Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

2022/07/09

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA DURA HISTORIA DE AARON LEE, UN VIOLINISTA ENCERRADO POR SU FAMILIA POR SER GAY

Pronto / Aaron Lee //

La dura historia de un violinista encerrado por su familia por ser gay.

Se llama Aaron Lee, nació en Madrid y sus padres son músicos coreanos que no aceptaron su homosexualidad.
Pronto, 2022-07-09
https://www.pronto.es/noticias-del-corazon/noticias-emotivas/dura-historia-violinista-encerrado-familia-gay-42515.html 

En la semana del Orgullo, que reivindica los derechos de las personas LGTBI, la historia de Aaron Lee nos ayuda a comprender lo que supone ser homosexual en determinados países y, todavía, en algunas familias.

Aaron Lee, nacido en Madrid en 1988, es hijo de un director de orquesta, que es pastor de una iglesia evangélica, y de una pianista surcoreanos.

A los 4 años, empezó a tocar el piano y, a los 9, el violín. Todo en su familia era perfecto. Hasta que, a los 16 años, se dio cuenta de que le gustaba un chico, descubriendo así su homosexualidad.

Una noche, su padre le comentó que en la factura telefónica había un número repetido muchas veces. "¿Se trata de una chica? Sea lo que sea, tu madre y yo estaremos a tu lado", le dijo.

El joven Aaron interpretó esa frase como una invitación a declarar su condición sexual. Y lo hizo. Aquel fue el inicio de su infierno, con amenazas, golpes e insultos por parte de su padre, que no aceptaba un hijo gay.

Después de someterse a "terapias de conversión" y sufrir malos tratos físicos y psicológicos, su padre le dijo que iba a llevarle a estudiar con la mejor violinista de Seúl. Fue un engaño. Lo que hizo fue encerrarlo en una isla, en la celda de una iglesia, incomunicado, hasta que cambiara.

Aaron sólo pensaba en escapar, pero cada vez que lo intentaba recibía más palizas. Al cabo de un tiempo, cambió de estrategia y, un día, les anunció a sus padres que ya no era gay.

De tocar en la calle a la Orquesta Nacional
Después regresó con su familia a Madrid y, al poco tiempo, se desencadenó el episodio final porque su padre descubrió discos y material que le delataron de nuevo. Entonces, y sin contemplaciones, le echaron de casa. Tenía 18 años.

Con sus ahorros de 700 euros, se quedó solo en Madrid. Para sobrevivir hacía bolos musicales, trabajó de camarero, doblando ropa en una tienda y tenía 30 euros mensuales para comida. Hasta que, un día, Aaron se atrevió a tocar en la calle y recaudó 120.

Cuando cumplió 20 años, consiguió ser el músico más joven en entrar en la Orquesta Nacional de España, donde estuvo seis años. Lo dejó porque sintió que su pasión se volvía rutina.

Hoy, toca como solista, se define como emprendedor social, tiene inversiones inmobiliarias, ha escrito su autobiografía, "Yo soy el que soy" (Letrame), ha creado la Fundación Arte que Alimenta, para proteger a los adolescentes LGTBI, a mujeres maltratadas y niños en situación de riesgo, e investiga la música española de los siglos XIX y XX.

Todo lo ha conseguido contra viento y marea y habiendo sido capaz de perdonar a sus padres. "Nunca he sido rencoroso. No comparto las cosas que hacen ni su forma de comprender la vida. Lo que sí hago es preguntarme qué habrá detrás para que respondan de esta manera tan dura", comenta con una serenidad sorprendente.
 
Y TAMBIÉN...
>
Secuestrado y torturado por su familia: historia de Aaron Lee, un prodigio del violín español.

Aaron Lee fue el integrante más joven de la Orquesta Nacional, adonde logró llegar después de vivir un infierno personal que se desató al declarar su homosexualidad. Una dura historia con música clásica y una pincelada almodovariana.
Ulises Fuente | La Razón, 2020-10-21
https://www.larazon.es/cultura/20201021/gkpvfmrawrehxbvvnuqofzjnju.html
>
Homofobia y tortura: Aaron Lee saca a escena su infierno personal.

El músico, castigado por su padre por ser homosexual, actúa con su violín en la obra ‘Yo soy el que soy’, que relata su biografía y echa el cierre a la sala Pavón Kamikaze.
El País, 2021-01-11
https://elpais.com/cultura/2021-01-11/homofobia-y-tortura-aaron-lee-saca-a-escena-su-infierno-personal.html

2022/03/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | 'YO NO ESA', EL HIMNO FEMINISTA DE MARI TRINI

El País / Mari Trini en 1967 //

‘Yo no soy esa’, el himno feminista de Mari Trini en el que miles de mujeres encontraron consuelo.

La compositora murciana fue la primera mujer en salir al escenario de TVE con pantalones, un atrevimiento que le valió muchas críticas y suspicacias que los periodistas de la época no se callaron.
Amanda Rojo | SModa, El País, 2022-03-06
https://smoda.elpais.com/feminismo/yo-no-soy-esa-el-himno-feminista-de-mari-trini-en-el-que-miles-de-mujeres-encontraron-consuelo/ 

La vida de María Trinidad Pérez de Miravete-Mille y Pascual de Riquelme, más conocida como Mari Trini (Murcia, 1947-2009) no fue fácil, pero la artista supo convertir la necesidad en virtud. El primer contratiempo al que se enfrentó tuvo lugar cuando aún no había cumplido 10 años y supuso el comienzo de su carrera. Porque a aquella muchacha, que procedía de una familia aristocrática, la acechó una nefritis crónica que la mantuvo postrada en cama durante años. “No recuerdo si fueron cinco o seis. Solo sé que entré en aquella habitación como una niña y salí con sostén”, confesó en un programa de televisión en pleno siglo XXI.

Y fue durante aquel periodo de su infancia que pasó tan sola, años de comidas sin sal y frascos de colonia con los que sus padres le lavaban le pelo, cuando Mari Trini empezaría a componer sus primeras canciones. Pero los días eran largos y las distracciones pocas. Por suerte, también encontró consuelo leyendo y escribiendo poesía, demostrando ya entonces una sensibilidad que después estaría presente en las letras de sus canciones.

Yo no soy esa, que tú te imaginas

Para Miguel Ángel Bargueño, periodista y autor de 'Las chicas son rockeras' (Libros Cúpula, 2019), la compositora “supo como nadie diseccionar los sentimientos femeninos, hablando tanto por las que sufrían como por las que no se dejaban avasallar”. Lo hizo en uno de sus temas más conocidos 'Yo no soy esa' (1971), versionado recientemente por La bien querida, un himno que todavía resulta moderno y que sigue apelando a mujeres de todas las edades (y preferencias afectivo-sexuales).

“La canción tiene una historia bastante curiosa”, nos cuenta Bargueño. “El éxito de su álbum ‘Amores’ (1970) la llevó a actuar sin descanso por España, Europa y Latinoamérica, y a la hora de grabar ‘Escúchame’ (1971) ocurrió algo bastante habitual entre los músicos: que no tenía canciones suficientes. Así que, para solventarlo, recurrió a versiones de Brel, Becaud o Edith Piaf, pero seguían sin ser suficientes. Entonces, su productor, Rafael Trabucchelli, desempolvó los dos EP que Mari Trini había grabado para EMI Francia en 1965 y consideró una buena idea volver a grabar 'Ce n’est pas moi', incluida en el segundo de esos EP».

Ese ‘Ce n’est pas moi’ se convertiría en ‘Yo no soy esa’, una adaptación a la española que se grabaría con arreglos de Miguel Ramos en los míticos estudios de Hispavox de la calle Torrelaguna. “Cuando se publicó en 1971, hasta cierto punto ya era una canción antigua. Es de suponer que la compuso durante su estancia en París y claramente estaba muy influida por los grandes de la ‘Chanson’ y el pop de Françoise Hardy”, apunta Bargueño.

Antes, Mari Trini había pasado por Londres, donde encontró trabajo tocando la guitarra en un programa de televisión de la BBC 2. Pero fue París la primera ciudad que la acogería fuera de España y la que más la influyó musicalmente: allí conoció a maestros como Jacques Brel, Gilbert Bécaud o Léo Ferré, influencias que la llevaron a escribir ese himno que aún sigue resonando en nuestras cabezas.

“Este periplo formativo y su propio carácter rebelde forjaron un estilo único e ingobernable que alcanzó su cota más alta en ‘Yo no soy esa’”: una canción feminista que describe a una mujer libre, que se escabulle del dominio masculino, que es autónoma y que exige ser amada por cómo es. Un tema que pasó el filtro de la censura solo porque se consideró demasiado ambiguo”, recuerda Bargueño. El creador y artista Paco Clavel, que tuvo la oportunidad de conocerla, lo considera también un referente. “En esa época ya había surgido la canción protesta, pero esto era más sutil, más personal, más intimista”.

Pero la rebeldía de Mari Trini no solo estaba presente en sus letras: ese estilo ingobernable también se reflejaba en su carácter. La música nunca aceptó las propuestas poco razonables de ejecutivos, casas de discos y representantes. “El sello RCA quiso lanzarla como cantante pop de rostro angelical, con canciones de otros compositores como Aute, Juan Carlos Calderón o Patxi Andión, pero ella ya tenía un repertorio propio”, nos cuenta Bargueño. “El director de la casa de discos dijo que una mujer no era capaz de componer canciones, así que no prestó atención a mis temas”, recordaría también Mari Trini en una entrevista.

Por suerte, aquello no prosperó y en Hispavox pudo desarrollar su talento. “Yo siempre he dejado un margen de imaginación para que la persona que escuche la canción ponga su final. En aquel momento, muy pocas mujeres opinaban de política. Eso sí, tenían que vestirse muy bien y salir muy bien. Aun así, mis canciones no adquirieron la dimensión que adquirieron las de Serrat, las de Patxi...”, lamentaría la música años después.

Porque entonces, las mujeres podían escribir “cartas a sus amigos”, pero no poemas ni canciones. Con todo, ella consiguió hacerlo: su primer álbum, ‘Amores’ (con la canción ‘Ayúdala’ que dio lugar a gran cantidad de especulaciones porque muchos consideraban que podría hacer referencia a un trío), era un trabajo muy intimista y con letras en donde el amor se situaba siempre en el centro. Un sentimiento que Mari Trini colocó en lo más alto de su pirámide vital hasta el final de sus días: “La calidad de vida se centra en el amor”, sentenciaba.

Pantalones, 'smoking' y pajaritas de terciopelo
Mari Trini también fue la primera mujer en aparecer en Televisión Española con pantalones; concretamente, con unos vaqueros. Una decisión que no fue casual: la artista se oponía a la exaltación de la sexualidad a la que todas las cantantes se veían abocadas. “Su música, con ese aire intelectual, tampoco invitaba al escote y la minifalda”, reconoce Bargueño. Durante sus comienzos, tenía un punto más afrancesado, que cambió con el tiempo. “Ella llevaba pantalones cuando entonces lo que se estilaban eran las minifaldas, el ‘minishort’, las maxifaldas...”, recuerda Clavel.

