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2021/02/06

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | LA VIDA DEL BARRIGA, DE TESTIGO PRINCIPAL EN EL CASO ARNY A TRIPLE HOMICIDA

La vida del Barriga, de testigo principal en el caso Arny a triple homicida.
El autor confeso del crimen de Brenes destapó el escándalo de prostitución homosexual de menores que ahora cumple 26 años. Tras el juicio del Arny fue condenado a cinco años por atracar a unos turistas y unos estudiantes. Al salir de la cárcel, en 2004, mató a golpes a un anciano con el que había concertado una relación sexual.
Fernando Pérez Ávila | Diario de Sevilla, 2021-02-06
https://www.diariodesevilla.es/sevilla/vida-Barriga-testigo-principal-Arny-triple-homicida_0_1544846272.html 

La vida de José Antonio Sánchez Barriga ha estado marcada por la delincuencia, las drogas, la prostitución homosexual y el submundo en general desde que era muy joven. Hoy es noticia por ser el autor confeso de un homicidio en su pueblo, Brenes, pero no es la primera vez que acapara espacio en los medios de comunicación. Cuando todavía era menor de edad se convirtió en el testigo principal en el caso Arny y sobre su relato se construyeron las acusaciones de un escándalo sexual que sacudió a la Sevilla de los años noventa, dada la cantidad de famosos que fueron relacionados con el caso.

La denuncia inicial del que entonces fue conocido con el nombre en clave de Eduardo o como testigo número uno destapó la investigación sobre el establecimiento situado en la plaza de Armas, en el que se prostituían jóvenes menores de edad. Ya por entonces, Sánchez Barriga tenía antecedentes penales. De hecho, estaba relacionado con un homicidio cometido cuando aún no había cumplido los 18 años.

La primera denuncia se presentó en febrero de 1995, si bien la sentencia de la Audiencia de Sevilla desacreditaría después su testimonio. "Absolutamente ninguna credibilidad merece al tribunal habida cuenta de las múltiples declaraciones prestadas y contradicciones en que ha incurrido, ignorándose cuándo ha dicho la verdad, si es que alguna vez la ha dicho", dijeron los jueces. Este testigo fue el que, por ejemplo, acusó al juez de menores Rico Lara, ya fallecido, y la Audiencia concluyó que tenía "motivos de animadversión" hacia el magistrado, por que éste le había retirado la guardia y custodia a la madre del joven y había decidido su internamiento en correccionales.

En una ocasión llegó a decir que todo era un montaje para tapar la trama de los GAL y que un jefe de la Policía Nacional le había colocado un revólver en la cabeza para que no retirara las acusaciones. Dijo también que le ofrecieron dinero a cambio de acusar a famosos. El caso Arny acabaría con la mayoría de los acusados absueltos. Sólo fueron condenadas 16 de las 49 personas que fueron enjuiciadas. Casi todos los famosos fueron absueltos por la falta de credibilidad de los testimonios de los menores que los habían acusado, con Sánchez Barriga a la cabeza.

Las imágenes del juicio, con un desfile de famosos pasando por la Audiencia de Sevilla y algunos de los acusados disfrazados con caretas, gafas de broma o vestidos de nazarenos, forman parte ya de la memoria colectiva de la ciudad. El dueño del pub, Carlos Saldaña, fue condenado por once delitos de prostitución de menores a una pena de 33 años, pero el principio legal de cumplimiento efectivo del triple de la máxima pena individual impuesta le permitió salir de la cárcel en octubre de 2007, tras nueve años dentro.

La Audiencia también condenó a 18 años al encargado del local, José Antonio González Losada, mientras que Domingo Arnaldo Concha, el bailarín conocido como Arny y que había dado nombre al club, fue condenado a un año y nueve meses. Arnaldo Concha murió en diciembre de 2007 en el Hospital Virgen del Rocío, como consecuencia de un infarto. Muchas de las condenas impuestas a los 16 acusados fueron finalmente suspendidas, al ser iguales o inferiores a los dos años de prisión.

Sánchez Barriga sería condenado poco después del mediático juicio del Arny por dos robos a punta de navaja, uno a unos turistas en el Parque de María Luisa y otro a unos estudiantes en el Prado de San Sebastián. Ambos episodios ocurrieron en octubre de 1996 y coincidieron con las sesiones del juicio en el que era el testigo principal.

