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2020/06/19

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CARLOS MONSIVÁIS; UNA VIDA CONSECUENTE ENTRE LETRAS, GATOS Y MILITANCIA

Museo del Estanquillo / Carlos Monsiváis y Juan Gabriel //

Carlos Monsiváis; una vida consecuente entre letras, gatos y militancia

Nacido en 1938 en la Ciudad de México, Carlos Monsiváis inició de manera temprana su trayectoria como escritor, periodista y editor.
Secretaría de Cultura | Gobierno de México, 2020-06-19
https://www.gob.mx/cultura/articulos/carlos-monsivais-una-vida-consecuente-entre-letras-gatos-y-militancia

Caso omiso, Posmoderna, Pío Nonoalco, Copelas o maullas, Monja desmatecada, Fray Gatolomé de las bardas, Carmelita Romero, Evasiva, Nana Nina Ricci, Chocorrol, Fetiche de peluche, Mito genial, Ansia de militancia, Miau Tse Tung, Miss oginia, Miss antropía, Zulema Maraima, Voto de castidad, Catzinger y Peligro para México son solo algunos nombres de los gatos que acompañaron a Carlos Monsiváis en sus días dedicados a devorar libros, a analizar la cultura mexicana y latinoamericana, a coleccionar miles de piezas que dan cuenta de la historia de nuestro país y a contribuir a sentar y alimentar los pilares de diversos movimientos sociales que dieron origen al México democrático contemporáneo.

Nacido en 1938 en la ciudad de México, Carlos Monsiváis inició de manera temprana su trayectoria como escritor, periodista y editor. Sus primeros pasos en el mundo de las letras se dieron en las revistas 'Medio Siglo' y 'Estaciones', para posteriormente trabajar como director del suplemento 'La Cultura en México' de la revista 'Siempre!'.

Como notable cronista, Monsiváis es autor de grandes títulos como ‘Días de guardar’ (1970), ‘Amor perdido’ (1977), ‘Entrada libre’ (1987), ‘Escenas de pudor y liviandad’ (1988), ‘Los rituales del caos’ (1995), ‘El 68, la tradición de la resistencia’ (2008) y ‘Apocalipstick’ (2009); textos en los que el autor capturó el dinamismo de la sociedad mexicana en todas sus aristas: la política, los movimientos sociales, la cultura popular, el poder, los grandes personajes históricos, las costumbres, la moral y el erotismo. Su habilidad para capturar el devenir histórico de nuestro país se manifestó en él de manera temprana, pues la primera crónica publicada por Carlos Monsiváis data de cuando el escritor tenía alrededor de 16 años y versa sobre una marcha en la que participó en contra del golpe de Estado en Guatemala orquestado por la CIA, manifestación en la que estaban presentes Diego Rivera y Frida Kahlo. De acuerdo con la escritora Elena Poniatowska, con esa marcha afloró en Monsiváis la “capacidad de reseñar y sobre todo analizar cualquier acontecimiento político o cultural que le pusieran enfrente”.

Aunque su inabarcable obra se aleja de la narrativa; Monsiváis es autor de ‘Nuevo catecismo para indios remisos’ (1982), su único libro de narrativa que se compone de fábulas que abordan las relaciones entre los evangelizadores y los indígenas. Asimismo, más allá del Monsiváis cronista y el Monsiváis ensayista; existe un agudo crítico cultural cuyo trabajo lo convierte en uno de los más importantes en México. Sus libros también incluyen asuntos biográficos como es el caso de ‘Lo marginal en el centro’ (2000), ‘Yo te bendigo vida’ (2002) y ‘Adonde yo soy tú somos nosotros’ (2000).

La obra de Carlos Monsiváis se caracteriza por no aislarse del mundo y la realidad convulsa y cambiante que lo rodea. El centro de su producción literaria, la crónica y el ensayo, permite a Monsiváis no solo registrar y analizar la cultura mexicana y latinoamericana, retratar e hilar la historia cultural de la Ciudad de México y sus personajes, y convertirse en una autoridad intelectual, sino a la vez formar parte de una serie de movimientos sociales con los que compartía época e ideales. De esta manera, Monsiváis logró convertirse en una voz consecuente y en uno de los intelectuales de izquierda más importantes del siglo XX.

Su participación en movimientos como el de la libertad sexual, la liberación homosexual, el feminismo y el laicismo fue notable. En agosto de 1975, pocos años antes de la primera manifestación de personas homosexuales en México y al lado de la dramaturga Nancy Cárdenas y el escritor Luis González de Alba, Monsiváis escribió el primer manifiesto en defensa de los homosexuales, que llevó por nombre 'Contra la práctica del ciudadano como botín policíaco'. En este texto, publicado en la revista 'Siempre!', los autores denunciaban la persecución policíaca constante de la que eran objeto las personas homosexuales en el país.

La homosexualidad de Monsiváis no era ningún secreto y por el contrario tuvo una intensa vida de militancia que lo convirtió en un referente del movimiento LGBT+. De este modo, su preocupación por los derechos civiles de las personas de las minorías sexuales quedó reflejado en múltiples artículos, crónicas y columnas en las que hace un recorrido por las manifestaciones de la homofobia en nuestro país y denuncia los lacerantes crímenes de odio.

