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2019/03/12

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CENICIENTAS DE BAILE EN SAN SEBASTIÁN

Diario de Sevilla / Valeria Vegas //

Cenicientas de baile en San Sebastián.

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html 

En una secuencia de la célebre ‘Los bingueros’ (Mariano Ozores, 1979), una mujer transexual -a la que el doblaje otorga, en busca de una burda comicidad, una marcada voz masculina- intenta seducir a los personajes de Andrés Pajares y Fernando Esteso. Ambos rechazan con espanto a su pretendiente y, al grito de "¡Maricones!" -la mujer va acompañada de un amigo-, se deshacen de ella arrojándole agua hirviendo en los genitales. La brutalidad de esa escena, símbolo de los prejuicios y la mentalidad timorata de aquella época, realza la importancia que tendría una película como ‘Vestida de azul’ (Antonio Giménez-Rico, 1983), un documental estrenado tan sólo cuatro años más tarde que retrataba, con respeto, lejos de la tentación del sensacionalismo, "sin moraleja de ningún tipo y ni tan siquiera juzgar", tal y como reconoce el cineasta, las vicisitudes de un grupo de mujeres transexuales.

La periodista Valeria Vegas (Valencia, 1985) admiraba la inteligencia de Giménez-Rico, que se atrevió a dar voz y a devolver la dignidad a ese grupo en "un país que despertaba en cuestión de libertades personales, pero siempre acotando dicha libertad a quien fuese distinto o minoritario", como la autora expone en 'Vestidas de azul', un libro publicado por la editorial Dos Bigotes y en el que se toma como punto de partida ese largometraje para analizar cómo la sociedad y los medios retrataban a un colectivo que parecía no interesar si no era abordado desde el morbo o el humor de brocha gorda. "La transexualidad no había aparecido aún en televisión: hasta un año después de la película, 'Informe Semanal' no haría un reportaje sobre el tema", revela Vegas.

Resulta curioso que el director de ‘Retrato de familia’ o la posterior ‘El disputado voto del señor Cayo’, "que no pertenecía a la ola de modernidad que sí encarnaban Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar o Fernando Colomo", se comportara como un pionero con esta propuesta que para Vegas tal vez no sea una obra maestra, "pero tiene algo de lo que otros muchos largometrajes carecen: transmite verdad". En un principio, Giménez-Rico planeaba una ficción, pero al documentarse se topó con un material humano tan cautivador que entendió que debía decantarse por el documental, en el que embarcó al director de fotografía Teo Escamilla y a Jaime de Armiñán como productores.

35 años después de su estreno, ‘Vestida de azul’ -que pese a haber tenido en su momento casi 300.000 espectadores hoy no está editada en DVD- sigue "transmitiendo esa verdad", considera Vegas, "en parte por la increíble selección que hicieron de sus protagonistas. Son muy cómicas, no tienen filtro", señala la escritora, que anteriormente había publicado libros como ‘Grandes actrices del cine español’ o ‘Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno’. En el tiempo en el que transcurre el filme, las mujeres transexuales "sólo podían dedicarse a la prostitución y al espectáculo [Giménez-Rico, de hecho, buscó sin suerte a alguna universitaria, y no la encontró], pero los perfiles psicológicos son muy diferentes. Desde una que tiene los cuarenta y tantos a otra que tiene poco más de 20, la cinta reúne un abanico plural, teniendo en cuenta lo poco plural que podía ser el panorama entonces", matiza Vega. El libro se titula ‘Vestidas de azul’, añadiendo un plural al nombre de la película, porque a través de las historias de las protagonistas el ensayo ahonda en cuestiones como la Ley de Peligrosidad Social, las redadas policiales y encarcelamientos que padecían, su paso por el ‘show business’, la reasignación sexual o la relación con sus familias.

Aunque los testimonios se acercan a locales como el Centauros, que llegó a ser mítico, "allí iban los actores después de un rodaje o una obra de teatro, hasta allí se llegaron Sara Montiel o Marisol a ver las imitaciones que hacían de ellas", el retrato del mundo del espectáculo que hace ‘Vestidas de azul’ destila una intensa tristeza. Las artistas, analiza Vegas, "se encontraban con que aquello era, entre comillas, otra forma de prostitución. El empresario que las contrataba no se molestaba en formarlas para que fueran mejores bailarinas, cómicas o cantantes. Las quería únicamente como carnaza, para exhibirlas como se mostraba en otro siglo en una barraca de feria a la mujer barbuda o al hombre elefante...", comenta esta periodista afincada en Sevilla.

Uno de los momentos más emocionantes del libro es el recuerdo que Giménez-Rico, del que se ofrece una entrevista, hace de la proyección en el Festival de San Sebastián. Las protagonistas "tuvieron un incidente en el hotel, el recepcionista no quería alojarlas, al comprobar los nombres de sus documentos de identidad pensaría que se trataba de travestis callejeros", resume Vegas. Luego, en el pase, las actrices lloraron al ver sus vidas llevadas a la pantalla. "Yo comparo", dice la autora, "la participación en el festival con el baile de la Cenicienta. Si ese año fue Jeremy Irons, por ejemplo, a presentar una película, luego él volvería a su limusina o a un apartamento maravilloso, pero ellas regresaban a sus calles y al Centauros".

Entre otras cuestiones, Vegas describe cómo se confundían en aquellos años los términos de travesti y transexual o la particular relación que estas mujeres tuvieron con sus familias. "En muchos casos las aceptaban, pero Giménez-Rico da un apunte interesante: lo hacían con el subterfugio de que eran artistas. Eso les permitía ciertas licencias, esa extravagancia. Omitían la realidad, que eran personas atrapadas en otro cuerpo".

Vegas, que durante la redacción de su obra descubrió que Josette, uno de los personajes, seguía vivo a pesar de que la mitología de internet lo daba por muerto, define su libro como "una obra para cinéfilos, en el que sale mucho director y mucha actriz, y para quien se interese por el análisis de la sociedad y los temas de género. Y es un espejo para ver cuánto hemos cambiado".

2019/01/01

DOCUMENTACIÓN | CINE | 'QUERELLE' DE FASSBINDER, ESCÁNDALO PARA LAS AUTORIDADES EN EL ESTRENO DEL FESTIVAL DE DONOSTIA

El año en que Fernando Trueba arrojó un cubo de agua a Diego Galán.
El director de cine se vengó así en el Festival de San Sebastián de 1982 de una mala crítica escrita por el periodista, que años después acabaría dirigiendo el certamen.
Boquerini | El Correo, 2019-01-01
https://www.elcorreo.com/butaca/cine/fernando-trueba-arrojo-20190101191401-ntrc.html

En los festivales de cine suceden muchas cosas, y el de San Sebastián de 1982 será recordado por 'el cubo de agua'. «Fernando Trueba agrede al crítico de 'El País'», tituló el diario el 22 de septiembre de aquel año.

