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2022/02/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | BAMBINO, LA BESTIA QUE CANTÓ Y AMÓ DE FORMA SALVAJE

RTVE / Bambino en una actuación de TVE //

Bambino, la bestia que cantó y amó de forma salvaje.

R. Muñoz | RTVE, 2022-02-20

https://www.rtve.es/television/20220220/bambino-icono-gay-homosexual-amores-salvajes/2291148.shtml

Durante la dictadura franquista se castigaba los actos homosexuales con pena de cárcel. Había una en Badajoz y otra en Huelva. Luego había otras, las personales, las familiares, las sociales. Pero también hubo pequeños universos en los que la tolerancia se imponía al desprecio, y el mundo del espectáculo fue uno de ellos. Muchos homosexuales se sintieron comprendidos en la farándula, la bohemia y el 'artisteo' en unos años marcados por la represión y el miedo. Bambino, que era gitano, gozó de cierta libertad porque era un espíritu libre. Siempre hizo lo que quiso, y con quien quiso. Hablamos de un hombre que triunfó en la España de los 60 y 70, un artista único, moderno, dueño de su cuerpo y su vida, de sus sentimientos. ¿Pero se puede afirmar que Bambino era homosexual?

Fueron muchos los que intentaron saberlo en vida del artista, y muchos los que hoy se lo preguntan todavía. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores salvajes", dijo en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de 'Mundo Babel' en Radio 3. Lo cierto es que hoy es un icono gay, por su personalidad y por sus canciones. ”Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", dice Paco Ortiz, director de 'Algo salvaje. La historia de Bambino', que emite 'Imprescindibles', trabajo que ha ganado un premio Carmen (los Goya andaluces) a Mejor Largometraje documental, dirigido por Paco Ortiz.

Bambino, amante 'prohibido'

En el documental se pone en valor que Miguel Vargas Jiménez, Bambino, caminó fuera de lo establecido, que se saltó los convencionalismos, éticos y estéticos, para hacerse su propio camino. Fidel Moreno, periodista y escritor, ahonda en la sexualidad del cantante y remarca su libertad. "Bambino era un representante de todo lo excluido, su manera de ser flamenco no era ortodoxa, su sexualidad no era ortodoxa, y como hacía bandera de todo lo excluido se vio durante mucho tiempo condenado a los márgenes, a oscuras, a la noche", dice. 'Soy lo prohibido', disco que grabó en 1985, es el título de una de sus canciones más célebres, y muchos hacen una lectura en clave autobiográfica.

"Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar
Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás
Soy, yo soy lo prohibido".


El arte de la ambigüedad
Dicen los expertos que Bambino no cantaba por derecho, es decir, que sobre el escenario se mostraba desmedido, excesivo, intenso, dramático, libre... Dio rienda suelta a su sensualidad y a su sexualidad mientras interpretaba temas de amores imposibles, envuelto en un perfume de tormento y drama, dando mucho morbo. El temas 'La pared' habla de esos amores imposibles, y con la canción 'Mi amigo' llega al delirio, a la fusión entre cantar y revelarse.

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?
¿Dónde estabas, amor de madrugada
Cuando busqué tu palidez cobarde
En la nieve sin Sol de la almohada?

Tienes la línea de los labios fría
Fría por algún beso de pecado
Beso que yo no sé quién te daría
Pero que estoy segura te lo han dado.

Este famoso soneto de Rafael de Léon lo estrenó Rocío Dúrcal en 1967, pero ha pasado a la historia como parte del repertorio de Rocío Jurado y sobre todo de Bambino, el único artista que dota a la letra de ambigüedad.

¿Qué terciopelo negro te amorena
El perfil de tus ojos de buen trigo?
¿Qué azul de vena o mapa te condena
Al látigo de miel de mi castigo?

Y por qué me causaste esta pena
Si sabes, ay amor, ¡Tú bien lo sabes!
Que eres mi amigo
Mi amigo
¡Mi amigo!


Un adelantado a su época

"Bambino buscaba que no estuviera claro el destinatario, hacia quién se estaba dirigiendo", dice Enrique Bumbury, uno de sus herederos. "La letra es de una mujer que le recrimina a su 'amigo' que se vaya con otra. Cuando esto lo canta Bambino toma un giro, un sejo, claramente homosexual", dice en el documental Fidel Moreno. El periodista y escritor añade que "todo lo que ha sido la lucha por los derechos LGTB también ha sido una lucha semántica. Ahora se habla de mi pareja, ahora se habla de mi marido, pero entonces se hablaba de mi amigo. En ese sentido, esta canción puede considerarse una canción pionera del reconocimiento de los derechos de los homosexuales".

Resulta curioso que cuando llegó a Madrid trabajó con Manolo Caracol en Los Canasteros, el mítico tablao situado en la calle Barbieri número 10, en pleno barrio de Chueca. Una placa recuerda al genio del flamenco junto a una puerta cerrada. Dentro, resuena las voces de Bambino, las de los años 60 y las de los 2000, cuando el local pasó a llamarse Polana y era cita obligada para los noctámbulos del ambiente. Muchos se fueron a dormir tarareando 'Compasión'.

Y TAMBIÉN...
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Bambino, el mito del flamenco más salvaje: ¿por qué el público le dio la espalda?
Raquel Elices | RTVE, 2022-02-21

https://www.rtve.es/television/20220221/bambino-quien-fue-cantaor-flamenco-rumba-animal-salvaje/2291882.shtml

2022/01/23

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | 10 AÑOS SIN PACO ESPAÑA, EL TRANSFORMISTA QUE SE ATREVIÓ A VESTIRSE DE MUJER DURANTE EL FRANQUISMO

Vanity Fair / Paco España //

10 años sin Paco España, el transformista que se atrevió a vestirse de mujer durante el franquismo.

Francisco Morera García dejó Canarias con 16 años y llegó a Barcelona para convertirse en ‘showman’, presentador, empresario y un icono indiscutible del transformismo en tiempos de Franco.
Álex Ander | Vanity Fair, 2022-01-23
https://www.revistavanityfair.es/articulos/paco-espana-transformista 

Algunas de las personas que le conocieron comentan que vivió como una reina y murió como un cuasi pordiosero. Paco España fue uno de los primeros artistas de su generación que subió a los escenarios vestido de mujer cuando aún no había muerto Franco. Durante varios años, saboreó las mieles del éxito de su arte y ganó dinero a espuertas. Arrancó carcajadas y aplausos con sus canciones, bailes y frases marca de la casa (como "Damas, caballeros y mariquitas simpatizantes"), se codeó con la flor y nata del folclore patrio, y hasta despertó celos y envidias. Pero los tiempos de las vacas gordas marcharon, y su incapacidad de reinventarse para conservar su lugar entre los transformistas del momento le condujo a la ruina y el olvido.

Francisco Morera García, más conocido por su alias Paco España, nació en Las Palmas de Gran Canaria el día 20 de noviembre de 1945, pocos años antes de que Franco introdujera a los homosexuales como ciudadanos a perseguir dentro de la Ley de Vagos y Maleantes (curiosamente, vino al mundo el mismo día que el dictador se fue al otro barrio —aunque 30 años antes—). Tenía carisma ya desde muy pequeño, y más de una vez cantó en las parroquias y los festivales infantiles que se organizaban en su zona, y se presentó en las emisoras locales de su ciudad imitando a Joselito. "Cantaba canciones del cancionero español", explicó acerca de sus primeras inquietudes artísticas. "Estaba muy bien en Canarias, todas las semanas había un programa en Radio Las Palmas los días sábados, y yo siempre estaba de artista invitado".

Con dieciséis años, cuando ya empezaba a darse a conocer en las islas, hizo las maletas y dejó el barrio de La Isleta para probar suerte en Barcelona, donde al principio le rechazaron más de una vez por su aspecto físico. "No fue fácil", contó. "Estuve allí quince días buscando trabajo y no me daban. Me hacían pruebas y todo (como cantante), porque era la única forma; si no, me tenía que meter a fregar platos. Llegó un momento que me vi muy desesperado al no encontrar trabajo [...] En ese tiempo estaba en Barcelona muy de moda el travesti, y yo estaba acostumbrado a vestirme de china en el carnaval de mi tierra, y entonces me dije: 'Si canto, puedo hacerlo vestido de chica'".

Tras superar una prueba para entrar a trabajar en la sala de fiesta ‘Barcelona de noche’, en pleno Barrio Chino, fue contratado (y bautizado como Paco Spain) para regalar copla y cachondeo a los asistentes a aquel local. Al principio, lo hacía vistiendo pantalones (aunque maquillado como una mujer) y ganaba apenas 400 pesetas al día. Al cabo del tiempo empezó a adquirir popularidad en la escena canalla de la Ciudad Condal, donde en los años difíciles del tardofranquismo parecía soplar un mayor viento de libertad. "Las primeras veces me sentí muy cohibido. Me sentía como desnudo en la pista. Salía frío creyendo que hacía el ridículo. Pensaba: '¿Qué necesidad tengo de estar vestido de mujer para hacer esto?'. Pero es que, si no lo hacía, no comía. Poco a poco me tuve que ir acostumbrando y ya me fue gustando", confesaría luego el canario, quien se definía a sí mismo como un hombre bisexual, y acabó enamorándose de una bailarina de su espectáculo con la que tuvo a sus dos hijos, Ricardo y Mariángeles —lo que no impidió que también tuviera sus amantes masculinos—.

En 1975, el propietario de la sala en la que Paco trabajaba decidió llevárselo a Madrid. Allí, el artista pasó cuatro años ejerciendo de presentador y ‘showman’ (primera figura) de la sala de fiestas Gay Club, ubicada en los bajos del Hotel Nacional y con capacidad para casi 500 personas. Los admiradores de Paco, que llegó a convertirse en emblema de aquella mítica discoteca gracias a espectáculos como ‘Loco, loco cabaret’, han destacado siempre su gran capacidad para reírse de sí mismo y lo valiente que fue en su día para atreverse a subirse a un escenario ataviado con ropa de mujer en una época en la que el travestismo podía ser motivo de denuncia de acuerdo con la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. "Yo actuaba con Franco, y en el camerino había una bombilla que encendían desde fuera cuando venía la policía al local, y entonces, en vez de vestido, nos poníamos pantalones, pero salíamos a trabajar igual. Al final, la policía nos dejó por imposibles", recordaría el propio artista en una entrevista de 2006.

Con el tiempo, Paco se animó a probar suerte como empresario, lo que hizo que en esa época empezara a recorrer el país con su ‘show’ de transformismo. El artista José Ignacio Galán (Nacha La Macha), que ha estudiado su biografía y recientemente le dio vida en el exitoso musical ‘Paco España, de la gloria al olvido’, sostiene que el canario logró sacar el arte del transformismo de las salas clandestinas de aquella España gris para arrastrarlo hasta los circuitos del ‘mainstream’. “Siempre se decía que Paco era un imitador de Lola Flores, pero él no era un imitador al uso”, comenta a ‘Vanity Fair’. "Paco hacía parodia de Lola, y utilizaba su voz cuando cantaba en directo. Él era un showman. Hacía canciones, algunas compuestas para él (como ‘Guerra pa mi cuerpo’ o su gran éxito ‘Mi vida privada’), y era el número uno en los chistes y la interacción con el público, con esa frescura y esas burradas que otros artistas no se atrevían a decir. El suyo era un humor del pueblo y para el pueblo, e ir a ver un show de Paco España en aquellos momentos era sinónimo de libertad, era ser moderno".

En cuestión de varios años, Paco tuvo ocasión de lanzar discos (alguno de ellos fue grabado en directo en su local de cabecera), hacer teatro y aparecer en varias películas (durante la dictadura, estaba permitido que un hombre apareciese en pantalla o sobre el escenario transformado en mujer, siempre que fuera objeto de burla y escarnio). Cuando el Caudillo murió y el aparato censor desapareció con la aprobación de la Constitución, comenzaron a producirse largometrajes que mostraban la homosexualidad de distinto modo. En ‘Haz la loca... no la guerra’ (1976), por ejemplo, apareció por primera vez un grupo de homosexuales no fingidos que se mostraban orgullosos (Paco España sale en la película dando vida a un travesti llamado Coliflor que interpreta ‘Mi vida privada’ en el Gay Club).

