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2019/04/10

TESIS | Asenjo Conde, David | Atisbando representaciones "trans" e intersexuales en "Mi querida señorita". Discursos genérico-sexuales en el cine pretransicional

Asenjo Conde, David (2019). Atisbando representaciones "trans" e intersexuales en "Mi querida señorita". Discursos genérico-sexuales en el cine pretransicional. Tesis Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias de la Información, Doctorado en Comunicación Audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas. Fecha defensa: 2018-12-17. Dirección: Francisco Adelino Zurián Hernández.

Ed. digital: Open Access | E-Prints Complutense - UCM [Universidad Complutense de Madrid] | 2019-04-10
https://eprints.ucm.es/id/eprint/54981/

‘Mi querida señorita’ (1971) se ha convertido en una de las películas paradigmáticas del último quinquenio de la dictadura franquista. Su producción está enmarcada en un sistema político opresor lleno ya de contradicciones (tardofranquismo), pero también en el anuncio tímido de un cambio incipiente (pretransición). Elaborada a cuatro manos entre el coguionista y director Jaime de Armiñán, y el coguionista y productor José Luis Borau, es el primer filme de la cinematografía española en tratar de forma realista -aunque críptica y difusa- el cuestionamiento de la identificación genérico-sexual y la transición social de un género a otro.

Los objetivos al emprender esta investigación han sido tres. En primer lugar, hacer un análisis fundamentado en los materiales, que complemente y revise la historiografía existente; que recorra las diferentes fases del proyecto cinematográfico: (re)escrituras del guion y control administrativo, evolución de las copias fílmicas, videográficas y digitales, concepción y connotación de la publicidad gráfica; y que colme lagunas haciendo emerger materiales semiolvidados.

En segundo lugar, se ha pretendido demostrar el carácter polifónico de ‘Mi querida señorita’, como obra abierta en la que se entremezclan distintos discursos genérico-sexuales: los que se ajustan a los límites morales de la censura gubernamental y los que los traspasan, los que preocupaban a cada uno de sus coautores, los que se corresponden con discursos de su época histórica de producción y con actualizaciones discursivas propuestas en nuevas lecturas teóricas y/o militantes de la obra.

En tercer lugar, se ha abordado ‘Mi querida señorita’ como caso de estudio pionero en materia de representaciones de género y sexualidad en la cinematografía española, que permite observar la recodificación visual de esquemas culturales de androginia y disfraz sexual en relación a discursos ‘trans’ y sobre la intersexualidad, pero que también contribuye a la elaboración de un código visual propio para estos discursos a partir de expresiones testimoniales, ficcionales, militantes y clínicas.

Para alcanzar estos objetivos se ha recurrido, simultáneamente, a una metodología crítico-genética (adaptando a los estudios fílmicos instrumentos de análisis desarrollados en los estudios literarios, como la crítica textual y la genética, cuya utilidad conceptual y operativa sobrepasa el terreno estrictamente literario) y a una metodología iconológica (como guía para la descripción preformal, la identificación de temas y tipos y, finalmente, la interpretación de la obra en su contexto). Si los enfoques crítico-genéticos e iconológicos han ayudado a la constitución de un corpus de estudio, a su identificación y a su anaálisis, la fase interpretativa (implícita ya como último estadio de la iconología) se ha hecho a partir de un marco teórico de las representaciones de androginia, de disfraz sexual, y de las vivencias ‘trans’ e intersexuales en Occidente.

2006/06/28

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | MANUEL-RAQUEL

Manuel-Raquel.
Emilia Fernández | La Rioja, 2006-06-28

https://www.larioja.com/pg060628/prensa/noticias/Tribuna/200606/28/RIO-OPI-104.html

Hace ya muchos años, cuando todavía me faltaba rodar por la vida, Tam Tam Go! nos deleitaba los oídos con una preciosa canción que se llamaba Manuel-Raquel . He de confesar que entonces no entendía muy bien la letra; era extrañamente ambigua para entonces. En esos días de finales de los 80 (y aún hoy en día) el hecho transexual estaba totalmente invisibilizado y entendí la canción como un relato de dos personas diferentes, hasta que años más tarde después de pasar por la universidad, que abre bastante la mente (estudié con el director de la exposición transexual express, una auténtica revolución artística de dignidad y visibilidad), volví a escuchar la canción y entonces lo entendí todo.

Las personas transexuales han nacido perfectamente sanas, pero piensan, sienten y actúan como personas del sexo opuesto al que figura en su DNI. Asociaciones como la Federación de Gays, Lesbianas y Transexuales, Transexualia, o la Fundación de Identidad de Género, estiman en unos 8.000 los/as ciudadanos/as transexuales del país (El País Semanal). El Parlamento Europeo reconoció en 1989 el derecho a vivir de acuerdo con la identidad sexual y condenó la discriminación de los transexuales. Además, solicitó a los Estados de la UE que incluyeran el tratamiento de reasignación de sexo en la seguridad social como ya lo hacen en Andalucía, Extremadura o Aragón. Este tratamiento no es una frivolidad ni capricho, las personas transexuales deben caminar un largo recorrido basado en el protocolo internacional establecido por la asociación Harry Benjamín de Disforia de Género (1979): Diagnosis de candidato/a idóneo/a al proceso de reasignación de sexo, tratamiento hormonal personalizado, para, tras varios meses de estudios, si se desea una serie de operaciones para adaptar el cuerpo a la identidad que se tiene se requieren mínimo año y medio o dos de tratamiento duro y doloroso.

El Gobierno socialista, concienciado en duros años de invisibilidad, de desconocimiento y escarnio, ha dado un paso decisivo en el reconocimiento de la dignidad y de los derechos de ciudadanía del colectivo de las personas transexuales, con la aprobación en Consejo de Ministros de la Ley de Identidad de Género. De acuerdo con la nueva legislación, la rectificación registral de la mención del sexo se acordará una vez que la persona solicitante acredite que le ha sido diagnosticada 'disfonía de género', mediante informe de médico o psicólogo colegiado. Además, deberá probar que ha sido tratado médicamente durante, al menos, dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado.

Con la Ley de Identidad de Género se resolverán numerosas situaciones de discriminación y marginalidad que sufren día a día las personas transexuales: discriminación laboral, rechazo familiar, pérdida de relaciones afectivas, transfobia, acceso con naturalidad a los servicios públicos Es este hecho el que nos reconcilia con nuestra tarea política, que podamos cambiar la realidad social y garantizar los derechos que el ser humano por el hecho de serlo posee, sea o no numeroso el colectivo afectado: iguales derechos, iguales deberes para todos y todas.

Emilia Fernández. Secretaria de Igualdad del PSOE de La Rioja y Diputada Regional


DOCUMENTACIÓN
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Hombre y mujer por derecho.

