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2022/11/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA DESMEMORIA LGTBI Y LA TRANSICIÓN

La desmemoria LGTBI y la Transición.
Jordi Petit / Ximo Cádiz | El Diario, 2022-11-28

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/desmemoria-lgtbi-transicion_129_9749922.html 

La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha ‘L’armari de la memòria’, un interesante (y necesario) proyecto que se presenta como un archivo para recuperar la memoria e impulsar la difusión de la historia del colectivo que conformamos las personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales. Esta iniciativa tiene origen en la Ley valenciana 23/2018 de igualdad de las personas LGTBI. Una de las primeras grandes actividades de ‘L’armari’ ha sido la organización, en colaboración con las universidades públicas valencianas, de las jornadas “Memòries invertides” que reunió a especialistas que han investigado y reflexionado sobre la realidad LGTBI desde distintas perspectivas. Se pueden ver los vídeos de las distintas sesiones en su canal de youtube y hay que felicitar a los promotores por el alto nivel de las ponencias y la variedad de enfoques. La primera se dedicó a repasar el apasionante período de la Transición.

La tarea de los frentes de liberación gay, al final de los 70 e inicio de los 80, fue muy útil. Conseguir que en enero de 1979 salieran de las cárceles homosexuales y transexuales (entonces, para la opinión pública y las leyes, todo era lo mismo), fue un gran avance para la comunidad LGTBI de nuestro país. ¿Cuántas personas fueron excarceladas? La agencia EFE dijo 300 y la COFLHEE (Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español), afirmó que eran 700 (una cifra inventada, pues nadie tenía certeza del número). Aquella victoria de las organizaciones (de espíritu revolucionario) también coincidió con el inicio de su declive. En 1980, cuando se consiguió la legalización de las asociaciones homosexuales, se vaciaron esos frentes mientras se llenaban las pistas de baile de las discos y locales de ambiente gay lésbico. Al mismo tiempo, las mujeres transexuales quedaron a merced de la represión policial, a pesar de encabezar las manifestaciones de aquellos años y haber sido la más visible resistencia bajo el franquismo. En aquellos años fueron incomprendidas por gais y feministas y eso no cambió hasta bien avanzados los 80.

En esa primera jornada de “Memòries invertides” también se habló de la relación del activismo LGTBI con los locales de ambiente gay-lésbico, el ejemplo fue El Forat, en Alacant. La revuelta del bar Stonewall, en Nueva York, en 1969, liderada por Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera (dos mujeres trans), defendía el derecho de reunión por afinidad en respuesta al acoso policial. Aquel primer Gay Liberation Front propugnaba no conformarse con el circuito de esos locales, pero tampoco los rechazaba (como aquí se quiso interpretar). Existía una contradicción evidente: se denostaban aquellos locales (era el capitalismo) y a la vez la militancia LGTBI (también la más radical) se encontraba en esos mismos lugares. En 1969 se inició el camino por la visibilidad. Se rechazó aquello de ser personas discretas y ejemplares, sumisas al sexismo, machismo y heterosexismo. Los trabajos del Informe Kinsey (1947) y la investigación de Evelin Hooker (1957) fueron decisivos para que, finalmente, en 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría dejase de considerar a la homosexualidad como enfermedad.

Por otro lado, la irrupción del VIH/SIDA supuso una urgente transformación del movimiento de liberación gay que ya estaba debilitado. La militancia, tarde o temprano, devino en voluntariado de emergencia y cuidados y hubo que inventar servicios para atender las nuevas demandas a medida que la pandemia avanzaba. Hubo muchas víctimas, pánico... mientras las fuerzas conservadoras, con Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Juan Pablo II a la cabeza, predicaban el “castigo divino” y reforzaron el estigma que todavía hoy permanece. Se soportó una doble discriminación, por el VIH-SIDA y por nuestra sexualidad, que hubo que combatir insistiendo en la prevención de las prácticas de riesgo y la solidaridad con las personas afectadas. La crisis del SIDA, las muertes, las parejas que no eran nada (desde el punto legal) en los hospitales, los contratos de alquiler, en las herencias... abrió un una nueva necesidad y así empezamos a luchar por las primeras leyes de parejas, aun sabiendo que no sería suficiente. Se aprobó la primera (ya en 1998) en Catalunya y al día siguiente empezamos a reivindicar el matrimonio igualitario. Así fuimos pasando de unos objetivos más modestos a otros más contundentes. Paso a paso, con mucha pedagogía, fuimos avanzando: la salida de las cárceles, la legalización de las asociaciones LGTB, la reivindicación de derechos, luchar contra el SIDA, el matrimonio igualitario, el cambio registral para las personas trans... Haber exigido desde el primer minuto el matrimonio igualitario (y hubo quien lo hizo) hubiera sido un error estratégico.

Sobre el momento histórico de aquellos años, en el acto que abría este ciclo, se hicieron algunas afirmaciones que, sin ser novedosas, sí nos generan cierta preocupación. Para abordar la historia del movimiento LGTBI es necesario hablar del contexto y eso nos remite a la Transición democrática. Así se dijo y es un detalle imprescindible para cualquier análisis histórico mínimamente riguroso. Y hablando de la Transición, se aprovechó para sacar a pasear el discurso que denuesta el denominado “régimen del 78”. Para empezar, se sentenció que en la historia de la España moderna-liberal se podían identificar tres momentos en los que las clases dominantes podrían haber perdido su poder en favor de las clases populares; a saber, el sexenio liberal y su revuelta cantonal; la revolución social que germinó en la zona republicana durante la Guerra Civil y, finalmente, la Transición (sic). A continuación se afirmó que “la Guerra Civil y la Transición las ganaron los mismos” (sic) así como que la española “no es una transición a la democracia” (sic) y que aquello fue, simplemente, una reforma del régimen franquista hacia una forma política homologable con el entorno europeo del final del siglo XX (sic).

Somos partidarios convencidos de la libertad de expresión, incluso de aquello que no compartimos o detestamos, pero también esperamos un mínimo de rigor (histórico) en espacios que se financian con recursos públicos y que cuentan con el aval de las universidades públicas valencianas. El revisionismo sobre la Transición desde ciertos sectores de la izquierda tiene evidentes problemas históricos, desde la perspectiva académica, y consecuencias políticas en el debate público. Sobre esto también queremos reflexionar.

La Transición no debería ser santificada ni demonizada. Analizarla desde parámetros políticos actuales solo conduce a la distorsión de su estudio. Tuvo contradicciones, perfectamente identificables y, por ello, pensar que la Transición podría haber sido, potencialmente, un momento de cambio revolucionario resulta una afirmación, como mínimo, osada.

Manuel Vázquez Montalbán escribió aquello de que fue el resultado “más que de una correlación de fuerzas, de una correlación de debilidades”. El dictador murió en la cama, pero el franquismo ya estaba en declive (en lo económico, en lo social, en lo político...) y, por otro lado, después de 40 años de represión atroz, la oposición a la dictadura tampoco tenía fuerza suficiente para iniciar una ruptura. Fruto de esas condiciones fueron las cesiones: unas Cortes franquistas que se inmolaron, la legalización del Partido Comunista, pero también aceptar continuidades en muchos ámbitos claves del país (recordemos la asunción del PCE de la bandera y la corona y la certera expresión de Santiago Carrillo sobre que el dilema real del momento no era monarquía o república, sino dictadura o democracia). Convertir aquellas cesiones de la izquierda en una derrota o claudicación supone ignorar la tensa e incierta coyuntura de entonces: el golpismo militar, el riesgo de evolucionar a una “dictablanda” (o no tan blanda), la represión policial, la persecución contra los sindicatos y los movimientos sociales, el poder opresor de la jerarquía católica, los insaciables poderes económicos, el terrorismo (de todo signo)...

La ahora criticada transición llevó a una democracia que, con todas sus limitaciones, es la misma que ha permitido a España crear un sistema de bienestar aceptable, siempre mejorable y siempre en peligro, pero que garantiza el acceso a la sanidad y la educación, que nos ha permitido conquistar (nada se regala) derechos sociales que van desde el aborto al matrimonio igualitario y, sobre todo, que nos permite elegir quien nos gobierna. Otra cosa es que cuando la ciudadanía vota, no siempre respalda aquellas opciones políticas que nos parecen que son las más adecuadas (pero esa es la esencia de la democracia). Tanto es así que, con esta denostada democracia, el mismo Pablo Iglesias ha sido vicepresidente del gobierno y hoy hay ministerios liderados por personas afiliadas al Partido Comunista.

Una parte de la izquierda ha renunciado a defender la Transición, cuando, con todos sus defectos e insuficiencias, forma parte del patrimonio político e histórico de las gentes progresistas y demócratas de nuestro país. Aún peor, con ese abandono, es la derecha quien saca pecho con la Transición cuando la asumieron a rastras y con muchas reticencias. ¿Acaso alguien puede pensar que el resultado de aquel proceso no hubiera sido peor sin la participación de las izquierdas políticas y sindicales del momento?

Volviendo a la memoria LGTBI, nos surge la duda de quién está escribiendo su historia. En la misma jornada sí hubo ejemplos de investigación y análisis con rigor; pero parece que las interpretaciones que se hacen desde los márgenes, poniendo el foco (y dando relieve) a las expresiones minoritarias del asociacionismo LGTBI son más atractivas. Hablar de la Radikal Gai o el colectivo de lesbianas LSD en Madrid o del CGB (Col·lectiu Gai de Barcelona) y, en el caso valenciano, de Gais Lliures o Granota (pequeños grupos que existieron en los 90, cuya trayectoria es respetable y admirable) es más emocionante que fijarse en aquellas entidades que hicieron un esfuerzo para organizarse, articular estrategias, trazar complicidades con partidos, sindicatos e instituciones para ampliar apoyos, siendo pragmáticas (con las contradicciones correspondientes) y, sobre todo, avanzar en las reivindicaciones consiguiendo, poco a poco, logros. Sería el caso del Col·lectiu Lambda y la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y tantas otras asociaciones en toda España. Esto también lo percibimos en la jornada inaugural de “Memòries invertides”.

No estamos planteando que se invisibilice a esas expresiones del movimiento LGTBI, pero sí nos gustaría que se prestara la debida atención a aquellas organizaciones que, sin ese ‘glamour’ de la radicalidad, contribuyeron de manera decisiva a transformar la sociedad y la vida de miles de personas LGTBI desde aquellos lejanos años 80 ¿Hay algo más radical y revolucionario que eso?

  • Jordi Petit, fue secretario general de ILGA (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association, coordinador del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y cofundador de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya.
  • Ximo Cádiz, fue coordinador del Col·lectiu Lambda y secretario de organización de la FELGTB (Federación estatal de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales)

2021/10/31

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | Y DE PRONTO, LA FIESTA TERMINÓ

Y de pronto, la fiesta terminó. 40 años de VIH/SIDA. 1981-2021
Jordi Petit | El Obrero, 2021-10-31

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/77106-y-de-pronto-la-fiesta-termino-40-anyos-de-vih-sida-1981-2021.html 

El desencanto cubrió el final de la transición española. Se esfumaron muchas ilusiones. Eso sí, nos dieron el “destape”. Tras el intento de golpe de estado de Tejero, las transgresoras Ramblas de Barcelona callaron, solo resistió la movida madrileña. Sin embargo, si hubo un sector que no paró la marcha, esos fueron los gays. Por vez primera en nuestra historia podían divertirse a tope, sin miedo a las redadas y detenciones de muy pocos años antes. Se vaciaron los frentes de liberación y se llenaron las pistas de baile. Sitges rebosaba de turismo homosexual, pero en los primeros ochenta, de verano a verano, algunos extranjeros no volvían, habían enfermado o muerto. La prensa empezó a hablar de una extraña enfermedad que en los EEUU afectaba a heroinómanos, homosexuales, haitianos y hemofílicos. Aquí no pasaba nada, gays, sociedad e instituciones se lo miraban entre recelo e indiferencia. La juerga seguía. Ahora se cumplen cuatro décadas.