Las canciones del canario pasarían a formar parte del repertorio de otros artistas transformistas. Según explica el profesor Julio Arce en su artículo ‘Paco España y el travestismo escénico durante la transición’, Paco "construyó un repertorio de canciones mediante la apropiación de éxitos convencionales o canciones propias que reivindicaban la libertad sexual, unas veces haciendo uso de la parodia y la ironía, otras sirviéndose del molde de la copla y la canción melódica". Algunos intelectuales de la época presumían de admirar a Paco, cuya obra de teatro ‘Madrid... pecado mortal’ (una comedia musical con música de Juan Pardo) colgó durante un par de años el cartel de no hay billetes en el Teatro Muñoz Seca. Lola Flores acudió una tarde a ver aquella función y, al ver al canario recibiendo risas y aplausos mientras realizaba una imitación de una de sus hijas, se puso hecha un basilisco. Tal fue el escándalo que armó la jerezana (increpando a los actores y al autor del texto), que la representación tuvo que interrumpirse por unos minutos. Por lo visto, el empresario del Muñoz Seca acabó interponiendo una denuncia y, aunque la Faraona fue condenada como autora de una falta de orden público, la sangre no llegó al río y Paco y ella terminaron haciendo las paces.

"Trabajó muchísimo", apunta Galán. "Hubo un momento en Madrid en el que Paco hacía dos funciones de aquella obra y luego, cuando las terminaba, se iba al Gay Club para hacer un espectáculo del cual él era el conductor y la estrella principal. Podía terminar a altas horas de la madrugada, y luego se iba de fiesta a la sala Bocaccio, hasta las mil". Sin embargo, su carrera fue perdiendo fuelle desde finales de los ochenta, a medida que el transformismo clásico empezó a pasar de moda y, tal y como apunta el escritor Alberto Mira en ‘De Sodoma a Chueca’, se fue imponiendo poco a poco "un nuevo repertorio" que prescindía de la copla e "incluía el destape y los travestis hormonados como una alternativa 'moderna' y democrática a los viejos iconos que reproducían los transformistas".

De manera esporádica, Paco continuó haciendo bolos en varios locales de Madrid hasta finales de los noventa. Pero aquel paulatino declive, unido a lo confiado que era y a la mala gestión del dinero que había ganado, fue el principio del fin para él. "Yo llevaba un representante que era mi amante. Era el que manejaba el dinero, y se murió con 52 años. A partir de ahí tuve dos años de depresión, me vi sólo, no entendía nada del papeleo y de repente vi que no tenía dinero ni para pagar la casa", comentó en una de sus últimas entrevistas. "Antes de regresar a Canarias, Paco siguió intentando trabajar en Madrid", apostilla Galán. "Se tiró una temporada en Valencia, donde tenía amigos que le ayudaban, y siguió haciendo galas hasta que ya su cuerpo no pudo más y regresó a Canarias. Tuvo que vender todos los trajes que tenía. Yo mismo le conocí una noche en la discoteca ‘A Noite’, y me ofreció venderme uno de sus vestidos. Se lo quise comprar pero no pude, porque ese día no llevaba dinero encima y ya luego nunca más le vi. Pero mira cómo es la vida que, cuando hicimos público que ‘Paco España, de la gloria al olvido’ se iba a estrenar, se puso en contacto conmigo su hijo Ricardo, quien, después de conocerme, decidió regalarme el único vestido que conservaba de su padre (uno rosa de lentejuelas) para que yo lo tuviera y pudiera usarlo en la función".

Cuidado por su hermana Fefina, Paco pasó sus últimos años entre el dolor de depresión y alguna actuación esporádica en una terraza del Centro Comercial Yumbo. "Ya no era el mismo Paco que había sido, pero sí tengo que decir que no murió olvidado. Él seguía teniendo el cariño de su gente y, sobre todo, de sus hijos. Ricardo estuvo ahí y le ofreció su ayuda, pero Paco no quiso irse a vivir a Barcelona con él y sus nietas, porque no quería ser una carga para él". En 2011, Fefina llegó a ponerse en contacto con la redacción del diario local ‘La Provincia’, con la esperanza de que pudieran prestarle ayuda a su hermano. La periodista que acudió en su busca, Marisol Ayala, pudo constatar que Paco España estaba ya en sus horas más bajas: anímicamente destruido, sin un duro en el bolsillo, y entregado al tabaco y la bebida como refugio. "Hay días que quiero morir. Jamás pensé que un artista como yo terminara así, en la calle, en una pensión, viviendo de la caridad de la gente", le confesó Paco, nombrado Hijo Predilecto de Las Palmas a título póstumo. Unos meses después de aquel encuentro, el 23 de enero de 2012, el artista falleció a causa de un cáncer. Tenía 66 años, cierto aire menesteroso y el corazón cargado de nostalgia.

2021/11/19

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GITANO, GAY Y CANALLA: BAMBINO, EL RUMBERO DESGARRADO QUE HECHIZÓ AL LUMPEN Y A LA ARISTOCRACIA

Público / Bambino //

Gitano, gay y canalla: Bambino, el rumbero desgarrado que hechizó al lumpen y a la aristocracia.

El verso suelto del flamenco sevillano es rescatado por Paco Ortiz en el documental 'Algo salvaje. La historia de Bambino'.
Henrique Mariño | Público, 2021-11-19
https://www.publico.es/culturas/flamenco-gitano-gay-canalla-bambino-rumbero-desgarrado-hechizo-lumpen-aristocracia.html 

Bardo de los amores imposibles, Bambino no fue rey ni príncipe de la rumba, que para eso ya estaban Peret y Enrique Castellón, aunque cantó para una corte sinvergüenza de aristócratas y pudientes que se rindieron ante su alma sensible y torturada. Voló alto, pues, en las exclusivas ‘boîtes’ de Madrid y Barcelona, pero también planeó sobre el populacho, seducido por un igual salvaje e indómito que relinchaba entre las cintas de gasolinera.

Miguel Vargas Jiménez (Utrera, 1940 - 1999) tuvo que dejar su tierra por heterodoxo. Su rumba dramática y fatalista no encajaba en los cánones de una de las cunas del flamenco, demasiado angosta para sacudir a placer su chaqueta y bailar como no lo había hecho ningún hombre. Por eso, gitano y gay, a los 21 años se va a Madrid, donde recorre los tablaos El Duende, Los Canasteros y Torres Bermejas, aunque sus actuaciones a altas horas se prolongarían en los casoplones de la ‘beautiful people’.

"Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", explica Paco Ortiz, director de ‘Algo salvaje. La historia de Bambino’, un documental que recupera su figura y barniza de bronce al artista crepuscular de los ochenta, cuando es víctima del desprecio a un género tachado de franquista por la modernidad y su histrionismo ya no epata como en las décadas precedentes.

Artista de culto, cautivó al lumpen y al señorío, pero no llegó a ser un cantante de masas. Uno de los motivos fue que sus canciones, escritas entre otros por Salvador Távora o Manuel Alejandro, no habían sido concebidas para ser tarareadas por el público. Es más, algunas letras cobraban una nueva vida en la garganta de Bambino gracias a su temperamento feroz, por lo que tampoco era fácilmente imitable por otros intérpretes. Quizás su heredera podría ser María Jiménez, quien se autoproclamó la Bambino con tetas.

"Por una parte, conquista a los ricos y a los poderosos; y por otra, a las clases más bajas. Sin embargo, se deja a la clase media, uno de sus fracasos. Y no llega porque se niega a aparecer en la televisión y en los medios, lo que provoca que se pierda al gran público", razona el director del documental, donde Fidel Moreno, director de la revista ‘Cáñamo’, abunda en las razones que le impidieron trascender más allá de sus fieles.

"Las canciones, para que sean populares, tienen que construir un terreno común con el oyente. Que no sea solo cantada por el intérprete, sino también por el oyente. Y en ese sentido a Bambino no había quien lo siguiera. La personalidad interpretativa de Bambino es tan fuerte que siempre está por encima de su obra. Y eso hace que no puedan viajar como canciones huérfanas, que puedan ser apropiadas por cualquiera. Es el embajador que brilla más que su país", argumenta el periodista.

Porque él no solo cantaba, sino que más bien interpretaba o actuaba. Era un artista teatral. Indomesticable y superlativo, no extraña que Raphael se apropiase de sus formas, incluidos los capotazos con su chaqueta. Sin embargo, el sevillano rehuyó de las cámaras y prefirió ser la fiera de un circo de pueblo que rugía en la capital. "No tuvo más remedio que irse de Utrera, pero bendito problema que nos causó a nosotros, porque gracias a ello pudo desarrollar su arte", comenta Ortiz.

La biografía de Bambino, cuyo nombre remite a una canción de Renato Carosone, se escribe de noche. Canalla y excesivo, la farándula bebe su música, mientras él esnifa la luna. Su arte cuaja entre la bohemia: la rumba, festiva en Peret, en él es drama. Alejado de lo jondo, lleva el bolero, el cuplé, el tango o la ranchera al terreno de la bulería. Y no usurpa las letras ajenas, con música de Alfonso Santisteban, sino que las hace suyas. Así, en carne propia, le canta al desamor, aunque los destinatarios son ellos y ellas.

En ‘Mi amigo’, por ejemplo, una mujer le echa en cara a su amante que se vaya con otra, si bien en su voz ese eufemístico amigo bien podría ser el amante de Bambino. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores más salvajes", le confesó en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de ‘Mundo Babel’ en Radio 3, quien acaba de ser defenestrado. El comunicador es una de las voces que lo perfilan en el documental: "Él era el cordero de Dios que salva los pecados de la noche".

Bambino es ‘gioia di vivere’ y, al mismo tiempo, dolor, sentimiento y tragedia. Desprendido y manirroto, abundan las anécdotas que lo modelan como una persona altruista. "Vivía muy bien, porque su caché era alto, pero se lo gastó todo en invitar y en hacer feliz a la gente, quizás para compensar el drama de su repertorio", ironiza Paco Ortiz. También fue generoso con los artistas, a los que no dudó en promocionar. Así, introdujo a un jovencísimo Camarón en los tablaos y se lo llevó de gira.

También fue el artífice de la unión entre Camarón y Paco de Lucía, con quien había actuado en Torres Bermejas cuando era anunciado en la prensa como ‘Bambino, el ye-ye gitano’. El guitarrista se quedó prendado del cantaor y este, del rumbero. Años después, cuando el fotógrafo Alberto García Alix viajó a Cádiz para fotografiar a Camarón, le preguntó qué opinaba del intérprete de ‘La pared’: "Un artista de artistas". El gran revolucionario del flamenco abrazaba al maldito, mientras los puristas renegaban de él.

Paco Ortiz desecha el adjetivo, pues entiende que una vida disoluta no es sinónimo de malditismo. Tampoco el "doble tabú" que implicaba ser gitano y gay. Ni siquiera la falta de reconocimiento: Bambino no llegó más alto porque no quiso, ya que no se plegó al tutelaje de las cámaras y los ‘flashes’; más allá de los platós, tampoco busco los grandes escenarios, limitándose a sus tablaos y salas, pese a que la entrada no era asequible. "Maldito es su final, cuando llegan los ochenta, porque fue una época que lo destruyó", razona el director.

"Para un futbolista, triunfar significa fichar por el Madrid o el Barça. ¿Pero qué pasa si quieres jugar toda la vida en el Valladolid?", se pregunta Ortiz. "Tener éxito se usa con demasiada ligereza, aunque Bambino lo entendió perfectamente en su día, porque hizo su carrera y fue feliz". Sin embargo, tras los laureles en los sesenta y los setenta, comienza su declive, hasta que cae en el ostracismo en los noventa, pese al intento de resurgir en ‘Los Lunes Flamencos’ que organizaba la sala Revólver.