Nacieron perfectamente sanos, pero piensan, sienten y actúan como seres humanos del sexo opuesto al que evidencian sus genitales y sus cromosomas. Son personas transexuales. Hombres y mujeres que exigen el derecho a su identidad sexual por encima de su cuerpo. El Gobierno acaba de comprometerse a hacerlo posible.
Luz Sánchez-Mellado | El País Semanal, El País, 2006-01-15
https://elpais.com/diario/2006/01/15/eps/1137310010_850215.html
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Y TAMBIÉN...
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Tam Tam Go!: "Sin Madrid, no existiríamos".
Fernando Iñiguez | El País, 1993-12-01

https://elpais.com/diario/1993/12/01/madrid/754748673_850215.html
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Muere Rafael F. Callejo, cofundador de Tam Tam Go! y coautor de ‘Espaldas mojadas’ o ‘Manuel Raquel’.

El guitarrista extremeño, que tenía 65 años, participó en la época dorada del grupo y en los últimos tiempos trabajó de farmacéutico
Carlos Marcos | El País, 2022-08-18

https://elpais.com/cultura/2022-08-18/muere-rafael-f-callejo-cofundador-de-tam-tam-go-y-coautor-de-canciones-como-espaldas-mojadas.html

1994/09/30

PELÍCULAS | Elliott, Stephan | Las aventuras de Priscila, reina del desierto

Elliott, Stephan (Director) (1994). Las aventuras de Priscila, reina del desierto [The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert]. Polygram Filmed Entertainment, Australian Film Finance Corporation (AFFC), Latent Image Productions, Specific Films.

Las aventuras de Priscila, reina del desierto [The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert]. 1994. Australia. Estreno en España: 1994-09-30. 102 min. Dirección y guion: Stephan Elliott. Reparto: Terence Stamp, Hugo Weaving, Guy Pearce, Bill Hunter, Sarah Chadwick, Mark Holmes, Rebel Penfold-Russell, John Casey, Julia Cortez, Murray Davies. Polygram Filmed Entertainment, Australian Film Finance Corporation (AFFC), Latent Image Productions, Specific Films.

Tres artistas de cabaret que viven en Sidney son contratadas para actuar durante cuatro semanas en un hotel de Alice Springs, en medio del desierto rojo de Australia. Les espera una gran aventura, pero una cosa es atravesar el país en autobús, dejando atrás todos sus problemas, y otra llegar a su destino sanas y salvas. Sobre todo si Felicia y Mitzi son reinas del drag y Benardette transexual. Inician así un periplo de dos semanas, con música sonando a toda pastilla y el autocar repleto de un llamativo vestuario y zapatos de plataforma.

1989/09/12

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | EL PARLAMENTO EUROPEO SE OPONE A LA DISCRIMINACIÓN DE LAS PERSONAS TRANSEXUALES

El Parlamento Europeo se opone a la discriminación de los transexuales.
Agencias | El País, 1989-09-12

https://elpais.com/diario/1989/09/13/sociedad/621640808_850215.html 

El Parlamento Europeo aprobó ayer por mayoría un informe contra la discriminación de los transexuales en el que se pide a los doce, entre otras medidas, que la Seguridad Social se haga cargo de los gastos de tratamiento psicológico, endocrinológico, plástico-quirúrgico y estético.

También se ha solicitado al Consejo de Ministros de la CE que en lo relativo al derecho de asilo se incluya como causa la persecución por motivos de transexualidad, así como que se provea a los transexuales, durante su período de adaptación sexual, de documentos de identidad en los que se les reconozca como tales y que sean reconocidos en toda la CE.
 
El estudio, presentado ante la Eurocámara, señala que "la dignidad del hombre y la protección de la personalidad humana implican, necesariamente, el derecho de llevar una vida conforme a su identidad sexual", y añade que "la aceptación social del cambio de sexo deja mucho que desear". El informe califica la transexualidad de "síndrome relativamente raro, que afecta sólo a una persona de cada 100.000", y no debe confundirse con la intersexualidad ni con el travestismo.

Hasta el momento, sólo un país de la Comunidad, Dinamarca, cubre por completo las operaciones de cambio de sexo, mientras que la RFA sólo lo hace si se considera que la operación es necesaria como tratamiento de una enfermedad.

En Holanda se paga la depilación eléctrica, con gastos hasta 1.500 florines (unas 500.000 pesetas); en Francia existe la posibilidad de que el tratamiento por electrolisis se reembolse, y en Bélgica, el tratamiento y la operación se cubren por la Seguridad Social "sólo cuando se ha disfrazado que el verdadero motivo del tratamiento es la transexualidad".

Sin normativa
En España, Italia, Grecia, Portugal, Irlanda y Luxemburgo, la Seguridad Social no cubre los gastos de operación que se deriven de un cambio de sexo.

El informe señala que en España no hay aún una normativa que regule "el derecho a cambiar de sexo, y sólo pueden obtenerse documentos legales con nuevo nombre y sexo tras un mandato judicial".

1987/08/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL PRECIO DE CONVERTIRSE EN MUJER

El precio de convertirse en mujer.
50 hombres han sido operados en España de cambio de sexo
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14
https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890405_850215.html

"Estamos marcadas". Los travestidos que hacen la carrera en una acera de la calle de Gravina, en Madrid, aguardan cada noche a que alguien quiera ir con ellos a lugares exóticos. Mientras esperan, con sus pelos brillantes, las espaldas descubiertas y formas totalmente femeninas, salvo las manos y la nuez, puede llegar algún barrendero con su flamante vestimenta naranja y ponerse a regar la calle con la peor intención. Una manguera, objeto fálico, se convierte en la metáfora del cerco. "Soy una chica, me siento chica; desde muy pequeña me gustaban los hombres; jugaba a las muñecas. Enseguida me di cuenta y se dieron cuenta. Las madres, debe ser porque te han parido, te quieren más y lo comprenden; a mi padre le costó". Una historia que se repite entre travestidos y transexuales.

A Juana Mari no la dejan entrar en el local que está enfrente de su esquina, uno de los más sofisticados del ambiente gay de Madrid. Pero no parece importarle mucho. Es alta, guapa, rubia, y tiene una mirada nada turbia, al contrario que el círculo en el que se desenvuelve. A su alrededor, chaperos, camellos, y ‘gays’ elegantes que, aunque con distancia, también son cómplices. "No suele pasar, pero algún niñato te reconoce por la calle y te grita: '¡maricón!', o lo que en tiempos era lo último: 'Manolo' [en referencia, según dice, al nombre original de la actriz Bibi Anderson [i.e. Anderson]] ".

Comenzó a hormonarse a los once años: "Te daban las inyecciones sin receta; las canarias empezamos muy pronto". Por esta razón no le ha salido vello en la cara, y dice que las formas femeninas aparecieron solas, unas formas que atraen a clientes como el que ahora merodea por ese cruce de calles.

Juana Mari dice que no tiene silicona en ninguna parte, "salvo en las tetas. Me las operaron en Claudio Coello, y me quedaron muy blanditas, toca, toca. Estoy muy contenta con ellas". A veces se le ha pasado por la cabeza llegar hasta el final, con la operación de cambio de sexo, pero no está segura porque sospecha que no sienten y que la dificultad de tener un clítoris "que funcione" es insalvable. "Si me corriese, y pudiera gritar: '¡siento!', me haría el coño; pero el miedo que tengo es que ellos sientan, yo me quede como un mueble y me utilicen. Así, por lo menos, estoy muy feliz". Su opinión es que las que se han operado "acaban locas".