El actor Rock Hudson declaró el 25 de julio de 1985 que era homosexual y falleció el 2 de octubre del mismo año por causa del sida; de repente la fiesta terminó.

Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó el último mensaje del actor : “No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo”. Un testimonio que 40 años después sigue muy válido, las personas seropositivas continúan bajo gran presión social, invisibles. Hudson había sido entrevistado en 1984 por Ángel Casas en TV3 y allí dijo que para ir a bailar prefería ir con Richard Gere que con Bo Derek. Su muerte, más que por la medio sorpresa de saber de su homosexualidad, trascendió más por motivo de la enfermedad. Había sido el galán perfecto que tantas señoras hubieran querido para sus hijas y éstas (y otros de tapadillo) también suspiraron por el apuesto compañero de comedias con la adorable Doris Day. Entre lágrimas, ella dio la noticia al mundo. Aquello significó un verdadero terremoto social. No se sabía el origen del mal, todavía no habían enfermado los primeros gays españoles y la prensa se llenó de titulares sobre “El cáncer rosa” o “El cáncer gay”. Se desató un rechazo tremendo hacia los homosexuales que habían salido del armario en los años anteriores. Mi amigo Patrici Peñalver de Sabadell, sastre de profesión, perdió a toda su clientela, nadie quería que le tocase. Había quien si sabía que había un gay en su trabajo, usaba los servicios de otra planta. Surgieron leyendas urbanas delirantes, que si la culpa era de los periquitos (se soltaron a miles de sus jaulas) o si eran las fresas. Mi madre, que había presumido de hijo entrevistado por TVE, era evitada por las vecinas, no subían con ella en el ascensor, se tapaban la cara al cruzarse por la escalera y en el Mercat de Sant Antoni de Barcelona, no le dejaban tocar frutas ni verduras.

La enfermedad por fin tuvo nombre, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), responsable: un virus y la mejor forma de evitar la transmisión: el uso del preservativo, mal que le pesase a una Iglesia que se puso furibunda. ¿Medicación directa?, ninguna. La encargada de dar la primicia del condón fue la dermatóloga Caterina Mieres (años después Consellera de Cultura), en una entrevista en la revista “Party”. Al llegar a su trabajo, hubo quien le dijo con picardía, “te hemos visto en una revista de hombres desnudos”. Los doctores Clotet y Gatell fueron pioneros en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, en el ambiente gay durante bastantes meses persistió la idea de que aquello era un invento de Reagan para estigmatizar a los homosexuales, que eso no pasaba aquí. La primera distribución de condones que realizamos en el desaparecido bar Keops, Josep Matenci y yo mismo, fue frustrante, nos los tiraron a la cara al grito de “fascistas” y “ursulinas”. No querían terminar una fiesta que casi acababa de empezar. Apareció la errónea idea de los llamados “grupos de riesgo” que empezamos a combatir desde las primeras entidades, había que hablar de “prácticas de riesgo”, pues el sida podía afectar a todo tipo de personas. Las más marginadas fueron las prostitutas y las transexuales. Lamentablemente empezaron a fallecer personas, básicamente gays. El primero, y casi el único, en dar la cara como paciente fue el madrileño y ya desaparecido Manolo Trillo en un Telediario. Años más tarde le siguió Antonio Guirado en el programa de Rafaella Carrá. El ambiente gay se enrareció, todos tenían miedo de todos, no era una comunidad tan compacta como en otros países. Surgió una cierta moralina, se criticaba la promiscuidad que antes campaba a sus anchas. La santa alianza Reagan-Tatcher y Wojtyla arremetió contra la vida disoluta y proclamó el “castigo divino” que había llegado. La realidad era dura ya desde la sala de espera del especialista, nadie quería que le viesen allí o que luego se difundiera. El trato de los pacientes en los hospitales impresionaba por las grandes medidas de precaución y hubo funerarias que no quisieron hacerse cargo de los difuntos, como cuenta Ferran Pujol (fundador del Projecte dels Noms/Memorial de las víctimas de esta pandemia).

Nacieron pues las primeras asociaciones de lucha contra el sida, Gais per la Salut (luego Stop Sida), SIDAESTUDI y numerosos comités ciudadanos. Sucedían cosas tremendas. Al volver del funeral de la pareja, uno podía encontrarse con sus pertenencias tiradas en el rellano de la escalera y el paño de la llave del piso cambiado por la familia del difunto. Se escondía a menudo la causa de muerte y se oficiaban funerales católicos a personas agnósticas, donde la pareja era ignorada. Recuerdo al cura que ofició en el caso de mi amigo Xavi, una loca fantástica y anticlerical; se atrevió a decir “claro, con la vida que llevó Xavi...”.

Llegaron las primeras medicaciones, todavía insuficientes para detener los efectos del virus. Una de éstas debía guardarse en frío. Un anciano gay que ingresó en una residencia de la provincia de Tarragona, pidió a la cocina que le guardasen esa medicación en la nevera. Al día siguiente todo el mundo sabía que había un “maricón sidoso”, nadie le hablaba ni se sentaban a comer con él. Doble discriminación para la más solitaria de las muertes.

La promoción del condón se convirtió en el objetivo básico de las entidades pioneras. Se editaron carteles con apoyo de los gerentes de los locales gays de Sitges y Barcelona, hubo festivales solidarios con reconocidos artistas. Al principio costó bastante sensibilizar a las instituciones, pero la evidencia las desbordó. El Instituto Municipal de la Salud de Barcelona organizó cursillos para formar a camareros de los bares de ambiente gay como correa de transmisión para la clientela, el tema era tratado muy en secreto. La Generalitat y el Ministerio de Salud se portaron bien, por encima de sus diferentes colores políticos. Gracias Francisco Parras, director del desaparecido Plan Nacional del sida.

El efecto Magic Johson
El 7 de noviembre de 1991, el gran deportista Magic Johson, heterosexual total, hizo público que era portador del virus del sida. La noticia dio la razón a quienes hablábamos de “prácticas de riesgo”. Bush declaró: «Para mí, Magic es un héroe, un héroe para cualquiera que ame el deporte». Un alud de llamadas telefónicas abarrotó la Coordinadora Gai-Lesbiana, la gente heterosexual, atemorizada, nos llamaba porque desconfiaba de las instituciones y suponía que nosotros sabíamos más. Mil y una preguntas. Así nació el Teléfono Rosa. Gracias a ese voluntariado. Por aquel entonces aparecieron los preservativos para lesbianas, mucho menos afectadas y tremendamente solidarias. El miedo engendró el “ligue frío” como describió la antropóloga Olga Viñuales, seducir pero nada más.

En 1992 la Ministra de Asuntos Sociales, Matilde Fernández, lanzó la campaña “Póntelo-Pónselo”, el gran rechazo de la Iglesia todavía le dio más eco. Gracias Matilde, la gente aún se acuerda del “Póntelo-Pónselo”. En ese mismo año Hollywood “amnistió” a los gays con el oscar a “Philadelphia”. La banda sonora de este período la protagonizó Witney Houston con su “I will always love you” que sonó en muchísimos funerales estadounidenses. Aquí se impuso la doble moral.

Dar un salto global de 40 años hasta el presente supone sumar mucho más de 25 millones de muertes y mucho más de 42 millones de personas viviendo con el VIH o con el sida. La pandemia se ha cebado con especial crudeza en África, vía heterosexual, y el coste de los sucesivos fármacos escapa al poder adquisitivo de las personas: incluso he presenciado envíos a pacientes de EEUU que no se los pueden pagar. En el llamado primer mundo, al aparecer la medicación que convierte al sida en enfermedad crónica (no exenta de efectos secundarios), se ha relajado o banalizado la prevención entre jóvenes, ha bajado el uso del preservativo y aumentado todo tipo de infecciones y embarazos no deseados.

Cuarenta años de lágrimas y esperanzas.

2021/10/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | SONIA RESCALVO, UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA LUCHA CONTRA LA TRANSFOBIA

El Diario / 'El libro de los travestis', publicado por Lib en 1978 //

Vida y asesinato de Sonia Rescalvo, un antes y un después en la lucha contra la transfobia.

Pau Rodríguez, Oriol Solé Altimira | El Diario, 2021-10-03

https://www.eldiario.es/catalunya/vida-asesinato-sonia-rescalvo-despues-lucha-transfobia_1_8358384.html

Es la madrugada del 6 de octubre de 1991. Dos mujeres transexuales duermen al raso en el parque de la Ciutadella, en Barcelona. Esa misma noche, un grupo de neonazis esparce el odio por el centro de la ciudad. En su cacería, que les conduce hasta ese recinto ajardinado, apalean a esas dos mujeres y luego a un sintecho. Una de las golpeadas, Sonia Rescalvo Zafra, muere de la brutal paliza.

El asesinato de Sonia Rescalvo, del que se cumplen este mes 30 años, supuso un antes y un después para el colectivo trans en España. Está considerado como uno de los primeros crímenes de odio de la historia del país, aunque por entonces no existiese esa figura delictiva. La rabia por su muerte sirvió de catalizador para el movimiento contra la LGTBIfobia y para que la sociedad se diese cuenta de la violencia a la que enfrentaban estas personas.

Pero todavía hoy, tres décadas después del asesinato, se conocen más detalles de su muerte que de su vida. ¿Quién fue Sonia Rescalvo? Según lo publicado hasta ahora, llegó de adolescente a Barcelona procedente de un pueblo de Cuenca y fue durante años bailarina en algunos teatros y cabarets de la Avenida Paralelo. Cuando la mataron tenía supuestamente 45 años y había caído en la indigencia. Por eso dormía en la glorieta del parque, con su compañera Dori.

Pero esta no es por supuesto toda su historia. Hay incluso algunas imprecisiones, comenzando por su edad: Sonia nació de nombre Juan José el 12 de octubre de 1956, según los informes médicos que conserva la abogada de la acusación particular en el juicio, María José Varela. Es decir, que el 6 de octubre de 1991 estaba a punto de cumplir 35 años. Murió mucho más joven de lo que se pensaba hasta ahora.

Sonia: “Muchas personas no me entienden”

Sonia llegó a la capital catalana de muy joven, eso sí, a finales de los 70. Y con suficiente confianza como para conceder durante ese período una entrevista a la revista erótica ‘Lib’. La charla se publicó en 1978 en el libro recopilatorio ‘El libro de los travestis’. Ella debía tener poco más de 20 años. Uno de esos ejemplares lo conserva en su casa Beatriz Espejo, histórica activista y presidenta del extinto Col·lectiu Transexuals de Catalunya, una asociación que se constituyó precisamente a raíz de la muerte de Sonia.