El cantante y pinchadiscos cita a una de sus coetáneas, la poeta Gloria Fuertes, que era amiga de Mari Trini y a la que incluso le dedicó un poema. La madrileña apareció en TVE con pantalón, camisa y corbata. Y aunque Mari Trini tardó algunos años en virar su estilismo hacia uno más arriesgado y fuerte, sus comienzos también fueron interesantes. Lo desarrolla Juan Sánchez, documentalista y colaborador de Clavel en diversos programas musicales. “Me gustaba mucho su imagen porque era diferente. La recuerdo con maxivestidos de flores. Llevaba un estilo como ‘hippy’ sofisticado, pasado por París. Pero la Mari Trini de los ochenta cambió bastante: tenía el pelo más corto y una imagen más ambigua, con chaquetas con hombreras, a veces con 'smoking'...”. Y las pajaritas de terciopelo negras estaban también presentes.

Décadas después, Mari Trini sentenciaría que estaba decidida a triunfar en la canción vestida de negro de la cabeza a los pies. “Me vestí de negro reivindicado a los existencialistas, y para demostrar que sin falda se podía triunfar y trabajar”. Rocío Saiz, cantante y música, reconoce que Mari Trini siempre ha sido una importante referencia para ella; no solo musical, también estética. “Desde el principio de mi carrera, he tenido muy claro que en los conciertos iba a ir con traje. Y lo tengo claro gracias a ella, a Patti Smith, y a otras mujeres que han reventado el género en la moda, que se han adueñado de eso que llaman masculino. Porque no tenemos por qué ir codificadas y sexualizadas solo por ser mujeres”.

Esa imagen, que no buscaba agradar a nadie, se unió a un gesto característico de la cantautora, resultado de la mala praxis de un médico. “A los 17 años, tuve una sinusitis y al cirujano se le fue la tijera y me dejó con la boca mirando hacia Soria”, contó Mari Trini. Sin embargo, y, a pesar de tener una imagen fuerte y las ideas claras, todos los que la conocían coinciden en que era una persona muy sensible, tímida y con principios muy férreos. “Escuchar a Mari Trini cantando esas letras, con su tono de voz un poco tembloroso, tan cálido y con ese toque dramático, me caló muy hondo. En los setenta no dejaba de ser una mujer frágil, que sentía mucho el amor y el desamor, de una gran sensibilidad. Luego en los ochenta asumió una actitud más dura, pero igual de vulnerable”, recuerda Juan Sánchez.

Una vida en el armario

Mari Trini nunca fue completamente libre; fue discreta con respecto a sus sentimientos porque no tenía otra opción. Durante cuarenta años, mantuvo una relación con la que oficialmente ejercía como su secretaria personal, Claudette Loetitia Lanza, a la que conoció en Madrid, y que estuvo con ella hasta el día de su muerte, en 2009. “Mari Trini andaba un poco a caballo entre Madrid y Barcelona. Allí frecuentaba lugares de ambiente de mujeres, porque en la capital catalana había un rollo lésbico muy interesante, [y había] muchos clubes de lectura. A las lesbianas antes las llamaban las libreras”, nos cuenta Rocío Saiz. De hecho, Mari Trini se dejaba caer por el Daniel’s, el primer local de Barcelona para lesbianas, donde además sonaba su música.

Era en la época en la que vivía en Sant Pol de Mar. Lo recuerdan en la minibiografía que forma parte de 'Desconocidas y fascinantes'. “Mari Trini nunca hizo declaraciones sobre sí misma, ni sobre su orientación sexual, pero de la manera en la que mostraba su personalidad no era muy difícil intuir que sería gay o bisexual. También por sus canciones y por su actitud, que era totalmente diferente a todo lo que estaba en el candelero en ese momento”, reconoce Clavel. Por su parte, Saiz considera que Mari Trini se protegía para no perderlo todo. “No eres más valiente por salir del armario”, apunta. “Pero no por eso Mari Trini era menos honesta. Ahora la etiqueta de lesbiana sirve para vender discos, pero antes te la tenías que quitar. Para nosotras Mari Trini es un estandarte”, sentencia.

Sobre esto, Isabel Franc, prolífica novelista (con su primera obra, ‘Entre todas las mujeres’, quedó finalista en el XIV Premio La sonrisa vertical) y profesora en el máster en Género y Comunicación en la Universidad Autònoma de Barcelona, reconoce que Mari Trini era una especie de mito para la comunidad lésbica. Y apunta hacia una nueva interpretación de ‘Yo no soy esa’: “Para nosotras, era un himno; ese ‘yo no soy esa’ era una manera de decir que ella no era como el resto de mujeres heterosexuales”.

Porque Mari Trini no renunciaba a sus canciones para expresar cómo se sentía. “Jugaba con una absoluta ambigüedad. Recordemos que en la época aún existía la ley de peligrosidad social, una medida que no fue derogada completamente hasta 1995, y que declaraba “en estado peligroso” a los vagos, los proxenetas y “los que realicen actos de homosexualidad”, entre otros. Dicho de otra manera, declararse lesbiana no era una decisión que una mujer pudiese tomar.

Lo que sí que existían eran las especulaciones. En los medios de comunicación del momento, el tema de su sexualidad se deslizaba con mayor o menor acierto. El periodista José María Íñigo le dijo en una ocasión mientras la presentaba: “Tú tienes un gran secreto que nunca has querido contar, que nunca quieres contar y que seguramente no vas a contarme, naturalmente”. Por suerte, su interlocutora estaba más que acostumbrada a estas preguntas y sabía cómo salir victoriosa. “Sí, sí, yo te lo voy a contar. Yo tengo un secreto que es ser optimista”.

Otros eran menos discretos y andaban más perdidos, como Jorge López Pedrol. “Dime la verdad, ¿en algún momento de tu vida pensaste en que te gustaría ser hombre?”. No contento, insistió segundos después. ¿Por qué cuando veo las revistas del corazón, no veo ningún romance, ningún flirt, con un señor?”. Jesús Hermida tampoco se quedaba corto: “Das la impresión de ser una mujer solitaria”. Pero ella nunca se venía abajo ni dejaba su sonrisa de lado, a pesar de que la acusaban, cómo no, de no sonreír.

En resumen, Mari Trini se enfrentó durante años a preguntas directas que la acusaban de tener algo que ocultar y que la cuestionaban por no haberse casado y por no haber tenido una relación oficial con un hombre. Y aun así, seguía concediendo entrevistas, sin perder los nervios, y continuaba disfrutando de escribir sobre el amor. “Había que insinuar y hacerlo con metáforas”, explicaba ella misma.

Mari Trini protagonizaría en 1984 la portada de la revista Interviú. Tras años de comentarios que aseguraban que tenía una pierna ortopédica, una pierna de palo, quiso demostrar que “era una mujer sin ningún defecto físico”. Rocío Saiz cree que nunca se usan palabras positivas a la hora de calificar a una lesbiana. “Somos antipáticas, feas... entonces y ahora; y dicen que tenemos mal carácter porque no nos da la gana de meternos en los pantalones del patriarcado”.

Lamentablemente, Mari Trini tuvo que enfrentarse al final de su carrera pese a no querer dejarla atrás: durante sus últimos años, la industria no contó con ella. Pero para la artista murciana, componer canciones formaba parte de su día a día, y era trabajando como se sentía más cómoda. “En este país, si no has triunfado antes de los 30, te dejan atrás”, insiste Saiz, que es consciente de que en esta industria, como en todas las demás, la vejez no se contempla.

Un año antes de su muerte, en 2008, la Región de Murcia le otorgó el premio Lucha por la igualdad. Y el pasado diciembre, en el programa Melódico de Movistar+, cantantes como María Rodés o la periodista musical Virginia Díaz recordaron su canción ‘Yo no soy esa’ y su valor como figura feminista, adelantada a su tiempo y con mucho coraje. Sus letras, las de Mari Trini, seguirán con nosotras para siempre.

2022/02/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | BAMBINO, LA BESTIA QUE CANTÓ Y AMÓ DE FORMA SALVAJE

RTVE / Bambino en una actuación de TVE //

Bambino, la bestia que cantó y amó de forma salvaje.

R. Muñoz | RTVE, 2022-02-20

https://www.rtve.es/television/20220220/bambino-icono-gay-homosexual-amores-salvajes/2291148.shtml

Durante la dictadura franquista se castigaba los actos homosexuales con pena de cárcel. Había una en Badajoz y otra en Huelva. Luego había otras, las personales, las familiares, las sociales. Pero también hubo pequeños universos en los que la tolerancia se imponía al desprecio, y el mundo del espectáculo fue uno de ellos. Muchos homosexuales se sintieron comprendidos en la farándula, la bohemia y el 'artisteo' en unos años marcados por la represión y el miedo. Bambino, que era gitano, gozó de cierta libertad porque era un espíritu libre. Siempre hizo lo que quiso, y con quien quiso. Hablamos de un hombre que triunfó en la España de los 60 y 70, un artista único, moderno, dueño de su cuerpo y su vida, de sus sentimientos. ¿Pero se puede afirmar que Bambino era homosexual?

Fueron muchos los que intentaron saberlo en vida del artista, y muchos los que hoy se lo preguntan todavía. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores salvajes", dijo en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de 'Mundo Babel' en Radio 3. Lo cierto es que hoy es un icono gay, por su personalidad y por sus canciones. ”Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", dice Paco Ortiz, director de 'Algo salvaje. La historia de Bambino', que emite 'Imprescindibles', trabajo que ha ganado un premio Carmen (los Goya andaluces) a Mejor Largometraje documental, dirigido por Paco Ortiz.

Bambino, amante 'prohibido'

En el documental se pone en valor que Miguel Vargas Jiménez, Bambino, caminó fuera de lo establecido, que se saltó los convencionalismos, éticos y estéticos, para hacerse su propio camino. Fidel Moreno, periodista y escritor, ahonda en la sexualidad del cantante y remarca su libertad. "Bambino era un representante de todo lo excluido, su manera de ser flamenco no era ortodoxa, su sexualidad no era ortodoxa, y como hacía bandera de todo lo excluido se vio durante mucho tiempo condenado a los márgenes, a oscuras, a la noche", dice. 'Soy lo prohibido', disco que grabó en 1985, es el título de una de sus canciones más célebres, y muchos hacen una lectura en clave autobiográfica.

"Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar
Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás
Soy, yo soy lo prohibido".


