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2009/07/01

DOCUMENTACIÓN | AMBIENTE | LAS PIONERAS DE CHUECA

Los pioneros de Chueca.
Historias de los primeros comerciantes que trasformaron un barrio deprimido del centro. Casi 30 años después, hay 300 locales dirigidos a los gays en un área vibrante.
Rosa Rivas | El País, 2009-07-01
https://elpais.com/diario/2009/07/01/madrid/1246447460_850215.html 

Hace casi 30 años, Chueca no era Chueca. Antes de ser un ‘Soho castizo’ de tendencias y restaurantes, incluso un imán de turismo internacional -del que se vanaglorian ahora las autoridades conservadoras- antes de las fiestas del Orgullo cuyas muchedumbres (dos millones de personas en la calle durante los 10 días del año pasado) se despiden en parte este año para expulsar las actividades más molestas para el vecindario, a la zona la llamaban "yonquilandia". Era un territorio comanche, y allí se adentraron unos valientes. Eran los ochenta. Un modelo de vecindad madrileña gestaba la suya. De noche y de día, los homosexuales apostaron por la visibilidad. Un café, una discoteca, una librería, una inmobiliaria y una asociación de activistas formaron parte de esa redecoración vital y económica de un área de Madrid. Veintitantos años después de su aventura, hay 300 negocios dirigidos a los gays, lesbianas y transexuales, hacen memoria.

Fiesta de noche
"Nos plantamos con dos narices", dice José Barbarroja, dueño de la famosa discoteca Black and White, en la calle de la Libertad esquina con Gravina, a propósito del empeño de quienes a principios de los ochenta abrieron los primeros negocios en una zona degradada y barata, precisamente porque nadie quería mudarse allí, a pesar de ser un sito estratégico, cerca de la Gran Vía y de la Castellana. "Pero los empresarios dimos la nota y empezamos a desarrollar el barrio. Hubo momentos muy difíciles, y luego entre 1990 y 1995 tuvimos las mejores etapas. Los vecinos nos apoyaron. Ha merecido la pena", reconoce José, que empezó de encargado en B&W antes de asumir la titularidad del local.

"Asaltaban a las señoras cuando salían con las bolsas de la compra del mercado de San Antón", recuerda José del "sinvivir" que en 1982 rodeaba la plaza de Chueca, con argumentos muy poco festivos que el autor de zarzuelas que da nombre al sitio hubiera encontrado difíciles de ironizar. Atribuye la limpieza del barrio a "un policía enrollado". El distrito centro le debe mucho a Juan Luis Méndez Moreno, ya desaparecido, que fue también comisario general de la Policía Científica.

Desafiando las circunstancias, B&W, con tres escenarios "y distintos ambientes", era una fiesta cada noche. El petardeo famoso se dejaba caer por allí, el propio José salía vestido de estrellona (y con su bigote) tanto al escenario como a la puerta si le pedían papeles o saludaba a algún cliente que se iba o venía en taxi de madrugada (no se podía pasear tan ricamente como ahora). B&W se convirtió en un sitio de referencia, donde siempre se cantaba el ‘A quién le importa’ de Alaska. "La gente no se imaginaba que íbamos a llegar donde hemos llegado: a ser número uno en Europa y en el mundo en libertades. Está claro que se puede revitalizar un barrio", opina José. "Nuestro éxito en Chueca ha sido el orden".

Y ese orden incluía todos los momentos de la vida cotidiana. Los pioneros de Chueca querían terminar con el síndrome de Cenicienta. Nada de desaparecer con la madrugada y recogerse a los armarios.

Puertas abiertas
"Una puerta abierta del armario fue la puerta abierta del Figueroa", cuenta Antonio Cruz, que con su socio Andrés Rubio montó en 1981 el Café Figueroa (una placa en su fachada lo recuerda). No querían hacer un gueto o refugio, sino "un sitio para todo el mundo", ya que "en los ochenta se vivía una explosión de libertad". Cafetín para los paseantes por Hortaleza, de noche organizaba fiestas (de cumpleaños, de recuerdos musicales...) "abiertas para los que entendían y los que no". Sus carnavales tuvieron fama, pero el local (abierto a diario desde la tarde hasta la noche y la madrugada los fines de semana) no se llena como antes. "Hay mucha competencia", señala Antonio. "En los ochenta éramos el único café gay, ahora hay 20", añade Andrés. El café es todavía punto de escala tras la travesía por las tiendas de muestras de zapatos de la calle de Augusto Figueroa. Ahora está "acosado" por las zanjas y las vallas de las obras de peatonalización del barrio. "Esperemos que sea para bien", dicen sus dueños. En su momento hicieron una apuesta, "algo abierto en un mundo cerrado". Y funcionó. "Más que un orgullo", según Andrés, "lo de ser los primeros fue una oportunidad".

