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2022/02/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | BAMBINO, LA BESTIA QUE CANTÓ Y AMÓ DE FORMA SALVAJE

RTVE / Bambino en una actuación de TVE //

Bambino, la bestia que cantó y amó de forma salvaje.

R. Muñoz | RTVE, 2022-02-20

https://www.rtve.es/television/20220220/bambino-icono-gay-homosexual-amores-salvajes/2291148.shtml

Durante la dictadura franquista se castigaba los actos homosexuales con pena de cárcel. Había una en Badajoz y otra en Huelva. Luego había otras, las personales, las familiares, las sociales. Pero también hubo pequeños universos en los que la tolerancia se imponía al desprecio, y el mundo del espectáculo fue uno de ellos. Muchos homosexuales se sintieron comprendidos en la farándula, la bohemia y el 'artisteo' en unos años marcados por la represión y el miedo. Bambino, que era gitano, gozó de cierta libertad porque era un espíritu libre. Siempre hizo lo que quiso, y con quien quiso. Hablamos de un hombre que triunfó en la España de los 60 y 70, un artista único, moderno, dueño de su cuerpo y su vida, de sus sentimientos. ¿Pero se puede afirmar que Bambino era homosexual?

Fueron muchos los que intentaron saberlo en vida del artista, y muchos los que hoy se lo preguntan todavía. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores salvajes", dijo en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de 'Mundo Babel' en Radio 3. Lo cierto es que hoy es un icono gay, por su personalidad y por sus canciones. ”Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", dice Paco Ortiz, director de 'Algo salvaje. La historia de Bambino', que emite 'Imprescindibles', trabajo que ha ganado un premio Carmen (los Goya andaluces) a Mejor Largometraje documental, dirigido por Paco Ortiz.

Bambino, amante 'prohibido'

En el documental se pone en valor que Miguel Vargas Jiménez, Bambino, caminó fuera de lo establecido, que se saltó los convencionalismos, éticos y estéticos, para hacerse su propio camino. Fidel Moreno, periodista y escritor, ahonda en la sexualidad del cantante y remarca su libertad. "Bambino era un representante de todo lo excluido, su manera de ser flamenco no era ortodoxa, su sexualidad no era ortodoxa, y como hacía bandera de todo lo excluido se vio durante mucho tiempo condenado a los márgenes, a oscuras, a la noche", dice. 'Soy lo prohibido', disco que grabó en 1985, es el título de una de sus canciones más célebres, y muchos hacen una lectura en clave autobiográfica.

"Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar
Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás
Soy, yo soy lo prohibido".


El arte de la ambigüedad
Dicen los expertos que Bambino no cantaba por derecho, es decir, que sobre el escenario se mostraba desmedido, excesivo, intenso, dramático, libre... Dio rienda suelta a su sensualidad y a su sexualidad mientras interpretaba temas de amores imposibles, envuelto en un perfume de tormento y drama, dando mucho morbo. El temas 'La pared' habla de esos amores imposibles, y con la canción 'Mi amigo' llega al delirio, a la fusión entre cantar y revelarse.

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?
¿Dónde estabas, amor de madrugada
Cuando busqué tu palidez cobarde
En la nieve sin Sol de la almohada?

Tienes la línea de los labios fría
Fría por algún beso de pecado
Beso que yo no sé quién te daría
Pero que estoy segura te lo han dado.

Este famoso soneto de Rafael de Léon lo estrenó Rocío Dúrcal en 1967, pero ha pasado a la historia como parte del repertorio de Rocío Jurado y sobre todo de Bambino, el único artista que dota a la letra de ambigüedad.

¿Qué terciopelo negro te amorena
El perfil de tus ojos de buen trigo?
¿Qué azul de vena o mapa te condena
Al látigo de miel de mi castigo?

Y por qué me causaste esta pena
Si sabes, ay amor, ¡Tú bien lo sabes!
Que eres mi amigo
Mi amigo
¡Mi amigo!


