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2022/07/10

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | CUANDO SER HOMOSEXUAL SE CONSIDERA(BA) UNA ENFERMEDAD: LA HISTORIA TRAS SU DESPATOLOGIZACIÓN

Huffpost / Orgullo en Nueva York, 1989-06-25 //

Cuando ser gay se considera(ba) una enfermedad: la historia tras su despatologización.

Tantos años de criminalización y patologización dan como resultado un estigma que aún pervive. A los activistas LGTBI de entonces hay que agradecerles los logros de hoy.
Marina Velasco | Huffpost, 2022-07-10
https://www.huffingtonpost.es/entry/cuando-ser-gay-se-consideraba-una-enfermedad-la-historia-tras-su-despatologizacion_es_62c80257e4b0aa392d3d9ac4

En una época no muy lejana, los manuales de psiquiatría por antonomasia clasificaban la homosexualidad como una “perturbación sociopática de la personalidad”, como una “desviación sexual”. En una época no muy lejana, si eras gay la iglesia te consideraba pecador, el Gobierno te consideraba un criminal y los psiquiatras te veían como un enfermo. Y así, atrapadas por una triple opresión –reconvertida después en estigma–, sobrevivían como podían las personas LGTBIQ+, ya fuera desde el ocultamiento y la negación o, al contrario, desde la reivindicación y el activismo.

Fueron las y los activistas quienes consiguieron que en 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) retirara de su Manual diagnóstico de trastornos mentales (DSM) la homosexualidad, tras una larga lucha del colectivo LGTBI, narrada en el documental Cured, de Patrick Sammon y Bennett Singer. Estaban hartos de oír a psiquiatras como Charles Socarides decir que “no puede haber gais felices” y que la homosexualidad debía tratarse “como la epilepsia o el alcoholismo”; estaban hartos de ser expulsados de su trabajo porque a sus jefes les llegaban “informaciones” sobre su orientación sexual; estaban hartos de enfrentarse al encierro en instituciones mentales, donde la “terapia” recibida podía ser verbal, pero también por medio de ‘electroshock’ y lobotomías.

A finales de los 60, algo empezó a cambiar en todo el mundo: el mayo francés del 68, las protestas contra la guerra de Vietnam, los disturbios de Stonewall en Estados Unidos. Los activistas LGTBI –aún sin ese nombre– se movilizaron como nunca, centrando sus esfuerzos en que la APA dejara de incluir la homosexualidad en la ‘Biblia’ de la psiquiatría. Se propusieron encontrar a un psiquiatra homosexual que reconociera su condición ante el resto de sus compañeros, mostrándoles que no estaba enfermo. Y dieron con él. Se llamaba John Fryer, aunque ante sus colegas, en la Convención de la APA de Dallas en 1972, se presentó como el Doctor H. Anónimo, oculto tras una máscara y una peluca negra y rizada.

Fryer, que había vivido en sus propias carnes la discriminación laboral por ser gay, enumeró todo aquello que podía “perder” una persona en su vida por ser homosexual: “Tal vez no se nos considere para una cátedra, [...] dejen de enviarnos a los pacientes [o] nos exijan que pidamos una excedencia para dejar de trabajar”. “Sin embargo, corremos un riesgo aún mayor al no vivir nuestra humanidad plenamente”, lanzó. “Esta es la mayor pérdida, nuestra humanidad honesta”, dijo.

John Fryer no convenció a todos sus compañeros psiquiatras –y por supuesto tampoco a toda la población–, pero sí a una mayoría. En 1973, el DSM dejó de incluir la homosexualidad como una enfermedad. Y esa primera victoria supo a gloria. De algún modo, el colectivo había “vencido a esos señores” psiquiatras que iban en su contra, explica a El HuffPost Santiago Peidro, doctor en Psicología y profesor en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Pero, sobre todo, “fue importante para la población en general, que cuando escucha que algo es una enfermedad, lo reproduce”, indica Peidro.

La Organización Mundial de la Salud tardó algo más en dar este paso, y hubo que esperar hasta el 17 de mayo de 1990 –hoy Día Internacional contra la LGTBIfobia– para que el organismo sacara la homosexualidad de su Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE).

Pero una cosa es que se pronuncien los organismos de la salud y otra es que las leyes cambien. Retomando el caso de Estados Unidos, hasta el año 2003 no se legalizó a nivel federal las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. Todavía hoy, en alrededor de 70 países se sigue considerando un delito las relaciones entre personas del mismo género.

¿Y en España?
Cuando nació Mili Hernández (Madrid, 1959) existía en España la llamada Ley de vagos y maleantes, con la que la dictadura franquista criminalizaba a los homosexuales dentro de una categoría en la que incluía a “rufianes”, “proxenetas” y explotadores de menores.

Hernández, hoy dueña de la mítica librería Berkana, especializada en literatura LGTBI, no sabía lo que esa ley podía suponer en su vida porque, de hecho, ni siquiera era consciente por aquel entonces de que ella misma era lesbiana.

“Tenía 16 años cuando murió Franco, estaba en plena adolescencia”, recuerda Hernández. “Desde muy pequeñita, desde los 11 años, yo ya sabía que algo me pasaba, me costaba encontrar mi sitio, sentía que era diferente, pero no sabía ponerle nombre”, reconoce la librera y editora. Por fin pudo nombrarlo pasados los 18, con la democracia ya incipiente. “Entendí que lo que me pasaba era que me gustaban las mujeres, que no me gustaban los chicos”, resume.

Y aunque Hernández tampoco era consciente de que la OMS catalogaba aún la homosexualidad como enfermedad mental, sí sabía que ser lesbiana “era algo malo, que estaba fuera de la norma”. “Vivíamos en un país muy en blanco y negro, muy heteropatriarcal. Los padres ya tenían la idea de que sus hijas estudiaran, pero la función principal de las mujeres seguía siendo casarse y tener hijos”, cuenta. “En aquel entonces había dos canales en la televisión, y de la homosexualidad no hablaban. Tampoco en los colegios, tampoco en las familias”, dice.

En su adolescencia más tardía, empezaron a filtrarse otros colores. “Se oían cosas como ‘Mari Trini es lesbiana’, ‘Martina Navrátilová es lesbiana’”, recuerda Hernández. “Yo sabía que Lorca era gay, pero de mujeres no tenía ni idea. Supe ponerle nombre a qué me pasaba cuando encontré algún referente con el que sentirme identificada”, relata.

Reconoce Hernández que en algún momento sí pensó que “quizás tenía que ir al psicólogo” en busca de ayuda emocional. Pero hasta para eso España era un lugar hostil en aquel entonces. “Al psicólogo sólo iban quienes estaban muy muy mal, muy tarados, como decían entonces”, reflexiona.

Más adelante, Hernández se enteraría de que “muchas personas gais, lesbianas y trans” en su época fueron sometidas a “terapias completamente equivocadas de psiquiatras muy retrógrados, adscritos al régimen franquista”, dice.

El psicólogo argentino Santiago Peidro sostiene que esa corriente de psiquiatras que aseguraba que podía ‘curar’ la homosexualidad, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX y en la primera del XX, existía movida por una serie de “intereses”. “Cuando la psiquiatría del siglo XIX se apropia de todos los asuntos relacionados con la sexualidad, comienza a tomarlo como una patología, un desvío respecto a la norma, y empieza a considerarse como una enfermedad del instinto sexual”, señala.

Primero los psiquiatras pensaron que había un “problema físico en el cerebro”; luego vieron que todo estaba normal ahí, que no servía de nada “abrir las cabezas y revisar”. Empezaron entonces a pensar que “todo se debía al instinto sexual”, que a priori debía estar “preconfigurado”, según sus ideas, para que el hombre se sintiera atraído por la mujer, y viceversa.

“Este discurso encontró un límite en Freud”, afirma Santiago Peidro. Sigmund Freud (1856-1939) entiende que no existe ese instinto “innato”, “preconfigurado”, y que no hay nada malo en ser homosexual. Paradójicamente, muchos psiquiatras blandieron después teorías de Freud con la intención de ‘curar’ la homosexualidad, pese a que el propio Freud nunca lo consideró una enfermedad. Los psiquiatras, recuerda Peidro, están “inevitablemente atravesados por prejuicios morales, por sus propias religiones y por sus historias familiares”.

De la patologización y la criminalización a las ‘terapias de conversión’
Igual que el fin de la dictadura franquista no supuso el final de la represión del colectivo en España, el pronunciamiento de los psiquiatras de la APA y de la OMS tampoco acabó en su momento con el estigma asociado a las personas LGTBI en el mundo. En absoluto.

“El proceso no culminó ahí”, explica Alberto de Belaunde, representante de la organización OutRight International por los derechos LGTBQ+. OutRight International publicó en 2019 un informe pionero sobre el alcance de las conocidas como terapias de conversión, en el que concluyó que estas se llevan a cabo, de una u otra manera, en los cinco continentes del mundo. “Está muy extendido incluso en países como España, donde hay un importante reconocimiento de los derechos de las personas LGTB”, señala este abogado y activista peruano.

Saúl Castro, abogado gallego y autor de 'Ni enfermos ni pecadores' (Ediciones B), explica que, bajo el paraguas de esas “terapias de conversión”, cabe cualquier intervención que busca “modificar o eliminar la orientación sexual, la identidad o la expresión de género de una persona”. En 'Ni enfermos ni pecadores', Castro ha documentado la existencia, incidencia y alcance de estas prácticas en España.

Las “mal llamadas terapias de conversión” perpetúan “esa idea antigua de la psiquiatría” según la cual “la orientación sexual, la identidad o la expresión de género de una persona pueden suprimirse o cambiarse siguiendo determinadas prácticas”, afirma De Belaunde.

Quienes las promueven y practican obvian dos aspectos fundamentales: el primero es que la ciencia ya ha desmentido esas pseudoteorías de que la orientación sexual se puede ‘curar’; el segundo y, quizás, más importante, es el daño que generan en las víctimas: en su autoestima, en su salud mental e incluso en su deseo sexual.

Estas pseudoterapias ya no toman tanto la forma del ‘electroshock’ –aunque esto sigue produciéndose en determinados países–, sino que tienden a adquirir otras manifestaciones: “Terapia psicoanalítica, prescripción de determinadas pastillas para eliminar la libido de las personas, a través de charlas, talleres sociales, ritos llevados a cabo por líderes religiosos…”, enumera Alberto de Belaunde.

Uno de los problemas que advierte OutRight International para detectar y denunciar estas prácticas es, precisamente, la facilidad con la que pasan desapercibidas por camuflarse como coaching o charlas de identidad, sobre todo en contextos religiosos o sociales. “No existe una conciencia general sobre ellas, de modo que muchas víctimas o sobrevivientes no reconocen que lo que sufrieron cae dentro de este concepto”, sostiene el representante de la organización.

