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2020/12/24

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ALFREDO ALARIA, EL BAILARÍN "DIFERENTE" QUE BURLÓ LA CENSURA FRANQUISTA


Alfredo Alaria, el bailarín «diferente» que burló la censura franquista

Eduardo Bravo | Agente Provocador, 2020-12-24

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/alfredo-alaria-el-bailarin-diferente-que-burlo-la-censura-franquista 

En 1962, el bailarín Alfredo Alaira protagonizó Diferente, una película que, en plena dictadura franquista y bajo la apariencia de inofensivo musical, abordaba el tema de la homosexualidad y el homoerotismo.

El 25 de agosto de 1974, diferentes periódicos españoles publicaron un breve en el que se informaba de que el bailarín argentino Alfredo Alaria sería declarado persona non grata, expulsado de España y enviado a Argentina. La razón para esa decisión era, siempre según fuentes policiales, que Alaria carecía de la documentación necesaria para residir en España, motivo por el cual había sido detenido y enviado a la cárcel de Carabanchel. De hecho, siempre según esas fuentes, ya habría sido expulsado unos meses antes, lo que no impidió que el bailarín hubiera vuelto a entrar de manera clandestina en nuestro país.

Unas semanas más tarde, el 22 de septiembre de 1974, otro breve informaba que el bailarín ya había salido del territorio español, al tiempo que se matizaban algunas afirmaciones anteriores. Por ejemplo, se aseveraba que «desde hace varios años, el famoso coreógrafo carecía de ocupación fija y tenía por completo abandonada su actividad artística, que tanta fama le había dado en otros tiempos» y también que, «en consideración a su deficiente estado mental, Alfredo Alaria no ha sido expulsado de España, como se dijo en un principio, sino que ha sido repatriado a la Argentina, su país de origen».

Esa segunda noticia no era del todo cierta. El coreógrafo no carecía de ocupación fija ni había abandonado su carrera. De hecho, en ese momento estaban en cartel con notable éxito de público revistas producidas por el famoso empresario Colsada, cuyas coreografías habían sido creadas por Alaria. No obstante, si la policía, con apoyo de la prensa, tenían tanto interés en calificar al bailarín de vago y de enfermo mental, tal vez fuera porque esas dos características encajaban a la perfección en el tipo penal abierto establecido por la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y que tan útil fue a las autoridades para reprimir a, entre otros colectivos, a los homosexuales.

Alfredo Alaria era homosexual. Nunca pudo decirlo abiertamente, pero desde el estreno de ‘Diferente’, la película que escribió y protagonizó en 1962, aquel que quiso entender, entendió. Se trataba de una cinta abiertamente gay, que pasó la censura sin mayor problema, convirtiéndose en una de las mayores burlas sufridas por esa institución represiva. Tal vez por eso, nunca se lo perdonaron y tal vez por eso fue declarado persona non grata. Pero vayamos por partes.

Alfredo Alaria había nacido el 1 de enero de 1930 en Buenos Aires, ciudad en la que comenzó a frecuentar el mundo del espectáculo hasta convertirse, con tan solo diecinueve años, en el primer bailarín de la compañía de Miguel de Molina, cantante español exiliado en el país suramericano por su apoyo a la República y su condición de homosexual.

Posteriormente debutó con compañía propia en el teatro Casino de Buenos Aires, y el éxito obtenido hizo que fuera contratado por el Lido de París, dando así inicio a una carrera internacional que le llevaría por Las Vegas, Egipto, Suiza, Italia, Inglaterra y España, donde estrenó en el Teatro Albéniz de Madrid en 1953. «Anoche se presentó en el teatro Albéniz el “ballet” americano de Alfredo Alaria, que, por su finura, por su delicada presentación, por el buen gusto que está montado y, sobre todo, por el meritísimo elenco de artistas que lo componen, obtuvo un éxito extraordinario», decía ABC al día siguiente de su primera actuación.

Alaria fue todo un acontecimiento en la España de los 50. Además de sus números de baile español y danzas argentinas como el malambo, el coreógrafo creó bailes modernos inspirados en «el vodevil americano al estilo de 1912, el charlestón del año 25, el bugui que se bailaba en el año 35», «una extraordinaria versión estilizada del ‘Bolero’ de Ravel» y, lo que causaba más sensación, los ritmos afrocubanos y exóticos.

Tras el éxito en el Albéniz, Alaria se presentó en salas como Pasapoga, montó una versión de ‘Un americano en París’, actuó en diferentes ciudades españolas, comenzó a colaborar en la producción de diferentes revistas y se abrió paso en el mundo del cine. «Mi vida fue una lucha constante, porque como día a día crecían mis responsabilidades, me entregué sin tregua a mi profesión, pero no fue fácil. Durante más de treinta años me dediqué a trabajar, le robé horas a mi descanso y no conocí los momentos de ocio o esparcimiento. El éxito tiene a veces ese precio tan alto», declaraba Alaria en una de las últimas entrevistas antes de fallecer en 1999.

En 1962, llegaría ‘Diferente’, la obra que marcaría su carrera, no solo por la espectacularidad y belleza de sus números de baile o por la participación de la bailarina y cantante Sandra LeBrocq, sino por ser una película que hablaba de la homosexualidad en plena dictadura franquista.

Si bien el tema no se podía tratar abiertamente, Alaria y Luis María Delgado, el director, trufaron la película de pistas sobre el tema, empezando por el título y siguiendo por la primera escena del filme, un recorrido por una buhardilla bohemia cuyas estanterías están llenas de libros de Oscar Wilde, Hans Christian Andersen, Federico García Lorca o Marcel Proust.

A continuación Alaria y Delgado presentaban al protagonista, un joven enfundado en chaqueta de cuero que caminaba por la ciudad. De buena familia, el muchacho dejaba claro desde el principio que era diferente, que no le gustaba la vida convencional que llevaba su padre. Él prefería ser bailarín, actuar vestido de cowboy con un traje ultraceñido que parece sacado del vestidor de Liberace y salir por las noches a cuevas ‘beatniks’ en las que se bebía, se fumaba y se dirimían los problemas a puñetazos y con navajas.

Harto de la actitud de su hijo, el padre decidía llevarlo con él a ver las obras de un edificio que estaba construyendo y así intentar encauzar al muchacho, aunque lo que conseguía era todo lo contrario. El joven se quedaba extasiado viendo los músculos sudorosos de uno de los obreros que trabajaba con un martillo hidráulico que horadaba la piedra. La siguiente escena, que entraba a corte, mostraba un dedo apretando el botón circular de un timbre. No hay que ser Sigmund Freud para ver ahí penes, pezones, bocas, anos, penetraciones, homoerotismo y mucha, mucha tensión sexual.

La película fue estrenada en diciembre de 1962 en el cine Fémina de Tarragona a beneficio de la Campaña de Navidad patrocinada por Galas de Prensa y el gobernador civil de la provincia, porque no estaba de más tener a las fuerzas vivas de su parte. Al evento asistieron Alaria, LeBrocq, el director Luis María Delgado y, según la crítica del enviado especial de ABC, la acogida fue muy efusiva. «Es ante todo 'Diferente' una película con derroche de efectos plásticos y musicales. Quienes hayan visto a Alaria y sus ballets actuar en una pista, de sala de fiestas o en un escenario, los verá ahora realzados con un lujo de producción que hace que esta película sea no ya notable, sino importante, de una importancia por los medios materiales empleados para el logro de una empresa artística muy poco frecuentes en nuestras producciones cinematográficas. En cuanto a la música, que se debe a Adolfo Waitzman, es cautiva, rica de temas singularmente deleitantes», afirmaba el redactor, que concluía diciendo «La historia, lo hemos apuntado, es lo de menos», no se sabe bien si por intentar despistar la atención de las autoridades sobre el argumento o porque, de verdad, no había reparado en que, en ‘Diferente’, la historia era lo más importante.

Después del estreno de ‘Diferente’, Alaria continuó trabajando en el mundo de la danza, aunque para entonces ya había abandonado el baile para dedicarse a crear coreografías y escenografías para revistas y otros espectáculos. «Cuando se busca la perfección en la dirección no se puede bailar; y yo, que conozco el secreto del “vedettismo”, sé que hay que sacrificarlo para el éxito del espectáculo. Esto es: un espectáculo demasiado bueno puede aplastar a la “vedette”», declaraba a ‘La Vanguardia’ Alfredo Alaira, quien también explicaba el porqué de su interés por abarcar diferentes disciplinas: «no concibo el idear un ballet sin tener en cuenta decorado, vestuario y luces. Por eso yo soy escenógrafo, figurinista y director. Yo, antes de empezar los ensayos, a ciegas, ya he visto el espectáculo».