“Encontré el libro en el mercado de Sant Antoni y cuando la vi, me di cuenta de que claramente era ella. Todas [las trans] nos conocíamos en esa época”, recuerda Espejo, que tiene hoy 58 años y reconoce que no había compartido este documento con nadie.

En ese reportaje, ‘Una conversación sin prejuicios con cuatro travestis’ –cuyo texto y fotos están sin firmar–, aparece Sonia junto con otras artistas y cabareteras trans. Una de ellas es una joven Bibiana Fernández, conocida entonces en el mundo del espectáculo como Bibi Andersen. También está Angie von Pritt, artista trans que se dio a conocer por imitar a Bárbara Rey, y otra llamada Desirée. En la imagen principal, Sonia, de la que apenas se tenían fotografías –salvo la que aparece en su memorial en la Ciutadella–, luce una chaqueta blanca y una blusa azul a juego con el collar de perlas.

Frente a dos botellas de cerveza y dos cafés, las cuatro se prestan a charlar abiertamente sobre la transexualidad, a pesar de que por esa época todavía estaba en vigor la Ley de Peligrosidad Social con la que se les reprimía y detenía.

– Yo no me considero travesti, pues durante todo el día soy una mujer.

Así de tajante responde Sonia Rescalvo a la primera pregunta que le formula el entrevistador. Antes que ella, sus compañeras le cortan de la misma forma. Bibiana resulta incluso pedagógica: “La palabra travesti no es la indicada para llamarme a mí. Considero que nosotras estamos dentro de las transexuales, con o sin operación. Con o sin cambio de sexo. Travesti es el señor que se viste de mujer para trabajar pero durante el día lleva una vida normal de hombre. [...] Yo vivo una vida muy de mujer durante las 24 horas del día”.

A lo largo de la charla, Sonia defiende que ser trans no se decide, sino que “está dentro de la persona, es natural”. Y reconoce que se siente “bastante” marginada. “Hay momentos en los que me siento acomplejada. Muchas personas no me entienden”, añade.

En el momento de la entrevista, Sonia tenía como mucho 22 años. Cuando le preguntan cuándo comenzó a “vestirse” y “pintarse” como una mujer, responde que dos años y medio atrás. “Antes no podía, pues vivía con mis padres, y no me lo permitían”, remacha. También explica, sin dar detalles, que convive con una mujer que no es su pareja.

Todas ellas hablan de los problemas legales que sufren, de sus aspiraciones, de las amistades y puñaladas entre bailarinas trans en el mundo de los clubs y las salas eróticas, y esquivan sin demasiado éxito la pregunta sobre si se dedican también a la prostitución. “Me da un poco de vergüenza decirlo, porque eso ya pertenece a la vida privada...”, se excusa Sonia.

Sobre su futuro, esta joven veinteañera aventura: “Yo pienso dos cosas. Una es ahorrar dinero y poner un negocio. Y la otra es conseguir un rico millonario que me retire”. Pero sus deseos nunca se llegaron a cumplir.

Los años en el 'striptease' con Silvia Reyes
Que sus sueños se desvanecieron pronto lo sabe bien Silvia Reyes, conocida artista y ‘striper’ trans durante los años 70 y principios de los 80 en Barcelona. Compartió piso con Sonia Rescalvo durante cinco años. En una charla con elDiario.es, esta mujer completa parte de un puzzle sobre el que nunca le han preguntado demasiado: la vida de la que fue su amiga Sonia.

“Yo no conocí en Barcelona a una transexual que vistiera tan bien como Sonia”, arranca. Silvia le sacaba siete años. A finales de los 70, ambas compartieron una pensión, en la calle Pelai, y los escenarios de varios clubs de ‘striptease’. La Sala Río de la calle Floridablanca, el New York de la calle Escudellers... “Ella no era ni follonera ni se metía en la vida de nadie, como yo. Pero las dos personas de las que se enamoró se comportaron muy mal con ella y se llevaron su dinero”, relata. “Cuando ya estaba arruinada y no tenía nada en el banco, la abandonaron”.

Reyes viajaba a menudo a Suiza y a otros países para actuar y durante un tiempo trató de convencerla para que se fuese con ella. Pero no tuvo éxito. Sonia era muy sensible y entró rápidamente en depresión tras el fracaso de sus relaciones, lo que le empujó al consumo de droga “hasta el fin de sus días”, refiere hoy esta bailarina trans retirada. “Yo le decía que si no tenía dinero que se lo pagaba yo, pero no hubo manera”, remarca.

Durante los años 80, Reyes le perdió la pista. Sonia acabó dedicándose a la prostitución y viviendo en la calle. Hasta la noche del 6 de octubre del 91.

Ese asesinato fue el primero que asumieron los Mossos d’Esquadra, que se estaban desplegando todavía como policía en Catalunya. Al frente de las pesquisas estuvo el hoy comisario Joan Carles Molinero. Pese a que los delitos de odio todavía no estaban tipificados en el Código Penal –el agravante de discriminación no se introduciría hasta 1995–, Molinero recuerda que desde el inicio tuvieron claro que detrás de los ataques había un móvil de discriminación. “La manera tan cruel en que fueron apalizadas las tres víctimas nos mostraba que no era un robo. No tenían apenas pertenencias ni poder adquisitivo y fueron asaltadas por su condición de indigentes y transexuales”. Sonia murió por ser transexual.

El equipo de Molinero pronto enfocó la investigación hacia grupos de extrema derecha relacionados con grupos radicales deportivos. El cerco se fue estrechando hasta que uno de los atacantes, Héctor López Frutos, sin saber que tenía el teléfono de casa de sus padres pinchado, presumió de conocer a los autores del crimen en una conversación. Fue detenido cuatro meses después del asesinato junto a su hermano Isaac. Después los Mossos arrestaron a los otros cuatro atacantes, también amantes de las esvásticas y la violencia: Pere Alsina, David Perlade, Andrés Pascual y Oliver Sánchez.

Los Mossos, sobre los asesinos: “Nunca se retractaron”

De los detenidos, Molinero destaca su actitud “beligerante y prepotente”, incluso con chulería hacia los agentes. “No se retractaron en ningún momento ni mostraron arrepentimiento ni escrúpulo alguno. De hecho uno de ellos dijo que si lo tenía que volver a hacer lo haría”, asevera el comisario. Años más tarde, Oliver Sánchez mantenía la misma actitud en una entrevista desde la prisión con Jesús Quintero. La sentencia les declaró culpables y condenados a entre 9 y 26 años de cárcel.

Treinta años después de esa primera investigación por asesinato que llevaron los Mossos, el comisario Molinero celebra estar “a años luz” de lo que ocurría aquella época. No solo por los avances tecnológicos y por la protección del colectivo LGTBI, sino también por haber enterrado “la impunidad” con la que se movían por las ciudades españoles grupos extremistas como el que asesinó a Sonia. “El caso creó un precedente en el ámbito policial, social y jurídico”, resalta.

Durante el juicio, celebrado en 1993, se personó como acusación el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, que lograron el apoyo de entidades vecinales, sindicales y sociales de todo tipo. Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) hasta CCOO y UGT, pasando por el Consejo de la Juventud. También el Ayuntamiento de Barcelona ejerció la acusación popular.

“El asesinato de Sonia es un episodio importantísimo para el movimiento LGTBI”, expresa Eugeni Rodríguez, portavoz entonces y todavía hoy del FAGC. “A raíz de ese caso, Rodríguez recuerda que la entidad abrió su primera oficina contra la discriminación para canalizar denuncias desde el activismo, lo que fue el germen del Observatorio contra la Homofobia, creado en 2008. E incluso de la pionera ley contra la homofobia que aprobó el Parlament de Catalunya en 2014.

Jordi Petit, secretario general de la Coordinadora, explica que ese brutal asesinato también hizo abrir el foco a la comunidad gay. “Estábamos muy preocupados por el VIH y el sida, lógicamente, pero se iban sucediendo agresiones de ‘skins’ que nadie denunciaba, bien porque fuese difícil de reconocer al asaltante o por miedo”, explica. Y recuerda que ya en 1979 asesinaron a un joven trans en Rentería, llamado Francis, sin que trascendiera hasta mucho después.

El Col·lectiu de Transsexuals de Catalunya
Para Beatriz Espejo, mujer transexual que por entonces ejercía la prostitución en Barcelona, la muerte de Sonia fue un despertar. Sintió por primera vez la necesidad de protestar por sus derechos. Ella se enteró del caso en la manifestación del Orgullo de junio de 1992. Por aquel entonces, el colectivo de trabajadoras sexuales trans de la ciudad tenía abierta una particular guerra con el Ayuntamiento, que las quería trasladar de las calles del Camp Nou a la Zona Franca para dejarlas fuera de la ansiada foto de los Juegos Olímpicos que se estaban a punto de celebrar.

“El activismo era complicado, porque la gente tendía a querer resolver sus problemas y ya está, pero cuando empezamos la cosa fue rodada”, recuerda Espejo. En 1992 montaron el Col·lectiu de Transexuals de Catalunya [CTC], que se reunía inicialmente en la sede del FAGC. La mayoría eran mujeres trans que ejercían la prostitución. Esta activista, hoy ya retirada de la primera línea, todavía conserva un folleto de una asamblea de la época celebrada en el bar Cangrejo, del Raval. El orden del día era: legalización del colectivo –en referencia al derecho a cambiar de nombre y sexo, que no se lograría hasta 2007–, revisar el caso Sonia –por entonces pendiente de juicio–, las agresiones a transexuales –“hablaremos de las situaciones de riesgo, de cómo prevenir las agresiones”–, y un último punto dedicado al análisis de la situación de las personas transexuales dentro de la sociedad.

“El asesinato de Sonia cambió el discurso de la prensa y las televisiones y generó cierta sensibilidad. Salió en Informe Semanal, en programas de máxima audiencia, y nos dio un apoyo que hasta entonces nunca habíamos tenido”, recuerda Espejo. “Hasta aquel momento a las transexuales solamente se nos ridiculizaba y se relativizaban las agresiones”, expresa. Y, sobre los medios de comunicación, añade: “Antes de eso usaban definiciones directamente fascistas. Hablaban de plaga de travestis, de hombres de silicona…”, denuncia esta mujer.

Espejo estuvo al frente del colectivo hasta su disolución, a finales de los 90. En Catalunya el Col·lectiu Transexuals cogió el relevo de unas organizaciones trans que no habían acabado de cuajar a finales de los 70, como ‘La pluma’. En Madrid sí se había constituido Transexualia en 1986. Con todo, el Col·lectiu que presidía Espejo convocó marchas y manifestaciones a por la igualdad de derechos y contra la discriminación. “También hacíamos campañas para prevenir el sida, elaboramos plataformas a nivel político, hacíamos galas para recaudar fondos...”, enumera.

Desde entonces, el colectivo LGTBI ha sumado victorias legislativas y de reconocimiento de derechos. La última, la ley que permite la autodeterminación de género, aprobada en 2021. Pero también en el ámbito jurídico y policial se ha avanzado. En 2009 el fiscal Miguel Ángel Aguilar fue pionero en España al poner en marcha el servicio contra los delitos de odio y discriminación de la Fiscalía de Barcelona, cuando todavía ni existían estadísticas sobre denuncias de delitos de odio.