Y de oportunidades se llenó el panorama inmobiliario en Chueca. "Al principio nadie quería venir. Si me llamaba una madre para alquilar un piso a un hijo estudiante me decía: 'No le pongas donde los borrachos y los drogotas'. Yo les decía que la zona se estaba poniendo bien y tranquila. Y ya ves, ahora está de moda y los precios son altísimos", dice Carlos Gamero, el responsable de la inmobiliaria Gamero. "Hace 38 años enseñábamos los pisos a las ocho de la mañana. En los noventa ya la cosa despegó. Me acuerdo que me dijo un periodista alemán: 'Cuénteles a sus clientes que esta zona va a ser cotizada'. Y así ha sido, la subida de precios fue de un 200%. Y Fuencarral, con todas las tiendas de moda, está más cara que Serrano", explica Gamero. ¿Cifras? 24.000 euros de alquiler por un local de 200 metros cuadrados.

Visibilidad de día

De la subida estratosférica de alquileres sabe la pionera Mili Hernández, que con Arnaldo Gancedo montó Berkana en 1993 en plena plaza de Chueca. "Entonces nos pidieron 125.000 pesetas al mes y nos dieron las gracias". Años después hubo que mudarse a Hortaleza, a otro lugar con precio razonable (en 2001 pedían 7.000 euros por el local de la plaza). Berkana nació como librería y fue algo más: "Eramos psicólogos, asesores, confidentes... Organizábamos actividades culturales, invitábamos a la prensa... Teníamos claro que había que potenciar la visibilidad. Yo había salido del armario y no pensaba volver", cuenta Mili, cuyo proyecto es un centro bibliográfico y videográfico de referencia en documentación sobre cultura homosexual. En el arranque, Berkana impulsó además la creación de un plano del barrio, algo que fue clave para poner Chueca en el mapa social.

Cuando mira atrás, Mili Hernández pone en el tapete que "aprovechándose del poder adquisitivo de los habitantes de Chueca hasta los homófobos han sacado partido". "Gracias a los gays y a las lesbianas muchos empresarios se han hecho de oro". También critica que falta el activismo del principio, que queda una asignatura pendiente: "Potenciar Chueca como foco y motor cultural".

Activismo y derechos
El COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid), nacido en 1985, fue agitador del activismo político y de la lucha por los derechos. El hoy concejal del Ayuntamiento de Madrid Pedro Zerolo (cotizado celebrante de bodas gays) llevó la sede del COGAM al centro neurálgico del territorio, donde él residía. Él llama a Chueca "el corazón que bombeó la creación de vecindad y de ciudadanía". "La limpieza del barrio fue a espaldas del Ayuntamiento. Hicimos una apuesta por espacios para vivir en libertad y hemos fraguado un modelo local y mundial de diversidad", recalca. Coincide con Mili en que Chueca fue terreno de abono para "un movimiento social que buscaba un espacio". "Los pioneros éramos una red social sin el Facebook", ironiza la responsable de Berkana. Una red cuyo objetivo era la visibilidad diurna, no sólo la nocturna.

"Chueca tuvo un ‘efecto llamada’ a gentes de todo Madrid y de todo el territorio nacional. Con la colaboración de los vecinos ha sido un laboratorio de coexistencia". Fachadas arregladas, balcones con flores, diseños del siglo XXI mezclados con el rescate de arquitectura histórica madrileña... La estética urbana del barrio esconde y rezuma una ética, "una experiencia sociopolítica", según el concejal socialista y activista gay Pedro Zerolo. Porque tiene claro que "sin Chueca no hubiera sido posible la igualdad".

2007/06/21

DOCUMENTACIÓN | AMBIENTE | CHUECA Y LA FIESTA MÁS ORGULLOSA

La fiesta más orgullosa.
Manuel Cuéllar | El País, 2007-06-21

https://elpais.com/diario/2007/06/24/eps/1182665746_850215.html 

Llega el Día del Orgullo. Madrid se convierte estos días en la capital gay de Europa. Y Chueca será el centro de todas las miradas. Un barrio transformado por sus habitantes en un referente mundial de tolerancia y modernidad homosexual. Éstos son algunos de los protagonistas de su gran éxito.

