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2021/11/05

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | "DESPUÉS DE COTIZAR DURANTE 40 AÑOS MEREZCO UNA ATENCIÓN SANITARIA"

“Después de cotizar durante 40 años merezco una atención sanitaria”
Susana Linares, mujer transexual, fue en agosto a urgencias del hospital Ramón y Cajal por una rotura de las prótesis mamarias y fue citada para una consulta 10 meses después.
Belén Fernández / Olivia López Bueno | El País, 2021-11-05
https://elpais.com/videos/2021-11-05/video-despues-de-cotizar-durante-40-anos-merezco-una-antencion-sanitaria.html 

“Mi caso no era urgente pero sí un problema grave que había que resolver en el menor tiempo posible, no diez meses después”. El pasado junio, Susana Linares, ingeniera de telecomunicaciones de 67 años, notó unos nódulos en las mamas. Ante el susto acudió a su médico privado para una ecografía y este le confirmó una rotura de las prótesis mamarias y esparcimiento del gel por varias partes del cuerpo. Un mes después acudió a urgencias del hospital Ramón y Cajal, donde tiene todo su historial como persona transexual desde el año 86, y le aseguraron que su operación era una cuestión de estética, no de salud, pero que le darían una cita con el endocrino de la Unidad de Género. La fecha de la consulta fue para el 28 de junio del 2022, diez meses después.

Susana optó por buscar otra alternativa, cogió parte de los ahorros de la jubilación y encontró un médico privado que le operó veinte días después de verla por la seriedad de su caso. “Me he sentido desolada y maltratada. Llevo 40 años cotizados y soy una persona normal, merezco un respeto y una atención sanitaria”, confiesa Susana visiblemente emocionada a El País en la entrevista en vídeo que acompaña a esta pieza.

2021/09/17

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA COMUNIDAD DE MADRID ASFIXIA LA ATENCIÓN A LAS PERSONAS TRANS

Madrid asfixia la atención a las personas trans y provoca esperas para cambios de sexo de más de seis años.
El departamento que centraliza las cirugías reduce el personal y las horas de atención, pese a que la demanda de nuevos solicitantes se ha multiplicado por seis desde 2017.
Fernando Peinado | El País, 2021-09-17
https://elpais.com/espana/madrid/2021-09-17/madrid-asfixia-la-atencion-a-los-trans-y-provoca-una-espera-para-cambios-de-sexo-de-mas-de-seis-anos.html 

Cientos de madrileños que buscan una cirugía de confirmación de género en la sanidad pública se encuentran con un tapón causado por la Comunidad de Madrid que está ahogando al departamento que centraliza la atención, a pesar de un fuerte aumento de la demanda. El doctor Antonio Becerra, fundador en 2007 de la Unidad de Identidad de Género (UIG), encargada de las derivaciones a quirófano, denuncia que tras su jubilación al finalizar 2019, el personal ha dejado de dedicarse exclusivamente a la atención a las personas trans para atender otras enfermedades endocrinas como la diabetes o trastornos de la conducta alimentaria. Esta reducción del servicio, que está provocando sufrimiento y una oleada de quejas, se ha producido a pesar de que la demanda se ha multiplicado por seis: de 100 nuevos solicitantes al año en 2017 a 600 en 2019, según Becerra.

“Lo han reducido a una consultilla porque no creen en este tema”, protesta en conversación con este periódico el médico, que ahora pasa consulta privada y es coordinador del grupo de trabajo sobre identidad en la Sociedad Española de Endocrinología.

La UIG es un pequeño departamento con una endocrina, dos psicólogos, una gestora de pacientes y una auxiliar de enfermería. El equipo contaba con dos endocrinos antes de la jubilación de Becerra. Su sede se encuentra en un sótano del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, una mole de 17 plantas en el norte de Madrid. Ellos controlan una lista de espera que no es pública y que contiene las derivaciones al quirófano donde se hacen las cirugías, en el cercano Hospital de La Paz. La cola para una primera consulta es de casi un año; para cirugías supera en algunos casos los seis años, según denuncian los pacientes. Una portavoz del Hospital Ramón y Cajal responde a este periódico que la lista de espera actual es de nueve a 12 meses, debido al impacto de la pandemia de coronavirus, pero este dato es desmentido por Becerra y una fuente médica cercana a la UIG que pide anonimato para evitar represalias. También lo refrendan asociaciones y pacientes que llevan años en el limbo.

La reorganización ha supuesto que el nuevo hombre fuerte en la UIG es el jefe del servicio de endocrinología del hospital, Héctor Escobar Morreale, descrito por varias fuentes que han trabajado con él como un hombre muy conservador, expedientado por acoso laboral a una subordinada. La portavoz del hospital rechazó la posibilidad de entrevistar a Escobar Morreale.

