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2021/10/31

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | Y DE PRONTO, LA FIESTA TERMINÓ

Y de pronto, la fiesta terminó. 40 años de VIH/SIDA. 1981-2021
Jordi Petit | El Obrero, 2021-10-31

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/77106-y-de-pronto-la-fiesta-termino-40-anyos-de-vih-sida-1981-2021.html 

El desencanto cubrió el final de la transición española. Se esfumaron muchas ilusiones. Eso sí, nos dieron el “destape”. Tras el intento de golpe de estado de Tejero, las transgresoras Ramblas de Barcelona callaron, solo resistió la movida madrileña. Sin embargo, si hubo un sector que no paró la marcha, esos fueron los gays. Por vez primera en nuestra historia podían divertirse a tope, sin miedo a las redadas y detenciones de muy pocos años antes. Se vaciaron los frentes de liberación y se llenaron las pistas de baile. Sitges rebosaba de turismo homosexual, pero en los primeros ochenta, de verano a verano, algunos extranjeros no volvían, habían enfermado o muerto. La prensa empezó a hablar de una extraña enfermedad que en los EEUU afectaba a heroinómanos, homosexuales, haitianos y hemofílicos. Aquí no pasaba nada, gays, sociedad e instituciones se lo miraban entre recelo e indiferencia. La juerga seguía. Ahora se cumplen cuatro décadas.

El actor Rock Hudson declaró el 25 de julio de 1985 que era homosexual y falleció el 2 de octubre del mismo año por causa del sida; de repente la fiesta terminó.

Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó el último mensaje del actor : “No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo”. Un testimonio que 40 años después sigue muy válido, las personas seropositivas continúan bajo gran presión social, invisibles. Hudson había sido entrevistado en 1984 por Ángel Casas en TV3 y allí dijo que para ir a bailar prefería ir con Richard Gere que con Bo Derek. Su muerte, más que por la medio sorpresa de saber de su homosexualidad, trascendió más por motivo de la enfermedad. Había sido el galán perfecto que tantas señoras hubieran querido para sus hijas y éstas (y otros de tapadillo) también suspiraron por el apuesto compañero de comedias con la adorable Doris Day. Entre lágrimas, ella dio la noticia al mundo. Aquello significó un verdadero terremoto social. No se sabía el origen del mal, todavía no habían enfermado los primeros gays españoles y la prensa se llenó de titulares sobre “El cáncer rosa” o “El cáncer gay”. Se desató un rechazo tremendo hacia los homosexuales que habían salido del armario en los años anteriores. Mi amigo Patrici Peñalver de Sabadell, sastre de profesión, perdió a toda su clientela, nadie quería que le tocase. Había quien si sabía que había un gay en su trabajo, usaba los servicios de otra planta. Surgieron leyendas urbanas delirantes, que si la culpa era de los periquitos (se soltaron a miles de sus jaulas) o si eran las fresas. Mi madre, que había presumido de hijo entrevistado por TVE, era evitada por las vecinas, no subían con ella en el ascensor, se tapaban la cara al cruzarse por la escalera y en el Mercat de Sant Antoni de Barcelona, no le dejaban tocar frutas ni verduras.

La enfermedad por fin tuvo nombre, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), responsable: un virus y la mejor forma de evitar la transmisión: el uso del preservativo, mal que le pesase a una Iglesia que se puso furibunda. ¿Medicación directa?, ninguna. La encargada de dar la primicia del condón fue la dermatóloga Caterina Mieres (años después Consellera de Cultura), en una entrevista en la revista “Party”. Al llegar a su trabajo, hubo quien le dijo con picardía, “te hemos visto en una revista de hombres desnudos”. Los doctores Clotet y Gatell fueron pioneros en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, en el ambiente gay durante bastantes meses persistió la idea de que aquello era un invento de Reagan para estigmatizar a los homosexuales, que eso no pasaba aquí. La primera distribución de condones que realizamos en el desaparecido bar Keops, Josep Matenci y yo mismo, fue frustrante, nos los tiraron a la cara al grito de “fascistas” y “ursulinas”. No querían terminar una fiesta que casi acababa de empezar. Apareció la errónea idea de los llamados “grupos de riesgo” que empezamos a combatir desde las primeras entidades, había que hablar de “prácticas de riesgo”, pues el sida podía afectar a todo tipo de personas. Las más marginadas fueron las prostitutas y las transexuales. Lamentablemente empezaron a fallecer personas, básicamente gays. El primero, y casi el único, en dar la cara como paciente fue el madrileño y ya desaparecido Manolo Trillo en un Telediario. Años más tarde le siguió Antonio Guirado en el programa de Rafaella Carrá. El ambiente gay se enrareció, todos tenían miedo de todos, no era una comunidad tan compacta como en otros países. Surgió una cierta moralina, se criticaba la promiscuidad que antes campaba a sus anchas. La santa alianza Reagan-Tatcher y Wojtyla arremetió contra la vida disoluta y proclamó el “castigo divino” que había llegado. La realidad era dura ya desde la sala de espera del especialista, nadie quería que le viesen allí o que luego se difundiera. El trato de los pacientes en los hospitales impresionaba por las grandes medidas de precaución y hubo funerarias que no quisieron hacerse cargo de los difuntos, como cuenta Ferran Pujol (fundador del Projecte dels Noms/Memorial de las víctimas de esta pandemia).

Nacieron pues las primeras asociaciones de lucha contra el sida, Gais per la Salut (luego Stop Sida), SIDAESTUDI y numerosos comités ciudadanos. Sucedían cosas tremendas. Al volver del funeral de la pareja, uno podía encontrarse con sus pertenencias tiradas en el rellano de la escalera y el paño de la llave del piso cambiado por la familia del difunto. Se escondía a menudo la causa de muerte y se oficiaban funerales católicos a personas agnósticas, donde la pareja era ignorada. Recuerdo al cura que ofició en el caso de mi amigo Xavi, una loca fantástica y anticlerical; se atrevió a decir “claro, con la vida que llevó Xavi...”.

Llegaron las primeras medicaciones, todavía insuficientes para detener los efectos del virus. Una de éstas debía guardarse en frío. Un anciano gay que ingresó en una residencia de la provincia de Tarragona, pidió a la cocina que le guardasen esa medicación en la nevera. Al día siguiente todo el mundo sabía que había un “maricón sidoso”, nadie le hablaba ni se sentaban a comer con él. Doble discriminación para la más solitaria de las muertes.

La promoción del condón se convirtió en el objetivo básico de las entidades pioneras. Se editaron carteles con apoyo de los gerentes de los locales gays de Sitges y Barcelona, hubo festivales solidarios con reconocidos artistas. Al principio costó bastante sensibilizar a las instituciones, pero la evidencia las desbordó. El Instituto Municipal de la Salud de Barcelona organizó cursillos para formar a camareros de los bares de ambiente gay como correa de transmisión para la clientela, el tema era tratado muy en secreto. La Generalitat y el Ministerio de Salud se portaron bien, por encima de sus diferentes colores políticos. Gracias Francisco Parras, director del desaparecido Plan Nacional del sida.

El efecto Magic Johson
El 7 de noviembre de 1991, el gran deportista Magic Johson, heterosexual total, hizo público que era portador del virus del sida. La noticia dio la razón a quienes hablábamos de “prácticas de riesgo”. Bush declaró: «Para mí, Magic es un héroe, un héroe para cualquiera que ame el deporte». Un alud de llamadas telefónicas abarrotó la Coordinadora Gai-Lesbiana, la gente heterosexual, atemorizada, nos llamaba porque desconfiaba de las instituciones y suponía que nosotros sabíamos más. Mil y una preguntas. Así nació el Teléfono Rosa. Gracias a ese voluntariado. Por aquel entonces aparecieron los preservativos para lesbianas, mucho menos afectadas y tremendamente solidarias. El miedo engendró el “ligue frío” como describió la antropóloga Olga Viñuales, seducir pero nada más.

En 1992 la Ministra de Asuntos Sociales, Matilde Fernández, lanzó la campaña “Póntelo-Pónselo”, el gran rechazo de la Iglesia todavía le dio más eco. Gracias Matilde, la gente aún se acuerda del “Póntelo-Pónselo”. En ese mismo año Hollywood “amnistió” a los gays con el oscar a “Philadelphia”. La banda sonora de este período la protagonizó Witney Houston con su “I will always love you” que sonó en muchísimos funerales estadounidenses. Aquí se impuso la doble moral.

Dar un salto global de 40 años hasta el presente supone sumar mucho más de 25 millones de muertes y mucho más de 42 millones de personas viviendo con el VIH o con el sida. La pandemia se ha cebado con especial crudeza en África, vía heterosexual, y el coste de los sucesivos fármacos escapa al poder adquisitivo de las personas: incluso he presenciado envíos a pacientes de EEUU que no se los pueden pagar. En el llamado primer mundo, al aparecer la medicación que convierte al sida en enfermedad crónica (no exenta de efectos secundarios), se ha relajado o banalizado la prevención entre jóvenes, ha bajado el uso del preservativo y aumentado todo tipo de infecciones y embarazos no deseados.

Cuarenta años de lágrimas y esperanzas.

2020/07/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | NOSOTRXS SOMOS. CAPÍTULO 3. ROJO. EL REVÉS IMPREVISTO

Nosotrxs somos. Capítulo 3. Rojo. El revés imprevisto.
Mundo Joven LGTBI, 2020-07-06

https://mundojovenlgtbi.wordpress.com/2020/07/06/nosotrxs-somos-capitulo-3-rojo-el-reves-imprevisto/ 

Quizás este es el capítulo más difícil sobre el que escribir, ya que el VIH y el sida, han estado y están muy presentes. Especialmente para personas LGBT+, y más en concreto a hombres que tienen sexo con hombres y mujeres trans. El resto de las orientaciones e identidades, por desgracia, han estado terriblemente invisibilizadas, y por desgracia, esto no te exime de la posibilidad de transmisión, ha eximido del acceso a los posibles recursos.