Veamos los antecedentes: Fernando Trueba, antes de consagrarse como director con 'Ópera prima', ejerció como crítico de cine. Fundó la revista 'Casablanca' y fue el primer crítico de 'El País', trabajo que pasó a Diego Galán, que venía de ejercer la crítica en la revista 'Triunfo'.

Fernando Trueba triunfa con 'Ópera prima', su debut como director de largometrajes, todo un éxito de taquilla, acogída con simpatía por la crítica y que estuvo muchos meses en cartel. A partir de ella se empezó a hablar de 'la nueva comedia madrileña'. El cineasta quiso romper radicalmente con su debut y para su segundo largo se decantó por un documental sobre su amigo el cantante, filósofo y escritor Chicho Sánchez Ferlosio. Su título 'Mientras el cuerpo aguante'. La película la producía el propio Trueba a través de la productora que había creado a raíz del éxito de su anterior obra, Ópera Films, y tenía a su amigo y protagonista de 'Ópera prima', Oscar Ladoire, como productor ejecutivo. Se estrenó en los primeros meses de 1982.

La trayectoria de 'Mientras el cuerpo aguante' por la cartelera fue, contra lo que el propio Fernando Trueba esperaba, muy discreta. Salvo los 'progres' de la época, nadie sabía quién era Chicho Sánchez Ferlosio. Diego Galán no le hizo una mala crítica, solo dijo que consideraba la película más apta para la televisión que para la pantalla grande, lo que para su director contribuyó a que los espectadores no fuesen a verla en masa, como esperaba.

Aquel septiembre de 1982 el Festival de San Sebastián cumplía 30 años. Acababa de perder su categoría A, y el gran premio lo otorgaba la crítica especializada. El certamen lo inauguró 'Querelle' de Rainer Werner Fassbinder, fallecido poco antes, para escándalo de autoridades y aburrimiento de espectadores. El certamen lo dirigía Luis Gasca, y para celebrar el aniversario se preparó una tarta gigante de cuyo interior salió la niña Chispita, que acababa de estrenar 'Chispita y sus gorilas'. El gran premio del Festival lo ganaría Manuel Gutiérrez Aragón con 'Demonios en el jardín'. Por la sección oficial pasaron también Bertand Tavernier, José Luis Cuerda con su 'Pares y nones', Fernando Ayala, Werner Herzog con 'Fitzcarraldo'...

En la sección 'Nuevos realizadores', en cuyo jurado estaba Mario Vargas Llosa, se presentaba 'Laberinto de pasiones', de Pedro Almodóvar, y por otras secciones pasaron Costa Gavras y su 'Desaparecido' que asiste a la proyección. El chileno Miguel Littin recibe un homenaje, y entre las estrellas que desfilaron por la alfombra roja del certamen están Joan Fontaine (que recibió el fugaz premio 'Roberta di Camerino' a la elegancia), Van Johnson, Franco Nero, Annie Girardot, Laura Betti, Xavier Cugat... y lo más florido del cine español de la época.

En la mañana de aquel 22 de septiembre Diego Galán (aun faltarían algunos años para que se convirtiese en director del certamen), salía del Teatro Victoria Eugenia tras asistir a una de las matinales proyecciones para la prensa, sin suponer que estaba a punto de recibir un cubo de agua fría. Fernando Trueba, disgustado por lo que Diego había dicho sobre 'Mientras el cuerpo aguante', le esperaba en la adyacente plaza de Okendo con un cubo lleno de agua y con un fotógrafo para que inmortalizase su reacción. Dicho y hecho, cuando menos lo esperaba Diego Galán recibió sobre su cuerpo el cubo de agua fría. Pero contra lo que Trueba esperaba, Diego Galán apenas se inmutó con lo que no hubo foto posible. «¿Qué pasa, no reaccionas?», le espetó Fernando Trueba. Pero el cuerpo de Diego Galán aguantó perfectamente el remojón.

El propio periodista reconoció tiempo después que aquello fue lo más comentado del 30 Festival de San Sebastián: «Uno de los regocijos de esta edición consistió en el berrinche de un director español, que vació un cubo de agua sobre el espíritu crítico de un pobre periodista...», escribió años después en su libro '50 años de rodaje', en el que recogía la historia de los primeros 50 años del Festival de San Sebastián.

Con el tiempo, Fernando Trueba y Diego Galán se han hecho amigos; «Después he hablado varias veces con Trueba, sobre todo porque averiguamos que muchos de los que se habían solidarizado con uno también lo hicieron con el otro y ese descubrimiento nos llenó de estupor», comentó Diego. Está claro que el agua no llegó al río.

2015/12/10

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 'EL DESENCANTO' Y LOS PANERO, CASI 40 AÑOS DESPUÉS

'El desencanto' y los Panero, casi 40 años después
RTVE, 2015-12-10

https://www.rtve.es/rtve/20151210/desencanto-panero-casi-40-anos-despues/1270460.shtml

Jaime Chávarri rodó en 1976 una de sus películas más originales: ‘El desencanto’. Era un documental centrado en el inefable clan de los Panero, en el que intervenía el poeta Leopoldo María junto a su madre Felicidad Blanc y sus hermanos Juan Luis y Michi. Rodado en Astorga (León) y Madrid, no tardaría en convertirse en una obra de culto, en el símbolo de toda una época de la historia de España. Casi cuarenta años después, ninguno de los protagonistas de esa singular familia vive para recordarlo.
 
La película comienza con el levantamiento en Astorga en 1974 de una estatua a Leopoldo Panero, conspicuo poeta falangista fallecido en 1962. Empiezan inmediatamente a aparecer sus deudos: su viuda Felicidad y sus tres hijos, que reflexionan acerca de sus recuerdos y se lanzan entre sí no pocos dardos envenenados. Más allá de las apariencias, a lo largo de hora y media de metraje se desvelan las verdaderas relaciones existentes en el seno de una familia acomodada y bien instalada en el régimen franquista, pero no por ello libre del desgarro y el fracaso ("El fracaso es la más resplandeciente victoria", llega a afirmar en la cinta Leopoldo María).

La obra sufrió las tijeras de la censura, que ya daba sus últimos coletazos en nuestro país: se eliminaron las alusiones de Leopoldo María a sus encuentros homosexuales en prisión. La polémica levantada por el documental de Chávarri llevó a su retirada del Festival de San Sebastián, en cuya edición de 1976 estaba inicialmente programado. Leopoldo María se interpretaría a sí mismo en 1994, a las órdenes del realizador Ricardo Franco, en ‘Después de tantos años’: se trataba de una nueva versión de la vida familiar de los Panero.

