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2016/09/20

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CIENCIA INVERTIDA CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

Ciencia invertida contra la homosexualidad.
Víctor Mora disecciona en su ensayo ‘Al margen de la naturaleza’ cómo durante el franquismo se retorció el conocimiento para justificar la persecución del diferente.
Emilio de Benito | El País, 2016-09-20
https://elpais.com/cultura/2016/09/15/actualidad/1473963036_750167.html 

Oficialmente, Víctor Mora (Valencia, 1981) enmarca su libro ‘Al margen de la naturaleza’ (Debate, 2016, 222 páginas) en su tesis doctoral en Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid. Pero en la conversación se trasluce que es parte –y, seguramente, no la más importante– de su activismo con lo que él llama, con gran acierto y economía lingüística, "la diversofobia", una manera de englobar el odio a gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales y cualquier otra identidad u orientación evitando las clasificaciones, "un elemento de control por parte del poder en general y del franquismo en particular".

Porque el periodo de la Dictadura es el eje del libro, premio Sagasta de Ensayo de este año, pero yendo un poco más allá que otros estudios y relatos sobre la represión. En la obra, Mora busca la base (pseudo)científica en que se basaron las autoridades y los legisladores para considerar que la diferencia en general, y la homosexualidad en particular, eran un peligro que había que reprimir o reeducar.

Visto en pleno Siglo XXI, la sucesión de autores y sus tesis podría parecer una extravagancia, pero en su momento tuvieron mucho predicamento y éxito. Mora destaca a Mauricio Carlavilla del Barrio, cuyo libro ‘Sodomitas’ -"como se ve, no se andaba por las ramas con los títulos", dice con ironía el ensayista- llegó a las 12 ediciones desde los años veinte hasta los setenta. "Fue fundamental para extender una imagen negativa y estereotipada", dice Mora. En un párrafo que, por desgracia, hoy sigue de actualidad en muchos lugares, Carlavilla , inspector de la Dirección general de Seguridad durante la dictadura de Primo de Rivera, explica cuál es la reacción de los padres que descubren que su hijo es homosexual. "¡Mejor muerto!, gritaréis [...]. Mejor para él, para vosotros y para con Dios".

Carlavilla, que se cambió el nombre por el de Mauricio Karl, quizá para ganar la respetabilidad asociada a los científicos alemanes, es tan extremo que cae "en la parodia". Aunque no era científico, sirve para que Mora apunte uno de sus enfoques: "La carcajada es la mejor venganza". Una risa que puede convertirse en un rictus, pero que sirve para recordar.

También previo al Franquismo es Albert Chapotin, quien en su libro ‘Los defraudadores del amor’ zanja el asunto de los pervertidos y desviados afirmando que es inconcebible "incluir en la especie humana a estos engendros". De él toma Mora el título del libro: deben estar al margen de la naturaleza.
  • Frases al respecto
  • Los teóricos de la homosexualidad del Siglo XX se explayaron en descripciones y comentarios. Aquí hay algunas de sus afirmaciones.
  • Albert Chapotin. "Armaos de valor. Sobreponeos a vuestro legítimo desprecio"
  • Gregorio Marañón. "Tengo que decir desde ahora que los estados intersexuales no son estados de perversión, de anormalidad monstruosa o pecaminosa del instinto, tal como muchos pretenden interpretar".
  • Gregorio Marañón. "Cada cual en este mundo, no ama lo que debe, sino lo que puede".
  • Antonio Sabater Tomás. "Otros invertidos son sujetos celosos, sádicos, brutales, con manía persecutoria, que van armados, que amenazan de muerte y a veces matan, producto de su posición homosexual que no pueden dominar".
  • Mauricio Carlavilla. "La manada de fieras sodomitas, por millares, se lanza a través de la espesura de las calles ciudadanas en busca de su presa juvenil".
  • Antonio Vallejo Nájera. "Toda desviación del destino biológico transmuta también los caracteres psicológicos, y hace del varón un afeminado y de la hembra un marimacho".
  • Mauricio Carlavilla. "¿Dónde soñará el sodomita y el eunicoide satisfacer mejor su hipertrófico impulso de dominio sino llegando a ser Dictador divinizado del Estado Comunista?".
  • Hans Giese. "El homosexual se haya determinado al absurdo social".
  • Antonio Sabater Tomás. "[Los castigados por la ley de peligrosidad social] demuestran no merecer libertad, por haber abusado de ella".
  • Luis Vivas Marzal. "Hay homosexuales congénitos sobre los que se puede sentir compasión, pero su peligro fundamental radica en su afán de proselitismo. Además, es innegable su responsabilidad moral a pesar de su tara congénita". "La aplicación de medidas de seguridad está, pues, plenamente legitimada desde el punto de vista de defensa social". Ante los homosexuales, "rigor en ocasiones, caridad siempre, simpatía, nunca".
"Chocan estos planteamientos tan poco rigurosos en un siglo que es el de la ciencia", comenta Mora. "Siempre pensamos que la ciencia trabaja con la verdad", y, en este caso, esta fue retorcida para adaptarla a temores, prejuicios y conveniencias. Y esto no afectó solo a ciertos personajes más o menos estrafalarios. Hasta el propio Gregorio Marañón tuvo que adaptar su mensaje. En 1929 publicó ‘Los estadios intersexuales en la especie humana’, en el que defendía que la homosexualidad era una especie de estado indefinido en el desarrollo y que había que "estudiar los orígenes profundos" de la inversión para "tratar de rectificarlos". Pero, añadía, "en modo alguno hay que castigar al homosexual, siempre que no sea escandaloso". Después de la Guerra Civil, Marañón "tuvo que cambiar su tesis". En una reedición de 1951 de sus ‘Ensayos sobre la vida sexual’, mantiene la idea de que el "homosexualismo" es "producto de la insuficiente diferenciación sexual", pero añade es una manifestación "aberrante del amor". "Es normal que hubiera un cambio. En esos tiempos no se podía hacer ciencia de otra manera. La mayoría de los que querían hacerla en serio se habían ido", matiza Mora.

