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2021/10/15

TESIS | Mendoza Albalat, Diego | Mirando al Sur: una historia (incompleta) de los activismos de la disidencia sexual y de género en Andalucía

Mendoza Albalat, Diego (2021). Mirando al Sur: una historia (incompleta) de los activismos de la disidencia sexual y de género en Andalucía. Tesis Universidad de Granada, Programa de Doctorado en Estudios de las Mujeres, Discursos y Prácticas de Género. Fecha defensa: 2021-10-15. Bajo la dirección de Amets Suess Schwend. 

Ed. digital: Open Access | Digibug - UGR [Universidad de Granada]
https://digibug.ugr.es/handle/10481/71616

La presente tesis doctoral se sitúa en el contexto de emergencia de distintos proyectos feministas, transfeministas y disidentes sexuales y de género que, en los últimos años, están generando aportaciones teórico-políticas con el fin de tejer una perspectiva (trans)feminista andaluza propia que explore referentes, construya memorias, denuncie desigualdades geopolíticas y rescate resistencias culturales características de dicho territorio. Influenciada por este entorno del que se nutre y pretendiendo aportar al mismo, la temática central de la investigación consiste en el abordaje de los activismos de la disidencia sexual y de género en Andalucía, desde que comienzan a organizarse durante la segunda mitad de los setenta hasta la actualidad, prestando especial atención a aquellos de cariz más crítico.

Para ello, se plantea una propuesta metodológica a la que he denominado ‘metodologías mestizas y epistemologías del puchero’, tomando como inspiración las metodologías queer e incorporando recursos y planteamientos de las epistemologías feministas, de la etnografía feminista, de la autoetnografía, de las metodologías colaborativas y de las prácticas de archivo alternativas. En este sentido, la reflexión y reformulación del concepto de ‘archivo’ es un eje central del trabajo.

De manera más concreta, en la tesis:

- Se traza un posible relato histórico de las mencionadas luchas a través de la construcción de varios recorridos (a modo de genealogías) sobre los Frentes de Liberación Homosexual, el activismo lesbiano, los movimientos queer y transmarikabibollo, el activismo trans y el transfeminismo, con menciones al contexto estatal y profundizando en los mismos en el ámbito andaluz.

- Se abordan de manera general los discursos que están construyendo la mirada (trans)feminista andaluza y, de forma específica, se realiza una aproximación desde una perspectiva autoetnográfica y (parcialmente) colaborativa a los discursos y prácticas del colectivo Red Maricones del Sur.

- Como otra dimensión más del proyecto, y con el objetivo de otorgar mayor accesibilidad al conocimiento producido durante la investigación, se ha construido un archivo online-página web con los materiales recopilados sobre los activismos de disidencia sexual y de género andaluces denominado Guardianx de la Contramemoria: un archivo transfeminista / kuir / transmarikabibollo andaluz.

- Se realiza un análisis de algunos ejes teórico-políticos que han podido estar presente (con sus diferencias) en los activismos de la disidencia sexual y de género en el contexto estatal y/o en el ámbito andaluz a lo largo de los periodos históricos examinados.

- Se desarrolla un ejercicio reflexivo sobre los procesos y aspectos metodológicos y éticos experimentados durante la investigación.

La reflexión general que vertebra al proyecto de investigación consiste en la necesidad de transformar nuestras miradas para encontrar valor político y teórico en cuestiones, prácticas, discursos, trayectorias, vivencias o territorios ‘periféricos’ a los que previamente no se les había concedido lo suficiente.

2021/06/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | INICIOS DEL MOVIMIENTO GAY Y LÉSBICO EN CANARIAS

Noticia en  Diario de Las Palmas //
Inicios del Movimiento LGTBIQ+ en Canarias.

Yesica Álvarez | Alegando! Magazine, 2021-06-28

https://alegando.com/inicios-del-movimiento-lgtbiq-en-canarias/

La represión de las disidencias sexuales y de género durante el régimen franquista y la transición a la democracia se vehiculan fundamentalmente a través del poder político, religioso y médico del momento. Tomando como guía el fabuloso trabajo de Víctor M. Ramírez Pérez analizaremos en este artículo las causas de aparición y los inicios del movimiento LGTBIQ+ en Canarias.

'Peligrosas y revolucionarias: las disidencias sexuales en Canarias durante el franquismo y la transición', editado por Tamaimos, es una obra de investigación nuclear de obligada lectura. A lo largo de sus páginas transitamos por el análisis de la regulación que legalizaba la opresión, los diferentes tipos de represión que se interconectaban y en qué modo se materializaban y cómo, poco a poco, va surgiendo un movimiento de contestación y resistencia a la tiranía del heterosexismo.

Junto con la consulta de archivos, prensa y la recopilación de testimonios, Víctor M. Ramírez Pérez, nos aporta una investigación de enorme valor para conocer de dónde venimos y no perdernos hacia dónde vamos. Es por ello que este artículo, que sintetiza algunas de las cuestiones tratadas en su obra, busca ser un humilde homenaje a su propio trabajo y al de todas las personas que sufrieron y sufren, directa o indirectamente, LGTBIfobia.

La moral nacional-católica ha hecho mucho daño, no estamos descubriendo la pólvora. La unión del poder político con el poder eclesiástico en el franquismo influyó férreamente en las mentes de toda persona educada durante el régimen y tras los primeros años de su desmembramiento. De hecho, la transición y la paulatina consecución de derechos civiles y políticos no supuso la conquista -a su vez- ni de derechos sexuales y reproductivos ni de derechos a la diversidad sexual y de género hasta pasado bastante tiempo.

En este sentido, los propios movimientos y partidos de izquierda adolecían de la misma raíz heterosexista que poco a poco fueron suavizando hasta posicionarse a favor de las reivindicaciones LGTBIQ+. ¡Ya, en pleno siglo veintiuno aún queda mucho por alcanzar!, pero no veas el panorama en el tramo temporal en el que nos situamos: 1954 a 1980 aproximadamente.

Que Dios me libre de un hijo maricón o una hija puta
Antes de entrar al trapo debemos evidenciar unas matizaciones importantes que hacía patentes el autor. La primera de ellas es que hay una latente confusión o falta de identificación de las fronteras entre orientación sexual e identidad de género, lo que provoca que se mezcle y se confunda continuamente homosexualidad y transexualidad. Y la segunda es que, debido a la brutal represión de la sexualidad femenina durante el franquismo, el lesbianismo “no existe”.

La represión a las disidencias sexuales y de género venían de varias vías: la política, la religiosa y la médica, las cuales -a su vez- tenían su espejo en la familia y demás instituciones sociales (como el colegio). La prensa, por su parte, participaba activamente en la misma al difundir una imagen deshumanizada de la homosexualidad por lo que puede considerarse -tal y como lo demuestra Víctor Ramírez Pérez en su obra- un instrumento de propaganda de dicho sistema represivo.

Desde el sistema político dictatorial vieron la luz diversos mecanismos de opresión como fue la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes de 1954 que incluyó la homosexualidad en su articulado, la utilización y aplicación a los homosexuales del Código Penal a través del delito de escándalo público, y la aprobación de la Ley de Peligrosidad Social del año 1970 que seguiría vigente durante varios años ya en la Transición. Posteriormente nos detendremos en analizar esta legislación que más bien parece sacada de una historia de ciencia ficción.

Junto a este aparato normativo -y desde el plano ya no de la legalidad sino de la moralidad- se encontraba la Iglesia, una institución sumamente presente -como sabemos- en el espacio público del régimen que promulgó la visión del sexo no-reproductivo como el máximo pecado, al igual que lo era trasgredir los códigos tradicionales entre lo masculino y femenino. En este punto es especialmente gravosa la situación de las lesbianas y hombres transexuales, ya que debido a la ideología nacional-católica a la mujer le era negada su sexualidad y cualquier interés/deseo/expectativa de vida que no se correspondiese con la procreación y cuidado de la prole (incluido el marido, obvio). Esto provocaba ya no solo la represión a su disidencia de facto, sino su práctica invisibilidad al ser sencillamente “impensable”.

Así, y aunque a lesbianas y hombres transexuales no se les aplicaba en la misma medida la legislación que antes apuntábamos, la represión era más sutil pero no por ello menos gravosa. El férreo control mental sobre dichas personas y la imposibilidad de enunciar, nombrar y compartir su realidad provocaba -en muchos casos- que ni siquiera se pudiera materializar o expresar esa disidencia, condenando a la persona a un ostracismo máximo: prácticamente no existían. No obstante, sería falso sostener que no fueron contempladas ya que el Patronato de Protección de la Mujer de la Sección Femenina de la Falange abordó la disidencia lésbica, aunque su labor principal fuera la de rehabilitar a las prostitutas y meter en vereda también a las madres solteras, víctimas de abusos sexuales y chicas “rebeldes” a la autoridad paterna, tal como nos lo cuenta Ramírez Pérez.

Por otro lado, desde la institución médica (con la psiquiatría a la cabeza) se le daría respaldo científico a la represión de las disidencias sexuales y de género bajo la justificación de la condición patológica de las personas homosexuales y transexuales. Así, surgirían numerosas teorías y tratamientos médicos que vendrían a proponerse como solución a la “enfermedad”. Esta idea legitimó diferentes “prácticas médicas” y/o “terapias” que suponían una indudable vulneración de los derechos humanos más básicos y una vulneración total a la dignidad de las personas. Así, por ejemplo, parte de la instrucción del procedimiento en aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes era la obtención de un informe clínico-forense sobre las condiciones psico-físicas y grado de peligrosidad del supuesto homosexual que incluían pruebas físicas de inspección de la zona anal y tactos rectales.

Este ejercicio de la represión desde el espacio político-legal, eclesiástico y médico tenía su reflejo en la familia; institución que se posicionaría como una de las más opresoras al ser la más cercana a las personas. Así, era común oír eso de “lo peor que le puede pasar a una madre es tener un hijo maricón o una hija puta” porque, claro: 1) habías fallado como madre en tu rol de responsable y vigilante de la buena moralidad de tu prole; 2) tu hijo era un enfermo-delincuente-pecador o tu hija una zorra-pecadora que vivía su sexualidad fuera de los márgenes de la Santa Iglesia. Ergo (y esto se le aplica al padre) las violencias en todas sus formas (ejercidas directa o indirectamente) y el escarnio público estaban servidas. Lo que se aplica igualmente a la institución de la educación (aquellos que podían acceder a ella). Así, muchas de las personas disidentes sexuales o de género optaron por abandonar el entorno familiar, los estudios y buscarse la vida como podían.

Clase y disidencias sexuales y de género en Canarias
En el caso concreto de Canarias, el carácter eminentemente rural en los primeros años del régimen franquista y los índices de analfabetismo propiciaban este férreo control social y la consecuente represión de las disidencias sexuales y de género. Es de subrayar que -tal y como nos lo explica el autor de ‘Peligrosas y revolucionarias’–.

Del análisis realizado por Víctor Ramírez Pérez de los antecedentes de las personas detenidas el autor destaca que fueron las clases populares o grupos desfavorecidos los sujetos que más represión (policial-jurídica) sufrieron. Esta afirmación surge de la constatación y comprobación en dichos antecedentes penales de los datos relativos a la zona de residencia de los inculpados, los lugares que frecuentaban y, de manera particular, sus profesiones.

Ello evidentemente no significa que las clases privilegiadas o la burguesía canaria de la época se librasen de la misma, ya que el “clima de terror” y la moral nacional-católica operaba como freno de su identidad y sexualidad, sino que a nivel cuantitativo fue mucho mayor el número de expedientados de clase baja. En Canarias ciertamente se ha encontrado algún procesado de clase media y, de manera excepcional, alguno perteneciente a la burguesía del momento.