Iván León, víctima de terapia de conversión y autor de '¡Oh feliz culpa!' (Egales), tampoco fue consciente en un primer momento de que las charlas a las que acudía en la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid) eran lo que realmente eran. Llegado un momento, quienes impartían esos ‘talleres’ empezaron a “vincula[r] la homosexualidad con la pederastia, incluso con la pederastia en la Iglesia, lo que achacaban a los sacerdotes homosexuales. También hacían vinculación con la zoofilia”, explica León en una entrevista con El HuffPost. Este discurso fue lo que le hizo darse cuenta.

“Sin duda, la religión es uno de los factores que explican por qué todavía existe el nivel de intolerancia que conocemos hacia la comunidad LGTBI”, sostiene Alberto de Belaunde. El abogado y activista considera fundamental que se impliquen “no sólo la comunidad LGTB y los legisladores, sino también los profesionales de la salud mental, y por supuesto también líderes sociales y religiosos, especialmente de aquellas iglesias o aquellos credos que tradicionalmente han cumplido un rol en la valoración social negativa de las personas LGTB”.

Recientemente, el Gobierno de España aprobó el anteproyecto de la Ley Trans, que entre otras cosas prohíbe las “terapias de conversión”. Saúl Castro defiende que la mera prohibición no erradica estas prácticas, y que para poder perseguirlas realmente habría que incluir un delito específico sobre las mismas en el Código Penal.

La organización OutRight International alude a tres elementos “fundamentales” para acabar con estas prácticas: un enfoque preventivo que genere conciencia entre la población; la existencia de “canales de denuncia efectivos que eviten la revictimización”; y garantizar a las víctimas el acceso a servicios de salud para superar el trauma vivido.

De manera transversal a todo lo anterior, hay que “asegurar políticas educativas que ayuden a vencer los estigmas en la sociedad”, añade De Belaunde. “Mientras exista sexismo, homofobia y transfobia, lamentablemente estas prácticas van a aparecer. Porque son resultado de la discriminación y la intolerancia contra la comunidad LGTB+”, advierte. Por eso son tan importantes las fechas, las banderas y las reivindicaciones del Orgullo que se celebra estos días.

No hace falta mirar tan atrás...
Si bien la homosexualidad desapareció como enfermedad mental de los manuales del DSM y el CIE en 1974 y 1990 respectivamente, la “orientación sexual egodistónica” –cuando una persona siente una atracción que no se corresponde con lo que entiende por ideal y le genera ansiedad– siguió incluida como categoría de diagnóstico para la OMS hasta 2019.

Hubo que esperar también hasta entonces para que la Organización Mundial de la Salud dejara de considerar la transexualidad como trastorno mental. En su última Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), la transexualidad pasó a formar parte de la categoría “condiciones relativas a la salud sexual”, saliendo del capítulo dedicado a “trastornos de la personalidad y el comportamiento”.

2022/06/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EN 1981 SE CELEBRÓ EN VIGO LA PRIMERA MARCHA GALLEGA POR LA LIBERACIÓN SEXUAL

Los 41 años de Orgullo en la ciudad.
Vigo fue la urbe gallega que acogió la primera marcha en defensa del amor libre y la liberación sexual en 1981. Fue secundada por decenas de asociaciones y sindicatos.
Carolina Sertal | Faro de Vigo, 2022-06-29

Era el año 1981 y se cumplía el decimosegundo aniversario de las revueltas protagonizadas por la comunidad gay, lésbica y trans en Nueva York, que un 28 de junio de 1969 dijeron " ¡basta! " tras la redada y la represión policial en el local Stonewall Inn de Greenweech Village. La mecha de aquella rebelión que ya no tendría marcha atrás llegaba algo más tarde a Galicia que al resto de España, puesto que en el año 1977 se había celebrado por primera vez en el territorio nacional una marcha a favor de los derechos de las personas homosexuales. Tuvo lugar en Barcelona y logró congregar a unas 4.000 personas que fueron disueltas por los grises.

Si bien fue Vigo la que acogió la primera manifestación "gay" en la comunidad gallega, previamente, en el año 1980 ya había tenido lugar una tímida movilización en la ciudad de A Coruña. Sin desfile y sin hacer mucho ruido, concentró a muy poca gente. El movimiento LGTBI en Galicia empezaba a despertarse, aunque la población todavía seguía sufriendo los estigmas de una sociedad que aún asimilaba el inicio de la España moderna, tras haber superado la Transición.

"Mañana, manifestación gay". Así rezaba el titular de la noticia publicada en FARO que anunciaba una gran manifestación en la ciudad de Vigo con salida de la Praza de Portugal a las 12.30 horas. La previa también recogía que, tras la marcha de "lucha por la liberación sexual", se llevaría a cabo una fiesta-romería popular en el Parque de Castrelos a partir de las 14.30 horas, en la que habría puestos de bebidas, bocadillos, música, teatro y más actividades.

En la noticia publicada en la prensa local, se destacaba que aquel "Día Internacional do Orgullo Gay, que sus responsables consideran como una jornada de lucha por la liberación sexual está organizado por la Coordinadora de Colectivos Gays de Galicia, que se formó aproximadamente hace un año y un mes, a raíz de unas jornadas sobre la sexualidad. Después de esa fecha se concluyó un manifiesto, que fue presentando en el Colegio Médico de Santiago y que contenía la opinión de los redactores sobre el por qué de la represión de la sexualidad".

Por otra parte, se ponía de relieve que se trataba de la primera manifestación de este tipo en Galicia y también que contaba con el apoyo de diferentes colectivos, organizaciones y movimientos que se sentían identificados con “estos temas”.

En concreto, el evento celebrado en la ciudad fue secundado por las asociaciones de vecinos Casco Viejo, Vigo Oeste y Cultural de Vigo, así como por Zona Aberta, de A Coruña, y Colectivo polas Libertades de A Coruña y Vigo; además de contar con el apoyo de Asamblea de Traballadores en Paro de Vigo y de los partidos políticos PSdeG-PSOE, PCG, MCG y LCR, del Sindicato Nacional de CC.OO y de las organizaciones feministas Coordinadora Feminista de Vigo y Asociación Galega de A Coruña. También contó con la participación de la UPG, AN-PG y de Unión de Mocedades Galegas.

En la rueda de presentación de aquella marcha en la ciudad olívica quedó patente la situación de la discriminación y opresión que vivía el colectivo en la época, puesto que la Coordinadora de Colectivos Gays de Galicia aprovechó la ocasión para mostrar su profundo rechazo y desacuerdo con las penas que habían sido impuestas a dos marineros de Ferrol por mantener relaciones sexuales.

En concreto, uno de ellos debería cumplir 16 meses de condena y otro 14 meses, lo que deja constancia de la cruda etapa que atravesaba la comunidad LGTBI.

Asimismo, la organización de la manifestación también insistió en su oposición a los planes del Gobierno de U.C.D. para aprobar un Código Penal, en su opinión reaccionario, al considerar que era “una auténtica amenaza para las personas homosexuales”, puesto que según señalaban en aquella rueda de prensa, la normativa se basaba en que “la Organización Mundial de la Salud considera la homosexualidad como un mal”, por lo que “U.C.D. penaliza este tipo de relaciones”.

Han pasado 41 años desde que Vigo abanderó la lucha por el amor libre y la liberación sexual y, a pesar de que se ha ganado terreno en materia de derechos y libertades, lo cierto es que todavía queda mucho camino por recorrer ante el auge de los discursos de odio, principalmente alimentados por la extrema derecha, y las agresiones que no dejan de sucederse contra personas de distinta orientación sexual o identidad de género.


Memorias de la primera manifestación LGTBI en Galicia: 41 años de Orgullo.
Vigo fue la ciudad gallega que acogió la primera marcha en defensa del amor libre y la liberación sexual.
Carolina Sertal | Faro de Vigo, 2022-06-28 ***
https://www.farodevigo.es/gran-vigo/2022/06/28/memorias-primera-manifestacion-lgtbi-galicia-67741326.html

2021/03/24

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ¡LEVANTEN NALGAS! MEMORIA DE LA INSUMISIÓN MARICA

Ilustración de Señora Milton //
¡Levanten nalgas! Memoria de la insumisión marica.

El servicio militar obligatorio fue una escuela de machismo y homofobia. Algunos gais se acogieron a la exención por homosexualidad, otros se hicieron objetores de conciencia legales y otros insumisos. Los colectivos cuir defendieron la desobediencia.
June Fernández | Pikara, 2021-03-24
https://www.pikaramagazine.com/2021/03/levanten-nalgas-memoria-de-la-insumision-marica/

En la Radical Gai había maricas que también eran objetores y querían ser insumisos. Ahí creamos la ‘insumisión gai’, que planteaba: «Al ejército no vamos no porque no creamos en las guerras, sino porque qué vamos a hacer allí con tantos hombres si no nos los podemos follar» (risas). Editamos un dossier muy bonito titulado ‘Levanten nalgas’. La objeción suponía radicalizarse porque la cárcel estaba de por medio”. 
 
Esta cita del activista cuir Sejo Carrascosa en una entrevista para Pikara Magazine es la chispa que enciende este reportaje. La siguiente pista nos lleva a Iruñea, la ciudad que acogió en 1995 un encuentro sobre insumisión marica organizado por EHGAM, el movimiento de liberación gay de Euskal Herria.

“Si tengo que ir, me suicido”
Joan, alias Juanita Márkez, tenía 17 años cuando recibió la temida carta del Ayuntamiento de Cornellà: tenía que presentarse el 24 de octubre de 1988 ante el negociado de quintas para formalizar su inscripción en el servicio militar. Como superviviente de acoso homófobo en el instituto, imaginaba la crueldad que le esperaba en el cuartel. Lo tenía muy claro: “Si tengo que hacer la mili, me suicido”. Acudió al movimiento antimilitarista Mili KK pero no encontró el apoyo que esperaba. Decidió alegar homosexualidad primaria, una exención que contemplaba el Ejército porque la consideraba una discapacidad incompatible con la disciplina militar. La Organización Mundial de la Salud sacó la homosexualidad de la clasificación de enfermedades mentales en 1993 [i.e. 1990], el año en el que Juanita respiró tranquila.

Primero fue al médico de cabecera a pedir el certificado que exigía el negociado de quintas. Este le mandó al urólogo, quien le miró como las vacas al tren y le derivó al psiquiatra, quien le dijo que no sabía cómo acreditar algo así. Al final, la psicopedagoga del instituto le puso en contacto con una amiga psiquiatra de la sanidad privada que le hizo el certificado en dos minutos. Reconoce la incomodad de aceptar ese diagnóstico pero lo compara a que, aún hoy, las personas transexuales tengan que ser diagnosticadas de disforia de género para modificar su nombre en el registro civil.

La respuesta fue un jarro de agua fría: “Examinado el expediente del mozo, esta junta de clasificación y revisión decide declararle útil para el servicio militar”. Juanita Márkez recurrió y, mientras tanto, se declaró objetor de conciencia. Su vía crucis incluyó viajar cada dos años a un hospital militar de Madrid. “El psiquiatra tenía que certificar que yo seguía igual de maricón. Me pedía que me dibujase. Me esforcé por dibujarme muy triste, marginal, callejera”. Para entonces, ya se había hecho okupa, punki y orgullosa marika; iba a las revisiones luciendo su cresta roja y su pluma. Estaba terminando la carrera de Psicología y esa formación le dio aplomo para enfrentarse al poder psiquiátrico.

