Mostrando entradas con la etiqueta Vicente Aleixandre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vicente Aleixandre. Mostrar todas las entradas

2021/05/21

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | FRANCSICO BRINES, EL POETA DE LA CONCILIACIÓN EN UNA SOCIEDAD POLARIZADA

Francisco Brines, el poeta de la conciliación en una sociedad polarizada.
La muerte del poeta de Oliva provoca un alud de condolencias de políticos, lectores y vecinos que va más allá de la excelencia de su obra. La Comunidad Valenciana decreta tres días de luto.
Ferran Bono | El País, 2021-05-21
https://elpais.com/cultura/2021-05-21/francisco-brines-el-poeta-de-la-conciliacion-en-una-sociedad-polarizada.html

Cuando fallece un escritor consagrado, es habitual que se genere una ola de consternación y condolencia. Así ha sucedido con Francisco Brines, que murió el pasado jueves, 20 de mayo, a los 89 años, solo ocho días después de recibir el Premio Cervantes de manos de los reyes Felipe VI y Letizia. Pero no es frecuente que esa expresión de dolor y reconocimiento sea tan generalizada en tiempos de aguda polarización en España, sin distinción de ideologías, de capillas literarias ni de frentes mediáticos; tratándose, además, de un poeta cuya obra es muy apreciada por los expertos y los aficionados al género, pero sin llegar a ser popular entre el gran público. Él mismo decía que la poesía no tiene público, sino lectores. Su personalidad explica en buena medida esta reacción unánime de estima, según sugieren tres poetas, amigos del escritor, gran aficionado al fútbol (era un valencianista acérrimo) y a los toros (admirador de Antonio Ordóñez y Luis Francisco Esplá).

“Era una persona excepcional, generosísimo con su tiempo, muy interesado por los demás. Cuando conocía a alguien, lo primero que le preguntaba era por él, interesarse por lo que hacía. Por eso la gente le quería tanto. No solo era un maestro literario, sino de la vida. Era natural, de una pieza, auténtico”, sostiene Carlos Marzal, uno de sus discípulos y premio Nacional de Poesía. Brines no solía meterse en política. “Siempre me decía: ‘A mí me interesan las personas, no las ideologías, uno puede ser un perfecto imbécil y compartir tu ideología y al contrario’. Era un liberal en el buen sentido de la palabra y muy tolerante”, apunta. No ocultaba su homosexualidad, la vivía con naturalidad. “Siempre pudoroso y discreto, como era su carácter, decía con humor ‘yo ni entro ni salgo de los armarios”, añade.

Otro premiado poeta y compañero de largas veladas con Brines, Vicente Gallego, destaca la gran humanidad del autor de ‘El otoño de las rosas’. “Su humanidad era tan grande como su obra; eso era un secreto a voces, se sabía en toda España. Era muy respetuoso. Jamás dijo nada contra un poeta o una estética, no necesitaba afirmarse a sí mismo de esa manera. Se habla mucho de la parte elegíaca de su obra, pero también era un cantor de la vida, del aquí y ahora, vida. Su caso demuestra que la integridad de espíritu termina por valer; no, lo vale todo. A los que lo conocimos nos queda el gozo de haber coincidido en esta burbuja de espacio y tiempo”, explica.

Àngels Gregori estuvo junto a Brines hasta su último aliento. Presidenta de la fundación del escritor y poeta, se sorprende del gran número de mensajes que está recibiendo de periodistas, vecinos... muchos de los cuales apenas lo conocieron, pero a los que su personalidad impactó. “Era muy dialogante y conciliador. Concebía la poesía como un instrumento para conformar una ética y como una forma de abrazar contrarios. Y esa fórmula la practicó en sus relaciones personales. Oliva ha vivido con emoción la concesión del Cervantes y con conmoción su muerte”, indica.

En el Ayuntamiento de Oliva se instalará este sábado la capilla ardiente del escritor, que volvió de Madrid a su tierra natal a principios del 2000. El domingo, la capilla se trasladará en el Palau de la Generalitat valenciana, que ha decretado tres días de luto oficial. La voluntad de Brines era ser enterrado con sus padres en el cementerio de Valencia.

Las declaraciones de políticos de distinto signo y las citas a sus poemas se han sucedido desde el jueves por la noche. La RAE recordó, por ejemplo, muy oportunamente las palabras que el propio Brines dijo de su maestro y amigo Vicente Aleixandre cuando murió: “Lo queríamos tanto que no se nos va a acabar nunca de morir”. Pero, tal vez, los versos más repetidos, tanto por su muerte como por sintetizar su personalidad, han sido estos: “Como si nada hubiera sucedido. / Es ese mi resumen / y está en él mi epitafio”.

Y TAMBIÉN...
Muere Francisco Brines, último premio Cervantes.

El autor valenciano, maestro de varias generaciones de poetas españoles, fallece a los 89 años.
Javier Rodríguez Marcos | El País, 2021-05-20
https://elpais.com/cultura/2021-05-20/muere-francisco-brines-ultimo-premio-cervantes.html

2020/05/21

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LORCA, ¿UN POLÍTICO DE IZQUIERDAS?

Homenaje a Pablo Suero en 1936, poco antes de las elecciones del 16 de febrero. De izq. a der. Rafael Alberti, Rodríguez Spiteri, Lorca, Aleixandre, Adolfo Salazar, Concha Méndez, Enrique Serrano, Serrano Plaja y Altolaguirre. Delante, Pablo Suero y María Teresa León.
 
Lorca, ¿un poeta de izquierdas?
Una mirada al compromiso político y social de un poeta que suele ser usado por partidos de orientación opuesta.
Víctor Fernández | La Razón, 2020-05-21
https://www.larazon.es/cataluna/20200521/vt3tzvtbdnhpboz4yksnr6ymha.html 

Esta semana hemos podido ver en “El Ministerio del Tiempo” cómo Federico García Lorca, de la mano de Julián -uno de los agentes protagonistas de la serie- era llevado hasta 1979. En una taberna flamenca podía escuchar sorprendido a Camarón de la Isla interpretando “La leyenda del tiempo”, un tema con versos del poeta granadino.

Julián procede de nuestro presente y trata de convencer a Lorca para que no vaya a la Granada de 1936 donde le espera la muerte. Sin embargo, asume su trágico destino. En el tablao afirma emocionado, con Camarón como música de fondo, que “ese es mi poema. Tanto tiempo después, España se acuerda de mí. Entonces he ganado yo, no ellos”.