Para el fiscal, el balance tras más de una década de lucha contra la homofobia y el resto de discriminaciones es muy positivo. Destaca por ejemplo la especialización de los cuerpos policiales contra los delitos de odio, que ha culminado en una unidad propia para combatir este tipo de delitos en los Mossos d’Esquadra, plenamente operativa desde este mes de septiembre. La Policía Nacional ha anunciado que también creará grupos de investigación similares.

¿Más agresiones o más denuncias?
Aguilar también resalta la organización del colectivo LGTBI como un factor que ha favorecido un aumento de denuncias por hechos que antes formaban parte de la “cifra sumergida” del delito, esto es, de agresiones que no se denunciaban. Este es uno de los elementos que, a criterio suyo, han hecho que en los dos o tres últimos años hayan aumentado los delitos registrados por motivos de orientación sexual: 282 en 2020, año del confinamiento, solo una menos que en 2019 y 23 más que en 2018, según datos de Interior. Pero también es posible que parte de este aumento reciente sea debido a que “afortunadamente, y como no puede ser de otra manera, las personas homosexuales ya no se esconden, y eso las hace más visibles por parte de los agresores y los intolerantes”. “Pero ello nunca debe implicar volver al armario, sino denunciar”, anima Aguilar.

Sobre eso opinan también los representantes de los distintos colectivos de la época y de hoy. “En la medida en que se percibe mayor agresividad en la sociedad, debido a la crisis o a la pandemia, los grupos más expuestos a esa violencia son los mismos: los gays, las trans, las prostitutas, o los que lo parezcan”, razona Espejo, que también señala los discursos de ultraderecha como un motor de estas agresiones.

En los 80 y a principios de los 90, recuerda Petit, eran sobre todo bandas de skins las que perpetraban los asaltos. “Duró hasta que la policía se puso a perseguirlos”, rememora. “Ahora, el problema no es tanto de violencia organizada como de espontánea. Jóvenes e incluso adolescentes que realizan agresiones”, reflexiona este veterano activista, que hace referencia al asesinato en julio de 2021 del joven Samuel Luiz. Eugeni Rodríguez, por su parte, también se ha mostrado “preocupado” y “alarmado” por el auge de denuncias que les han llegado al Observatorio.

30 años después, Silvia Reyes, que vive ahora en el Eixample de Barcelona, recuerda con cariño la época que convivió con Sonia. Y cuando le preguntan por si ambas vivieron con plenitud su identidad a pesar de los tiempos que corrían, se sorprende: “Sí, ¡pues claro! Salíamos a la calle vestidas de mujer todas”. Sin embargo, añade: “Es cierto que estuvimos perseguidas por la policía. Yo estuve en la prisión de Barcelona y el penal de Badajoz. Pero Sonia no estuvo en la cárcel”.

2020/08/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JORDI PETIT: LAS LEYES DE PAREJA, VÍA PARA EL MATRIMONIO IGUALITARIO. 1994-1997

Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. Y 3 (1994-1997).
Jordi Petit | El Obrero, 2020-08-15

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/55306-las-leyes-de-pareja-via-para-el-matrimonio-igualitario-y-3-1994-1997.html 

El año 1994 fue esencial para el avance hacia las leyes de pareja, que se ganaron a partir de 1998. Las parejas de hecho ya fueron reconocidas en la reforma de la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos) de 3 de noviembre de 1994.

Como resultado de la confluencia de las 11 Ong's estatales que impulsaron la campaña “Democracia es Igualdad” de 1993, el peso de varias de éstas permitió un éxito sin precedentes que respondía además a las injustas secuelas del vih/sida en cuanto a la subrogación del contrato de vivienda. A saber, cuando en una pareja del mismo sexo fallecía la persona arrendataria, la otra -a diferencia de las parejas matrimoniales- debía abandonar el piso donde habían convivido. No tenía opción de subrogar el contrato de alquiler. La mencionada campaña "Democracia es igualdad" permitió crear un polo de asociaciones muy representativas. Las ong's estatales que salieron en defensa de las parejas homosexuales, fueron: Asociación pro-Derechos Humanos de España, Consejo de la Juventud de España, ConfederacIón de AAVV de España, CCOO, COCEMFE (personas discapacitadas), SOS Racismo, UGT y la Coordinadora Gay-Lesbiana (CGL).

Así el 3 noviembre de 1994, la reforma de la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos) incluyó a las parejas de hecho para el derecho de subrogación del contrato de vivienda de la persona fallecida, respecto de las parejas matrimoniales, como “análoga relación de afectividad, con independencia de la orientación sexual”. Esa fue la fórmula que orientó definitivamente los siguientes avances. Además, se produjo un efecto dominó respecto de otras leyes posteriores, como la de indemnización a las familias de las víctimas del terrorismo, que incluyeron esta analogía.

Arrancan las tres grandes manifestaciones estatales en Madrid pro-ley de parejas, cuyo anfitrión fue un renovado COGAM con Pedro Zerolo y Mili Hernández en cabeza, y ya con el calor de Chueca que no paraba de crecer. Las fechas fueron el 25 de noviembre de 1995, el 22 de febrero de 1997 y el 28 de marzo de 1998. Sonaba aquel tema disco “Finally” (recuperado en la película "Priscilla, reina del desierto"). Cuando lo escucho, supongo que como a much@s de l@s que participaron en aquellas tres grandes manifestaciones, me emociono.

La nueva Ministra de Asuntos Sociales, Cristina Alberdi, consensuó un ante-proyecto de ley estatal de parejas de hecho que nos presentó en una reunión general de entidades el 20 de octubre de 1995. Sin embargo, la victoria del PP en las generales de marzo de 1996 dio al traste con aquel proyecto de ley.

En aquella campaña electoral Vota Rosa siguió presionando pro-ley de parejas, pero ya empezaba a ser obvio que la capacidad de convocatoria y movilización de COGAM y de la FELGTB se había convertido en el principal recurso del movimiento LGTB a escala estatal, incluidos las cada vez mayores manifestaciones del Orgullo en Madrid. Mientras en BCN, ese aspecto seguía atascado por la desunión. Muchísima gente LGTB de Catalunya copaba el AVE y el puente aéreo hacia Madrid para participar en aquellas inmensas mani-fiestas reivindicativas estatales, a inicios de julio. Cuando nos encontraban a personal de la CGL, nos preguntaban para cuando en BCN y nuestra respuesta era que existían grupos empeñados en la exclusión y el sectarismo, eso duró hasta 2008 cuando arrancó el primer Pride-BCN, (año de los exitosos Eurogames en BCN), pero esa es ya otra historia.

El 12 de diciembre de 1995 desde Catalunya se aporta una sentencia que consiguió la abogada Mª José Varela con el apoyo de la CGL y que ya tenía un antecedente en 1992. La Audiencia de BCN reconoció a una pareja homosexual en analogía al matrimonio en un caso de “indemnización por daño moral como la que corresponde a la pérdida del cónyuge”. Fue el caso de muerte de la pareja de un gay por accidente de tráfico. Un paso más y de gran peso.

La prensa presentó con gran despliegue las primeras leyes de parejas homosexuales registradas, en 1989 en Dinamarca, 1995 en Suecia, en 1998 en los Países Bajos y en 1999 aparece el PACS en Francia, (muy alejado de las leyes nórdicas) y que no tardarían a devenir en leyes de matrimonio igualitario. El PACS, un contrato o pacto civil de solidaridad no mostraba analogía alguna con el matrimonio, reconocía escasos derechos y a "eso" aquí empezó a agarrarse la derecha. La calificamos como ley apartheid.

En 1996 bastantes asociaciones LGTBI del estado ya empiezan a reclamar el derecho de matrimonio que no llegaría hasta 2005.

El 26 de junio de 1996 fuimos llamados a discreta “consulta” a la Moncloa, Gemma Sánchez y yo mismo, como co-secretari@s generales de la CGL. Entonces, en mi caso, yo ya era secretario general de la ILGA. Nos recibió un asesor del presidente Aznar. No recuerdo su nombre, pero debió de ser del ala liberal del PP, pues se mostró comprensivo con las razones para una ley de parejas. Comentamos la reciente portada de la influyente revista 'The Economist', que apostaba por reconocer a las parejas homosexuales, reclamamos más recursos para la lucha contra el vih/sida y nos comprometimos a enviar un dossier sobre las parejas de hecho, como así hicimos. Ninguna respuesta.

De todas formas, durante el primer mandato de Aznar, siguieron las manifestaciones y manifiestos de entidades y personalidades, pero nada fue promulgado para las parejas de hecho. Ignoro si otras personas del mov.lgtb estatal fueron consultadas. En nuestro caso no hicimos comunicado público de aquel encuentro, dado su carácter consultivo. Nos pareció que no había que quemar las naves del diálogo ya que venía desde el propio Gobierno. Eso no fue óbice para que Vota Rosa siguiese pidiendo que el PP no fuese votado.

En noviembre de 1997 -gobernando el PP- el CIS publicó los esperanzadores resultados de una encuesta sobre nuevas familias: un 57% de la población estaba a favor del matrimonio homosexual y un 37% a favor de la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Hasta aquí las aportaciones desde la CGL para la ley de parejas estatal, que nunca llegó a ser. En la medida que la CGL no pertenecía a la FELGTB, -a pesar de unas muy cordiales relaciones e idénticos postulados- desconozco las acciones que llevaron a cabo sus entidades miembros en esos años y creo que corresponde a la propia FELGTB dar cuenta de todas las iniciativas realizadas en la geografía del estado.

En el próximo artículo y considerando todos estos avances que se sumaron en Catalunya, serán detallados los pasos que nos llevaron a la primera Ley de Parejas. La Ley de Uniones Estables de Pareja (LUEP), se promulgó por parte del Parlament de Catalunya el 30 de junio de 1998.

2020/08/08

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JORDI PETIT: LAS LEYES DE PAREJAS, VÍA PARA EL MATRIMONIO IGUALITARIO. 1991-1994

Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. 2 (1991-1994).
Jordi Petit | El Obrero, 2020-08-08

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/54892-las-leyes-de-pareja-via-para-el-matrimonio-igualitario-2-1991-1994.html 

El primer gran impulso para el reconocimiento de las parejas se hecho se lo debemos al alcalde de Vitoria, Angel Cuerda (PNV), quien abrió el primer registro municipal en 1994. De inmediato muchos ayuntamientos crearon sus respectivos registros de parejas no casadas. Además, el 8 de febrero de ese mismo año, el Parlamento Europeo recomendó a los países de la UE la equiparación de derechos de las parejas homosexuales con las matrimoniales.

La dinámica del mov.lgtbi en Catalunya, hasta muy entrados los años 90's, transcurrió bastante al margen del resto del estado a causa de problemas y polémicas entre entidades. Diferencias que incluyeron constantes ataques por parte grupos “revolucionarios”, a la federación de entidades Coordinadora Gai-Lesbiana (CGL), junto a la imposibilidad de realizar un Pride masivo e inclusivo en Barcelona. Mientras, en Madrid el Orgullo no paraba de crecer al calor de Chueca, de COGAM y de la FELGTB.

En 1991 la CGL inaugura una asesoría jurídica, fruto de las numerosas consultas recibidas. Además, edita una Guía Antidiscriminatoria donde -ante el vacío legal para las parejas del mismo sexo-, se recogían una serie de consejos para evitar dentro de lo posible, esa discriminación. La redacción de la guía correspondió a la abogada Mª José Varela y fue subvencionada por el Ministerio de Asuntos Sociales. La guía contemplaba cómo redactar un testamento mutuo, pasando por las facturas y recibos a nombre de ambas personas y la creación de diversos tipos de sociedades integradas por la pareja, como la de bienes gananciales, etc etc.