El tiempo incrementaba la angustia pero también jugaba a su favor: el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) registró cien mil objetores y 2.000 insumisos, que desafiaban al sistema con acciones de calle y huelgas de hambre en las prisiones. En 1993, año en el que los parlamentos vasco y catalán aprobaron sendas mociones a favor de despenalizar la insumisión, Juanita se plantó frente a la psiquiatra que tenía que valorar su exclusión de la mili y de la prestación social obligatoria (PSS) y le dijo sin rodeos: “Estoy loca de remate y soy maricón perdido. O me das la incapacidad permanente o me hago insumiso”. Y funcionó.

Elegir la bofetada
El Gobierno de Felipe González aprobó en 1984 la Ley de Objeción de Conciencia. Imponía como única alternativa un servicio civil de duración mayor a la mili, que consistía en trabajar gratis para entidades sociales o gubernamentales. Por si eso fuera poco castigo, estableció penas de dos años, cuatro meses y un día a quienes se negasen a hacer la PSS. Para cuando le concedieron la exclusión temporal del servicio militar por homosexualidad primaria, ya le habían llamado a hacer la PSS. Se negaba a hacer la mili por miedo —“no quería tener a los militares encima riéndose de mí por maricón, eso ya lo viví en el instituto”— y se negaba a hacer la PSS por dignidad política: “Prefería ir a la cárcel. Había iniciado la guerra y esa era la última batalla”.

El movimiento de insumisión —nutrido por hombres y mujeres antimilitaristas, anarquistas, comunistas, independentistas y feministas— se activó como tal en 1988, año en el que se aprobó el reglamento del PSS y se celebraron las Segundas Jornadas Antimilitaristas Estatales en Zaragoza.

Carlos Herrero Canencia
estuvo ahí. Era un estudiante de Filología en la Universidad Complutense, integrante de su Asamblea Antimilitarista. En marzo de 1990, con 21 años, se presentó como insumiso, esgrimió que era gay y que se negaba a participar en una institución homófoba. “Jamás me planteé alegar homosexualidad para librarme; tampoco intenté librarme por pies planos. No quería librarme, quería oponerme”, cuenta. En su entorno, la mayoría de gais optaron por hacer la PSS. “La ilegalidad daba miedo”, reconoce.

La jueza rebajó su condena a un año porque no tenía antecedentes penales, pero se negó a firmar la condicional y entró en la cárcel en 1996. Cumplió un mes y medio en régimen cerrado y después pasó al tercer grado. Le entrevistaron en el diario El Mundo con el titular ‘La mili no es de color de rosa’. “La mili es una cadena de humillaciones, y el último eslabón, que es el soldado, humilla al que considera todavía más débil que él, al marica que tiene al lado”, respondió al periodista.

En ese movimiento antimilitarista de los años 80 había muchos gais, pero la mayoría estaban en el armario. “Entonces, con 20 años, era muy complicado decir que eras insumiso y además gay, muchos eligieron por dónde querían que les llegasen las bofetadas”, valora. La corriente en la que él militaba estaba ligada al Movimiento Comunista, en el que participaban feministas lesbianas como Empar Pineda y Cristina Garaizabal. Por ello, el feminismo y la crítica a la homofobia estaban presentes en el discurso de su colectivo.

Juanjo Compairé,
integrante de la asociación Homes Igualitaris, recogió en un artículo académico en 2011 testimonios de insumisos y objetores de conciencia. Algunos de ellos señalan que la convivencia con homosexuales dentro de estos movimientos les sirvió para revisar su homofobia. “Aprendí mucho del movimiento gay. Eran unos tíos muy divertidos. Me provocaban mucho, me obligaban a reaccionar”, dice un entrevistado. Otro señala que en la cárcel había muchos presos homosexuales y que eran “personas reconocidas, no se escondían y cumplían una función: eran los que hacían las labores femeninas”.

Carlos Herrero no se arriesgó a comprobarlo. “En la cárcel estuve en el armario. Tampoco me hacía el machito, ¿eh? Cuando me entrevistaron en la radio, crucé los dedos para que ningún preso me escuchase”. Cuenta que los insumisos gozaban de un gran respeto: “A los presos les flipaba que hubiéramos elegido cárcel. Además, no éramos lumpen, teníamos estudios. Un preso me dijo: ‘¡Tú no tienes cara de cárcel!’”.

Paradójicamente, el espacio en el que Herrero se sintió peor fue el Colectivo Gay de Madrid (COGAM), que le dio la espalda: “Decidieron acoger a objetores, eso suponía asfixiarnos”.

El asco es mutuo
El día de su juicio, Xabi Sánchez Goronaeta se puso unos pendientes vistosos y la camiseta que había diseñado su colectivo, EHGAM Nafarroa, con el lema “Borrokarako gai” (juego de palabras entre “gay para luchar” y “capaz de luchar”) y una figura que amenaza con un tirachinas dentro de un triángulo rosa. Fue insumiso total, estrategia que consistía en ignorar las citaciones judiciales. Estuvo en orden de búsqueda y captura hasta que lo detuvieron. En la sala dijo: “Las maricas no aceptamos que el Ejército diga de nosotras que somos enfermas, y es por eso que nos negamos a aceptar la salida que se nos ofrece. Nosotras somos quienes repudiamos esa institución”. “Así como en otros lugares fue la crisis del sida lo que politizó a los gais, en Euskal Herria fue la insumisión la que nos llevó a interiorizar el discurso queer y a crear un sujeto marica empoderado”.

También en 1996, pasó unas tres semanas en la cárcel y nueve meses más en tercer grado, pero se sintió arropado por el resto de insumisos. Hacía un año que EHGAM había acogido en el gaztetxe de Iruñea el encuentro estatal sobre insumisión gay de la Coordinadora de Frentes de Liberación de Homosexuales del Estado Español (COFLHEE), con la participación de la Radical Gai, el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y Gays Llures [Gais Lluires] Valencia.

EHGAM explica en un dossier en el que incluyeron también el ‘Levanten nalgas’, escrito por José Decadi, que el poco contenido sobre machismo y homofobia dentro del movimiento antimilitarista les llevó a “tres marikas en avanzada situación de desobediencia” a juntarse en una okupa para desarrollar un discurso propio. Señalaban que la mili era “una incubadora del heteropatriarcado” y “un bastión de hombría” construido sobre las vejaciones hacia las maricas y las mujeres. “¿Que pintábamos en una organización que nos odiaba, aborrecía y perseguía? (...) ¿Qué pintábamos en un lugar que, a decir verdad, también nos daba asco a nosotrxs?”. Señalaban que la legislación militar criminalizaba las relaciones sexuales calificándolas de “atentando contra la dignidad militar” y que el miedo llevaba a los soldados gais a la desesperación e incluso al suicidio. Argumentaban que los militares eran asesinos de maricas y que no se les había perdido nada en la mili, ya que era un rito de paso del varón heterosexual.

La insumisión marica interpeló al movimiento antimilitarista, al que reprochaba “un rechazo un tanto disimulado pero evidente”, a abordar las subjetividades ‘queer’ y a romper con el orden heterosexual. No se definían como insumisos gais sino como maricas y, por tanto, insumisos.

También denunciaron que la Coordinadora Gay-Lesbiana del Estado español estaba pidiendo objetores para realizar el PSS y rebatían su discurso reformista de que las personas homosexuales tenían que ser aceptadas también en el Ejército. Desde la Radical Gai contestaron que no se trataba de que el Ejército tolerase la homosexualidad sino de luchar contra “un aparato represivo, reproductor del machismo y el heterosexismo”.

“Fuimos visibles pero no todas fuimos al talego; algunas eran mayores, otras evitaron entrar en la cárcel. Fue relativamente corto, porque en 2001 se terminó la mili”, cuenta Xabi Sánchez. Aunque un cínico José María Aznar se apuntó el tanto, el mérito fue de los y las insumisas, incluidas esas maricas doblemente desobedientes.
  • Historias de disidentes de género
  • “Yo no quería ir a la mili por nada del mundo”, cuenta Jose, un vitoriano que fue transformista de joven. Conocía a un chico que se había intentado suicidar en el cuartel, tirándose por la ventana: “Eso me causó un trauma”. Se plantó frente al negociado de quintas con peluca, vestido y zapatos de tacón. Varios amigos también intentaron esa estrategia, pero solo se libró él, porque una amiga le ayudó a conseguir que un psiquiatra le emitiera un certificado de travestismo.
  • SC Natzab, activista transfeminista, antimilitarista, ecologista y antirracista, participa desde la isla de Lesbos en el documental ‘2 urte, 4 hilabete eta egun bat’, sobre los presos por insumisión en Nafarroa. “La cárcel es, junto con el Ejército, la estructura heteropatriarcal más represiva y que menos respeta al ser humano”, afirma ante la cámara. De joven escuchaba que los soldados buscaban en quien desfogarse sexualmente. “Nunca les llamaban violaciones, pero me daba mucho miedo. Me metí en el movimiento de insumisión para salvarme”. Fue a la cárcel y, un día, su compañero de celda le puso una navaja al cuello. Ese episodio traumático cambió su vida: “Como mujer transexual, no estaba llevando la vida que me correspondía. Si la vida era tan fácil perderla, iba a vivirla según mis dictados”. En cuanto salió de prisión, inició su transición de género.

2020/07/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | FRONT D'ALLIBERAMENT GAI DE CATALUNYA: 45 AÑOS

Front d’Alliberament Gai de Catalunya: 45 años.
Leopold Estapé | Arco Iris, El Obrero, 2020-07-16

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/53378-front-d-alliberament-gai-de-catalunya-45-anyos.html 

Un 16 de julio de 1980 se legalizaba en España la primera asociación gai de la historia.

Recomiendo el artículo en este medio de Jordi Petit; recordando el evento. Intentaré complementarlo con una perspectiva histórica. Recuerdo además que este año es el 50 aniversario del MELH, hecho trascendental que apenas se ha recordado.



El 20 de diciembre de 1975 varios activistas homosexuales ligados al MELH (Movimiento Español de Liberación Homosexual) se reunían en convento del Caputxins de Sarrià iniciando el proceso de constitución del FAGC (Front d'Alliberament Gai de Catalunya).



A diferencia de otros países, el FAGC se organiza a partir del activismo ya existente y no significa una ruptura como ocurrió en Francia o USA. El MELH ya fue evolucionando desde su creación en 1970, asumiendo que la lucha de liberación homosexual no era ajena a otras luchas de liberación social de mujeres, obreros o movimientos vecinales.

