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2018/02/10

SOCUMENTACIÓN | MEMORIA | RECORDANDO A PABLO GARCÍA BAENA Y AL GRUPO CÁNTICO

Recordando a Pablo García Baena y al grupo Cántico.
Joaquín Brotóns Peñasco | Lanza Digital, 2018-02-10

https://www.lanzadigital.com/provincia/valdepenas/recordando-pablo-garcia-baena-al-grupo-cantico/ 

A estas alturas del siglo XXI, cuando la poesía de Pablo García Baena ya está traducida a varios idiomas y su obra permanecerá por siglos, no es necesario que yo diga que dicho autor era uno de los mejores, si no el mejor, poeta en lengua española

Conocí la obra de Pablo García Baena antes que al autor, ya que en 1982 adquirí en una librería de Madrid un ejemplar de su “Poesía completa 1940-1980”, que editó la conocida editorial Visor con un magnífico estudio introductorio de nuestro común amigo el prestigioso poeta, escritor y crítico literario Luis Antonio de Villena (Premio de la Crítica, entre otros muchos).

He de confesar que me sorprendió la poesía de García Baena, dada su riqueza verbal con acento gongorino y de gran sensualidad, junto a su lenguaje barroco, lujoso, esteticista, brillante..., unido a su vitalismo, comparable a la vida y la obra García Lorca o su admirado maestro Luis Cernuda, pero a P. García Baena no lo conocí personalmente y lo traté hasta 1983, poco tiempo antes de que le fuera concedido tan merecidamente el prestigiado “Premio Príncipe de Asturias de las Letras”, que cambió su vida totalmente, ya que pasó de ser un vate de culto en su tierra, pero casi olvidado, ignorado, marginado, ninguneando, en el resto del país, como todos sus compañeros poetas que crearon el “Grupo Cántico” y la revista del mismo nombre, que fueron: Juan Bernier, Pablo García Baena, Ricardo Molina, Julio Aumente, Mario López y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana -el único que queda vivo-, que, en una Córdoba represora, reprimida y falta de libertades -como toda España- por el régimen del dictador Francisco Franco, se atrevieron a crear la citada revista en 1947, que publicó a poetas que estaban vetados en el país, como el citado Cernuda, exiliado en Méjico y al que dedicaron un número extraordinario, que el poeta de Sevilla agradeció mucho, dado el olvido premeditado a que era sometido en aquella España gris, que vestía de negro y todavía pasaba hambre.

Dos etapas en la revista

Dicha revista tuvo dos etapas: 1947-1949 y 1954-1957, pero que, ante tanta desidia dejaron de publicar y la mayoría de sus miembros también, y se marcharon a otras ciudades a vivir, donde se dedicaron a diversos oficios y empleos muy diferentes, aunque García Baena se instaló en Torremolinos y abrió una tienda de antigüedades, que se llamaba “El Baúl”, en el edificio de “La Nogalera”, actualmente zona gay y con un ambiente tan diferente al de los años 80.

Al citado comercio -donde por información de un amigo y venciendo mi natural e innata timidez-, me acerqué una mañana a conocerle personalmente y llevarle un ejemplar de su poesía completa, que me dedicó muy complacido con la siguiente dedicatoria: “Mi Poesía Completa (1940-1980) para Joaquín Brotóns, entre la poesía y la tierra roja de su Valdepeñas, hoy aquí, junto al Mediterráneo andaluz. Con un abrazo, P. García Baena”; lo que hizo don Pablo, tras dejar de leer el libro “Bomarzo”, que tenía entre las manos y empezar a charlar conmigo largo tiempo sobre nuestras ambas obras poéticas, aunque él era muy recatado y poco dado a comentar la suya, ya que era un hombre sencillo, humilde, nada pedante, entrañable, educado, culto, fino, exquisito y muy amigo de sus amigos, como me demostró a lo largo de nuestra larga relación de amistad de casi 35 años, en los que me escribió varios textos sobre mi obra y colaboró en nº 14, monográfico que me dedicó la revista literaria “El Cardo de Bronce”, escritos, que pueden leer en el apartado “Críticas y Opiniones”, en mi página: www.joaquinbrotons.com

