Mostrando entradas con la etiqueta Desencuentros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desencuentros. Mostrar todas las entradas

2022/11/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA DESMEMORIA LGTBI Y LA TRANSICIÓN

La desmemoria LGTBI y la Transición.
Jordi Petit / Ximo Cádiz | El Diario, 2022-11-28

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/desmemoria-lgtbi-transicion_129_9749922.html 

La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha ‘L’armari de la memòria’, un interesante (y necesario) proyecto que se presenta como un archivo para recuperar la memoria e impulsar la difusión de la historia del colectivo que conformamos las personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales. Esta iniciativa tiene origen en la Ley valenciana 23/2018 de igualdad de las personas LGTBI. Una de las primeras grandes actividades de ‘L’armari’ ha sido la organización, en colaboración con las universidades públicas valencianas, de las jornadas “Memòries invertides” que reunió a especialistas que han investigado y reflexionado sobre la realidad LGTBI desde distintas perspectivas. Se pueden ver los vídeos de las distintas sesiones en su canal de youtube y hay que felicitar a los promotores por el alto nivel de las ponencias y la variedad de enfoques. La primera se dedicó a repasar el apasionante período de la Transición.

La tarea de los frentes de liberación gay, al final de los 70 e inicio de los 80, fue muy útil. Conseguir que en enero de 1979 salieran de las cárceles homosexuales y transexuales (entonces, para la opinión pública y las leyes, todo era lo mismo), fue un gran avance para la comunidad LGTBI de nuestro país. ¿Cuántas personas fueron excarceladas? La agencia EFE dijo 300 y la COFLHEE (Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español), afirmó que eran 700 (una cifra inventada, pues nadie tenía certeza del número). Aquella victoria de las organizaciones (de espíritu revolucionario) también coincidió con el inicio de su declive. En 1980, cuando se consiguió la legalización de las asociaciones homosexuales, se vaciaron esos frentes mientras se llenaban las pistas de baile de las discos y locales de ambiente gay lésbico. Al mismo tiempo, las mujeres transexuales quedaron a merced de la represión policial, a pesar de encabezar las manifestaciones de aquellos años y haber sido la más visible resistencia bajo el franquismo. En aquellos años fueron incomprendidas por gais y feministas y eso no cambió hasta bien avanzados los 80.

En esa primera jornada de “Memòries invertides” también se habló de la relación del activismo LGTBI con los locales de ambiente gay-lésbico, el ejemplo fue El Forat, en Alacant. La revuelta del bar Stonewall, en Nueva York, en 1969, liderada por Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera (dos mujeres trans), defendía el derecho de reunión por afinidad en respuesta al acoso policial. Aquel primer Gay Liberation Front propugnaba no conformarse con el circuito de esos locales, pero tampoco los rechazaba (como aquí se quiso interpretar). Existía una contradicción evidente: se denostaban aquellos locales (era el capitalismo) y a la vez la militancia LGTBI (también la más radical) se encontraba en esos mismos lugares. En 1969 se inició el camino por la visibilidad. Se rechazó aquello de ser personas discretas y ejemplares, sumisas al sexismo, machismo y heterosexismo. Los trabajos del Informe Kinsey (1947) y la investigación de Evelin Hooker (1957) fueron decisivos para que, finalmente, en 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría dejase de considerar a la homosexualidad como enfermedad.

Por otro lado, la irrupción del VIH/SIDA supuso una urgente transformación del movimiento de liberación gay que ya estaba debilitado. La militancia, tarde o temprano, devino en voluntariado de emergencia y cuidados y hubo que inventar servicios para atender las nuevas demandas a medida que la pandemia avanzaba. Hubo muchas víctimas, pánico... mientras las fuerzas conservadoras, con Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Juan Pablo II a la cabeza, predicaban el “castigo divino” y reforzaron el estigma que todavía hoy permanece. Se soportó una doble discriminación, por el VIH-SIDA y por nuestra sexualidad, que hubo que combatir insistiendo en la prevención de las prácticas de riesgo y la solidaridad con las personas afectadas. La crisis del SIDA, las muertes, las parejas que no eran nada (desde el punto legal) en los hospitales, los contratos de alquiler, en las herencias... abrió un una nueva necesidad y así empezamos a luchar por las primeras leyes de parejas, aun sabiendo que no sería suficiente. Se aprobó la primera (ya en 1998) en Catalunya y al día siguiente empezamos a reivindicar el matrimonio igualitario. Así fuimos pasando de unos objetivos más modestos a otros más contundentes. Paso a paso, con mucha pedagogía, fuimos avanzando: la salida de las cárceles, la legalización de las asociaciones LGTB, la reivindicación de derechos, luchar contra el SIDA, el matrimonio igualitario, el cambio registral para las personas trans... Haber exigido desde el primer minuto el matrimonio igualitario (y hubo quien lo hizo) hubiera sido un error estratégico.

