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1995/08/05

DOCUMENTACIÓN | AMBIENTE | VÍA LIBRE A LA MUERTE DEL CINE CARRETAS

Vía libre a la muerte del cine Carretas.
Nieves Torreblanca | El País, 1995-08-05

https://elpais.com/diario/1995/08/06/madrid/807708269_850215.html 

El cine Carretas ya no existe. La última sesión se inició a las once de la noche del pasado 2 de julio. Probablemente, los espectadores que se encontraban en el local viendo ‘Indio: la gran amenaza’ y ‘Con la poli’ en los talones ignoraban que serían los últimos en ocupar sus butacas. Tras ellos se bajó el telón por última vez. Sin embargo, algunos de sus 10 trabajadores no pudieron evitar la emoción aquella noche. El que fue un popular punto de cita del ambiente homosexual madrileño se convertirá, según consta en la licencia otorgada por el Ayuntamiento, en una sala de bingo.

Desde la compañía Cisneros, primera propietaria del cine, hasta Cinema, SA, que lo gestionaba en la actualidad, el Carretas ha pasado por innumerables manos. Todos los intentos por saber cuáles son los motivos que han provocado su cierre han resultado vanos. Nadie ha respondido. Quien sí lo ha hecho ha sido el Ayuntamiento. A principios del pasado mes de julio, Gerencia de Urbanismo había concedido ya la licencia de obras para transformar la sala de cine en otra de bingo. Los trabajos tendrán que comenzar en un plazo de seis meses. Aunque en el nuevo Plan de Urbanismo el "hecho cinematográfico" está especialmente protegido en el centro de la ciudad, el cine Carretas no está sujeto a esta protección, según el Ayuntamiento.

Sin grandes anuncios, casi sin avisar, se ha puesto fin a una parte de la historia cotidiana de Madrid. El Carretas, junto a la Puerta del Sol, era uno de los dos cines de sesión continua que funcionaban en la ciudad. El otro, el Liceo, también está cerrado, pero sólo temporalmente, por reformas. Ambos siguen en la cartelera, pero dice "cerrado".

El cine Carretas, situado en la concurrida calle de la que toma su nombre, se inauguró otro verano, el de 1935, el mismo año en que nació la Vuelta Ciclista a España, y sólo unos días después de que en otro cine, el Monumental, José Díaz, secretario general del PCE, propusiera la creación de un Frente Popular antifascista.

"El salón más cómodo"
Los periódicos de aquellas fechas no escatimaron los adjetivos para el nuevo cine: "El salón más cómodo, más grande y más elegante de Madrid". Y no era para menos. Contaba ya entonces con un curioso sistema de refrigeración a base de enormes ventiladores que, fuera de uso, aún hoy se conservan. Incluso es posible que fuera el más grande de los 37 cines con que contaba Madrid entonces, con sus 2.000 metros en planta y más de 1.000 localidades. En él, por una peseta, los madrileños del agitado año de preguerra veían un programa doble, en sesiones que iban desde las once de la mañana hasta la una de la madrugada. Los arquitectos Fonseca y Sanz de Berge fueron los encargados de su diseño y construcción, calificada de "proeza técnica". El cine se levantó en el mismo patio interior que ocupaba el Bazar X, un popular almacén en el que se podía comprar desde una plancha hasta un par de zapatos. Las dificultades se presentaron al tener que sustituir las antiguas columnas de fundición por otras de "pie derecho", y todo ello sin desalojar las viviendas que se encontraban en la parte superior del edificio.

Poco a poco el cine Carretas se fue convirtiendo en uno de los puntos de encuentro del ambiente homosexual madrileño, un secreto a voces que, lejos de restar clientela, la aumentó. Hasta tal punto que, en la presente década, el Carretas ocupó durante dos años consecutivos el primer lugar entre los cines de toda España por el número de espectadores, como consta en el registro del Ministerio de Cultura. Era también uno de los más baratos de la ciudad. Cuando cerró, la butaca costaba 425 pesetas.

"El que fuera un cine con cierto ambiente nunca ha sido un problema, al revés, más bien era publicidad gratuita", opina un trabajador del local que prefiere mantener el anonimato. "Cuando veíamos algo raro en la sala el acomodador se encargaba de poner fin a esa situación enfocando con su linterna al individuo y echándole a la calle-“ Quizá ése fuera el motivo por el que, entre los años setenta y ochenta, recibíamos numerosas amenazas de bomba, que siempre resultaron falsas. Pensamos que era la venganza del sorprendido ‘in fraganti’.

El carné de un cura
Entre las anécdotas acumuladas a lo largo de 60 años de vida se recuerda con cierta hilaridad el hallazgo de un carné de identidad cuyo propietario resultó ser un sacerdote, del que nunca se supo. Con la reforma de la fachada principal del edificio, realizada por la comunidad de vecinos, el cine perdió su enorme letrero anunciador. Luego, un pequeño incendio en el exterior de la salida de emergencias tiñó definitivamente de negro la portada que da a la calle de Cádiz. Y así sigue. La marquesina que adornaba la entrada por la calle de Espoz y Mina fue derribada por orden del Ayuntamiento tras el derrumbe de la del cine Bilbao.