1984/09/20

DOCUMENTACIÓN | CINE | BIBI ANDERSEN AFIRMA QUE HIZO EL FILME CREYENDO INTERPRETAR A UNA MUJER

Bibi Andersen afirma que hizo el filme creyendo interpretar una mujer y no un travestido.
Interés y polémica alrededor de 'La noche más hermosa', de Gutiérrez Aragón.
Diego Galán | El País, 1984-09-21
https://elpais.com/diario/1984/09/21/cultura/464565605_850215.html

Todavía resuenan los aplausos al filme de Armendáriz, ‘Tasio’, y a otro filme español, ‘La noche más hermosa’, de Gutiérrez Aragón, ha despertado interés y un despunte de escándalo. Bibi Andersen, que hace en este filme su debú cinematográfico, no ha ocultado su disgusto al descubrir, en la proyección del filme, que no había visto en su integridad hasta ayer, que el personaje que creyó hacer, una mujer, en el filme es en realidad un hombre travestido. El director y el productor del filme negaron en su conferencia de prensa que haya existido fraude alguno, pero la polémica se masca en el aire.

Cuando aun están recientes los entusiastas y prolongados aplausos que recibió ‘Tasio’, de Montxo Armendáriz, en su presentación nocturna, el festival de San Sebastián parece haber recobrado el ambiente mínimo que le era propio en años anteriores: nuevos invitados han acudido a la ciudad y, finalmente, son las películas quienes protagonizan las conversaciones de pasillo. Incluso van surgiendo las anécdotas que parecen imprescindibles en la ‘fiesta’ que se pretende. El director de ‘Sueño de noche de verano’, presentada en la sección Nuevos Realizadores, Celestino Coronado, aparecía vistiendo sólo una larga camisa en los alrededores del principal local del festival sin la compañía de Lindsay Kemp, en cuyo espectáculo teatral se basa el filme (que, cuando sea emitido por televisión el próximo mes, contará con los nombres de los técnicos españoles que lo han filmado: la copia exhibida en San Sebastián hacía creer que esos técnicos eran mayoritariamente británicos). Las revistas han tenido, así la ocupación que necesitaban dada la penuria de figuras de mayor interés: Celestino Coronado, luciendo, bajo la lluvia, sus piernas desnudas, aportó el chiste necesario.

De mayor trascendencia parece ser el disgusto de Bibi Andersen cuando visionó, junto a los periodistas, la primera proyección de ‘La noche más hermosa’, última película de Manuel Gutiérrez Aragón, que ha llegado a San Sebastián, al parecer, sólo horas después de que el laboratorio madrileño la tuviera dispuesta. Bibi Andersen, que da vida en el filme a un actor travestido que interpreta para televisión la Inés de ‘Don Juan Tenorio’, mostró su malestar por el cambio que ello supone respecto al guión que creía interpretar, en el que su papel era el de una auténtica mujer. La ambigüedad de su personaje-clave, por otra parte, de la película no responde a sus deseos de interpretar sólo actitudes realmente femeninas. Su protesta, a la hora de cerrar esta edición, se ha mantenido en círculos privados, aunque trascendido al conocimiento general, de forma que sobre tal tema comenzó la conferencia de prensa con Manuel Gutiérrez Aragón. Éste, y más tarde Luis Megino, coguionista y productor, negaron a este corresponsal que Bibi Andersen hubiera sido víctima de fraude alguno. Bibi Andersen abandonó ayer el festival visiblemente molesta.

Es probable que ello aumente el interés que ‘La noche más hermosa’ puede despertar entre el público si el reparto -José Sacristán, Victoria Abril, Fernando Fernán-Gómez y Óscar Ladoire-, junto a la personalidad, no fueran datos suficientes para reclamar la atención sobre el filme. En cualquier caso, en San Sebastián ha tenido buena acogida, aunque quizá no haya despertado un entusiasmo tan contundente como ‘Tasio’, marcada como favorita en esta extraña competición por el liderazgo de un filme concreto.

‘La noche más hermosa’ es una divertida comedia, o contiene, al menos, elementos propios del género que Gutiérrez Aragón maneja con un humor desconocido en sus obras anteriores. Los celos del director de una cadena de televisión por el posible amor clandestino de su esposa le conducen a convencer a un amigo para que intente seducirla y comprobar así la realidad de su sospecha: típico esquema de ‘vodevil’ que la película traslada a un mundillo de ambigüedades sexuales, donde el personaje de Bibi Andersen derrama su habitual misterio. Su dualidad seduce al protagonista, al director de televisión (espléndido Fernán-Gómez) y hasta la propia esposa sospechosa de adulterio (divertida e inteligente Victoria Abril). Sacristán es ese técnico hundido por su propio ‘voyeurismo’: realiza uno de sus mejores trabajos en el ámbito de la comedia.

Cuanto parece habérsele reprochado a ‘La noche más hermosa’ depende más de su cortedad que de exceso alguno. El filme, que circula con rapidez por la pantalla, alcanzando escasamente la hora y media, concluye de forma precipitada, dejando la sensación -en los festivales ya avanzados hay poco más que sensaciones- de que la película había fascinado, pero sin admirar en su resultado global. Los decorados y los efectos nocturnos son de gran brillantez, apuntando la característica de un mundo insólito en el que cada personaje busca vivir su noche más hermosa, aquella en que los sueños -el sexo- adquieran total plenitud: las bromas de Gutiérrez Aragón sobre el resultado de esas aspiraciones traslucen un doble sentido que en este primer contacto matinal con la película ha invitado más al divertimiento que a la reflexión.

1983/09/18

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GIMÉNEZ-RICO OFRECE EN 'VESTIDA DE AZUL' LA SUPERFICIE DE LAS TRAVESTIS

Giménez-Rico ofrece en 'Vestida de azul' la superficie de los travestidos.
Ángel Fernández-Santos | El País, 1983-09-18

https://elpais.com/diario/1983/09/19/cultura/432770407_850215.html 

Todavía no se han acabado los ecos del oportunista, falso y rebuscado escandalillo de 'El pico', de Eloy de la Iglesia, cuando ayer casi se nos vino encima otro, ciertamente no tan oportunista y mucho más comedido, con ‘Vestida de azul’, de Antonio Giménez-Rico.

Si en ‘El pico’ se intentó teñir de rojo un duro asunto de color verde-moneda, en ‘Vestida de azul’ esta relación casi se invierte y el verde de fondo acaba en rosa pálido.

Dijo Giménez-Rico que su película es o quiere ser "distinta", pero no hay tal. De hecho, se trata de un tipo de película ya bien historiada y generalmente con malos resultados, un híbrido de ficción y de documental, mitad psicodrama y mitad reportaje periodístico filmado. En la lejana y desastrosa experiencia francesa del ‘cinema verité’ hay bastantes ejemplos cercanos a este filme supuestamente "distinto", que a la postre resulta tópico de puro sabido. ‘Vestida de azul’ es un reportaje a seis bandas sobre otros tantos travestidos que se ganan la vida actualmente en Madrid con la prostitución y el cabaré. Se trata, por tanto, de la descripción de la epidermis de una epidermis; todo un ejercicio de superficialidad, que de ninguna manera aborda el fondo de este lado extremo de la homosexualidad. Se limita a rozar una de sus orillas.