La debilitación del servicio se produjo cuatro meses después de la llegada al poder madrileño de Isabel Díaz Ayuso, cuyo Gobierno es dependiente de Vox, un partido abiertamente hostil contra los avances en derechos de la comunidad trans. Ayuso anunció este jueves que va a modificar las leyes de género y protección contra la LGTBIfobia, cediendo parcialmente a la presión de Vox, que ha pedido derogarlas.

Quienes tienen los hasta 16.000 euros que puede costar una cirugía genital y de pecho en la sanidad privada acaban marchándose para librarse del atasco en la UIG. Pero los grandes perdedores son pacientes como Haidar Ali Moracho, un chico trans de 23 años en paro y con escasos recursos económicos. Lleva dos años y tres meses de espera en la UIG para una cirugía de masculinización de pecho. Su experiencia ha sido un tormento debido a que es citado para consultas de seguimiento en las que siente que no se producen avances. El colmo de su descontento se produjo al recibir el pasado junio un volante para una cita en el que la UIG era llamada “unidad de trastorno de género”, un nombre ofensivo que debería haber sido borrado por completo tras la aprobación en 2016 de la ley de género. La endocrina de la UIG Laura Montanez se disculpó y le dijo que otros servicios del hospital aún no han actualizado la terminología.

“Da la sensación de que no tienen interés, ni vocación, ni formación”, lamenta Moracho. Moracho y otros cuatro jóvenes pacientes presentaron en agosto una queja ante el Defensor del Pueblo y la Consejería de Sanidad por el anormal funcionamiento de la UIG. Otras asociaciones que atienden a personas trans confirman el fuerte malestar con la UIG. COGAM ha recibido a lo largo de los años más de 50 quejas y Médicos del Mundo, más de 30.

El Gobierno de Esperanza Aguirre causó sorpresa en 2007 cuando anunció la creación de la UIG. Aquellos eran años de rápido cambio social y el PP comenzó su tímido proceso de apertura. Un año antes el alcalde madrileño Alberto-Ruiz Gallardón, había oficiado su primera boda gay. Recientemente, Ayuso ha puesto a la UIG como ejemplo de que Madrid es una región abierta. Ha presumido en varias ocasiones de que personas trans de otras comunidades venían a Madrid a operarse y ha afirmado que ese servicio era pionero en España, lo que no es cierto. La realidad es que Andalucía (1999) o Cataluña (2006) fueron más rápidas. Eso no ha impedido a los diferentes Gobiernos del PP utilizar este servicio como un medio de propaganda para tratar de demostrar su sensibilidad LGTBI.

Este jueves, Ayuso volvió a sacar pecho por la UIG a la vez que cuestionaba la sinceridad del apoyo de la izquierda al colectivo LGTBI. “[Somos] una comunidad que ha acogido durante más de 15 años a personas de todos los rincones de España, a transexuales, que han venido a ser operados de cambio de sexo”, resaltó en el pleno de la Asamblea. Desde su origen, en 2007, la UIG ha derivado al quirófano a más de 400 personas, según la portavoz del hospital, que no detalla la procedencia de los pacientes.

Los sucesivos premios de asociaciones LGTBI como Transexualia, controlada por miembros del PP, contribuyeron a generar buena prensa y a dar una idea entre parte del colectivo LGTBI de que las cosas iban bien. Pero según el hombre que dirigió la UIG desde su origen, el servicio ha estado infradotado durante años y la administración autonómica no le facilitó el trabajo. “Me costó mucho reclamar personal desde el inicio”, dice Becerra. Un problema que vio pronto es que había un cupo de cirugías para estos pacientes que nunca era ampliado. “No puedes tener a una persona esperando para una operación ocho años”, dice él, lamentando el sufrimiento que produce esta demora en una población vulnerable con una tasa de suicidio que es el doble del resto de la población.

Parte del malestar ha trascendido a la prensa en los últimos años. En 2015, La escritora trans Elizabeth Duval reveló en 'El intermedio' que la gestora de pacientes, María Jesús Lucio, le habló de modo insensible: “Si luego llegas a arrepentirte, en un futuro, lo único que te queda es tirarte por un puente”. En 2020 relató esta experiencia en su libro 'Reina'.

Pero las quejas han sido en parte contenidas por Transexualia, que no las ha dado a conocer al público a pesar de tener conocimiento de ellas. Una portavoz responde por teléfono que prefiere no participar en el reportaje.