Un verdadero transexual no operado nunca pronunciaría la frase 'estoy muy feliz'. Existe otro mundo para el transexualismo, fuera de la dureza de la calle. Pilar, que nació hombre y que se hizo operar hace seis años en un prestigioso centro de cirugía transexual, fuera de España, asegura que cuando la locura y la desesperación atacan a los que han deseado operarse, existe un motivo: "Que la persona llevaba antes una vida sexual masculina muy activa".

Pilar nunca ha tenido esa actividad. Desde siempre su organismo la repelió, y de ahí su rechazo a actuar como un hombre. Esa sería la diferencia entre un travestido y un transexual. Tiene carrera universitaria y ejerce en España una profesión liberal. Contadas personas saben lo que fue.

Dos intentos de suicidio precedieron su cambio pero pudo salir adelante; dice que siente como mujer desde que nació. "Todo el proceso fue y es todavía una batalla muy difícil". Tiene novio, y en cuanto consiga el cambio jurídico de identidad piensa casarse y adoptar niños. En el certificado psiquiátrico previo a la operación se decía claramente que era mujer.

"Tengo una vida sexual normal", dice. "Al principio sí, creo que para lograr el orgasmo me apoyaba mucho en el puro deseo psíquico, pero en los últimos años, a veces, aun sin necesitarlo, el orgasmo se ha producido, esto quizá se deba a que en la operación quedan conectados nervios sensitivos a la pared vaginal".

'La clínica del coño'
Muchos travestidos conocen al lugar en el que recibe el médico Aurelio Usón como "la clínica del coño". En su interior no se puede fumar y todo es pulcro y aséptico. Usón, urólogo y catedrático de universidad, ha operado a 17 personas. Ha visto a más de 60 y rechazado a muchas más de las que ha aceptado, sólo dos de ellas por ser portadoras del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

"El transexual odia sus genitales", dice; "el travestido no tiene por qué, puede actuar y disfrutar activa o pasivamente". Usón admite que algunos transexuales puros pueden llegar a defraudarse con los resultados de la operación. Se refiere a Susana Linares, quien ha presentado una denuncia contra él por ese motivo, y también por presunta coacción y falta de asistencia. Antes de la operación, Susana Linares firmó un documento con membrete de la clínica Prosalud que dice: "Expresamente hago renuncia a cualquier tipo de acción o reclamación judicial o extrajudicial como consecuencia de la operación quirúrgica". La cirugía transexual es posible en España desde 1983, tras la reforma del Código Penal, y exime de responsabilidad a los facultativos que la practiquen.

Gioconda fue operada por Usón -quien se considera el único en España, además del doctor de Barcelona Sáenz de Cabezón, que realiza estas operaciones abiertamente- y se siente feliz de haberse decidido. El médico pudo crearle un clítoris. "Sí, tengo orgasmos, la primera vez no me lo creía, me corrí con más fuerza".

Gioconda tiene 34 años y ejerce la prostitución desde hace diez. Muchos de los clientes que antes acudían a ella han vuelto y la han amado como siempre deseó, sintiéndose mujer. Rebate que éstos sean siempre homosexuales reprimidos: "La mente humana es demasiado compleja como para decir eso". Se muestra escéptica ante la idea de tener novio: "¿Cree que nos saldrán novios normales?". Ahora quiere cambiarse de nombre y llamarse orgullosamente Gioconda.

"Nunca sabré qué misterio nos trae esta noche". En Sachas, un local de transformismo madrileño, un homosexual hormonado que no quiere ser considerado como travestido porque identifica esa palabra con prostitución, imita a Paloma San Basilio mientras suena el play-back.

El precio de convertirse en mujer
Ángel Goya, gay histórico, de 62 años, que imita a Mae West, recuerda "a la pobre" Lorena Capelli. "Yo la conocí y me dijo: 'si lo llego a saber, nunca lo hubiese hecho'. Ya estaba operada, pero como se iba a casar quería más vagina, necesitaba la felicidad de la consumación; por eso, se destruyó a sí misma. En la sala de la operación, que se hizo en España, un centímetro más y se quedó muerta, ensangrentada". Era en 1976. Los gays de Sachas han trabajado con alguna operada y consideran que muchas de ellas se vuelven ciclotímicas: "Tres días bien y luego el histerismo de no sentir. La gran mayoría se arrepiente". El espectáculo del local se llama Boleros.

'Transexualia'
A Olvido se le nota, por cómo habla, que ha sido universitario. Pasado el mediodía acaba de levantarse y prefiere que la cita sea en su casa, por la que anda, en compañía de su gato, en combinación: lencería fina y una mujer que lo parece, incluso sin maquillaje. No quiere que se sepa su vida.

Olvido cree que la desinformación sobre transexualismo en España abarca no sólo a médicos y psicólogos, sino también a ellas mismas. Por eso está esperando que en breve se aprueben oficialmente los estatutos de Transexualia (Asociación de Transexuales Españoles). La idea es suya. Ha leído libros sobre el asunto y quiere traducirlos. Le interesaría confirmar científicamente impresiones que ha captado: por ejemplo, por qué la inmensa mayoría de travestis y transexuales españoles proceden de La Mancha, Andalucía y Canarias; por qué casi todos tienen los ojos claros.

En los estatutos de la asociación, entre requerimientos de mayor tolerancia social, se incluyen peticiones concretas, como que oficialmente se facilite la transexualidad física y la asistencia psicológica. También el cambio automático de identidad tras la operación y una lucha contra la discriminación laboral.

El psicoanalista Nicolás Caparrós considera que el proceso sicológico de cambio de sexo se da también en operaciones de simple cambio corporal. "Puede ocurrir que una mujer, ante la evidencia de tener la nariz muy fea, se plantee un conflicto psicológico que puede culminar tras la operación correcta o incorrectamente. Este último supuesto sería el caso de quien, teniendo la misma nariz que su padre, se la opera y se siente desgraciado, pues el problema no era la nariz, había una depositación falsa en ella de otro conflicto".

Doce cirugías diferentes.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14

https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890402_850215.html

Aurelio Usón, que realiza quirúrgicamente cambios de sexo, explica que en un transexual masculino la operación consiste en extirpar los genitales (interior del pene, testículos y parte de la pared escrotal). Luego, creado un túnel entre la uretra y el recto, se utiliza la piel del pene para formar una vagina artificial. Pero el proceso no empieza ni acaba en varias horas de quirófano. "En Estados Unidos", explica, "existen 12 cirugías diferentes de paso de hombre a mujer, entre ellas mamoplastia de ampliación, cara, mentón, nuez, mamas, cuello (en busca de una mayor redondez) y una pequeña cirugía en las manos".