En 'Que se abra esa puerta: crónicas y ensayos sobre diversidad sexual' (2010), compuesto por una serie de ensayos en los que Carlos Monsiváis abordó los temas relacionados con la homosexualidad, documenta la expresión social y cultural de las minorías sexuales, empezando por el escarnio público y la marginación que han padecido por parte de las instituciones, pasando por las manifestaciones artísticas y culminando en la reivindicación política de estos sujetos.

“Como en el caso de la salud reproductiva, los derechos del colectivo LGBTI son ahora también parte de la causa general del desarrollo civilizatorio. Aun tomando en cuenta las resonancias negativas y el clima de homofobia febril, éste es un gran avance”, señala el propio Monsiváis.

De acuerdo con la feminista Marta Lamas, en la década de 1970 la segunda ola del feminismo mexicano encontró en Carlos Monsiváis un gran aliado, pues el feminismo fue una de las causas que más le importaron y se convirtió en uno de los pocos intelectuales en analizar el desarrollo del movimiento feminista y a responder los cuestionamientos que ponía sobre la mesa. Monsiváis generó en torno a este tema una gran cantidad de ensayos, crónicas, notas y reseñas, de los cuales algunos pueden consultarse en la obra póstuma ‘Misógino feminista’ (2013).

Otra de las luchas en las que Monsiváis se convirtió en rostro público y que defendió con gran ahínco es el laicismo, que él mismo describía como “la movilización crítica que no admite la intolerancia de la derecha y el odio activo contra la secularización”. La defensa de Monsiváis del Estado laico fue tácita, incluso en 2006 durante la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Ciencias y Artes, el escritor mostró su inconformidad hacia las declaraciones de un secretario de Estado que sugirió “volver a la religión como el espacio de formación de valores”. Sobre este tema, el escritor publicó en 2008 el libro 'El Estado laico y sus malquerientes', un texto en el que aborda la historia del Estado laico y los intentos de diferentes sectores de oponerse a la laicidad.

Además de las letras, Monsiváis mostró un apasionado interés por el cine, en una entrevista para el programa Shalalá el cronista compartió que además de leer cerca de 200 páginas al día veía en promedio 9 o 10 películas a la semana. Asimismo, se convirtió en un coleccionista entusiasta y logró conformar una colección que abarca fotografía, caricaturas, juguetes, arte plástico, carteles, partituras, películas, periódicos, revistas, grabados, dibujos, maquetas y miniaturas; logró reunir más de 20 mil piezas que actualmente conforman la colección permanente del Museo del Estanquillo.

Carlos Monsiváis es uno de los autores más importantes del siglo XX en nuestro país, con su aguda pluma y sentido del humor único logró registrar la cambiante y móvil cultura mexicana y latinoamericana con una visión en la que la dicotomía y las fronteras entre alta cultura y baja cultura se desvanecen. Sus análisis podían ahondar en las letras de Salvador Novo, Amado Nervo, Octavio Paz y Rubén Darío; pero también podían centrarse en José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, María Félix, Cantinflas y Dolores del Río.

Tras años de una larga vida intelectual, Carlos Monsiváis falleció a causa de una fibrosis pulmonar el 19 de junio de 2010 a los 72 años. Con su muerte, más de una docena de gatos se quedaron huérfanos, perdimos a uno de los más grandes cronistas y llegó a su fin el retrato histórico de nuestro país que Monsiváis desentrañó gracias a su aguda mirada.

"Sin mis libros me sería imposible vivir y sin mis gatos también. Los libros no aúllan ni los gatos proporcionan sabiduría, no podría elegir. Preferiría entonces vivir sin mí", señaló Carlos Monsiváis en una entrevista con el periodista Jorge Ricardo para el periódico Reforma. 

LECTURAS
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Juan Gabriel, ícono gay para una generación de mexicanos.

El cantante reflejó la contradicción de la sociedad mexicana sobre la diversidad sexual.
Mónica Cruz | Verne, El País, 2016-08-30
https://verne.elpais.com/verne/2016/08/29/mexico/1472502546_954858.html
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Todos sabían que Monsiváis era gay.
Eve Gil | Siempre!, 2016-11-26

http://www.siempre.mx/2016/11/todos-sabian-que-monsivais-era-gay/

2018/06/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL DÍA DE JUNIO DE 1978 EN EL QUE EL MHAR ANDALUZ CAMBIÓ EL MUNDO (TAMBIÉN) EN SEVILLA

Supervivientes del MHAR recuerdan la primera marcha en Sevilla //

El día de junio de 1978 en el que los homosexuales y transexuales andaluces cambiaron el mundo.

Raúl Solís | La Voz del Sur, 2018-06-28

https://www.lavozdelsur.es/actualidad/el-dia-junio-de-1978-en-el-que-los-homosexuales-y-transexuales-andaluces-cambiaron-el-mundo_75824_102.html 

El domingo 25 de junio de 1978 nada hacía presagiar que los homosexuales y transexuales andaluces escribirían una página en la historia de las que no se borran. Paquito Cambrollé, un mariquita de La Tres Mil Viviendas, el barrio más pobre de España, que dormía con un cuchillo debajo de la almohada porque tenía pavor a que su padre entrara a darle una paliza de noche; Miguel, muy macho él pero tan gai como la más loca de las mariquitas, hijo de un obrero de la Cruzcampo; Javier, un niño afeminado de 18 años que terminaría siendo una mujer transexual, hija de una madre soltera pobre de solemnidad; una librera feminista, María Fulmen, que cedió la planta alta de su librería para que el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria de Andalucía se reuniese sin peligro de que llegara la ultraderecha a hacer de las suyas; Paco Pepe, un joven del barrio obrero de San Pablo donde llegó la emigración extremeña y del resto de provincias andaluzas a vivir en los pisos construidos por el sindicato vertical.