La emisión del capítulo no ha podido ser más oportuna. En estos días se ha divulgado por las redes sociales una imagen que para muchos ha sido entendida como una provocación: la estatua del poeta en la madrileña plaza de Santa Ana con una bandera española en sus manos coincidiendo con las manifestaciones en el barrio de Salamanca. Algunos radicales, para defender esa imagen, han llegado a proclamar que en realidad Lorca no estaba comprometido políticamente y que, incluso, fue amigo de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange. Es precisamente a esta formación a la que algunos señalan como la que más hizo por salvar al poeta cuando ya lo perseguía la muerte en su Granada.

Llegados a este punto, no está de más que nos preguntemos si nos encontramos ante un poeta comprometido que podamos definir como un hombre apolítico. Tras su asesinato y ante el escándalo internacional que se montó, hubo un desesperado intento por desvestir a Lorca de cualquier tipo de connotación política, sobre todo de izquierdas. Empezaron a surgir textos incluso de amigos que quisieron convertir incluso en falangista a Lorca, como es el caso de Luis Hurtado Álvarez, un íntimo confidente homosexual del granadino que publicó un artículo titulado “A la España Imperial le han asesinado su mejor poeta”. Hurtado, que fue secretario personal de Jacinto Benavente, tuvo algunos problema por publicar esas líneas en 1937. Por esas fechas, el mismísimo Franco habló de Lorca, sin citarlo, porque “los rojos han agitado ese nombre como un señuelo de propaganda”. En esa declaración, aparecida en “Abc” de Sevilla el 6 de enero de 1938 se jactaba diciendo que “queda dicho que no hemos fusilado a ningún poeta”.

Pero la verdad era distinta. Federico García Lorca fue asesinado a mediados de agosto de 1936 entre Víznar y Alfacar, en las afueras de Granada. Sí es verdad que buscó refugió en el domicilio de su amigo Luis Rosales, miembro de Falange, pero también es cierto que varios falangistas participaron en la detención y muerte. Antonio Rosales, hermano de Luis, era el tesorero de Falange en aquellos momentos y fue quien denunció que el poeta estaba en casa de sus padres. Esa valiosa información se la comunicó a quien había sido diputado de la CEDA, Ramón Ruiz Alonso, quien se encargó de la detención. A ella acudió, según testigos del suceso, con la camisa azul de Falange. Para poder llevar a cabo esa acción, Ruiz Alonso contó con el aval del gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán quien, ¡vaya casualidad!, también era falangista.

La leyenda de un Lorca cercano a Falange se ha ampliado incluso asegurando que Lorca y Primo de Rivera eran amigos. Nada hay que lo pruebe. En todo caso hay testimonios de todo lo contrario. Uno de los más interesantes es el de María Fernanda Thomás de Carranza, viuda de José Caballero, el pintor que fue íntimo colaborador del poeta. Ella me contó una anécdota muy ilustrativa. En algún momento de los años 30, Lorca y Caballero paseaban por Madrid y quiso la casualidad que pasaran junto a un local en el que José Antonio daba un mitin. “¿Entramos, Federico?”, preguntó Caballero. Lorca se negó en redondo porque no quería saber nada de todo eso. Al historiador Ian Gibson le explicó Modesto Higueras, uno de los colaboradores del poeta en el Teatro Universitario La Barraca, que parando en un restaurante de Santander, descubrieron que uno de los que allí estaba comiendo era el mismísimo José Antonio. A Lorca le puso aquello nervioso, pero más le inquietó una nota escrita en una servilleta que le trajo un camarero de parte del político. En ella se podía leer: “Federico, ¿no crees que con tus monos azules y nuestras camisas azules se podría hacer una España mejor?” Al poeta no le divirtió nada aquello, especialmente tras haber sido el blanco de las burlas de medios como “Gracia y Justicia”.

Los revisionistas de Lorca, los que quitan a su asesinato todo componente político y sexual, olvidan que Lorca se formó al lado de Fernando de los Ríos, uno de los nombres más importantes del socialismo español. Él fue, por ejemplo, uno de los responsables de que el poeta pudiera alojarse en la Residencia de Estudiantes o quien lo acompañó en 1929 en su fundamental viaje a Nueva York.

Hay en Lorca una identificación total con el marginado. Él mismo se veía así al no poder expresar libremente su homosexualidad. Ese hecho lo podemos encontrar en sus declaraciones públicas a la prensa, como cuando afirmaba, en 1931, que “yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de lo perseguido. Del gitano, del negro, del judío..., del morisco que todos llevamos dentro”. Cinco años después [junio de 1936], en una entrevista a Luis Bagaría en “El Sol”, fue igual de contundente al rechazar la toma de Granada en 1492: “Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre, acobardada; a una «tierra del chavico», donde se agita actualmente la peor burguesía de España”. Esas declaraciones fueron muy mal recibidas en su ciudad.

Pero se expresaba así en la prensa e, incluso, en las dedicatorias públicas. Por ejemplo, sobre Cataluña encontramos un muy interesante testimonio lorquiano en el álbum de firmas del restaurante El Canari de la Garriga. Fue allí donde estampó en 1925 de su puño y letra, acompañado de Salvador Dalí y Jaume Miravitlles, un “Visca Catalunya Lliure!”, además de definirse como “presidiario en potencia”. No olvidemos que estamos en plena dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Lorca también se mostraba crítico con la Iglesia Católica. En su “Grito hacia Roma”, dentro de “Poeta en Nueva York”, criticaba al Papa, es decir, “el hombre vestido de blanco” porque “ignora el misterio de la espiga,/ ignora el gemido de la parturienta,/ ignora que Cristo puede dar agua todavía,/ ignora que la moneda quema el beso de prodigio/ y da la sangre del cordero al pico idiota del faisán”.

Sus amigos Pablo Neruda y Rafael Alberti lo presionaron para llevarlo hasta el Partido Comunista, algo que rechazó. Sí simpatizó, y no lo ocultó, con la Izquierda Republicana de Manuel Azaña, como recogió el periodista argentino Pablo Suero en su imprescindible libro “España levanta el puño”: “En la casa de Federico todos son partidarios de Azaña y Fernando de los Ríos es amigo venerado de la familia de García Lorca”. Esas líneas, escritas cuando queda poco para la celebración de las elecciones que darían la victoria al Frente Popular, continúan con una reflexión de Vicenta Lorca, la madre del poeta: “Si no ganamos, ¡ya podemos despedirnos de España!... ¡Nos echarán, si es que no nos matan!”

Los poetas del 27 sentían una gran estima por Suero y por eso quisieron rendirle homenaje en ese 1936 antes de la tragedia. En un restaurante madrileño celebraron la amistad y la literatura alrededor de Suero con la presencia de Lorca, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Rafael Alberti, María Teresa León o Adolfo Salazar, entre otros. Aquel momento, ese encuentro único debía ser inmortalizado para la eternidad. Así lo entendió María Teresa León quien propuso a los asistentes «¡vamos a hacernos una foto opinando, para que Pablo se lleve de recuerdo!». Todos opinaron levantando el puño, el símbolo de su apoyo a la Segunda República y al compromiso con el Frente Popular, entre ellos Lorca.

