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2020/05/07

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS CONFESIONES DE LEZAMA LIMA

Las confesiones de Lezama Lima.
El documental ‘Letters to Eloísa’ analiza la trayectoria del censurado autor cubano y el escándalo provocado por el capítulo homoerótico de su obra maestra, ‘Paradiso’.
Alessandro Leone | El País, 2020-05-07
https://elpais.com/cultura/2020/05/07/babelia/1588852801_549129.html 

José Lezama Lima (1910-1976) murió en el olvido. Corría el año 1976 y la prensa cubana le dedicó unas pocas líneas, mientras en el exterior se lloraba el escritor de ‘Paradiso’, una de las novelas más importantes del boom latinoamericano. ‘Fresa y chocolate’, largometraje de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío nominado a los Oscar de 1995, representó su rescate. En la película, Lezama es convertido doblemente en símbolo: su foto acompaña la de José Martí y denuncia la condición de los homosexuales en la Cuba de los setenta. Hoy, su casa en La Habana es un museo y su nombre ya no es deplorado en la isla como durante el período de la Guerra Fría.

El documental de Adriana Bosch ‘Letters to Eloísa’, presentado en el Miami Film Festival en marzo pasado y que este mes podrá verse online en el Festival Latino de Los Ángeles, describe la trayectoria de Lezama utilizando como hilo conductor las cartas que escribió a su hermana: “Me parecieron un documento fascinante no solo por el hecho de ser cartas de amor que narran la tragedia de la separación de dos hermanos y la ruptura de la familia cubana, sino también por ser documentos sobre la experiencia de la revolución filtrada por la sensibilidad de un gran poeta y escritor oscurecido y censurado por la misma revolución en la cual él y tantos cubanos depositaron tanta fe”, afirma la directora.

La relación entre Lezama y el régimen pasó de luces a sombras. El autor se hizo famoso por su poesía, sus ensayos, y por el experimento de la revista ‘Orígenes’, que “se preocupó incesantemente del tema de los cubanos, de sus raíces en sus manifestaciones estelares y telúricas”, sostuvo Lezama. Su publicación, que comenzó en 1944, terminó tres años antes de la revolución, en 1956. Cuando Castro llegó al poder, se entendió inmediatamente que la cultura iba a desempeñar un papel fundamental, pero el contraste entre las dos partes pronto subrayó las diferencias: “Más allá de un problema de estilo existía un problema filosófico. Desde la época de ‘Orígenes’ Lezama planteaba una identidad nacional en base al arte y a la cultura y con la familia al centro de la transmisión de los valores y las costumbres. Fidel Castro tenía una visión opuesta de Cuba: una identidad nacida de valores militares y gestas heroicas, con el Estado al centro de la nación y a cargo de delinear una cultura homogénea que respondiera a las necesidades de la revolución. Lezama era elitista en una revolución de masas, católico en un país marxista y homosexual en un régimen machista y homofóbico. Era también un escritor que creía profundamente en la libertad como una necesidad para hacer arte, poesía y verdad”, dice Bosch.

Lezama fue nombrado vicepresidente de la Unión de Escritores (UNEAC), pero las primeras reticencias hacia la revolución ya empezaban a notarse en sus cartas a Eloísa, que había dejado el país con su marido, un empresario de radio, en 1961. En una de ellas, el escritor dibujó la forma de su pie para que le enviara unos zapatos en un momento de deterioro económico. Lo mismo parece entender Vargas Llosa, una de las voces del documental: “Yo conocí a Lezama en esos años 60, lo vi varias veces. En él ya había reticencia sobre la situación en Cuba, discretas, porque era un hombre prudente. Pero claramente la identificación no era la misma a la que había sido en los años anteriores. A medida que fueron pasando los años, cada vez veía que la reticencia era mayor”.

El libro del escabroso capítulo ocho
'Paradiso' “es una invitación extraordinaria a ser humanos”, afirma en el documental Lillian Guerra, profesora de historia de Cuba y del Caribe de la Universidad de Florida. Lezama publicó esa monumental obra de más de 600 páginas en 1966, pero la llevaba escribiendo ya desde dos décadas. El momento literario nunca había sido más adecuado, con novelas como ‘Rayuela’, La ciudad y los perros, ‘Cien años de soledad’. ‘Paradiso’ es un ‘bildungsroman’, una novela que sigue la educación artística y sentimental del joven José Cemí en el seno de una familia habanera. A través de ella, Lezama exalta la familia pero también describe el pecado en escenas con contenido erótico.

Lo que provocaron las escenas homoeróticas de ‘Paradiso’ es bien descrito por la ensayista Margarita Mateo: “Ese gran hombre, serio, respetable, abogado, católico que era Lezama, que apareciera con esa novela fue un escándalo. La gente iba a pedir el ‘libro del capítulo 8’, no sabían el nombre pero sabían que había un capítulo 8”. La secuencia es muy explícita. Se describen los órganos sexuales en acción y el acto de la penetración. Para Lillian Guerra fue un personal ‘coming out’, por el que Lezama se defendió diciendo que “uno de los mayores misterios de la vida es el cuerpo humano y hay que conocer y que respetar”. Y además de ser una revelación fue también una bomba política. El Gobierno revolucionario, que luchaba contra ese tipo de “perversión”, suspendió el libro.

Si ‘Paradiso’ es una novela tan conocida se debe a Julio Cortázar. El escritor argentino rescató a Lezama y publicó el ensayo ‘Para llegar a Lezama Lima’ (1966), donde pone el tema de la homosexualidad en un sentido mítico y universalista. “Es difícil juzgar lo que pudo haber sido de ‘Paradiso’ sin la intervención de Cortázar, pero la novela bien pudo haberse quedado en Cuba con las 3.000 copias de la edición del 66, la única que se hizo en la isla hasta el año 88, cuando se publicó una segunda edición con prólogo de Cintio Vitier”, explica Bosch. Cortázar sacó ‘Paradiso’ de Cuba y la publicó con la ayuda de Carlos Monsiváis en México y de ahí saltó a Italia, Francia, España y Estados Unidos. Cortázar, según Lezama escribió a Eloísa, abrió “los ojos a muchos que no quieren ver”.

El punto en el que quizás la vida de Lezama tomó un camino irreversible fue cuando se atrevió a enfrentarse directamente al Estado. El jurado que presidió entregó el premio Julián del Casal de 1968 a ‘Fuera del Juego’ de Heberto Padilla, ferviente crítico de la revolución por estar pareciéndose a la URSS. Lezama, que siempre quiso estar al margen de la política, rechazó firmar el prólogo de los otros escritores, que tildaban el libro de contrarrevolucionario. El autor de ‘Paradiso’ tampoco se disculpó y desde ese momento cambió todo. En 1970, Padilla fue arrestado y obligado a declarar que Lezama era “un ingrato de la revolución” y que la criticaba en privado. Un año después, en el Congreso Nacional de Educación y Cultura se decidió que los homosexuales eran una amenaza a la identidad de Cuba y que no podrían tener contactos con la juventud.