Un adelantado a su época

"Bambino buscaba que no estuviera claro el destinatario, hacia quién se estaba dirigiendo", dice Enrique Bumbury, uno de sus herederos. "La letra es de una mujer que le recrimina a su 'amigo' que se vaya con otra. Cuando esto lo canta Bambino toma un giro, un sejo, claramente homosexual", dice en el documental Fidel Moreno. El periodista y escritor añade que "todo lo que ha sido la lucha por los derechos LGTB también ha sido una lucha semántica. Ahora se habla de mi pareja, ahora se habla de mi marido, pero entonces se hablaba de mi amigo. En ese sentido, esta canción puede considerarse una canción pionera del reconocimiento de los derechos de los homosexuales".

Resulta curioso que cuando llegó a Madrid trabajó con Manolo Caracol en Los Canasteros, el mítico tablao situado en la calle Barbieri número 10, en pleno barrio de Chueca. Una placa recuerda al genio del flamenco junto a una puerta cerrada. Dentro, resuena las voces de Bambino, las de los años 60 y las de los 2000, cuando el local pasó a llamarse Polana y era cita obligada para los noctámbulos del ambiente. Muchos se fueron a dormir tarareando 'Compasión'.

Y TAMBIÉN...
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Bambino, el mito del flamenco más salvaje: ¿por qué el público le dio la espalda?
Raquel Elices | RTVE, 2022-02-21

https://www.rtve.es/television/20220221/bambino-quien-fue-cantaor-flamenco-rumba-animal-salvaje/2291882.shtml

2016/04/10

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | DANIEL PINEDA NOVO: "RAFAEL DE LEÓN LO PASÓ MUY MAL CON LA PIQUER, PORQUE ERA UNA MUJER MUY TEMPERAMENTAL"

Diario de Sevilla / Daniel Pineda Novo //
Daniel Pineda Novo. Escritor y folclorista: "Rafael de León lo pasó muy mal con la Piquer, porque era una mujer muy temperamental".

Discípulo dilecto de Santiago Montoto, ha realizado algunas aportaciones importantes a la historia de la música popular andaluza, especialmente en el ámbito de la copla y las folclóricas.
Luis Sánchez-Moliní | Diario de Sevilla, 2016-04-10
https://www.diariodesevilla.es/sevilla/Rafael-Leon-Piquer-mujer-temperamental_0_1015998577.html 

Daniel Pineda Novo (Coria del Río, 1942) nos espera en el Círculo Mercantil de la calle Sierpes. Allí empieza a dar rienda suelta a su verbo torrencial, explicando las pinturas de Martínez de León que adornan el salón de lectura, saludando a diestro y siniestro. Es difícil contenerlo. Hacemos una pregunta y él nos propina una respuesta-racimo, un gran fractal que se abre en decenas de nombres, anécdotas, coplas. Discípulo incondicional de Santiago Montoto, del que habla con veneración, ha realizado aportaciones importantes a la historia de la música popular andaluza, especialmente a la vinculada a la copla y a las folclóricas, a las que rescató del pozo en el que habían sido enterradas durante los años de la Transición. Doctor en Filosofía y Letras, durante sus años de estudiante fue íntimo de la ex mujer de Felipe González, Carmen Romero. "Yo ayudé a Carmen, cuyo padre era militar, para que no tuviese problemas con los grises durante las primeras huelgas universitarias". Sus intereses vitales se reflejan en una amplísima bibliografía en la que se incluye poesía, ensayo literario, arte, historia y biografía y estudios sobre personajes como Rafael de León, Demófilo, El Gallo, Manuel Pavón, La Macarrona y un larguísimo etcétera.

-Demófilo, Alejandro Guichot, Luis Montoto... En Sevilla hubo una gran generación de folcloristas que luego dio origen a la escuela de antropólogos andaluces.

