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2022/05/03

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | AUSTRALIA: CONDENADO POR ASESINAR A UN GAY EN 1988

Australia: Un condenado por asesinar a un hombre gay en 1988.
AP Noticias | Independent, 2022-05-03
 
 
Un hombre australiano fue condenado el martes a 12 años y siete meses de prisión por el asesinato en 1988 de un estadounidense que cayó de un acantilado de Sydney conocido como lugar de encuentro entre homosexuales. En un principio, la muerte del matemático Scott Johnson fue considerada un suicidio, pero su familia presionó para que se investigara más. En 2017, un forense descubrió una serie de agresiones, algunas fatales, en las que las víctimas habían sido atacadas porque se creía que eran homosexuales.

Scott White, de 51 años, se declaró culpable en enero y podría haber sido condenado hasta a cadena perpetua. La juez Helen Wilson dijo que no consideraba probado, más allá de una duda razonable, de que el asesinato fuera un crimen homófobo, un agravante que habría supuesto una condena más larga. También dijo haber aplicado una sentencia más leve que estaba en vigencia en el estado de Nueva Gales del Sur a finales de la década de 1980. El reo debe cumplir al menos ocho años y tres meses de prisión antes de optar a libertad condicional.

White tenía 18 años y era indigente cuando conoció a Johnson, de 27 años y nacido en Los Ángeles, en un bar del suburbio de Manly en diciembre de 1988, y fue con él a un acantilado cercano en North Head. La exesposa de White, Helen White, dijo a la policía en 2019 que su entonces marido había presumido de golpear a hombres homosexuales y había dicho que el único hombre gay bueno era un hombre gay muerto. La mujer dijo a la corte el lunes que su esposo le había dicho que Johnson había corrido acantilado abajo. Scott White dijo que él era gay y tenía miedo de que su hermano homófobo lo descubriera.

Wilson dijo que no era posible sacar conclusiones más allá de una duda razonable sobre lo ocurrido en lo alto del acantilado. El agresor golpeó al doctor Johnson, lo que hizo que tropezara y cayera del borde del acantilado, dijo la jueza. Fuera del tribunal, el hermano de la víctima, Steve Johnson, residente en Boston, dio las gracias a la fiscalía y al sistema judicial por asegurarse de que White iba a prisión. “Esta semana no recibimos compensación por Scott, pero lo que recibió Scott fue dignidad", dijo a la prensa. White tenía un historial de crímenes violentos antes y después del asesinato, pero no había cometido ningún delito desde 2008.

Debe entenderse que la corte no condena a un joven violento e imprudente por un ataque dirigido contra un hombre homosexual, dijo Wilson. Debido al paso del tiempo, el condenado ya no es el mismo joven airado que alzó los puños contra otro al borde de un acantilado. La corte tampoco impone una sentencia por un delito motivado por el odio a un sector concreto de la sociedad. Las pruebas son demasiado endebles para respaldar eso, añadió la juez. Una condena por el mismo delito en la actualidad habría sido mucho mayor, señaló. Los abogados de White han apelado su condena y aspiran a que sea absuelto del cargo de asesinato en un juicio con jurado.

2021/11/19

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MARÍA BELÉN CORREA: "NOS NEGAMOS A OLVIDAR A NUESTRAS COMPAÑERAS TRAVESTIS ASESINADAS"

Fondo Documental Carla Pericles, Archivo Trans //

“Nos negamos a olvidar a nuestras compañeras travestis asesinadas”

María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans | Revista Cítrica, 2021-11-19
https://revistacitrica.com/nos-negamos-a-olvidar-a-nuestras-companeras-travestis-asesinadas-1.html

En el día Internacional de la Memoria Trans, María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans, reflexiona sobre las deudas que mantiene el Estado con la población travesti trans y remarca la importancia del pedido de reparación como un llamado a la memoria de las que ya no están y de las que sobrevivieron, pero hoy están al borde de la muerte.

Desde hace seis años cada 20 de noviembre hacemos el acto de las Candelas, para recordar hombres y mujeres trans que fueron asesinadas, desaparecidas o que murieron por falta de asistencia o por desidia.

En el Día Internacional de la de la Memoria Trans cerramos el conteo de cuántas personas trans han muerto en el país, es la visibilización de todo el trabajo del Archivo de la Memoria Trans. Es recordar a cada una de estas personas que han dado la vida por esta lucha en este momento tan simbólico que estamos pidiendo una reparación histórica en una Argentina que tuvo una reparación hetero cis.

Nosotras no tuvimos ni madres, ni abuelas que reclamaran por nosotras y tampoco una descendencia, solamente nos tenemos entre nosotras mismas como hermanas, tías y abuelas trans, pero solo con apodos o nombres porque en aquel tiempo no teníamos ni siquiera la legalidad para poder reclamarnos.

En julio comenzó el banderazo por la memoria trans que salió desde Santa Fe y estuvo recorriendo todo el país con los nombres de nuestres compañeres asesinades, desaparecides o fallecides. Es una acción de alcance nacional que invita a unirnos para recordarles y homenajearles. Escribimos sus nombres en la bandera y con ese gesto simple nos negamos a olvidarles.

Dentro de la bandera, se han escrito alrededor 900 nombres que han recordado las distintas personas. Nosotras teníamos una nube de información con unos 600 nombres y con el recorrido de la bandera se sumaron 300 más que fueron recordados en cada provincia y pueblito por el que pasó la bandera. También hizo que se recordaran otras personas en Capital Federal, porque hubo muchas activistas que estuvieron, pero quedaron en el olvido y venimos a rescatar eso.

Estamos escribiendo con los recuerdos de las compañeras, desde donde se genera la memoria. Hay chicas que murieron en los años 60 y 70, solo tenemos los nombres de las que ellas recuerdan. La mayoría que tenemos anotadas son a partir de los 90 y desde el 2010 empezamos a tener más información de las personas trans fallecidas con fecha, causa, lugar de origen. Este último tiempo con las redes sociales pudimos recolectar mucha más información y así todo nos faltan, como por ejemplo, el caso de un hombre trans del que solo sabemos su nombre, Adrián, pero no sabemos el apellido.

Veo que todavía hay un silencio de los espacios de derechos humanos en el reconocimiento de las personas trans en dictadura. Tenemos que pensar que nuestra fecha de dictadura no es la misma que la del resto de la sociedad. La sociedad tuvo una democracia a partir del 10 de diciembre de 1983, nuestra democracia comenzó en el 2012 con la Ley de Identidad de Género cuando realmente tuvo identidad una lucha tan fuerte dentro de lo que son los derechos humanos. Nadie piensa que hace nueve años que las personas trans vivimos en democracia. Con una democracia tan joven y tan precaria que todavía no respeta la ley, estuvimos seis años para tratar de conseguir un cupo laboral y aún hay partidos políticos que hacen sus campañas en contra de eso.

Si todavía hoy estamos pidiendo por una reparación histórica es porque estamos como en los primeros años de democracia de la sociedad, como en el 85, 86 con el reclamo del Nunca más, nosotras estamos en esa etapa.

Justamente este pedido de reparación es también un llamado a la memoria de las que ya no están y de las que sobrevivieron y que hoy se nos están muriendo. Tenemos que pensar que cuando volvió la democracia, ya no podían secuestrar obreros, estudiantes ni meterse dentro de las casas en plena democracia y lo que empezaron hacer es limpieza social.

La matanza más grande fue en Panamericana y comenzó en el 83, eso está demostrado porque es lo que quedó registrado en los diarios, pero no sé lo que habrá pasado en el resto de la Argentina. Lo que sí sabemos es que todo ese grupo de operaciones se empezó a dedicar a la limpieza social, que después pasó a llamarse Comando de Moralidad, tenía su oficina dentro del Departamento Central de Policía en el segundo piso y se dedicaban a llevarse a personas en situación de calle, trabajadoras sexuales y también a personas trans, porque como tenían que llenar los libros, nosotras éramos la carne para sus ascensos.

Subimos solo cinco años la esperanza de vida de las personas trans desde que empezamos el primer informe que daba 35 años. El año pasado cerramos en 40 y este año creo que estaríamos cerrando en 40 o 41 el promedio de vida de una persona trans en mortalidad que es bajísima, es de la Edad Media y esos números dan porque no se cumple con el artículo 11 de la Ley de género sobre el acceso a la salud.

Todavía el sistema de salud se reúsa a tratar nuestros cuerpos dentro de lo que es la medicina, hoy los programas que hay sobre personas trans hablan de hormonas pero las trans mayores que están enfermas por la silicona que se inyectaron vuelven a quedar fuera de todo. No hay médicos que quiten la silicona y esa también es una de las problemáticas que tienen las mujeres trans mayores de 40 años.

Las niñeces y adolescencias no piensan en ponerse silicona, gracias a las compañeras que hablaron porque nosotras nos encargamos de demonizarlo y decir cuáles eran las consecuencias, volviendo a poner nuestros cuerpos como ejemplo, pero esa situación hace que quedemos dentro del abandono.

2021/10/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | "DOLÍA ESCUCHAR QUE EN LOS MEDIOS SE REFIRIESEN A ELLA EN MASCULINO"


El asesinato de Sonia Rescalvo, 30 años después: “Dolía escuchar que en los medios se refiriesen a ella en masculino”.

