. Hemos querido crear un clima cultural en el país. Un aspecto esencial de la política cultural es no confundir la misión de los funcionarios con las de los artistas.

Los problemas de la construcción y el desarrollo del socialismo no se resuelven exclusivamente como problemas estéticos; no lo son. Son problemas sociopolíticos, socioculturales, socioeconómicos. Nosotros creemos que con la participación del pueblo en la actividad artística se puede llegar a crear un ambiente cultural que le de carácter socialista y popular al movimiento artístico, sobre todo si se tiene en cuenta la necesidad de formar un ambiente de libertad creadora en el país. Y este ambiente de libertad creadora se logra presentando diversas opciones. Para ello exigimos a los dirigentes del Ministerio de Cultura y a nosotros mismos que no puedan ellos expresar sus gustos artísticos.

P.: ¿Toda esa presencia tan abundante del Ministerio de Cultura cubano no resulta demasiado atosigante para la creación artística y la limita porque la dirige?
R.: Eso depende de quiénes y con qué conceptos se dirija el trabajo del Estado en la cultura. Es un peligro que puede ocurrir. Si nosotros tuviéramos un concepto burocrático de tratar de imponer las formas artísticas y de tratar de imponerles a las instituciones escolares y universitarias todas nuestras formas artísticas y pareceres individuales, ese peligro existiría. Nosotros pensamos que en este sentido el aparato del Estado lo que hace es impulsar, coordinar, alentar.

P.: Pero, ¿ese aliento no indica una dirección?
R.: Ese aliento indica un aliento, una posibilidad de mayores opciones. Se ha acusado a nuestro Estado independiente y socialista de crear un poderoso aparato burocrático. Nosotros no hemos sustituido a los artistas, sino el viejo aparato burocrático que tenían las empresas. Invito a reflexionar acerca del aparato burocrático y tecnocrático que hay en las grandes empresas transnacionales de la información, que están condicionando el desarrollo cultural de los países. Quizá usted tiene la pregunta por ahí: el caso mismo de las conformaciones de la información sobre la noticia cultural y en concreto con respecto a los casos de las personas que abandonan el país. Las transnacionales de la información están creando una imagen deformada de la cultura en nuestro país. No digo que no haya periodistas, periódicos democráticos en los países capitalistas, pero el gran consorcio de la información dominado por los norteamericanos está ejerciendo una tiranía cultural sobre numerosos países de Occidente. Hablando de los llamados casos de disidentes: algunas de las personas que han abandonado el país como contrarios a la Revolución, venían de fuerzas que se decían de izquierdas. No eran hombres proclamados inicialmente de derechas. Nosotros podemos respetar a una persona que sea de derechas y consecuente con tales ideas, porque hay personas de derechas que son honestas y creen profundamente en sus ideas, contradictorias con las nuestras. Pero estas personas que han salido del país, que son una minoría, y que se decían de izquierdas, hay que considerarlos como desertores de una idea: vivieron en el país durante muchos años, algunos de ellos dirigieron organizaciones culturales, incluso, y luego desertan. Quiere decir esto que se trata de una capa de traidores. Yo hago un reto: ¿qué persona de esta escala intelectual abandonó el país: Alejo Carpentier, Juan Marinero, Fernando Ortiz, Lezama Lima...?

P.: Pero a Lezama Lima ustedes lo tuvieron marginado y aislado...
R.: Nosotros no hemos tenido marginado a Lezama Lima. En Cuba en la casa donde vivió, hay una institución que lleva su hombre. Sus obras fueron publicadas en Cuba. Algunas personas que han regado por Europa que nosotros teníamos marginado a Lezama Lima, al principio de la Revolución editaban una revista literaria que tuvo aspectos positivos y que tuvo aspectos extremistas. Yo le puedo enseñar artículos injuriosos contra Lezama de algunas de esas personas.

P.: Cuando usted habla de los desertores, de los traidores, ¿está excluyendo la posibilidad de que ustedes hayan cometido errores que a lo mejor han provocado tales deserciones?
R.: No hay gobernante que no se haya equivocado. Hay que preguntarse si los errores son parte sustancial de las ideas o si los errores son parte de los hombres. Debemos haber cometido errores. Pienso que pocos gobernantes en el mundo han tenido el valor que tuvo el compañero Fidel Castro de proclamar públicamente algunos de los errores que se han cometido. No hemos cometido ningún error estratégico.

P.: ¿El planteamiento del caso Padilla no fue un error estratégico?

R.: Yo le digo a usted que no hemos cometido ningún error estratégico.