-También me gustaría destacar a Juan Antonio Torres Salvador, ‘Micrófilo’, porque entonces los antropólogos se ponían pseudónimos. En los tiempos contemporáneos hemos tenido a don José Alcina Franch y a su discípulo Isidoro Moreno. Yo he tenido mucha amistad con Salvador Rodríguez Becerra, que fue otro gran antropólogo y con el que colaboré muchísimo en la Fundación Machado, en cuya revista publiqué las cartas de Demófilo con Luis Montoto.

-Precisamente, usted fue discípulo intelectual y vital de su hijo, Santiago Montoto. ¿Cómo lo conoció?
-Yo leía siempre sus artículos en el ‘Abc’ y, cuando publiqué mi primer librillo, ‘La poesía popular andaluza en el siglo XX’, me fui a La Punta del Diamante, lugar al que don Santiago acudía todos los días, me presenté y me invitó a café. Como me dijo Antonio Burgos: "Todos los escritores pasábamos por allí, pero tú te quedaste con él". Íbamos diariamente a ver a la Virgen de los Reyes y, a veces, Joaquín Romero Murube, que se venía a tomar café con nosotros. También Enrique Vila, padre de Enriqueta Vila, que sabía mucho de toros y firmaba con el pseudónimo ‘Guzmán de Alfarache’. La amistad creció y él me decía: "Si la gente te pregunta, tú di que eres mi sobrino". Éramos tan cercanos que, cuando escribí la historia del Condado de Cantillana, le pedí un prólogo y don Santiago se negó en un principio porque creía que la gente iba a pensar que el libro me lo había escrito él.

-¿Cómo era?
-Muy sencillo y hondamente sevillano. Tenía un poco de recelo con la Sevilla de su época, porque creía que no se había portado bien con él. Solía repetir una copla: "Sevilla de mis amores/ la tierra donde nací/ para todos fuiste madre/ y madrastra para mí".

-Mucha gente ha perdido la memoria de La Punta del Diamante, un bar mítico de la Sevilla antigua. ¿Cómo eran sus tertulias allí?
-La tertulia que teníamos en La Punta del Diamante era curiosa, porque los dos únicos literatos que asistíamos éramos don Santiago y yo. También iba un sombrerero de la calle Francos, un director general de la Telefónica jubilado y un coronel retirado. De vez en cuando, se pasaban Romero Murube, Vila e, incluso, Dámaso Alonso. Guardo una carta de don Santiago en la que dice: "Hijo, no sé en qué día vivo, pero no faltes hoy, porque viene el gran poeta Jorge Guillén".

-Demos un salto en el tiempo. En 1983 usted publicó el libro ‘Las folclóricas’, que contribuyó notablemente a la valoración de estas artistas y de la copla, muy denostadas por la progresía del momento.
-Yo le llamo canción andaluza, como ya la definía Cansino Assens. Me llamaron dos periodistas vinculados a Canal Sur para que hiciese un libro de tono crítico que vinculase a las folclóricas con el franquismo... Lo de identificar a las folclóricas con una determinada ideología era una simplicidad, porque cada una tenía la suya. Marifé de Triana me dijo una vez: "Si Felipe González me invita a la bodeguilla como hace con Ana Belén, yo estoy también dispuesta a ir, pero no me llama". Lo cierto es que aproveché la ocasión para reivindicar el género. El libro se presentó en Los Lebreros, que era de Rumasa y lo habían expropiado dos días antes, y fue un auténtico bombazo. Lleva ya cuatro ediciones y se sigue vendiendo.

-¿Y cuál es a su entender la gran dama de la copla?
-Marifé de Triana, una mujer honesta, hecha a sí misma y que dignificó el género. Era muy culta, porque su marido era el rapsoda José María Calvo. Ya viuda me llamaba y me comentaba que estaba leyendo a Tagore y a Juan Ramón Jiménez... ¿Qué folclórica hace eso? Como gran señora destacaría a Juanita Reina.