El número de casos se evalúa más por aproximación que por estadísticas: "En España han sido operados entre 40 y 50 hombres. Contando los que lo hayan hecho fuera, es posible que sean 150 en total, y otros 300 sin operar. Podría calcularse en 100 casos las mujeres que quieren convertirse en hombres".
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Usón cree que la cirugía no puede crear algo que la naturaleza no ha donado. "Nunca se consigue una vagina perfecta, femenina en profundidad, turgencia y secreciones, con labios, vulva y clítoris. Éste a veces es posible construirlo; otras, imposible."

Los transexuales suelen pasar por dos o tres cirugías genitales, y la mitad de las operaciones pueden considerarse satisfactorias, según Usón. Por la intervención de cambio de sexo cobra alrededor de un millón de pesetas. Esto incluye un proceso previo de análisis clínicos y mentales y el posoperatorio.


Odiar la falda del colegio.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14

https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890403_850215.html

A J. J. M., de 23 años, resulta difícil preguntarle por su intimidad femenina -nació mujer y lo sigue siendo-, y no porque le cueste responder, sino porque es a todas luces un hombre, en sicología, en voz, y en un aspecto físico masculino que incluye una orgullosa barba adolescente consecuencia de las hormonas. Nacida en Madrid, a los once años le dijo a su madre que quería ser un hombre. "Ella pensaba que de mayor se me iba a pasar, pero no fue así, y me siento satisfecho de cómo soy porque lo he logrado por mí mismo".

En el colegio, que era mixto, lo más duro no eran las crueldades de los demás, sino el hecho de tener que ponerse la falda del uniforme. "Una vez me pasé una semana sin ir a clase, mintiendo a mi madre, para no vestir así".

A los doce años le vino la regla: "Fue horrible. Una cosa es pensar y otra comprobar que no eres lo que te imaginas Me da miedo hasta bañarme, me incomodo viéndome desnudo y no creo que soy yo, me da coraje".

El cuerpo visto como barrera. La menstruación le sigue obsesionando. Por eso quiere operarse lo antes posible, primero la ablación de los pechos y el arrasamiento de su genitalidad. Luego, algo tan complicado como conseguir un pene, cuya creacion, segun informaciones médicas, puede lograrse utilizando el músculo grácilis de la pierna, u otro, abdominal.

Para culminar con éxito el proceso, habrá de pasar de cinco a siete veces por el quirófano. El rastro, aparte de un pene con prótesis -para la erección-, y un 70% de posibilidades de que la sensibilidad sea mínima, serán las cicatrices.

Beber para no sufrir
"Estoy deseando que me operen, no puedo seguir como estoy, prefiero cubrirme de cicatrices a no ser feliz; me gustan mucho las mujeres y si no puedo ser hombre me suicido". Muestra unas rasgos en la muñeca, de cuando lo intentó. J. J. M. impuso a los demás, desde que tenía once años, que se dirigiesen a él con un nombre masculino. A los 17 años comenzó a beber: una manera de desinhibirse para decirle a su familia que era un hombre, que su sufrimiento era auténtico y que necesitaba apoyo. Su madre le pagará los gastos del tratamiento.

Ahora lleva un pene de plástico -"me hace sentir más hombre pero lo quiero real"-. Tiene una novia. Ha conocido a muchas chicas y con algunas se suele "dar la paliza". "Solamente lo hice con una, con un vibrador; fue satisfactorio, porque al ver a una mujer desnuda me hierve la sangre".

Reconoce que en materia sexual "'tampoco he gozado mucho en esta vida", y asegura que no se masturba porque tendría que hacerlo desde una óptica femenina. No le da miedo la operación ni sus consecuencias: "Aunque fuese a vida o muerte, lo haría; prefiero morir a seguir siendo lo que soy".

Opción del siglo.
Andrés Fernández Rubio | El País, 1987-08-14
https://elpais.com/diario/1987/08/14/sociedad/555890404_850215.html

Álvaro Cunqueiro escribió que pasar de hombre a mujer y de mujer a hombre es una opción del siglo, frente al deseo de los tiempos pasados de ser dos en uno. En la antigüedad clásica había transformistas devotos del Hércules Víctor de los italiotas, que se vestían de mujer porque pensaban que ese rito iba a concederles la eterna juventud, genitales majestuosos e, incluso el doble sexo, como Dionisios. En la escena inglesa de la época isabelina no salían mujeres, y en el estreno de ‘Hamlet’, de Shakespeare, Ofelia era un joven, pintado y con peluca. También Julieta o la terrible Lady Macbeth.

Marañón recoge, del siglo XVII, la historia de la monja de Úbeda, Magdalena Muñoz, "que un día sintió un gran dolor en las ingles y al cabo de tres días se le había resuelto la hinchazón y le había salido naturaleza de hombre". Ribera pintó a Magdalena Ventura, una mujer que amamanta a su hijo mientras muestra una poblada barba.

Primeros casos
El que se considera primer caso de hombre que cambió a mujer, Christine Jorgensen, fue operado en. 1950. Treinta años después declaró no haberse arrepentido: "En un hombre que tiene problemas transexuales la extirpación de sus genitales es una bendición". Las operaciones de cambio de mujer a hombre son posteriores, y el primer caso de implantación de un pene con posibilidad de erección se sitúa en 1977, en la universidad de Missouni (Estados Unidos).

En el cambio de sexo ha habido también pioneros y pioneras que han alcanzado notoriedad pública. Coccinelle se operó en 1960, tuvo dos maridos y fue personaje habitual en publicaciones sobre el mundo de las variedades.

Otro caso célebre es el de Michael Clark, que trabajó en la Armada norteamericana durante 12 años como oficial. Más tarde, siendo ya Joanna Clark, trabajó en la misma institución como sargento. En ambos estados, sus superiores se mostraron en distintas ocasiones satisfechos de su trabajo.

Renée Richards era en 1979 la quinta jugadora de tenis del mundo en cuanto a premios ganados. Hasta 1975 se llamaba Richard Raskin, de profesión doctor en medicina.

1987/02/07

PELÍCULAS | Almodóvar, Pedro | La ley del deseo

Almodóvar, Pedro (Director) (1987). La ley del deseo. El Deseo ; LaurenFilm S.A.


La ley del deseo. 1987. Estreno: 1987-02-07. 102 min. Dirección y guion: Pedro Almodóvar. Reparto: Eusebio Poncela, Carmen Maura, Antonio Banderas, Micky Molina, Fernando Guillén, Rossy de Palma, Nacho Martínez, Helga Liné, Agustín Almodóvar, Manuela Velasco, Bibiana Fernández, Marta Fernández-Muro, Germán Cobos, Fernando Guillén Cuervo, Maruchi León, Angie Gray. El Deseo ; LaurenFilm S.A.

Pablo (Eusebio Poncela) y Tina (Carmen Maura) son dos hermanos, dedicados al mundo del espectáculo, que están marcados para siempre por la separación de sus padres y, sobre todo, por un oscuro secreto de Tina. Pablo, que malvive enamorado de Juan (Miguel Molina), conoce a Antonio (Antonio Banderas), pero entonces su vida se complicará aún más.