También me presentó en el “Centro Cultural de la Generación del 27”, en Málaga (acto que organizó el Área de Cultura de la Diputación de esta provincia y que publicó un precioso cuaderno con un magnífico prólogo de Luis Antonio de Villena y 6 poemas míos inéditos), y mantuvimos una cálida amistad, dado que todos los veranos yo pasaba el mes de septiembre en Torremolinos -cuando era llamada “La ciudad del pecado”-, lo que hacía que cenáramos todas las noches en un restaurante de la playa de “La Carihuela”, junto a Pepíto de Miguel -paisano, amigo y socio en la tienda de antigüedades-, Rafael Medina -extraordinario pintor-restaurador y hombre simpático en extremo-, Rafael Pérez Estrada -excelente persona, abogado, mejor escritor, dibujante y muy bien humorado- y el “enloquecido” Noble, Carlos Ruiz Padilla -“Conde de Casa Padilla”-, poeta, pintor y personaje único e irrepetible, que me apodó “El Cavafis de La Mancha”, grupo que, después de la cena nos marchábamos a tomar copas y ligar a los bares de ambiente: La Rosa Negra, Arcos, La buba, Potros... y tantos otros donde abundaban los muchachos venales: árabes, portugueses, brasileños, españoles...

El gran poeta Vicente Núñez
A Pablo le debo, entre otras tantas cosas, haber conocido al gran poeta Vicente Núñez (Premio de la Crítica), que vivía alejado del mundillo literario -que detestaba- en su pueblo natal: Aguilar de la Frontera (Córdoba), íntimo amigo de García Baena, que me habló de él y me lo presentó, diciéndonos: “Seguro que os entendéis muy bien”, pronóstico que fue cierto y muy acertado, ya que se convirtió en uno de mis mejores amigos y escritores andaluces, hasta el extremo de que todos los años a la vuelta de mis vacaciones en Málaga, iba a visitarlo y pasar un par de días con él.

No he conocido a un ser más entrañable, cálido, inteligente, fino, exquisito, culto y con un extraordinario sentido del humor, que compartía el vino y la amistad igualmente con jornaleros, que con los ricachones del pueblo, y que convirtió la tragedia de su vida, el fracaso... en una comedia, en la que la ”Risoterapia” -como él decía- eran imprescindible, acompañada con unas copas de Montilla-Moriles en la taberna de “El Tuta”, en la preciosa plaza ochavada de su amado pueblo: Aguilar, que, tras otorgarle el Premio de la Crítica, le puso su nombre a la calle donde vivía y lo nombró “Hijo Predilecto”, pero cuyo trato fue muy distinto antes del citado galardón, que no le tenían tanta estima... En aquella mítica taberna de “El Tuta”, que era su oficina, la tarde en la que ya regresaba yo a Valdepeñas, me regaló un ejemplar de su libro “Ocaso en Poley”, que fue por el que le concedieron el Premio de la Crítica; poemario en el que me escribió: “Mi Ocaso en Poley, para Joaquín Brotóns, a quien descubro y quiero ya mucho en nuestro Poley de llanto y risas». Vicente.

Asimismo, Pablo me puso en contacto con Juan Bernier, que ya estaba en una Residencia de Ancianos de Córdoba, donde fui a visitarlo en 1985 y le regalé un ejemplar dedicado de mi antología: “La desnudez cómplice de los dioses”, y él me envío, poco tiempo después, su última 'Antología Poética', en la que escribió la dedicatoria: “A Joaquín Brotóns, poeta y amigo, con mi agradecimiento por su estupenda y valiente antología. Un abrazo, Juan Bernier, 1986, Agosto”. También Bernier era un magnífico prosista y poeta, hombre bonachón, muy culto y experto en Arqueología, pero de aspecto más rudo, más rural que P.G.B. y V. Núñez.

Por aquellas fechas, también conocí al poeta y refinado editor, Rafael Inglada, que solíamos encontrarnos en una discoteca de ambiente gay, que abría ya a altas horas de la noche, en Torremolinos, pero cuyo nombre no recuerdo. Inglada también colaboró en el número extraordinario que me dedicó la revista literaria “El Cardo de Bronce”, donde envío un original texto, titulado: “Oda Rota Para Joaquín Brotóns», en el que me llamaba “Príncipe de los Lagares”, algo que molestó a algunos amigos míos, pero que a mí me encantó, ya que era cierto...

Poeta del grupo Cántico
Poco tiempo después, Luis Antonio de Villena me presentó una noche, en el bar de ambiente gay “Blanco y Negro” a otro soberbio y original poeta del “Grupo Cántico”, Julio Aumente, abogado, buena persona, genealogista, anticuario y hombre cultísimo, que también odiaba el mundillo literario y estaba muy relacionado con la nobleza española, pero, a la vez, con jóvenes marginales, dado su amor por estos muchachos venales, que solían ser de familias pobres y de barriadas alejadas de Madrid.