El 6 de octubre de 1991, seis skinheads asesinaron a la artista trans Sonia Rescalvo. Te contamos cómo vivieron el considerado primer delito LGTBI en España las mujeres trans hace 30 años.
Noemí López Trujillo | Newtral, 2021-10-06
https://www.newtral.es/sonia-rescalvo-asesinato-30-anos-delito-odio-lgtbi/20211006/ 

Sonia era hija de Leopoldo Rescalvo y de Dolores Zafra. También era una artista y vedette que se había mudado de su Cuenca natal a Barcelona. Había participado en protestas contra la dictadura franquista y contra la opresión a la comunidad LGTBI, donde era muy conocida y querida. También era una mujer trans, y fue precisamente su identidad de género lo que motivó la brutal agresión que acabó con su vida hace ahora 30 años, un 6 de octubre de 1991 en el Parc de la Ciutadella.

El asesinato de Sonia Rescalvo, por el que condenaron a seis skinheads a entre nueve y 26 años de prisión, es considerado el primer delito de odio LGTBI en España.

Sonia Rescalvo: las sentencias que condenaron a los agresores
Las dos sentencias que hay sobre el asesinato de Sonia Rescalvo, a las que ha accedido Newtral.es, no especifican que sea un crimen de odio, pero sí señalan que los agresores estaban caracterizados “por sus tendencias extremistas y de ideología violenta”.

Los tribunales también indican que sentían una “clara hostilidad hacia los vagabundos, indigentes, prostitutas, homosexuales, y demás grupos marginales”. Estos hechos probados constan tanto en la sentencia del 30 de junio de 1994 de la Audiencia Provincial de Barcelona como en la sentencia del Tribunal Supremo del 23 de noviembre de 1996.

Cuando a Sonia Rescalvo la asesinaron, el delito de odio no existía como tal en el ordenamiento jurídico. “La tarea que asumieron los propios colectivos LGTBI fue salir de la inexistencia. A pesar de que ya había habido otros antes, fue la primera vez que la opinión pública tuvo conocimiento de un asesinato tránsfobo”, explica a Newtral.es María José Varela, abogada defensora de la acusación popular.

“Quienes la mataron fueron allí sin saber quién era, pero sabían que en ese sitio dormían personas trans. Que tanto la Audiencia Provincial como el Supremo apreciaran que los agresores sentían hostilidad hacia este colectivo hizo que la sociedad lo calificara como un delito de odio”, añade Varela.

Así, la Audiencia Provincial de Barcelona declaró probado que cuando los agresores se dieron cuenta de quienes estaban ahí, decidieron subir “a tocar el tambor“, la expresión que utilizaban los propios skinheads para referirse a pegar palizas con sus botas. Señalaba también la Audiencia Provincial que cuando los agresores bajaron de la tarima en la que dormía Sonia junto a otra compañera, oyeron unas respiraciones, así que subieron de nuevo para golpearla hasta que no oyeron nada.

Su compañera, Dori, no falleció pero “sufrió lesiones consistentes en fractura de los huesos nasales, contusiones faciales múltiples con heridas”, apunta la sentencia del Supremo, que señala que Dori tuvo que estar ingresada desde aquella noche hasta el 13 de noviembre.

El Tribunal Supremo estimó de forma “clara” que existió 'animus necandi', es decir, “ánimo homicida o propósito de ocasionar la muerte”, unido al hecho de que “todos ellos calzaban botas de media caña tipo ‘Rangers’ y ‘Doctor Martins’ [sic] con la puntera reforzada de acero” y que “las zonas anatómicas agredidas fueron la cabeza y el tórax de las víctimas”.

Sin embargo, el Supremo desestimó, entre otras, la agravante de nocturnidad y la de alevosía por las que la acusación había recurrido la sentencia de la Audiencia Provincial.

Así lo vivió el movimiento LGTBI
“Vi una noticia en La Vanguardia sobre que se había encontrado el cadáver de una travesti negra, así es como se refirieron a ella. Me conmocionó y llamé al periodista. Me dijo que era un error, que al principio pensaron que era una persona negra porque la habían dejado totalmente amoratada de los golpes”, cuenta a Newtral.es Eugeni Rodríguez, presidente de l’Observatori Contra l’Homofòbia y en aquel entonces integrante del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC).

Eugeni recuerda que el FAGC decidió personarse en la causa como acusación popular, con María José Varela como abogada, para que se llegase al fondo del asunto: “La violencia que sufríamos era insostenible. Queríamos poner el foco en que a Sonia la mataron por ser una mujer trans. Fue un delito de odio en su forma más extrema, un punto de inflexión con el que la sociedad comenzó a entender que nos agredían y agreden por quienes somos”.

La escritora, dramaturga y activista transfeminista Alana Portero tenía 13 años recién cumplidos cuando asesinaron a Sonia. En conversación con Newtral.es, Portero lo recuerda así: “Con todo lo que olía a LGTB y a lo que en aquel momento era ‘transexualidad’ como que me daba vergüenza estar pendiente y que en casa se diesen cuenta de que me quedaba pendiente o de que me interesaba especialmente. Recuerdo buscarme la vida para enterarme pero haciéndome un poco la tonta. Es decir, viéndolo sin que me viesen viéndolo”.

La escritora y dramaturga destaca el tratamiento de los medios, que califica de “horroroso”: “Dolía escuchar que se refirieran a ella en masculino o que usaran su deadname [término que hace referencia al nombre asignado al nacer y que muchas personas trans dejan de usar al nombrarse a sí mismas de otro modo]. Decían: ‘Un transexual’ o ‘un joven travestido’. Yo no conocía otro lenguaje en esa época, sabía que algo me picaba y me dolía dentro al escuchar esas cosas pero no sabía por qué”.

Sí reconoce, en cambio, que lo vivió como un antes y un después, como algo “fundacional”: “Vi muchos más testimonios de personas LGTB en medios de comunicación de los que había visto hasta entonces. Testimonios serios, de gente enfadada y orgullosa exigiendo responsabilidades”, relata Portero.

Sonia Rescalvo: ser mujer trans en los años 90
La activista transfeminista y exdiputada socialista Carla Antonelli, que en aquel momento tenía 32 años, también critica el tratamiento en los medios de comunicación: “La llamaban travesti y travestido, como nos llamaban a las mujeres trans en aquella época”, cuenta en conversación con Newtral.es. “Recuerdo que sentía rabia, impotencia y desprotección. Una sensación de vulneración absoluta”, añade.

Antonelli reconoce que la narrativa del terror siempre ha estado presente: “Las mujeres trans sabíamos que aquello nos podía pasar a cualquiera de nosotras”.

Míriam Amaya, activista y artista, también tenía 32 años cuando asesinaron a Sonia Rescalvo, aunque señala a Newtral.es que “fue el primer delito de odio LGTBI reconocido por la sociedad, pero había habido muchos otros antes”: “Sí que fue una gran satisfacción ver que esto estaba saliendo a la luz, que por fin se contaba que era una realidad y no una fantasía”, añade.

Amaya, que por aquel entonces vivía en Barcelona y llevaba décadas participando en la lucha antifranquista y por los derechos LGTBI, coincidió con Sonia en varias ocasiones: “Era muy alegre y luchadora, siempre metida en las manifestaciones por los derechos trans y por la igualdad. Era una más de nosotras”.

Carmen García de Merlo, presidenta de COGAM, cuenta a Newtral.es que cuando asesinaron a Sonia ella acababa de volver del Reino Unido: “Me había ido precisamente para no acabar como ella y como tantas otras. Yo todavía no había hecho mi transición. Me quedé mucho tiempo en el armario porque el precio a pagar era muy alto, un precio como el que pagó Sonia”.

Míriam Amaya: “Fue también un feminicidio”
Para Alana Portero también hubo muchos otros casos antes que el de Sonia: “Tenía ejemplos cerca de personas LGTB muy mal tratadas en el barrio, en la familia. Ya tenía el mapa mental de que mi vida iba a ser muy difícil y no demasiado larga. He crecido pensándolo así. Pensaba: ‘Si ella que es tan guapa o tan ‘camuflable’ —un concepto horroroso—, qué va a ser de mí”.

La memoria trans está fragmentada al no tener los relatos de muchas personas que ni siquiera llegaron a la vejez. Por eso, para García de Merlo es importante recordar a Sonia: “Muchas tuvieron la valentía de ser ellas mismas, de nombrarse, pero muchas se quedaron por el camino”.

A lo que Antonelli alude a un ejercicio de memoria y reparación: “Hay que recordar para no olvidar porque precisamente el presente nos dice que todo aquello que pensábamos que estaba atrás puede volver de golpe. Y viene de la mano de quien sencillamente no quiere ni desea que existamos”.