P.: Pero la gente que entonces estaba interesada, apoyando el proceso cubano, se dividió dramáticamente cuando se planteó ese caso célebre, y eso afectó a la imagen cultural de Cuba...
R.: Porque se hizo mucha propaganda alrededor del caso Padilla. Se hizo mucha divulgación alrededor de todo eso. Se hipertrofiaron las cosas. Es que Padilla entró en contradicción consigo mismo. Fue un vacilante. Unas veces dijo una cosa y otras veces dijo otra. Padilla está ahí; se le dejó salir del país; estuvo en Cuba trabajando, en libertad. La esposa salió de Cuba.

Pero, partamos del supuesto de que hemos cometido algunos errores específicos. Se habla de un caso, de dos casos, de tres casos, ¿y por qué no hablar de millones de casos? En Cuba, antes de la Revolución se editaba un millón de libros al año. Después de la Revolución se están editando al año alrededor de cincuenta millones de libros. ¿Los problemas del arte se deciden por los escándalos publicitarios alrededor de una o dos personas o se deciden por el número de bibliotecas que haya en un país? ¿Qué ha ocurrido con la cultura de la alta burguesía en Europa? Yo pienso que ha descendido de Balzac, al que tanto admiraba Karl Marx, a Armando Valladares. Y le voy a hablar del caso Valladares.

P.: Adelante.
R.: Lo analizo como problema sociológico. Hemos hablado de otras personas que no son grandes talentos, pero que son artistas. Le puedo decir que cuando se utiliza a un terrorista (Valladares fue condenado por sabotaje contrarrevolucionario), el hecho de que un tipo diga la mentira de que estaba paralítico en la cárcel: la utilización de la mentira y los escándalos publicitarios no fue la base de la creación de la cultura de Occidente. A nosotros se nos dice (lo dijo Reagan el otro día) que debemos volver a Occidente, y yo digo que no podemos volver adonde estamos: nosotros estamos en Occidente y la discusión cultural, política la planteamos en Occidente. Que lo sepa la ultraderecha europea, que utilizando estos escándalos trata de ocultar el movimiento cultural que se gesta en los países que han escogido la vía independiente y ocultar que en Occidente no disienten uno, dos o tres, sino que disiente lo esencial del movimiento intelectual.

P.: ¿Usted no cree que el proceso revolucionario y la consolidación de una cultura revolucionaria en Cuba están ya tan implantados que haría posible que coexistieran las personas que usted llama disidentes, o al menos sus obras, con aquellos intelectuales integrados en la Cuba revolucionaria? ¿Estarían ustedes dispuestos a que el país se abra al regreso de esa gente, a que exprese sus ideas allí?
R.: La Revolución está tan avanzada que ya el pueblo no le hace caso a esas cosas. Estamos hablando de nombres, figuras y personas que el pueblo de Cuba no conoce.

P.: No los conoce porque no les ha sido posible...
R.: No los conoce porque la historia los ha dejado atrás. Esa gente existe solamente en alguna Prensa en la que inciden los medios publicitarios de la alta burguesía.

P.: ¿Qué actualidad tiene en Cuba aquella frase de Fidel Castro, en sus ‘Palabras a los intelectuales’, según la cual dentro de la Revolución los artistas, revolucionarios o no, tenían todos los derechos, y fuera de la Revolución, ninguno? ¿Qué alcance tiene el concepto libertad de expresión, que en España tiene tanta resonancia?
R.: Nosotros, en nuestro lenguaje, no identificamos libertad de expresión con libertad de empresa. Son conceptos diferentes. En Cuba los dirigentes de los sindicatos obreros, los estudiantes, las asambleas de obreros, tienen libertad de expresión y muchas veces atacan al Gobierno. El otro día fui a una samablea estudiantil e hicieron grandes críticas los estudiantes porque faltaban unos cuantos libros en la enseñanza superior. Yo tuve que hacer un señalamiento autocrítico allí. Nosotros nos enorgullecernos de la ampliación que hemos dado a la libertad de expresión. En cuanto a la frase de Fidel, sigue siendo vigente: sería equivalente a decir en España, con España todo, contra España, nada.

P.: Usted me concedía antes que en Cuba había gente que no es de la Revolución, que coexiste con ella y que ustedes respetan sus opiniones...
R.: No hacen actos contra la Revolución. Respetamos sus ideas. Hay hombres eminentes que no son marxistas. Está Cintio Vitier, por ejemplo. Y se publican sus libros. Nosotros no sancionamos a nadie por sus ideas; sancionamos por sus actos. Yo puedo asegurarle que en el país no ha habido una sanción por razones ideológicas.