Para asegurar la demostración de la convivencia se aconsejaba realizar acta notarial conforme las dos personas eran pareja y compartían su vida. Estábamos en tierra de nadie, pero era importante llenar todos los huecos legales posibles.

El veterano activista Germà Pedra, co-fundador del FAGC, dijo entonces que esa guía, con el aval del Ministerio de Asuntos Sociales, -se usara o no-, constituía un reconocimiento muy importante respecto de las parejas homosexuales, y de la dignidad de gays y lesbianas en general. Entrados los 90's ya se reclamaba una ley de parejas, pero los sujetos de la misma variaban según la percepción de las entidades. La CGL no quiso asumir un proyecto de ley de “convivientes”, por alejarse demasiado del matrimonio.

En 1992, se aprobó por mayoría absoluta de la asamblea del personal y el respaldo de todos los sindicatos, incluir la equiparación de las parejas homosexuales con las heterosexuales en el convenio laboral del Ayuntamiento de Sabadell.

Se trataba de que la indemnización por fallecimiento a la persona unida por matrimonio a una persona empleada en ese ayuntamiento, y otras ventajas, contemplase también a las parejas del mismo sexo. Me correspondió, como trabajador laboral de este ayuntamiento, presentar la propuesta asumida a partir de ese convenio. Ese ejemplo sirvió de modelo para muchísimos otros convenios laborales e incluyó los 15 días de permiso por matrimonio o por formación de pareja de hecho. De ahí la necesidad de presentar el acta notarial de convivencia. Tuvo gran repercusión en la prensa y tv. Muchísimas gracias a aquella asamblea y a los sindicatos CCOO, UGT y CSIF.

Meses después de este convenio laboral que se extendió progresivamente, me contactó un líder sindical muy preocupado. Me dijo que si las parejas gays eran tan promiscuas y que se hacían y se deshacían a cada momento, si esos 15 días de permiso no se iban a convertir en un “cachondeo”. Incluso podrían ser parejas falsas. Le repliqué que no había problema pues el obstáculo fundamental era que dar ese paso significaba hacerse visible, entonces era todavía difícil, (¡lo es todavía hoy en día!). Además, demostrar una relación estable requería del acta notarial, así que, si las parejas se refundaban a cada momento, según sus prejuicios, no irían el notario a cada momento. Simple sentido común, pero es que hablamos de unos años con escasa presencia homosexual en los medios de comunicación, en la vida laboral y en la vida cotidiana... Más adelante, cuando llegaron los registros de parejas no casadas, esa “preocupación” quedaba cubierta por ese trámite y nadie podía hacer fraude de ley. Se pedía el certificado del registro y listos.

Los tiempos corrían y con cada convocatoria electoral Vota Rosa volvía a exigir la ley de parejas. La CGL se inventó todo tipo de actos reivindicativos, como el baile del Día de los Enamorados (en Catalunya el 23 de abril) y hasta la expedición simbólica de libros de familia entre parejas del mismo sexo. Incluso amenazamos con organizar matrimonios cruzados entre gays y lesbianas. Todo era seguir dando eco a esta reivindicación.

Durante el primer trimestre de 1993 tuvo lugar la campaña antidiscriminatoria “Democracia es igualdad”, ideada por la CGL. Entre otros colectivos, fue muy pedagógica respecto a la discriminación de las personas homosexuales. Al margen de la infinidad de actividades locales de esta campaña, destacó el spot resumen del vídeo didáctico que fue emitido 255 veces en todas las televisiones del estado. Fueron once las ong's estatales organizadoras, con financiación a cargo del irpf por parte del Ministerio de Asuntos Sociales, dirigido por la ministra Matilde Fernández. A nivel autonómico, se sumaron las asociaciones de lesbianas y gays, Xega de Asturias y Lambda de Valencia...

El año 1994 fue crucial para en avance hacia la ley de parejas, no solamente gracias al registro municipal de Vitoria. El 8 de febrero de ese año el Parlamento Europeo aprobó el llamado informe Roth, elaborado por la diputada verde alemana Claudia Roth e inspirado directamente por la ILGA (International Lesbian & Gay Association), me correspondió ser consultor del contenido, junto a otras representaciones de ILGA.

Algo que al paso de los años me sorprende, fue una cierta discusión interna respecto a la inclusión o no, del término “familia”, que no gustaba a las asociaciones nórdicas de ILGA, pero que finalmente permaneció. En 1994, la idea de familias homoparentales era una utopía. Un texto que el Parlamento Europeo recomendó a todos los estados de la UE para equiparar los derechos de las parejas homosexuales al matrimonio, incluidas la adopción y educación de menores. No fue una directiva de obligado cumplimiento, sino una llamada de atención, una recomendación que legitimó las luchas en cada país europeo en pos de las leyes de pareja. Dudo sinceramente si ahora -en 2020- ese texto saldría adelante, vista la deriva autoritaria de varios nuevos estados miembros de la UE. Cuando entraron acataron la Carta de DDHH de la UE, ratificada en la Cumbre de Lisboa de 2004 y donde aparecen claramente los derechos de las personas homosexuales, pero en esos países del este los gobiernos han cambiado mucho.

Bueno es recordar los votos del estado español en el Parlamento Europeo que apoyaron ese triunfo: a favor: CDC, IU y PSOE. En contra PP y UDC. Ahí empezó el divorcio de CiU, que gobernó Catalunya por décadas con Jordi Pujol. CDC votó a favor con los liberales y UDC votó en contra con los democristianos. Una división -en esta cuestión- que se repitió en sucesivas ocasiones. Ese texto sirvió de base para posteriores recomendaciones y debates en esa cámara para seguir adelante con los derechos de las parejas del mismo sexo.

La gran campanada que dio gran impulso al reconocimiento las parejas de hecho fue la inesperada decisión de 28 de febrero del alcalde de Vitoria, José Ángel Cuerda (PNV) que en marzo de 1994 abrió el primer registro municipal de parejas de hecho. Ese tremendo avance se propagó por muchos ayuntamientos progresistas de todo el estado. Supuso, además un importante paso adicional a la visibilidad gay-les, pues pasábamos de sociedades particulares o actas notariales digamos que más o menos anónimas, a una inscripción oficial. Cualitativamente algo primordial.

El ahora actual alcalde de Badalona, García Albiol (PP), se opuso en 1994 a que se abriese un registro municipal de parejas en ese Ayuntamiento, lo consideraba un “nido de homosexuales”. Una de sus habituales provocaciones que cayó en saco roto y mereció grandes críticas. Luego se retractó.

El año 1994 fue más pródigo en avances pro-ley de parejas, hitos del próximo y tercer capítulo final.

2020/07/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JORDI PETIT: LAS LEYES DE PAREJA, VÍA PARA EL MATRIMONIO IGUALITARIO. 1987-1991

Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. I (1987-1991).
Jordi Petit | El Obrero, 2020-07-29

https://elobrero.es/alberto-vila/54286-las-leyes-de-pareja-via-para-el-matrimonio-igualitario-i-1987-1991.html 

La crisis del vih/sida generó una serie de injusticias crueles. En las parejas gays, porque al morir uno de los dos el otro quedaba totalmente desprotegido ante la familia del difunto y sin ningún derecho.

En BCN se dieron varios casos que ya hicieron posicionar a los partidos políticos a favor de estos derechos. En octubre de 1987 dos gays de Manlleu pretendieron casarse, pero el Juzgado de Solsona se opuso.

Obtuvieron el apoyo del movimiento LGTB y cuatro partidos políticos ya se posicionaron a favor del matrimonio homosexual: ENE, PSC, PSUC y Unitat pel Socialisme (LCR y MCC). Se realizó incluso una concurrida fiesta de apoyo en el local La Paloma de BCN, con participación solidaria de La Cubana, organizada por la Coordinadora Gai-Lesbiana (recién fundada) y una manifestación en Vic, convocada por el FAGC, que reunió a más curiosos que participantes.

La Audiencia de Barcelona también falló en contra de la reivindicación de Jesús y Richard. Adujo la fiscalía que -en todo caso- sería necesaria una modificación de las leyes. Finalmente, ellos dos desistieron.

Por aquel entonces, la abogada Magda Oranich y yo mismo publicamos el primer artículo en prensa reclamando el matrimonio gay. Fue el 13 de octubre de 1987 en el diario “El País”, con el título, “La cuestión del matrimonio civil entre gays”. Un artículo que ya recogió entonces casos de reconocimiento a parejas del mismo sexo.

En torno a aquellas fechas se ganó un caso de custodia para Montserrat Gallart, quien estaba acusada por su ex-pareja de ser lesbiana y por ello reclamaba la custodia de la hija habida entre ambos. Montserrat se quedó con la custodia de la niña, una batalla en la que puso mucho empeño la recién fundada Coordinadora d'Iniciatives Gais, que pronto sería la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya (CGL).

No fue hasta 1989 que saltó a los medios catalanes el caso de Juan Reina. Su compañero trabajaba en una guardería municipal, enfermó de vih/sida y Juan estuvo a su lado hasta el final. Así lo testimoniaron las enfermeras del Hospital Clínic de BCN a la prensa. Entonces existía todavía miedo a esa enfermedad, aunque ya se conocían las pautas de prevención. Ellas añadieron como otras personas con la misma enfermedad no recibieron las atenciones que Juan deparó a su compañero. Como funcionario del Patronato municipal de guarderías de Barcelona -cuyo convenio laboral ya contemplaba una indemnización en caso de muerte, para las parejas de hecho-, Juan Reina reclamó pues esa suma tras la defunción de su compañero, pero le fue denegada.

Desde la CGL pusimos en marcha una campaña a favor de Juan A. Reina, para que, como pareja de hecho del difunto, pudiese cobrar esa cantidad. La respuesta municipal fue negativa. Gobernaba la ciudad una coalición del PSC y del PSUC que mantenía una fluida relación con la CGL por las campañas de prevención del vih/sida. Me correspondió entrevistarme con las concejales titulares de Educación y de Servicios Sociales. A las dos ya las conocía desde hacía años y existía una relación de simpatía mutua. Sin embargo, sendas reuniones fueron un fracaso. Argumentaron que el convenio laboral reconocía a las parejas de hecho, pero no especificaba a las del mismo sexo y que por tanto no había lugar a reclamación alguna. Decían que dar ese paso sería calificado de prevaricación. En la CGL, a pesar de la excelente relación con el Ayuntamiento, no nos callamos y denunciamos de inmediato esa discriminación. La prensa siguió a nuestro lado.

Creo necesario destacar la independencia de la CGL que, a pesar del apoyo municipal que recibía, no dudó ni un momento en llevar el Ayuntamiento a los tribunales.

La causa de Juan Reina, durante dos años fue de tribunal en tribunal. De forma desinteresada se ocupó la abogada Mª José Varela. Todo fueron negativas. El TC desestimó esta demanda y ahí terminó este largo recorrido que sensibilizó a gran parte de la sociedad.