"Jamás hemos tenido problemas graves con los clientes habituales", asegura el empleado. "Si acaso, los problemas aparecieron cuando a la zona llegó la droga, y con ella, la marginación. De hecho, hubo una temporada en que teníamos un vigilante, porque pillamos a alguno fumando droga, pero se les amonestaba y se iban".

Y mujeres. ¿Había mujeres entre los espectadores? "Bueno", reflexiona, "alguna había. Me daban pena. Venían a sacarse algún dinerillo. ¡Qué ibas a hacer!".

1995/01/20

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | ASESINAR HOMOSEXUALES BUSCANDO "LA SEGURIDAD Y EL ORDEN"

34 años de cárcel para el adolescente 'ultra' que mató a un homosexual.
Begoña Aguirre | El País, 1995-01-20

https://elpais.com/diario/1995/01/21/madrid/790691087_850215.html

David Garrido Truchado, el ‘ultra’ de 19 años que hace dos -cuando tenía sólo 17- asesinó a un homosexual e hirió gravemente a otro, fue sentenciado ayer a 34 años de cárcel por la Audiencia Provincial de Madrid, que le juzgó la semana pasada. El tribunal le condena a 21 años de reclusión por el asesinato de Mariano Gómez, con quien trabó relación en la Casa de Campo y al que asestó 17 puñaladas, y a 13 años por el asesinato frustrado de Darío, un joven que se anunciaba en un periódico para conseguir contactos homosexuales. Los jueces consideran que el condenado tenía sus facultades mentales en perfecto estado, y que actuó así por su profunda aversión a los homosexuales. Desestiman, por tanto, la petición del defensor, Angel López Montero, que había solicitado que su cliente fuera internado en un centro psiquiátrico.

López Montero comenzó pidiendo la absolución de David Garrido por ese motivo. Pero, durante el juicio, su defendido reconoció su autoría en ambas agresiones, por lo que pasó a reclamar 12 años de cárcel por un delito de homicidio y otro de lesiones.

El fiscal elevó su petición de 34 a 35 años al considerar que, en la agresión a Darío, existió una agravante de ensañamiento porque el condenado, tras malherir a su víctima, siguió golpeándola. Y, según la acusación pública, lo hizó para aumentar su dolor. La acción popular, ejercida por el Colectivo Gay de Madrid, pidió 38 años por creer que hubo ensañamiento en ambos delitos. El tribunal ha descartado el ensañamiento, ya que considera que todas las puñaladas se dieron para causar la muerte, no para producir un dolor adicional.

El procesado, hijo de un policía municipal y de una limpiadora, ejecutó las dos agresiones acompañado de un amigo, José Antonio A., que entonces tenía sólo 15 años, por lo que no llegaba a la mayoría de edad penal, establecida en los 16. Este menor se encuentra en libertad tras pasar dos años en un reformatorio.

Las agresiones contra homosexuales están aumentando, según Pedro González [Zerolo], presidente del Colectivo Gay de Madrid (COGAM). Esta entidad ejerció la acción popular durante el juicio de David Garrido por dos asesinatos (uno frustrado) de dos homosexuales. COGAM espera que este proceso sensibilice a la sociedad sobre el incremento de este tipo de delitos y anime a las víctimas a denunciarlos.

González, que ejerce como abogado, asegura que cada vez le llegan más casos de homosexuales agredidos. "En el año de la tolerancia, contra el racismo y la xenofobia, se habla del antisemitismo, cuando en España apenas hay agresiones a judíos y, sin embargo, se olvida luchar contra algo tan en alza como la homofobia [odio a los homosexuales]", asegura.

David Garrido convirtió a los homosexuales en sus propias cabezas de turco. Y esa aversión le llevó al asesinato.

Según el informe psicológico elaborado a petición del juez, David compensa su personalidad insegura y su acusado sentimiento de inferioridad con grandes dosis de dogmatismo moral. Divide el mundo en buenos y malos y, en su búsqueda de "la seguridad y el orden", ataca a aquellos que, según su peculiar esquema de valores, lo transgreden. En ese saco mete, en primer lugar, a los homosexuales.

"Escarmiento"
El 2 de marzo de 1993, David, concertó una cita con Darío (nombre ficticio), un joven que se anunciaba así en un periódico: "Chico de 18 años, nueva generación, moreno, atractivo, sin vello, busca chico similar, para rollo o relación, total precaución, abstenerse plumas [afeminados]".

La intención de David era dar un escarmiento al anunciante por sus gustos homosexuales, que él no respeta ni tolera. Acudió al encuentro, en el metro de Gran Vía, acompañado de su amigo José Antonio. Los tres se dirigieron a un minúsculo estudio que Darío tiene en la calle del Barco.

Allí charlaron durante un rato. David se levantó para ir al servicio. De repente, salió con un estilete en la mano y se lo clavó a Darío en el abdomen, seccionándole una porción del duodeno, y en el antebrazo.

El agredido trató de salir del estudio, pero no le dio tiempo porque sus dos ‘invitados’ le obligaron a sentarse en el sofá y a desnudarse. Darío, muy malherido, aún recibió múltiples patadas en la cara y golpes con un puño de hierro en la cabeza. "Me das asco", le decía David.

Los dos agresores rompieron el cable del teléfono para que no pudiera pedir ayuda y le quitaron las llaves de la casa, dejándole encerrado y muy malherido.

