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2021/09/07

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JOSÉ-MIGUEL ULLÁN: GRAN POETA, ESCRITOR, PERIODISTA...

José-Miguel Ullán: gran poeta, escritor, periodista, crítico, dibujante, promotor artístico cultural español y de la mejor talla internacional.


Miguel Cancio | Tamtampress, 2021-09-07

https://tamtampress.es/2021/09/07/jose-miguel-ullan-por-miguel-cancio/ 

[Este escrito surge con motivo de la exposición, del 20 de marzo al 26 de septiembre 2021, “Visto y no visto – Texto y gesto en Jose-Miguel Ullán”, comisariada por Rosa Benéitez y Miguel Casado, y coordinada por Carlos Ordás, y en el marco de las jornadas que se van celebrar del 10 al 12 de septiembre en el MUSAC (León); surge al pedirme una colaboración Eloísa Otero, periodista, poeta y escritora, que colabora en estas jornadas, en este muy justo y merecido homenaje que le ha dedicado, viene dedicando, a este gran poeta, autor y creador español, el amigo Ullán, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León” (ubicado en León)].

A partir de José Miguel Ullán: “Hay que atizar las palabras que provocan el estallido de la mejor creatividad, pero ¡OJO! por el mejor desarrollo deontológico democrático, por la verdad justa y responsable, y por el bien, y, siempre que sea posible, si cuadra/se cadra, con buena poesía, música, alegría e ironía, con buen arte, humor, cante, baile…”

José-Miguel Ullán (Villarino de los Aires-Salamanca/España, octubre 1944, Madrid-España mayo 2009; murió de una grave enfermedad). Después de estudiar, en Madrid, Filosofía y Letras, de luchar contra el régimen dictatorial autoritario, contra la dictadura franquista, de verse detenido, para no hacer el servicio militar, Ullán se exilia, de la dictadura del General Franco, en París (Francia), de 1966 a 1976, donde, con grandes profesores-investigadores universitarios como el filósofo y semiólogo Roland Barthes, el filósofo y sociólogo Lucien Goldmann y el historiador Pierre Vilar, amplía estudios de sociología de la literatura, el arte, la cultura en la prestigiosa “École Pratique des Hautes Études/EPHE”-“Escuela Práctica de Estudios Superiores” —que se transformaría en la actual y prestigiosa “École des Hautes Études en Sciences Sociales/EHESS”-“Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales” de París—. [En este gran centro superior francés, cuando fui a ampliar estudios de sociología en París, tuve la suerte de seguir los cursos, entre otros, del gran Barthes, los grandes sociólogos franceses, Pierre Bourdieu, Jean Claude Passeron, Alain Touraine. En el Collège de France y la Universidad de La Sorbona, acudí a los cursos, entre otros, del gran sociólogo, politólogo y epistemólogo Raymond Aron y, también, en la Universidad de La Sorbona, a los cursos del gran filósofo, violinista y musicólogo Vladimir Yankélévitch, autor, entre otras excelentes obras, de “La ironía”. Dejó dicho, escrito el gran Vladimir Yankélévitch: “No existe humor sin amor, sin ironía, sin alegría. La ironía salva lo que puede ser salvado. Porque gracias a la ironía el pensamiento actúa mas ágilmente cuando se la reconoce en el espejo de la muy fina, saludable, positiva y gozosa reflexión”; “La mort c’est plus fort que le corp, mais l’amour c’est plus fort que la mort” – “La muerte es mas fuerte que el cuerpo, sin embargo, el amor es mas fuerte que la muerte”].

En París, Ullán colabora en la radio publica francesa, en “France Culture”, en sus emisiones en español, a partir de las 23 horas (once de la noche); colabora en la famosa “Radio París”, que escuchábamos mucho, en España, los que queríamos saber las noticias, las informaciones que censuraba la dictadura franquista; los que luchábamos, pacífica y activamente, por la democracia representativa con seguridad, garantías y justicia justas para España, la gran nación española y para “los pueblos de la Tierra”, como dice la vigente Constitución democrática española de Monarquía parlamentaria de 1978.

En “Radio París”, José-Miguel Ullán destaca, especialmente en la parte cultural de esta emisora, por sus excelentes colaboraciones junto a grandes escritores, autores, creadores, entre otros, como el colombiano Gabriel García Márquez, el cubano Severo Sarduy y el peruano nacionalizado español Mario Vargas Llosa.

Ullán vuelve a España en 1976 y, merced a su trabajo, aportaciones, se convierte en un gran y comprometido poeta, escritor, periodista, critico, promotor artístico, cultural español y de la mejor talla internacional, que, con una gran estilo propio en forma y fondo, con finísima ironía, publica una muy importante obra poética, colabora muy activamente en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, etc.; incluso, llega a retransmitir para España el festival de la canción de Eurovisión; creó el gran suplemento “Culturas” del periódico “Diario 16”; etc.), y, en España y otras naciones (especialmente de Hispanoamérica, México, etc., pero no solo), Ullán, publica, edita obras, organiza exposiciones, conciertos, etc., en los que colaboran grandes autores, creadores, artistas (pintores, escultores, músicos, etc.) españoles y de otras naciones.

José-Miguel Ullán es autor de dibujos y pequeñas pinturas que llamó “agrafismos”. Dice Ullán: "Son esos garabatos que voy haciendo cuando las palabras no llegan"; “No tienen pretensión alguna de orden plástico. No tienen nada que ver con las cosas que hacían Artaud, Michaux, Blake". "Reuní algunos en ‘Ni mu’ (Ed. El Gato Gris, 2002), y ahora he seleccionado unos cuantos para una exposición".

