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2021/12/01

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ¿POR QUÉ EL 1 DE DICIEMBRE SE CONMEMORA EL DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA?

¿Por qué el 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la lucha contra el sida?
En 2020, unas 700.000 personas murieron a causa del VIH. Desde ONUSIDA piden políticas que garanticen el acceso justo y asequible a la ciencia.
El Periódico, 2021-12-01
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20211201/primer-dia-diciembre-dia-mundial-lucha-contra-sida-12927843 

El 1 de diciembre es el Día Mundial de la lucha contra el sida. Este miércoles se cumplen 40 años de los primeros casos de esta enfermedad. En 1988 la Cumbre Mundial de Ministerios de la Salud eligió el primer día del mes de diciembre para conmemorar, año tras año, la lucha contra esta enfermedad.

El lema que utiliza el Programa de la ONU sobre el sida (ONUSIDA) en la edición de este año es: "Poner fin a las desigualdades. Poner fin al sida. Poner fin a las pandemias". Esta organización ha destacado "que el mundo ha llegado a un plan audaz que, si los líderes lo cumplen, pondrá fin al sida para 2030".

¿Porqué se eligió ese día?
En 1981 se diagnosticó el primer caso de la enfermedad en todo el mundo. Siete años después, en 1988, se estableció el primer día del último mes del año como el Día Mundial de la lucha contra el sida convirtiéndose así en el primer día dedicado a la salud, según la web de ONUSIDA. No hay una razón especial para que esta jornada se conmemore el 1 de diciembre.

Una de sus principales premisas es que piden a la sociedad tomar consciencia "para poner fin a la discriminación", y conseguir mejorar la calidad de vida de las personas que viven con el VIH.

"El sida sigue siendo una pandemia, la luz roja continúa parpadeando, y solo podremos salir de ella actuando sin demora para acabar con las desigualdades que avivan dicha pandemia", exponen en su página web. Otra de las reivindicaciones que explican es que se necesitan "políticas que garanticen el acceso justo y asequible a la ciencia".

Incidencia del sida en el mundo
Según las cifras de ONUSIDA, 37,7 millones de personas vivían con el VIH en 2020. En el último año unas casi 700.000 personas murieron a causa de esta enfermedad y hubo 1,5 millones de nuevas infecciones. Desde 2010 los contagios en niños ha disminuido un 53%. A pesar de esta lenta mejoría, cada semana alrededor de 5.000 niñas y mujeres de entre 15 y 24 contraen la infección.

La mortalidad también ha ido disminuyendo en los últimos años. En 2004 un total de 1,9 millones de personas murieron a causa de la enfermedad y en el 2010, 1,4 millones. Desde 2010 la mortalidad en las mujeres y niñas ha disminuido un 53% y entre los niños y hombres, un 41%.

Y TAMBIÉN…
40 años del sida en España: "Ya sabemos que la cura es posible".

El Hospital Vall d'Hebron trató, en octubre de 1981, al primer paciente del país con VIH: murió a los pocos días de ingresar y todos creyeron que tenía cáncer.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2021-10-08
https://www.elperiodico.com/es/sanidad/20211008/aniversario-primer-paciente-sida-vih-espana-12177890

2021/06/16

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MARIC*NES CONTRA WOJTYLA Y OTRAS AVENTURAS DE NAZARIO

El Periódico / Nazario (d) en el bar Kike //

Maricones contra el papa Wojtyla y otras aventuras de Nazario en la Barcelona de los 80.

El artista recupera en 'El bar Kike y Paca la Tomate' la memoria de la Ciutat Vella homosexual preolímpica.
Ramón Vendrell | El Periódico, 2021-06-16 ***
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20210616/nazario-homosexuales-barcelona-anos-80-bar-kike-11830176

Nazario Luque es una de las contadas personas que en los últimos 2021 años han tenido sexo con un papa. No es que menospreciemos a sátiros como Alejandro VI, es que al fin y al cabo ha habido 264 papas y por alegres que hayan sido son 264 y ni uno más, lo cual da para lo que da: contadas personas han tenido sexo con un papa en 2021 años.

Nazario cuenta en 'Sevilla y la Casita de las Pirañas' (Anagrama) que folló en los váteres públicos de la plaza del Duque, Sevilla, con Clemente Domínguez, más adelante el papa Clemente del Palmar de Troya. Un papa hereje, sí, pero un papa.

De modo que tras haber conocido de primera mano estas conductas papales libertinas no es extraño que le fastidiara un pontífice homófobo como Juan Pablo II, Wojtyla. Quizá por hipócrita. El caso es que en 1986 una comitiva se plantó ante la catedral de Barcelona para protestar contra Wojtyla. 'Ens estimen com volem', decía la pancarta desplegada. Pero además circularon estampitas de san Pollardonio de la Sagrada Metida. "Líbranos a todas de la sífilis y el sida", decía la leyenda, para quien tuviera ojos para algo más que la imponente verga de san Pollardonio.

Eran las estampitas obra de Nazario, claro está. Y una parte importante de la procesión había salido del bar Kike, en la calle de Rauric, en el Gòtic. Era el Kike antes de ser el Kike un bar de repostaje de putas, chulos y camellos. Se convirtió al ser el Kike desde 1983 en un bar de fiesta eterna desde que abría por la tarde, no solo para maricones. Las putas, los chulos y sobre todo los camellos seguían pasando por ahí, así como punks y modernos, pero sobre todo era el cuartel general de Nazario y sus desfasados amigos y amigas.

Locos no, loquísimos
'El bar Kike y Paca la Tomate', nuevo libro de Nazario, nos recuerda que si los años 70 en Barcelona fueron locos, los años 80 fueron loquísimos, pasados de vueltas, sin freno. El Kike era un ejemplo: ya no más bares clandestinos para maricones; un bar abierto a la calle donde podía suceder cualquier cosa. A costa quizá de trauma de algún niño que fuera con sus padres a El Ingenio, la tienda de fantasías en papel maché que estaba casi enfrente.

La Paca la Tomate del título es la tragedia del relato. Un transformista (ni travesti ni disfrazado, puntualiza Nazario) que se vino arriba en el Kike tras sus pinitos en el Dickens y que acabó muriendo en el arroyo, tras volver a ser Paco trabajando en bares de mala muerte ya como camarero otra vez. Como reconoce Nazario, su club de fans la convirtió en una estrella y después la dejó caer sin demasiada compasión.

A lomos del tebeo 'El Víbora', Nazario alcanzó tal popularidad con su personaje Anarcoma que en una redada en el Kike el guardia urbano que lo llevó al lavabo para cachearlo e interrogarlo le confesó su admiración y su vergüenza por la tarea.

Por el Kike pasaron Keith Haring y Marc Almond. El primero hizo grafitis hasta en la cisterna del váter, por no hablar de la barra, ojalá los hubieran conservado. El segundo le pidió a Nazario una portada para un disco que no prosperó por sobrada. Si Almond frecuentaba Barcelona en los 80 quiere decir que Barcelona en los 80 era una caña. Se alojaba siempre en el hotel Colón, unos skins le robaron las Dr. Martens que llevaba y era el tío más tatuado de una ciudad donde solo existía un estudio de tatuajes, Barna Tatoos, en la calle de Obradors, espontáneos talegueros y profesionales guiris en reboticas de bares al margen.

Es 'El bar Kike y Paca la Tomate' la recreación de Nazario de su arcadia en Ciutat Vella en los 80, cutre, disparatada, grotesca e hipersexual. Más arriba también pasaban cosas. En el club Martins de los Jardinets de Gràcia un neón alertaba antes de entrar en el cuarto oscuro: 'Vigila tu cartera'. Marc Almond también lo frecuentaba.

El Ayuntamiento de Barcelona cerró el bar Kike en 1987. "Una ostentosa capa olímpica, como una vistosa alfombra de oropeles, terminaría cubriendo una parte de la ciudad y su memoria, que quedaría para siempre sepultada, como basura, bajo ella", escribe Nazario.

2020/05/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO SER GAY O LESBIANA ERA UNA ENFERMEDAD

El Periódico / Orgullo en Piccadilly Circus, 1996 //

Cuando ser gay era una enfermedad.