El proceso de constitución del FAGC se inició en octubre de 1976, aunque la primera reunión fue en diciembre de 1975, celebrándose 4 asambleas constituyentes que en marzo de 1977 culminó con la primera asamblea general. Todo el proceso, como las primeras asambleas generales se realizaron en el convento dels Caputxins de Sarrià, en gran parte gracias al escritor y religioso franciscano Jordi Llimona.

Entre los fundadores podíamos encontrar a Armand de Fluvià, fundador del MELH, Eliseu Picó, pedagogo, Fabià Puigserver, dramaturgo, Alberto Cardín, escritor, Ventura Pons, cineasta, o Germà Pedra i Jordi Petit ligados al PSC o PSUC. La transición en Catalunya no dejó de lado la visibilidad de muchos activistas homosexuales, Armand de Fluvià fue el primer dirigente gay entrevistado en un canal de tv en 1977, Jordi Petit fue candidato y salió en los carteles del PSUC, Germà Pedra fue vicepresidente del Area Metropolitana de Barcelona y regidor del PSC en Hospitalet del Llobregat. Por desgracia el caso de Germà Pedra parece que su partido ha decidido olvidarlo.

En 1977 se aprobaron estatutos, manifiesto y anagrama que sirvieron como referente a muchos grupos que se fueron creando a partir del FAGC, entidad pionera en toda la península. Mas de 700 miembros formaban parte de esta organización en sus primeros meses de funcionamiento. El FAGC se definía como un movimiento unitario, democrático en su funcionamiento interno y que tiene como objetivo luchar contra la represión ejercida sobre los gais (el concepto gai en 1977 era equivalente a LGTBI ahora), romper el aislamiento en que se encuentran, así como establecer un trabajo ideológico sobre la problemática sexual.

El manifiesto abogaba por superar el dualismo entre hombre y mujer, a abolir el matrimonio "la familia reproduce estructuras de opresión capitalista", ataca la jerarquía eclesiástica y señala la opresión que ejercen los medios de comunicación que tienden a presentar a los homosexuales como criminales.

Aunque se declaran no utópicos (mayoritariamente eran marxistas), no dejan de señalarse como herederos de las reivindicaciones de mayo del 68 y no de Stonewall 69. En todo momento se habla de liberación y libertades, pero no de derechos que se consideraba más bien del ámbito burgués que se pretendía combatir. Curiosamente se solicitaba la derogación del Código de Justicia Militar por discriminar a los homosexuales, definiéndose partidarios de un servicio militar voluntario.

Se solicitaba el reconocimiento al deseo homosexual, pero no el derecho a amar o formar vínculos con la persona amada. Como he señalado, la palabra gai albergaba todas las identidades que convivieron con difíciles equilibrios hasta 1978, si bien el manifiesto ya tenía un apartado dedicado a las lesbianas. Feministas y trangéneros serían los primeros en poder objeciones y no sentirse identificadas.

El anagrama, que aun sigue en vigor, muestra los tres elementos esenciales de la organización. En primer lugar el puño (FA) señala su identidad con otros movimientos de liberación mundiales (FLP) y su solidaridad con otros movimientos similares como el feminismo, la lucha obrera o el movimiento ciudadano. El triángulo rosa invertido (G) su inequívoca identidad homosexual. La identidad nacional catalana (C) con la presencia de las cuatro barras de la señera catalana.

La abolición de la Ley de Peligrosidad Social, la legalización del FAGC y el cese de redadas policiales a locales o locales de encuentro de homosexuales, así como la liberación de los cerca de 600 detenidos transexuales y homosexuales en todo el estado español y para quienes la Ley de Amnistía pasó inadvertida.

En 1977 se organizaba en las Ramblas la primera gran manifestación homosexual a la que junto a transexuales y homosexuales acudieron en solidaridad sindicalistas, simpatizantes y políticos. Se estima que unas 5000 personas participaron en esta primera gran demostración del orgullo gay, que no tuvo ningún permiso gobernativo y fue finalmente reprimido con extrema dureza por parte de las fuerzas represivas del estado.

Este mismo año se editaba el primer número de "Infogai" y más tarde la revista "Homosexualitats". Más adelante de su seno saldrían el Institut Lambda, el Col.lectiu Ga, Gais per la salut o la Coordinadora LGTB de Catalunya. Pero esta ya es otra historia.

2020/05/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO SER GAY O LESBIANA ERA UNA ENFERMEDAD

El Periódico / Orgullo en Piccadilly Circus, 1996 //

Cuando ser gay era una enfermedad.

El 17 de mayo de 1990 la OMS eliminó la homosexualidad del listado de dolencias psiquiátricas.
Juan Fernández | El Periódico, 2020-05-16
https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20200516/oms-elimina-1990-homosexualidad-listado-enfermedades-psiquiatricas-7962649

En los años 80, los debates televisivos sobre la homosexualidad solían contar con la presencia de un activista gay que ponía voz y rostro a una realidad por entonces poco visible, un sociólogo que aportaba contexto histórico, un sacerdote que señalaba los límites morales de la iglesia, y un psiquiatra. La participación del experto en salud mental tenía una justificación que en esos años nadie cuestionaba: oficialmente, la homosexualidad se consideraba una enfermedad y abordarla como tal quedaba fuera de toda duda o reproche.

Eugeni Rodríguez recuerda bien aquellos acalorados debates catódicos en los que la realidad LGTBI –acrónimo que en esos años nadie habría sabido identificar– empezaba a salir del armario. «Solían girar sobre dos cuestiones: el pecado y la enfermedad. Así que mi misión consistía en demostrar que no era un pervertido ni un loco. ¡Como para reclamar derechos estábamos nosotros por entonces!», clama el hoy presidente del Observatori contra l’Homofòbia, quien en esos años ya ejercía de aguerrido activista gay en todo tipo de foros y escenarios, incluidos los platós de televisión, y tiene claro cómo era el minuto y resultado de la causa homosexual en aquel momento. «Veníamos de décadas de legislación franquista que nos había identificado como un peligro social, acababa de caernos encima el estigma del sida y el movimiento gay era aún muy precario», rememora.

Fue en este contexto en el que se produjo un hito trascendental en la historia del movimiento LGTBI que en España, sin embargo, pasó sin pena ni gloria: el 17 de mayo de 1990, la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, donde había figurado desde la creación de este organismo internacional.

Ningún diario nacional se hizo eco de la noticia, ni hubo celebraciones entre los colectivos gays del momento. «El sida nos tenía muy tocados y no teníamos aún la fuerza ni la visibilidad que alcanzaríamos más adelante. Los efectos de aquel anuncio los empezamos a notar después», reconoce Rodríguez.

La doble discriminación de las lesbianas
El primero y principal fue de carácter simbólico. «Yo nací en 1945. Haciendo cuentas, he pasado más años siendo considerada una persona enferma, aunque sin serlo, que sana», reflexiona Boti G. Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI. Se convirtió en activista lesbiana a mediados de los años 90, cuando su opción sexual ya no se consideraba una dolencia, pero su memoria está llena de pasajes en los que sentirse diferente implicaba ser señalada como una trastornada. «Las mujeres homosexuales padecíamos un doble rechazo social y crecimos sin referentes. Lo asombroso es que solo llevemos 30 años sin arrastrar ese castigo», destaca.

En la tardía eliminación de la homosexualidad de la lista mundial de enfermedades influyeron factores de geopolítica mundial. «La caída del bloque soviético y la desaparición de varias dictaduras latinoamericanas de perfil homófobo hicieron que cambiara la correlación de fuerzas en la OMS y permitieron que saliera adelante aquella votación», explica Jordi Petit, antiguo secretario general de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA, en sus siglas en inglés), el organismo que con más ahínco había reclamado la desaparición de ese estigma después de que la Asociación Americana de Psiquiatría excluyera a la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973.

Hormonas y ‘electroshocks’
Atrás quedaban décadas en las que la percepción patológica de las relaciones entre personas del mismo sexo había añadido dolor extra a un colectivo históricamente perseguido. Si la homosexualidad era una enfermedad, significaba que se podía curar.

Desde que el psiquiatra alemán Richard von Krafft Ebing la definiera como «perversión sexual» en su libro 'Psychopathia Sexualis' de 1896, fueron muchas las técnicas que se usaron en todo el mundo para, presuntamente, sanar a gays y lesbianas y librarles de su dolencia, como el psicoanálisis, las terapias hormonales o el empleo de 'electroshock' y de la cirugía cerebral. «Lo nuestro primero fue pecado, luego delito y más tarde enfermedad.Esta última condena fue la que más tardamos en quitarnos de encima», señala Petit, quien recuerda que la homosexualidad sigue siendo hoy ilegal en 69 países, en doce de los cuales está condenado con la pena de muerte.

Día internacional contra la homofobia
Desde el 2004, el día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que se celebra este domingo, rememora una decisión administrativa que, al menos en España, sirvió para allanar el camino hacia la normalización que alcanzaría el colectivo LGTBI años más tarde.

«Al poco de la declaración de la OMS, me invitaron a una tertulia en la tele y volví a encontrarme a un psiquiatra en la mesa, pero esta vez decidí levantarme y marcharme. Fue la última vez que me pasó. Desde entonces he debatido muchas veces en público sobre derechos de los homosexuales, pero nunca más sobre si lo nuestro es una enfermedad», advierte Eugeni Rodríguez.

2018/06/22

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | "IBAN CORTADILLOS; PERO LE ECHARON VALOR"

El Correo de Andalucía / Primer Orgullo en Sevilla, 1978-06-25 //

«Iban cortadillos, pero le echaron valor»

El reportero Pepe Guzmán relató las vicisitudes de la primera manifestación de homosexuales en Sevilla, el 25 de junio de 1978
Francisco Veiga | El Correo de Andalucía, 2018-06-22
https://elcorreoweb.es/temas-de-portada/iban-cortadillos-pero-le-echaron-valor-AK4297406

Hay manifestaciones que logran sus objetivos por lo abultado de sus asistentes (ahí están las del 8 de marzo de este año). Y hay otras que lo logran pese a que apenas asistieron unas cien, o tal vez menos, pero estuvieron en el momento justo de la Historia. Eso es lo que pasó con el puñado de activistas del efímero Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR), que con una pancarta con el contorno de Andalucía y sus colores blanquiverdes, más un triángulo rosa –la bandera arcoíris no se había popularizado, y el triángulo rosa era la identificación de los homosexuales en los campos nazis–, superaron un cordón policial –de los temidos grises, la Policía Armada– y se plantaron ante los juzgados. Era el 25 de junio de 1978 y cualquier acto homosexual estaba penado con hasta seis años de cárcel. Reivindicaban la despenalización. Seis meses después la homosexualidad era retirada de la Ley de Peligrosidad Social.

El Correo de Andalucía estuvo allí para contarlo, nada menos que con la pluma de Pepe Guzmán, posiblemente y con permiso del poeta Juan Ramón Jiménez, la firma más genial que se ha posado en las páginas de este diario. Como fotógrafo trabajó Ángel Moreno, autor del reportaje gráfico. Tanto Guzmán como Moreno fallecieron los primeros años de este siglo, a una edad prematura ambos.