Esta procedencia popular de los represaliados por disidencias sexuales y de género en Canarias pudo operar negativamente para dichos sujetos en el caso concreto de la reivindicación de sus derechos procesales. Tanto la Ley de Vagos y Maleantes como el Reglamento que lo desarrollaba establecía un procedimiento judicial en el que el encausado tenía derecho a presentar pruebas a su favor, designar Procurador y Letrado o pedir al Juez uno de oficio, así como interponer recurso ante la Audiencia Provincial una vez dictada sentencia. Sin embargo, había un sentimiento generalizado de que el procedimiento no se cumplía o que ni siquiera había juicio y esta sensación podía ser debido al desconocimiento de la terminología jurídica, a su escasa formación y a su incapacidad a la hora de emprender acciones en su defensa al no entender y al no poseer medios económicos para, por ejemplo, recurrir a un abogado. Y todo ello, evidentemente, sumado al hecho de que con total probabilidad estas personas no eran informadas adecuadamente de sus derechos procesales y que, por tanto, sus garantías procesales eran vulneradas sistemáticamente.

Canarias como una de las mecas de turismo LGTBIQ+
El desarrollismo a partir de la década de los sesenta fue un elemento central como disruptor del discurso heterosexista y sus represiones. El turismo de sol y playa que comenzaba a llegar a las islas supuso no sólo un crecimiento económico importante sino también todo un cambio sociológico que tendría su repercusión en la mente de la sociedad canaria.

La industria turística supuso un cambio en el paisaje con el desarrollo de nuevos núcleos urbanos costeros, nuevos trabajos en el sector servicios y nuevos modelos de hombre y mujer en la figura del turista, que subvertía en muchos casos los cánones de masculinidad y feminidad hegemónica tal cual eran señalados por la moral nacional-católica del régimen.

El boom económico del turismo permitió, en este sentido, que “los homosexuales canarios conocier[a]n por primera vez formas de relacionarse y espacios de socialización muy diferentes de los clandestinos y culpabilizadores encuentros a los que se veían abocados en la que, ya entonces, empezaban a ver como antigua sociedad tradicional” (Ramírez-Pérez, 2019:54).

Fueron surgiendo entonces de manera creciente los llamados “locales de ambiente” y se fueron haciendo populares lugares de encuentro homosexual como, por ejemplo: La Playa de Las Canteras, el Parque de Santa Catalina, el Muelle de Las Palmas y San Telmo en Gran Canaria. Asimismo, era conocido el Puente Serrador en Santa Cruz de Tenerife y los alrededores del Parque García Sanabria como lugares de prostitución de transexuales.

Las salas de fiesta fueron también otro tipo de locales que proliferaron en las capitales isleñas. En estos lugares se realizan interpretaciones o “espectáculos de variedades” donde los artistas se travestían y cantaban. Cada vez más estos espectáculos fueron añadiendo toques “más picantes” y fue en aumento su carácter sexual.

Ni los locales de ambiente, ni las salas de fiesta y mucho menos los lugares públicos arriba mencionados eran lugares seguros para las disidencias sexuales y de género. Las redadas continuaron y eran habituales, pero no deja de ser cierto que el turismo y, sobre todo, sus rendimientos económicos configuraron -o más bien obligaron por gobierno del bolsillo- a una cierta “permisibilidad” nunca antes imaginada para el régimen franquista. Y claro que hubo quienes pusieron el grito en el cielo por las perversiones y la influencia corruptora de esas subversiones venidas de Europa, pero “el money” es el “money” y ahí ya no importa tanto ni el Dios ni la Patria del nacionalcatolicismo.

Por otro lado, mención especial merece el Carnaval. ¡Oh, nuestro amado Carnaval! Esta época de culto a la carne fue suprimida desde 1937 con una Orden Circular del Gobernador General al resto de Gobernadores Civiles y ratificada, posteriormente en 1940 por el Ministro del Interior. La prohibición de celebrar el Carnaval se mantuvo durante todo el franquismo, pero igualmente se celebraba con el nombre de Fiestas de Invierno o bailes de máscaras. Estas fiestas, como momento y espacio de subversión, eran aprovechadas por las disidencias sexuales y de género como resquicios de libertad pese a que el control social y del régimen no se apaciguaba ni en estas fechas.

La respuesta del régimen franquista para contrarrestar tanto vicio y depravación fue la de promulgar la Ley de Peligrosidad en el año 1970, que vendría a sustituir a la Ley de Vagos y Maleantes. Es importante hacer notar que esta ley vendría a ser aprobada en una coyuntura de paulatina despenalización de la homosexualidad en diferentes países occidentales (Suecia en 1944, República Democrática de Alemania en 1968, Reino Unido y la República Federal de Alemania en 1969, el Estado de Illinois en 1961 o Connecticut en 1969).

En el caso del Estado español el avance vino por incluir como entre los supuestos peligrosos previstos los de realizar “actos de homosexualidad”. ¡Guau, todo un avance, sí! Pero es que con la antigua ley (la de Vagos y Maleantes) ya valía la sola sospecha de la condición de homosexual y no era necesario, tan siquiera, realizar algún tipo de práctica. Vamos, que si tenías más pluma de la debida (si es que eso existe) o subvertías algún código normativo de comportamiento o vestimenta, ya te ibas al calabozo.

Esta nueva ley, por tanto, velaba por la moralidad de la sociedad contra determinadas conductas riesgosas. No obstante, y a opinión de Víctor Ramírez Pérez, “la ley tuvo unos efectos inesperados e indudablemente indeseados para el régimen: la activación de un movimiento de reivindicación homosexual inexistente hasta esa fecha en la historia de España”. Y es que la publicación del proyecto de Ley revuelve los ánimos en el movimiento LGTBIQ+ en Canarias que, a partir de ese momento, comenzará a organizarse; primero, de manera clandestina y más adelante, visibilizando sus reivindicaciones en el espacio público.

Inicios del movimiento LGTBIQ+ en Canarias
Los inicios del movimiento LGTBIQ+ en Canarias están sobradamente bien narrados en la obra que hemos ido desgranando, pero también podemos encontrar una breve síntesis en el capítulo ‘Pioneros del movimiento sexual en Canarias durante la Transición’ del libro ‘Las otras protagonistas de la Transición: izquierda radical y movilizaciones sociales’. Ambos trabajos son de lectura obligatoria y desde aquí invitamos a su consulta, siendo lo que se expone a continuación -al igual que el resto del presente artículo- un breve trabajo de recopilación de lo explicado por el autor en dichos trabajos.

Víctor Ramírez Pérez (2019:146) nos relata cómo “la llegada de la transición no implicó un cambio radical en la percepción de las disidencias sexuales, ni a nivel político ni a nivel social”. A la muerte del dictador la represión a las disidencias sexuales y de género continuaron y los presos que cumplían condena por aplicación de la Ley de Peligrosidad continuaron en la cárcel, ya que al no ser considerados presos políticos (sino comunes) no les era de aplicación las amnistías.

Así, hubo que esperar hasta 1979 para que los actos de homosexualidad fueran eliminados de la Ley de Peligrosidad y aún así, las disidencias sexuales se seguían reprimiendo por la vía del escándalo público del Código Penal. Asimismo, fue en un tardío 1983 cuando se eximió de responsabilidad penal a los facultativos que realizaban cirugía transexual, ya que hasta ese momento era considerado un delito de lesiones. Además, el primer colectivo de homosexuales reconocido como asociación a nivel formal lo fue en 1980 después de un año y medio de intentos de inscripción que les eran denegados. Fue el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), un colectivo constituido ya desde 1975 con la finalidad de reforzar ideológicamente al Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH). Este movimiento fue conformado en 1972 a raíz de las movilizaciones y resistencias llevadas a cabo en la clandestinidad para intentar evitar que la homosexualidad fuera incluida en la Ley de Peligrosidad Social, que como hemos apuntado fue aprobada en 1970.

El autor llama la atención sobre la falta de cultura organizativa de las disidencias sexuales en España en general, pero de manera particular en Canarias. Este germen en Cataluña poco a poco se fue extendiendo por el resto del Estado español y, también, llegó a Canarias. En aquel momento, el objetivo número uno del movimiento LGTBIQ+ en Canarias era la despenalización de la disidencia sexual.

En Canarias hubo diferentes organizaciones pero las que mayor visibilidad y trayectoria tuvieron fueron el Partido Democrático de Homosexuales de la Región Canaria y, posteriormente el Colectivo Canario de Homosexuales. El primero de ellos no duró mucho pero organizó en Santa Cruz de Tenerife lo que sería el primer acto reivindicativo en contra de la LGTBIfobia. El protagonismo lo tuvieron las mujeres transexuales (recuérdese que homosexualidad y transexualidad se confundían por aquel entonces) y se trató de una concentración en el Parque García Sanabria el 25 de junio de 1978, al que siguió una manifestación. Al acto acudieron según la prensa unas 200 personas. Otro acto significativo fue la celebración de un debate en octubre de ese mismo año en el Colegio Mayor San Fernando.

Por su parte, en Gran Canaria y antes incluso de la muerte del dictador, se había conformado un grupo de personas que buscaban consolidar un espacio de encuentro donde reflexionar y prestarse apoyo mutuo frente a las diferentes represiones que sufrían. Este grupo se denominó Colectivo Canario de Homosexuales y se posicionó como la organización de más trayectoria en la Canarias del momento, llegando a desarrollar “una notable actividad pública a finales de los años 70 y principios de los 80 en las islas de Gran Canaria y Tenerife” (Ramírez Pérez, 2019:186).

Ya en 1979 y 1980 el colectivo gozaba de una base ideológica consolidada que le permitió dar el salto al activismo con perspectiva política y, así, actuar en el espacio público para reivindicar derechos y el fin de la represión y la discriminación. El colectivo se organizaba de manera asamblearia y tenía una postura de izquierda revolucionaria. De hecho, en sus principios se encontraba la idea de que la lucha homosexual estaba intrínsecamente unida a la lucha del resto de grupos oprimidos (como las mujeres y la clase trabajadora) y que de manera conjunta había que librar batalla contra las estructuras de la sociedad burguesa capitalista. Así, la lucha era conjunta contra el heteropatriarcado y el capitalismo. Para el Colectivo Canario de Homosexuales el nuevo sujeto revolucionario eran el movimiento feminista y el movimiento homosexual.

Hay dos textos principales de este colectivo que es puro oro de análisis: “Por un Movimiento Homosexual en Canarias” (sin fecha) y “Se olvida fácilmente...” (este último de 1980 y presentado en el Segundo Congreso del Partido de Unificación Comunista de Canarias, PUCC). En ellos se establecen las bases ideológicas del movimiento.

Esta ideología de izquierdas del Colectivo Canario de Homosexuales era compartida por otros muchos movimientos y partidos. Sin embargo, la LGTBIfobia no era ni mucho menos monopolio de los partidos de derechas y la izquierda (partidos y demás organizaciones populares y obreras) también era machista y heterosexista por lo que integrar (o al menos apoyar) las reivindicaciones de las disidencias sexuales y de género no era tarea fácil. Aun así, bien es cierto que había un acercamiento y diálogo que, aunque insuficiente en los primeros momentos, poco a poco fue calando.

Por otro lado, mención aparte merece el activismo lésbico. Las lesbianas hicieron parte tanto del movimiento homosexual como del activismo político en partidos u organizaciones obreras. Sin embargo, esta doble discriminación (ser mujer y lesbiana) las situaba en una disyuntiva: ¿me posiciono junto a los hombres homosexuales o me sitúo junto al movimiento feminista con el resto de mujeres? Así, las lesbianas organizaron grupos mixtos, grupos específicos o se integraron dentro del movimiento feminista. En 1980 aparece el Colectivo Canario para la Liberación de la Mujer Lesbiana, que se relacionó en estrecha colaboración con el Colectivo Canario de Homosexuales y la Coordinadora Feminista. Sin embargo, tal y como concluye Víctor Ramírez Pérez (2019:210) en su investigación “el activismo lésbico en Canarias fue [...] escaso y poco visible desde el punto de vista de identificación de las protagonistas”.