Después de ser expulsado de España, Alaria se afincó de nuevo en Buenos Aires, donde escribió libretos y actuó en montajes teatrales hasta que, en agosto de 1999, falleció a consecuencia de una hemorragia producida después de una operación de hernia. Tenía 68 años.

2015/12/10

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 'EL DESENCANTO' Y LOS PANERO, CASI 40 AÑOS DESPUÉS

'El desencanto' y los Panero, casi 40 años después
RTVE, 2015-12-10

https://www.rtve.es/rtve/20151210/desencanto-panero-casi-40-anos-despues/1270460.shtml

Jaime Chávarri rodó en 1976 una de sus películas más originales: ‘El desencanto’. Era un documental centrado en el inefable clan de los Panero, en el que intervenía el poeta Leopoldo María junto a su madre Felicidad Blanc y sus hermanos Juan Luis y Michi. Rodado en Astorga (León) y Madrid, no tardaría en convertirse en una obra de culto, en el símbolo de toda una época de la historia de España. Casi cuarenta años después, ninguno de los protagonistas de esa singular familia vive para recordarlo.
 
La película comienza con el levantamiento en Astorga en 1974 de una estatua a Leopoldo Panero, conspicuo poeta falangista fallecido en 1962. Empiezan inmediatamente a aparecer sus deudos: su viuda Felicidad y sus tres hijos, que reflexionan acerca de sus recuerdos y se lanzan entre sí no pocos dardos envenenados. Más allá de las apariencias, a lo largo de hora y media de metraje se desvelan las verdaderas relaciones existentes en el seno de una familia acomodada y bien instalada en el régimen franquista, pero no por ello libre del desgarro y el fracaso ("El fracaso es la más resplandeciente victoria", llega a afirmar en la cinta Leopoldo María).

La obra sufrió las tijeras de la censura, que ya daba sus últimos coletazos en nuestro país: se eliminaron las alusiones de Leopoldo María a sus encuentros homosexuales en prisión. La polémica levantada por el documental de Chávarri llevó a su retirada del Festival de San Sebastián, en cuya edición de 1976 estaba inicialmente programado. Leopoldo María se interpretaría a sí mismo en 1994, a las órdenes del realizador Ricardo Franco, en ‘Después de tantos años’: se trataba de una nueva versión de la vida familiar de los Panero.

2010/12/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LOS 100 AÑOS DEL PADRE DE 'PARADISO', JOSÉ LEZAMA LIMA

Los 100 años del padre de 'Paradiso'.
Iván García | El Mundo, 2010-12-23

https://www.elmundo.es/america/2010/12/10/cuba/1292010765.html 

José Lezama Lima (1910-1976) aún no se ha ido. Esa es la vibración personal que se siente cuando se visita la casa museo del maestro de la prosa cubana en la calle Trocadero, en el centro de La Habana.

No hace falta ser médium para notar la respiración asmática y cansina del gordo Lezama mientras se recorre la vivienda de uno de los más grandes escritores de este verde caimán.

El intelectual cubano nació el 19 de diciembre de 1910. Y como casi todos los genios, fue un incomprendido por su tiempo. Su padre, José Lezama Rodda, de ascendencia vasca, fundó y perdió en Cuba sus negocios en la producción de azúcar.

Rosa Lima Rosado, la madre, formaba parte de una familia de pensamiento independentista. A fines del siglo XIX se vio obligada a dejar la isla. Conoció y colaboró con el prócer José Martí en su exilio de la Florida.

Lezama Lima tuvo dos hermanas: Rosa y Eloísa, ya fallecidas. De chico, como todo buen habanero, jugó béisbol y formó piquetes encendidos con sus amigos del barrio. Era 'infielder' (jugador defensivo) y no tenía malas manos.

Pero un día, siendo adolescente, sus amigos fueron a buscarlo para un partido y Lezama les dijo: "Hoy no salgo, me voy a quedar leyendo". Había comenzado la lectura del Banquete de Platón. Tenía 15 años y desde los 8 leía con avidez a Salgari y Dumas. También a Cervantes y su Quijote.

Luego se hizo abogado. Y comienza a trabajar en un simple puesto de secretario del Consejo Superior de Defensa Social, en la cárcel del Castillo del Príncipe, la principal de La Habana de entonces.

En 1937 se publica el poemario 'La Muerte de Narciso', escrito en 1931. En su día, otro gigante, Cintio Vitier, afirmó: "Toda la poesía de Mariano Brull, Emilio Ballagas, Eugenio Florit, como brujas montadas en escobas, salieron disparadas por una ventana cuando yo leía 'Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo', el verso inicial de 'La Muerte de Narciso'. La poesía cubana había cambiado en una sola noche".

Después vino su andar por revistas culturales de altos vuelos, editadas en Cuba en las décadas de 1940-50. Fue en 'Orígenes', quizá, donde Lezama Lima dejó su impronta de escritor.

En 1959 llega el comandante Fidel Castro y su huracán de reformas radicales. Tanto machismo y testosteronas inquietas; el estilo caudillista y un desprecio olímpico a los libre pensadores, causó más de un problema al descomunal José Lezama.

A pesar de estar casado desde 1964 con María Luisa Bautista, profesora de literatura, el gordo Lezama era un gay discreto. Sin salir del armario. Ya se sabe cómo el gobierno de Castro se las gastaba por esa época con los homosexuales. Aunque Lezama nunca llegó a recibir un castigo severo, sufrió lo suyo.

Pero el escándalo mayúsculo, ése, llegó en 1966 y la forma de su mejor obra.

Fue una de las novelas supremas de la literatura cubana: 'Paradiso'. Tuvo una edición limitada. Y puso en jaque a la férrea censura estatal, que siempre la tuvo como literatura sospechosa, burguesa y contrarrevolucionaria. Las aventuras sexuales de José Cemí inquietaron a los jerarcas criollos, que veían en los maricones y la sodomia, un peligro latente al hombre nuevo soñado por el Che.

Pese a todo, el Maestro jamás quiso abandonar su patria. En ella estaba su musa. Su casa de Trocadero era su "cogollito", como solía decir. Y allí se enclaustró entre lecturas. A cal y canto.

Años duros. Las penurias económicas afectaban a la población. Y Lezama, un sibarita incurable, sufría de hambre real. Se desquitaba con creces cuando algún amigo foráneo lo invitaba a cenar. Cuentan que en recepciones en embajadas extranjeras, ciertas noches de apetito feroz, Lezama devoraba un ejército de croquetas y canapés.

Murió en agosto de 1976, con una fama apagada por la censura y un reconocimiento oficial de bajo perfil. Después convirtieron en exquisito su cadáver. Una norma del gobierno de Fidel Castro con las figuras de intelectuales críticos o poco leales al régimen. Una vez enterrados, claro.

Cien años cumple el gordo que vivió y murió en la casa número 162 de la calle Trocadero. Su gruesa anatomía anda suelta por el hogar reconvertido en museo. Y si mientras se recorre el recinto se siente la tos y el resuello asmático del Maestro, no es para asustarse, sino que es Lezama saludando.

2007/07/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LUIS MARÍA DELGADO, CINEASTA, EN LA SOMBRA DE 'DIFERENTE'

Luis María Delgado, cineasta
Logró hacer en pleno franquismo 'Diferente', filme sobre la homosexualidad
Diego Galán | El País, 2007-07-14
https://elpais.com/diario/2007/07/15/agenda/1184450401_850215.html 

Ha fallecido en Celorio (Asturias) a los 80 años, el polifacético hombre de cine Luis María Delgado. Era hijo del director Fernando Delgado (‘El genio alegre’, 1936), nieto del fundador de la SGAE Sinesio Delgado, y bisnieto de actores.

Desde joven Luis María Delgado se había interesado por el cine, lo que le llevó a abandonar sus estudios de Filosofía y Letras, y su trayectoria demuestra que en el cine hizo todo tipo de trabajos. Como director firmó cerca de cuarenta películas, pero su figura se extendió también -en ocasiones a la sombra- a través de otras actividades. Así, destacó como productor (‘Días felices’, 1950), como ayudante de dirección (‘Fortunato’, 1941), como director de segundas unidades (‘El Cid’, 1961, de Anthony Mann), como productor ejecutivo (‘El abuelo’, 1998, y otras recientes películas de José Luis Garci); además, desempeñó trabajos de director de doblaje, guionista o codirector.

En esta última vertiente, la presencia de Luis María Delgado en el cine español resultó generosa. Junto al italiano Dino Maiuri fue el artífice de ‘La estrella del Rey’ (1957); junto al francés Henri Decoin fue el autor de ‘El deseo y el amor’ (1952), en la que el portugués Antonio Vilar se debatía entre la francesa Martine Carol (que personioficaba el deseo) y la españolísima Carmen Sevilla (que encarnaba el amor); y junto a Robert Elwyn dirigió ‘Aquel hombre de Tánger’ (1953), en la que Sarita Montiel interpretaba a una mora perversa.