Afortunadamente para Darío, la puerta podía abrirse desde dentro y la víctima consiguió salir en busca de ayuda. La herida del abdomen, de no haber sido operada, le hubiera provocado la muerte por peritonitis.

Dos meses después, el 5 de mayo de 1993, los dos compinches acudieron armados con navajas a una zona de la Casa de Campo conocida como el ‘Cerro de los Locos’, para dar "un escarmiento" a los homosexuales que allí acuden.

Mariano Gómez Higuera, un funcionario segoviano de 34 años, se dirigió educadamente a ellos preguntándoles qué hacían por allí. Los dos jóvenes decidieron seguirle la corriente para hacerle creer que había ‘ligado’. Los tres se sentaron a charlar en un montículo.

17 puñaladas

Súbitamente, David se levantó y colocándose detrás de Maríano, le propinó varias cuchilladas en el cuello. Se le cayó la navaja y la víctima aprovechó para salir huyendo. Pero David corrió detrás de él apuñalándole y gritándole: "Cállate, maricón". Recibió 17 cuchilladas, tres de ellas mortales.

Los dos amigos contaron sus mortíferas andanzas a los compañeros de colegio como si se tratase de hazañas. Uno de ellos comentó a su padre parte de las espeluznantes correrías que relataban. Cuando éste vio en un programa televisivo el hallazgo del cadáver de Mariano decidió llamar. Los periodistas avisaron a la policía, que empezó a tirar del hilo. David fue encarcelado en prisión preventiva el 12 de mayo de 1993, una semana después del hallazgo del cadáver de Mariano.

1995/01/13

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | LA FISCALÍA ELEVA A 35 AÑOS LA PENA PARA EL ULTRA QUE MATÓ A UN HOMOSEXUAL

El fiscal eleva a 35 años la pena para el 'ultra' que mató a un homosexual.
Begoña Aguirre | El País, 1995-01-13

https://elpais.com/diario/1995/01/14/madrid/790086275_850215.html 

El fiscal elevó ayer a 35 años su solicitud de cárcel para David Garrido, el ultra de 19 años acusado de asesinar a un homosexual y herir gravemente a otro en 1993. El abogado defensor, por su lado, reconoció que su cliente había cometido un homicidio, si bien pidió que la condena no exceda de 12 años de prisión. En un principio había solicitado la absolución. El cambio se debe a que el procesado reconoce ser el autor del crimen.

A las acusaciones del asesinato de Mariano Gómez Higuera, de 30 años, el 5 de mayo de 1993, y del asesinato frustrado de Darío (sobrenombre ficticio) en marzo de ese mismo año, la fiscalía añadió ayer un agravante: el ensañamiento contra este último ya que, tras acuchillarle, le golpeó con crueldad. Por este motivo decidió ayer, al término del juicio, elevar de 34 a 35 años su petición de cárcel. La acción popular, ejercida por el Colectivo de Gays y Lesbianas [COGAM], reclamó 38 años de prisión: considera que las agresiones fueron premeditadas.

El abogado defensor sostuvo en el juicio que Garrido no actuó con premeditación y pidió al tribunal que sea ingresado en un psiquiátrico, ya que su cliente, dijo, padece un desdoblamiento de la personalidad.

En los dos asesinatos que se imputan a Garrido estuvo presente José Antonio A., quien entonces sólo tenía 15 años, por lo que, al ser menor de edad penal, no ha sido juzgado. Los dos jóvenes entablaron relación con el fallecido Mariano en una zona, de contactos homosexuales de la Casa de Campo. Según el relato del fiscal, Garrido le dijo a su amigo: "Ese es homosexual, vamos a pegarle". Se internaron los tres en una zona boscosa y, de repente, mientras charlaban, Garrido se levantó, se puso detrás de Mariano y le pegó cuatro cuchilladas.

La víctima se dio la vuelta y recibió otra puñalada en el abdomen, intentó defenderse y entonces Garrido perdió su cuchillo y cogió el de su amigo. Cuando Mariano trataba de escapar le persiguió, apuñalándole repetidas veces en la espalda. Estos navajazos le hirieron los pulmones y le seccionaron la aorta causándole la muerte.
 
Con Darío entablaron relación por teléfono. Éste se anunciaba en una revista con un mensaje así de explícito: "Chico de poco vello busca amigos, abstenerse plumas [afeminados]". El 3 de marzo de 1993 quedaron con él y todos se dirigieron al estudio de Darío. Allí Garrido dijo que tenía que ir al servicio y, de improviso, según el relato del fiscal, propinó a su anfitrión dos puñaladas en el brazo y en el abdomen. Después obligaron a Darío a desnudarse y, mientras el menor le propinaba patadas en la cara, Garrido le golpeaba con un puño metálico en la cabeza diciéndole que le daba asco. Cortaron el cable del teléfono y le dejaron encerrado allí, malherido. Consiguió salir y pedir ayuda. De no haber recibido atención médica, habría muerto.