-Actualmente no hay ninguna gran figura, nadie que apasione al gran público. ¿Está condenada a muerte la canción andaluza?
-No, como decía Rafael de León, está en una somnolencia. Cuando llegaron los Beatles, don Rafael también decía: "Ha llegado una dictadura anglosajona". En esa época a la juventud dejó de gustarle el género, pero después renació con Rocío Jurado y la Pantoja. Son las dos últimas grandes figuras de la tonadilla. Pero para que salga otra Lola Flores pasarán muchos años. Pasa lo mismo con los hombres, tardará bastante para que volvamos a ver a un Farinas, a un Príncipe Gitano, a un Valderrama, a un Miguel de Molina... Era gente extraordinaria que llevó la canción por todo el mundo... Doña Concha Piquer tuvo un éxito tremendo en Estados Unidos...

-Muchos que se mofan del género soñarían con llenar teatros en Nueva York como hacían estos artistas...
-Sí, son incapaces de llenar en Nueva York como hizo Rocío Jurado.


-Ya ha salido el nombre del poeta y letrista Rafael de León, sobre el que usted ha investigado y escrito. Por motivos personales yo recuerdo de mi infancia a Anita, su hermana, una señora muy divertida.

-Anita era como Rafael en mujer. Yo comía algunas veces con ella y me dio fotos y muchas cosas para el libro. Rafael la llamaba ‘Anita Julio Verne’, porque era una señora muy curiosa. Tenía una criada que se llamaba Celeste, que era de Higuera de la Sierra.

-¿Conoció usted personalmente a Rafael de León?
-Sí, en 1982. Yo había ido a Madrid a hacer un programa en TVE sobre la saeta con Javierre y Antoñita Moreno. Me había propuesto entrevistarlo, porque estaba escribiendo el libro sobre las folclóricas. Aquella noche íbamos a ir al teatro a ver a Lina Morgan en ‘Vaya par de gemelas’ y, previamente, a las seis, me había citado Rafael de León en su piso de la calle Maiquez. Desde el primer momento todo fue estupendamente. A las siete y media llamó Antoñita Moreno para decir que nos teníamos que ir al teatro, pero él dijo que yo me quedaba a cenar y que luego me llevaría su chófer al hotel. Me regaló una foto suya con Pastora Imperio y un libreto hecho por él, Quintero y Quiroga. Me dijo que lo había pasado muy mal trabajando con Concha Piquer, porque era una mujer con mucho temperamento. La figura de Rafael siempre me ha interesado mucho. Creo que, junto a Quintero y Quiroga, son figuras esenciales en el género.

-La valoración de León como poeta ha sido dispar, pero ahora está más reconocido que hace unos años.
-Tres días después de morir, ese periodista tan agrio, Haro Tecglen, publicó un artículo en ‘El País’ diciendo que, además de homosexual, era un "vil imitador de Lorca". Don Antonio de León, el hermano, escribió una carta de respuesta que nunca fue publicada [no parece que sea cierto, consta en el archivo de El País, la carta titulada “Sobre Rafael de León”, con fecha 22 de diciembre de 1982]. Sin embargo, Alfonso Paso escribió una columna destacando que Rafael de León había sido un gran impulsor de la cultura popular española, un creador de estrellas como Cocha Piquer... Rafael de León fue un gran poeta que, como decía Antonio Murciano, está incluido en la generación del 27, en la línea neopopularista de Lorca, Alberti, Villalón... Estoy muy satisfecho de mi libro ‘Rafael de León, un hombre de copla’ (Almuzara). En la guerra estuvo detenido en Barcelona por monárquico y derechista debido a la denuncia de un mal actor de la compañía de doña Fernanda Ladrón de Guevara, madre de Amparito Rivelles. Salvador Valverde, con quien compuso ‘María de la O’, le llevaba a la Modelo de Barcelona leche condensada y papel para escribir.

-¿Cómo era el reparto de funciones del mítico trío Quintero, León y Quiroga?