El arte de la ambigüedad
Dicen los expertos que Bambino no cantaba por derecho, es decir, que sobre el escenario se mostraba desmedido, excesivo, intenso, dramático, libre... Dio rienda suelta a su sensualidad y a su sexualidad mientras interpretaba temas de amores imposibles, envuelto en un perfume de tormento y drama, dando mucho morbo. El temas 'La pared' habla de esos amores imposibles, y con la canción 'Mi amigo' llega al delirio, a la fusión entre cantar y revelarse.

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?
¿Dónde estabas, amor de madrugada
Cuando busqué tu palidez cobarde
En la nieve sin Sol de la almohada?

Tienes la línea de los labios fría
Fría por algún beso de pecado
Beso que yo no sé quién te daría
Pero que estoy segura te lo han dado.

Este famoso soneto de Rafael de Léon lo estrenó Rocío Dúrcal en 1967, pero ha pasado a la historia como parte del repertorio de Rocío Jurado y sobre todo de Bambino, el único artista que dota a la letra de ambigüedad.

¿Qué terciopelo negro te amorena
El perfil de tus ojos de buen trigo?
¿Qué azul de vena o mapa te condena
Al látigo de miel de mi castigo?

Y por qué me causaste esta pena
Si sabes, ay amor, ¡Tú bien lo sabes!
Que eres mi amigo
Mi amigo
¡Mi amigo!


Un adelantado a su época

"Bambino buscaba que no estuviera claro el destinatario, hacia quién se estaba dirigiendo", dice Enrique Bumbury, uno de sus herederos. "La letra es de una mujer que le recrimina a su 'amigo' que se vaya con otra. Cuando esto lo canta Bambino toma un giro, un sejo, claramente homosexual", dice en el documental Fidel Moreno. El periodista y escritor añade que "todo lo que ha sido la lucha por los derechos LGTB también ha sido una lucha semántica. Ahora se habla de mi pareja, ahora se habla de mi marido, pero entonces se hablaba de mi amigo. En ese sentido, esta canción puede considerarse una canción pionera del reconocimiento de los derechos de los homosexuales".

Resulta curioso que cuando llegó a Madrid trabajó con Manolo Caracol en Los Canasteros, el mítico tablao situado en la calle Barbieri número 10, en pleno barrio de Chueca. Una placa recuerda al genio del flamenco junto a una puerta cerrada. Dentro, resuena las voces de Bambino, las de los años 60 y las de los 2000, cuando el local pasó a llamarse Polana y era cita obligada para los noctámbulos del ambiente. Muchos se fueron a dormir tarareando 'Compasión'.

Y TAMBIÉN...
>
Bambino, el mito del flamenco más salvaje: ¿por qué el público le dio la espalda?
Raquel Elices | RTVE, 2022-02-21

https://www.rtve.es/television/20220221/bambino-quien-fue-cantaor-flamenco-rumba-animal-salvaje/2291882.shtml

2021/11/19

DOCUMENTALES | Ortiz, Paco | Algo salvaje. La historia de Bambino

Ortiz, Paco (Director) (2021) [11-19]. Algo salvaje. La historia de Bambino. Sarao Films ; Canal Sur ; Crea SGR ; Instituto de Crédito Oficial (ICO) ; Junta de Andalucía ; RTVE.


Algo salvaje. La historia de Bambino. 2021. 82 min. Dirección y guion: Paco Ortiz. Documental, intervenciones de: Bambino, Enrique Bunbury, Los del Río, Pitingo, José Mercé, Antonio Carmona, Justo Molinero, Nazario, Máximo Valverde, Alberto García-Alix, Diego Carrasco, Luis Troquel, Paco Cepero. Sarao Films, Canal Sur, Crea SGR, Instituto de Crédito Oficial (ICO), Junta de Andalucía, RTVE.

Aproximación al artista de culto Miguel Vargas, el chico de Utrera que fue a Madrid para “tirar abajo la puerta del flamenco con un estilo propio” y se erigió en rey de la rumba flamenca: Bambino. Melancolía, elegancia y tormento amoroso en la biografía de la estrella más salvaje y rompedora de la edad de oro de los tablaos.

Decía el Dr. Tyrell a Roy en la célebre Blade Runner que “la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad del tiempo”. Como Bambino, una vida demasiado corta y a la vez demasiado intensa para el referente de un país que empezaba a despertar tras madrugadas de fiestas infinitas y salvajes. Al igual que Morente o Camarón, Bambino fue en su momento la última frontera del flamenco, al que rescató y acercó al gran público. Artista de artistas, ídolo en bares de carretera, una suerte de Lorca por bulerías, su estilo inimitable, su irresistible magnetismo escénico o su desgarradora personalidad forman ya parte del mito, del rey sin reino, de un gigante de la música del siglo XX.

Cuando uno llega a ser conocido como el “artista de artistas” es por algo. Pero si cuando se apagan los focos y se cierra el telón, aparece una vida apasionante recorriendo las noches prohibidas de finales de la dictadura, ahí existe una gran historia que necesita ser contada. Como el poema de Kavafis sobre Ítaca, la vida de nuestro protagonista es un camino lleno de aventuras y experiencias, el que llevó a Miguel Vargas a convertirse en Bambino y visitar lugares desconocidos, donde las mañanas de verano se transforman en noches infinitas, en fiestas de humo y alcohol, donde las sirenas se convierten en amores pasajeros, quizás salvajes, y todo sin perder nunca Utrera de la mente, el alfa y omega, la Ítaca de este particular Ulises. Bambino nunca quiso ser un segundón y eso le llevó a crear algo nuevo, con la audacia y el ímpetu de un joven impulsivo pero con la sabiduría de quien camina por terreno bien conocido. Despreciado por los flamencos pero admirado por compañeros, su público eran los aristócratas vividores, los señoritos y algunos gerifaltes del régimen que compartían espacio con prostitutas y otras aves nocturnas de dudosa reputación. En el ocaso de una vida excesiva comentó que un día en su vida equivalía a la de una semana en la de un oficinista. Él era como un planeta que orbita a mayor velocidad y del que solo vemos su cara oculta, la que transita en la penumbra, donde viven los desheredados de la tierra, aquellos que la sociedad de una época cruel no aceptaba. A Bambino le daba igual. Vivió como quiso, sin importarle lo mucho ni lo poco, tratando de ser feliz y hacer feliz con su arte a tantos como se acercaban a escucharle en locales de pequeñas dimensiones, donde la distancia es íntima y el calor humano se siente. Así era Bambino, todo carácter, todo corazón, un ser humano excepcional que dejó un legado de canciones de amor y desamor para aquellos que estén dispuestos a escuchar con el corazón. [Paco Ortiz]

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GITANO, GAY Y CANALLA: BAMBINO, EL RUMBERO DESGARRADO QUE HECHIZÓ AL LUMPEN Y A LA ARISTOCRACIA

Público / Bambino //

Gitano, gay y canalla: Bambino, el rumbero desgarrado que hechizó al lumpen y a la aristocracia.

El verso suelto del flamenco sevillano es rescatado por Paco Ortiz en el documental 'Algo salvaje. La historia de Bambino'.
Henrique Mariño | Público, 2021-11-19
https://www.publico.es/culturas/flamenco-gitano-gay-canalla-bambino-rumbero-desgarrado-hechizo-lumpen-aristocracia.html 

Bardo de los amores imposibles, Bambino no fue rey ni príncipe de la rumba, que para eso ya estaban Peret y Enrique Castellón, aunque cantó para una corte sinvergüenza de aristócratas y pudientes que se rindieron ante su alma sensible y torturada. Voló alto, pues, en las exclusivas ‘boîtes’ de Madrid y Barcelona, pero también planeó sobre el populacho, seducido por un igual salvaje e indómito que relinchaba entre las cintas de gasolinera.

Miguel Vargas Jiménez (Utrera, 1940 - 1999) tuvo que dejar su tierra por heterodoxo. Su rumba dramática y fatalista no encajaba en los cánones de una de las cunas del flamenco, demasiado angosta para sacudir a placer su chaqueta y bailar como no lo había hecho ningún hombre. Por eso, gitano y gay, a los 21 años se va a Madrid, donde recorre los tablaos El Duende, Los Canasteros y Torres Bermejas, aunque sus actuaciones a altas horas se prolongarían en los casoplones de la ‘beautiful people’.

"Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", explica Paco Ortiz, director de ‘Algo salvaje. La historia de Bambino’, un documental que recupera su figura y barniza de bronce al artista crepuscular de los ochenta, cuando es víctima del desprecio a un género tachado de franquista por la modernidad y su histrionismo ya no epata como en las décadas precedentes.

Artista de culto, cautivó al lumpen y al señorío, pero no llegó a ser un cantante de masas. Uno de los motivos fue que sus canciones, escritas entre otros por Salvador Távora o Manuel Alejandro, no habían sido concebidas para ser tarareadas por el público. Es más, algunas letras cobraban una nueva vida en la garganta de Bambino gracias a su temperamento feroz, por lo que tampoco era fácilmente imitable por otros intérpretes. Quizás su heredera podría ser María Jiménez, quien se autoproclamó la Bambino con tetas.

"Por una parte, conquista a los ricos y a los poderosos; y por otra, a las clases más bajas. Sin embargo, se deja a la clase media, uno de sus fracasos. Y no llega porque se niega a aparecer en la televisión y en los medios, lo que provoca que se pierda al gran público", razona el director del documental, donde Fidel Moreno, director de la revista ‘Cáñamo’, abunda en las razones que le impidieron trascender más allá de sus fieles.

"Las canciones, para que sean populares, tienen que construir un terreno común con el oyente. Que no sea solo cantada por el intérprete, sino también por el oyente. Y en ese sentido a Bambino no había quien lo siguiera. La personalidad interpretativa de Bambino es tan fuerte que siempre está por encima de su obra. Y eso hace que no puedan viajar como canciones huérfanas, que puedan ser apropiadas por cualquiera. Es el embajador que brilla más que su país", argumenta el periodista.

Porque él no solo cantaba, sino que más bien interpretaba o actuaba. Era un artista teatral. Indomesticable y superlativo, no extraña que Raphael se apropiase de sus formas, incluidos los capotazos con su chaqueta. Sin embargo, el sevillano rehuyó de las cámaras y prefirió ser la fiera de un circo de pueblo que rugía en la capital. "No tuvo más remedio que irse de Utrera, pero bendito problema que nos causó a nosotros, porque gracias a ello pudo desarrollar su arte", comenta Ortiz.

La biografía de Bambino, cuyo nombre remite a una canción de Renato Carosone, se escribe de noche. Canalla y excesivo, la farándula bebe su música, mientras él esnifa la luna. Su arte cuaja entre la bohemia: la rumba, festiva en Peret, en él es drama. Alejado de lo jondo, lleva el bolero, el cuplé, el tango o la ranchera al terreno de la bulería. Y no usurpa las letras ajenas, con música de Alfonso Santisteban, sino que las hace suyas. Así, en carne propia, le canta al desamor, aunque los destinatarios son ellos y ellas.