La película más destacada de Luis María Delgado como ‘hombre en la sombra’ fue sin duda ‘Diferente’ (1961), sorprendente canto a la homosexualidad que consiguió burlar a la rígida censura de la época, probablemente gracias a la presencia del bailarín y coreógrafo Alfredo Alaria, que figuró como codirector del filme; Alaria gozaba entonces en España de cierto predicamento. Todavía hoy sorprenden sus imágenes, especialmente aquéllas en que el protagonista (Alaria) se extasía contemplado los fornidos brazos de un obrero que maneja un taladrador. En la secuencia siguiente Alaria introduce el dedo en el timbre de una puerta... El ingenioso montaje, obra de Pablo del Amo, aportó a la secuencia una intencionalidad divertidamente maligna.

Otra película destacable de Luis María Delgado fue ‘Manicomio’ (1954), que codirigió con el actor Fernando Fernán-Gómez: una experiencia que ambos improvisaron, aprovechando los decorados de un filme interrumpido. Con textos de Edgar Alan Poe y de Ramón Gómez de la Serna, entre otros, Fernán-Gómez escribió un guión divertido y original, y aunque el resultado de la película no fuera relevante, a partir de ahí Delgado se lanzó definitivamente a la dirección en solitario.

Sin embargo, pocas de sus películas como autor resultaron valiosas. Algunas de ellas se pusieron al servicio de tardías niñas prodigio (‘Mónica Stop’, 1967, y ‘Chispita y sus gorilas’, 1982); otras, al servicio de actores en que en ese momento estaban de moda, como Alfredo Landa (‘Las obsesiones de Armando’, 1974, ‘El alcalde y la política’, 1980); Fernando Esteso (‘Pepito Piscinas’, 1978); Paco Martínez Soria (‘La tía de Carlos’, 1981); María José Cantudo (‘Los hijos de...’, 1976); o los humoristas Tip y Coll (‘La garbanza negra que en paz descanse’, 1972) y Antonio Ozores (‘Cuando Almanzor perdió el tambor’, 1984)...

1998/06/15

DOCUMENTACIÓN | HOMOFOBIA | EL NOBEL, EN LA LETRINA

El Nobel, en la letrina.
El autor critica las recientes declaraciones del premio Nobel de Literatura Camilo José Cela sobre los homenajes a Federico García Lorca y el apoyo de los homosexuales.
Terenci Moix | El País, 1998-06-15
https://elpais.com/diario/1998/06/15/cultura/897861607_850215.html 

Don Camilo, académico, Nobel y marqués, ha conseguido desacreditar de un solo golpe sus tres títulos y al mismo tiempo el concepto de «hombre de cultura» tal como nos habíamos acostumbrado a entenderlo en una sociedad democrática. No ha tenido, sin embargo, la virtud de sorprenderme: su reiterada utilización de la palabra «maricón» cada vez que se ha referido a algo remotamente parecido a la homosexualidad -o lo que sus luces le permiten entender como tal- autoriza a comprender por dónde van los tiros. Se parecen mucho a los que acabaron con la vida de Federico García Lorca. A estas alturas, o si lo preferís bajuras, el Cela escritor que cautivó nuestra adolescencia se ha convertido en un figurón que repugna a nuestra madurez, ora con estentóreos desplantes que son obras maestras de grosería y vulgaridad, ora con desfasadas pompas de aristócrata parvenu que entran simplemente en el terreno de la ridiculez.

A mis 14 años intenté aprender en la obra de Cela cómo debía escribir. En mi cincuentena aprendo cómo no debo comportarme.
Y aprendo, sobre todo, a elegir con extrema prudencia en su «riquísimo» acervo lingüístico; acervo que, por cierto, se ha convertido en el único soporte de una obra hueca, repetitiva e innecesaria, bagatelas, saldos de diccionario y santoral.

Que ésta sea la elección del otrora interesante escritor es algo que concierne sólo a él y, en todo caso, a su economía. Otra cosa es cuando su lenguaje se convierte en vulgar transmisor de mensajes que desafían las más elementales reglas de la convivencia, por no hablar del buen gusto y la urbanidad. Cuando declaraba ante una perpleja congregación de periodistas que el Premio Cervantes «está lleno de mierda», hacía algo más que ofender a una serie de escritores que, como mínimo, le igualan en importancia y a veces la superan: estaba preparando el camino para hacernos saber, algún día, que «nunca le han dado por el culo».

Ignoro a quién puede interesar el culo de este anciano, pero sí conviene destacar la utilización de un lenguaje que ya no usan siquiera los cabos chusqueros. Es, como mucho, el lenguaje que escupía aquel abominable monstruo televisivo que se llamó La Veneno. Pero también es, tristemente, un lenguaje que revive el añejo espíritu de ‘Raza’, ‘A mí la Legión’ y títulos parecidos. Es así como, en 1998, don Camilo se convierte en una réplica de los inefables machos Cifesa de 1942, inspirados en aquellos oficiales nazis que sabían cómo tratar a los gays de la época en campos de exterminio perfectamente acondicionados.

Y volvemos, con esto, a Federico. Dejando aparte el despropósito que supone ignorar a estas alturas los aspectos homosexuales de su obra, los exabruptos contra la participación de los colectivos gays en el centenario representan un grave atentado contra las libertades constitucionales, marginando a un colectivo, cualquiera que sea, de una manifestación pública. Otra cosa son los gustos personales de don Camilo. Es probable que hubiese preferido ver la memoria de Federico honrada por los miembros de la Hermandad de la Sidra, la Cofradía del Chorizo, la Sociedad de Amantes de la Mojama y otros representantes de la cultura que ha venido patrocinando en los últimos tiempos; y que son, seguramente, los que adornarán su sepelio, cumpliendo la expresa recomendación de que no haya ni un solo gay. Lo triste es que, de seguir así las cosas, no habrá ni lectores.

Pese a todo, seguimos interesados en un hecho fundamental: ‘¡A don Camilo nunca le han dado por el culo!’ Es una excelente noticia que confirma el buen gusto de los gays españoles, incluidos los más gerontófilos. Ignoro cuál será el aspecto de esa parte de la anatomía del marqués-académico, pero no debe de ser muy apetecible a juzgar por el resto. Podemos hablar con conocimiento de causa, pues, al serle concedido el Nobel, el señor Cela se nos mostró en una revista poniéndose los pantalones y exhibiendo partes del cuerpo que un caballero jamás debería mostrar.

Dejando aparte la horterez y el mal gusto de semejante opción, era evidente que su ano puede descansar tranquilo. Y, por supuesto, libre, desocupado. ¿Lo estuvo siempre? Cierto que escapó a esa agresión que todo macho de ley debe temer como a la peste, pero parece ser que don Camilo le dio cierta utilidad en el pasado. Es leyenda y es de fama que una de las gracias preferidas del Nobel consistía en tragarse líquido por el recto y expelerlo después. No sé qué diría un buen psiquiatra de semejante pasatiempo, pero ahí quedó, para el anecdotario de las Españas. Se comentó, creo recordar, en una entrevista que Mercedes Milá hizo a Cela en la televisión. Ella se ofreció a sacarle una palangana con vistas a una demostración pública. Desgraciadamente para los récords de ‘kistch’ universal, don Camilo no tenía sed ese día.
 
Quede impoluta la reputación de Siete Machos, figura que, por cierto, popularizó Cantinflas; preocupa más la ignorancia de un académico en materias sexuales. Su alusión a los gays como simples tomantes es digna de un vulgar coñón de pueblo, macho de boina, por así decirlo. Debe saber don Camilo que, desde los prósperos tiempos de Sodoma y Gomorra, han existido millones de gays que jamás han «tomado», antes bien han adoptado una actitud activa que acaso les iguale en potencia al Siete Machos, si éste es el problema.

Utilizando siempre el lenguaje y la conceptualidad celiana, recordaremos las potentes maniobras del superdotado Jeff Stryker, una de cuyas producciones videográficas me permito ofrecer al Nobel para su información en sucesivas declaraciones sobre el dar y el tomar.

Reafirmada la reputación de don Camilo, regresamos al meollo del asunto, que tiene ¡cómo no! una base ideológica. Nadie ignora que el Nobel fue antes censor. Creo que corrían los tiempos más negros de la Dictadura. Años después, nos contó que, si bien censuró, fue censurado a su vez. Debe de ser justicia poética. O concede la razón a un agradable ‘western’ de los años cincuenta: «Los lobos acaban devorándose entre ellos» (‘Lanza rota’, de la Fox).