He de confesar que por una tontería quedé mal con Aumente, que no volvió a dirigirme la palabra nunca más, pero cuando murió escribí una afectuosa necrológica, que me agradecieron mucho García Baena y Villena, que sabían lo que había pasado entre nosotros.

Así que conocí a todos los poetas de Cántico, menos a Ricardo Molina, que ya había fallecido, y a Mario López, que era heterosexual y vivía en su pueblo: Bujalance, dedicado a sus fincas, ya que era un gran propietario de tierras andaluzas y el único casado con una mujer e hijos, dado que todos los demás fueron solteros eternos..., ya que eran homosexuales y en aquellos tiempos no existía el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque aseguraría que ninguno de los citados se hubiera casado, dado que eran hombres de otra generación diferente a la actual, que entendían el amor... de forma más libre y más apasionados de la belleza masculina, pero sin ataduras...

El triunfo de García Baena
A estas alturas del siglo XXI, cuando la poesía de Pablo García Baena ya está traducida a varios idiomas y su obra permanecerá por siglos, no es necesario que yo diga que dicho autor era uno de los mejores, si no el mejor, poeta en lengua española, aunque el reconocimiento le llegó tarde, pero en vida, tras su jubilación como anticuario.

También ha tenido la suerte de vivir una vejez estupenda hasta los 96 años lúcidos, rodeado de amigos y cuidado por una sobrina, y premiado con todos los galardones, distinciones y honores más prestigiosos, salvo el Cervantes y el Nobel, ya que obtuvo desde 1984 los siguientes: “Premio Príncipe de Asturias de las Letras”, “Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba”, “Hijo Predilecto de Andalucía”, “Premio Andalucía de las Letras”, “Medalla de Oro de la Provincia de Málaga”, “Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana”, “Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca”, ”Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba” y “Autor del año de Andalucía”...
 
Su magistral obra la forman: 12 poemarios, 6 antologías, 8 libros en prosa y 3 ediciones de su poesía completa, publicadas por Visor y con espléndidos textos introductorios de nuestro común amigo el ponderado Luis Antonio de Villena, que escribe en uno de ellos: “He aquí un poeta puro. Un poeta entregado intelectualmente tan sólo a su misión. Un poeta que concibe clásicamente la poesía como un rapto. Como una exaltación. Un poeta mago que transmuta en metal precioso cuanto toca. P. García Baena es uno de los más grandes poetas de su generación y el mejor, sin duda, en su estilo”.

Y el preclaro crítico y escritor, Guillermo Carnero -que junto a Villena rescataron del olvido, la marginación y el silencio al antes nombrado “Grupo Cántico” y sus poetas, que llevaban entre 15 y 20 años sin escribir nada, dedicados a vivir intensamente la vida...-, redactó: “Pablo García Baena es un poeta de obligado estudio en cualquier panorama de la poesía española de posguerra; su maestría en el manejo del verso y de la palabra lo ponen a la altura de los más grandes poetas españoles del siglo XX; es uno de los más claros vehículos de transmisión a las actuales promociones de la lección de la Generación del 27”.

También el Premio Nobel, Vicente Aleixandre, se expresó con estas palabras, tras conocer la noticia de la concesión del: “Premio Príncipe de Asturias” al poeta de Córdoba: “García Baena es uno de los mayores poetas andaluces actuales”.

Un amigo al que quise mucho

Poco puedo yo añadir a tan insignes escritores, poetas, críticos y estudiosos de su obra, salvo decir que fue un amigo al que quise mucho, dado que fue para mí como un padre, siempre aconsejándome, apoyándome, siendo un fiel y sincero amigo, cuando yo no era nadie en el mundo de la literatura, él supo que yo era un poeta verdadero, como dijo de mí, en 1983, Luis Antonio de Villena, cuando me presentó en Madrid, en la Casa de La Mancha, mi libro “El espejo de la belleza”, que en su brillante intervención dijo: “Joaquín Brotóns es verdaderamente un poeta, cosa frecuente de nombre y rarísima en la realidad”.

De las muchas y cálidas e íntimas dedicatorias que tengo de Pablo en sus libros, que me regaló y dedicó (y que conservo como oro en paño en mi archivo, junto a su amplia correspondencia: cartas manuscritas, telegramas, felicitaciones de Navidad realizadas por él, etc.), cabe destacar la que escribió en su libro: “Lectivo”: “Para Joaquín Brotóns, poeta y amigo, en estos días septembrinos, víspera de la clausura... Con un abrazo, PABLO, 12 Septiembre, 1984.
 