Por ello, Míriam Amaya señala que la reparación comienza deshaciendo los silencios: “Las mujeres trans siempre recordamos a Ana Orantes porque fue un caso de violencia machista que supuso un antes y un después. Sin embargo, muchas feministas no recuerdan a Sonia Rescalvo. Pero su asesinato no fue solo un crimen de odio, sino también un feminicidio”.
  • Fuentes consultadas
  • Sentencia del 30 de junio de 1994 de la Audiencia Provincial de Barcelona sobre el caso Sonia Rescalvo
  • Sentencia del Tribunal Supremo del 23 de noviembre de 1996 sobre el caso Sonia Rescalvo
  • María José Varela, abogada defensora de la acusación popular en el caso de Sonia Rescalvo
  • Eugeni Rodríguez, presidente de L’Observatori Contra L’Homofòbia e integrante de la acusación popular en el caso de Sonia Rescalvo
  • Alana Portero, escritora, dramaturga y activista transfeminista
  • Carla Antonelli, activista transfeminista y exdiputada socialista
  • Míriam Amaya, activista y artista
  • Carmen García de Merlo, presidenta de COGAM

2021/06/09

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CON EL RECUERDO DE 'FRANCIS', EL FORO SOCIAL VISIBILIZA LA VIOLENCIA POR ORIENTACIÓN SEXUAL

Naiz / Movilización en Errenteria por el asesinato de Francis, 1979-06-11 //

Con el recuerdo de «Francis», el Foro Social visibiliza la violencia por la orientación sexual.

En el 42º aniversario de la muerte de Vicente Vadillo Santamaría, ‘Francis’, a manos de un policía en Errenteria, el Foro Social considera necesario, «no solo reconocer y reparar», sino también «dar visibilidad» a las víctimas de la violencia relacionada con la orientación sexual.
Naiz, 2021-06-09
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20210609/con-el-recuerdo-de-francis-el-foro-social-visibiliza-la-violencia-por-la-orientacion-sexual 

Apenas habían transcurrido siete días desde que un disparo de un guardia civil terminara con la vida de la militante ecologista Gladys del Estal Ferreño en Tutera, cuando otra bala policial mataba a Vicente Vadillo Santamaría en Errenteria el 10 de junio de 1979.

Originario de Alacant, trabajaba como travesti en un club de Errenteria y por eso era más conocido como Francis, su nombre artístico.

Como ha recordado este miércoles el Foro Social, la versión oficial difundida en la época quiso hacer creer que el policía disparó accidentalmente su arma, aunque en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Donostia en 1983 varios testigos aseguraron que no fue así.

Según relataron, el agente Antonio Caba Laguna había amenaza al encargado de la discoteca Apolo. Entonces, Francis se acercó y le espetó: «¿Y por qué no me disparas a mí?», momento en el cual el agente le disparó a la cara, resultando muerto al instante.

«El asesino fue sentenciado a nueve meses y nunca entró en prisión», ha subrayado el Foro Social para impulsar el proceso de Paz, que ha aprovechado el 42ª aniversario de la muerte de Vicente Vadillo Santamaría para reclamar «el reconomimiento también para las víctimas de la violencia relacionada con la orientación sexual».

Reflejo de una época
Estos hechos ocurrieron en «una época en la que las múltiples violencias que diversos agentes llevaron a la práctica eran el pan de cada día en el País Vasco», como ha indicado el Foro Social.

«Años donde las vulneraciones de derechos humanos en el marco del ciclo de violencias adquirieron una especial crueldad (asesinato, vacío social, violaciones, violencia de persecución, torturas sexuales, etc.) en el caso de las personas que decidieron romper con el modelo tradicional de sexualidad impuesto y con la norma hegemónica de género», ha puntualizado.

No obstante, también han destacado que la trágica muerte de Francis supuso un gran impulso al movimiento de los derechos del colectivo LGTBIQ+ en Euskal Herria. Personas que hasta entonces se veían obligadas a moverse en la clandestinidad y la marginalidad, y que «por desgracia continúan siendo víctimas de graves vulneraciones de derechos humanos y vejaciones».

En aquellos días se organizaron las primeras manifestaciones a cara descubierta tanto en Errenteria como en Donostia y comenzaron a tomar forma los primeros movimientos sociales en defensa de los derechos del colectivo, como EHGAM (Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua), que ya llevaba un tiempo gestándose.

Huelga general y más violencia policial

En Errenteria, las protestas se desarrollaron en plena escalada de represión policial. El día 11, lunes, la actuación de las denominadas Fuerzas de Orden Público (FOP) se hizo notar cargando contra una asamblea popular y llegó al interior del ayuntamiento, ya que la Policía lanzó botes de humo y pelotas de goma cuando se celebraba un pleno extraordinario, precisamente, para condenar la muerte de Francis.

Pese a ello, al día sieguiente se realizó una huelga general en la localidad guipuzcoana, después de que el Ayuntamiento y todos los partidos políticos que habían llamado al paro (PSOE, Herri Batasuna, PNV, Euskadiko Ezkerra, PCE, EMK y LKI) hicieran público un comunicado en el que calificaban de «brutal, salvaje e indiscriminada la actuación de las FOP».

Uniformados o de paisano, los agentes policiales continuaron agrediendo y amenanzado a la gente que se movilizaba durante los días posteriores.

Proceso participativo
Situaciones como aquella está siendo analizadas en el proceso participativo denominado ‘Compromiso social con la construcción de la convivencia democrática’, donde se han recogido múltiples aportaciones que constatan que «la sociedad vasca ha estado y sigue estando atravesada por múltiples ejes de desigualdad (género, sexualidad, nivel socio-económico, lengua...)».

Y como ejemplos de ello se citan casos de «libertad vigilada, ‘sexilio’, pintadas, amenazas, agresiones policiales, violencia física, cárcel y exilio, tortura, violencia sexual, transfobia... e incluso vulneración del derecho a la vida», como fue el caso de Francis.

«Desde el Foro Social Permanente creemos que es imprescindible reconocer de forma pública y reparar todas estas experiencias, vivencias y vulneraciones de derechos», han señalado en el comunicado difundido este miércoles.

La «premisa» sobre la que gira esta labor «es clara: todas las víctimas tienen derecho a la verdad, la justicia y la reparación; y las mismas vulneraciones de derechos humanos han de contar con idéntico nivel de reconocimiento político y legal, sea cual sea el agente violento que las haya llevado a la práctica».

Por ello, apelan a los gobiernos de Lakua e Iruñea, así como a las instituciones de carácter local y a los organismos sociales que trabajan en nuestro país, a que hagan suyo el compromiso de dar visibilidad a estas vulneraciones de derechos mediante los mecanismos que consideren oportunos.

Del 28 de junio al 7 de julio
Otra fecha relevante en este contexto que llegará pronto es la del Día Internacional por la Liberación Sexual y el orgullo LGBTIQ+, el 28 de junio. Por esto motivo, el Foro Social ha querido mostrar su «más sentida admiración y dar las gracias por el aporte que hacen a nuestra sociedad a las distintas organizaciones que trabajan y han trabajado en defensa de los derechos del colectivo».

Además, ha anunciado que el próximo 7 de julio organizará un encuentro privado en el que distintas personas representantes de colectivos LGTBIQ+ debatirán sobre los retos pendientes que plantea la construcción de la convivencia, dentro del comentado proceso ‘Compromiso social con la construcción de la convivencia democrática’. Las conclusiones del evento se recogerán en un informe que será presentado posteriormente.

2021/02/16

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | "EL CAZADOR DE MARIPOSAS": ASÍ ERA EL ASESINO EN SERIE DE TRAVESTIS DE LA RUTA PANAMERICANA

“El cazador de mariposas”: así era el asesino en serie de travestis de la ruta Panamericana.
Bautizado como “Travestilandia”, se trataba de un tramo ilegal de unos ocho kilómetros donde las travestis solían recibir las agresiones de los proxenetas o de la policía que protegía el comercio sexual.
La Razón, 2021-02-16
https://www.larazon.es/internacional/20210216/r5x4cab4zndgdejnnr67hrxu4a.html

Existe una historia aterradora que se remonta a la segunda mitad de la década del 80 en la famosa ruta Panamericana. Un total de 28 mujeres travestis fueron brutalmente asesinadas en días diferentes entre las zonas de Florida y San Isidro por un asesino que tenía un apodo: “Le llamaban el atrapa mariposas o el caza mariposas”, según el testimonio de Carla Pericles, superviviente de un ataque.

Por aquel entonces la policía no investigaba este tipo de sucesos y los casos quedaban archivados como “accidentes”. ”En la Panamericana se mezclaban en aquella época los supuestos accidentes de chicas que morían al cruzar la ruta, para escapar de la policía, con los asesinatos”, recuerda María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans. “Muchas fueron enterradas como NN (”nombre desconocido”) porque no tenían familiares y si las amigas iban a reclamar el cuerpo se exponían a caer detenidas”, agrega Correa.

Otra testigo de aquella época, Cintia Di Carlo Scotch, elevó el número de víctimas: “Esa ruta maldita se llevó a 60 compañeras”. Algunos investigadores no creen en la hipótesis de un solo asesino como único responsable y analizan otros aspectos en un contexto de violencia extrema. El período con mayor cantidad de muertes tuvo lugar entre 1986 y 1989, aunque hay algunos registros de 1993 donde Travestis Unidas, una de las primeras organizaciones de travestis, organizaron protestas en la Panamericana porque seguían produciéndose asesinatos.

Se trataba de un tramo ilegal, bautizado como “Travestilandia”, de poco más de ocho kilómetros. Las travestis solían recibir las agresiones de los proxenetas o de la policía que protegía el comercio sexual. También había veces que se trataba de personas que aleatoriamente disfrutaban del acto de matar a las travestis.

Una superviviente
Carla Pericles trabajó en la Panamericana hasta que las amenazas de muerte de un comisario la obligaron a abandonar el país, primero a Francia y después a Italia, donde vivió durante veinte años. Según un testimonio publicado en un reciente libro del Archivo de la Memoria Trans, que recopila fotografías y testimonios, afirma que el asesino de travestis circulaba en un Peugeot 504 de color crema y se le atribuye, entre otros crímenes, el de su compañera a quien llamaban la Robotina.