La censura, que muchos escritores sufrimos con tanta o mayor intensidad que el señor Cela, es una forma de dar por el culo bastante más abominable que la que pueda practicar cualquier homosexual en los sagrados derechos de su privacidad. Me estoy moviendo en la metáfora más gratuita, por supuesto, pero éste y no otro parece ser el estilo de Cela, además de los sabios decires del refranero. No es, sin embargo, su dueño exclusivo, y así los demás podemos recordar que el que censura una vez censura ciento, que el hábito acaba haciendo al monje y que, en última instancia, es preferible tomar en democracia que dar desde el fascismo.

Claro que no todo el mundo parece alinearse en la misma trinchera. Una dama del PP ha declarado con extrema suavidad: «Cela tiene una forma de decir que todos conocemos. Son sus opiniones y nada tengo que decir». Pues malo, bonita, malo. Entre esas opiniones se encuentran algunas muy ofensivas para la mujer. «¿No son las mujeres feministas?», declaró el Nobel, «pues yo soy machista». Si yo fuese usted, señora, empezaría a alarmarme. Aparte de ridiculizar de manera muy barata las encomiables luchas de la mujer moderna, esa forma de decir de Cela amenaza con volverse contra las socias de su digno partido. Igual les recuerda que su sitio está en la cocina, y no en la política. Y es que cuando el Siete Machos entra en acción, las mujeres y los gays -y los negros, los judíos, los magrebíes, etcétera- deben buscar refugio en el mismo combate.

Pero nos estamos poniendo trascendentes y el señor Cela no lo merece. Yo me he limitado a retirar sus libros de mi biblioteca y a sustituirlos por los de Pier Paolo Pasolini. Cierto que era un homosexual declarado, pero en su actitud cívica, en sus responsabilidades ante la historia, en su entrega a la humanidad, demostró tener un par de cojones. Es de desear que el señor Cela sepa demostrar los mismos cuando despierte de su famosa «siesta de orinal». Siesta muy larga, por cierto. Acaso no para un marqués, quizás no para un Nobel, ni siquiera para un académico, pero sí para un ciudadano del hermoso descubrimiento que hemos dado en llamar Democracia.

1997/02/20

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | HOLLINGHURST RECREA EN CLAVE GAY EL MITO ERÓTICO DE LOLITA

Hollinghurst recrea en clave gay el mito erótico de Lolita.
El escritor inglés publica ahora en España ‘La estrella de la guarda’, una obra que fue vetada debido a su contenido en las votaciones finales del prestigioso premio Booker de hace dos años.
La Vanguardia, 1997-02-20

'Durante mucho tiempo, parecía que sólo se pudiera escribir una novela con personajes homosexuales o bien de un modo secreto, sensible, con una ocultación fundamental, digamos a lo Forster; o pasando directamente a la pornografía. A mí me parecía que ninguna de las dos reflejaban el modo en que un gay vive realmente la vida, de modo que decidí mezclar las dos tendencias en una novela. Así explica Alan Hollinghurst (Gran Bretaña, 1954) los orígenes de su brillante carrera narrativa, abierta con ‘La biblioteca de la piscina’­ (1988) -considerada algo así como la historia de la vida gay inglesa de este siglo-, y refrendada ahora con ‘La estrella de la guarda­’ (en Anagrama las dos), una novela considerada ‘ganadora moral­’ del prestigioso premio Booker, ‘bloqueada’­ en última votación por una escandalizable miembro del jurado. El autor leerá esta tarde fragmentos de 'La estrella...’ en el British Council [...].

Hollinghurst explicó ayer en Barcelona que en las dos novelas ha tratado de "escribir de un modo responsable acerca de la vida gay. Combinar la escritura literaria con el material sexual."

La fascinación de un hombre maduro, un profesor inglés desplazado en Flandes, por uno de sus alumnos, un adolescente de 17 años, es uno de los pies argumentales de 'La estrella de la guarda’. “Sí, soy un escritor muy literario -reconoce Hollinghurst, gafas de escritor, voz grave, perilla- y juego deliberadamente con arquetipos. Al escribirla era consciente de escribir 'Lolita' y 'La muerte en Venecia', cómo no. Mis libros están llenos de citas, algunas de las cuales me temo que sólo reconozco yo. También mi personaje es muy 'bookish' y melancólico, obsesionado a la vez por el deseo y por su incapacidad de expresarlo, por eliminar la separación entre la vida romántica y la promiscuidad sexual.”

'La estrella...' es un libro más otoñal que el primero, marcado por el hedonismo, la alegría de vivir, ser joven y amar, y ocurría en verano. Ahora es el otoño, el invierno, los ambientes sombríos, oníricos, y estamos en la Bélgica flamenca, un lugar misterioso que sólo vi una vez, pero supe enseguida que era el ambiente secreto e impenetrable que necesitaba para un libro así, marcado por la obsesión.­ Un largo capítulo intermedio devolverá al protagonista a Inglaterra, para asistir al funeral de su primer amante, víctima del sida. “El sida no es un tema central de la novela, pero creo que la impregna toda... ¡Ese sentimiento de un mundo en el que las personas desaparecen abruptamente!”

“Mi primer libro, 'La biblioteca de la piscina', está ambientado en el verano de 1983... el último verano antes del sida. Lo hice así para evitar abordar ese tema, acababa de perder a un amigo íntimo, no me sentía capaz... De modo que, sin proponérmelo, escribí un libro histórico. ¡Todo cambió tanto después! No es extraño que el sentimiento de pérdida sea uno de los dominantes de esta novela.”

A lo largo de las 500 páginas del 'La estrella...’, Hollinghurst desarrolla un tercer hilo argumental. La vida del enigmático Edgard Orst, un pintor simbolista fallecido durante la ocupación nazi, seducirá al narrador al punto de investigar más allá de los retratos obsesivos de una muchacha pelirroja y unos trípticos que se conservan en el museo local, cuyo director, Paul Echevin, padre de uno de otro de sus alumnos...

“Es un libro que también quiere tener algo de comedia sexual -concluye Hollinghurst-. Llevado por su obsesión particular, Edward, mi protagonista, se ve envuelto en situaciones ridículas ante las que opta por reírse de sí mismo. ¿No hay una gran tradición inequívocamente inglesa de comedia social, de costumbres? Me he limitado a añadirle algo que también está en la vida real: el sexo.”

Saliendo del gueto
La relación entre literatura y homosexualidad ha preocupado a Hollinghurst desde sus años de oxfordiano, cuando se licenció con un estudio de diversos autores (Wilde, Forster, Firbank...) hecho precisamente a la luz de aquello que no pueden decir, esa ocultación sistemática de la homosexualidad y sus maneras secretas de expresarla. 'Se ha dicho que mis obras trascienden el ámbito gay. Menos mal, sería una manera muy triste de encerrarse. Hay libros escritos por gays, editados por gays y leídos únicamente por gays... Yo, lo único que pretendo en mis novelas es escribir acerca del mundo sin vacilaciones desde el punto de vista sexual, sin culpa ni disculpa; que mis textos sean gay de una manera natural, como son naturales los de un escritor heterosexual. Mis libros tratan de muchas cosas, de arte, de literatura, de música, y creo que el público en general es sensible a ellos, sin distinción de sexo. Nunca me han interesado los guetos.

1994/07/23

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | RESPUESTA A VIÑALS: SU RESPONSABILIDAD ES ÉTICA Y 'POLÍTICA', NO CIENTÍFICA

Respuesta a Viñals.
XXX · Cartas al Director | El País, 1994-07-23

https://elpais.com/diario/1994/07/24/madrid/775049061_850215.html 

El pasado 8 de julio de 1994, ‘El País Madrid’ publicó una tribuna de opinión firmada por Simón Viñals titulada ‘Vida y sida’. El concejal de Salud Pública del Ayuntamiento pretendía responder al debate suscitado por una desafortunada intervención suya en el Ateneo de Madrid. Su discurso, triunfalista y desafiante, despertó las protestas de quienes allí estábamos. La indignación del Comité Antisida y del público vinieron a sumarse a la protesta de La Radical Gai y Lesbianas Sin Duda ante la descarada censura de un artículo en la revista del Ateneo (El País del 1 de julio de 1994). En una semana, Viñals logra una tribuna desde la que lavarle la cara al Ayuntamiento, de nuevo, disimulando su inacción, aunque esta vez sin cubrirla de oropeles. Otros, aunque no digamos lugares comunes, no tenemos fácil el acceso a los espacios privilegiados de la opinión.

"Quiera Dios que muy pronto...". Así acaba Viñals su pobre reflexión.

No, Viñals. Acabar con el sida sería fácil si los laboratorios famacéuticos (los gigantes Welcome y Roche, que subvencionaban el citado acto, por ejemplo) trabajasen conjuntamente y no en competencia. No sería algo nuevo. En pocos meses, el denominado Proyecto Manhattan, puesto en práctica por el Gobierno de Estados Unidos, logró su mortífero objetivo: el descubrimiento de una bomba atómica con la que acabar con la II Guerra Mundial.