Lezama no aparecerá nunca más, no se publicarán sus libros ni sus amigos irán a visitarlos por el miedo a ser espiados. ‘Paradiso’ solo se conseguía en el mercado negro, según lo que se cuenta en el documental. El escritor encontraba consolación en el éxito que su obra seguía alcanzando fuera de Cuba. En 1972 se le otorgó el premio Maldoror de Poesía en Madrid y el a la mejor obra hispanoamericana traducida al italiano. Las invitaciones de México, Italia, Colombia, Francia, España le llegaban a su casa de Trocadero. Sin embargo, no le permitieron salir de Cuba. Incluso se quejó en una carta de la comparación que los medios anglosajones hacían entre ‘Paradiso’ y ‘Cien años de soledad’, que “no tiene nada que ver con mi obra”, dijo. Su soledad, contó Eloísa en una entrevista del 1983, se expresa en su última obra, ‘Fragmento a su imán’: “Espero a alguien y sé que nadie ha de venir”.

El documental se esfuerza en contar a José Lezama Lima como escritor y como hombre. Las cartas a su hermana ofrecen el lado más humano del escritor; las cenas descritas por su amigo Reynaldo González hacen el resto. González también aporta algunas fotos, en una de ellas se le ve con Lezama, el mexicano Emmanuel Carballo y Reinaldo Arenas, arrestado por su homosexualidad abiertamente declarada en 1973. Hoy, Lezama ha vuelto a ser la máxima expresión de las raíces de la sociedad cubana.

2013/08/09

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DENTRO DE LA MORAL SOCIALISTA EL CRUISING NO TENÍA LA MÁS MÍNIMA POSIBILIDAD

Dentro de la moral socialista el cruising no tenía la más mínima posibilidad.
Jorge Carrasco | On Cuba News, 2013-08-09

https://oncubanews.com/cuba/sociedad-cuba/genero/dentro-de-la-moral-socialista-el-cruising-no-tenia-la-mas-minima-posibilidad/

Miembro destacado de la generación de poetas de los ochenta, Víctor Fowler Calzada* clasifica entre los intelectuales de mayor prestigio en el ámbito nacional. Su pensamiento apunta hacia visiones críticas de la sociedad cubana actual y del proceso revolucionario, cuyos primeros años estuvieron fuertemente marcados por la poca permisividad hacia diversos fenómenos culturales.

Fowler fue parte del colectivo de autores de la publicación Naranja dulce, en la cual dio a conocer diversos trabajos sobre cultura y erotismo. Ha publicado, entre otros, la antología La eterna danza, un compendio de la poesía erótica de los últimos dos siglos cubanos. El tema del homosexualismo constituyó, sobre todo en las primeras décadas de la Revolución, uno de los más conflictuales de la historia de Cuba. Fowler conversa sobre esta forma de sexualidad no normativa y sus principales puntos de contradicción con los valores que se pretendían forjar en la sociedad post revolucionaria.

P. Luego de 1959 el gobierno cubano adoptó posturas restrictivas hacia fenómenos diversos que eran considerados vicios burgueses del capitalismo o «diversionismo ideológico». La homosexualidad era uno de ellos. Actualmente la visión oficial sobre esta temática ha variado en alguna medida. ¿Cuándo cree que se comenzó a gestar este cambio?


Aún es un misterio la definición de cuáles han sido las políticas de la Revolución respecto a la sexualidad no normativa. La Revolución ha tenido políticas para todas las formas de sexualidad. Las normativas (como la heterosexual) y las no normativas o disidentes (como la homosexualidad, el voyeurismo, el fetichismo sexual, el sado masoquismo, etcétera). En nuestro país no conozco ningún gran texto que realice un análisis novedoso, interesante, revelador, de la complejidad del panorama de la sexualidad en Cuba ni de las políticas que el Estado tomó respecto a ellas. Creo que comenzó a notarse un cambio de percepción (que no era sobre la homosexualidad, sino sobre la cultura y que terminó extendiéndose hasta constituir un asunto de la civilidad) a partir de la constitución del Ministerio de Cultura en 1976.

Durante la década del sesenta y todavía en la del setenta había políticas bastante duras con los homosexuales. Entre ellas las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, la noche de las Tres Pes y las tristemente célebres «recogidas» del Coppelia. Este fenómeno resulta interesante, porque no se recoge a cualquier homosexual de cualquier esquina, ya que ese no es el sentido de las políticas. Se recoge donde hay concentración. Era claro que el Estado tenía la idea de desmantelar los sitios de reunión gay.

A finales de los setenta el panorama había cambiado ya un poco. Esto no significa que la Policía se hubiese hecho «amiga» de los homosexuales ni de los sitios de reunión homosexual. De hecho, recuerdo que cuando se reunían frente a la cafetería FIAT frente al Malecón, intervino en el periódico Tribuna de La Habana Esteban Lazo, cuando fue Secretario del Partido Comunista en La Habana, hablando exacta y directamente sobre esas reuniones. Dicho suceso muestra que continuaba existiendo una tensión respecto al tema.

Sin embargo, la palabra «cultura» y el sentido de «lo cultural» comenzaron lentamente a penetrar en la vida cubana luego de la creación de este Ministerio, lo cual es un elemento muy importante si tenemos en cuenta que hasta 1976 Cuba era un país de estructura absolutamente militar. Nuestra estructura administrativa era la heredada directamente de un movimiento revolucionario que había tomado el poder y había reformado los ministerios anteriores a su manera. Un país que vivió sin Parlamento hasta 1976, cuando se crea también el Poder Popular, y que no es en vano el mismo año que se crea el Ministerio de Cultura.

No es gratuito tampoco que sea en 1988 cuando Norge Espinosa gana el Premio Caimán Barbudo de poesía con su poemario ‘Vestido de novia’, encabezado por el poema de igual nombre que sigue siendo hoy uno de los más emblemáticos de la sensibilidad homosexual en nuestra literatura. No es gratuito tampoco que sea en los ochenta cuando lentamente comienza a resurgir la figura del homosexual en la literatura, desde un ángulo problematizador. No como un payaso ridículo del que había que reírse, sino como un personaje problémico dentro de los textos.

Ese es el gran momento en el que se empieza a verificar un cambio en la sensibilidad. Luego vendrían otros pasos de avance hacia inicios de los noventa como las extraordinarias festividades de los travestis que han quedado tan bien registradas en el documental Mariposas en el andamio.