2020/05/08

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | FERNANDO G. DELGADO: EL VALIENTE GRADOLÍ

El valiente Gradolí.
Fernando G. Delgado · Escritor y periodista | Levante, 2020-05-08

https://www.levante-emv.com/opinion/2020/05/08/valiente-gradoli-11487191.html 

En mis años jóvenes de los últimos tiempos del franquismo el recinto del Oliver madrileño era no sólo un espacio de tentaciones eróticas, sino también de emociones literarias que lo mismo se entendían con el teatro que con la poesía. Carlos Bousoño, además de buen maestro de las letras, condescendía mucho con los juegos de la vida. Era asturiano, pero no le faltaban valencianos por medio. Compartía lo mismo la vida homosexual que la heterosexual, pero así como a los gais les reía las gracias a los machotes se las admitía igual. Que Francisco Brines fuera para él un homosexual naranjero en toda regla le permitía divertirse con su propia causa homosexual en quien fue siempre para él un hermano de fundamento. Pero lo mismo se asociaba a Vicente Puchol como un machote valenciano que trabajaba la novela, mientras se empeñaba en el trabajo del Derecho y la afición a la notaría, que constituían una pareja de machotes en busca de hembras. Los machotes, como los valencianos Guillermo Carnero y Jaime Siles, pasaron siempre por el Oliver madrileño, con astucia y gracia, sin confesar al amigo Aleixandre jamás ningún atisbo de mariconería. A lo mejor Vicente Molina Foix desde su alicantinismo compartió mientras quiso el piropeo gay y le narró a Aleixandre no sólo el jugueteo homosexual sino incluso que algún otro valenciano como el poeta Vicente Gallego escapara de aquel ruedo literario.

Lo cierto es que siempre vimos por allí a un poeta como Alfonso López Gradolí, al que los otros valencianos no creo que dejaran de ver como poeta descarnado e intenso, sino más bien entregado a la actuación poética. Y es posible que como suele ocurrir de poetas a poetas, un Gradolí gustara más que otro. Pero no creo yo que el Gradolí moderno y desvivido de un libro tal como 'Quizá Brigitte Bardot venga a tomar una copa esta noche', de 1977, y publicado en Barcelona, no constituya una obra de enorme valor, no ya en la poesía valenciana de este tiempo, sino de la poesía española.

Quizá me haya equivocado yo al repasar la obra diversa de Gradolí, por diversa, pero la repasé ayer con la emoción y la intensidad que sus versos me han entregado. Me libro así de que se tratara de un poeta capaz de darte vida en una noche y quitártela en otra entre risitas. Tal vez quizá porque manejara los días y las noches a sus maneras. O porque las maneras de Gradolí no fuera lo que se dicen verdaderas maneras. En todo caso, los poemas no siempre tienen sexos.

2019/06/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 'EPENTISMO': ASÍ ERA LA 'MASONERÍA GAY' DEL 27

"Epentismo": Así era la «masonería gay» del 27.
Los poetas homosexuales de la época, forzados a esconder su tendencia sexual, crearon códigos de reconocimiento entre ellos, de los que, el más llamativo, fue la invención de Lorca de una palabra que les sirviera, en tono jocoso, para definir su mutuo entendimiento.
Gonzalo Núñez | La Razón, 2019-06-29
https://www.larazon.es/cultura/epentismo-asi-era-la-masoneria-gay-del-27-HA23984113/ 

Si colocáramos en fila todas las palabras y expresiones que, a lo largo de la historia, han servido de eufemismo a la condición de homosexual, habría suficientes letras como para recubrir no una, sino dos, tres o cuatro plazas de Chueca. Nada como «el amor que no osa decir su nombre» (Oscar Wilde) se ha expresado con más cantidad de silencios, sobreentendidos, medias palabras o nombres encubridores, caretas y máscaras de una orientación reprimida. Muchos han sido los idiomas y las contraseñas de la homosexualidad a lo largo de la historia, el idiolecto de los «entendidos», fuese éste un lenguaje gestual, social (ropa, hábitos compartidos, etcétera) o realmente fonético. En el Londres de los 50 y 60, por ejemplo, el Polari (contaminado del italiano y las lenguas romances) se convirtió en el «slang» de los maricas de la la metrópoli británica. Y en Estados Unidos, el enorme éxito de «El mago de Oz» llevó a los gays a usar la expresión «amigos de Dorothy» («Friend of Dorothy», abreviado como FOD) para vincularse y reconocerse en medio de un entorno hostil.

Intelectuales y torerillos
Y así llegamos al «epentismo», que sería la palabra clave, el «amigo de Dorothy» de la intelectualidad homosexual española de los años 30: la contraseña con la que se engarzaban y se parodiaban Federico García Lorca y el círculo de invertidos, muchos de ellos grandes poetas, que pululaban por el Madrid a caballo entre la dictadura de Primo de Rivera y la II República. Lo primero que habría que decir es que el «epentismo» no es un fenómeno extendido. Es más bien la broma interna de una serie de creadores que, como era habitual en la época, escondían de puertas afuera su orientación sexual. Pero estos «epentes» no eran moco de pavo: Lorca, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Carlos Morla Lynch, Eduardo Blanco Amor, una galaxia a la que se sumaban como satélites aquella cofradía de amigos homosexuales de distinta extracción (a veces hasta buscavidas o torerillos) que tenían algo en común: el pecado nefando.

A Luis Antonio de Villena, fue un ya anciano Vicente Alexandre quien le puso en antecedentes de aquel término: «''Epentismo'' y ''epente'' eran (según todos, pero yo lo supe primero por Aleixandre) términos inventados por Federico para aludir a la homosexualidad o a los homosexuales en contextos donde la palabra –en los años 30 y aún con la libertad de la República– eran indecibles. Por ejemplo, todos sabían (en intimidad) que el gran erudito José María de Cossío era homosexual, pero eso era secreto y nadie lo hablaba. Así, en una comida Federico le decía a Vicente: ''He oído que Cossío es un gran estudioso del epentismo. ¿Tú lo sabías?''. Y Aleixandre contestaba: ''Sí, lo sabía. Sé que lo ha estudiado mucho. Es un ''epente'' muy notable''».