La responsabilidad de Viñals, no obstante, es ética y ‘política’, no científica. Él mantiene en la práctica inexistencia las ayudas domiciliarias a personas enfermas de sida. No instala intercambiadores de jeringuillas. No proporciona preservativos. No hace campañas de información y prevención. ‘Quiera Dios’ que su objetivo no sea seguir cruzado de brazos en espera de que alguien haga lo que él no hace.

1994/06/30

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | GRUPOS HOMOSEXUALES ACUSAN A SIMÓN VIÑALS, CONCEJAL DE SANIDAD, DE MOFORSE DE LOS SIDOSOS

Grupos homosexuales acusan al concejal de Sanidad de mofarse de los sidosos.
"No se si me quedó alguno por saludar", se explica el concejal de Sanidad.
Joseba Elola | El País, 1994-06-30
https://elpais.com/diario/1994/07/01/madrid/773061880_850215.html 

El concejal de Sanidad de Madrid, Simón Viñals, fue abucheado por los asistentes a unas jornadas de lucha contra el sida. Sus comentarios, calificados de "homófobos" por algunos de los presentes, pusieron punto final a una tormentosa tarde de miércoles en el Ateneo. Saltaron chispas, pero el momento cumbre lo protagonizó Viñals al quejarse de los aplausos que los homosexuales (hombres y mujeres) brindaban a Manuel Trillo, del Comité Anti Sida. "Yo no pido aplausos, a mí me gustan las risas porque al fin y al cabo, los enfermos de sida sois vosotros", dijo a micrófono cerrado, según relata Trillo. "Nos vino a decir algo así como que nos jodamos porque nosotros somos los que tenemos la enfermedad", dice perplejo este miembro del Comité Anti Sida. "Y luego ni siquiera nos quiso dar la mano". El edil del PP niega esa versión y anuncia acciones jurídicas contra el Comité. "Yo no dije lo que Trillo me atribuye. Es absolutamente falso". El concejal del PP asegura que su intervención fue correcta y que se limitó a exponer la acción del Ayuntamiento en la lucha contra el sida. Sin embargo, varios asistentes al acto coinciden en señalar que el tono de la intervención de Viñals fue "insultante". Pero las protestas de los asistentes no se centran en el fondo del discurso. "Su intervención fue retadora y agresiva", afirma un reputado escritor que participó en la Mesa Redonda Sida y Sociedad. Y Ricardo Llamas, miembro de la Radical Gai de Madrid, declara: "Su discurso estaba plagado de dobles sentidos, sarcasmos e ironías. El público le abucheaba y él hablaba con media sonrisa en la boca de la promiscuidad homosexual".

La censura de un artículo sobre el sida en la revista del Ateneo desató el conflicto
La polémica surgió en el curso de la presentación del segundo número de la Revista del Ateneo, un monográfico sobre el sida. Ya a la entrada del Ateneo una veintena de miembros de colectivos de homosexuales repartían panfletos denunciando la censura de un artículo encargado a Ricardo Llamas, miembro de La Radical Gay de Madrid. Dentro, la intervención del concejal de Sanidad municipal terminó de levantar los ánimos.

Al abrirse la primera mesa redonda, Manuel Trillo, miembro del Comité Anti Sida, inicia su intervención denunciando la censura del artículo y leyendo uno de los panfletos repartidos por La Radical Gay y por la LSD (Lesbianas Sin Dudas).

Los asistentes al acto aplauden y el ambiente empieza a caldearse. En eso interviene el concejal de Sanidad -médico de profesión- que hace "un discurso triunfalista de la lucha contra el sida del Partido Popular en el ayuntamiento", recuerda Llamas. "Sólo contó lo bueno que ha hecho el PP y se le olvidó de explicar por qué se ha reducido la asistencia domiciliaria a los enfermos", recalca Manuel Trillo. "Desde que está el PP en el ayuntamiento de Madrid, no se puede trabajar para combatir el sida", agrega.

Carcajadas generales
Las intervenciones del edil fueron repetidamente interrumpidas por algunos asistentes. Cada vez que el concejal ensalzaba la labor municipal en la lucha contra el sida, el público recurría a la carcajada. "Podéis reíros", fue la socorrida réplica utilizada por Viñals para combatir las burlas.

Su discurso empieza a tomar un corte homófobo cuando se refiere a la "promiscuidad homosexual como vía de transmisión de la enfermedad", relata Llamas. El momento cumbre se produce al acabar el debate y de espaldas a la audiencia. "Yo no pido aplausos, a mí me gustan las risas porque, al fin y al cabo, los enfermos de sida sois vosotros", dicen que dijo el concejal antes de abandonar la sala.

Manuel Trillo, perplejo ante la falta de tacto del concejal, comunica a los participantes en las jornadas sobre el sida lo escuchado. La versión ofrecida por el concejal del Partido Popular no se parece en nada a las que relatan el resto de las partes. "La verdad es que no sé si se me quedó alguno sin darle la mano", replica Viñals ante la acusación de Trillo de haberle negado el saludo al final del acto. "Las frases que me atribuye el miembro del Comité Anti Sida son absolutamente perversas y pediré responsabilidades jurídicas por esto", afirma el edil. "¿Cómo voy yo a decir semejantes barbaridades?", se preguntaba ayer cuando fue localizado en su domicilio. El boicot de la Radical Gay de Madrid se gestó tras conocer que el artículo del sociólogo Llamas había sido excluido del monográfico del Ateneo. Isabel del Castillo, miembro de la Junta del Ateneo, encargó a Ricardo Llamas un trabajo que no fue más allá de la fase de maquetación. Los censores fueron cinco miembros del consejo de Redacción de la revista: Daniel Pacheco y Alejandro Sanz, entre ellos. Otros miembros de este órgano (David Rivas, López Cañadilla, Isabel del Castillo y Miguel Losada) deploraron la decisión censora.

Un panfleto proselitista
"Nos metieron un gol", dijo ayer Isabel del Castillo. "Aprovecharon que no nos reuníamos, tomaron la decisión de censurarlo, y lo argumentaron diciendo que estaba mal escrito, que era panfletario y que hacía proselitismo. Ninguna de las tres cosas es cierta", aseguró Isabel del Castillo.

Pacheco sale al paso: "El consejo descartó otros artículos además de ése. Hubo que seleccionar y me pareció que había otros mejores". Las alusiones a la competencia entre los laboratorios fabricantes de medicamentos como el AZT y las críticas vertidas contra el rechazo de la Iglesia al uso de preservativos son señaladas por varios participantes en las jornadas como el posible motivo de censura del artículo de Llamas.

"Huele a podrido", dice Llamas. "Pacheco y Sanz deben tener algún tipo de compromiso con las multinacionales de productos farmacéuticos [Roche y WeIlcome] que financian las jornadas", explica.

En su defensa Pacheco lo niega todo: "Hay otros artículos publicados que no favorecen a los laboratorios y que, sin embargo, han sido editados por la revista". Pacheco, que también asistió a la presentación de la revista, no quiso ayer valorar la intervención del concejal de Sanidad. "Las opiniones de Viñals ni las defiendo ni las ataco", concluyó.

Un testigo lo apuntó
"Apunté las declaraciones del concejal en plan cotilla, porque me parecieron muy llamativas", afirma Ramiro Tardáguila Lobato. Este joven se encontraba el miércoles en primera fila durante el acto de inauguración de las Jornadas sobre el Sida y pudo oír, según dice, la frase homófoba de Simón Viñals. "Pronunció estas palabras cuando se levantaba, y entre dientes. No se estaba dirigiendo a la audiencia", dice Tardáguila. "Pero yo las escuché y enseguida saqué el bolígrafo". Aparte de este espectador, sólo Manuel Trillo -que las hizo públicas- afirma haberlas escuchado. "La verdad es que Viñals tuvo una intervención en la que me atacaba descaradamente", dice Trillo. "Decía que yo había venido al acto con la clac, y lo que ocurrió en realidad es que yo llegué y me encontré de repente con un ‘marrón’ considerable". Isabel del Castillo, miembro de la junta del Ateneo, lamenta lo sucedido: "No se puede ser homófobo a estas alturas", dice. "Yo defendí el artículo de La Radical Gai porque está escrito por gente que vive el problema de cerca". Y añade: "El miércoles montaron en cólera con todo el derecho del mundo".

1993/02/12

PELÍCULAS | Delgado, Luis María (1961) | Diferente

Delgado, Luis María (Director) (1962). Diferente. Águila Films.


