Mostrando entradas con la etiqueta Candela García. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Candela García. Mostrar todas las entradas

2021/12/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LOS LARGOS TENTÁCULOS DE LA REPRESIÓN DE LAS DISIDENCIAS SEXUALES

Los largos tentáculos de la represión de las disidencias sexuales.
Pablo Morterero | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2021-12-29

https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2021/12/29/los-largos-tentaculos-de-la-represion-de-las-disidencias-sexuales/

Candela García fue detenida y encarcelada en Barcelona en los años sesenta por realizar “ademanes de homosexualidad”. Cuando presentó su solicitud para acogerse a los beneficios previstos para las víctimas de la Ley de Vagos y Maleantes y de Peligrosidad y Rehabilitación Social, aprobados durante el gobierno de Rodríguez Zapatero, vio como se la rechazaban, ya que a ella no se le aplicó la Ley de Vagos, vigente en ese momento, sino el artículo de escándalo público previsto en el Código Penal. A pesar de ser detenida y torturada por homosexualidad, a ojos de la legislación actual, no fue víctima del franquismo.

Uno de los errores que hemos cometido desde el activismo LGTBI ha sido no comprender que la represión de las disidencias sexuales (en el pasado y en el presente) tiene un componente sistémico, más allá de tal o cual circunstancia. Y esto viene ocurriendo tanto en las investigaciones históricas sobre la represión durante el franquismo como en las estrategias destinadas a superar muchos de los obstáculos a los que nos enfrentamos.

Cuando estudiamos la represión franquista de las personas homosexuales (gais y lesbianas), bisexuales, trans e intersex, solemos fijarnos en determinadas leyes, como la de Vagos y Maleantes y su sucesora, la de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Esta mirada reduccionista nos ha llevado a no observar otras vías por la que el régimen de la Dictadura perseguía la homosexualidad y la transexualidad, como determinados artículos del Código Penal (como el de escándalo público o la diferencia de edad de consentimiento para relaciones homosexuales y heterosexuales) e incluso las actuaciones de los Tribunales de Honor. Pero aun teniendo en cuenta estas normas, seguiremos sin comprender la dimensión real de la persecución.

Y es que debemos partir del hecho (no privativo de la dictadura franquista) del carácter cisendoheteronormativo del sistema que automáticamente expulsaba a las márgenes todas aquellas realidades y comportamientos que no se ajustan a la norma.

Es decir, que la represión franquista no se puede explicar exclusivamente a través de las leyes sino del complejo proceso legal y social (médico, educativo, laboral, deportivo, etc.) que hacía que las personas homosexuales, bisexuales, trans e intersex sufrieran la exclusión, la persecución y, por último, la represión, ya fuese física (terapias y mutilaciones), social (sistema educativo, sanitario, laboral, religioso, etc.) o penal (encarcelamiento, destierros, etc.)

Y esta mirada sistémica debemos extenderla al presente. Cuando en los 70 se luchó por la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, nadie parecía darse cuenta que en los 80 sería el artículo de escándalo público el que nos persiguiera. Cuando se luchó, y consiguió, modificar el Código Civil para permitir el matrimonio igualitario de forma que se evitara cualquier aplicación discriminatoria, no nos imaginábamos que, a la hora de registrar conjuntamente a un bebé por parte de las parejas de hecho de mujeres, se les exigiese estar casadas, requisito no exigible a las parejas de hecho integradas por un hombre y una mujer. O que cuando una mujer o una pareja de un hombre y una mujer van al registro civil consular para registrar a un bebé, nadie pregunta si han sido progenitores por gestación por subrogación, cosa que sí se exige a un hombre solo o a una pareja de hombres.

Debemos aceptar que, tanto ayer como hoy, cualquier interpretación de las normas legales y sociales se hará desde una perspectiva cisendoheteronormativa, que nuestra orientación, nuestra identidad o nuestra corporalidad será analizada y valorada dentro de lo correcto/incorrecto, lo deseable/indeseable, y lo beneficioso/perjudicial. Es decir, no se nos enjuiciará por lo que hacemos, sino por lo que somos.

