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2019/03/12

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CENICIENTAS DE BAILE EN SAN SEBASTIÁN

Diario de Sevilla / Valeria Vegas //

Cenicientas de baile en San Sebastián.

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html 

En una secuencia de la célebre ‘Los bingueros’ (Mariano Ozores, 1979), una mujer transexual -a la que el doblaje otorga, en busca de una burda comicidad, una marcada voz masculina- intenta seducir a los personajes de Andrés Pajares y Fernando Esteso. Ambos rechazan con espanto a su pretendiente y, al grito de "¡Maricones!" -la mujer va acompañada de un amigo-, se deshacen de ella arrojándole agua hirviendo en los genitales. La brutalidad de esa escena, símbolo de los prejuicios y la mentalidad timorata de aquella época, realza la importancia que tendría una película como ‘Vestida de azul’ (Antonio Giménez-Rico, 1983), un documental estrenado tan sólo cuatro años más tarde que retrataba, con respeto, lejos de la tentación del sensacionalismo, "sin moraleja de ningún tipo y ni tan siquiera juzgar", tal y como reconoce el cineasta, las vicisitudes de un grupo de mujeres transexuales.

La periodista Valeria Vegas (Valencia, 1985) admiraba la inteligencia de Giménez-Rico, que se atrevió a dar voz y a devolver la dignidad a ese grupo en "un país que despertaba en cuestión de libertades personales, pero siempre acotando dicha libertad a quien fuese distinto o minoritario", como la autora expone en 'Vestidas de azul', un libro publicado por la editorial Dos Bigotes y en el que se toma como punto de partida ese largometraje para analizar cómo la sociedad y los medios retrataban a un colectivo que parecía no interesar si no era abordado desde el morbo o el humor de brocha gorda. "La transexualidad no había aparecido aún en televisión: hasta un año después de la película, 'Informe Semanal' no haría un reportaje sobre el tema", revela Vegas.

Resulta curioso que el director de ‘Retrato de familia’ o la posterior ‘El disputado voto del señor Cayo’, "que no pertenecía a la ola de modernidad que sí encarnaban Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar o Fernando Colomo", se comportara como un pionero con esta propuesta que para Vegas tal vez no sea una obra maestra, "pero tiene algo de lo que otros muchos largometrajes carecen: transmite verdad". En un principio, Giménez-Rico planeaba una ficción, pero al documentarse se topó con un material humano tan cautivador que entendió que debía decantarse por el documental, en el que embarcó al director de fotografía Teo Escamilla y a Jaime de Armiñán como productores.

35 años después de su estreno, ‘Vestida de azul’ -que pese a haber tenido en su momento casi 300.000 espectadores hoy no está editada en DVD- sigue "transmitiendo esa verdad", considera Vegas, "en parte por la increíble selección que hicieron de sus protagonistas. Son muy cómicas, no tienen filtro", señala la escritora, que anteriormente había publicado libros como ‘Grandes actrices del cine español’ o ‘Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno’. En el tiempo en el que transcurre el filme, las mujeres transexuales "sólo podían dedicarse a la prostitución y al espectáculo [Giménez-Rico, de hecho, buscó sin suerte a alguna universitaria, y no la encontró], pero los perfiles psicológicos son muy diferentes. Desde una que tiene los cuarenta y tantos a otra que tiene poco más de 20, la cinta reúne un abanico plural, teniendo en cuenta lo poco plural que podía ser el panorama entonces", matiza Vega. El libro se titula ‘Vestidas de azul’, añadiendo un plural al nombre de la película, porque a través de las historias de las protagonistas el ensayo ahonda en cuestiones como la Ley de Peligrosidad Social, las redadas policiales y encarcelamientos que padecían, su paso por el ‘show business’, la reasignación sexual o la relación con sus familias.

Aunque los testimonios se acercan a locales como el Centauros, que llegó a ser mítico, "allí iban los actores después de un rodaje o una obra de teatro, hasta allí se llegaron Sara Montiel o Marisol a ver las imitaciones que hacían de ellas", el retrato del mundo del espectáculo que hace ‘Vestidas de azul’ destila una intensa tristeza. Las artistas, analiza Vegas, "se encontraban con que aquello era, entre comillas, otra forma de prostitución. El empresario que las contrataba no se molestaba en formarlas para que fueran mejores bailarinas, cómicas o cantantes. Las quería únicamente como carnaza, para exhibirlas como se mostraba en otro siglo en una barraca de feria a la mujer barbuda o al hombre elefante...", comenta esta periodista afincada en Sevilla.