El cantaor Enrique Morente había logrado arrastrar al roquerío hasta allí, pero el utrerano hace aguas en taquilla y solo acude un puñado de incondicionales. "El público de Bambino era la reserva canalla de occidente. Eran los que no se habían enterado de que ese mundo había desaparecido y le seguían en cualquier caso", explica en el documental Silvestre, quien describe su ocaso. "El mundo de Bambino era un mundo en decadencia en los ochenta. Se cerraron las salas de fiesta, se cerraron las ‘boîtes’… Aunque quizás no lo reflexionaba de esa manera, eso es lo que le estaba pasando".

Paradójicamente, siete años antes de aquel concierto, en 1985 había facturado ‘Soy lo prohibido’, su disco mejor producido, gracias a la buena mano de Gonzalo García-Pelayo. Le acompañaban su interpretación, las canciones y la temática, como refleja el corte que da título al álbum, Bambino en estado puro: fiebre, placer, pecado, aventura... "Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar. / Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás. / Yo soy lo prohibido".

Sin embargo, aquel chaval que podría haber sido peluquero o futbolista decide regresar a Utrera. "Va dejando de ser Bambino, la estrella fulgurante, para volver a ser Miguel Vargas, un ciudadano anónimo. ¿Te imaginas a Elvis regresando a Memphis para tomarse cocacolas en un bar? En cambio, él se adaptó perfectamente a la vida en el pueblo", asegura Paco Ortiz, quien resume su generosidad y su campechanía en una frase: "Le importaba poco lo mucho, pero también le importaba poco lo poco".

Atrás queda, en palabras del director de ‘Algo salvaje’, la vida desatada de un moderno, un rompedor y un adelantado a su tiempo. "Interpretaba el dramatismo como si lo viviese, porque recordaba sus propias experiencias. Creó un estilo y su repertorio nos ayuda todavía hoy a sobrellevar la soledad y el abandono", añade Ortiz, quien señala que no le dolió despedirse para siempre cuando le detectaron un cáncer de garganta e intuyó que se acercaba su fin.

"Ya había vivido varias vidas de manera intensa, porque una noche suya era el año de un oficinista". No tenía hijos y la muerte de su madre y de su hermano le afectaron profundamente. "Parecía que el destino lo atacaba donde más le dolía, como al personaje de una tragedia griega, aunque ya no tenía nada que lo aferrase a este mundo". Su médico le dijo que podría vivir más años si se operaba, pero a cambio perdería la voz, que no quiso vender ni a dios ni al diablo.

2020/09/11

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SUSAN SONTAG COMO METÁFORA

Susan Sontag como metáfora.
La biografía de Benjamin Moser busca detrás del mito para dibujar a una escritora escindida: "Es como si ningún espejo al que me asomara me devolviese la imagen de mi propio cuerpo". El volumen, de más de 800 páginas, es fruto de siete años de trabajo con un completo acceso a los archivos familiares y 600 entrevistas a amigos y colegas.
Clara Morales | InfoLibre, 2020-09-11
https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/susan-sontag-metafora_1_1187410.html

Susan Sontag (1933-2004) necesitaba ayuda. Así se lo hizo saber al poderoso agente literario Andrew Wylie cuando se conocieron: "Tienes que ayudarme a dejar de ser Susan Sontag". Las obligaciones de su existencia como figura pública, como intelectual de renombre, la alejaban del trabajo. Quería, por ejemplo, escribir una novela. "Pero me lo impide esto de 'Susan Sontag".

Esta conversación concilia quizás el núcleo de 'Sontag. Vida y obra' (Anagrama), la biografía de más de 800 páginas para la que Benjamin Moser ha trabajado durante siete años, buceado en los archivos familiares y realizado 600 entrevistas. No es, desde luego, el primer libro sobre la vida íntima de la pensadora que se publica —ahí están, por ejemplo, sus diarios, de los que este volumen se nutre sustancialmente—, pero sí la primera biografía sobre ella merecedora de tal nombre. Y Moser conoce desde el principio el desafío: desentrañar el carácter de "la última gran estrella literaria de Estados Unidos", de una escritora que existe como "mito", explica, disociada para el público tanto de su obra como de su experiencia vital.

Moser (biógrafo también de Clarice Lispector) señala la ironía de que una mujer preocupada por la naturaleza de la imagen y por las limitaciones del arte y de su interpretación, en suma, por las tormentosas relaciones en torno a la representación, haya acabado convirtiéndose en una especie de icono que ‘significa’ sin que nadie sepa bien qué. Empezando por su apariencia física y su principal signo de identidad, esa melena azabache atravesada por una veta blanca que parece haber nacido de su sien como un efecto del mero acto de pensar. La minuciosidad de Moser —en ocasiones algo cargante— le lleva a hablar con el artífice del ‘look’, el peluquero Paul Brown. El tratamiento para el cáncer de mama que le habían diagnosticado a los 42 años no le había hecho perder el cabello, pero lo había encanecido por completo. En una visita a su madre a Hawái, aún convaleciente, esta le insistió para que se lo tiñera. Y Brown lo hizo, a excepción de ese famoso mechón. Un mechón que casi medio siglo más tarde sigue considerándose sinónimo de cierta intelectualidad de izquierdas.

La biografía dibuja el retrato de una niña precoz que aprendió a leer a los 3 años y a escribir a los 6, que terminó el instituto a los 15, que se casó a los 17 con uno de sus profesores de la Universidad de Chicago, que a los 26 estaba divorciada y tenía un hijo y que, tras estudiar en Oxford y en la Sorbona se ganó el respeto intelectual que tan escasamente se reparte con la publicación de su primera colección de ensayos, ‘Contra la interpretación’ (1966). Dentro de las convenciones del género, Moser incide en múltiples ocasiones a lo largo de todo el libro en los efectos que tuvieron en su vida por una parte la muerte de su padre cuando ella tenía 5 años, y por otro la adicción al alcohol de su madre. Pero ‘Sontag. Vida y obra’ lidia con un misterio que no se resuelve solo con los datos biográficos comunes: las numerosas contradicciones de Sontag, aquejada siempre de una especie de existencia escindida.

"Es como si ningún espejo al que me asomara me devolviese la imagen de mi propio cuerpo", escribió en 1957. Esta idea, la separación entre cuerpo y mente, la imposibilidad de reconciliar la experiencia sensorial y la reflexión intelectual, la perseguiría a lo largo de su vida. Y la escritora, a juzgar por sus diarios y por los testimonios de quienes la conocieron, poseía una lucidez sobre sí misma que rayaba en la crueldad: cuando un amigo le señala en su juventud que en ella "mente y cuerpo parecen no estar conectados", ella le espeta un "¡A mí me lo vas a contar!". Su percepción de sí misma alterna entre sentirse "desvalida" o "una impostora" y percibirse como "arrogante", con un "desdén intelectual hacia los demás". Devota creyente de la transformación personal, no tuvo miedo a cambiar de creencias o a refutar sus propias tesis, pero, para el observador externo, esa fluidez puede verse también como una tendencia a la contradicción y una falta de integridad.

Quienes la conocieron como adolescente o ya en la veintena la describen como una mujer tremendamente insegura, muy lejos de la imagen de fortaleza inquebrantable que más tarde ofrecería. Y, aunque desde su divorcio insistió en la necesidad de mantener una independencia emocional absoluta, también se mostraba aterrorizada ante la soledad: en una ocasión, le dijo a un amigo que prefería vivir con cualquier persona elegida al azar en un restaurante chino que vivir sola. Sus conocidos, incluso los más amorosos, hablan de ella como una persona "dura", impositiva, pronta a repartir consejos y muy poco dispuesta a aceptarlos. Moser no lima las asperezas de un personaje que parece aquí más carismático que amable, y desde luego no se muestra hechizado por él. Algo que, en principio, puede ser un atributo positivo en un biógrafo, pero que le afeaba en una reseña la escritora Vivian Gornick: "Tiene que existir una fuerte, vibrante e incluso poderosa corriente de simpatía entre el escritor y el sujeto —por más indeseable que el sujeto sea— para poder escribir una notable biografía. Y me temo que ‘Sontag’ no lo es".

Una de las escisiones internas de la escritora que interesan más a Benjamin Moser es la que atañe a su orientación sexual. El libro narra cómo Sontag explora su deseo por las mujeres cuando se muda a San Francisco a finales de los cuarenta, donde escribiría en su diario un emocionante: "vuelvo a nacer en la época referida en este cuaderno". Su estancia en Berkeley se convierte en una especie de campamento de la homosexualidad, interesándose por la cultura LGTB, por la jerga y los hábitos del colectivo, y le otorga una liberación interna obvia: "Ahora sé la verdad, sé lo bueno y legítimo que es amar". Pero, pese a definirse como lesbiana en esos años, Moser cuenta cómo más tarde, convencida —como lo estuvo hasta su muerte— de la capacidad de transformación personal, se propuso evolucionar —en sus palabras— hacia la bisexualidad, forzándose a tener relaciones sexuales con hombres.

Décadas más tarde, en 1989, después de haber vivido numerosos romances con mujeres, su asistente Karla Eoff le preguntó por la naturaleza de su relación con la fotógrafa Annie Leibovitz, con la que llevaba meses saliendo. Ella insistió en que no eran más que amigas. Karla se sorprendió y le confió que había daba por sentado que era lesbiana. Sontag respondió: "No me gusta esa etiqueta. También he estado con hombres". A principios de los noventa, entró en crisis cuando la periodista Zoë Heller hizo mención en una entrevista a su relación con Leibovitz, conocida en los círculos artísticos de la ciudad. Tras la publicación, su hijo, David Rieff, pidió una cita a la reportera y, de manera un tanto confusa, sin llegar a expresar claramente qué era lo que había molestado a su madre, le confesó: "La has hecho llorar". "Pese a haber tenido algún que otro amante masculino", escribe Moser, "el deseo erótico de Sontag se centraba de forma casi exclusiva en las mujeres, y la frustración que la acompañó durante toda su vida por su incapacidad para evadirse mentalmente de esa realidad indeseada desembocó en una incapacidad para sincerarse al respecto".

Esto no basta, por sí mismo, para lograr entender la distancia entre Sontag y sí misma, a veces buscada y a veces sufrida. Pero el ejemplo de ‘El sida y sus metáforas’, tal y como lo recoge Moser, resulta especialmente significativo. El volumen, publicado en 1989 [1988] como un diálogo con ‘La enfermedad y sus metáforas’ (1978), explora las imágenes creadas en torno a los enfermos (la culpa, el castigo...), y denuncia que estas no son inocuas, que tienen efectos materiales en el objeto al que se refieren. Sontag hablaba de los estigmas asociados a la homosexualidad sin identificarse como homosexual —para muchos, ‘ocultándolo’— y alejándose también de las numerosísimas muertes que la enfermedad había dejado a su alrededor, entre personas muy cercanas —en su diario, recoge una larga lista de conocidos y buenos amigos fallecidos por sida—. La denuncia de los efectos nocivos que tiene la "trampa metafórica" en los cuerpos no se asocia aquí tampoco a unos cuerpos concretos. Para Moser, el libro "sin pretenderlo, ejemplifica precisamente aquello que pretende denunciar. Sus páginas revelan lo deprisa que la metáfora puede degenerar en confusión, abstracción, mentira". El colectivo LGTB no entendía por qué una mujer como ella, con su visibilidad y su poder, elegía ocultarse. Algo similar le reprocharon las feministas, que la consideraban distante con la causa.

"Como todas las metáforas", escribe Moser, "también esta era imperfecta. Muchos de los que se toparon con la mujer de carne y hueso se sintieron defraudados al descubrir una realidad que no estaba a la altura del mito glorioso". Quizás ella misma se sintiera decepcionada. "La única clase de escritor que podría llegar a ser es el que se expone a sí mismo", escribía en 1959. "Escribir es desgastarse, apostar contra uno mismo". Pero ¿qué es ‘uno mismo’? ¿Qué es ser uno mismo cuando se es "Susan Sontag"? ¿Y de qué manera podría exponerse alguien que quiere dejar de ser el mito que ella misma se ha esforzado en construir? En sus últimos meses de vida, arrebatada por el cáncer que la persiguió durante décadas, osciló continuamente entre la voluntad de rendirse y la insistencia a los médicos en que siguieran intentando salvarla. Escribe Moser: "Ante un mundo escindido, ofreció un yo escindido".