Podemos decir que todos estos fenómenos son solo comprensibles a partir del cambio de sensibilidad que se gestó en los ochenta, y que a su vez tiene su base en la creación del Ministerio de Cultura en 1976.

P. Está claro que las regulaciones a ultranza y la represión influyen de manera considerable en el hecho de que los homosexuales tengan determinadas microsociedades en las que pueden desenvolverse más libremente...

Es obvio que las políticas represivas generan una cultura del silencio. Y si resulta tan difícil que dos personas tengan un lugar para hacer el amor, entonces van a existir sitios como el Castillo del Príncipe, en el que la gente va a tener sexo en las noches. Sin embargo, está claro que no podemos juzgar la existencia de estos lugares como consecuencia directa de políticas represivas por parte del Estado.

El asunto es más complicado que eso. Constituye un problema multicausal, pero no cabe duda de que muchas de las conductas y de las comunidades, y de las pequeñas comunidades, y del hecho además (que para mí es fundamental) de que no exista una gran comunidad gay y lesbiana en Cuba o una gran asociación, se debe a las políticas del Estado, a la manera en que se maneja o se ha manejado ese asunto entre nosotros.

P. ¿Qué conoce del cruising y de su práctica en La Habana?


De manera general te podría decir que es un fenómeno que para ser referido se necesita tener presente el concepto de «desafío», porque el cruising tiene un gran porcentaje de aventura. Quizás en el siglo XIX la sexualidad y el cortejo heterosexuales tenían algo de aventura, con aquellos hombres que salían a caminar por el Prado, y las muchachas que se paseaban en las carrozas y se comunicaban por la manera de posicionar los abanicos. Había algo de aventurero en la manera en que los hombres se tocaban el bigote y situaban los bastones. Era toda una simbología erótico-amorosa, pero ni en sueños tenía el componente de peligro que tiene el cruising.

Conozco de amigos que no han querido ser identificados en esos lugares y que han sido sorprendidos más de una vez allí. Tuve uno de estos sitios cerca durante años, cuando vivía a dos cuadras de La Quinta de los Molinos, que ha sido históricamente un área de cruising. Sin embargo nunca te voy a poder hablar de esos sitios como Reinaldo Arenas. No hay quien haya hablado más de esto en Cuba que él, sobre todo en sus novelas ‘Antes que anochezca’ y ‘El color del verano’. En la primera menos que en la segunda, porque a pesar de ser considerada su autobiografía solo podemos suponerla como tal en cierta medida. No se puede creer todo lo que Arenas dice ahí. Por ejemplo, cuando afirma que en sus primeros tres años en La Habana se acostó con cinco mil hombres no tenemos que asumirlo como cierto. Aunque puede serlo. Sabemos que el método creativo de Arenas es la desmesura, el grotesco.

En ‘El color del verano’ habla sobre un grupo de homosexuales y sus aventuras en la noche habanera y en la playa habanera, otro de los históricos grandes sitios de reunión homosexual. Esta novela cuenta uno de los mejores pasajes de lo que significa la relación del poder con el homosexual. Narra un episodio en el que unos muchachos homosexuales estaban sentados en el Malecón en medio del carnaval de La Habana. Entonces llega la Policía y les grita «maricones» y los manda a entrar a los carros. Y una vez dentro, los policías comienzan a hacerle el sexo oral a los propios muchachos.

El cruising es una práctica universal entre homosexuales, que forma parte de la cultura homosexual. Es algo que sucede en la calle o tiene grandes posibilidades de suceder en la calle, en el espacio abierto, en el espacio del diálogo social. Por esa razón en todos los países del mundo la homosexualidad tiene algo de riesgo, de peligro, que no tiene la heterosexualidad. La homosexual es una búsqueda, una pequeña guerra. Y siempre las ciudades tendrán estas diferencias entre sexualidades, razas, clases sociales. Esa es la estructura de la ciudad moderna. Hay que aceptar y celebrar que esto exista, pero hay que defender también la opción de la protección del ciudadano incluida su sexualidad en el espacio público y en el espacio privado.

Creo que el gran terreno de discusiones y de debate sobre ese tipo de conducta ha sido en el espacio público. Esa es la verdadera gran batalla de las sexualidades no normativas en nuestro país. El gran debate gira alrededor de quién ocupa este espacio y quién se puede manifestar en él.

Aquí entra a jugar una gran figura de conflicto para nuestra cultura (y esto no lo inventó la Revolución, sino que es una tradición en Cuba) que es la «loca de carroza», el homosexual que rompe las normas. El que está fuerte, hace ejercicio y saluda a todo el mundo en el barrio, no ocasiona un conflicto social, la «loca de carroza» sí.

P. La relación del poder con el homosexual está muy marcada por la ausencia de leyes que existe respecto a estos lugares en específico y por lo que la ley ha dado en llamar impudicia pública. Muchos sitios de cruising, sin embargo, están alejados de las vías públicas...

Supe que el año pasado en La Playa del Chivo hubo una operación de la Policía para detener a los homosexuales que estaba en esa zona haciendo cruising. La gente tuvo que lanzarse al agua para evadir la Policía. Entonces el agua estaba llena de excrementos, porque en la costa hay unos tubos de metal que descargan los desperdicios de la ciudad en el mar, y esos tubos deben estar a unos trescientos o cuatrocientos metros de distancia de la orilla, pero con el tiempo se han deteriorado y hay una cantidad enorme de excrementos que retorna a la orilla.

Tengo un amigo que fue detenido en el Pontón, cerca de la Ciudad Deportiva, alrededor de las cinco de la madrugada. Ahí hay un bosquecito que no es público ni en sueños. Si quieres entrar tienes que salirte de la calle, cruzar una línea de tren y desviarte. Sin embargo la Policía puede sacarte del bosquecito.

No creo que haya que recoger a nadie. Mi amigo iba sencillamente cruzando por ahí, y si se encontró un tipo se lo encontró. La Policía no puede estar esperando que un hombre cruce una calle para recogerlo por homosexual. Ese no puede ser su trabajo. No tiene sentido alguno.

P. Estas prácticas en Cuba también están marcadas por el déficit habitacional y la difícil situación que cualquier cubano atraviesa para acceder a un espacio íntimo en el que tener relaciones sexuales...

Sí. Y durante el Período Especial desaparecieron, además, las posadas. Y nunca hubo posadas para gays. Esta circunstancia fue el fin de una posibilidad que además nunca tuvieron los homosexuales. Sería altamente deseable que las posadas volvieran y que incluyesen el servicio a quienes practican sexualidades no normativas.

P. ¿En qué medida la percepción que tenía la Revolución sobre la moral ha incidido en la estigmatización ya no solo de estos sitios, sino del homosexualismo en un sentido más amplio?