Antonio Morillo, La Pelli, Eugenio, María, una valiente que se decía lesbiana en tiempos donde no existían nada más que amigas que vivían juntas; Soraya, una folclórica casi analfabeta de Triana que llegó a ser detenida 14 veces en un solo día por cruzar el Puente de Triana con sus andares delicados; Vianca, de Gerena, que se iría a Bruselas para ser la mujer que siempre soñó ser. Y Carlitos, María José, Alberto, Eugenio... todos ellos, insultantemente jóvenes, salieron a la calle aquel domingo glorioso a gritar que salieran de la cárcel los homosexuales a los que el franquismo metió entre rejas por ser más libres de lo permitido por una dictadura atroz.

Un año antes, en 1977, había sido la manifestación en Barcelona, con violencia policial incluida, y nada decía que fuera a ser fácil, pero allí estuvieron. A las 11:30 horas se citaron para un mitin en un local propiedad de Comisiones Obreras, en la calle Calatrava de la capital andaluza. Pensaban que irían unas 100 personas y se encontraron con más de 1.000 fervientes defensores de la democracia y de la libertad de los peligrosos sociales del franquismo. No se cabía.

Muchos y muchas de quienes allí estuvieron ya no viven, el Sida se los llevó por delante en los 80 y 90, pero los que todavía viven recuerdan la épica. El Front d’Alliberament Gai de Catalunya les financió los carteles que pegaron las noches anteriores por los lugares más estratégicos de la ciudad hispalense. Se los mandaban por correo a casa de Paquito Cambrollé, en Las Tres Mil Viviendas: “Niña, nos van a meter presos por comunistas”, le decía la madre a Mar Cambrollé, ahora toda una mujer. También pintaron las paredes, las redes sociales de la época, con pintadas que aún están vivas para refrescar la memoria de quienes sufren de amnesia o de cinismo. O de ambos males.

Del mitin, se fueron hasta la sede de la Diputación Provincial de Sevilla, en la Plaza del Triunfo, entre la Catedral y el Alcázar. Allí sacaron una pancarta pintada a mano por Miguel, el hijo del obrero de la Cruzcampo, muy macho él, que años más tarde sería profesor de Dibujo. Un mapa de Andalucía en blanco y verde con un triángulo rosa en medio, un puño cerrado y el acrónimo del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR).

Más de un año estuvieron preparándose para desafiar al franquismo, que seguía estando vivo aunque Franco ya estuviera bajo tierra: pidiendo firmas a los partidos políticos de izquierdas a favor de la libertad sexual, colocando mesas de recogida de firmas en las calles más céntricas de la ciudad, en las facultades y también donde se reunía el movimiento obrero. Practicaron la transversalidad sin saber siquiera que ese palabro existía.

De alguna mesa tuvieron que salir huyendo para salvarse de la brutalidad de la extrema-derecha que todavía andaba con brío en aquella Andalucía en blanco y negro, donde ser homosexual o travesti, que era como se les llamaba entonces las transexuales, era lo peor de lo peor, muy lejos del glamour de ahora: “Cualquier tirado te podía dar una hostia y tú no le podías hacer nada porque eras más tirado todavía que él”, relata Miguel, el hijo del obrero de la Cruzcampo, que se enamoró de Paco Pepe y éste lo introdujo en los salones del Palacio Arzobispal donde preparaban las reuniones del MHAR gracias al salvoconducto de Cambrollé, que militaba en las Juventudes Obreras Cristianas en las Tres Mil Viviendas, cuando la Iglesia española tenía curas rojos y más doctrina social que moral.

“Sólo íbamos unos 30, sabemos quiénes éramos porque teníamos una lista y si no estabas no podías pasar, para evitar que se infiltraran los fascistas. Ahora todo el mundo dice que era del MHAR, incluso gente que nos miraba por encima del hombro, porque entonces, entre los mismos gais, nos llamaban las locas comunistas”, quien dice esto es Mar Cambrollé, entonces Paca La Borde o Paca La Brava, como más guste. Una mujer poderosa sin la cual no podría entenderse la historia del movimiento LGTB andaluz y español.

La Giralda rosa

Entre el camino del mitin a la manifestación, varios miembros del MHAR, entre ellos María, una lesbiana feminista, valiente como ella sola, del colectivo feminista Prímula, y África, entonces un niño mariquita de afeminadas maneras, ahora una señora maravillosa que no ha perdido la ternura ni la inocencia de los veinte años, se hicieron pasar por turistas. Subieron todos los escalones de La Giralda y desde lo más alto de Sevilla desplegaron una pancarta rosa: “Libertad sexual”, ponía en el trapo lanzado al aire. Duró en el aire el tiempo que se tardaba en tirar varias fotografías con aquellas cámaras analógicas. Había que tirar más de una foto por si no salían. Era la época analógica que aquel domingo de junio de 1978 se vistió de digital en un paisaje en blanco y negro lleno de fascistas que años más tarde se transformarían en demócratas de toda la vida.