Sobre el momento histórico de aquellos años, en el acto que abría este ciclo, se hicieron algunas afirmaciones que, sin ser novedosas, sí nos generan cierta preocupación. Para abordar la historia del movimiento LGTBI es necesario hablar del contexto y eso nos remite a la Transición democrática. Así se dijo y es un detalle imprescindible para cualquier análisis histórico mínimamente riguroso. Y hablando de la Transición, se aprovechó para sacar a pasear el discurso que denuesta el denominado “régimen del 78”. Para empezar, se sentenció que en la historia de la España moderna-liberal se podían identificar tres momentos en los que las clases dominantes podrían haber perdido su poder en favor de las clases populares; a saber, el sexenio liberal y su revuelta cantonal; la revolución social que germinó en la zona republicana durante la Guerra Civil y, finalmente, la Transición (sic). A continuación se afirmó que “la Guerra Civil y la Transición las ganaron los mismos” (sic) así como que la española “no es una transición a la democracia” (sic) y que aquello fue, simplemente, una reforma del régimen franquista hacia una forma política homologable con el entorno europeo del final del siglo XX (sic).

Somos partidarios convencidos de la libertad de expresión, incluso de aquello que no compartimos o detestamos, pero también esperamos un mínimo de rigor (histórico) en espacios que se financian con recursos públicos y que cuentan con el aval de las universidades públicas valencianas. El revisionismo sobre la Transición desde ciertos sectores de la izquierda tiene evidentes problemas históricos, desde la perspectiva académica, y consecuencias políticas en el debate público. Sobre esto también queremos reflexionar.

La Transición no debería ser santificada ni demonizada. Analizarla desde parámetros políticos actuales solo conduce a la distorsión de su estudio. Tuvo contradicciones, perfectamente identificables y, por ello, pensar que la Transición podría haber sido, potencialmente, un momento de cambio revolucionario resulta una afirmación, como mínimo, osada.

Manuel Vázquez Montalbán escribió aquello de que fue el resultado “más que de una correlación de fuerzas, de una correlación de debilidades”. El dictador murió en la cama, pero el franquismo ya estaba en declive (en lo económico, en lo social, en lo político...) y, por otro lado, después de 40 años de represión atroz, la oposición a la dictadura tampoco tenía fuerza suficiente para iniciar una ruptura. Fruto de esas condiciones fueron las cesiones: unas Cortes franquistas que se inmolaron, la legalización del Partido Comunista, pero también aceptar continuidades en muchos ámbitos claves del país (recordemos la asunción del PCE de la bandera y la corona y la certera expresión de Santiago Carrillo sobre que el dilema real del momento no era monarquía o república, sino dictadura o democracia). Convertir aquellas cesiones de la izquierda en una derrota o claudicación supone ignorar la tensa e incierta coyuntura de entonces: el golpismo militar, el riesgo de evolucionar a una “dictablanda” (o no tan blanda), la represión policial, la persecución contra los sindicatos y los movimientos sociales, el poder opresor de la jerarquía católica, los insaciables poderes económicos, el terrorismo (de todo signo)...