En ‘Mi amigo’, por ejemplo, una mujer le echa en cara a su amante que se vaya con otra, si bien en su voz ese eufemístico amigo bien podría ser el amante de Bambino. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores más salvajes", le confesó en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de ‘Mundo Babel’ en Radio 3, quien acaba de ser defenestrado. El comunicador es una de las voces que lo perfilan en el documental: "Él era el cordero de Dios que salva los pecados de la noche".

Bambino es ‘gioia di vivere’ y, al mismo tiempo, dolor, sentimiento y tragedia. Desprendido y manirroto, abundan las anécdotas que lo modelan como una persona altruista. "Vivía muy bien, porque su caché era alto, pero se lo gastó todo en invitar y en hacer feliz a la gente, quizás para compensar el drama de su repertorio", ironiza Paco Ortiz. También fue generoso con los artistas, a los que no dudó en promocionar. Así, introdujo a un jovencísimo Camarón en los tablaos y se lo llevó de gira.

También fue el artífice de la unión entre Camarón y Paco de Lucía, con quien había actuado en Torres Bermejas cuando era anunciado en la prensa como ‘Bambino, el ye-ye gitano’. El guitarrista se quedó prendado del cantaor y este, del rumbero. Años después, cuando el fotógrafo Alberto García Alix viajó a Cádiz para fotografiar a Camarón, le preguntó qué opinaba del intérprete de ‘La pared’: "Un artista de artistas". El gran revolucionario del flamenco abrazaba al maldito, mientras los puristas renegaban de él.

Paco Ortiz desecha el adjetivo, pues entiende que una vida disoluta no es sinónimo de malditismo. Tampoco el "doble tabú" que implicaba ser gitano y gay. Ni siquiera la falta de reconocimiento: Bambino no llegó más alto porque no quiso, ya que no se plegó al tutelaje de las cámaras y los ‘flashes’; más allá de los platós, tampoco busco los grandes escenarios, limitándose a sus tablaos y salas, pese a que la entrada no era asequible. "Maldito es su final, cuando llegan los ochenta, porque fue una época que lo destruyó", razona el director.

"Para un futbolista, triunfar significa fichar por el Madrid o el Barça. ¿Pero qué pasa si quieres jugar toda la vida en el Valladolid?", se pregunta Ortiz. "Tener éxito se usa con demasiada ligereza, aunque Bambino lo entendió perfectamente en su día, porque hizo su carrera y fue feliz". Sin embargo, tras los laureles en los sesenta y los setenta, comienza su declive, hasta que cae en el ostracismo en los noventa, pese al intento de resurgir en ‘Los Lunes Flamencos’ que organizaba la sala Revólver.

El cantaor Enrique Morente había logrado arrastrar al roquerío hasta allí, pero el utrerano hace aguas en taquilla y solo acude un puñado de incondicionales. "El público de Bambino era la reserva canalla de occidente. Eran los que no se habían enterado de que ese mundo había desaparecido y le seguían en cualquier caso", explica en el documental Silvestre, quien describe su ocaso. "El mundo de Bambino era un mundo en decadencia en los ochenta. Se cerraron las salas de fiesta, se cerraron las ‘boîtes’… Aunque quizás no lo reflexionaba de esa manera, eso es lo que le estaba pasando".

Paradójicamente, siete años antes de aquel concierto, en 1985 había facturado ‘Soy lo prohibido’, su disco mejor producido, gracias a la buena mano de Gonzalo García-Pelayo. Le acompañaban su interpretación, las canciones y la temática, como refleja el corte que da título al álbum, Bambino en estado puro: fiebre, placer, pecado, aventura... "Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar. / Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás. / Yo soy lo prohibido".

Sin embargo, aquel chaval que podría haber sido peluquero o futbolista decide regresar a Utrera. "Va dejando de ser Bambino, la estrella fulgurante, para volver a ser Miguel Vargas, un ciudadano anónimo. ¿Te imaginas a Elvis regresando a Memphis para tomarse cocacolas en un bar? En cambio, él se adaptó perfectamente a la vida en el pueblo", asegura Paco Ortiz, quien resume su generosidad y su campechanía en una frase: "Le importaba poco lo mucho, pero también le importaba poco lo poco".

Atrás queda, en palabras del director de ‘Algo salvaje’, la vida desatada de un moderno, un rompedor y un adelantado a su tiempo. "Interpretaba el dramatismo como si lo viviese, porque recordaba sus propias experiencias. Creó un estilo y su repertorio nos ayuda todavía hoy a sobrellevar la soledad y el abandono", añade Ortiz, quien señala que no le dolió despedirse para siempre cuando le detectaron un cáncer de garganta e intuyó que se acercaba su fin.

"Ya había vivido varias vidas de manera intensa, porque una noche suya era el año de un oficinista". No tenía hijos y la muerte de su madre y de su hermano le afectaron profundamente. "Parecía que el destino lo atacaba donde más le dolía, como al personaje de una tragedia griega, aunque ya no tenía nada que lo aferrase a este mundo". Su médico le dijo que podría vivir más años si se operaba, pero a cambio perdería la voz, que no quiso vender ni a dios ni al diablo.

2020/08/29

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LIBERACE SOMETIÓ A CIRUGÍA ESTÉTICA A SU AMANTE PARA QUE SE LE PARECIESE

El País / Liberace //

Liberace: el hombre que sometió a cirugía estética a su amante para que se pareciesen y le acabó engañando con otros.

El extravagante pianista y Scott Thorson empezaron su relación cuando el joven sumaba solo 16 años. Nada con medida, todo con exceso, incluidos el amor y las infidelidades.
Eduardo Bravo | SModa, El País, 2020-08-29
https://smoda.elpais.com/celebrities/liberace-el-hombre-que-quiso-adoptar-a-su-amante-como-hijo-le-sometio-a-cirugia-estetica-para-que-se-pareciesen-y-le-engano-con-chaperos/ 

Las Vegas es de los pocos lugares en el mundo donde pueden coincidir un rey, Elvis, y un emperador, Liberace. Aunque nacido en Wisconsin en 1919, el pianista parecía salido de una antigua corte europea en la que aún se estilaban los chapines, las capas de armiño, las levitas con bordados, las camisas con chorreras y los candelabros, como el que presidía todas sus actuaciones sobre su piano de cola Baldwin.

Niño prodigio de la música, Liberace se había hecho popular como pianista heterodoxo, capaz de interpretar repertorio clásico, canciones populares e incluso mezclar ambos géneros, como demostraba en su número de The Three Little Fishes, en el que ejecutaba una conocida canción infantil al modo de Liszt, Mozart o Strauss. A pesar de que la crítica especializada nunca valoró su personal forma de tocar, Liberace siempre se tomó esos ataques con humor. Después de llenar el Madison Square Garden en 1954, la prensa publicó unas críticas devastadoras que, como recordaría el músico en el documental ‘El mundo de Liberace’ de Tony Palmer, «me hicieron llorar durante todo el camino... al banco». Independientemente de lo que dijeran los expertos en música clásica, tan solo por la actuación del Madison Square Garden el artista se había embolsado 138.000 dólares (alrededor de 115.000 euros).

Un año después de la actuación en el mítico recinto neoyorquino, Liberace comenzó a actuar con frecuencia en Las Vegas donde, con el paso del tiempo, acabaría siendo la estrella residente de varios hoteles. El caché del músico en la ciudad de los casinos rondaba los 55.000 dólares semanales (algo más de 46.000 euros), una cantidad desorbitada para la época, que gastaba generosamente en joyas, abrigos de visón, automóviles, mansiones, piscinas en forma de piano, muebles bar en forma de piano, pianos, pianos en miniatura y otras chucherías para él, para sus caniches y para sus amantes.

«Tenía que tener mucho cuidado. Una vez dije ‘Oh, me encanta ese Rolls Royce’ y el día de mi 21 cumpleaños apareció con una enorme caja con un lazo. Dentro de esa caja había otra y luego otra. Y así hasta la última, que era una pequeña cajita con las llaves del automóvil. Entonces salí a la puerta y ahí había otra enorme caja con un lazo dentro de la cual estaba el Rolls Royce que me regaló», recordaba al periodista de la CNN Larry King Scott Thorson, el más conocido y duradero de todos los amantes de Liberace.

Vidas paralelas
«Nací en La Crosse, Wisconsin, a un par de cientos de millas del lugar de nacimiento de Lee [Liberace] en Milwaukee, una coincidencia que él mencionaba a menudo. Como él, yo era el producto de un hogar roto y, como él, yo también era gay», recordaba Thorson en su libro de memorias Behind the candelabra. My life with Liberace donde, entre otras cosas, narraba su dura y complicada infancia en un hogar desestructurado.

Su padre era un hombre especialmente violento y su madre, una enferma maniaco depresiva. Una complicada situación que provocó que Scott y sus hermanos vivieran casi toda su infancia en orfanatos y familias de acogida con pocos recursos. Con 10 años Scott comenzó a hacer algunos trabajos esporádicos y, aprovechando que era más alto de lo que correspondía a su edad, a los 13 mintió sobre su fecha de nacimiento para conseguir un empleo de media jornada que compaginaba con sus estudios en el instituto.

Cuando tenía 16 años y medio, un amigo de Thorson que conocía a Ray Arnett, el productor de los espectáculos de Liberace, le invitó a ir a Las Vegas a ver una actuación del pianista. Al finalizar el show Scott y su amigo pudieron entrar al camerino y conocer a la estrella que, nada más ver al joven, quedó impresionado. No solo por su belleza y juventud, sino por sus sinceras atenciones hacia uno de los caniches del músico que sufría de una ligera infección en un ojo. Thorson, que en esos momentos trabajaba como ayudante de veterinario, le explicó al artista cómo debía curar al animal, pero, pretextando que no sabría hacerlo correctamente, Liberace aprovechó para invitarlo a su mansión.

De la casa de acogida a Xanadu
«Liberace me sacó de una situación con un padre maltratador, una madre mentalmente enferma. Hice todo lo posible por agradar a ese hombre. Siempre hubo una relación de amor-odio, pero en esa época me sentía honrado de estar junto a él. Además, no quería volver a mi antigua vida de familias de acogida, que era lo más parecido a estar en el infierno», explicaba Scott Thorson que, tras graduarse en el instituto, comenzó a vivir con Liberace desempeñando labores de asistente personal, bailarín en sus espectáculos, cuidador de sus caniches, chófer personal y amante.