María y África salieron corriendo de La Giralda para que no las detuviesen y se juntaron con sus compañeros en la manifestación, que ya había pasado por delante del Rectorado de la Universidad de Sevilla tras bajar desde la Plaza del Triunfo hasta la Avenida de la Constitución y continuar por la calle San Fernando. Unos metros más adelante, a unos 100 metros del Palacio de Justicia donde estaba previsto finalizar la manifestación, una lechera se interpuso en horizontal delante de los 400 valientes que, después del mitin, habían decidido marchar por la libertad: “Tienen ustedes que disolver esto”, le dijo la policía franquista a Cambrollé. “Ustedes tienen dos salidas: o nos dejan llegar hasta los juzgados o me llevan presa”, le espetó Paca La Borde.

A todos le temblaron las piernas en ese momento a una velocidad desconocida. En el recuerdo, las imágenes de la violencia policial del pasado año en la manifestación de Barcelona. “Sigan”, dijo en seco el agente. Y siguieron, vaya que si siguieron. Llegaron al Palacio de Justicia, lo celebraron, se fueron a casa de Alberto a festejarlo y unos meses más tarde obligaron al Gobierno postfranquista de Adolfo Suárez a sacar los actos de homosexualidad del Código Penal.

Al día siguiente, los periódicos hablaban de ellos y y de las manifestaciones de Madrid, Valencia, Galicia, Barcelona y Bilbao. "La gente nos decía: te hemos visto en la prensa. Fue una salida del armario a lo bonzo", dice Miguel, el hijo del obrero de la Cruzcampo que ahora tiene 62 años y que anuló una boda con su novia dos meses antes de meterse en el armario para toda la vida. Aquellas “locas comunistas” andaluzas cambiaron el mundo en una mañana de domingo, con la ultraderecha detrás y la policía franquista delante.

2012/05/10

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ABILIO ESTÉVEZ: "EL SEXO ES LA ÚNICA LIBERTAD QUE UNO HA TENIDO DURANTE MUCHOS AÑOS" EN CUBA

Abilio Estévez: “El sexo es la única libertad que uno ha tenido durante muchos años” en Cuba.
“Yo la homofobia la viví desde muy pronto. Dejé el país cuando sentí que ya no podía más. La viví desde muy joven, desde que entré en la universidad”, declaró el reconocido escritor cubano.
Cuba Encuentro, 2012-05-10
https://www.cubaencuentro.com/cultura/noticias/abilio-estevez-el-sexo-es-la-unica-libertad-que-uno-ha-tenido-durante-muchos-anos-en-cuba-276563 

El reconocido escritor cubano Abilio Estévez, entrevistado este miércoles por Radio Praga, habló sobre la homofobia en Cuba y las libertades sexuales, al referirse a su última novela, ‘El año del calipso’, recientemente publicada por la colección La Sonrisa Vertical, dedicada a la literatura erótica, de la Editorial Tusquets.

Sobre el volumen, que supone un giro en su trayectoria profesional, Estévez explica que la novela constituye “una reivindicación, sobre todo de gozar”.

“Porque los cristianos nos lo han impuesto siempre, desde que yo tengo cinco años, el valle de lágrimas, el sacrificarse por un futuro que nadie sabe qué cosa es. Hemos visto todo el tiempo que el gozo ha quedado postergado,” señala.

Y añade: “El único gozo en el que uno ha podido centrarse es el gozo sexual, porque llega un momento en que a tu habitación ya no pueden entrar y es la única libertad que uno ha tenido durante muchos años en Cuba. Por eso para mí es un país que ha exacerbado su sexualidad, creo yo. Es el único espacio de libertad o de relativa libertad”.

Estévez, uno de los autores cubanos más premiados, participó en un coloquio titulado “Literatura y política”, que tuvo lugar en la Universidad de Palacky de Olomouc el pasado fin de semana.

Preguntado sobre las razones que lo llevaron al exilio —el autor reside actualmente en Barcelona, España—, Estévez explica que no fueron estrictamente políticas, sino más relacionadas con la homofobia imperante en Cuba.

“Yo la homofobia la viví desde muy pronto. Dejé el país cuando sentí que ya no podía más. La viví desde muy joven, desde que entré en la universidad, que para mí fue un infierno justamente por problemas de la homofobia”, dice.

Como homosexual en la Isla, “Uno siempre (...) era sospechoso de todas las desviaciones ideológicas posibles, como se decía. Y la verdad es que al final llega un momento de fatiga, que fue con 46 años, que dije: ‘Ya no puedo más’”.

Estévez explica que las sociedades latinoamericanas tienden a ser homófobas debido al machismo. Sin embargo, añade que “el problema está en que la Revolución todo lo convirtió en un problema de Estado. Entonces que haya homofobia en un pueblo de Argentina, de Colombia, es una cosa, pero que el Estado ya lo convierta en un enemigo es terrible”.

El futuro de Cuba
Ante la pregunta de cómo se imagina a Cuba dentro de 20 años, el poeta, dramaturgo y cuentista cubano, tras aclarar que se trata de una interrogante difícil de responder, señala que percibe el futuro de la Isla con “bastante pesimismo”.