Pablo y Tina son dos hermanos dedicados ambos al mundo del espectáculo. Hace veinte años, Tina era un hombre, pero ésa es la menor de las peculiaridades de la pareja, que vive marcada por una infancia difícil y la separación de sus padres. Pablo, director de cine, está profundamente enamorado de Juan, con quien mantiene relaciones esporádicas. La vida de los hermanos vivirá un cambio abrupto, y hasta violento, cuando Pablo conozca a Antonio, un joven atractivo e intenso con graves problemas psicológicos. El drama, y el amor más apasionado e irreflexivo, se cernirá sobre este grupo de personajes, en esta emocionante película que supuso la madurez artística de Pedro Almodóvar, y que cuenta con unas grandes interpretaciones de Eusebio Poncela, Carmen Maura y Antonio Banderas, éste en uno de sus primeros papeles protagonistas para el cine.

1984/03/17

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | "SU MARIDO ES UNA MUJER, A PESAR DE SU APARIENCIA DE HOMBRE"

Mi querida señorita
"Su marido es una mujer, a pesar de su apariencia de hombre", le dijo el médico a una madre con dos hijos
Marius Carol | El País, 1984-03-17
https://elpais.com/diario/1984/03/18/sociedad/448412404_850215.html 

En España el número de transexuales no pasará de 500. El transexual no tiene nada que ver con el homosexual, ni con el travestido. Detrás de cada transexual suele haber un drama humano, que no siempre resuelve la operación de cambio de sexo, que desde hace unos meses puede realizarse sin problemas legales en nuestro país. El caso de Manuel, ciudadano de este país, padre de familia, que al atardecer se viste con ropas femeninas para sentirse mujer mientras su esposa piensa que hace horas extraordinarias, puede servir como ejemplo. Manuel ha decidido dar el paso, operarse, y dejar de robar las píldoras anticonceptivas a su compañera en su intento desesperado por hacer crecer sus senos. Sin embargo, deberá renunciar a sus dos pequeños, a sus amigos, a su ciudad y a su trabajo.

Manuel ha cumplido los 35 años. Trabaja en un taller de cerámica de una ciudad que baña el Mediterráneo. Sus vecinos, sus amigos, su dos hijos desconocen el drama que vive Manuel. María, su mujer, que regenta un colmado, descubrió su secreto al recibir una llamada de un psiquiatra catalán: "María, su marido es una mujer, a pesar de su apariencia de hombre. No es un homosexual, ni tampoco un travestido, Manuel es una mujer que desea someterse a los cambios fisiológicos necesarios para realizarse como tal". María le explicó que su marido era una persona encantadora con la que había tenido dos hijos, de siete y cuatro años, y, aunque no era muy activo sexualmente, mantenía una relación que consideraba normal. "Trabaja mucho, hasta las diez de la noche, y le encanta estar en casa". Y con la voz entrecortada todavía se atrevió a preguntar: "¿Pero no hay solución, doctor; está usted seguro de lo que dice?".

Manuel nació en el seno de una familia de clase media baja. Recuerda que a los ocho años le gustaba jugar con las muñecas de su hermana y con la cocina de madera que le trajeron los reyes. Sus recuerdos infantiles pasan por un vestido azul del armario familiar que se ponía a escondidas y por el hurto de una barra de labios del bolso de su madre. A los 14 entró de chico de los recados en una ‘boutique’, "donde, a veces, mientras la dependienta despachaba, me subía a unos zapatos de tacón o me probaba una pamela, lo que me producía una extraña sensación de felicidad".

Experiencia prematrimonial
La situación familiar no era fácil y la adolescencia de Manuel se desarrolló entre pequeños trabajos con los que aportar algún dinero a casa y unos estudios profesionales en los que aprendió el oficio de ceramista, que posteriormente le permitiría formar un hogar. Su primera relación sexual fue con una prostituta, a los 23 años de edad, pero aquello no funcionó. Para Manuel fue un intento de enfrentarse cara a cara con el otro sexo, pero en realidad resultó una relación castrante y embarazosa, en la que los mil esfuerzos de una rubia torpemente maquillada no consiguieron forzar la erección. Manuel pensó que era infinitamente más feliz con sus placeres solitarios en los que se excitaba pensando que era una mujer que estaba siendo poseída por un hombre. Entró a trabajar en un taller de cerámica de su ciudad y su propietario asegura que conoce el oficio como nadie. Un día conoció a María, una buena chica con la que, casi sin darse cuenta, se encontró casado. Manuel creyó que sus fantasmas juveniles desaparecerían como por encantamiento, pero María no fue la varita mágica que había soñado y pronto se dio cuenta de su error. La relación sexual entre la pareja, más aislada de lo que correspondía a un matrimonio joven, sin ser satisfactoria, permitió creer a la joven que allí no pasaba nada anormal, salvo que su marido trabajaba demasiado. "Siempre me han gustado las mujeres como una envidia que yo sentía", confiesa Manuel. Y en una ocasión, viendo a su mujer desnuda sobre el lecho, no reprimió una exclamación cuyas claves no interpretó su esposa: "Te envidio este cuerpo tan bello".

En sus 10 años de matrimonio ha tenido dos hijos. Su mujer, unos años más joven que él, nunca le ha descubierto comportamientos extraños. Sin embargo, poco después de casarse empezó a travestirse fugazmente. Más recientemente habló con el dueño del taller de cerámica donde trabaja mañana y tarde y le explicó el problema. Este pareció entenderle, le manifestó que sus inclinaciones no le importaban, que su trabajo era muy satisfactorio y le preguntó qué podía hacer para ayudarle. "Dígale a mi mujer que tengo que hacer un par de horas extraordinarias y en este tiempo me travestiré". Así lo hizo y diariamente pasea al atardecer, vestido de mujer, con peluca y un fino maquillaje. No se prostituye, ni siquiera busca un ligue ocasional. Su felicidad estriba en pasear, que le miren y a lo sumo escuchar un piropo. "Mi felicidad consiste en sentirme mujer".

Cambio de sexo
Está preocupado por su barba cerrada; por esta razón desde hace cierto tiempo toma anticonceptivos en un intento desesperado por afeminarse y ver crecer sus senos. Poco a poco va adoptando actitudes de mujer, como orinar sentado en la taza del wáter. Un urólogo le descubrió su secreto inconfesable, unos cortes superficiales en el escroto en un intento desesperado de simular una vulva, lo que le hizo saltar las lágrimas, lágrimas que el especialista soslayó con el silencio.

Hace seis meses, Manuel habló con su mujer. Ella no entendió del todo el problema. Pensó que quizás pasaba un mal momento, que podía haber tenido alguna experiencia homosexual, que podía sufrir algún trastorno fisiológico... Inició así un recorrido por diferentes consultas psiquiátricas que acabaron por diagnosticarle su problema. Manuel es un transexual, una mujer con cuerpo de hombre, posiblemente el error en un mensaje genético durante el embarazo. En cualquier caso, cabía la posibilidad de una operación de cambio de sexo, actualmente legal, tras una preparación psicofisiológica extensa. Los especialistas les han hecho ver que tendrá que aprender a actuar como mujer, que deberá renunciar a sus hijos, a los que quiere infinitamente, y que tendrá que cambiar de residencia y, seguramente, de puesto de trabajo. A pesar de todo está decidido y trabaja día y noche para financiarse una operación que cuesta casi medio millón de pesetas: "Si no consiguiera ser mujer, quizás no tendría más remedio que el suicidio".