Seis historias
El filme, como casi todos los que se hacen sin guión previo, adolece de una estructura confusa y cierta forma de plasta. Dijo Giménez-Rico que en su intención estaba, al contar con mucho celuloide negativo rodado, "extraer los momentos que de cuando en cuando surgían vivos y verdaderos" para mimbrar alrededor de ellos las seis historias entrecruzadas que componen la película. Este método, que sin duda aplicó, es el que mejor enuncia la superficialidad del resultado, pues los momentos elegidos por Giménez-Rico como más "vivos y verdaderos" se limitan a ser los más divertidos y resultones, es decir, aquellos en que los travestidos sueltan sus mejores gracias, que a veces las tienen. Y la pretendida indagación sobre una de las cunetas de la marginación española se quedan en una trivial colección de ‘sketchs’, a veces puros chistes verbales, sobre el tradicional salero del arquetipo del humor del mariquita. Nos reímos, porque tiene gracia, del relato del servicio militar en Tarifa del travestido Lorenzo Arana, pero en nada penetramos en las luces y la oscuridad de la patética existencia de este hombre en su inútil pasión de ser mujer.

Se trata de un asunto muy difícil observado con mirada facilona. ‘Vestida de azul’ es sólo la piel de unas vidas y no su carne y menos su esqueleto.

Salva a la película la mayor o menor fortuna y desgarro de los tipos, pero nunca los trasciende. Todo lo contrario, el filme se queda más cerca de ellos. El mismo travestido que narró su pintoresca aventura en Tarifa desarboló sin proponérselo el filme en la conferencia de prensa que siguió a la proyección: "Me gusta la película, pero me gustaría hacer otra más fuerte". Un tema duro abordado con ostensible blandura.

Otros filmes
Mientras tanto, a la espera de las películas de José Antonio Zorrilla, José Sacristán, Miguel Hermoso y Alfonso Ungría, otros filmes procedentes de otros países van desfilando sin pena ni gloria, como el húngaro ‘Szerencses Daniel’, de Pal Sandor, que es un ejercicio de higiene mental para uso exclusivo de húngaros, y el norteamericano de similares características ‘I Am the cheese’, dirigido por el viejo productor y nuevo director Robert Jiras. El buen reparto de esta película, en la que vemos las conocidas caras de Robert Wagner, Hope Lange y Don Murray, no le salva de la insignificancia.

Por su parte, la vida mundana del festival transcurre este año con mucha más austeridad que en ediciones anteriores. Como todo el País Vasco, el festival de San Sebastián se aprieta el cinturón, y no se ven por ninguna parte los antiguos derroches inútiles.

1983/09/06

DOCUMENTALES | Giménez Rico, Antonio | Vestida de azul

Giménez-Rico, Antonio (Director) (1983). Vestida de azul [Película]. Serva Films.

Vestida de azul. 1983. 94 min. Estreno: 1983-09-06, Zinemaldia. Dirección y guion: Antonio Giménez Rico. Documental, intervenciones de: Lorenzo Arana, René Amor, José Antonio Sánchez, Francisco Pérez Cobos, José Ruiz Orejón, Juan Muñoz Santiago, Carlos Picasa, Javier Burgos, Arturo González, Pedro Basanta. Serva Films.

Apasionado, crudo y veraz documental en el que seis transexuales relatan en primera persona cómo son sus vidas en la España de los ochenta. Son seis personajes reales: Lorenzo, René, José Antonio, Paco, Juan y José, y de cómo y por qué se convirtieron en Lorena, Renée, Nacha, Eva Tamara y Jossete, respectivamente. Loren, la mayor, estuvo encerrada en Carabanchel. Cuenta lo mal que lo pasó durante el servicio militar a través de una graciosa anécdota. Renée Amor es peluquera y familia aún no sabe de su vida como mujer. Nacha se dedica al mundo de la prostitución. Eva es artista: realiza striptease integral y playbacks de Lina Morgan. Tamara es gitana y fue maltratada por su familia debido a su condición, aunque ahora es feliz. También se dedica al mundo del espectáculo bailando como Lola Flores e Isabel Pantoja. Y por último, Josette, también artista, y quizá el caso más peculiar ya que, además de tener una hermana en su misma situación, Eva Welch, llegó a casarse aun sabiendo su identidad de género y orientación sexual.

'Vestida de azul': El documental que necesitas ver si te ha gustado 'Veneno'
Yago García | Cinemanía, 20 Minutos, 2020-04-01

https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/veneno-serie-documental-vestida-de-azul-148309/

De todos los destinos que pueden aquejar a un colectivo humano, tal vez el peor es verse privado de voz. ‘Veneno’, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi sobre la vida de Cristina Ortiz, ofrece una buena prueba de ello. Y, para entender el panorama al que se enfrentaba su protagonista, tenemos una película que viene al pelo. Se trata de ‘Vestida de azul’, el documental estrenado por Antonio Giménez Rico en 1983. Un filme escalofriante sobre las vidas de seis mujeres transgénero en aquella España para la cual la palabra "transición" solo era aplicable a la política.

La conexión entre ‘Veneno’ y ‘Vestida de azul’ son muy evidentes. No se trata solo de que Valeria Vegas (autora de ‘Digo! Ni puta ni santa’ el libro en el que se basa la serie) haya investigado sobre el filme en su ensayo ‘Vestidas de azul’ (2019). Se trata también de que la propia Veneno había conocido a varias de sus protagonistas. Algo que, conviene precisar, no se debió a la militancia ni a coincidencias afortunadas, sino al hecho de que se prostituía junto a ellas en el Parque del Oeste de Madrid.

Así pues, la película nos ayuda a entender las circunstancias que envolvían a Cristina Ortiz. Circunstancias que hacían preferible dejarse explotar por Pepe Navarro en un carroñero late night a seguirle el juego a un país que le cerraba todas las puertas laborales, salvo la de vender su cuerpo, y sociales, salvo la de ser objeto de burla.

Un visón en Carabanchel

Para saber por qué Vestida de azul fue una película tan revolucionaria hay que entender el tratamiento que el cine español dispensaba a las mujeres trans en el momento de su estreno. La visibilización LGBT posterior a la revuelta de Stonewall (1969) había llegado a nuestro país con cuentagotas (el primer desfile del Orgullo celebrado en España tuvo lugar en 1978), y los tratamientos de afirmación de género, que acababan de legalizarse en España, eran una relativa novedad de la que el ciudadano de a pie apenas sabía nada. De hecho las protagonistas de la cinta usan el término "travestí" (con tilde) para referirse a sí mismas.

Asimismo, el cine de entonces abordaba el asunto con un tono que oscilaba entre las bromas soeces, el morbo de las cintas 'clasificadas S' y la condescendencia de películas como esa ‘Cambio de sexo’ (1977) en la que Vicente Aranda contó con Bibiana Fernández (seguramente la única celebrity transgénero de la España de entonces) en un papel secundario. El único filme que se había acercado a la cuestión trans con un mínimo de dignidad había sido ‘Mi querida señorita’ (Jaime de Armiñán, 1972), si bien desde el costumbrismo surreal y no desde la reivindicación.