Dentro de la moral socialista nada de esto tenía la más pequeña de las posibilidades. Ya la moral socialista no existe. Ya no es un tema de discurso en Cuba, aunque sí lo fue. El asunto de la moral socialista fue algo orientado para ser construido de manera muy directa, muy incisiva, desde la edad escolar.

Funcionaba también como un mecanismo de vigilancia y no se orientaba solamente a la cuestión homosexual, por supuesto. Yo recuerdo que en mi cuadra vivía un alto dirigente del Partido Comunista que regresó de un viaje y le mostraron fotos de su esposa teniendo relaciones con otro hombre. Le dieron a escoger entre la esposa y el Partido. Así se hacía antes. Y cuando dijo que se quedaba con su esposa, que era la madre de sus hijos, lo expulsaron porque era incompatible con la moral socialista. De manera que esta era no solo un mecanismo de vigilancia, de control, no solo era una norma que había que insertar a los demás, sino que era un mecanismo de control de la conducta. Entonces, era bastante jodido cuando no estabas dentro de este marco, como es el caso de los homosexuales. O de ciertos homosexuales. No podemos soslayar al homosexual que ha sido llamado por los cubanos la «loca roja», y que es el comunista gay o el gay comunista que ha sido abiertamente homosexual, pero abiertamente revolucionario.

P. ¿Cómo han respondido los medios de comunicación ante la necesidad de enjuiciar problemáticas tan impactantes en la sociedad cubana actual como esta?


El papel de los medios respecto a este asunto ha sido funesto. Funesto, funesto. Todavía hoy, cincuenta y tres años después de la Revolución, los medios cubanos no han podido presentar a un homosexual hablando sobre sus problemas. Han presentado muchos homosexuales que uno conoce, que son incluso tus amigos, y que hablan con «vocecita» y gestualidad afeminada, pero no han podido hablar de sí mismos como homosexuales ni de sus problemas como tales. El papel de los medios ha sido muy negativo, incluso cuando supuestamente les han brindado su apoyo a campañas contra la homofobia, etcétera.

P. ¿Y los intelectuales?


Los intelectuales han hecho una contribución extraordinaria, según mi juicio, mediante su creatividad, mediante su obra. Cuando tú juzgas la existencia (esencialmente en los últimos veinte años) de libros de ensayos, obras de artes plásticas, antologías de cuentos gay, exposiciones de fotografía, ballet... dices: «coño, esta gente han hecho una contribución».

No significa que detrás de esto haya no poco de esnobismo, de oportunismo. Pero que tú puedas hoy ir a una librería cubana y encontrarte una antología de cuentos como ‘La lengua impregnada’, de Alberto Garrandés, o como ‘Nosotras dos’, de Dulce María Sotolongo, te hace pensar que si en los años setenta tú le contases esto a alguien, se hubiese desmayado de la risa, pues no era posible.

P. ¿Cree que el concepto de «hombre nuevo», desarrollado por el Ché en su texto ‘El Socialismo y el hombre en Cuba’ (1965), tenía implicaciones sexuales?

Es una pregunta muy difícil de contestar de manera objetiva. No sé qué decir de esto, aunque sí de su implementación después. La implementación fue súper 98 exclusiva, súper represiva no solo para los homosexuales, sino para los religiosos, para los creyentes en la santería, para los practicantes de la fe católica y en general del cristianismo, para los rockeros… De esta parte sí te puedo asegurar cómo fue. Del concepto original no. Confieso que tendría que leer más para aclararme este punto yo mismo.

Hay una anécdota famosa que cuenta que el Ché vio un libro de Virgilio Piñera en la casa de alguien y lo arrojó al suelo diciendo: «¿Qué hace el maricón este aquí?». Yo dudo que el Ché haya hecho eso, primeramente porque dudo que haya conocido quién era Virgilio Piñera. Esto en realidad dejaba a Virgilio un poco más grande de lo que realmente creo que fue.

Sé de otra historia que cuenta uno de los colaboradores del Ché: hubo una fábrica o algo similar en el Ministerio de Industria, donde un trabajador tenía relaciones con su secretaria. Entonces, el secretario del Partido de la fábrica y otro trabajador le montaron un aparato de vigilancia al hombre. Tomaron unos autos, lo persiguieron por la ciudad y lograron saber dónde estaba. Le tomaron unas fotografías y se las llevaron al Ché. El Ché los sancionó y les dijo que eso no era el «hombre nuevo». Es muy complejo entonces pensar en lo que es o fue el «hombre nuevo» para el Ché y la instrumentación de determinadas políticas que tenían la consigna de formar «hombres nuevos». El tránsito que hay desde una idea original hasta la manera en que es implementada luego es largo.

*Algunos de los premios más importantes que ha obtenido el poeta han sido el Premio de la Crítica Literaria 2001, el Premio UNEAC de Poesía 2003 y el Premio de la Crítica Literaria 2004.

2010/04/25

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LEZAMA, VÍCTIMA DE LA REPRESIÓN HOMÓFOBA DEL CASTRISMO

Lezama, víctima de la represión homófoba del castrismo.
M. A. Castañeda | El Diario Montañés, 2010-04-25

https://www.eldiariomontanes.es/v/20100425/opinion/articulos/lezama-victima-represion-homofoba-20100425.html

Este año se conmemora el centenario del nacimiento de José María Andrés Fernando Lezama Lima, el gran poeta cubano, uno de los escritores más importantes en lengua española del siglo XX. Hace días, en estas mismas páginas, dos expertos en literatura, política y sociología cubana, Jesús Cabezón y Calixto Alonso, publicaron un excelente artículo que retrataba la vida y obra de Lezama Lima y le situaba en el parnaso de la literatura hispanoamericana.

Para entender mejor al 'poeta inmenso', como le llama Jesús Díaz entre la admiración y la ironía, es necesario sumergirse en la política cubana y en las aberraciones de una dictadura que marginó de forma injusta y deleznable a un escritor que ha creado 'Paradiso' una obra tan importante y simbólica para la lengua española como el 'Ulises' de James Joyce para el inglés.

La dictadura castrista marginó hasta extremos humillantes a Lezama, un hombre que jamás tuvo ninguna inquietud política, tan sólo por su condición homosexual y por su despego de todo lo que no fuera poesía, belleza y literatura. Muy pronto Fidel Castro marcó con claridad los límites a los intelectuales integrados en la revolución. Primero, censurando el documental 'P. M.' y más tarde con el denominado proceso Padilla donde quedó claro que cualquier creación intelectual debería estar dentro de la revolución y al servicio del régimen.