Por eso no deja de sorprender la convicción de aquellas personas LGTBI que sostienen que ellas no han sufrido ninguna discriminación por su orientación, su identidad o su corporalidad.

Pero nada más lejos de mi intención el promover desde el activismo cualquier tipo de victimismo. Como pedía Séneca a Helvia, no deseemos para nosotros el más despreciable de los méritos, el parecer los más desgraciados.

Pero sí asumir el carácter sistémico de la represión y la discriminación, saber que cuando investigamos el pasado, o luchamos contra una norma, ya sea social o legal, nos enfrentamos solo a uno de los muchos tentáculos de la cisendoheteronormatividad, cuya denuncia y superación debe ser el objetivo final de nuestra lucha.
 
NOTA: Pablo Morterero desconoce por completo el activismo que se mantuvo al margen del reformismo (y, por lo tanto, del poder). Una vez despenalizada la homosexualidad (26 de diciembre de 1978) el caballo de batalla de los colectivos agrupados en la COFLHEE no fue sino el escándalo público, algo incluido en su plataforma reivindicativa. Como muestra, un ejemplo, la denuncia del asesinato de Francis, "un hombre vestido de mujer". Y esa denuncia no fue algo anecdótico sino, digamos, "sistemático". En cuanto al tema de la filiación conjunta de las parejas lesbianas de un bebé, esta discriminación fue denunciada desde el minuto uno por colectivos como EHGAM (testimonio personal), pero fue el asociacionismo institucionalizado el que miraba hacia otro lado (por haberse conseguido algo en unos términos que ni se imaginaban e, incluso nos atrevemos a afirmar, algunas ni lo deseaban, al menos con esas características. Recordemos que en aquel entonces la FELGT estaba presidida por Beatriz Gimeno, pareja de Boti García Rodrigo, pero imperaba una mirada homonormativa (meramente) gay, sin presencia (apenas) de la perspectiva lesbiana y basada exclusivamente en una visión "matrimonialista" y ajena a la igualdad de los derechos. Para añadir: el (largo) tema de las parejas de hecho y que, una vez logrado el matrimonio igualitario, quedó aparcado para siempre. La cuestión de la gestación por subrogación es mucho más reciente y merece capítulo aparte, pero tampoco estaría de más recordar la oposición "feminista" a la reproducción asistida y a la inseminación artificial en los 80, cuando se legalizaban estas técnicas.

2020/03/21

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CANDELA GARCÍA LÓPEZ: EL LARGO Y TORTUOSO CAMINO

Candela García López: el largo y tortuoso camino.
Nació como José Antonio y luego Candela llegó a ser una de las artistas de la corte de la transgresora Esmeralda.
Félix Machuca | ABC Sevilla, 2020-03-21
https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-candela-garcia-lopez-largo-y-tortuoso-camino-202003210816_noticia.html 

Es muy probable que Candela no sepa quién fue Tiresias. Ni falta que le hace. Pero Tiresias, el advino mitológico griego que fue hombre y mujer, sí pudo saber cómo sería el largo y tortuoso camino de José Antonio García López, un chico con alma de chica que hoy, como se lee en sus papeles, es Candela García López. Conseguir ser lo que sentía, pasar de José Antonio a Candela, fue un infierno. Un largo y tortuoso camino que arrancó en las calles de su infancia, donde jugaba más con las muñequitas de las niñas del vecindario que con el balón de los muchachos. Ahí empezó a comprender, por las chanzas hirientes que soportó, que ser Candela lo iba a dejar helado más de una vez, para sentirse como cantaba la estrofa de aquella canción de los Beatles: «Muchas veces he estado solo y muchas veces he llorado». Hasta que llegó a ser una de las más floreadas artistas de la corte transgresora de La Esmeralda, Candela conoció el lado oscuro de ser diferente.