Finalmente, y tras la celebración del Orgullo de 1980, el movimiento entra en un progresivo declive hasta su disolución. Entre las posibles razones que se arguyen para justificar la desmovilización se encuentra la consecución del objetivo de la despenalización de la homosexualidad al conseguir eliminar la referencia a realizar actos de homosexualidad en la Ley de Peligrosidad Social junto con la necesidad de disfrutar de la libertad conseguida tras tantos años de represión como los vividos. Así, y tras 1980, el Colectivo Canario de Homosexuales va desapareciendo de los medios de comunicación y de la esfera pública.

Conclusiones
‘Peligrosas y revolucionarias: las disidencias sexuales en Canarias durante el franquismo y la transición’ es un riguroso trabajo de investigación de Víctor Ramírez Pérez que debemos leer en su totalidad para entender la dimensión de la interconexión de represiones sobre el movimiento LGTBIQ+ en Canarias en nuestra historia reciente.

La consulta a la prensa del momento, el análisis de los antecedentes penales de los detenidos por homosexualidad, la bibliografía consultada y, sobre todo, los testimonios recogidos hacen de esta obra un trabajo de necesaria visibilización. En esta ocasión hemos querido dar nuestro particular homenaje al autor pero, también, a todas las personas que en el pasado se levantaron contra la represión y a aquellas que hoy han tomado el testigo de esa lucha aún necesaria.

  • Recursos bibliográficos
  • Ramírez-Pérez, Víctor M. (2019) Peligrosas y revolucionarias: las disidencias sexuales en Canarias durante el franquismo y la transición..
  • Ramírez-Pérez, Víctor M. (2018). Pioneros del movimiento homosexual en Canarias durante la transición en Fundación Salvador Seguí-Madrid (coord.) Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movilizaciones sociales, pp. 97-111.

2021/06/03

CAPÍTULOS | López Clavel, Pau | Ecos de la sextopía revolucionaria. Revisitando la emancipación gay-lesbiana en la Valencia transicional

López Clavel, Pau [Universitat de València] (2018) [07]. Ecos de la sextopía revolucionaria. Revisitando la emancipación gay-lesbiana en la Valencia transicional. Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movilizaciones sociales. Brumaria. 85-96.

Ed. digital: Open Access – Libro completo | Fundación salvador Seguí | 2021-06-03
https://www.fundacionssegui.org/madrid/index.php/publicaciones/23-libro-del-congreso-las-otras-protagonistas-de-la-transicion
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Acceso directo PDF
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Si ha habido un momento en el que pareció posible vivir la utopía de la liberación sexual, ese es, gené- ricamente, la década de los setenta. O al menos ese es el eco que nos ha llegado. Eco que resuena débil y confusamente todavía en el movimiento LGTBi+i+, como vagos rumores de lo que aconteció allí, y que influye, en un sentido inspirador o condenatorio, en la memoria colectiva de lxs herederxs actuales de la disidencia sexual: Utopía. Caos. Revolución. Desastre. Sueño. Crisis. Liberación. Fracaso. Ecos, en fin, distantes y distintos, según dónde resuenen.

El halo de misterio y leyenda que envuelve la etapa de los frentes de liberación gay-lesbianos se acrecienta en el caso español por las (im)posibilidades interpretativas derivadas de su coincidencia temporal con el remolino que supone la Transición democrática y el meteórico recorrido del movimiento LGTBi+i+ posterior, situado en unas coordinadas políticas diferentes. Pero, como trataré de exponer, observar detenidamente el devenir de los frentes revolucionarios españoles puede servirnos para reflexionar sobre la complejidad del período 1975-1982 y sus tensiones, más allá de la visión mitológica que alaba el período revolucionario como el momento en que pudo haberse logrado la utopía de la liberación sexual, y la visión denostadora que lo mira someramente desde la óptica del caos y del fracaso irremediable.

Por otro lado, apenas tenemos ecos de la “inhistoria”2 de la disidencia sexual en las periferias de las periferias. Y, más allá de interpretar el período desde parámetros mítico-universalistas stonewallianos y/o, en el caso español, reducidos a la experiencia barcelonesa, merece la pena focalizarnos también en las zonas intermedias, aquellas donde parece que se “gritó” en menor medida. El País Valenciano es un escenario interesante, no solo por la enorme problemática específica que presenta en los años de la Transición, sino también porque, a nivel macro, es un territorio que no suele tenerse en cuenta en la historiografía genera- lista del período y porque, a nivel de historia de la sexualidad, no ha sido posteriormente un foco atendido como Barcelona o como Madrid.

Sumergirse en los tiempos del movimiento sextopista en la València transicional implica, por tanto, escuchar una narrativa periférica y local que se revela como el gris entre las grandes urbes y las zonas sin activismo. Un gris, no obstante, resplandeciente, tanto por su significación contemporánea como por lo familiar, y útil, de los ecos que nos pueden llegar de él.

Teniendo esto en cuenta y sin ánimo de ser exhaustivo, trataré de explicar cómo surgen y se desarrollan los tres frentes revolucionarios gay-lesbianos, consecutivos, de València: el ‘Front d’Alliberament Homosexual del País Valencià’ (1976-1978), el ‘Moviment per l’Alliberament Sexual del País Valencià’ (1978-1980) y el ‘Moviment per l’Alliberament Gai del País Valencià’ (1980-1984). Sin embargo, trataré de hacerlo po- niendo el foco sobre cuáles fueron los principales debates político-ideológicos que tuvieron lugar en(tre) ellos y los ejes de irrupción de lo (homo)sexual en el espacio público, de manera que puedan vislumbrarse algunas de las cuestiones que, bien han sido ignoradas, bien han permanecido ocultas, o bien han sido mitificadas, del llamado período revolucionario, a partir del diálogo establecido con algunas de sus huellas y protagonistas.

CAPÍTULOS | Chamouleau, Brice | Militancias gays descuartizadas en la Transición: duelos y retos

Chamouleau, Brice [Universidad de París 8] (2018) [07]. Militancias gays descuartizadas en la Transición: duelos y retos. Fundación Salvador Seguí-Madrid (coord.). Las otras protagonistas de la Transición. Izquierda radical y movilizaciones sociales. Brumaria. 75-84.

Ed. digital: Open Access – Libro completo | Fundación salvador Seguí | 2021-06-03
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Acceso directo PDF
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La historia ‘queer’ en España dibuja sujetos de la disidencia sexual y de género y arranca de un desafío: establecer unas genealogías ‘queer’ propias, que también incorpore epistemes propias, representándose el pasado bien desde la perspectiva de sujetos resistentes al orden patriarcal y capitalista que funda el heternormativismo y las opresiones que conlleva, bien como sujetos que ya en los setenta se conformaban con las luchas del siglo xxi, aunque se diesen con un trasfondo con visos anticuados, la España del Tardofranquismo y de la Transición. Esas representaciones en buena medida arrastran una fuerte carga autorreferencial, poniendo en cuestión las implicaciones de una identificación con aquéllas voces que forjaron la jerga de las luchas sexuales en España desde la década de los sesenta. La autorreferencialidad incide en la violencia a la que fueron sometidas las subjetividades no heteronormadas bajo la dictadura y en la manera cómo la democracia posfranquista y la incorporación de España al capitalismo de consumo sentaron las bases para un empoderamiento colectivo que confluye en las leyes de la democracia del siglo xxi. El problema de esta autorreferencialidad en la representación de las voces del pasado, sometidas a la violencia dictatorial y redimidas por la democracia, hace caso omiso de subjetividades que no se identifi- caron con la narrativa redentora que empapa la producción historiográfica sobre la politización sexual en la democracia. Para esta historiografía son, las de aquellas, vidas que no cuentan narrativamente.

La cuestión es por tanto la de la representación de las subjetividades del pasado y a la vez la de una sociología de la producción del discurso sobre aquéllas. La reflexión entronca con reflexiones butlerianas sobre el duelo y sus posibilidades: “¿Cuál es la relación entre la violencia por la que estas vidas que no valen la pena se han perdido y la prohibición de su duelo público? ¿La prohibición del duelo es la continuación de la violencia?”. Apartadas de la memoria de la transición sexual, las poéticas de esas voces silenciadas no pasaron a aquélla que teoriza las experiencias sexuales en el momento transicional: esta violencia epistémica exige indagar en las condiciones de la identificación de las víctimas de la violencia institucional y social hacia subjetividades minorizadas sexualmente en la España posfranquista, partiendo de nuevo de un requisito apuntado por Butler leyendo a Lévinas: “la identificación depende siempre de una diferencia que se trata de superar. [...] De otro modo [...] la identificación recae en la identidad, lo que significa la muerte de la identificación misma”. Un enfoque que desestabilice la historicidad de la memoria y de sus condiciones de producción extraña la evidencia del recuerdo y del mismo victimismo que sustenta la percepción mitificada de una democracia inclusiva –incluso en ciernes– en que se puede participar sin diferencia sexual o de género y abre la vía a una desidentificación que pueda suscitar no solo otras imaginaciones del pasado, sino también memorias intersubjetivas del proceso transicional como momento de producción de los comunes democráticos y de sus valores. Las voces rastreadas aquí, procedentes de las luchas sexuales que habitaron parte de los imaginarios de la izquierda radical, aunque incómodas con su codificación institucional, permiten complejizar los procesos de identificación histórica y ubican el acontecer de subjetividades sexualizadas en aquél de la producción de los comunes cívicos que cimientan la vida democrática posfranquista.

“Nuestra vida privada, escondida, es separada, descuartizada de nuestra vida colectiva”, apuntan en 1978 lxs colaboradorxs de ‘La Pluma’, fanzine de la Coordinadora de Col·lectius d’Alliberament Gai de Catalunya, ante la edificación del orden constitucional. Para ellxs, un año más tarde, “tras haberse enterado a golpes de que la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social había sido derogada”, el consenso es una “barbarie institucionalizada”: de la segmentación de lo sexual y de lo social que están sufriendo dependen sus existencias en el nuevo orden posfranquista. Le dan un sentido biopolítico evidente al consenso: no solo instituye formas de participación en la vida democrática y regula las voces que pueden participar en la política tal como se va recortando en la segunda mitad de los setenta, sino que regula vidas. Más allá de las retóricas habermasianas sobre dialogismo en el espacio público de la modernidad, el consenso deviene metaconcepto por el que la política establece sus modalidades de participación, sus límites, involucrando en el proceso vidas humanas, según la hipótesis ya barajada por André-Bazzana. Desnaturalizando el espacio público transicional a partir de esas voces consideradas radicales y revolucionarias en los antagonismos militantes de la Transición y en la historiografía, aquél deviene tecnología que recorta qué es el campo de la política, que habilita sujetos para formar parte de ésta, proceso que corre parejas con otro coetáneo en que se produce la “privacidad”, lugar de la autonomía de la sexualidad del individuo democrático liberal –o de la reclusión de las sexualidades fuera del campo de lo político.

2020/11/11

ARTÍCULOS | Rubino, Atilio Raúl | Promiscuidad, familia y docencia: las tensiones entre disidencia y normalización sexual...

Rubino, Atilio Raúl (2020). Promiscuidad, familia y docencia: las tensiones entre disidencia y normalización sexual en ‘Taxi al W.C.’ de Frank Ripploh. Secuencias: revista de historia del cine [ISSN 1134-6795], 51, 79-99. 
 