Las listas de espera fueron un asunto relativamente manejable hasta 2018, pero ese año, cuando se multiplicó por cuatro la demanda, todo se puso cuesta arriba. Becerra atribuye a una “moda” este aumento, que también se ha dado en otros países occidentales. “Son sobre todo mujeres en torno a los 16 años que quieren ser hombre”, dice este endocrino. La visión de Becerra entra en conflicto con la de otros endocrinos que piden que se respete el derecho a la autodeterminación de género. Critican que se llame moda o capricho a la transexualidad y hablan de una liberación de personas que habían estado reprimidas y ahora reclaman sus derechos.

“No sé si puedo aguantar”
Las largas colas en la UIG no se han debido solo a la falta de recursos. Desde 2007, Becerra impuso a los nuevos pacientes un período obligatorio de seguimiento de dos años como condición necesaria para entrar en la lista de espera quirúrgica. Se supone que el fin es evitar arrepentimientos (un fenómeno inferior al 0,5% de operados, según un estudio en Holanda), pero es una etapa desesperante para quien tiene bien clara su decisión o para quien sufre dentro de un cuerpo que no se corresponde con su identidad. Además, el período de dos años se impone incluso a quienes inician tratamiento hormonal en otro centro público, lo que supone que se penalice la atención por proximidad. La ley no impone ninguna espera y la recomendación de expertos internacionales es que esa etapa sea de 12 meses.

La gestora de pacientes, Lucio, ha guardado con celo esta directriz incluso en casos extremos como el de Lena Blanco, una chica trans de 24 años. “No hay atajos posibles”, le dijo Lucio en enero del año pasado a la joven. Las dos hablaron sobre las ideas suicidas de la chica, según se oye en una grabación de la consulta.

“Yo es que no sé si puedo aguantar dos años”, le dice la joven conteniendo sollozos.

“Sí vas a aguantar, y además no me digas eso porque entonces yo creo que no estás estable y aunque pasaran dos años no te podría derivar”, le contestó la gestora de pacientes.

No sirvió de nada que la chica le mostrara dos semanas después un informe de un psiquiatra del hospital que recomendaba adelantar la operación debido al sufrimiento que estaba padeciendo.

“Tenemos órdenes expresas de la consejería (de Sanidad)”, zanjó la empleada de la UIG con voz hastiada. Habían pasado siete meses desde que Blanco se registró en la UIG para comenzar su tratamiento hormonal. Esa misma noche tuvo un intento de suicidio. Sus muñecas conservan la huella.

“En la UIG se ríen en tu cara. No les importamos”, protesta la joven en conversación con este periódico. Como otros pacientes frustrados por las esperas, ha desistido de seguir en la cola de la sanidad pública.

Blanco ya ha hablado con cirujanos privados que le han dado presupuesto y le han garantizado que podría ser operada. Pero ahora está en paro y ahogada por deudas. Ha trabajado como editora de vídeo pero no encuentra empleo y sobrevive gracias a la ayuda pública para la pobreza y los aportes de otros amigos trans. Este mes una amiga le ha dado 100 euros para completar el alquiler de su habitación en un piso compartido de Carabanchel.

Lucio, foco de gran malestar, “toma decisiones como le da la gana y la administración mira para otra parte”, según su antiguo jefe, Becerra. Este endocrino impartirá a partir de finales de mes un curso de Experto en Medicina Transgénero para formar y sensibilizar a sanitarios.

“Estamos igual o peor que cuando empezamos en los ochenta″
El atasco pone en peligro la salud de muchos pacientes. Susana Linares, una mujer trans de 67 años, fue atendida en urgencias en agosto por la rotura de sus prótesis mamarias, que tienen ya más de tres décadas de antigüedad. Debe reponerlas debido al riesgo que corre, pero en la UIG le han dado cita para una consulta regular con la endocrina Montanez el 28 de junio de 2022. Se ha ido corriendo a la privada. Por suerte tiene los casi 6.000 euros que cuesta la cirugía gracias a que regenta una academia de informática.

Su vida ha sido próspera y feliz desde que hizo historia en 1987. Entonces, el Supremo la autorizó a inscribir su nuevo nombre en el Registro Civil y, en 1992, otra sentencia de un tribunal inferior condenó a la Seguridad Social a financiar sus cirugías, que le costaron algo más de un millón de pesetas (6.010 euros).

Ahora este golpe le ha devuelto el mal recuerdo de aquella batalla. “Estamos igual o peor que cuando empezamos en los ochenta, desatendidos por la Seguridad Social. Se habla mucho de ley trans pero todo es un tongo milongo”.