“Veo lo que ocurre en Rusia, por ejemplo. Ahora las grandes empresas en Cuba las están dirigiendo ya los antiguos oficiales del Ejército. Entonces ya se está creando ahí un camino, una casta, una elite que al final será posiblemente la que se haga con todo”, dice.

El autor considera que la sociedad cubana seguirá el camino de Rusia, “en el que los antiguos miembros de la seguridad del Estado o del Ejército serán los que dirijan ese futuro”.

“Tras más de 50 años de dictadura, será muy complicado crear una auténtica democracia en el país”, opina.

“Creo que el proceso hacia alguna democracia también va a ser muy difícil porque se ha perdido la idea de democracia. O sea, se ha perdido en el interior de uno mismo, en Cuba hubo un proceso democrático de pensamiento fuerte en un momento determinado, pero eso se ha cortado y lo que yo veo es que la gente misma ya no tiene un sentido democrático de la vida”.

Embargo
A pesar de sus críticas al régimen cubano, Estévez no se muestra entusiasta de las políticas duras de otros gobiernos, como el de la República Checa, hacia la Isla, pues suponen un peso adicional a las penurias de los ciudadanos que residen en ella.

“Hay 11 millones de cubanos que no se merecen vivir cada vez peor, a pesar de que viven tan mal ya. Quizá desde un punto de vista político a lo mejor, no estoy seguro, es una posibilidad de que el proceso fuera más rápido. Pero no creo que sea justo empobrecer más a una gente que está ya como estrangulada”.

Añade que el embargo norteamericano es un ejemplo de que estas sanciones no consiguen su objetivo político.

“¿Qué ha pasado con el bloqueo norteamericano? No ha resuelto nada. Incluso, además de no resolver nada, le ha dado un arma al régimen para tener un enemigo. Un Gobierno de ese tipo tiene que tener un enemigo para legitimarse”.

El escritor, nacido en La Habana y nacionalizado español, ha publicado también las novelas ‘Tuyo es el reino’ (Premio de la Crítica Cubana, 1999), ‘Los palacios distantes’, ‘Inventario secreto de La Habana’ y ‘El bailarín ruso de Montecarlo’, además de poemas, cuentos y teatro.

1999/02/26

DOCUMENTACIÓN | CINE | LUIS MARIA DELGADO, DIRECTOR Y GUIONISTA DE 'DIFERENTE'

Diferente.
Fernando Morales | El País, 1999-02-26 

https://elpais.com/diario/1999/02/27/radiotv/920070019_850215.html

3.20 / Musical / La 2. España, 1962 (88 m.). Dir.: Luis María Delgado. Intérpretes: Alfredo Alaria, Manuel Monroy, Gracita Morales. Precisamente eso, diferente, es el calificativo de este curioso musical protagonizado y dirigido, aunque en los títulos de crédito aparezca Luis María Delgado, por el bailarín Alfredo Alaria. Ambiente gay para un filme de culto.

Precisiones.
XXX · Cartas al Director | El País, 1999-03-21

https://elpais.com/diario/1999/03/22/opinion/922057212_850215.html

Los llamados títulos de crédito o créditos atestiguan en el cine la autenticidad del equipo que realiza la película. Sin embargo, en las páginas de Televisión / Radio del 27 de febrero, El País reseña la película Diferente como "curioso musical protagonizado y dirigido, aunque en los títulos de crédito aparezca Luis María Delgado, por el bailarín Alfredo Alaria". Es norma elemental del periodismo serio, y así lo recoge el ‘Libro de estilo’ de El País, que "en los casos conflictivos hay que escuchar o acudir siempre a las dos partes". No se ha actuado así con nuestro padre, Luis María Delgado, director y guionista de ‘Diferente’, quien, en 1961, ya había sido ayudante de dirección en más de 50 películas y dirigido seis. Las infundadas pretensiones del protagonista, bailarín y coreógrafo Alfredo Alaria de apropiarse del trabajo ajeno hicieron que acudieran por sorpresa al rodaje Rafael J. Salvia y Mariano Ozores. Éstos, miembros de la Asociación de Directores y Realizadores Cinematográficos, presidida entonces por Juan Antonio Bardem, certificaron que Luis María Delgado era el director de ‘Diferente’. Así lo recogen, por ejemplo, los ‘Cuadernos de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España’ (número 1, octubre de 1997, páginas 323 y 324), donde se resume la vida profesional de Luis María Delgado: "’Diferente’ (1961), musical bien hecho, con coreografías del bailarín argentino Alfredo Alaria -quien llegó a firmar como codirector sin base real para ello-, es quizá su obra más curiosa".
 
Y TAMBIÉN...
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Diferente.
Antonio Albert | El País, 1993-02-12

https://elpais.com/diario/1993/02/13/radiotv/729558014_850215.html 

España, 1961 (91 minutos). Director: Luis María Delgado. Intérpretes: Alfredo Alaria, Manuel Monroy, Sandra LeBrocq, Manuel Barrio. Musical. Si ven ‘En la cama con Madonna’ (en Canal+) descubrirán lo bien que se porta la cantante con sus bailarines homosexuales. La danza y la homosexualidad parecen formar buena pareja, como bien veremos en esta poco conocida cinta en la cual se percibe la mano y la pluma de Alfredo Alaria. Su ballet protagoniza todo un canto a la libertad sexual con curiosos números coreográficos. No es morbo, pero lo cierto es que tiene algo diferente.

