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2021/01/21

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MIKEL MARTIN: "EL ASESINATO DE FRANCIS FUE EL DETONANTE QUE AMPLIFICÓ NUESTRA LUCHA Y REFORZÓ NUESTRAS IDEAS"

«Fue el detonante que amplificó nuestra lucha y reforzó nuestras ideas»
Mikel Martin (EHGAM) recuerda el asesinato de Vicente Vadillo Santamaría 'Francis', al hilo del programa emitido en la televisión pública que recordó este hecho.
Ayar Salazar | El Diario Vasco, 2021-01-21
https://www.diariovasco.com/oarsoaldea/errenteria/detonante-amplifico-lucha-20210121003105-ntvo.html 

En la madrugada del 10 de junio de 1979, el vecino Vicente Vadillo Santamaría, conocido en el ambiente como 'Francis' fue asesinado por Antonio Caba Laguna, un policía nacional que le disparó en el club Apolo de Errenteria. Esta tragedia conmocionó al colectivo LGTBI+ que llevaba organizándose en torno a la reciente creación de EHGAM. Este crimen causó un gran impacto, se realizaron múltiples actos por la muerte de 'Francis' y fue un hecho que dio un impulso definitivo a la organización de EHGAM en Gipuzkoa.

Desde entonces han pasado cuatro décadas. Para el colectivo de EHGAM fue un punto crucial. El errenteriarra Mikel Martin miembro del colectivo y de la mesa LGTBI+ de Errenteria quiso recordar aquellas luchas al hilo de la emisión de un programa emitido el martes en ETB1 bajo el título de 'Ur Handitan' en el que se recordó la genealogía del movimiento LGTBI en Euskal Herria a partir de este hecho.

Martin recibió la noticia del crimen ocurrido en Iztieta mientras estaba en Bilbao «en dos diarios que publicaron la noticia se referían a 'Francis' como un hombre vestido de mujer, con pocas variantes entre ambas redacciones periodísticas» relata Martin. «Me cabreó mucho, me dolió, porque se ponía el peso en cómo iba vestida esa persona, como si ello pudiera justificar un crimen».

El policía fue sentenciado a nueve meses, pero nunca entró en prisión. «Ese fue el detonante que amplificó nuestra lucha, nos reforzó en nuestras ideas» recuerda Martin, mientras señala el garaje en la calle San Sebastián del barrio de Iztieta, lugar donde funcionó la discoteca Apolo. En la década de los setenta la zona de Oarsoaldea era una zona industrial potente, tanto en el puerto como en los astilleros trabajaban muchas personas, que luego solían alternar en bares y discotecas de la zona donde estaba la discoteca Apolo

«En esta zona había bares de alterne, con trabajadoras sexuales, discotecas, típica de una zona industrial de la época, era muy diferente a lo que es ahora» recuerda Martin.

Lucha por los derechos
Aquel trágico suceso dio un inesperado impulso al movimiento de los derechos de los homosexuales en el País Vasco. El día 12 de junio se organizó una gran manifestación en San Sebastián, la primera que visibiliza al colectivo de gays y lesbianas agrupado en torno a EHGAM en Gipuzkoa.

Para Martín fue muy emotivo recordar estos hechos al ver el programa emitido por EiTB el martes. «La verdad es que el título ya lo decía: 'Estamos orgullosos de Francis', es un cambio muy notable en el tratamiento de un medio público de prensa». Mediante entrevistas a diversas personas de diversas edades, géneros e identidades recordaron estos hechos y reafirmaron la lucha de este movimiento.

Martin comenta que «aquella tragedia que se convirtió en rebeldía, rebelión de un grupo de personas que hemos estado siempre al margen en una sociedad heteronormativa»

Hoy 'Francis' tendría 75 años, «quienes lo conocieron coinciden que era una persona muy vital, con muchas ganas de vivir».

El paso de cebra en Iztieta es un memorial en torno a 'Francis' y a las personas que trabajan en pro de los derechos civiles de las personas LGTBi+. «Es el gran símbolo, alguna gente suele decir que fue nuestro pequeño Stonewall» señala Martin.

En estos cuarenta años sin 'Francis' los cambios se han dado, «en cuanto a la percepción social, en cuanto a la autoestima de las personas que estamos dentro de este colectivo, sentirnos fuertes, orgullosos y orgullosas, nos hemos visibilizado muchísimo y hay cada vez más referentes públicos» manifiesta. En las escuelas se ha ido aumentando la presencia de actividades en pro de la diversidad afectivo sexual y de género mediante la presencia de militantes LGTBI+ en las aulas, mediante la edición de libros y libros de textos en algunos casos, mediante exposiciones. También han intervenido en las asociaciones de vecinos, con los sindicatos. Actualmente Martin continúa con la lucha desde la mesa LGTBI+ de Errenteria.

2019/01/14

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS DISCOTECAS DE GIPUZKOA QUE MARCARON VARIAS GENERACIONES

El Diario Vasco / Una imagen de KU en 1994 //

Las discotecas de Gipuzkoa que marcaron a varias generaciones.