Para entonces, ya había alcanzado la mayoría de edad y se enfrentaba a penas mucho más duras que durante su etapa de menor. Por esos dos robos con violencia e intimidación fue condenado a cinco años de prisión. Salió de la cárcel salmantina de Topas en diciembre de 2003. Menos de cuatro meses más tarde, a finales de marzo, ya con 26 años, mató a golpes a un hombre de 72 años con el que había acordado un encuentro sexual. Lo golpeó con una viga de hormigón después de una discusión sobre la relación que habían concertado, tras conocerse en la estación de Santa Justa.

Fue detenido poco después por la Guardia Civil como presunto autor del homicidio, el segundo en su historial tras el primero que cometió cuando era menor de edad. Como hizo este viernes en Brenes en su tercera muerte, confesó la autoría del crimen, se mostró colaborador con las autoridades y dijo que estaba muy arrepentido por lo ocurrido.

La víctima de aquel homicidio desapareció el 24 de marzo de 2004 y su cadáver fue localizado siete días después, el 31, en un paraje conocido como Cochineras Bodegón, en San José de la Rinconada. En el transcurso de la discusión, Barriga arrebató a la víctima la cartera y otras pertenencias. Tras agredirle con la barra de hormigón, huyó en el coche del muerto, que posteriormente abandonó en un polígono industrial, donde chocó con una farola y lo dejó mal estacionado.

Un año y medio después, en noviembre de 2005, aceptaría una condena de 15 años de cárcel por este homicidio y el robo del coche y las pertenencias de la víctima. Llevaba, por tanto, no demasiado tiempo en libertad cuando este viernes mató a un hombre de 53 años e hirió a otras dos personas en una casa de Brenes. Ahora tiene 43 años y ya suma tres homicidios en su historial. Fue detenido poco después del homicidio y volvió a mostrarse colaborador. No se resistió y confesó el crimen. Sánchez Barriga volvía así a estar privado de libertad. En las próximas horas será puesto a disposición judicial y, con toda probabilidad, será enviado de nuevo al lugar de donde quizás nunca debió salir: la cárcel.

2019/03/12

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CENICIENTAS DE BAILE EN SAN SEBASTIÁN

Diario de Sevilla / Valeria Vegas //

Cenicientas de baile en San Sebastián.

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html 

En una secuencia de la célebre ‘Los bingueros’ (Mariano Ozores, 1979), una mujer transexual -a la que el doblaje otorga, en busca de una burda comicidad, una marcada voz masculina- intenta seducir a los personajes de Andrés Pajares y Fernando Esteso. Ambos rechazan con espanto a su pretendiente y, al grito de "¡Maricones!" -la mujer va acompañada de un amigo-, se deshacen de ella arrojándole agua hirviendo en los genitales. La brutalidad de esa escena, símbolo de los prejuicios y la mentalidad timorata de aquella época, realza la importancia que tendría una película como ‘Vestida de azul’ (Antonio Giménez-Rico, 1983), un documental estrenado tan sólo cuatro años más tarde que retrataba, con respeto, lejos de la tentación del sensacionalismo, "sin moraleja de ningún tipo y ni tan siquiera juzgar", tal y como reconoce el cineasta, las vicisitudes de un grupo de mujeres transexuales.

La periodista Valeria Vegas (Valencia, 1985) admiraba la inteligencia de Giménez-Rico, que se atrevió a dar voz y a devolver la dignidad a ese grupo en "un país que despertaba en cuestión de libertades personales, pero siempre acotando dicha libertad a quien fuese distinto o minoritario", como la autora expone en 'Vestidas de azul', un libro publicado por la editorial Dos Bigotes y en el que se toma como punto de partida ese largometraje para analizar cómo la sociedad y los medios retrataban a un colectivo que parecía no interesar si no era abordado desde el morbo o el humor de brocha gorda. "La transexualidad no había aparecido aún en televisión: hasta un año después de la película, 'Informe Semanal' no haría un reportaje sobre el tema", revela Vegas.

Resulta curioso que el director de ‘Retrato de familia’ o la posterior ‘El disputado voto del señor Cayo’, "que no pertenecía a la ola de modernidad que sí encarnaban Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar o Fernando Colomo", se comportara como un pionero con esta propuesta que para Vegas tal vez no sea una obra maestra, "pero tiene algo de lo que otros muchos largometrajes carecen: transmite verdad". En un principio, Giménez-Rico planeaba una ficción, pero al documentarse se topó con un material humano tan cautivador que entendió que debía decantarse por el documental, en el que embarcó al director de fotografía Teo Escamilla y a Jaime de Armiñán como productores.

