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2021/06/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | DORIS ALZA, LA TRANS 'SERRANA' QUE DESCUBRIÓ SU 'ALMA' ACTUANDO COMO TRANSFORMISTA

La Voz del Sur / Doris Alza //

Doris Alza, la trans 'serrana' que descubrió su "alma" actuando como transformista: "Mi madre quería una niña y he aquí el resultado".

Doris Alza, pregonera del Orgullo Serrano organizado por la asociación Delta, rememora su vida y su lucha LGTB durante el franquismo. "Cuando me empezaron a tratar como una mujer tenía orgasmos de felicidad"
Francisco Romero | la Voz del Sur, 2021-06-20

https://www.lavozdelsur.es/la-voz-seleccion/entrevistas/doris-alza-trans-serrana-alma-transformista-orgullo-serrano_261425_102.html

Doris Alza (Villamartín, 1945) estaba convencida de que si tenía que ser pregonera del Orgullo Serrano, la programación que organiza cada año la asociación LGBTIQ Delta Sierra de Cádiz en torno al Día del Orgullo, sería en su octava edición. ¿Por qué? Porque ella siempre lleva colgado al cuello el símbolo del infinito, “que es un ocho tumbado”. "El infinito representa principio y fin, la energía sagrada", dice Alza, cuando atiende a La Voz del Sur en su vivienda de la localidad serrana de El Bosque, los días previos al pregón.

"Esperadme aquí, que voy a terminar de maquillarme", señala Doris, que viste con tonos verdosos, con flores estampadas, a juego con su pelo azul. Varias chapas con los colores de la bandera arcoíris que representa al colectivo LGBTIQ tampoco faltan, ni la bandera celeste, rosa y blanca del colectivo trans, al que pertenece. Cuando vuelve, a los pocos minutos, comienza a hablar de su vida, desde su infancia hasta su pasado reciente, con la claridad de quien ha tenido que recordarla continuamente para no olvidarla.

En su vivienda de El Bosque, donde reside desde hace 15 años —"me encanta la Sierra"— tiene su santuario particular, donde quiere hacer la entrevista. "Los lugares tienen una energía, y este lugar está fuera de malas energías. ¿Cómo lo sabemos? Por el agua que está aquí. Se llena y no tiene burbujas", dice. Doris es "consejera espiritual, maga, sacerdotisa"..., por eso creía que las energías la llevarían a ser pregonera en la octava edición del Orgullo Serrano, "por las energías". Ella hace cinco años que pertenece a la asociación Delta, con la que colabora aportando su experiencia, como una de las pioneras en la lucha LGTB durante el franquismo.

Ahora la lucha es otra: conseguir la aprobación de la Ley Trans, que en estos momentos está bloqueada. Los ministerios de Igualdad y Justicia, estos días, han desatascado la llamada autodeterminación de género, principal escollo de la negociación, es decir, que las personas trans puedan modificar su sexo en el registro con su sola decisión y sin necesidad de testigos o pruebas. "¿Me queréis mirar? ¿Qué estáis viendo?", pregunta Doris, que no entiende la oposición a esta Ley, sobre todo por parte del PSOE.

El despertar de la sexualidad
Doris Alza nació en 1945 en Villamartín, siendo la segunda de tres hermanos. "Mi madre estando embarazada decía que iba a ser niña", cuenta. "Ella quería una niña y he aquí el resultado". "Mi esencia y mi alma eran de mujer", dice ella, que tuvo una revelación pasada la treintena. Antes, desde muy joven supo que le gustaban los hombres. "Yo empecé mi vida sexual a los 12 años. Me fijaba más en los chicos. Estando con las chicas yo manejaba el timón, jugaba a las guerras, era la capitana", rememora.