La crónica toma unas palabras de Francisco Cambrollé, un joven de 19 años hasta entonces desconocido: «Peligrosos son los que evaden capitales y provocan el paro». De hecho, la crónica, contagiada del ambiente politizado de la Transición, dedica más espacio al mitin previo a la manifestación no autorizada que a la movilización. Eso sí, el remate, ante una ciudad que miraba entre la perplejidad y la risa cómo un centenar de críos celebraba su primer Orgullo (ni siquiera se conocía la palbra gay), fue propio de la genialidad de Guzmán: «Iban cortadillos, pero le echaron valor». Se jugaban condena, malos tratos...

Del relato de Guzmán se desprende que la manifestación, además de poco numerosa –frente al mitin, de la calle Calatrava, en un local de CCOO, donde sí había mucha más gente–, se desarrolló con el miedo a que los ultras, que no reventaron el mitin, se liaran a mamporros en la calle. No pasó. La comitiva se dirigió desde la Catedral a la plaza del Triunfo y de allí a la calle San Fernando y la Audiencia provincial, ya con las pancartas –la del MHAR, la de las feministas de Prímula–. A la hora de inicio del mitin, durante unos minutos (de 12.00 a 12.20) se desplegó en la Giralda una pancarta rosa de 25 metros con el lema ‘Libertad sexual. MHAR’.

«Ante la indiferencia de algunos, la curiosidad de otros y la risa de la mayoría de los paseantes, los manifestantes, a la altura de la Pasarela, se detuvieron ante la presencia de un coche patrulla, que les cortaba el paso».

Es el momento más tenso. Guzmán no oye el diálogo entre Cambrollé y dos agentes, uno de paisano y el otro un cabo primero de la Policía Armada. 40 años después, el coordinador de la Asociación Arcoiris, Gonzalo de las Heras, asegura que lo que les dijo Cambrollé a los policías es que o les dejaban acabar en los juzgados o se los llevaban presos a todos.

En todo caso, la crónica recoge cómo Cambrollé se dirigió al colectivo después: «Compañeros, nos hemos propuesto llegar al palacio de Justicia. Vamos hacia allá y nos dispersamos». Cuando los policías se quisieron dar cuenta, los manifestantes habían cruzado por un semáforo y se plantaron ante la Audiencia. Efectivamente, cantaron sevillanas y letrillas contra la Ley de Peligrosidad, se «dieron de cara con la pasma» y desaparecieron en pequeños grupos por los jardines de Murillo. La primera manifestación gay en Sevilla había ocurrido.

Además de la derogación de la Ley de Peligrosidad, incluían en sus demandas el cese del director del psiquiátrico de Miraflores por el mal trato a los homosexuales, que entonces se consideraban, al hilo de esa ley, enfermos mentales. Uno de las consignas del mitin fue «presos a la calle, maricones también».

En el ambiente de la Transición, el Colectivo de Lesbianas reivindicaba a la clase obrera mientras que la organización del mitin –Cambrollé– regañaba a dos partidos de extrema izquierda: el PTE, por colocar sus pancartas por encima de la del MHAR y la ORT, por descolgarse del acto con el argumento de que la homosexualidad «es fruto de la decadencia del capitalismo». También pronunció las palabras por las que optó titular el director del periódico de entonces: «Somos peligrosos porque subvertimos al poder establecido. Subversivos son aquellos que evaden capitales y provocan el paro».


Dos Orgullos incompatibles.
Sevilla celebra hoy dos movilizaciones gays mientras sus organizadores se critican mutuamente.
Francisco Veiga | El Correo de Andalucía, 2018-06-22
https://elcorreoweb.es/sevilla/dos-orgullos-incompatibles-ML4296428

Los LGTBI de Sevilla podrán escoger entre dos eventos para reivindicar el Día del Orgullo. La conmemoración oficial, que se desarrollará entre la Diputación y la Alameda, y el Orgullo Crítico –contra el pretendido carácter mercantil del oficial– en sentido contrario: del Parlamento a los jardines del Valle. Los organizadores de cada marcha reivindican que su movilización es más representativa, menos comercial y menos politizada que la rival.

Por un lado, defendiendo el Orgullo oficial, el presidente de la asociación Adriano Antinoo, Pablo Morterero, explica que el recorrido de su marcha –«No la llame fiesta, es una reivindicación»– acabará en la Alameda de Hércules, «epicentro» del mundo y del movimiento primero denominado simplemente gay y más modernamente LGTBI (para incluir a todas las identidades y orientaciones dejadas al margen por la moral dominante) de Sevilla.

Después explicó que son las asociaciones de este movimiento «quienes decidimos su contenido» y considera una «intromisión» que grupos políticos como Participa Sevilla o IU hayan marcado directrices en ese sentido. Pero para acabar, alude a que este Orgullo «no acaba en una barra y si hay fiesta después, bienvenida», aunque entre los organizadores del hoy Orgullo Crítico y antimercantilista critica que esté «la introductora, en 2008, del modelo de carrozas de Madrid», en un dardo directo a Mar Cambrollé, figura histórica y pionera de la reivindicación LGTBI en Sevilla y factótum del Orgullo Crítico.

Los dardos de Morterero también se dirigen a las subvenciones que asegura que percibe la organización de Cambrollé, la Asociación de Transexuales de Andalucía.

Y un detalle simbólico no menor: el eje de la conmemoración se centra en los 40 años de la retirada de las referencias a la homosexualidad de la franquista Ley de Peligrosidad Social, entre diciembre de 1978 y enero de 1979. La propia ley, una vuelta de tuerca a la de Vagos y Maleantes, no fue derogada hasta 1995.

Por contra, los promotores del Orgullo Crítico ponen el énfasis –y el cartel– en la primera manifestación gay que hubo en Sevilla, organizada el 25 de junio de 1978 y que, consideran, fue la palanca para la derogación legal ocurrida cinco meses después.

Gonzalo de las Heras, coordinador de la Asociación Arcoíris, integrante del Orgullo Crítico, hace prácticamente las mismas acusaciones, pero en sentido contrario: esta marcha reivindica a los «14 supervivientes» de la manifestación de 1978, y cualquier cartel y pancarta que no los recuerde es una «desfachatez»: «En esos momentos manifestarse como homosexual era ilegal. Podrían haberlos llevado a todos a la Gavidia, haberlos torturado y después haber cumplido condena en una cárcel donde con electroshocks para curarlos». Ahí destaca De las Heras el valor y compromiso de la entonces adolescente (19 años) Cambrollé.

Y por supuesto, como si fuera un espejo de críticas y reproches entre las dos marchas por los derechos de las personas LGTBI, los promotores del Orgullo Crítico, con «barra a precios populares para que nadie se enriquezca con los gais» condenan el «espíritu comercial» del orgullo oficial y su «incapacidad» por cercanía política «al PSOE» de criticar repuntes homófobos en Sevilla o de apretar en la tramitación parlamentaria de leyes como la que persigue la LGTBIfobia en Andalucía a cambio de «subvenciones».

También reivindican que los más representativos son ellos, «con 40 asociaciones que nos respaldan», apostilla De las Heras. Pese a ello, lamenta, el Ayuntamiento ha «retrasado» los permisos para celebrar la concentración y el escenario, queja de la que se han hecho eco IU y Participa.

El punto crítico entre las dos maneras de entender la reivindicación LGTBI se produjo en el Orgullo de 2012. El entorno del Orgullo oficial siente que entonces Cambrollé tuvo un gesto con el PP –que gobernaba Sevilla– en un momento inadecuado: estaba vivo el recurso conservador al Constitucional al matrimonio igualitario de Zapatero.

Sea la política, la lucha por las subvenciones o incluso egos, la reivindicación gay en la ciudad está dividida y eso no va a jugar a favor de los LGTBI, que todavía se enfrentan a episodios de rechazo e incluso violencia.

2005/06/24

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EZKER BATUA Y HEGOAK DENUNCIAN A AQUILINO POLAINO POR DAÑAR LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS HOMOSEXUALES

Denunciado Polaino por dañar la dignidad de los gays.
El País, 2005-06-24

https://elpais.com/diario/2005/06/25/sociedad/1119650407_850215.html 

Ezker Batua (EB), uno de los tres partidos que integran el Gobierno vasco en funciones, y la asociación vasca de gays, lesbianas y transexuales Hegoak presentaron ayer en el Juzgado de Guardia de Bilbao una denuncia contra el catedrático de Psicopatología Aquilino Polaino por equiparar en el Senado la homosexualidad con una enfermedad. Invitado como experto por el PP, Polaino, director del departamento de Psicología en la universidad privada y católica San Pablo-CEU, sostuvo, entre otras cuestiones, que a los homosexuales "se les puede ayudar con terapia reparativa".

La denuncia considera que estas manifestaciones "han generado gran alarma social por su manifiesta falta de veracidad y gravísima lesión de la dignidad" de los homosexuales. El texto recuerda el artículo 510 del Código Penal, que castiga con cárcel de uno a tres años a quienes inciten a la discriminación por raza, religión u orientación sexual, entre otros motivos, y a quienes "con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio a la verdad difundieren informaciones injuriosas" sobre estos colectivos.

Para los denunciantes, palabras como las de Polaino "no pueden quedar impunes en una sociedad democrática" ni ampararse en la libertad de expresión dada "su manifiesta falta de todo soporte científico".

La denuncia fue presentada por la portavoz de EB en el consistorio bilbaíno, Julia Madrazo, y el presidente de Hegoak, Txema Gonzalo. Madrazo destacó que es necesario "poner límites a este tipo de situaciones", mientras Gonzalo, quien calificó al catedrático de "experto en homofobia y eso sí que es una enfermedad", apuntó que el mensaje que quieren hacer llegar a la sociedad con la denuncia es que "no se puede decir cualquier cosa impunemente". Quieren que la denuncia se traslade a los juzgados de Madrid, ya que fue en esta ciudad donde Polaino realizó sus manifestaciones.

2004/03/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ARNALTE ESTUDIA LA REPRESIÓN DEL FRANQUISMO CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD

Arnalte estudia la represión del franquismo contra los homosexuales.
Israel Punzano Sierra | El País, 2004-03-05

https://elpais.com/diario/2004/03/06/cultura/1078527605_850215.html

El periodista Arturo Arnalte (Valencia, 1955) ha reunido en ‘Redada de violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo’ (La Esfera de los Libros) el testimonio de una serie de personas represaliadas por su condición sexual en la España de Franco, además de trazar una historia de la comunidad gay desde la II República. La Ley de Peligrosidad Social pretendía defender a los españoles contra determinadas conductas individuales que suponían un peligro para la sociedad. Esta ley, que sustituyó a la antigua de Vagos y Maleantes, fue uno de los instrumentos de los que se dotó el franquismo para perseguir a los homosexuales.

El espíritu de la reforma legal partía de una hipótesis: la homosexualidad era una enfermedad que podía ser curada. "Además de los aspectos políticos y judiciales, otros elementos fomentaron la represión contra los homosexuales. Entre ellos, la opinión de los médicos", explica Arnalte.