La ahora criticada transición llevó a una democracia que, con todas sus limitaciones, es la misma que ha permitido a España crear un sistema de bienestar aceptable, siempre mejorable y siempre en peligro, pero que garantiza el acceso a la sanidad y la educación, que nos ha permitido conquistar (nada se regala) derechos sociales que van desde el aborto al matrimonio igualitario y, sobre todo, que nos permite elegir quien nos gobierna. Otra cosa es que cuando la ciudadanía vota, no siempre respalda aquellas opciones políticas que nos parecen que son las más adecuadas (pero esa es la esencia de la democracia). Tanto es así que, con esta denostada democracia, el mismo Pablo Iglesias ha sido vicepresidente del gobierno y hoy hay ministerios liderados por personas afiliadas al Partido Comunista.

Una parte de la izquierda ha renunciado a defender la Transición, cuando, con todos sus defectos e insuficiencias, forma parte del patrimonio político e histórico de las gentes progresistas y demócratas de nuestro país. Aún peor, con ese abandono, es la derecha quien saca pecho con la Transición cuando la asumieron a rastras y con muchas reticencias. ¿Acaso alguien puede pensar que el resultado de aquel proceso no hubiera sido peor sin la participación de las izquierdas políticas y sindicales del momento?

Volviendo a la memoria LGTBI, nos surge la duda de quién está escribiendo su historia. En la misma jornada sí hubo ejemplos de investigación y análisis con rigor; pero parece que las interpretaciones que se hacen desde los márgenes, poniendo el foco (y dando relieve) a las expresiones minoritarias del asociacionismo LGTBI son más atractivas. Hablar de la Radikal Gai o el colectivo de lesbianas LSD en Madrid o del CGB (Col·lectiu Gai de Barcelona) y, en el caso valenciano, de Gais Lliures o Granota (pequeños grupos que existieron en los 90, cuya trayectoria es respetable y admirable) es más emocionante que fijarse en aquellas entidades que hicieron un esfuerzo para organizarse, articular estrategias, trazar complicidades con partidos, sindicatos e instituciones para ampliar apoyos, siendo pragmáticas (con las contradicciones correspondientes) y, sobre todo, avanzar en las reivindicaciones consiguiendo, poco a poco, logros. Sería el caso del Col·lectiu Lambda y la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y tantas otras asociaciones en toda España. Esto también lo percibimos en la jornada inaugural de “Memòries invertides”.

No estamos planteando que se invisibilice a esas expresiones del movimiento LGTBI, pero sí nos gustaría que se prestara la debida atención a aquellas organizaciones que, sin ese ‘glamour’ de la radicalidad, contribuyeron de manera decisiva a transformar la sociedad y la vida de miles de personas LGTBI desde aquellos lejanos años 80 ¿Hay algo más radical y revolucionario que eso?

  • Jordi Petit, fue secretario general de ILGA (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association, coordinador del Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y cofundador de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya.
  • Ximo Cádiz, fue coordinador del Col·lectiu Lambda y secretario de organización de la FELGTB (Federación estatal de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales)

2020/04/11

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ODIO A L*S HÉTEROS: SEPARATISMO Y SIDA EN LOS AÑOS 80

Odio a l*s héteros: separatismo y sida en los años 80.
Avram Finkelstein | Moléculas Malucas, 2020-04-11
https://www.moleculasmalucas.com/post/odio-a-l-s-h%C3%A9teros-separatismo-y-sida-en-los-a%C3%B1os-80

En junio de 1990 el colectivo activista Anonymous Queers publicó y distribuyó, en la Marcha del Orgullo Gay de Nueva York, un periódico titulado "Queers Read This" (Queers Lean Esto) que incluía entre sus páginas el manifiesto "I Hate Straights" (Odio a l*s héteros). Su publicación produjo una feroz polémica dentro del seno de la agrupación ACT UP, que lo tildó de excluyente e hiriente. Avram Finkelstein escribe para Moléculas Malucas su experiencia como coautor del controversial texto y como miembro fundador del colectivo que lo publicó.