LECTURAS
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David Rieff: "Susan Sontag no aceptó su muerte y por eso no pude decirle adiós".
El País, 2008-12-14

https://elpais.com/diario/2008/12/14/eps/1229239613_850215.html
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El país de los enfermos.
Belén Altuna | El País, 2011-02-23

https://elpais.com/diario/2011/02/23/paisvasco/1298493617_850215.html
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Susan Sontag y La enfermedad y sus metáforas.
Jordi Martí Font | Catalunya Press, 2020-04-16

https://www.catalunyapress.es/texto-diario/mostrar/1931974/susan-sontag-enfermedad-metaforas
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El profundo y desesperado deseo de Susan Sontag de perdurar.

Una selección de textos de la ensayista estadounidense acaba de llegar a las librerías. El encargado de elegir cada texto ha sido su único hijo, David Rieff, que desde el prólogo cuenta que su madre quería ser recordada a través de su obra.
David Rieff | El País, 2022-03-17
https://elpais.com/ideas/2022-03-17/el-profundo-y-desesperado-deseo-de-susan-sontag-por-perdurar.html
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Y TAMBIÉN...
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El sida y sus metáforas
Ricard Ruiz | El Periódico, 2002-11-29 | Reproducido por : gTt-VIH, 2003-04-20

http://gtt-vih.org/actualizate/lo_mas_positivo/LMP_25_sida_sus_metaforas
 
[...] Sin embargo, en 1988, siete años después de que se diagnosticaran en California los primeros casos de SIDA, la intelectual neoyorquina Susan Sontag trató de repetir con el VIH el ejercicio ensayístico con el que había triunfado diez años antes –'La enfermedad y sus metáforas, un análisis del cáncer y otros males físicos en la historia del pensamiento'– y se encontró con que apenas existía literatura no científica sobre la infección. Pionero en su lectura ideológica del virus, 'El sida y sus metáforas' (Taurus, 1996) se centró entonces en la concepción apocalíptica de la nueva epidemia, desenmascarando su utilización política contra las desviaciones, su mezcla de terminología bélica y fantasía tecnológica, y el abuso de la simbología religiosa más reaccionaria –en términos de ‘plaga bíblica’ y ‘castigo divino’– ante los presuntos desórdenes morales de la promiscuidad, la droga o la homosexualidad. [...] 

2020/06/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA INCREÍBLE HISTORIA DEL MATRIMONIO FALLIDO ENTRE ELTON JOHN Y RENATE BLAUEL

La increíble historia del matrimonio fallido entre Elton John y Renate Blauel.
Solo hace tres años, el cantante pidió perdón a su exesposa por "no haber aceptado quién era él". Ahora, ella ha iniciado un procedimiento legal cuyos detalles se desconocen, un movimiento inusual en una mujer que siempre quiso mantenerse en la sombra.
José Manuel Ruiz Blas | Vanity Fair, 2020-06-26
https://www.revistavanityfair.es/sociedad/celebrities/articulos/la-increible-historia-del-matrimonio-fallido-entre-elton-john-y-renate-blauel/29092 

En el muy romántico día de San Valentín de 1984, Elton John y Renate Blauel contrajeron matrimonio en Darling Point, un idílico suburbio de Sydney (Australia). El motivo distaba de ser honesto: Elton (conocido en el circuito gay como “Sharon”) pretendía encubrir su homosexualidad valiéndose de Renate, una ingeniera de sonido alemana y ex azafata de vuelo a quien conoció un año y medio antes en la isla caribeña de Montserrat, con quien trabajó en la grabación del álbum ‘Too Low For Zero’. Que el siguiente álbum se llamara 'Breaking Hearts' resultó premonitorio. En 1988, el matrimonio se rompería tras cuatro años de rupturas y reconciliaciones. “Elton apenas estuvo con ella debido a su trabajo”, dijo su amigo Ed Coan. Los anglosajones tienen una palabra que define ese rol: 'beard' (barba), que en el argot de los años cincuenta describía a las parejas de que se hacían acompañar los homosexuales para disimular sus tendencias sexuales.

Alguien apuntó que Elton John, aterrorizado ante la perspectiva de una delicada operación de garganta, necesitaba una enfermera. Pero como maniobra para enterrar las sospechas de su homosexualidad la boda dejó que desear. El atuendo del novio no contribuía a enterrar habladurías: chaqueta blanca de frac, canotier de gondolero con cinta de raso lila, camisa de rayas marineras con corbata de lazo malva. Hubo una tarta cursi hasta lo estupefaciente, con varios pisos de nata y artesonados de fondant, pero no hubo luna de miel: Elton partió al día siguiente para iniciar una gira por Nueva Zelanda. En cuanto al beso de recién casados... bueno, hemos visto bocas juntarse con más pasión en maniobras de reanimación cardiorrespiratoria.

La novia, con ciego encandilamiento, dijo que era el tipo más amable que había conocido. “Me siento fabulosa. He oído todo tipo de historias sobre él, y que se supone que es bisexual, pero eso no me preocupa”. Cuando decía “se supone” quizá ignoraba que fue el propio Elton John quien declaró su bisexualidad en 1976, en un acto de gran coraje para la época.

Renate recibió la propuesta de matrimonio en un restaurante indio de Sydney un viernes, mientras comían pollo al curry, y el martes ya estaba delante del altar con Sir Elton Hercules John. Pese a la precipitación, Renate exhibió un vestido de novia recamado de 63 diamantes. El sueño concluyó en divorcio en 1988, sólo cuatro años después. Renate percibió 45 millones de libras y una casa en Surrey, pero ni un solo automóvil de la flota de Bentleys del divo atormentado.

Elton corrió a llorar en el hombro de su amiga Sarah Ferguson, Fergie, duquesa de York y también carne de tabloide. La ya expareja se propuso conservar la amistad, quizá lo único que había entre ellos: los rumores apuntaron a que el matrimonio nunca se consumó dentro de las paredes de su mansión de 7 millones de libras en Old Windsor. Habitaciones separadas, rostros mohínos y una agenda de encuentros paralelos en suites de hoteles de lujo fueron la rutina con que Elton escapó del tedio marital. Renate, por su parte, se volcó en su faceta profesional, sobre todo en la carrera de su amiga íntima la cantante Sylvia Griffin, dando pie a maliciosos rumores de lesbianismo. No faltaron tampoco las escenas: Renate trepando por una escalera para acceder al dormitorio de Elton, Renate arruinando la fiesta del cuarenta cumpleaños de Elton en 1987... Su canto del cisne fue la fiesta de 44.000 dólares con que el cantante agasajó a la alemana un año después, una de las pocas ocasiones en que se les vio felices, pero sobre todo juntos, de su matrimonio.

No es que Renate no hubiera podido verlo venir. En 1981, el cantante había ido un paso más allá en su ‘outing’ regalando al mundo ‘Elton's Song’ (La canción de Elton) , una doliente balada autobiográfica que narra los amores proscritos de un muchacho por un compañero de clase cuyo videoclip, ambientado en un colegio inglés (jerseys de regatas, vestuarios y partidos de criquet) no llegó a proyectarse en las televisiones debido a la censura.

Para ser honestos, si Elton seguía dentro del armario, este tenía las puertas entreabiertas. "Aún no sé cómo me salvé de morir de sida, habiéndome acostado con la mitad de Estados Unidos", dijo una vez Elton. Oh, eran los locos 80, tiempos de armario y pandemia, y del rearme moralista que llevó aparejado el reaganismo en el contexto de una guerra fría que tanto inspiró a The Rocket Man.

Porque quizá su más incomprendida llamada de socorro se alimenta de ella. Hablamos de ‘Nikita’, una de sus canciones más celebradas, que describe una historia de amor imposible entre el cantante y Nikita, una mujer que pertenece a la Guardia fronteriza de la Alemania del Este encargada de custodiar el Muro de Berlín. El foco de la trama romántica es sencillo.

Elton acude a diario con su Bentley rojo descapotable y se instala a escasos metros del Muro, a ejercer de mirón y canturrear lastimeramente su amor imposible por Nikita, interpretada en el videoclip por la actriz y modelo Anya Major.

“Hey, Nikita, ¿hace frío en tu pequeño rincón del mundo?”, susurra nuestro hombre.

Elton dibuja corazones en el suelo cubierto de nieve mientras le apuntan los cañones de luz de la garita de vigilancia. Elton hace pucheros en el control de pasaportes. Elton bebe los vientos por Nikita. ¿Estaba Elton queriendo decirnos algo? ¿Estaba siendo Renate Blauel demasiado crédula? La respuesta es: muy probablemente sí.

Para empezar, Nikita es un nombre ruso... de varón. Y no debieron abundar las mujeres entre los temidos Grenztruppen que hacían el paso de oca y disparaban a matar a quien osara atravesar el Muro. Y está el enojoso asunto de la sombra de bigote que se atisba sobre el labio superior de Anya Major. Y la clase de fantasías que alimenta Elton son exactamente el tipo de actividades que uno compartiría con un camarada confianzudo: ir a la bolera, jugar al ajedrez o ir a ver un partido de fútbol del Watford.

Abotonada además por los sedosos coros de George Michael, la canción tiene la textura de una confesión a medias.

Cuatro años después se rompería el matrimonio entre Elton John y Renate Blauel. Elton se arrepiente de haberle causado una tristeza perdurable. Lo dijo el año pasado públicamente en su cuenta de Instagram, con motivo del referéndum en Australia para la legalización del matrimonio homosexual. Sus palabras exactas fueron estas:

“Hace muchos años escogí Australia para mi boda con una mujer maravillosa a la que aún profeso amor y admiración. Quería por encima de todas las cosas ser un buen marido pero negaba quién era realmente, lo que causó a mi esposa mucha tristeza y a mí mismo mucha culpa y arrepentimiento”.

No debió de ser fácil para él, aprisionado en un mundo donde la homofobia establecía un pesado precinto sobre su vida sentimental y su carrera, con el estigma del sida al fondo. Renate y él no han vuelto a tener contacto desde entonces. Hoy Renate vive recluida en una casita de campo en Shackleford, un pueblo de Surrey, de la que apenas sale salvo para comprar comestibles en la tienda del pueblo o pasear a su perrito spaniel de grandes orejas colgantes.

De su pasado con Elton sólo queda un Mercedes-Benz coupé de color verde y un bolso Louis Vuitton. Poco sociable, es una gran desconocida para sus vecinos. Nunca ha hablado sobre su fallido matrimonio y se adivina que convive con un dolor profundo. Elton en cambio volvió a casarse en 2005, esta vez con David Furnish, con quien tiene dos hijos: Elijah y Zachary. Dos años después de su salida del armario, cayó el muro de Berlín. Ignoramos la suerte que corrió el bueno de Nikita.
 

Y TAMBIÉN…
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Elton John es denunciado por su exesposa Renate Blauel por revelar detalles de su vida en sus memorias.
El cantante y la ingeniera de sonido alemana se divorciaron en 1988 tras cuatro años casados y, desde entonces, ella siempre se ha mantenido alejada de los focos.
La Vanguardia, 2020-06-26
https://www.lavanguardia.com/gente/20200626/481957115859/elton-john-exmujer-renate-blauel-demanda-memorias-rocketman-homosexualidad.html
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Orgullo Gay: famosos que hicieron pública su homosexualidad antes que Pablo Alborán.

Jorge Javier Vázquez, Ricky Martin y Miguel Bosé, entre otros muchos.
A.A. | La Razón, 2020-06-27
https://www.larazon.es/gente/20200627/tfd5gpx2wvcdbfw6u37udq4ezi.html

Elton John. En 1988, tras divorciarse de su exmujer Renate Blauel, el cantante declaró abiertamente su homosexualidad y aunque, tal y como él mismo confesó, no fue nada fácil, desde entonces es uno de los rostros más activos en la lucha por los derechos de los gais. En 2005 contrajo matrimonio con su actual pareja, David Furnish, con quien tiene dos hijos fruto de su relación.  
 