1988/02/24

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | DOS TRANSEXUALES, ADMITIDAS JUDICIALMENTE COMO MUJERES

Dos transexuales, admitidos judicialmente como mujeres.
Bonifacio de la Cuadra | El País, 1988-02-24

https://elpais.com/diario/1988/02/24/sociedad/572655605_850215.html

Dos jueces de primera instancia, uno de Madrid y otro de Valencia, han admitido la inscripción como mujeres en el registro civil -con lo cual podrán contraer matrimonio- a dos personas nacidas hombres. Una de ellas, de 34 años, madrileña, fue bautizada como Manuel; y la segunda, que se llamó Alejandro, tiene 38 años y es valenciana. Ambas se llamarán, a partir de ahora, Susana.

La titular del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Madrid, Begoña Fernández Dozagarat, de 30 años, ha declarado que Susana Linares González, nacida hace 34 años en Madrid como varón, de nombre Manuel, "es hembra", por lo que debe modificarse la inscripción en el Registro Civil. La sentencia, recurrida por la fiscal, invoca que el 2 de julio de 1987 el Tribunal Supremo admitió el cambio de sexo, y estima la demanda interpuesta por Linares, a quien reconoce su derecho a contraer con un hombre. El origen de este fallo fue una resolución del Registro Civil favorable a la inscripción de Linares como mujer, a la que se opuso el ministerio fiscal, que también ha sido parte en contra de la demanda civil ahora resuelta. La demandante solicitó su cambio de sexo y consiguiente anotación en el Registro Civil, a fin de que surta plenos efectos, ya que, "a pesar de haber nacido varón", sus actuales circunstancias son de mujer.

La sentencia, notificada el 8 de febrero último, recoge la "discrepancia psíquica" de Linares con su sexo originario, "que le lleva", dice la juez, "a rechazar sus genitales masculinos y su apariencia externa", así como a desarrollar "una mentalidad femenina", como estima demostrado, entre otras pruebas, por la certificación del Instituto de Terapia Sexual.

Intervenciones quirúrgicas
La magistrada hace referencia a las intervenciones quirúrgicas realizadas a la demandante, tales como la extirpación de ambos testículos, la creación de una cavidad vaginal recubierta con piel del pene y del escroto, y refleja que, "según el estudio realizado que obra en autos", Susana Linares ha alcanzado "los niveles normales de estradiol [hormonas femeninas] de una mujer en período fértil". Tras señalar que "tales pruebas vienen a demostrar la existencia de una persona con una estética femenina a quien se le impuso el nombre de Manuel y se le conoce como Susana", en los fundamentos jurídicos de la sentencia, la juez no oculta que "la pretensión planteada resulta ardua de resolver, por la falta", dice, "de preceptos reguladores de la misma y por la existencia demostrada y notoria de la transexualidad en nuestros días".

En todo caso, la magistrada recuerda que aunque la legislación registral vigente no recoja el cambio de sexo, no existe un ‘numerus clausus’ de inscripciones derivadas de sentencias. Añade que, asimismo, la modificación en el Registro Civil que se pretende no afecta al estado civil, que se rige por normas imperativas, sino al cambio de un aspecto circunstancial derivado de la genética: el sexo, que no es encuadrable, como circunstancial que es", argumenta, "en el estado civil, como tampoco en él se encuadran otros aspectos de las mismas características, como podría ser el color del pelo".

La magistrada razona que la demandante ha renunciado al sexo que le fue asignado en el momento de su nacimiento, "por cuanto no es el sexo que ha desarrollado". Explica que la discrepancia entre el sexo físico y el psíquico fue resuelta por Susana Linares en favor del segundo, y que mediante el tratamiento quirúrgico y hormonal fue perfeccionando su sexo elegido hasta "poder definitivamente tener una personalidad definida y un estado mental sano, sin discrepancias psíquicas y físicas atentatorias contra su propia salud".

A Susana Linares le molesta profundamente que se confunda a un transexual con un travestido o que se le relacione obligadamente con el mundo de la prostitución o de los pervertidos sexuales.

La opinión manifestada por Susana Linares a este periódico es concluyente: "Yo quiero vivir como una mujer enteramente normal, pero me están pisoteando mis derechos constitucionales como persona porque no me están dejando desarrollar mi personalidad".

Linares inició hace 14 meses los trámites para el cambio de sexo, y su preocupación ahora es que su caso se prolongue demasiado si tiene que pasar por la Audiencia Territorial y llegar hasta el Supremo. Susana Linares, que vive con sus padres y tiene una hermana menor casada y con dos hijos, considera que el recurso presentado contra esta sentencia por la fiscal, "precisamente una mujer", dice, "me crea una situación difícil, porque acabo de cobrar el último mes de paro y necesito llevar mi documentación en regla para encontrar trabajo". Linares es ingeniero de telecomunicación y tiene conocimientos de informática e inglés. Su último trabajo fue el de jefe de los servicios técnicos de unos laboratorios fotográficos.