Igualmente en su libro: “Prehistoria”, me redactó: “Querido Joaquín, venturosos (y “aventuros”), días gratos y soleados bajo el amor, (que sea errante), felicidad, locura, pasión... Pero la cabeza en su sitio... Un abrazo desde el 95, de PABLO”. Aunque de todas ellas, yo prefiero la me hizo en el libro de: “Firmas de Honor” de las bodegas familiares de mi padre y mis tíos Matías y Joaquín, que fundó mi abuelo Joaquín Brotóns Fenoll, en 1920, bajo el nombre de: “Bodegas Santa Pola”, pasando por varias denominaciones, hasta terminar, en 1967 en sociedad anónima familiar, cuya razón social era: “Bodegas Matías Brotóns, S. A”, y cuyos últimos administradores y socios cuando se cerró la bodega, en 1992, fueron mis queridos primos-hermanos: Antonio y Matías -hijos de mi tío Matías-, que conservan el citado libro de firmas, en el que Pablo escribió: “Para Joaquín Brotóns el vino es carne y sangre en Valdepeñas. En los carros pasan en triunfo, entre risas y pámpanos, los jóvenes cuerpo. Y corre el vino en fáustico derroche... Pablo García Baena, 18 Mayo, 1985.

Sirvan estás líneas de amistad y reconocimiento a un poeta que quise mucho y al que tanto debo, pero también a todos los componentes del “Grupo Cántico”, que en plena posguerra del franquismo inquisitorial publicaron una revista y unos poetas que estaban marginados, ya que nada tenían que ver con la poesía de los vates del Régimen, ni con los poetas sociales..., tan enaltecidos en aquellos tiempos, pero que hoy están muchos de ellos olvidados, ignorados, aunque hubo grandes aedos, entre ellos, como: José Hierro (Premio Cervantes), Celaya o Blas de Otero, entre otros que harían interminable el artículo, pero también aprovecharon la situación política para coger cierto nombre, siendo algunos de ellos, auténticos poetastros, de cuyos nombres no quiero acordarme.

2018/01/16

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | PABLO GARCÍA BAENA: "UN HOMBRE DISCRETO Y EXACTO"

Pablo García Baena: "Un hombre discreto y exacto".
El director del documental 'Cántico', Sigfrid Monleón, identificaba al poeta fallecido el domingo como "la antorcha que mantiene vivo el fuego del grupo”.
Antonio Gandiaga | El Plural, 2018-01-16
https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/pablo-garcia-baena-un-hombre-discreto-y-exacto_117701102 

Juan Bernier, Ricardo Molina, Julio Aumente, Mario López y Pablo García Baena. Tras la muerte de este último el pasado domingo, ya no queda vivo ninguno de ellos. Los cinco poetas cordobeses que formaron el grupo Cántico, denominado como la revista del mismo nombre que alumbraron en dos épocas distintas a mediados del siglo pasado, no vieron reconocido su papel fundamental en el devenir de la poesía española hasta que ya prácticamente no escribían un solo verso.

La Iglesia Parroquial de San Miguel acoge este martes el funeral del poeta cordobés y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, fallecido a los 96 años de edad –no 94 como erróneamente viene publicándose– y despedido el lunes por más de mil personas que han pasado por la capilla ardiente instalada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Córdoba para transmitir las condolencias y muestras de cariño a los familiares.

Pese al reconocimiento actual, lo cierto es que el grupo Cántico, del que García Baena fue protagonista principal, tuvo que esperar hasta el final de la dictadura para ser reconocido como el eslabón entre la generación del 27 y la de los Novísimos. Entonces se comenzaron a elogiar sus versos barrocos en tiempos dominados por la poesía social (a la que también hicieron hueco en las páginas de la revista), de traducir a audaces autores internacionales o de dedicar un número especial al exiliado Luis Cernuda.

La película
De la mano de los cineastas Antonio Hens (aquí productor) y Sigfrid Monleón, el documental 'Cántico', que se presentó dentro de la sección Panorama Andaluz del Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2016, recuperaba el espíritu del grupo y reivindicaba el valor de su obra: “Es una revista insólita en su época. Supone una apuesta por la poesía pura en un contexto a contracorriente, volcado en la rehumanización de la poesía, en el tremendismo más prosaico o retórico. Ellos conectan con el modernismo y la generación del 27, una corriente cercenada por la Guerra Civil. Hay que esperar a la generación de los “novísimos”, a Blecua, Gimferer, Carnero, Villena, Molina Foix, para que se les reconozca. Hasta prácticamente los años 70 del siglo pasado no existían, ni en las antologías de la poesía de posguerra ni en las librerías siquiera. Pero en su revista no sólo publicaron sus poemarios, publicaron a los poetas del exilio, a extranjeros y prohibidos, y le dedicaron el primer homenaje a Cernuda, entonces marginado como ellos, y homosexual también”, explicaba Monleón a este periódico.