Diferente. 1962. Estreno: 1962-02-01 [TVE, 1993-02-12]. 102 min. Dirección: Luis María Delgado. Guion: Alfredo Alaria, Luis María Delgado, Jorge Griñán, Jesús Saiz. Historia: Alfredo Alaria. Alfredo Alaria, Manuel Monroy, Manuel Barrio, Julia Gutiérrez Caba, Gracita Morales, Jesús Puente, Agustín González, Enrique San Francisco. Águila Films.

Un joven perteneciente a la alta burguesía rechaza todos los valores que le han sido impuestos por su familia, que no acepta su forma de vida. A él le gusta el teatro, la música y estar con sus amigos. Pese a sus esfuerzos por agradar, trabajando en el negocio familiar, se entera que su hermano le tacha de inútil y afeminado. Un filme que para sorpresa de sus creadores pasó la censura en su época, a pesar de tener escenas que claramente sugieren la homosexualidad de su protagonista.

‘Diferente’, la película española de 1961 con un protagonista claramente gay

El bailarín y coreógrafo argentino Alfredo Alaria fue el responsable de este evidente drama musical, que ahora se estrena en streaming y se recupera en televisión por el Orgullo
Cine con ñ, 2021-06-24
https://cineconn.es/diferente-pelicula-1961-gay-alfredo-alaria/

El cine LGTBI empezó en España antes de Eloy la Iglesia o Almodóvar. Incluso algo antes de los sutiles detalles que se perciben en ‘Los farsantes’ (1963, Mario Camus). La primera película que claramente -menos para la censura- reflejó a un personaje gay en el cine español fue ‘Diferente’ (1961), un drama musical de Alfredo Alaria y realizado por Luis María Delgado que contaba la «excéntrica» vida de un artista teatral de familia burguesa al que su familia intenta reconducir hacia el camino correcto. Una película que, en realidad, expresaba las ansias de libertad de un hombre reprimido por su orientación sexual, y que ahora se estrena restaurada en FlixOlé y se emitirá el viernes en televisión.

Alfredo Alaria: ser un gay famoso a mediados del siglo XX
Aunque en las fichas técnicas de ‘Diferente’ consta como director Luis María Delgado, un técnico del sector de la época, la persona responsable de esta película tan especial es, en realidad, el bailarín, coreógrafo y actor argentino Alfredo Alaria (1930-1999) -como anuncian los títulos de crédito-. Alaria empezó a aparecer en películas argentinas muy joven, con papeles testimoniales, a finales de los años 40. Ya en los 50 se estrenó como coreógrafo en diferentes producciones mientras seguía estrenando obras de teatro musical por todo el mundo. Y acabó haciéndolo también en España, donde terminó por instalarse dado su éxito.

Alaria, además de protagonizarla, tuvo la idea del argumento -escrito entre tres en el guión-, construyó las coreografías y cimentó todo el sentido de ‘Diferente’. Él es la clave de que pudiera producirse y construirse una película con una trama y un subtexto de este tipo. Su buen cartel en Madrid y el buen resultado de los ballets que ya había rodado con Luis María Delgado -como él mismo cuenta en una entrevista– convencieron al productor Jesús Saiz de poner en marcha una película a partir de los temas e iconografías que planteaba Alaria.

Esos imaginarios tenían que ver, claro, con la propia vida de un hombre gay popular a mitad del siglo XX. Pocos detalles personales nos han llegado sobre Alfredo Alaria, cuya vida ha trazado Eduardo Bravo en la revista Agente Provocador, pero de sus apuntes biográficos se puede adivinar que en su juventud encontró cobijo en el ambiente abierto de la compañía de baile del exiliado -y también gay- Miguel de Molina, pero su progresivo éxito y exposición pública le empezó a crearon problemas: no podía vivir su sexualidad con libertad. Bravo incluso asegura que en 1974 fue expulsado de España y repatriado a Argentina por ser homosexual (acusado de no tener ocupación y sufrir de «un deficiente estado mental»).

Simbolismo y lo que no es simbolismo en ‘Diferente’

Toda esta frustración y ansia de libertad reprimida de Alaria están en ‘Diferente’. La película cuenta la historia del joven Alfredo (Alaria) que trabaja en un teatro musical y lleva una desordenada vida en los bajos fondos de la ciudad. En realidad, él pertenece a una conservadora y rica familia que busca colocar a Alfredo en el respetable negocio familiar. Aunque Alfredo intenta complacer los deseos de su padre, pronto sus ansias artísticas e imaginativas le vuelven a llevar al teatro musical. Sin desvelar los detalles del desenlace, su vuelta a los escenarios acabará en fatalidad.

En un vistazo rápido, ‘Diferente’ es un descompensado melodrama con inconexos números musicales y un simple mensaje final de culpa y redención católica. Una copia sin mucho tino de un gran musical de Hollywood. Pero, en realidad, Alaria y Delgado pusieron bastante ingenio en la película: hay originales apuestas formales en plano, curiosas metáforas entre secuencias oníricas, un buen uso del montaje y puñado de momentos brillantes. Y, sobre todo, los autores fueron capaces de construir un protagonista netamente gay, tanto en lo simbólico como en distintos detalles explícitos.

Lo mejor de la película es, claro, verla con esa mirada informada actual con la que podemos notar todo lo que hay detrás -o más bien muy delante- del personaje de Alfredo. Desde la primera secuencia, llena de referencias y guiños culturales, ‘Diferente’ dispara señales de la orientación sexual de su protagonista. Su despliegue homoerótico -paquetes, escotes y transparencias incluidas- en los números musicales, su evidente desinterés por las mujeres pese a los disimulos de la trama o los diferentes mensajes que se cuelan entre diálogos son un deleite si sabemos que estamos en la España de los 60. Por supuesto, para la historia queda la escena del albañil con el taladro culminada con el dedo llamando al timbre.

Alfredo es un artista imaginativo y con inquietudes al que su familia no permite expresarse libremente. Aunque en apariencia se reduzca el conflicto de la película a que Alfredo es un rebelde impulsivo, un apasionado por el baile ajeno al ordenado comportamiento en sociedad, en realidad vemos a una persona que sueña con desplegar su esencia mientras el sistema le dice que no vaya por ese camino. Pese a su moralizante mensaje final, ‘Diferente’ es también el retrato de un hombre que acaba teniendo una vida desgraciada por no poder ser quién es. Algo que es posible que también sintiera, en parte, el propio Alaria en su vida como hombre gay en la España franquista.

La gran pregunta, la de cómo fue posible que esta película pasara la censura -sin ningún corte- y se estrenara, ha tenido diferentes respuestas a lo largo de las décadas. Todo apunta a la más sencilla y simple: ni autoridades ni élite cultural se enteraron de lo que estaba pasando realmente en ‘Diferente’. El crítico Javier Ocaña en el programa ‘Historia de nuestro cine’ cuenta que ningún redactor/crítico de las publicaciones culturales de la época -excepto el redactor del diario Ya- comentó absolutamente nada sobre el obvio contenido del filme. La película vuelve a la televisión el viernes [25 de junio] (a partir de las 22, especial del Orgullo en la 2) y estará desde entonces disponible online en una versión restaurada en FlixOlé.

1988/05/17

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL GOBIERNO BRITÁNICO CREA UN ORGANISMO PARA VIGILAR LA MORALIDAD EN TELEVISIÓN

El Gobierno británico crea un organismo para vigilar la 'moralidad' en la televisión.
Ricardo Martínez de Rituerto | El País, 1988-05-17

https://elpais.com/diario/1988/05/18/sociedad/579909610_850215.html 

El Gobierno británico, muy sensible ante cuestiones de moralidad y violencia en las emisiones de la televisión, acaba de nombrar al presidente del organismo que en el futuro ha de controlar los valores morales de la radiodifusión. El veterano periodista William Rees-Mogg, proclive al conservadurismo será el encargado de elaborar las normas que han de dar contenido al Broadcasting Standards Council (BSC), una entidad que ha sido calificada por la oposición como "la punta de lanza de una ola autoritaria". La creación del Broadcasting Standards Council, que estará integrado por cinco personas, formaba parte del programa electoral conservador y materializa los deseos del Gobierno de Margaret Thatcher de poner coto a algunos excesos en los que considera incurre la televisión y, sobre todo, a los futuros desmanes en que puedan caer las emisiones por satélite en su búsqueda febril de espectadores cortejados por una amplia oferta de canales.

La estructura y poderes del BSC, bajo cuya férula caerán el tratamiento del sexo y la violencia en vídeos, programas de radio y emisiones de televisión, están en una nebulosa.

Las responsabilidades iniciales del BSC pasan por la elaboración de un código sobre la emisión de programas con sexo y violencia; el seguimiento de los eventuales programas con ese tipo de contenido; atender las protestas suscitadas por tales programas y forzar la emisión del contenido de las pesquisas; analizar la influencia de esas emisiones sobre las conductas de las audiencias, y preparar un informe anual para el Ministerio del Interior.