Cambio de sexo en Valencia

Rafael Manzana, titular accidental del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Valencia, ha admitido el cambio de nombre y sexo en el Registro Civil de un transexual valenciano, Alejandro Fernández, que a partir de ahora se llamará oficialmente Susana y figurará como mujer y no como varón. El juez ha declarado en la sentencia que el sexo "que ostenta el demandante a todos los efectos legales es el femenino". El fiscal se había opuesto a la rectificación en el registro y probablemente recurrirá la sentencia, informa Francesc Bayarri. El juez cita a Simone de Beauvoir en la sentencia para argumentar que "no nace la mujer sino que se llega a serlo". También recuerda que la cuestión del cambio de sexo "es una de las más claras muestras de tardanza de los sistemas jurídicos en dar respuestas adecuadas a las realidades derivadas de los avances de las ciencias experimentales".

El fiscal había argumentado que el sexo de una persona viene determinado por los cromosomas y no por la apariencia externa. La abogada de Susana defendió el cambio de sexo porque psíquica y físicamente la demandante es una mujer.

Susana, de 38 años, reside en Munich (República Federal de Alemania), donde trabaja en el departamento de hombres de una empresa multinacional. Esta situación le acarrea serios inconvenientes, según su abogada, Amparo Ibáñez.

La sentencia explica que los carotipos de Fernández son masculinos, pero que el resto de elementos morfológicos, psicológicos y genitales son "claramente femeninos". Susana se sometió en 1985 en Alemania a una castración de sus órganos genitales masculinos, y posteriormente se implantó una vagina artificial.


La fiscalía pide cambiar la ley.
Bonifacio de la Cuadra | El País, 1988-02-24

https://elpais.com/diario/1988/02/24/sociedad/572655606_850215.html

La Fiscalía General del Estado entiende que los problemas que padecen los transexuales no pueden resolverse por vía judicial, sino que lo procedente es una modificación legislativa. En ese sentido, el pasado año el fiscal general del Estado, Javier Moscoso, elevó al Gobierno una moción, en la que propone que se rellene la laguna legal existente. La moción señala que, entre otros efectos del cambio de sexo que requieren una modificación legislativa, figuran los que afectan al matrimonio anterior o subsiguiente del transexual, a los derechos sucesorios y a la adopción, así como a la exención o asunción del servicio de armas. También afecta a las prácticas deportivas, régimen penitenciario y posibilidad de ser sujeto pasivo de la violación o sujeto activo del delito de suposición de parto. Moscoso parte de que la evolución de la jurisprudencia española es similar a la de otros países europeos, porque, como en ellos, la legislación a aplicar "no se acomoda", dice, "al cambio de las costumbres y de los comportamientos sociales, ni a la progresiva evolución de las técnicas médico-quirúrgicas modernas".

El análisis jurisprudencial muestra que en Italia, aunque algunos tribunales inferiores adoptaron criterios avanzados en materia de transexualidad, la Corte Suprema negó el derecho de la persona a la rectificación de las actas del Registro Civil por cambio sobrevenido del sexo. Igual ocurrió en Francia, y esta misma tesis mantuvo la jurisprudencia de Alemania Occidental, si bien el Tribunal Constitucional avaló la rectificación del acta de nacimiento para adecuar el sexo al estado personal del ser humano que corresponde a su constitución física y psíquica.

En opinión de la fiscalía, las soluciones legislativas son más eficaces, excepto en Suiza, por su peculiar sistema jurídico, que permite al juez actuar como si fuera legislador. El primer país que legisló sobre esta materia fue Suecia.

1987/08/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL PRECIO DE CONVERTIRSE EN MUJER

El precio de convertirse en mujer.
50 hombres han sido operados en España de cambio de sexo
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14
https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890405_850215.html

"Estamos marcadas". Los travestidos que hacen la carrera en una acera de la calle de Gravina, en Madrid, aguardan cada noche a que alguien quiera ir con ellos a lugares exóticos. Mientras esperan, con sus pelos brillantes, las espaldas descubiertas y formas totalmente femeninas, salvo las manos y la nuez, puede llegar algún barrendero con su flamante vestimenta naranja y ponerse a regar la calle con la peor intención. Una manguera, objeto fálico, se convierte en la metáfora del cerco. "Soy una chica, me siento chica; desde muy pequeña me gustaban los hombres; jugaba a las muñecas. Enseguida me di cuenta y se dieron cuenta. Las madres, debe ser porque te han parido, te quieren más y lo comprenden; a mi padre le costó". Una historia que se repite entre travestidos y transexuales.