«Creo que yo no era gay», afirmó Thorson en el programa de Larry King contradiciendo así sus propias memorias. «Me limitaba a agradarle. Una vez me comentó: ‘Scott, tienes el trabajo más importante de mi empresa, que no es otro que el de hacerme feliz y complacerme'». A pesar de vivir su sexualidad libremente en su ámbito más íntimo, Liberace siempre fue reacio a reconocer su homosexualidad en público por miedo a que pudiera perjudicar su carrera. De hecho, cuando en 1959 actuó en Inglaterra y el ‘Daily Mirror’ sugirió que era gay, el artista demandó a la publicación, declaró ante el tribunal no ser homosexual y, ante la falta de pruebas que echasen abajo su testimonio, ganó el proceso obteniendo una jugosa indemnización.

Aunque el caso fue un aviso para navegantes destinado a acallar a los medios de comunicación, que prefirieron no volver a tocar el tema, los rumores sobre la homosexualidad del artista nunca desaparecieron del todo. Por esa razón y consciente de que su convivencia con un joven como Scott resultaba extraña, Liberace decidió buscar una fórmula que justificase la relación de cara a la opinión pública. La solución que encontró fue la de adoptar al muchacho, idea que no dejaba de ser un tanto perturbadora y que se tornó aún más delirante cuando el artista consideró que su futuro hijo, aunque fuera adoptivo, debía parecerse a él.

«Su peluquero, Guy Richards, le presentó a un hombre llamado Jack Startz que era cirujano plástico. Quedamos con él en la mansión de Las Vegas en Shirley Street. Cuando vio al cirujano le dijo ‘acompáñame’ y Lee le llevó al dormitorio. Allí había un cuadro de Liberace en el que tendría unos 30 años y le explicó: ‘Quiero que hagas que Scott tenga el mismo aspecto que yo cuando era joven para que así parezca mi hijo'», relataba el propio Scott a Larry King.

Los diferentes tratamientos y cirugías estéticas a las que se sometió Thorson, entre las que se encontraba un retoque maxilofacial con una prótesis de silicona para que su mentón se pareciera al de Liberace, fueron el comienzo del fin de la pareja. Según Scott, entre los métodos empleados por el cirujano para mejorar su aspecto estaba «La dieta de Hollywood», que no era más que la prescripción de cocaína farmacéutica, quaaludes, demerol y otras drogas a las que el joven no tardó en engancharse.

Las adiciones de Thorson comenzaron a pasar factura a la vida en común. Primero amargaron el carácter del joven y, más tarde, afectaron a su vida sexual con Liberace, que buscó satisfacer su deseo frecuentando chaperos y amantes esporádicos. «En esa época había un grupo llamado The Young Americans que comenzó a actuar en el Hilton de Las Vegas, donde también estábamos nosotros, [...] y él comenzó a tontear con uno de los chicos jóvenes del grupo», recordaba Thorson, que no solo vio cómo su puesto como amante era ocupado por otras personas, sino que fue despedido de su trabajo como chófer y asistente personal.

La venganza más cruel

Cuando Thorson fue expulsado de la mansión de Liberace, apenas le quedaban joyas y propiedades. Las había dilapidado para conseguir droga, malvendiéndolas o directamente entregándolas a los camellos a cambio de mucha menos cocaína de lo que en realidad valían. Ante semejante escenario y con objeto de solucionar su maltrecha situación económica, decidió atacar a Liberace allí donde más daño podría hacerle: aireando su relación sentimental.

En 1982, sus abogados presentaron la primera demanda en la historia de EEUU en la que un hombre pedía una pensión de alimentos a otro hombre después de que su relación sentimental hubiera finalizado. La cantidad reclamada por Thorson ascendía a trece millones de dólares (casi once millones de euros) aunque, en 1986 y después de cuatro años de pleito, se conformó con un acuerdo extrajudicial por el cual percibió 75.000 dólares (alrededor de 62.000 euros), tres automóviles y otros tantos perros.

Para entonces, la salud de Liberace estaba muy deteriorada. Al desgaste emocional derivado del proceso judicial, se sumó el diagnóstico de que tenía sida, enfermedad que había contraído durante sus aventuras con ‘taxiboys’ y amantes eventuales en las que nunca tomaba medidas profilácticas. En consecuencia, el 4 de febrero de 1987, Liberace falleció en Palm Springs por, según el certificado de defunción de su médico de confianza, una neumonía. Sin embargo, la presión de los medios de comunicación, que no le habían perdonado desde que ganase el proceso al ‘Daily Mirror’, provocó que las autoridades ordenaran realizar una autopsia en la que se confirmó que la causa de la muerte fueron complicaciones derivadas del sida.

Antes de morir, Liberace se reconcilió con Scott Thorson quien, a partir de entonces, ha llevado una vida bastante turbulenta. En los años noventa entró en el programa de protección de testigos para declarar contra el narcotraficante Eddie Nash en un caso de triple asesinato y, en 2013, ingresó en prisión por hacer pagos con una tarjeta de crédito perteneciente a otra persona. Aunque se le concedió la libertad condicional, fue descubierto consumiendo drogas y enviado de nuevo a prisión, de donde se prevé que salga en 2022. Antes de entrar en la cárcel, Thorson pasó de nuevo por el quirófano para quitarse la prótesis de la barbilla que le hacía parecerse a Liberace.

Y TAMBIÉN...
>
100 años de Liberace: 15 imágenes para recordar el exceso visual del artista que se avanzó a todos.

El pianista estadounidense nació el 16 de mayo de 1919 y en el 87 falleció víctima del sida. Visones, lamé, tacones, bordados, volantes y dorados definieron su imagen y Soderbergh rodó una película sobre su excéntrica vida.
Ana Fernández Abad | SModa, El Mundos, 2019-05-14

https://smoda.elpais.com/placeres/100-anos-de-liberace-15-imagenes-para-recordar-el-exceso-visual-del-artista-que-se-avanzo-a-todos/100279973/image/100279992

2020/06/27

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | QUERIDO WALDO

Querido Waldo.
Miguel Fernández | El País, 2020-06-27
https://elpais.com/elpais/2020/06/23/eps/1592907698_242281.html 

¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? Esa pregunta cuya respuesta solo tú conoces. Te echaré de menos, Waldo. Ha sido un placer. 
 
Desde hace tres años escucho la misma pregunta. La repiten gente de tu círculo más íntimo, tu viuda, tus amigos, quienes te conocieron. Todos los que te describen como un hombre singular, algo ciclotímico, reservado en ocasiones, pero también hospitalario, leal, bastante hipocondriaco, disfrutón. Dicen que te gustaba ir por la vida con el mismo brío que conducías: 120, 150, 180 kilómetros...,  hasta casi volar. He escrito casi porque al amante de la velocidad que eras le aterrorizaban, sin embargo, los aviones. Solo te sentías seguro a bordo cuando el piloto era tu amigo Walter, el que pidió a Aero­líneas que le permitiera llevar tus restos a Argentina. Allí, una vez más, no te recibieron como esperabas. A los milicos no le habían gustado las noticias que llegaban de España, así que te negaron honores e incluso ordenaron que el coche fúnebre entrara al cementerio por una puerta lateral. Lo de la prensa española fue una faena, pero entiéndelo, Waldo, estábamos estrenando la libertad, había que estirar los límites. El ‘Himno a la alegría’, los más de seis millones de discos vendidos en todo el mundo, las apariciones en televisión, aquel sonido de violines parecía ya muy lejano. Cosas de la dictadura, decían. A fin de cuentas, todo aquello, ‘La canción del tamborilero’, ‘Las flechas del amor’, ‘Corazón contento’ y hasta ‘Soy rebelde’, formaba parte de los 40 años. Las crónicas apostaron por contar que salías de noche, que habías adelgazado, que se te veía triste y buscabas la compañía de jóvenes amanerados. Las madrugadas de Bocaccio, del Drugstore, en Velázquez o Fuencarral, de la discoteca O’Clock, del bar Rey Fernando formaban parte de la búsqueda de una felicidad que en pocas ocasiones habías podido disfrutar porque, como amargamente te quejaste, desde niño interpretabas la partitura de tu vida sin posibilidad de introducir la más mínima improvisación. Eras el hijo perfecto de una gran cantante, un genio precoz, el descubridor de talentos, un trabajador infatigable, el gamberro capaz de quitar la peluca a Beethoven y Mozart, el marido que junto a una esposa joven y guapa mostraba una casa de ensueño en las revistas. Con nada de eso conseguiste deslumbrar al muchacho que acababa de volver de la mili, el que te llevaste a París y presentaste a gente importante. Aunque solo habías cumplido 42, para el chico ya eras muy mayor, él tenía otros planes. Madrid, aquel Madrid atormentado del invierno de 1977, el de la matanza de Atocha, la amenaza etarra, los ultras, el destape, las huelgas, se convirtió en un laberinto donde buscarlo desesperadamente, donde llamarlo, donde esperarlo. Cuando supo lo ocurrido, a él también le sorprendió tu decisión, también conservó durante mucho tiempo el interrogante, esa duda que todavía cruza por la memoria y el corazón de quienes te conocieron y, con lágrimas en los ojos, durante estos tres años han apretado mi mano en una cafetería madrileña, en un geriátrico bonaerense, en la placidez de la jubilación antes de preguntar: ¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? Esa pregunta cuya respuesta solo tú conoces. Te echaré de menos, Waldo. Ha sido un placer.

Miguel Fernández es autor de ‘Desafiando al olvido. Waldo de los Ríos. La biografía’ (Roca Editorial).

2020/06/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA INCREÍBLE HISTORIA DEL MATRIMONIO FALLIDO ENTRE ELTON JOHN Y RENATE BLAUEL

La increíble historia del matrimonio fallido entre Elton John y Renate Blauel.
Solo hace tres años, el cantante pidió perdón a su exesposa por "no haber aceptado quién era él". Ahora, ella ha iniciado un procedimiento legal cuyos detalles se desconocen, un movimiento inusual en una mujer que siempre quiso mantenerse en la sombra.
José Manuel Ruiz Blas | Vanity Fair, 2020-06-26
https://www.revistavanityfair.es/sociedad/celebrities/articulos/la-increible-historia-del-matrimonio-fallido-entre-elton-john-y-renate-blauel/29092 

En el muy romántico día de San Valentín de 1984, Elton John y Renate Blauel contrajeron matrimonio en Darling Point, un idílico suburbio de Sydney (Australia). El motivo distaba de ser honesto: Elton (conocido en el circuito gay como “Sharon”) pretendía encubrir su homosexualidad valiéndose de Renate, una ingeniera de sonido alemana y ex azafata de vuelo a quien conoció un año y medio antes en la isla caribeña de Montserrat, con quien trabajó en la grabación del álbum ‘Too Low For Zero’. Que el siguiente álbum se llamara 'Breaking Hearts' resultó premonitorio. En 1988, el matrimonio se rompería tras cuatro años de rupturas y reconciliaciones. “Elton apenas estuvo con ella debido a su trabajo”, dijo su amigo Ed Coan. Los anglosajones tienen una palabra que define ese rol: 'beard' (barba), que en el argot de los años cincuenta describía a las parejas de que se hacían acompañar los homosexuales para disimular sus tendencias sexuales.