Tras el intento de derrocar el castrismo con el desembarco de un grupo de cubanos exiliados -con apoyo de la CIA- en Playa Girón, el castrismo se endureció más si cabe y se cerraron las ventanas por las que los escritores, pintores, músicos y cineastas se asomaban a la libertad, desde su apoyo al propio castrismo. Y así se inició la represión inmisericorde contra los homosexuales, comandada por Ernesto Guevara, un homófobo de libro. Se produjo una feroz represión de los gays, prostitutas y chulos, lo que se ha denominado «la noche de las tres pes: prostitutas, pederastas y proxenetas». La condición sexual de Lezama, su exquisita manera de vestir, su poesía culterana alejada de todo compromiso de clase o tendencia política le condenaron al ostracismo y durante años sus obras no se publicaron en Cuba y su figura pasó a un segundo plano.

Lezama vivió en su casa de la calle Trocadero, en el barrio Colón, cerca de la Habana Vieja, en una planta baja, húmeda y reducida que no era precisamente el lugar adecuado para una persona como él, aquejada de un asma crónica. Mientras Fidel Castro repartía casas de protocolo (magníficas residencias en lugares saneados casi todas procedentes de la incautación de los bienes de los exiliados) a Lezama le condenaron a vivir en la asfixia de su casa de Trocadero. La muerte de Lezama pasó completamente desapercibida en la Habana: Reinaldo Arenas, otro escritor perseguido por su condición homosexual, escribe en 'Antes que anochezca' sobre el óbito del poeta: «Se me acercó un día Amando López y me dijo: '¡Cómo se nos fue Joseíto!'. Y yo le pregunté: '¿Qué Joseíto?'. Y me dijo: '¿No te has enterado? Ayer murió Lezama Lima'. Entonces me mostró una pequeña nota que entre varias noticias insignificantes anunciaba en términos muy breves esta noticia: 'Efectuado el sepelio de José Lezama Lima'. No anunciaron la muerte sino su sepelio. Lo hicieron para evitar que sus tantos admiradores se reunieran en la funeraria».

Entre las lacras del comunismo caribeño hay que ubicar de forma adecuada esa persecución de los homosexuales, esa vesania desbocada contra quienes, como Franco en España, les consideraban enfermos, desviados o simplemente asociales.

Resulta, por esta razón, especialmente llamativo que colectivos de intelectuales, artistas y otros grupos que se han distinguido en España por su lucha a favor de los derechos de los gays, se coloquen sin rubor junto a la dictadura castrista. Ver a Zerolo en televisión española, máximo exponente de la lucha por la legalización del matrimonio gay, defender los cincuenta años de dictadura cubana, es un sangriento sarcasmo. Y lo hizo sin la más mínima alusión a la cacería de homosexuales protagonizada por los hermanos Castro, sin una referencia a la dictadura militar y homófoba que existe en Cuba.

Lezama Lima, escritor de culto, merece que este año 2010 no resulte una prolongación del silencio al que le sometió el comunismo caribeño. Su figura trasciende los límites de la isla y abarca todo el universo de la creación en lengua castellana. Este es el año del autor de 'Paradiso' y aunque en su tierra natal no se perciban indicios de acciones culturales en torno a la efemérides, es necesario recordar y poner en valor la poesía de uno de los más grandes líricos de nuestra lengua.

2008/09/19

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CONDUCTA IMPROPIA (O LA REALIDAD Y EL MITO)

Conducta impropia (o la realidad y el mito).
Jonás Trueba | El Mundo, 2008-09-19

https://www.elmundo.es/elmundo/2008/09/19/elvientosopladondequiere/1221808781.html 

"Sé, por la experiencia de haber vivido años en regímenes de dictadura (Franco, Batista, Castro), que su naturaleza represiva no se hace aparente al ojo del visitante poco entrenado en descifrar ciertos signos que terminan por parecer inequívocos después de que se obtiene mayor información. [...] Los dictadores, precisamente porque reprimen todas las formas visibles de oposición, pueden ofrecer al visitante una imagen a veces idílica de sus países. En consecuencia, 'Conducta impropia' habrá podido describir la represión en Cuba precisamente porque no ha sido filmada en Cuba."

Néstor Almendros sabía de las dificultades que iba a encontrar por parte de las autoridades cubanas para rodar su documental dentro de la isla. Por eso 'Conducta impropia' se basa principalmente en los testimonios de algunos exiliados cubanos, la mayoría de ellos víctimas de esa represión en sus propias carnes.

También hay numerosas imágenes de archivo que se consiguieron de la televisión francesa, imágenes "apologéticas o hagiográficas" todas ellas, las únicas que el gobierno cubano permitía circular libremente, pero que sirven a Almendros y Jiménez-Leal como "anti-ilustración de algunos de los temas abordados en los testimonios".

En concreto, hay una entrevista con Fidel Castro en 1979 que podría resultar muy cómica si en lugar de responder a una de las infamias más duraderas que se recuerdan, perteneciera a una parodia o a una farsa teatral.

Castro dice en un momento dado: "Fue una guerra victoriosa. Cuando terminó esa guerra, yo tenía personalmente un gran poder. Pero yo no utilicé la victoria, ni la Revolución para adquirir más poder". [sic]

Poco después se cuenta la peripecia del poeta cubano Armando Valladares, que pasó veintidós años en las cárceles de Fidel Castro hasta que fue liberado gracias a la intervención de Miterrand.

"Los cubanos viven en la calle con un único temor que los obsesiona de manera constante, que es ir a la cárcel. Cuando llegan a la cárcel, entonces dicen allí lo que no se atreverían a comentar en la calle", explica en Madrid el poeta exiliado.

Después pasa a relatar una de las muchas historias que oyó de primera mano en la cárcel, la de un niño de doce años que fue violado cinco veces en su celda, lo que a ojos de las autoridades cubanas le convertía en "homosexual" y por lo que fue trasladado al pabellón de los homosexuales, donde fue maltratado reiteradamente por los guardias que lo custodiaban.

El propio Armando Valladares cuenta los maltratos y vejaciones a las que fue sometido, así como sus traslados de celda en celda, donde durante muchos años no pudo ver la luz del sol.

Después vuelve la entrevista a Fidel Castro con la siguiente afirmación categórica: "A la Revolución no se le puede imputar jamás haber asesinado un solo ciudadano, haber torturado un solo preso. Y quiero ver cuántos ejemplos hay de eso en la Historia".

Lo dice levantando enérgico el dedo índice, como le hemos visto hacerlo en tantos de sus discursos interminables. Lo curioso es que en otros momentos de la entrevista no hacía uso del dedo característico, lo hace para reafirmar algo que ya sabemos que es absolutamente falso. Almendros y Jiménez-Leal nos revelan los trucos del actor histriónico. "Aprendí a leer, como el que lee una radiografía, el falso gesto y el gesto cándido, a diferenciar la realidad y el mito", escribió Jiménez-Leal.