El 17 de mayo de 1990 la OMS eliminó la homosexualidad del listado de dolencias psiquiátricas.
Juan Fernández | El Periódico, 2020-05-16
https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20200516/oms-elimina-1990-homosexualidad-listado-enfermedades-psiquiatricas-7962649

En los años 80, los debates televisivos sobre la homosexualidad solían contar con la presencia de un activista gay que ponía voz y rostro a una realidad por entonces poco visible, un sociólogo que aportaba contexto histórico, un sacerdote que señalaba los límites morales de la iglesia, y un psiquiatra. La participación del experto en salud mental tenía una justificación que en esos años nadie cuestionaba: oficialmente, la homosexualidad se consideraba una enfermedad y abordarla como tal quedaba fuera de toda duda o reproche.

Eugeni Rodríguez recuerda bien aquellos acalorados debates catódicos en los que la realidad LGTBI –acrónimo que en esos años nadie habría sabido identificar– empezaba a salir del armario. «Solían girar sobre dos cuestiones: el pecado y la enfermedad. Así que mi misión consistía en demostrar que no era un pervertido ni un loco. ¡Como para reclamar derechos estábamos nosotros por entonces!», clama el hoy presidente del Observatori contra l’Homofòbia, quien en esos años ya ejercía de aguerrido activista gay en todo tipo de foros y escenarios, incluidos los platós de televisión, y tiene claro cómo era el minuto y resultado de la causa homosexual en aquel momento. «Veníamos de décadas de legislación franquista que nos había identificado como un peligro social, acababa de caernos encima el estigma del sida y el movimiento gay era aún muy precario», rememora.

Fue en este contexto en el que se produjo un hito trascendental en la historia del movimiento LGTBI que en España, sin embargo, pasó sin pena ni gloria: el 17 de mayo de 1990, la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, donde había figurado desde la creación de este organismo internacional.

Ningún diario nacional se hizo eco de la noticia, ni hubo celebraciones entre los colectivos gays del momento. «El sida nos tenía muy tocados y no teníamos aún la fuerza ni la visibilidad que alcanzaríamos más adelante. Los efectos de aquel anuncio los empezamos a notar después», reconoce Rodríguez.

La doble discriminación de las lesbianas
El primero y principal fue de carácter simbólico. «Yo nací en 1945. Haciendo cuentas, he pasado más años siendo considerada una persona enferma, aunque sin serlo, que sana», reflexiona Boti G. Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI. Se convirtió en activista lesbiana a mediados de los años 90, cuando su opción sexual ya no se consideraba una dolencia, pero su memoria está llena de pasajes en los que sentirse diferente implicaba ser señalada como una trastornada. «Las mujeres homosexuales padecíamos un doble rechazo social y crecimos sin referentes. Lo asombroso es que solo llevemos 30 años sin arrastrar ese castigo», destaca.

En la tardía eliminación de la homosexualidad de la lista mundial de enfermedades influyeron factores de geopolítica mundial. «La caída del bloque soviético y la desaparición de varias dictaduras latinoamericanas de perfil homófobo hicieron que cambiara la correlación de fuerzas en la OMS y permitieron que saliera adelante aquella votación», explica Jordi Petit, antiguo secretario general de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA, en sus siglas en inglés), el organismo que con más ahínco había reclamado la desaparición de ese estigma después de que la Asociación Americana de Psiquiatría excluyera a la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973.

Hormonas y ‘electroshocks’
Atrás quedaban décadas en las que la percepción patológica de las relaciones entre personas del mismo sexo había añadido dolor extra a un colectivo históricamente perseguido. Si la homosexualidad era una enfermedad, significaba que se podía curar.

Desde que el psiquiatra alemán Richard von Krafft Ebing la definiera como «perversión sexual» en su libro 'Psychopathia Sexualis' de 1896, fueron muchas las técnicas que se usaron en todo el mundo para, presuntamente, sanar a gays y lesbianas y librarles de su dolencia, como el psicoanálisis, las terapias hormonales o el empleo de 'electroshock' y de la cirugía cerebral. «Lo nuestro primero fue pecado, luego delito y más tarde enfermedad.Esta última condena fue la que más tardamos en quitarnos de encima», señala Petit, quien recuerda que la homosexualidad sigue siendo hoy ilegal en 69 países, en doce de los cuales está condenado con la pena de muerte.

Día internacional contra la homofobia
Desde el 2004, el día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que se celebra este domingo, rememora una decisión administrativa que, al menos en España, sirvió para allanar el camino hacia la normalización que alcanzaría el colectivo LGTBI años más tarde.

«Al poco de la declaración de la OMS, me invitaron a una tertulia en la tele y volví a encontrarme a un psiquiatra en la mesa, pero esta vez decidí levantarme y marcharme. Fue la última vez que me pasó. Desde entonces he debatido muchas veces en público sobre derechos de los homosexuales, pero nunca más sobre si lo nuestro es una enfermedad», advierte Eugeni Rodríguez.

2018/12/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SILVIA REYES: "LAS TRANSEXUALES NO TENÍAMOS OTRA SALIDA QUE LA PROSTITUCIÓN"

El Periódico / Silvia Reyes //

"Las transexuales no teníamos otra salida que la prostitución"

Silvia Reyes fue encarcelada en 1974 en la Modelo tras una redada policial y, después, desterrada de Catalunya. Se trasladó a París, donde trabajó en el mundo del espectáculo, y en total estuvo 10 años fuera de España.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2018-12-26
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181226/las-transexuales-no-teniamos-otra-salida-que-la-prostitucion-7217596 

Silvia Reyes (Las Palmas de Gran Canaria, 1949) estuvo encerrada en la cárcel la Modelo de Barcelona y en un centro de rehabilitación social (es decir, de cura de la homosexualidad) de Badajoz entre 1974 y 1975, el mismo año en que murió el dictador Franco. Su delito: ser transexual, en virtud de la ley franquista de peligrosidad y rehabilitación social. En aquellos años, además, ni siquiera existía esa palabra: las mujeres como Silvia eran denominadas 'travestis'. El término 'transexualidad' no aparecería hasta los 90 y la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerarla una enfermedad mental este 2018. Este miércoles se cumplen 40 años de la despenalización del delito de homosexualidad en España.

"Me detuvieron en un 'drugstore' de Passeig de Gràcia. Ahí había restaurantes abiertos toda la noche a los que iban las chicas del espectáculo y de los clubes de alterne, los gais y las transexuales. La policía hacía redadas y, en una, me cogieron", relata Silvia, sentada en el sofá de su apartamento. Junto a otros detenidos, la trasladaron a la Jefatura Superior de Policía y allí estuvo tres días durmiendo en el suelo, sin comer nada.

Silvia había llegado a Barcelona en 1972 desde las Canarias. En 1974 comenzó a hormonarse. Se vio obligada a ejercer la prostitución. "Las transexuales no teníamos otra salida", denuncia. Cuando, junto a otras 'trans', la encerraron en la cárcel, creyó que era por ejercer la prostitución. "Pero el policía nos explicó que no, que era por 'travesti'".

En la Modelo ingresó con otras 37 transexuales. Todas ellas estaban encarceladas en un módulo separado del resto de presos. "De las 38 que éramos, solo una era aceptada por su familia. Las demás no". Con los años, tres acabaron suicidándose con sobredosis de heroína, en sus casas, "solas y rechazadas por sus familias y la sociedad". De su paso por la Modelo Silvia recuerda dos motines. "Los otros presos se amotinaron porque querían estar con nosotras, porque éramos muy agradables. Las fuerzas del orden los redujeron a todos".

Tras salir de la cárcel barcelonesa, Silvia fue trasladada al penal de Badajoz y salió en libertad cuatro días antes de morirse Franco: el 16 de noviembre de 1975. La ley de peligrosidad y rehabilitación social incluía el encarcelamiento y el posterior destierro y, así, como tantos otros miembros del colectivo LGTBI, fue expulsada de Catalunya tras cumplir condena. "Me fui a París, donde trabajé en el espectáculo. Estuve 10 años trabajando en este mundo en Francia, Suiza y Bélgica. Pero seguía viniendo a Barcelona una vez al mes", cuenta mientras enseña fotografías de la época.