1994/06/28

DOCUMENTACIÓN | 28-J | TRAVESTIS, LESBIANAS Y GAIS CELEBRAN EL 25 ANIVERSARIO DE STONEWALL

Los 'gay' y lesbianas españoles celebran el 25º aniversario de su movimiento.
Susana Pérez de Pablos | El País, 1994-06-28

https://elpais.com/diario/1994/06/29/sociedad/772840805_850215.html 

Miembros de los colectivos de homosexuales de toda España se manifestaron ayer en varias ciudades en el 25 aniversario del movimiento homosexual. Era su día, el 28 de junio. Aunque no se acaban de poner de acuerdo en el nombre del día (unos le llaman del orgullo ‘gay’, otros de la liberación ‘gay’, otros de los derechos de los ‘gays’ y lesbianas...), sí tienen claro manifestarse para que se erradique la violencia contra ellos. En Madrid, unos 500 manifestantes marcharon de Tirso de Molina a la Puerta del Sol, convocados por cinco colectivos y precedidos de un grupo de travestis. IU apoyó la concentración, y participó su concejala Marisa Castro. Se produjeron frecuentes gritos en contra del Papa.

En Barcelona, medio millar de manifestantes recorrieron el tramo entre las plazas de la Universidad y de San Jaime y corearon lemas a favor de la libertad sexual y en homenaje a Sonia, un travesti asesinado por una banda de rapados. Por su parte, la Coordinadora Gay-Lesbiana de Barcelona pide regular las parejas de hecho y el derecho de adopción y patria potestad compartida.

1987/03/17

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MANUEL TRILLO, PRESIDENTE DE COGAM, UN CRISTIANO ALTRUISTA Y LUCHADOR

Manuel Trillo. El presidente del Colectivo Gay de Madrid, un cristiano altruista y luchador.
Rosana Torres | El País, 1987-03-17

https://elpais.com/diario/1987/03/18/ultima/543020406_850215.html 

Manuel Trillo, a sus 26 años, sigue teniendo vocación de sacerdote, pero no de célibe. Hubiera cantado misa este año de no haberse salido en 1983 del seminario. Cristiano y creyente, sus instintos altruistas le impiden disponer de tiempo libre. Su apretada jornada se reparte entre las numerosas actividades que realiza como presidente del Colectivo Gay de Madrid [COGAM], educador de calle de drogodependientes y uno de los miembros más activos del Comité Ciudadano Anti-SIDA.

Al no ser ninguno de estos trabajos remunerado, tiene que encontrar cada día unas horas para vender cupones, ya que como minusválido tiene acceso a este trabajo que organiza la Asociación de Promoción de Empleo al Minusválido. "Soy cristiano y creyente, tenía vocación de cura, pero no de célibe, y resulta que te obligan a ambas cosas en el mismo lote. El hecho de salirme del seminario no me ha hecho cambiar de opinión", comenta Manuel Trillo. "Lo único que pasa es que me siento profundamente alejado de la Iglesia tal y como existe hoy, y supongo que ellos de mí. A ello hay que añadir que asumir mi homosexualidad me impedía seguir allí dentro y que a los que yo considero oprimidos y marginados ellos los consideran pecadores y degenerados". Manuel Trillo es consciente de que dentro de la Iglesia el único movimiento que existe de liberación sexual es la lucha que algunos sectores tienen por el celibato opcional. "Se trata de sacerdotes que quieren casarse con mujeres, pero proponer que un sacerdote esté con otro señor es algo que queda tan lejos que casi da risa". En estas fechas, de no haber dado este giro a su vida, Manuel Trillo estaría como misionero en Nicaragua, ya que era lo que tenía pensado hacer inmediatamente después de ordenarse. "Soy cristiano", comenta Trillo, "porque creo en la teología de la liberación; si no existiera ésta o san Francisco de Asís, no creería en la Iglesia".

"Independientemente de que venda cupones para comer, a lo que tengo acceso por mi cojera", añade Trillo, "necesito realizar trabajos sociales y preocuparme por mis semejantes. No lo hago como una proyección del sacerdocio, sino como una labor normal y concreta de un cristiano de a pie". No obstante, Trillo se muestra crítico con la sociedad: "Es muy difícil hablar de reinsertar a alguien en una sociedad que no tiene la cara muy limpia. La libertad política puede que haya llegado, pero la libertad sexual no".

Como miembro del Comité Ciudadano Anti-SIDA, pretende organizar campañas de información y prevención, defender la imagen y la dignidad de los enfermos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y crear redes de apoyo a los afectados. De hecho, contesta personalmente muchas veces al teléfono en el que el comité proporciona todo tipo de información. Como presidente del Colectivo Gay de Madrid lucha por otras reivindicaciones. "Son las mismas, menos una, desde que murió Franco. Sólo nos han quitado la ley de peligrosidad social, pero en todo lo demás seguimos marginados, hasta el punto de que en el Código Militar los homosexuales atentamos contra el honor militar, no podemos recibir la custodia de hijos nuestros y nos echan de los trabajos. Necesitamos una ley antidiscriminatoria, sobre todo antes de que se dispare la cuestión del SIDA".