Avram reparte 'Queer Read This' //

En 1987 el movimiento de activistas contra el sida de Nueva York confluyó en una nueva organización llamada ACT UP (AIDS Coalition to Unleash Power), que actuó con respuestas culturales sustanciales a la nube de ataques que padecieron las personas LGBTQ en Estados Unidos. Esta embestida de amenazas incluía pedidos por parte de líderes políticos para que la gente con sida fuera tatuada, encerrada o puesta en cuarentena, e hizo que l*s activistas no tuvieran más remedio que tomárselas seriamente. En esa época la retórica política en torno al sida desplegada por los medios de comunicación creaba una atmósfera cultural amenazante que fomentaba que esos pedidos de encierro y segregación en centros de internación fueran posibles, y también fue responsable directa del fuerte incremento de la violencia anti-homosexual.

Sin embargo, para ACT UP, cuya mayoría de miembros eran queer, estuvo claro desde el principio que el VIH/sida no afectaba exclusivamente a su comunidad. Por lo tanto decidió no focalizarse únicamente en cuestiones del VIH/sida específicas de las personas LGBTQ, aun cuando la organización se formó y se reunía en el Lesbian and Gay Center de la ciudad de Nueva York. Esa decisión fue parte integral de los principios organizativos del grupo, al punto que en la primera conferencia nacional de activistas contra el sida en Washington D.C., algunos miembros gays de ACT UP llegaron al extremo de sugerir que la comunidad gay no fuera mencionada en los materiales del evento y que no se les asigne un tiempo específico en la agenda o en las sesiones plenarias.

Más allá del principio de heterogeneidad defendido por aquell*s activistas, el sida aún seguía trazando una fuerte grieta respecto a la experiencia queer, lo que hizo que l*s líderes queer de ACT UP que se habían reunido en pos de una única lucha política comenzaran a presenciar el surgimiento de otra; el momento en que empezamos a considerarnos como una nación dentro de otra nación. Tanto es así que varios de l*s organizador*s clave de ACT UP convocaron a una reunión para estudiar la formación de un grupo de activistas que abordara exclusivamente la problemática LGBT, lo que condujo a la creación de Queer Nation.

[...]

2017/06/22

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL ACTIVISMO OLVIDADO

Fotografía de Andrés Senra / 'El ministerio tiene las manos manchadas de sangre', 1994-12-01 //

El activismo olvidado que ocupó sin armarios la calle cuando estaba prohibido.

Desde la primera manifestación LGTBI en 1977, la memoria del movimiento ha estado marcada por dos líneas de activismo: los colectivos más institucionalizados y los grupos. La Radical Gai y LSD combatieron a principios de los 90 la pasividad del Gobierno ante la crisis del sida con sus propias campañas de prevención. El sociólogo Javier Sáez ha ideado un metro de Madrid en el que las estaciones son activistas LGTBI para rescatar su memoria: “No nos van a volver a meter en el armario”.
Marta Borraz | El Diario, 2017-06-22
https://www.eldiario.es/sociedad/memoria-olvidada-activismo-lgtbi-movimiento_1_3333918.html 

Cuando el 26 de junio de 1977 un grupo de lesbianas, travestis, trans y gays se echaron a la calle y ocuparon La Rambla de Barcelona, todavía eran consideradas por ley un peligro social. Al calor de los disturbios que unos años antes habían prendido la mecha del Orgullo en el bar neoyorquino de Stonewall Inn, el movimiento comenzaba a organizarse políticamente en España e intentaba dejar atrás los duros tiempos de feroz represión contra la diversidad sexual y de género en el régimen franquista.

Solo el Movimiento Español de Liberación Homosexual, formado por un pequeño grupo, entre ellos Armand de Fluviá, había logrado ponerse en marcha en la clandestinidad llegando incluso a editar una revista que lograba pasar a Francia para ser enviada de nuevo desde allí. Pero la efervescencia política tomó los últimos años de la década de los 70, que se inundó de colectivos agrupados en una Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual y el feminismo lesbiano empezó a irrumpir con fuerza en escena.

Fueron muchas las personas que "se visibilizaron políticamente en un territorio muy hostil. Ya en los 60 había pequeños grupos de travestis que arriesgaban mucho", explica el activista y sociólogo Javier Sáez del Álamo, que en 1982 huyó de la homofobia de su Burgos natal para asentarse en Madrid. "No es tanto un relato de nombres propios, sino una genealogía de experiencias y grupos con mucha necesidad de organizarse", prosigue.