Este capítulo comienza con Mar Vera, médica del Centro Sandoval (centro de referencia en salud sexual e ITS) y Roy Galán (activista y escritor).

Previo a introducir el tema hay que comentar que se hablará de sida fundamentalmente, aunque en algunos momentos las referencias sean sobre VIH y sida, especialmente en los últimos años donde en menos casos de personas con VIH se llega a desarrollar el sida.

La gestión que hubo sobre el VIH y sida dejó entrever bastantes problemas sociales. El estigma que surgió fue bastante grande, especialmente porque se culpabilizó a las personas seropositivas de forma constante. Los primeros nombres que se acuñaron fueron el “cáncer rosa y cáncer gay”, y las primeras etapas fueron complicadas porque se desconocía de las vías de transmisión.

Se hablaba de grupos de riesgo originalmente. Era denominada enfermedad de las 4H (homosexuales, heroinómanes, hemofíliques y haitianes). El concepto grupo de riesgo en enfermedades causadas por transmisión de virus fue un apoyo pseudomédico a los prejuicios que ya se estaban instaurando. El concepto correcto serían prácticas de riesgo, con independencia la categoría grupal.

Al desconocer la forma de contagio, pedían medidas de protección en distintos puestos de trabajo, lo que incrementó el estigma y el contacto físico (ya no sexual) con personas LGBTI. Esto se observó también en entornos sanitarios, donde el personal, al desconocer o tener mitos al respecto, marcaban las salas donde había pacientes con sida. Uno de los aspectos más llamativos fueron que se escondían a personas con sida que fallecieron y muchas familias no pudieron escoger el tipo de despedida funeraria. Por desgracia, algunas funerarias se negaron a enterrar a personas con sida.

Otro de los nombres que se le dio fue GRID (Inmunodeficiencia relacionada con los gays). Fue un momento complejo, ya que, saliendo de un periodo histórico donde se comenzó a despenalizar la homosexualidad (y transexualidad). Fundamentalistas aprovecharon para sacar sus pancartas, y realizaron manifestaciones en contra de las personas LGBT+, con mensajes tipo “Dios odia a los maricones”, que por desgracia siguen apareciendo.

Bruce Voeller
propone llamarlo SIDA a la enfermedad en 1982, ya que es un término que no atribuía a ningún grupo en concreto, sino que describía la enfermedad causada por VIH. El virus fue aislado en el laboratorio en 1983, casi tres años después de los primeros casos.

Se vio un gran deterioro en las personas, tanto físico como psicológica, que se denominaría muerte social. Esto se debía a que si ya de por sí, personas LGBT+ estaban estigmatizadas, las personas LGBT+ con VIH fueron excluidas y expulsadas a los márgenes.

En 1985 se realizó la primera prueba diagnóstica de VIH de detección de anticuerpos y hasta 1987 no surgió el primer medicamento antirretroviral. 7 años después de los primeros casos. No fue hasta 1988 que se consideró el sida como problema de salud pública en el mundo. La ONU aprueba que el 1 de diciembre sea el día para visibilizar el VIH/ sida intervenir y sensibilizar.

En el comienzo de esta crisis, algunas personas LGBT no querían trabajar el tema VIH, para evitar la vinculación de la homosexualidad y transexualidad al VIH, y fundamentalmente por la parte sanitaria. Otra parte del activismo, como Jordi Samsó, controlaba la información para que se diera información veraz y no surgieran bulos como “el sida fue fabricado por el FBI”. Que por cierto, no es infrecuente ver este tipo de teorías con otras pandemias.

El impacto mediático no era significativo siempre y cuando la persona que revelara tener sida fuera el estereotipo de hombre gay o mujer trans.

Rock Hudson, actor, desveló ser homosexual y también, previo a su fallecimiento en 1985, que tenía sida. Esto ayudó a que se comenzara con la investigación, ya que consiguió generar una mayor empatía social.

En España, una de las primeras personas en poner cara al VIH fue Manolo Trillo fundando el Comité Ciudadano Anti-Sida dos años antes de conocer su estado serológico (1986).

Lo importante es que al final se acabó trabajando conjuntamente con la lucha global como parte de la ciudadanía. Se activaron de nuevo las alianzas, como la LSD y Radical Gay que colaboraron por el tema SIDA.

Mili comenta que la librería Berkana sirvió de apoyo para la información sobre el sida. Al final, el acceso a internet no era ni mucho menos similar y la información en bibliotecas o incluso centros universitarios era reducida y no permitía el acceso a todo el mundo.

Magic Johnson en 1991 comentó en los medios que tenía VIH y esto también sirvió como referente para algunas personas. Sin embargo, incluso en esta situación, se le acusó de haber fingido tener el virus. Consideremos que fue en 1991 con las repercusiones sociales y culturales, especialmente siendo hombre negro, lo que es menos probable que fuera falso.

Muchas personas decidieron pasar por no revelar su estado serológico. Y para ocultar los efectos de la enfermedad del sida, se decía que tenían otras enfermedades. Al final, el pasar por tratamientos (que no te aseguran curarte) sin poder contarlo lo hace especialmente duro y devastador para la persona. Otra de las tantas muestras de la serofobia. Que, por cierto, sigue imperando y campando a sus anchas por las sociedades.

No fue hasta 1993 cuando comenzó a visibilizarse el VIH. El tabú de la sexualidad ha contribuido (y contribuye) a la limitación de información y el acceso a información incorrecta.

El lazo rojo se convirtió en el símbolo del VIH/sida en 1991. Es interesante mencionar que los lazos son símbolos recurrentes en distintos apoyos de luchas y concienciación/sensibilización, como el lazo morado en las violencias machistas, el lazo negro de luto o el lazo rosa del cáncer de mama.

En la Plaza Pedro Zerolo, situada en la zona de Chueca, barrio de Justicia, existe un monumento permanente de un lazo rojo, para recordar a todas las personas que fallecieron y por todas las personas que viven con el VIH.

Es importante recordar que, en los años 90 del siglo XX, muches niñes vivieron la muerte de algune de sus padres, madres, tíes, abueles, etc. Surgieron muchos tipos de familias por las situaciones y mucha gente tuvo que vivir el duelo y el estigma simultáneamente. Es relevante recordar que, tras las muertes por consecuencias del sida, algunas personas no pudieran estar con sus parejas no heterosexuales en sus últimos momentos, por lo que también se empezó a luchar por los derechos de las parejas de hecho y el matrimonio, con el fin de poder acceder y tener duelos sin tener que ocultarte a tu entorno.

El memorial del VIH/sida surgió en EEUU y en otros países para apoyarse y reivindicar y no avergonzarse de las personas que nos dejaron. Parte del tapiz que se hizo en Cataluña, sigue en el museo de Historia de Cataluña. Porque esto nos sirve para recordar la historia colectiva.

Al ver que no había acciones de prevención, la LSD y la Radical Gay comenzaron la visibilidad de la lesbofobia y homofobia existente. Comenzaron a hacerse campañas de apoyo. Una de las primeras que vimos fue el curioso anuncio de “Si Da, No Da” en 1988.

Los gobiernos lo tenían como prioritario, como se observó en el spot ‘Póntelo, Pónselo’ (1990) aunque fundamentalmente el preservativo se planteó con personas cis heterosexuales para prevención de embarazos no planificados (y también, claramente infecciones de transmisión sexual, especialmente VIH). Fue interesante porque fue de las primeras campañas más recordadas en los años 90 en España.

Un anuncio particular que merece la pena recordar es el de “Solo con condón, solo con coco” aunque este es de 2008. Los anuncios no cambiaron demasiado en su intención y contenido, y lo único que hicieron fue adaptar el lenguaje, para fomentar su uso. Incluso ahora vemos que son necesarios. Los últimos planteamientos de anuncios para prevención de uso de preservativos van por otras líneas, más basadas en eliminar mitos como “parece limpie” y similares y favorecer la prevención y realización de pruebas. Recordemos como si tener una ITS siempre diera síntomas visibles y reconocibles (existiendo asintomáticas en algunos casos, como VPH).

Un hecho innegable es que la investigación del VIH tenía (y a veces, sigue teniendo) bastante estigma. ya que las primeras personas que se vieron afectadas fueron HSH y mujeres trans. No fue hasta 1996, cuando comienzan las terapias más asequibles y cuando comienzan a usarse pruebas de carga viral.

El problema principal es el desconocimiento del estado serológico, ya que en general, las personas no se suelen realizar pruebas de ITS. Se estima en el programa en torno a un 18% de las personas con VIH. Esto es especialmente peligroso, ya que la transmisión es más probable en las primeras fases donde la carga viral es mayor y explica el último tipo de anuncios de prevención que hemos mencionado.

Además, las campañas de educación sexual se planteaban tradicionalmente desde modelos morales o médicos y aunque sí que se han incluido a HSH, no incluía ni casi incluye a mujeres no heterosexuales. Esto era debido a dar por hecho que las prácticas sin penetración (como si las mujeres no hetero fueran una única entidad que realiza un tipo de prácticas sexuales) están exentas de cualquier riesgo, porque asumen que no mantienen relaciones sexuales. Esto es peligroso por varios aspectos, por negar el riesgo desde servicios de salud y por no investigar al respecto, fomentando los prejuicios ya imperantes. Esto es recogido en la Guía de Mujeres no Heterosexuales y en la Guía para la salud sexual de mujeres que tienen sexo con mujeres.