-Quintero era el encargado de darle cuerpo dramático a la obra, León aportaba la parte lírica y poética y Quiroga la parte musical. La primera vez que trabajaron juntos fue con el espectáculo ‘Ropa tendida’, en 1942. Lo hicieron para Concha Piquer y lo pagó el torero Antonio Márquez, que entonces era amante de la artista, porque no se podía casar con ella debido a su matrimonio con una cubana. Por eso, Rafael de León le escribió a Concha Piquer ‘El romance de la otra’: "Yo soy la otra, la otra,/ y a nada tengo derecho,/ porque no llevo un anillo,/ con una fecha por dentro".

-Usted es un autor prolífico. Como prueba, ahí está su amplia obra en la que toca poesía, ensayo, biografía... Ahora, me comentan que está trabajando en un libro sobre Manuel Machado.
-Sí, quiero reivindicar a Manuel Machado y ponerlo en su sitio. Su sobrina Leonor Machado, de 92 años, me dijo: "Daniel, quítale a tío Manolo la losa que tiene encima". A Machado le cogió el 18 de julio en Burgos, iba a coger el ferrocarril para Madrid, pero, como era muy presumido, se demoró peinándose y arreglándose y perdió el último tren que iba para la República. Le tocó quedarse en el Movimiento Nacional de Franco. Quiero reivindicar que era un liberal y que, en 1931, firmó la letra del himno republicano en Madrid.

-Bueno, pero en su apoyo al bando nacional también tuvo que pesar algo su mujer...
-Eulalia era católica, apostólica y romana, hasta tal punto que al año siguiente de morir Manuel Machado se metió a monja en el Cottolengo, uno de los conventos más duros y volcados con los que no tienen nada. Manuel era un hombre muy mujeriego y, aunque suene duro decirlo, creo que se casó con Eulalia, que era su prima, por piedad. La boda fue en San Juan de la Palma y en el libro voy a publicar el expediente canónico en el que se pide a Roma la dispensa.

-No me imagino a Manuel Machado casándose con una mosquita muerta por simple piedad. Debió haber algo más.
-Lo cierto es que ‘Cante hondo’ está dedicado a Eulalia. Él fue un buen marido y ella lo cuidó hasta última hora. Se lo perdonaba todo. Fue una mujer enfermera.

-Durante muchos años, por motivos más políticos que literarios, fue considerado un poeta menor.
-Lo cierto es que, al principio, Manuel tuvo más éxito y era más conocido que Antonio, quien empezó a tomar notoriedad con la publicación de ‘Soledades’.

-Ahora es un poeta leído e, incluso, ha influido más que Antonio en algunos autores actuales.
-Es que él fue el que introdujo el simbolismo y la poesía francesa de esa época en España. Ha influenciado mucho en Rafael Montesinos, Fernando Ortiz, Tortajada, Benítez Reyes, Jacobo Cortines...

-¿Y qué piensa de que apareciese en la famosa lista de la Cátedra de la Memoria Histórica de la Complutense para depurarlo del callejero de Madrid?
-Una barbaridad.

-Manuel Machado hizo gala de un andalucismo castizo y cosmopolita.
-Sí, él fue más andaluz que su hermano Antonio porque tuvo la suerte de estudiar el bachillerato en el Instituto San Isidoro de Sevilla -cuyo expediente yo encontré- y la licenciatura en Filosofía y Letras en la Hispalense. Después marchó a Madrid donde Rodríguez Marín, que era muy amigo de su padre, Demófilo, lo colocó en la Biblioteca Nacional. Manuel era muy sevillano y le gustaba irse de juerga a los cafés cantantes. Era un gran flamencólogo y cuando publicó ‘Cante hondo’ vendió 5.000 ejemplares en un día. En ese libro encontramos soleares, solearillas, malagueñas, peteneras... o sea, todos los cantes que su padre, Demófilo, había recopilado.