La ley franquista de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que perseguía a los homosexuales y que no fue derogada por completo hasta bien entrada la democracia, fue uno de sus principales blancos. La primera manifestación del Orgullo en Madrid estaba encabezada por una pancarta que pedía su retirada. "Fue en 1978 y había bastante gente, vinieron sindicatos y partidos políticos, porque aquella fue una época de mucha movilización. Luego fue una especie de travesía del desierto hasta el renacimiento del activismo con la pandemia del sida", explica Sejo Carrascosa, autor junto a Sáez del libro ‘Por el culo. Políticas Anales’.

La pasividad del Gobierno ante el sida
Además de la movida y una atmósfera de liberación sin precedentes, los años 80 trajeron consigo la crisis del sida y la pasividad de un Gobierno que silenciaba el problema y favorecía un discurso homófobo muy presente. "Todos teníamos amigos con VIH, así que comenzaron a crearse redes de afecto porque la falta de reacción institucional condenaba a la gente a la muerte simbólica y física", explica Fefa Vila, directora de 'El Porvenir de la Revuelta', un proyecto que conjuga arte y política para rescatar la memoria del movimiento y que puede visitarse en Madrid.

Ya existía el colectivo COGAM en un intento por agrupar a las principales organizaciones gays bajo una misma voz. Allí comenzó su activismo Boti García Rodrigo, expresidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FELGTB), que ha organizado la exposición 'Subversivas' sobre la historia del movimiento. "Abrí la puerta de la mítica librería LGTBI Berkana con muchísima vergüenza para decirle a Mili, la librera, que era lesbiana y que a dónde podía ir. Ella me dio las señas de COGAM", recuerda.

Pronto comenzaron a convivir dos estrategias para enfrentar la crisis del sida que derivaron en dos líneas de activismo: una más propensa a colaborar con las instituciones y otra radical que apostaba por la autogestión. En ese escenario irrumpieron dos colectivos que revolucionaron la escena activista madrileña a través de la acción directa y la provocación inspirados por el estadounidense Act Up: La Radical Gai y LSD.

Irrumpe el activismo ‘queer’
"No nos sentíamos cómodos en los grupos más asistencialistas. Queríamos romper con la invisibilidad en la representación porque andar con remilgos hacía que la gente se muriera", explica Vila, una de las impulsoras del colectivo de lesbianas LSD.

"La primera revolución era la supervivencia", apunta Carrascosa, que fue activista en La Radical Gai, surgida en 1993 [i.e. 1991] como escisión de COGAM. Ambos grupos volcaron gran parte de su fuerza en hacer prevención del VIH y denunciar el silencio del Gobierno a través de acciones y campañas explícitas. "Alguien tiene que hacer la prevención", escribían en los ‘flyers’, posters y pegatinas que imprimían.

Fueron años de mucha intensidad en los que "intentábamos mariconizarlo todo, cuestionar la heterosexualidad, reapropiarnos del insulto, salirnos de las buenas formas. Era una manera de hacer política subversiva", prosigue Carrascosa. También LSD pretendía impactar en el imaginario colectivo porque "las lesbianas aparecían como sujetos invisibles" así que "lo que hicimos fue demandar un espacio público y político", esgrime Vila.

Esta fue época de traducciones de lo que se estaba produciendo en el pensamiento queer de puertas para fuera, lo que introdujo en España nuevos debates, y también de fanzines publicados por los propios colectivos. Tanto LSD como la Radical Gai tenían el suyo ('Non Grata' y 'De un Plumazo'), a los que más tarde se unió 'Bollus Vivendi', del grupo Las Goudous, que nació a mediados de los 90 en la recién okupada Eskalera Karakola, que todavía pervive en Madrid, con la idea de crear colectivos de lesbianas en el feminismo.

Rescatar la memoria
También la FELGTB, que en 2017 cumple 25 años, se había constituido ya porque un gran número de asociaciones se habían ido formando en diferentes comunidades autónomas. La universidad comenzaba a ser un espacio en el que articular el activismo LGTBI con la primera asociación, creada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en 1994, llamada RQTR.