1994/11/01

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | JUICIO EN MADRID A LA BANDA ACUSADA DE APALEAR A UN HOMOSEXUAL EN EL RETIRO

La banda acusada de apalear a un homosexual en el Retiro se enfrenta a 54 años de cárcel.
Jan Martínez Ahrens | El País, 1994-11-01

https://elpais.com/diario/1994/11/02/madrid/783779088_850215.html 

La noche del 26 de enero se abrió la veda en el Retiro. La batida la formaban cuatro encapuchados y una cara descubierta. Marc C. L., homosexual de 33 años, era la presa. Le pusieron una pistola en las narices, le amarraron a un árbol con una soga al cuello y le molieron a golpes. Después le robaron un anillo de oro. La brutal paliza se sumó a la cadena de ataques contra homosexuales que por aquellas fechas asolaba el parque. Una espiral que desapareció cuando se detuvo a la pandilla formada por ‘El Gallego’, ‘El Nazi’, ‘El Revol’, ‘El Pesca’ y ‘El Rulis’. Ahora, cada uno se enfrenta a una petición fiscal de 12 años de cárcel por robo con violencia -excepto ‘El Revol’, menor, para el que se solicita seis años-.

Marc, según su denuncia, paseaba de noche por la parte del Retiro situada entre la calles de Alfonso XII y de Claudio Moyano. Un joven le pidió un cigarrillo. Acto seguido aparecieron cuatro encapuchados. No hubo presentaciones. Le sacaron una pistola. "Si gritas, te pegamos un tiro", le amenazaron. Marc, asustado, tiró la cartera. A patadas le arrastraron hasta la Chopera, un solitario paraje alejado de la luz y de los transeúntes. Atado a un árbol, con una soga al cuello, siguió recibiendo golpes. Uno tras otro. La paliza le dejó la cara irreconocible, una costilla rota y el pecho destrozado. Dieciséis días de cura. La denuncia de la agresión, presentada a la mañana siguiente en la comisaría de Retiro, reafirmó las sospechas policiales de que una banda se dedicaba a apalear homosexuales en el Retiro.

Poco después, el 13 de febrero, en la misma comisaría se presentaban otras dos denuncias por agresión y robo en el parque.

La escalada de ataques llevó al Grupo de Delincuencia Urbana del Retiro a desplegar un dispositivo de vigilancia. El 16 de febrero se detuvo en el parque a Víctor Rodríguez Groba, alias ‘El Gallego’, con cuatro arrestos en su haber, el último por robo con fuerza; Alberto Bargallo Romero, ‘El Nazi’, sin antecedentes policiales; Fernando Rodríguez González, ‘El Pesca’, con un arresto por robo con fuerza; Sergio López Castillo, ‘El Rulis’, sin antecedentes, y J. L.C., de 17 años, ‘El Revol’, detenido al menos una vez por robo con fuerza. Todos jóvenes.

Sus primeras declaraciones tejen una maraña en la que se entrecruzan las acusaciones y las exculpaciones. De esta amalgama, la acusación popular -en representación de la Asociación de Liberación Gai de Madrid- ha hilvanado un relato en el que ‘El Gallego’ y ‘El Pesca’ descuellan como líderes de la pandilla que golpeó a Marc. Un grupo que se reunía de noche siempre según la acción popular, en una gasolinera próxima a la estación de Atocha. Desde allí -armados de una pistola de perdigones, cuerda, cuchillo y puños americanos- se dirigían al Retiro. Como reconocerá ‘El Gallego’ ante la policía, en el parque se reúnen homosexuales a los que "en algunas ocasiones", tras amenazarles y propinarles golpes, les robaban. Para ello, dice ‘El Gallego’, incluso llegaron a utilizar un cebo, un compinche para atraer a la presa y sorprenderla. Toda un confesión que, sin embargo, ha quedado fuera de juego. Los acusados -todos en libertad, excepto ‘El Gallego’- en posteriores declaraciones ante el juez han rectificado sus confesiones y han defendido su inocencia en la agresión a Marc. Así, incluso ‘El Gallego’ ha pasado a sostener que sólo robó una vez en el parque, cuando "un señor le empezó a tocar las partes y le cogió el dinero".

La principal prueba de la acusación reside ahora en el reconocimiento efectuado por Marc de que Sergio López Castillo, ‘El Rulis’, es el agresor que le atacó a cara descubierta. Una identificación a la que el acusado ha respondido con un cambio de declaraciones.

López Castillo, que en un principio culpó a su amigo ‘El Gallego’ de atar en el parque a una víctima con una cuerda al cuello y de atacar a homosexuales, ha pasado a sostener que el día de los hechos estuvo con un amigo. En esta última manifestación asegura que él iba al Retiro a quedar con chicas. Y que los que pegaban eran "los moros". López Castillo, a diferencia de ‘El Pesca’ y ‘El Gallego’, dice carecer de preocupaciones económicas. Sus padres, separados, le pasan una pensión.

Caza y captura.
Jan Martínez Ahrens | El País, 1994-11-01

https://elpais.com/diario/1994/11/02/madrid/783779090_850215.html

La acción popular -la Asociación de Liberación Gai- pretende convertir el caso de Marc en bandera de la lucha contra la discriminación hacia los homosexuales. Así, su escrito de acusación enmarca la agresión en una "escalada de violencia antihomosexual", en un Estado que ha "oprimido" tradicionalmente a este sector. El alegato trata de explicar la agresión en un contexto de caza y captura. "Los agresores se amparan en la situación de discriminación social que sufren los homosexuales y que les fuerza a buscar lugares especiales para expresar libremente su opción sexual", indica el texto, en clara referencia al Retiro. "Esta situación es instrumentalizada por los potenciales agresores para ejecutar sus acciones con impunidad. Sus autores son jóvenes que actúan en grupo. Las agresiones consisten en prácticas vejatorias. Los robos son accesorios,", añade el escrito, que solicita para cada uno de los inculpados con mayoría de edad seis años de prisión menor por robo y otros tantos por detención ilegal. Lo que en el caso del menor se convierte en una petición global de ocho años y cuatro meses.