Ed. digital | Open Access | Revistas UAM [Universidad Autónoma de Madrid] | 2020-11-11
https://revistas.uam.es/secuencias/article/view/secuencias2020_51_004 

Me interesa indagar las tensiones entre disidencia sexual y homonorma en una película clave para la disidencia sexual en Alemania, ‘Taxi al W.C.’ (1980), de Frank Ripploh. Pensar la sexualidad en términos de disidencia implica tener presente que siempre esta se da respecto de una norma. En el caso de la película de Ripploh se trata de una norma interna a la comunidad gay, una incipiente homonormatividad. De esta forma, se plantean los modos de vida vivibles para un Schwul de los ochenta y las formas de vida ininteligibles y, por eso, abyectas. La doble vida que el personaje autoficcional de Ripploh lleva adelante —una vida íntima como homosexual promiscuo y una vida social como maestro de escuela— se complejiza convirtiéndose en una triple vida —maestro de escuela, Schwul promiscuo y gay monógamo—. La película de Ripploh presenta una serie de prácticas disidentes y promiscuas y lo hace de forma explícita: baños públicos, saunas, cines, exhibición de cuerpos, BDSM, lluvia dorada, pornografía, deseo sexual infantil. Estas prácticas se ven tensionadas con una incipiente asociación de la promiscuidad disidente con el posible contagio de enfermedades, que se adelanta a la crisis del VIH-SIDA y al uso biopolítico de la enfermedad. De esta forma, siguiendo a Deleuze y Guattari, podemos resignificar la idea de enfermedad para pensar en el contagio vampírico, como una transmisión monstruosa-disidente que se opone a la filiación familiar. Así, la salida pública del armario por parte tanto del personaje autoficcional como del propio director, protagonista y guionista puede pensarse como un contagio disidente que —a diferencia de la filiación familiar— contrarresta la producción de normalidad del Hetero Capitalismo Mundial Integrado

2019/03/03

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ABEL AZCONA: "LA SEXUALIDAD LATE EN MI OBRA SIEMPRE DESDE EL ESPÍRITU CRÍTICO"

Abel Azcona: “La sexualidad late en mi obra siempre desde el espíritu crítico”.
“La prostitución está presente en mi vida y en mi obra como ejercicio de empatía con mi madre biológica” / “El terror al placer anal es uno de los hándicaps de la heterosexualidad, condición ya caduca”.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2019-03-03
https://www.elespanol.com/cultura/20190303/abel-azcona-izquierdas-folladores-discurso-liberal-racional/380212541_0.html 

Esta entrevista empieza en el segundo vermú, como las expiaciones dialécticas. Abel Azcona es un artista extremo y herido de vida, por eso expresa el mundo en su versión más descarnada y honesta: se le nota hasta en la forma de alzar los ojos, de entrelazar los dedos, de desnudarse verbalmente. Se despioja de dolores, se estudia, se escruta, se expone, se aprende. Hijo de prostituta y prostituto travestido -en ejercicio trans para entender a su madre-, niño abusado, adolescente brillante e incómodo que arrastraba viejos patrones, adulto consciente de sí mismo, creador punzante y sangrante como una raspa en el ojo.

Charlamos sobre sexo con el hombre que denuncia hilvanando hostias consagradas -y construye la palabra “pederastia”-, el ateo insoslayable, el ser extraño y lúcido que sólo sabe nadar a contracorriente, que sólo sabe vivir en el filo.

¿Qué es el sexo para Abel Azcona y qué importancia tiene en la vida?
Ha sido algo que he tenido que trabajar durante años, porque fue algo muy negativo en mi experiencia vital. He tenido que empoderarme, trabajar mucho personalmente y hacer un proceso de larga duración con una temporada totalmente asexual por “miedo a”. Ha llegado un momento en el que he aprendido a conocerme, a hacerme fuerte y a utilizar la sexualidad de forma positiva, incluso placentera.

Háblame de esas experiencias malas que tuviste.
Estoy marcado por el abuso sexual infantil que sufrí de los 3 a los 5 años. No algo explícito: era una persona que te humillaba, te tiraba del pene; una prostituta del entorno intrafamiliar. A partir de ahí detecté en mí un diagnóstico: la repetición de patrones a través de historias adversas. Entonces lo que yo hacía con 8, 13, 15 años, era irme a sitios donde sabía que había “vicio” y repetir patrones de abuso. Por ejemplo, a los 14 años me iba a zonas de cruising y me dejaba tocar por viejos de 70. Ahora por suerte controlo más la situación, pero también sé que aquello era abuso sexual infantil por mucho que yo me dejara y yo fuese voluntariamente: era un niño. Esas repeticiones del patrón me ha costado mucho dejarlas. Tengo una familia de adopción que lo ha negado siempre todo. De hecho, hace poco, en una conversación con mi madre adoptiva por teléfono, me reconoció que sabía algunas cosas que nunca me había dicho. Fue como que vi la luz, porque siempre ha sido como...

Lo has vivido de alguna manera solo, en tu cabeza.
Sí. Y tenía terrores nocturnos de niño. Soñaba con abusos sexuales siendo niño y luego, al día siguiente, pensaba que lo había vivido de verdad. Tenía que estar con medicación. Fue muy jodido.

¿Cuáles eran tus pensamientos entonces y cuáles lo son ahora respecto a ese drama? ¿Cómo te lo explicas a ti mismo?
Cuando hacía esas repeticiones era muy complicado, porque me dejaba totalmente tocado. Yo vivía en la performance como vivo ahora: me hacía daño a mí mismo para luego intentar colocar, pero no colocaba las cosas del todo, porque evidentemente no tenía los conocimientos necesarios, ni las aptitudes, ni los recursos. Ahora tengo la suerte o la desgracia de que trabajo con el sexo públicamente en la performance y mucha gente de mi entorno está concienciada con el tema. Creo que he conseguido crear una especie de equilibrio afectivo-sexual medianamente estable.

Todos somos un poco inestables.

Sí, y yo el primero, pero en las relaciones personales afecta mucho lo sexual. Uno de mis mayores problemas durante años con mis parejas ha sido que el sexo sólo me gusta los primeros meses. Luego hay un momento en el que no quiero.

¿Rechazo?
Sí, por la repetición del patrón, siento que es abuso de nuevo. Con todas mis parejas me pasa a los nueve o diez meses del comienzo de la relación. Al año dejo de tener sexo y se acaba rompiendo la pareja. Me ha pasado como 16 veces.

¿Hay algún método para que eso no suceda?
Romper la pareja. Yo no tengo problema, porque no tengo necesidad de tener pareja. No creo en las parejas, de hecho, no creo en el concepto del amor romántico, me parece dañino, me parece muy de Vox. Pero claro, lo que me pasa es que no tengo padre, no tengo madre, no tengo nada, y al no tener nada llega un momento en el que busco un vínculo de alguna forma. Tengo conexiones insanas con mis parejas, porque creo que las convierto en algo más de lo que debe ser una pareja. Obviamente, aunque no crea en el amor romántico, tengo relaciones tóxicas como todo el mundo. Tengo un discurso y unas ideas hiperfeministas pero la propia experiencia me hace decirme “si necesitas alguien al lado es porque respondes a patrones que tienen que ver con el daño psicoafectivo”. Por eso antes de empezar con una persona saco toda mi mierda: siempre aviso y explico todos mis procesos, y a todo el mundo le parece una pasada, pero claro, cuando se meten dentro no es tan fácil.

¿No sigues enamorado de alguna de esas relaciones?

Enamorado no. Yo no me he enamorado nunca.

¿Nunca?
No. ¿Qué es el amor?

Dímelo tú.
Para mí el amor es un trastorno del apego. Es una forma más de expresar que la vida es muy complicada y tenemos un montón de taras. Por eso llega un momento en el que encuentras a una persona en la que sientes que puedes arraigarte y transmitir todas esas taras mutuamente y hacer una especie de mejunje ahí chungo. Es un trastorno porque se nos ha vendido como algo ideal, como algo perfecto, y hemos construido una sociedad capitalista y patriarcal que tiene que ser edificada en pareja, porque si no eres un paria. Esto no funciona. De hecho, ahora somos muy rápidos. Las parejas se separan enseguida y el 80% se divorcia.

¿Qué importancia tiene la belleza?
Yo creo que la belleza es como el amor en ese sentido, pertenece a una subjetividad. Y es lo más bonito, que las cosas sean subjetivas. La belleza es absolutamente subjetiva. De hecho, yo tengo unos cánones de belleza muy particulares. Lo que a mí me gusta para la mayor parte de mi entorno no sería bello, pero quizá esa es la gracia que le encuentro. Tengo unas filias un poco complejas.

Pero tú eres canónico.
Eso ya no lo sé, no me voy a meter, que bastante complejos he tenido.

¿Cuáles son tus cánones?

Tengo temporadas muy raras. Por ejemplo, cuando viví en Brooklyn me gustaban las mujeres negras y gordas. Me encantaban. Con cuatro copas me atrae casi todo. No hay mayor problema: me he ido de borrachera, y si me gusta alguien lo subo a casa, y si me apetece follo y si no, no, si ese día tengo movidas mentales en la cabeza igual no puedo. A veces me apetece y me deja de apetecer. Tengo la cabeza loca, y a veces no gozo. Yo soy la típica persona que nunca me llevaría a casa.

¿Cómo afectan las drogas al sexo?

Pues depende. Si vas drogado desde las siete de la tarde y acabas ligando a las siete de la mañana no se te va a levantar. A mí me pasa mogollón lo de ir a hoteles y que luego no se me levante. Pero bueno, ya que estás te quedas a dormir y ya echas el mañanero, que siempre funciona.

¿Cuál fue tu primera experiencia sexual consentida y deseada?
Con 19, que supongo que es tarde. Con 14 y 15 había hecho cosas, sexo oral, etc., pero la penetración fue un día antes de cumplir los 19 con una pareja que tenía. Su abuela estaba en una residencia y fuimos a su casa, que era la típica casa medio abandonada con los muebles tapados con sábanas, era horrible, me acordaré siempre de ese lugar.

¡Es teatral!

Si, pero... (risas). También recuerdo una experiencia con 16. Mi familia adoptiva me había comprado una cama-barco y la chica estaba arriba esperándome, pero yo estaba muy nervioso, me ponía el condón y cuando subía ya se me había bajado. ¿Sabes esas camas que subes por una escalera y bajas por un tobogán? Ella estaba tumbada en plan estrellita... yo muy torpe. Así que después de la quinta pensada lo dejé para más adelante.

¿Qué carencias ves en la educación sexual de los niños?
Mira, dimos unas conferencias en Suiza a favor de hablar de la violencia sexual también a los niños. Yo creo que un niño desde los 6 o 7 años ya tiene derecho a conocer lo que es el abuso sexual, para protegerse. A un niño se le puede explicar perfectamente que tenemos penes, vaginas, que se lubrica, que se da a luz, porque la carga sucia del sexo la ponemos nosotros. El sexo no es enfermo ni vergonzoso. Los niños ven los Simpsons: ven borrachos, ven sexo, ven de todo. Es mejor que esa información le llegue de manera adecuada por parte de los adultos.

¿Cuánto en el sexo es política?
Es complicado, porque yo creo que todo es política. Hasta la imbecilidad es política. Si eres tonto o imbécil hay ahí un trasfondo político para que hayas llegado a ser tan ignorante o mediocre. En el momento en el que nací de una prostituta que intentó abortar, nací como sujeto político. Mi vida es política. El sexo es política porque vivimos en una sociedad en la que la sexualidad se ha visto como algo malo, tenemos influencias muy fuertes de la iglesia católica, que se basa un poco en jodernos el placer, en decir que la mujer es el demonio, etc. La culpa que nos ha dado la religión conlleva muchas cosas nocivas: tenemos que crear morbos sanos, quitarnos toda esa herencia de mierda.

¿Y en cuánto a la problemática de la prostitución: eres abolicionista o regulacionista? Tú que la has vivido tan de cerca...
Soy absolutamente abolicionista. Me atacan mogollón pero he sido hijo de una prostituta y también prostituto. He trabajado en el arte con la prostitución, conozco mogollón de gente en mi entorno que ha vivido eso y sé que es una herencia de algo que si se hubiese trabajado bien, no ocurriría. Si no hubiese este catolicismo, este machismo, si no se usase a la mujer como objeto... no estaríamos en una situación como ésta. Si no fuese por este capitalismo tan voraz no se podría codificar así el cuerpo.

¿La prostitución es síntoma de una sociedad enferma?

Sí. Conozco prostitutas que se sienten empoderadas y según ellas están muy felices, dicen que quieren ser prostitutas, etc. Pero en cuanto rascas un poco el discurso chorrea, siempre son las mismas frases y los mismos códigos. Conozco a Amarna Miller, y ella ya, por ejemplo, ha salido del porno y va cambiando el discurso. Al final todas quieren salir, van abriendo los ojos.