Para Doris Alza, ella no nació en un cuerpo equivocado. "Yo nací en el cuerpo que nací, estaba encantada con mi cuerpo, cada una tiene un proceso", señala. "Cuando me empezaron a tratar como una mujer tenía orgasmos de felicidad". Todo ello lo quiere contar en un libro autobiográfico que verá la luz próximamente. ‘La magia del tiempo. Historia de mi vida’, se llamará. Ahí contará que "no todos los transexuales del franquismo nos dedicamos a la prostitución o al espectáculo". Ella y su amiga Manolita Chen, de Arcos, son dos ejemplos de ello.

En su localidad natal, Doris Alza asegura que no sufrió homofobia. "No tenía pluma, aunque si la hubiera tenido y alguien me hubiera dicho mariquita, imagínate la hostia que le doy...", relata. En su pueblo, dice, "había mariquitas", pero que ella recuerde "no los insultaban, se veía de forma natural". En Villamartín tuvo sus primeras relaciones. Su madre, un día, cuando se enteró de que salía con un joven homosexual, le preguntó: "¿Sabes que es mariquita? A ver si van a pensar en el pueblo que también eres mariquita". "¿Bueno y qué?", respondió ella, zanjando toda discusión. En ese momento no le dijo que era su novio, y su madre llegó a morir sin vivir el cambio de sexo de Doris. Su padre sí lo vio.

La revelación
Doris trabajó en una empresa de decoración en San Sebastián. Para entrar, escribió a mano su currículum: experiencia como decoradora en París, dominio del francés... "Todo era mentira", confiesa. Pero la llamaron y en un mes aprendió a chapurrear el idioma. Al menos lo necesario para defenderse de cara al público. "Nunca supieron que no sabía francés", dice.

Durante su estancia en el País Vasco, de visita en la ciudad francesa de Biarritz —"había más apertura"— conoció a un empresario español que era "muy abierto para la sexualidad" y con el que comenzó una relación. "Con otro chico francés hicimos un trío y me encantó", relata. Siempre he pensado que esto —dice señalándose el cerebro— y esto —al corazón— es de la persona que te enamoras y quieres, pero mi sexualidad es libre". Gracias a esta pareja descubrió lo que quería ser de mayor.

Una vez, durante su adolescencia, tras ver a homosexuales de Villamartín de avanzada edad, se sorprendió a ella misma diciendo: "Yo no quiero ser un maricón viejo". Muchos años después recordó estas palabras. Estaba en Valencia, en una sala de variedades y transformismo que abrió su pareja vasca. "Se llamaba ‘Incógnito’ y el logo era media cara de hombre y media de mujer", recuerda. "Cuando hablo allí con transexuales, me provocan muchos sentimientos, creo que es lo que estoy buscando".

Doris lo confirmó cuando, maquillada para protagonizar un espectáculo a lo ‘Pimpinela’, caracterizada mitad de mujer, mitad de hombre, se tapó la parte masculina. "Cuando me vi en el espejo dije: No quiero morir como un maricón viejo. Así quiero morir". "No sabía ni maquillarme, pero descubrí cuál era mi camino, mi esencia era de mujer, desde antes de nacer".

El Pasaje Begoña la volvió "loca"

Con 23 años, Doris Alza llegó al Pasaje Begoña, la mítica callejuela de Torremolinos que se convirtió en un oasis de libertad para el colectivo LGTBI en pleno franquismo. "Allí me volví loca", confiesa. En los locales de este lugar conoció y se enamoró de mitos como Marilyn Monroe —"que decía que se ponía dos gotas de Channel para dormir"— y de los Beatles, sobre todo de John Lennon. "Él escribió la canción más maravillosa para este siglo, ‘Imagine’: imagínate un mundo sin guerra, sin hambre, sin fronteras, sin religión... Yo era hippie total", dice Doris.

Gracias a sus conocimientos de mecanografía, trabajó como "facturista" en un hotel de Torremolinos. "Creo que me contrataron por mi pinta de hippie". A escribir a máquina aprendió con 15 años en la misma empresa en la que estaba de empleado su padre. A esa edad tenía tres trabajos, ese mismo, como dependienta en una tienda y como representante de una compañía de comestibles. "Como soy Acuario, los signos de aire somos muy luchadores", dice Alza.