Así, Silvia estuvo en aquella primera e histórica manifestación del colectivo LGTBI en España: sucedió en las Ramblas de Barcelona, el 26 de junio de 1977. "Las transexuales íbamos en la primera fila. Nuestro lema era '¡Basta ya!'. Al llegar a la plaza de Catalunya, nos estaban esperando los coches de los 'grises', así que nos quitamos los tacones y empezamos a correr como locas". Era amiga de Sonia Rescalvo, la transexual brutalmente asesinada en 1991 por un grupo de neonazis en el parque de la Ciutadella. "Me enteré al volver de Ginebra. Me quedé totalmente traumatizada", asegura.

Hasta el año 2009 los homosexuales y las transexuales encarcelados por el franquismo no comenzaron a recibir indemnizaciones del Estado. "Pedimos a Zapatero y al PSOE una pensión vitalicia de 400 euros al mes, pero no nos la dieron". Silvia recibió 7.500 euros. 

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LAS LESBIANAS: TAN INVISIBLES, QUE SE LIBRARON DE LA LEY DE PELIGROSIDAD SOCIAL

El Periódico / Maria Giralt //

Las lesbianas: tan invisibles, que se libraron de la ley de peligrosidad social.

Las mujeres homosexuales también existían durante el franquismo, pero el régimen no concebía su existencia. Vivían con "terror" a ser descubiertas y sufrieron la represión de la dictadura en el entorno familiar.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2018-12-26
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181226/las-lesbianas-tan-invisibles-que-se-libraron-de-la-ley-de-peligrosidad-social-7215514 

La ley de peligrosidad y rehabilitación social, que se aprobó en 1954 y que sustituía a la de vagos y maleantes, le sirvió al franquismo para reprimir durante décadas al colectivo LGTBI. A quienes eran sorprendidos entablando algún tipo de contacto homosexual les esperaban años de cárcel y destierro, además de un enorme rechazo social. Pero hubo un sector que tuvo la suerte y la desgracia, a un tiempo, de no sufrir esta ley: las mujeres lesbianas.

"Nos afectó muy poco porque estábamos totalmente invisibilizadas. Solo hay un caso documentado de una mujer encarcelada por lesbiana", relata Maria Giralt, directora general de Gayles TV. Giralt contaba con apenas 18 años cuando participó en la primera manifestación LGTBI de la historia de España, que tuvo lugar en las Ramblas de Barcelona en junio de 1977. '¡Detrás de las ventanas hay lesbianas!', gritaban. Este 26 de diciembre se cumplen 40 años de la reforma de la ley de peligrosidad social mediante la cual la homosexualidad dejaba de ser delito en España.

"Dos mujeres que vivían juntas o que iban de la mano por la calle no eran sospechosas. Por eso no se les hacía efectiva esa ley. Pero, cuando algo no existe, no se reivindica", prosigue Giralt, quien durante 10 meses trabajó como DJ en el Daniel's, un pub inglés para lesbianas que abrió en 1975 al lado de la plaza de Cardona, en el barrio de Sant Gervasi. Fue de los primeros de Barcelona.

Un pub "variopinto"
"Al Daniel's venían las chicas de El Molino cuando este cerraba, gente de la farándula, prostitutas lesbianas, niñas del colegio e, incluso, amas de casa con su bolsito. Y de toda la comarca. Era de lo más variopinto", añade esta activista. En el Daniel's también había redadas. "En la pista de baile había una luz roja que, cuando se encendía, avisaba de que venía la poli. Entonces las mujeres dejaban de bailar, se sentaban y se ponían a hablar".

Giralt matiza que, aunque a las lesbianas no se les aplicó directamente la ley de peligrosidad social, sí la sufrieron indirectamente, sobre todo en el entorno familiar. Muchas mujeres homosexuales eran internadas por la familia en centros psiquiátricos. "No sé si es peor esto o estar en la cárcel", opina Giralt, que vivió la represión franquista "como mujer, como lesbiana y como catalana". Ella fue una de las fundadoras del Col·lectiu de Lesbianes dentro del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), que en 1977 pedía la amnistía, el derecho al propio cuerpo, la libertad sexual y el reconocimiento de la existencia de las lesbianas.

Como explica Katy Pallàs, presidenta de la Associació de Famílies LGTBI, la "invisibilidad" que las lesbianas sufrieron durante el franquismo tenía que ver con el hecho de que la mujer tenía entonces un lugar "preferente": la casa. "Pero todo el mundo conocía a fulanita y menganita que vivían juntas porque no encontraban a 'ningún hombre que las quisiera'", señala con ironía.

"Terror de ser descubiertas"
"Durante el franquismo hubo represión hacia hombres y mujeres homosexuales, pero era más visible la persecución hacia ellos porque su homosexualidad ha sido siempre más visible", cuenta Paulina Blanco, de 69 años. "Las lesbianas hemos hecho creer a la gente que éramos amigas, primas, hermanas, porque vivíamos con el terror de ser descubiertas".

La familia de Paulina nunca aceptó su homosexualidad. Su madre la desheredó y su hermano las agredió físicamente a ella y a su esposa, Encarnita. "He sentido todo el desprecio y me he sentido muy mal. También he sentido vergüenza. Y no siempre he tenido fuerzas para enfrentarme al entorno que me rodeaba. Necesité terapia y ayuda. Ha sido muy largo y deja huella", cuenta. "Ahora me siento liberada de ese peso".

De niña fue a un colegio de monjas donde todo se "confabulaba" en contra de ella. "De adolescente primero descubrí mi sexualidad; dentro de ella, mi homosexualidad. Y mi soledad: ¿a quién le explicaba todo eso en los años 60?", se pregunta. "Yo tenía un sentimiento religioso muy acentuado, lo cual supuso una carga de pecado muy grande". De joven, en la "zozobra" de aceptarse como lesbiana y cristiana, acudió a la consulta de un psiquiatra en Madrid, quien le recomendó un tratamiento de 'electroshocks'. "Por suerte, no seguí esta recomendación", narra.

Al matrimonio 33 años después
Paulina conoció a Encarnita en 1972. Se casaron en el 2005, el mismo año en que se aprobó la ley del matrimonio homosexual. "Para mí esta fue la ley más importante. Fue la norma que restituyó nuestros derechos. Yo conocí a Encarnita a los 23 años y no nos pudimos casar hasta que tuve 56. Durante esos 33 años no tuvimos derechos: yo no podía pedir permisos cuando ella estaba enferma", opina. Esta pareja es patrona fundadora de la Fundació Enllaç, que asiste a personas mayores LGTBI en situación de soledad y precariedad. A Paulina le preocupa tener que ingresar un día en una residencia de ancianos: "Todos hemos sido educados en la homofobia", denuncia.

También Katy Pallàs señala que "todo ha cambiado muchísimo" en estos 40 años. "Sobre todo por el hecho de que las familias homoparentales podemos tener hijos con toda la protección legal. Hemos luchado mucho para que nuestros pequeños no fueran ciudadanos de segunda, y nos sentimos orgullosas de a donde hemos llegado", subraya. Según ella, las familias homoparentales, dado que son visibles "sí o sí", han trazado un importante "puente" entre las familias heterosexuales y la comunidad LGTBI.

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | JORDI PETIT: "GAIS Y TRANSEXUALES FUIMOS LOS ÚLTIMOS EN SALIR DE LAS CÁRCELES FRANQUISTAS"

El Periódico / Jordi Petit //

"Gais y transexuales fuimos los últimos en salir de las cárceles franquistas"

El histórico activista LGTBI Jordi Petit reflexiona sobre la eliminación, hace 40 años, del delito de homosexualidad. La ley de peligrosidad social reprimió al colectivo durante décadas con el encarcelamiento y el destierro.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2018-12-26
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20181226/jordi-petit-gais-transexuales-fuimos-los-ultimos-salir-carceles-franquistas-ley-peligrosidad-social-7213491 

Estuvo dos veces en la cárcel (donde fue violado) por militar en el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) y por ser sospechoso de subversión mientras hacía la mili. Jordi Petit (Barcelona, 1954) fue uno de los primeros activistas LGTBI de España y un histórico de la lucha por los derechos civiles. Su trabajo, desde la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya (1986-2014), contribuyó en 1994 a incluir a las parejas homosexuales en la ley de arrendamientos urbanos y en 1998, a promulgar la primera ley de parejas de hecho en toda España. Petit, que recibió la Creu de Sant Jordi y la Medalla de Honor de la ciudad de Barcelona por su trabajo, conoce bien la ley franquista de peligrosidad y rehabilitación social, denominada popularmente como la de 'vagos y maleantes', que fue usada para reprimir a homosexuales y transexuales (o 'travestis', como se les llamaba en la época) mediante el encarcelamiento y el posterior destierro. Hoy se cumplen 40 años de la reforma de esta norma que supuso la eliminación del delito de homosexualidad.