Uno de los momentos más emocionantes del libro es el recuerdo que Giménez-Rico, del que se ofrece una entrevista, hace de la proyección en el Festival de San Sebastián. Las protagonistas "tuvieron un incidente en el hotel, el recepcionista no quería alojarlas, al comprobar los nombres de sus documentos de identidad pensaría que se trataba de travestis callejeros", resume Vegas. Luego, en el pase, las actrices lloraron al ver sus vidas llevadas a la pantalla. "Yo comparo", dice la autora, "la participación en el festival con el baile de la Cenicienta. Si ese año fue Jeremy Irons, por ejemplo, a presentar una película, luego él volvería a su limusina o a un apartamento maravilloso, pero ellas regresaban a sus calles y al Centauros".

Entre otras cuestiones, Vegas describe cómo se confundían en aquellos años los términos de travesti y transexual o la particular relación que estas mujeres tuvieron con sus familias. "En muchos casos las aceptaban, pero Giménez-Rico da un apunte interesante: lo hacían con el subterfugio de que eran artistas. Eso les permitía ciertas licencias, esa extravagancia. Omitían la realidad, que eran personas atrapadas en otro cuerpo".

Vegas, que durante la redacción de su obra descubrió que Josette, uno de los personajes, seguía vivo a pesar de que la mitología de internet lo daba por muerto, define su libro como "una obra para cinéfilos, en el que sale mucho director y mucha actriz, y para quien se interese por el análisis de la sociedad y los temas de género. Y es un espejo para ver cuánto hemos cambiado".

1983/09/18

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GIMÉNEZ-RICO OFRECE EN 'VESTIDA DE AZUL' LA SUPERFICIE DE LAS TRAVESTIS

Giménez-Rico ofrece en 'Vestida de azul' la superficie de los travestidos.
Ángel Fernández-Santos | El País, 1983-09-18

https://elpais.com/diario/1983/09/19/cultura/432770407_850215.html 

Todavía no se han acabado los ecos del oportunista, falso y rebuscado escandalillo de 'El pico', de Eloy de la Iglesia, cuando ayer casi se nos vino encima otro, ciertamente no tan oportunista y mucho más comedido, con ‘Vestida de azul’, de Antonio Giménez-Rico.

Si en ‘El pico’ se intentó teñir de rojo un duro asunto de color verde-moneda, en ‘Vestida de azul’ esta relación casi se invierte y el verde de fondo acaba en rosa pálido.

Dijo Giménez-Rico que su película es o quiere ser "distinta", pero no hay tal. De hecho, se trata de un tipo de película ya bien historiada y generalmente con malos resultados, un híbrido de ficción y de documental, mitad psicodrama y mitad reportaje periodístico filmado. En la lejana y desastrosa experiencia francesa del ‘cinema verité’ hay bastantes ejemplos cercanos a este filme supuestamente "distinto", que a la postre resulta tópico de puro sabido. ‘Vestida de azul’ es un reportaje a seis bandas sobre otros tantos travestidos que se ganan la vida actualmente en Madrid con la prostitución y el cabaré. Se trata, por tanto, de la descripción de la epidermis de una epidermis; todo un ejercicio de superficialidad, que de ninguna manera aborda el fondo de este lado extremo de la homosexualidad. Se limita a rozar una de sus orillas.

Seis historias
El filme, como casi todos los que se hacen sin guión previo, adolece de una estructura confusa y cierta forma de plasta. Dijo Giménez-Rico que en su intención estaba, al contar con mucho celuloide negativo rodado, "extraer los momentos que de cuando en cuando surgían vivos y verdaderos" para mimbrar alrededor de ellos las seis historias entrecruzadas que componen la película. Este método, que sin duda aplicó, es el que mejor enuncia la superficialidad del resultado, pues los momentos elegidos por Giménez-Rico como más "vivos y verdaderos" se limitan a ser los más divertidos y resultones, es decir, aquellos en que los travestidos sueltan sus mejores gracias, que a veces las tienen. Y la pretendida indagación sobre una de las cunetas de la marginación española se quedan en una trivial colección de ‘sketchs’, a veces puros chistes verbales, sobre el tradicional salero del arquetipo del humor del mariquita. Nos reímos, porque tiene gracia, del relato del servicio militar en Tarifa del travestido Lorenzo Arana, pero en nada penetramos en las luces y la oscuridad de la patética existencia de este hombre en su inútil pasión de ser mujer.

Se trata de un asunto muy difícil observado con mirada facilona. ‘Vestida de azul’ es sólo la piel de unas vidas y no su carne y menos su esqueleto.

Salva a la película la mayor o menor fortuna y desgarro de los tipos, pero nunca los trasciende. Todo lo contrario, el filme se queda más cerca de ellos. El mismo travestido que narró su pintoresca aventura en Tarifa desarboló sin proponérselo el filme en la conferencia de prensa que siguió a la proyección: "Me gusta la película, pero me gustaría hacer otra más fuerte". Un tema duro abordado con ostensible blandura.