El origen: «intercalar»
Buena parte de lo que narra Ian Gibson en «Lorca y el mundo gay» le viene de sus conversaciones con Luis Antonio de Villena, que trató a Aleixandre y Blanco Amor ya en los años 70 y quienes le confiaron mucho de sus vidas privadas. Pero el biógrafo del poeta granadino añade datos jugosos, como la raíz etimológica y la metáfora que dio pie a la palabra: según el británico viene del griego «epéntesis», o sea, «intercalar», y añade Gibson que se trata de una «figura de dicción, según la Real Academia de la Lengua, que consiste en añadir algún sonido dentro de un vocablo, como ''coránica'' por ''crónica''». El hecho de consistir en una intercalación ya da idea de por dónde iban los tiros de la palabra «epente». Según Saiz de la Calzada –añade siempre Gibson–, se referiría también con el término «a los que crean, pero no procrean».

«¡Somos la gran masonería epéntica!», solía decir Lorca con humor. Las cartas entre todos ellos ofrecen ejemplos del uso jocoso de esta palabra. Letras de Lorca a Aleixandre, a Blanco Amor... Y, desde luego, a Rafael Sánchez Nadal, gran íntimo amigo del poeta. «El epentismo granadino es ya epidemia. ¡Qué barbaridad!», le escribe a este último en una misiva en 1934.

Y es que, más allá de los, digamos, socios preferentes, en el círculo del «epentismo» se movían, como es natural, los amantes pasajeros de estos artistas. Algunos incluso rebotaron de unos a otros. Ese fue por ejemplo el caso de Serafín Fernández Ferro, un gallego de familia de anarquistas y formación autodidacta que se ganaba la vida a los 17 años en Madrid ejerciendo todo tipo de profesiones, incluida la de chapero. Fue en el café El Universal, en 1931, cuando conoció a los «epentistas». Según el relato de los orígenes de esa relación, parece ser que el gallego se acercó a Lorca y Rafael Martínez Nadal, y les pidió un pepito de ternera porque llevaba días sin comer. Se supone que se insinuó al poeta andaluz, pero éste rechazó la oferta, aunque otras fuentes indican que pudo tener un «affaire» con él más tarde. Lo que está claro es que Lorca le procuró contactos para trabajar y le consiguió un amante fiel: Luis Cernuda. Morla Lynch descirbe a Serafín Fernández como un bello muchacho de cara «chispeante, simpática y agraciada. Pequeño de estatura, pero proporcionado, de cabellera ondulada y de tez ligeramente broncínea, tiene esa expresión, entre risueña y dolorida, propia de los adolescentes que acaban de atravesar por una infancia triste», según dejó escrito el músico y diplomático, de orígenes acomodados, pero que se sentía cómodo con las clases más populares.

El dinero de Cernuda
Cernuda lo adoptó y financió, y Serafín se dejó querer, tanto que Aleixandre, otro de los «epentes» a quien Lorca recomendó el chaval y que presenció la toxicidad de la relación, llegó a calificarlo de «un chulito de barrio que le hizo sufrir mucho, pues el pobre Luis se enamoró perdidamente y el tal Serafín le hacía poco caso, salvo para pedirle dinero». Sin embargo, este «chulito de barrio», según su descripción, tocó en el poeta sevillano las cuerdas precisas para extraer de él un poemario que se encuentra entre lo más alto de nuestra lírica, «Donde habite el olvido». Blanco Amor también lo tuvo bajo su tutela, y se supone que tuvieron una relación, pero sus recuerdos de Serafín no eran halagüeños y se desconoce si dejó algún fruto literario. El joven gallego acabaría inmerso en el mundo del teatro y, al haber compartido ambiente con los escritores, probó suerte en la poesía. En 1939 tuvo un pequeño papel en «L’espoir-Sierra de Teruel», de Malraux, y luego se le pierde la pista en México.

La guerra disgregó aquella «masonería gay» que refulgió en los años 30. El triste destino de Lorca ya se sabe que hay que buscarlo bajo tierra, quizá cerca de Víznar, donde fue asesinado, mientras Blanco Amor se exilió a Argentina hasta 1965. Cernuda acabó sus días en México presa de otro amor totalizante por un fornido culturista que le inspiró la maravillosa «Palabras para un cuerpo», a Ernesto Guerra de la Cal, otro «epente», la guerra le pilló en Nueva York y en aquellos lares se quedó. Por último, a Aleixandre le tocó en suerte el exilio interior y custodiar la memoria de aquella cofradía de talentosos homosexuales que nunca pudieron decir demasiado alto el tipo de amor que cultivaban.

Morla Lynch, el diplomático y los «garzones»
Por los salones de su distinguida casa del barrio de Salamanca, con vistas al Retiro, pasó lo más granado de la intelectualidad y la literatura española de la Edad de Plata. Carlos Morla Lynch, fue embajador de Chile en España entre 1928 y 1939. Nacido en París en 1888 era conservador, cercano a los falangistas y hasta admirador de Hitler en los años 30, pero todo ello no obstaculizó su admiración y amistad con los «epentistas» y, especialmente, con Lorca, ese granadino que describe como «guasón, bromista, chacotero, disipador de nubarrones», según sus palabras. Llegó a Madrid en 1928 por primera vez y regresó en 1930 tras residir en varios países. Hombre de mundo y elegante, sintió siempre, sin embargo, una querencia hacia las clases bajas y cultivó amores con todo tipo de jóvenes de humilde extracción. Como escribe Andrés Trapiello esa «afición a los guapos garzones le franqueó las puertas del muy clandestino club del que eran socios Lorca, Cernuda y otros artistas del 27».

«El Público», para buenos entendedores
Francisco Umbral veía a Lorca «el cantor de las tres grandes razas postergadas de nuestra civilización: los gitanos, los negros y los homosexuales». Pero, respecto a esta última, ni Lorca hizo gala de esta condición, por no ser aceptada en la época, ni sus obras se pueden leer directamente desde su homosexualidad. Aunque en todo su trabajo hay trazas de ello y de sus amores (como en «Los sonetos del amor oscuro», escritos bajo la influencia de Rafael Rodríguez Rapún), fue con la obra de teatro «El público» donde más cerca estuvo el escritor de mostrar su condición sexual. Eso sí, lo hizo a través de una dramaturgia rupturista, nada clásica, mostrando tanto como escondiendo. Sin embargo, Lorca llegó a proyectar un drama, éste sí realista, tradicional, sobre el asunto de la homosexualidad. Se iba a llamar «La bola negra» y en él quedaría claro el tema. Pero nunca llegó a escribirse.

2002/03/19

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LUIS CERNUDA EN UNA CONSTELACIÓN EVIDENTE Y BENÉFICA

Una constelación evidente y benéfica.
Luis Cernuda encontró en su vida solitaria la fuerza para crecer como hombre y desarrollar su obra literaria.
Santiago Belausteguigoitia | El País, 2002-03-19
https://elpais.com/diario/2002/03/20/andalucia/1016580159_850215.html 

Luis Cernuda (Sevilla, 1902 - México, 1963) antepuso siempre el ser al tener. Intratable, exquisito, solitario, malvado, digno, arisco, insobornable, aburrido, testarudo, soñador, susceptible, elegante, ensimismado... Al escritor sevillano se le han aplicado los adjetivos más opuestos porque la vida de un hombre siempre rompe las costuras que tratan de clasificarla. Cada hombre es un enigma. Con la urdimbre de una vida en apariencia anodina se puede escribir una gran novela. Y esto es todavía más acusado con la vida de un hombre tan especial como Cernuda.