Aunque estemos en un contexto de acceso (aunque no para todo el mundo) a la información, existen riesgos por no poder ejercer filtros tan fácilmente sobre la información correcta. Y sí que existe una diferencia por edades, donde el uso de aplicaciones para mantener relaciones sexuales y la pérdida de miedo a la enfermedad crónica son un caldo de cultivo.

Las reivindicaciones no deberían tener que surgir desde el principio en estos temas de salud pública. Al final son las asociaciones quienes comienzan a revelar la importancia de algunos temas que tienen un mayor consumo en HSH como chemsex (relaciones sexuales con drogas) o slamsex (relaciones sexuales con drogas inyectables). Hay varios factores psicológicos relevantes, como la búsqueda de un grupo de iguales, impulsividad y búsqueda de sensaciones. Sin embargo, debido a la homofobia imperante, sigue interviniéndose más tarde al no percibirlo como riesgo de salud pública.

Entre otros tratamientos preventivos, aparte del preservativo, se encuentra la PrEP o profilaxis preexposición, donde el consumo previo de medicación antirretroviral vía oral reduce el riesgo de transmisión de VIH (y ojo, solo VIH, por lo que para prevención de otras ITS seguirían siendo necesarios métodos de barrera). Actualmente, a finales de 2019, está disponible en España, bajo unos requisitos concretos.

También mencionan la serofobia, donde se discrimina a la persona por tener VIH. Esto es interesante, porque surgen formas de discriminación como revelación del estado serológico, culpabilización (como si la gente habitualmente buscara que se le transmita un virus; y no, el bugchasing es anecdótico), discriminación explícita (insultos, agresiones, etc.) o limitación de acceso a otros países. Y evidentemente, la serofobia interiorizada, donde la propia persona discrimina a otras personas con VIH con mayor carga viral o no se acepta, por ejemplo. Al final, todas las personas tenemos un contexto donde nos educan en la serofobia.

A esto se añade que hay pocos referentes seropositivos visibles y, por ende, poca normalización. El hecho de que haya poca gente visible deja claro que seguimos arrastrando un gran estigma y que todavía queda mucho por hacer.

ONUSIDA tenía como objetivo en 2020 el 90/90/90 (que consistía en que el 90% de personas con VIH fueran detectadas, el 90% de estas estuviera con tratamiento antirretroviral y el 90% de estas segundas estuviera con carga viral indetectable). Pero, ¿en 2020, se ha logrado alcanzar este objetivo?

Varios países como Suecia lo alcanzaron en 2018 y hay indicadores positivos al respecto en muchos países, aunque queda mucho por hacer, ya que seguimos viendo diferencias entre países de alto nivel, medio nivel y bajo nivel de ingresos. En España, en 2016, las estimaciones también eran bastante próximas al objetivo, aunque siguen siendo estimaciones. En 2030, se espera que el objetivo sea 95/95/95.

Para concluir, con la situación de COVID-19 en todo el mundo, muchas personas con VIH han estado especialmente vulnerables, como ha mostrado el estudio de ONUSIDA (2020).

2018/12/05

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ROCK HUDSON, UNA VIDA DE ABUSOS, SECRETOS Y OCULTISMO

Rock Hudson, una vida de abusos, secretos y ocultismo.
Una nueva biografía del autor titulada 'All That Heaven Allows' ('Solo el cielo lo sabe') desvela detalles truculentos del mítico actor, fallecido en octubre de 1985.
Maite Nieto | El País, 2018-12-05
https://elpais.com/elpais/2018/12/03/gente/1543859220_925660.html

El nombre de Rock Hudson arrastra una estela como la de los cometas. Si se observan desde la Tierra, su característica cola brilla deslumbrante; pero si se analiza científicamente aparece el hielo, el polvo, el gas y las rocas que constituyen estos cuerpos celestes. Algo así fue la vida de quien se ha considerado una de las grandes estrellas del Hollywood dorado. Esplendor por fuera y oscurantismo por dentro.

Rock Hudson vivió como un galán entregado a cultivar el arte de la seducción. Un gigante que medía 1,95 y que con su tamaño y su físico elevaba los suspiros de los espectadores de la época dentro y fuera de la gran pantalla. Realizó su mejor interpretación aparentando durante años una heterosexualidad que no dejó que se fisurara ni ante algunas de sus amistades más íntimas y vivió en la clandestinidad una homosexualidad blindada que solo quedó al descubierto pocos meses antes de que muriera en octubre de 1985 a causa del sida, un año después de habérsele diagnosticado la enfermedad.

Como ocurre con todas las leyendas y él lo fue por partida triple —como intérprete, como icono sexual y después como una de las primeras estrellas que visibilizó el sida— el fin de su vida no significó el ocaso del mito. Con el paso de los años han ido apareciendo detalles sobre su vida y biografías que han ido desvelando aspectos desconocidos de la estrella y de la persona. Ahora llega ‘Rock Hudson. All That Heaven Allows’, la que se ha calificado como la biografía definitiva de Roy Harold Scherer, el hombre que nació en Winnetka (Illinois) y que se ocultó durante sus 59 años de vida bajo el nombre que eligió para su carrera cinematográfica: Rock Hudson.

El libro escrito por Mark Griffin, que se convertirá en película, ofrece —según críticas de medios norteamericanos— una visión equilibrada y reflexiva sobre la vida del actor. El título es homónimo de la película que protagonizó en 1955 junto a Jane Wyman y podría traducirse como 'Solo el cielo lo sabe'. 496 páginas para las que se ha contado con declaraciones de más de cien personas que tuvieron relación con el actor y que desvelan aspectos desconocidos sobre el calvario personal que vivió más allá de sus esfuerzos por ocultar su homosexualidad.

Cuando era un niño vivió el abandono de su padre, la precariedad económica y el carácter manipulador y dominante de una madre que le creó inseguridades que formaron parte de su personalidad durante toda su vida. Lee Garlington, que fue uno de sus amantes y a quien el actor llegó a calificar en sus últimos días como el “amor de su vida”, desveló en 2015 que una de las razones de su ruptura fue precisamente que él “quería una figura paterna” y Hudson “no era lo suficientemente fuerte. Era un gigante amable”.

Durante su infancia el actor también se topó con un padrastro alcohólico que, según afirma el libro, abusó de él. Y después llegó su agente, Henry Wilson, conocido en el mundillo por estar especializado en captar jóvenes guapos a los que intentaba lanzar a la fama con la misma tenacidad con la que pretendía que pasaran por sus sábanas. En una obra anterior titulada ‘Rock Hudson Erotic Fire’, el historiador cinematográfico Darwin Porter desveló que en los comienzos de sus carreras Hudson y Marilyn Monroe tuvieron una aventura y que fue ella quien decidió darla por acabada con el argumento de que ambos “tendrían que mentir sobre algunos sofás” para ascender en su carrera.

Y así fue en ambos casos, con la diferencia de que Hudson se tuvo que prodigar entre ambos sexos y protegerse, como descubre la nueva biografía, de sus amantes masculinos, siempre dispuestos a dar detalles sobre la inclinación homosexual del intérprete a cambio de un puñado de dólares. Para evitarlo estaba precisamente Wilson, que acabó cansado de sobornar a jovencitos lenguaraces y terminó por obligar a Rock Hudson a casarse con su secretaria, Phyllis Gates, quien terminó por divorciarse en 1959, cuatro años después su engañoso matrimonio.

El sida, según la obra de Griffin, aumentó el sufrimiento del actor, no solo por el tremendo deterioro físico que experimentó, sino también por los meses en los que vivió angustiado porque se descubriera su secreto. La puntilla final la dio su último novio, Marc Christian, que denunció a Hudson y su secretario, Mark Miller, por 10 millones de dólares bajo la acusación de haberle puesto en riesgo por ocultarle la enfermedad que padecía el actor. Christian consiguió un acuerdo multimillonario en 1991 y murió en 2009, sin signos de sida, a causa de problemas pulmonares.

2015/10/09

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL NOVIO DE ROCK HUDSON, LEE GARLINGTON, EXPLICA CÓMO OCULTARON SU RELACIÓN

El novio de Rock Hudson explica cómo ocultaron su relación.
El que fuera pareja del fallecido actor durante tres años, cuenta que acudían juntos a los estrenos pero con compañía femenina.
El País, 2015-10-09
https://elpais.com/elpais/2015/10/09/estilo/1444405426_144274.html 

"Él era un amor y yo lo adoraba", ha dicho Lee Garlington sobre Rock Hudson, con quien mantuvo una relación sentimental de 1962 a 1965. En el treinta aniversario de la muerte del actor, este corredor de Bolsa jubilado recuerda cómo fue su noviazgo y cómo ocultaron su homosexualidad en la década de los sesenta, cuando todavía no estaba aceptado socialmente.

Rock Hudson se refirió a Garlington en su biografía como "mi verdadero amor" y, este año, el hombre que ocupó el corazón de uno de los galanes de Hollywood, ha relatado a los medios parte de su historia de amor. "Le esperé fuera de su caravana en los estudios de Universal Pictures, fingiendo leer Variety (aunque probablemente tenía la revista boca abajo) y cuando salió, me miró un momento y se marchó", recuerda el amante del actor.

Un año más tarde, Garlington recibió una llamada para conocer a Hudson. "Estaba muy nervioso, pero él me ofreció una cerveza y entonces sucedió", dice el antiguo corredor de bolsa, de 77 años. "Pasé con él la noche y me fui a las 6 de la mañana en mi coche con el motor apagado para que los vecinos no me escucharan. Pensábamos que estábamos siendo muy inteligentes", explica.