Las organizaciones se dedicaban fundamentalmente a la prestación de servicios desatendidos por las administraciones, como la educación en salud sexual y "pronto comenzamos a reivindicar una ley de parejas de hecho, que luego se convirtió en la del matrimonio porque nos dimos cuenta de que pedir una ley menor era consagrar nuestra desigualdad", insiste Boti.

En la agenda de los grupos ‘queer’ minoritarios, explica el también activista de la Radical Gai Javier Sáez, no estaba esta demanda: "Nuestro discurso no se basaba en pedir leyes al Estado. Nos interesaba la autogestión y estábamos preocupados por la precariedad, el feminismo o la insumisión al servicio militar". Carrascosa coincide al hablar de las alianzas con otros movimientos, como el okupa, y la presencia en otras luchas. "Si había una huelga allí estábamos nosotros para gritar 'la patronal es heterosexual'", ejemplifica.

Aún así, para Sáez, "las peticiones al Estado del movimiento más oficial tienen sentido", pero "no era nuestra forma de hacer política". Para Boti, la luz verde al matrimonio igualitario tuvo mucho que ver con que "la clase política nos escuchó porque eramos una sola voz", dice la activista, que recuerda "haberse aprobado con una sociedad convencida de que lo merecíamos. Allí estábamos, con un alto responsable del Gobierno de Aznar ofreciéndonos una ley de parejas de hecho lo más amplia posible a cambio de renunciar al matrimonio. Y nos negamos".

40 años después de la primera manifestación LGTBI, los cuatro activistas reclaman la necesidad de hacer memoria y rescatar la experiencia colectiva de la disidencia sexual y de género, que pocas veces es nombrada y no suele aparecer en las páginas de Historia. Con esta intención ha imaginado Sáez un metro en el que las paradas son activistas o colectivos trans, gays, lesbianas o bisexuales: "Aquí tienes a 300 personas LGTBI y ‘queer’, pero podríamos llenar todos los metros del mundo. Estamos por todas partes. No nos van a volver a meter en el armario. Hemos ocupado el metro. Somos muchas, estamos organizadas, tenemos fuerza y dignidad. Hemos ocupado Madrid".

2015/11/18

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DEL BOCHORNO MARICA AL ORGULLO GAY


Del bochorno marica al orgullo gay.

Gay Barcelona, 2015-11-18 
[Corresponde a alguna publicación de 2006. Se desconoce la intención del 'bochorno marica' que aparece, únicamente, en el titular.]
https://www.gaybarcelona.net/reportajes/del-bochorno-marica-al-orgullo-gay/ 

Ir de la mano con tu novio (o novia, si eres una chica), besarlo en cualquier esquina o cafetería o alojarse juntos en cualquier hotel, pueden parecer actos que de tan cotidianos nos resulten banales. Pero hace muy poco, demasiado poco, cualquiera de ellos podía costarnos el desprecio del prójimo, cuando no la libertad. Por ello, queremos hacer un pequeño homenaje a todos aquellos que en tiempos menos permisivos, tuvieron la valentía de hacer ondear la bandera del arco iris por la calle, jugándose mucho más que el físico y a quienes, sin lugar a dudas, debemos estos mal considerados, pequeños placeres.

Aunque muchos crean que todo empezó en aquella noche del 28 de junio de 1969, con la batalla de Stonewall, donde la policía campo a sus anchas, pero los gays, por primera vez no nos quedamos cruzados de brazos; a nivel europeo, hacía ya años que existía el COC, organización gay holandesa, reconstruida tras la guerra mundial, que al parecer, ya funcionaba antes de esta.

El principio de todo
En este país, durante muchos años y aunque parezca un contrasentido, siempre se había ido hacia atrás, como los cangrejos, y mientras en otros países se gestaban movimientos y asociaciones, ya fueran legales o clandestinas, de defensa de los derechos LGTB, aquí, en 1970, se promulga la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que nos incluía en el mismo saco de maleantes y otras gentes de mal vivir.