En la CGL estuvimos reflexionando como presionar y hacer pedagogía en torno a los partidos políticos. El Pride en Barcelona era una exigua manifestación por causa de la división excluyente de determinados grupos “revolucionarios” y el inmenso Orgullo de Madrid estaba muy lejos de nacer. Así que nos inventamos el “Vota Rosa”. La estrategia consistió en formular un programa de varias reivindicaciones, enviarlo a los candidatos de todas las formaciones y convocar luego rueda de prensa con cada cual, para conocer si apoyaba o no esos compromisos. Según la respuesta, que la prensa ya se encargaba de difundir, la CGL hacía una llamada a la comunidad lgtb para votar o no a unos u a otros. Obviamente ahí figuraba la petición de la ley de parejas de hecho y temas como mayores recursos para la lucha contra el vih/sida. La campaña despegó estupendamente con las elecciones europeas de 1989 y en las generales de 1990. Apareció una nueva demanda, la destrucción de las fichas por homosexualidad archivadas desde la época de la ley de Peligrosidad Social. El diputado del PSUC, Ramón Espasa ya lo reclamó en 1987 ante el Congreso de los Diputados.

El rostro del Vota Rosa fue el de Daniel Gabarró y el de Isabel Castro, de la CGL. A tenor del Informe Kinsey, nuestro argumento era que, siendo un 10% de la población y como el voto es secreto, se podía favorecer o perjudicar los resultados de una u otra formación. Indefectiblemente recomendábamos votar CDS, PSC/PSOE y PSUC/IU. Pedíamos no votar al PP. El arranque de esta campaña fue clamoroso. Alejo Vidal Quadras, candidato del PP por Barcelona al Parlamento Europeo, recibió a los representantes de la Campaña Vota Rosa y a la prensa para proclamar a los cuatro vientos que rechazaba todas las propuestas de la CGL. Eso fue recogido a toda plana por los medios de comunicación y nos facilitó el encuentro con el resto de candidaturas, que se apresuraron a distanciarse del PP. Así despegó el Vota Rosa. La campaña, desde Barcelona, se extendió a varios puntos del estado: Madrid, Valencia, Málaga...

Juan Reina en defender su dignidad y la de su fallecido compañero fue admirable, clave para abrir un largo camino. Dio la cara por todas las personas homosexuales en unos tiempos difíciles.

A veces Mª José Varela me pregunta por Juan y yo le respondo, pues está muy bien. De tarde en tarde nos encontramos en algún pub del ambiente gay y charlamos.

Prestó su imagen para infinidad de entrevistas y ruedas de prensa, pero luego ya prefirió seguir su vida personal.

Juan Antonio Reina, muchísimas gracias.

2020/06/30

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | NOSOTRXS SOMOS. CAPÍTULO 2. VERDE. EL CAMINO A LA IGUALDAD

Nosotrxs somos. Capítulo 2. Verde. El camino a la igualdad.
Mundo Joven LGTBI, 2020-06-30

https://mundojovenlgtbi.wordpress.com/2020/06/30/nosotrxs-somos-capitulo-2-verde-el-camino-a-la-igualdad/ 

Seguimos desgranando la serie de Nosotrxs Somos. Volvemos al camino de la igualdad.

En este capítulo se reúnen Jordi Petit, uno de los primeros activistas por los derechos de personas LGBT+ y de las primeras personas en salir del armario en Barcelona, y Jedet, actriz, cantante y activista trans.

Poca gente daba la cara en los temas de visibilizarse y desde los medios de comunicación siempre contactaban con Empar Pineda y Jordi Petit. Recordemos el concepto del contagio del estigma, por lo que, las primeras personas que hablaban de temática LGBT fueron las propias personas LGBT y desde ramas tipo Medicina, especialmente sobre personas trans.

Comienzan a aparecer colectivos tras el 1976, tras el franquismo. La Coordinadora para luchar por derechos de la homosexualidad (COFLHEE) buscaba la abolición de la ley de Peligrosidad Social.

En 1977, se hizo el primer Orgullo en Barcelona y ya había tres asociaciones en Madrid en 1977.

Tras conseguir la eliminación de la ley de peligrosidad social se produjo una decadencia en movimientos activistas en Madrid, aunque en Barcelona hubo cierta continuidad.

Es importante este aspecto, ya que cuando la reclamación principal era resuelta (en este caso, la abolición de la ley de peligrosidad que dejó de aplicarse en 1979), y se reconocieron legalmente las entidades LGBT, se produjo un espejo de igualdad. Este espejo fue efímero, ya que cuando se siguió encerrando a gente por otras leyes como la de escándalo público, el maltrato, la falta de reconocimiento de parejas, el no reconocimiento de la identidad, la invisibilización, el activismo debía (y debe seguir).

La búsqueda de la normalización del colectivo gay causó que algunas personas aprovecharan la situación para crear categorías, la del gay bueno y del gay malo. Este primero sería aquel que encajara en las normas de género y el segundo sería aquel que tiene pluma (el cual era representado como un payaso, solo para divertimento del público heterosexual, y homosexual normativo). Que recordemos, la plumofobia, entendida como rechazo a la pluma (asociada a comportamientos asignados tradicionalmente a mujeres), es machismo.

Estas categorías las hemos visto claras en el asentamiento de los modelos hegemónicos y que, obviamente, no afecta solo a hombres. Los modelos de belleza son aquellos (incluso en personas LGBT+) que se han asentado en los modelos hegemónicos de lo correcto, que son quienes se ajustan más a la norma de género (binario). Y por desgracia, nadie está exento de ello.

Retomando las alteraciones del orden público. Las personas eran enviadas a la Dirección General de Seguridad o DGS. La DGS estaba situada en la puerta del Sol en Madrid, se encerraba en calabozos a personas por “alterar el orden público”. Simbólicamente esto es muy potente, ya que cuando las cárceles tienden a aparecer en sitios de extrarradio, la exposición pública en estos casos era masiva, ya que se sitúa en el centro de Madrid.

Arantxa Serrano, mujer activista lesbiana, fue encerrada en 1986 por besar a una amiga Esther, en la calle. Durante la detención, la pegaron patadas en las piernas para poder meterse en el coche. Después las llevaron a una comisaría y les realizaron un cacheo general con registro vaginal. Esto fue agresión sexual por parte de la policía. Por suerte, dos años después llegó el caso a los tribunales y ganaron. Fue la primera rueda de reconocimiento a policías nacionales en 1989. Este hecho fue clave para los activismos de feministas lesbianas. Al final se muestra que, aunque la invisibilización las “protegiera” (como si ser invisible o negarte fuera algo agradable), en el momento en el que se mostraban estaban expuestas a las mismas agresiones. Porque la lesbofobia sigue sin ser algo anecdótico. AC: hay imágenes de agresión física a dos mujeres.

Al final las reminiscencias de todo el franquismo, se vieron y se ven durante muchos años después.

Después vino la pandemia (y no epidemia) del sida en España. Respecto a las asociaciones, no sabían si debían apoyar o intervenir con el tema del sida. Porque, fundamentalmente, era y es un tema médico. Respecto a esto, hay que contextualizar que tras la salida de la ley de peligrosidad social y la del escándalo público, se entiende que volver al punto de mira con esta crisis pudo dividir a los distintos activismos.

Comenzaron nuevos colectivos para trabajar la crisis, haciendo especial hincapié en la parte asistencialista. En 1986, FAGC se dividió y aparecieron COGAM Madrid y el Colectivo Lambda en Valencia.

Se decidió hacer un centro asociativo, pero no se les dio el permiso de apertura. Y llegó la policía municipal que puso una orden de clausura. La velocidad en este trámite administrativo fue bastante pasmosa, pero siguieron intentándolo.

Mili Hernández, dueña de la famosa librería Berkana, se fue a Madrid para ver COGAM. Berkana fue la primera librería LGBT+ en Madrid, en 1993, inspirada por las librerías LGBT+ en Nueva York (Oscar Wild Bookshop, 1967).

Y fue la primera mujer en colectivo gay, lo que causó que COGAM fuera mixto. Otras activistas lesbianas, como Boti también fue a COGAM. Vinieron con dos corrientes: asistencialismo y políticas. Surgió una primera ruptura por Manolo Trillo, con el tema VIH.

Podríamos distinguir dos tipos de corrientes.
  • Comunitarista: Una única comunidad constituida fuerte. En esta línea Mili y Pedro Zerolo apoyaban estas corrientes.
  • Igualitarista: No creen que haya una comunidad única, ni una identidad única y que deben organizarse para luchar contra la discriminación. En esta línea se encontraban Miguel Ángel Sánchez y fundadores de COGAM.
En el manual de diagnóstico de manuales y trastornos mentales (DSM) se eliminó la homosexualidad de los diagnósticos en los años 70. Y no fue hasta 1987 que se eliminó por parte de la OMS. Finalmente, el 17 de mayo de 1990, se eliminó por completo, y es por ello por lo que se celebra el día internacional contra la homofobia, bifobia y transfobia. Y no digo lesbofobia, porque no está incluida dentro del nombre oficial. Sorpresa. Seguimos considerando que la homofobia afecta igual a hombres y mujeres, y no es así.

En torno a los años 90, COGAM comenzó a pedir subvenciones y algunas corrientes pensaban que era venderse. Contextualicemos en los años 90, en los que la única fuente de ingreso, sin contar subvenciones, eran donaciones de gente. Se planteó para poder abastecer de recursos mínimos.

En 1992, surge la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, o FELGTB como planteamiento de unificar y plantear proyectos estatales en toda España. Uno de los temas claves eran los derechos para las parejas no hetero (como, por ejemplo, tras fallecimientos por complicaciones del sida), donde las parejas quedaban desamparadas legalmente. Se planteó, por tanto, la urgencia de la ley de parejas de hecho en 1994. En 1997 se plantean, junto a Pedro Zerolo y Beatriz Gimeno, se relanza la FELGTB (que no incluía la B, en ese momento [ni la T, de hecho se denominaba FEGL]) y unifican las manifestaciones que se realizan en las distintas comunidades autónomas.

Fundación Triángulo surgió, en 1996, como escisión de COGAM, por motivos ideológicos. Se especializó en otros temas como trabajo sexual, cine o salud sexual. Las escisiones siempre son complicadas, aunque sigamos luchando las distintas asociaciones dentro del mismo movimiento.

Chueca, zona conocida como barrio gay (y no LGBT+) a pesar de una gran evolución, deja actualmente de lado muchas orientaciones e identidades, pero por el propio desarrollo de la zona. Y digo zona, porque técnicamente no es un barrio, al no poseer de entidad administrativa propia y es una zona del barrio de Justicia, dentro del distrito centro de Madrid.

Se consideraba hasta los años 90, originalmente denominado como “marginal”, donde las personas más en los márgenes tenían su espacio (personas trans, travestis, gays, consumo de drogas, etc.). Berkana se introdujo como librería entre los primeros espacios abiertos por las mañanas.

Empezaron a rehabilitar bares y locales, evolucionando el barrio de Chueca hacia lo que conocemos ahora. Es importante entender aquí la gentrificación del barrio. No es un tema que comenten en el programa, pero son barrios donde personas con nivel socioeconómico alto han podido instalarse, y todas las personas que tuvieran menor nivel socioeconómico, eran desplazadas. Y si metemos otras interseccionalidades, se configura un espacio en el que los grupos más privilegiados tendrán acceso, generalmente hombres cis (mono o plurisexuales) blancos con nivel socioeconómico medio-alto.