A Juana Mari no la dejan entrar en el local que está enfrente de su esquina, uno de los más sofisticados del ambiente gay de Madrid. Pero no parece importarle mucho. Es alta, guapa, rubia, y tiene una mirada nada turbia, al contrario que el círculo en el que se desenvuelve. A su alrededor, chaperos, camellos, y ‘gays’ elegantes que, aunque con distancia, también son cómplices. "No suele pasar, pero algún niñato te reconoce por la calle y te grita: '¡maricón!', o lo que en tiempos era lo último: 'Manolo' [en referencia, según dice, al nombre original de la actriz Bibi Anderson [i.e. Anderson]] ".

Comenzó a hormonarse a los once años: "Te daban las inyecciones sin receta; las canarias empezamos muy pronto". Por esta razón no le ha salido vello en la cara, y dice que las formas femeninas aparecieron solas, unas formas que atraen a clientes como el que ahora merodea por ese cruce de calles.

Juana Mari dice que no tiene silicona en ninguna parte, "salvo en las tetas. Me las operaron en Claudio Coello, y me quedaron muy blanditas, toca, toca. Estoy muy contenta con ellas". A veces se le ha pasado por la cabeza llegar hasta el final, con la operación de cambio de sexo, pero no está segura porque sospecha que no sienten y que la dificultad de tener un clítoris "que funcione" es insalvable. "Si me corriese, y pudiera gritar: '¡siento!', me haría el coño; pero el miedo que tengo es que ellos sientan, yo me quede como un mueble y me utilicen. Así, por lo menos, estoy muy feliz". Su opinión es que las que se han operado "acaban locas".

Un verdadero transexual no operado nunca pronunciaría la frase 'estoy muy feliz'. Existe otro mundo para el transexualismo, fuera de la dureza de la calle. Pilar, que nació hombre y que se hizo operar hace seis años en un prestigioso centro de cirugía transexual, fuera de España, asegura que cuando la locura y la desesperación atacan a los que han deseado operarse, existe un motivo: "Que la persona llevaba antes una vida sexual masculina muy activa".

Pilar nunca ha tenido esa actividad. Desde siempre su organismo la repelió, y de ahí su rechazo a actuar como un hombre. Esa sería la diferencia entre un travestido y un transexual. Tiene carrera universitaria y ejerce en España una profesión liberal. Contadas personas saben lo que fue.

Dos intentos de suicidio precedieron su cambio pero pudo salir adelante; dice que siente como mujer desde que nació. "Todo el proceso fue y es todavía una batalla muy difícil". Tiene novio, y en cuanto consiga el cambio jurídico de identidad piensa casarse y adoptar niños. En el certificado psiquiátrico previo a la operación se decía claramente que era mujer.

"Tengo una vida sexual normal", dice. "Al principio sí, creo que para lograr el orgasmo me apoyaba mucho en el puro deseo psíquico, pero en los últimos años, a veces, aun sin necesitarlo, el orgasmo se ha producido, esto quizá se deba a que en la operación quedan conectados nervios sensitivos a la pared vaginal".

'La clínica del coño'
Muchos travestidos conocen al lugar en el que recibe el médico Aurelio Usón como "la clínica del coño". En su interior no se puede fumar y todo es pulcro y aséptico. Usón, urólogo y catedrático de universidad, ha operado a 17 personas. Ha visto a más de 60 y rechazado a muchas más de las que ha aceptado, sólo dos de ellas por ser portadoras del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

"El transexual odia sus genitales", dice; "el travestido no tiene por qué, puede actuar y disfrutar activa o pasivamente". Usón admite que algunos transexuales puros pueden llegar a defraudarse con los resultados de la operación. Se refiere a Susana Linares, quien ha presentado una denuncia contra él por ese motivo, y también por presunta coacción y falta de asistencia. Antes de la operación, Susana Linares firmó un documento con membrete de la clínica Prosalud que dice: "Expresamente hago renuncia a cualquier tipo de acción o reclamación judicial o extrajudicial como consecuencia de la operación quirúrgica". La cirugía transexual es posible en España desde 1983, tras la reforma del Código Penal, y exime de responsabilidad a los facultativos que la practiquen.

Gioconda fue operada por Usón -quien se considera el único en España, además del doctor de Barcelona Sáenz de Cabezón, que realiza estas operaciones abiertamente- y se siente feliz de haberse decidido. El médico pudo crearle un clítoris. "Sí, tengo orgasmos, la primera vez no me lo creía, me corrí con más fuerza".

Gioconda tiene 34 años y ejerce la prostitución desde hace diez. Muchos de los clientes que antes acudían a ella han vuelto y la han amado como siempre deseó, sintiéndose mujer. Rebate que éstos sean siempre homosexuales reprimidos: "La mente humana es demasiado compleja como para decir eso". Se muestra escéptica ante la idea de tener novio: "¿Cree que nos saldrán novios normales?". Ahora quiere cambiarse de nombre y llamarse orgullosamente Gioconda.