El examante de Hudson ha contado que acudían juntos a los estrenos de películas, pero con compañía femenina para no levantar sospechas. "Rock nunca me pidió que lo mantuviera en secreto porque yo ya sabía que tenía que ser así". Pero al cabo de un tiempo, una fan irrumpió en la casa del actor y les pilló durmiendo juntos. "Empezamos a ser más cautelosos", cuenta Garlington.

Uno de los recuerdos favoritos de Garlington fue cuando estaban preparándose para acudir a un evento y Hudson le dijo que le tenía que enseñar a afeitarse correctamente. "Me enseñó cómo coger la cuchilla y ponerla en un ángulo que cortaba mucho mejor", afirma el que fuera pareja de la estrella de Hollywood.

Ambos se separaron en 1965. "Uno de los motivos por los que rompimos nuestra relación era porque yo, de alguna manera, necesitaba una figura paternal y él no era lo suficientemente fuerte como para asumirlo", asegura Garlington. Perdieron el contacto a raíz de que el icono de la gran pantalla revelara, en 1985, que sufría sida. "Me sorprendió. El sida estaba matando a todo el mundo en aquella época. Llamé a las personas que lo estaban cuidando, pero me dijeron que estaba tan enfermo que no me iba a reconocer y que lo mejor es que guardara la imagen de cómo era él antes".

Tras su muerte, se publicó la biografía de Rock Hudson y allí descubrió su expareja que el actor había dicho sobre él que era su verdadero amor. "Dijo que su madre y yo éramos las únicas personas a las que había amado alguna vez. No sabía que significara tanto para él", dice Garlington.

2011/12/03

DOCUMENTALES | Davies, Andrew & Schäfer, André | Rock Hudson: el galán desconocido

Davies, Andrew & Schäfer, André (Directores) (2010). Rock Hudson: el galán desconocido [Rock Hudson: Dark and Handsome Stranger]. Florianfilm GmbH ; ARTE.

Rock Hudson: el galán desconocido [Rock Hudson: Dark and Handsome Stranger]. 2010. Alemania. [[Berlinale, 2010-02-13. TVE - ‘La Noche Temática’, 2011-12-03.] 95 min. Dirección y guion: Andrew Davies, André Schäfer. Documental. Coproducción Alemania-Francia-Austria-Finlandia: Florianfilm GmbH ; ARTE.

Veinticinco años después de su muerte, esta película documental indaga en la vida privada del actor norteamericano Rock Hudson, intentando explicar cómo vivió su homosexualidad mientras triunfaba como estrella de cine. De acuerdo con sus creadores, los alemanes Andrew Davies y Andre Schafer, “la película nos mostrará a una estrella haciendo equilibrismos en secreto entre el mundo heterosexual de un actor de aspecto muy masculino y el lado oscuro de una sexualidad prohibida como gay en el armario“. El documental incluye numerosas entrevistas, entre ellas algunas con miembros de la familia del actor o con quien fue su asistente durante diez años, Tom Clark. También se podrán escuchar declaraciones de algunas de las estrellas que le dieron la réplica en la gran pantalla, como Elizabeth Taylor, Paula Prentiss, Heather Locklear o Linda Evans.

El 2 de octubre de 1985 el actor Rock Hudson muere de sida, una enfermedad desconocida que causaba pánico en aquellos momentos. Celoso de su intimidad nunca declaró su homosexualidad haciendo equilibrios entre su imagen masculina y heterosexual de las pantallas de cine y su sexualidad secreta. A través de fotografías e imágenes de su archivo privado y de los testimonios de amigos y compañeros del actor, el documental retrata la parte menos conocida de Rock Hudson; el perfecto galán para millones de mujeres, que tuvo que ocultar su homosexualidad y que se convirtió en el primer personaje conocido que moría de sida, hasta ese momento una enfermedad casi desconocida.


«La Noche Temática» conmemoró el Día Mundial del Sida
Flick | Dos Manzanas, 2011-12-06

https://www.dosmanzanas.com/2011/12/la-noche-tematica-conmemora-el-dia-mundial-del-sida.html

El pasado fin de semana, La Noche Temática de La 2 de Televisión Española dedicó su programación al VIH, con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Sida. «30 años con el SIDA» incluyó dos excelentes documentales que todavía, y durante dos semanas, puedes ver íntegramente online.

Se trata de:

«Rock Hudson, el galán desconocido» (1 hora y 35 minutos). «El 2 de octubre de 1985 el actor Rock Hudson muere de SIDA, una enfermedad desconocida que causaba pánico en aquellos momentos. Celoso de su intimidad nunca declaró su homosexualidad haciendo equilibrios entre su imagen masculina y heterosexual de las pantallas de cine y su sexualidad secreta», cuenta su reseña. Se trata de un documental sobre cuyo rodaje ya informamos en 2010, y que incluye entrevistas a personas que tuvieron un trato directo con el actor.

«Elige siempre cara» (37 minutos). «En España más de cien mil personas conviven con el VIH y el sida, todas con su propia historia de valentía y lucha. En un 30% de los casos aparece como efecto secundario del tratamiento antirretroviral la lipodistrofia, una redistribución anómala de la grasa. Existen diversas variantes, pero la más estigmatizante es la lipoatrofia facial que consiste en una pérdida de la grasa subcutánea de la cara que acentúa los rasgos óseos y que puede llegar a ser muy traumática». En dosmanzanaas también hablamos en su momento de este documental, que presenta diversos testimonios personales.

La Noche Temática ofreció también información sobre 'Positive Generation', un proyecto musical de Médicos Sin Fronteras para combatir el sida en África, sobre el que David Trueba ha dirigido un documental de 49 minutos que también puedes visualizar.

DOCUMENTACIÓN
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Rock, James, Cary, Montgomery... el Hollywood que vivió en el armario

Esta semana se cumplen 30 años de la muerte de Rock Hudson y 60 de la de James Dean. Del primer ya sabemos que era homosexual, al segundo siempre le persiguió el rumor. Pero no eran los únicos.
Thais Morales | Vanity Fair, 2015-09-30
https://www.revistavanityfair.es/cultura/entretenimiento/articulos/actores-gays-homosexuales-armario-hollywood-clasico-james-dean-rock-hudson-cary-grant/21364

1992/04/20

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | DECENAS DE ESTRELLAS DEL POP PARTICIPARON EN EL HOMENAJE A FREDDIE MERCURY EN WEMBLEY

Decenas de estrellas del pop participaron en el homenaje a Freddy Mercury en Wembley
Enric González | El País, 1992-04-20

https://elpais.com/diario/1992/04/21/cultura/703807209_850215.html 

Freddy Mercury recibió ayer el tributo póstumo que más podía gustarle. Decenas de estrellas de la música pop se reunieron en un superconcierto dedicado al ex cantante del grupo Queen, que murió de sida en noviembre pasado, a los 45 años. El festival se celebró en el estadio londinense de Wembley, ante 72.000 espectadores, y fue retransmitido a 70 países, con una audiencia estimada en 500 millones de personas. La recaudación ascendió a 20 millones de libras (3.600 millones de pesetas), que irán a la lucha contra el sida.

Las cintas rojas que ya habían sido lucidas por algunos de los galardonados en la entrega de los ‘oscars’, quedaron ayer consagradas como símbolo mundial de la lucha contra el sida. La cinta roja unió en un mismo escenario a músicos y grupos como Elton John, David Bowie, Annie Lennox, Paul Young, U2, Guns and Roses, George Michael, Lisa Stanfield y otros. Faltaron tres grandes figuras cuya participación, en vivo o vía satélite, se había anunciado: Michael Jackson, Madonna, y la soprano española Montserrat Caballé. Liz Taylor, que se une a todas las iniciativas contra el sida desde la muerte de su amigo Rock Hudson, se personó en Wembley para lanzar un emocionado mensaje a la juventud. "Cuando practiquéis el sexo, usad un condón", dijo. "Esta noche hay 72.000 personas aquí. Una multitud equivalente será infectada por el virus del sida en las próximas dos semanas. No seais una de ellas. Frenemos el avance. Que no suceda nunca más".

Muy espectacular
El concierto fue uno de los más espectaculares que pueden recordarse. El escenario se alzaba sobre una estructura de 50.000 kilos de tubo de acero y estaba iluminado por 5.000 luces. Los intervalos entre canción y canción se rellenaron con antiguos vídeos de Freddy Mercury, proyectados en pantallas gigantes. El sonido y la organización fueron irreprochables.

Desde 1986 no se celebraba un festival comparable en el estadio de Wembley. En aquella ocasión se trató también de una iniciativa contra el sida, y Freddy Mercury, con el resto de Queen, ofreció una de las actuaciones más brillantes de sus 20 años como profesional. Sus compañeros, Brian May, Roger Taylor y John Deacon, quisieron que el homenaje a Mercury se celebrara en Wembley por el simbolismo que encerraba este estadio.

A las seis de la tarde, aún con luz natural y con una temperatura agradable, abrieron el fuego los grupos más ‘duros¡: Metallica, Extreme, Def Leppard, Spinal Tap y Guns and Roses. Roger Daltrey, ex cantante de The Who, interpretó el viejo éxito de Queen ‘I want it all’. U2 se unió a la fiesta desde Estados Unidos, con una canción que fue retransmitida vía satélite. El cantante italiano Zucchero fue el único intérprete no anglosajón, con la canción ‘Palabras de amor’. Bob Geldoff, que organizó el macrofestival contra el sida de 1986, tocó una melodía gaélica. A partir de ese momento, casi todas los temas pertenecieron al repertorio clásico de Mercury. May, Deacon y Taylor acompañaron a Paul Young en ‘Radio ga ga’, a Robert Plant (Led Zeppelin) en ‘Innuendo y Crazy little thing called love’, a Seal en ‘Who wands to live forever’. Annie Lennox (ex Eurythmics) y David Bowie cantaron a dúo ‘Under pressure’, en uno de los momentos culminantes de la noche. Bowie se arrodilló después en el escenario y rezó un padrenuestro por todas las víctimas del sida.