Por el momento, las atribuciones del Broadcasting Standards Council sólo afectan a programas de ficción elaborados en el exterior, aunque no podrá impedir su emisión, pero existe el temor de que sus poderes trasciendan más allá y puedan afectar a los informativos, como han pedido algunas voces conservadoras.

El nombramiento de Rees Mogg, ex director de ‘The Times’ y antiguo vicepresidente de la BBC, ha sido acogido con prevención por responsables de la BBC y de la cadena comercial de televisión.

Los laboristas han manifestado sin ambages su rechazo a la idea del BSC, pues creen que menoscaba la libertad de emisión, y a su presidente, al que consideran una persona inadecuada. Rees-Mogg condicionó la asunción de la presidencia a que se le permitiera ver los programas con antelación.

El Broadcasting Standards Council trabajará con carácter experimental durante 18 meses hasta que sus funciones sean convertidas en ley.

1988/04/29

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | ROSA MONTERO: LIBERALES

Liberales.
Rosa Montero | El País, 1988-04-29

https://elpais.com/diario/1988/04/30/ultima/578354408_850215.html

Para servidora, que es anglófila, la sociedad británica ha sido como un espejo de civilización en que mirarse. Pero ahora los vientos de la Historia son nefastos, y la Thatcher, que galopa en el huracán de la reacción como una bruja en toda regla, está pudriendo el azogue y dejando el reflejo hecho una pena. Dos siglos de logros sociales destrozados en 10 años de mandato. La última tropelía es muy sutil. Thatcher ha presentado un proyecto de ley que prohíbe "promover la homosexualidad". El desarrollo de la ley es tan ambiguo que, de aprobarse, la homosexualidad se convertiría una vez más en una ‘aberración’ maldita y subterránea. Las organizaciones gay podrían ser declaradas ilegales; sus publicaciones, prohibidas. De las bibliotecas públicas desaparecerían todos aquellos textos que el celo censor considerara improcedentes. Y ya se sabe que no hay como establecer una capacidad censora para que el celo de los inquisidores se dispare. Así es que puede que retiren todas aquellas biografías de personajes ilustres cuya homosexualidad no sea abominada expresamente. De Marcel Proust, por ejemplo. De Virginia Woolf o Maynard Keynes. Y además hay un puñado de novelas sospechosas, como ‘Alexis’, de Yourcenar, o ‘Muerte en Venecia’, de Thomas Mann, que convendría calcinar en pira pública.

Resulta curioso comprobar cómo esos neoliberales tan frenéticos, que andan hoy en plena ofensiva en todo el mundo, son los más aventajados Torquemadas. Tienen la boca llena de la palabra ‘libertad’ y se rasgan las vestiduras al menor intento de orden y control sobre el mercado. Pero se ve que para ellos la libertad no es más que una de las muchas y exquisitas propiedades del dinero. Porque no están dispuestos a aceptar el íntimo derecho a ser de las personas. No se trata tan sólo de la homosexualidad: el autoritarismo se extiende en el mundo en todos los terrenos, nos acosa, nos mordisquea la vida, nos limita. Dentro de unos días se votará el proyecto de la Thatcher. Y todos perderemos algo si se aprueba.

1987/06/03

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | TVE RECHAZA POR INMORAL UN ANUNCIO DE PRESERVATIVOS

Televisión Española rechaza por inmoral un anuncio de preservativos.
Azucena Criado | El País, 1987-06-03

https://elpais.com/diario/1987/06/04/radiotv/549756001_850215.html 

Un anuncio de preservativos que se ha pasado por la televisión francesa dentro de una campaña de prevención del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) ha sido rechazado por la comisión de consulta y vigilancia de la publicidad en Televisión Española (TVE) porque atenta contra "el buen gusto y el decoro social". El anuncio, dirigido a los jóvenes, consiste en un único plano en el que se intuye que una pareja hace el amor en el interior de un vehículo. Al final aparece la frase "Seguridad en los momentos que todo se olvida" junto a la marca, de los profilácticos. El Ministerio de Sanidad, que está preparando una campaña para evitar la propagación de las enfermedades de transmisión sexual, ha mostrado su preocupación por este hecho.

El anuncio rechazado por TVE consiste en un único plano que recoge una escena campestre al atardecer. A la derecha de la imagen se aprecia un coche que oscila levemente. La cámara se acerca al vehículo al tiempo que éste aumenta su movimiento y se escucha el trinar de varios pájaros entremezclado con las risas de una mujer. Esta imagen se cierra con la aparición de la marca de preservativos Durex junto a la frase "seguridad en los momentos que todo se olvida". Fuentes de TVE han afirmado que la comisión de consulta y vigilancia de la publicidad en TVE, organismo adscrito a la Gerencia de Publicidad de RTVE, rechazó el pasado 27 de mayo este anuncio de profilácticos por entender que "atenta al buen gusto o al decoro social", como prescribe el artículo 7º del Estatuto de la Publicidad, y contra la norma cuarta de autocontrol de publicidad en RTVE, que rechaza todos aquellos anuncios "que ofendan los sentimientos y las convicciones morales del público". Según TVE, el acuerdo se. adoptó por unanimidad.

Aséptico
La prohibición del anuncio ha sorprendido tanto a la agencia de publicidad que lleva la campaña de Durex en España como a los profesionales de la sanidad que trabajan en planificación familiar y enfermedades venéreas, ya que se considera bastante aséptico y no hay en él visualización de elementos humanos. Fuentes de la agencia Tapsa manifestaron que en este caso se plantea un doble conflicto: "Por un lado, hay un problema de normativa, y por otro, un problema de sentido común. Porque hay que tener en cuenta que cuando se anuncian preservativos, éstos son para las relaciones sexuales. Esto es obvio".

Curiosamente, el ‘spot’ de Durex ha sido el primer anuncio de profilácticos admitido por la televisión francesa. Su emisión en el país vecino comenzó el 13 de abril y anteriormente se había pasado también en las televisiones del Reino Unido y Bélgica. Ha sido además premiado con el León de Oro del festival de cine publicitario de Cannes y en un certamen de Nueva York.

Fuentes del Ministerio de Sanidad -que está preparando una campaña publicitaria en televisión y otros medios para promover, fundamentalmente entre los jóvenes, el uso de preservativos, y limitar la propagación de las enfermedades de transmisión sexual- han manifestado su preocupación por la prohibición del anuncio y su temor por la suerte que puedan correr los ‘spots’ que están preparando. Sanidad tenía previsto iniciar la emisión de sus anuncios a principios de julio. Esta época se considera idónea, porque en el verano aumentan los contactos sexuales esporádicos, y el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. El anuncio de preservativos en televisión levantó una pequeña polémica cuando comenzaron, hace poco más de dos años. Uno de los ‘spots’ más populares fue el protagonizado por el humorista Pedro Ruiz. La marca Durex se anunció sin dificultades el verano pasado.

1982/09/02

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

Sobre la homosexualidad.
XXX · Cartas al Director | El País, 1982-09-02

https://elpais.com/diario/1982/09/03/opinion/399852006_850215.html

En un espacio perdido (estas noticias no acostumbran a publicarse con grandes alardes tipográficos) de El País del día 27 de agosto, leo el siguiente titular: "La Sala Segunda, del Supremo reitera su opinión sobre la homosexualidad". Antes de leer la semicolumna ya me suponía la ‘opinión’ de tan venerable institución. "Es práctica obscena" (la homosexualidad), "especialmente rechazada por nuestra cultura y entorno social", condena la mencionada Sala Segunda. Sigue diciendo la sentencia: "Con posturas indecorosas" (refiriéndosé a unas fotografías de una revista, a cuyo director se procesaba), "expresiones como las de el 'placer que llega y estalla', 'dispuestos ambos para el íntimo encuentro’, etcétera, son producto de subculturas que merecen la sanción penal".

Títulos de películas de la actual cartelera madrileña: ‘Bacanal en el aniversario de bodas’, ‘El precalentador’, ‘Magdalena, poseída por la bestia’, ‘Con las bragas en la mano’, ‘Con el sexo en los colchones’... ¡Para qué seguir! ¿Contradicción penal? No. Simplemente, hay manifestaciones que pueden ser susceptibles de atentar contra el orden actual y hay otras que ayudan a envilecer cerebros de muchos posibles rebeldes. Lo primero merece “el castigo de nuestra cultura"; lo segundo, la tolerancia más benigna. En una carta que dirigí a El País y que jamás se publicó decía que el más imbécil de los filósofos (o economistas, o físicos, o matemáticos) acostumbra a sentirse miembro orgulloso de este grupo sectario, reducido y privilegiado que se autodenomina ‘comunidad científica’. El buen burgués, o el que no lo es pero le gustaría serlo antes de morirse, tiene la misma actitud de nuestro filósofo: se siente orgulloso componente de la ‘cultura oficial’ y teme, como el vampiro a la cruz, toda manifestación que ataque a ésta. Así se siente seguro, pero es la seguridad del poder, y el poder no es perpetuo. Es, pues, la seguridad del miedo.