Terapias, experimentos psiquiátricos, palizas en las comisarías, humillaciones públicas y reclusiones en cárceles especializadas o en colonias penitenciarias -como la que dirigió con mano de hierro el sacerdote castrense Prudencio F. en Fuenteventura- fueron algunas de las "soluciones".

La intolerancia estatal coleó hasta los primeros años de la transición. "El miedo se rompió en Barcelona. En esta ciudad nació el primer movimiento homosexual y se organizó la primera manifestación del Orgullo Gay. El libro, ampliamente documentado, incluye varias fotografías como las que ilustraban la ficha policial del dibujante Nazario, en las que el artista catalán aparece irreverentemente disfrazado de Salomé tras su detención junto al pintor Ocaña por escándalo público.

1999/09/27

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | CAMBIO DE SEXO EN LA SANIDAD PÚBLICA DE ANDALUCÍA

Cambio de sexo en la sanidad pública.
El hospital Carlos Haya de Málaga es el primer centro en ofrecer este tipo de operación.
Leonor García | El País, 1999-09-27
https://elpais.com/diario/1999/09/28/sociedad/938469627_850215.html 

La lucha de los transexuales andaluces para que la sanidad pública asuma las operaciones de cambio de sexo ha dado su primer fruto. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha confirmado que antes de cinco meses el hospital Carlos Haya de Málaga comenzará a practicar de forma gratuita las intervenciones, para las que ya hay medio centenar de solicitudes. Andalucía se convierte así en la comunidad autónoma pionera en atender las llamadas disforias de género y el Carlos Haya en el primer hospital público de España que hará estas operaciones. La Junta pretende además llevar al Consejo Interterritorial del 25 de octubre una propuesta para que la iniciativa se extienda a otros hospitales.

Los transexuales son prisioneros de un cuerpo con el sexo equivocado. En palabras de Fabio Rivas, jefe del servicio de Psiquiatría del hospital y miembro del equipo multidisciplinar que realizará las intervenciones, "el transexualismo no es ni vicio ni capricho; es una divergencia entre la realidad anatómica y fisiológica, y la vivencia radical de pertenencia a otra identidad sexual, con rechazo al propio cuerpo". El SAS decidió asumir estas operaciones a instancias del Parlamento andaluz, que en febrero pasado aprobó una proposición no de ley del Partido Socialista para que la sanidad autonómica costeara los cambios se sexo. La propuesta fue aprobada con los votos del PSOE, IU y Partido Andalucista, y la abstención del PP. Desde entonces, tres hospitales se disputaron la prestación: el Virgen de las Nieves (Granada), el Virgen del Rocío (Sevilla) y el Carlos Haya. Una comisión de expertos consideró que el centro malagueño era "el más idóneo".

En Andalucía hay unos 300 transexuales, aunque se estima que sólo 50 son operables. La Junta destinará 600 millones de pesetas al año a esta prestación, ya que aunque sólo dos de cada diez pacientes llegarán al quirófano, la selección requiere un proceso previo de diagnóstico y tratamiento. Federico Soriguer será el encargado de la parte endocrinológica.

El hospital hará los dos tipos de reasignación de sexo: genitoplastia feminizante y masculinizante. El cambio de hombre a mujer es el más demandado y el que mejor resultados alcanza. Requiere unas siete horas de quirófano. Consiste en extirpar los órganos genitales masculinos y reconstruir vulva, vagina y clítoris aprovechando tejidos locales. En la sanidad privada, su coste ronda los dos millones de pesetas.

La reasignación de mujer a hombre es más compleja. Requiere tres intervenciones distanciadas entre sí entre tres y seis meses. La primera para extirpar los órganos genitales femeninos, la segunda para reconstruir el pene y la tercera para quitar las mamas. En total, unas 20 horas de quirófano.

Con ello se logra que el paciente tenga sensación táctil erógena y pueda orinar de pie, pero aún no consigue la erección. Francisco Giraldo, el cirujano plástico del equipo, minimiza este aspecto: "El transexualismo es un problema de identidad, no tanto de placer. El objetivo fundamental es tener los órganos lo más parecidos a los de su identidad". Estas operaciones cuestan el doble que las de hombre a mujer y utilizan tejidos del antebrazo para reconstruir la uretra y la cobertura exterior del falo. El interior se hace con tubos artificiales.

Aunque la operación es lo más llamativo, la reasignación de sexo requiere un tratamiento psiquiátrico y endocrinológico que dura por lo menos un año. En ese periodo el paciente se somete al test de la vida real que consiste en vivir conforme a las pautas del sexo que se desea asumir. Esta fase persigue un doble objetivo: poner a prueba la decisión del transexual y concienciarlo de que una vez que pase por quirófano, el cambio será irreversible.

Mucho sufrimiento
No hay datos del número de transexuales operables en España. No obstante, los expertos señalan que un hombre de cada 30.000 y una mujer de cada 100.000 lo es, y que sólo la cuarta parte de quienes padecen disforia de género se anima a pasar por un quirófano. La Consejería ha justificado la iniciativa en la necesidad de atender una demanda asistencial minoritaria pero que genera mucho sufrimiento y en una directiva comunitaria que recomienda que el coste sea asumido por la sanidad pública. Hasta ahora la única salida para los transexuales era acudir a clínicas privadas. Holanda, Alemania, Finlandia y Suiza son los únicos países donde la Seguridad Social cubre estas intervenciones.

Quim Pérez, presidenta a la Federación Española de Transexuales [Transexualia], considera un gran avance que el SAS asuma las operaciones "no sólo porque por lo privado haya que pagar, sino porque hay profesionales que no están capacitados, pero explotan nuestra necesidad y nos ponen en peligro de muerte". Quim no se beneficiará del programa. Ella no resistió el "disfraz de sexo" que le había tocado y en 1995 pasó por quirófano para convertirse en mujer: "Esto no es un capricho, es una necesidad para tu equilibrio personal. Y es una amargura que operarte dependa de que tengas dinero o no".

1996/01/10

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA HOMOSEXUALIDAD CLASIFICADA COMO 'DELINCUENCIA SEXUAL', SEGÚN UN TEXTO DE LA UNED

El homosexual es un 'delincuente sexual', según un texto de la UNED.
Eva Larrauri | El País, 1996-01-10

https://elpais.com/diario/1996/01/11/sociedad/821314803_850215.html 

Un manual utilizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en un curso de Formación del Profesorado incluye la homosexualidad en una lista de control de inadaptaciones escolares, bajo el epígrafe dedicado a las "perturbaciones de la conducta moral" y clasificada junto a la prostitución y el exhibicionismo como "delincuencia sexual". Esta clasificación está tomada de la obra ‘Manual de orientación y tutoría’, de A. Lázaro y J. Asensi, editada en 1987. La profesora de la UNED, Elvira Repetto, ha empleado parte de este libro en la confección de un informe que se utiliza junto a extractos de otras obras en un curso de Acción Tutorial dirigido a profesores de enseñanzas medias y primaria. El Movimiento de Liberación Gay del País Vasco (EHGAM) ha pedido al rector de la UNED la inmediata retirada de los textos y la exigencia de responsabilidades a la autora de la selección de los mismos.

EHGAM conoció la existencia de este manual a través de un profesor del sindicato STEE-EILAS que sigue el curso de formación en la UNED. Su portavoz Pedro Macho subrayó que asociar la homosexualidad a conductas inadaptadas "resulta indignante y absolutamente intolerable", en una institución educativa y en un material que se utiliza para la formación de educadores. "Es muy grave que la lista haya sido publicada tan sólo hace nueve años", añade.

EHGAM destaca la influencia del profesor en el desarrollo integral de sus alumnos. "Quienes sigan estos cursos difícilmente podrán ayudarles a desarrollar satisfactoriamente esa faceta de la identidad de los individuos que es su sexualidad, si a priori se les ha inculcado que tener deseos o prácticas homosexuales es una conducta delictiva y perturbadora de la moral".

Timidez y tiranía
La lista clasifica la timidez, la introversión, la tiranía y la paranoia entre las perturbaciones del comportamiento social, y la apatía y la hiperemotividad, en el apartado de las perturbaciones afectivas. Para EHGAM es "insultante y cuasi delictivo" y atenta contra el derecho a la igualdad que se califique la homosexualidad de "delincuencia sexual". EHGAM ha denunciado la existencia de estos contenidos en el manual ‘Orientación educativa y tutoría. Acción tutorial en las enseñanzas primaria, técnico-profesional y medias (tomo II)’ al rector de la UNED, a los ministerios de Educación y Asuntos Sociales y a los responsables de Formación Permanente del Profesorado del departamento de Educación de Gobierno Vasco. EHGAM ha recordado al rector de la UNED una resolución del Parlamento Europeo de febrero de 1994 en la que se recomienda la eliminación de actitudes discriminatorias por factores diferenciales, entre los que se incluye la orientación sexual.


La UNED desautoriza la clasificación de la homosexualidad como 'delito' en un texto.
El rectorado pedirá a la profesora responsable que retire la "desafortunada página".
Eva Larrauri / Esteban S. Barcia | El País, 1996-01-11
https://elpais.com/diario/1996/01/12/sociedad/821401208_850215.html

La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) considera que la inclusión de la homosexualidad en una lista de conductas de "delincuencia sexual" dentro de una publicación utilizada en un curso de Formación del Profesorado es "desafortunada, injusta, no real y discriminatoria". El vicerrector de Relaciones Institucionales, Miguel Padilla, se mostró ayer convencido de que la profesora responsable de la edición del manual "no tendrá inconveniente en retirar la desafortunada página".

En ausencia del rector de la UNED, Jenaro Costas, que asiste en estos días a una reunión de las universidades a distancia en Bruselas, Miguel Padilla declaró que aún no conocía las razones de la profesora Elvira Repetto, autora de la selección de textos, para incluir la clasificación citada. Padilla se mostró a favor de retirar del manual la lista de inadaptaciones escolares que clasifica la homosexualidad entre Ias perturbaciones de la conducta moral". La lista de control de las inadaptaciones sexuales en la que la homosexualidad se clasifica en el apartado de delincuencia sexual, junto a la prostitución y al exhibicionismo, ha sido tomada por la profesora Repetto de la obra ‘Manual de orientación y tutoría’, de A. Lázaro y J. Asensi. La publicación de la UNED está dirigida a profesores de enseñanzas primaria y medias que siguen un curso de Acción tutorial.

Padilla consideró inapropiada la referencia a la homosexualidad dentro del material docente, pero subrayó que no tiene relación con "una intención discriminatoria". "La UNED es una universidad plural, creada con fines sociales", dijo. En opinión del vicerrector de la UNED, la profesora Repetto no tendrá inconveniente en revisar la publicación y retirar la lista de control de inadaptaciones escolares.