En cierto momento crees que van despertando.
Sí, estás metido ahí hasta la cocina... llega un momento en el que te empoderas hasta en eso, pero claro. A ver, si esa persona considera que eso es sano y que quiere utilizar su cuerpo como le dé la gana, adelante, pero también hay pederastas que piensan que es sano violar niños, porque están empoderados en eso. Uno es un factor personal y otro u factor externo, no es lo mismo, pero la prostitución no deja de ser un abuso sexual. Yo ahora cojo y violo a una persona y le puedo poner mil euros o una pistola, hay muchas formas de coacción. El capitalismo ha hecho que parezca mejor poner los mil euros que la pistola. pero si necesitas esos mil euros es porque el sistema ha hecho que estés en una situación de precariedad, de vulnerabilidad. Seguro que si una prostituta tiene dos mil euros al mes en el banco no hace eso ni de coña. Evidentemente, el sistema tiene que cambiar por otro lado.

¿Cuál fue tu experiencia como prostituto?
Fue en Colombia. Intento contarlo siempre desde la humildad porque soy consciente de que mi situación es una situación de poder. Al final soy un hombre blanco y hetero, y eso es una puta mierda, porque intento plantear un discurso muy subversivo y tal, pero al final la vida te lleva por unos caminos que no sabes.

Ya, pero tú no puedes evitar ser lo que eres. Lo importante es que hagas un buen trabajo desde ese lugar.

Ya, pero si yo soy una prostituta transexual y me empodero, pero la gente no sabe lo que eres, tienes una situación de poder: te puedes ir a casa, puedes decir “no” cuando quieras, tienes dinero en el banco... desde esa humildad yo quería una vivencia. No fue exactamente un proceso de transexualidad ni de prostitución: fue más bien un trabajo de empatía con mi madre, porque es lo que conozco y de lo que puedo hablar. Ese proceso ‘trans’ no es trans a mujer, es trans a mi madre. Yo tenía su nombre de prostituta: Vicky, Victoria. Era lo que yo buscaba. Aluciné mucho en Colombia, vi que muchos hombres se iban con prostitutas trans y te pedían que fueras hiperfemenino, pero luego me pedían que me quitara la peluca. Esas situaciones son estudios sociológicos que hago en primera persona, me empodero en ellos y aprendo, ya que estoy tan pasado de rosca y soy capaz de meterme ahí. A veces me quedo peor de lo que estoy, pero ya sé vivir en esta especie de limbo y ahí funciono.

Hablemos de tu performance mítica sobre la pederastia. ¿Molestó a gente que tú quisieras?
El juez me dice “no, es que querías ofender”. Y yo pienso: “Igual sí”. Pasolini decía esta frase maravillosa: “Ofender es un derecho, ser ofendido es un placer”. Yo lo pienso así, y eso se traslada a lo sexual: hay morbo en la ofensa. Hay cosas en el sexo que te ponen porque te ofenden. La fuerza, las palabras, las situaciones de poder, el daño (un poquito o un mucho)... siempre que sea consensuado, lo que sea.

Pero, ¿no se ofendió entonces alguien que tú amases?
Es que yo no amo a casi nadie, casi ni a mí. En ese sentido yo lo entendía como parte de la pieza. Pero vi dos mil personas en la calle echándome agua bendita, con cruces de madera... “Abel, vuelve, dios te ama”. Era una situación onanista. Eyaculaba conmigo mismo. Me parecía arte puro todo. Yo soy un performer de mierda al lado de ellos. Moló.

¿Qué es lo que los hombres heterosexuales desconocen del placer femenino?
Es que si te defines como hombre heterosexual ya no es que desconozcas el placer femenino, es que desconoces la vida, en general. Los hombres nuestro mayor placer lo tenemos en un sitio al que los hetero tienen pánico: el placer anal. Yo puedo hacer que un hombre hetero eyacule en un minuto, sin el pene duro, sólo tocándole en cierto sitio y haciendo un pinzamiento. Ese orgasmo es increíble, es un orgasmo con profundidad, dicen los sexólogos. Es una calentura que empieza a vibrarte el cuerpo, eso con el pene no sucede.

¿Hay algo homofóbico en ese rechazo al ano?

Evidentemente homofóbico, tardofranquista, cristiano y un montón de términos. El ano es el pozo del demonio. Tengo suerte de que en mi entorno de amigos heterosexuales hay mentalidades muy abiertas.

¿Cuál es la diferencia sustancial entre tener sexo con una mujer y tener sexo con un hombre?
La mente. Tu construcción.

¿Se ha sacralizado mucho la penetración?
Sí. Yo el tema del pene lo he intentado trabajar de forma diferente. En un libro digo que yo tengo un vagina alargada. Siempre he intentado deconstruirlo: yo por ejemplo no tengo un pene grande, tampoco te voy a decir pequeño, pero entre pequeño y grande, más bien pequeño. Pero es curvo y va directamente al clítoris. En España parece que no puedes oír a un hombre decir que tiene el pene pequeño. Hay un discurso muy aprendido. Yo en este sentido siempre he sido muy público. De hecho se liga más diciendo que tienes el pene pequeño que diciendo que lo tienes grande: lo tengo comprobado.

¿Hay diferencia entre la forma de practicar sexo de las personas de derechas y las de izquierdas?
Hombre, sí. Yo cuando más salido he estado siempre me he follado a gente de derechas. A los de nuevas generaciones de Pamplona me los he tirado a todos. Eran quince, pues a los quince. Y a dos parlamentarios del UPN del Opus. Al europarlamentario del PP. Los más fachas, fachas, del Opus de Pamplona son prácticamente todos homosexuales. Todos casados y con hijos. Todos me odian pero me ven en un bar y se toman cuatro vinos criticándome, y yo voy borracho y me los tiro. Son así. Me da morbo. Ahí la conducta es mucho más animal: como su raciocinio es contrario a lo que están haciendo, les sale la parte más primitiva. Y si eso lo sabes controlar puede dar frutos. Hay algo de abuso sexual, tal y como lo manejan ellos. Lo viven de una forma muy animal, muy chunga.

¿Y la gente de izquierdas?
Son bastante malos folladores. Cuando el discurso es muy liberal, el sexo es muy racional, demasiado atado. Muy típico, muy respetuoso. Y el sexo tiene que ser consensuado pero se debe perder un poquito el control.

Que no parezca esto un examen de álgebra.
Exacto. Evidentemente hay que preguntar y tiene que estar consensuado, pero se tiene que ir un pelín. Con gente conocida, claro.

¿Cuál es el/los mayores tabúes sexuales que perviven en la España de 2019?
Yo me muevo en un entorno muy liberal y no me he encontrado muchos tabúes. Tengo la suerte o la desgracia de que tengo un posicionamiento muy claro y público. Esto ha hecho que tenga un entorno comprensivo. Pero sí: el terror anal, el terror al placer, la filia trans, la mujer sumisa, un montón de cosas. Yo he tenido dos parejas trans, y me parece que con todo genital te lo puedes pasar de puta madre. Con todo te lo puedes pasar bien, pero te tienes que deconstruir. Le damos una potencialidad a los genitales que no tienen. El morbo es externo.

2018/12/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | NI PELIGROSAS NI DELINCUENTES: EL PROCESO DE LEGALIZACIÓN DE LA DISIDENCIA SEXUAL Y DE GÉNERO EN LA TRANSICIÓN

El Diario //

Ni peligrosas ni delincuentes: el proceso de legalización de la disidencia sexual y de género en la España de la transición.

Durante los años de la transición el movimiento LGTB tuvo que hacer frente a las leyes que se aplicaron a lo largo de la dictadura para reprimir a la disidencia sexual y que continuaron vigentes a la muerte del dictador.
Víctor M. Ramírez | El Diario, 2018-12-15
https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/peligrosas-delincuentes-legalizacion-disidencia-espana_1_1791040.html

Se cumplen este mes 40 años de la aprobación de la Constitución Española y también de la reforma (1) de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que eliminó a ‘los que realizaran actos de homosexualidad’, en términos de la ley, del catálogo de peligrosos sociales. Es, por tanto, un momento idóneo para analizar el proceso que permitió a las disidencias sexuales y de género ser legalizadas durante el proceso transicional, tras otros cuarenta años de represión franquista.

Habitualmente se identifica esta legalización con un momento determinado, como fue la citada reforma de la ley de peligrosidad social. No obstante, la legalización de la disidencia sexual fue un proceso más complejo y largo en el tiempo que no concluye, sino que más bien comienza, con la mencionada reforma.

Durante los años de la transición el movimiento LGTB tuvo que hacer frente a las leyes que se aplicaron a lo largo de la dictadura para reprimir a la disidencia sexual y que continuaron vigentes a la muerte del dictador. Estas normas fueron fundamentalmente dos: la primera, el Código Penal, que si bien no contemplaba expresamente la homosexualidad en su articulado, se consideraba incluida en el artículo 431 de dicho texto que regulaba el delito de escándalo público. Esta figura delictiva consideraba penalizable aquellas acciones que “de cualquier modo ofendiere el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia”. La moral nacional-católica del régimen franquista consideraba moralmente repugnantes los actos de homosexualidad por lo que dichas prácticas, aunque hubieran sido cometidas en privado, eran tenidas por delictivas en virtud de este artículo y sus autores eran juzgados y condenados si los hechos trascendían al conocimiento público.

Las otras leyes utilizadas para la represión de la homosexualidad fueron las aprobadas en virtud de la doctrina de la ‘defensa social’. En desarrollo de este principio, en el año 1933, durante la II República, se aprobó la Ley de Vagos y Maleantes que no recogía en su texto ninguna referencia expresa a la disidencia sexual, pero que en el año 1954 fue reformada por el régimen franquista para incluir a la homosexualidad en su artículo segundo. No se trataba de una ley penal, desde el punto de vista de que no tipificaba delitos y sus correspondientes penas, sino que categorizaba una serie de situaciones subjetivas como de “peligrosidad social”. La ley determinaba que, dado el estado de determinados sujetos, estos tendrían gran probabilidad de cometer un “daño social”, concepto más amplio que el puramente delictivo. Según el preámbulo de la propia ley de 1970, esta se aprobaba por la “necesidad de defender a las sociedad contra determinadas conductas individuales, que sin ser, en general, estrictamente delictivas, entrañan un riesgo para la comunidad”. Por poner un ejemplo clarificador, el alcoholismo no era considerado 'per se' un delito, no obstante los ebrios habituales eran considerados peligrosos sociales por los indeseables efectos que su adicción podían traer a su entorno familiar, social, laboral, etc. De este concepto de peligrosidad se deriva la necesidad de rehabilitar al peligroso mediante una serie de medidas previstas en la ley con el objetivo de “rescatar y reeducar al hombre para la más plena vida social”, según el preámbulo de la misma. A partir de la reforma del año 1954 las personas homosexuales deberían ser objeto de esta reeducación o de “curación” de su “perversión sexual”.

Por tanto, estas dos normas incidían en la disidencia sexual desde dos perspectivas diferentes: la penal, con su consecuente condena, y la de defensa social, con sus medidas rehabilitadoras como presunto instrumento de inserción social. No pretendo con esto suavizar el efecto que las leyes de peligrosidad producían en las disidencias sexuales – y en el resto de supuestos previstos en la ley –. Más al contrario, la realidad nos pone de manifiesto que estas leyes fueron, en la práctica, utilizadas como un medio de represión más, como un instrumento que criminalizaba a la disidencia sexual desde una perspectiva más amplia que la puramente penal. Estas leyes se unieron al código penal configurando un doble sistema de control de la disidencia sexual que multiplicaba sus efectos, añadiendo a la condena penal un aparente sistema de rehabilitación que, en la práctica, era una segunda condena durante la cual, además, no eran aplicables los posibles beneficios penitenciarios que sí lo eran a los delincuentes condenados (2). Esta doble criminalización, que pone de manifiesto la perversa utilización de leyes rehabilitadoras con fines puramente represivos, profundiza precisamente la ignominia del sistema represivo de la dictadura.