A José-Miguel Ullán lo invité a dar una conferencia sobre cultura, arte y medios de comunicación en el “Ciclo de Conferencias-coloquio, debates y ponencias” que, cada curso universitario y durante 40 años hasta que me jubilé, organicé en la asignaturas de Sociología que impartí en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela y la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de Lugo, ambos centros de la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España). En esta conferencia-coloquio, Ullán brilló con el gran trabajo, rigor, arte e ironía que le caracterizaban.

José-Miguel Ullán, junto a otros destacados intelectuales de España y otras naciones, denunciaron, en su día, la grave represión totalitaria, y de forma especial contra los homosexuales, de Cuba comunista; denunciaron, activamente, el régimen dictatorial totalitario cubano, a la dictadura totalitaria comunista cubana, marxista-leninista, castrista-guevarista, etc., y que lleva, desde 1959 hasta la actualidad, agosto 2021 (cuando se hace este escrito), violando totalitaria, muy gravemente la dignidad individual y social, los derechos humanos y las libertades democráticas con seguridad, garantías y justicia justas, contribuyendo a la antidemocracia, a la destrucción material, socioeconómica, inmaterial, etc., de Cuba y de otras naciones. Gran parte del pueblo cubano, con los jóvenes en primera línea, el 11 de julio 2021, se manifestó, manifestaron pacíficamente de forma masiva en toda Cuba (y tuvo fuerte apoyo en diversas partes del mundo, donde hay, según se ha estimado, del orden de 2,5 millones de cubanos que huyeron de Cuba comunista, se vieron obligados a salir de su tierra), al grito de “Patria y Vida”, frente a la represión, destrucción y muerte, «Patria y Muerte» de la dictadura totalitaria comunista cubana, y en defensa de una Cuba democrática que respete, aplique y defienda la dignidad vital y social, los derechos humanos, las libertades democráticas con seguridad, garantías y justicia justas.

Sobre la diferencia entre sistemas, regímenes totalitarios (mucho mas difíciles de cambiar en sentido democrático con seguridad, garantías y justicia justas, debido a que son mucho mas implacables con su control, represión, etc. totalitarios) y autoritarios, véanse los excelentes trabajos científicos que hizo uno de los principales expertos en la materia, el español Juan José Linz (1926-2013), gran sociólogo, politólogo, del mejor nivel y que, entre otras cosas, distinciones, fue catedrático de la prestigiosa Universidad de Yale (Estados Unidos), premio «Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales». Sus obras completas ha sido editadas por el «Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC)», de España.

Volviendo a José-Miguel Ullán, éste, en una faceta que no se había visto mucho hasta entonces en España, con gran maestría y sabiendo reírse de la vida y el mundo, empezando por él mismo, junto a lo que se consideraban y consideran grandes nombres, grandes temas de la literatura, la cultura, el arte, la intelectualidad, etc., introduce, muy muy bien, en los medios de comunicación, en sus artículos, intervenciones, entrevistas, exposiciones, conferencias, libros, publicaciones, etc., con gran rigor, brillantez, gracia, duende, ironía..., en relación con la cultura llamada superior, la “Alta Cultura”; introduce el análisis, el trato, la cultura, el arte, etc. más populares como la llamada música ligera, popular, la copla, el flamenco, el bolero, el boxeo, etc., como en los casos de los cantantes españoles “El Fary”, “Los Chunguitos”, Bambino de Utrera, Rocío Jurado, María Jiménez, la muy grande Lola Flores “La Faraona”, “Lola de España”, el boxeador Luis Folledo, los cantantes mejicanos Elvira Ríos, Toña la Negra, el muy grande Agustín Lara “El Flaco de Oro, Platino”, Paquita la del Barrio, la gran cantante cubana, la bolerista Olga Guillot, etc. Ullán lo hizo de manera maravillosa, al mejor nivel y tuvo un gran éxito.

Una de sus ultimas y muy buenas aportaciones de su amplia y diversa obra, en la que Ullán trabajó mucho y que se publicó al poco tiempo de su muerte, en 2010, fue en honor de la gran filosofa española de la razón poética, María Zambrano (que se declaró “discípula” del gran filosofo español Jose Ortega y Gasset, del que fue su mejor alumna y una gran creadora, excelente autora, figura nacional e internacional de la filosofía). Se trata del libro “María Zambrano. Esencia y Hermosura. Antología». (Selección y relato prologal de José-Miguel Ullán., Ed. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2010, 612 págs.).

José-Miguel Ullán ha sido, es un gran poeta, escritor, periodista, dibujante, crítico, promotor artístico y cultural español y de la mejor talla internacional. España debe tratar, por medio de la educación, universidad, cultura, medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, etc.; España, la gran nación española, debe tomar medidas para que surjan grandes autores, creadores como Ullán y para que contribuyan al mejor desarrollo deontológico democrático, constitucional, legal, de juego, competencia y cooperación limpios, integrador, profundamente humano, riguroso, eficiente, critico positivo, creativo, rentable-enriquecedor económica, social, sanitaria, asistencial, educativa, cultural, mediática, artística, deportiva, científica, técnica, laboral, profesional, empresarial, medioambiental, ética, espiritualmente, etc., a la verdad justa y responsable, al bien, y, siempre que se pueda, si cuadra / se cadra, y como en el caso de Ullán, con buena poesía, música, ironía y alegría, con buen humor, arte, cante, baile…

Terminemos, como empezamos, por libre y a partir de una de las grandes obras poéticas de José Miguel Ullán, “Ondulaciones: poesía reunida (1968-2007)” (Ed. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2008, 1.364 págs.), a saber: 


“Buen cante, arte, ironía y risa a raudales
se anegaron los ojos
de verdad, amor, felicidades”