Producida por el director de fotografía Teo Escamilla, Vestida de azul comienza con una redada callejera de la policía. Pero, acto seguido, pone a sus personajes en una situación de lo más chocante para el espectador de entonces: charlando y tomando café con pastas en el Palacio de Cristal del Retiro, vestidas con sus mejores galas. Nacha, una de las protagonistas, lo resume así: "Esto [su carísimo conjunto ochentero] vale para que verdaderamente nos traten como señoras, no como maricas".

De hecho, una de las evidencias que arroja el documental es que la clase social y los ingresos importan, y mucho, para las personas de género no normativo. Al igual que Anarcoma en los cómics de Nazario Luque, las mujeres seguidas por la cámara de Giménez Rico tenían dos alternativas laborales: prostituirse o trabajar en el espectáculo. Pero no era lo mismo el panorama al que se enfrentaba Nacha (una call girl de lujo) que aquel encarado por Tamara, una joven gitana expulsada de su casa por un padre que prefería tener "dos hijas putas a un hijo maricón". Y menos aún el de Loren, que contaba con 45 años cuando se rodó el filme y había sufrido los efectos de la Ley de Vagos y Maleantes durante la dictadura.

"Inútil pasión de ser mujer"

Las vidas de las protagonistas de ‘Vestida de azul’ transcurrieron, según muestra la película, entre tratos con clientes, funciones de cabaret, visitas a la cárcel de hombres de Carabanchel (en la que "tienes que joder con todo el mundo a la fuerza") y trámites bochornosos durante los cuales debían dar esos nombres masculinos con los que no se identificaban. Las aspiraciones de René, la más joven, que quiere encontrar trabajo como peluquera y normalizar su situación con su familia, fueron en vano, aunque el filme las use para acabar con una nota de esperanza.

Esta imagen de indefensión se ve reforzada muchas veces por el tono del documental, con su sensiblera música de piano y su regodeo ocasional en la tragicomedia. Pero también es verdad que Vestida de azul observa a estas mujeres con una empatía inaudita en el momento de su estreno. Por ejemplo, en esa delirante conversación que la católica Nacha sostiene con su párroco, y durante la cual exclama "Seré hombre para Dios, pero para la Tierra no soy ni hombre ni una mujer, sino la ridiculez máxima". Ingmar Bergman y Robert Bresson levantaron filmografías enteras con mimbres no tan diferentes.

Aunque no tardó en caer en el olvido, ‘Vestida de azul’ tuvo una repercusión considerable en el momento de su estreno, con 250.000 espectadores. Ahora, tras haber sido reivindicada, forma parte de un cierto canon de películas sobre la cuestión trans junto a ‘Tangerine’, ‘Paris is Burning’ y otras.

Todo esto, por desgracia, no salvó a la mayoría de sus protagonistas de una muerte temprana: solo dos de ellas siguen vivas en el momento de escribir esto. Y tampoco las salvó del escarnio público. Como recuerda Antonio Giménez Rico, las cuatro protagonistas del filme que asistieron a la premiere en el Festival de Donosti tuvieron problemas para entrar a la sala: al guardia de seguridad le chocó la disparidad entre sus aspectos y los nombres que aparecían en sus DNI.

En cuanto a la acogida crítica hacia el filme, basta con citar el artículo al respecto de Ángel Fernández-Santos tras dicha presentación en Donosti. Tras aprovechar para arrearle unos cuantos bastonazos a Eloy de la Iglesia (que acababa de presentar ‘El pico 2’), el guionista de ‘El espíritu de la colmena’ descalificaba a la cinta como "una trivial colección de sketches" reprochándole su "mirada facilona". Y también, refiriéndose a Loren y sus memorias del subdesarrollo, señalaba el patetismo de "ese hombre en su inútil pasión de ser mujer". Menos mal que algunas cosas han cambiado desde entonces.

DOCUMENTACIÓN
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Giménez-Rico ofrece en 'Vestida de azul' la superficie de los travestidos

Ángel Fernández-Santos | El País, 1983-09-18
https://elpais.com/diario/1983/09/19/cultura/432770407_850215.html
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Cenicientas de baile en San Sebastián

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html
 

1982/11/26

PELÍCULAS | Fassbinder, Rainer Werner | Querelle

Fassbinder, Rainer Werner (Director) (1982). Querelle. Gaumont Film Company.


Querelle. 1982. República Federal de Alemania (RFA). Estreno en España: 1982-11-26 [Zinemaldia, 1982-09-17]. 120 min. Director y guion: Rainer Werner Fassbinder. Teatro: Jean Genet. Reparto: Brad Davis, Franco Nero, Jeanne Moreau, Laurent Malet, Hanno Pöschl, Günther Kaufmann, Burkhard Driest, Roger Fritz, Dieter Schidor, Natja Brunckhorst, Robert van Ackeren, Werner Asam, Isolde Barth, Axel Bauer, Neil Bell, Gilles Gavois. Coproducción Alemania (RFA) – Francia ; Gaumont Film Company.

Querelle es un marinero que ejerce un enorme poder de fascinación y de seducción sobre las personas que conoce; posee un atractivo y una personalidad irresistibles. Cuando desembarca en Brest empieza a frecuentar un extraño prostíbulo. Ahí descubre que su hermano Robert es el amante de la dueña, Lysiane. Las reglas del local consisten en una tirada de dados contra Nono, el marido de Lysiane. Si ganas, tienes sexo con Lysiane y si pierdes, con Nono. Querelle pierde a propósito...

'Querelle' y las hermanas Hurtado
1982. Hace 25 años, el Festival de Cine se inauguró con Querelle, de Fassbinder. Antes de la proyección, las hermanas Hurtado hicieron un show y Fabio Testi cortó una tarta con sorpresa dentro.
Mikel G. Gurpegui | El Diario Vasco, 2007-09-26
https://www.diariovasco.com/20070926/san-sebastian/querelle-hermanas-hurtado-20070926.html

Damos un salto desde el Festival de Cine de 2007 hasta el de hace exactamente 25 años. Nos paseamos por el Zinemaldia de 1982 gracias a los flashes que nos proporciona la lectura apresurada de las páginas de DV.

Vaya nivel en la inauguración y la clausura: «Ya se conoce el programa oficial del Festival de Cine. Lo inaugurará Querelle, de Fassbinder, y lo clausurará E.T., de Spielberg».

Al crítico Santiago Aizarna no le gustó nada Querelle, que cuestionó como «una película de harto aburrimiento, de pugnaces escenas agresivas a la sensibilidad del espectador, y con las que se intenta perfilar la patografía de un ser marginal, mucho más interesante para que permanezca en la dimensión literaria que en la cinematográfica».