Estos relatos también describieron a un asesino rubio con una cicatriz en el rostro que se desplazaba en un vehículo blanco y negro, o en un Falcon verde. La noche en que lo conoció, Carla había tomado whisky antes de salir porque tenía miedo.

“Me desocupé de un cliente y me metí detrás de unos árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí, vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban”, explica la chica, quien observó que el conductor tenía una pistola en la mano. Nada más subir al coche, “me adelanté y le propiné una patada con tanta suerte que le hice caer el arma de la mano”. Si bien escapó después de darle una paliza al cazador, Carla no pudo volver a la Panamericana.

2021/02/12

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | EL ESTREMECEDOR MITO DEL ASESINO SERIAL DE TRAVESTIS EN LA PANAMERICANA Y SUS CRÍMENES IMPUNES

Sus compañeras trasladan el cuerpo de Nancy de Martelli, agosto de 1987 //

El estremecedor mito del asesino serial de travestis en la Panamericana y sus crímenes impunes.
Osvaldo Aguirre | Infobae, 2021-02-12

https://www.infobae.com/sociedad/2021/02/12/el-cazador-de-mariposas-el-estremecedor-mito-del-asesino-serial-de-travestis-en-la-panamericana-y-sus-crimenes-impunes/

En la segunda mitad de la década del 80, las chicas travestis eran brutalmente asesinadas en la ruta entre Florida y San Isidro. La policía no investigaba y los casos quedaban asentados como “accidentes”. El misterioso hombre armado que recibió una patada de una travesti que se salvó de un ataque y el rubio con una cicatriz en la cara señalado como el criminal. Las historias de las víctimas y los testimonios de quienes sobrevivieron. La verdad y la leyenda detrás del horror.

El rumor era cada vez más fuerte. Había alguien que recorría durante la noche la ruta Panamericana, entre Florida y San Isidro, y mataba travestis. Corría la segunda mitad de la década de 1980 y la zona, con la plena vigencia de los edictos policiales y la indiferencia de la justicia ante las denuncias, estaba liberada para los abusos y los crímenes. El asesino tenía un apodo: “Le decían el atrapa mariposas, o el caza mariposas”, según el testimonio de Carla Pericles, sobreviviente de un ataque, en el Archivo de la Memoria Trans.

“En la Panamericana se mezclaban en aquella época los supuestos accidentes de chicas que morían al cruzar la ruta, para escapar de la policía, con los asesinatos”, recuerda María Belén Correa, fundadora del Archivo de la Memoria Trans. En esa serie de muertes cuyos responsables no fueron investigados, “el que se hizo conocido a través del boca a boca fue el caza mariposas”.

En su edición del 18 de agosto de 1987, la revista ‘¡Esto!’ contabilizó 28 travestis muertas en distintos episodios ocurridos en la Panamericana.

“Muchas fueron enterradas como NN porque no tenían familiares y si las amigas iban a reclamar el cuerpo se exponían a caer detenidas”, agrega Correa, también fundadora con Claudia Pía Baudracco de la Asociación de Travestis de Argentina (1993). Otra testigo de la época, Cintia Di Carlo Scotch, eleva el número de víctimas: “Esa ruta maldita se llevó a 60 compañeras”.

Marce Butierrez y Patricio Simonetto, quienes investigaron las primeras organizaciones de travestis en la época, descreen de la hipótesis de un asesino individual como único responsable y analizan otros aspectos en un contexto de violencia extrema. “Los asesinatos en la Panamericana tenían diferentes características dependiendo de la zona en que ocurrían”, afirma Butierrez, activista travesti, antropóloga e investigadorx feminista queer.

El período con mayor cantidad de muertes transcurrió entre 1986 y 1989, aunque “hay algunos registros de 1993 donde Travestis Unidas, una de las primeras organizaciones de travestis conformada por Kenny de Micheli, Sandy González y Gabriela Carrizo organizaron protestas en la Panamericana porque seguían produciéndose asesinatos”, dice Butierrez.

En un tramo de poco más de ocho kilómetros, bautizado “Travestilanda” por la revista ‘¡Esto!’, “los conflictos en Munro, Martínez y Villa Martelli tenían que ver con peleas entre las travestis y quienes intermediaban en la venta de sexo de las prostitutas cis”, agrega Butierrez. Vicente López, en particular, “era un espacio vedado para las travestis, que solían recibir las agresiones de los fiolos o de la policía que protegía el comercio sexual” y a la altura de Tigre “a veces eran personas que aleatoriamente disfrutaban del acto de matar a las travestis. Y hay también registros de casos en los que eran asesinadas en hoteles y tiradas en la ruta”. Había un denominador común: “Los casos quedaban asentados como accidentes, sin que se produjeran mayores investigaciones”.

Cara a cara

Carla María Pericles (1953-2020) trabajó en la Panamericana hasta que las amenazas de muerte de un comisario la decidieron a irse del país, primero a Francia y después a Italia, donde vivió durante veinte años. En un relato publicado en un reciente libro del Archivo de la Memoria Trans que recopila fotografías y testimonios, afirma que el asesino de travestis circulaba en un Peugeot 504 de color crema y le atribuye entre otros crímenes el de su compañera de la época, a quien llamaban la Robotina.

La noche en que lo conoció había tomado un whisky antes de salir, porque tenía miedo. “Me desocupé de un cliente y me metí detrás de unos árboles para acomodarme la ropa. Cuando salí vi un Peugeot con las mismas características del tipo del que hablaban”, dice Pericles, quien observó que el conductor tenía una pistola en la mano.

Apenas subió al auto, por la puerta rasera, “me adelanté y le tiré una patada, con tanta suerte que le hice caer el arma de la mano”. Si bien escapó después de darle una paliza al cazador, Carla Pericles no pudo volver a la Panamericana.

Los rumores sobre el cazador llegaron a la prensa de la época, aunque las referencias son contradictorias e imprecisas. Las crónicas también describieron a un asesino rubio con una cicatriz en el rostro que se movilizaba en un auto blanco y negro, o en un Falcon verde, como en los procedimientos clandestinos de la policía y los militares durante el terrorismo de Estado.

Los testimonios apuntaron a un desconocido que atropellaba a las travestis con su auto o que las agredía después de acercarse como un cliente. “A Marcela Ibáñez le pegó una puñalada cuando bajaba del coche. El tipo salió con ella, todo bien, pero cuando bajó la Ibáñez sintió como una trompada. Se dio cuenta al rato por la sangre. Se salvó porque tenía un cinturón ancho”, recordó Cintia Di Carlo Scotch.

En su crónica del 18 de agosto de 1987, la revista ‘¡Esto!’ propuso una serie de hipótesis extravagantes para explicar las muertes: proxenetas que reaccionaban “ante la desleal competencia de los travestis”; “guerra” entre las propias travestis; cruzados que actuaban en nombre de la moral; “algún loco suelto”; una “probable secta de iluminados dispuesta a impedir que surjan nuevas Sodoma y Gomorra” o bien “una secreta secta de lesbianas”. La responsabilidad policial en las persecuciones parecía cuidadosamente omitida en esas especulaciones.

En la misma línea, en una producción del informativo ‘Nuevediario’, una psicóloga señaló “un deseo inconsciente de la propia destrucción” y una supuesta “pulsión de muerte” sin tomar nota de los abusos denunciados en la Panamericana. El noticiero incluyó una entrevista con una travesti identificada como Mary, de Nogoyá, Entre Ríos, quien dijo que “en el lapso de unos meses han muerto 13 travestis”. Sin embargo, el programa prefirió cuestionar a las trabajadoras sexuales por ejercer la prostitución y “automarginarse”.

En una entrevista con la revista ‘Flash’ publicada en enero de 1987, la actriz travesti Deborah Singer denunció la muerte de cuatro compañeras cerca del cruce con la avenida Márquez. “La última fue Shirley, uruguaya, que se encontraba trabajando por la Panamericana cuando se pronto una patrulla policial estaba detrás de ella -relató. Por supuesto, la metieron en el auto y se la llevaron para la comisaría. A los pocos metros, Shirley tuvo oportunidad de escapar y saltó del automóvil. Asustada, cruzó la ruta y la agarró un auto, que la mató instantáneamente”.

El penal de la comisaría de Munro había sido destinado para alojar exclusivamente a las travestis. “Si estabas parada en la ruta, la policía te podía detener por los edictos y te exponías a pasar 30, 60, o 90 días en un calabozo -dice María Belén Correa-. En esa situación, muchas de las chicas preferían correr el riesgo de cruzar los ocho carriles de la Panamericana en medio de los camiones y los autos. Era la única escapatoria posible”.

El Archivo de la Memoria Trans reconstruyó entre otros casos de travestis muertas en esas circunstancias los de Fabiola la patrullero, una paraguaya de 18 años que había pagado una coima a la policía -según ‘¡Esto!’- y sin embargo murió el 20 de diciembre de 1987 perseguida por un auto de la seccional 2ª de Martínez. Y en agosto del mismo año el de Nancy de Villa Martelli, cuyo cuerpo desmembrado fue sin embargo rescatado por un grupo encabezado por Perica Burrometo, llamada “la Ubaldini de las travestis” por sus reclamos y gestiones ante la policía y la justicia.