1994/02/20

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | CAE UNA BANDA QUE APALEABA A HOMOSEXUALES EN EL RETIRO

Cae una banda que apaleaba a homosexuales en el Retiro.
Luis Fernando Duran | El País, 1994-02-20

https://elpais.com/diario/1994/02/21/madrid/761833465_850215.html

La policía detuvo el pasado fin de semana a 16 hombres que apaleaban y robaban a homosexuales en el parque del Retiro. La banda actuaba durante la madrugada, desde hace un mes. Los arrestados también son acusados de los hurtos y desperfectos registrados en las instalaciones deportivas de La Chopera. Los homosexuales que se reúnen en el Retiro empezaron a ser perseguidos por la pandilla a mediados de enero.

Los agresores acudían primero a la cuesta de Moyano para elegir a la víctima. Un miembro de la banda se prestaba. como cebo y se acercaba a uno de los homosexuales para invitarle a ir al interior del parque. Cuando caía en la trampa sexual, sus compinches surgían de entre la penumbra.

La pandilla cometía los delitos entre las once de la noche y las cinco de la madrugada. En varias ocasiones golpearon bruscamente con palos a sus víctimas, una de las cuales fue atendida en el hospital de fracturas en dos costillas.

Atado a un árbol
Una noche llegaron a amarrar a un homosexual a un árbol y le azotaron. También utilizaban como armas intimidatorias un puño americano (guante con pinchos) y una pistola de perdigones. Uno de los agredidos denunció que fue arrojado por este grupo al riachuelo que cruza el paseo de la Chopera. En dos casos desvalijaron a sus víctimas, a una de las cuales le robaron 200.000 pesetas con cargo a una tarjeta de crédito.

Ante la repetición de estos hechos -la policía recibió ocho denuncias-, el Grupo de Delincuencia Urbana estableció un servicio especial de vigilancia. El pasado jueves comenzaron los arrestos de miembros de la banda, cinco de los cuales cuentan con antecedentes por robo. En sus declaraciones en comisaría aseguraron que actuaban "por mera diversión".

1993/12/02

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | SE AHORCA EN CARABANCHEL EL 'MASAJISTA' QUE MATÓ A UN HOMOSEXUAL

Se ahorca en Carabanchel el masajista que mató a un homosexual.
José Antonio Hernández | El País, 1993-12-02

https://elpais.com/diario/1993/12/03/madrid/754921461_850215.html 

José Miguel Matía Pardo, el falso masajista que ingresó en prisión el 23 de noviembre acusado de matar a un homosexual, murió ahorcado en su celda de la cárcel de Carabanchel el pasado lunes, día 29. Antes de quitarse la vida, Matía Pardo dejó escritas dos cartas: una dirigida a su familia y otra al juez de vigilancia penitenciaria número 1 de Madrid. En ambas misivas, según ha sabido El País de fuentes judiciales, Matía Pardo, de 27 años, exculpa a los compañeros de celda de su muerte, se ratifica en la declaración que prestó ante la policía reconociendo su intervención en la muerte del homosexual e indica que ha decidido ahorcarse porque es dueño de su persona y, como tal, puede hacer con su vida lo que desee.

El suicidio de Matía Pardo, adelantado ayer por la agencia Efe, se produjo sobre la una de la tarde del pasado lunes, seis días después de que la policía le detuviese por haber asfixiado a un hombre homosexual de 46 años. El cadáver de este hombre fue encontrado en su casa del centro de Madrid, desnudo y con las manos y el cuello atados por una cuerda. En un principio, la policía pensó, dada la forma en que fue hallado el cuerpo, en que podía tratarse de una muerte accidental provocada mientras el fallecido practicaba juegos sadomasoquistas. Sin embargo, esa posibilidad quedó descartada al poco de iniciarse la investigación.

El homicida había cumplido, siete meses antes, una condena por otro asesinato. El pasado lunes aprovechó una hora -la una de la tarde- en la que estaba solo en su celda para unir varias cuerdas de persianas de la celda y ahorcarse. Fuentes de la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios indicaron ayer que el recluso mantuvo una conducta normal desde que ingresó en Carabanchel a raíz del homicidio del homosexual.

Robo de dos tarjetas
El preso fue detenido por la policía el pasado 23 de noviembre en una sucursal bancaria de la madrileña calle de San Bernardo, pocas horas después de haber cometido el crimen. Intentaba sacar dinero con una tarjeta de crédito robada a su víctima para comprar una bicicleta de montaña. En realidad, le sustrajo dos tarjetas, aunque anuló una de ellas.

El homicida entabló relaciones con su víctima, Antonio S., a través de los anuncios que publicaba en revistas para homosexuales en las que ofrecía sus servicios como masajista profesional.

Según fuentes jurídicas, Matía Pardo declaró a la policía que había matado al homosexual durante un forcejeo que mantuvo con él después de que éste le propusiera mantener relaciones sexuales.