No es el único apellido ilustre que se metió en estos charcos. Tiene un papel destacado Antonio Vallejo Nájera, "el psiquiatra del régimen", como lo define Mora. "Fue el encargado de encontrar el gen rojo", entre otras teorías, como sus intentos de asociar un aspecto físico al perfil de un delincuente. También se cita a Juan José López Ibor, "que intentó desacreditar el famoso informe Kinsey" que evaluó, por primera vez, la proporción de hombres que habían tenido relaciones homosexuales (un famoso 10% que los estudios posteriores no han confirmado). "No disimulaba nada bien que tenía un asco tremendo a los gais", comenta Mora.

Pero al margen de personajes de relumbrón, hay algunos más ocultos, más burocráticos, pero que fueron determinantes. Antonio Sabater Tomás trabajaba en organismos institucionales, y estuvo detrás de la Ley de Peligrosidad Social de 1970. Luis Vivas Marzal, presidente de la Audiencia Provincial de Valencia en 1963, "estaba preocupado porque no estaba seguro de que la homosexualidad fuera ilegal", expone Mora. "Para que lo fuera, se apeló a la Salud Pública, convirtiéndola en una patología contagiosa"· "Era, para un régimen que quería abrirse, una manera de mantener la represión pero lavándose la cara", señala.

El autor hace dos reflexiones más sobre sus conclusiones. Una, que estas tesis "se exponían en congresos internacionales". En los años cincuenta y sesenta, "España era única porque tenía una dictadura muy larga, pero en cuanto a género e identidad, la discriminación era universal. Ahí está el caso de Jaime Gil de Biedma, expulsado del Partido Comunista", relata.

Y otra que va más al corazón de libro. "Todos, en algún momento dejaban los argumentos científicos de lado. No podían usar la ciencia para demostrar lo que no es".

"Ojalá la diversofobia fuera solo un problema legal"
Víctor Mora utiliza una palabra, ‘diversofobia’, como una manera de englobar a todo el que tiene odio a géneros, identidades u otras características diferentes. Viene a ser un equivalente a la LGTBI-fobia (fobia a lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales) "y todo lo que pueda venir". Está especialmente preocupado por el número creciente de agresiones a ese colectivo, y, por eso, hace un año participa en Sección Invertida, un movimiento que se dedica a concienciar mediante actuaciones callejeras (limpiar con fregonas rosas el lugar de un ataque, por ejemplo).

Para él, el paso de hablar de un libro sobre la represión en el Franquismo a esta situación no es un salto. Es parte del mismo proceso, de su identidad. "Me interesa especialmente la construcción de la identidad en contextos de resistencia, y en eso este tiempo se parece al anterior. En momentos de crisis, siempre se busca al enemigo interno. Primero son los inmigrantes, pero en segundo lugar siempre nos toca a nosotros", dice.

Y la vulnerabilidad, aunque parezca una contradicción, ha crecido últimamente. "Se ha perdido el miedo, pero también la conciencia. Ya no hay un sujeto marica como pudo haber en los setenta y ochenta, que se identificaba con una lucha. Hay un sujeto gay completamente despolitizado".

La conquista legal de derechos, obviamente, ha sido buena, pero no es la solución definitiva. "Ojalá la ‘diversofobia’ fuera un problema legal, pero es cultural, social. Hay algo que no hemos hecho bien. Quizá pensamos que con los derechos estaba todo conseguido".