Alguien apuntó que Elton John, aterrorizado ante la perspectiva de una delicada operación de garganta, necesitaba una enfermera. Pero como maniobra para enterrar las sospechas de su homosexualidad la boda dejó que desear. El atuendo del novio no contribuía a enterrar habladurías: chaqueta blanca de frac, canotier de gondolero con cinta de raso lila, camisa de rayas marineras con corbata de lazo malva. Hubo una tarta cursi hasta lo estupefaciente, con varios pisos de nata y artesonados de fondant, pero no hubo luna de miel: Elton partió al día siguiente para iniciar una gira por Nueva Zelanda. En cuanto al beso de recién casados... bueno, hemos visto bocas juntarse con más pasión en maniobras de reanimación cardiorrespiratoria.

La novia, con ciego encandilamiento, dijo que era el tipo más amable que había conocido. “Me siento fabulosa. He oído todo tipo de historias sobre él, y que se supone que es bisexual, pero eso no me preocupa”. Cuando decía “se supone” quizá ignoraba que fue el propio Elton John quien declaró su bisexualidad en 1976, en un acto de gran coraje para la época.

Renate recibió la propuesta de matrimonio en un restaurante indio de Sydney un viernes, mientras comían pollo al curry, y el martes ya estaba delante del altar con Sir Elton Hercules John. Pese a la precipitación, Renate exhibió un vestido de novia recamado de 63 diamantes. El sueño concluyó en divorcio en 1988, sólo cuatro años después. Renate percibió 45 millones de libras y una casa en Surrey, pero ni un solo automóvil de la flota de Bentleys del divo atormentado.

Elton corrió a llorar en el hombro de su amiga Sarah Ferguson, Fergie, duquesa de York y también carne de tabloide. La ya expareja se propuso conservar la amistad, quizá lo único que había entre ellos: los rumores apuntaron a que el matrimonio nunca se consumó dentro de las paredes de su mansión de 7 millones de libras en Old Windsor. Habitaciones separadas, rostros mohínos y una agenda de encuentros paralelos en suites de hoteles de lujo fueron la rutina con que Elton escapó del tedio marital. Renate, por su parte, se volcó en su faceta profesional, sobre todo en la carrera de su amiga íntima la cantante Sylvia Griffin, dando pie a maliciosos rumores de lesbianismo. No faltaron tampoco las escenas: Renate trepando por una escalera para acceder al dormitorio de Elton, Renate arruinando la fiesta del cuarenta cumpleaños de Elton en 1987... Su canto del cisne fue la fiesta de 44.000 dólares con que el cantante agasajó a la alemana un año después, una de las pocas ocasiones en que se les vio felices, pero sobre todo juntos, de su matrimonio.

No es que Renate no hubiera podido verlo venir. En 1981, el cantante había ido un paso más allá en su ‘outing’ regalando al mundo ‘Elton's Song’ (La canción de Elton) , una doliente balada autobiográfica que narra los amores proscritos de un muchacho por un compañero de clase cuyo videoclip, ambientado en un colegio inglés (jerseys de regatas, vestuarios y partidos de criquet) no llegó a proyectarse en las televisiones debido a la censura.

Para ser honestos, si Elton seguía dentro del armario, este tenía las puertas entreabiertas. "Aún no sé cómo me salvé de morir de sida, habiéndome acostado con la mitad de Estados Unidos", dijo una vez Elton. Oh, eran los locos 80, tiempos de armario y pandemia, y del rearme moralista que llevó aparejado el reaganismo en el contexto de una guerra fría que tanto inspiró a The Rocket Man.

Porque quizá su más incomprendida llamada de socorro se alimenta de ella. Hablamos de ‘Nikita’, una de sus canciones más celebradas, que describe una historia de amor imposible entre el cantante y Nikita, una mujer que pertenece a la Guardia fronteriza de la Alemania del Este encargada de custodiar el Muro de Berlín. El foco de la trama romántica es sencillo.

Elton acude a diario con su Bentley rojo descapotable y se instala a escasos metros del Muro, a ejercer de mirón y canturrear lastimeramente su amor imposible por Nikita, interpretada en el videoclip por la actriz y modelo Anya Major.

“Hey, Nikita, ¿hace frío en tu pequeño rincón del mundo?”, susurra nuestro hombre.

Elton dibuja corazones en el suelo cubierto de nieve mientras le apuntan los cañones de luz de la garita de vigilancia. Elton hace pucheros en el control de pasaportes. Elton bebe los vientos por Nikita. ¿Estaba Elton queriendo decirnos algo? ¿Estaba siendo Renate Blauel demasiado crédula? La respuesta es: muy probablemente sí.

Para empezar, Nikita es un nombre ruso... de varón. Y no debieron abundar las mujeres entre los temidos Grenztruppen que hacían el paso de oca y disparaban a matar a quien osara atravesar el Muro. Y está el enojoso asunto de la sombra de bigote que se atisba sobre el labio superior de Anya Major. Y la clase de fantasías que alimenta Elton son exactamente el tipo de actividades que uno compartiría con un camarada confianzudo: ir a la bolera, jugar al ajedrez o ir a ver un partido de fútbol del Watford.

Abotonada además por los sedosos coros de George Michael, la canción tiene la textura de una confesión a medias.

Cuatro años después se rompería el matrimonio entre Elton John y Renate Blauel. Elton se arrepiente de haberle causado una tristeza perdurable. Lo dijo el año pasado públicamente en su cuenta de Instagram, con motivo del referéndum en Australia para la legalización del matrimonio homosexual. Sus palabras exactas fueron estas:

“Hace muchos años escogí Australia para mi boda con una mujer maravillosa a la que aún profeso amor y admiración. Quería por encima de todas las cosas ser un buen marido pero negaba quién era realmente, lo que causó a mi esposa mucha tristeza y a mí mismo mucha culpa y arrepentimiento”.

No debió de ser fácil para él, aprisionado en un mundo donde la homofobia establecía un pesado precinto sobre su vida sentimental y su carrera, con el estigma del sida al fondo. Renate y él no han vuelto a tener contacto desde entonces. Hoy Renate vive recluida en una casita de campo en Shackleford, un pueblo de Surrey, de la que apenas sale salvo para comprar comestibles en la tienda del pueblo o pasear a su perrito spaniel de grandes orejas colgantes.

De su pasado con Elton sólo queda un Mercedes-Benz coupé de color verde y un bolso Louis Vuitton. Poco sociable, es una gran desconocida para sus vecinos. Nunca ha hablado sobre su fallido matrimonio y se adivina que convive con un dolor profundo. Elton en cambio volvió a casarse en 2005, esta vez con David Furnish, con quien tiene dos hijos: Elijah y Zachary. Dos años después de su salida del armario, cayó el muro de Berlín. Ignoramos la suerte que corrió el bueno de Nikita.
 

Y TAMBIÉN…
>
Elton John es denunciado por su exesposa Renate Blauel por revelar detalles de su vida en sus memorias.
El cantante y la ingeniera de sonido alemana se divorciaron en 1988 tras cuatro años casados y, desde entonces, ella siempre se ha mantenido alejada de los focos.
La Vanguardia, 2020-06-26
https://www.lavanguardia.com/gente/20200626/481957115859/elton-john-exmujer-renate-blauel-demanda-memorias-rocketman-homosexualidad.html
>
Orgullo Gay: famosos que hicieron pública su homosexualidad antes que Pablo Alborán.

Jorge Javier Vázquez, Ricky Martin y Miguel Bosé, entre otros muchos.
A.A. | La Razón, 2020-06-27
https://www.larazon.es/gente/20200627/tfd5gpx2wvcdbfw6u37udq4ezi.html

Elton John. En 1988, tras divorciarse de su exmujer Renate Blauel, el cantante declaró abiertamente su homosexualidad y aunque, tal y como él mismo confesó, no fue nada fácil, desde entonces es uno de los rostros más activos en la lucha por los derechos de los gais. En 2005 contrajo matrimonio con su actual pareja, David Furnish, con quien tiene dos hijos fruto de su relación.  
 
NOTA: Aunque aquí se comenta que Elton John se declaró abiertamente homosexual en 1988, tras el divorcio de Renate, otras fuentes situán esta declaración pública en 1992. 

2019/10/30

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ASÍ FUE EL EXTRAÑO MATRIMONIO DE ELTON JOHN CON UN AMUJER LLAMADA RENATE

Así fue el extraño matrimonio de Elton John con una mujer llamada Renate.
Él era una estrella, supuestamente bisexual y con problemas de adicciones. Ella, una mujer que caía bien a todo el mundo. El enlace duró cuatro años y dejó únicamente arrepentimiento. Lo recuerda el cantante en sus recientes memorias.
Guillermo Alonso | ICON, El País, 2019-10-30
https://elpais.com/elpais/2019/10/29/icon/1572348342_299677.html 

Comienzos de 1984: Elton John (Pinner, Middlesex, 1947) llamó a su amigo Tony King, ejecutivo discográfico, para comunicarle lo siguiente: “Me caso”. King pensó que se trataba de una broma y le espetó: “¿Con quién, si se puede saber?”. La respuesta era: con Renate Blauel, que trabajaba con él como ingeniera de sonido. Elton estaba en Montserrat (isla del Caribe perteneciente al Reino Unido donde grabó gran parte de sus discos de comienzos de los ochenta) ultimando ‘Breaking heart’s, su álbum número 18. Pese a que había llegado allí con un novio australiano que tenía entonces (llamado Gary), pronto labró una profunda amistad con Renate, que era, según él la describe en sus memorias, “concienzuda y caía bien a todos”.

No se acababan de conocer. Su relación profesional venía de lejos: se habían conocido en 1976 durante la grabación de ‘Don’t go breaking my heart’, una de las canciones más populares del artista. Elton, que a mediados de los ochenta pasaba una de sus peores etapas de adicción a la cocaína, valoró positivamente la compañía de Renata durante la grabación de ‘Breaking hearts’: el trabajo con ella era pacífico y fluido y las canciones salían solas. Tenía, según explicó, muchas más ganas de estar con Renate que con su novio Gary.

Aquí surgieron las dudas: ¿sentiría una atracción heterosexual, por fin? ¿Podría ser Renate la mujer que lo salvase de un estilo de vida que no era el más adecuado para él? Es importante señalar que para el mundo Elton John era entonces bisexual, como él había declarado en 1976, y no salió del armario como homosexual hasta 1992 en una entrevista con ‘Rolling Stone’.

Elton le pidió dos veces que se casara con él. La primera, borracho (muy significativo) en un restaurante de Montserrat. La segunda, y la definitiva, en uno de Sidney, donde Elton comenzaba una gira por Australia. Era el 10 de febrero de 1984 y cuando ella dijo sí, a él le entraron las prisas: lo harían allí mismo, el día de San Valentín, en Australia.