La policía sospecha, no obstante, que el móvil del crimen fue el robo, ya que intentó sacar dinero con una de las dos tarjetas sustraídas.

1993/11/24

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | HOMOSEXUAL ASESINADO EN MADRID POR UN 'MASAJISTA'

El hombre maniatado en la calle de Pizarro murió estrangulado por un 'masajista'.
Begoña Aguirre | El País, 1993-11-24

https://elpais.com/diario/1993/11/25/madrid/754230257_850215.html 

Antonio Segovia Blanco, de 46 años, murió estrangulado por un masajista que se anunciaba en revistas de contactos homosexuales. El presunto homicida, José Miguel Matía Pardo, de 27 años, concertó una cita en el domicilio de Antonio Segovia, en la calle de Pizarro. El cadáver de éste fue hallado en la noche del lunes semidesnudo en su dormitorio, maniatado, con tres costillas rotas y una soga anudada al cuello. El martes, a pesar de tener ya un supuesto culpable arrestado, la policía difundió que la víctima murió cuando practicaba juegos sadomasoquistas en solitario.

En la mañana de ayer, la misma Jefatura Superior dio una explicación contraria: la muerte fue violenta y había un presunto culpable detenido, Matía Pardo. La disparidad entre las primeras informaciones y las segundas se debió a una falta de coordinación entre los portavoces del cuerpo y el grupo que llevaba la investigación. El arrestado había abandonado la cárcel en agosto, después de cumplir nueve años de condena por robo con homicidio. En abril de 1983, cuando tenía sólo 17 años, mató a un joven de 16, hijo del dueño del bar donde entonces trabajaba, en la calle de los Arfe, en Ciudad Lineal. En aquella ocasión también maniató a la víctima y robó joyas que luego intentó vender a sus dueños a cambio. Además, le asestó tres puñaladas. Hoy pasará a disposición judicial.

La versión policial de los hechos es que Antonio Segovia contactó con el masajista, que se anunciaba en una revista de contactos para homosexuales. En la noche del domingo, José Miguel Matía acudió a su domicilio. Finalizó el masaje y, según ha declarado a los agentes, su cliente insistió en mantener con él una relación sexual, a lo que se negó.

Ahí, según sus explicaciones, comenzó una pelea entre los dos hombres, en el transcurso de la cual murió uno de ellos. La policía cree que el presunto homicida maniató a la víctima después y que no fue la cuerda anudada al cuello la causante del estrangulamiento. Se baraja la hipótesis de que fue asfixiado por presión con las manos y que la parafernalia de las cuerdas pretendía despistar a los investigadores.

José Miguel Matía cogió dos tarjetas de crédito que su malogrado cliente tenía, una Visa y otra de Cajamadrid, y abandonó la casa cerrando la puerta con llave. El piso quedó totalmente en orden.

Un cuñado de la víctima y un amigo acudieron el lunes a este domicilio de la calle Pizarro, situado en el distrito de Centro. Lo encontraron muerto y avisaron a la policía.

La detención de Matía, efectuada en la mañana del martes, fue rocambolesca. Anuló una de las tarjetas diciendo que la había perdido, con intención de obtener la clave secreta. Y se quedó con la otra, que podía utilizar sin tener que dar un número. Con ella acudió a una tienda del distrito de Centro para adquirir una ‘bici’ de montaña.

Según la policía, el dueño del establecimiento sospechó y Matía le propuso acudir ambos al banco para comprobar que la tarjeta era válida. Cuando llegaron a la entidad bancaria, allí se encontraban los agentes preguntando acerca de la otra tarjeta anulada. Y se produjo la detención. Le fue intervenido el justificante de anulación de una de las tarjetas y una alianza con el nombre del fallecido.

Matía Pardo se anunciaba como masajista en revistas para homosexuales desde que salió de la cárcel. La policía investiga por si pudiera estar implicado en otras muertes.

1992/09/17

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | EL CASAL LAMBDA CRITICA LA REGULACIÓN DEL SIDA EN EL PROYECTO DE NUEVO CÓDIGO PENAL

Colectivos homosexuales critican la regulación del sida en el proyecto del nuevo Código Penal.
Milagros Pérez Oliva | El País, 1992-09-17

https://elpais.com/diario/1992/09/18/sociedad/716767208_850215.html 

Diversos juristas convocados por el Casal Lambda, entidad que agrupa a un amplio colectivo de homosexuales, consideran que la penalización del contagio del sida por imprudencia, contemplada en el anteproyecto de Código Penal aprobado por el Gobierno, puede generar conductas de riesgo que favorezcan la expansión del sida. También consideran que el nuevo código sobreprotege innecesariamente a los jóvenes de entre 16 y 18 años, que a esa edad tienen mayor capacidad de obrar de la que les atribuye el legislador.

Los miembros del Casal Lambda están de acuerdo en que el nuevo código penalice a quien voluntaria y maliciosamente contagie a otra persona el sida, pero estima que el castigo del contagio por imprudencia puede tener graves repercusiones.