-¿Cómo fue ese momento?
-Mágico y muy esperado, porque hasta entonces no existíamos. Los últimos presos del franquismo en salir de las cárceles fuimos los homosexuales y los transexuales. La reforma de la ley de peligrosidad social apareció en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 11 de enero de 1979 y un mes más tarde salieron los presos homosexuales, que no recibieron compensación económica alguna hasta el Gobierno de Zapatero. Muchos ya no vivían. La ley no se derogó por completo hasta 1995.

-¿Y por qué fueron los últimos en ser excarcelados?
-Porque la Transición tuvo muchas limitaciones. Los presos políticos habían salido antes de las elecciones del 77, pero muchas otras cosas no cambiaron. Tampoco fue una condición para los acuerdos de la Transición tocar la ley de peligrosidad social. Quizás se cometió el error de no haber participado en órganos de oposición democrática como la Assemblea de Catalunya pero, en cualquier caso, no fue posible antes. La Transición no dio tanto de sí como hubiéramos querido y, por eso, salimos dos años largos más tarde.

-¿Cómo se consiguió esa victoria?
-Tuvo dos niveles de actuación. Por una parte, las primeras manifestaciones de Barcelona en el 77, sumadas a los manifiestos, artículos de prensa y a una notable simpatía de la opinión pública. Todo esto creó una fuerza que, en aquel momento, lideró el Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), coordinado por Armand de Fluvià. Pero, por otra parte, en paralelo y de manera más práctica, tres diputados hicieron de puente con el Congreso de los Diputados. Fueron Josep Maria Riera del PSUC, Rudolf Guerra del PSC y Pablo Castellanos del PSOE. Ellos, en los pasillos de las Cortes, le insistían a Adolfo Suárez en la idea de que la democracia española no se podría homologar a las demás si existía esa ley tan rancia y si los homosexuales estaban en la cárcel. Y que eso, además de ser intolerable en democracia, podía ser incluso un elemento de boicot turístico.

-Tras la supresión del delito de homosexualidad, ¿cuál fue el siguiente paso?
-La batalla por legalizar las asociaciones y los locales homosexuales. En 1980, Josep Maria Riera y Rudolf Guerra, de nuevo, y Juan María Bandrés del Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra (PSE-EE) [error, entonces el partido solo era Euskadiko Eskerra] insistieron a Suárez y al ministro del Interior en la legalización del FAGC, que finalmente se produjo en julio del 80. A esos diputados les debemos más de lo que pensamos.

-¿Cómo era ser homosexual en la Barcelona franquista?
-Por más cosmopolita que fuera Barcelona, para un niño de la época ser gay era un infierno. Los adolescentes más espabilados sabían dónde ligar de manera clandestina: los 'drugstore' de Passeig de Gràcia o las casetas de baño de la playa de Sant Sebastià, donde a veces había redadas. La Barcelona franquista quizás fue tolerante con los homosexuales de la 'Gauche Divine' por ser de origen bienestante. Ellos hacían su vida bohemia en el Bocaccio y La Cova del Drac, en la calle Tusset. Pero ser gay no dejaba de ser un gravísimo problema para los demás adolescentes y niños, porque no teníamos ninguna referencia ni información.

-¿Qué vivió usted?
-Recuerdo que de pequeño, cuando visitaba las casas de amigos de mis padres o familiares, me iba a la biblioteca a mirar los diccionarios y, cuando veía la descripción de la homosexualidad, salía aterrado. Yo sufrí 'bullying' en los Salesianos de la calle de Rocafort por parte de los compañeros y por culpa de una incursión del Opus Dei, que me indujo a la automortificación para expiar mi pecado de homosexualidad y para educar mi voluntad a través de un cilicio que yo me ponía en el brazo. Buscaba mi salvación como homosexual porque no me aceptaba. Así, la primera victoria del movimiento LGTBI en sus inicios, antes que salir de la ley de peligrosidad social, fue empezar a autoaceptarse y dejar atrás la 'autohomofobia'.

-La aparición del VIH/sida en los 80 obligó al movimiento a dar un cambio de rumbo. ¿Por qué?
-Así es. Con la derogación de la ley y la legalización, los frentes de liberación se vaciaron y se llenaron las pistas de baile. Fue muy lógico: la gente nunca había tenido tanta libertad. Muchas entidades nacidas en el 77 se disolvieron en el 80. Pero en entonces llegó el sida, que supuso una crisis tremenda en las asociaciones que quedaban. Unas apostaban por el voluntariado de la prevención del sida de la mano de las instituciones; otro sector quería hacer la revolución sin colaborar con las instituciones porque consideraba que había que derribarlas. En aquel debate ni unos ni otros sabíamos lo terrible de lo que se nos venía encima. Yo pertenezco a una generación desaparecida. Muchísimos de mis amigos y amantes murieron.

-El año 1998 también fue importante para el movimiento.
-Sí, ese fue un año de cambio de humor en el colectivo. Aparece la revista 'Zero', llega Boris Izaguirre a España, hubo los 'Gay Games' en Ámsterdam y aparece la medicación que hace crónico el sida. La gente dejó de morirse…

-...Y en el 2005 España aprueba la ley del matrimonio homosexual.
-Fue una conquista que casi no nos creíamos, pero a veces en la política hay un juego similar al del billar. Durante los ocho años del mandato de Aznar fui llamado, de forma discreta, dos veces a la Moncloa para hablar con sus asesores. En el primer mandato, pedimos una ley de parejas de hecho, pero en el segundo, cuando ya se habían empezado a aprobar las leyes del matrimonio en Bélgica, Holanda y Dinamarca, exigimos el matrimonio tal cual. El asesor dijo que ni hablar. Las manifestaciones a favor de la ley de parejas y luego del matrimonio en el Orgullo Gay de Madrid -que no de Barcelona- enseguida se volvieron multitudinarias. La oposición de entonces, IU y el PSOE, se comprometió con nuestras reivindicaciones y Zapatero lo hizo posible.

-¿Qué queda por conseguir?
-Las leyes no significan que la sociedad cambie de manera automática. Ha aumentado la visibilidad, pero también las agresiones y la homofobia. El gran reto es ser tan visibles, que lleguemos a ser indiferentes. También dar más y mejor atención a las personas mayores LGTBI, acompañar a los refugiados LGTBI -que son rechazados por el resto de migrantes- e integrar en la escuela desde primaria la educación igualitaria. Ahora estamos ante un fenómeno que es la vanguardia del movimiento actual: las familias homoparentales. Son activistas las 24 horas del día: van con los críos a la escuela, por el barrio, a visitar a sus familias. Y eso es un elemento transformador importantísimo porque expande algo fundamental: el cariño, el amor. No hay arma más eficiente que el quererse.

2018/11/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ENRIQUE SERRANO Y LA FOTOGRAFÍA DE LA PRIMERA MANI DEL ORGULLO GAY EN BARCELONA

Fotografía de Enrique Serrano / Mani del Orgullo Gay en Barcelona 1977 //

Enrique Serrano: «Santa Coloma lo es todo en mi vida».

Cuando sale de su bar, un impulso le saca a hacer fotos por las calles de su ciudad natal, su 'leitmotiv'.
Manuel Arenas | El Periódico, 2018-11-11
https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/20181111/enrique-serrano-santa-coloma-lo-es-todo-en-mi-vida-7140335 

Que por qué me gusta escribir sobre gente corriente, me preguntan. Qué difícil cuando soy yo quien responde. Pues porque me divierte dar noticias: la gente corriente casi siempre es noticia, otra cosa es que salga en los diarios. Porque puedo charlar con Enrique Serrano (Santa Coloma de Gramenet, 1958), un tipo de barrio tan humilde que está a punto de no conceder esta entrevista por temor a no ser lo suficientemente interesante. Y eso que -entre otros cientos de anécdotas-, en el 78, este fotógrafo aficionado fue el encargado de atender a Antonio Franco y Antonio Asensio mientras ideaban este diario en la cafetería Don Chon del Hotel Diplomatic de Barcelona: toda historia esconde caras anónimas imprescindibles para comprenderla. De eso va esta sección.