NOTA: Aunque aquí se comenta que Elton John se declaró abiertamente homosexual en 1988, tras el divorcio de Renate, otras fuentes situán esta declaración pública en 1992. 

2019/12/01

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ¿POR QUÉ SE CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA EL VIH-SIDA?

¿Por qué se celebra el Día Internacional de Lucha contra el VIH/Sida?
En este día que se celebra a nivel internacional compartimos distintas visiones sobre el HIV/Sida en la actualidad.
La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=voice&id_article=144309
 
Se conmemoró por primera vez el 1 de diciembre de 1988. Se eligió esa fecha en una cumbre mundial de ministros de Salud [en Londres] y se declaró a 1988 como el "año de la Comunicación y la Cooperación sobre el Sida".

La expansión del diagnóstico y tratamiento tempranos combina los beneficios clínicos individuales del tratamiento temprano con los beneficios de prevención de la transmisión a nivel de población.

En Argentina cada año se registran 6.500 nuevos diagnósticos de VIH. Se trata de una tendencia que se mantiene estable desde los últimos diez años pero que últimamente empezó a registrar algunas variaciones: un aumento de los diagnósticos en mujeres entre los 45 y 59 años y, en varones, un incremento en la franja que va de los 15 a los 24 años.

“Estos datos nos confirman que no solo tenemos que tener una posición dinámica en lo que respecta a las políticas de acceso al diagnóstico y a la prevención si no también estar atentos a los cambios que una epidemia como el VIH tiene en las poblaciones modernas. Vemos cómo nuevamente los varones, especialmente los más jóvenes, gays y bisexuales siguen liderando los casos de infección y cómo las mujeres por encima de los 40 están empezando a tener una relevancia que no habían tenido hasta ahora en la historia de la epidemia”, aseguró Sergio Maulen, director de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación en enero del año pasado.

Los datos que hay en la población travesti y trans datan del año 2014 lo que manifiesta una falta de políticas públicas y de relevamiento serio.

Estamos en un estado de alerta ya que en 2019, por la intervención del FMI y el mayor endeudamiento, el presupuesto reduce en un 30% el programa de tratamiento y prevención. Es por esto que miles de personas que viven con VIH se quedaron sin posibilidad de seguir con el tratamiento. Mientras la Secretaria de Salud, dice que bajaron los casos detectados en la población, a la población infectada la dejan sin posibilidad de hacer tratamientos.

Y TAMBIÉN…
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Día Internacional de Lucha contra el VIH/Sida: por el derecho a la salud integral.

Un análisis de la situación de la salud en Argentina, quienes se benefician y quiénes se perjudican.
Pablo Curbelo | La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/Dia-Internacional-de-Lucha-contra-el-VIH-Sida-por-el-derecho-a-la-salud-integral
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Hace 36 años se identificaba el HIV/SIDA: ¿el caso del paciente de Londres tiene la cura?

Hace 36 años la revista Science, una de las revistas de difusión científica más importantes del mundo, difundió en sus páginas que se había identificado el virus HIV. Compartimos esta tribuna abierta del Dr. Javier Altclas.
Javier Altclas | La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/Hace-36-anos-se-identificaba-el-HIV-SIDA-el-caso-del-paciente-de-Londres-tiene-la-cura
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Queremos la cura.

Podría presentarme en esta nota como escritor, como periodista, como guionista, como comunicador. Y estaría bien, porque soy todo eso con todo un montón de otras cosas: maricón, idealista, trotamundos, obsesivo, y también, y es lo que nos convoca, una persona viviendo con VIH. El sector odiante, ese que se cuela en las redes sociales y simboliza el pensamiento del mal de la sociedad, diría un puto sidoso.
Gustavo Pecoraro | La Izquierda Diario, 2019-12-01
https://www.laizquierdadiario.com/Queremos-la-cura

2019/10/30

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ASÍ FUE EL EXTRAÑO MATRIMONIO DE ELTON JOHN CON UN AMUJER LLAMADA RENATE

Así fue el extraño matrimonio de Elton John con una mujer llamada Renate.
Él era una estrella, supuestamente bisexual y con problemas de adicciones. Ella, una mujer que caía bien a todo el mundo. El enlace duró cuatro años y dejó únicamente arrepentimiento. Lo recuerda el cantante en sus recientes memorias.
Guillermo Alonso | ICON, El País, 2019-10-30
https://elpais.com/elpais/2019/10/29/icon/1572348342_299677.html 

Comienzos de 1984: Elton John (Pinner, Middlesex, 1947) llamó a su amigo Tony King, ejecutivo discográfico, para comunicarle lo siguiente: “Me caso”. King pensó que se trataba de una broma y le espetó: “¿Con quién, si se puede saber?”. La respuesta era: con Renate Blauel, que trabajaba con él como ingeniera de sonido. Elton estaba en Montserrat (isla del Caribe perteneciente al Reino Unido donde grabó gran parte de sus discos de comienzos de los ochenta) ultimando ‘Breaking heart’s, su álbum número 18. Pese a que había llegado allí con un novio australiano que tenía entonces (llamado Gary), pronto labró una profunda amistad con Renate, que era, según él la describe en sus memorias, “concienzuda y caía bien a todos”.

No se acababan de conocer. Su relación profesional venía de lejos: se habían conocido en 1976 durante la grabación de ‘Don’t go breaking my heart’, una de las canciones más populares del artista. Elton, que a mediados de los ochenta pasaba una de sus peores etapas de adicción a la cocaína, valoró positivamente la compañía de Renata durante la grabación de ‘Breaking hearts’: el trabajo con ella era pacífico y fluido y las canciones salían solas. Tenía, según explicó, muchas más ganas de estar con Renate que con su novio Gary.

Aquí surgieron las dudas: ¿sentiría una atracción heterosexual, por fin? ¿Podría ser Renate la mujer que lo salvase de un estilo de vida que no era el más adecuado para él? Es importante señalar que para el mundo Elton John era entonces bisexual, como él había declarado en 1976, y no salió del armario como homosexual hasta 1992 en una entrevista con ‘Rolling Stone’.

Elton le pidió dos veces que se casara con él. La primera, borracho (muy significativo) en un restaurante de Montserrat. La segunda, y la definitiva, en uno de Sidney, donde Elton comenzaba una gira por Australia. Era el 10 de febrero de 1984 y cuando ella dijo sí, a él le entraron las prisas: lo harían allí mismo, el día de San Valentín, en Australia.

La boda fue por la iglesia y se organizó en tres días. Ni los padres de Elton ni los de Renate acudieron. El padrino de Elton fue John Reid, entonces su representante, también su exnovio y también el hombre con el que había perdido la virginidad. Tras un banquete, todos los invitados se trasladaron a la suite que ocupaba Elton John en Sydney, donde “siguió corriendo el alcohol y la coca”.

Elton John aclara en sus memorias que acaban de publicarse (‘Yo’, ed. Penguin Random House) que acordó con Renate no discutir nunca los detalles íntimos de su unión si un día de divorciaban. En sus memorias, el músico solo informa de que se divorciaron cuatro años después –a comienzos de 1988– y deja caer que la hizo bastante infeliz porque “Renate no solo se casó con un drogadicto gay, sino con un drogadicto gay cuya vida estaba a punto de desmoronarse”. Efectivamente, su consumo de cocaína estaba fuera de control en esa década. John ha declarado, por ejemplo, que ‘Leather jackets’, su disco número 20 lanzado en 1986, es el peor de su carrera y lo grabó puesto de cocaína en el estudio.

Si bien Elton ha sido caballeroso y ha omitido casi todos los detalles sobre el misterioso matrimonio, algunos se pueden encontrar en otras biografías del artista. Detalles que, obviamente, no han sido confirmados ni desmentidos por sus protagonistas: Elton ha mantenido silencio al respecto y Renate nunca volvió a la vida pública tras aquella boda rodeada de ‘paparazzi’ (cuando Elton la invitó a conocer a sus hijos, nacidos de un vientre de alquiler en 2010 y 2013, ella declinó la invitación, de modo que no la ha vuelto a ver).

La periodista británica Nina Myskow, a la que une una gran amistad con Elton John, declaró en 2002, para la biografía 'Sir Elton', que la relación tuvo “un lado físico”. Y en ‘Elton John: La historia de uno de los grandes mitos del pop’, de José Luis Martín, se cuenta que el divorcio entre Renate y Elton fue amistoso y ella obtuvo una indemnización de cinco millones de libras (unos 13 millones de euros al cambio en la actualidad).

El 21 de septiembre de 2017, Elton John publicó un texto en su cuenta de Instagram con motivo de su regreso a Australia para una serie de conciertos. “Hace muchos años elegí Australia para casarme con una maravillosa mujer por la que tengo tanto amor y admiración. Quise más que nada en el mundo ser un buen marido, pero estaba negando quién era realmente yo, lo que le causó tristeza a ella y una enorme culpa y arrepentimiento a mí. Para ser merecedor del amor de alguien debes ser lo suficientemente valiente y tener la mente clara para ser honesto contigo mismo y con tu pareja”.

2019/04/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CIEN AÑOS DE CÉSAR MANRIQUE, APÓSTATA DE FRANCo, ICONO GAY DE FRAGA Y GENIO ECOLOGISTA

Cien años de César Manrique, apóstata de Franco, icono gay de Fraga y genio ecologista.
Se celebra el centenario de un hombre que integró el arte en el medioambiente y paró los pies al turístico del régimen franquista a base de tesón y confianza. “Se puede cambiar el mundo con una verdad entre las manos”, y con esa filosofía Manrique transformó una isla vertedero como Lanzarote en el paraíso del turismo exclusivo y en su mejor obra de arte.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2019-04-23
https://www.eldiario.es/cultura/arte/cien-cesar-manrique-franco-gay-ecologista_1_1583543.html 

César Manrique (Lanzarote, 1919-1992) se consideraba a sí mismo un “contemporáneo del futuro”. Y vaya si lo era. Mientras que el cambio climático no merece ni un minuto en el discurso de nuestros políticos, él vaticinó el desastre hace casi cincuenta años. “Veo el futuro bastante pesimista. Me da miedo que no sean capaces de reaccionar para salvar la vida en el lugar donde nos ha tocado vivir”, reprochaba al poder siempre que tenía oportunidad.

El artista absoluto sentía cada fractura en la piedra como “una herida en su cuerpo”. Por eso peleó por una arquitectura que conciliase el desarrollo con la conservación del patrimonio. “Yo lucharé, denunciaré y protestaré hasta que me muera. Soy como un ser eterno, porque no me acuerdo de cuando nací y tampoco sé cuando me voy a morir”, amenazaba ante la explosión del turismo de masas.

Por suerte, el mundo sí se acuerda de cuándo nació el visionario que transformó una desaliñada isla de Lanzarote en su mayor obra de arte. Ocurrió hace cien años en la pequeña localidad de Arrecife, cerca de la playa de Famara, donde el pequeño César correteaba salvaje por una orilla tan clara que reflejaba los acantilados. Dibujando su contorno sobre la arena, la flora canaria quedó atrapada para siempre en las manos, los pinceles y las construcciones del artista.

Su obra pictórica es relevante, pero en este centenario cabe destacar sobre todo una conciencia ecologista cocinada en una época hostil: la dictadura. “El camino de César Manrique va desde la estética a la ética”, dice Alfredo Díaz, portavoz de la fundación que lleva su nombre.

El experto invita a acercarse a él desde esa doble mirada: “Por un lado el artista que busca la belleza en el informalismo matérico, movimiento que le permite expresar la volcanología y esa parte telúrica que define Lanzarote, y por el otro, el artista con un profundo compromiso social y ecológico, aunque no existiese tal término”.