La inauguración, presidida por la ministra de Cultura Soledad Becerril y el lehendakari Garaikoetxea, tuvo un punto surrealista. En DV describían que el evento «lo presentaron las hermanas Hurtado, que deslucieron el acto. En el escenario aparecía una gran tarta testimoniando los treinta años del festival. Y al escenario fueron saliendo un gran elenco de estrellas para cortar la tarta. Presentados, según iban saliendo, por Paula Marquet y Paco Valladares, aparecieron en el escenario los siguientes artistas: Fernando Fernán Gómez, Bertín Osborne, Bibí Anderson, Horst Buchholz, Eduardo Fajardo, Juan Ribó, Mikel Moriarty, Fabio Testi, Paul Naschy, Xavier Cugat, Devora Raffinne, Loren Malé, Emma Cohen, Van Johnson y Dean Stokwell. A continuación Fabio Testi con un largo cuchillo cortó la tarta, de la que salió la niña protagonista de la película Chispita y los gorilas».

Antonio Ferrandis se hinchó a firmar autógrafos en aquel Festival. Su popular personaje Chanquete acababa de morir en la teleserie ‘Verano azul’ y muchos se alegraban de verle vivito y coleando por San Sebastián.

Aunque se había anunciado la visita de Gloria Swanson, ella no vendría. Pero sí Joan Fontaine, que aseguraba: «Asisto a los festivales por diversión».

1982 fue el año en que Fernando Trueba echó un cubo de agua al pobre Diego Galán, entonces crítico en El País, por sus comentarios contra Mientras el cuerpo aguante. Miguel de la Cuadra intentó montar un cross en el que corriesen estrellas. La crítica se lamentaba del bajo nivel de la Sección Oficial en aquella edición sin categoría A.

DOCUMENTACIÓN
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El año en que Fernando Trueba arrojó un cubo de agua a Diego Galán.

El director de cine se vengó así en el Festival de San Sebastián de 1982 de una mala crítica escrita por el periodista, que años después acabaría dirigiendo el certamen.
Boquerini | El Correo, 2019-01-01
https://www.elcorreo.com/butaca/cine/fernando-trueba-arrojo-20190101191401-ntrc.html

1981/11/27

PELÍCULAS | Garay, Jesús | Manderley

Garay, Jesús (Director) (1981). Manderley. Cooperativa Cinematográfica Manderley.

Manderley. 1981. Estreno: 1981-11-27 [Rodaje, 1979. Zinemaldia, 1980-09-00]. 103 min. Dirección y guion: Jesús Garay. Reparto: José Ocaña, Enrique Rada, Joan Ferrer, Pío Muriedas, Antonio Martín, Montse Esther, Otto Apuy, Jorge Artajo, Felipe de Paco, Enrique Ibáñez, Carlos G. Malléis, Karmele Marchante. Cooperativa Cinematográfica Manderley.

Tres jóvenes, Olmo, Paula y el actor, bajo diversas crisis personales y unidos por su condición homosexual, se van de la ciudad, dispuestos a pasar el verano en un caserón de la cornisa cantábrica. Pero la esperanza de que, con el cambio de medio, todo pueda ser diferente se va diluyendo con la llegada de la lluvia, con la imperceptible frustración que proporcionan los actos nimios y cotidianos. Al final del verano, ningún proyecto se ha llevado a cabo y los tres se aprestan a regresar, tras aquel paréntesis en Manderley, a la vida urbana.

Manderley: La primera tragicomedia gay
Segunda parte sobre joyas LGTBI del cine español a rescatar. Jesús Garay contemplaba a tres arquetipos de la época.
Javi Valera | Cine con ñ, 2021-07-03
https://cineconn.es/manderley-la-primera-tragicomedia-gay/

En la 28 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 1980, dentro de la sección de Nuevos Realizadores, coincidieron dos películas españolas de lo más underground: ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ y ‘Manderley’. La primera corrió más suerte: fue el primer éxito de Pedro Almodóvar. La segunda, firmada por Jesús Garay, no tuvo tanta repercusión, por desgracia, pero está al mismo nivel.

Los finales de los 70 y principios de los 80, fueron una etapa en la que salieron muchos cineastas con propuestas frescas y de poco presupuesto en España. Y en esa línea se puede enmarcar la cinta de Jesús Garay. La base de muchas película de la época estaba en la improvisación y en unos actores con suficiente carisma como para sostener largas secuencias, para así conseguir horas y horas de grabación y luego poder escoger el material que acabaría en el montaje final. Aunque, eso sí, todo con unas pautas (un guión mínimo) bien marcadas para no desaprovechar mucho rollo de película (‘Manderley’ se grabó en 16mm).

‘Manderley’, balance de vida
Si en el caso de Gay Club – estrenada en noviembre de 1980 al igual que ‘Manderley’– estábamos ante la representación de unos gays de pueblo alegres y reivindicativos, aquí nos encontramos con una visión más densa, profunda y también algo melancólica. No podría decirse tampoco que los tres protagonistas, homosexuales, sean unos tristes, pero sí son reflexivos y se encuentran en una etapa de cierta crisis existencial.

‘Manderley’ cuenta el verano de tres amigos homosexuales que huyen del entorno urbano de Barcelona y se refugian en un caserío del norte de España para hacer un balance de sus vidas y desconectar, con la esperanza de que al acabar ese tiempo veraniego su sensación de hastío cambiará. El filme está protagonizado por el artista y pintor José Ocaña (al que Ventura Pons dedicó el documental de Ocaña, retrato intermitente en 1978) y por otros dos personajes que formaban parte de cierto círculo artístico e intelectual de la Barcelona de aquellos años de la Transición: Paula Rada y Joan Ferrer (el único actor de los tres).

El cartel de la película, y su edición posterior en VHS, llevaba el subtítulo de “la primera tragicomedia gay” y es algo totalmente acertado: España ya estaba en democracia y esa sensación de extrema libertad dio paso a varios títulos (como algunos de Eloy de la Iglesia u ‘Ocaña, retrato intermitente’) donde se pudo hablar abiertamente de la homosexualidad.

‘Manderley’ da un paso más allá y desarrolla sin pudor temas aún poco tratados como el sexo y otros que hoy en día serían totalmente impensables e incluso mal vistos: por ejemplo, desde un punto de vista totalmente ‘naif’, el personaje de Ocaña, que no deja de ser una interpretación de él mismo, plantea actitudes pederastas uniéndolas a la homosexualidad en los niños. Es algo rarísimo, que choca, pero se “entiende” dentro de la locura y el mundo fantasioso del personaje.

Los tres arquetipos gays
El director Jesús Garay declaró hace unos meses en un pase especial de la película en la Academia de Cine que no tenía ninguna pretensión de hacer una película reivindicativa: «Yo los veía como espectador equidistante, y eso la hace quizás un poco fría. Pero pensé que era una manera de ponerse a favor de la naturalidad de las cosas». Eso es exactamente uno de los aspectos que convierte a ‘Manderley’ en un documento histórico bastante especial: se trata de una película que no juzga a sus personajes y solo contempla su modo de vivir y de pensar dando así pie a que se puedan expresar tal y como son. Un retrato de este tipo, que desprende tanta verdad, es muy importante que se diera en esos años, donde había escasez de representación LGTB, aunque el filme no tuviera ninguna pretensión de llegar al gran público general.