Recordamos con un cierto punto de añoranza las salas de fiestas más míticas de nuestro territorio. Casi todas han cerrado al compás de la caída de la noche, aunque los recuerdos son interminables.
Mikel Madinabeitia | El Diario Vasco, 2019-01-14
https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/discotecas-gipuzkoa-20180601155145-nt.html

Hubo un tiempo en que fuimos gamberros. Un tiempo en que sólo se vivía para salir de noche, cuando éramos más Dráculas que personas, cuando no había reparos en coger el coche... Por eso, porque siempre funciona activar el poderoso chip de la nostalgia, hemos seleccionado varias de las discotecas más míticas de Gipuzkoa, abarcando las comarcas más representativas del territorio. La mayoría no están o si se mantienen en pie, apenas tienen vida nocturna. Pero han sido motor de la diversión durante décadas y han marcado a varias generaciones de guipuzcoanos. Primero, como escenario de música más o menos popular. Posteriormente, como recinto de conciertos de grupos de alcance nacional e internacional. Al principio se escuchaba la música de siempre, la de aquí, luego el funky, la música disco y el rock and roll.

En los noventa la mayoría se reconvirtieron en templos del bacalao, la música electrónica que pegó fuerte en la costa de Valencia hasta extenderse por todos los rincones, cuando mucha gente hacía kilómetros y kilómetros en unas fiestas que llegaban al amanecer. Aquella época acabó, llegó el reguetón y comenzó el ocaso, al mismo tiempo que cambiaron las rutinas de ocio de los jóvenes y se intensificaron los controles de la policía, entre otros factores.

Pasar por delante de las pocas que quedan en pie provoca algo parecido a un escalofrío. Así son las sobras de los seres humanos. Lo que antaño fueron templos de Dionisos, hoy son locales más cerrados y en peor estado que las pirámides, las tumbas de nuestra faraónica juventud. Pero lo dicho, vamos a introducirnos en el túnel del tiempo. Y, por cierto, si se acuerdan de alguna discoteca famosa más que debería estar en esta lista, ya saben dónde escribir.

1/ Young Play (Hernani). Una de las discotecas más conocidas por parte de los donostiarras, sita en Galarreta, que tuvo casi 50 años de vida hasta que se cerró para dar cobijo a un supermercado. Las sesiones vespertinas de los sábados fueron el estreno de muchos jóvenes en el mundo de la diversión y el baile. Esta discoteca ha acogido actuaciones de los más populares y famosos músicos, grupos y bandas de los años 60, 70 y 80 hasta que se cerró hace cinco años y sólo quedó vivo su gigantesco aparcamiento, donde se han examinado de conducir miles de guipuzcoanos. El Play, como se le conocía popularmente, era un local enorme y seguro del que muchos se acordarán de sus pistas de baile y sus sofás, donde empezaron tantas y tantas conversaciones...

2/ KU (San Sebastián). Otro local de renombre en un lugar tan paradisiaco como puñetero para acceder a él, abierto en 1970. Después de las curvas de Igeldo, incluida la de la muerte, al lado del restaurante Akelarre, estaba una discoteca pequeña y baja (¡los altos tenían que estar pendientes del techo!) pero con mucho encanto, un diseño ibicenco y unos amaneceres inolvidables. En la década de los setenta casi ningún joven tenía coche, por lo que KU organizó autobuses gratuitos desde la plaza de Gipuzkoa hasta la entrada de la discoteca los viernes por la tarde, sábados, domingos y festivos. Decenas de jóvenes utilizaron aquella cafetera para disfrutar de unas horas de bailoteo en la ultramoderna sala de Igeldo. A las 21 y a las 22 horas el autobús bajaba a toda aquella tropa de chicas y chicos, básicamente donostiarras. El diseño rompía con toda la tradición de discotecas del momento (Tiffanys, Clavius, Parisien, Penny Lane de Errenteria, Jennifer en Irun): techos simulando un terreno lunar, pequeñas estalactitas, bafles potentes y luces sicodélicas por todos lados. Los asientos eran de escayola, alargados y diseminados por la amplísima sala. Había mesitas bajas de caña y una barra larga completaba el decorado. Atrás, lejos de las luces y la pista, había una salita pequeña para intimidades. ¿Recuerdan? Por las noches, el ambiente juvenil cambiaba radicalmente. Los numerosos noctámbulos de la capital y sus alrededores anidaban en KU como los gorriones en sus nidos. Era un ambiente casi familiar y las gogós parecían traídas de la mismísima Carnaby street londinense, lo más progre de esos años.