2019/07/18

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA PERTURBADORA DELICADEZA DE HERVÉ GUIBERT

La perturbadora delicadeza de Hervé Guibert.
Una exposición muestra la obra fotográfica del transgresor autor que en los ochenta cuestionó la doble moral de la sociedad francesa frente al sida.
Gloria Crespo MacLennan | El País, 2019-07-18
https://elpais.com/cultura/2019/07/11/babelia/1562849062_797454.html 

“La fotografía es también un acto de amor”, escribía Hervé Guibert (París, 1955 - Clamart, 1991), "y como en todo acto de amor uno se descubre a sí mismo sin concesiones". "Sin piedad pero no sin amor”, como diría su viuda, el autor se apropió de los momentos más íntimos de la realidad, de los propios y de los ajenos, para expresar su arte y hacer de ello una expresión colectiva. Tras su prematura muerte a los 36 años, víctima del sida, dejó un importante legado fotográfico, del cual se puede ver una pequeña, pero evocadora, selección en la exposición organizada por la Fundación Loewe, dentro de la programación de PHotoEspaña.

Conocido sobre todo como escritor, fue también fotógrafo y cineasta. Se dio a conocer en los círculos intelectuales de París con una columna sobre fotografía que escribió para el periódico ‘Le Monde’ entre 1977 y 1985. Con tan solo 22 años publicó su primer libro, ‘La mort propagande’, un perturbador autorretrato que resultará premonitorio sobre su enfermedad y su muerte. Sería el primero de una fructífera trayectoria artística que incluye algunos de los textos más crudos que se han escrito sobre los devastadores efectos del sida, en una época en la que el virus estaba considerado como un azote divino. Tristemente concluirá con ‘La pudeur ou l’impudeur’, un sobrecogedor relato fílmico de sus últimos días. “Su obra contribuiría a transformar los prejuicios que había respecto a la enfermedad y hacia sus víctimas en Francia”, destaca María Millán, comisaria de la exposición.

Al cumplir 18 años su padre le regaló una cámara Rollei 35. De los primeros retratos que tomó se encuentra uno a su madre. “Lo primero que hice fue sacar a mi padre de la habitación donde iba a tomar la foto, alejarle para que la imagen dejara de pasar a través de la que él se había creado de ella... de forma que no quedase nada más que nuestra complicidad”, escribía el autor años más tarde en ‘L’image fantôme’. La fotografía se convirtió en un diario donde anotar tomas visuales. “Quería representar físicamente sentimientos que son invisibles ante la cámara e invitar al espectador a conectar con esas imágenes reconociendo sus propios deseos. Le interesaba el efecto que podía producir la fotografía no solo en la persona retratada y en el espectador, sino también en el propio fotógrafo”, señala Millán.

La vida parecía transcurrir entre polos opuestos para Guibert. Así fue fraguando una obra entre la realidad y la fantasía; el placer y el dolor; la transgresión y el miedo; la palabra y la imagen; la posesión y la libertad; la vida y la muerte. A través de una fotografía muy intimista y poética, que tiene como protagonistas a la gente y a los objetos de su entorno, expresó sus estados de ánimo y observaciones, dando voz a los sentimientos y transformándolos en emociones colectivas.

Fue autodidacta. “Tenía un alto sentido de la estética. Era muy cuidadoso a la hora de componer y de imprimir. Jugaba mucho con los cortes de las imágenes y con las luces y las sombras, colocando a sus personajes con suma delicadeza. Aunque él no imprimía sus fotografías, era muy exigente y controlaba hasta el mínimo detalle”, explica la comisaria. Retrató a muchos personajes del mundo de la cultura, y poco a poco fue desarrollando un cuerpo fotográfico. Aun así, parecía sentirse más cómodo con la escritura. “Las palabras son bellas, las palabras son justas, las palabras son victoriosas”, escribía. “La fotografía y la escritura no eran complementarias en cuanto a su sentido artístico”, matiza la comisaria, “las utilizaba como distintas formas de expresión. Vivió fundamentalmente de la escritura. Es al final de su vida cuando empieza a divulgar más su faceta como fotógrafo”.

En 1980 publicó su segundo libro, ‘Suzanne y Louise’. Compuesto por las imágenes de sus dos tías abuelas, acompañadas por un texto escrito a mano, con tintes tan sádicos como ingenuos, nos adentra en el día a día de dos excéntricas y conmovedoras ancianas. Viven aisladas en una casa acompañadas por su perro, y solo hablan entre ellas cuando las visita su sobrino. El retrato de estas dos mujeres, a través de sus grandezas y miserias, servirá de espejo a su autor. La serie de fotografías dio pie a su primera exposición individual.

En ‘L'image fantôme’, una colección de ensayos en los que el autor profundiza tanto en el proceso artístico de la fotografía como en su propia memoria, se desmarca de las teorías defendidas un año antes por el escritor Roland Barthes en ‘La cámara lúcida’. Guibert describe su libro como “un negativo de la fotografía... [el libro] habla solo de imágenes fantasmas, de imágenes que no resultaron, o incluso de las latentes, imágenes que son íntimas hasta el punto de ser invisibles”. Así sus fotografías no se ajustan a un significado, a pesar de que en apariencia se refieran a una realidad concreta. Conoció a Cartier-Bresson, con quien realizó un viaje y de quien figura un retrato en la exposición. “Admiraba su trabajo, pero no sus teorías”, afirma Millán. “Guibert consideraba que esperar el momento decisivo era una pérdida de tiempo”.