"La comisaría de Centro está tras la pista de un presunto policía que el domingo efectuó dos disparos de pistola en la plaza de Chueca, después de quitar la cartera y un trozo de hachís a Juan Carlos Peña". El periodista Jesús Duva firmaba esta información el martes 16 de mayo de 1989 en El País y continuaba: "La plaza de Chueca es uno de los principales focos de distribución de hachís y heroína a pequeña escala en el centro de Madrid, según informaron fuentes policiales". A mediados de los años ochenta, este tipo de noticias se multiplicaban en las páginas de los periódicos. Chueca era un barrio muy peligroso y abandonado a su suerte, según los cronistas, por parte de la administración local. Antonio Muñoz Molina escribía en 1995 en estas mismas páginas: "El tráfico de heroína invadía esas mismas calles, y las esquinas iban siendo tomadas por los camellos, igual que las plazas por los drogadictos, que se inyectaban a la luz del día y delante de cualquiera, y ni siquiera la policía ni las autoridades municipales ni nadie con responsabilidad pública parecía enterarse o dar importancia a lo que estaba ocurriendo".

Mili Hernández, editora y propietaria de la librería Berkana, abrió su establecimiento en la plaza de Chueca en 1993. Los problemas aún seguían. "Muchas veces dejaba que la policía secreta espiara a los traficantes desde dentro de la tienda"; recuerda. "La mayoría de los locales de la plaza estaban cerrados, abandonados, nadie quería instalarse en un barrio tomado por la droga, los camellos y la delincuencia. Pero yo soñaba con que Chueca se convirtiera en el Village [mítica zona gay neoyorquina], en un barrio comprometido". No se convirtió en el Village, pero sí en una especie de Soho a la madrileña. Tanto que ahora muchos pequeños comercios han tenido que echar el cierre víctimas de unos alquileres que han subido en progresión geométrica y comprar un piso en Chueca es algo que no está al alcance de cualquier economía. Según la inmobiliaria Fotocasa, el metro cuadrado de vivienda en el barrio ha llegado a pagarse a más de 7.000 euros y la calle de Fuencarral se ha convertido en una milla de oro en la que las tiendas de ropa se multiplican y el trajín de gente es incesante.

¿Cómo se ha realizado esta transformación? Alberto Ruiz-Gallardón lo tiene muy claro: "Chueca era un barrio muy degradado, y hubo un momento en que un colectivo determinado [los homosexuales] decide instalarse, sin ningún tipo de ayuda pública, por su cuenta y riesgo. Ellos han regenerado Chueca. Lo digo yo, que vivo a muy pocos metros del barrio", palabra del alcalde de Madrid. Mili Hernández lo corrobora: "Este barrio lo hemos arreglado sin ninguna ayuda de la Administración. Era curioso escuchar a los vecinos cuando venían las televisiones a hacer reportajes sobre el fenómeno de Chueca y los residentes y dueños de los locales decían: mucho mejor los maricones que los drogadictos".

Pero ¿cuáles han sido los puntos de inflexión, los ingredientes fundamentales sin los que la transformación no habría sido posible? Antonio Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGT), propone dos momentos: "Fue muy importante el hecho de que Chueca se abriera al día. En eso, la librería Berkana ha sido una referencia. Cuando Mili Hernández abre, empieza a haber otra visión del barrio y la gente comienza a salir a la calle. También fue definitiva la publicación de la revista Shangay, que ayudó mucho a la visibilidad y la normalización. El respeto a la diversidad es un valor importantísimo, y la revista contribuyó mucho a enseñar ese valor. Y también las manifestaciones a las que ha acudido cada vez más gente y que han sido un muro de contención contra el PP más homófobo".

La primera manifestación a favor de los derechos de gays y lesbianas se organizó en Barcelona en 1977. El 26 de junio de 1981 se publicaba la siguiente noticia: "Cerca de un millar de homosexuales, hombres y mujeres, se manifestó ayer en Madrid para conmemorar el Día Internacional del Orgullo Gay (...). Este año no se han producido incidentes y la legalización de la marcha les ha llegado sorprendentemente rápida". El próximo día 22 comienza en Madrid la celebración del Orgullo Gay Europeo, el llamado Europride, por primera vez en España, y los organizadores esperan una afluencia de público superior a los dos millones y medio de personas. "Las fiestas del Orgullo Gay son, para mí y para mucha gente más, las fiestas de Madrid. Ni San Isidro, ni la Paloma, ni nada", asegura Antonio Poveda.

Y lo cierto es que cada año va a más. Tanto que el Ayuntamiento ya está pensando en aumentar, según las necesidades, el perímetro de calles cortadas para evitar aglomeraciones como las de años anteriores. Así lo ha explicado el consejero de Economía del Ayuntamiento de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, que también ha querido poner el acento en los 100.000 euros que el consistorio dará a los colectivos para subvencionar el evento. Sin embargo, los empresarios no están tan contentos. Alfonso Llopart, dueño y fundador de la revista Shangay, asegura: "Tenemos que agradecer al Ayuntamiento su aportación, pero nos parece insuficiente para un evento de estas características. Me parece que se desaprovecha una oportunidad muy importante para promocionar Madrid como un destino de referencia y fidelizar el turismo gay". El Orgullo Gay en Madrid ha adquirido tales dimensiones que incluso provoca tensiones entre los colectivos y los empresarios, puesto que son los primeros, como fundaciones sin ánimo de lucro, los que reciben las subvenciones de las instituciones, pero al mismo tiempo han de negociar con los empresarios para poder llevar a cabo la macrofiesta en la que se convierte el corazón de la ciudad durante más de una semana.