1983/09/06

DOCUMENTALES | Giménez Rico, Antonio | Vestida de azul

Giménez-Rico, Antonio (Director) (1983). Vestida de azul [Película]. Serva Films.

Vestida de azul. 1983. 94 min. Estreno: 1983-09-06, Zinemaldia. Dirección y guion: Antonio Giménez Rico. Documental, intervenciones de: Lorenzo Arana, René Amor, José Antonio Sánchez, Francisco Pérez Cobos, José Ruiz Orejón, Juan Muñoz Santiago, Carlos Picasa, Javier Burgos, Arturo González, Pedro Basanta. Serva Films.

Apasionado, crudo y veraz documental en el que seis transexuales relatan en primera persona cómo son sus vidas en la España de los ochenta. Son seis personajes reales: Lorenzo, René, José Antonio, Paco, Juan y José, y de cómo y por qué se convirtieron en Lorena, Renée, Nacha, Eva Tamara y Jossete, respectivamente. Loren, la mayor, estuvo encerrada en Carabanchel. Cuenta lo mal que lo pasó durante el servicio militar a través de una graciosa anécdota. Renée Amor es peluquera y familia aún no sabe de su vida como mujer. Nacha se dedica al mundo de la prostitución. Eva es artista: realiza striptease integral y playbacks de Lina Morgan. Tamara es gitana y fue maltratada por su familia debido a su condición, aunque ahora es feliz. También se dedica al mundo del espectáculo bailando como Lola Flores e Isabel Pantoja. Y por último, Josette, también artista, y quizá el caso más peculiar ya que, además de tener una hermana en su misma situación, Eva Welch, llegó a casarse aun sabiendo su identidad de género y orientación sexual.

'Vestida de azul': El documental que necesitas ver si te ha gustado 'Veneno'
Yago García | Cinemanía, 20 Minutos, 2020-04-01

https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/veneno-serie-documental-vestida-de-azul-148309/

De todos los destinos que pueden aquejar a un colectivo humano, tal vez el peor es verse privado de voz. ‘Veneno’, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi sobre la vida de Cristina Ortiz, ofrece una buena prueba de ello. Y, para entender el panorama al que se enfrentaba su protagonista, tenemos una película que viene al pelo. Se trata de ‘Vestida de azul’, el documental estrenado por Antonio Giménez Rico en 1983. Un filme escalofriante sobre las vidas de seis mujeres transgénero en aquella España para la cual la palabra "transición" solo era aplicable a la política.

La conexión entre ‘Veneno’ y ‘Vestida de azul’ son muy evidentes. No se trata solo de que Valeria Vegas (autora de ‘Digo! Ni puta ni santa’ el libro en el que se basa la serie) haya investigado sobre el filme en su ensayo ‘Vestidas de azul’ (2019). Se trata también de que la propia Veneno había conocido a varias de sus protagonistas. Algo que, conviene precisar, no se debió a la militancia ni a coincidencias afortunadas, sino al hecho de que se prostituía junto a ellas en el Parque del Oeste de Madrid.

Así pues, la película nos ayuda a entender las circunstancias que envolvían a Cristina Ortiz. Circunstancias que hacían preferible dejarse explotar por Pepe Navarro en un carroñero late night a seguirle el juego a un país que le cerraba todas las puertas laborales, salvo la de vender su cuerpo, y sociales, salvo la de ser objeto de burla.

Un visón en Carabanchel

Para saber por qué Vestida de azul fue una película tan revolucionaria hay que entender el tratamiento que el cine español dispensaba a las mujeres trans en el momento de su estreno. La visibilización LGBT posterior a la revuelta de Stonewall (1969) había llegado a nuestro país con cuentagotas (el primer desfile del Orgullo celebrado en España tuvo lugar en 1978), y los tratamientos de afirmación de género, que acababan de legalizarse en España, eran una relativa novedad de la que el ciudadano de a pie apenas sabía nada. De hecho las protagonistas de la cinta usan el término "travestí" (con tilde) para referirse a sí mismas.

Asimismo, el cine de entonces abordaba el asunto con un tono que oscilaba entre las bromas soeces, el morbo de las cintas 'clasificadas S' y la condescendencia de películas como esa ‘Cambio de sexo’ (1977) en la que Vicente Aranda contó con Bibiana Fernández (seguramente la única celebrity transgénero de la España de entonces) en un papel secundario. El único filme que se había acercado a la cuestión trans con un mínimo de dignidad había sido ‘Mi querida señorita’ (Jaime de Armiñán, 1972), si bien desde el costumbrismo surreal y no desde la reivindicación.

Producida por el director de fotografía Teo Escamilla, Vestida de azul comienza con una redada callejera de la policía. Pero, acto seguido, pone a sus personajes en una situación de lo más chocante para el espectador de entonces: charlando y tomando café con pastas en el Palacio de Cristal del Retiro, vestidas con sus mejores galas. Nacha, una de las protagonistas, lo resume así: "Esto [su carísimo conjunto ochentero] vale para que verdaderamente nos traten como señoras, no como maricas".

De hecho, una de las evidencias que arroja el documental es que la clase social y los ingresos importan, y mucho, para las personas de género no normativo. Al igual que Anarcoma en los cómics de Nazario Luque, las mujeres seguidas por la cámara de Giménez Rico tenían dos alternativas laborales: prostituirse o trabajar en el espectáculo. Pero no era lo mismo el panorama al que se enfrentaba Nacha (una call girl de lujo) que aquel encarado por Tamara, una joven gitana expulsada de su casa por un padre que prefería tener "dos hijas putas a un hijo maricón". Y menos aún el de Loren, que contaba con 45 años cuando se rodó el filme y había sufrido los efectos de la Ley de Vagos y Maleantes durante la dictadura.

"Inútil pasión de ser mujer"

Las vidas de las protagonistas de ‘Vestida de azul’ transcurrieron, según muestra la película, entre tratos con clientes, funciones de cabaret, visitas a la cárcel de hombres de Carabanchel (en la que "tienes que joder con todo el mundo a la fuerza") y trámites bochornosos durante los cuales debían dar esos nombres masculinos con los que no se identificaban. Las aspiraciones de René, la más joven, que quiere encontrar trabajo como peluquera y normalizar su situación con su familia, fueron en vano, aunque el filme las use para acabar con una nota de esperanza.

Esta imagen de indefensión se ve reforzada muchas veces por el tono del documental, con su sensiblera música de piano y su regodeo ocasional en la tragicomedia. Pero también es verdad que Vestida de azul observa a estas mujeres con una empatía inaudita en el momento de su estreno. Por ejemplo, en esa delirante conversación que la católica Nacha sostiene con su párroco, y durante la cual exclama "Seré hombre para Dios, pero para la Tierra no soy ni hombre ni una mujer, sino la ridiculez máxima". Ingmar Bergman y Robert Bresson levantaron filmografías enteras con mimbres no tan diferentes.