La boda fue por la iglesia y se organizó en tres días. Ni los padres de Elton ni los de Renate acudieron. El padrino de Elton fue John Reid, entonces su representante, también su exnovio y también el hombre con el que había perdido la virginidad. Tras un banquete, todos los invitados se trasladaron a la suite que ocupaba Elton John en Sydney, donde “siguió corriendo el alcohol y la coca”.

Elton John aclara en sus memorias que acaban de publicarse (‘Yo’, ed. Penguin Random House) que acordó con Renate no discutir nunca los detalles íntimos de su unión si un día de divorciaban. En sus memorias, el músico solo informa de que se divorciaron cuatro años después –a comienzos de 1988– y deja caer que la hizo bastante infeliz porque “Renate no solo se casó con un drogadicto gay, sino con un drogadicto gay cuya vida estaba a punto de desmoronarse”. Efectivamente, su consumo de cocaína estaba fuera de control en esa década. John ha declarado, por ejemplo, que ‘Leather jackets’, su disco número 20 lanzado en 1986, es el peor de su carrera y lo grabó puesto de cocaína en el estudio.

Si bien Elton ha sido caballeroso y ha omitido casi todos los detalles sobre el misterioso matrimonio, algunos se pueden encontrar en otras biografías del artista. Detalles que, obviamente, no han sido confirmados ni desmentidos por sus protagonistas: Elton ha mantenido silencio al respecto y Renate nunca volvió a la vida pública tras aquella boda rodeada de ‘paparazzi’ (cuando Elton la invitó a conocer a sus hijos, nacidos de un vientre de alquiler en 2010 y 2013, ella declinó la invitación, de modo que no la ha vuelto a ver).

La periodista británica Nina Myskow, a la que une una gran amistad con Elton John, declaró en 2002, para la biografía 'Sir Elton', que la relación tuvo “un lado físico”. Y en ‘Elton John: La historia de uno de los grandes mitos del pop’, de José Luis Martín, se cuenta que el divorcio entre Renate y Elton fue amistoso y ella obtuvo una indemnización de cinco millones de libras (unos 13 millones de euros al cambio en la actualidad).

El 21 de septiembre de 2017, Elton John publicó un texto en su cuenta de Instagram con motivo de su regreso a Australia para una serie de conciertos. “Hace muchos años elegí Australia para casarme con una maravillosa mujer por la que tengo tanto amor y admiración. Quise más que nada en el mundo ser un buen marido, pero estaba negando quién era realmente yo, lo que le causó tristeza a ella y una enorme culpa y arrepentimiento a mí. Para ser merecedor del amor de alguien debes ser lo suficientemente valiente y tener la mente clara para ser honesto contigo mismo y con tu pareja”.

2019/07/06

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA REPRESENTACIÓN LGTBI MÁS INFLUYENTE DESDE LA TRINCHERA DE LA CULTURA

Los 25 gays y lesbianas que cambiaron la historia de España desde la trinchera de la cultura.
Desde que Franco muriese en 1975 hasta hoy. Aquí los creadores LGTBIQ más influyentes de la cultura española que lucharon por la libertad desde su obra o desde su vida: de Eloy de la Iglesia a Los Javis pasando por Gloria Fuertes.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2019-07-06
https://www.elespanol.com/cultura/20190706/gays-lesbianas-cambiaron-historia-espana-trinchera-cultura/411459788_0.html 

Decía el poeta Luis Antonio de Villena, no sin controversia, que “una cosa es ser homosexual y otra cosa es ser gay”: se refería el autor a que el primero es aquel “que mueve y dice su condición, pero en ámbitos más privados, y piensa de algún modo que las actitudes personales y culturales pueden llegar a tener más incidencia y fuerza social que las multitudinarias”; y que el segundo es un “homosexual que cree deberse a una militancia”.

En el fondo, lo que quiere expresar Villena es que, una vez fuera del armario, uno puede elegir ser activista o no: adquirir una actitud más política y presente en la conversación pública o limitarse a deslizar mensajes, imágenes, sensibilidades sofisticadas desde la propia producción cultural y la propia manera de vivir. Es imposible decidir cuál de las dos legítimas opciones es más útil para la libertad de todos. Lo único seguro es que ambos caminos son necesarios para alcanzar la igualdad real.

En su caso, Villena se revela, sobre todo, como un esteta, como un hedonista incorregible prendado de las bellezas masculinas más bisoñas, como muestra en su hermosísimo poema ‘Un arte de vida’: “Perseguir y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas, / todo el mundo que cabe en tanta euritmia. / Dejar de amanecida tan fantásticos lechos, / y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando / en la memoria, porque hablan de vellos y delicias / y escondidos lugares, y perfumes sin nombre, / dulces como los cuerpos”. Todo su imaginario orbita en torno al deseo. A la pasión. A la armonía física. Al gozo intelectual. Al homoerotismo. Pero, afortunadamente, no es el único cerebro privilegiado que ha impregnado su producción de su auténtico sentir.

Lo cierto es que desde 1975, cuando Franco agachase por fin la cabeza, han sido decenas los creadores LGTBIQ que han peleado la homofobia patria -sus obstáculos, sus insultos, sus desprecios- con su discurso, con su obra, y, es más, con su propia vida. Eso sí, cada uno a su estilo. Algunos se han mostrado más silentes, más privados, quizá más individualistas, posiblemente por una cuestión generacional. Todos artistas trascendentes y de corte universal, pero a la vez hijos inequívocos de su educación disciplinada y de su época.

Véanse esos hombres transparentes y paralelos entre identidad y creación, aunque en su discurso no se expongan tanto: ahí Antonio Gala –‘La regla de tres’, obra basada en la bisexualidad-, Eduardo Mendicutti -que fue el primero en incluir una relación leather en una novela- o Álvaro Pombo -ojo a ‘Contra natura’ o ‘Relatos sobre la falta de sustancia’-.

En ellos hay un desvestimiento recatado, si es que no es oxímoron. En ellos hay una sugerencia que no se siente cómoda en la exaltación. Por ejemplo, Pombo contaba en una entrevista a este periódico que él era “pre-gay” porque “lo gay” le parecía “hortera”: “Me llaman homófobo los gays, y no lo soy en absoluto. ¡Es que a veces se pasan unos pueblos…! Sí que me parecen un poco horteras, la verdad, pero eso tiene que ver con mi edad y con que yo he vivido en un mundo muy disciplinado. No soy de grandes fiestas, me gusta estar en pequeños grupos. No me gusta estar en una carroza”.

El de Pombo es un caso interesante porque muestra que hay muchas formas de vivir la homosexualidad: en su experiencia, la relación con sus filias es conflictiva, introspectiva, insatisfactoria y grave en el sentido profundo de la palabra; sin trivialidades. Su postura ante sus afectos es intensa, extrema, culta, severa, sobria, casi dolorosa.

Por su parte, el poeta Jaime Gil de Biedma, siendo él gay mítico, confesaba desconfiar de la poesía homosexual -salvo de la de Cernuda o Cavafis-, porque creía que “el autor, y el lector con él, parecen poner más atención en el sexo de la persona amada o deseada que en el amor y el deseo”. No obstante, se revelaba en piezas como ‘Peeping Tom’, en la que descubría al muchachito atónito al que sorprendió mirándole mientras él se revolcaba junto a otro estudiante en el pinarcillo de la Facultad de Letras: "Así me vuelve a mí desde el pasado / como un grito inconexo / la imagen de tus ojos. Expresión / de mi propio deseo".

Una contradicción similar vivía Juan Goytisolo, Premio Cervantes 2014, padre de ‘Señas de identidad’. De él decía su sobrino, el pintor Gonzalo Goytisolo: "A mi tío Juan nunca lo verás militando en una manifestación gay, no es una persona pública en ese sentido. Lo vive como una experiencia íntima y muy personal. La homosexualidad está tratada con naturalidad, no forzada; es como un comentario sin darle importancia". Por no hablar del emblemático Rafael Chirbes: él comenzó su carrera como escritor en 1988, cuando quedó finalista del Premio Herralde con su novela ‘Minoum’, de temática homosexual. Sin embargo, no volvió a ahondar en la cuestión hasta la impactante París-Austerlitz (Anagrama), publicada póstumamente. Escribió la novela durante 20 años hasta que se atrevió a ‘dejarse ser’.

Nada que ver con Vicente Molina Foix, que además de ser abiertamente gay ha indagado en la temática homosexual en muchos de sus libros: especial mención a ‘La comunión de los atletas’, una obra en dos partes. En primer lugar, ‘Los ladrones de niños’, y, en segundo, ‘El invitado amargo’, escrita conjuntamente con el poeta Luis Cremades, con quien vivió un loco romance décadas atrás.

La experiencia de Gloria Fuertes fue más tenebrosa, dentro de su innegable dulzura: se la infantilizó para siempre, se le arrancó el sexo para convertirla en un producto para todas las edades, se la encerró en sus cuentos como a una mascota torpe, amable e inofensiva. De hecho, sólo desde el año pasado -aprovechando su efeméride- ha salido a la luz su ‘poesía adulta’. No pudo siquiera hacer gala de su lesbianismo, porque temía que los padres de los niños para los que escribía la rechazaran por ello. Su gran amor fue la hispanista estadounidense Phyllis Tumbull.

Sólo muy de vez en cuando hace en su obra un guiño a su homosexualidad, como al escribir “me nombraron patrona de los amores prohibidos”. A la vez, tampoco se disfraza de heterosexual: no se refiere a sus romances en masculino. “No es suficiente, no, soñar contigo / rezar para que vivas / retratarme para darte la foto / escribirte en la noche / con obsesión pensar en tus maneras. / ¡No es suficiente, no, darte la vida / ni decir a la gente que te quiero / ni entregar al mendigo mis ahorros / ni quemar el pasado es suficiente!”. Con sus amigos sí reconocía su inclinación. Como cuando le contó a Vicente Molina Foix una anécdota hilarante: “Fui al metro decidida a matarme. Pero al ir a sacar el billete ligué, y en vez de tirarme al tren me tiré a la taquillera”.

La poeta uruguaya Cristina Peri Rossi se exilió a España en 1972 y desde entonces reside en Barcelona: su gran actividad literaria se ha desarrollado aquí, y, con ella, su aperturismo sexual, su intelectualidad rebelde. En sus versos siempre exploró la temática del erotismo, y, en concreto, la sensualidad lésbica: en este sentido es una pionera, porque en su generación no era tan habitual ese activismo. Véase ‘Once de septiembre’, donde relata cómo fornicaba con una mujer mientras caían las Torres Gemelas: “Y mientras otro avión volaba sobre Washington / con propósitos siniestros / yo hacía el amor en tierra / -cuatro de la tarde, hora de España- / devoraba tus pechos tu pubis tus flancos / hurí que la tierra me ha concedido / sin necesidad de matar a nadie”, escribió.