La soledad es la clave de todo. Cernuda fue una de esas personas para las que la soledad es un reino propicio. 'Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú, está la soledad. Mas esa soledad, que de todo te separa, no te apena. ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad. Poco o mucho, lo que tú seas, a ella se lo debes', escribe Cernuda en ‘Ocnos’. Y añade: '(...) la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte'.

Hijo de un comandante, Cernuda se crió en un hogar donde reinaba la disciplina más agria. Los aires castrenses que respiraba su padre en el cuartel llenaban la casa de tristeza. El poema ‘La familia’ da rienda suelta a sus evocaciones. '¿Recuerdas tú, recuerdas aún la escena / a que día tras día asististe paciente / en la niñez, remota como sueño al alba? / El silencio pesado, las cortinas caídas, / el círculo de luz sobre el mantel, solemne / como paño de altar, y alrededor sentado / aquel concilio familiar, que tantos ya cantaron, / bien que tú, de entraña dura, aún no lo has hecho. // Era la cabecera el padre adusto, / la madre caprichosa estaba en frente, / con la hermana mayor imposible y desdichada, / y la menor más dulce, quizá no más dichosa, / el hogar contigo mismo componiendo, / la casa familiar, el nido de los hombres, / inconsistente y rígido, tal vidrio / que todos quiebran, pero nadie dobla', escribe el poeta.

Un rato de olvido
A continuación, Cernuda confiesa que sus padres lo 'hicieron / en un rato de olvido indiferente, / repitiendo tan sólo un gesto transmitido / por otros y copiado sin una urgencia propia, / cuya intención y alcance no pensaban'. Sus padres le dieron la vida 'y con ella la muerte de dura compañera'. Pero hubo algo que no le dieron: '(...) y eso eres: / fuerza de soledad, en ti pensarte vivo, / ganando tu verdad con tus errores'.

Frente a una descripción demoledora de la institución familiar, Cernuda opone la soledad, ese territorio donde se mueve con su propio código, que tan poco tiene que ver con la moral dominante. Su homosexualidad encontró en Sevilla un ambiente hostil que le empujó aún más hacia la soledad. Sin embargo, con el tiempo, adoptó una actitud de sinceridad desafiante y llevó con orgullo su diferencia.

Es más, Cernuda siempre despreció a los homosexuales que intentaban ocultar su condición. En ‘Ocnos’ recuerda la impresión que le produjeron en la infancia 'unos seres misteriosos a quienes llamaban 'los maricas'. 'Iban vestidos con blanca chaqueta almidonada, ceñido pantalón negro de alpaca, zapatos rechinantes como el cantar de un grillo, y en la cabeza una gorrilla ladeada, que dejaba escapar algún rizo negro o rubio. Se contoneaban con gracia felina, ufanos de algo que sólo ellos conocían, pareciendo guardarlo secreto, aunque el placer que en ese secreto hallaban desbordaba a pesar de ellos sobre las gentes', señala Cernuda. Ser diferente, apunta el escritor, puede ser también motivo de orgullo. Y estos homosexuales de su infancia tenían 'dignidad de alto personaje en destierro' y miraban con 'desprecio' a los curiosos.

Luis Antonio de Villena
hace en ‘Biografía del fracaso’ un retrato ajustado del poeta. 'Casi todas las personas que conocieron a Luis Cernuda y que me hablaron de él -ante mi habitual requisitoria- solían coincidir en lo mismo: Luis era un carácter difícil, un hombre extraño, antipático, frecuentemente intratable. Alguien, incluso, llegó a apuntar que 'no era buena persona', escribe Villena. 'Pero siempre que yo oía sus rarezas y su intratabilidad, pensaba: este hombre debió sufrir mucho y sufrir de verdad', matiza Villena.

En la Universidad de Sevilla Cernuda conoció al poeta Pedro Salinas. Catedrático de Lengua y Literatura, Salinas ejerció de mentor ante aquel joven sensible. Le abrió caminos y le aconsejó determinadas lecturas. Cernuda se adentró en los clásicos, en la obra de Baudelaire, Rimbaud... Y descubrió a Gide, que le reconcilió con su homosexualidad.

En 1927, Cernuda publicó ‘Perfil del aire’. La crítica arremetió contra él y le acusó de plagiar a Jorge Guillén. El carácter huraño del poeta se agudizó ante los ataques. Pero quizás Cernuda tenía más razón de lo que muchos admiten. Su susceptibilidad estaba parcialmente justificada. Una carta de Pedro Salinas a Jorge Guillén, fechada a comienzos de 1927, muestra cómo a este último no le agradó demasiado que Cernuda publicara su libro. Salinas habla en la carta de 'la cuestión Cernuda'.

'Porque es imposible ya evitar la salida de ‘Perfil del aire’ y eso a ti te contraria un poco, por lo que veo. Es imposible evitarlo por razones materiales, esto es que ya está entregado y anunciado y Cernuda con una ilusión obsesiva por verlo hecho, y por razones psicológicas, éstas son la reserva de Cernuda, su testarudez, lo difícil que sería cualquier insinuación dilatoria por mi parte. Y yo estoy verdaderamente desesperado porque me considero el culpable de todo. Si Cernuda hace versos es casi por mi influencia, si te leyó a ti y se entusiasmó con tu lenguaje fue por mí, y si ha publicado en alguna parte por mí ha sido también. Y yo, hacedor inconsciente, estaba formando una criatura poética a tu semejanza literaria, y que hoy te molestes con el anuncio de su libro', le escribe Salinas a Guillén.

'Ese librito'
'Comprenderás mi disgusto. Aunque por otra parte no tienes razón alguna para desear con fuerza que no salga ese librito. Tú sabes, y no soy yo quien te lo va a decir, la distancia que va en extensión e intensidad, de tu poesía a la de Cernuda. Y todo el mundo sabe quién eres tú, qué edad poética tienes, y cuál es tu familia lírica. Es decir, el librito de Cernuda es casi un éxito tuyo, una conquista antes de salir a la batalla', escribe Salinas a Guillén. La cita es larga, pero merece ser transcrita por su elocuencia. Guillén, como prometedor hombre de letras consciente del alto papel que debe ejercer en el mundillo poético, se enojó por el hecho de que el joven Cernuda osara publicar su poesía antes que él. Guillén publicó la primera edición de ‘Cántico’ en 1928.