Pero cada acción tiene su reacción y en 1971 y desde la clandestinidad, se constituye la Agrupación Homófila para la Integración Social [AGHOIS], que rápidamente cambió su nombre por el de Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH) fundado entre otros por el activista Armand de Fluvià. Este grupo de pioneros editan el boletín AGHOIS, que para evitar problemas, funciona, a nivel de suscripciones y correspondencia, desde un apartado de correos en Francia y donde todos los colaboradores firman con pseudónimos (así, Armand de Fluviá sería Roger de Gaimon). Pero aún así, esto no es fácil. En diciembre de 1974, y a causa de las presiones del ministro de Asuntos Exteriores, López Rodó, al Gobierno francés, deja de publicarse el boletín. Aún así, la lucha continua a través de diferentes canales, como el grupo Dignitat, creado por el jesuita Salvador Guasch, internado en 1974 en un centro para marginados y que defiende los derechos de gays y lesbianas desde una óptica cristiana.

Tras la muerte de Franco, la esperanza
El 20 de noviembre de 1975 muere el dictador y empieza la transición. Se viven tiempos de frenética actividad asociativa y el MELH da paso a la creación del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), integrado, entre muchos otros, por el activista Jordi Petit. El nuevo movimiento se vuelca en las asociaciones de vecinos de Barcelona, creando Grupos de Acción Territorial que imparten charlas por todo el estado y que son el germen de creación de grupos como el Front d’Alliberament Homosexual del País Valencià (FAHPV), el de Baleares (FAGI), el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) en Madrid, el Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua (EHGAM) en Bilbao, el Movimiento Homosexual Aragonés (MHA) en Zaragoza, el Frente de Liberación Homosexual Galego (FLHG) en Santiago de Compostela y muchos más, integrados en 1977 en la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE).

Así las cosas y teniendo de nuevo como escenario la ciudad de Barcelona, el 26 de junio de este mismo año, se celebra la primera manifestación del Orgullo Gay en España, convocada por el FAGC en les Rambles, donde se gritan consignas contra la Ley de Peligrosidad Social y que transcurre sin incidentes hasta llegar a la Plaza Catalunya [parece que no llegó hasta esta plaza]. Una vez allí, la policía carga violentamente contra los manifestantes y el acto acaba en batalla campal. Parecía que el estado, o por lo menos sus fuerzas fácticas, no estaban aún preparados para semejantes muestras de diferencia.

Ya somos legales

Fuera como fuere, esta primera marcha promueve otras que el al año próximo tienen lugar en Madrid, Bilbao y Sevilla, sumándose a la de Barcelona que sale a la calle por segunda vez. Ese mismo año se funda la IGA, más tarde ILGA (Internacional Lesbian and Gay Association) en Reino Unido, promovida por CHE del mismo país, COC de Holanda y FLUORI! de Italia. La entidad celebraría, en abril de 1979, su conferencia en Santa Cristina d’Aro (Girona) tras haber sido excluida la figura del homosexual de la Ley de Peligrosidad, en enero de ese mismo año. Y en julio, como para poner broche de oro a un año que además de todo lo apuntado, había visto nacer el primer Carnaval Gay de La Paloma, es legalizado el FAGC [en julio de 1980].

En octubre de 1981 aparece el derecho de autodeterminación sexual de la persona, reconocido y proclamado por el Consejo de Europa, pero que no es aprobado por el Congreso de los Diputados español hasta 1985. Ya no somos bichos raros, máxime cuando en febrero de 1983, miembros de la COFLHEE (que un año después se transformará en COGAM) [esto es totalmente falso: se formó COGAM como colectivo en Madrid y se integró en la COFLHEE como un grupo más] son recibidos en el Ministerio de Justicia de Madrid.

Vendría luego la crisis de FAGC que daría paso a la aparición de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, la reclamación de una Ley de Parejas, el nuevo Código Penal que castiga la discriminación por causas de orientación sexual y muchos otras pequeñas victorias hasta llegar a la nueva Ley del Matrimonio.

Ha sido un largo camino y tal vez nos merecemos un pequeño descanso; pero este ha de ser breve, ya que aún queda mucho trecho por recorrer.