Al final, la diferencia económica un aspecto relevante a medir en las interseccionalidades. Se hacen concesiones, porque se mejora la imagen del barrio. Siempre surgen cuando la gente saca beneficios de estas situaciones, como cuando a Mamoudou Gassama se lo concedió la nacionalidad francesa tras salvar a un menor que estaba colgado en la terraza de un cuarto piso. Al resto se le ponen muchas pegas en los trámites para acceder a dichos recursos.

Sin embargo, no deberíamos tener que esperar a personas a que hagan heroicidades para considerarlas personas y apoyar su lucha y necesidades.

Jedet muestra, en línea de lo que menciona Mili, la evolución de las necesidades y la forma en la que nuestros espacios se van configurando. Sin embargo, sigue recalcando la todavía anclada misoginia rechazo de la feminidad, fuera y dentro del mundo LGBT+.

El surgimiento de las RRSS y de canales de youtube específicos han generado un vuelco a las personas referentes. Les referentes se hacen más accesibles para la gente joven. Es interesante realizar una comparación de activismos entre generaciones, no por indicar si es mejor o peor, sino por comentar las diferencias de las demandas. Muchos activismos se han movido a las RRSS, donde el alcance es mucho mayor. Las luchas cambian y evolucionan. No debemos asumir que todo está logrado, porque seguimos sin ver la parte más sutil y estructural.

Hay todavía riesgos, y también se modificaron las formas de relacionarse, de configurar grupos y, por supuesto, de ligar. Las aplicaciones han seguido perpetuando lo que ya seguimos viendo en nuestra vida. Por desgracia, el racismo, la plumofobia (existe una pasivofobia también, querides, y también con bases machistas) y la transfobia son el día a día de las aplicaciones tipo Grindr y Wapo.

Es curioso como los activismos van evolucionando (y los barrios). Sin duda, existe mucha incertidumbre ante el futuro, sobre cómo se evolucionará, tanto por crisis inesperadas, como el Covid-19, como crisis no tan inesperadas como el auge de la extrema derecha. Los derechos de todo colectivo oprimido siempre están en cuestionamiento, porque no es irreversible.

2020/05/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO SER GAY O LESBIANA ERA UNA ENFERMEDAD

El Periódico / Orgullo en Piccadilly Circus, 1996 //

Cuando ser gay era una enfermedad.

El 17 de mayo de 1990 la OMS eliminó la homosexualidad del listado de dolencias psiquiátricas.
Juan Fernández | El Periódico, 2020-05-16
https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20200516/oms-elimina-1990-homosexualidad-listado-enfermedades-psiquiatricas-7962649

En los años 80, los debates televisivos sobre la homosexualidad solían contar con la presencia de un activista gay que ponía voz y rostro a una realidad por entonces poco visible, un sociólogo que aportaba contexto histórico, un sacerdote que señalaba los límites morales de la iglesia, y un psiquiatra. La participación del experto en salud mental tenía una justificación que en esos años nadie cuestionaba: oficialmente, la homosexualidad se consideraba una enfermedad y abordarla como tal quedaba fuera de toda duda o reproche.

Eugeni Rodríguez recuerda bien aquellos acalorados debates catódicos en los que la realidad LGTBI –acrónimo que en esos años nadie habría sabido identificar– empezaba a salir del armario. «Solían girar sobre dos cuestiones: el pecado y la enfermedad. Así que mi misión consistía en demostrar que no era un pervertido ni un loco. ¡Como para reclamar derechos estábamos nosotros por entonces!», clama el hoy presidente del Observatori contra l’Homofòbia, quien en esos años ya ejercía de aguerrido activista gay en todo tipo de foros y escenarios, incluidos los platós de televisión, y tiene claro cómo era el minuto y resultado de la causa homosexual en aquel momento. «Veníamos de décadas de legislación franquista que nos había identificado como un peligro social, acababa de caernos encima el estigma del sida y el movimiento gay era aún muy precario», rememora.

Fue en este contexto en el que se produjo un hito trascendental en la historia del movimiento LGTBI que en España, sin embargo, pasó sin pena ni gloria: el 17 de mayo de 1990, la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, donde había figurado desde la creación de este organismo internacional.

Ningún diario nacional se hizo eco de la noticia, ni hubo celebraciones entre los colectivos gays del momento. «El sida nos tenía muy tocados y no teníamos aún la fuerza ni la visibilidad que alcanzaríamos más adelante. Los efectos de aquel anuncio los empezamos a notar después», reconoce Rodríguez.

La doble discriminación de las lesbianas
El primero y principal fue de carácter simbólico. «Yo nací en 1945. Haciendo cuentas, he pasado más años siendo considerada una persona enferma, aunque sin serlo, que sana», reflexiona Boti G. Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI. Se convirtió en activista lesbiana a mediados de los años 90, cuando su opción sexual ya no se consideraba una dolencia, pero su memoria está llena de pasajes en los que sentirse diferente implicaba ser señalada como una trastornada. «Las mujeres homosexuales padecíamos un doble rechazo social y crecimos sin referentes. Lo asombroso es que solo llevemos 30 años sin arrastrar ese castigo», destaca.

En la tardía eliminación de la homosexualidad de la lista mundial de enfermedades influyeron factores de geopolítica mundial. «La caída del bloque soviético y la desaparición de varias dictaduras latinoamericanas de perfil homófobo hicieron que cambiara la correlación de fuerzas en la OMS y permitieron que saliera adelante aquella votación», explica Jordi Petit, antiguo secretario general de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA, en sus siglas en inglés), el organismo que con más ahínco había reclamado la desaparición de ese estigma después de que la Asociación Americana de Psiquiatría excluyera a la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973.

Hormonas y ‘electroshocks’
Atrás quedaban décadas en las que la percepción patológica de las relaciones entre personas del mismo sexo había añadido dolor extra a un colectivo históricamente perseguido. Si la homosexualidad era una enfermedad, significaba que se podía curar.

Desde que el psiquiatra alemán Richard von Krafft Ebing la definiera como «perversión sexual» en su libro 'Psychopathia Sexualis' de 1896, fueron muchas las técnicas que se usaron en todo el mundo para, presuntamente, sanar a gays y lesbianas y librarles de su dolencia, como el psicoanálisis, las terapias hormonales o el empleo de 'electroshock' y de la cirugía cerebral. «Lo nuestro primero fue pecado, luego delito y más tarde enfermedad.Esta última condena fue la que más tardamos en quitarnos de encima», señala Petit, quien recuerda que la homosexualidad sigue siendo hoy ilegal en 69 países, en doce de los cuales está condenado con la pena de muerte.

Día internacional contra la homofobia
Desde el 2004, el día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que se celebra este domingo, rememora una decisión administrativa que, al menos en España, sirvió para allanar el camino hacia la normalización que alcanzaría el colectivo LGTBI años más tarde.

«Al poco de la declaración de la OMS, me invitaron a una tertulia en la tele y volví a encontrarme a un psiquiatra en la mesa, pero esta vez decidí levantarme y marcharme. Fue la última vez que me pasó. Desde entonces he debatido muchas veces en público sobre derechos de los homosexuales, pero nunca más sobre si lo nuestro es una enfermedad», advierte Eugeni Rodríguez.

2020/04/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 1981, EL AÑO DE LA PRIMERA HUELGA DE LOCALES GAIS EN BARCELONA

1981, el año de 1ª huelga de locales gays de la historia.
Jordi Petit | Arco Iris, El Obrero, 2020-04-28

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/47811-1981-el-anyo-de-1-huelga-de-locales-gays-de-la-historia.html 

Para un movimiento que estalló en 1977, solamente cuatro años después las cosas comenzaron a mejorar. En 1981 ocurrieron varios avances importantes y una huelga única en la historia.

Los seis primeros meses de 1981 ya denotaban la fuga de militantes que abandonaron los efímeros frentes de liberación para llenar la pistas de las discos gays. Varios de estos grupos se fueron disolviendo, pero no fue el caso del FAGC en Catalunya.

El intento de golpe de estado de Tejero el 23 de febrero fue desarticulado. Este guardia civil justificaba aquella toma del Congreso de los Diputados, -entre otras cosas-, por el auge de “la pornografía y de los invertidos” (en declaraciones al diario ABC). El Mundial de fútbol iba a realizarse en 1982 en el Estado español, y todo apunta a que el gobierno de la UCD inició una ofensiva en 1981 para frenar a la comunidad LGTB e intimidar a los locales de encuentro, que no cesaban de multiplicarse. Quizás para dar una imagen “limpia y moral” de nuestro país, ante la previsible llegada masiva de aficionados al fútbol. Era la puesta de largo de España ante el mundo.

Durante ese primer semestre se dieron numerosas redadas policiales en los locales de ambiente gay de Barcelona. Viví personalmente una de éstas intervenciones ya en octubre de 1980 en el disco-bar “La Luna” de Av. Diagonal.

De pronto se abrieron todas las luces y cesó la música. Varios policías nos hicieron salir a todo el personal, seríamos unas 80 o 90 personas. Estábamos muy asombrados. Iban pidiendo el DNI a cada cliente, quienes no lo llevaban fueron puestos de cara a la pared con las manos apoyadas en la fachada. Los demás nos pudimos marchar. Un par de furgonetas se llevaron a los no identificados a comisaría. De inmediato en calidad de coordinador general del FAGC, avisé al turno de guardia del Colegio de Abogados, quienes de inmediato iniciaron gestiones.

Me presenté en nombre del FAGC en la comisaría más cercana, tal como deduje que estarían los detenidos. Una vez allí los vi a todos en una sala. Pedí explicaciones al comisario en jefe, quien dijo que se trataba de una actuación para detener a “posibles delincuentes”, pero que no los habían “retenido” por ser homosexuales. Le informé de que el Colegio de Abogados ya estaba avisado. Me aseguró que pronto sería solucionado y que podía irme tranquilo. Fueron saliendo de madrugada tras verificar la identidad de cada cual. Tras esa tensa conversación, -pues exigí su puesta en libertad-, el trato de los detenidos fue mucho más formal y sin desprecios, según me informaron varios de ellos al encontrarnos días después de nuevo en La Luna. Como sea que fuera, estas redadas de “búsqueda de delincuentes” se fueron repitiendo en otros pubs y discotecas.

El Parlamento de Catalunya contra las redadas
La prensa reflejó cada vez con mayor relieve estas acciones policiales. Intervino ante el gobernador civil, la presidenta de la Comisión de DDHH del Parlament de Catalunya, Mª Dolors Calvet (del PSUC). Incluso con ella visitamos algunos locales de ambiente como La Luna. La manifestación del 28 de junio de aquel año fue bastante más concurrida que en 1980; había mucho malestar por las actuaciones policiales y el lema era contra las redadas policiales. El Noticiero Universal (29/06/1981) informaba que la manifestación partió de Pl. Urquinaona hasta Portal del Angel de Barcelona y que se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas homosexuales de los campos de exterminio nazi.

El Consejo de Europa contra la discriminación por homosexualidad
El 1 de octubre de 1981 el Consejo de Europa realizó la primera declaración internacional contra la discriminación de las personas homosexuales, incluido el ámbito laboral y la prohibición de las terapias aversivas. El primer gran triunfo de ILGA [entonces IGA, hasta 1986], pues habíamos coordinado desde muchos países europeos el apoyo a esa moción. Por parte del Estado español intervino en el pleno del Consejo de Europa, el diputado del PSUC, Gregorio López Raimundo quien votó a favor, así como la representación socialista.