Las cosas no han sido siempre tan grandes. A principios de los ochenta comenzaron a abrir varios bares para homosexuales en Chueca. Pero, como recuerda Ángel Calvo, dueño de The Paso, uno de los locales de mayor éxito en la plaza de Vázquez de Mella, todo ha cambiado mucho. "En aquella época estaba todo muy escondido. En la mayoría de los locales había que tocar un timbre para entrar y se ligaba mucho más por la calle", recuerda. Eran sitios oscuros, cerrados, en los que reinaba cierto tufo de sordidez. "Pero entonces llegó la movida, y la movida se fraguó en Chueca y comenzaron a cambiar muchas cosas", recuerda Calvo. "La movida madrileña siempre ha estado ligada al rollo gay. La gente gay movía la música y se gastaba toda la pasta que tenía en la noche".

El 11 de julio de 1980, un empresario llamado José Cobo, que ahora tiene 56 años y regenta un local llamado Rick's, abrió un bar al que bautizó como Ras. "Fue un referente de la movida. La gente primero venía al Ras y luego se iba al Rockola", asegura.

En la época de la movida, la droga hacía estragos, no sólo entre gente anónima, también entre varios de los protagonistas de esos días de libertad en Madrid. Aquello fue el germen de lo que más tarde sería Chueca. La movida fue el cimiento sobre el que se levantó el barrio hasta hacerlo llegar, 20 años después, al glamour de locales como Isolée, uno de los multiespacios chics premiado en 2006 como el establecimiento más innovador de la Comunidad de Madrid; o el restaurante Bazaar o el videoclub-cafetería Diurno o la óptica Toscana, que también recibió en 2006 el galardón a la mejor rehabilitación de un establecimiento.

Miguel Ángel López, director de la revista Zero, también tiene sentimientos un tanto encontrados sobre el principio de la transformación de Chueca: "Era todo como un gran armario, oscuro, y recuerdo que la primera vez que entré en un local de ambiente me eché a llorar". López recuerda que empezó a trabajar de camarero en 1989 en el bar Dúplex. "Llegabas al ambiente y querías verlo y vivirlo todo, y así es como nos hemos conocido la mayoría. Trabajé allí porque vivía con mi familia en el barrio de Prosperidad y no tenía un duro". Así fue como los jóvenes tomaron contacto y decidieron hacer algo para cambiar las cosas. "Teníamos miles de ideas para darle vida al barrio. Prácticamente todos hemos pasado por el COGAM y hubo mucha gente que influyó. Mili fue una de ellas. Igual que Pedro Zerolo, un referente capaz de articular un discurso integrador, que daba mucha credibilidad al colectivo y demostraba que también se podía cambiar en lo político", cuenta Miguel Ángel López.

Mili Hernández también se muestra crítica. Está de acuerdo en que se ha logrado mucho, pero ve el futuro de otra forma. "Puede que ahora todo vuelva a cambiar, todo se ha convertido en intereses económicos. Ahora las rentas están por las nubes y nadie parece darse cuenta de que hemos sido nosotros los que hemos arreglado el barrio sin ninguna ayuda de la Administración". "Es que siempre ha habido mucha ilusión en Chueca y me da la impresión de que los gays siempre hemos sido muy burros y hasta que no hemos conseguido lo que queríamos no hemos parado", recalca Miguel Ángel López. Él mismo puede ser un ejemplo de lo que dice. En 1991, López vivía en Nueva Jersey, el Estado fronterizo con Nueva York. Allí se empapó de las revistas gays que en España no existían, como 'Advocate' y 'Out'. En 1998 sacó el primer número de la revista Zero. "Se llamaba Zero Quincenal y era famosa porque nunca salía a tiempo, siempre nos retrasábamos. Pero es que las ayudas reales que hemos tenido han sido muy pocas; yo iba pidiendo recursos y todo el mundo decía que estupendo, pero no daban un duro. Éramos todos muy novatos". Más tarde creó una empresa de software que se especializó en astrología y de ese éxito pudo sacar la inversión para poner en circulación y a la venta en los quioscos una revista en la que han aparecido en portada desde el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hasta el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, y que sirvió para que varios miembros de estamentos como la Iglesia y el Ejército salieran del armario con un revuelo mediático considerable.