Su discurso se oponía a una nueva actividad económica brutal que estaba asolando a las islas centrales de Canarias y acechaba a Lanzarote: el desarrollismo. Es decir, un boom turístico con el que Franco quería sacudirse la caspa de cara al exterior en los años 60. Manrique tampoco se cerraba en banda, pero no a cualquier precio. Así que intuyó un modelo “disparatado” que, sin embargo, coló entre los alcaldes, el Cabildo y, lo más difícil, el régimen franquista.

¿Cómo logró su beneplácito en lugar de ser censurado o algo peor? Díaz lo explica a través de sus “complicidades positivas”. En ocasiones planea sobre César Manrique la sombra de su participación en en bando sublevado de la Guerra Civil, al que acudió como voluntario a la edad de 16 años. No obstante, el portavoz niega rotundamente su afiliación al franquismo y arguye dos razones principales para demostrarlo.

“Los jóvenes de Canarias salieron obligados en muchos casos al frente del Ebro. En este caso se presentó voluntario para elegir un destino y para quedarse en Canarias, en el ejército del aire”, dice de primeras. De hecho, es conocido que Manrique nunca quiso volver a hablar de la guerra ni de ideas políticas.

“Le horrorizaba y es más, lo primero que hizo al regresar a casa tras volver de Catalunya fue quemar el uniforme en la azotea”, continúa. Un gesto con el que renegó para siempre sobre su papel en la guerra y su vinculación con aquel bando.

A lo que nunca hizo ascos Manrique fue a las relaciones diplomáticas que diesen luz verde a su arte. “Los franquistas vieron en él a un tipo alocado pero que podía funcionar de cara a un turismo exclusivo o de élite, como le gustaba al régimen. Si no, ¿de dónde salía el dinero para hacer todas estas obras?”, se pregunta Díaz.

Aún así, el experto reconoce que, tras más de veinte años de estudio de la obra y el pensamiento de Manrique, le cuesta entender cómo logró convencer a políticos tan dispares y “zoquetes” con un modelo que ponía en riesgo la expansión económica.

Sus dos baluartes políticos fueron José –Pepín– Ramírez Cerdá, presidente del Cabildo de Lanzarote y su amigo de la infancia, y Manuel Fraga. El Ministro de Información y Turismo de Franco quedó admirado por las ideas modernas y el gusto de Manrique, que lo vinculó a sus tendencias sexuales. “Los homosexuales tienen una sensibilidad y una capacidad artística que no tenemos los heterosexuales. Son muy originales y creativos”, dijo en una ocasión.

“Fue una simbiosis muy afortunada, no sé si esas relaciones se vuelven a repetir y menos en el marco de una dictadura. Porque Manrique nunca se vinculó de una manera clara a ningún partido. De hecho, muchas de sus declaraciones vistas desde hoy parecen de una persona de izquierdas”, asegura con asombro Díaz.

Tanto en Madrid como en Nueva York, donde llegó tras la traumática muerte de su pareja en pleno estallido hippy y del amor libre, César Manrique se rodeó de lo más granado de la sociedad. Artistas y multimillonarios (como Rockefeller) en la ciudad norteamericana, y personajes de la literatura, el cine y la tauromaquia en la capital madrileña, donde organizaba fiestas que le otorgaron una fama de dios Baco.

Sin embargo, al regreso a Lanzarote en 1966, el artista se mezcló con la gente de la calle como hacía en sus inicios. Durante las décadas de los 70 y 80 tiene lugar un importante desarrollo de espacios perfectamente integrados en el entorno natural, justo cuando el régimen se planteaba abandonar la isla para los camellos y las cabras.

“Lanzarote era un lugar de emigración y de miseria. La población emigraba a las islas centrales o a Latinoamérica en épocas de sequía. Entonces llegó él y dio una mirada amable y propuso que esos paisajes calcinados y con viento pudiesen servir como atractivo turístico”, cuenta Alfredo Díaz.

En esa época comenzó su cruzada contra el turismo de masas y las empresas que querían absorber las carreteras como habían hecho en la península y en las islas vecinas. “Consiguió que en Lanzarote no se pudieran poner vallas publicitarias en los bordes de las carreteras. De hecho, él contaba que a principios de los 80 una empresa las puso y salió con un grupo ecologista emergente y se las cargaron. Estaba codo con codo en la calle”, concede el portavoz de la Fundación César Manrique. Paradójicamente, fue un trágico accidente de tráfico en un peligroso cruce entre vías el que acabó con la vida del genio.

El experto también le considera el padre del primer círculo de ecologistas, al que él mismo pertenecía durante la dictadura. “No creo que haya parangón en España, ya que en ese momento el medioambiente no formaba parte del discurso en las calles y mucho menos entre los políticos”, asegura. Pero César Manrique es un personaje casi más incómodo ahora que antes para quienes aprueban leyes demoledoras en Canarias como la del suelo.

En su centenario, año en el que el cambio climático representa ese “futuro pesimista” que el creador vaticinó en 1970, debemos rescatar su “vigencia absoluta”. Él defendía que los artistas tienen la obligación de enseñar a mirar. Para ello, salpicó las islas de miradores para asomarnos la belleza que nos estábamos perdiendo. ¿Qué mejor regalo de cumpleaños que demostrarle que algo hemos aprendido?

2018/07/02

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LOS PIONEROS DEL MATRIMONIO GAY EN ESPAÑA

Los pioneros del matrimonio gay en España.
Dos décadas antes de la aprobación de las uniones homosexuales, dos hombres de Vic (Barcelona) solicitaron casarse y su reivindicación recorrió periódicos y televisiones. Así lo recuerda uno de ellos.
José Luis Aranda / Gianluca Battista | El País, 2018-07-02
https://elpais.com/elpais/2018/06/28/videos/1530210252_624991.html 

Ni siquiera se le llamó matrimonio gay. Para aquella conquista todavía quedaba mucho, pero la reivindicación estaba latente. “Un homosexual y un bisexual piden permiso al juez de Vic para casarse”, tituló El País el 6 de junio de 1987. La información ocupaba media columna de la página 33 y hacía referencia a Jesús Lozano, entonces de 19 años y actualmente fallecido, y a Josep Teixidor, que tenía 39 años y ahora tiene 70. Tres décadas después de aquellos hechos, Teixidor todavía vive en Vic (Barcelona), donde es más conocido por el apelativo de ‘Richard’. Sus años como empresario nocturno y sus colaboraciones en periódicos y radios locales lo han convertido en un personaje bastante popular en la comarca de Osona. También aquel episodio de su vida que le llevó a aparecer en medios de comunicación de toda España [...].

Todo comenzó durante una comida en la casa que Teixidor compartía con Lozano en Taradell, a unos kilómetros de Vic. El periodista Albert Om, que era su vecino, les preguntó por qué no intentaban casarse. “Pensamos que era una broma, pero él nos lo dijo bastante en serio”, recuerda Teixidor 31 años después. La idea tomó forma y poco a poco la bola fue creciendo. El sábado 13 de junio de 1987, El País dedicaba su contraportada a la pareja, que llegaría a aparecer incluso en el ‘prime time’ de TVE para exponer su caso en el programa ‘En familia’, dirigido por Iñaki Gabilondo. En todo momento contaron con el apoyo del Front d’Alliberament Gai de Barcelona [Catalunya], aunque Teixidor quiere dejar claro que “al principio era puro enamoramiento y ganas de conseguirlo” y luego ya llegó el activismo. También que nunca obtuvieron ningún beneficio económico de todo aquello.

Tres meses y medio tardó la Justicia en darles respuesta. El juez denegó la solicitud en la que alegaban que ni la Constitución ni el Código Civil limitaban el derecho a casarse a parejas heterosexuales. “Es tan obvio que el matrimonio lo componen un hombre y una mujer que [los legisladores] no se han ocupado de concretar que los matrimonios deben celebrarse entre personas de distinto sexo”, señalaba el auto. Aquella lógica cambiaría con el tiempo y la acción de la pareja de Vic puso una de las primeras piedras para conseguirlo; pero cuando en 2005 España aprobó el matrimonio gay, la relación sentimental ya se había acabado. Mantenían la amistad y Lozano, quien siempre se declaró bisexual, estaba entonces con una mujer. “Comentamos el tema y nos dolió muchísimo no haber podido ser nosotros los primeros”, relata Teixidor. En sus contactos frecuentes, a menudo surgía la idea de celebrar el 25 aniversario de su iniciativa pionera. La muerte de Lozano, que arrastraba problemas de salud desde los 80, lo impidió. A su expareja se le tuerce el gesto al recordarlo. En su memoria quedan buenos momentos, y también alguno malo, pero no duda ni un segundo cuando se le pregunta: "Claro que me hubiera gustado muchísimo casarme con Jesús”.

2017/09/26

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CÉSAR MANRIQUE: DIVINO, SANTO Y PECADOR

El Mundo / César Manrique //

César Manrique: divino, santo y pecador.

Hace 25 años (y un día) falleció en un accidente de tráfico un creador simpar. Provocativo, deslenguado, libre. Llegó distinto tras un viaje que hizo a EEUU y se dedicó a hacer de la isla de Lanzarote toda una obra de arte.
Luis Alemany | El Mundo, 2017-09-26
https://www.elmundo.es/cultura/2017/09/26/59c96ecf46163f2f1a8b45da.html 

César Manrique se despertaba temprano, iba a nadar, hacía ejercicios de anillas "como los que hacen los gimnastas en los juegos olímpicos", pintaba en el taller, bajaba a su Almacén en Arrecife (una mezcla de oficina, galería de arte y cine-club) y recibía allí a invitados, a periodistas y a políticos. Por las tardes volvía a su casa de Tahiche y se instalaba en su cuarto de estar, hecho de piedras volcánicas y cojines acharolados, el lugar en el que, según la leyenda, organizaba interminables orgías. Y, entonces, le decía a su ayudante, Carmensa de la Hoz: "Carmensa, ¿Bette Davis o Greta Garbo?". La casa de Tahíche tenía uno de los primeros reproductores de Beta Max que se vieron en España y, gracias a él, Manrique, el supuesto dios Baco de Lanzarote, podía gastar sus tardes en ver ‘La reina Cristina de Suecia’ y películas de ese estilo junto a una veinteañera que llevaba con la boca abierta desde la escena de las anillas. No había orgías. No se fumaba. Sólo se bebía café.

El novelista Manuel Puig se habría vuelto loco de felicidad si hubiera podido asistir a un solo día en la rutina lanzaroteña de César Manrique. El artista canario, héroe ecologista, icono gay, santo y pecador, murió hace 25 años y un día en un accidente de tráfico y, ahora que ya ha pasado el tiempo y la tragedia queda lejos, su historia se puede contar como si fuera una ópera italiana.

Vamos por el principio: César Manrique nació en 1919, en una familia educada de Arrecife. Fue a la guerra con el ejército rebelde y, cuando volvió, quemó su uniforme en la azotea de su casa. Estudió dos años en La Laguna y después se marchó a Madrid a hacer Bellas Artes en la Academia de San Fernando. Conoció a una mujer llamada Pepi Gómez, se casó con ella y juntos se subieron a la espuma de la primera generación de arte abstracto español. La famosa exposición pionera de la galería Clan de Madrid, en 1954, contaba con él en sus paredes. Aunque su papel era secundario.

¿Qué cambió la vida de César Manrique en los siguientes años para disparar su carrera? Hay dos teorías que, a simple vista, parecen compatibles.

Carmensa de la Hoz recuerda que Pepi Gómez murió en esa época y que el artista quedó desolado. Para salir de la depresión, su primo Manolo, psiquiatra, le recomendó un cambio de aires y Manrique se acordó de los amigos neoyorquinos que había hecho en el pequeño mundo del arte de vanguardia. Hasta el magnate Rockefeller había coincidido con él en alguna fiesta y le había invitado a visitarlo en Manhattan. Eso hizo. "En Nueva York se movía en un círculo de artistas latinoamericanos, muchachos pudientes que vivían la bohemia. Mauricio Aguilar y Waldo Díaz-Balart fueron muy amigos suyos. En esa época fue muy feliz y pintó algunos de sus mejores cuadros", recuerda De la Hoz. En América, además, Manrique se acostó por primera vez con un hombre. "Él lo contaba con mucha naturalidad: 'Yo me entregué. Quería ver qué era eso'. Lo que era le gustó. Sobre todo, le gustaban los cuerpos, los apolos, fueran hombres o mujeres".