Aunque no tardó en caer en el olvido, ‘Vestida de azul’ tuvo una repercusión considerable en el momento de su estreno, con 250.000 espectadores. Ahora, tras haber sido reivindicada, forma parte de un cierto canon de películas sobre la cuestión trans junto a ‘Tangerine’, ‘Paris is Burning’ y otras.

Todo esto, por desgracia, no salvó a la mayoría de sus protagonistas de una muerte temprana: solo dos de ellas siguen vivas en el momento de escribir esto. Y tampoco las salvó del escarnio público. Como recuerda Antonio Giménez Rico, las cuatro protagonistas del filme que asistieron a la premiere en el Festival de Donosti tuvieron problemas para entrar a la sala: al guardia de seguridad le chocó la disparidad entre sus aspectos y los nombres que aparecían en sus DNI.

En cuanto a la acogida crítica hacia el filme, basta con citar el artículo al respecto de Ángel Fernández-Santos tras dicha presentación en Donosti. Tras aprovechar para arrearle unos cuantos bastonazos a Eloy de la Iglesia (que acababa de presentar ‘El pico 2’), el guionista de ‘El espíritu de la colmena’ descalificaba a la cinta como "una trivial colección de sketches" reprochándole su "mirada facilona". Y también, refiriéndose a Loren y sus memorias del subdesarrollo, señalaba el patetismo de "ese hombre en su inútil pasión de ser mujer". Menos mal que algunas cosas han cambiado desde entonces.

DOCUMENTACIÓN
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Giménez-Rico ofrece en 'Vestida de azul' la superficie de los travestidos

Ángel Fernández-Santos | El País, 1983-09-18
https://elpais.com/diario/1983/09/19/cultura/432770407_850215.html
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Cenicientas de baile en San Sebastián

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html
 

1981/11/27

PELÍCULAS | Garay, Jesús | Manderley

Garay, Jesús (Director) (1981). Manderley. Cooperativa Cinematográfica Manderley.

Manderley. 1981. Estreno: 1981-11-27 [Rodaje, 1979. Zinemaldia, 1980-09-00]. 103 min. Dirección y guion: Jesús Garay. Reparto: José Ocaña, Enrique Rada, Joan Ferrer, Pío Muriedas, Antonio Martín, Montse Esther, Otto Apuy, Jorge Artajo, Felipe de Paco, Enrique Ibáñez, Carlos G. Malléis, Karmele Marchante. Cooperativa Cinematográfica Manderley.

Tres jóvenes, Olmo, Paula y el actor, bajo diversas crisis personales y unidos por su condición homosexual, se van de la ciudad, dispuestos a pasar el verano en un caserón de la cornisa cantábrica. Pero la esperanza de que, con el cambio de medio, todo pueda ser diferente se va diluyendo con la llegada de la lluvia, con la imperceptible frustración que proporcionan los actos nimios y cotidianos. Al final del verano, ningún proyecto se ha llevado a cabo y los tres se aprestan a regresar, tras aquel paréntesis en Manderley, a la vida urbana.

Manderley: La primera tragicomedia gay
Segunda parte sobre joyas LGTBI del cine español a rescatar. Jesús Garay contemplaba a tres arquetipos de la época.
Javi Valera | Cine con ñ, 2021-07-03
https://cineconn.es/manderley-la-primera-tragicomedia-gay/

En la 28 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 1980, dentro de la sección de Nuevos Realizadores, coincidieron dos películas españolas de lo más underground: ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ y ‘Manderley’. La primera corrió más suerte: fue el primer éxito de Pedro Almodóvar. La segunda, firmada por Jesús Garay, no tuvo tanta repercusión, por desgracia, pero está al mismo nivel.

Los finales de los 70 y principios de los 80, fueron una etapa en la que salieron muchos cineastas con propuestas frescas y de poco presupuesto en España. Y en esa línea se puede enmarcar la cinta de Jesús Garay. La base de muchas película de la época estaba en la improvisación y en unos actores con suficiente carisma como para sostener largas secuencias, para así conseguir horas y horas de grabación y luego poder escoger el material que acabaría en el montaje final. Aunque, eso sí, todo con unas pautas (un guión mínimo) bien marcadas para no desaprovechar mucho rollo de película (‘Manderley’ se grabó en 16mm).

‘Manderley’, balance de vida
Si en el caso de Gay Club – estrenada en noviembre de 1980 al igual que ‘Manderley’– estábamos ante la representación de unos gays de pueblo alegres y reivindicativos, aquí nos encontramos con una visión más densa, profunda y también algo melancólica. No podría decirse tampoco que los tres protagonistas, homosexuales, sean unos tristes, pero sí son reflexivos y se encuentran en una etapa de cierta crisis existencial.

‘Manderley’ cuenta el verano de tres amigos homosexuales que huyen del entorno urbano de Barcelona y se refugian en un caserío del norte de España para hacer un balance de sus vidas y desconectar, con la esperanza de que al acabar ese tiempo veraniego su sensación de hastío cambiará. El filme está protagonizado por el artista y pintor José Ocaña (al que Ventura Pons dedicó el documental de Ocaña, retrato intermitente en 1978) y por otros dos personajes que formaban parte de cierto círculo artístico e intelectual de la Barcelona de aquellos años de la Transición: Paula Rada y Joan Ferrer (el único actor de los tres).

El cartel de la película, y su edición posterior en VHS, llevaba el subtítulo de “la primera tragicomedia gay” y es algo totalmente acertado: España ya estaba en democracia y esa sensación de extrema libertad dio paso a varios títulos (como algunos de Eloy de la Iglesia u ‘Ocaña, retrato intermitente’) donde se pudo hablar abiertamente de la homosexualidad.

‘Manderley’ da un paso más allá y desarrolla sin pudor temas aún poco tratados como el sexo y otros que hoy en día serían totalmente impensables e incluso mal vistos: por ejemplo, desde un punto de vista totalmente ‘naif’, el personaje de Ocaña, que no deja de ser una interpretación de él mismo, plantea actitudes pederastas uniéndolas a la homosexualidad en los niños. Es algo rarísimo, que choca, pero se “entiende” dentro de la locura y el mundo fantasioso del personaje.

Los tres arquetipos gays
El director Jesús Garay declaró hace unos meses en un pase especial de la película en la Academia de Cine que no tenía ninguna pretensión de hacer una película reivindicativa: «Yo los veía como espectador equidistante, y eso la hace quizás un poco fría. Pero pensé que era una manera de ponerse a favor de la naturalidad de las cosas». Eso es exactamente uno de los aspectos que convierte a ‘Manderley’ en un documento histórico bastante especial: se trata de una película que no juzga a sus personajes y solo contempla su modo de vivir y de pensar dando así pie a que se puedan expresar tal y como son. Un retrato de este tipo, que desprende tanta verdad, es muy importante que se diera en esos años, donde había escasez de representación LGTB, aunque el filme no tuviera ninguna pretensión de llegar al gran público general.