"Ahora Europa, la igualdad es posible". Éste será el lema de la marcha que recorrerá desde la Puerta de Alcalá hasta la plaza de España pasando por la Gran Vía para conmemorar el Día del Orgullo Gay. Ya durante los últimos cinco o seis años la manifestación ha sido multitudinaria. Es la convocatoria estatal que une a lesbianas, gays y transexuales de todo el país. Pero este año además se espera la llegada masiva de gays de toda Europa que ya tienen una referencia de lo que significa Madrid en el mapa homosexual del mundo. Un lugar divertido, abierto y comprometido. "Para mí, las palabras de Zapatero cuando se aprobó la ley del matrimonio y la adopción gay quedarán escritas en letras de oro en la historia de España. Él dijo: 'Hoy somos un país más decente y respetuoso'. La garantía de una democracia sana es que se avance en leyes sociales. Esta legislatura ha sido histórica", asegura Antonio Poveda.

Tras la manifestación, las calles del barrio tendrán que acoger a cientos de miles de personas. El éxito de Chueca ha sido, según sus protagonistas, haberse abierto al día, haber dejado de ser un gueto para convertirse en una zona integradora y amable. La noche también se ha transformado. Eso lo saben bien personas como Manolo Greppi, que, junto a su socio Niki, posee el grupo HOT. Se trata de tres establecimientos dedicados en principio al colectivo oso (gays que cultivan la masculinidad en su aspecto exterior). "En nuestros locales tiene cabida todo el mundo. Cualquiera puede entrar, y creo que se han hecho grandes amistades en la noche de Chueca, dentro de esos bares que son ya algo más que un punto de encuentro para el colectivo", asegura Greppi.

Algo que también corrobora Javier Vergara, presidente de la asociación Madbear y codueño, con dos socios más, del Bears Bar: "Con el club queremos dar una oportunidad a la gente para unirse y realizar actividades conjuntamente, pero no sólo fiestas. Es cierto que hacemos la quedada internacional en diciembre, en la que llegamos a juntar a más de 2.000 personas, pero también nuestro club responde a esa actitud afable y participativa del colectivo osuno".

Los locales se han multiplicado y todo ha crecido en Chueca; el mercado de Fuencarral fue otro punto de inflexión para aumentar la imagen de modernidad del barrio. Pero también hay voces críticas y hechos que pueden llevar a una crisis de identidad. Un ejemplo es lo que va a ocurrir con el mercado de San Antón, en la calle de Augusto Figueroa. Era un mercado municipal al uso, con sus puestos de frutas, verduras, carnicerías, con 60 años de vida. Si se cumplen las previsiones de los constructores, el mercado reabrirá sus puertas este verano. Será más pequeño, pero más moderno. De los 45 puestos que tenía sólo quedarán 25 y estarán en la planta superior del nuevo inmueble. Los casi 1.000 metros cuadrados de la planta a nivel de calle serán ocupados por una de las marcas de supermercados de El Corte Inglés. Hay división: unos apoyan el pequeño comercio tradicional; otros vecinos se alegran de tener tan a mano un gran establecimiento con un horario amplio.

San Antón es una metáfora de lo que puede pasar con Chueca. "El barrio ha tomado ya tales dimensiones de fama y de modernidad y diversión que corremos el peligro de que se convierta en una especie de parque temático de gays al que acude el resto de la ciudad", previene Ángel Calvo. Por ejemplo, hace ya algún tiempo que proliferan en el barrio las celebraciones de despedidas de solteras que toman al asalto determinados locales gays. Dicen que esto ocurre porque los gays saben divertirse de otra forma, porque no le hacen ascos a la música más petarda para el consumo rápido y fugaz y porque no hay un lugar en la ciudad más abierto, en el que más se practique la tolerancia, la máxima de vive y deja vivir.

La celebración de Europride será un examen de selectividad para Chueca. Para revalidar ese tirón del que tanto se habla fuera de España. "Podemos terminar desbordados. Se pueden ampliar plazas y calles para que la gente quepa en el barrio, pero si no se le ofrece una alternativa, unas barras en las que poder consumir, música que escuchar, habrá zonas que puedan convertirse en un enorme botellón donde los vendedores ambulantes harán su agosto", advierte Alfonso Llopart. Habrá que esperar. Está claro que este barrio enamora, que tiene algo por lo que han luchado muchas personas, unas que ya no están y otras que siguen en la trinchera. "Yo presumo mucho de que quiero dejarlo todo e irme al campo. Pero si lo dejara me aburriría. Me moriría", asegura José Barbarroja, dueño del Black & White, uno de los decanos de Chueca. "Este bar y este barrio son mi vida".