1984/06/22

DOCUMENTACIÓN | 28J | EMPAR PINEDA: LA DICTADURA DEL HETEROSEXISMO

La dictadura del heterosexismo.
Empar Pineda | El País, 1984-06-22

https://elpais.com/diario/1984/06/23/opinion/456789610_850215.html

Todavía hoy en numerosos ambientes causa escándalo, o como mínimo estupor, oír que una mujer dice que es lesbiana. A mí estas reacciones me resultan, cuando menos, curiosas, ya que amar a otra mujer, sentirse atraída por mujeres, es algo que nosotras, las feministas lesbianas, vivimos con la mayor naturalidad, como algo cotidiano, como un sentimiento que no necesita de sesudos argumentos que lo justifiquen. Una afirmación como ésta puede resultar chocante. Hoy día, sobre lesbianismo -o sobre homosexualidad en su caso-, se manifiestan muchas opiniones del más variado tipo, pero rara, rarísima vez, en ellas se plantean las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo como algo tan satisfactorio, tan legítimo, tan natural, como las relaciones entre personas de distinto sexo.

Habrá quien dirá que exagero, que en la actualidad son ya muchas las personas que así lo plantean. Permítaseme, cuando menos, dudarlo. Porque ¿a qué viene, entonces, el casi, casi inevitable: "¿Ustedes, por qué son lesbianas?", de los coloquios y debates cuando de lesbianismo se está tratando? Cuando poca, poquísima, gente se ha preguntado: "¿Y yo, por qué soy heterosexual?, ¿por qué no soy capaz, por qué rechazo la posibilidad de sentir atracción hacia personas de mi sexo?". No nos engañemos: hoy día sigue siendo necesario responder con 1.000 razones sesudas, pensadas, argumentadas, para demostrar la evidencia: que sentir atracción hacia personas del mismo sexo, que amar a las mujeres -en nuestro caso- es algo bueno, legítimo, satisfactorio. ¡Que está muy bien, vamos! ¿A qué viene el escándalo o el estupor ante mujeres u hombres que siempre, o en determinados momentos de sus vidas, se sienten eróticamente atraídas y atraídos por otras mujeres u otros hombres respectivamente? Sencillamente, a que no se nos considera, a las personas, como ‘seres sexuales’, sino como ‘seres heterosexuales’. O, dicho de otra manera, a que es la sociedad, y solamente ella, quien nos obliga a ser exclusivamente heterosexuales. Y, en lo que tiene de particular la consideración social del lesbianismo, es innegable el peso del pensamiento profundamente machista que podría resumirse así: es imposible que existan relación y goce sexuales entre mujeres sin la presencia masculina. Lo que, en el fondo, tiene todo que ver con la no consideración de las mujeres como sujetos -que no objetos- sexuales, tan querida del patriarcado.

De lo anterior fácilmente puede deducirse que para las feministas (tanto para las que mantienen preferente o exclusivamente relaciones heterosexuales como para las que mantenemos preferente o exclusivamente relaciones lesbianas), para nosotras, las personas, las mujeres y los hombres, somos seres sexuales.

Años ha que visiones desprejuiciadas, libres de anteojeras sexistas, describen el impulso o pulsión sexual de los seres humanos como algo enormemente flexible, de una plasticidad tal que las respuestas eróticas de las personas son de una gran variedad: un hombre, una mujer, pueden erotizarse en situaciones bien distintas y ante personas u objetos bien diferentes. Tal es la variedad, que resultaría inútil intentar definir con precisión los elementos que determinarían las preferencias sexuales de hombres y mujeres. Inútil, igualmente, intentar extraer generalizaciones. El impulso sexual en las personas estaría, pues, caracterizado porque su objeto de deseo no está predeterminado y las preferencias sexuales de cada cual es algo que tiene que ver con su historia individual. Historia individual inmersa -obvio resulta señalarlo- en una historia colectiva, en una sociedad muy concreta.

Y la nuestra es una de esas sociedades en las que, con mayor o menor elegancia, con mayor o menor brutalidad, el lesbianismo y la homosexualidad están condenados. Sociedades en las que, de un modo o de otro, se nos obliga a orientar nuestro deseo sexual hacia personas de distinto sexo. Y es que el lesbianismo y la homosexualidad no encajan ni bien ni mal en las normas de estas sociedades.

Una de estas normas es la ‘norma heterosexual’. Nos llevaría demasiado espacio rastrear en la historia hasta encontrar las causas que explican por qué la heterosexualidad ha llegado a ser ‘norma de obligado cumplimiento’. Simplificando un poco, en cualquier caso, no resulta aventurado afirmar que en la base de la imposición de la conducta heterosexual se halla una hipócrita (¿cómo puede seguirse defendiendo en la actualidad?) equiparación entre sexualidad y procreación y también -al menos en el ámbito de la tradición judeocristiana- un rechazo, un miedo al placer sexual y una especie de necesidad compulsiva de justificar este placer, tan poco ‘espiritual’, con la existencia de algún fin más sublime, como el que parece atribuirse al hecho de ‘traer hijos al mundo’.

Así, pues, nos educan en la norma heterosexual desde que nacemos: "A las mujeres sólo les pueden gustar los hombres, y a éstos, sólo las mujeres". De una u otra manera, nos inculcan la idea de que la sexualidad son las relaciones sexuales entre mujeres y hombres, más legitimadas si pasan por un juzgado o por un altar, y mejores aún si de ellas hay una descendencia.