"Nunca sabré qué misterio nos trae esta noche". En Sachas, un local de transformismo madrileño, un homosexual hormonado que no quiere ser considerado como travestido porque identifica esa palabra con prostitución, imita a Paloma San Basilio mientras suena el play-back.

El precio de convertirse en mujer
Ángel Goya, gay histórico, de 62 años, que imita a Mae West, recuerda "a la pobre" Lorena Capelli. "Yo la conocí y me dijo: 'si lo llego a saber, nunca lo hubiese hecho'. Ya estaba operada, pero como se iba a casar quería más vagina, necesitaba la felicidad de la consumación; por eso, se destruyó a sí misma. En la sala de la operación, que se hizo en España, un centímetro más y se quedó muerta, ensangrentada". Era en 1976. Los gays de Sachas han trabajado con alguna operada y consideran que muchas de ellas se vuelven ciclotímicas: "Tres días bien y luego el histerismo de no sentir. La gran mayoría se arrepiente". El espectáculo del local se llama Boleros.

'Transexualia'
A Olvido se le nota, por cómo habla, que ha sido universitario. Pasado el mediodía acaba de levantarse y prefiere que la cita sea en su casa, por la que anda, en compañía de su gato, en combinación: lencería fina y una mujer que lo parece, incluso sin maquillaje. No quiere que se sepa su vida.

Olvido cree que la desinformación sobre transexualismo en España abarca no sólo a médicos y psicólogos, sino también a ellas mismas. Por eso está esperando que en breve se aprueben oficialmente los estatutos de Transexualia (Asociación de Transexuales Españoles). La idea es suya. Ha leído libros sobre el asunto y quiere traducirlos. Le interesaría confirmar científicamente impresiones que ha captado: por ejemplo, por qué la inmensa mayoría de travestis y transexuales españoles proceden de La Mancha, Andalucía y Canarias; por qué casi todos tienen los ojos claros.

En los estatutos de la asociación, entre requerimientos de mayor tolerancia social, se incluyen peticiones concretas, como que oficialmente se facilite la transexualidad física y la asistencia psicológica. También el cambio automático de identidad tras la operación y una lucha contra la discriminación laboral.

El psicoanalista Nicolás Caparrós considera que el proceso sicológico de cambio de sexo se da también en operaciones de simple cambio corporal. "Puede ocurrir que una mujer, ante la evidencia de tener la nariz muy fea, se plantee un conflicto psicológico que puede culminar tras la operación correcta o incorrectamente. Este último supuesto sería el caso de quien, teniendo la misma nariz que su padre, se la opera y se siente desgraciado, pues el problema no era la nariz, había una depositación falsa en ella de otro conflicto".

Doce cirugías diferentes.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14

https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890402_850215.html

Aurelio Usón, que realiza quirúrgicamente cambios de sexo, explica que en un transexual masculino la operación consiste en extirpar los genitales (interior del pene, testículos y parte de la pared escrotal). Luego, creado un túnel entre la uretra y el recto, se utiliza la piel del pene para formar una vagina artificial. Pero el proceso no empieza ni acaba en varias horas de quirófano. "En Estados Unidos", explica, "existen 12 cirugías diferentes de paso de hombre a mujer, entre ellas mamoplastia de ampliación, cara, mentón, nuez, mamas, cuello (en busca de una mayor redondez) y una pequeña cirugía en las manos".

El número de casos se evalúa más por aproximación que por estadísticas: "En España han sido operados entre 40 y 50 hombres. Contando los que lo hayan hecho fuera, es posible que sean 150 en total, y otros 300 sin operar. Podría calcularse en 100 casos las mujeres que quieren convertirse en hombres".
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Usón cree que la cirugía no puede crear algo que la naturaleza no ha donado. "Nunca se consigue una vagina perfecta, femenina en profundidad, turgencia y secreciones, con labios, vulva y clítoris. Éste a veces es posible construirlo; otras, imposible."

Los transexuales suelen pasar por dos o tres cirugías genitales, y la mitad de las operaciones pueden considerarse satisfactorias, según Usón. Por la intervención de cambio de sexo cobra alrededor de un millón de pesetas. Esto incluye un proceso previo de análisis clínicos y mentales y el posoperatorio.


Odiar la falda del colegio.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14

https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890403_850215.html

A J. J. M., de 23 años, resulta difícil preguntarle por su intimidad femenina -nació mujer y lo sigue siendo-, y no porque le cueste responder, sino porque es a todas luces un hombre, en sicología, en voz, y en un aspecto físico masculino que incluye una orgullosa barba adolescente consecuencia de las hormonas. Nacida en Madrid, a los once años le dijo a su madre que quería ser un hombre. "Ella pensaba que de mayor se me iba a pasar, pero no fue así, y me siento satisfecho de cómo soy porque lo he logrado por mí mismo".