La película, que está dedicada al escritor cubano Virgilio Piñera, cuenta también la operación de acoso y derribo a la que éste fue sometido. Carlos Franqui, director del periódico Revolución y uno de los colaboradores más cercano de Fidel Castro en aquel momento, intercedió para liberar a Piñera.

Desde su exilio en Roma, cuenta como se enteró de la noticia y cómo le informaron desde gobierno de que se trataba de la 'Operación P' (redada contra prostitutas, proxenetas y pederastas). Parece ser que el ministro de Seguridad, Ramiro Valdés, explicaba que en sus viajes a China había podido comprobar cómo resolvían el 'problema' de los homosexuales fusilándoles y tirando sus cuerpos al río. Ellos fueron un poco más permisivos.

Después, el propio Fidel argumentó a Franqui "que estaba creando un país nuevo, que necesitaba hombres fuertes para la guerra, deportistas, hombres que no tuvieran debilidades psicológicas, que no pudieran ser chantajeados, que el homosexual era un mal ejemplo para la juventud, pero admitió que había una persecución muy grande, que a la UMAP no solamente se habían llevado homosexuales o disidentes o religiosos, sino que había habido maltratos físicos, y se comprometió en esa discusión a que la UMAP iba a desaparecer".

"Realmente la UMAP desapareció en 1968, pero así como la UMAP tuvo antecedentes en la 'Operación P', también posteriormente se crearon en Cuba nuevas UMAPs, como fue la ley contra la vagancia en el año 1971 y otras persecuciones del mismo tipo que han ocurrido en el país".

Diferentes testimonios reafirman que no sólo se perseguía a los homosexuales. Jiménez-Leal precisa que esas persecuciones se extendían "a la disidencia en todas sus formas, desde el hippy habanero con pelo largo hasta el Testigo de Jehová o el Adventista negado a trabajar los sábados o a servir como internacionalista en Angola, o al escritor que se atreve a enviar manuscritos al extranjero", como es el caso más conocido de Reinaldo Arenas, que además también era homosexual y que sale en el documental relatando el horror de sus días en Cuba, cuando era espiado, perseguido, detenido y maltratado, justo en el momento en que era el escritor cubano más conocido en el extranjero.

En el prólogo al guión que acompaña a la película, Néstor Almendros escribe: "El énfasis puesto en el tema de la persecución de los homosexuales en nuestra película, puede servir, por lo absurda y gratuita, como metéfora de la supresión general de las libertades cívicas en Cuba".
 
Hace poco tuve ocasión de ver el documental que Oliver Stone le dedicó a Fidel Castro, "Comandante". Describir el asco que me produjo su tendenciosidad me llevaría demasiado trabajo. Pero un momento Fidel hablaba de la "supuesta persecución" de los homosexuales en Cuba, y seguía diciendo lo mismo que en la entrevista de 1979. También es verdad que levantaba enérgicamente el dedo índice de su mano.

2000/09/04

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA BREVE VIDA INFELIZ DE REYNALDO ARENAS

La breve vida infeliz de Reynaldo Arenas.
Guillermo Cabrera Infante | El País, 2000-09-04

https://elpais.com/diario/2000/09/05/cultura/968104812_850215.html 

Decir que Reynaldo Arenas atravesó como un cometa la literatura cubana y no decir que fue un bólido salido del infierno es mentir a medias. Reynaldo (como le gustaba que escribieran su nombre y al acortarlo la amistad lo convertía en rey) empezó como un revolucionario y terminó como lo que siempre fue, un rebelde con varias causas. ‘Antes que anochezca’: "Tres pasiones rigieron la vida y la muerte de Reynaldo Arenas: la literatura no como juego, sino como fuego que consume; el sexo pasivo y la política activa". Pero no era suficiente. Seguí: "De las tres, la pasión dominante era, es evidente, el sexo. No sólo en su vida sino en su obra". Su vida sexual comenzó comiendo tierra, que ya Freud señalaba como una actividad sustitutiva del sexo por la coprofagia. Por supuesto Freud no podía saber que la pobreza, además del sexo, condenaba al niño Rey a comer tierra. Pero el adolescente subía a veces del suelo de tierra roja a los verdes árboles, donde era un rey aéreo por unas horas en su trono vegetal.

Reynaldo Arenas había nacido en Aguas Claras, no lejos de Gibara donde nací. Aguas Claras había sido una última estación del tren Gibara-Holguín en los años treinta. Pero cuando nació Arenas, que por su apellido podía haber comido arena, en las playas de Gibara, la parada del tren que venía de la costa había desaparecido, no llevada por el viento de la pobreza, sino por el huracán de la miseria. Sus futuras biografías dijeron luego que había nacido en Holguín. Aguas Claras era una aldea graciosa que pasaba rauda por las ventanillas del tren, pero Holguín era un pueblo sin gracia que quería ser una ciudad espléndida. Pero más espléndido fue Reynaldo por un tiempo.

Bajando de los árboles, apenas aprendió a escribir, tatuaba poemas con un cuchillo en el tronco de cada árbol. Un bolero temprano parece describir esta acción: "En el tronco de un árbol una niña / grabó su nombre henchida de placer. / Y el árbol / conmovido allá en su seno / a la niña una flor dejó caer". Ya Reynaldo era mirado por su abuelo como un niño raro, que grababa en el tronco de un árbol su nombre a medias. El abuelo, poseído de un furor extraño, cortaba con un hacha los troncos. Pero Reynaldo proseguía (perseguía la poesía de los nombres) su tarea de tallar Rey en los árboles.

Todo lo que cuenta Arenas en su primer libro, su primera novela, ‘Celestino antes del alba’, que le ganó muy temprano un segundo premio literario cuando ya era evidente que debía ser el primero de la casta de los escritores Castrados. Arenas encontró otros árboles, otros libros para esconder sus poemas en prosa y escribió otra novela, ‘El mundo alucinante’. Si en ‘Celestino’ se poblaba de hachas el relato, en ‘El mundo’ proliferaban, alucinantes o no, las cadenas. Con esta segunda novela ganó un primer premio -en el extranjero y en un extranjero en su tierra se convirtió su autor-. Por haber enviado un manuscrito al exterior sin permiso de su tiránico abuelo, que había trocado las hachas por ojos ubicuos, fue condenado a padecer en su tierra, que ya no era la de Aguas Claras de la que comió, sino de La Habana, condena capital, donde se distinguió por dos condiciones humanas que el régimen, dueño de los árboles y las cadenas, escribía su nombre con hachas. Pero Reynaldo se hizo claro en lo oscuro entre los cuentos de las callejas habaneras: fue un homosexual evidente y un escritor vidente allí donde el autor veía oscuro por espejo claro. Y Reynaldo se convirtió en la ‘loca’ epónima, como dos generaciones antes lo había sido Virgilio Piñera, maestro y mentor. Pero si Virgilio era contenido y sobrio (excepto cuando fumaba su cigarrillo perenne: entonces Marlene Dietrich se apoderaba de sus gestos, de su humor y de su humo) Reynaldo era expansivo y barroco de maneras cuando Virgilio nunca padeció del barroquismo lírico que Góngora contagiaba a Lezama. Virgilio era la facilidad cuando Lezama opinaba con Mallarmé que "sólo lo difícil valía la pena".