Los editores: el poder de la letra impresa
Mili Hernández, de 47 años; Miguel Ángel López, de 38, y Alfonso Llopart, de 42, son tres de los activistas que probablemente más han hecho por Chueca y la causa gay. Mili abrió en 1993 la librería Berkana, especializada en temática homosexual, primero en la plaza de Chueca y ahora en la calle de Hortaleza. "Una cosa importantísima es que logré que el mundo gay no sólo se viviera por la noche, sino también a la luz del día", asegura. Berkana fue, probablemente, el primer establecimiento dedicado a los gays que no fuera un café o bar de copas. Miguel Ángel López dirige desde 1997 la revista Zero. Tres años antes, Alfonso Llopart se lanzó también al mundo editorial con la revista gratuita Shangay Express. "Tuvimos muy claro que nos gustaba El País de las Tentaciones y lo que quisimos fue hacer el Tentaciones gay y creo que lo hemos conseguido".

Las tribus: la visibilidad
Barbas, pelos, kilos, pantalones vaqueros, culto a la masculinidad y voluntad de ser afables: son los 'osos'. Estas señas de identidad lograron que este colectivo diera una vuelta de tuerca a la imagen estereotipada que se tenía del gay. En la foto, de izquierda a derecha, Javier Vergara, presidente de Madbear; Félix Martínez, organizador de una sesión 'osuna' llamada Bunker; Felipe León, 'mister bear' España 2006; Niki (con su hijo Mateo en brazos), socio de Manolo Greppi (segundo por la derecha), del grupo HOT, pionero en el mundo 'osuno' y que poseen los bares Hot, Enfrente y la discoteca The Angel. Junto a él, Juan Pizarro, también miembro de Madbear. Por último, Eduardo Carranza, uno de los primeros trabajadores del grupo HOT. En Chueca conviven todo tipo de opciones sin ninguna tensión. Una de las señas de identidad del barrio es la visibilidad.

Los ciudadanos: la normalización
En Chueca cohabitan, a cualquier hora del día, gays, heterosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales... El éxito de Chueca también es suyo. Han sido personas de mente abierta y sin prejuicios que buscaron en la diferencia su hábitat de normalidad. Es el caso de estos dos asiduos de la sesión Royal en el Cool, continuación del ambiente festivo de Chueca. Verónica, de 24 años, y de Sidney Sales, de 23: "No podría haber mejor ciudad para organizar el orgullo europeo. Va a ser muy grande, yo participaré".

Los continuadores: el ejemplo del éxito
Simbolizan a la perfección el fenómeno Chueca. Estos dos empresarios abrieron en septiembre de 2005 uno de los espacios más 'chics' de la ciudad. Bautizaron el local como Isolée y le encargaron la decoración a Teresa Sapey. En sus 400 metros cuadrados se puede tener acceso a firmas exclusivas de moda en un córner dirigido por Aitor Azúa, un supermercado de 'delicatessen', una zona de bar y restaurante, discos, revistas de tendencias internacionales, 'gadgets' escogidos... José Luis Robles, en primer plano, y su socio, Rodrigo Menéndez, tuvieron claro que para poner en marcha la tienda de sus sueños en Madrid, Chueca era el mejor barrio. "Es el más joven y dinámico y el más abierto a lo que proponemos: un escaparate moderno".

Los pioneros: los cimientos de la transformación
Cuando el barrio de Chueca todavía estaba totalmente abandonado y cercado por la droga, hubo una serie de empresarios que apostaron por la zona. Es el caso de José Barbarroja (primero por la derecha), que transformó un almacén de recambios de automóviles en un local llamado Black and White, probablemente uno de los que primero abrieron en Chueca. Ángel Calvo (segundo por la derecha) lleva 25 años trabajando en el barrio, ahora tiene el bar The Paso. José Macías (en el centro) regenta la primera tienda de artículos fetichistas que abrió en Chueca, el SR. Edgar Cabral es dueño de varios de los locales más frecuentados: Why Not, Polana y el restaurante Dirdam.

Los colectivos: la lucha por la igualdad
Su actividad siempre ha estado marcada por la reivindicación. Son hombres y mujeres que han ofrecido su tiempo y esfuerzo para que la opción minoritaria pueda acceder a todos los derechos que disfruta la mayoría. De izquierda a derecha, Antonio Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGT); Mónica Martín, fundadora del colectivo Transexualia y miembro de la junta directiva del Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (COGAM), y Pedro Zerolo, miembro de la ejecutiva del PSOE y concejal del Ayuntamiento de Madrid. Zerolo ha sido una de las cabezas más visibles en el movimiento por la igualdad de los homosexuales.