En junio de 1977, los días 8, 9 y 10, la Orquesta Mondragón ofreció tres conciertos que pasaron a la historia por delirantes… Quizá otros recuerden ese mismo año una fiesta que se llamó 'Noche Brasileira', a la que fue imprescindible acudir con atuendo de inspiración más o menos brasileña. Con el paso de los años, la discoteca KU se fue remodelando y rejuveneciendo (incluso abrió su sala hermana en Ibiza). El aparcamiento exterior se amplió dos o tres veces más porque los coches no cabían y hasta llegaban a ocupar el sembrado lateral. En el interior, se abrió una barra lateral, abierta al Cantábrico, donde uno podía oxigenarse con aire fresco tras las contorsiones de la noche. Muchas fiestas del Zinemaldia acababan allí y, si no, que se lo pregunten a Willem Dafoe, que aún se debe de acordar de aquella jarana... Los djs de la última época fueron Julen e Idoia y el local fue reconvertido por Pedro Mari Subijana en un pequeño hotel de lujo. Si aquellas paredes hablaran...

3/ Keops (San Sebastián). Levantada en los terrenos de Anoeta, muy cerca del actual apeadero del topo y la ikastola Amara-Berri, estaba otra discoteca que también cerró sus puertas en 2003. Ahora hay un aparcamiento para motos. De la capital donostiarra muchos recordarán también el Drugstore, Tiffanys, Zorongo 66 o Paladín, entre otras.

4/ Gwendolyne y Jennifer (Irun). La primera la inauguró Julio Iglesias en 1970 y tomó el nombre de la canción con la que el cantante madrileño participó aquel año en Eurovisión representando a España. Más tarde se llamó Zona Límite y en 2010, ZL Club.

Mientras, Jennifer ocupó un espacio en la calle Pinar durante más de 30 años y al final cedió su hueco a un supermercado después de un epílogo en el que la discoteca aparecía en demasiadas ocasiones en las páginas de sucesos. Pero fue la primera que importó la música valenciana (el bakalao) a Gipuzkoa en unas sesiones vespertinas de sábado que se llamaban ' Jenny Power'.

5/ Itzela (Oiartzun). Una de las discotecas más emblemáticas, lugar de peregrinación de locales y muchos franceses. Primero se llamó Erne y en 1994 vivió un episodio trágico con el derrumbe del suelo en un concierto de Bad Religion. Hubo 15 heridos. A mediados de los 90 se reconvirtió, como tantas otras, en uno de los locales más célebres de la música electrónica. Y acogió al público de Txitxarro tras la explosión de ETA en la discoteca del alto de Itziar. Así se mantuvo hasta su declive y derribo en 2017 para hacer hueco a un concesionario de Renault-Nissan.

6/ Jazz Berri (Arrona, Zestoa). Nos desplazamos al oeste del territorio para cubrir otra zona plagada de discotecas. En Arroa Bekoa, entre Zumaia y Zestoa, aún sigue en pie aunque está cerrada desde hace años la sala Jazz Berri. Bien comunicada, tenía un apeadero al lado y en sus buenos tiempos un autobús recogía gente de Zarautz, Getaria y Zumaia para dejar a los jóvenes en la puerta. Fue entre otras cosas cuna del bumping, un subestilo de música electrónica procedente del hardhouse que incita a botar (bailar). Aunque quizá el tema más logrado fuera éste, más melódico y bailable […]

Fuentes consultadas por este periódico nos indican que el solar fue vendido a la constructora Altuna y Uría para construir casas.

7/ Txitxarro (Deba). Muy cerca del alto de Itziar se ubica otra sala legendaria, que fue reventada por una bomba de ETA en el año 2000 (al igual que sucedió en 2001 en las discotecas navarras Universal de Lakuntza y en 2005 en Bordatxo de Doneztebe/Santesteban). Txitxarro fue inaugurada en 1976 y en sus orígenes fue una sala de fiestas que comenzó acogiendo verbenas con grupos como Egan. Tras esta época vino otra, la de los conciertos. En este espacio, desde 1988 hasta 1994, hubo noches gloriosas con Green Day, Sonic Youth... Entre los ciclistas también dejó recuerdo porque gracias a una idea de Marino Lejarreta, Sabino Angoitia y Rubén Gorospe se organizaron unas carreras a comienzos de los 80 como final de temporada. Este día se acababa con una fiesta en la discoteca y en una de esas noches es cuando, por ejemplo, Miguel Indurain y su mujer Marisa se conocieron... Finalmente, llegó la época del bakalao y Txitxarro fue un templo del trance y el progressive con himnos como el siguiente, el último que sonó antes de la explosión de ETA […]

Reabrió en 2003 tras las obligadas obras de reconstrucción por el atentado pero también ha sido víctima del paulatino abandono, de los cambios en la rutina de ocio, de la crisis... De tantas cosas. El edificio sigue en pie pero ya sólo manda el silencio.

8/ Venecia (Mutriku). En la misma muga entre Gipuzkoa y Bizkaia, encima de la playa de Saturraran, entre Mutriku y Ondarroa, está la discoteca Venecia, una de las pocas que aún tiene vida de cuando en cuando. Abierta en 1970, fue muy conocida y albergó conciertos con Julio Iglesias, Camilo Sexto, Juan Pardo o Los Bravos. De la reconversión al bacalao y su mítico 'Hori hori' (que se escuchaba desde la cabina) se acordarán muchos.