La figura de la imprudencia plantea en este caso, según la comisión jurídica, un grave problema de prueba, y puede provocar un alud de denuncias infundadas contra personas seropositivas o enfermas, motivadas por otras razones, desde el despecho al intento de obtener un provecho económico. Por otra parte, la comisión plantea la pregunta de ¿dónde comienza la conducta imprudente? Y recuerda que el sida tiene un largo periodo de latencia, o fase silenciosa, en la que el portador del virus puede contagiar la enfermedad dando negativo en los análisis.

Ignorancia deliberada
Parece claro, según estos juristas, que puede haber imprudencia cuando el portador del virus sabe que puede contagiar y no lo advierte o no toma las medidas para evitarlo. "Pero ¿qué ocurre", preguntan, "con la persona cuya conducta es de alto riesgo y no sabe o no quiere saber si está enferma? La creencia de que si no se hace la prueba del sida no podrá ser acusado de imprudencia puede llevar a muchos portadores a evitar hacerse la prueba, favoreciendo así conductas de riesgo que pueden contribuir a expandir la enfermedad".

El no haberse practicado el análisis no eximiría, según los juristas, de culpa por imprudencia. "Pero plantea graves problemas de prueba. Y además, ¿qué sucedería con los ligues de una noche?". Los juristas de Lambda consideran que si una persona de la que pueda acreditarse conducta de riesgo mantiene una relación esporádica con otra, y ésta consiente en ello sin utilizar medidas de protección, no es justo que se castigue sólo a la primera, pues en este caso cabe atribuir a la segunda una "exposición voluntaria al riesgo".

Todo ello puede provocar, según los juristas de Lambda, una criminalización de las relaciones en los colectivos homosexuales y una creciente marginación de las personas afectadas por el sida. El temor a la denuncia puede condicionar la vida cotidiana de muchos homosexuales: "Si la tierna historia de Woody Allen y Mia Farrow ha terminado como ha terminado, con acusaciones de abusos deshonestos en los tribunales, ¿qué puede sucederme si la relación me va mal?", se pregunta uno de ellos.

El colectivo Lambda considera que la regulación del contagio por imprudencia debería estudiarse con mayor profundidad y, en todo caso, establecer mecanismos de protección y prueba suficientes para evitar "procedimientos judiciales injustos".

Por otra parte, en los delitos contra la libertad sexual, el proyecto de código adolece, según el Casal Lambda, de un proteccionismo innecesario de los jóvenes de entre 16 y 18 años. El proyecto establece que comete delito de estupro quien, prevaliéndose de su superioridad, mantiene acceso carnal con un menor de 18 años. Los juristas de Lambda alegan que la edad penal y laboral se inicia a los 16 años, y a esta edad un joven tiene una gran capacidad de obrar y de incitar.

1991/11/25

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | RENFE CONTRA EL CRUISSING: EL GRUPO GAY 'RESPUESTA' INTENTÓ PONER EN ATOCHA UNA OFICINA DE INFORMACIÓN

Un grupo homosexual intentó poner en Atocha una oficina de información.
Gabriela Cañas | El País, 1991-11-25

https://elpais.com/diario/1991/11/26/madrid/691158263_850215.html 

Un grupo de homosexuales, consciente de que la estación de Atocha es un tradicional punto de encuentro para ellos, asegura que propuso antes del verano al jefe de dicha estación que se instalase allí una oficina de información. Según un portavoz del grupo ‘gay’ Respuesta, se trataba de ofrecer otras salidas a los homosexuales, especialmente los de más edad, que son los que suelen acudir a la estación. "Tienen el hábito de ir allí. Atocha es lugar de citas para esta gente desde los años cincuenta, y lo que no se puede hacer es echarles a palos", añadió dicho portavoz. RENFE, a través de su empresa filial Equidesa, ha instalado cámaras en la entrada de los lavabos de la nueva estación de cercanías de Atocha y ha puesto vigilantes en el aparcamiento que impiden la estancia en el mismo de la gente que no acuda exclusivamente a dejar o llevarse su coche. La semana pasada (véase El País del 21 de noviembre) un controlador de dicho aparcamiento agredió a un jubilado. El jefe de la estación de Atocha negó ayer que ningún grupo ‘gay’ se hubiera puesto en contacto con él en estos términos. "Le comentamos telefónicamente nuestras propuestas", insiste el portavoz de Respuesta, "pero, dijo que no podía ser". Respuesta proponía, además del mostrador de información, cabinas en los lavabos.

1986/09/23

DOCUMENTACIÓN | AMBIENTE | CINE CARRETAS: LA CATEDRAL DEL MORBO HOMOSEXUAL

Cine Carretas: la catedral del morbo homosexual.
La sala aparece en la guía 'gay' internacional.
José María Cervantes | El País, 1986-09-23
https://elpais.com/diario/1986/09/24/madrid/527945061_850215.html 

La puerta de un local inevitable y sin competencia del mundillo gay se ubica en Madrid, ciudad de los mil vicios, y a la altura del número 13 de la populosa calle de Carretas. La atraviesan en su mayoría hombres de doble vida, terapeutas de cintura para abajo, aventureros sexuales que buscan a tientas, en lo oscuro de la sala, un alivio a sus sentimientos de ansiedad a través del amor urgente y del ligue rápido y anónimo.