La película está protagonizada por tres hombres homosexuales muy distintos entre sí. Ese es otro de los factores positivos del filme: mostrar una diversidad dentro del colectivo LGTB y no exponer a tres personajes idénticos con los mismos problemas e ilusiones. Aquí cada personaje representa un arquetipo distinto dentro de la disidencia sexual: el personaje de Ocaña es el más alocado y divertido, el de Joan Ferrer es el más introvertido, discreto y atormentado y el de Paula Rada el de alguien delirante y fantasioso que no se siente identificado con su sexo.

Con el personaje de Rada entra también la cuestión de la transexualidad, que está tratada con absoluta delicadeza. Por ejemplo, en una escena intenta con empeño ponerse unos tacones sin lograrlo; de esa manera tan sutil se estaba visibilizando el tormento de las personas trans. Hay que recordar que esta película es de 1980 y aún no había demasiada representación, positiva, de la transexualidad en nuestro cine.

Naturalidad, visibilidad e intenciones documentales
Sin duda el principal encanto de ‘Manderley’ es ver cómo estos intérpretes -salvo Joan Ferrer que sí era actor profesional- hacen de ellos mismos. Le da un plus de verdad increíble a la película: el Ocaña es el mismo que el del filme de Ventura Pons ('Ocaña, retrato intermitente', 1978) y, según apunta el propio Garay, en el caso de Paula Rada ocurría igual, en la vida real sufría también al vivir en un cuerpo con el que no se identificaba.

La primera intención del director era la de hacer una película documental donde los personajes pudieran sentirse cómodos a la hora de hablar de sus preocupaciones y sueños. Jesús Garay quiso añadirle algunas coordenadas y un toque cinéfilo a la propuesta. De ahí surge lo de Manderley (por el filme de Hitchcock, ‘Rebeca’): «Es una película hecha a base de azares e improvisación, los diálogos prácticamente eran de ellos. Yo les mantuve un ligero eje dramático. Entonces decidí buscar un lado cinéfilo jugando un poco con el mito de Manderley y de ese fantasma, que realmente Hitchcock jugaba muy bien con él, que nunca se ve y que sobrevuela la historia». Así comienza la cinta, en un castillo, con el personaje de Paula Rada, a modo de fantasma, ya maquillado y vestido como la mujer que se sentía. Es un arranque de película que ya presenta muy bien la fantasía que recorre las mentes de sus protagonistas.

La naturalidad que se quería mostrar en la película está también en los niños, sobrinos de uno de los personajes, que comparten ratos junto a los protagonistas en su estancia veraniega. El director quiso meterles para así visibilizar la diversidad, puesto que los niños no se sorprenden ante ninguna actitud provocativa de los tres homosexuales. Según el director, «los niños tienen una mirada neutral”, limpia, que no juzga ni cuestiona ninguna conducta. Ese gesto en ese tiempo tiene aún mucho más valor: contrapone la visión de los vecinos adultos, que se sienten escandalizados con su presencia, con la de esos niños que no ven nada malo en ellos, ni en su comportamiento ni en su forma de ser.

‘Manderley’ es una joya totalmente desconocida que no tuvo demasiado recorrido comercial (le afectó también que se le pusiera la clasificación S), pero que hay que reivindicar. Durante un tiempo estuvo en la plataforma MUBI y la Filmoteca de Catalunya la ha restaurado, pero actualmente no se encuentra disponible en ninguna plataforma.

Ocaña, de las Ramblas al «estrellato-sub»
«Yo qué sé lo que piensan las modernas del cine»
Alfons Masquerra | Diario de Barcelona, 1980-12-09
Recogido por: Archivo Ocañí
https://larosadelvietnam.blogspot.com/2021/03/ocana.manderley.html

Teatralero y provocador, pero menos. Después de un año lejos de las Ramblas, con mil proyectos, exposiciones y nueva película vuelve a la Plaza Real para pintar. Típicamente barcelonés para unos y revulsivo para otros, Ocaña ha venido al mundo a vivir y no a arreglarlo. Ha pasado, definitivamente, de la brocha al pincel, ha ampliado su escenario de las Ramblas al cine, ha cambiado de parecer en muchas cosas excepto una: los hombres.

Ha entrado en el cine sin enterarse. Del ya lejano «Retrat intermitent» que lo ha paseado por los festivales más «in», aterriza de nuevo en su Barcelona con el film que hiciera con Jesús Garay, «Manderley». Se convierte, a fuerza de abanicarse, en la estrella del underground barcelonés en muchas de sus facetas: de ramblear con Camilo en los cómics de Nazario a buscar como una loca una iglesia para su próxima exposición «naif».

La película estrenada recientemente en Barcelona tuvo una efímera estancia en la cartelera. Esto no sorprende a Ocaña:

—«No es un cine para dar dinero, es un cine para minorías. No es un cine de colas ni de grandes risas. Manderley es amena y divertida, pero tiene su trasfondo. Creo que es bastante interesante, estoy contento de la película».

Hace un año que está terminada pero no había dinero para la única copia que existe por el momento.

—No había dinero. Era una cooperativa de pobres. Lo que pasa en este país, es que cuando hay gente que tiene ideas, le falta dinero; y la gente con dinero no tiene ideas. Pero algún día saldrán adelante porque son buenos y machacan y machacan.

«Manderley» tiene que estrenarse todavía en Madrid y en otras ciudades que ya han pedido la copia. La incidencia de la película no parece preocuparle mucho:

—Yo qué sé lo que piensan las modernas del cine. A los del FAGC no creo que les haya gustado mucho, porque no reivindica nada, y es que estamos hasta el coño de reivindicar. Está bien reivindicar cosas, pero bueno, si estamos todo el día de reuniones creamos una doctrina; como los partidos que tienen su doctrina. Yo no tengo ninguna doctrina.

Encerrado todo el día en su guarida de la Plaza Real, su pequeño burdel como gusta llamar, Ocaña sólo deja el pincel para ir a comprar a la Boquería o dejarse caer de plumífera en cualquier fiesta. Está preparando su propia exposición y piensa hacerla esta vez en Barcelona como lo hiciera este verano en Palma y en el Museu d'Art Contemporani d'Eivissa.

—Estoy buscando una iglesia, un local muy alto, para montar mi exposición que será algo maravilloso. Cincuenta o sesenta muñecos de papel y alambre, repicar de campanas... No quiero hablar, no quiero hablar. Será muy interesante.
En pintura es difícil ganarse la vida si se tienen pretensiones o si se va a parar en un ambiente de capillitas. Esta es la filosofía de Ocaña. Habla decidido y con seguridad, conserva su espontaneidad y su rollo callejero, pero ha refinado las formas y así, cuando habla de arte establece comparaciones entre Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, piensa que el mejor crítico es el pintor mismo y sigue con vírgenes y monaguillos enclavelados:

—En estos tiempos modernos que vivimos, alguien que pinte ángeles es un milagro.