Y eso tenía un precio. Muy alto y a pagar en el instante. Como aquella vez que fue a tallarse en la calle Baños para hacer la mili y le dijeron que era más aconsejable, dada su pinta efébica, que se acogiera a una ley que lo eximía de hacerla, dado que era el único hijo de un matrimonio mayor de sesenta y cinco años. O aquella noche tristísima, trabajando en la limpieza de barcos en el puerto de Barcelona, de regreso a su casa, cuando inopinadamente la secreta de la época se lo llevó sin cargo alguno, pese a que le recriminaban que fuera maricón. Le cayeron, por ley tan abusiva, cinco meses y medio de cárcel en la Modelo. Toda su vida ha sido el pago desmedido de la hipoteca de ser distinto. Para colmo no pudo estudiar, trabajó siendo adolescente y desde Suiza a Cataluña pasando por Francia, sus manos y sus rodillas se descarnaron en los trabajos que la emigración menos preparada asumía para sobrevivir. Fue trapero, pinche, fregasuelos y todo aquello que le permitiera un salario para sobrevivir y enviarlo a casa de los padres. Qué buen nombre escogió para hacerlo leyenda de su vida: Candela.

La vida la marcó. Pero no se dejó abrasar por tanto infierno. Le hizo hueco en un corazón tan exigido a la parte más frívola y alegre de la noche. Antes de entrar a trabajar, como solista, cantando cuplés y canción española en el «Califa» sevillano echó sus horas en las güisquerías del ramo. Tuvo muy buena planta, jaquetona y risueña, rubia aleonada como una fiera de la selva de las barras de lucecitas de colores. La buscaban porque daba palique, te hacía el vaso largo chispeante y no faltaba en los labios del combinado la guinda verde. Los que le pidieron un servicio más completo siempre se llevaron el mismo chasco: imposible, cariño, hoy hay tomate... Un recurso que Candela hacía verosímil impregnando en mercromina sus prendas más íntimas. Una noche coincidió su actuación con el despliegue arrebatado y jaranero de las niñas de La Esmeralda en la sala Califa. Y allí mismo llegaron a un acuerdo para que pasara a formar parte del elenco más desvergonzado, insolente y descocado de los travestis y transexuales sevillanos. La Candela empezaba a prender en la chimenea del éxito para darse calor tras una vida tan glacial. Pillando calentones como el de aquella tarde en Alcalá por culpa de un GPS. Estaba loquita por ver a Pastora Soler. Pidió que la llevaran. Y la llevaron hasta Alcalá. Pero no daban con el sitio donde actuaba la Soler. El amigo encendió el GPS y, aún así, el coche daba más vueltas que el de Carlos Sainz en el Dakar. Y la Candela, escamadita perdía, le dijo: «Oye, Pepe, tú tendrás mucha amistad con la mujer esa del GPS, pero mejor paras el coche y le preguntas al primero que pase dónde actúa Amparo Soler. No me fío de esa tía...» Tampoco confió mucho en un naturista que fue a ver. Se lo había recomendado una sobrina suya que decía era un tipo muy profesional. Candela fue a verlo y se dejó inspeccionar con una lupa. Le vio los ojos y le dijo: «Usted tiene anemia». Prosiguió el doctor la exploración y le avanzó otro diagnóstico: «La regla también la tiene desajustada». Candela esbozó una sonrisa irónica que, inmediatamente, le reprochó el especialista. «¿Va a saber usted más que yo?», le preguntó el naturista. Y Candela le dijo: «Más que usted seguro que no. Pero de mí lo sé todo y le garantizo que no puedo tener la regla porque soy un hombre». Un hombre del que quiso desprenderse a lo largo de una vida. Para convertir tan duro y espinoso tránsito personal en un largo y tortuoso camino por ser Candela en vez de José Antonio...

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...