La exposición forma parte de una trilogía comisariada por Millán, a través de la cual la Fundación Loewe se ha propuesto explorar la forma en la que los artistas han abordado cuestiones sobre la identidad y la sexualidad. Comenzó con Minor White, y el pasado año tuvo como protagonistas a Peter Hujar y David Wojnarowicz, todos ellos norteamericanos. “En esta última muestra quise centrarme en cómo se trataba el tema del sida y de la identidad sexual en Europa, en los ochenta y principios de los noventa. Conocía el trabajo de Guibert y me pareció que, aunque la forma de abordar el tema fotográficamente era distinta, compartía el mismo sentir que Hujar y Wojnarowicz”. El fotógrafo francés “vuelve a encarnar una infatigable consciencia, vulnerable a la par que resiliente, expresada en dos espectros entrelazados: la vida y la muerte. Guibert fue capaz de otorgar una duradera resonancia universal a su batalla personal”, escribe la comisaria.

La muerte está muy presente, tanto en su obra fotográfica como en la literaria. “Decía que la fotografía tiene la capacidad de embalsamar un momento de vida que se acaba porque la muerte está siempre presente”, destaca la comisaria. “Sus escritos son mucho más crudos y reivindicativos que sus imágenes”. En 1988, diagnosticado con sida, se abraza a la vida y comienza un periodo de vida muy intenso. Dos años más tarde se publica ‘À l' ami qu en m' a pas sauvé la vi’ (Al amigo que no me salvó la vida). "Sí, mi novela es la historia del sida, del tiempo de la incubación, de la enfermedad y de los años ochenta... Hay en este libro una actitud agresiva, violenta, virulenta, como lo es el sida...", afirmaba el autor.

Ante la inminencia de la muerte, el narrador encuentra una excusa para hacer pública su enfermedad, así como lo que sucede en su círculo de relaciones. Pese a la utilización de nombres ficticios, no resultaba difícil identificar a su amiga la actriz Isabelle Adjani en el personaje de Marine, ni la detallada agonía del filósofo Michel Foucault (con el nombre de Muzil), fallecido en 1984, sin que se conociese su condición de seropositivo. De ahí surgió el debate del derecho a revelar secretos ajenos en nombre del arte, ante lo que el ‘enfant terrible’ defendió su intención de hacer un llamamiento a reconocer a las víctimas del sida como enfermos, no como apestados, y condenar la actuación de quien, sabiéndose portador del virus, oculta a su pareja su condición. “Guibert no se convirtió en un activista hasta dos años antes de su muerte”, señala Millán. “En realidad, ya había expresado en toda su obra quién era sin necesidad de ningún activismo, pero debido al escándalo que genera la publicación toma una postura más notoria”.

Entre los protagonistas de sus fotografías se encuentran Christine, viuda del artista retratada taciturna, con la cabeza recostada en un sillón, y Thierry Jouno (pareja de Christine y padre de sus dos hijos), quien fue amante de Guibert. Formarían un trío sentimental y los tres contrajeron el VIH. De ahí que Guibert, cuya muerte parecía más inminente, pidiera a Christine matrimonio como un acto de amor hacia sus hijos, con el fin de protegerlos económicamente ante la posible desaparición de sus dos padres. Christine fue la única superviviente del trío.

Los últimos ocho meses de su vida los dedicó a la filmación, con una cámara doméstica, de su progresivo deterioro físico y moral. El rodaje de ‘La pudeur ou l’impudeur’ terminó unas semanas antes de morir, pero Guibert no llegó a ver su montaje definitivo. Meses después de su muerte se estrenó el documental en la televisión francesa. Con su desaparición perpetuaba su memoria y la de otros muchos. El mal quedaba conjurado.
 

Y TAMBIÉN…
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Hervé Guibert: Los retratos de la muerte.
La piedra de Sísifo, 2021-12-15

https://lapiedradesisifo.com/2021/12/15/herve-guibert-los-retratos-de-la-muerte/ 

2019/05/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UNIVERSO ULLÁN

Universo Ullán.
Unas jornadas en La Casa Encendida recuerdan al poeta, muerto hace una década, que dejó una obra que rompió moldes.
Juan Cruz | El País, 2019-05-23
https://elpais.com/cultura/2019/05/23/actualidad/1558611373_567650.html 

Nació en Villarino de los Aires, Salamanca, en 1944; vivió el exilio porque no quiso ir al cuartel y en Francia y aquí escribió para medirse con Góngora o con Villamediana. Lo lograra o no, hizo una poesía radical, insobornable. Fue, dijo anoche su amigo y colega Miguel Casado en La Casa Encendida, el escritor que tachó la poesía e incluso su propia poesía y edificó sobre esas huellas un universo, el Universo Ullán.

José-Miguel Ullán, poeta literalmente incomparable, murió el 23 de mayo de 2009, hace 10 años, en su casa de Madrid. Aunque se sabía que ese final del autor de ‘Funeral mal’ y de ‘Ardicia’ estaba próximo esa noche que Manuel Ferro, su marido, dio noticia de lo que había ocurrido, se heló la espina dorsal de la colección compacta de amigos que lo admiraron y también temieron el grado de su exigencia. Para la amistad y para la escritura.

Uno de esos amigos es hoy ministro de Cultura del Gobierno de España. En el homenaje que se inició anoche en La Casa Encendida y que presidió José Guirao, este contó una historia que representa al Ullán de las distintas décadas, provocador, disociador de los tópicos patrióticos, en el franquismo y después. Debía de ser 1981 y estaban en Murcia. Guirao fue a una conferencia de Ullán (al que no conocía), que ya había vuelto del exilio (al morir Franco, a hacer el cuartel en Hoye Fría, Tenerife). Era en el Paraninfo de la Universidad. Al estrado se subió el autor, tapado su rostro con una careta de carnaval. Llevaba también un magnetófono de los de entonces y un matasuegras. Avisó de que la tal conferencia estaba en el casete y que él se iba a sentar, con su careta, entre los que habían acudido a escucharle.