Se evidencia, por tanto, el hecho de que las leyes de peligrosidad social no fueron las únicas que reprimieron a los homosexuales a lo largo del franquismo y que la derogación de la ley de peligrosidad social en el año 1978 no significó la legalización de la homosexualidad durante la transición. Dicha derogación implicó la eliminación de la consideración de la disidencia sexual como un peligro social, pero no de su carácter delictivo, ya que el delito de escándalo público, como veremos, continuó aplicándose durante prácticamente una década más.

En este punto hay que añadir un término más a la ecuación: la aparición de los movimientos de liberación homosexual en el panorama de los movimientos sociales de la época. La publicación del proyecto de ley peligrosidad social en el año 1970 promovió la aparición de un nuevo sujeto político, si bien en la clandestinidad, en la España franquista. Ante la inclusión de la homosexualidad en dicho texto, un grupo de activistas catalanes iniciaron un proceso de movilización para, desde las catacumbas del activismo y con la ayuda de colectivos franceses, intentar evitar dicha mención la nueva ley. Este movimiento clandestino emergió durante los primeros años de la transición, visibilizando una lucha en la que la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y el delito de escándalo público eran objetivos fundamentales. El Front d'Aliberament Gay de Catalunya (FAGC), fue la asociación de referencia durante esos años y la legalización de la misma se convirtió en un inesperado campo de batalla durante los últimos años de la década de los 70.

El FAGC inició su proceso de legalización en el mes de diciembre de 1978, recién aprobada la Constitución. Este acto suponía un reto al nuevo régimen constitucional que, sin embargo, respondió inicialmente con la inercia de la homofobia dictatorial: el Ministerio del Interior, en enero del año siguiente, denegó la legalización alegando la incompatibilidad de los fines de la asociación con el artículo 431 del Código Penal, el mencionado delito de escándalo público. El mantenimiento de una interpretación profundamente homófoba de dicho artículo por el recién estrenado sistema constitucional ponía en evidencia el hecho de que la legalización de la homosexualidad no era aún un hecho consumado, a pesar de la modificación de la ley de peligrosidad social, y de que el nuevo sistema no consideraba a las disidencias sexuales como dignas de ser sujetos del conjunto de derechos y libertades recogidos en la nueva y flamante Constitución.

Ante tales hechos el FAGC interpuso el correspondiente recurso y con el apoyo de una importante campaña que implicó a colectivos, un numeroso grupo de corporaciones locales catalanas y de la International Gay Asociation (IGA) (3), por fin, el 16 de junio de 1980, el Gobierno de Adolfo Suárez admitió su legalización, dándose un segundo paso en este proceso.

Otro acontecimiento a tener en cuenta, en relación con la legalización de la disidencia de género, se refiere a los avances que durante los años transicionales afectaron a los derechos de las personas transexuales. Una modificación del Código Penal, del año 1983(4), eximió de responsabilidad penal, entre otros supuestos, a la “cirugía transexual realizada por facultativos”, hasta ese momento penalizadas al ser consideradas un delito de lesiones por causar la esterilidad. Este nuevo avance despenalizador propició que las personas transexuales comenzaran a acudir a los tribunales a solicitar el reconocimiento del “cambio de sexo” con respecto al cambio la inscripción registral del nombre y del sexo, iniciativa que culminó con una Sentencia del Tribunal Supremo del año 1987 que reconocía por primera vez el derecho de una mujer transexual al cambio de nombre. Con todos los cuestionamientos que pueda hacerse la sentencia – que se refería a la afectada como “una ficción de hembra” que, en cualquier caso debería ser protegida por el Derecho –, tanto la modificación de la norma penal de 1983 como la sentencia de 1987 supusieron un importante avance de los derechos de las personas trans, que sin embargo no obtendrían una ley que regulara estas cuestiones hasta dos décadas más tarde (5).

Como se ha indicado, la utilización del delito de escándalo público como argumento para negar legalidad a las organizaciones homosexuales de la época es una muestra de que la consideración de las personas disidentes de las normas imperantes sobre el sexo/género no se consideraban dignas de ser sujetos de los más esenciales derechos fundamentales. Podían ser legalizadas sus organizaciones, pero sobre sus componentes pendía aun sobre sus cabezas la espada de Damocles del artículo 431 del Código Penal. Artículo que, aunque de manera quizás menos frecuente que en otras épocas, aún se aplicaba para reprimir las prácticas homosexuales.

Así, por ejemplo, una sentencia del Tribunal Supremo del año 1980(6) aborda el caso de dos jóvenes de 25 y 32 años de edad que, a las dos de la madrugada habían aparcado un coche en un camino para mantener prácticas sexuales, donde fueron sorprendidos por la Guardia Civil. En el juicio de primera instancia se condenó a ambos procesados por el delito escándalo público, sentencia posteriormente confirmada por el Tribunal Supremo. Hubo que esperar al año 1988 en el que, una modificación parcial del Código Penal (7) derogó dicho delito. Este hecho que culminó, ahora sí, el proceso de legalización de las disidencias sexuales y de género en España.

Se puede concluir, por tanto, que la legalización de la disidencia sexual en España fue un proceso progresivo que duró prácticamente una década. Su desarrollo se encontró con las reticencias de un sistema democrático recién inaugurado que mantenía aún muchos de los tics LGTB-fóbicos del régimen dictatorial. La comunidad LGTB no fue un sujeto al que se tuvo en cuenta durante los años transicionales de tal manera que el proceso de legalización tuvo que ser impulsado por los colectivos, incluso desde una posición de ilegalidad. La reforma de la ley de peligrosidad social en el año 1978, que eliminó la homosexualidad de las categorías de peligrosos sociales, significó el inicio del proceso. Tras este paso, la legalización de los colectivos a partir del año 1980 permitió que estos continuaran con su tarea reivindicativa desde posiciones más fuertes y seguras. Pero a la legalización colectiva no siguió pareja la consideración de los derechos individuales. Las persona trans tuvieron que esperar a la reforma del código penal de 1983 y a una sentencia del Tribunal Supremo de 1987 para ver reconocido, aunque de manera precaria y a través de complejos y humillantes procedimientos judiciales, su derecho al reconocimiento de su identidad en el ámbito registral. Por fin, la derogación del delito de escándalo público en 1988 permitió a la comunidad LGTB sentirse aliviada ante la eliminación de la posibilidad de ser sorprendidos ‘in fraganti’ en un acto sexual y ser procesados por tal delito. Esta última reforma llegó, además, en un momento crucial para la comunidad LGTB, en el que el SIDA hacía sus estragos. La epidemia del VIH tuvo nefastas y trascendentales consecuencias para la disidencia sexual y de género, a la que plantearía nuevos retos y perspectivas que se habrían de abordar en los años y décadas siguientes. Esta vez, sí, desde la legalidad, aunque no desde una verdadera igualdad legal y social, objetivo aún pendiente de alcanzar.

  • Bibliografía
  • 1/  Ley 77/1978, de 26 de diciembre, de modificación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y de su Reglamento, «BOE» núm. 10, de 11 de enero de 1978.
  • 2/ La redención de penas por el trabajo o los posibles indultos o amnistías no eran aplicables a los peligrosos sociales, por poner un ejemplo.
  • 3/ Actualmente Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA).
  • 4/ Ley Orgánica 8/1983, de 25 de junio, de Reforma Urgente y Parcial del Código Penal.
  • 5/ Nos referimos a la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.
  • 6/ Sentencia del Tribunal Supremo 4531/1980.
  • 7/ Ley Orgánica 5/1988, de 9 de junio, sobre modificación de los artículos 431 y 432 y derogación de los artículos 239, 566.5º, 567.1.º y 3.º y 577.1.º del Código Penal.

2013/08/23

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | SHANGAY LILY SOBRE GAIS EN EL PP: "CADA VEZ SON MÁS LOS QUE APOYAN AL VERDUGO, SON ABSURDIGAYS"

Shangay Lily sobre gays en el PP: "Cada vez son más los que apoyan al verdugo, son absurdigays".
"La homofobia sigue siendo la misma pero ahora es un activo político que Iglesia, derecha, nacionalistas... manipulan"
Juan Luis Valenzuela | El Plural, 2013-08-23
https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/shangay-lily-sobre-gays-en-el-pp-cada-vez-son-mas-los-que-apoyan-al-verdugo-son-absurdigays_62134102

Miss Shangay Lily (Uterolandia, 1963) no cree en nacionalidades, tribus, ni géneros: “mi patria es el vientre de mi madre”, suele responder a quien le pregunta de dónde es; “mi tribu es feminista y por lo tanto sin apellidos patrilineales. Ha vivido en Nueva York, Bolonia, Amsterdam, Londres, Roma, Miami o París. Habla cuatro idiomas y cree en la globalización feminista radical.

Es una pionera en muchos sentidos. Revolucionó el panorama social de los 90 siendo la primera ‘dragqueen’ que conoció este país. Creó ‘Shangay Express’, la primera revista gratuita exclusivamente gay en España. Es autor de numerosas novelas y obras de teatro. Ha participado en cine y en televisión. En breve presentará su ensayo ‘Adiós, Chueca’.

Pero ha sido su activismo la gran constante que ha guiado sus pasos (no en vano le gusta definirse con el término ‘artivista’, una ingeniosa fusión de arte y activismo que ha guiado toda su carrera). En 2006 rompió una foto de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en uno de los principales programas de Telemadrid.

En noviembre de 2010 saltó a las portadas de los principales periódicos cuando se plantó frente al candidato a presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras declarar que anularía la ley de Matrimonio Homosexual aunque el TC lo ratificase. Shangay acudió a la presentación de un libro del ideólogo del partido y fue expulsado de la sala a la fuerza. En la actualidad escribe en ‘Público’ su blog de política, cultura, actualidad y opinión Palabra de Artivista. Más datos de su biografía en su web http://shangaylily.com. El Plural ha entrevistado a Shangay Lily y este es el amplio resultado de cuatro horas de conversación.

El Plural: ¿Ve como un peligro la homofobia que está surgiendo, renaciendo o incrementándose en determinados países europeos con un ejemplo notable en Rusia?


Shangay Lily: Por desgracia, la homofobia nunca ha desaparecido, ha ido tomando distintas formas, unas más sofisticadas y sigilosas, otras más virulentas y simplistas, pero siempre ha estado en la raíz de un patriarcado que hace negocio con el desprecio a la mujer o misoginia y, consecuentemente, a los homosexuales, vistos por el poder patriarcal como una suerte de “afeminados” traidores al privilegio de ser hombre (y, en menor medida, a mujeres traidoras a su estatus de máquinas reproductoras y sexuales). La raíz de la homofobia siempre es el desprecio por la mujer como “inferiores” y la supuesta proximidad que los homosexuales tenemos con ellas —perverso constructo falso donde los haya, pero muy interesante para crear un negocio entre opresores y oprimidos—. La homofobia sigue siendo la misma solo que ahora se ha convertido en un activo político que unos -la Iglesia, la derecha, los nacionalistas, empresarios o asociaciones que hacen negocio del odio…- manipulan o inflan para quedar bien ante sus seguidores religiosos, extremistas y reaccionarios, y otros -socialdemócratas, tercerposicionistas, empresarios que hacen negocio con una cierta marca “gay” o un exclusivo tipo de gay con alto poder adquisitivo…- legislan a la baja para ganar votos y complacer a su electorado o aliados más comprometidos.

En el caso de Rusia también es una mera víctima propiciatoria usada por Putin para congraciarse con la extrema derecha y la pujante Iglesia Ortodoxa, ya que ambos son muy críticos y una amenaza a su tinglado mafioso-monopolista. La homosexualidad, o más bien la homofobia ha sido tradicionalmente utilizada tanto por la derecha como por la izquierda para legitimar su autoridad moral, para anclar su estatus como brújula moral que define las direcciones, perímetros y límites, como maravillosamente retrata la gran icono LGT y bollogenia Liliana Felipe en su magistral canción ‘El chivo expiatorio’: “Perversión fascista para Stalin. Decadencia comunista para Hitler. Vicio católico para los hugonotes. Vicio hugonote para los católicos. Para el burgués: ‘es cosa de la chusma’. Para la chusma: ‘vicio del burgués’. Para el oriente: ‘drama de occidente’, y para el norte: ‘lo típico del sur’. Para el aceite son cosas del vinagre. Para el azúcar: ‘el problema de la sal’”.