"No quería dictadura ni en pintura"
Estando en San Sebastián, cuenta Doris Alza que corrió "delante de los grises por el no a la dictadura". Su familia sabía bien lo que era sufrir durante el franquismo. A su abuela, por considerarla comunista —"ella era socialista, pero tenía una amiga comunista y ya decían que ella lo era"—, le raparon el pelo, la hicieron tomar aceite de ricino y la pasearon por la plaza del pueblo. "Yo he vivido ese franquismo, no lo quiero ni en pintura, y nazismo menos. No quería dictadura ni loca", dice.

"Entonces era mariquita, no reivindicaba al colectivo trans porque no existía", señala Doris Alza, quien recuerda con alegría que su madre pudiera ver el funeral de Franco. El dictador falleció el 20 de noviembre de 1975 y la madre de Doris, unos días después, el 8 de diciembre. "Mi madre estaba con cáncer, ingresada en el hospital, pero pudo ver el funeral. ‘Anda, ya se fue el dictador’", recuerda que dijo. Una vez que se despidió a su madre, como estaba "soltera y sin compromiso", se rindió al destino. "Que me depare lo que sea", pronunció. Más tarde conoció a su pareja vasca y supo qué quería ser de mayor.

Cómo conoció a su marido
Doris Alza lleva 42 años junto a Rafael, su marido desde 2007, con el que vive en El Bosque. "A mí con 30 años me llegan a decir que iba a estar con un hombre toda la vida y hubiera dicho que ni loca". Al principio, Doris no creyó que fuera a durar mucho con Rafa. "Lo veía tan machote... no me veía con él", relata, pero lo conoció en una discoteca de Madrid en 1979, y desde entonces no se han separado.

Un día, en la discoteca, Rafa le preguntó a Doris: "¿Tú has tenido hijos?". "Uy, éste no se ha enterado de nada", pensó ella. Cuando lo puso al día, Rafa respondió: "¿Y qué pasa?". "A mí no me pasa nada, si te pasa algo es a ti", dijo Doris. Él se fue. Y volvió a los pocos minutos con un gintonic en la mano, "más relajado".

—"Tú para mí eres una mujer".
—"Claro que lo soy, y quiero disfrutar de la vida".

Ahí comenzaron una historia de amor que continúa hoy día. "A él no le gustan los hombres, se enamoró de mí", dice Doris. "Por mi experiencia, creo que no se nace transexual, homosexual o heterosexual, se nace persona, y en el fondo todos los seres humanos somos bisexuales. La gente se enamora de la gente".

Ella tuvo claro que debía estar con Rafa cuando, tras la muerte de su padre, le pareció verlo en persona. Doris cuenta que aprendió a hacer viajes astrales y que en uno de ellos, estando en Marruecos, vio a una señora con un niño en los brazos con la cara de Rafa. "Había sido mi hijo en otra vida y me lo robaron. Y en esta vida me iba a encontrar con él como pareja". Y remata: "Ni una madre deja a su hijo, ni un hijo deja a su madre".

2018/06/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL DÍA DE JUNIO DE 1978 EN EL QUE EL MHAR ANDALUZ CAMBIÓ EL MUNDO (TAMBIÉN) EN SEVILLA

Supervivientes del MHAR recuerdan la primera marcha en Sevilla //

El día de junio de 1978 en el que los homosexuales y transexuales andaluces cambiaron el mundo.