En el colegio, que era mixto, lo más duro no eran las crueldades de los demás, sino el hecho de tener que ponerse la falda del uniforme. "Una vez me pasé una semana sin ir a clase, mintiendo a mi madre, para no vestir así".

A los doce años le vino la regla: "Fue horrible. Una cosa es pensar y otra comprobar que no eres lo que te imaginas Me da miedo hasta bañarme, me incomodo viéndome desnudo y no creo que soy yo, me da coraje".

El cuerpo visto como barrera. La menstruación le sigue obsesionando. Por eso quiere operarse lo antes posible, primero la ablación de los pechos y el arrasamiento de su genitalidad. Luego, algo tan complicado como conseguir un pene, cuya creacion, segun informaciones médicas, puede lograrse utilizando el músculo grácilis de la pierna, u otro, abdominal.

Para culminar con éxito el proceso, habrá de pasar de cinco a siete veces por el quirófano. El rastro, aparte de un pene con prótesis -para la erección-, y un 70% de posibilidades de que la sensibilidad sea mínima, serán las cicatrices.

Beber para no sufrir
"Estoy deseando que me operen, no puedo seguir como estoy, prefiero cubrirme de cicatrices a no ser feliz; me gustan mucho las mujeres y si no puedo ser hombre me suicido". Muestra unas rasgos en la muñeca, de cuando lo intentó. J. J. M. impuso a los demás, desde que tenía once años, que se dirigiesen a él con un nombre masculino. A los 17 años comenzó a beber: una manera de desinhibirse para decirle a su familia que era un hombre, que su sufrimiento era auténtico y que necesitaba apoyo. Su madre le pagará los gastos del tratamiento.

Ahora lleva un pene de plástico -"me hace sentir más hombre pero lo quiero real"-. Tiene una novia. Ha conocido a muchas chicas y con algunas se suele "dar la paliza". "Solamente lo hice con una, con un vibrador; fue satisfactorio, porque al ver a una mujer desnuda me hierve la sangre".

Reconoce que en materia sexual "'tampoco he gozado mucho en esta vida", y asegura que no se masturba porque tendría que hacerlo desde una óptica femenina. No le da miedo la operación ni sus consecuencias: "Aunque fuese a vida o muerte, lo haría; prefiero morir a seguir siendo lo que soy".

Opción del siglo.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14
https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890404_850215.html

Álvaro Cunqueiro escribió que pasar de hombre a mujer y de mujer a hombre es una opción del siglo, frente al deseo de los tiempos pasados de ser dos en uno. En la antigüedad clásica había transformistas devotos del Hércules Víctor de los italiotas, que se vestían de mujer porque pensaban que ese rito iba a concederles la eterna juventud, genitales majestuosos e, incluso el doble sexo, como Dionisios. En la escena inglesa de la época isabelina no salían mujeres, y en el estreno de ‘Hamlet’, de Shakespeare, Ofelia era un joven, pintado y con peluca. También Julieta o la terrible Lady Macbeth.

Marañón recoge, del siglo XVII, la historia de la monja de Úbeda, Magdalena Muñoz, "que un día sintió un gran dolor en las ingles y al cabo de tres días se le había resuelto la hinchazón y le había salido naturaleza de hombre". Ribera pintó a Magdalena Ventura, una mujer que amamanta a su hijo mientras muestra una poblada barba.

Primeros casos
El que se considera primer caso de hombre que cambió a mujer, Christine Jorgensen, fue operado en. 1950. Treinta años después declaró no haberse arrepentido: "En un hombre que tiene problemas transexuales la extirpación de sus genitales es una bendición". Las operaciones de cambio de mujer a hombre son posteriores, y el primer caso de implantación de un pene con posibilidad de erección se sitúa en 1977, en la universidad de Missouni (Estados Unidos).

En el cambio de sexo ha habido también pioneros y pioneras que han alcanzado notoriedad pública. Coccinelle se operó en 1960, tuvo dos maridos y fue personaje habitual en publicaciones sobre el mundo de las variedades.

Otro caso célebre es el de Michael Clark, que trabajó en la Armada norteamericana durante 12 años como oficial. Más tarde, siendo ya Joanna Clark, trabajó en la misma institución como sargento. En ambos estados, sus superiores se mostraron en distintas ocasiones satisfechos de su trabajo.

Renée Richards era en 1979 la quinta jugadora de tenis del mundo en cuanto a premios ganados. Hasta 1975 se llamaba Richard Raskin, de profesión doctor en medicina.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...