Las mujeres: empresarias y trabajadoras
Mayka Contreras fue una de las empresarias pioneras en abrir un local de copas en la plaza de Chueca. Es miembro de la asociación de comerciantes de Chueca y participa en la Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid y su Comunidad (AEGAL). Su primer negocio, que aún sigue en activo, es el bar Trucco, pero también posee Escape y Sunrise, otros dos nombres míticos del barrio. Se queja de la "persecución" policial a la que se ven sometidos muchos locales por parte del Ayuntamiento. Maite Miguel (a la derecha) trabaja para Contreras como encargada del bar Escape; también se queja de la presión policial.

2006/06/28

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SÁNCHEZ SILVA, EL PIONERO QUE TUVO QUE COLGAR EL UNIFORME

El pionero tuvo que colgar el uniforme.
Emilio de Benito | El País, 2006-06-28

https://elpais.com/diario/2006/06/29/sociedad/1151532010_850215.html 

Hace seis años, en septiembre de 2000, el teniente coronel José María Sánchez Silva utilizó la portada de la revista ‘Zero’ y este periódico para declarar que era homosexual. Era el primer militar -y, además, un oficial- que hacía público que era gay. Tenía 49 años, y trabajaba en el Cuerpo Jurídico del Ejército de Tierra.

"Aunque el Ejército se ha democratizado, si alguien no da este paso transcurrirá mucho tiempo hasta que se apliquen los derechos de los homosexuales en las Fuerzas Armadas", declaró entonces, consciente de que con su anuncio iba a provocar un debate.

"Claro que no me van a sancionar por el hecho de declarar que soy gay. Faltaría más. Pero no se me escapa que las represalias pueden ser de muchos tipos. Puede haber un tipo de castigo sutil que apele únicamente a motivos de trabajo o a presuntos descuidos en el servicio", dijo hace seis años.

No muy alto y de aspecto frágil, el valor de Sánchez Silva fue una ofensa para alguno de sus compañeros. Durante cuatro años, el teniente coronel afrontó la popularidad, y abanderó campañas contra la discriminación de los gays en el Ejército, como la prohibición de donar sangre que regía en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid -y que consiguió eliminar-.

Pero hace dos años, Sánchez Silva se cansó de aguantar. El detonante fue una carta que recibió de un compañero, en la que se decía, entre otras cosas, que "la homosexualidad es peor que los cuatro jinetes del Apocalipsis juntos". El teniente coronel acudió a la justicia militar, pero no consiguió que la carta se considerara una falta disciplinaria ni, mucho menos, que se obligara al otro oficial a rectificar. "Lo que has hecho no te lo perdonan ni te lo perdonarán jamás", le advirtió un alto cargo.

Desengañado con el sistema que había defendido como asesor jurídico del Cuartel General del Ejército, Sánchez Silva guardó el uniforme en el armario. Desde entonces, ha bajado el perfil de sus apariciones públicas. No se esconde, y puede vérsele pasear por Chueca, el barrio gay de Madrid, y es asiduo visitante y cliente de la librería Berkana. Sánchez Silva se ha vuelto esquivo con los medios, cambia con frecuencia de número de móvil para conservar su privacidad y dosifica sus entrevistas.

Pero su ejemplo ya tiene relevo: los dos soldados del Ejército del Aire que han anunciado su intención de casarse.

2002/02/10

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | QUÉ FUE DE ANTONIO ROIG, EL PRIMER CARMELITA GAY

Qué fue del primer carmelita gay.
Antonio Roig fue expulsado hace 30 años de la orden de los carmelitas descalzos por hacer exactamente lo que el cura de Valverde del Camino: confesar su homosexualidad.
Juan Antonio Herrero Brasas | Crónica · El Mundo, 2002-02-10
https://www.elmundo.es/cronica/2002/330/1013413234.html 

El compañero y amante de Antonio durante 24 años murió hace pocas semanas, por eso, a pesar de las insistencia de los medios de comunicación en hablar con él, no se siente con demasiados ánimos. La soledad y la angustia parecen querer cerrar un ciclo de su vida transportándole de nuevo a sus atormentadas vivencias de los años 70. La salida del armario del cura de Valverde del Camino, José Mantero, ha vuelto a poner el nombre de Antonio Roig de actualidad.

El hecho es, no obstante, que el renovado interés por su figura por parte de intelectuales, instituciones y medios de comunicación se debe precisamente a la insólita iniciativa que tomó este hombre en 1976. Aquello fue, según me comenta, «un acto heroico o un imperdonable escándalo, según quien te lo cuente». Y añade: «En aquel momento, todos me decían que era un suicidio».