"Obviamente, si fuéramos a los activistas de los setenta y les dijéramos cómo estábamos ahora, no se lo creerían. Ni en sus mejores sueños lo habrían esperado. Pero hay que elaborar una crítica del activismo. No se trata de si hemos avanzado más o menos, sino de si lo hemos hecho en la dirección adecuada".

El continuo añadido de siglas al movimiento -a la l de lesbiana y la g de gay se han añadido la t de transexual, la b de bisexual, la i de intersexual, la q de queer (que no pretende encajar en ninguna de la anteriores) y hasta la h de heterosexual comprometido- le parece a Mora un símbolo de un proceso de categorización con el que no está de acuerdo. "Nos definimos por oposición. La lectura normativa de la naturaleza es falsa. El fascismo es la identidad, lo único, pero en la naturaleza solo hay diversidad".

Para el escritor y activista, las primeras víctimas de estas clasificaciones son las personas transexuales, que tan mal encajan en algunas. "Su despatologización todavía está a debate. Y mientras hay estudios que les dan una esperanza de vida de 35 años. Imagina la cantidad de suicidios que tiene que haber". Quizá en lugar de ir creando categorías lo que debamos sea eliminarlas todas".

Y ADEMÁS...
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Tópicos indocumentados, el PCE y la «expulsión» de Gil de Biedma.
Salvador López Arnal | Rebelión, 2016-09-21

https://rebelion.org/topicos-indocumentados-el-pce-y-la-expulsion-de-gil-de-biedma/
Recogido también como:
Tópicos indocumentados, el PCE y la “expulsión” de Gil de Biedma.
No fue Sacristán el responsable último, directo o indirecto, de la decisión tomada por la dirección del PSUC-PCE.
Salvador López Arnal | Mundo Obrero, 2016-09-22
https://www.mundoobrero.es/2016/09/22/topicos-indocumentados-el-pce-y-la-expulsion-de-gil-de-biedma/
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Un seudónimo para Jaime Gil de Biedma.

El poeta fue rechazado por el PCE debido a su homosexualidad tras una rocambolesca historia, como nos cuenta su sobrino.
José A. García-Albi Gil de Biedma | La Razón, 2020-11-03
https://www.larazon.es/cultura/20201103/hvqeaewdbbbwncgmvoaxph6mna.html

2010/05/21

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MADAME ARTHUR, EL TRANSFORMISTA DEL FRANQUISMO

Antinoo.es / Madame Arthur //

Madame Arthur, el travesti del franquismo.

Infante Terrible | Antinoo.es, 2010-05-21
https://antinoo.es/madame-arthur-el-travesti-del-franquismo/ 

El cineasta Eduardo Gión ha vuelto a poner en la palestra al primer transformista del franquismo, Madame Arthur. También ha contribuido a su recuerdo la mención que le dedicó Joan Estrada en los ‘Premios Sebastià Gasch’.

Madame Arthur nació cerca de Salamanca llamándose Modesto Mangas, desde niño tuvo un aspecto andrógino. Llegados los ’60 desplumó a dos o tres marabús y se hizo unos espléndidos penachos, convirtiéndose en “la reina” del Paralelo barcelonés.

Tras un periplo por España con la compañía «Sonrisas de España», consiguió un puesto de ayuda de cámara del ministro de la Gobernación de entonces. Este empleo le permitió conocer al prestigiosos psiquiatra López Ibor y al Premio Nobel Camilo José Cela.

Detrás del ministro acabó en el Maresme y cambió el uniforme de mayordomo por las lentejuelas y los tacones de aguja, y se afincó en Barcelona. Empezó como presentador en el cabaret Cambrinus, y pronto conquistó a los censores catalanes y a las clases altas, ávidas de un espectáculo impensable en el resto de la España franquista.

Madame Arthur bailaba, interactuaba con el público y cantaba, siempre en directo y con orquesta. En la sala de fiestas “Barcelona de Noche” fue descubierto por Federico Fellini, a quien iba dedicado un número “Las noches de Cabiria”. En este número, al estilo de la película “Víctor o Victoria”, pasa de ser una meretriz de lujo, una ‘femme fatal’, a desprenderse de todos sus aditamentos para quedar con la cara lavada. Esta metamorfosis maravilló al cineasta.

Un sobrino de Cayetana Fitz-James, duquesa de Alba, dirigió para Madame el espectáculo “Incógnito”, en el que participaban 30 hombres travestidos. Esta aventura le llevó tres meses a la cárcel. «Yo soy una cosa rara. Tengo el cuerpo de Cleopatra y la cara de una jaca cortijana de Alvaro Domecq», Madame Artur.