Un poeta frente a la cámara
De los poetas del grupo, solo un casi centenario Pablo García Baena continuaba aún con vida cuando se presentó el documental. Pablo llevaba una existencia tranquila en su casa de Córdoba. Pareciera que su testimonio era imprescindible para el documental, pero en un principio se negó a prestarlo. “Nos decía que se encontraba viejo y que la película llegaba tarde, porque todos sus amigos de Cántico ya habían muerto”, desvelaba Monleón: “Pablo es un hombre que lo ha dejado todo escrito, incluso la historia del grupo Cántico y su revista. Es un hombre discreto y exacto, al que no le sobra una palabra. A su edad, enfrentarse a una cámara no era algo que tuviera previsto.”

Al final, se decidió a abrir su casa cargada de recuerdos al equipo de la película, dándole la libertad necesaria para hacerla, según reconocía el director valenciano, que en principio se planteó hacer el documental solamente sobre García Baena “porque me parece la voz poética más sólida y evolucionada en el tiempo de todo el grupo. Pero Pablo es ante todo Cántico, sin él creo que hoy ya no existiría la memoria del grupo. Él es la antorcha que mantiene vivo ese fuego”. En el documental queda patente esta predilección ya que tras un inicio en el que se recuerda al resto de componentes de Cántico, la mayor parte del resto del metraje se dedica al que fuera nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1988.

Juan Bernier como tema
El propio Monleón ya filmó una película de ficción, ‘El cónsul de Sodoma’, sobre otro poeta, Jaime Gil de Biedma. En ‘Cántico’ trabajó el formato documental, aunque reconocía que “hay una buena película de ficción sobre los años de juventud de los poetas de Cántico, en su apuesta por la vida y la felicidad en la triste posguerra de la celeste Córdoba enjuta. Pero quien de verdad tiene una película extraordinaria es Juan Bernier. No hay más que leer su diario para encontrarla en cómo vivió la atracción fatal por la belleza jovencísima de los muchachos de entre catorce y quince años de edad, en el crucial momento en que nacen en ellos los deseos y los apetitos carnales.”

La condición sexual de los componentes del grupo, que debieron ocultar en la época de la revista, es un tema que sobrevuela la película permanentemente, aunque Monleón aclaraba a El Plural que sus claves poéticas “no pueden leerse solo desde esa perspectiva, más allá de la sensibilidad homoerótica de muchos de los poemas del grupo, exceptuando los de Mario López, que comparte con ellos antes una amistad que una estética”. Sin duda, sus diferencias respecto a sus contemporáneos traspasaron la poesía. En sus vidas, también fueron unos ‘outsiders’: “no coincidieron perfectamente con su tiempo ni se adecuaron a sus pretensiones. En este sentido fueron inactuales, pero justamente por esta razón, a través de este desvío y este anacronismo, fueron capaces, más que el resto, de percibir y aferrar su tiempo”, explica el director de ‘Cántico’.

Cine hecho de poesía y autobiografía
“En ‘Cántico’, quería que la poesía fuera la verdadera protagonista de la película. Su forma documental me ha permitido esta osadía.” A diferencia de ‘El cónsul de Sodoma’, donde la importancia del personaje Gil de Biedma se imponía a la de su obra, en este film Sigfrid Monleón se ha planteado el reto de poner en imágenes multitud de poemas del grupo, obteniendo instantes de gran fuerza cinematográfica. “Con la rotulación de los versos y las imágenes he intentado aprehender las sensaciones plásticas y rítmicas de la poesía, huyendo de toda ilustración. Es una película para ser leída y oída tanto como vista”, defiende el cineasta.
 

Y TAMBIÉN...
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El último verso de Cántico.

El escritor cordobés Pablo García Baena, premio Príncipe de Asturias de las Letras y Federico García Lorca de Poesía, fallece a los 96 años de una enfermedad respiratoria.
Á. Alba / A. Calero | Diario de Sevilla, 2018-01-15
https://www.diariodesevilla.es/ocio/ultimo-verso-Cantico_0_1209479137.html

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...