Años atrás, en un homenaje a León Felipe, en México, Ullán había escenificado acciones así. En Murcia hizo, recordó Guirao, “un compendio de su mundo”, ese universo Ullán que ya no se le pudo ir de su retina. Y desde entonces fue tan sustancial la amistad entre ambos que Guirao y Ullán se llamaban al amanecer de cada día, prosiguiendo así una conversación que silenció la muerte. “Pero a veces me despierto y siento que en cualquier momento José-Miguel podría volver a llamar y yo recogería la llamada y hablaría con él como si no hubiera pasado tiempo desde la última vez”.

Fue el primer día del homenaje a Ullán, que hoy, jueves, concluye. En Salamanca, su tierra, hubo otro. Se juntaron, en ambos lugares, poetas, profesores, lectores. Guirao dijo que Ullán siempre fue “con las personas que elegía”, fue exigente en las reuniones y las efusiones, pero ese número, en el que estaban, por ejemplo, Miguel Casado y Olvido García Valdés, ahora directora general del ministerio que dirige Guirao, se ha consolidado como parte de ese universo creado, en la poesía y en la vida, por el poeta de Villarino de los Aires. En ese clima se desarrolló, tras las palabras del ministro, un discurso en el que Casado reconstruyó las distintas etapas de la vida poética de José-Miguel Ullán de tal manera que, en sus propias palabras, se mezclaron los versos de su amigo con su propia manera de contarlo.

Ullán fue un poeta exigente, eso lo subrayó Casado. Insobornable, hizo una poesía tachada, construyó lo que podría decirse con palabras que están en ‘Ardicia’: “La armonía neutra de lo indeciso e indomable”. Lo extraordinario es que esa exigencia, habitada por el barroco de Góngora o de Villamediana, fue trasladada por él al periodismo (que ejerció en El País en abundancia) y a la televisión. Surcó por esos lugares de la palabra rápida con igual bisturí que el que usó para su poesía. Su exigencia poética lo hizo implacable y libre como un hombre que tacha para ser más claro.

Casado citó, para avalar la potencia de ese universo, una frase de su colega Nilo Palenzuela: “Solo la pintura ha conseguido, en el siglo XX, la libertad que alcanzó Ullán en poesía”. Casado recorrió la vida de Ullán, desde Villarino y el exilio en París, hasta el regreso a la España posfranquista. Lo hizo pasear con sus más cercanos de las distintas etapas, puso en evidencia sus vínculos con María Zambrano, Juan Goytisolo o José Ángel Valente; su relación con Florence Delay o Marguerite Duras o Roland Barthes. Joan Miró, Antonio Saura, Pablo Palazuelo, Eduardo Chillida o Eusebio Sempere fueron artistas en cuya obra se fijó para mezclarla, también, con su poesía.

Fue, dijo Casado, “nuestro poeta moderno por excelencia”. Y sigue siendo un desconocido, porque el mismo Ullán huyó de su presencia hasta el minuto final, como si José-Miguel escapara de Ullán y viceversa. Y aunque fue, como periodista, relator de las gestas de personajes de la fama de los escenarios (desde Lola Flores a Raphael o Rocío Jurado, a los que retrató en crónicas inolvidables en El País), nunca desvió el rumbo de su escritura. Jamás dejó de ser Ullán ese ser insobornable capaz de dar por magnetófono interpuesto, tapado con una careta, una conferencia seductora, incomprensible e inolvidable ante un auditorio que no se creía lo que estaba viendo. Había por dentro de sus espectáculos una apuesta feroz por el encuentro entre la armonía, lo indeciso y lo indomable.

2014/04/25

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA RESURRECCIÓN DE MICHEL FOUCAULT

La resurrección de Michel Foucault.
El filósofo francés ha vendido más de un millón de ejemplares en Francia tras su muerte pese a su prohibición expresa de imprimir ediciones póstumas de su obra.
Juan Manuel Bellver | El Mundo, 2014-04-25
https://www.elmundo.es/cultura/2014/04/25/53597d6b268e3edf528b4579.html 

Michel Foucault en 1984 //
"No digo las cosas porque las pienso. Digo las cosas para no pensarlas más", explica Michel Foucault en un vídeo colgado estos días en YouTube bajo el título de 'The Lost Interview' ('La entrevista perdida'). Rescatado de los archivos de la televisión pública holandesa, el programa nos muestra al eminente filósofo francés, en 1971 en su apartamento de la rue Vaugirard, hablando acerca de la locura, la cuestión de género o las culturas extranjeras con su homólogo holandés Fons Elders, en vísperas de un histórico debate con el lingüista estadounidense Noam Chomsky sobre el tema 'La naturaleza humana: Justicia versus poder', celebrado en noviembre de aquel año en la Escuela Superior de Tecnología de Eindhoven y retransmitido igualmente por la Nederlandse Publieke Omroep (NPO).

"Los occidentales tenemos un concepto demasiado elevado de nosotros mismos. Nos creemos una civilización tolerante, que ha acogido todas las culturas que le son ajenas, todas las desviaciones del comportamiento, el lenguaje y la sexualidad", comenta en el mencionado clip. "Me pregunto si eso no es una ilusión, porque para conocer esas culturas ha sido necesario no sólo excluirlas y despreciarlas, sino también explotarlas, conquistarlas y acallarlas a la fuerza, del mismo modo que el puritanismo del siglo XIX amordazó la sexualidad para que ésta se revelase después a través del psicoanálisis y la psicopatología. Así que la universalidad de nuestro saber ha sido adquirida al precio de las exclusiones, prohibiciones, negaciones y rechazos, al precio de la crueldad".

El próximo 25 de junio se cumplirán 30 años de la muerte por sida de uno de los más influyentes pensadores de la segunda mitad del siglo XX y las biografías, recopilaciones de artículos y reediciones se suceden, reivindicando la permanente vigencia de sus planteamientos en estos tiempos convulsos.