9/ The Sound (Irura). Otra discoteca que echó el telón hace años, en 2005 en concreto. Abrió sus puertas más tarde como Mission 439 pero ya en la era de la cuesta abajo. Sus propietarios originales quisieron emular el efecto del Gure Txokoa de Belauntza y la abrieron con un concierto de Egan. Al principio se llamaba Chaston.

10/ Golden (Urretxu). La sala mítica de esta zona de Gipuzkoa. Y una de las más famosas del territorio. Abierta el 7 de diciembre de 1969 por el matrimonio formado por José Miguel Ormazabal y Gregoria Otaegi, sus cinco hijos y sus parejas también trabajaron duramente en el negocio familiar hasta que en 1997 lo alquilaron al oñatiarra Antxon Galdos. La sala de fiestas, de 700 metros cuadrados, causó furor en Gipuzkoa durante las décadas de los 70, los 80 y los 90. De un diseño italiano y una decoración muy moderna para la época, atraía cada fin de semana a cientos de jóvenes del Alto Urola, del Goierri, de Altsasua, de Elorrio... En Tolosa se montaban muchos rumbo a Urretxu en un tren que se llegó a llamar 'el goldenero'. Por el Golden pasaron orquestas y grupos musicales como Fórmula V, el Dúo Dinámico, Los Guaranís, Duo Gala, Rudy Ventura, Los Tres de Castilla, Joselu Anaiak, Los Comodines... Según aseguran sus propietarios, «el ambiente en general era muy bueno. Teníamos una clientela fiel y trabajamos mucho durante muchos años. Obviamente, la vida ha cambiado en todo este tiempo y en la discoteca ha ocurrido lo mismo. Y aunque el declive no gusta a nadie, lo cierto es que estamos muy orgullosos de todas las experiencias vividas, del negocio y de los clientes». El local sigue en venta, «a buen precio», según confiesan. Ubicado en pleno centro de Urretxu, una visita a sus instalaciones evoca tiempos pasados y el contraste entre el recuerdo bullicioso y el presente silencioso es cuando menos chocante.

11/ Gure Txokoa (Belauntza). Otra discoteca celebérrima, muy popular en Tolosaldea, fundada por José Antonio Mokoroa y José Luis Eizagirre. Era grande, la más grande del valle, y vivió su boom particular en los años ochenta. Acogía música en directo por la tarde y, por la noche, se transformaba en una discoteca al uso. Con un ambiente sano, euskaldun, recibía a cantidad de vecinos de casi todos los puntos de Gipuzkoa.

El éxito fue tal que a su vera abrieron tres bares que se hartaron de dar bocadillos y cubatas, entre otras cosas.

El Gure Txokoa coincidió en el tiempo con otro local famoso, el Maithuna del barrio de Belate de Tolosa, y a su vez tomó el relevo del Phaeton y Lovely o el Thunders, la primera de Tolosa. Los viernes solían acudir los solteros, los sábados había conciertos y los domingos tenía una particularidad. De 18.30 a 22.00 iban jóvenes (18-22 años) y por la noche se volvía a llenar de veteranos. Cantidad de parejas y bodas surgieron de este local.

12/ Guass-Azkena (Elgoibar). Esta famosa sala de Elgoibar abrió sus puertas en los años ochenta y echó el telón en 2010 para trasladarse a Bergara, donde ha ocupado el espacio de la antigua sala Jam. El Guass fue la heredera de la discoteca Pelousse, ubicada en el barrio de San Roke, después de que el fuego acabara con ella a finales de los años 70. Su emplazamiento, al otro lado del río Deba y a unos pocos pasos de la zona de ambiente de Maala, la convirtió en el punto de encuentro de muchos elgoibarreses las noches de los fines de semana, pasando a ser en muchos casos la última estación antes del retorno a casa. Pero esta ubicación junto al cauce del río Deba también fue su causa de disgusto, que en un tiempo cambió de nombre y pasó a llamarse Azkena antes de recuperar después su denominación original. Las inundaciones que sufrió esta localidad en los años 80 también dejaron su huella en la sala, que terminó anegada por las aguas y sufrió enormes destrozos. A pesar de ello logró salir a flote para seguir siendo uno de los motores de la animación nocturna de Elgoibar. Con la aparición de la música electrónica y el bacalao, el ambiente de la sala fue cambiando hasta convertirse en uno de los principales puntos de referencia en el País Vasco para los seguidores de este tipo de diversión.

13/ Txalaparta (Bidania).
A rebufo de Malloak (Azpirotz, Navarra), se quiso tener en el interior guipuzcoano una sala de fiestas de este estilo. Gracias a Javier Zurutuza, recogemos esta deliciosa anécdota que resume buena parte de las claves de la época, de las salas de fiestas de aquellos tiempos, del público, de los gustos musicales: «Para inaugurarla trajeron a Mecano. El público apenas les hizo caso y terminaron la actuación con más pena que gloria. Se retiraron a los camerinos y allí esperaron pacientemente a que les pidieran 'beste bat'. El dj Iñigo Etxenike me cuenta que los hermanos Cano empezaron a discutir entre ellos porque veían que nos les pedían volver a salir y habían guardado lo mejor de su repertorio para el final. Todavía están esperando a que aquella gente tan fría y que no se había movido de la barra en toda la noche, les pidieran: ¡Beste bat!».