El Casal Lambda, 30 años al pie del cañón
Este mismo mes de octubre, una organización tan pionera como histórica, como es el Casal Lambda de Barcelona, celebra su 30 aniversario [esto sería en 2006, se creó como Institut Lambda en 1976]. Han sido treinta años de lucha feroz para ir consigiendo, poco a poco, pequeñas grandes victorias que han colocado a la comunidad LGTB donde está hoy.

Armand de Fluvià, presidente honorífico de la entidad, que nos comentaba hace unos días: "Aunque haya aún mucho camino por recorrer, no es poco lo que hamos conseguido en los últimos treinta años. Pero no hemos de olvidar que fue gracias al esfuerzo de los primeros luchadores, sobre todo en Catalunya, donde el movimiento militante era más fuerte, que pasamos de ser enfermos mentales, los peores pecadores, perversos y pervertidos, además de peligro social y la peor escoria a ciudadanos de pleno derecho; ciudadanos de primera."

La Coordinadora LGTB, también celebra su 20 aniversario [también en 2006]
Heredera directa del primigenio FAGC, esta otra asociación de largo historial, quiere celebrar tan magno cumpleaños con un un apretado calendario de actos, conferencias y mesas redondas.

Jordi Petit, activista pionero y primer presidente de la asociación nos dice: "Hemos creado servicios como el 900 Rosa y hemos llegado más lejos de cuanto pudiésemos soñar hace diez años. Es la hora de pensar en un movimento más eficaz en su gestión, en cambiar las pancartas por fundaciones u otros recursos que puedan ser eficientes en solidaridad internacional y sobre todo en sacar a la luz problemas menos visibles, y a dar voz a esos nuevos temas."
  • Para saber más
  • El moviment gai a la clandestinitat del franquismo (1970-1975). Armand de Fluvià, Laertes
  • 25 años más. Jordi Petit, Icaria
  • Vidas del Arco Iris. Jordi Petit, Debolsillo
  • De Sodoma a Chueca. Alberto Mira, Egales
  • Redada de Violetas. Arturo Arnalte, La Esfera de los Libros
  • El látigo y la pluma. Fernando Olmeda, Oberon

1978/10/14

DOCUMENTACIÓN | REUNIÓN EN VIGO | PLATAFORMA COMÚN Y SOLICITUDES DE LEGALIZACIÓN

Tres organizaciones de homosexuales solicitarán su legalización.
Gerardo González Martin | El País, 1978-10-14

https://elpais.com/diario/1978/10/15/sociedad/277254013_850215.html 

Tres organizaciones de homosexuales han acordado presentar documentación al Ministerio del Interior, en noviembre, para solicitar su legalización acogiéndose a la ley de Asociaciones, según acuerdo adoptado por la IV Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado español, reunida en Vigo.

«Pensamos que es el momento adecuado para hacerlo -han manifestado a El País-, vamos a cuestionar las libertades políticas, al tiempo que exigimos una respuesta clara y definida de las organizaciones que nos apoyan. Si nos legalizan se pondrá en contradicción todo lo que hay legislado en materia de moral y buenas costumbres; si no nos legalizan, el propio sistema democrático se definirá.»

El Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua, el Frente Homosexual de Cantabria y el Frente de Liberación Gay de Cataluña, que hizo la propuesta, son los únicos frentes que solicitarán la legalización, cuestionada por otros grupos y que algunos consideran un paso atrás del movimiento.

En la reunión de la coordinadora se ha acordado convocar por primera vez un encuentro estatal del movimiento homosexual, que se celebrará en septiembre de 1979 en un lugar todavía no determinado y en el que se debatirán todos los problemas relativos a esta temática, en algunos casos en sesiones abiertas a todos los ciudadanos.

Se ha valorado muy positivamente la jornada del 25 de junio, convocada como ‘día del orgullo gay’ en diversas zonas.

La coordinadora, que ultimará hoy sus reuniones, prepara una plataforma común y una declaración sobre el proyecto constitucional, criticado ya «por no reconocer el derecho a la libre orientación sexual de la persona, situación esta que se agrava desde la actual vigencia de todas las leyes represivas de la sociedad».

En la coordinadora han participado, con representación directa o mediante adhesiones, ocho frentes y organizaciones de todo el Estado.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...