P.: Usted dice que en Cuba sancionan no por las ideas sino por los actos. Esta es un pregunta casi filosófica: ¿como puede haber ideas sin actos?
R.: Es una pregunta jurídica. Personas pueden pensar en cometer un crimen...

P.: Estamos hablando de intelectuales...
R.: Los intelectuales son los que más piensan... Bueno, pues muchas personas tienen ideas católicas en Cuba, y las dicen, y las respetamos, e incluso las aplican. Pero no cometen hechos contrarrevolucionarios.

P.: ¿Un libro puede ser contrarrevolucionario?

R.: Un libro puede ser contrarrevolucionario. Un libro que se publique en España hablando mal de las altas autoridades españolas, las altas jerarquías que más quiere el pueblo español, y que denigre de España y de la historia de España, sería contrarrevolucionario y antiespañol, y creo que cualquier tribunal español lo condenaría. Cualquier tribunal democrático lo condenaría. Un libro que denigre del Himno Nacional, de las tradiciones españolas, de la jerarquía y de las personas que más alta autoridad tienen, es antiespañol.

El castrismo y Lezama Lima.
XXX· Cartas al Director | El País, 1983-04-08

Con gran estupor leo una entrevista hecha al ministro de Cultura de Cuba, señor Armando Hart, aparecida en su prestigioso periódico el lunes 14 de marzo de 1983. El señor Hart, en respuesta a una pregunta del entrevistador, Juan Cruz, dice textualmente: "Nosotros no hemos tenido marginado a Lezama Lima".

Para responder a esa falacia creo oportuno dejar que conteste el propio Lezama Lima al señor ministro de Cultura de Cuba. (Todas las citas están tomadas de Lezama Lima, José. ‘Cartas (1939-1976)’. Editorial Orígenes. Madrid, 1979).
  • "El cuadro no puede ser más sombrío, incierto y aterrador. Te escribo sin querer entristecerte, pero creo que tú, mi hermana, tan responsable, debes conocer. Para que sepas en los días tan angustiosos en que nos hemos desenvuelto y que aún no hemos rebasado". (Página 229, abril de 1971.)
  • "Recibí tu carta sobre el premio de Italia. Me extraña que digan que no han recibido ni siquiera una carta de agradecimiento. Les he mandado cables y les escribí dándoles las gracias. No he recibido la menor noticia interior ni exterior sobre el premio. Todo es muy raro". (Página 248, 20 de diciembre de 1972.)
  • "El Fondo de Cultura Económica de México nos invitó a María Luisa y a mí a hacerle una visita a aquel país. Pero no se pudo resolver el asunto de la salida. Como tú sabes, me han invitado el Instituto Latinoamericano de Cultura y la casa editorial Alianza Editorial a un congreso en México; pero todo se queda en el aire". (Página 252, junio de 1971)
  • "La universidad de la Aurora, en Cali, Colombia, me invitó al IV Congreso de la Narrativa Hispanoamericana con tal de que diera una conferencia con otros dos es critores. Llegaron los pasajes aquí, a La Habana, pero el resultado fue el de siempre: no se me concedió la salida. Ahora recibo otra invitación del Ateneo de Madrid para dar unas conferencias. Siempre acepto, pero el resultado es previsible". (Página 257, agosto de 1974.)
  • "Por la noche María Luisa y yo leemos algún libro que nos gusta, como el maravilloso ‘Diario de Paúl Klee’. Me parece que vivo esas existencias maravillosas, mientras permanezco, aunque con disgusto, inmovilizado, pues en el año pasado y en éste he recibido como seis invitaciones para viajar a España, a México, a Italia, a Colombia, y siempre con el mismo resultado. Me tengo que quedar en mi casita hasta que Dios quiera". (Página 259, 1 de septiembre de 1974).
  • "Pero ellos saben o deben saber (las editoriales) que aquí no se pueden mandar obras al extranjero. Ahora bien, fíjate bien en esto: la casa A dice vagamente que por la edición de ‘Paradiso’ me pagarían una estancia en Barcelona. Otra picardía más, pues de sobra saben ellos que aquí no se autoriza la salida. A mí, como sabes, me han invitado como seis veces y no he logrado nunca la autorización de viaje. (Página 261, 5 de septiembre de 1974.) ".
Estas cuartillas se harían interminables si sigo copiando evidencias. Sólo me resta pedir al ministro de Cultura de Cuba que siga considerando a mi hermano como ‘no persona’, tal como lo hizo la revolución castrista en los últimos años de Lezama Lima.

Y TAMBIÉN...
Armando Hart.
XXX · Cartas al Director | El País, 1983-03-21

https://elpais.com/diario/1983/03/22/opinion/417135603_850215.html

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...