Al viandante despistado, la fachada del cine Carretas le resulta poco llamativa: ni parpadea el nombre del local en tubos de neón, ni hay grandes carteleras anunciando el título de la película que se proyecta, ni los nombres de sus protagonistas. Sin embargo, sus asiduos han hecho que el nombre del cine aparezca en la guía ‘gay’ internacional. La deferencia se ha conseguido con el paso del tiempo, y es que la veteranía, incluso en el gueto, es un grado. La señora de la taquilla tiene asumido su papel; facilita los trámites para que el falso cinéfilo desaparezca cuanto antes de la luz del día. Ella le tiene preparada la entrada -cuesta 175 pesetas- antes de que él la solicite.

La señora de la limpieza del local recuerda que aquí hubo en otros tiempos un bazar, "una especie de grandes almacenes", llamado paradójicamente Bazar X. Después, el solar se vendió y se transformó en sala de proyecciones.

Desde su fundación, pajilleras y sarasas ocuparon, circunstancial o casualmente, las localidades de la vasta sala. Los parroquianos más mayores no supieron dar respuesta a la pregunta de cuándo y por qué comenzó a crearse ambiente precisamente en el cine Carretas, a unos metros del kilómetro cero y de la extinta Dirección General de Seguridad.

A partir de aquí, todas las especulaciones son válidas. Es fácil imaginar que los homosexuales de antaño, tras muchos avatares, se vieron obligados a tomar como sede un lugar discreto para sus contactos y este cine queda ubicado en una zona neurálgica del Madrid sensual.

Lugar de desahogo
"Vengo para desahogarme, muchas veces vienes y no haces nada; das vueltas y vueltas. En ‘pubs’ y discotecas se liga poco, ahí la gente es tonta. Aquí por lo menos puedes conocer a alguien o tener un contacto. Lo importante es que conozcas a alguien, que nunca o casi nunca se conoce. Yo me voy de aquí igual que he entrado y sin hacer nada con nadie". Son palabras de un joven de 26 años, ‘gay’, que trabaja en el gremio de hostelería y que acude al cine Carretas desde que llegó a Madrid, hace tres años. Juan, otro homosexual, dice conocer más a fondo el ambiente del local, puesto que fue en este cine, a los 19 años, viendo una película de miedo, cuando se inició en las prácticas homosexuales. Ahora alcanza la treintena y confiesa que durante diez años no pisó el local. Según él, antes la gente que asistía a esta sala "era mucho más sana, podías hablar un poquito más y en cambio ahora, ¡hala, aquí te pillo y aquí te mato! y adiós, muy buenas. Ni comunicación ni nada", denuncia. "Antes ligabas, hablabas en el cine, luego te ibas para casa o a otro sitio, pero fuera de aquí. Ahora veo que lo hacen todo en la butaca, ensuciándolo todo. Igual te sientas y, no te digo nada... Es una guarrería".

"Lo del SIDA es una tontería"
El decálogo preventivo del SIDA no existe para la concurrencia: no se extreman las medidas higiénicas en las relaciones con desconocidos, el contacto bucal se establece como norma, los preservativos ni se conocen y el punto referido a la exclusión de los grupos de riesgo es el más vapuleado. Las masticadas siglas se conocen, pero no imponen a los presentes. "No me supone ningún reparo a la hora de hacer el amor. No pienso en ello. Tampoco utilizo el preservativo", dice uno. Otro manifiesta que no le infunde pánico, "por eso estoy aquí; además, hay gente que muere de otras cosas: en la carretera, de cáncer. Es una tontería. Hay que tener cuidado, como en todo". Hay también opiniones adversas: "Sí, me preocupa. Pongo los medios para no ser receptor del virus, utilizando por ejemplo el preservativo, aunque el acto sexual resulte diferente". "¿Para qué usarlo, si no hay peligro de embarazo?", opina otro asiduo en tono jocoso.

Los mismos rostros
La tipología y la clase social del público es variada: estudiantes, jubilados, ejecutivos, reclutas de paseo, modistos, escritores, chaperos, cabezas de familia, chulos de altos vuelos, mariquitas plumeras, travestidos, jóvenes, maduros y viejos, sobre todo viejos."Siempre venimos los mismos, un 70% de la gente que ves ahora te la puedes encontrar otro día. Son los mismos rostros. Varía un poco los domingos y en fiestas". Un editor critica la postura de los maridos "que vienen a pasar el rato y después se van a casa para reunirse con la mujer y los hijos. Me parece mal que hagan esto, muy mal. Demuestran ser unos cobardes que han conocido la homosexualidad después de casados y otros que han nacido así y que se han casado por la familia, ya sabes, por el qué dirán, cosas de esta sociedad".

Despistados hay pocos, pues "la gente viene aquí a sabiendas de lo que se va a encontrar. Y si la gente acude a ver la película, no le pasa nada. Esa persona habrá descubierto el último cine que hay en el mundo. Para mí esto es una cuadra". Son las manifestaciones de un joven, con barba, que afirma haber caído allí con su novia por casualidad.

El portero reconoce que son muchos los tiques que recorta cada noche. Trabaja siete horas y lo que haga el público en las butacas no le importa. "Cada uno es libre de hacer lo que le apetezca, siempre que no se metan conmigo, claro, ni con mis compañeros". Dice que en alguna ocasión ha tenido problemas con algún espectador, "porque se han confundido conmigo y se piensan que todos somos de la misma clase; no paso eso ni un milímetro", advierte.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...