El espectáculo prosiguió con Lisa Stanfield, Elton John y Axl Rose (de Guns and Roses), y George Michael, que interpretó ‘Somebody to love’. Para el gran fin de fiesta apareción Liza Minelli, que entonó ‘We are the champions’, uno de los más conocidos temas de Queen (hasta el punto de que el Partido Laborista lo usó como himno en la campaña electoral en 1987). El resto de los participantes se unió a Minelli en el escenario para despedir el tributo a Freddy Mercury.

1991/08/31

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | MARC CHRISTIAN, PAREJA SENTIMENTAL DE ROCK HUDSON

Marc Christian…
El País, 1991-08-31

https://elpais.com/diario/1991/09/01/ultima/683676003_850215.html 

Marc Christian, el compañero sentimental de Rock Hudson, que falleció a causa del sida en 1985, ha abandonado sus pretensiones económicas respecto a la herencia del actor, fundadas en que éste podría haberle contagiado el síndrome. Mare Christian, de 37 años, ha llegado a un acuerdo con los herederos de Rock Hudson, por el que: renuncia a toda reclamación a cambio de una cantidad que no se ha desvelado. El compañero de Rock Hudson había demandado su participación en la herencia argumentando que el actor nunca le había informado de su enfermedad durante el periodo de ocho meses en que ambos mantuvieron relaciones sexuales. En un primer juicio celebrado en 1989, el amante del actor obtuvo inicialmente 21,75 millones de dólares por daños y perjuicios, pero el tribunal de casación redujo la cantidad a 5,5 millones. El tenaz demandante no se dio por satisfecho con esta cantidad, y en un segundo juicio logró que se admitiera que la zozobra psicológica sufrida ante la perspectiva de "una muerte lenta e inexorable" le daba derecho a una indemnización mayor. Esta sentencia fue también recurrida por los herederos, ya que varias pruebas efectuadas al joven habían demostrado que no es seropositivo. Finalmente, el acuerdo alcanzado entre ambas partes pone punto final a tan controvertido pleito.

1985/10/02

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | DOBLES VIDAS EN LA MECA DEL CINE

Dobles vidas en la meca del cine.
El País, 1985-10-02

https://elpais.com/diario/1985/10/03/cultura/497142005_850215.html 

La revista norteamericana ‘Time’ publicó en la primera semana de agosto, al poco tiempo de que Rock Hudson fuese ingresado gravemente enfermo en un hospital de París, un reportaje en el que por primera vez se hablaba a las claras, aprovechando las supuestas conexiones clínicas entre el SIDA que padecía y la homosexualidad, de la hasta entonces semisecreta vida sexual del actor. De paso, dicho reportaje se refería a la doble vida de personajes que, siendo homosexuales como él, fueron prototipos del heterosexual en su imagen cinematográfica.

Entre éstos se citaba a otros actores, algunos tan conocidos como Ramón Novarro, uno de los más famosos ‘latin-lovers’ del cine mudo; Montgomery Clift, Tyrone Power, Errol Flynn y Sal Mineo. Supuestamente homosexuales, aunque no citados por ‘Time’, fueron también Albert Dekker, Liberace, Rodolfo Valentino y James Dean, y dos grandes genios del cine, el norteamericano Griffith y el alemán Murnau.

Masculino y natural
El reportaje de esta revista hablaba de que Rock Hudson pasaba los días en su casa de Los Angeles. Cuando quería airearse iba a San Francisco, donde, según un artículo publicado en el ‘Chronicle’ de esta ciudad, no le importaba ser visto en discotecas y restaurantes ‘gay’. Un columnista del ‘Chronicle’, Armistead Maupin, señaló que en 1976 intentó persuadir a Hudson de que hiciera pública su homosexualidad. "Rock pareció pensar: un día de estos voy a tener muchas cosas que decir. Yo pensé que sería una buena idea, porque era exactamente igual en la vida privada que sus personajes de la pantalla, muy masculino y natural". El actor estaba todavía amargado, según Maupin, por el hecho de que hubiese sido forzado a un matrimonio de conveniencia en los años 50. Fue infeliz y fracasó.

Los sentimientos han cambiado desde esa época hasta ahora. Los ‘gays’ son activos en muy diferentes campos, y ha habido muchas películas y obras de teatro acerca de homosexuales, desde ‘Los chicos de la banda’ y ‘Víctor o Victoria’, hasta el musical ‘La jaula de las locas’, y dos obras de éxito acerca del SIDA, la de William Hoffman ‘As Is’, y la de Larry Kramer ‘The normal heart’.

Tennessee Williams escribió y habló sobre su homosexualidad, algo que autores de teatro más tempranos, como Lorenz Hart, Cole Porter y Nöel Coward, nunca pudieron hacer libremente. Aunque ningún actor de cine y de teatro ha proclamado su homosexualidad. Y por una buena razón: han pensado que el público se volvería en su contra. "El dólar es lo que cuenta", dice George Christy, un columnista del ‘Hollywood Reporter’. "La homosexualidad es todavía un estigma en nuestra sociedad".

El SIDA ha añadido un siniestro toque a esta vieja historia. El mal ya ha afectado a las colonias del cine y del teatro. "Durante los últimos dos o tres años al menos 20 personas que trabajaban aquí han muerto", dice Joseph Papp, director del New York City's Public Theatre. "La primera vez nos vimos sorprendido de que un joven de 23 años fuese afectado. Luego vinieron otras víctimas".

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | DOS JÓVENES, PRIMERAS VÍCTIMAS DEL SIDA EN NAVARRA

Rock Hudson murió a causa del SIDA.
El País, 1985-10-02

https://elpais.com/diario/1985/10/03/portada/497142002_850215.html

Rock Hudson murió ayer a causa del SIDA mientras dormía en su casa de Beverly Hills (Los Ángeles, Estados Unidos). El propio actor, que tenía 59 años, había revelado el pasado 25 de julio que padecía el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, del que fue tratado en el Instituto Pasteur de París. En el momento de su muerte le acompañaba sólo su amigo Tom Clark. Dos jóvenes cuyos nombres no han sido revelados fallecieron también ayer a causa del SIDA en Pamplona, con lo que se elevan ya a 48 las muertes que según las estadísticas oficiales ha causado esta enfermedad en España.
 
 
Fallecen dos personas en Pamplona víctimas del SIDA.
Carmelo C. Ridruejo | El País, 1985-10-02

https://elpais.com/diario/1985/10/03/espana/497142008_850215.html 

Dos personas, cuyos nombres no han sido revelados, han fallecido en las últimas horas en centros hospitalarios de Pamplona víctimas del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), aunque su calificación definitiva depende de la comisión nacional de seguimiento. Se trata de los primeros fallecimientos por el SIDA en Navarra. Con estas dos muertes, son 48 las personas que han fallecido en España, desde 1981, por esta enfermedad. Los fallecidos eran dos jóvenes drogadictos de 29 y 33 años. Una de estas personas, según declaró ayer el presidente de la comisión técnica de seguimiento del SIDA en Navarra, doctor Ángel del Moral, había sido trasladado de otra provincia a Pamplona para recibir un tratamiento de desintoxicación contra la drogodependencia, y murió como consecuencia de un proceso infeccioso muy agudo que le duró unos 15 días.

Otras dos personas, que actualmente se encuentran sometidas a tratamiento médico en Navarra presentan también algunos síntomas relacionados con el SIDA.

El Gobierno de Navarra creó recientemente una comisión técnica para el seguimiento de los casos de SIDA que se tratan en esta comunidad. En esta comisión participan representantes de diversos centros sanitarios, del Ejecutivo autónomo y de otros organismos.

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | EL SIDA ACABA CON LA VIDA DE ROCK HUDSON

El SIDA acaba con la vida de Rock Hudson.
El fallecimiento del actor incrementa la atención sobre una enfermedad que se ha convertido en la peste de los años ochenta.
Francisco G. Basterra | El País, 1985-10-02
https://elpais.com/diario/1985/10/03/cultura/497142008_850215.html 

La muerte de Hudson se produjo a las nueve de la mañana, hora de California (cinco de la tarde, hora peninsular). A su lado se encontraba únicamente su amigo Tom Clark. "Es tan terrible que no puedo creerlo", dijo Doris Day, su eterna compañera de muchas comedias de los años sesenta. "Después de tantos años trabajando con él", añadió emocionada, "le veía grande, saludable, indestructible. Es tan terrible que no puedo creerlo. Pero la vida el eterna, y espero que nos volvamos a encontrar". "Le quiero, y se ha ido trágicamente", comentó Elizabeth Taylor, con quien interpretó ‘Gigante’. [El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, ex actor, difundió una declaración en la que lamentaba, en unión de su esposa Nancy, la muerte de Hudson "Siempre será recordado por su impacto en la industria cinematógrafa, y sus admiradores de todo el mundo seguramente llorarán su muerte", dice la declaración de Reagan. "Será recordado por su humanidad, su talante agradable y su bien merecida reputación de amabilidad. Descanse en paz."]