-Aquello le marcó.

-¡Yo digo de broma que soy fundador indirecto de El Periódico! (ríe). Es algo que no olvidaré nunca. Ellos llegaban a la cafetería, pedían el desayuno y montaban una mesa llena de esquemas y bocetos. Estuve poniéndoles la comida durante un mes y acabamos creando un poco de confianza.

-¿Siempre ha trabajado en bares?
-No siempre: empecé en la restauración porque no quise estudiar. He trabajado mucho en hoteles y he tenido tres bares: el último, 'Les Tulipes', lo mantengo desde el 2006. Aunque mi pasión es la fotografía.

-¿Por qué la fotografía?

-Me empezó a gustar a los 12 años, cuando me regalaron una 'Werlisa Color'. Hay algo de revancha: en el colegio pintaba muy bien, los profesores me consiguieron una beca, pero mi padre dijo que la pintura no daba dinero y me puse a currar. No he vuelto a pintar, pero pienso: la fotografía también es arte.

-¿Qué tipo de fotografía le gusta?
-La de acción. La calle es adrenalina. Es un impulso: me entero de que pasa algo y voy. Eso sí, al margen de actos señalados en Barcelona, como la primera manifestación gay, siempre en Santa Coloma, mi ciudad.

-¿Y eso por qué?
-Porque es mi pueblo: aquí he nacido, aquí vivo y aquí quiero morirme. Santa Coloma lo es todo en mi vida: familia, amigos... la llevo dentro, la siento y aportaré todos los granitos de arena que pueda.

-¿Cuál es su historial como fotógrafo aficionado?

-Estudié en una escuela de fotografía y estuve haciendo fotos de manifestaciones, eventos y mítines políticos por Santa Coloma hasta que me fui a vivir a Argelia dos años. Una segunda etapa empezó cuando entré en el bar actual: vía Facebook, contacté con fotógrafos amigos de la ciudad y fundamos ACAF (Associació Colomenca d'Aficionats la Fotografia), que ahora cumple dos años.

-Sé que una vez pasó una noche con 'Triana', su grupo preferido.
-¡Pues sí! (ríe): una vez vinieron a tocar a Santa Coloma y fui el único fotógrafo que lo cubrió porque era amigo del dueño del local. Esas fotos son inéditas; las tengo en el bar pero nunca se han publicado. Cuando acabaron de tocar, estuvimos hasta el amanecer cantando y bebiendo.

-También me han dicho que se plantea dejar la fotografía.
-Sí, lo había pensado porque entre el bar y las fotos me estaba agobiando y había dejado un poco de lado a la familia. Pero ahora me lo estoy replanteando otra vez.

-Una anécdota para acabar.
-Una vez, el gran humorista Miguel Gila me hizo una caricatura en un hotel donde nos conocimos. Cogió un folio, dibujó un fotógrafo con una lata de conservas como objetivo de la cámara y me la dedicó.

-¿Por qué se pensó tanto si dar esta entrevista?

-Me pilló de improviso. Pensé: ¿por qué yo? Si soy una persona de la calle que intenta pasar desapercibido...

-Justamente por eso.

2017/06/27

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | SER LESBIANA EN 1977: "DETRÁS DE LAS VENTANAS HAY LESBIANAS"

Instalación 'Molt amor per fer', de Ricard Martinez - Arqueologia del punt de vista //

Ser lesbiana en 1977.

Dos de las protagonistas de la primera manifestación homosexual en la ciudad reivindican el papel del feminismo en su lucha. Coinciden en el mucho trabajo que queda por hacer, pese a las victorias legislativas logradas tras batallar durante cuatro décadas.
Helena Pérez | El Periódico, 2017-06-27
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20170627/ser-lesbiana-en-barcelona-en-1977-dia-orgullo-gay-6131824 

Una de las grandes fotos, en blanco y negro, muestra un elegante, apasionado y, quién sabe, quizá algo teatralizado beso entre dos hombres, de pie, en el centro de una cafetería. Se tomó en 1977 y hoy sirve, sobre todo, de 'photocall' para las decenas de turistas que, cada hora, la usan de fondo para sus 'selfis', muchos sin reparar en el significado de la imagen. Otros sí, por supuesto, e incluso imitan su gesto. Ese era uno de los riesgos de colocar la muestra en tan céntrico lugar de la turistificada Barcelona, la plaza Reial, pero era donde debía a estar. A un paso de la Rambla, lugar en el que se vivió el episodio que recuerda la instalación 'Molt amor per fer', obra de Ricard Martínez. La exposición, que conmemora el 40º aniversario, el pasado lunes, de la primera manifestación LGTBI en la ciudad, es el primero de una serie de actos organizados por el Ayuntamiento de Barcelona junto a entidades y colectivos de la ciudad durante todo el año, que incluye una web de testimonios de la mítica manifestación.

Dos de las personas que participaron en la marcha y que además de en la citada web han brindado también su testimonio en un documental sobre las cuatro décadas de lucha del colectivo, que se presentará también en el marco del aniversario, son Maria Giralt y Empar Pineda. Ambas coinciden en que aquella manifestación significó un punto de inflexión: no estaban solas y había llegado el momento de salir a la calle. Coinciden también en la necesidad, aún hoy, de reivindicar el papel de las lesbianas, como mujeres, siempre a la sombra de los hombres, también de los gais, y el papel, a su vez, del feminismo, en esa lucha. "Pese a que, sobre el papel, la igualdad hoy es real, no hay que bajar la guardia. Por un lado porque las leyes pueden cambiar, y hay que defenderlas, y por el otro, porque, por mucho que digan las leyes, seguimos viviendo en una sociedad machista y patriarcal", resume Giralt.

Pineda comparte el diagnóstico e insiste en la necesidad de trabajar desde los colegios. "Pese a que somos muchos los que llevamos décadas luchando y hemos sumado muchas victorias, los niños y niñas gais, lesbianas y trans siguen sufriendo acoso escolar en las escuelas", insisten.

Para trabajar en esa línea, el ayuntamiento ha anunciado este martes la creación de un Centro Municipal de Recursos LGTBI, el primero de España, que gestionarán entidades del colectivo. Se trata de un espacio de 1.200 metros cuadrados destinados a servicios especializados de atención directa al colectivo, que prevén inaugurar el próximo verano.

El Periódico / Maria Giralt //

"Subíamos la Rambla gritando: 'Detrás de las ventanas hay lesbianas'"

Maria Giralt fue una de las cuatro mil personas que participaron en la primera manifestación LGTBI en Barcelona en junio de 1977. Tenía 18 años y fue una de las impulsoras de la primera coordinadora de lesbianas de la ciudad, reivindicando un feminismo radical.
Helena Pérez | El Periódico, 2017-06-27
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20170627/subiamos-la-rambla-gritando-detras-de-las-ventanas-hay-lesbianas-6131050

En el paraninfo de la facultad de Psicología de la Universitat de Barcelona, una pancarta enorme -Maria la recuerda así, muy grande- anunciaba la presentación del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC). Ella tenía 18 años y se había matriculado en Psicología para ver si le daban "alguna pauta". Se paseó arriba y abajo por delante de aquel cartel varias veces. No quería pararse justo enfrente para que no pareciera que le interesaba. Pero le interesaba, por supuesto que le interesaba. Y pasó por delante todas las veces que necesitó hasta tener claros el lugar y la hora de la presentación, que era en aquel lugar y a aquella hora, así que entró. "Si no hubiera sido por esa casualidad, seguramente no estaría aquí, ahora", recuerda, 40 años después, Maria Giralt, directora general de Gayles TV.

Ese aquí y ahora es la plaza Reial, este lunes, día en que se cumplían cuatro décadas de aquel 26 de junio de 1977 en el que más de 4.000 personas recorrieron con orgullo -no es ningún chascarrillo, es el sentir con el que lo hicieron- la Rambla, en la primera manifestación LGTBI de la ciudad, una manifestación convocada todavía al margen de la ley, pese a celebrarse casi dos años después de la muerte del dictador.