Raúl Solís | La Voz del Sur, 2018-06-28

https://www.lavozdelsur.es/actualidad/el-dia-junio-de-1978-en-el-que-los-homosexuales-y-transexuales-andaluces-cambiaron-el-mundo_75824_102.html 

El domingo 25 de junio de 1978 nada hacía presagiar que los homosexuales y transexuales andaluces escribirían una página en la historia de las que no se borran. Paquito Cambrollé, un mariquita de La Tres Mil Viviendas, el barrio más pobre de España, que dormía con un cuchillo debajo de la almohada porque tenía pavor a que su padre entrara a darle una paliza de noche; Miguel, muy macho él pero tan gai como la más loca de las mariquitas, hijo de un obrero de la Cruzcampo; Javier, un niño afeminado de 18 años que terminaría siendo una mujer transexual, hija de una madre soltera pobre de solemnidad; una librera feminista, María Fulmen, que cedió la planta alta de su librería para que el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria de Andalucía se reuniese sin peligro de que llegara la ultraderecha a hacer de las suyas; Paco Pepe, un joven del barrio obrero de San Pablo donde llegó la emigración extremeña y del resto de provincias andaluzas a vivir en los pisos construidos por el sindicato vertical.

Antonio Morillo, La Pelli, Eugenio, María, una valiente que se decía lesbiana en tiempos donde no existían nada más que amigas que vivían juntas; Soraya, una folclórica casi analfabeta de Triana que llegó a ser detenida 14 veces en un solo día por cruzar el Puente de Triana con sus andares delicados; Vianca, de Gerena, que se iría a Bruselas para ser la mujer que siempre soñó ser. Y Carlitos, María José, Alberto, Eugenio... todos ellos, insultantemente jóvenes, salieron a la calle aquel domingo glorioso a gritar que salieran de la cárcel los homosexuales a los que el franquismo metió entre rejas por ser más libres de lo permitido por una dictadura atroz.

Un año antes, en 1977, había sido la manifestación en Barcelona, con violencia policial incluida, y nada decía que fuera a ser fácil, pero allí estuvieron. A las 11:30 horas se citaron para un mitin en un local propiedad de Comisiones Obreras, en la calle Calatrava de la capital andaluza. Pensaban que irían unas 100 personas y se encontraron con más de 1.000 fervientes defensores de la democracia y de la libertad de los peligrosos sociales del franquismo. No se cabía.

Muchos y muchas de quienes allí estuvieron ya no viven, el Sida se los llevó por delante en los 80 y 90, pero los que todavía viven recuerdan la épica. El Front d’Alliberament Gai de Catalunya les financió los carteles que pegaron las noches anteriores por los lugares más estratégicos de la ciudad hispalense. Se los mandaban por correo a casa de Paquito Cambrollé, en Las Tres Mil Viviendas: “Niña, nos van a meter presos por comunistas”, le decía la madre a Mar Cambrollé, ahora toda una mujer. También pintaron las paredes, las redes sociales de la época, con pintadas que aún están vivas para refrescar la memoria de quienes sufren de amnesia o de cinismo. O de ambos males.

Del mitin, se fueron hasta la sede de la Diputación Provincial de Sevilla, en la Plaza del Triunfo, entre la Catedral y el Alcázar. Allí sacaron una pancarta pintada a mano por Miguel, el hijo del obrero de la Cruzcampo, muy macho él, que años más tarde sería profesor de Dibujo. Un mapa de Andalucía en blanco y verde con un triángulo rosa en medio, un puño cerrado y el acrónimo del Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR).

Más de un año estuvieron preparándose para desafiar al franquismo, que seguía estando vivo aunque Franco ya estuviera bajo tierra: pidiendo firmas a los partidos políticos de izquierdas a favor de la libertad sexual, colocando mesas de recogida de firmas en las calles más céntricas de la ciudad, en las facultades y también donde se reunía el movimiento obrero. Practicaron la transversalidad sin saber siquiera que ese palabro existía.

De alguna mesa tuvieron que salir huyendo para salvarse de la brutalidad de la extrema-derecha que todavía andaba con brío en aquella Andalucía en blanco y negro, donde ser homosexual o travesti, que era como se les llamaba entonces las transexuales, era lo peor de lo peor, muy lejos del glamour de ahora: “Cualquier tirado te podía dar una hostia y tú no le podías hacer nada porque eras más tirado todavía que él”, relata Miguel, el hijo del obrero de la Cruzcampo, que se enamoró de Paco Pepe y éste lo introdujo en los salones del Palacio Arzobispal donde preparaban las reuniones del MHAR gracias al salvoconducto de Cambrollé, que militaba en las Juventudes Obreras Cristianas en las Tres Mil Viviendas, cuando la Iglesia española tenía curas rojos y más doctrina social que moral.