El otro gran cambio en la vida de Manrique fue casual. Un día, en los primerísimos años 60, el canario fue a comprar lienzos a una tienda de Madrid. En la cola empezó a hablar con otro cliente. "Los dos estaban en el informalismo, en cierta actitud política contestataria. Conectaron y quedaron en contacto", explica el arquitecto Jacobo García Germán, que en 2016 fue comisario de la exposición ‘Fernando Higueras. Las Salinas’. En efecto: el hombre de aquel encuentro era el otro gran dionisio de aquella generación, Fernando Higueras, el mejor socio que tuvo Manrique.

"Higueras era entonces un arquitecto joven y con éxito, estaba en la onda de Fullaondo y de la revista ‘Nueva Forma’. Tenía cierta vocación comercial y llevaba buenos contactos y clientes. Estaba casado con la hija de un catedrático de Arquitectura y era un hombre muy formal, no tenía nada que ver con la imagen disparatada que luego se construyó", explica García Germán. "Manrique se dio cuenta de que su nuevo amigo era un arquitecto al alza y le invitó a visitar Lanzarote. Le decía: 'Tienes que ver aquello'". Y en 1962 embarcaron juntos. Manrique e Higueras emprendieron ese año un "viaje iniciático" que cambió sus vidas.

La teoría de García Germán es que fue Higueras quien abrió los ojos de Manrique a lo obvio: Lanzarote debía ser el tema al que dedicara su carrera. "Por ejemplo, el Mirador del Río tal y como lo conocemos, es una intuición de Higueras. Hay un croquis suyo que luego siguió César". Más allá de obras concretas, los dos comprendieron en ese viaje que Lanzarote era "un mundo encerrado en sí mismo que podía ser un laboratorio para el arte, un lugar donde construirse su ‘isla del tesoro’. Podía ser salvaje y artificial, podía ser la lascivia y la pureza, podía ser el turismo y la arquitectura popular".

Higueras, por su parte, se desinhibió en ese viaje: se divorció, empezó a desafiar todos los convencionalismos sociales y a hacer arquitectura cada vez más arriesgada hasta convertirse en un mito lleno de claroscuros. Pero esa es otra historia.

Manrique no era arquitecto, aunque, según García Germán, aprendió a opinar, primero, y a tomar decisiones después. Así funcionaba el artista lanzaroteño, a base de intuiciones. "César no era un intelectual, lo decía él mismo. Le llegaban los libros y llamaba a Pepe para que se los contara", cuenta Carmensa de la Hoz.

Pepe, esta vez, es Pepe Dámaso, artista grancanario, 14 años más joven que Manrique, protagonista de una preciosa retrospectiva en el CAAM de Las Palmas de Gran Canaria, este mismo año. Carmensa de la Hoz fue la comisaria.

"Yo fui a ver a César cuando la exposición en Clan, en 1954. Ese año estaba en el cuartel de Cuatro Vientos, hacía la mili en Aviación, y quise conocerlo. Me acuerdo de que Carlos Edmundo de Ory había escrito un texto para la exposición y también estaba por allí", dice Dámaso. "De César recuerdo el amor y la pasión con la que defendió su isla, la manera en que lo dio todo para que Lanzarote siguiera existiendo. No hubo homosexualidad entre nosotros. Hubo el cariño de dos hombres que amaban Canarias y el arte".

Dámaso fue el amigo que, durante los años de Nueva York, avivó en sus cartas la nostalgia por Canarias. Después, se convirtió en uno de los grandes defensores de su obra plástica. "Cuando querían atacar a César atacaban a sus cuadros y él sufría mucho por ello. Era injusto: César era un gran artista con cualidades que se adelantaron a su tiempo".

Manrique tenía enemigos, no es ningún secreto: era homosexual y deslenguado. Fue desafiante y después fue poderoso. Durante años, se comportó como el comisario estético de su isla. Reñía a los arquitectos, reñía a los ministros, utilizaba su fama en los medios y exhibía sus amistades en el gran mundo. ¿Fue para bien aquel reinado de Manrique-‘Turandot’? Cualquiera que visite o viva en Lanzarote sabe que, como mínimo, algo bueno quedó.

2009/09/23

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | BISEXUALES, LA ÚLTIMA MINORÍA

Bisexuales, la última minoría.
Sólo tres manuales de Educación para la Ciudadanía mencionan esta orientación en sus contenidos.
El País, 2009-09-23
https://elpais.com/sociedad/2009/09/23/actualidad/1253656802_850215.html

Después de gays, lesbianas y tranexuales, llegan los bisexuales. La última de las minorías sexuales reivindica que existe y que quiere ser tratada con normalidad y conocimiento. Por eso, hoy, aniversario de la muerte del psiquiatra austriaco Sigmund Freud, el primero que habló de ellos, celebran el II Día Mundial de la Bisexualidad. Esta edición, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) enmarca dentro de lo que han definido como Año de la Diversidad Afectivo-Sexual en la Educación, hace especial hincapié en la necesidad de que cuando se hable de orientaciones sexuales, se hable también de la bisexualidad.

En el informe sobre los manuales de Educación para la Ciudadanía que se llevó a cabo el pasado año se constató que sólo tres editoriales mencionaban la bisexualidad: Octaedro-Praxis, Pearson Alhambra y Algaida.

"Sin educación, sin visibilidad, esta sociedad no lo tiene fácil para superar los estereotipos y prejuicios que llevan a la discriminación de las personas bisexuales, que exigimos nuestro espacio para poder vivir nuestra orientación en libertad", ha asegurado Montserrat G. Silván, coordinadora del Área de Bisexualidad de la FELGTB.

Dentro de los actos organizados por las entidades que pertenecen a la FELGTB destaca el que realiza la asociación universitaria Arcópoli, en colaboración con COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisxuales de Madrid) y UAM Entiende (grupo de minorías sexuales de la Universidad Autónoma de Madrid).

En la madrileña plaza de Tirso de Molina, y a partir de las seis de la tarde de mañana, colocarán un ‘stand’ informativo con el lema ‘100% bisexual’ para alejar el tópico de que las personas bisexuales son heterosexuales u homosexuales confundidos o no asumidos. El acto también simulará un aula en la que el alumnado copiará 100 veces frases relativas a los prejuicios sobre bisexualidad que conviven en las escuelas españolas como demanda de una educación en la diversidad sexual libre de estereotipos.

2008/05/24

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | "HARO IBARS FUE PIONERO EN EL PERIODISMO, ATRAPABA MUY BIEN LA REALIDAD"

«Haro Ibars fue pionero en el periodismo, atrapaba muy bien la realidad»
«Fue pionero en muchas cosas, como en el consumo de drogas y la bisexualidad, pero no de la movida»
E. Urquiola | La Nueva España, 2008-05-24
https://www.lne.es/sociedad/2008/05/24/haro-ibars-pionero-periodismo-atrapaba-21699020.html 

El escritor y periodista gallego J. Benito Fernández, autor del libro «Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído», pronunció ayer una conferencia en el Club de Prensa Asturiana de La Nueva España, organizada en colaboración con Tribuna Ciudadana, en la que abordó la vida de Haro Ibars (1948-1988), periodista, poeta, pionero de las drogas, de la bisexualidad y, para algunos, símbolo de la movida madrileña. En el acto, también intervino el arquitecto Alfonso Toribio, quien además de señalar el extenso currículum del periodista, destacó su condición de «escritor de raza».

-¿Cómo surge la idea de hacer un libro sobre Haro Ibars?

-Los primeros libros que hice son proyectos de hace muchos años. El primero fue «El contorno del abismo: vida y leyenda de Leopoldo María Panero»; y el segundo, «Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído». Éstos arrancan de un trabajo que hice en el año 1983 para Radio Cadena Española, un proyecto de trece capítulos llamados «Mis malditos favoritos», y dos de esos malditos eran los dos poetas. Años después, se me ocurrió hacer el libro de Leopoldo Panero, y lo que ocurrió es que la vida de éste y la de Haro Ibars se cruzan constantemente. Los dos son bisexuales, incluso llegaron a tener una relación íntima. Al haber hecho el libro de Panero, que tuvo bastante éxito, me animé a seguir adelante, y lógicamente, entre todos los documentos que manejaba, había referencias a cartas de ambos, y la labor se me hizo más fácil.

-¿Buscaba reflejar una época?
-Sí, no sólo se trata de contar la vida de una persona linealmente, sino que quería saber qué había en su entorno. Si llegas al año 1979 o 1980, con la explosión de la movida ¿cómo puedes no hablar de lo que sucede, de cómo es Madrid? Pero también escribo de cuando era un bebé, cosa que a todo el mundo le llama la atención. Aunque se piense que a un bebé no pueden pasarle cosas, sí que le pasan, ya que están sus padres, que tienen amigos, salen, cenan, se divierten, y hacen que el bebé se desarrolle en un mundo que le condiciona.

-¿Fue Eduardo Haro Ibars el padre de la movida madrileña?

-No fue, como se dice, uno de los padres de la movida. Fue pionero en muchas cosas, como en consumir drogas, hacer orgías sexuales, pero todo esto unos veinte años antes de la movida. De hecho, se partía de risa cuando se lo decían.

-¿Cómo fue su relación con el mundo de las drogas?

-En ese tiempo, los ácidos o el LSD que se podían comprar, los obtenían de alguien que viajaba a Holanda y lo traía camuflado. El «chocolate», por ejemplo, se lo compraban a los legionarios que pasaban por Madrid para desfilar con las tropas de Franco. Haro Ibars fue pionero en esto, y yo creo que él y sus amigos fueron las primeras personas que consumieron drogas en España.

-Y enfermó de sida.
-Sí, por la heroína. Las agujas las usaban unos y otros sin lavar ni nada. A mí eso me lo confesó su compañera Blanca Uría. Cuando le comunicaron que tenía sida, creo que él siguió metiéndose «caballo» hasta sus últimos días. No se cuidó nada. Hay gente que dice que sabía que tenía el síndrome y se picaba compartiendo jeringuilla con otros, yo eso no lo he podido constatar, me cuesta creer que alguien sea tan malvado.

-¿Y cómo fue su relación con Blanca Uría?
-Fue la mujer de su vida, la conoció en 1979 y estuvo con ella hasta que murió, en 1988. Pero eran un trío, estaban ellos dos y Lirio, un chico de la calle hecho a sí mismo. Era un triángulo, Blanca estaba enamorada de Eduardo, éste lo estaba de Lirio y, a la vez, seguía con Blanca. Eduardo sabía que Blanca, por su familia, tenía mucho poder adquisitivo. De hecho, lo sacó en más de una ocasión de apuros económicos. Pero también la quería, hay un libro de poemas dedicado entero a ella. La quería, está claro, pero a la vez la utilizaba.

-¿Qué tipo de relación mantuvo Haro Ibars con Asturias?
-La vida de Eduardo tiene un lado absolutamente asturiano. Empezando por el sentimental, la vida de Haro Ibars estuvo llena de amores asturianos. Por ejemplo, estaba enamorado de Juan Ángel, un chico de Gijón. Por otro lado, quienes primero editaron Eduardo fueron asturianos también. El libro «Gay rock», lo escribió en Quintes y lo publicó Silverio Cañada, fundador de la editorial Júcar. Sus primeros poemas editados en el año 1972, fueron publicados gracias a otro asturiano, Fernando Corujeno, que era secretario de la revista «Papeles de Son Armadans», que dirigía Camilo José Cela. Desde el año 1980 publicó en la revista «Los Cuadernos del Norte», dirigida por Juan Cueto Alas.

-Transcurridos tres años de la publicación del libro, ¿ha cambiado en algo su visión sobre el poeta?