Al terminar la presentación, Maria se acercó a la mesa y preguntó a los ponentes, hombres, si tenían algún grupo de mujeres. Le respondieron que lo sentían, pero que no, aunque le abrieron una ventana. Le dieron una hoja mecanografiada en papel carbón con 30 nombres y 30 números de teléfono. Eran mujeres que, de una forma u otra, habían contactado con ellos. Maria se marchó a casa sujetando fuerte aquel papel entre las manos y empezó a llamar. ¿Qué podía perder? De las 30, logró que 10 le hicieran caso. Quedaron frente al Cine Catalunya -donde ahora está la FNAC- un sábado. Entraron en el bar Núria -que, como casi todo, entonces no era como ahora-, y allí y así nació el primer colectivo de lesbianas dentro de una organización gay.

Explosión de libertad

Aquella cita en el Núria, también en la Rambla, días antes de la manifestación, en la que por supuesto también participaron, supuso para Maria, y obviamente no solo para Maria, un punto de inflexión. "Ya no estaba sola. Éramos muchas. Aquello fue una explosión de libertad. Subíamos la Rambla gritando 'detrás de las ventanas, hay lesbianas'; 'detrás de los balcones, hay maricones'", rememora Giralt, quien odia la expresión "normalizar" desde que a los 17 la novia que, sin ponerle nombre, tuvo desde los 14, la dejó porque "quería ser normal".

Lo importante de aquella protesta -que la ciudad recuerda estos días en la exposición fotográfica 'Molt amor per fer'- es que la gente perdió el miedo. "El miedo lleva a la inacción y en aquel momento la gente decidió actuar. Ver, en la calle, a más de 4.000 personas gritando contra la ley de peligrosidad social y por el derecho al propio cuerpo nos sorprendió a muchos. Nos sirvió para decir, queremos esto. Queremos ir por la calle y ser como somos. Vivir con libertad", explica la mujer. Además, poco después, el gobierno sacó la homosexualidad de la ley de peligrosidad social. "Algo tendría que ver en ello que fuéramos tantos en la calle", añade esta pionera del activismo por los derechos de las mujeres.

Con el tiempo, poco, esta coordinadora -gran parte de ella- nacida en el Núria abandonó el FAGC y se acercó al feminismo radical. "Nos encontramos dentro del FAGC con una misoginia latente y patente por parte de algunos de sus miembros con la que se hacía difícil convivir. Ellos eran 100 y nosotras, 10. Éramos la minoría de la minoría. Nos peleábamos por cosas como el diseño los carteles de las fiestas que organizábamos, que no nos representaban. Pedíamos que dejaran de ser tan falócratas. Para ellos todo eran falos y nosotras entendíamos el falo como la representación del poder", ejemplifica Giralt, quien reivindica el papel histórico del feminismo en la lucha por la liberación sexual.

El Periódico / Empar Pineda //

"Para Franco las lesbianas no existíamos"

Empar Pineda fue una de las asistentes a la primera manfiestación LGTBI en Barcelona, hace cuatro décadas. "La protesta marcó un punto de inflexión, las lesbianas necesitábamos referentes, saber que no estábamos solas".
Helena Pérez | El Periódico, 2017-06-27
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20170627/para-franco-las-lesbianas-no-existiamos-6131320

Empar Pineda, (re)conocida militante feminista e izquierdista, referente en las luchas antifranquistas y por las libertades desde bien joven, tardó mucho en salir del armario. Recuerda que una vez, en Madrid, ya con treintaytantos, tras una charla a la que fue invitada para hablar como feminista sobre el encaje entre el lesbianismo y el feminismo, se le acercaron dos mujeres. "Oye, a ti qué te pasa, con ese plumón que tienes de lesbiana, y hablando del tema cómo si no tuvieras nada que ver...", explica que le dijeron. "Y me quedé pensando: ¡Cuánta razón tenéis", prosigue. Hace 40 años -la conversación con Pineda se produce con motivo del aniversario de la primera manifestación LGTBI que la ciudad celebra con multitud de actos- ser lesbiana ni siquiera se planteaba como una posibilidad remota.

"Para las autoridades franquistas las lesbianas simplemente no existíamos. No concebían que pudiera haber sexo entre dos mujeres sin ningún hombre de por medio. Y esa negación, para las lesbianas, tuvo consecuencias muy negativas. Porque no había referentes. No sabíamos cómo organizar nuestros sentimientos, nuestra forma de vivir nuestra sexualidad. Esto puede parecer una tontería, pero es muy importante", reflexiona la veterana activista, quien agradece enormemente a aquellas dos mujeres aquel comentario sincero. "Al cabo de un tiempo, -continúa- me las volví a encontrar y, con ellas, y con otras, creamos la coordinadora de gais y lesbianas de Madrid".

"Déjate de tonterías, tú eres una lesbiana de tomo y lomo", recuerda también que le dijo otra compañera al reflexionar ella sobre sus relaciones de amistad íntima con las mujeres. "Cuando una compañera me dijo eso, sentí un gran alivio. Ponerle nombre a eso que sentía me produjo una satisfacción", relata.

La primavera de las mujeres
Nacida en Hernani en 1944, Pineda llegó a Barcelona con la muerte de Franco. Venía de haber empezado la carrera en Madrid, de cuya universidad la expulsaron por su activismo político. De allí pasó a Salamanca, y a Oviedo, donde pudo acabar Filología Románica. El primer gran momento que recuerda en Barcelona fue la celebración, en mayo de 1976, de las Jornadas Catalanas de las Mujeres. "Aquello fue un éxito tremendo. Piensa que en aquel momento estaba penalizado no solo el aborto, sino también el adulterio. Había muchísimo trabajo por hacer y teníamos ganas de hacerlo".

De allí nació la coordinadora feminista de Catalunya, y uno de los acuerdos de la coordinadora fue dar apoyo a la FAGC en la organización de la manifestación de 1977 contra la ley de peligrosidad social, explica la activista, quien recuerda a muchísimas mujeres, no solo lesbianas, tras la pancarta de la coordinadora feminista.

La asignatura pendiente
Pese a que, obviamente, la situación en estos 40 años ha mejorado para las lesbianas, a ojos de Pineda, la visibilización del colectivo sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes. "A las mujeres aún nos falta visibilidad. Las lesbianas tenemos que lograr situarnos. Ellos son muy visibles. Nosotras, aún no. Ya es fácil ver a hombres gais en cualquier ámbito, pero mujeres lesbianas cuesta más. Eso para el imaginario colectivo es un desastre", añade, optimista pese a todo por los en aquel momento impensables avances legislativos, "sobre todo en Catalunya". "Aunque, como dice una amiga, una cosa es la ley y otra cosa es la vida, andar cada día por la calle", concluye. Por ello siguen, con orgullo, trabajando.

2016/05/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | IAN GIBSON: CIEN AÑOS DE CELA

Cien años de Cela.
Cuando se cumple un siglo de su nacimiento, el interés por las obras del escritor gallego es mínimo.
Ian Gibson · Escritor | El Periódico, 2016-05-23
https://www.elperiodico.com/es/opinion/20160523/cien-anos-de-cela-5152503 

Su lema fue 'Quien resiste gana'. Su empeño máximo, conseguir el Nobel. Lo esencial era triunfar. Ser el número uno. Con una voluntad de hierro, una autoconfianza a prueba de bala («la timidez se ata»), una capacidad de trabajo envidiable y unas aptitudes literarias innegables, nunca descansaría hasta lograr, en 1989, su ansiada meta. Unos años después, al enterarse los suecos de que la relación del galardonado con el franquismo no había sido tan inmaculada como ellos creían -y que incluía el ofrecimiento, en 1938, de denunciar a «rojos» de su conocimiento-, se produjo un revuelo en Estocolmo, tan eficazmente cortejado a lo largo de los años. Pero era demasiado tarde: una vez concedido el palmarés no había la menor posibilidad, naturalmente, de retirarlo.

Cuando en junio de 1998 se iniciaron los múltiples actos del centenario del nacimiento de Federico García Lorca, Camilo José Cela hizo unas declaraciones al respecto que fueron reídas por algunos y lamentadas, cuando no despreciadas, por muchísimos más. Lo que dijo, ante el micrófono de un periodista, fue: «Ojalá dentro de cien años los homenajes a Lorca sean más sólidos, menos anecdóticos y sin el apoyo de los colectivos gais. No estoy a favor ni en contra de los homosexuales, simplemente me limito a no tomar por el culo». ¿Se había expresado realmente así? Al día siguiente se ratificó: «No hay duda de que lo dije».