La dificultad de vivir bajo un régimen totalitario le valió a Reynaldo una pena de cárcel: sólo le ganó Virgilio en la cárcel por un día y el desprecio oficial toda su vida.

Pero Virgilio nunca tuvo la franqueza oral (en todos los sentidos) de su discípulo díscolo. Las memorias de Arenas hechas cine ahora por Julian Schnabel (pintor que se convirtió en director de cine importante con su ‘Basquiat’, biografía última / íntima del pintor haitiano de Nueva York, artista del ‘graffito’ -en italiano quiere decir rasguño- que abrió una gran herida en las paredes y en su vida) son de una escritura lacerante en la carne cruda entre indecente / inocente. Como su vida. ‘Basquiat’, por ser la vida de un artista visual, encubre no la obscenidad marcada en las paredes, sino la biografía casi divina de un artista adolescente que lo único de que adolece es una vida descrita más que escrita: exactamente la vida de Arenas. En el libro de Arenas no sólo es obsceno el relato, sino la propia vida que la obscenidad le ha obligado a asumir: una vieja sociedad presentada como el único futuro posible le condenaba a ser un hombre nuevo. No a la medida de muy macho que preconizaba su autor, el súcubo siniestro del totalitarismo, sino de una existencia que sólo puede ser descrita como un juego de manos, de manos entre hombres que se identifican con las mujeres y otros hombres que se consideran más machos: como el pederasta activo que posee al pederasta pasivo es un supermacho porque, razona, fornica a otro hombre. No creo que esta dualidad es ahora dudosa porque Arenas no era Virgilio Piñera como tampoco fue Lezama. La categoría aquí, para futuro horror de Guevara (el otro Guevara, el heterosexual), era de veras no un hombre nuevo, sino un marica nuevo. Eso le permitió escapar a todas las redadas, sobrevivir en la miseria y salir de la cárcel castrista, donde la pederastia era hastía, sin haber tenido un sólo percance homosexual. Como su vida en la cárcel estaba hecha de lances homosexuales aunque, paradoja, Reynaldo se casó cuando su mentor Virgilio, como el otro Virgilio, nunca tuvo mujer. Pero la boda de Arenas fue un acto de bondad, casi de caridad hecha a una mujer con problemas, otros problemas. Otra paradoja, a la novela que es el sólo antecedente de ‘Antes que anochezca’ (a ‘Hombres sin mujer’ de Carlos Montenegro) sólo le concierne la vida sexual en la cárcel, casi como a Genet.

Pero Reynaldo va más allá de Montenegro porque habla del sexo en la cárcel (no precisamente el suyo), en libertad, en la ciudad, en el campo, en su niñez, en su vida adulta y su sexo se manifiesta entre niños, con muchachos, con adolescentes, con bestias de corral y de carga, con árboles, con sus troncos y sus frutos, comestibles o no, con el agua, con la lluvia, con los ríos y con el mar mismo. Su pansexualismo es siempre homosexual y ubicuo, pero al revés de Genet, lo trasciende una poesía verdadera que lo hace una versión cubana y campesina de un Walt Whitman de la prosa.

Esta pansexualidad permea sus memorias y la película de sus memorias, pero Schnabel no está interesado únicamente en la sexualidad de Arenas, a veces lastimosa, como con su vida de perro perseguido, apaleado y encerrado y obligado de nuevo a vivir en la fuga que no cesa. Ni siquiera amengua ésta cuando logra escaparse de Cuba mediante una triquiñuela que sería increíble (convertir su apellido en Arina en su carnet de identidad), si no fuera verdad. Como toda la película, que es una visualización de la novela de la vida de un miserable, como un oscuro Papillon (que quiere decir mariposa en francés) en ‘Papillon’, porque Reynaldo fue una mariposa nocturna, aunque también se escapó de una versión de la Isla del Diablo.

Schnabel usa toda la literatura del libro en diversos ‘tableaux vivants’ (sin, por supuesto, las connotaciones sexuales) y a veces utiliza otras fuentes no literarias (como la entrevista que hizo a Arenas Jana Boková en ‘Habana’ para la BBC de Londres) para filmarlas de nuevo. Esta entrevista es uno de los momentos emocionantes del filme; gracias al encuadre y la fotografía en lo que es casi una copia no de la vida real, sino de la versión de Boková y, sobre todo, del contexto que es el texto de la vida de Arenas. Uno siente finalmente una lástima que no viene de Arenas, que nunca se tuvo lástima, sino del espectador de una vida irreal.

El contenido de toda la película es La Habana (y unas pocas secuencias neoyorquinas), una Habana no reconstruida sino construida con los elementos dispares que conforman las diversas locaciones de México, que forman la vida de Reynaldo en una cárcel dentro de la cárcel. Se la ofrece, paradójicamente, la ciudad que fue un dominio encantado, cantado antes por sus dos mentores, ese dúo dudoso, Lezama y Virgilio. Para ellos, por ellos esta versión es una suerte de reivindicación de Arenas: él es el personaje central y el protagonista con un solo, formidable antagonista: el estado totalitario que ha conducido su vida por un laberinto existencial. Para lograrlo Schnabel escogió a un actor español, Javier Bardem. ¿Un error? Todo lo contrario: Bardem es el sostén de toda la película, desde que el personaje se embarca en una absurda aventura guerrillera en la que Reynaldo, como una prefiguración, huye de su casa, de su madre y del hombre para encontrarse por primera vez con su destino. En el que habrá más fugas, más realizaciones de proyectos absurdos y más hambre -y, lo que es más decisivo, así se inicia la persecución de Arenas por toda la geografía cubana y por entre el plano general de La Habana.

Hay que hacer párrafo aparte para la actuación de Bardem, que es un prodigio a la vez de mimetismo y de creación. Bardem, un evidente heterosexual en la vida, recrea a Reynaldo con todos los manerismos de Arenas y todo lo ve a través de su mirada lánguida y desmayada y sus gestos que evocan a un Piñera más joven, más aventurero y finalmente más valiente y definen la pasividad del personaje a la vez que con sus brazos confina el límite de su heroísmo al caer (‘facilis decensus Averni’) y al recobrarse de ese Averno para revivir en el invierno de Nueva York con la alegría de quien ve caer la nieve por primera vez, hasta que se hunde en el infierno del sida.