“Sólo íbamos unos 30, sabemos quiénes éramos porque teníamos una lista y si no estabas no podías pasar, para evitar que se infiltraran los fascistas. Ahora todo el mundo dice que era del MHAR, incluso gente que nos miraba por encima del hombro, porque entonces, entre los mismos gais, nos llamaban las locas comunistas”, quien dice esto es Mar Cambrollé, entonces Paca La Borde o Paca La Brava, como más guste. Una mujer poderosa sin la cual no podría entenderse la historia del movimiento LGTB andaluz y español.

La Giralda rosa

Entre el camino del mitin a la manifestación, varios miembros del MHAR, entre ellos María, una lesbiana feminista, valiente como ella sola, del colectivo feminista Prímula, y África, entonces un niño mariquita de afeminadas maneras, ahora una señora maravillosa que no ha perdido la ternura ni la inocencia de los veinte años, se hicieron pasar por turistas. Subieron todos los escalones de La Giralda y desde lo más alto de Sevilla desplegaron una pancarta rosa: “Libertad sexual”, ponía en el trapo lanzado al aire. Duró en el aire el tiempo que se tardaba en tirar varias fotografías con aquellas cámaras analógicas. Había que tirar más de una foto por si no salían. Era la época analógica que aquel domingo de junio de 1978 se vistió de digital en un paisaje en blanco y negro lleno de fascistas que años más tarde se transformarían en demócratas de toda la vida.

María y África salieron corriendo de La Giralda para que no las detuviesen y se juntaron con sus compañeros en la manifestación, que ya había pasado por delante del Rectorado de la Universidad de Sevilla tras bajar desde la Plaza del Triunfo hasta la Avenida de la Constitución y continuar por la calle San Fernando. Unos metros más adelante, a unos 100 metros del Palacio de Justicia donde estaba previsto finalizar la manifestación, una lechera se interpuso en horizontal delante de los 400 valientes que, después del mitin, habían decidido marchar por la libertad: “Tienen ustedes que disolver esto”, le dijo la policía franquista a Cambrollé. “Ustedes tienen dos salidas: o nos dejan llegar hasta los juzgados o me llevan presa”, le espetó Paca La Borde.

A todos le temblaron las piernas en ese momento a una velocidad desconocida. En el recuerdo, las imágenes de la violencia policial del pasado año en la manifestación de Barcelona. “Sigan”, dijo en seco el agente. Y siguieron, vaya que si siguieron. Llegaron al Palacio de Justicia, lo celebraron, se fueron a casa de Alberto a festejarlo y unos meses más tarde obligaron al Gobierno postfranquista de Adolfo Suárez a sacar los actos de homosexualidad del Código Penal.

Al día siguiente, los periódicos hablaban de ellos y y de las manifestaciones de Madrid, Valencia, Galicia, Barcelona y Bilbao. "La gente nos decía: te hemos visto en la prensa. Fue una salida del armario a lo bonzo", dice Miguel, el hijo del obrero de la Cruzcampo que ahora tiene 62 años y que anuló una boda con su novia dos meses antes de meterse en el armario para toda la vida. Aquellas “locas comunistas” andaluzas cambiaron el mundo en una mañana de domingo, con la ultraderecha detrás y la policía franquista delante.