La reacción de los colectivos aludidos no se dejó esperar. Tampoco la de algunas personalidades políticas de izquierdas. A Joaquín Almunia el comentario tan chulesco le había producido «asco» y «profunda repugnancia». Matilde Fernández, exministra de Asuntos Sociales, le rogó que «antes de criticar a los homosexuales se lea la Constitución Española». La indignación más elocuente, empero, fue la de Terenci Moix. Cela, «académico, Nobel y marqués», había logrado desacreditar de un solo golpe sus tres títulos. A Moix no le había sorprendido para nada, por otro lado, el exabrupto del autor, experto, como tantos compatriotas suyos, en el soez manejo del término 'maricón'. Dicha utilización, escribió en un artículo titulado 'El Nobel en la letrina', autorizaba «a comprender por dónde van los tiros. Se parecen mucho a los que acabaron con la vida de Federico García Lorca».

¿Y qué dijo al respecto el Partido Popular, entonces el de los amores del escritor? Don Camilo, según Beatriz Rodríguez-Salmones, portavoz de Cultura del PP en el Congreso, tenía «una manera de hablar que todos conocemos. Son sus opiniones y no tengo nada que decir». No cabía mayor abyección.

En los últimos años de su vida los ataques dirigidos por Cela hacia la nueva promoción de escritores españoles, no dispuestos a amilanarse ante sus modales belicosos, fueron en aumento. Como acaba de apuntar Elvira Lindo, sus palmeros «le jaleaban los insultos que profería contra Julio Llamazares, Javier Marías o Muñoz Molina, por poner los tres ejemplos más conocidos, a los que despreciaba por escrito o a los que, maniobrando, trataba de borrar del mapa». Llamazares lo ha recordado hace poco con la magnanimidad y el buen humor que le caracterizan.

Un ser intolerable
Cela nació el 11 de mayo de 1916, con lo cual deberíamos estar viendo ya, en todo el país, proyectos de actos y homenajes conmemorando, en su centenario, la vida y obra del autor. No hay visos ni indicación de que esté siendo así, sin embargo, pese a los esfuerzos de su desfallecida fundación y no sé si de la Real Academia Española, dirigida por un celiano «incondicional», Darío Villanueva. ¿Va saliendo un chorro de libros nuevos sobre el Nobel para festejar la efeméride? Mis amigos libreros me aseguran que no y que el interés por sus obras es mínimo, con la excepción de 'La familia de Pascual Duarte' y 'La colmena'. Camilo Cela Conde, eso sí, acaba de sacar una edición revisada y ampliada de 'Cela, mi padre', editado por vez primera en 1989 y ahora titulado 'Cela, piel adentro'. No pudo ser fácil tener tal progenitor, y al hijo le honra su intento por defender, hasta donde quepa, a un ser a menudo intolerable.

Y máxima ironía: el 2016 es también el 80 aniversario del asesinato del 'maricón' granadino, a estas alturas el poeta español más famoso y admirado de todos los tiempos y cuya irradiación mundial no deja de crecer mes tras mes, año tras año, sin la necesidad de apelar al apoyo de los gais y otros descarriados insultados por el de Iria Flavia.

Menos mal que podemos tener la confianza de que Cela está con Dios. Así nos lo aseguró su vecino de entonces, Federico Trillo. A quien, por cierto, me imagino en estos momentos, allá en la embajada española de Londres, preparando las maletas para volver dentro de poco a casa. 
 

Y TAMBIÉN...
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Veinte años después de su muerte, Cela yace aún en el purgatorio literario.

La vigencia del escritor, reeditado ahora en varias colecciones, viene lastrada por el personaje histriónico, machista y desagradable en que se convirtió en los últimos años, y que continúa como el mayor enemigo de su obra.
Antonio Jiménez Barca | El País, 2022-10-23
https://elpais.com/cultura/2022-10-23/veinte-anos-despues-de-su-muerte-cela-yace-aun-en-el-purgatorio-literario.html

2015/11/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA EMBOSCADA DE GIL DE BIEDMA

Jaime con su madre, en Nava de la Asunción, en 1956 //

La vida emboscada de Gil de Biedma.

Se publican, por fin, los diarios completos del poeta.
Elena Hevia | El Periódico, 2015-11-03
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20151103/diarios-gil-de-biedma-ineditos-4642811 

Corrían muchas cábalas sobre el famoso diario que Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) dejó en legado a su última pareja sentimental, el actor Josep Madern, y que a la muerte de éste, cuatro años más tarde, pasó a manos de su agente, Carmen Balcells. Se rumoreaba que dada la vida alevosamente nocturna y ‘non sancta’ del poeta, esas páginas debían de estar cargadas de escándalo y detalles explícitos. Pero no. Los ‘Diarios 1956 – 1985’ (Lumen) que mañana llegan a las librerías poco tienen de ello. Lo más escabroso queda para su diario ya conocido, que antes fue ‘Diario de un artista seriamente enfermo’ -expurgado de sus aspectos más conflictivos- y que más tarde, debidamente revisado y ampliado poco antes de su muerte, apareció póstumo en 1991 como ‘Diario del artista en 1956’. En él se mostraba cómo el frenesí erótico de su por fin asumida condición homosexual -tenía 26 años- estalló portentosamente en su visita a Filipinas, islas que visitó en su condición de joven ejecutivo del negocio familiar, la Compañía de Tabacos de Filipinas. Ese diario también se incluye en el volumen debidamente anotado, dialogando con lo diarios posteriores y creando un nuevo efecto lector.

El editor y crítico literario Andreu Jaume, que se ha hecho cargo de esta edición y que además prepara una biografía del poeta, se alegra de que las expectativas más cotillas se hayan venido abajo porque ahora lo que prevalece es el verdadero valor del libro, concebido como una autobiografía intelectual, aunque su intimidad también ocupe un importante lugar en él. Importante promiscuo, ahí están sus aventuras barcelonesas con el escritor afroamericano James Baldwin, por ejemplo, o el filipino Dick Schmitt en una relación triangular con su pareja de entonces, Luis Marquesán. «Lo importante es su reflexión moral sobre estas relaciones intensas», subraya el editor.

El mismo Gil de Biedma explica así, ya cincuentón, en 1978, el porqué de su pudor otoñal: «Siempre que escucho de labios de alguien que pasó los 30 años el relato de una noche de amor tengo la impresión de que me está contando cómo va de vientre».

Sinfonía en cuatro actos
El libro capta a Jaime Gil en cuatro momentos clave de su vida. El ya conocido de 1956. El llamado ‘Diario de Moralidades’, que abarca los años 1959 a 1965 y que sigue en paralelo la composición de ese libro clave que luego se integraría en su poesía completa ‘Las personas del verbo’ -y que ahora, por cierto, se reedita-. El fechado en 1975, un intento fallido de repetir lo que hizo en 1956, y finalmente un malogrado diario de pocas páginas iniciado en 1985 cuando se inicia la enfermedad que acabaría llevándole a la tumba, el sida.

«El más importante, con diferencia, de los diarios inéditos es el de ‘Moralidades’ -estima Jaume-. En ese punto él ya ha averiguado quién es y por tanto lo que le interesa es su camino de indagación poética». Más esquemático que el de 56, en este diario, trastienda de su quehacer poético, el carácter depresivo y autodestructivo del autor va tiñendo de intimidad poco a poco el texto hasta culminar, tras la ruptura con Marquesán, en su ya legendaria quiebra psíquica que le hará abandonar la escritura poética. Las últimas páginas de ese diario son impresionantes: «Podría haberse producido en mí un proceso de desdoblamiento, que me lleva observar el proceso de gradual desmoralización a que estoy sometido y a anticipar el posible desenlace -la desintegración de mi persona-, como un espectador desinteresado. Es algo parecido a ser operado con anestesia parcial».

Ese hundimiento desembocó el que sería su último libro, ‘Poemas póstumos’ -con los definitorios 'Contra Jaime Gil de Biedma’ o ‘No volveré a ser joven’-. «No quiso o no pudo contar más -explica Jaume-. Se derrumbó esa identidad que se había construido y se quedó mudo con el peso de su personaje».