14/ Penny Lane (Errenteria). La canción de los Beatles dio nombre a esta sala de fiestas. Fue la primera que se puso en marcha en Orereta, allá por 1969, en el barrio de Iztieta. Al poco tiempo y justo al lado, en la misma calle y a escasos veinte metros de su puerta de entrada, se inauguró Apolo y, con un par de años de diferencia, más o menos, fue Cerebros la discoteca que se puso en marcha. Pero era Penny Lane la que manejaba el cotarro. Hasta el mito Nino Bravo actuó allí el sábado 3 de marzo de 1973. Tan bien funcionó el negocio que abrieron otro local en Huesca.

15/ Euromar (Zarautz). La discoteca referente de esta zona junto a Naya, que estaba al lado del parque de la estación. Según nos informa el corresponsal Antxon Etxeberria, ambas abrieron en 1963 y cerraron a finales de los setenta. Cada domingo entraban 1.000 personas de todo el territorio en el Euromar. En el piso superior tocaban las orquestas u orquestinas, como se les llamaba entonces, y abajo estaba la discoteca. Imanol Urbieta, músico y pedagogo guipuzcoano, autor de conocidas canciones infantiles, tocaba frecuentemente allí. El edificio sigue pero ahora funciona, básicamente, como cafetería y restaurante. Ya en la zona del malecón, muchos se acordarán del Mimos o del Flash, pubs de éxito.

16/ Gautxori (Azpeitia). En el valle del Urola muchos terminaban aquí la noche. Estaba en una bajera de la calle Pablo VI, según nos cuenta la corresponsal Eli Aizpuru, en una especie de sótano en el que había que tener valor para entrar (hoy en día sería inconcebible tener esas medidas de seguridad). Más tarde hubo un caserío llamado Ezkerretegi o Xoxote, en las faldas del macizo de Izarraitz, donde pinchaban música electrónica. Un contraste curioso. El relevo lo cogió la discoteca Inox, en la calle Garmendipe.

17/ Ariznoa (Bergara). Fue la primera que abrió, en 1967, en pleno centro de la localidad del Alto Deba. Más tarde le llegó el turno al Tartufo (en referencia a la comedia escrita por Molière). La última que dominó el panorama nocturno fue el Txibisto, muy grande, donde ETB grababa festivales de fin de año. Abrió las puertas con Egan y las cerró con Ian Gillan, antiguo vocalista de Deep Purple, y entre medias acogió a la mismísima Sabrina, tal y como nos recuerda el corresponsal Juan Antonio Migura. Estuvo abierta durante ocho años y cerró en 1992.

18/ Zigor (Ordizia). Bernardo Oronoz, Juan Yurrita y Alfredo (del bar Ayala) lo pusieron en marcha a finales de los sesenta. Organizaba, como tantos otros, actuaciones en directo y también dejaba un hueco para los grupos locales que arrancaban con tanta ilusión como vértigo. No muy lejos, en la vecina Beasain, la que pasó a la historia fue el Sunday. Estaba en los bajos de una torre alta.

19/ Alexander (Arrasate). Estaba en la avenida Ulibarri. También nos han hablado del Jaizale, que hoy sigue abierto con otro modelo de negocio y, finalmente, del Otamendi, en el pabellón industrial Legarre.

Aquella noche loca con una motosierra en Malloak...
Antaño, los jóvenes no tenían reparos en coger el coche y hacer carretera y manta para divertirse. Por eso, las salas de fiestas de Navarra también fueron muy solicitadas por los guipuzcoanos. Ahí destacan los nombres de Malloak (Azpirotz), Ilargi (llamada luego Matraka y Universal, en Lakuntza), Bordatxo (Doneztebe), Dollar (Lesaka)..., donde las fiestas eran tan entrañables como salvajes. La gente que ronda los 50, 60 y 70 años guarda en la memoria anécdotas indescriptibles, como las que se vivían en Malloak: aquel concierto de Massiel, el día que le tiraron un huevo a Bertín Osborne y, especialmente, dos noches locas. En la primera, un cliente no tuvo reparos en arrancar una motosierra y provocar el pánico entre los asistentes... Otra noche, el baño estaba deteriorado y a otro no se le ocurrió otra cosa que arrancar la taza del váter y exhibirla en la pista de baile... En fin, cosas de la noche. Y de otros tiempos.