Rock Hudson ya era una sombra viviente, con las mejillas hundidas, cuando hace unas semanas apareció por última vez en público para apoyar el lanzamiento televisivo de un show de Donis Day. Los médicos dijeron ayer que era ya demasiado tarde y Hudson estaba muy débil cuando, el 21 de julio, acudió a París para probar una medicina nueva desarrollada en el Instituto Pasteur. El enfermo estaba muy débil y tuvo que regresar a morir a California en un avión jumbo fletado a Air France por 250.000 dólares (unos 40 millones de pesetas).

La revelación de que Rock Hudson sufría el SIDA volcó el interés de la opinión pública norteamericana sobre esta extraña enfermedad sobre todo relacionada con los homosexuales, los hemofílicos y las transfusiones de sangre, que ya ha causado más de 6.000 muertes en este país. El mal, que comenzó conociéndose como "la plaga gay", ha saltado a la comunidad heterosexual y se ha convertido en la primera amenaza sanitaria en Estados Unidos.

El Gobierno norteamericano anunció el lunes, 48 horas antes de la muerte de Hudson, que hasta 1990 no estará disponible una vacuna contra el SIDA, y que la enfermedad seguirá extendiéndose hasta el año 2000. Rock Hudson ya sólo recibía a sus amigos más íntimos en su casa, y no pudo ni siquiera asistir a una fiesta celebrada el pasado 19 de septiembre, en Hollywood, en la que se recogió un millón de dólares para luchar contra el SIDA. Burt Lancaster leyó el que ha sido el último mensaje del actor. "No estoy feliz por tener el SIDA", afirmaba Hudson, "pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo". El último papel de Hudson fue en la serie de televisión ‘Dinastía’, donde trataba de seducir, sin conseguirlo, a Linda Evans, una de las actrices más sexy de Estados Unidos. Los besos que se daban ambos en esta película provocaron que se hablara en Hollywood de prohibir estas escenas a actores homosexuales.

Hudson fue, sobre todo, reconocieron ayer los críticos de cine, un éxito físico, muscular, nacido de su agradable presencia. Era el compendio de las virtudes del hombre americano. "Es completo", escribió en 1958 la revista ‘Look’. "No suda. No tiene granos. Huele a leche. Su apariencia es de limpieza y de respetabilidad. Este chico es puro". No era un gran actor, y cuentan que en su primera película, a la que llegó desde la profesión de conductor de camiones después de la II Guerra Mundial, sólo tenía una frase, y tuvo que repetirla 38 veces. Alcanzó la cumbre de la interpretación en ‘Gigante’, junto a Elizabeth Taylor, papel por el que recibió un ‘oscar’ en 1956.

Durante casi 40 años, los intereses de la industria de Hollywood ocultaron, la condición homosexual de Rock Hudson, entendiendo que una revelación así sería un desastre para el público que le admiraba en el cine. Cuando en los cincuenta una revista de escándalo estuvo a punto de revelar el secreto, el estudio de Hudson le organizó una boda con la ex azafata Phyllis Gate, de la que se separó tres años más tarde.

No lo ocultó
Roy Scherer Fitzgerald era su verdadero nombre hasta que llegó a Hollywood procedente de Winnetka (Illinois), hace casi 40 años. Nunca había ocultado su homosexualidad. Gran fumador, y en ocasiones bebedor, Hudson frecuentaba bares gay de San Francisco como Trocadero Transfer y I-Beam, sin preocuparse de que le reconocieran. En una de sus últimas entrevistas, Hudson afirmó: "Me gusta mantener mis secretos y creo que moriré con ellos". Pero el apuesto galán de más de 60 películas, obras de teatro y series de televisión no cumplió su propósito. Hace dos años comenzó a perder peso y a notarse cansado. Al principio sus médicos creyeron que eran los efectos de una quíntuple operación coronaria que sufrió en 1981. Hace un año viajó en secreto a París para estudiar la posibilidad de tratamiento con la droga HPA-23. Se desconoce si llegó a ser tratado. A finales de julio, Hudson decidió revelar su enfermedad en París. El anuncio se convirtió en la noticia del verano, y se dijo que el actor estaba respondiendo bien al tratamiento y que prácticamente estaba curado. Cuando fue bajado en camilla del avión en Los Angeles, a su regreso, fue internado en el hospital de la universidad de California, pero los médicos decidieron que el proceso estaba muy avanzado, y Rock Hudson fue trasladado de nuevo a su casa.

1985/09/07

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | LAS DOS CARAS DE LOS HOMOSEXUALES ANTE EL SIDA

Las dos caras de los homosexuales ante el SIDA.
Mientras el "ambiente' se despreocupa, existe miedo individual.
Javier Rivas | El País, 1985-09-07
https://elpais.com/diario/1985/09/08/sociedad/494978405_850215.html 

Una doble actitud puede observarse en los homosexuales españoles ante la extensión en España del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA); el colectivo, el ‘ambiente’, ha optado por despreocuparse, por seguir su vida normal como si no fuesen un grupo de alto riesgo. Pero muchos individuos sí saben lo que es el miedo ante una enfermedad letal y casi desconocida. A diferencia de los hemofílicos y los heroinómanos, que, junto con los homosexuales, forman las tres H del síndrome en España, este grupo ha sido señalado como el principal ‘culpable’ del síndrome. Por eso odian la denominación ‘peste gay’ y temen que la enfermedad pueda utilizarse para aumentar su marginación. Manolo, ‘el Cojo’, homosexual y ‘chapero’ de 25 años [¿puede tratarse de Manuel Trillo?], es un habitual del ‘ambiente’, el Madrid homosexual que cada noche se ordena con céntricamente en torno a la plaza de Chueca. Manolo estudió en un seminario, cita a Godard y no le angustia particularmente el SIDA, quizá porque le dio negativo la prueba que detecta la presencia del virus que causa la enfermedad. A Manolo, ‘el Cojo’, que debe su sobrenombre a una vieja poliomielitis y se considera un "asistente social", lo que le preocupa es que "ya será tarde cuando se elaboren campañas de profilaxis serias". Y es que el ‘ambiente’ se niega a sentir pánico, a cambiar pautas de conducta establecidas cuando SIDA era sólo una combinación de letras sin un significado mortal. El miedo al síndrome letal queda fuera de las puertas del bar, es algo lejano que no impedirá cambiar de pareja a mitad de la madrugada. Tras recorrer la zona cualquier noche de viernes, puede llegarse a olvidar que el SIDA ha matado, al menos, a 16 homosexuales o bisexuales españoles. Con todo, un homosexual extranjero que visite Madrid, en especial si viene de Estados Unidos, tendrá problemas para ‘ligar’, notará un cierto recelo hacia él y puede que llegue a escuchar que le llaman "el SIDA andante".

Madrid no es San Francisco, no es París ni Nueva York. Los locales del Madrid gay no ostentan en sus paredes carteles recomendando medidas de higiene y prevención, como el uso del preservativo o evitar el continuo cambio de pareja sexual. Aquí no agoniza el ‘ambiente’ y para cualquiera de los homosexuales que un fin de semana llenan hasta rebosar Blanco y Negro o Rimmel, el SIDA siempre lo padecerán otros, pues cada uno piensa que a él no le va a tocar.

"La mayoría de la gente no ha cambiado sus costumbres sexuales ni ha tomado especiales medidas de profilaxis", afirma Manolo, y lugares tradicionales de encuentro gay, como el cine Carretas o los servicios de las estaciones ferroviarias de Atocha y de Chamartín, siguen al máximo", al igual que los principales ‘pubs y saunas’.

"Sólo una vez puede decirse que cundiera el pánico en el ‘ambiente’", comenta Manolo, "y fue a raíz de que un ‘chapero’ robase en una sauna a un cliente rico. Entonces éste, para vengarse, puso en casi todos los ‘pubs’ de la zona un cartel con la foto del ‘chapero’, que avisaba que había contraído el SIDA. Inmediatamente se desmintió, pero el ‘chapero’ estuvo varios meses sin trabajar".

Existe entre la comunidad homosexual madrileña -junto con la de Barcelona, la más importante de España- una suerte de olvido consciente del mal, un constante autoconvencimiento de que el SIDA sólo mata drogadictos o ‘yonquis’.

Muchos toman el síndrome como si fuera una enfermedad venérea más, y si no se angustiaron por la sífilis o la gonorrea tampoco lo van a hacer ahora. No se han vivido dobles vidas hasta conseguir, si no el reconocimiento, al menos la tolerancia de la sociedad normal para ahora volver a sentirse un apestado. Por eso dice Clemente, un homosexual treintañero y franquista, que "más que el SIDA lo que me da miedo es que un día lleguen aquí 30 o 40 ‘guerrilleros’ de Cristo Rey y se pongan a dar palos" usando el síndrome como pretexto.

Parecería que el miedo mayor no fuese a la enfermedad, sino al uso sociopolítico que de ella se pueda hacer para desatar una nueva represión sobre el colectivo homosexual. Dice Manuel Hernández de Osorno, presidente de la Asociación Gay de Madrid (AGAMA): "El SIDA va a ser el arma de batalla de la sociedad conservadora contra los homosexuales y otros marginados. Es el rearme de una sociedad que está decayendo, un rearme moral cuando la gente ‘normal’ se había acostumbrado a tolerar la homosexualidad, a ver que dos hombres o dos mujeres se besasen".

Caza de brujas
Muchos homosexuales creen, de esta forma, más importante tal característica represiva que puede conllevar la enfermedad que los aspectos propiamente médicos o sanitarios de la misma. Hay quien, como Carlos, dependiente en una tienda de modas, o como Víctor, están obsesionados con la idea de que el síndrome es una campaña inquisitorial orquestada por el Vaticano para hundir a los ‘gays’ de nuevo en la oscuridad. Y Carlos llega a decir que "está completamente demostrado que el SIDA lo causa una bacteria creada en un laboratorio".