La homofobia siempre ha sido una preciosa moneda de cambio en lo político. Ahora se han sumado los medios de comunicación que (ordenados por el poder conservador) ven un jugoso medio de sumar audiencias y, tal como pasó hace una década con la violencia machista, no tienen más remedio que ajustarse a la sociedad más visible y a veces exagerar y otras invisibilizar la homofobia de siempre. En ese sentido la homofobia no es algo que crezca o decrezca, toma nuevas formas y que tú ahora la veas o la dejes de ver no quiere decir que deje de existir. En casos como el de Francia ha sido inflada hasta lo grotesco por la Iglesia Católica como demostró un artículo de ‘Le Monde’ que desveló una trama de “cáscaras vacías” creadas en poco tiempo por organizaciones religiosas para hacer parecer un sentir de la sociedad general francesa lo que en realidad era un interés de un reducido grupo poderoso que vive de jugosas subvenciones y fanáticas donaciones. En Rusia, como he dicho, es una interesada estrategia de Putin para congraciarse con la pujante extrema derecha y la Iglesia Ortodoxa rusa que siempre han criticado sus maneras neoliberales capitalistas.

El Plural: Esa homofobia latente ¿tiene ideología?

Shangay Lily: La homofobia no sólo tiene ideología sino que es, en si misma, pura ideología. Es un constructo social que en distintas sociedades tiene distintos significados, como la ‘homosexualidad ritual en Melanesia’: entre los guerreros de la tribu Sambia de Papúa Nueva Guinea mamar el semen de sus hombres mayores es síntoma de virilidad y te hace más hombre, como explicó el antropólogo Gilbert Herdt en su ensayo ‘Sambia Sexual Culture’ en el que detalla los rituales homosexuales que practican para conseguir el completo desarrollo de los niños y convertirlos en fieros guerreros: ‘Los niños débiles sólo se transformarán en viriles guerreros si ingieren grandes cantidades de esperma’. Otras tribus de la zona, como los etoro, piensan que los niños nacen sin semen y que, por tanto, los adultos deben suministrárselo. Al ser un bien preciado y limitado, las relaciones sexuales con mujeres, sólo para procrear, están limitadas a un número determinado de días al año... para no malgastarlo.

Como he dicho, sobre la misoginia o la discriminación de la mujer -por tanto de los homosexuales, subsumidos en una absurda pero interesada manipulación social en el grupo de los “seres inferiores al hombre blanco patriarcal”- se ha construido todo un imperio económico, hegemónico y, por lo tanto, ideológico, a partir de su categorización, estigma y represión. Cuando un partido, iglesia, dictador o sátrapa se queda sin argumentos para legitimar su tiranía acude raudo a utilizar la decadencia moral de los homosexuales como amenaza de la civilización que ellos con su puño de hierro (y saqueo de las arcas públicas) intentan salvar. En dinámica de grupos se explicaría como el “enemigo o amenaza externa”; un mecanismo unificador que revalida al líder y cohesiona al grupo creando un ‘ingroup’ con valores comunes cada vez más monolíticos frente a lo que muchas veces se presenta (manufacturadamente) como amenaza externa u ‘outgroup’.

El Plural: ¿Cómo ve la situación actual de la sociedad española y los poderes públicos en relación a la homosexualidad? ¿Se retrocede con respecto a avances anteriores?

Shangay Lily: Le guste o no al PP, a la Iglesia y a los melancólicos del franquismo (vectores que a menudo se entrecruzan), la sociedad española ya ha superado la homofobia abierta, vitriólica, evidente y callejera que el régimen de Franco impuso como pasatiempo del pueblo y que estos agentes reaccionarios quieren reinstaurar. Ahora vivimos una nueva homofobia mucho más sofisticada, sigilosa y perversa que se aplica negando que sea homofobia. Los famosos “Yo no soy homófobo, pero...”, “Yo tengo muchos amigos gays, no puedo ser homófobo por mucho que suene como tal”, incluso el cavernario “yo no voy hablando de mi sexualidad, ¿por qué tenemos que hablar de la de los homosexuales?” (Tú no has sido negado desde tu nacimiento; lo que en tu caso es una simple redundancia en el caso de los homosexuales es visibilidad y vida), se han convertido en una cínica, insultantemente contradictoria y absurda nueva forma de homofobia que el PP y sus homófobos representantes enarbolan cual ‘alfieri’ en el Palio de Siena su juguetona banderola: la tiro, la escondo, la enseño, la oculto... convirtiéndoles en unos expertos ‘trileros de la homofobia’ que hacen negocio con su habilidad de esconder lo que enseñan, inventado la hipócrita ‘homofobia trilera’ que hace gala de su habilidad para estafar al que acepte su juego de “dónde está la bolita, dónde está la homofobia, te pago si descubres debajo de qué vaso la he escondido, porque te la he enseñado hace unos segundos”.

Pero esa homofobia sigilosa no basta a las grandes multinacionales del odio como el Vaticano S.A. o las oligarquías locales o internacionales, ellos necesitan resucitar la homofobia más franca (¿de Franco?), promover la crispación, la polarización y la segmentación para poder seguir jugando el rol de líder unificador y salvador a la vez que distraen al pueblo de sus estafas. Una sociedad en armonía es el enemigo del capitalismo que sustenta su supervivencia sobre la especulación, la desigualdad y el permanente anhelo de poseer lo que los “triunfadores” tienen.

El Plural: ¿Conoce homosexuales militantes del PP? ¿Están cómodos en esa formación? ¿"Salen del armario" o se ocultan?

Shangay Lily: Sí, claro que los conozco. Por desgracia, cada vez son más los homosexuales que apoyan al verdugo. Son el ejemplo perfecto de lo que yo llamo ‘absurdigays’, un concepto que definí extensamente en varias entradas en mi blog en Público.es, desde una primera en la que hablaba de aquél infeliz ‘absurdigay’ que fue a la calle Génova a celebrar la victoria de Rajoy y fue entrevistado por una atónita Cristina Pedroche que le intentaba hacer ver su absurdo apoyo a su verdugo, titulada El absurdigay, hasta las que denuncian la estrategia del PP de ir colonizando el Orgullo Gay con ‘absurdigays’ contratados para promocionar su modelo de endohomofobia, como expliqué en mi entrada Mario Vaquerizo y el Orgullo del PP, pasando por la conversación que mi amigo Guille tuvo con un prepotente ‘absurdigay’ que tenía a gala votar a Esperanza Aguirre y que titulé Los absurdigays florecen al calor de la homofobia. Pero creo que nadie lo ha retratado mejor que un comentario de mi amigo Carlos Sierra que dejó en mi página de Facebook tras ver las declaraciones del ‘absurdigay’ de la calle Génova:

“A mí los demás me dan igual… yo voto por mis cosas y tal” Si todos los gays pensaran como tú, ¿dónde estarías ahora, alma de cántaro? ¿En la consulta del psiquiatra? ¿En el confesionario? ¿En los lavabos de alguna estación? ¿En el altar?… Dando paseítos por Chueca seguro que no. Menos mal que aún existe gente que tiene (y, sobre todo, ha tenido) respeto por su sexualidad y por la de los demás. 

Creo que resume bien lo que la comunidad gay no idiotizada, ni auto-represora, piensa de estos gays del PP.

El Plural: Y la Iglesia ¿Ve alguna esperanza de cambio con respecto a su colectivo y a cuestiones morales con el nuevo Papa Francisco? ¿Cómo valora sus declaraciones en Brasil?

Shangay Lily: Ya denuncié en otra entrada de mi blog la manipulación mediática de ese inexistente cambio de actitud del Papa. El título lo resume: Un Papa homófobo juega al despiste (y le creen). En la entrada aclaro que este Papa no sólo no ha cambiado en nada su actitud ante los homosexuales, sino que es especialmente homófobo. Al respecto destaco este fragmento:

En un prodigioso ejercicio de corta y pega disléxico, los medios han entresacado la frase “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?” como si el Papa estuviese hablando de los gays y el matrimonio homosexual en general y no de una retorcida respuesta a una pregunta sobre el escandaloso tema de la “mafia gay vaticana” o “lobby gay vaticano” que echó a Benedicto de la capital de la empresa inmobiliaria Vaticano S.A. (estafa inmobiliaria que vende parcelas en el más allá a precios de tu vida hipotecada sin dación en pago más acá).

Vamos a ver, lo que ha dicho este Papa tan dicharachero como liante (jesuita al fin) es exactamente lo mismo que viene diciendo la Iglesia en las últimas décadas. Vamos, esas mismas palabras las ha dicho Juan Pablo II y Benedicto… lo que la prensa limpiamierda vaticana no ha querido imprimir es la coletilla que sigue a esa insultante declaración: si un gay no practica sexo, se dedica a Dios (esclavo de la empresa) y vive en celibato y purgando su enfermedad, ¿quién soy yo para juzgarlo? Vamos, traducción: si un gay es tan gilipollas que se niega a sí mismo y su vida sexual, su sexualidad, su vida, su dignidad, y se dedica a proclamar la homofobia a los cuatro vientos, ¿quién soy yo para juzgar su traición?

Para los que quieran ver su alucinación como una novedad en la doctrina vaticana sobre los homosexuales, ese medio tan conocedor de la misma, el periódico cristofascista de Intereconomía, La Gaceta, lo explica en un artículo que es un grito desconcertado (el subtítulo podría ser: ¿pero qué se han fumado los medios seudo progres que no saben entender la declaración habitual que hasta nosotros hacemos?) con el título POLÉMICA INVENTADA: El Papa, sobre los homosexuales: puro Catecismo [enlace roto]. El texto explica con datos qué ha querido decir el Papa:


Las palabras del Papa Francisco sobre la homosexualidad siguen las líneas marcadas por el Catecismo de la Iglesia Católica en el caso de los gais y reiteran lo aprobado por Juan Pablo II, que cerró las puertas al sacerdocio femenino. Sus palabras, que han levantado una gran expectación dejan sin embargo con un palmo de narices a quienes veían un “cambio de época” en la Iglesia. “El Catecismo de la Iglesia Católica explica y dice que no se debe marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad”, dijo el Papa. Y así es.

El catecismo dice en el apartado 2357 que un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas y que “esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba”. “Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición”, señala el Catecismo. El papa Bergoglio siguió esa línea a la hora de expresarse sobre los gais y no manifestó ningún comentario que fuese contrario o supusiese un cambio radical a lo que dice el Catecismo. Este, apoyándose en la Sagrada Escritura, considera las relaciones homosexuales “depravaciones graves”, “actos intrínsecamente desordenados, contrarios a la ley natural y que no pueden recibir aprobación en ningún caso”.

¿Os queda clarito el hipócrita y retorcido discurso homofóbico de los cristofascistas y su representante empresarial, Papa? Porque, vamos que no querer enterarse a estas alturas de la represión de que este falso y asquerosamente homófobo discurso escondido tras las palabras amor y tolerancia esconde el famoso mottocatólico (y de todas las demás religiones) de “ama al pecador, odia al pecado”. O sea: dí que no tienes nada en contra de un homosexual pero sí de su homosexualidad, vamos que si no vive su vida, si no es homosexual no le juzgas o repudias.
El Plural: ¿Que queda del Shangay Lily que aparecía en “Esta noche cruzamos el Mississippi?