Intentona fallida
Tras el derrumbe, en 1978, y enamorado de nuevo, de Josep Madern, intentó escribir, como lo hizo en el 56, un texto, a modo de renacimiento, que le devolviera a la literatura. Pero ese diario solo le sirve para darse cuenta de que ya no es el mismo. «Su renacimiento fue un espejismo. Gracias al diario se puede constatar que sigue teniendo una sensibilidad enormemente bien organizada, que es un escritor muy bueno, inteligente y lúcido pero también que su ambición literaria está muerta». Y lo que es peor, también ahí constata que no quiere seguir viviendo. Esa constatación desemboca en el diario de 1985 el último en el que el relato de su enfermedad, y de sus últimas lecturas -Henry James- se superpone conmovedoramente a todo. Y antes de llegar ahí, una certeza: «Pero ha pasado el tiempo/ y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir,/ es el único argumento de la obra».

2011/03/18

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EDUARDO GIÓN: "LLEGUÉ POR UN LIBRO A MADAME ARTHUR Y QUEDÉ FASCINADO"

Eduardo Gión: «Llegué por un libro a Madame Arthur y quedé fascinado»
El Periódico, 2011-03-18

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20110318/eduardo-gion-llegue-libro-madame-943774 

La mitad del tiempo está Eduardo trabajando en un hospital de Vilanova, donde es administrativo y se ocupa de gestionar las citas: usted tal día, usted tal otro, usted tal otro; y la otra mitad está haciendo documentales. La dualidad es de formación, porque Eduardo hizo cursos de administrativo y más tarde estudió Cine, que es lo que le gusta, y como no puede (aún) vivir de eso, reparte el tiempo por mitades; de la mitad cinematográfica acaba de salir un largometraje sobre Madame Arthur.

-Un largometraje documental, ¿no? Cuénteme. Explíqueme por qué le atrajo el personaje.

-Bueno, a mí lo que me gusta sobre todo son los años 70 de Barcelona, todo el ‘underground’ de entonces, los cabarets, y buscaba a alguien que hubiera tenido relevancia en esa época, que hubiera abierto alguna puerta, no sé. El caso es que leí ‘Memorias Trans’, que es un libro de Pierrot, y ahí me encontré a Madame Arthur, y... bueno, eso. Leí y quedé fascinado.

-Ajá. Ya tenía personaje.
-Sí. A partir de ahí me dediqué como un año y medio a investigar. De hecho, escribí al pueblo de donde era él, Villavieja de Yeltes, en Salamanca, muy cerca de la frontera con Portugal. ¿Y sabe qué hizo el alcalde? Publicó un bando. El bando decía que se iba a hacer un documental sobre el ilustre Modesto Mangas... porque así se llamaba, Modesto Mangas... y que se pusiera en contacto cualquiera que tuviera información.

-¿Sabían? ¿Que Modesto había sido transformista? ¿Lo sabían?

-En la alcaldía no lo sabían. Simplemente les entusiasmaba este homenaje a un villaviejense que había triunfado en Barcelona. Y... bueno, en cualquier caso encontramos muy poca gente en ese pueblo que supiera que Modesto se había convertido en Madame Arthur. Muy pocos.

-¿Por?
-Bueno, imagínese. Aquello eran los años 60 y Villavieja era un pueblo muy conservador, además estaban en pleno franquismo... Básicamente, Modesto tuvo que huir. De hecho, cuando fuimos allí a rodar... Estábamos en la plaza, montando las cámaras, y se acercó una señora, una señora mayor, y nos dijo: «Ah, que vosotros sois los que vais a hacer algo sobre Modesto, ¿no?» Y yo: «Sí, señora», y le mostré el libro de Pierrot. Y la señora: «Este no es Modesto». Y yo: «Sí, señora, este es Modesto». El caso es que costó lo suyo convencerla, pero cuando al final vio que era cierto se enfadó. Se enfadó muchísimo.

-Me dice que rodó en Villavieja. ¿Qué hacía, se pedía vacaciones?

-Rodamos en Villavieja, en Salamanca... que fue adonde Modesto se fue primero... y en Madrid. Y en Barcelona, claro. Y sí, por supuesto, el largo lo rodé en vacaciones. Qué remedio.

-Sus compañeros de trabajo saben... no sé: ¿de esta doble vida?

-Sí, claro que lo saben. Y están orgullosos. De hecho, una vez me entrevistaron en la revista del hospital.

-Porque ya había filmado algo, ¿no? Antes de Madame Arthur.
-Sí: un corto que hice al final de la carrera y otro que hice mientras hacía el máster. No les fue mal, sobre todo al primero, piense que llegó a exhibirse en Nueva York, en un festival... el West Side Film Festival, se llama.

-¿Máster?

-De Dirección.

-¿De qué iba el corto?

-Se llamaba ‘El abrazo del erizo’, y era una crítica al sector de la telefonía.

-Un corto de telefónicas.
-Era un tema que en esos momentos me interesaba... Verá, en esa época yo trabajaba en una empresa telefónica, y había visto cómo funcionan por dentro. Y quería denunciarlo.

-Una pregunta: ¿aún trabajaba allí cuándo exhibió el corto?
-Sí.

-¿Y? ¿No le dijeron nada?

-Nada. No pasó nada.

-Qué suerte. En fin. ¿Ya está listo el documental? ¿El de Modesto?
-Está listo, sí. Estamos haciendo las gestiones para estrenarlo en El Molino, que nos parece el lugar idóneo.

-¿Cuánto costó?
-¿Cuánto costó? 15.000 euros. Todos de nuestros bolsillos.

-¿«Nuestros»?
-Sí, nuestros. Es un proyecto conjunto. Gente del máster.

-Ojalá lo recuperen.
-No, no, no lo vamos a recuperar, somos conscientes de eso. A mí es que el personaje me encanta, de verdad, y el solo hecho de haber podido hacer un documental sobre él ya es un premio. Aunque también esperamos que sirva, no sé, para seguir haciendo cosas...

2006/10/16

DOCUMENTACIÓN | ASOCIACIONISMO | 20 AÑOS DE LA COORDINADORA GAI-LESBIANA

20 años de la Coordinadora Gai-Lesbiana.
El Periódico, 2006-10-16

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20061016/20-anos-coordinadora-gai-lesbiana-5397998 

Es necesario recordar el pasado para valorar dónde estamos. Hace 20 años estábamos bajo una verdadera histeria social motivada por una nueva enfermedad llamada ‘cáncer rosa’. En 1984, Marta Ferrusola decía en TV-3 sobre la homosexualidad: "Es un vicio, una tara, un defecto o la suma de todo ello". El primero en reclamar derechos de sucesión de su difunto compañero fue Juan Reina, en 1989. Perdimos esa batalla, pero hoy tenemos igualdad legal y matrimonio homosexual, y el nuevo Estatut quiere erradicar la homofobia.

La lucha del movimiento homosexual aporta los valores de la diferencia y la diversidad, pugna por una concepción liberada de la sexualidad y apuesta por un modelo de sociedad plural, laica y respetuosa con las minorías. La federación de asociaciones Coordinadora Gai-Lesbiana inicia esta noche en las Cotxeres de Sants la celebración de su 20° aniversario pensando en futuro. Alguien va a pensar que ya no hace falta nada más. Cada dos días hay un asesinato por homofobia en América Latina y, más cerca, escandaliza la entrada en la UE de países gobernados por homófobos como Polonia. El lenguaje cotidiano va lleno de expresiones injuriosas y la homofobia forma parte inseparable del ‘bullying’ en los institutos. La mofa contra los chicos que no son ‘suficientemente’ machos recae en cualquier estudiante, sea o no homosexual; basta con que no le guste el fútbol.

Las discapacidades, como mañana analizaremos, se convierten en catalizador de la marginación para gays y lesbianas. ¿Qué futuro tienen los ancianos gays y lesbianas en una residencia?, ¿volver al armario?, ¿cómo seguir afrontando el sida?, ¿y el integrismo? Estos y otros temas como la doble discriminación de los inmigrantes si son gays o lesbianas, o triple si son seropositivos, indican que queda mucho para alcanzar la plena igualdad social para homosexuales y transexuales. Existe un búnker de fuerzas ultraconservadoras dispuesto a dar marcha atrás. El trabajo del voluntariado y los servicios de la coordinadora han sido lo mejor de nuestra contribución. Queda mucho por hacer.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...