1977/09/16

PELÍCULAS | Chávarri, Jaime | A un Dios desconocido

Chávarri, Jaime (Director) (1977). A un Dios desconocido. Producción, Elías Querejeta.

A un Dios desconocido. 1977. Estreno: 1977-09-16. 104 min. Dirección: Jaime Chávarri. Guion: Elías Querejeta, Jaime Chávarri. Reparto: Héctor Alterio, Xabier Elorriaga, María Rosa Salgado, Mercedes Sampietro, Ángela Molina, Marisa Porcel, Mirta Miller, Rosa Valenty, José Joaquín Boza, Margerita Mas, José Pagán, Emilio Siegrist, Antonio Bermejo, Yelena Samarina. Producción: Elías Querejeta.

José, un mago homosexual de 50 años, vivió su infancia en Granada. Su padre era jardinero en la casa de los Buendía. Allí vio alguna vez a Federico García Lorca. Una noche de julio del 36, un grupo de fascistas asesinó al padre de José a las puertas del jardín. Hoy José siente la necesidad de volver al lugar de su niñez. Tal vez para recuperar la memoria, quizás para enterrarla definitivamente. Y también siente la necesidad de desvelar a Miguel, su actual amante, lo más recóndito de sus sentimientos.

José es un mago de mediana edad que vive su homosexualidad con discreción. Vive solo y mantiene una relación esporádica con Miguel, un joven político a quien le resulta más conveniente casarse con una mujer y aparentar ser "heterosexual" en la alta sociedad madrileña que reconocer su homosexualidad. José suele retrotraerse con bastante frecuencia a su infancia granadina, que coincidió con el estallido de la Guerra Civil Española en 1936. Los recuerdos de aquella época le invaden obsesivamente. Habiendo traspasado la barrera de los cincuenta años, José decide regresar a Granada y revivir su niñez. En aquel período, él estaba enamorado de Federico García Lorca y mantuvo un romance de juventud con uno de los amantes del insigne poeta. Inundado de recuerdos, se remontará hasta el asesinato de García Lorca a manos de agentes al servicio de Franco.

A un dios desconocido: cambiando la representación gay en la España de la Transición
La película de Jaime Chávarri, un homenaje en elipsis a Federico García Lorca, se atrevió en 1977 a presentar una imagen diferente de los hombres homosexuales en la ficción con un protagonista alejado de tópicos infantiles
José A. Cano | Cine con ñ, 2022-06-17
https://cineconn.es/a-un-dios-desconocido-pelicula-chavarri-gay-transicion/

‘A un dios desconocido’ se atrevió a cambiar, en 1977, la manera en la que el cine español representaba a los homosexuales sin caer en el morbo ni el estigma. Alejándose explícitamente de la parodia amanerada e infantilizada habitual en la comedia del momento, presentó a un protagonista sin marginalizar ni dramatizar, que vive su identidad con madurez y alejado de contradicciones. Un hombre capaz de superar los viejos complejos, invitando a la sociedad española de la Transición a aceptar un país mucho más plural y diverso.

La historia de la película sigue a José, un mago cincuentón que se gana la vida actuando en una sala de variedades en Madrid y que regresa a su Granada natal para visitar a la hermana de un viejo amigo. En realidad, este amigo, Pedro, fue su primer amor, y en el protagonista existe la secreta esperanza de revivir aquella sensación de juventud o al menos darle un cierre. Al mismo tiempo mantiene una relación con un joven político madrileño, de ideas renovadoras pero que no está tan cómodo con su sexualidad como él.

Chávarri y Héctor Alterio en ‘A un dios desconocido’
Jaime Chávarri venía de rodar su primera colaboración con Elías Querejeta, ‘El desencanto’ (1976), un documental sobre la figura de Leopoldo María Panero y en cuyo retrato del Franquismo o la Guerra Civil, además de las identidades sexuales divergentes, hay más de un punto en común con el filme que ahora nos ocupa. Aún no era el director de prestigio que llegaría a ser, pero sí un profesional respetado al que se le suponía un discurso de autor y que, hasta ese momento, no había conseguido ser comercial.

El actor protagonista no es casual. Hector Alterio había interpretado un año antes a Pascual Duarte y estaba a punto de estrenar ‘La guerra de papá’. Cuando no interpretaba a hombres violentos, se había especializado en papeles de galán. Es decir, estaba completamente alejado de la imagen de una persona homosexual que se tenía en la época. Su elección -o la de Xabier Elorriaga como su amante más joven- buscaba desterrar el tono cómico, paródico o infantil, abundante en el cine del momento a la hora de retratarlos.

Alterio compone un personaje contenido, que vive su homosexualidad sin convertirla en tabú pero con la discreción que le obligan las circunstancias políticas y sociales. Un tipo con cierto carisma pero que ha pasado la vida ocultando secretos propios y ajenos y no desea exactamente complicarse. Su trabajo le valió la Concha de Plata al Mejor Actor en el Festival de San Sebastián.

La posible revolución de las costumbres
‘A un dios desconocido’ es una historia, o varias, de amor entre hombres que, sin ocultar las dificultades que eso suponía en las dos épocas en las que se ubica -los años 30 y los 70 como presente del rodaje-, no las convierte en dramáticas o problemáticas per se ni tampoco las aborda desde el morbo, algo habitual en el escaso cine de la Transición que no trataba la homosexualidad directamente como un chiste.

Por una parte tenemos la relación de José con Pedro, el hijo de los dueños de la finca donde pasaron los veranos en la adolescencia, que se refleja en el amor no correspondido y casi idealizado de este último ante la figura ausente de Federico García Lorca. El viaje del protagonista será convencerse de que aquel primer escarceo de juventud no merece los años de nostalgia que ha volcado en él y que debe concentrarse en el futuro.

Así puede rimar con la relación real, la frustrante: la que José mantiene con Miguel, un hombre más joven que él, diputado y militante político de lo que en el momento se identifica como izquierda radical. Un tipo coherente con sus ideas pero no con su sexualidad, que mantiene una relación con una mujer con la que está dispuesto a casarse para ocultar esa parte de su vida. Ante esos complejos José, más maduro y más cansado, se rebela, como lo hará igualmente cuando una amiga le sugiera casarse para ocultar su condición y pasar en compañía sus últimos años.

Por supuesto, dada la época, ‘A un dios desconocido’ también es una reflexión sobre las heridas de la Guerra Civil y la Transición. Si la figura de Lorca, omnipresente en elipsis, no es suficiente, tenemos la muerte del padre del protagonista a manos de los rojos y la actitud general de desencanto y esperanza inconcreta en algo mejor de los protagonistas. Así, la hipotética reconciliación final de José con Miguel, el joven de ideas radicales que por fin parece dispuesto a salir del armario, abre la puerta a una verdadera revolución de las costumbres. Para nosotros, espectadores del siglo XXI que también hemos visto ‘El diputado’, es un final trágico, pues sabemos que aún no será así.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...