2014/12/10

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | REPASO DE LAS DISCOTECAS DONOSTIARRAS QUE CERRARON Y CUANDO 'LA ZONA' ENTRÓ EN COMA

Repaso de las discotecas donostiarras que cerraron.
Nombres que van desde Ku en Igueldo hasta Young Play en Galarreta, pasando por Keops, La Perla, Zorongo 66 o el Txikitenis.
Mikel Huarte | Cadena SER, 2014-12-10
https://cadenaser.com/emisora/2014/12/10/radio_san_sebastian/1418229321_434797.html

San Sebastián vivió un tiempo pasado con discotecas fueron referencia, marcaron época y dejaron innumerables recuerdos que perviven en la memoria de muchos. La lista es extensa y Eneko Matilla, que durante 27 años trabajó de relaciones públicas en Bataplan nos ayuda a completarla: Keops, Ku, Young Play, Tiffanys, Paladín [era la anterior a Bataplan, en el mismo lugar] o La Perla son algunos de los nombres de discotecas que, ya sea por decisiones empresariales o por cambio de modas, acabaron echando el cierre.

En 'Qué fue de... aquella discoteca' conversamos también con José, jefe de cabina de la discoteca Young Play durante 25 años o con Juan Carlos, que fue durante 17 años disc jockey de Ku Donosti.

Eneko Matilla vuela solo.
Acaba de estrenar el Warhol Bar en la calle Sánchez Toca, después de 26 años como relaciones públicas en la discoteca Bataplán.
Joti Díaz | El Diario Vasco, 2006-02-12
https://www.diariovasco.com/pg060212/prensa/noticias/San_Sebastian/200602/12/DVA-SSB-184.html

Acaba de estrenar el Warhol Bar en la calle Sánchez Toca, después de 26 años como relaciones públicas de la discoteca Bataplán. Es uno de los famosos de la ciudad. No ha cumplido los 45 años pero su trayectoria laboral es muy larga, siempre vinculada a la música. Ya en su etapa escolar organizaba guateques y cuando dejó el colegio Marianistas comenzó a trabajar de disc jockey y organizar fiestas en las discotecas La Perla y Bataplán, con la familia Sabadell-Montenegro. Eran los inicios de los bailes universitarios con la ESTE y el club Juven de baloncesto. Unos años más tarde se convirtió en relaciones públicas, puesto que dejó el mes de junio del año pasado. A este joven veterano, nacido en la Parte Vieja le rondaba la idea de montar su propio negocio y por fin ha llegado la hora. Se fijó en un local de la calle Sánchez Toca, antes llamado Palumbo, y no lo dudó. El nombre de Warhol Bar lo eligió pensando en un estilo de bar de copas con estilo popero y que se pueda relacionar con la modernidad.

Eneko Matilla pretende ofrecer buena música, calidad en el servicio, buenas copas y una carta especial de cafés y coktails. Él mismo ha decorado el local con la gran ayuda de su esposa, Nora Gómara, no pasan por ella los años, con un diseño moderno y nada recargado. Manda en la barra Gendry Heredia, un joven profesional con una buena trayectoria, ya que ha sido campeón de España de coctelería y ha trabajado en locales como Dionis, Stik ó Splash.

La fiesta de inauguración estuvo muy animada y contó con la asistencia de numerosas personas vinculadas al mundo de la hostelería, la música, la moda y el estilismo. Por allí esaban Toby Aymerich preparando nuevos proyectos profesionales; Javier Elena, de la Gula del Norte, que hizo una degustación entre los invitados; Nerea Matilla y Cristina Gallego de Domecq; Javier Tizón de Osborne, Ibon Cusset y Luis Collado de Bataplán, Javier Urbistondo, concejal de Ayuntamiento y Patricia Parcero de Zubizarreta Moda. También del mundo de la hostelería, Iñigo Jiménez de La Venta de Curro, Agustín Ciriza del Sheraton, Chicho Alvarez del Kontra, Démelsa Pantigoso de Hollywood, Jon Zabaleta del bar Zabaleta, Alberto Mos de G Star, los amigos y vecinos del bar Pokhara, también del Txirula e Imanol del Nido. No faltó el presentador de ETB Klaudio Landa, ni el gran estilista Iñaki Sagarzazu, que fuera hace años campeón del mundo, acompañado de su esposa Marian Álvaro. En otro grupo Javier Solórzano, Carolina Villar, Cristina Espín, María Cabezudo, Unai Astigarraga, Javier Urizberrueta, Tito Moro y su esposa Sol de Hawai Surf y Ramón de La Fuente de la boutique Boom London.

Saludé a Ane Vadillo de Get In, muy ocupada con la dura temporada de conciertos musicales que llega. El televisivo entrenador Gorka Etxeberria sigue buscando equipo y me hacía algunos comentarios optimistas sobre el futuro deportivo de la Real Sociedad. No se pierde una Pablo Villaverde y Kote Cabezudo sigue inmerso en la fotografía del mundo de la moda y su consulta de estomatología. También estaban Roberto del restaurante Altuna, Ion Berregui de Visa Seguridad, Rosa Gómara, Rocío de la Fuente, Ainara y Begoña y Marian y Félix Desojo de Betiko Kafea.