Antonio Roig fue finalista del premio Planeta en 1976 con su libro "Todos los parques no son un paraíso". Esta obra, de carácter autobiográfico, provocó una auténtica conmoción social en la España preconstitucional. En cuestión de semanas se agotaron varias ediciones. Los artículos y entrevistas en los medios de comunicación fueron innumerables. Posteriormente, publicaría otros dos libros, también con Planeta.

Sin identidad
Lo impensable había ocurrido: ni más ni menos que un carmelita descalzo se había declarado públicamente homosexual. No sólo eso, sino que describía en su libro toda una serie de experiencias sexuales que había tenido a lo largo de tres años de exclaustración en Londres. Era la crónica de la desgarradora búsqueda de una identidad que la sociedad le había negado. Nadie hasta entonces había escrito nada semejante, y mucho menos un religioso. Era el primer sacerdote español en declararse abierta y públicamente homosexual.

Un cuarto de siglo después de aquellos acontecimientos, a los 63 años de edad, Antonio Roig tiene, curiosamente, una sensación de fracaso que se une irremediablemente al dolor que le produce la reciente pérdida de su «amigo», como él prefiere llamarle. Su vida a lo largo de estos años ha sido dura. «Sin Manolo no sé lo que habría sido de mí». Tras aquella declaración pública de homosexualidad, confiesa haber sufrido una sutil y brutal marginación social, y de hecho reconoce que actualmente vive en una situación económicamente precaria.

A instancias del grupo editorial RBA, el pasado mes actuó como conferenciante invitado en la presentación de la edición española de la obra de Joel Rothschild "Señales del otro lado de la vida" que tuvo lugar en la librería Berkana de Madrid. En dicho acto, Roig puntualizó que publicitó su homosexualidad como contribución personal, «dolorosa contribución que tan cara me costó», al incipiente movimiento de liberación gay. Quería que con su testimonio público otros no tuvieran que sufrir la experiencia desoladora que él había sufrido. «Lo hice desde la fe», apostilló. «Era un mandato de la conciencia».

La gran zozobra tuvo lugar en los meses posteriores a la publicación de su libro. Por lo que a su profesión religiosa se refiere, la suspensión a divinis y la expulsión de la orden fueron fulminantes. Antonio, que se mantiene firme en su fe, asegura que no guarda ningún rencor a los miembros y antiguos compañeros de la orden carmelita. Más aún, lamenta la decepción que pudo causarles al dar aquel paso tan atrevido para la época. Y deja bien claro que, de puertas adentro del convento que le sirvió de morada su conducta fue siempre intachable.

Del sacerdote José Mantero, Roig piensa que, aunque históricamente la suya no haya sido la primera declaración pública de homosexualidad por parte de un sacerdote, en un cierto sentido es como si lo fuera. Sobre todo por las diferencias evidentes entre los dos casos. Porque mientras que a Roig su declaración le supuso una dolorosa ruptura con su familia de sangre, Mantero cuenta con el apoyo incondicional de la suya.

Diferencias
Por otra parte, en Valverde del Camino, el pueblo donde estaba destinado el protagonista de la última portada de la revista Zero, sus feligreses han hecho pública manifestación de solidaridad con él. El sacerdote con quien compartía responsabilidades parroquiales habla de él con compresión y amabilidad, y el obispo se ha mostrado dispuesto al diálogo desde un principio. De hecho, la suspensión a divinis de la que ha sido objeto es de momento cautelar.

A Roig se le dieron «como concesión especial» 24 horas para abandonar el convento en el que había vivido durante tantos años y en la sentada que mantuvo a lo largo de casi tres meses a las puertas del mismo fueron grupos de comunistas y anarquistas quienes vinieron a apoyarle y protegerle de los ultraderechistas que merodeaban. El lugar al que acudía por las mañanas para continuar con su sentada lo encontraba lleno de heces o con pintadas insultantes.Y entre sus recuerdos más dolorosos está el de una mujer que se le acercó para decirle que si hubiera hecho eso en su región de origen (que Antonio Roig me pide que no mencione) le habrían metido un hierro al rojo vivo por el culo. El hecho es, en última instancia, que el paso que este hombre sencillo y de reflexión profunda dio en aquellos difíciles momentos aportó un impulso decisivo a ese movimiento social, entonces minúsculo y clandestino, que ahora es capaz de reunir a cientos de miles de personas en sus manifestaciones para reivindicar el derecho a la igualdad.
 
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El finalista del Planeta de 1976, expulsado de los carmelitas por lo que relataba en el libro, participa mañana a las ocho de la tarde en un coloquio en la sala Villangómez de la biblioteca de Can Ventosa.
Marta Torres Molina | Diario de Ibiza, 2019-10-22
https://www.diariodeibiza.es/cultura/2019/10/22/antonio-roig-creo-iglesia-debe-29648576.html

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