35 años después de su estreno, ‘Vestida de azul’ -que pese a haber tenido en su momento casi 300.000 espectadores hoy no está editada en DVD- sigue "transmitiendo esa verdad", considera Vegas, "en parte por la increíble selección que hicieron de sus protagonistas. Son muy cómicas, no tienen filtro", señala la escritora, que anteriormente había publicado libros como ‘Grandes actrices del cine español’ o ‘Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno’. En el tiempo en el que transcurre el filme, las mujeres transexuales "sólo podían dedicarse a la prostitución y al espectáculo [Giménez-Rico, de hecho, buscó sin suerte a alguna universitaria, y no la encontró], pero los perfiles psicológicos son muy diferentes. Desde una que tiene los cuarenta y tantos a otra que tiene poco más de 20, la cinta reúne un abanico plural, teniendo en cuenta lo poco plural que podía ser el panorama entonces", matiza Vega. El libro se titula ‘Vestidas de azul’, añadiendo un plural al nombre de la película, porque a través de las historias de las protagonistas el ensayo ahonda en cuestiones como la Ley de Peligrosidad Social, las redadas policiales y encarcelamientos que padecían, su paso por el ‘show business’, la reasignación sexual o la relación con sus familias.

Aunque los testimonios se acercan a locales como el Centauros, que llegó a ser mítico, "allí iban los actores después de un rodaje o una obra de teatro, hasta allí se llegaron Sara Montiel o Marisol a ver las imitaciones que hacían de ellas", el retrato del mundo del espectáculo que hace ‘Vestidas de azul’ destila una intensa tristeza. Las artistas, analiza Vegas, "se encontraban con que aquello era, entre comillas, otra forma de prostitución. El empresario que las contrataba no se molestaba en formarlas para que fueran mejores bailarinas, cómicas o cantantes. Las quería únicamente como carnaza, para exhibirlas como se mostraba en otro siglo en una barraca de feria a la mujer barbuda o al hombre elefante...", comenta esta periodista afincada en Sevilla.

Uno de los momentos más emocionantes del libro es el recuerdo que Giménez-Rico, del que se ofrece una entrevista, hace de la proyección en el Festival de San Sebastián. Las protagonistas "tuvieron un incidente en el hotel, el recepcionista no quería alojarlas, al comprobar los nombres de sus documentos de identidad pensaría que se trataba de travestis callejeros", resume Vegas. Luego, en el pase, las actrices lloraron al ver sus vidas llevadas a la pantalla. "Yo comparo", dice la autora, "la participación en el festival con el baile de la Cenicienta. Si ese año fue Jeremy Irons, por ejemplo, a presentar una película, luego él volvería a su limusina o a un apartamento maravilloso, pero ellas regresaban a sus calles y al Centauros".

Entre otras cuestiones, Vegas describe cómo se confundían en aquellos años los términos de travesti y transexual o la particular relación que estas mujeres tuvieron con sus familias. "En muchos casos las aceptaban, pero Giménez-Rico da un apunte interesante: lo hacían con el subterfugio de que eran artistas. Eso les permitía ciertas licencias, esa extravagancia. Omitían la realidad, que eran personas atrapadas en otro cuerpo".

Vegas, que durante la redacción de su obra descubrió que Josette, uno de los personajes, seguía vivo a pesar de que la mitología de internet lo daba por muerto, define su libro como "una obra para cinéfilos, en el que sale mucho director y mucha actriz, y para quien se interese por el análisis de la sociedad y los temas de género. Y es un espejo para ver cuánto hemos cambiado".

2016/04/10

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | DANIEL PINEDA NOVO: "RAFAEL DE LEÓN LO PASÓ MUY MAL CON LA PIQUER, PORQUE ERA UNA MUJER MUY TEMPERAMENTAL"

Diario de Sevilla / Daniel Pineda Novo //
Daniel Pineda Novo. Escritor y folclorista: "Rafael de León lo pasó muy mal con la Piquer, porque era una mujer muy temperamental".