La trama oculta de la violencia

Déborah Singer actuaba entonces en shows y carnavales y era la única travesti afiliada a la Asociación de Artistas de Variedades. “La policía de la provincia de Buenos Aires tiene miedo de detener a delincuentes -declaró a la prensa-. Se cubren yendo a arrestar a travestis”.

“Existían diversas violencias hacia las travestis”, dice Marce Butierrez, quien destaca como clave la acción de la policía: “Los comisarios tenían mucho más poder que un juez, de hecho tenían la facultad de aplicar a su criterio los edictos policiales y códigos contravencionales, y hasta de juzgar y dictar una condena”. La antropóloga también destaca: “La violencia que la sociedad civil ejerció contra las travestis, denunciándolas, acosándolas en la vía pública, siendo indiferente a lo que pasaba”.

Patricio Simonetto, especialista en historia social y cultural de la diversidad en América Latina e investigador en el University College de Londres, sostiene: “La violencia contra las travestis articula el resentimiento de sujetos que sienten que su pertenencia a identidades como el ser varón es cuestionada por quienes no siempre se ajustan a los marcos binarios del género”. Además, “en la violencia de los años 80 había también grandes cuotas de clasismo y racismo, porque este odio a la transgresión de género está cargado también por un deseo profundo de distanciarse de todo aquello que se considera marginal”.

En ese marco el investigador cuestiona la actitud del periodismo. “En particular sobre los asesinatos en la Panamericana, ayer como hoy, muchos buscaban el morbo y la burla. Usaban fotos de sus cuerpos desmembrados, se preguntaban cuántos litros de siliconas tendrían, intentaban averiguar un nombre que ellas no usaban o hablar con sus familias. Hubo excepciones, pero en general los periodistas escribieron para justificar la masacre de las travestis”, dice Simonetto.

“Revisar estos archivos te remueve un poco las tripas, hay fotografías súper explícitas, relatos muy crudos”, agrega Butierrez, en relación a sus investigaciones en la prensa de la época. Pero “también te das cuenta de que siempre hubo detrás una comunidad de travestis preocupadas y organizándose” que aprovechó el interés periodístico para difundir los crímenes y poner de esa manera un límite a los abusos.

Las muertes de la Panamericana desencadenaron la primera movilización de travestis en la democracia. El lunes 21 de diciembre de 1986 unas veinte travestis se reunieron en la Plaza de Mayo. Llevaban una carta para el presidente Raúl Alfonsín y pancartas que decían “Queremos tolerancia”, “Basta de abusos” y “Queremos igualdad de derechos”. Entre ese año y el siguiente, “las travestis irrumpieron en la Argentina post-dictatorial con una agenda básica: el derecho a poder vivir y circular libremente, un derecho básico que la sociedad argentina les negó y que les sigue negando a muchas en la práctica”, afirma Patricio Simonetto, quien señala que esas manifestaciones “desbordaban totalmente lo esperado para la Argentina democrática”.

La marcha se realizó al día siguiente de la muerte de Fabiola la patrullero, llamada así por su voz de alerta cuando veía un auto de la policía y fue impulsada por Mónica Ramos, una uruguaya radicada en Tigre que nucleó a sus compañeras en lo que se conoció como el Fuerte Travesti. Ramos fue a su vez asesinada a tiros en agosto de 1990, en otro crimen que quedó impune.

Un método para matar

Para Simonetto, “el centro de la cuestión no es si hubo o no un solo asesino” sino la trama social en que las víctimas resultaron víctimas de crímenes, agresiones de clientes, apremios policiales y muertes en la ruta. “Tengo un recuerdo muy patente del papá de un amigo que nos llevó a ver en auto a las travestis que vendían sexo en una avenida del conurbano bonaerense, para reírnos de ellas. Mi pregunta es cuáles son esas pedagogías profundas que han sostenido este odio, este deseo de exterminarlas que luego encarnan estos asesinos”, dice.

Para Butierrez, el caza mariposas “tiene más ribetes de un mito” y de “un invento de la prensa en sintonía con una profusa cantidad de experiencias similares en otros países que investigaban asesinos seriales”, como la de Peter Suttcliffe, el llamado destripador de Yorkshire que asesinó a trece mujeres en Inglaterra entre 1975 y 1980. “La versión de un asesino serial es cómoda para todos, exime a la policía, justifica el odio hacia las travestis en un asesino con ribetes psicopáticos, exime a los vecinos y limpia de conflictos la escena”, dice la investigadora. Sin embargo, agrega, “es probable que haya habido algún caso que se corresponda a un crimen con motivaciones más individuales”.

Los testimonios “hablan de un método para matar en donde no habría resultado extraña la connivencia entre la policía y algún efectivo de civil subido a un auto sin identificación y hay declaraciones donde incluso se señala a los vehículos particulares de oficiales de la Bonaerense: todo eso está sin investigar”.

Si las muertes cesaron en la ruta, “con el tiempo esa conflictividad migró a otros espacios, otros barrios”, afirma Butierrez. “La violencia está hoy en los hospitales, cuando no te quieren atender. El artículo 11 de la Ley de Identidad de Género no se está cumpliendo”, denuncia María Belén Correa en alusión a la norma que establece el derecho de las personas de acceder a intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales para adecuar sus cuerpos a la identidad de género autopercibida.

Las razones por las que el criminal no fue identificado podrían encontrarse en el relato de la sobreviviente que lo enfrentó. Carla Pericles cuenta que aquella noche el escarmiento que le dio al cazador tuvo testigos, ya que “pasaron coches a mirar” y a pocos metros había una parrilla en la que unos policías “hacían como si no me conocieran”.

-¿Sos loca, Carla? -le preguntó finalmente uno de los policías en el lugar- ¿Qué estás haciendo?

-Llevalo preso -respondió Pericles, y señaló al hombre al que había dejado inconsciente, con golpes y mordeduras-. Es el atrapa mariposas, él mata a las travestis.

-¡No! -contestó el otro-. Es el nuevo comisario.

2021/01/21

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MIKEL MARTIN: "EL ASESINATO DE FRANCIS FUE EL DETONANTE QUE AMPLIFICÓ NUESTRA LUCHA Y REFORZÓ NUESTRAS IDEAS"

«Fue el detonante que amplificó nuestra lucha y reforzó nuestras ideas»
Mikel Martin (EHGAM) recuerda el asesinato de Vicente Vadillo Santamaría 'Francis', al hilo del programa emitido en la televisión pública que recordó este hecho.
Ayar Salazar | El Diario Vasco, 2021-01-21
https://www.diariovasco.com/oarsoaldea/errenteria/detonante-amplifico-lucha-20210121003105-ntvo.html 

En la madrugada del 10 de junio de 1979, el vecino Vicente Vadillo Santamaría, conocido en el ambiente como 'Francis' fue asesinado por Antonio Caba Laguna, un policía nacional que le disparó en el club Apolo de Errenteria. Esta tragedia conmocionó al colectivo LGTBI+ que llevaba organizándose en torno a la reciente creación de EHGAM. Este crimen causó un gran impacto, se realizaron múltiples actos por la muerte de 'Francis' y fue un hecho que dio un impulso definitivo a la organización de EHGAM en Gipuzkoa.

Desde entonces han pasado cuatro décadas. Para el colectivo de EHGAM fue un punto crucial. El errenteriarra Mikel Martin miembro del colectivo y de la mesa LGTBI+ de Errenteria quiso recordar aquellas luchas al hilo de la emisión de un programa emitido el martes en ETB1 bajo el título de 'Ur Handitan' en el que se recordó la genealogía del movimiento LGTBI en Euskal Herria a partir de este hecho.

Martin recibió la noticia del crimen ocurrido en Iztieta mientras estaba en Bilbao «en dos diarios que publicaron la noticia se referían a 'Francis' como un hombre vestido de mujer, con pocas variantes entre ambas redacciones periodísticas» relata Martin. «Me cabreó mucho, me dolió, porque se ponía el peso en cómo iba vestida esa persona, como si ello pudiera justificar un crimen».

El policía fue sentenciado a nueve meses, pero nunca entró en prisión. «Ese fue el detonante que amplificó nuestra lucha, nos reforzó en nuestras ideas» recuerda Martin, mientras señala el garaje en la calle San Sebastián del barrio de Iztieta, lugar donde funcionó la discoteca Apolo. En la década de los setenta la zona de Oarsoaldea era una zona industrial potente, tanto en el puerto como en los astilleros trabajaban muchas personas, que luego solían alternar en bares y discotecas de la zona donde estaba la discoteca Apolo

«En esta zona había bares de alterne, con trabajadoras sexuales, discotecas, típica de una zona industrial de la época, era muy diferente a lo que es ahora» recuerda Martin.

Lucha por los derechos
Aquel trágico suceso dio un inesperado impulso al movimiento de los derechos de los homosexuales en el País Vasco. El día 12 de junio se organizó una gran manifestación en San Sebastián, la primera que visibiliza al colectivo de gays y lesbianas agrupado en torno a EHGAM en Gipuzkoa.

Para Martín fue muy emotivo recordar estos hechos al ver el programa emitido por EiTB el martes. «La verdad es que el título ya lo decía: 'Estamos orgullosos de Francis', es un cambio muy notable en el tratamiento de un medio público de prensa». Mediante entrevistas a diversas personas de diversas edades, géneros e identidades recordaron estos hechos y reafirmaron la lucha de este movimiento.