Por cierto, no soy homosexual.

1982/08/27

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL SUPREMO CONSIDERA DELECTIVA UNA PUBLICACIÓN HOMOERÓTICA

La Sala Segunda del Supremo reitera su opinión sobre la homosexualidad.
EFE | El País, 1982-08-27

https://elpais.com/diario/1982/08/27/sociedad/399247206_850215.html

La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha condenado a Carlos Alberto Corbata director y representante legal de la Editorial Permanencias a una pena de cuatro meses de arresto mayor y multa de 50.000 pesetas como autor de un delito de escándalo público. El Supremo ha considerado así delictivo el contenido de una revista publicada por la mencionada editorial a principios de 1979, en la que se mostraban desnudos y actitudes eróticas, y reitera su jurisprudencia sobre la homosexualidad que, según la sentencia, "es práctica obscena especialmente rechazada por nuestra cultura y entorno social".

La sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo condena además al mencionado editor a ocho años y un día de inhabilitación especial para el ejercicio de las profesiones de periodista y editor, al tiempo que se ordena la ocupación de los ejemplares de la revista y sus planchas correspondientes. El alto tribunal desestima los argumentos del recurrente en el sentido de que las fotografías no tuvieron trascendencia suficiente para estructurar una figura de delito y considera que tales publicaciones con dibujos como los de autos, "con posturas indecorosas, expresiones como las de ‘el placer que llega y estalla’, ‘dispuestos ambos para el íntimo encuentro’, etcétera, son productos de subculturas que merecen la sanción penal".

1972/02/17

PELÍCULAS | Armiñán, Jaime de | Mi querida señorita

Armiñán, Jaime de (Director) (1972). Mi querida señorita. El Imán, InCine S.A, Impala.


Mi querida señorita. 1972. Estreno: 1972-02-17. 80 min. Dirección: Jaime de Armiñán. Guion: Jaime de Armiñán, José Luis Borau. José Luis López Vázquez, Julieta Serrano, Antonio Ferrandis, Enrique Avila, Lola Gaos, Chus Lampreave, Mónica Randall, Manolo Otero. El Imán, InCine S.A, Impala.

Adela Castro, una madura solterona que vive en una ciudad provinciana, sabe que no es una mujer normal: se afeita todos los días y se siente atraída por su criada Isabelita. Se ha pasado la vida creyendo que se ha quedado soltera por ser poco agraciada físicamente. Ciertos trastornos psicológicos la llevan a la consulta de un médico.

La primera película que abordó en España la identidad de género
Se cumplen 50 años del estreno de 'Mi querida señorita', dirigida por Jaime de Armiñán y con José Luis López Vázquez como protagonista.
Elio Castro / Antonio Martínez | Cadena SER, 2022-02-20
https://cadenaser.com/2022/02/20/la-primera-pelicula-que-abordo-en-espana-la-identidad-de-genero/

Fue la película española más taquillera de 1972. Casi dos millones de españoles acudieron a las salas a ver ‘Mi querida señorita’, atraídos por el morbo de ver al popularísimo José Luis López Vázquez caracterizado como una mujer. Pero superada la sorpresa de ver al actor como una señora, lo que el espectador se encontraba era una historia seria y muy sentida sobre la inadaptación y la soledad.

Jaime de Armiñán y José Luis Borau escribieron a medias el guion que se alejaba completamente del cine popular del que ellos venían y que abordaba una historia muy arriesgada para su tiempo. Una historia sobre un conflicto de identidad de género. “¿Quién puede ser doña Adela?”, se preguntaba Jaime de Armiñán. “Alguien que el público se lo crea”, se respondía. “Alguien que sea un actor dramático, porque la historia es un drama, pero que al mismo tiempo tiene algo de cómica. Y entonces nos dijimos: José Luis López Vázquez”.

Y, efectivamente López Vázquez aceptó el encargo mientras Armiñán y Borau reescribían una y otra vez la historia para conseguir que la censura aprobara el guion. “Hicimos hasta siete versiones distintas de ‘Mi querida señorita’”·, recuerda Armiñán. El guion fue finalmente aprobado, pero poco antes de comenzar el rodaje se encontraron con que López Vázquez se echaba para atrás. No se atrevía a hacer una película vestido con falda, tacones y peluca. “Le entró miedo y 8 días antes del rodaje decidió que no iba a hacer ‘Mi querida señorita’. Y si él no la hacía, era imposible rodar la película porque ya no se podía cambiar. Pasados tres o cuatro días José Luis cambio de opinión y nos llamaba por teléfono, pero entonces éramos nosotros los que no nos poníamos al teléfono”, dice Jaime de Armiñán. Para acabar de animarle, Armiñán le pidió que se vistiera como el personaje y que fuera con él a tomar un café a un bar. Cuando el camarero no le reconoció, el actor se convenció definitivamente de que aquella señora tan poco agraciada que veía en el espejo podía dar el pego.

‘Mi querida señorita’ cuenta la historia de una mujer de mediana edad que vive en una pequeña ciudad de provincias. Toda la vida ha creído que su soltería era producto de su fealdad hasta que un día un viejo amigo le propone matrimonio. Es entonces cuando decide enfrentarse a las dudas que la han acompañado desde siempre y viaja a Madrid para consultar con un médico. A partir de entonces decide asumir su verdadera identidad y comenzar una nueva vida lejos de su ciudad.

En 1972 el franquismo vivía sus últimos años, pero todavía estaba vigente algo que se ve claramente en la película: la férrea organización social, la represión sexual o el papel poco relevante reservado a la mujer en la sociedad. El cine español abordaba por primera vez un conflicto de identidad de género y lo hacía con gran delicadeza y respeto, con un López Vázquez que se alejaba del clásico papel histriónico y afectado que los personajes travestidos solían representar en las películas.

Borau y Armiñán consiguieron evitar la censura a base de sobriedad. Al final solo tuvieron que cortar un plano de una escena con Mónica Randall. “Era un momento en que López Vázquez se está desnudando; se quita los calcetines sin atreverse a mirar y por detrás está Mónica Randall, a unos 4 o 5 metros, que se quita el sostén y se le ve el pecho 5 segundos. Es el único plano que cortó la censura”, explica Armiñán.

Toda la película se basa en la fuerza interpretativa de José Luis López Vázquez que compuso uno de los papeles más hondos de su carrera. Y eso que, durante el rodaje, el actor no se sentía del todo confiado. “Se negaba a todo. No quería tocar el piano con sus manos porque decía que las manos tenían que ser de una mujer, no las suyas. Pero lo hizo todo divinamente", rememora Jaime de Armiñán. Además, estaba el problema de la barba. José Luis López Vázquez tenía una barba muy dura. Al llegar al rodaje le afeitaban a fondo, pero a las 4 o 5 horas ya le había vuelto a salir y había que afeitado otra vez.

Flanqueando a López Vázquez nos encontramos con un reparto muy competente de grandes secundarios. Julieta Serrano da vida a la criada de la "señorita" por la que ésta parece sentir algo más que afecto, todo ello contado con una gran sutileza. Antonio Ferrandis interpreta al viudo que le pide en matrimonio. Mónica Randall es la vecina de la pensión a la que el protagonista se va a vivir cuando adopta su nueva identidad, y Lola Gaos y una joven Chus Lampreave las dueñas de esa pensión.

‘Mi querida señorita’ fue un éxito inesperado de público y fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, Oscar que ese año ganaría Luis Buñuel con la producción francesa ‘El discreto encanto de la burguesía’. En Hollywood Armiñan conoció a Frank Capra, a Billy Wilder o a George Cukor que se deshicieron en elogios hacia la película y en especial hacia el trabajo de José Luis López Vázquez. “Cukor me dijo que nunca había visto una interpretación como ésa y que José Luis López Vázquez era el mejor actor del mundo", dice Armiñán Estaba tan entusiasmado con él que propuso al actor que se quedara en Hollywood para iniciar una carrera en el cine americano. Pero López Vázquez no aceptó y volvió a Madrid. Cukor al menos pudo darle un pequeño papel al año siguiente en su película ‘Viajes con mi tía’, protagonizada por Maggie Smith. Eso sí, López Vázquez rodó sus escenas en Madrid y en español.

‘Mi querida señorita’ se ha convertido en un clásico imprescindible de nuestro cine, una película adelantada a su época que cuenta además con uno de los mejores finales que se recuerdan en el cine español. No os lo contamos. Os animamos a que lo descubráis vosotros mismos viendo esta película que 50 años después de su estreno todavía emociona y nos hace pensar.

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