Discípulo dilecto de Santiago Montoto, ha realizado algunas aportaciones importantes a la historia de la música popular andaluza, especialmente en el ámbito de la copla y las folclóricas.
Luis Sánchez-Moliní | Diario de Sevilla, 2016-04-10
https://www.diariodesevilla.es/sevilla/Rafael-Leon-Piquer-mujer-temperamental_0_1015998577.html 

Daniel Pineda Novo (Coria del Río, 1942) nos espera en el Círculo Mercantil de la calle Sierpes. Allí empieza a dar rienda suelta a su verbo torrencial, explicando las pinturas de Martínez de León que adornan el salón de lectura, saludando a diestro y siniestro. Es difícil contenerlo. Hacemos una pregunta y él nos propina una respuesta-racimo, un gran fractal que se abre en decenas de nombres, anécdotas, coplas. Discípulo incondicional de Santiago Montoto, del que habla con veneración, ha realizado aportaciones importantes a la historia de la música popular andaluza, especialmente a la vinculada a la copla y a las folclóricas, a las que rescató del pozo en el que habían sido enterradas durante los años de la Transición. Doctor en Filosofía y Letras, durante sus años de estudiante fue íntimo de la ex mujer de Felipe González, Carmen Romero. "Yo ayudé a Carmen, cuyo padre era militar, para que no tuviese problemas con los grises durante las primeras huelgas universitarias". Sus intereses vitales se reflejan en una amplísima bibliografía en la que se incluye poesía, ensayo literario, arte, historia y biografía y estudios sobre personajes como Rafael de León, Demófilo, El Gallo, Manuel Pavón, La Macarrona y un larguísimo etcétera.

-Demófilo, Alejandro Guichot, Luis Montoto... En Sevilla hubo una gran generación de folcloristas que luego dio origen a la escuela de antropólogos andaluces.

-También me gustaría destacar a Juan Antonio Torres Salvador, ‘Micrófilo’, porque entonces los antropólogos se ponían pseudónimos. En los tiempos contemporáneos hemos tenido a don José Alcina Franch y a su discípulo Isidoro Moreno. Yo he tenido mucha amistad con Salvador Rodríguez Becerra, que fue otro gran antropólogo y con el que colaboré muchísimo en la Fundación Machado, en cuya revista publiqué las cartas de Demófilo con Luis Montoto.

-Precisamente, usted fue discípulo intelectual y vital de su hijo, Santiago Montoto. ¿Cómo lo conoció?
-Yo leía siempre sus artículos en el ‘Abc’ y, cuando publiqué mi primer librillo, ‘La poesía popular andaluza en el siglo XX’, me fui a La Punta del Diamante, lugar al que don Santiago acudía todos los días, me presenté y me invitó a café. Como me dijo Antonio Burgos: "Todos los escritores pasábamos por allí, pero tú te quedaste con él". Íbamos diariamente a ver a la Virgen de los Reyes y, a veces, Joaquín Romero Murube, que se venía a tomar café con nosotros. También Enrique Vila, padre de Enriqueta Vila, que sabía mucho de toros y firmaba con el pseudónimo ‘Guzmán de Alfarache’. La amistad creció y él me decía: "Si la gente te pregunta, tú di que eres mi sobrino". Éramos tan cercanos que, cuando escribí la historia del Condado de Cantillana, le pedí un prólogo y don Santiago se negó en un principio porque creía que la gente iba a pensar que el libro me lo había escrito él.

-¿Cómo era?
-Muy sencillo y hondamente sevillano. Tenía un poco de recelo con la Sevilla de su época, porque creía que no se había portado bien con él. Solía repetir una copla: "Sevilla de mis amores/ la tierra donde nací/ para todos fuiste madre/ y madrastra para mí".

-Mucha gente ha perdido la memoria de La Punta del Diamante, un bar mítico de la Sevilla antigua. ¿Cómo eran sus tertulias allí?
-La tertulia que teníamos en La Punta del Diamante era curiosa, porque los dos únicos literatos que asistíamos éramos don Santiago y yo. También iba un sombrerero de la calle Francos, un director general de la Telefónica jubilado y un coronel retirado. De vez en cuando, se pasaban Romero Murube, Vila e, incluso, Dámaso Alonso. Guardo una carta de don Santiago en la que dice: "Hijo, no sé en qué día vivo, pero no faltes hoy, porque viene el gran poeta Jorge Guillén".