En su ensayo ‘Fantasías eróticas’ (1991) trató de liberar el placer de la dominación masculina: se refería a que los hombres usan el sexo como poder y humillación y a que debajo de la mirada sexual de las mujeres late siempre siempre humanidad. “El deseo es el motor de la existencia”, aseguró. “Una de las maneras de estar vivo es ser deseante”.

Especial mención a Mar de Griñó y a Mili Hernández, fundadoras de la librería Berkana de Madrid: un local pionero en el que ya en los noventa se acudía a llorar, a hablar, a pedir asesoramiento, a dejar de tener miedo, y, por supuesto, a sentirse avalado por ficciones y ensayos que hablan de la realidad LGTBIQ y que no podían encontrarse en ninguna otra librería. Centro cultural y psicológico donde sus adeptos se han enriquecido intelectualmente pero donde, además, se han evitado suicidios y se ha ayudado gratuitamente a sus clientes a salir del armario. Más sobre su historia y su importancia, aquí.

Una nueva generación (más activista)

Quienes, a diferencia de los brillantes escritores de generaciones anteriores, no han titubeado en incorporar su homosexualidad a su discurso público han sido figuras como Luisgé Martín o Boris Izaguirre.

Del primero es fundamental la lectura de El amor del revés, un testimonio autobiográfico a bocajarro donde desmenuza sus años difíciles: desde su primer amor, Miguel Ángel, en 1977, a Asier, en 1998, su pareja desde entonces. Ahí vive tanto el adolescente silencioso que fue hasta el hombre maduro que hoy es, un intelectual brillante que rompe con el mutismo y grita contra los disfraces. Del segundo, Izaguirre, huelga destacar su trabajo por la visibilidad LGTBIQ desde la televisión, pero también desde la escritura. Ojo a Tiempo de tormentas, una novela autobiográfica donde desgaja “49 años de gran mariconería”, como él mismo contó a este periódico.

Imperdible el filósofo trans -comisario de arte, discípulo de Ágnes Heller y Jacques Derrida y voz lúcida y radical donde las haya- Paul B. Preciado, nacido en Burgos hace 49 años bajo el nombre de Beatriz: “No soy hombre, mujer, heterosexual, homosexual. Soy un disidente del sistema sexo-género. ¡Lo que soy, qué más da, lo importante es cómo puedo ser libre!”. Ninguna de sus obras sobra en ninguna biblioteca: ‘Manifiesto contrasexual’, ‘Testo yonqui’, ‘El deseo homosexual’, ‘Pornotopía’ y ‘Un apartamento en Urano’, su último trabajo, donde recoge sus artículos de ‘Libération’. Sostiene que el sexo es una imposición política.

Desde el 75 hasta hoy, en el mundo musical han destacado nombres como el de Miguel Bosé o Mónica Naranjo. El primero es un caso particular, porque aunque nunca haya hablado de su vida privada -y, de hecho, se ha molestado en más de una entrevista al ser preguntado si era homosexual-, con su faceta artística -su estética, sus formas- mostró en España un nuevo modelo de masculinidad que hasta entonces no se concebía. Ahí su canción ‘Son amigos’, lanzada en pleno 1978, donde habla de la relación de dos colegas enamorados entre sí que esquivan padres, novias y curros para estar juntos, siempre bajo la falsa pátina de la amistad. “Son amigos, mire usted, perdiendo el tiempo, qué insensatez. Es algo que a veces no entiende la gente… tan buenos amigos en el siglo veinte”.

La diva Mónica Naranjo ha sido icono LGTBIQ incluso antes de confesar su bisexualidad -“cuando me acostaba con una mujer, me volvía loca”-, gracias a himnos tan poderosos como ‘Sobreviviré’, con los que el colectivo siempre se sintió identificado. Este año, además, ha triunfado como pregonera del Orgullo. En el mundo del arte, imprescindible el trabajo del gestor cultural Carlos Urroz, quien ha estado casi una década al frente de la feria de arte contemporáneo más importante de España, ARCOmadrid.

Hablemos de la industria del cine y de la interpretación: gracias siempre a Eloy de la Iglesia, que fue el primer director patrio abiertamente homosexual y retrató como nadie la España de heroína y extrarradio. Su cine quinqui hoy es una crónica incómoda e irreverente. De la Iglesia fue un héroe inrreinsertable que quiso airear las cloacas de la Transición y dejó al irse un rosario de esquelas tristes, aunque con él pudo sólo un tumor maligno. Llevaba en la cara los años perros de este país.

Contaba a este periódico Carlos Aguilar, coautor de ‘Conocer a Eloy de la Iglesia’ (editorial Euskadiko), que el cineasta “estaba enamorado hasta las trancas de José Luis Manzano”: “Era tremendamente celoso. Le borraba los mensajes que le dejaban en el contestador. Le pagó los estudios, le enseñó películas buenas, quiso culturizarle, darle cierto bagaje. Eran dos adictos en una relación intensa y destructiva”, explicó.

Pedro Almodóvar: qué decir. El cineasta patrio que mayor eco ha tenido dentro y fuera de España desde Luis Buñuel. Imaginario propio, mundo cañí, relato inclusivo que sólo excluye la existencia de Franco. Su producción ha contribuido enormemente a la visibilidad del colectivo por su forma natural de abrazar a transexuales, bisexuales, lesbianas y gays en sus cintas, “como parte del día a día”, sin aspavientos. Sin desdeñar al soberbio actor Eusebio Poncela, quien protagonizó en ‘La ley del deseo’ la primera escena de sexo anal entre dos gays que se miraban a los ojos, rompiendo todos los estúpidos estereotipos.

Actriz de cine y teatro, cantante, presentadora y modelo: Bibiana Fernández, antes Bibi Ándersen, quizá una de las caras y los talentos más poderosos para la reivindicación del colectivo LGTBIQ. Lo deja claro: “Soy una mujer, no una mujer transexual, como si fuera un sidecar”, declaró. Lleva 65 años demostrándolo y sellando discursos intolerantes.

Última mención: Los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi, referentes absolutos de la generación millenial. Alegría, desparpajo, visibilidad LGTBIQ, humor, humanidad, talento liberador. Empezaron a señalarse con ‘La llamada’ -donde, como si no pasara nada, nace una historia de amor lésbico en pleno campamento de monjas-, han seguido triunfando con ‘Paquita Salas’ y ahora preparan una serie sobre La Veneno. Arantxa Echevarría, por su parte, acaba de hacerse con el Goya a la Mejor dirección novel por ‘Carmen y Lola’, un filme exquisito sobre un romance lésbico entre adolescentes gitanas.

La lista completa de creadores LGTBIQ que han cambiado la historia de España: Luis Antonio de Villena, Juan Goytisolo, Chirbes, Álvaro Pombo, Gil de Biedma, Eduardo Mendicutti, Antonio Gala, Vicente Molina Foix, Gloria Fuertes, Cristina Peri Rossi, Paul B. Preciado, Luisgé Martín, Boris Izaguirre, Mar de Griñó y Mili Hernández, Carlos Urroz, Mónica Naranjo, Miguel Bosé, Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar, Eusebio Poncela, Bibiana Fernández, Los Javis, Arantxa Echevarría.

2018/10/18

DOCUMENTACIÓN | MÚSICA | 'DESCANSO DOMINICAL' DE MECANO: 'MUJER CONTRA MUJER' FRENTE A LA MARICONEZ DE 'QUÉDATE EN MADRID'

Ana Torroja, abucheada por el público de ‘OT’.
La gala de esta noche está marcada por la polémica del término 'mariconez' del tema de Mecano 'Quédate en Madrid', que la concursante María Villar pidió no cantar.
El País, 2018-10-18
https://elpais.com/cultura/2018/10/17/television/1539809379_980522.html

Ana Torroja ha sido abucheada esta noche por el público de ‘Operación Triunfo’ a su entrada en plató. La cantante, miembro del jurado de este ‘OT 2018’, ha tenido que escuchar gritos de desaprobación tras la polémica suscitada por la palabra "mariconez" en la letra de la canción ‘Quédate en Madrid’, que Mecano publicó en 1988 dentro del álbum ‘Descanso dominical’, y que ahora, en la edición del concurso musical de TVE una de las concursantes pidió no cantar. María Villar, participante en Operación Triunfo, justificó su negativa porque ‘mariconez’ es "un insulto muy homófobo" y pidió sustituir esa palabra por "gilipollez", algo que la dirección del concurso autorizó en un principio a hacer.

"En la canción dice 'me han parecido una mariconez'. Y yo he dicho que yo no voy a decir ‘mariconez’ porque es un insulto muy homófobo. Entonces han dicho que nos dejan que lo cambiemos y que pongamos 'gilipollez' en su lugar, que no ofende a nadie salvo a los que sean gilipollas", explicaba María Villar a otra de las concursantes. Más adelante, la dirección del concurso trasladó que Torroja dejaba que se sustituyera la palabra por "estupidez", aunque finalmente la cuenta de Twitter de OT rectificó horas después y aseguró que finalmente se cantaría la versión original de la letra. "José María Cano no nos permite cambiar esa palabra", les dijo Noemí Galera, directora de la academia, a los concursantes.

Torroja, por su parte, había dado su punto de vista en las redes sociales, donde justificó la letra y también se mostró contraria a la modificación de la letra: "Mecano, tanto como grupo, como cada uno por separado, siempre ha defendido la diversidad, el amor libre, la libertad de expresión y un largo etcétera, y además tiene uno de los himnos más bellos escritos nunca defendiendo el amor homosexual: 'Mujer contra mujer'. No confundamos insulto homófobo con expresión coloquial. Cuando la expresión dice: 'siempre los cariñitos me han parecido una mariconez', quiere decir que siempre los cariñitos le han parecido una tontería, bobada, estupidez y hasta cursilería".

En la gala de esta noche, el público esperaba la actuación de María Villar junto a su compañero Miki. Finalmente entonaron la palabra de la polémica, "mariconez". Al final de la interpretación, el público coreó "estupidez" y se escuchó una fuerte ovación. Previamente, Torroja opinó: “Realmente el debate es sano siempre, y la libertad de expresión. Yo la canto orgullosa como fueron siempre escritas”.
 

Y TAMBIÉN...
La 'mariconez' de Mecano: dejad de decir que los millennials censuramos.

Que a esta propuesta y esta discusión generada sobre el uso del lenguaje se le llame "censura" o "doctrina" siempre me ha parecido una ridiculez, si se me permite el juego de palabras cutre.
Paula Cantó | El Confidencial, 2018-10-17
https://blogs.elconfidencial.com/cultura/chicas-malas/2018-10-17/mecano-mariconez-ot-ana-torroja-censura_1631184/

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...