2015/10/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DÍA INTERNACIONAL DE LA 'SALIDA DEL ARMARIO'

Día Internacional de la "salida del armario".
Susana Domínguez | La Voz del Sur, 2015-10-11

[Enlace original cambiado, de modo que ahora no aparece como artículo de esta autora. Recogido en su momento por IGLU]

Hoy 11 de octubre, aunque pocos los saben, se celebra el Día Internacional para Salir del Armario. Y se celebra en esta fecha en honor a la segunda marcha nacional realizada en 1988 [i.e. 1987, la 'gran marcha' fue el año anterior y el Día se constituyó en 1988 precisamente en su memoria] en la ciudad de Washington, Pro-Derechos de la comunidad LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) y liderada por Jean O'Leary, una famosa activista lesbiana norteamericana, política y ex-monja del Convento de las Hermanas de la Humildad de María, junto con otros activistas, con el fin de concienciar a la sociedad en general sobre la realidad LGTB.

Salir del armario, aunque a mí particularmente no me gusta mucho la expresión, prefiero visible, es la expresión popular y conocida, que significa hacer pública voluntariamente la orientación sexual (gay, lesbiana o bisexual) o la identidad de género (transexual). Y hoy, 11 de octubre, es un día para tomar conciencia de la importancia de salir del armario, de hacernos visibles. Es un día para atreverse a revelar y visibilizar nuestra orientación sexual y/o identidad de género. Pues cuando salimos del armario y nos visibilizamos, le estamos diciendo alto y claro a la sociedad, que las personas LGTB... ¡Existimos!

Y con ello no estamos haciendo apología de nuestra sexualidad, como nos han reprochado miles de veces. Ya estoy muy harta de tener que escuchar una y otra vez que "los heterosexuales no vamos diciendo por ahí lo que somos, no tenemos día del Orgullo heterosexual, no llevamos banderas ni pancartas sobre nuestra sexualidad" y otras muchas, con perdón, estupideces. Pues claro que no lo van diciendo. Pero no lo hacen, porque no lo necesitan.

En el mundo y la sociedad en la que vivimos, existe lo que yo denomino "presunción de heterosexualidad", es decir, todos somos heterosexuales hasta que demuestres lo contrario. Por lo tanto, salir del armario no es decir lo que soy, sino precisamente lo contrario, lo que no soy. Pues yo no soy heterosexual y si no quiero que me traten como tal, no me queda otra forma que decir que soy lesbiana. Así que por favor, intenten entenderlo ya de una vez y no nos critiquen por querer ser honestos/as y vivir como somos sin escondernos.

Pero hoy también es un día para reivindicar y luchar. Un día para ayudar a todas las personas que aún viven encerradas en el armario y animarlas a ser valientes, a superar el miedo, a que den un paso al frente y que dejen atrás los armarios de una vez y para siempre. Un día para comprender que la invisibilidad es la peor de las discriminaciones, una forma de maltrato que nos impide vivir y mostrarnos tal como somos. Un día para que entiendan que la visibilidad es nuestra mejor arma contra la discriminación que sufrimos las personas LGTB. Por ello debemos ser visibles y salir del armario. Ya no caben excusas, es el momento de dar un paso al frente y de visibilizarnos, pues de no ser así, pocas cosas cambiarán para las personas LGTB, si no nos atrevemos a decir alto, claro y con orgullo... "Yo no soy heterosexual, Yo Soy LGTB".

Y si tenemos claro nuestro objetivo y verdaderamente queremos lograr la igualdad y acabar con la discriminación que sufrimos las personas LGTB, sabemos que la visibilidad es nuestra mejor arma. Pero para que sea realmente efectiva, necesitamos la visibilidad de "todas" las personas LGTB. Por lo tanto, debemos luchar para acabar con la invisibilidad en la que viven muchas de ellas. Personas invisibles y que pueden ser nuestros amigos/as, hermanos/as, compañeros/as de trabajo e incluso personas famosas, pero que el miedo, la discriminación y la LGTBfobia las lleva a renunciar a su propia identidad, a ser libres y visibles, condenándolas a vivir en el armario y la invisibilidad. Y por ello hoy, 11 de octubre, Día Internacional de la Salida del Armario, yo os animo a todas las personas LGTB a ser visibles y a... "salir del armario".

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...