La película está protagonizada por tres hombres homosexuales muy distintos entre sí. Ese es otro de los factores positivos del filme: mostrar una diversidad dentro del colectivo LGTB y no exponer a tres personajes idénticos con los mismos problemas e ilusiones. Aquí cada personaje representa un arquetipo distinto dentro de la disidencia sexual: el personaje de Ocaña es el más alocado y divertido, el de Joan Ferrer es el más introvertido, discreto y atormentado y el de Paula Rada el de alguien delirante y fantasioso que no se siente identificado con su sexo.

Con el personaje de Rada entra también la cuestión de la transexualidad, que está tratada con absoluta delicadeza. Por ejemplo, en una escena intenta con empeño ponerse unos tacones sin lograrlo; de esa manera tan sutil se estaba visibilizando el tormento de las personas trans. Hay que recordar que esta película es de 1980 y aún no había demasiada representación, positiva, de la transexualidad en nuestro cine.

Naturalidad, visibilidad e intenciones documentales
Sin duda el principal encanto de ‘Manderley’ es ver cómo estos intérpretes -salvo Joan Ferrer que sí era actor profesional- hacen de ellos mismos. Le da un plus de verdad increíble a la película: el Ocaña es el mismo que el del filme de Ventura Pons ('Ocaña, retrato intermitente', 1978) y, según apunta el propio Garay, en el caso de Paula Rada ocurría igual, en la vida real sufría también al vivir en un cuerpo con el que no se identificaba.

La primera intención del director era la de hacer una película documental donde los personajes pudieran sentirse cómodos a la hora de hablar de sus preocupaciones y sueños. Jesús Garay quiso añadirle algunas coordenadas y un toque cinéfilo a la propuesta. De ahí surge lo de Manderley (por el filme de Hitchcock, ‘Rebeca’): «Es una película hecha a base de azares e improvisación, los diálogos prácticamente eran de ellos. Yo les mantuve un ligero eje dramático. Entonces decidí buscar un lado cinéfilo jugando un poco con el mito de Manderley y de ese fantasma, que realmente Hitchcock jugaba muy bien con él, que nunca se ve y que sobrevuela la historia». Así comienza la cinta, en un castillo, con el personaje de Paula Rada, a modo de fantasma, ya maquillado y vestido como la mujer que se sentía. Es un arranque de película que ya presenta muy bien la fantasía que recorre las mentes de sus protagonistas.

La naturalidad que se quería mostrar en la película está también en los niños, sobrinos de uno de los personajes, que comparten ratos junto a los protagonistas en su estancia veraniega. El director quiso meterles para así visibilizar la diversidad, puesto que los niños no se sorprenden ante ninguna actitud provocativa de los tres homosexuales. Según el director, «los niños tienen una mirada neutral”, limpia, que no juzga ni cuestiona ninguna conducta. Ese gesto en ese tiempo tiene aún mucho más valor: contrapone la visión de los vecinos adultos, que se sienten escandalizados con su presencia, con la de esos niños que no ven nada malo en ellos, ni en su comportamiento ni en su forma de ser.

‘Manderley’ es una joya totalmente desconocida que no tuvo demasiado recorrido comercial (le afectó también que se le pusiera la clasificación S), pero que hay que reivindicar. Durante un tiempo estuvo en la plataforma MUBI y la Filmoteca de Catalunya la ha restaurado, pero actualmente no se encuentra disponible en ninguna plataforma.

Ocaña, de las Ramblas al «estrellato-sub»
«Yo qué sé lo que piensan las modernas del cine»
Alfons Masquerra | Diario de Barcelona, 1980-12-09
Recogido por: Archivo Ocañí
https://larosadelvietnam.blogspot.com/2021/03/ocana.manderley.html

Teatralero y provocador, pero menos. Después de un año lejos de las Ramblas, con mil proyectos, exposiciones y nueva película vuelve a la Plaza Real para pintar. Típicamente barcelonés para unos y revulsivo para otros, Ocaña ha venido al mundo a vivir y no a arreglarlo. Ha pasado, definitivamente, de la brocha al pincel, ha ampliado su escenario de las Ramblas al cine, ha cambiado de parecer en muchas cosas excepto una: los hombres.

Ha entrado en el cine sin enterarse. Del ya lejano «Retrat intermitent» que lo ha paseado por los festivales más «in», aterriza de nuevo en su Barcelona con el film que hiciera con Jesús Garay, «Manderley». Se convierte, a fuerza de abanicarse, en la estrella del underground barcelonés en muchas de sus facetas: de ramblear con Camilo en los cómics de Nazario a buscar como una loca una iglesia para su próxima exposición «naif».

La película estrenada recientemente en Barcelona tuvo una efímera estancia en la cartelera. Esto no sorprende a Ocaña:

—«No es un cine para dar dinero, es un cine para minorías. No es un cine de colas ni de grandes risas. Manderley es amena y divertida, pero tiene su trasfondo. Creo que es bastante interesante, estoy contento de la película».

Hace un año que está terminada pero no había dinero para la única copia que existe por el momento.

—No había dinero. Era una cooperativa de pobres. Lo que pasa en este país, es que cuando hay gente que tiene ideas, le falta dinero; y la gente con dinero no tiene ideas. Pero algún día saldrán adelante porque son buenos y machacan y machacan.

«Manderley» tiene que estrenarse todavía en Madrid y en otras ciudades que ya han pedido la copia. La incidencia de la película no parece preocuparle mucho:

—Yo qué sé lo que piensan las modernas del cine. A los del FAGC no creo que les haya gustado mucho, porque no reivindica nada, y es que estamos hasta el coño de reivindicar. Está bien reivindicar cosas, pero bueno, si estamos todo el día de reuniones creamos una doctrina; como los partidos que tienen su doctrina. Yo no tengo ninguna doctrina.

Encerrado todo el día en su guarida de la Plaza Real, su pequeño burdel como gusta llamar, Ocaña sólo deja el pincel para ir a comprar a la Boquería o dejarse caer de plumífera en cualquier fiesta. Está preparando su propia exposición y piensa hacerla esta vez en Barcelona como lo hiciera este verano en Palma y en el Museu d'Art Contemporani d'Eivissa.

—Estoy buscando una iglesia, un local muy alto, para montar mi exposición que será algo maravilloso. Cincuenta o sesenta muñecos de papel y alambre, repicar de campanas... No quiero hablar, no quiero hablar. Será muy interesante.
En pintura es difícil ganarse la vida si se tienen pretensiones o si se va a parar en un ambiente de capillitas. Esta es la filosofía de Ocaña. Habla decidido y con seguridad, conserva su espontaneidad y su rollo callejero, pero ha refinado las formas y así, cuando habla de arte establece comparaciones entre Miguel Ángel y Leonardo da Vinci, piensa que el mejor crítico es el pintor mismo y sigue con vírgenes y monaguillos enclavelados:

—En estos tiempos modernos que vivimos, alguien que pinte ángeles es un milagro.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...