Medina añadió que comprendía la protesta del Movimiento de Liberación Gay del País Vasco (EHGAM) que difundió un comunicado en tal sentido y dirigió un escrito al rector pidiendo la inmediata retirada del controvertido texto. A este respecto, Medina dijo que sin duda el rector no tendrá inconveniente en pedir disculpas al colectivo denunciante.

El País intentó infructuosamente durante todo el día de ayer localizar tanto a Elvira Repetto como a Angel Lázaro, profesor de la facultad de Educación de la Complutente y coautor del citado ‘Manual de orientación y tutoría’.

Un profesor del claustro de la facultad de Educación de la UNED manifestó que no había leído ni la publicación de su colega Repetto ni el manual de referencia, pero que suponía que, "ambos estarán basados en alguna de las clasificaciones de alteraciones de la conducta, típicas de los autores norteamericanos más conservadores".

Por otra parte, consultado sobre este asunto en una improvisada conferencia de prensa en el Consejo Escolar del Estado, donde ayer clausuró un seminario, el ministro de Educación y Ciencia, Jerónimo Saavedra, dijo que "la libertad de cátedra en modo alguno puede pasar por la expresión de ideas contrarias a los principios de tolerancia que inspiran nuestra Constitución".

Saavedra añadió que es a los órganos de gobierno de las universidades a los que compete depurar las responsabilidades en situaciones como ésta, que "los alumnos pueden y deben denunciar cada vez que se produzcan". El ministro, recordó al respecto "las ocasiones en que alguna universidad ha expedientado a profesores que han utilizado su cátedra para atacar a la Constitución".

1989/03/17

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | LA ILGA DENUNCIA QUE LA OMS SIGUE CONSIDERANDO LA HOMOSEXUALIDAD COMO ENFERMEDAD

Los 'gay' denuncian a la OMS por considerarles enfermos.
Luis Mazarrasa | El País, 1989-03-17

https://elpais.com/diario/1989/03/18/sociedad/606178804_850215.html 

Jean-Claude Letist, secretario general de la Asociación Internacional de Gay y Lesbianas (ILGA), denunció anteayer que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue incluyendo a la homosexualidad en el capítulo de las enfermedades, "pero nosotros no somos enfermos", dijo.

José Carratalá, portavoz del Colectivo Gai de Madrid (COGAM), declaró el temor de las asociaciones de este tipo a que a partir de 1992 los países de la CE adopten hacia los homosexuales las leyes de los Estados miembros más represores.

"La homosexualidad aún no ha alcanzado su cima de libertad, contrariamente a lo que a veces se cree", manifestó Letist, de nacionalidad belga, que también resaltó que aunque desde 1978 los homosexuales están fuera de la ley española, el Código Militar castiga las prácticas de este cariz entre soldados.

Estas apreciaciones y otras, como la negativa actitud policial hacia los homosexuales, se recogen en el Libro Rosa de la ILGA que el pasado jueves se presentó en la clausura de la Semana Cultural del COGAM.

Ilegales en Irlanda
El Libro Rosa es un informe sobre la situación de los colectivos ‘gay’ y de lesbianas en casi todo el mundo. En él sobresalen países europeos, como Holanda o Alemania Occidental cuyos Gobiernos son los más tolerantes con la homosexualidad, en contraste con la República de Irlanda, único Estado europeo donde es ilegal. Fuera de Europa, el informe destaca la evolución positiva, en relación con los derechos de estos colectivos, en países como Nueva Zelanda y el grave retroceso en otros, como ocurre con Turquía. Letist señaló también como situación muy preocupante, la de aquellas personas que son encarceladas en algunos países por no renunciar a su homosexualidad, y exigió que Amnistía Internacional los acogiese como presos de conciencia. José Carratalá citó los casos recientes de discriminación hacia homosexuales en bares o los ataques de ‘ultras’ en las jornadas ‘gay’ del pasado diciembre.

"En numerosos locales de diversión, donde casi toda la clientela es homosexual, se puede expulsar a una pareja por mostrar su afectividad, porque la discriminación peor en esta cuestión es la social y no la marcada en la ley", afirmó. Asimismo denunció Carratalá los despidos solapados a trabajadores por su condición sexual.

Según un informe de la Oficina de Derechos Humanos en Madrid, entre un 25% y un 45% de los españoles muestran una actitud de rechazo hacia los homosexuales.

Por otra parte, un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas realizado en 1987, concluía que la mitad de los españoles consideraban "condenable" la homosexualidad. Un 28 por ciento de los encuestados mostró su indiferencia ante la cuestión y solo un 16 por ciento juzgaron estas relaciones como "aceptables".

1986/05/04

DOCUMENTACIÓN | REUNIÓN EN BARCELONA | DESTRUCCIÓN FICHAS POLICIALES

Los homosexuales piden la destrucción de sus fichas policiales abiertas en el franquismo.
EFE | El País, 1986-05-04

https://elpais.com/diario/1986/05/05/sociedad/515628006_850215.html

La Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado español (COFLHEE) acordó exigir la destrucción de las fichas policiales abiertas en la época franquista por prácticas homosexuales, durante la 26ª Asamblea que el colectivo ha celebrado este fin de semana en Barcelona. La COFLHEE considera "insatisfactoria" la política del Gobierno respecto a la cuestión homosexual. La asamblea calificó de pasiva" la actitud de Interior para esclarecer los delitos cuyo móvil es la ‘homofobia’ -término usado para designar el odió a la homosexualidad- y para erradicar Ia explotación de la desigualdad social de homosexuales y lesbianas".

Las críticas de la COFLHEE se extendieron también a Sanidad por "el sensacionalismo antihomosexual desplegado por ciertos medios de comunicación a raíz de la aparición del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)" y rechazó el decreto sobre transfusiones de sangre. Respecto del Ministerio de Defensa, la Coordinadora señaló que Narcís Serra "ha cedido a las presiones reaccionarias del cuerpo militar al introducir la penalización encubierta de la homosexualidad y al incluir esta circunstancia como enfermedad en el cuadro médico de exclusiones del servicio militar.

La COFLHEE presentará su plataforma reivindicativa a todos los partidos de izquierda y les pedirá que, caso de gobernar, defiendan, entre otros puntos, ante la asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la exclusión de la homosexualidad de su listado de enfermedades.

1986/03/23

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | TRAVESTIDOS Y CASOS EVIDENTES DE HOMOSEXUALIDAD SERÁN EXCLUIDOS DE LA MILI

Travestidos y algunos casos de homosexuales se librarán del servicio militar.
El País, 1986-03-23

https://elpais.com/diario/1986/03/24/portada/512002803_850215.html 

Los travestidos y algunos casos declarados o evidentes de homosexualidad serán excluidos de realizar el servicio militar, según se desprende del cuadro médico de exclusiones recogido en el nuevo Reglamento del Servicio Militar, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes. De acuerdo con este reglamento, es el Ministerio de Defensa, y no, como hasta ahora, los cuarteles generales de los tres ejércitos, el que controlará el reclutamiento de los soldados y fijará el contingente anual de los mismos. Por otra parte, el general de división Fernando Yrayzoz, que el pasado sábado decidió abandonar su situación activa en el Ejército, remitirá hoy al jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general José María Sáenz de Tejada, la petición oficial de pase a la reserva transitoria.

Sáenz de Tejada enviará el docurriento al ministro de Defensa, Narcís Serra, quien debe autorizar el definitivo pase de Yrayzoz a la reserva.

Sáenz de Tejada, amigo personal de Yrayzoz, declaró ayer en Logroño, adonde se trasladó el pasado viernes para pasar el fin de semana, que "no hay fundamento para un pretendido malestar en el Ejército". El jefe del Ejército precisó que el factor de la antigüedad nunca ha sido determinante para decidir los ascensos.

[Página 14]

Travestismo y algunos casos de homosexualidad, motivos de exención del servicio militar.
Carlos Yárnoz | El País, 1986-03-23

https://elpais.com/diario/1986/03/24/espana/512002806_850215.html

Los travestidos y algunos casos declarados o evidentes de homosexualidad serán excluidos de realizar la ‘mili’, según se desprende del cuadro médico de exclusiones recogido en el nuevo Reglamento del Servicio Militar, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes. De acuerdo con este reglamento es el Ministerio de Defensa, y no, como hasta ahora, los cuarteles generales de los tres ejércitos, el que controlará el reclutamiento de los soldados y el que fijará el contingente anual de los mismos. En el cuadro de enfermedades excluyentes de la mili figuran las enfermedades endocrinometabólicas, crónicas e irreversibles, que produzcan alteraciones morfológicas y funcionales incompatibles con el servicio militar". Se refiere, según se precisa en el reglamento, a "las alteraciones de las glándulas endocrinas (suprarrenales, hipofisarias, tiroideas, sexuales, etcétera)". También figura como factor excluyente la "falta permanente de la eficiencia psicofísica necesaria para la vida militar".

El reglamento señala como enfermedades o defectos para excluir a un mozo de la ‘mili’: talla inferior a 1,55 metros o superior a dos metros, incapacidad física para vestir el uniforme (como excesiva obesidad), enfermedades contagiosas, déficit intelectual con coeficiente comprendido entre 70 y 50, úlceras, afecciones del recto y ano, asma, cardiopatías, pie plano o cavo, miopía igual o superior a cuatro dioptrías, pérdida o atrofia notoria de testículos y otras.

El reglamento persigue un reclutamiento ágil, flexible, eficaz y único. La norma establece que, "en la medida que lo permitan las necesidades de la defensa nacional, [el servicio militar] se cumplirá en la demarcación territorial militar a la que corresponda la residencia habitual del mozo". En la actualidad, más del 50% de los mozos -incluidos los voluntarios, que eligen el lugar- cumple el servicio militar en sus regiones de origen.

La inscripción de los jóvenes efectos de la ‘mili’ debe hacerse en los correspondientes ayuntamientos entre el 1 de octubre y el 31 de diciembre del año en que cumplen los 17 años; al año siguiente se realiza el alistamiento en los mismos ayuntamientos.

Aunque el reclutamiento dependerá de una dirección del Ministerio de Defensa, en cada centro regional de reclutamiento existirá una junta de clasificación y revisión, integrada por cuatro militares y un médico, que distribuirá a los mozos en los siguientes grupos útiles, excluidos total o temporalmente, exentos, prófugos, pendientes de trámites o fallecidos Quienes estén cumpliendo condena serán excluidos temporalmente, y los objetores de conciencia serán declarados exentos. Las prórrogas para solicitar el aplazamiento para cumplir la ‘mili’ podrán solicitarse cuando el mozo alegue que su aportación económica es fundamental para el sostenimiento familiar, que realiza estudios superiores, que tiene otro hermano en la mili, que reside en el extranjero o está amparado por alguna norma especial o que ostenta un cargo público de elección popular. Las prórrogas se piden en el Ayuntamiento correspondiente.

El reglamento, en sus artículos 172 a 190, establece las normas para que los mozos puedan cumplir la mili como "voluntarios especiales" en cuerpos de elite, mediante contratos remunerados, prorrogables, durante 18 meses, dos años o tres años.