Filósofo pero también psicólogo, historiador de las ideas y teórico social, Foucault ha pasado a la posteridad por sus certeros análisis de los sistemas de poder y su relación con el saber, por sus estudios críticos de las instituciones, desde las clínicas hasta los tribunales o las cárceles, y por haber diseccionado las normas sociales y la búsqueda de la verdad en el ser humano, así como las formas de subjetividad, esos criterios que la sociedad impone para definir quién está loco o enfermo, quién es un criminal o un depravado.

Asociado al estructuralismo tras publicar 'Las palabras y las cosas' (1966), donde parte de 'Las meninas' de Velázquez para desarrollar su arqueología de las ciencias humanas desde una perspectiva epistemológica, él mismo se distanció posteriormente de este movimiento, que consideraba demasiado rígido, como tampoco quiso nunca que le clasificaran de autor postestructuralista o posmoderno. Reacio a las etiquetas y los convencionalismos, Foucault dudaba de los signos como dudaba del poder y, acaso consciente de sus debilidades y contradicciones, siempre insistió en que no se juzgara al pensador por su faceta de ser humano.

"No deseo que, durante el programa televisivo, se dedique espacio a mis datos biográficos, ya que los considero irrelevantes para los temas que se van a tratar", le advirtió a su amigo Fons Elders, por carta mecanografiada, antes de prestarse a recibir en su domicilio parisino a la NPO. Y éste cumplió rigurosamente su petición pero, a la hora del montaje, decidió que la entrevista arrancara con un plano fijo de dicha misiva para mostrar la peculiaridad del personaje.

Por mucho que él lo negara, la vida de Paul-Michel Foucault (1926-1984) sí influyó de alguna manera en la construcción de su obra. Nacido en Poitiers, hijo de un eminente cirujano (Paul Foucault), su infancia en una capital de provincias durante la Segunda Guerra Mundial fue la de un niño apabullado por la insistencia de su padre para que estudiara Medicina -al final lo haría su hermano menor Denys- y un alumno irregular que suspendía en Matemáticas pero brillaba en Historia.

Enigmático, solitario y agresivo

Admitido en la prestigiosa École Normale Supérieure (ENS) de París, reducto académico de las élites francesas del que han salido 13 premios Nobel, el muchacho "enigmático, solitario y agresivo" -como le describirían sus compañeros- se quitó allí el nombre de Paul por odio a su progenitor, al tiempo que descubría su homosexualidad con un sentimiento de culpa tan grande que intentó suicidarse con una cuchilla de afeitar.

Cuentan las crónicas que en su internamiento en el Hospital de Saint-Anne, históricamente especializado en trastornos psiquiátricos y adicciones, se halla el secreto de su interés por la Psicología Patológica -disciplina muy reciente en la Francia de la posguerra-, que pasaría a estudiar después de licenciarse en Filosofía en 1948 en la Sorbona, donde solía ufanarse de no haber pisado jamás un aula.

Para aquel tiempo, este devoto de Kant, Nietzsche y Heidegger -pero también del transgresor Georges Bataille- se hizo sorpresivamente militante del Partido Comunista Francés siguiendo a su mentor, Louis Althusser. Pero pronto se desilusionó con las riñas internas del PCF y las noticias sobre los gulag estalinistas que se filtraban desde la URSS. A pesar de ello, en 1951, Althusser le consiguió un puesto de profesor de Psicología en la ENS, donde coincidió con Paul Veyne y Jacques Derrida.

Vino luego un peregrinar por centros extranjeros enseñando francés. En Uppsala (Suecia), escribió en 1954 su primer ensayo, 'Enfermedad mental y personalidad', donde revisaba el concepto de locura y su interpretación a través del tiempo por parte de las autoridades para internar a mendigos y libertinos en instituciones médicas que mezclaban la caridad con la represión. En Varsovia fue asignado en 1958 al Centro de Civilización Francesa, pero pronto la Sluzba Bezpieczenstwa -policía política polaca- detectó sus correrías nocturnas en ambientes gais y le puso en la frontera.

De vuelta a casa, ocupó un puesto de Filosofía en Clermont-Ferrand, donde intimó con el sociólogo Daniel Defert, que sería su compañero hasta el fin de sus días. Siguiendo a este último hasta Túnez, donde le tocó hacer el servicio militar, Foucault se perdió el mayo del 68 en el Hexágono. Pero ese mismo otoño ya estaba en París, inmerso en la ebullición que la capital francesa vivió tras las revueltas callejeras e integrado en una irrepetible camada de pensadores galos (Lévi-Strauss, Roland Barthes, Lacan, Deleuze, Lyotard...), algunos de los cuales participarían con él en la fundación del mítico Centre Universitaire Expérimental de Vincennes, un proyecto docente alternativo y autogestionado, impulsado por el ministro de Educación Edgar Faure como respuesta a las reivindicaciones estudiantiles, que daría lugar después a la Universidad París VIII de Vincennes à Saint-Denis .

Para entonces, nuestro hombre ya era un filósofo admirado, gracias a libros como 'Las palabras y las cosas' (1966) o 'La arqueología del saber' (1969), a los que siguieron otras obras fundamentales como 'Vigilar y castigar' (1975), 'Microfísica del poder' (1980) o 'Historia de la sexualidad' (tres volúmenes de 1976 a 1984), pergeñadas durante su etapa final como catedrático de Historia de los Sistemas de Pensamiento en el reverenciado Collège de France (1970-1984).