-Demos un salto en el tiempo. En 1983 usted publicó el libro ‘Las folclóricas’, que contribuyó notablemente a la valoración de estas artistas y de la copla, muy denostadas por la progresía del momento.
-Yo le llamo canción andaluza, como ya la definía Cansino Assens. Me llamaron dos periodistas vinculados a Canal Sur para que hiciese un libro de tono crítico que vinculase a las folclóricas con el franquismo... Lo de identificar a las folclóricas con una determinada ideología era una simplicidad, porque cada una tenía la suya. Marifé de Triana me dijo una vez: "Si Felipe González me invita a la bodeguilla como hace con Ana Belén, yo estoy también dispuesta a ir, pero no me llama". Lo cierto es que aproveché la ocasión para reivindicar el género. El libro se presentó en Los Lebreros, que era de Rumasa y lo habían expropiado dos días antes, y fue un auténtico bombazo. Lleva ya cuatro ediciones y se sigue vendiendo.

-¿Y cuál es a su entender la gran dama de la copla?
-Marifé de Triana, una mujer honesta, hecha a sí misma y que dignificó el género. Era muy culta, porque su marido era el rapsoda José María Calvo. Ya viuda me llamaba y me comentaba que estaba leyendo a Tagore y a Juan Ramón Jiménez... ¿Qué folclórica hace eso? Como gran señora destacaría a Juanita Reina.

-Actualmente no hay ninguna gran figura, nadie que apasione al gran público. ¿Está condenada a muerte la canción andaluza?
-No, como decía Rafael de León, está en una somnolencia. Cuando llegaron los Beatles, don Rafael también decía: "Ha llegado una dictadura anglosajona". En esa época a la juventud dejó de gustarle el género, pero después renació con Rocío Jurado y la Pantoja. Son las dos últimas grandes figuras de la tonadilla. Pero para que salga otra Lola Flores pasarán muchos años. Pasa lo mismo con los hombres, tardará bastante para que volvamos a ver a un Farinas, a un Príncipe Gitano, a un Valderrama, a un Miguel de Molina... Era gente extraordinaria que llevó la canción por todo el mundo... Doña Concha Piquer tuvo un éxito tremendo en Estados Unidos...

-Muchos que se mofan del género soñarían con llenar teatros en Nueva York como hacían estos artistas...
-Sí, son incapaces de llenar en Nueva York como hizo Rocío Jurado.


-Ya ha salido el nombre del poeta y letrista Rafael de León, sobre el que usted ha investigado y escrito. Por motivos personales yo recuerdo de mi infancia a Anita, su hermana, una señora muy divertida.

-Anita era como Rafael en mujer. Yo comía algunas veces con ella y me dio fotos y muchas cosas para el libro. Rafael la llamaba ‘Anita Julio Verne’, porque era una señora muy curiosa. Tenía una criada que se llamaba Celeste, que era de Higuera de la Sierra.

-¿Conoció usted personalmente a Rafael de León?
-Sí, en 1982. Yo había ido a Madrid a hacer un programa en TVE sobre la saeta con Javierre y Antoñita Moreno. Me había propuesto entrevistarlo, porque estaba escribiendo el libro sobre las folclóricas. Aquella noche íbamos a ir al teatro a ver a Lina Morgan en ‘Vaya par de gemelas’ y, previamente, a las seis, me había citado Rafael de León en su piso de la calle Maiquez. Desde el primer momento todo fue estupendamente. A las siete y media llamó Antoñita Moreno para decir que nos teníamos que ir al teatro, pero él dijo que yo me quedaba a cenar y que luego me llevaría su chófer al hotel. Me regaló una foto suya con Pastora Imperio y un libreto hecho por él, Quintero y Quiroga. Me dijo que lo había pasado muy mal trabajando con Concha Piquer, porque era una mujer con mucho temperamento. La figura de Rafael siempre me ha interesado mucho. Creo que, junto a Quintero y Quiroga, son figuras esenciales en el género.

-La valoración de León como poeta ha sido dispar, pero ahora está más reconocido que hace unos años.
-Tres días después de morir, ese periodista tan agrio, Haro Tecglen, publicó un artículo en ‘El País’ diciendo que, además de homosexual, era un "vil imitador de Lorca". Don Antonio de León, el hermano, escribió una carta de respuesta que nunca fue publicada [no parece que sea cierto, consta en el archivo de El País, la carta titulada “Sobre Rafael de León”, con fecha 22 de diciembre de 1982]. Sin embargo, Alfonso Paso escribió una columna destacando que Rafael de León había sido un gran impulsor de la cultura popular española, un creador de estrellas como Cocha Piquer... Rafael de León fue un gran poeta que, como decía Antonio Murciano, está incluido en la generación del 27, en la línea neopopularista de Lorca, Alberti, Villalón... Estoy muy satisfecho de mi libro ‘Rafael de León, un hombre de copla’ (Almuzara). En la guerra estuvo detenido en Barcelona por monárquico y derechista debido a la denuncia de un mal actor de la compañía de doña Fernanda Ladrón de Guevara, madre de Amparito Rivelles. Salvador Valverde, con quien compuso ‘María de la O’, le llevaba a la Modelo de Barcelona leche condensada y papel para escribir.