SEGUIMIENTO
La homosexualidad y el Ejército.
XXX | Cartas al Director, El País, 1986-04-09

https://elpais.com/diario/1986/04/10/opinion/513468011_850215.html

1985/09/16

DOCUMENTACIÓN | ESTUDIOS | IMAGEN SOCIAL DE LA HOMOSEXUALIDAD: TOLERANCIA MÁS INTELECTUAL QUE REAL

Los españoles, tolerantes con la homosexualidad.
El País, 1985-09-16

https://elpais.com/diario/1985/09/17/sociedad/495756009_850215.html 

El 67% de los españoles piensa que la homosexualidad debe formar parte de los derechos fundamentales de la persona humana y sólo un 23% se opone a ello. Además, un 49% de los encuestados admitió que en determinadas circunstancias mantendría relaciones sexuales con una persona del mismo sexo y un 41% opinó que una persona puede sentirse atraída por personas de uno y otro sexo. Éstos son parte de los resultados de una encuesta realizada por la Asociación Pro Derechos Humanos que ayer se presentó en Madrid.

El estudio, realizado a petición de la Asociación Gay de Madrid (AGAMA), sobre la imagen social de la homosexualidad en España y encargada a un grupo de sociólogos, ha sido efectuado en una muestra de 1.509 entrevistas a mayores de 16 años en la Península y las islas Baleares. El presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos, José Antonio Martín Pallín, destacó en la presentación del estudio el grado de tolerancia de la sociedad española ante la homosexualidad, aunque los sociólogos que realizaron la encuesta matizaron que esta postura de tolerancia es más intelectual que de conducta real.

En lo que se refiere a los amigos, un 29% tiene o ha tenido amigos homosexuales, un 30% estaría dispuesto a tenerlos, y otro 30% no los ha tenido ni quisiera. La opinión pública se dividió al opinar sobre las causas de la homosexualidad. Un 31% cree que es de nacimiento; un 32%, que la persona no nace, sino se hace, y un 29% apunta por las dos causas.

Hijo homosexual
Pero el comportamiento tolerante varía cuando la homosexualidad afecta al plano familiar. Ante la pregunta de si un padre intentaría cambiar a su hijo homosexual, el 62% contestó afirmativamente. La forma de modificar la tendencia sexual sería curándole (45%), convenciéndole (16%) e incluso echándole de casa (1%). El hecho de que casi la mitad de los españoles intentaran curar al hijo homosexual es comprensible si se piensa que un 26% de la opinión pública piensa que la causa más frecuente de la homosexualidad es de índole psíquica, y otro 17% la considera como una enfermedad.

La preocupación de los padres por los problemas que pueden afectar a sus hijos se centra principalmente en la drogadicción (24%), la delincuencia (22%) y la subnormalidad (13%). El problema de la homosexualidad sólo les preocupa en un grado del 6%.

Un 23% de la opinión pública cree que debe impedirse el acceso de los homosexuales a ciertos puestos de trabajo, concretamente a la educación y todo lo que suponga relaciones con los jóvenes, cargos de responsabilidad pública, los empleos que suponen contacto con el público y los que se ejercen en colectivos (fábricas, almacenes, etcétera), por este orden.

En cuanto al sexo, las mujeres son más intolerantes que los hombres, pero más abiertas y comprensivas ante la eventualidad de un hijo homosexual.

Intolerancia a mayor edad
El perfil del español que condena la homosexualidad es de más de 45 años, bajo nivel de instrucción, ideología de derechas, fuerte religiosidad (católicos muy practicantes y miembros de otras religiones no católicas) y residentes en municipios rurales. Los españoles que admiten la homosexualidad tienen un mayor nivel de estudios, ideología de izquierda, religiosidad ocasional o abiertamente ateos, alto nivel económico y origen urbano. Las edades más solidarias van de los 25 a los 36 años, donde se da un nivel de instrucción alto e independencia de criterios. Los más jóvenes son abiertamente defensores de la homosexualidad.

1983/11/09

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | UN TRIBUNAL MILITAR CONDENA A DOS CABOS POR PRÁCTICAS HOMOSEXUALES

Un tribunal militar condena a dos cabos paracaidistas a seis meses y un día de prisión por prácticas homosexuales.
José Yoldi | El País, 1983-11-09

https://elpais.com/diario/1983/11/10/sociedad/437266803_850215.html

Un tribunal militar condenó ayer a dos cabos de la Brigada Paracaidista a sendas penas de seis meses y un día de prisión militar, por haber realizado prácticas homosexuales en el cuartel. No obstante, ninguno de los dos irá a la cárcel, ya que se les aplica un indulto de 1978, y su defensor tiene intención de recurrir al Consejo Supremo de Justicia Militar.

Los cabos, J. A. R. y G. B. R., que ya no se encuentran en el Ejército, fueron condenados como autores de un delito consumado contra el honor militar "por ejecutar actos que van contra la honestidad". A uno de los paracaidistas le ha sido aplicada la atenuante de actuar disminuido en su libertad volitiva, por padecer una psicopatía sexual grave. Y al otro, la atenuante de no tener intención de cometer una acción de tanta gravedad. La condena lleva aparejada la separación del servicio. Según se puso de manifiesto en el consejo de guerra, los hechos ocurrieron en julio de 1977, cuando varios de los soldados que se encontraban en las cocinas de la Brigada Paracaidista decidieron gastar una broma a uno de los cabos, G. B. R., y salir de dudas acerca de sus inclinaciones homosexuales.

El cabo J. A. R., en la actualidad casado y padre de dos hijos, se prestó a colaborar en la broma. Para ello, invitó a G. B. R. a que le succionará el pene en una dependencia aneja a la cocina. Sin embargo, cuando éste accedió, sin que se llegara a consumar la acción, J. A. R. le dio un empujón, momento en el que los restantes soldados, que habían estado al acecho, tiraron a G. B. R. un cubo de agua, panes y tomates. G. B. R. rompió a llorar y algunos de los soldados le consolaron diciéndole que no se preocupara, que sólo se trataba de una broma.

Estos hechos se conocieron en el transcurso de otro consejo de guerra, en el que se juzgaba la violación de G. B. R. en el calabozo. Por este hecho no fue condenado, pero como en el juicio declaró que había mantenido relaciones homosexuales con otros tres soldados, se abrió una nueva causa, por la que fue condenado a tres años por sendos delitos contra el honor militar. Al año y medio, fue puesto en libertad por buena conducta.

G. B. R., natural de Valladolid, fue excluido del servicio militar con posterioridad a estos hechos por padecer una psicopatía sexual grave, consistente en desviaciones eróticas en el sentido homosexual, según el tribunal médico militar.

Al consejo de guerra, que se celebró ayer por la mañana en Alcalá de Henares, asistieron unas 30 personas de la Asociación Gai de Madrid (AGAMA), un observador de la Asociación Pro-Derechos Humanos y numerosos paracaidistas.

Los dos procesados afirmaron que J. A. R. no llegó a abrirse la bragueta, y éste insistió en que todo fue una broma. Tres de los soldados que participaron en los hechos y que declararon como testigos, confirmaron que todo fue una broma pesada.

"Conductas deshonrosas"
El fiscal pidió para J. A. R. tres años de prisión, y para G. B. R. un año de prisión, al apreciar en este último la atenuante de su homosexualidad. Agregó que no se enjuiciaba a una persona por el hecho de ser homosexual, ya que éstos tienen plena cabida en la sociedad, aunque en el Ejército no se puede admitir, y dijo que lo que se enjuiciaba eran "conductas deshonrosas". El defensor, Eduardo Lalanda, pidió la absolución de los dos procesados, porque no hubo contactos físicos. Pidió que los actos de este tipo sean corregidos por la vía disciplinaria y se preguntó si el artículo 352 del Código de Justicia Militar que castiga estos actos, está adecuado a la Constitución.

1977/05/18

DOCUMENTACIÓN | LA PSIQUIATRÍA CONSIDERA QUE LA PRÁCTICA HOMOSEXUAL NO DEBE CONSIDERARSE VICIOSA O DELICTIVA

Debe reformarse la legislación sobre la homosexualidad.
El País, 1977-05-18

https://elpais.com/diario/1977/05/19/sociedad/232840803_850215.html

La sección colegial de siquiatras del Colegio de Médicos de Barcelona ha remitido una nota sobre la homosexualidad y su ordenamiento jurídico, en la que señala la necesidad de una campaña de información pública sobre esta cuestión que «permita corregir las actitudes y opiniones de la colectividad en cuanto a la homosexualidad». Hace un mes salió a la luz pública el caso de S. M. En la sentencia que se le aplicó se dice que «la homosexualidad es susceptible de reeducación y rehabilitación mediante el correspondiente tratamiento». En aquel momento vario siquiatras del Colegio de Barcelona se pronunciaron en el sentido de que «la reeducación del homosexual y su terapia es inoportuna» señalando, además, que es inevitable e inmodificable. Ante este hecho, ‘Dignitat’, organización que ha nacido para defender al homosexual y ayudarle en la tarea de su liberación, pidió al Colegio de Médicos de Barcelona y a su sección de Siquiatría que se pronunciara sobre quiénes son de condición homófila.

La sección de Siquiatría ha remitido a ‘Dignitat’ su opinión:

«A través de informaciones privadas o públicas se llega al conocimiento de actuaciones legales con determinadas personas detenidas o por lo menos abordadas a causa de su comportamiento sexual. La mayor parte de estos casos corresponden a actividades de orden homosexual.»

Los siquiatras hacen entonces las siguientes consideraciones: «El comportamiento o tendencia homosexual forma parte de las posibles formas de ejercer la sexualidad un individuo normal. Sí esto sucede dependerá de las experiencias personales a lo largo de su vida y ni siquiera podemos considerarlo como una cuestión médica ‘per se’.»

«El hecho de que el comportamiento heterosexual sea mayoritario en nuestra sociedad no permite que se considere la práctica homosexual como viciosa o delictiva. Es lo significa que nuestra legislación ha de experimentar los cambios imprescindibles para que se adapte a los conocimientos científicos actuales y no a los prejuicios tradicionales.»

Añaden que estas consideraciones muestran la necesidad de una campaña de información pública sobre esta cuestión que permita corregir las actitudes y opiniones de la colectividad en relación a la homosexualidad. «Asimismo el necesaria una nueva consideración colectiva del problema que permita definir conceptos como ‘escándalo público, perversión y otros’, todos ellos de gran importancia por su repercusión sancionadora de los comportamientos humanos.»

Es esta la segunda vez que los siquiatras del Colegio de Barcelona se pronuncian en torno a este tema. La primera fue en el mes de diciembre del pasado año. Entonces veinticuatro profesionales dijeron: «La conducta homosexual no se modifica aplicando al sujeto homosexual medidas de tipo correccional ni de privación de libertad; tal tipo de medidas pueden ocasionar conflictos sicológicos que configuren en el sujeto trastornos de conducta posteriores.»

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...