La actuación del gobernador civil cambió de táctica. La emprendieron con el cierre de pubs y discos gays, tras exhaustivas inspecciones de las condiciones técnicas de los locales. Eso generó de nuevo alarma y malestar. El detonante de esta segunda ofensiva partió de una denuncia del Gremio de Discotecas y Salas de Fiestas, contra los locales gay por “competencia desleal”.

El inicio de estos cierres, multas y revisiones venía ya de finales de 1980. Reproduzco parte del texto del Gobierno Civil de Barcelona -secretaría general- de 19 de diciembre de 1980, con el núm. 2038/80 dirigido al domicilio particular del sr. Gunter S. “Visto el expediente que se tramita en este Gobierno Civil en relación con la denuncia formulada por la Jefatura Superior de Policía, dando cuenta de que el Bar Keops sito en C/. Bruch 62 de Barcelona, del que Vd. es titular, tiene 3 dependencias comunicadas entre sí y separadas solamente por cortinas encontrándose el día de la inspección totalmente a oscuras, funcionando dicho Bar como Discoteca sin autorización”. Daba un plazo de 15 días para de conformidad con una ley de 17 de julio de 1958 realizase las oportunas alegaciones, etc, etc.

La huelga del ambiente del 9 de diciembre de 1981
Otra vez intervino la Comisión de DDHH del Parlament de Catalunya, que se entrevistó con el Gobernador Civil de Barcelona. Este adujo que nada tenía contra los homosexuales y que se limitaba a la revisión técnica de estos locales. Prometió estudiar caso por caso, pues el número fue creciendo hasta acumular 8 cierres. También en Madrid y otras ciudades sucedía lo mismo. Desde el FAGC nos movimos y pusimos en contacto a los gerentes del ambiente gay con la asociación ACAPIC (Asociación de Comerciantes Autónomos y Pequeños Industriales de Catalunya) para asesorarse. Quedó claro que ningún local de la ciudad, fuera del tipo que fuese, no resistiría una revisión tan exhaustiva. La motivación era pues discriminatoria.

Finalmente, y contando con el apoyo del Parlament de Catalunya y de la prensa, se convocó a los medios desde la sede de la Asociación de la prensa, para anunciar públicamente un cierre o huelga acordada de todos los locales de ambiente gay de Barcelona, la noche del 8 al 9 de diciembre de 1981. En aquel momento estaban cerrados el Sant Louis y el 5y7 de la Riera de Sant Miquel, La Luna (terminaba de cumplir seis meses de cierre) y El Ciervo de Av. Diagonal, Keops en calle Diputación, Bronx en calle San Marcos, entre otros... (El Periódico de Cataluña, jueves 8 de diciembre de 1981). En la mencionada y concurrida rueda de prensa convocada por el FAGC, se distribuyó una declaración de apoyo a los locales de ambiente gay, que redactamos el compañero Guillem Quatre y yo mismo ( El Periódico de Cataluña, jueves 10 de diciembre de 1981). La nota del FAGC, decía, entre otras cosas: “Lejos de favorecer ningún negocio, el FAGC llama a defender nuestro derecho de reunión, que también pasa por los locales que están siendo cerrados”.

Esa huelga fue un éxito tanto por el eco mediático previo como posterior y la participación de 30 locales. El Periódico de Cataluña de 10 de diciembre de 1981, en una información firmada por Julián Peiró, destacaba que las normas que se exigían es estos locales se apoyaban en “una orden ministerial de 1946 y en el reglamento de espectáculos públicos de 1935 (el que exige a las discotecas tener escupideras a cada paso). ../.. Curiosamente la calificación de pub no existía cuando esos bares fueron abiertos, adjudicándoseles la de bar especial B, que sigue figurando en el pago de impuestos y bajo la que, sólo hace una semana pagaron la nueva licencia fiscal”. Julián Peiró, seguía indicando, “los bares cerrados tienen permiso de la Jefatura Superior de Policía, para tener música y pagan trimestralmente los derechos a la Sociedad de Autores. Es por ello que se preguntan todos: ¿qué se esconde detrás de tales cierres” (Datos contrastados en el Infogai núm. 24 de diciembre'81-enero'82).

Con cierto retraso la Comisión de DDHH del Parlament de Catalunya, a 31 de diciembre de 1981, respondía oficialmente a las cartas de queja enviadas por el FAGC y daba razón de la entrevista realizada por dicha comisión con el Gobernador Civil, diciendo que éste “ha afirmado que las sanciones se deben a motivos recogidos en el Código Penal vigente”. Firmaba la nota Joan Colomines, Secretario de la Comisión de Derechos Humanos. Ciertamente el viejo Código Penal que provenía del franquismo, podía aplicarse contra éstos locales por aquello de la “moral y las buenas costumbres”. No fue hasta la reforma de 1988, en que el delito de escándalo publico fue reemplazado en su redacción, de manera que ya no se podía usar más contra la comunidad lgtb.

Finalmente, tras el apoyo unánime de los medios de comunicación y del Parlament de Catalunya, los cierres fueron levantados paulatinamente durante 1982. Ganamos una batalla más.

2019/06/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CHUECA, LOS ORÍGENES DEL BARRIO ARCOÍRIS DE MADRID

Chueca, los orígenes del barrio arcoíris de Madrid.
La serie documental “Nosotrxs Somos” repasa los orígenes de Chueca como barrio rosa. Todo un referente para el colectivo LGTBI a nivel internacional que algunos miran con nostalgia.
Somos Chueca | El Diario, 2019-06-05
https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/chueca-los-origenes-del-barrio-arcoiris-de-madrid_1_6416971.html 

Cuando queda menos de un mes para la celebración del Orgullo LGTBI, ‘La 2’ continúa con la emisión de Nosotrxs Somos, una serie documental producida por RTVE Digital para ‘Playz’ que recorre la historia del colectivo LGTBI en España desde los años 70 a través de los colores de la bandera del arcoíris, su símbolo más universal.

La pasada noche le tocaba el turno a la segunda entrega, la de color verde, dedicada al cambio social que se produce entre los años 80 y 90 con la legalización del colectivo LGTBI y el nacimiento de asociaciones y activistas que buscan la plena igualdad.

Un capítulo en el que también se habla de los orígenes de Chueca como espacio LGTB, de la irrupción de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en el barrio, de la apertura de negocios de día y la construcción de un espacio seguro para el colectivo que, para algunos, es ya un recuerdo nostálgico del pasado en vías de extinción como barrio rosa.

Además de fragmentos de programas del archivo de RTVE, el documental cuenta con la participación del histórico activista LGTBI Jordi Petit y el artista multidisciplinar King Jedet, que intercambian impresiones sobre la historia del activismo LGTBI y el camino hacia la conquista de derechos para el colectivo, la ‘plumofobia’ y los cuerpos disidentes no normativos, el machismo, el feminismo y la discriminación dentro del propio colectivo LGTBI.

Visibilidad, clave para el movimiento LGTBI español

“Hoy la normalidad es diversidad”, afirma rotundamente Jordi Petit, uno de los primeros activistas (junto a Empar Pineda) en hacerse visible como homosexual en la televisión mientras luchaba por los derechos LGTBI en la retaguardia. Personas como ellos fueron fundamentales para la normalización en la sociedad de esas diversidades afectivas y de género.

Con la Ley de Peligrosidad Social aún en vigor, esos primeros activistas LGTB, agrupados en frentes revolucionarios, tenían un objetivo común: la abolición de este texto legal que criminalizaba a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Un nexo común que les lleva a establecer alianzas y formar la COFHLEE, una coordinadora que articulará un lenguaje común entre todos esos grupos regionales y que convocará los primeros orgullos, como el de Barcelona, donde en 1977 tiene lugar la primera manifestación del Orgullo de toda España.

Una vez que la homosexualidad sale de la Ley de Peligrosidad Social, el movimiento LGTB se traslada de las calles a las discotecas y los bares, por lo que surgen desde los organismos más reaccionarios intentos de frenar la noche gay.

En ciudades como Barcelona, donde el gobernador civil cerraba locales con pretextos técnicos y hacía redadas para identificar a quienes estaban dentro, llegó incluso a producirse una huelga en 1981 donde cerraron los pubs y discotecas gays que aún quedaban abiertos.

Mientras en Barcelona continúa activa la lucha reivindicativa LGTBI, en Madrid se produce un frenazo en seco en los años 80. No fue hasta el nacimiento del Colectivo de Gais de Madrid (COGAM) cuando la lucha LGTBI regresa a la ciudad.

La irrupción del VIH-Sida provocó una separación de muchos colectivos, que tenían dos visiones diferentes del activismo LGTBI. Por una parte aquellos que consideraban que era necesario cumplir un papel asistencial y, por otra, quienes defendían una vía reivindicativa.

Una de las escisiones más traumáticas fue la de Manolo Trillo, uno de los fundadores de COGAM y cara visible del Sida en unos momentos en los que reconocer que tenías esa enfermedad era poco habitual por la serofobia que aún reinaba en la sociedad.

Las ‘besadas’ como arma reivindicativa
Arantxa Serrano, activista lesbiana, vivió en 1986 sus propias carnes una brutal detención policial por besar a su pareja en la boca en la Puerta del Sol. Trasladadas a la comisaría de la calle Luna, fueron incluso sometidas a un registro vaginal. Dos años después, su caso llegó a los tribunales y la justicia les dio la razón.

Las lesbianas de toda España se movilizaron respondiendo con una besada en plena calle. Todo un símbolo de visibilidad que aún hoy se emplea para protestar contra la discriminación y la LGTBIfobia.

De la oscuridad al arcoíris

“Chueca era en principio un barrio marginal: había trabajadoras sexuales, trabajadores sexuales, drogadictos, homosexuales, lesbianas, trans... un sitio donde nos podíamos juntar las que éramos en ese momento las peligrosas sociales”, explica el activista Víctor Mora.

Un espacio urbano que va más allá del concepto administrativo de barrio, que para el sociólogo Kerman Calvo cumple un importante papel porque “ayuda a que la gente tenga un camino para la emancipación y la identificación sexual”.

“Chueca fue el embrión de lo que es un barrio gay, porque nosotros abrimos allí el primer negocio de día”, explica Mili Hernández de la Librería Berkana, todo “un pulmón de oxígeno” para el colectivo LGTBI, que llegó hasta Chueca de todas partes de España. “Me gustaría que siguiera siendo ese barrio cultural con ese motor de lucha”, confiesa con nostalgia Mili.

Para Kerman Calvo “el fenómeno Chueca es muy curioso hasta a nivel internacional. No hay tantos lugares en donde haya una demarcación urbana tan extensa, tan variada y de tan fácil acceso para la población LGTB. Barrios que nos protegen, que nos sacan el dinero también, donde podemos enamorarnos y pasarlo bien”.

Menos complaciente es la visión de Ignacio Elpidio Domínguez, que considera que antes Chueca “era un lugar más agradable. Cada vez es un sitio más de copas, más frío, pero sigue siendo un referente importante”, matiza, “es un pariente que ya no te cae bien, pero está ahí”.

Para King Jedet Chueca es un espacio discriminatorio y pensado para hombres gays. “Pubs de lesbianas hay muchos menos, los carteles por Chueca siempre suelen ser de hombres. Se ve que está todo hecho para el placer del hombre”, afirma. “La única vez que me han pegado por ser como soy ha sido en un bar en Chueca”, confiesa Jedet.

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MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...