Cuando 'La Zona' entró en coma.
¿Por qué mueren algunas calles de San Sebastián? San Bartolomé, la vía que irradiaba ruido y juventud hace más de una década, es el mejor de los ejemplos.
Gontzal Largo | El Diario Vasco, 2009-09-14
https://www.diariovasco.com/20090913/san-sebastian/cuando-zona-entro-coma-20090913.html

La calle está casi desierta. Apenas dos o tres almas. Alguien ha pintado estas tres palabras en el exterior de un antiguo bar de la calle San Bartolomé. El local se encuentra, hoy en día, cerrado, sin actividad aparente. No es el único: esta vía donostiarra es una suerte de cementerio hostelero, una necrópolis en la que los toldos y los neones no anuncian la existencia de un bar, sino la muerte de éste. Se llama , se llamó y fue uno de los epicentros de la, cada vez más, extinta juerga donostiarra. Hoy en día, apenas sobreviven cinco locales de los casi veinte que llegaron a funcionar a todo gas hace diez años. no es lo que era, pero ¿qué ocurrió? ¿Por qué, en ocasiones, se muere el tejido de una parte de la ciudad y éste no se regenera?

Los orígenes lúdicos de este rincón de San Sebastián se hunden en los últimos años de la dictadura. Lo que comenzó siendo una zona de marcha adulta evolucionó a un ambiente más juvenil en los años ochenta. Ese carácter se acentuó y confirmó en los años noventa, cuando alcanzó su cenit, el paroxismo al que le seguiría la inevitable caída. Tan dorada fue la última década del siglo XX que, incluso, se planteó tímidamente la posibilidad remota de peatonalizar San Bartolomé, a raíz de un experimento llevado a cabo en el verano de 1994, cuando el Ayuntamiento autorizó a varios bares a instalar terrazas en la rúa cerrada al tráfico.

En los noventa, los bares abiertos alcanzaron la veintena, algunos de corte tradicional como el Juanito; otros de corte gay como El Trígono, pasando por locales que cambiaban de nombre y gestores con agilidad (Yabba Dabba, Kopa's.); algunos que aparecían y desaparecían al poco tiempo (T.K.C.), nombres míticos que duraron años (El Moro, Rash, Zakro, Bogart, Twickenham...) o unos pocos que todavía mantienen el tipo y las puertas abiertas como el Kuttun, Pachá o Kentucky. De entre todos, hubo uno que destacó por muchas razones: por su tamaño, por su éxito social, por el perfil que se asociaba a su clientela habitual y porque llegó a actuar como catalizador y locomotora del ambiente festivo de la calle San Bartolomé. Se trataba de El Cine.

Éste fue iniciativa de Adolfo Pantigoso, histórico de la noche donostiarra y paladín de otro rincón mítico, también asociado al mundo del celuloide: el Hollywood de Blas de Lezo. Pantigoso adquirió el local de El Cine en 1981. Primero funcionó con el nombre de Rainbow y, luego, con el de Trocadero, a la vez que uno de sus rincones se habilitaba como hamburguesería, de nombre La Prima Puri. Finalmente, en 1988, lo rebautizaron como El Cine, nombre bajo el cual siguió funcionando hasta su cierre definitivo en 2004. ¿La razón de su ocaso? Tal y como nos explica el propio Pantigoso, contaban con licencia de bar y la escasa altura del local les impidió obtener la de pub, única categoría viable para un espacio de esas características. Durante el tiempo que estuvo funcionando, El Cine no sólo fue el más amplio -casi 200 metros cuadrados- de todas las tabernas modernas de La Zona, sino el más frecuentado, llegando a emplear hasta 14 personas para atender las barras en las noches más multitudinarias. Así, cuando éste cerró, muchos le siguieron irremediablemente.

Los mismo ocurrió con otros locales que poco tenían que ver con el copeteo y se alimentaban de la gente que iba y venía a la citada calle como la bolera SB -situada en una entreplanta- o la Bodega Blas de Lezo, -ubicada en la calle homónima y conocida popularmente entre la chavalería como [¿?] -, que los fines de semana daba un giro de 180 grados a su clientela habitual: de los jubilados que lo frecuentaban de lunes a viernes, pasaba a los adolescentes que allí acudían a tomar una ronda -o dos, o tres. o doce- de claretes con gas, convirtiéndose en un sitio popularísimo. El contraste estaba servido: allí convivían lolitas y adolescentes vanidosos con el flequillo a capas, con barricas de vino peleón, mesas de madera, un suelo carcomido y una decoración antediluviana.

Paralelamente al éxito de San Bartolomé, crecieron las presiones vecinales, lógicas si se tiene en cuenta el ruidoso embudo que se creaba las noches de los viernes y los sábados, además de las inconveniencias propias del cóctel alcohol-juventud. El desgaste llegó al límite a principios de esta década: la San Bartolomé ya estaba herida. Perdía plasma. Las costumbres generacionales habían mutado y, para colmo, una nueva zona de marcha había visto la luz: los bares situados en el Complejo de Ocio de Illumbe. Lo que nació como una propuesta lúdica para toda la familia, poco a poco fue mutando hasta convertirse en una suerte de barrio juerguista soñado por todo Ayuntamiento: estaba alejado del casco urbano y era gestionado por el sector privado, algo muy similar a los polígonos industriales de copeteo que triunfan, por ejemplo, en el extrarradio de Madrid. El consistorio se podía lavar las manos: no había vecinos, ni la problemática asociada a mezclar la juerga con el descanso.