-¿Cómo era el reparto de funciones del mítico trío Quintero, León y Quiroga?

-Quintero era el encargado de darle cuerpo dramático a la obra, León aportaba la parte lírica y poética y Quiroga la parte musical. La primera vez que trabajaron juntos fue con el espectáculo ‘Ropa tendida’, en 1942. Lo hicieron para Concha Piquer y lo pagó el torero Antonio Márquez, que entonces era amante de la artista, porque no se podía casar con ella debido a su matrimonio con una cubana. Por eso, Rafael de León le escribió a Concha Piquer ‘El romance de la otra’: "Yo soy la otra, la otra,/ y a nada tengo derecho,/ porque no llevo un anillo,/ con una fecha por dentro".

-Usted es un autor prolífico. Como prueba, ahí está su amplia obra en la que toca poesía, ensayo, biografía... Ahora, me comentan que está trabajando en un libro sobre Manuel Machado.
-Sí, quiero reivindicar a Manuel Machado y ponerlo en su sitio. Su sobrina Leonor Machado, de 92 años, me dijo: "Daniel, quítale a tío Manolo la losa que tiene encima". A Machado le cogió el 18 de julio en Burgos, iba a coger el ferrocarril para Madrid, pero, como era muy presumido, se demoró peinándose y arreglándose y perdió el último tren que iba para la República. Le tocó quedarse en el Movimiento Nacional de Franco. Quiero reivindicar que era un liberal y que, en 1931, firmó la letra del himno republicano en Madrid.

-Bueno, pero en su apoyo al bando nacional también tuvo que pesar algo su mujer...
-Eulalia era católica, apostólica y romana, hasta tal punto que al año siguiente de morir Manuel Machado se metió a monja en el Cottolengo, uno de los conventos más duros y volcados con los que no tienen nada. Manuel era un hombre muy mujeriego y, aunque suene duro decirlo, creo que se casó con Eulalia, que era su prima, por piedad. La boda fue en San Juan de la Palma y en el libro voy a publicar el expediente canónico en el que se pide a Roma la dispensa.

-No me imagino a Manuel Machado casándose con una mosquita muerta por simple piedad. Debió haber algo más.
-Lo cierto es que ‘Cante hondo’ está dedicado a Eulalia. Él fue un buen marido y ella lo cuidó hasta última hora. Se lo perdonaba todo. Fue una mujer enfermera.

-Durante muchos años, por motivos más políticos que literarios, fue considerado un poeta menor.
-Lo cierto es que, al principio, Manuel tuvo más éxito y era más conocido que Antonio, quien empezó a tomar notoriedad con la publicación de ‘Soledades’.

-Ahora es un poeta leído e, incluso, ha influido más que Antonio en algunos autores actuales.
-Es que él fue el que introdujo el simbolismo y la poesía francesa de esa época en España. Ha influenciado mucho en Rafael Montesinos, Fernando Ortiz, Tortajada, Benítez Reyes, Jacobo Cortines...

-¿Y qué piensa de que apareciese en la famosa lista de la Cátedra de la Memoria Histórica de la Complutense para depurarlo del callejero de Madrid?
-Una barbaridad.

-Manuel Machado hizo gala de un andalucismo castizo y cosmopolita.
-Sí, él fue más andaluz que su hermano Antonio porque tuvo la suerte de estudiar el bachillerato en el Instituto San Isidoro de Sevilla -cuyo expediente yo encontré- y la licenciatura en Filosofía y Letras en la Hispalense. Después marchó a Madrid donde Rodríguez Marín, que era muy amigo de su padre, Demófilo, lo colocó en la Biblioteca Nacional. Manuel era muy sevillano y le gustaba irse de juerga a los cafés cantantes. Era un gran flamencólogo y cuando publicó ‘Cante hondo’ vendió 5.000 ejemplares en un día. En ese libro encontramos soleares, solearillas, malagueñas, peteneras... o sea, todos los cantes que su padre, Demófilo, había recopilado.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...