Es tan fuerte la presión de estas ideas, cuenta la sociedad con tantos medios y tantas instituciones para mantenerlas -la familia patriarcal está en la base-, que la inmensa mayoría de la gente acaba, consciente o inconscientemente, creyéndose la gran falacia de que somos seres heterosexuales, de que solamente sentimos atracción sexual, deseo erótico, hacia las personas del otro sexo. La norma heterosexual, el deseo heterosexual convertido en norma, es tan aceptada socialmente, que mucha gente llega incluso a negar la evidencia cuando siente atracción sexual hacia alguien de su mismo sexo. ¿Cuántas mujeres, cuántos hombres no han sublimado, alguna o muchas veces en su vida, los sentimientos que les despertaban amigas o amigos, respectivamente? Sentimientos turbadores, inconfesables, que había que reprimir, desvirtuar, sublimar, negar en suma, porque aceptarlos en su verdadero sentido no encajaba en las normas de conducta sexual socialmente sancionadas. La fobia hacia la conducta homosexual o lesbiana es algo tan personalmente interiorizado en sociedades ‘homofóbicas’ como la nuestra que, en muchos, muchísimos casos individuales, aquélla ha podido más que el deseo o sentimiento propios.

Hasta tal punto se ha equiparado sexualidad con heterosexualidad, que la mayoría de la gente que mantiene relaciones sexuales con personas de distinto sexo considera que esto es lo normal, lo legítimo, lo natural. Y no reparan en la idea de que, de hecho, ‘la heterosexualidad’ se ha convertido en ‘norma de obligado cumplimiento’. Cuando todo en esta sociedad empuja en esa dirección, creo que, honestamente, resulta difícil defender la idea de que se elige libremente la heterosexualidad. Cuando la opción lesbiana o la homosexual no aparecen en nuestras vidas, cotidianamente, como opciones sexuales legítimas, tan satisfactorias y normales como la opción heterosexual; cuando en cuentos infantiles, novelas, teatro, poesía, o desde la radio, prensa, cine o televisión, es la pareja heterosexual el modelo que se brinda por doquier; cuando desde la infancia a las niñas se les van adjudicando novios y a los niños novias; cuando en ambientes progresistas se siente mucha incomodidad al tener que defender a lesbianas y homosexuales porque se tiene miedo a que te vayan a confundir si los defiendes; cuando se exige que lesbianas y homosexuales nos comportemos con seriedad en la calle y reprimamos nuestros sentimientos amorosos; cuando, con el Código de Justicia (¿?) Militar en la mano, se sigue condenando a soldados y marineros por su conducta homosexual... Cuando todo esto y mucho más ocurre en relación a opciones sexuales que no sean la heterosexual, ¿quién puede atreverse a decir, honestamente, que la heterosexualidad no se ha convertido en ‘una obligación’ en esta sociedad?

Así -no pudo ser de otro modo-, junto a la norma heterosexual, mal conviviendo con lo que se considera ‘normal’, las demás opciones sexuales se desarrollan contra viento y marea, brutalmente reprimidas a veces, de mala gana toleradas otras. "Enfermedad, degeneración, vicio, error de la naturaleza, inmadurez sexual..." Con éstos y otros epítetos se ha nombrado -y descalificado- y se sigue nombrando a la opción homosexual y lesbiana.

Espero que nadie se escandalice si digo que una sociedad heterosexista que disimula mal su homofobia cuando no hace ostentación de ella es una sociedad enferma. Una sociedad que no sólo hace desgraciadas y desgraciados a lesbianas y homosexuales, sino que impide, mediatiza el libre desarrollo de la vida sexual de sus gentes normales al limitar y constreñir a la heterosexualidad las diferentes opciones sexuales en las que puede expresarse el impulso, el deseo sexual de mujeres y hombres. Heterosexualidad en la que se manifiesta, como en los demás ámbitos de la vida, el predominio, la prepotencia de los hombres sobre las mujeres.

El tan traído y llevado ‘1984’ ha sido el año elegido por la Asociación Internacional de Lesbianas y Homosexuales como un ‘año de acción’ en todo el mundo. Para septiembre, se prepara la celebración de una conferencia internacional y una marcha en la ciudad de Nueva York. De este modo, este año, la conmemoración anual el 24 de junio del Día Internacional por la Liberación de Lesbianas y Homosexuales adquiere unas características particulares. A los cuatro vientos queremos difundir ideas tan elementales como que todo el mundo tiene derecho al placer, al disfrute, al gozo, a la alegría, a la comunicación, que se logran en el desarrollo de una sexualidad no opresora, gratificante. Y que nadie tiene derecho a convertir en norma de obligado cumplimiento ninguna de las posibles formas de desarrollar nuestra sexualidad, ninguna de las opciones sexuales posibles.

Si defendemos estas ideas de libertad sexual, de no imposición, de negarnos a la normalización de nuestras vidas, lo hacemos con el convencimiento de que vale la pena atreverse a vivir la sexualidad desafiando todo tipo de limitaciones, vengan éstas de donde vengan, ya que nadie tiene derecho a inmiscuirse en nuestra vida sexual. Y, por el contrario, toda persona, sea cual sea su opción sexual, tiene el legítimo derecho a disfrutar de una vida sexual satisfactoria y placentera.

Empar Pineda es miembro del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid.

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