LSD y ayatolás

Tal vez porque nunca vivió en directo las barricadas noventayochistas, Foucault se apuntó posteriormente a toda suerte de experiencias marginales o subversivas, desde tomar LSD en 1975 en el corazón del Valle de la Muerte (California), en ese fascinante Zabriskie Point al cual Michelangelo Antonioni dedicó una extravagante película, hasta apoyar en 1979 la revolución iraní del ayatolá Jomeini -luego se arrepentiría- por considerarla como "el nacimiento de una nueva forma de espiritualidad política".

Aquejado del virus VIH, el filósofo más citado del mundo en el ámbito de las Humanidades -según decretaría 'The Times Higher Education Guide' en 2007- falleció en 1984 sin que 'Le Monde' explicara claramente las causas del deceso. Cuatro años después, su admirador y presunto amante Hervé Guibert revelaría su condición de seropositivo en 'Al amigo que no me salvó la vida', ejercicio de autoficción galardonado con el Prix Colette, en el que contaba detalladamente la agonía por síndrome de inmunodeficiencia de un pensador llamado Muzil, alter ego de Foucault.

Antes de dejarnos, el filósofo destruyó muchos de sus documentos inéditos para evitar su difusión y prohibió en su testamento que se realizaran ediciones póstumas de sus escritos, de los cuales se han vendido en Francia hasta la fecha 1,3 millones de ejemplares. A pesar de ello, sus clases magistrales en el Collège de France han dado lugar a 13 volúmenes de transcripciones lanzados por Gallimard, traducidos a 30 idiomas y despachados en el Hexágono al ritmo de 15.000 copias por tomo.

Precisamente uno de aquellos cursos, consagrado en 1979 al neoliberalismo, está siendo reivindicado en los últimos años por su aproximación visionaria a la corriente macro-económica que ha marcado este siglo XXI. Durante tres sesiones, Foucault analizó las teorías de autores entonces poco conocidos, como el austriaco Friedrich Hayek o el estadounidense Gary Becker, futuro Nobel de Economía.

"Con un increíble sentido de la anticipación, reveló que el verdadero proyecto de esta corriente no era liberar al pueblo sino imponer una forma de vida guiada por la tiranía del mercado y la disciplina presupuestaria", señala Eric Aeschimann en 'Le Nouvel Observateur'. "En ese momento, nadie imaginaba la ola neoliberal que caería sobre el planeta. Luego él murió y ese aspecto de su trabajo cayó en el olvido. Hasta que, en 2009, 'La Nouvelle Raison du monde', de Cristian Dardot y Pierre Laval, demostró que Foucault fue también un brillante analista de la economía liberal".

El éxito de dicho ensayo certifica la actualidad del pensamiento 'foucaultiano', que parece haberse vuelto más influyente que el de otros compañeros generacionales como Lacan, Deleuze o Derrida. Para honrarle 30 años después de muerto, Toulouse le dedicará en junio una sesión del Marathon des Mots, igual que el Centro Pompidou parisino ha programado conferencias acerca de la relación de Foucault con el arte, y el canal televisivo Arte emitirá un documental con el significativo título de 'Foucault contra sí mismo' que a él, eterno insatisfecho, quizá no le hubiera hecho mucha gracia.

1980/03/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | HA MUERTO EL CRÍTICO Y ENSAYISTA FRANCÉS ROLAND BARTHES

Ha muerto el crítico y ensayista francés Roland Barthes.
Carlos Gurméndez | El País, 1980-03-26

https://elpais.com/diario/1980/03/27/sociedad/322959601_850215.html 

Ayer falleció en París Roland Barthes, escritor y filósofo francés, de 64 años de edad, a consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de tráfico el pasado 25 de febrero.

El creador del estructuralismo literario nació en Cherburgo el 12 de noviembre de 1915. Se licenció en la Soborna en Letras Clásicas y fue profesor en Biarritz y en París. A partir de 1947 comenzó a publicar una serie de crónicas literarias en el periódico ‘Combat’. En 1960 entró en la Escuela Práctica de Altos Estudios. Con la publicación de ‘Le Degré Zero de Vecriture’ (1953) inicia una nueva crítica literaria en que se valoran las superestructuras, el símbolo, la imagen, la fantasía, la metáfora y el signo lingüístico de las creaciones literarias y artísticas. La nueva escuela crítica, como se la denominó, se apoyaba también en el psicoanálisis y la lingüística estructural para descifrar la textura de los textos. Por ello se le incorporó un poco frívolamente dentro de la filosofía del estructuralismo. Pero en este amor al texto por el texto literario mismo fue precedido por Lucien Goldmann, creador del estructuralismo genético y discípulo de Luckas. Texto, dice Barthes en unas declaraciones a El País (28-1-1979), procede de ‘textus’, participio pasivo de ‘texo’, que quiere decir tejer, el texto es un tejido de sentidos enmarañados; luego se trata de descubrir los sentidos múltiples de ese sentido único que constituye una obra literaria Después de publicar ‘Michelet por él mismo’ (1954), alcanza con ‘Mitologías’ (1957) -libro en que se ocupa de los mitos de la modernidad- una dimensión universal. La obra sobre ‘Racine’ (1963) y sus ‘Ensayos críticos’ (1964) suscitan en Francia vivas y ásperas polémicas entre los críticos literarios y los profesores de literatura, negándose a aceptar muchos de ellos una interpretación absoluta y literalmente formalista de la literatura. La querella de la nueva crítica ha sido el primer acto público de una vasta conmoción en las ideas sobre el cual se ha pegado, sin duda abusivamente, la etiqueta de estructuralismo, cuya moda, al menos hoy, ha pasado.