Shangay Lily: Todo y nada. Eran los 90, el inicio de una nueva visibilidad. Aquella diva glamurosa sirvió a un momento que ya pasó y en el que la visibilidad de “disidencias” era muy importante. Cumplió su cometido. Por desgracia aquél personaje que la televisión y la fama abrazaron inmediatamente empezó a distorsionar el mensaje de mi discurso: homosexualidad, feminismo, otras formas de entender la feminidad y la masculinidad... Enseguida fui convertido en un icono del glamour, la fama, el clasismo y el elitismo; se me tomaba como a una “gran dama”, una señora de clase alta con mucho dinero como “éxito” y esa no era mi intención. Además se intentaba eliminar toda la faceta activista que siempre tuve, convirtiéndome en un “personaje” que rozaba la caricatura. Siempre he insistido en aclarar que yo no soy un personaje, no soy un disfraz tras el cual se esconde un actor que nada o poco tiene que ver con el mismo. Yo sigo siendo igual de disidente, transgresor y “orgulloso maricón pintado” sin maquillaje ni turbante. Tras varios intentos de que se respetase mi mensaje acabé por darme cuenta de que le seguía el juego a una industria montada sobre la polémica y lo diferente, pero privándolo de cualquier mensaje serio. Ya cuando publiqué mi primera novela, ‘Escuela de glamour’, en 2001 me quité el turbante, los tacones y el maquillaje y fui saludado por medios como la revista ‘Sorpresa!’ con un delirante: “¡Milagro! Shangay Lily se ha convertido en un hombre”. Es evidente que no iban a tomar en serio al activista, así que decidí obligarles a enfrentarse con mis multiplicidades cambiando la “marca” en la que me habían encerrado y era comercial. Tras un último intento en el reality ‘La granja de los famosos’ decidí abandonar la televisión a pesar de sus continuas ofertas de unirme al rebaño de machistas, clasistas y homófobos palmeros del sistema.

El Plural: ¿Cuáles son sus proyectos en marcha y de futuro?

Shangay Lily: Mi presente y mi futuro están centrados los dos ámbitos de mi carrera que esquivan la manipulación de los medios de comunicación masivos (principalmente la televisión que sigue contando conmigo pero sólo para corazoneo, entretenimiento o friquerío que distorsiona cualquier mensaje), me refiero al teatro y a la literatura. En el ámbito teatral quiero poner en marcha un nuevo espectáculo muy versátil, entre el ‘stand-up comedy’ y los monólogos de sátira política, que acompañará a una antología de mis mejores textos teatrales ‘Monólogos: La vida en rosa, en rojo y en violeta’ que presentaré el sábado 21 de septiembre en las Fiestas del PCE. En el ámbito literario, intento encontrar una editorial que publique una novela situada en Nueva York, donde viví muchos años antes de venir a España, que llevo moviendo desde hace años, y a la vez estoy intentando negociar la re-edición de mis libros publicados hasta la fecha. Para los que lo hayan olvidado, yo publiqué cuatro libros en las principales editoriales (quería esquivar el gueto), los ensayos ‘Hombres y otros animales de compañía’ (Temas de Hoy, 1999) y ‘Mari, ¿me pasas el poppers?’ (DeBolsillo, 2002), y las novelas ‘Escuela de glamour’ (Plaza & Janés, 2000) y ‘Machistófeles’ (Punto de Lectura, 2002). A estos libros pronto se sumarán en la editorial cooperativa Atrapasueños la mencionada antología de mis mejores textos teatrales y el ensayo ‘Adiós, Chueca (Memorias del gaypitalismo: construyendo la marca gay)’ que espero publicar para diciembre.

2006/05/11

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | L'EXILI: MARCO PÉREZ Y EHGAM NAFARROA

L'Exili
Marco Pérez · Militante de EHGAM Nafarroa | Riareta.net, 2006-05-11

Recogido por EHGAMDOK:
http://ehgamdok.blogspot.com/2006/05/iritzia-marco-perez-la-lucha-desde.html 

¿Cómo te presentarías?

Como un exiliado sexual que decide salir del entorno rural para un desarrollo personal y profesional que acaba convirtiéndose en militante del movimiento de liberación sexual en la década de los 90.

¿Cómo te definirías en relación al colectivo GLT?

Como una persona que luchó por la libertad individual y colectiva mediante la transformación social y que como gay debía impulsar para acabar con la exclusión social del colectivo. 
  • Referencia a temas
  • Agresiones Taconera y relaciones con el Parlamento
En el año 1992, a raíz de una agresión que sufrieron dos miembros del colectivo en un parque público de la ciudad y tras la oportuna denuncia, cuando EHGAM (Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua, Movimiento de Liberación Gay del País Vasco) y la COFLHEE (Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español), fueron requeridos en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Navarra a petición de Herri Batasuna. Esta es la primera vez que el Parlamento de Navarra habla de homosexualidad, agresiones y discriminación, y se compromete a estudiar nuestras propuestas, como a revisar las recomendaciones del parlamento Europeo. Unos meses más tarde, EHGAM fue requerido de nuevo, esta vez a instancia de IU, para acudir a la Comisión de trabajo de la Presidencia, en la que todos los partidos allí presentes salvo uno, UPN, se comprometieron a tener en cuenta las propuestas del colectivo. Un año más tarde la comisión de Sanidad y Bienestar Social, vuelve a solicitar nuestra comparecencia con el fin de poner en marcha medidas que regulasen la igualdad social de gays y lesbianas. En el año 2000 el Parlamento Navarro aprueba la Ley de Parejas de Hecho, incluyendo el derecho a la adopción; una de las más progresistas del Estado Español, dado que en aquel momento este derecho no era recogido en ninguna otra comunidad en la que tenían aprobada la Ley de Parejas de Hecho. UPN recurrió la aprobación de esta Ley.
  • Formación EHGAM Nafarroa
EHGAM Nafarroa comienza su andadura a finales de los años 80 con el apoyo de grupos ya existentes en Euskal Herria: EHGAM Bizkaia y EHGAM Gipuzkoa. Navarra carecía de movimiento GLT y aunque dentro del movimiento feminista había discurso de liberación sexual de gays y lesbianas, Iruña carecía de grupos específicos que trabajasen la liberación sexual. Es así cómo nace EHGAM Nafarroa y cómo sus componentes empiezan a desarrollar un nuevo concepto de vida y de lucha. En cuanto el grupo empieza a ser sólido, necesita referencias de otros grupos estatales y es así, como se incorpora en la COFLHEE, única coordinadora en el Estado Español que luchaba por una transformación social y sexual. EHGAM era consciente que su discurso debía llevarlo a otros agentes sociales:
  • A los partidos políticos, invitándoles a desarrollar en sus bases políticas antidiscriminatorias e impulsar cuantas iniciativas desarrollase el movimiento GLT.
  • A los sindicatos, para que recogiesen en sus convenios colectivos la no discriminación por opción sexual.
  • A los movimientos sociales para que compartiesen nuestra lucha y la hicieran también suya.
Nuestra lucha exigía de toda la sociedad para transformarla y cada organización con cada individuo debía asumirla como suya, porque el problema no sólo lo teníamos los gays y las lesbianas, sino el conjunto de la sociedad que no aceptaba la diferencia.
  • COFLHEE y campaña de apostasía
En el año 1992, tras los intentos de la Iglesia para que sus postulados doctrinales, totalmente homófobos, sirviesen para la elaboración de la legislación civil apostando claramente por la discriminación de un sector de la sociedad en casos como la adopción, ejercicio de la actividad docente, el acceso a la promoción de vivienda pública, entre otras, en base la orientación sexual de cada persona. La COFLHEE, impulsa una campaña de apostasía que fue de gran interés en todo el Estado Español. En Navarra fue llevada hasta las últimas consecuencias con gran éxito, si tenemos en cuenta el feudo que tiene el Opus Dei y la ineficacia de otras campañas anteriores, que fueron más que nada simbólicas. En esta ocasión se mantuvieron varios encuentros con el Arzobispado hasta conseguir, tanto el derecho, como la forma operativa de llevarlo a cabo. En Euskadi y en Navarra tuvo gran repercusión. Los medios de comunicación se hicieron gran eco de la renuncia del movimiento gay hacia la Iglesia, por sus actitudes homófobas. Todavía hoy el tema de la apostasía tiene vigencia y cada vez que la Iglesia se pronuncia en contra de nuestra libertad, la apostasía cobra vida.
  • Insumisión marika
El discurso antimilitarista siempre estuvo presente en el movimiento gay. Puesto que los ejércitos y sus uniformes no representan valores de igualdad, sino de discriminación por sus roles machistas, EHGAM Nafarroa, dentro de su campaña por la insumisión, saca una ponencia llamada INSUMISIÓN MARIKA para denunciar la homofobia del ejército, y hace extensiva esta campaña a todos los miembros de la COFLHEE. En esta ponencia se exponen por primera vez las razones del sentir antimilitarista desde una conciencia marika, ampliando y enriqueciendo el discurso antimilitarista. Esta nueva conciencia fue llevada hasta los juicios por los miembros insumisos del movimiento GLT Por fin podemos defendernos desde nuestra conciencia marika y revelarnos a toda imposición de jerarquías homófobas como los ejércitos o la Iglesia. "MARICON PASA DE LA INSTRUCCIÓN - INTSUMISIOA" fue el lema de campaña.
  • Políticas del Movimiento GLT
1.- ¿Qué consideras que define a una persona como Gay, Lesbiana, Transexual..?

La define cuando trasgrede la norma impuesta socialmente que es la heterosexualidad.

2.- ¿Cuál ha sido y/o es tu papel en la lucha por los derechos y libertades de gays, lesbianas y transexuales?

Ha sido y es el reconocimiento de nuestra existencia gay, luchar por la visibilidad, y como miembros de esta sociedad, sentirnos libres para poder actuar con independencia y poder desarrollar las opciones personales y sexuales que cada individuo considere importantes en cada momento de su vida.

3.- ¿Cómo ves las diferencias de clase, etnicidad y género dentro del colectivo?


Vivimos en una sociedad que marca abiertamente la diferencia de clase, etnia y género. En la pirámide establecida de valores sociales, no tiene el mismo reconocimiento social una persona gay rica que otra persona gay que vive en la pobreza. Tampoco tiene el mismo reconocimiento social, una persona afro-americana gay que otra persona gay africana, por ejemplo de Senegal; también existen diferencias en el reconocimiento social de una persona gay, si es musculosa con otra que sea afeminada, ya que la primera encaja más con los valores de esta sociedad machista.

4.- ¿Qué lemas, campañas dentro del movimiento GLT te han gustado, impactado, sentido más cercanas..? Coméntalas.

Me impactaron mucho varios de los lemas que utilizamos en algunas de las campañas contra la homofobia:
  • Si tu pluma les molesta... ¡clávasela!
  • Tu fuerza es su miedo
  • Maricón, pasa de la instrucción.
  • Seguimos dando por el culo
Y las campañas contra el SIDA haciéndonos eco de lemas de organizaciones activas internacionalmente como Act-Up:
  • Silencio = muerte; acción = vida.
  • Más condones y menos sermones.
Todas ellas tuvieron un mensaje político, porque luchábamos contra estamentos que tenían responsabilidad tanto en la salud, como en el derecho de ser ciudadanos y ciudadanas de primera clase.

5.- ¿Cuáles piensas que deberían ser los objetivos del movimiento GLT en el futuro?

Los objetivos del movimiento GLT deben centrarse en la lucha contra toda clase de discriminación por opción sexual:
  • Considerar la homofobia como delito.
  • Desarrollar planes educativos contra la homofobia en todos los centros de enseñanza.
  • Regular las religiones o los movimientos que atenten contra la homosexualidad.
  • Atención sanitaria sin prejuicios por opción sexual.
  • Pleno derecho a las necesidades de las personas transgénero.
  • Atención específica a las personas LGT de la tercera edad.
  • Apoyar los movimientos de liberación de las personas LGT de otros países, especialmente los países del llamado Tercer Mundo.
  • Garantizar el derecho a la acogida, asilo y refugio político de personas LGT perseguidas en sus países de origen.
  • Pleno derecho a las necesidades de las personas LGT inmigrantes.
  • Velar por la diversidad en el conjunto de las personas LGT, cuestionando los modelos impuestos por el ghetto comercial y el empresariado rosa.
  • Responder a los mensajes y modelos excluyentes en los medios de comunicación y la publicidad.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...