Estos prejuicios pueden apreciarse en algunos médicos, que consideran que el homosexual (o el drogadicto) enfermo de SIDA es, de alguna manera, culpable de padecer la enfermedad por su ‘conducta impropia’, frente a la inocencia de un hemofílico en la misma circunstancia. Hay, incluso, quien ve a un homosexual como causa primera de cualquier caso de SIDA que se detecte. Si esto ocurre en personas con preparación científica, entra dentro de lo lógico que se den casos como el del que rehúsa beber de la misma botella de cerveza de la que acaba de servirse un homosexual o el de aquellos que al observar las extravagantes indumentarias de Salvador (‘La cerillera cósmica’, una institución dentro del ‘ambiente’) musitan: "Cuidado, que te puede contagiar el SIDA".

"La presión social es un componente básico en la muerte de los SIDA", aprecia Ricardo Usieto, director-coordinador de Sociología de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad, para quien "las denominaciones de enfermedad bíblica, castigo divino, cáncer rosa, etiquetan y marginan a una población ya de por sí tremendamente golpeada". "No existe una población inocente y un grupo culpable", continúa el sociólogo, "pero da la impresión de que existiera un ‘hitlerianismo’, una concepción hitleriana del SIDA entre los sectores de derecha, que les lleva a dar la bienvenida a la enfermedad como factor de purificación racial".

"Es necesario, en consecuencia", opina Usieto, "una mayor y mejor información a toda la población, y en especial a los afectados y posibles enfermos, unida a medidas sanitarias, epidemiológicas y sociales".

Continúa la promiscuidad
Para que no les señalen como apestados, los hombres del ambiente han optado por restarle importancia al SIDA, por hablar de ello sólo de pasada, tomándoselo a broma o con un cierto fatalismo. "Si tengo que coger el SIDA, pues lo cogeré", dice Clemente, "pero voy a seguir yendo con chaperos todas las noches". Lo cierto es que la promiscuidad no ha disminuido, a pesar de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, que aquí resultan muy lejanas, como si vinieran de otro país. Nadie en el ambiente quiere cambiar sus relaciones y su vida sexual por un miedo difuso. "Es que los síntomas son tan comunes, ganglios, diarreas, que en cuanto tienes uno de ellos puedes caer en la paranoia de que tienes un SIDA", afirma David.

"Cada noche siguen pasando 200 o 300 personas por el cuarto oscuro de cualquiera de los ‘pubs’ importantes", dice Manolo. Ésa es también la cifra media de contactos diferentes que un joven ‘gay’ puede llegar a mantener en un año, cifra que no ha bajado por miedo al SIDA.". No parece que se haya extendido en España, como en otros países, una tendencia al ‘safer sex’ (sexo más seguro). Una de las razones que explican esta alta promiscuidad es que un homosexual se ‘quema’ muy joven, a los 28 años ya es un viejo para el ‘ambiente’, donde la juventud es una mercancía de alta cotización. Por tanto, en esa corta juventud cualquier homosexual trata de tener el mayor número posible de relaciones distintas.

Además, los locales del ‘ambiente’ están montados de forma que apenas permiten otra posibilidad de relación que el ligue directo. Locales no muy amplios, de decoración en tonos apagados y luces indirectas, nucleados en tomo a una barra, un cuarto oscuro y unos servicios, muy cercanos unos a otros en los pequeños límites del gueto, no están pensados para la afectividad o la comunicación, sino para la relación indiscriminada, anónima, determinantemente sexual. Claro que "la gente pasa de comunicarse; lo que quiere es beber, bailar y ‘follar’", afirma el presidente de AGAMA.

Estas mismas características de los locales impiden que circulen con mayor amplitud las recomendaciones de higiene, prevención y profilaxis aconsejables para evitar el peligro de contagio. Y en un mundo marginado, muy cerrado en sí mismo, sólo pueden tener efectividad tales recomendaciones si se difunden entre las propias fronteras del gueto. Los mismos locales presionan en contra de la difusión de estas medidas, pues ello supondría reconocer, en cierto modo, que el temor existe, y la espiral creciente del miedo revertiría en un fuerte descenso del negocio. "Yo estuve poniendo pegatinas", dice Manolo, ‘el Cojo’, "en los servicios de los ‘pubs’ y en las saunas, recomendando a la gente medidas de prevención, y eran inmediatamente arrancadas. Y la verdad es que la higiene de los locales va a peor. Sólo cuando se enteran, no se cómo, de que va a haber una inspección de Sanidad se hace una limpieza tan a fondo que todo el día hay un profundo olor a lejía"."Si hubiese más respaldo de la gente", opina Manuel Hernández de Osorno, "podría plantearse un boicoteo a los locales, o a uno determinado, dejando de ir a él un día o dos, por ejemplo, para que mejorasen sus condiciones sanitarias. Pero en AGAMA somos pocos y no encontraríamos ningún respaldo para una acción así. Nosotros planteamos en 1983 al Ministerio de Sanidad que tomase medidas de higiene y salubridad en los locales, pues AGAMA no lo puede hacer porque se nos echarían encima.

Existe otra razón importante para que se produzca esa ausencia de una difusión mayor de tales medidas y es la falta de un movimiento ‘gay’ fuerte y con el suficiente respaldo detrás como para ejercer una presión social que le permita ser tomado en consideración. AGAMA ni siquiera tiene un local propio ni medios económicos. Las tensiones ideológicas entre el movimiento gay de izquierdas y el de derechas han dado al traste con las diversas asociaciones y frentes homosexuales que han existido en Madrid.

El solo punto de la sexualidad no sirve de nexo de unión entre personas que discrepan por completo en la mayoría de sus opiniones políticas, a lo que se une un individualismo que cabría considerar típico de la conciencia homosexual. En el País Vasco o en Cataluña el movimiento es más fuerte al entremezclarse las reivindicaciones homosexuales con las nacionalistas. Por ejemplo, el Frente de Liberación Homosexual de Euskadi (EHGAM) asume como propios los puntos de la alternativa KAS.

Quienes sí padecen pánico
"En el tema del SIDA hacemos lo que podemos", dice el presidente de AGAMA, "pero en Madrid el movimiento está aletargado, prácticamente se puede decir que no existe. La Semana Santa pasada organizamos unas jornadas sobre el síndrome y desde entonces no hemos hecho nada. Nuestra labor es más de concienciación de la gente dentro del ‘ambiente’ que hablar a la opinión pública o contradecir las tesis científicas". El Ministerio de Sanidad invitó a AGAMA a participar en la Comisión Nacional de Seguimiento del SIDA, pero la asociación ‘gay’ no aceptó la oferta al no tener a nadie capacitado técnicamente para intervenir. "A nivel estatal pensamos restarle importancia al síndrome hasta no tener alternativas viables de actuación, hacer el juego callado y ganar terreno poco a poco. Aparte, queremos dar charlas de información en los locales".

Sin embargo, fuera del ‘ambiente’, en las conciencias y en las vidas de muchos sí que hay miedo, incluso terror. El pánico es absoluto entre los enfermos, aun cuando sus más allegados les oculten la enfermedad que padecen y que con toda seguridad les matará. Sí hay homosexuales que, como individuos, no sienten esa despreocupación colectiva, que no pueden dormir, han de tratarse con ansiolíticos o presentan un cuadro casi psiquiátrico de paranoia.

Gran parte de los atemorizados pasan por el despacho de la doctora Pepa Sanz, jefe en funciones de Medicina Interna-Infecciosas-I del hospital del Rey de Madrid. "Llegan aterrorizados", afirma la doctora, "y cuando se les dice que los análisis tardarán ocho días se vuelven locos, pues no pueden esperar tanto tiempo sin conocer los resultados, sin saber si están contagiados o no".

"La información que la Prensa ha dado de los síntomas del síndrome es tan inespecífica que se ha producido una invasión de homosexuales en el hospital con un cuadro de adenopatías -ganglios- de importancia menor y que pueden tener desde hace años, o de diarreas, obsesionados con que han contraído el síndrome".

"Es tal el temor de algunos que preguntan si disminuirán las posibilidades de contagio dejando los contactos homosexuales y los hay dispuestos a olvidarse de la homosexualidad, al menos por un tiempo y hasta que se aclare el tema. Están dispuestos a cambiar una promiscuidad más amplia por contactos en un círculo más reducido de personas conocidas, o por una pareja fija si con ello disminuye el riesgo de contraer la enfermedad. Ha habido, incluso, quienes, al saber que la prueba les ha dado negativo, se han puesto de rodillas dando gracias al cielo al saberse salvados". Han vuelto a vivir y ya podrán dormir tranquilos.

Otros acuden sin ningún síntoma, diciendo simplemente: "Soy homosexual y quiero que se me haga un estudio para saber si tengo el SIDA"; sólo pretenden cerciorarse de que no están contagiados para poder seguir su ritmo de vida sin miedos. Pero también hay quien ha acudido con un cuadro clínico mucho más grave.

Desde que se hizo público que el actor norteamericano Rock Hudson padecía el SIDA, al parecer presionado por el movimiento ‘gay’ estadounidense para que el Gobierno de aquel país dotase con mayores fondos la investigación de la enfermedad, se ha producido un salto cuantitativo del miedo.

"Hay días en que vienen para ser estudiadas hasta 20 personas, fundamentalmente homosexuales, pero también drogadictos", asegura la doctora Sanz. "También se ha notado en el último mes un descontrol en los enfermos que ya estaban en tratamiento desde tiempo atrás y que, a raíz de lo de Rock Hudson, han pasado de la tranquilidad al miedo. En la actualidad tenemos en estudio a cerca de 90 personas".