Otros filmes
Mientras tanto, a la espera de las películas de José Antonio Zorrilla, José Sacristán, Miguel Hermoso y Alfonso Ungría, otros filmes procedentes de otros países van desfilando sin pena ni gloria, como el húngaro ‘Szerencses Daniel’, de Pal Sandor, que es un ejercicio de higiene mental para uso exclusivo de húngaros, y el norteamericano de similares características ‘I Am the cheese’, dirigido por el viejo productor y nuevo director Robert Jiras. El buen reparto de esta película, en la que vemos las conocidas caras de Robert Wagner, Hope Lange y Don Murray, no le salva de la insignificancia.

Por su parte, la vida mundana del festival transcurre este año con mucha más austeridad que en ediciones anteriores. Como todo el País Vasco, el festival de San Sebastián se aprieta el cinturón, y no se ven por ninguna parte los antiguos derroches inútiles.

1983/09/06

DOCUMENTALES | Giménez Rico, Antonio | Vestida de azul

Giménez-Rico, Antonio (Director) (1983). Vestida de azul [Película]. Serva Films.

Vestida de azul. 1983. 94 min. Estreno: 1983-09-06, Zinemaldia. Dirección y guion: Antonio Giménez Rico. Documental, intervenciones de: Lorenzo Arana, René Amor, José Antonio Sánchez, Francisco Pérez Cobos, José Ruiz Orejón, Juan Muñoz Santiago, Carlos Picasa, Javier Burgos, Arturo González, Pedro Basanta. Serva Films.

Apasionado, crudo y veraz documental en el que seis transexuales relatan en primera persona cómo son sus vidas en la España de los ochenta. Son seis personajes reales: Lorenzo, René, José Antonio, Paco, Juan y José, y de cómo y por qué se convirtieron en Lorena, Renée, Nacha, Eva Tamara y Jossete, respectivamente. Loren, la mayor, estuvo encerrada en Carabanchel. Cuenta lo mal que lo pasó durante el servicio militar a través de una graciosa anécdota. Renée Amor es peluquera y familia aún no sabe de su vida como mujer. Nacha se dedica al mundo de la prostitución. Eva es artista: realiza striptease integral y playbacks de Lina Morgan. Tamara es gitana y fue maltratada por su familia debido a su condición, aunque ahora es feliz. También se dedica al mundo del espectáculo bailando como Lola Flores e Isabel Pantoja. Y por último, Josette, también artista, y quizá el caso más peculiar ya que, además de tener una hermana en su misma situación, Eva Welch, llegó a casarse aun sabiendo su identidad de género y orientación sexual.

'Vestida de azul': El documental que necesitas ver si te ha gustado 'Veneno'
Yago García | Cinemanía, 20 Minutos, 2020-04-01

https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/veneno-serie-documental-vestida-de-azul-148309/

De todos los destinos que pueden aquejar a un colectivo humano, tal vez el peor es verse privado de voz. ‘Veneno’, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi sobre la vida de Cristina Ortiz, ofrece una buena prueba de ello. Y, para entender el panorama al que se enfrentaba su protagonista, tenemos una película que viene al pelo. Se trata de ‘Vestida de azul’, el documental estrenado por Antonio Giménez Rico en 1983. Un filme escalofriante sobre las vidas de seis mujeres transgénero en aquella España para la cual la palabra "transición" solo era aplicable a la política.

La conexión entre ‘Veneno’ y ‘Vestida de azul’ son muy evidentes. No se trata solo de que Valeria Vegas (autora de ‘Digo! Ni puta ni santa’ el libro en el que se basa la serie) haya investigado sobre el filme en su ensayo ‘Vestidas de azul’ (2019). Se trata también de que la propia Veneno había conocido a varias de sus protagonistas. Algo que, conviene precisar, no se debió a la militancia ni a coincidencias afortunadas, sino al hecho de que se prostituía junto a ellas en el Parque del Oeste de Madrid.

Así pues, la película nos ayuda a entender las circunstancias que envolvían a Cristina Ortiz. Circunstancias que hacían preferible dejarse explotar por Pepe Navarro en un carroñero late night a seguirle el juego a un país que le cerraba todas las puertas laborales, salvo la de vender su cuerpo, y sociales, salvo la de ser objeto de burla.

Un visón en Carabanchel

Para saber por qué Vestida de azul fue una película tan revolucionaria hay que entender el tratamiento que el cine español dispensaba a las mujeres trans en el momento de su estreno. La visibilización LGBT posterior a la revuelta de Stonewall (1969) había llegado a nuestro país con cuentagotas (el primer desfile del Orgullo celebrado en España tuvo lugar en 1978), y los tratamientos de afirmación de género, que acababan de legalizarse en España, eran una relativa novedad de la que el ciudadano de a pie apenas sabía nada. De hecho las protagonistas de la cinta usan el término "travestí" (con tilde) para referirse a sí mismas.