Debía de ser tan grande la irritación de Guillén por el atrevimiento de Cernuda que Salinas ironiza con la posibilidad de matarlo. 'Desde luego tu nombre irá en el libro: Cernuda piensa dedicarme a mí el librito, y la última poesía a ti. Ésa es su intención: yo he insistido un poco por que se cambiaran los términos para dar más importancia a tu nombre, pero no puede ser. No habrá, claro es, más dedicatorias en el libro. Eso ya es una señal de conocimiento y reconocimiento, prenda de aprendizaje en tu escuela, ¿no? Pero si tu contrariedad persiste, yo, culpable de todo, estoy dispuesto a matar a Cernuda y a comprar la edición íntegra de su obra póstuma para regalarla a una biblioteca pública y evitar así que se lea', escribe Salinas. Cuando Cernuda hablaba de incomprensión y hostilidad a su persona hay que reconocer que, como mínimo, tenía un poco de razón.

Una historia amorosa
Cernuda abandonó Sevilla en 1928 tras la muerte de su madre. Tras dar clases en Toulouse se afincó en Madrid. Allí vivió una de sus historias de amor más intensas. Serafín Ferro era un muchacho gallego tan guapo como pobre. Cernuda lo conoció a través de Federico García Lorca en 1931. El joven estaba hambriento y se acercó a Lorca en una taberna pidiéndole ayuda. Lorca le invitó a un pepito de ternera.

Ferro se ofreció al hombre de éxito que era Lorca y el poeta granadino lo rechazó. Lorca presentó al joven menesteroso a Vicente Aleixandre. A éste no le agradaban las relaciones sentimentales que tuvieran un componente venal. Finalmente, Lorca redactó un billetito de presentación para Cernuda. El poeta se enamoró de Ferro, que se fue a vivir con él. Con todo, al joven le gustaban las mujeres, lo que ocasionó crisis de celos. De la ruptura surgió el libro ‘Donde habite el olvido’ (1934).

Según avanzaba el periodo de la II República Cernuda se introdujo en los círculos revolucionarios hasta decantarse en su apoyo. Salinas le describe así en una carta a Guillén fechada el 19 de marzo de 1936. 'Mucho me temo que Federico [García Lorca] en su carrera de noble emulación con Rafael [Alberti] caiga también en el garlito 'social'. Ya parece que ha escrito un drama comunistísimo para no dejarse pisar. Como detalle pintoresco te diré que en la manifestación de hace quince días se leía un gran letrero que rezaba así: 'Los escritores revolucionarios españoles'. Lo llevaban de un extremo Rafael Alberti, de otro Luis Cernuda y ‘seguían’ Manolo Altolaguirre, sin duda en calidad de masa. A todos ellos les tiene trastornados lo que ellos denominan lo social', escribe Salinas.

En efecto, Cernuda colaboró en la revista ‘Octubre’, fundada por Alberti, y aportó poemas de corte político en una línea revolucionaria. Su apoyo a la II República en la guerra civil no tuvo fisuras. Incluso, ya en el exilio, confesó a varias personas que nunca volvería a una España gobernada por Franco. Cernuda llega a contraponer en un poema la España franquista con la de Benito Pérez Galdós. 'La real para ti no es esa España obscena y deprimente / en la que regentea hoy la canalla, / sino esta España viva y siempre noble / que Galdós en sus libros ha creado. / De aquélla nos consuela y cura ésta'.

Cernuda se dirigió al Reino Unido en febrero de 1938. El poeta impartió clases en Glasgow y Cambridge. Fue una etapa dura en su vida de la que surgió el poemario ‘Las nubes’ (1940) y la espléndida prosa de 'Ocnos' (1941). Cernuda regresa a Sevilla con su imaginación en ‘Ocnos’. Es un retorno a la infancia, al escenario mítico en que descubrió el mundo y su belleza. Como muestra de ese sentimiento ambivalente hacia su ciudad natal Cernuda nunca nombra a Sevilla en ‘Ocnos’.

'Y nunca echó de menos Sevilla (una ciudad que dijo aborrecer); echó de menos -otra cosa es- su juventud. Ese reino de la infancia que nos han enseñado a fabricar. Si ‘Ocnos’ son bellísimas prosas líricas, que añoran un tiempo perdido -centrado en Sevilla- no hay que olvidar que ese libro se escribió en Glasgow, que era exactamente lo opuesto a su sueño edénico, y por un solitario desesperado', recuerda Villena en su libro.

En 1945, dejó Cambridge para vivir en Londres, donde residió dos años. Cernuda vivió allí una intensa relación con Felicidad Blanc, la esposa del poeta franquista Leopoldo Panero. Blanc evoca esta relación en su libro de memorias ‘Espejo de sombras’. Cernuda era el solitario de siempre. El pintor Gregorio Prieto, con el que compartía un estudio, le habló a Felicidad Blanc de la soledad de Cernuda. El pintor le contó que 'Luis, siempre en Navidad, dice estar invitado a alguna casa de amigos, y luego [Gregorio Prieto] descubre que no es verdad, que ha pasado esas fechas solo'.

Cernuda y Blanc entablaron una intensa relación. La mujer de Panero compartió con el poeta sevillano el recuerdo de su hermano muerto en la guerra civil. 'Le digo: 'Gracias por haberme escuchado: hacía tantos años que no hablaba de mí'. Nos miramos intensamente, juntamos nuestras manos como dos personas que ya desde [hacía] mucho tiempo sabíamos que nos encontraríamos', escribe Blanc.

'Salíamos siempre con el niño (Juan Luis, el hijo de Felicidad Blanc y Leopoldo Panero), y hablábamos durante horas enteras de tantas cosas como habíamos callado. Pero nunca de nuestro amor, como si la presencia de Juan Luis hiciera imposible hablar de ello', relata Blanc. El recuerdo de sus conversaciones y paseos con Cernuda llenará parte de la vida de esta mujer. Los vínculos sentimentales no saben de leyes ni de reglas. Hay tantas historias de amor como personas. La relación entre Cernuda y Blanc fue un episodio que añade complejidad y riqueza a la vida del poeta.

Llegada a EE UU
En 1947, Cernuda marchó a dar clases a Mount Holyoke (EE UU) y permaneció allí hasta 1952. En unas vacaciones de verano se enamoró en México de un muchacho. Fue otro de los episodios sentimentales de su vida de los que quedó constancia, en concreto en 'Poemas para un cuerpo' (1956). 'Sin querer has deshecho / cuanto mi vida era, / menos el centro inmóvil / del existir: la hondura / fatal e insobornable. // Muchas veces temía / en mí y deseaba / el fin de esa apariencia / que da valor al hombre / para el hombre en el mundo. // Pero si deshiciste / todo lo en mí prestado, / me das así otra vida', escribe el poeta. Cernuda reconoce las dificultades de su amor: 'Morir parece fácil, / la vida es lo difícil: / ya no sé sino usarla / en ti, con este inútil / trabajo de quererte, / que tú no necesitas'.