Martin comenta que «aquella tragedia que se convirtió en rebeldía, rebelión de un grupo de personas que hemos estado siempre al margen en una sociedad heteronormativa»

Hoy 'Francis' tendría 75 años, «quienes lo conocieron coinciden que era una persona muy vital, con muchas ganas de vivir».

El paso de cebra en Iztieta es un memorial en torno a 'Francis' y a las personas que trabajan en pro de los derechos civiles de las personas LGTBi+. «Es el gran símbolo, alguna gente suele decir que fue nuestro pequeño Stonewall» señala Martin.

En estos cuarenta años sin 'Francis' los cambios se han dado, «en cuanto a la percepción social, en cuanto a la autoestima de las personas que estamos dentro de este colectivo, sentirnos fuertes, orgullosos y orgullosas, nos hemos visibilizado muchísimo y hay cada vez más referentes públicos» manifiesta. En las escuelas se ha ido aumentando la presencia de actividades en pro de la diversidad afectivo sexual y de género mediante la presencia de militantes LGTBI+ en las aulas, mediante la edición de libros y libros de textos en algunos casos, mediante exposiciones. También han intervenido en las asociaciones de vecinos, con los sindicatos. Actualmente Martin continúa con la lucha desde la mesa LGTBI+ de Errenteria.

2020/05/21

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LORCA, ¿UN POLÍTICO DE IZQUIERDAS?

Homenaje a Pablo Suero en 1936, poco antes de las elecciones del 16 de febrero. De izq. a der. Rafael Alberti, Rodríguez Spiteri, Lorca, Aleixandre, Adolfo Salazar, Concha Méndez, Enrique Serrano, Serrano Plaja y Altolaguirre. Delante, Pablo Suero y María Teresa León.
 
Lorca, ¿un poeta de izquierdas?
Una mirada al compromiso político y social de un poeta que suele ser usado por partidos de orientación opuesta.
Víctor Fernández | La Razón, 2020-05-21
https://www.larazon.es/cataluna/20200521/vt3tzvtbdnhpboz4yksnr6ymha.html 

Esta semana hemos podido ver en “El Ministerio del Tiempo” cómo Federico García Lorca, de la mano de Julián -uno de los agentes protagonistas de la serie- era llevado hasta 1979. En una taberna flamenca podía escuchar sorprendido a Camarón de la Isla interpretando “La leyenda del tiempo”, un tema con versos del poeta granadino.

Julián procede de nuestro presente y trata de convencer a Lorca para que no vaya a la Granada de 1936 donde le espera la muerte. Sin embargo, asume su trágico destino. En el tablao afirma emocionado, con Camarón como música de fondo, que “ese es mi poema. Tanto tiempo después, España se acuerda de mí. Entonces he ganado yo, no ellos”.

La emisión del capítulo no ha podido ser más oportuna. En estos días se ha divulgado por las redes sociales una imagen que para muchos ha sido entendida como una provocación: la estatua del poeta en la madrileña plaza de Santa Ana con una bandera española en sus manos coincidiendo con las manifestaciones en el barrio de Salamanca. Algunos radicales, para defender esa imagen, han llegado a proclamar que en realidad Lorca no estaba comprometido políticamente y que, incluso, fue amigo de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange. Es precisamente a esta formación a la que algunos señalan como la que más hizo por salvar al poeta cuando ya lo perseguía la muerte en su Granada.

Llegados a este punto, no está de más que nos preguntemos si nos encontramos ante un poeta comprometido que podamos definir como un hombre apolítico. Tras su asesinato y ante el escándalo internacional que se montó, hubo un desesperado intento por desvestir a Lorca de cualquier tipo de connotación política, sobre todo de izquierdas. Empezaron a surgir textos incluso de amigos que quisieron convertir incluso en falangista a Lorca, como es el caso de Luis Hurtado Álvarez, un íntimo confidente homosexual del granadino que publicó un artículo titulado “A la España Imperial le han asesinado su mejor poeta”. Hurtado, que fue secretario personal de Jacinto Benavente, tuvo algunos problema por publicar esas líneas en 1937. Por esas fechas, el mismísimo Franco habló de Lorca, sin citarlo, porque “los rojos han agitado ese nombre como un señuelo de propaganda”. En esa declaración, aparecida en “Abc” de Sevilla el 6 de enero de 1938 se jactaba diciendo que “queda dicho que no hemos fusilado a ningún poeta”.

Pero la verdad era distinta. Federico García Lorca fue asesinado a mediados de agosto de 1936 entre Víznar y Alfacar, en las afueras de Granada. Sí es verdad que buscó refugió en el domicilio de su amigo Luis Rosales, miembro de Falange, pero también es cierto que varios falangistas participaron en la detención y muerte. Antonio Rosales, hermano de Luis, era el tesorero de Falange en aquellos momentos y fue quien denunció que el poeta estaba en casa de sus padres. Esa valiosa información se la comunicó a quien había sido diputado de la CEDA, Ramón Ruiz Alonso, quien se encargó de la detención. A ella acudió, según testigos del suceso, con la camisa azul de Falange. Para poder llevar a cabo esa acción, Ruiz Alonso contó con el aval del gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán quien, ¡vaya casualidad!, también era falangista.

La leyenda de un Lorca cercano a Falange se ha ampliado incluso asegurando que Lorca y Primo de Rivera eran amigos. Nada hay que lo pruebe. En todo caso hay testimonios de todo lo contrario. Uno de los más interesantes es el de María Fernanda Thomás de Carranza, viuda de José Caballero, el pintor que fue íntimo colaborador del poeta. Ella me contó una anécdota muy ilustrativa. En algún momento de los años 30, Lorca y Caballero paseaban por Madrid y quiso la casualidad que pasaran junto a un local en el que José Antonio daba un mitin. “¿Entramos, Federico?”, preguntó Caballero. Lorca se negó en redondo porque no quería saber nada de todo eso. Al historiador Ian Gibson le explicó Modesto Higueras, uno de los colaboradores del poeta en el Teatro Universitario La Barraca, que parando en un restaurante de Santander, descubrieron que uno de los que allí estaba comiendo era el mismísimo José Antonio. A Lorca le puso aquello nervioso, pero más le inquietó una nota escrita en una servilleta que le trajo un camarero de parte del político. En ella se podía leer: “Federico, ¿no crees que con tus monos azules y nuestras camisas azules se podría hacer una España mejor?” Al poeta no le divirtió nada aquello, especialmente tras haber sido el blanco de las burlas de medios como “Gracia y Justicia”.

Los revisionistas de Lorca, los que quitan a su asesinato todo componente político y sexual, olvidan que Lorca se formó al lado de Fernando de los Ríos, uno de los nombres más importantes del socialismo español. Él fue, por ejemplo, uno de los responsables de que el poeta pudiera alojarse en la Residencia de Estudiantes o quien lo acompañó en 1929 en su fundamental viaje a Nueva York.

Hay en Lorca una identificación total con el marginado. Él mismo se veía así al no poder expresar libremente su homosexualidad. Ese hecho lo podemos encontrar en sus declaraciones públicas a la prensa, como cuando afirmaba, en 1931, que “yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de lo perseguido. Del gitano, del negro, del judío..., del morisco que todos llevamos dentro”. Cinco años después [junio de 1936], en una entrevista a Luis Bagaría en “El Sol”, fue igual de contundente al rechazar la toma de Granada en 1492: “Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre, acobardada; a una «tierra del chavico», donde se agita actualmente la peor burguesía de España”. Esas declaraciones fueron muy mal recibidas en su ciudad.

Pero se expresaba así en la prensa e, incluso, en las dedicatorias públicas. Por ejemplo, sobre Cataluña encontramos un muy interesante testimonio lorquiano en el álbum de firmas del restaurante El Canari de la Garriga. Fue allí donde estampó en 1925 de su puño y letra, acompañado de Salvador Dalí y Jaume Miravitlles, un “Visca Catalunya Lliure!”, además de definirse como “presidiario en potencia”. No olvidemos que estamos en plena dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Lorca también se mostraba crítico con la Iglesia Católica. En su “Grito hacia Roma”, dentro de “Poeta en Nueva York”, criticaba al Papa, es decir, “el hombre vestido de blanco” porque “ignora el misterio de la espiga,/ ignora el gemido de la parturienta,/ ignora que Cristo puede dar agua todavía,/ ignora que la moneda quema el beso de prodigio/ y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán”.

Sus amigos Pablo Neruda y Rafael Alberti lo presionaron para llevarlo hasta el Partido Comunista, algo que rechazó. Sí simpatizó, y no lo ocultó, con la Izquierda Republicana de Manuel Azaña, como recogió el periodista argentino Pablo Suero en su imprescindible libro “España levanta el puño”: “En la casa de Federico todos son partidarios de Azaña y Fernando de los Ríos es amigo venerado de la familia de García Lorca”. Esas líneas, escritas cuando queda poco para la celebración de las elecciones que darían la victoria al Frente Popular, continúan con una reflexión de Vicenta Lorca, la madre del poeta: “Si no ganamos, ¡ya podemos despedirnos de España!... ¡Nos echarán, si es que no nos matan!”