Asimismo, el cine de entonces abordaba el asunto con un tono que oscilaba entre las bromas soeces, el morbo de las cintas 'clasificadas S' y la condescendencia de películas como esa ‘Cambio de sexo’ (1977) en la que Vicente Aranda contó con Bibiana Fernández (seguramente la única celebrity transgénero de la España de entonces) en un papel secundario. El único filme que se había acercado a la cuestión trans con un mínimo de dignidad había sido ‘Mi querida señorita’ (Jaime de Armiñán, 1972), si bien desde el costumbrismo surreal y no desde la reivindicación.

Producida por el director de fotografía Teo Escamilla, Vestida de azul comienza con una redada callejera de la policía. Pero, acto seguido, pone a sus personajes en una situación de lo más chocante para el espectador de entonces: charlando y tomando café con pastas en el Palacio de Cristal del Retiro, vestidas con sus mejores galas. Nacha, una de las protagonistas, lo resume así: "Esto [su carísimo conjunto ochentero] vale para que verdaderamente nos traten como señoras, no como maricas".

De hecho, una de las evidencias que arroja el documental es que la clase social y los ingresos importan, y mucho, para las personas de género no normativo. Al igual que Anarcoma en los cómics de Nazario Luque, las mujeres seguidas por la cámara de Giménez Rico tenían dos alternativas laborales: prostituirse o trabajar en el espectáculo. Pero no era lo mismo el panorama al que se enfrentaba Nacha (una call girl de lujo) que aquel encarado por Tamara, una joven gitana expulsada de su casa por un padre que prefería tener "dos hijas putas a un hijo maricón". Y menos aún el de Loren, que contaba con 45 años cuando se rodó el filme y había sufrido los efectos de la Ley de Vagos y Maleantes durante la dictadura.

"Inútil pasión de ser mujer"

Las vidas de las protagonistas de ‘Vestida de azul’ transcurrieron, según muestra la película, entre tratos con clientes, funciones de cabaret, visitas a la cárcel de hombres de Carabanchel (en la que "tienes que joder con todo el mundo a la fuerza") y trámites bochornosos durante los cuales debían dar esos nombres masculinos con los que no se identificaban. Las aspiraciones de René, la más joven, que quiere encontrar trabajo como peluquera y normalizar su situación con su familia, fueron en vano, aunque el filme las use para acabar con una nota de esperanza.

Esta imagen de indefensión se ve reforzada muchas veces por el tono del documental, con su sensiblera música de piano y su regodeo ocasional en la tragicomedia. Pero también es verdad que Vestida de azul observa a estas mujeres con una empatía inaudita en el momento de su estreno. Por ejemplo, en esa delirante conversación que la católica Nacha sostiene con su párroco, y durante la cual exclama "Seré hombre para Dios, pero para la Tierra no soy ni hombre ni una mujer, sino la ridiculez máxima". Ingmar Bergman y Robert Bresson levantaron filmografías enteras con mimbres no tan diferentes.

Aunque no tardó en caer en el olvido, ‘Vestida de azul’ tuvo una repercusión considerable en el momento de su estreno, con 250.000 espectadores. Ahora, tras haber sido reivindicada, forma parte de un cierto canon de películas sobre la cuestión trans junto a ‘Tangerine’, ‘Paris is Burning’ y otras.

Todo esto, por desgracia, no salvó a la mayoría de sus protagonistas de una muerte temprana: solo dos de ellas siguen vivas en el momento de escribir esto. Y tampoco las salvó del escarnio público. Como recuerda Antonio Giménez Rico, las cuatro protagonistas del filme que asistieron a la premiere en el Festival de Donosti tuvieron problemas para entrar a la sala: al guardia de seguridad le chocó la disparidad entre sus aspectos y los nombres que aparecían en sus DNI.

En cuanto a la acogida crítica hacia el filme, basta con citar el artículo al respecto de Ángel Fernández-Santos tras dicha presentación en Donosti. Tras aprovechar para arrearle unos cuantos bastonazos a Eloy de la Iglesia (que acababa de presentar ‘El pico 2’), el guionista de ‘El espíritu de la colmena’ descalificaba a la cinta como "una trivial colección de sketches" reprochándole su "mirada facilona". Y también, refiriéndose a Loren y sus memorias del subdesarrollo, señalaba el patetismo de "ese hombre en su inútil pasión de ser mujer". Menos mal que algunas cosas han cambiado desde entonces.

DOCUMENTACIÓN
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Giménez-Rico ofrece en 'Vestida de azul' la superficie de los travestidos

Ángel Fernández-Santos | El País, 1983-09-18
https://elpais.com/diario/1983/09/19/cultura/432770407_850215.html
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Cenicientas de baile en San Sebastián

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html
 

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