Una carta de Guillén a Salinas fechada el 14 de julio de 1951 da cuenta de la mala relación de aquél y Cernuda. 'Principal fricción, por fortuna, sin importancia: el sujeto Cernuda. Le encontré en casa de Emilio Prados. Y me habló con tal saña de algunos amigos comunes que, sin responderle, di por terminada mi relación con él. Hubo claramente un rompimiento silencioso. Esta vez sentí una impresión que no era de antipatía. Cernuda -o 'Cernida', como dice Moreno Villa, don José- no me es antipático; me repugna', escribe Guillén a su amigo. La carta presenta a Cernuda con esos tintes negativos que se le suelen atribuir, pero tampoco hay que olvidar que no fue nunca santo de la devoción de Guillén.

Cernuda murió en México en 1963. Murió solo. Estaba en ese reino -la soledad- que siempre lo acogió en su esfuerzo por ser un hombre mejor. '-Yo, dijo finalmente Albanio, poseo el deseo de no tener propiedades. Las propiedades (...) no son nuestras, sino nosotros de ellas; ellas son las poseedoras y nosotros los poseídos (...) Estáis presos por vuestras propiedades y en vuestras propiedades, y ya no sois hombres, sino objetos', escribió Cernuda en ‘Variaciones sobre tema mexicano’.

1993/12/22

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CONMOCIÓN ENTRE LA INTELECTUALIDAD CUBANA POR LA MUERTE DE JOSÉ RODRÍGUEZ FEO

Conmoción entre los intelectuales cubanos por la muerte de José Rodríguez Feo.
Mauricio Vicent | El País, 1993-12-22

https://elpais.com/diario/1993/12/23/cultura/756601203_850215.html

El intelectual cubano José Rodríguez Feo murió el miércoles en La Habana a los 73 años tras una larga enfermedad. La muerte de Rodríguez Feo, quien era considerado como el verdadero mecenas de la cultura cubana por su apoyo a los principales poetas y escritores desde mediados de los años cuarenta, causó gran conmoción en los círculos intelectuales de La Habana. "Ha muerto el último mecenas. Con él concluye uno de los esfuerzos mayores por universalizar la cultura cubana", declaró el poeta Pablo Armando Fernández tras conocer la noticia de su muerte.

José Rodríguez Feo nació en La Habana en 1920 y estudió en la Universidad de Harvard (EE UU) donde se graduó en Literatura e Historia norteamericana. Amigo personal del escritor cubano José Lezama Lima, fundó junto a él la revista ‘Orígenes’ en 1944, uno de los proyectos literarios más ambiciosos de América Latina, que contó con las colaboraciones de Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, y el escritor norteamericano Wallace Stevens, entre otras muchas figuras de la época.

1992/11/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SURREALISMO ARCÁDICO

Surrealismo arcádico.
Francisco Calvo Serraller | El País, 1992-11-14

https://elpais.com/diario/1992/11/15/cultura/721782009_850215.html 

Nacido en la localidad manchega de Valdepeñas en 1897, con el fallecimiento de Gregorio Prieto desaparece uno de los últimos y más genuinos representantes de la generación del 27, en la que poesía y pintura estaban espontáneamente hermanadas. En este sentido, la amistad de Gregorio Prieto con los poetas Lorca, Cernuda y Aleixandre fue tan poderosa y cordial que pudo superar los trágicos acontecimientos que sobrevinieron con la guerra civil, aunque ésta supusiera la muerte del primero, el exilio exterior del segundo -al que Gregorio Prieto acompañó durante su amarga estancia en el Reino Unido- y el exilio interior del tercero. Gregorio Prieto fue, en efecto, un espíritu inquieto, versátil y jovial, amante apasionado de la vida, al que muy pocas cosas eran capaces de desanimar. Vino a Madrid a comienzos del siglo que ahora termina para estudiar ingeniería, pero pronto comprendió cuál era su verdadera vocación e ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde realizó brillantes estudios que posteriormente continuó como becario en la Academia de Roma.

En los años veinte ya había consolidado Prieto su particular universo artístico, donde se mezclaban armoniosamente conjugados el clasicismo y la vanguardia, un poco a la manera del ‘novecentismo’ italiano, que deslumbró a su personalidad culta y refinada. Estas maneras sabias y dúctiles, de la mejor escuela, junto con sus portentosas facultades como dibujante, acabaron, no obstante, floreciendo al ponerse al servicio de una poética surreal, que él siempre interpretó de forma lírica, como ensoñaciones arcádicas pobladas de bellos marineros.

Elegante sincretismo
Heraldo precoz de la nueva visión de la vanguardia histórica, Gregorio Prieto tuvo una gran influencia durante los años veinte en la incipiente renovación plástica de nuestro país, y marcó la senda de elegante sincretismo que luego siguieron muchos pintores españoles de la llamada Escuela de París. Cuando se produjo la guerra civil, participó en el Pabellón Español de la República en la Exposición Internacional de París de 1937, donde se exhibieron también las míticas obras de Picasso, Miró, González...

Tras la guerra, no perdió el ímpetu renovador ni su juvenil afán de aventura. Así, Gregorio Prieto continuó viajando por todo el mundo y participó en la creación del postismo con Eduardo Chicharro, un movimiento en el que de nuevo poesía y pintura se daban la mano. A partir de entonces se produjo un redescubrimiento del paisaje natal de La Mancha, que trató con especial amor y del que quedaron como más conocido testimonio una emblemática serie de los característicos molinos de viento. En estos paisajes se puede apreciar que no sólo estaba tocado por la gracia del arabesco que adorna a los buenos dibujantes, sino que también era un magnífico colorista, de tonos cálidos y empastados. Con todo, siguió desplegando sus múltiples facultades hasta prácticamente el fin, pues, además de pinturas, dibujos, esculturas y ‘collages’, ilustró muchísimos libros, especialidad en la que era un verdadero maestro.

Presente en cuantos cursos de arte, revistas de vanguardia o acontecimientos varios que se organizaron en nuestro país durante las últimas décadas, no por razones espúreas [espurias], sino por el puro placer y contentamiento que le producían el trato con lo juvenil y la ilusión, cuando la ya avanzadísima edad le obligó a una vida retirada se recluyó sin amargura y con la actitud más generosa, ya que donó toda su obra al pueblo español, como se puede ahora contemplar en la hermosa fundación de su localidad natal de Valdepeñas. Académico honorario de San Fernando en 1990, Gregorio Prieto recibió muchos otros galardones a lo largo de su dilatada y fecunda existencia, pero lo más importante es la huella que ha dejado en el arte español contemporáneo, que le cuenta entre sus mejores creadores de vanguardia.