Raymond Picard, en un panfleto contra Barthes, ‘Nueva crítica o nueva impostura’, ataca el argot lingüístico que emplea Barthes en su ‘Racine’, a lo que responde este último con ‘Crítica y verdad’, donde defiende el sentido subjetivo de su crítica literaria. Más tarde publica ‘L'Empire des Signes’ (1970), donde prosigue la investigación semiológica iniciada en sus ‘Elementos de semiología’ (1965). Luego fue designado profesor de esta asignatura en el Colegio de Francia. Esta inquisición de las significaciones adquiere en ‘Le Plaisir du Texte’ (1973) su cima señera. En ‘Sade, Fourier, Loyola’ (1970) parece abandonar la crítica literaria y comienza una interesante indagación sobre sí mismo.

‘Roland Barthes por Roland Barthes’ (1975) y ‘Fragmentos de un discurso amoroso’ (1977), tentativa incompleta de describir el amor como objeto supremo de la reflexión humana, completan, con su reciente ensayo sobre la fotografía, su producción bibliográfica.

Fragmentos de un álbum
En uno de sus libros más recientes, ese ‘colláge’ de opiniones, textos, apuntes de lecturas y juegos que es ‘Roland Barthes por Roland Barthes’, decía el escritor:

«Del pasado, mi infancia es lo que más me fascina: lo único que al mirar no me hace lamentar el tiempo abolido. Pues no es lo irreversible lo que en ella descubro sino lo irreductible: lo que sigue en mí aún, de cuando en cuando. En el niño leo, a cuerpo descubierto, el reverso negro de mí mismo, el tedio, la vulnerabilidad, la aptitud para las desesperaciones (afortunadamente plurales), la conmoción interna cercenada, para su desdicha, de toda expresión.»

La estructura del espacio
«Tengo dos espacios de trabajo, uno en París y otro en el campo. Entre uno y otro, ningún objeto en común, pues no se traslada nunca nada. Sin embargo, los dos son idénticos: ¿por qué? Porque la disposición de los útiles (papel, plumas, pupitres, relojes, ceniceros) es la misma: la estructura del espacio es lo que configura su identidad. Este fenómeno privado bastaría para esclarecer el estructuralismo: el sistema prevalece sobre el ser de los objetos.»

«El uso desenfrenado de la paradoja corre el riesgo de implicar (o implica simplemente) una posición individualista, y podría decirse, una suerte de dandysmo. Sin embargo, aunque solitario, el dandy no está solo: (...) toda la clase intelectual, si no milita, es virtualmente dandy.»

«Al recordar las pequeñas cosas de las que había tenido que privarse en su infancia descubrió las cosas que le gustan actualmente: por ejemplo, las bebidas heladas (la cerveza muy fría), porque en aquella época no había todavía refrigeradores (el agua del grifo, en B., durante los veranos muy pesados, estaba siempre tibia).»

Fotografías de la ausencia.
José-Miguel Ullán | El País, 1980-03-26

Quiso escribir el cuerpo. Y ahora queda el vacío de aquel cuerpo en mi propia escritura letal. En el fondo sin fondo, la mueca de una vida: estudios, enfermedades, nombramientos. ¿Y lo demás? Eso se preguntaba: ¿y los encuentros, las amistades, los amores, los viajes, las lecturas, los placeres, los miedos, las creencias, los goces, las dichas, las inclinaciones, las miserias; en una palabra, las resonancias? En el texto, nos respondía, pero nunca en la obra. A la manera última de un novelesco laberinto. Cámara oscura. Ante la muerte de R. B., un no poder anula en mí todo oscuro sentido del deber. Contemplo con dolor su foto. Y recurro a la cita fotográfica. Reconstruyo dos breves instantáneas de nuestra última conversación.

Primera cita: «La fotografía es algo que me fascina, algo que siempre me ha fascinado, porque veo en ella la representación, en la medida en que se supone que la fotografía debe representar algo real, retener algo real; con una fotografía se tiene, o al menos puede tenerse muy a menudo, una relación de deseo hacia el objeto que representa, pero, al mismo tiempo, como este deseo sólo está ahí, sobre el papel, a través de una especie de añagaza, el deseo aparece, en cierto modo, ¿cómo decirlo?, sí, corno algo constituido por la falta, por la carencia, y a ello se debe el hecho, por otra parte, de que la fotografía tenga una relación, profunda con los juegos del deseo -también con la neurosis-, con la fetichización... Y es que, en efecto, en la fotografía se desea y, al mismo tiempo, no se alcanza. La fotografía representa, y lo sentimos delante de cualquier fotografía, aquello que ya ha sido, no lo que es, sino lo que ha sido, lo que ya está sepultado en el tiempo. »

Segunda cita: «Creo que la verdadera relación de la fotografía es una relación con la muerte; esto es palpable aquí en mayor medida que en cualquier otro arte. La fotografía tiene una relación esencial con la muerte. Por ello haría falta interrogar a la fotografía, aunque, digámoslo de entrada, no a todas las fotografías que se ven por el mundo: las de la prensa, las fotografías de reportaje, que ya son un grado algo elaborado de la práctica social, sino, por ejemplo, a la foto de los seres queridos que ya no están, que han muerto, que han desaparecido, y, paralelamente, preguntarnos sobre la relación que nosotros tenemos con esa imagen. Las fotos que me conmueven son siempre aquellas que quebrantan en mí, a la par y mezclados, el afecto fundamental del amor y el de la muerte.»

Quien habla desde esas fotos, veladas por la emoción, tuvo además un estilo. Estilo -me repito, pues el llanto no inventa- de sucesos y juicios particulares, asentados sobre lo movedizo. Concuerda con esta característica el tono conmovedor que se desprende de él, aun cuando a veces rechacemos el esqueleto de lo metafórico, gracias a los detalles elegantes de inteligencia, de saber y de sensibilidad. Es, a placer, el estilo legítimo de la fértil imprecisión subrepticia. Metamorfosis estilística, la exclusión llega a ser expresión.

Definitivamente, llegó.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...