-Me parece el personaje más atractivo de todos los malditos que he manejado. Fue pionero en el periodismo, atrapaba muy bien la realidad y hablaba de cosas de las que no lo hacia nadie en la revista «Triunfo»; como poeta me resulta menos interesante. Quiso ser siempre una estrella del rock, de hecho cuando más dinero ganó fue cuando fue letrista de la «Orquesta Mondragón».

2004/11/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA ATORMENTADA DE GIL DE BIEDMA

La vida atormentada de Gil de Biedma.
La primera gran biografía del poeta recorre la vida, la obra y los amores del creador.
Rosa Mora | El País, 2004-11-06
https://elpais.com/diario/2004/11/07/cultura/1099782001_850215.html 

Tenía una poderosa inteligencia, era seductor, elegante con un toque anglosajón, buen conversador, de enorme cultura, prodigiosa memoria, era brillante, tenía sensibilidad y ternura, dominaba idiomas, era cosmopolita y, además, sentía curiosidad por todo. Desarrolló una dialéctica mortífera que llegó a ser leyenda y que, en ocasiones, le convirtió en un enemigo temible. Fustigó hasta la crueldad a cuantos a él se acercaron, sobre todo a los jóvenes poetas que le pedían consejo. Nadie, excepto quizá Ana María Moix y Juan y Joaquina Marsé, escaparon al dardo de su palabra, ni siquiera su muy querido Carlos Barral. Gabriel Ferrater fue su ‘sparring’ perfecto.

Era de sexualidad potente y vigorosa, que, en combinación con el alcohol, le llevó a abismos sin límite y a una carrera hacia la destrucción. Fue, es, sobre todo, uno de los grandes poetas de la generación de los cincuenta, que abrió rutas literarias con apenas 80 o 90 poemas de enorme intensidad y rara perfección formal. Pero tenía un secreto que marcó su vida.

Ahora, cuando se cumplen 75 años de su nacimiento -el próximo 13 de noviembre- y casi 15 de su muerte -el 8 de enero de 2005-, aparece ‘Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta’, la primera gran biografía del poeta. La publicará Circe y saldrá el 20 de este mes. Su autor es Miguel Dalmau, el mismo que fue finalista del Premio Anagrama de ensayo con ‘Los Goytisolo’. Dalmau ha reunido más de cien testimonios, de familiares, amantes y amigos, y más de cincuenta fotografías, en su mayoría inéditas.

Ha sido una investigación ardua y no exenta de dificultades, pero el resultado es un libro que nadie de quienes aman la poesía de Gil de Biedma querrá perderse. Dalmau desvela el misterio que rodeó su vida y pone de manifiesto que su inventado personaje poético es falso. Su poesía es pura autobiografía.

Dalmau reconstruye la figura de Jaime Gil de Biedma desde tres puntos de vista: su trabajo en la Compañía de Tabacos de Filipinas, la poesía y el amor.

Pregunta. ¿Cómo era en realidad?
Respuesta. Tenía un conflicto brutal consigo mismo. Se odiaba tanto que el odio le desbordaba. El alcohol podía convertirle en un enemigo temible. Jugaba a ser diferentes personajes, el de señorito que se autofustigaba, el de ejecutivo, el de amante...

P. ¿Por qué se odiaba tanto?
R. Tenía su versión oficial: "Me odio a mí mismo porque tengo que envejecer, porque tengo que morir". Yo creo que ese odio parte de un trauma de su infancia que no es otro que el de su despertar al sexo. Sufrió abusos sexuales en la infancia y en la adolescencia por una persona de confianza de su círculo íntimo. Y si en aquel contexto histórico y social el sexo ya era un tabú, el contra natura, como se decía, era doblemente castigado. Su odio nace del sentimiento de culpa.

P. No es ésa la imagen que da en los poemas en que recuerda su infancia.
R. Blindó sus poemas para que nadie remotamente dudara de que su infancia había sido inmensamente feliz. Todo eso del personaje poético que se inventó es mentira. "No soy yo", decía, "el que habla en los poemas, es un personaje poético". Lo hacía para tranquilizar a la familia, sobre todo a su madre. Como dice Francisco Rico, su poesía es "directa y descarnadamente autobiográfica".

Jaime Gil de Biedma nació el 13 de noviembre de 1929 en Barcelona. Su padre era hijo de un senador conservador, y su madre, de familia liberal -su padre había sido ministro de diversos Gobiernos antes de la guerra-. Al poeta le pusieron de nombre Jaime en recuerdo de un hermano que así se llamaba y que murió antes de que naciera él. Eso no gustó demasiado a Tatón o Jaimito, como le llamaban en casa. Para sus compañeros de colegio era Croqueta, porque era gordito.

Su madre, Luisa Alba, puso todas sus esperanzas en él, era el elegido que había de recoger la antorcha del abuelo ministro. Su padre, Luis Gil de Biedma, se conformaba con menos: quería que entrara en la Compañía de Tabacos de Filipinas, en la que él ocupaba un alto cargo. Estudió Derecho.

¿Cómo era Jaime Gil en aquel otoño de 1946, cuando llegó a la facultad? Un estudiante de muy buen aspecto, bien trajeado, con un pañuelo en el bolsillo de la americana y un prendedor de oro en la corbata. "Pocos iban así a la facultad: sólo los hijos de la high society de Barcelona", cuenta en el libro Alberto Oliart. Dio a las tertulias de la universidad "un irritante tono aristocrático", según Barral.

No acabó la carrera en Barcelona, sino en Salamanca; según decía él, porque era una universidad más importante; según su biográfo, porque huía de un amor que no prosperó. En Barcelona le "descubrió" Fabián Estapé, entonces un joven profesor auxiliar y un auténtico cazador de talentos. Le introdujo en la economía política y también en la literatura y la filosofía.

Gil de Biedma dilató cuanto pudo su incorporación a Tabacos de Filipinas. Acabados los estudios quiso ser diplomático, pero no funcionó. "Perpetró una boutade digna de Dalí cuando le pidieron que glosara por escrito los encantos de aquella ciudad que como aspirante a diplomático encarnaba sus ideales", escribe Dalmau. Mientras los otros opositores cantaban las excelencias de los bulevares de París o de los parques de Londres, "él redactó una impecable composición dedicada al pueblo de Arévalo".

Finalmente, tras una larga estancia en el Reino Unido y París, entró, con enchufe, en Tabacos de Filipinas, pero pronto fue muy valorado por sus jefes.

Tuvo una iniciación tardía a la poesía y siempre fue muy honesto al evocar las circunstancias de su nacimiento poético: "Tenía unas copas encima y me di cuenta de que podía ser poeta porque tenía en la cabeza un poema".

"Rompió a la poesía", como dice Estapé, en 1949. Ese año en que escribió su primer poema fue muy especial para él. Quiso compartir un secreto que le atormentaba, su homosexualidad. Se lo contó a Barral y a Estapé. El primero le respetó aún más por la valentía de admitirlo. El segundo le aconsejó que escribiera poesía, sobre todo sonetos.

También se lo confesó a Oliart: "Jaime me contó que era homosexual; exactamente me dijo que podía hacer el amor con las mujeres, pero que sólo se enamoraba de los hombres; que su iniciación en las prácticas homosexuales había empezado a los tres años, edad en que una persona mayor lo utilizaba para sus prácticas sexuales".

¿Quién fue esa persona? Dalmau opina que es mejor no escarbar en esa terrible historia.

El biógrafo aporta abundantes testimonios de que el poeta era bisexual. Por su vida pasaron interesantes mujeres: Mené Rocha, culta, inquientante, independiente, de la que fue inseparable durante uno de sus viajes a Filipinas. Isabel Gil Moreno de Mora, a quien dedicó el poema ‘A una dama muy joven, separada’, y con la que incluso pensó en casarse. Natacha Seseña, con quien tuvo una sintonía inmediata.

"Tenía una sexualidad desesperada, transgresora, urgente", explica Dalmau. "En esto era muy parecido a Pasolini".

El exceso de alcohol y una vida sin límites llevaron al poeta a situaciones muy complicadas. Le hicieron chantaje e incluso se lo hicieron a su padre. Sufrió depresiones y crisis, intentó suicidarse en dos ocasiones. Contrajo tres veces la sífilis, se contagió de sida, vivió escenas de enorme violencia con chaperos... Y tuvo grandes amores, como Jorge Vicuña (nombre supuesto) o Pep Madern, al que nombró heredero universal.

"Nunca cerraba capítulos de su vida. Creó una especie de familia paralela integrada por sus ex amantes a los que llamaba siempre que necesitaba", dice Dalmau. "En el libro los amantes fallecidos aparecen con su nombre real, y los que aún siguen vivos, con nombre supuesto".

Asumir y practicar su homosexualidad no le fue fácil. Manuel Sacristán, por ejemplo, le negó el ingreso en el Partido Comunista, algo que el poeta deseaba muchísimo. "Sólo la torpeza de algunos responsables de política cultural del PC que rechazaron la solicitud de Jaime para ingresar en sus filas le salvó de cometer lo que hubiese sido una torpeza aún mayor", dice Ángel González en el libro. Pero el poeta acusó este nuevo revés.

La complicada vida amorosa de Gil de Biedma es sólo una parte del libro. Dalmau documenta exhaustivamente todos sus poemas: cómo, cuándo y en qué circunstancias fueron escritos. La obra del poeta se resume prácticamente en tres libros: ‘Las personas del verbo’ (Seix Barral, poesía), ‘Al pie de la letra’ (Crítica, ensayos) y ‘Retrato del artista en 1956’ (Lumen), ampliación y versión definitiva de ‘Diario del artista seriamente enfermo’ (1974), que por voluntad expresa de Gil de Biedma fue publicado un año después de su muerte.

Pregunta. Gil de Biedma, en castellano y Gabriel Ferrater en catalán, señalaron el camino de la poesía de la experiencia.

Respuesta. Gil de Biedma trascendía la anécdota. A diferencia de la actual poesía de la experiencia y sin quitarle valor, sus poemas no fueron circunstanciales, fueron experiencias reposadas como el buen vino con el tiempo. Hay algo muy claro: no le gustaba la poesía homosexual de reivindicación y anecdótica...

P. ¿Qué le interesaba?
R. El mundo de relaciones que se establecen entre dos personas que se aman, el ciclo completo de una relación amorosa.

P. ¿Cómo definiría su poesía?
R. Recoge cinco siglos de la mejor tradición poética española; incorpora la tradición inglesa de los años treinta, como Auden o Eliot; también el acervo popular, elementos de rock y de pop, la canción francesa, la zarzuela... Y a eso se añade un extraordinario conocimiento del idioma.

P. ¿Y la poesía social?

R. Escribió algunos, como 'Asturias, 1962', que sobreviven bien. Hubo un cambio radical en los sesenta, con la llegada del turismo. El paso de la España rural a la urbana es el certificado de defunción de su poesía social.

P. "Mi infancia eran recuerdos de una casa..." o "Yo nací (perdonadme) / en la edad de la pérgola y el tenis", del poema ‘Infancia y confesiones’, recuerdan a Machado y a Alberti.
R. Era un grandísimo lector. Él hubiera odiado la palabra intertextualidad, hubiera preferido "préstamos literarios". Lo asimiló todo, como ya he dicho. Se puede decir que lo que hizo Cortázar con la prosa en español, lo hizo él con la poesía.

P. ¿Por qué dejó de escribir tan pronto?
R. Se han dado muchas explicaciones. Según Juan Goytisolo, no pudo sobrevivir a la abolición de la censura, la suya era una literatura de máscaras. Otros afirman que su ciclo poético se había agotado. Él mismo se destruye en ‘Contra Jaime Gil de Biedma’ y se ve muerto en ‘Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma’. Yo creo que no dejó nada por decir.

P. ¿Cuál era su poema preferido?
R. ‘No volveré a ser joven’.

"Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde / -como todos los jóvenes, yo vine / a llevarme la vida por delante-.

Dejar huella quería / y marcharme entre aplausos / -envejecer, morir, eran tan sólo / las dimensiones del teatro-.

Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, / es el único argumento de la obra".


La poesía de Gil de Biedma quedará, por encima de todo, para siempre.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...