Entre quienes llegan para ser tratados al hospital del Rey, muchos son bisexuales, personas con esposa e hijos que mantienen contactos homosexuales más o menos esporádicos y llevan una doble vida. "Éstos presentan un miedo terrible a la posibilidad de contagiar a su familia y, sobre todo, un terror absoluto a que trascienda su nombre y se conozca su homosexualidad. Hay quien, en este mismo despacho, ha llegado a hincarse de rodillas, casi llorando, para que su nombre no se divulgue ni quede constancia de él por escrito en ningún documento. Preguntan reiteradamente quién conoce su nombre y te repiten decenas de veces que les guardes el secreto". El miedo es doble: por una parte, al síndrome y a la muerte; por otra, a quedar socialmente marcado.

1985/08/03

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ROCK HUDSON, LA OTRA VIDA DE UN HÉROE AMERICANO

Rock Hudson, la otra vida de un héroe americano.
Gerald Clarke · Time | El País, 1985-08-03

https://elpais.com/diario/1985/08/04/sociedad/491954404_850215.html 

Es cierto que ha habido mejores actores, e incluso algunos eran más atractivos. Pero para los aficionados al cine de los años cincuenta y sesenta, ninguna estrella representó mejor las anticuadas virtudes norteamericanas que Rock Hudson. "Es completo", escribía la revista ‘Look’ en 1958 "No suda. No tiene granos. Huele a leche. Su apariencia es de limpieza y respetabilidad. Este muchacho es puro". La pasada semana, mientras Hudson yacía gravemente afectado por el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) en un hospital de París, quedó claro que el héroe americano tenía otra vida: era casi con seguridad un homosexual. Mucha gente lo sabía, al igual que habían sabido de la homosexualidad de otras estrellas, desde Ramón Novarro -uno de los más grandes ‘latin lover’ de la época del cine mudo- hasta Montgomery Clift, Tyrone Power, Errol Flynn o Sal Mineo. En cierto sentido, el dilema de los homosexuales no es distinto en el mundo del cine que en cualquier otro tipo de actividad. Muchos temen, normalmente con razón, que el reconocimiento de sus vidas privadas pueda dañar y quizá arruinar sus carreras, tanto si trabajan para la Metro-Goldwyn-Mayer como si lo hacen para la General Motors.

En otro sentido, su situación es a un tiempo más seria y patética. Han de presentar una imagen falsa no solamente ante sus amistades y colegas, sino también, en el caso de una estrella como Hudson, ante millones de admiradores, de quienes temen que no puedan ni quieran aceptar la verdad. Durante años han jugado al gato y al ratón con una Prensa que en su mayor parte es benévola. Ahora, muchos de ellos están amenazados por algo más cruel de lo que cualquier publicación escandalosa podía haber imaginado nunca: por un mal terrible, incurable y fatal de necesidad.

Hudson es un símbolo trágico de otros muchos. Alto (1,93 metros), mandíbula cuadrada y atractivo, fue a dar, como la cosa más natural, a Hollywood al dejar la Marina después de la II Guerra Mundial. El agente Henry Wilson creyó lógico que Roy Fitzgerald se transformara en Rock Hudson, tan firme como Gibraltar y tan invariable como el río que pasa por las torres de Manhattan. Siguió una serie de películas B y, trabajando duro, Hudson aprendió la técnica, si no el arte, de la actuación. Tuvo una buena actuación en ‘Gigante’ (1956) y fue nominado para un premio de la Academia, y demostró talento para la comedia en una serie de películas, como ‘Pillow talk’ (‘Pijama para dos’), que interpretó con Doris Day a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Cuando su carrera en el cine empezó a desvanecerse se dedicó a la televisión, demostrando su atractivo en ‘McMillan y su esposa’ (‘McMillan and wife’) como el policía de San Francisco que resuelve todos los casos, y más tarde en ‘Dinastía’, en la que animosa pero infructuosamente asedia a Krystie (Linda Evans).

La constante frustración
Casi en todos los papeles representó al hombre fuerte y evidentemente heterosexual, y la frustración aparentemente afectó a sus nervios. En Los Ángeles solía pasar las tardes en su casa con vista a Beverly Hills. Cuando quería desahogarse iba a San Francisco, donde, según un artículo del ‘Chronicle’, no le importaba que se le viera en restaurantes y discotecas homosexuales. Un antiguo columnista del ‘Chronicle’, Writer Armistead Maupin, dijo que en 1976 había intentado convencer a Hudson para que manifestara públicamente que era homosexual. "Rock pareció tomar la idea en consideración, y dijo: 'Un día de éstos voy a tener mucho que decir'. Me pareció una buena idea, porque su comportamiento en público era, igual que en el cine, muy masculino y natural". El actor seguía sintiendo amargura, dijo Maupin, porque en los años cincuenta se había visto forzado a un desafortunado matrimonio de conveniencia. Una revista especializada en escándalos había amenazado con descubrirlo, contó Maupin, y para proteger su imagen, el estudio de Hudson arregló apresuradamente un matrimonio con la secretaria de su agente, que duró menos de tres años.

Los sentimientos han cambiado desde los años cincuenta. Los homosexuales se muestran muy activos en una serie de campos, y se han realizado muchas películas y obras de teatro sobre homosexuales. Tennessee Williams escribió y habló largo y tendido sobre su homosexualidad, algo que los grandes del teatro anterior, como Lorenz Hart, Cole Porter y Noël Coward, nunca se atrevieron a hacer. Sin embargo, ninguna estrella del escenario ni del cine ha manifestado su homosexualidad. Y por una razón muy sólida: han pensado que el público les volvería la espalda. "A la larga, el dólar es lo que cuenta", dice George Christy, un columnista del ‘Hollywood Reporter’, un periódico gremial. "La homosexualidad sigue siendo una mancha en nuestra sociedad".

De todas formas, el SIDA ha añadido una nueva y más siniestra vertiente al viejo cuento, y puede empujar a muchas otras estrellas a salir del anonimato. La enfermedad ya ha conmovido los cimientos de las colonias teatrales y cinematográficas de ambas costas. "En los últimos dos o tres años han muerto por lo menos 20 personas que trabajaban aquí", dice Joseph Papp, director del Public Theatre de Nueva York. "La primera vez nos sorprendió la muerte de una persona tan joven (tenía 23 años). Le preparamos un homenaje, y luego tuvimos otros por otras víctimas. Hubo un momento en que teníamos un homenaje cada pocos meses. Es algo terrible".

Una decisión valiente
La confesión de Hudson de padecer el SIDA ha tenido más eco de lo que él podía haberse imaginado. "Es una vergüenza que se necesite algo así para que la gente preste atención", dice Hamburg, pero es extraordinario que suceda. Necesitamos hacer comprender a la gente que el SIDA no tiene por qué ser una enfermedad incurable y que el dinero para la investigación puede ayudarnos". Según otros, Hudson ha puesto un rostro a la enfermedad y la llevó a casa de muchos que hace un par de semanas ni se hubieran preocupado.

Pensando sobre su vida y su carrera hace varios años, mucho antes de padecer el SIDA, Hudson parecía un poco cansado de la vida. "Me he pasado mucho tiempo tratando de saber qué es la vida", dijo. "Sigo sin saberlo, pero ahora me importa un bledo". Pero quizá en el fondo le importe. Su declaración la semana pasada fue probablemente el gesto más dramático de su larga carrera.

1985/07/25

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ROCK HUDSON SUFRE SIDA DESDE HACE UN AÑO

Rock Hudson sufre el SIDA desde hace un año.
Soledad Gallego-Díaz | El País, 1985-07-25

https://elpais.com/diario/1985/07/26/cultura/491176809_850215.html

El actor norteamericano Rock Hudson sufre el síndrome de inmunodeficiencia adquirido (SIDA) desde hace un año, y se había trasladado a París para consultar con los especialistas del Instituto Pasteur, uno de los centros más avanzados del mundo en la investigación de dicha enfermedad, según confirmó en la capital francesa la representante del actor, Yannoti Collart. Según fuentes próximas al actor, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, llamó al hospital para interesarse por Hudson, prometiendo que "rezará para su restablecimiento". Hudson llegó a París el sábado, acompañado por una secretaria, y se alojó en el hotel Ritz. El personal del hotel afirma que se quedó sorprendido con su deterioro físico. Hudson, de 59 años y más de 1,90 de altura, ha adelgazado terriblemente y está muy envejecido.

Jannou Collart explicó que el pasado domingo el actor se sintió muy enfermo y que, tras consultar con su representante en Estados Unidos, se decidió su ingreso urgente en el Hospital Americano de Neuilly, en París. Un portavoz del hospital declaró que ha sido hospitalizado "debido a una alteración general de su estado de salud", y que está siendo sometido a diversas pruebas. Interrogado sobre si el actor padece el SIDA, el portavoz dijo: "En Francia no acostumbramos comentar las enfermedades de nuestros pacientes".

En los primeros momentos hubo confusión sobre la enfermedad que aqueja a Rock Hudson. Su representante en California, Dale Olson, negó que sufriera el SIDA y sugirió que padecía un cáncer de hígado. Sin embargo, su representante francesa indicó que el SIDA había sido diagnosticado hace más de 12 meses y que el actor se encontraba ya en tratamiento. Se calcula que en los próximos dos años fallecerán por culpa del síndrome inmunológico cerca de 40.000 personas.
 

DOCUMENTACIÓN
Rock Hudson padece un cáncer de hígado incurable.
El País, 1985-07-23

https://elpais.com/diario/1985/07/24/cultura/491004008_850215.html

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...