Ello, sumado a los cambios de hábitos de la juventud -«ya no alternan, ya no saltan de bar en bar», nos dice un hostelero-, la proliferación de locales alquilados, los botellones multitudinarios y el cierre de El Cine en 2004 acabaron por puntillear definitivamente la vía, convirtiéndola en una especie de geografía muerta. Si a San Bartolomé -el santo- le arrancaron la piel en vida, San Bartolomé -la calle- sufrió un proceso similar y, como las serpientes, hizo la muda, se despojó de su epidermis, de su reputación de lugar estruendoso y juvenil para convertirse en un rincón imberbe, silencioso, casi siempre desértico, ensimismado y al margen de la rutina diaria de San Sebastián. La situación actual no llamaría en absoluto la atención -en la ciudad hay todo un abanico de callejas llamémoslas [¿?]- si no fuera por aquel pasado halagüeño que muchos recuerdan y se encuentra a la vuelta de la esquina del túnel del tiempo: ¿cuánta gente se enamoró, por vez primera, en ese lugar?

2013/12/31

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | AVALANCHA DE COTILLONES PARA DESPEDIR 1978 Y PACO ESPAÑA EN LA PERLA

Avalancha de cotillones para despedir 1978.
Sin salir de San Sebastián, había fiestas con «uvas de la suerte» en Ku, La Perla, Paladín y el Real Club de Tenis.
El Diario Vasco, 2013-12-31
https://www.diariovasco.com/v/20131231/comarca/avalancha-cotillones-para-despedir-20131231.html

Toca despedir el año. En esta calle de la Memoria que vive en otros tiempos, decimos adiós a 1978. En la edición de DV del 31 de diciembre de hace 35 años nos invita a ello un anuncio: «La Perla. Despida el año 1978 y comience 1979 con alegría en La Discoteca de Donostia. Gran Cotillón. Regalos de serpentinas, gorros, uvas de la suerte, turrón, etcétera. Y la extraordinaria actuación de Paco España. ¡¡El boom del año!!!».

Recuerden que el canario Paco España, al que le ponían triple exclamación, fue un pionero del transformismo y revolucionó el mundo del espectáculo en los años 70 con sus funciones de travestis. Mientras Paco España recibía el Año Nuevo en La Perla, al lado, en Paladín, había otro cotillón con «baile y ambiente hasta la madrugada».

Este día y los anteriores aparecían en nuestro periódico más anuncios de cotillones para cambiar el año, que repasamos para evocar las discotecas y locales de entonces. Ku, la discoteca de Igeldo, era una de las referencias de la época. Acababa de celebrar, el 28 de diciembre, una sonada 'Fiesta romana'. Y promocionaba su cotillón con el juego de palabras 'EnKuentrate con las uvas' o con otro anuncio protagonizado por su logotipo de tipografía geométrica y el dibujo de su enmascarada y fea mascota. «Y brindaremos con Conde de Caralt».

Junto a él aparecía la errenteriarra Penny Lane y su «Gran Cotillón a partir de las 12 de la noche». Prometían: «Botella de champán Codorníu para cada 2 personas. A la entrada, bolsa de cotillón. A las 3 de la mañana, turrón. Y a las cinco, sopas de ajo». Observen que el cava aún seguía llamándose champán o champagne, aunque no se elaborase en aquella región francesa.

Encontramos anunciada una tercera referencia, que la discoteca Young Play de Hernani también organizaba su «gran cotillón fin de año». Un clásico durante décadas en las fiestas sociales donostiarras, el Real Club de Tenis, seguía organizando su cotillón en la Nochevieja de 1978-1979. El anuncio que publicaban detallaba sus características: «Gran cotillón desde las 12 de la noche. Uvas de la suerte, turrón, champagne Conde de Caralt, bolsa de cotillón. A la madrugada, sopas de ajo. Orquesta: Urgull Taldea. Pick-up».

Un poco más lejos, también se anunciaban cotillones en salas de Irun. En Gwendolyne, con la Orquesta Internacional Marbella. En Jennifer, con «circuito cerrado de TV con proyecciones». Y en Saroia, que se promocionaba como «la sala de las misses y los deportistas», con entrada a mil pesetas. ¿Alguien recueda la discoteca Mostacho? Pues también tenía cotillón y «uvas de la suerte».

Fuera de los cotillones, entre la publicidad que aparecía en DV en los últimos días de 1978 nos llama la atención uno de Telefónica, entonces Compañía Telefónica Nacional de España: «El día de Nochevieja procure llamar antes de las nueve de la noche. Con ello conseguirá una mayor fluidez en sus comunicaciones telefónicas al evitar la saturación de las líneas». La tecnología era otra hace 35 años.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...