Los poetas del 27 sentían una gran estima por Suero y por eso quisieron rendirle homenaje en ese 1936 antes de la tragedia. En un restaurante madrileño celebraron la amistad y la literatura alrededor de Suero con la presencia de Lorca, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Rafael Alberti, María Teresa León o Adolfo Salazar, entre otros. Aquel momento, ese encuentro único debía ser inmortalizado para la eternidad. Así lo entendió María Teresa León quien propuso a los asistentes «¡vamos a hacernos una foto opinando, para que Pablo se lleve de recuerdo!». Todos opinaron levantando el puño, el símbolo de su apoyo a la Segunda República y al compromiso con el Frente Popular, entre ellos Lorca.

2020/05/12

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | UN ARRESTO 32 AÑOS DESPUÉS REVIVE UN CRIMEN HOMÓFOBO QUE AVERGÜENZA A AUSTRALIA

Infobae / Scott Johnson //

Fue arrojado desde una colina en 1988: un arresto 32 años después revive un crimen que avergüenza a Australia.

El asesinato de Scott Johnson fue uno de los muchos delitos de odio contra homosexuales en los años 80 que la policía no investigó.
A. Odysseus Patrick | Infobae, 2020-05-12
https://www.infobae.com/america/wapo/2020/05/12/fue-arrojado-desde-una-colina-en-1988-un-arresto-32-anos-despues-revive-un-crimen-que-hoy-averguenza-a-australia/

La policía australiana arrestó este martes a un hombre por el asesinato, hace 32 años, de un estudiante universitario estadounidense cuya muerte llegó a simbolizar la indiferencia de la cultura australiana hacia la violencia contra los homosexuales. Scott Johnson, un estudiante de doctorado en matemáticas de 27 años que había pasado por el Instituto de Tecnología de California y la Universidad de Cambridge de Gran Bretaña, fue arrojado de un acantilado de Sydney, desnudo, en 1988, en un crimen de odio contra los homosexuales, según dictaminó un forense del estado de Nueva Gales del Sur hace dos años. En el momento de la investigación inicial, la policía no tomó en serio el caso y decidió que Johnson se había suicidado, a pesar de que no había mostrado signos de depresión, no había dejado una nota de suicidio y su cartera había desaparecido. El hermano de Johnson, Steve Johnson, comenzó una campaña de tres décadas para convencer a las autoridades de que reabrieran el caso.

Hoy en día, Sydney tiene una próspera y prominente comunidad gay. Los oficiales de policía marchan en el desfile anual de Mardi Gras de la ciudad. Sin embargo, en la década de 1980, bandas de jóvenes recorrían los lugares de reunión más populares de homosexuales, con la intención de golpearlos y robarles. A los hombres gays se les decía que llevaran silbatos para pedir ayuda si eran atacados. Las víctimas a menudo estaban demasiado asustadas para quejarse a la policía. Los oficiales enviados a examinar el cuerpo de Johnson no tenían antecedentes en investigaciones de homicidios. Se negaron a creer que la cima del acantilado donde se encontró Johnson, conocida por sus vistas panorámicas del puerto de Sydney, pudiera ser un lugar de reunión de los jóvenes gay.

“Fue bastante horrendo en ese momento”, dijo Nicolas Parkhill, director ejecutivo de la organización de salud de gays y lesbianas más grande del estado, ACON. “Tenías la epidemia de VIH y ciertos políticos pedían que los hombres gays fueran puestos en cuarentena. La cultura australiana todavía era muy homofóbica”. Ante la presión de la familia Johnson y la evidencia de que se había ignorado la violencia endémica contra la comunidad gay de Sydney durante años, en 2018 la fuerza policial de Nueva Gales del Sur ofreció una recompensa de 1 millón de dólares australianos (unos USD 650.000 al tipo de cambio actual) por la información sobre la muerte de Johnson. Hace dos meses Steve Johnson, ex vicepresidente de la empresa pionera en Internet AOL, igualó la oferta.

El martes, en el próspero suburbio de Lane Cove, en Sydney, los agentes de policía de un grupo de trabajo especial creado para investigar el asesinato detuvieron a un hombre de 49 años y más tarde lo acusaron de asesinato. Se espera que comparezca ante el tribunal el miércoles. La policía no ha revelado su nombre. El jefe de la policía estatal, Mick Fuller, llamó a Steve Johnson para darle la noticia, una llamada que más tarde describió como “el punto culminante de su carrera”. Los dos hombres se habían reunido para cenar en marzo del año pasado en Boston, donde Johnson, que había contratado a un detective privado, esbozó las pistas del caso que creía que la policía había pasado por alto, según un informe detallado publicado por ‘Business Insider’. En una grabación de video enviada a los reporteros, Johnson describió el arresto como un “casi milagro” que indicaba que la actitud de la policía había cambiado.

“Scott murió violentamente como tantos otros hombres gays en los años 80 y 90 en un mundo lleno de prejuicios y odio anti-gay”, dijo. “Todos los hombres que murieron necesitan una voz y de alguna manera espero que Scott la haya proporcionado.” Los defensores de los homosexuales y lesbianas dan crédito a la familia Johnson por el cambio de actitud oficial, incluyendo la decisión de la policía en 2016 de revisar las muertes de 88 hombres y mujeres transgénero asesinados entre 1976 y 2000 -incluyendo a Scott Johnson- para determinar si sus muertes fueron crímenes de odio. “Han mantenido el tema de los crímenes de odio contra la comunidad LGBTI en la agenda todo este tiempo”, dijo Nicole Asquith, portavoz de la Red Australiana de Crímenes de Odio. “Es un momento increíble ver que uno de esos homicidios llega al punto en que puede resultar en el arresto de un delincuente”.

2019/08/24

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | "GAY PANIC", LA ESTRATEGIA LEGAL DE ESTADOS UNIDOS QUE EXCUSA EL ASESINATO DE PERSONAS LGTBI

"Gay panic", la estrategia legal de EEUU que excusa el asesinato de personas LGTBIQ+.
42 Estados permiten usar defensas legales que afirman que la orientación sexual y/o la identidad de género de la víctima causaron las acciones.
Carolina Álvarez Albalá | El Independiente, 2019-08-24
https://www.elindependiente.com/sociedad/2019/08/24/gay-panic-estrategia-legal-eeuu-excusa-asesinato-personas-lgtbiq/

Las llamadas defensas de «gay panic» y «trans panic» son estrategias legales que, según la Asociación de Abogados de los Estados Unidos, «buscan excusar parcial o completamente crímenes como el asesinato y la violación alegando que la orientación sexual o identidad de género de la víctima es la causante de la reacción violenta del acusado». La investigación realizada por el Instituto Williams muestra que «ningún estado reconoce las defensas de pánico gay y trans como defensas independientes bajo sus respectivos códigos penales», pero los acusados ​​han usado defensas de pánico junto con otras estrategias de defensa para intentar reducir la gravedad de sus cargos o sentencias.

A la hora de recurrir a la defensa, el autor afirma que la orientación sexual o la identidad de género de su víctima no solo explica, sino que excusa, su pérdida de autocontrol y la violación posterior. Al absolver total o parcialmente a los autores de crímenes contra víctimas LGTBIQ+, esta defensa implica que las vidas LGTBIQ+ valen menos que otras, tal y como denuncia Movement Advancement Project.

Uno de los casos más famosos que empleó la defensa «gay panic» fue el de Matthew Shepard. En 1998, Matthew Shepard, un estudiante universitario de 21 años, fue golpeado hasta la muerte por dos hombres. Los hombres intentaron usar la defensa «gay panic» para excusar sus acciones. A pesar de la protesta pública generalizada, la defensa todavía se está utilizando a día de hoy.

A continuación, puede verse el mapa de Estados Unidos con los estados en los que no se prohíbe el uso de defensas legales que afirman que la orientación sexual y/o la identidad de género de la víctima contribuyeron a las acciones del acusado (en amarillo) y en los que sí se prohíbe el uso de defensas legales alegando que la orientación sexual y/o la identidad de género de la víctima contribuyeron a las acciones del acusado (las llamadas defensas «gay/trans panic») (en verde).

Tradicionalmente, la defensa del «gay panic» y «trans panic» se ha utilizado de tres maneras para mitigar un caso de asesinato a homicidio u homicidio justificado.

1. Defensa de locura o capacidad disminuida: el acusado alega que una proposición sexual de la víctima, debido a su orientación sexual o identidad de género, desencadenó una crisis nerviosa en el acusado, causando un «pánico» homosexual o transgénero. Esta defensa se basa en un término psicológico obsoleto, trastorno de «gay panic», que fue desacreditado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y retirado del DSM en 1973. Lamentablemente, a pesar de que el campo médico ha evolucionado con nuestra sociedad cada vez más justa, el campo legal aún tiene que ponerse al día.

2. Defensa de la provocación: La defensa de la provocación permite al acusado argumentar que la proposición de la víctima, a veces denominada «avance sexual no violento», fue suficientemente «provocativa» para inducir al acusado a matar a la víctima. Los demandados que afirman un avance «provocativo» estigmatizan el comportamiento que, por sí solo, no es ilegal ni dañino, sino que solo se considera «provocativo» cuando proviene de un individuo LGTBIQ+.