2000/02/29

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ADIÓS A MADAME ARTHUR

Adiós a Madame Arthur.
Isabel Olesti | El País, 2000-02-29

https://elpais.com/diario/2000/03/01/catalunya/951876441_850215.html 

Ahora que el Carnaval está al caer y ya nadie se sorprende -es más: resulta hasta poco original que un hombre se vista de mujer-, me viene en mente un personaje que en su día se jugó la piel por esto. Madame Arthur fue el primer hombre que tuvo las agallas, en plena dictadura franquista, de transvestirse en un escenario. Su muerte, hace unos meses, habría pasado inadvertida si no fuera por una mención especial que le dedicó Joan Estrada en los Premios Sebastià Gasch. Conocí a Madame Arthur en la fiesta del aniversario del Bagdad -tenía entonces él más de 70 años-. Enseguida me llamó la atención aquel hombre impecablemente maquillado y bien vestido, como si estuviera a punto de saltar al escenario en cualquier momento. Meses más tarde nos citamos en un café y me contó su vida, que me pareció de película.

Madame Arthur nació cerca de Salamanca con el nombre de Modesto Mangas, aunque su oficio le impidió hacer honor a su nombre. Ya desde pequeño tuvo un aire ambiguo y nadie sabía a ciencia cierta si el que servía cafés en un bar de Salamanca era niño o niña. Aprovechó el tirón y terminó triunfando en el barcelonísimo Paral.lel de los años sesenta ataviado con las mejores plumas. Fue entonces cuando Modesto Mangas se transformó para toda la vida en Madame Arthur.

A los 12 años alguien propuso a Modesto enrolarse en 'Sonrisas de España', una compañía que recorría los pueblos cantando y bailando el cancionero español de los años treinta. Él se vestía de hombre, pero el público seguía confundiéndolo. Atravesó España y fue cogiendo lo que se llaman tablas. Pero el ambiente lo llevaba por mal camino y su madre le rogó que dejara la vida de la farándula si no quería terminar con el hígado hecho puré. Y Modesto la obedeció. Después de una dura selección entró como ayuda de cámara del ministro de la Gobernación de aquel entonces -nos situamos en los años cuarenta-. Su patrón nunca llegó a saber de dónde procedía; al contrario de su mujer y de sus hijos, quienes animaron a su padre a elegirlo.

Durante aquellos siete años Modesto Mangas vivió pendiente de su ministro y señor, al que le preparaba la ropa todos los días, fuera a donde fuera. Así conoció a López Ibor y a Cela, amigos de los señores que frecuentaban la casa. Un día el ministro hizo un viaje a Barcelona para visitarse en la clínica Barraquer. Naturalmente se llevó a su séquito y Modesto pisó por primera vez la ciudad donde se quedaría para siempre. Aquel mismo verano el ministro, encantado con el clima mediterráneo, alquiló una mansión en el Maresme. Una pelea con el servicio desencadenó lo que ya se cocía: Modesto cambió el uniforme de ayudante de cámara por las plumas y el marabú y así se lanzó de nuevo al mundo del espectáculo.

Empezó como presentador en el cabaret Cambrinus. Al poco tiempo ya se vestía de mujer sorteando bravamente la censura, que se contaba entre sus fans más adictos. Marqueses, banqueros..., el público llegaba de toda España porque en Madrid un espectáculo de estas características era aún impensable. Madame Arthur cantaba, bailaba y se metía con la gente. Le acompañaban 10 músicos y nunca utilizó el play back. Al Cambrinus le siguió el Arnau, el teatro Victoria, Camelot, Rialto, etcétera. En el 'Barcelona de Noche' tuvo un espectador de lujo: Federico Fellini, a quien iba dedicado un número que reproducía 'Las noches de Cabiria'. "Eres la más hembra que Goya plasmó", le cantaban a Madame Arthur apoyada a un farol, vestida de puta elegantísima, para acabar arrancándose las pestañas y los marabúes y convertirse en un andrajo. Cuentan que Fellini subió a su camerino atónito y sin habla de lo muy sorprendido que se quedó.

Madame Arthur se fue de gira con Incógnito, una compañía de 30 hombres vestidos de mujer y bajo las órdenes de un sobrino de la duquesa de Alba. Le acusaron de escándalo público y le metieron tres meses en la cárcel. Curiosamente, el policía que le detuvo era de su pueblo y le reconoció. Hasta los 70 años Madame Arthur subía al escenario si se lo pedían. Ahora, siete años más tarde, llevaba una vida tranquila, pero sus admiradores aún le piropeaban a su paso por lo que queda de lo que fue el dorado Paralelo.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...