Hay otros momentos de actuación que son la revelación de un actor desconocido o solamente conocido hasta ahora no como actor. Me refiero a Manuel González, que hace una creación a la vez cómica y altruista de Lezama Lima, aquí con todas sus libras y señales. Es lástima que Héctor Babenco intente ser un Piñera que nunca es Virgilio. Pero con Bardem nos basta.

‘Before night falls’ será una película en competición en el Festival de Venecia. Si hay justicia en el Lido (y a veces la hay pero otras no la hay, ay) Javier Bardem será, por haber sido Reynaldo Arenas por dos horas, premiado por una actuación maestra y una aparición segura en el ‘roster’ de los nuevos actores del cine. Ya lo era en el cine español. Desde ahora lo será en todas partes. Sobre todo si se sabe que comparte reparto con dos de los grandes actores del Hollywood del momento: Johnny Depp y Sean Penn en sucesivos y maestros camafeos.

Y TAMBIÉN...
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Javier Bardem logra la hermosa resurrección del poeta cubano Reinaldo Arenas.

El artista Julian Schnabel lleva a la pantalla un intenso drama, con Johnny Depp y Sean Penn.
Ángel Fernández-Santos | El País, 2000-09-05
https://elpais.com/diario/2000/09/05/cultura/968104811_850215.html

1985/05/11

DOCUMENTACIÓN | OPINIÓN | NÉSTOR ALMENDROS: CUBA Y LOS HOMOSEXUALES

Cuba y los homosexuales.
Néstor Almendros | El País, 1985-05-11

https://elpais.com/diario/1985/05/12/opinion/484696802_850215.html 

El artículo de Diego Galán en la sección ‘Visto/Oído’ sobre nuestra película ‘Conducta impropia’ (26 de marzo [i.e. abril] de 1985) contiene no pocas inexactitudes que quisiéramos señalar a su atención. La persecución de los homosexuales en Cuba ‘no’ terminó en 1967, como asegura. A los campos de concentración de las UMAP en la década de los sesenta se sucedieron los no menos siniestros campos de ‘reeducación’ y las cárceles correctivas de la década de los setenta. Fue a raíz del mal llamado Congreso de Educación y Cultura, de abril de 1971, en que precisamente se codificó de manera definitiva en Cuba una de las legislaciones más homofóbicas del mundo. Hay en nuestra película extractos de estas leyes, todavía vigentes, con varios testimonios en esta segunda etapa represiva, que culmina en 1980. Fue entonces, durante el gran éxodo de refugiados políticos del Mariel, en que, en un caso quizá único en la historia, fueron deportados millares de homosexuales hacia las costas de Florida, mezclados entre 130.000 ‘boat people’. Esta solución final del ‘problema homosexual’ está documentada en ‘Conducta impropia’ a través de los testimonios del peluquero Luis Lazo y del travestido Caracol. Pero Diego Galán prefiere ignorar olímpicamente esta parte de nuestro filme, y se hace así eco de la posición oficial de Cuba hacia el asunto. En fin de cuentas, negarlo todo -en relación con la enormidad de lo sucedido- no era realmente posible. De ahí una estrategia de desinformación. Había que dar una impresión de honestidad, de ‘fair play’. Era conveniente reconocer ciertos errores del principio, que habrían de ser prontamente corregidos por el Gobierno revolucionario. La línea general elaborada en La Habana, y seguida muy de cerca por Galán (véase artículo en el resumen semanal del periódico oficial ‘Gramma’, La Habana, 1 de octubre de 1984), es que si errores hubo, éstos debían de ser imputados no al Gobierno de Castro, sino "al machismo heredado de la cultura española". Ahora bien, si se compara el viejo Código de Defensa Social cubano, de 1938, con el más reciente Código Penal, de 1979, se podrá comprobar que las leyes de escándalo público, que son las que se refieren más particularmente a los homosexuales, no solamente no fueron abolidas, sino que fueron corregidas y aumentadas con mayores penas por el nuevo Gobierno de Castro.

Diego Galán lamenta que el documental no recoja declaraciones de homosexuales que todavía hoy viven en Cuba. ¡Qué más hubiésemos deseado! ¿Ignora acaso que nosotros, los realizadores de ‘Conducta impropia’, como todos los exiliados, somos calificados en Cuba de ‘gusanos’ o escoria por el Gobierno, es decir, que carecemos de todos los derechos? ¿Cree sinceramente el señor Galán que de haber propuesto nuestro proyecto de filme al Instituto del Cine Cubano (ICAIC) se nos hubiesen concedido los necesarios permisos de rodaje?

Nuestra encuesta sobre la persecución de los homosexuales en Cuba es, en efecto, uno de los ejes en que gira la película, porque nos sirvió, por lo absurda y cruel, de metáfora general sobre el carácter retrógrado y alienado del régimen de Castro. Sin embargo, no es éste el único tema que abordamos en nuestra película. Diego Galán rehúye comentar en su crítica otro tema fundamental denunciado por nosotros: el de la libertad de expresión., el de la libertad del escritor. Los registros de la policía de la Seguridad del Estado hacen desaparecer los manuscritos escondidos por Reinaldo Arenas bajo las tejas de su casa; las cárceles encierran nada menos que cinco años a René Ariza por el crimen de haber intentado (y no logrado) enviar sus manuscritos disidentes al extranjero. A pesar de las similitudes de estas técnicas con las practicadas en la España de Franco, esto no parece inquietar en lo más mínimo al comentarista de ‘Visto/Oído’ en su periódico.

La abrumadora enumeración que hace Armando Valladares de las cárceles infantiles en Cuba, así como su recuento de la historia del niño Robertico, le parece a Diego Galán de carácter ‘folletinesco’. Parafraseando a Picasso cuando declaró a los alemanes que ocupaban Francia: "No fui yo, sino ustedes, quienes crearon Guernica", podríamos decir que es el militarismo seudorrevolucionario que mal gobierna a Cuba el verdadero autor de las monstruosidades que denuncia ‘Conducta impropia’.

Y TAMBIÉN…
'Conducta impropia'
Cartas al Director | El País, 1985-04-30

https://elpais.com/diario/1985/05/01/opinion/483746403_850215.html
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Cuba y 'Conducta impropia'
Cartas al Director | El País, 1985-05-16

https://elpais.com/diario/1985/05/16/opinion/485042402_850215.html

MEMORIA
Expediente | Las polémicas sobre ‘Conducta impropia’ (1983-1985)
Archivo Rialta, 2022-07-19

https://rialta.org/expediente-polemicas-conducta-impropia/

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...