3. Defensa de la autodefensa: los acusados ​​afirman que creían que la víctima, debido a su orientación sexual o identidad/expresión de género, estaba a punto de causarle daños corporales graves. Esta defensa es ofensiva y dañina porque argumenta que el género o la identidad sexual de una persona los convierte en una amenaza mayor para la seguridad. Además, el “panic” entre homosexuales y trans a menudo se emplea para justificar la violencia cuando el comportamiento de la víctima no cumple con el estándar de daños corporales graves, o el acusado utilizó una mayor cantidad de fuerza que la razonablemente necesaria para evitar el peligro, como usar armas: el atacante estaba desarmado.

¿Por qué es un problema LGTBIQ+?
Las defensas de «panic» se utilizan únicamente para justificar crímenes violentos contra personas LGTBIQ+. Mientras que otros grupos minoritarios son, sin duda, también víctimas de crímenes de odio, hay pocos casos, si es que hay alguno, en los que un acusado afirma que la revelación de la raza, religión u otra identificación minoritaria de alguien los provocó a la violencia. Por el contrario, la defensa del «gay panic» y «trans panic» con frecuencia recurre a estigmas únicos sobre las personas LGTBIQ+, la sexualidad y el género para justificar la horrible violencia contra las personas gay y trans.

La defensa del «gay panic» y «trans panic» ha sido utilizada para absolver a docenas de asesinos de sus crímenes. De hecho, en abril de 2018 se utilizó una defensa «gay panic» para mitigar un cargo de homicidio por homicidio por negligencia criminal. Incluso en los casos en que se ordena a los jurados que no escuchen la defensa del «gay panic» y «trans panic», el sesgo homófobo implícito de escuchar a la defensa puede influir en la decisión del jurado. Por ejemplo, en los casos en que los perpetradores no son absueltos como resultado de una defensa de «pánico» homosexual y trans, el jurado aún puede llegar a un punto muerto porque no puede sacudir la homofobia inherente de la defensa. Cuando se trata de decidir el derecho a la vida de un individuo LGBTQI+, un jurado colgado y una sentencia mitigada tienen el mismo efecto.

2017/07/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LUIS HURTADO: LA PASIÓN OCULTA DE LORCA

Luis Hurtado: la pasión oculta de Lorca.
El suyo es uno de los nombres olvidados en la biografía del poeta. Una serie de documentos hasta la fecha inéditos permiten saber algo más sobre quien fue una sus últimas obsesiones.
Víctor Fernández | La Razón, 2017-07-23
https://www.larazon.es/cultura/luis-hurtado-la-pasion-oculta-de-lorca-JH15654805/ 

El suyo es uno de los nombres olvidados en la biografía del poeta. Una serie de documentos hasta la fecha inéditos permiten saber algo más sobre quien fue una sus últimas obsesiones.

El 11 de marzo de 1937 hacía algo más de medio año que las autoridades sublevadas en Granada habían asesinado a Federico García Lorca. El poeta era uno más de los muchos hombres y mujeres que el Gobierno Civil de la ciudad de la Alhambra había hecho desaparecer, era alguien a quien se había eliminado sin previo juicio por ser considerado un enemigo. La prensa republicana había tratado valientemente de aclarar si Lorca había sido asesinado, tal y como lo apuntaban los rumores, pero era poca la información que se podía obtener de los sublevados granadinos. En los medios del bando franquista no se publicaría nada sobre la muerte de Lorca hasta ese 11 de marzo de 1937.

En esa fecha, el diario fascista «Unidad», editado en San Sebastián, daba a conocer un homenaje poético a Lorca bajo el título: «A la España imperial le han asesinado su mejor poeta». Su autor era Luis Hurtado Álvarez y en su texto trataba de demostrar, muy equivocadamente, que, de no haber muerto, Lorca se hubiera acercado al falangismo. Era una manipulación de la historia tratando de describir al poeta como alguien cercano a los postulados joseantonianos, pero probablemente era la única manera que tenía el autor para escribir sobre Lorca a quien, por cierto, no citaba por su nombre en ningún momento. El texto se divulgó en algún otro medio falangista, causando tal revuelo cuando vio la luz en «Antorcha», un semanario editado en Antequera, que el director del mismo, Nemesio Sabugo Gallego, y algunos de sus colaboradores fueron detenidos por las fuerzas militares franquistas. El motivo del revuelo habla por sí mismo: los partidarios de Franco no les hacía ninguna gracia que una revista falangista dedicara sus páginas a Lorca y que se mencionara su asesinato en Granada. Cuando a Sabugo Gallego se le preguntó por el paradero de Hurtado, solamente pudo responder que pertenecía a una agencia de colaboración en Salamanca. Desde Antequera se ordenó la detención del autor del artículo, pero nunca pudo ser localizado porque en realidad donde estaba era en San Sebastián. Lo que nadie sabía en ese momento es quién era Luis Hurtado Álvarez y sus motivos para escribir ese texto.

Hace unos meses pude acceder a una carpeta con una serie de documentos que pertenecieron a Luis Hurtado Álvarez. Habían pasado de un librero de viejo a una colección particular. En el interior de la carpeta se guardaba la hoja de respeto de lo que había sido un ejemplar de la primera edición de «Bodas de sangre», aparecida en la Editorial El Árbol en 1935, bajo el cuidado de José Bergamín. En ella Lorca escribió: «A mi queridísimo amigo Luisito Hurtado perdido en esta selva de Madrid. Con un abrazo de su amigo que no le olvida Federico Madrid 1936». La firma iba acompañada de uno de esos dibujos con elementos vegetales que tanto le gustaba hacer al poeta. Indudablemente es uno de los últimos dibujos de Lorca antes de dejar Madrid para encontrar la muerte en Granada en el sangriento verano de 1936. La dedicatoria, tan afectuosa, denota que hubo una amistad entre Lorca y Hurtado que se remonta hacia 1934, algo que sabemos gracias a otro libro localizado recientemente en una colección privada por Ian Gibson, biógrafo de Lorca. Se trata de un ejemplar de la «Oda a Walt Whitman», que Lorca publicó en México en una muy limitada edición de 50 ejemplares que distribuyó entre sus más cercanos amigos. Es en este poema, como dice Gibson, donde Lorca afronta con mayor transparencia su «problema» con la homosexualidad. Por ese motivo fue muy cuidadoso escogiendo a los lectores de esa edición limitada, aquellos que lo pudieran comprender bien. «Para Luis Hurtado Álvarez, recuerdo cariñoso de Federico García Lorca Madrid 1934» reza la dedicatoria que el poeta le escribió en la primera página de ese ejemplar que hoy afortunadamente todavía se conserva.

Pero ¿quién era este joven? Nacido el 27 de enero de 1917, era hijo de Luis Hurtado Girón, un célebre actor que fue el secretario personal del Premio Nobel de Literatura Jacinto Benavente. Fue precisamente el autor de «Los intereses creados» quien presentaría al joven a Lorca. Así lo han recordado para este diario sus sobrinas, las actrices Teresa y Fernanda Hurtado: «Nuestro tío Luis y Lorca se conocieron en un bar de Madrid que se llamaba Los Italianos, donde los presentó don Jacinto». Las dos hermanas apuntan, además, que el establecimiento, situado en la carrera de San Jerónimo, era punto de encuentro de homosexuales en el Madrid de la Segunda República. «Era un tema tabú en aquella época. Nuestro padre, Diego Hurtado, defendía a don Jacinto, mientras que nuestro tío Luis a Lorca. Ellos no eran homosexuales y en aquella época había otra mentalidad, pero los defendieron, algo que casi les cuesta la vida a ambos, a nuestro padre y a nuestro tío», aseguran Teresa y Fernanda. Diego Hurtado escondió a Benavente durante la Guerra Civil «en un desván como Ana Frank», como rememoran sus hijas. Luis, por su parte, se atrevió a dedicarle un texto en el bando franquista que provocó una orden de detención contra él.

Mucho carácter
Que Lorca y Benavente se conocían es sabido, aunque no se puede hablar de una profunda amistad entre ellos. «Eran rivales y los dos tenían mucho carácter, pero después de estrenar volvían a hablar como siempre», apuntan las Hurtado. En este sentido, cuando el 28 de diciembre de 1934 tiene lugar el ensayo general de «Yerma», la última tragedia lorquiana, Benavente será una de las tres «barbas ilustres» que asista a la función junto con Ramón María del Valle-Inclán y Miguel de Unamuno. Es precisamente en esas fechas cuando Luis Hurtado Álvarez le escribe a Lorca una de las dos misivas conservadas en la fundación que lleva el nombre del autor granadino. Otra carta, de 1935, hace referencia a la publicación del «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías», una elegía que inspiraría dos años más tarde «Gráfico de los huesos sobre tierra» donde Luis quiso rendir homenaje póstumo a su amigo granadino.

Las hermanas Hurtado hablan con admiración de su tío y reconocen que es la primera vez que alguien les pregunta por aquella amistad lorquiana. «Mis tíos y nuestro padre eran muy guapos, la sensación del Madrid de ese tiempo y además vestían con modernidad. Nuestro tío Luis era muy hombre, como le gustaba a Lorca», explican. Cuando el autor de estas líneas les pide saber si hubo algo entre el autor de «Bodas de sangre» y él reconocen que «no lo podemos asegurar porque desconocemos mucho del tío Luis. Había cosas de las que no hablaba porque era muy estricto con su vida privada. Pero ¿cómo no se iba a amar a Lorca? Él le prestaba su belleza y Lorca su inteligencia».

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...