1984/12/13

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | VICENTE ALEIXANDRE, POETA Y PREMIO NOBEL, FALLECIÓ ESTA MADRUGADA EN MADRID

Vicente Aleixandre, poeta y premio Nobel de Literatura en 1977, falleció esta madrugada en Madrid.
El País, 1984-12-13

https://elpais.com/diario/1984/12/14/cultura/471826801_850215.html

El poeta Vicente Aleixandre, de 86 años, falleció en la madrugada de hoy en Madrid, víctima de una hemorragia intestinal cuyos efectos los médicos no pudieron neutralizar. El poeta, que siempre tuvo una salud muy delicada, fue intervenido de urgencia en la clínica Santa Elena el martes de madrugada, aun cuando los médicos habían preferido el lunes por la tarde -había sido internado ese mismo día por la mañana- postergar la intervención; la hemorragia continua impuso el traslado al quirófano, donde le fue cortado una parte del intestino. Los partes facilitados por los médicos informaron en todo momento de la extrema gravedad del paciente. Cuando la hemorragia fue cortada, se temió entonces por los efectos de las transfusiones de las grandes cantidades de sangre que fueron necesarias; éstas, junto con la asistencia de ventilación mecánica, mantuvieron las constantes vitales del poeta mientras fue posible.

En concreto, los partes médicos facilitados ayer jueves informaron de un "deterioro progresivo, presentando signos de fracaso renal agudo, agravado por la existencia de su único riñón y congestión pulmonar derecha". Inconsciente en la unidad de vigilancia intensiva, el paciente se encontraba sedado.

"La vida es un dolor"

El martes por la noche, Vicente Aleixandre había sufrido un choque pulmonar, cuyos efectos continuaron en complicaciones del corazón. "Yo trato de no sentirme pesimista", advirtió el doctor Julio Bass, encargado de turno en la UVI, "pero el estado de Vicente Aleixandre puede presentar complicaciones en cualquier momento y en áreas que aparentemente no estaban afectadas". Ante el ligero optimismo de familiares y amigos por el corte de la hemorragia, el doctor precisó que la situación seguía siendo de extrema gravedad. Un joven poeta sevillano consiguió entrar en la UVI y estrechar la mano del poeta, que se encontraba inconsciente; según dijo a la agencia Efe, "quería despedirme".

Al ingresar en el quirófano la madrugada del martes, Aleixandre estaba consciente. "La vida es un dolor", dijo. La suya estuvo marcada por la enfermedad. Desde que a los 24 años le fuera diagnosticada una nefritis tuberculosa, el poeta sufrió largos períodos de debilidad y enfermedad, que le mantuvieron alejado del tráfago ciudadano en su tranquila casa de Velintonia, 3 -hoy la calle está bautizada con su nombre-, pero que favorecieron su dedicación a la poesía, su hospitalidad para con otros poetas y su magisterio con los numerosos escritores que le enviaban sus escritos y le pedían consejo, como han testimoniado varios de ellos. "Mi experiencia del dolor ha sido enriquecedora", declaró recientemente. "La enfermedad me ha hecho distinto. Un hombre y un poeta diferentes".

"Cuando aman los leones"

"Quiero morir de día, cuando aman los leones, / cuando las mariposas vuelan sobre los lagos, / cuando el nenúfar surge de un agua verde o fría, / soñoliento y extraño bajo la luz rosada", había deseado el poeta en ‘La destrucción o el amor’, el poemario superrealista más bello que jamás se ha escrito, según el biógrafo Leopoldo de Luis.

Aleixandre estuvo acompañado en sus últimas horas por familiares y amigos -su hermana Conchita, con quien ha vivido siempre; sus primos, Carmen Conde, y otros-, al igual que lo había estado durante toda su vida.

Dámaso Alonso, quien le introdujo en la poesía allá por el verano de 1917, en un pueblecido de la sierra madrileña, entró en un momento solo a la habitación del enfermo y no le dijo una sola palabra. El vínculo que los había unido durante décadas, recordó Dámaso, había cobrado el peso del sentimiento. Dámaso Alonso, que solía visitarle, estuvo en la casa de Aleixandre el sábado pasado. Declaró que aún guarda algunos poemas de 1917 que permanecen inéditos.

Carlos Bousoño, amigo del poeta y autor de uno de los estudios más rigurosos sobre su obra, también se acercó a verle. El enfermo pareció reconocerle e hizo un gesto de dolor. "Soy Carlos. Estoy a tu lado", le dijo suavemente Bousoño.

En 1933, Aleixandre ya había hablado de la muerte: "¡Ah, pronto, pronto: quiero morir frente a ti, mar, / frente a ti, mar vertical cuyas espumas tocan los cielos,/ a ti, cuyos celestes peces entre nieve/ son como pájaros olvidados del hondo!". 


El Nobel, ese incidente.

El País, 1984-12-13

https://elpais.com/diario/1984/12/14/cultura/471826802_850215.html

La concesión en 1977 del Premio Nobel a Vicente Aleixandre provocó ríos de tinta en la Prensa española. El poeta, que más tarde aludiría a la concesión del Premio Nobel como "ese incidente", se mostró primero algo incrédulo y después locuaz. "No sé si los académicos suecos conocen mi poesía. Hace ya cinco o seis años apareció en Suecia una antología traducida al sueco, lo que indicaba que mi poesía ya era conocida por los elementos intelectuales más distinguidos de aquel país... No iré a recoger el premio, pero haré un discurso porque es preceptivo. Lo haré con mucho gusto, pero no tengo ningún tema seleccionado, por la sencilla razón de que se trata de un discurso de circunstancias".

"Me han felicitado los Reyes con un telegrama muy expresivo, que he agradecido. Me han felicitado desde toda clase de estamentos diferentes. Pero las felicitaciones más conmovedoras para mí han sido las de personajes completamente anónimos. Un telegrama, por ejemplo, decía: 'Conmovido por la exaltación del poeta. Un malagueño', o 'Lectora apasionada suya le felicita cordialmente'. Por lo demás, ha habido felicitaciones de todo el mundo".

"Tengo alguna idea de lo que ocurrió en 1975" -los académicos suecos retiraron el fallo a favor de Aleixandre a causa de la firma por Franco de cinco sentencias de muerte-, "pero sólo por referencias. Ecos, ni siquiera oficiosos, de que estuve muy próximo a ser nombrado premio Nobel, y que por circunstancias políticas se consideró que sería poco oportuno que saliera un nombre español en aquel instante, aunque se sabía muy bien que ese nombre era completamente independiente de la actuación política del momento".

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...