2009/03/25

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | QUÉ PESADOS CON MIGUEL DE MOLINA

Qué pesados con Miguel de Molina.
Antonio Burgos | ABC, 2009-03-25

https://www.abc.es/opinion/abci-pesados-miguel-molina-200903250300-914004544572_noticia.html
Publicado también como:
El verdadero exilio de la copla.
Antonio Burgos | La Voz Digital, 2009-03-26

https://www.lavozdigital.es/cadiz/20090326/opinion/verdadero-exilio-copla-20090326.html 

Qué pesados están con este señor de ‘La bien pagá’, desde que Basilio Martín Patino nos lo presentó en sus ‘Canciones para después de una guerra’. Ahora, en Madrid, una exposición homenaje, con su vestuario escénico como un monumento ‘kitsch’ insuperable; con sus botines horrorosos y cursis, de dolor de cabeza; con sus escenografías de cartón piedra; sus discos, sus carteles, y su Buenos Aires querido. Bueno, pues por muchas exposiciones que le hagan y por muy políticamente correcto que sea, en cuanto republicano y homosexual...

-Le faltaba una mijita de sida para que fuese ya el acabóse de los progres, usted...

Que digo que por mucho que reivindiquen su figura y lo conviertan en el retrato-robot de todos los tópicos progres de la copla (que existen, como existen los tópicos fachas de la copla), Miguel de Molina cantaba muy malamente. El jipío que bordaba Concha Piquer, que era pellizco de arte en Juanita Reina, que es ‘vibrato’ de emoción en la voz de Gracia Montes, es algo que el señor pesado de los anillos de moneditas de oro no aprendió en toda su vida, ni con la República ni con Franco, ni en Madrid ni en el exilio. Exilio... ¡Pues anda que no hubo gentes de la copla en el exilio, y nadie habla de ellas, ni nadie las reivindica, ni nadie les hace un homenaje! Ahí tienen, en Buenos Aires mismo, como Miguel de Molina, a Salvador Valverde, el letrista sevillano de media memoria sentimental de España; el que escribió en colaboración con Rafael de León ese monumento nacional que es ‘Ojos verdes’; el autor de ‘Ay, Mari Cruz’ o de ‘María de la O’. Salvador Valverde estuvo tan exiliado y perseguido como Miguel de Molina o más. Hizo la guerra en Barcelona y tuvo que marcharse, por rojo. En la radio no podía pronunciarse su nombre como integrante del trío genial de Valverde, León y Quiroga. Hasta su nombre prohibieron.

Y quien dice Salvador Valverde dice Ramón Perelló, autor precisamente de ‘La bien pagá’, así como de ‘La falsa monea’, ‘Los piconeros’, ‘Échale guindas al pavo’ o la copla que cantaron los dos bandos de la guerra civil y fue la banda sonora de la tragedia: ‘Mi jaca’. Perelló sí que estuvo cinco años encarcelado por Franco, en Yeserías y en Carabanchel, y no viviendo esa fiesta que según Carlos Semprún Maura fue para muchos el exilio.

O Angelillo, que sí que es de verdad la voz del altavoz del frente de los rojos, el cantor de la República en coplas, quien sufrió el destierro y tuvo una popularidad en Argentina y en España que ni a soñar que se echara conquistó Miguel de Molina, cuya memoria habló siempre desde el resentimiento y la envidia, cuando no desde los infundios que levantó sobre La Piquer.

Juanito Valderrama me contaba que conoció a Miguel de Molina en Villa Rosa, el templo republicano del flamenco, el aula magna de las enseñanzas de don Antonio Chacón. Y en aquel Villa Rosa de los grandes cantaores de los años 30, ¿saben ustedes lo que hacía Miguel de Molina? Pues era el muchacho que iba a por café. Literalmente. Miren ustedes: lo mejor que le pudo pasar a Miguel de Molina es que aquellos falangistas mamones, unos cerdos fascistas, le pegaran una paliza en los Altos del Hipódromo. Acuñaron un mito. Engendraron una leyenda. Si Miguel de Molina no hubiera sido tan provocador y hubiera sufrido la servidumbre y grandeza de su opción sexual con la misma dignidad y silencio que tantos otros grandes artistas españoles de la piompa que se quedaron aquí tragando quina y sin los laureles heroicos del exilio, hubiera sido un coplero más, uno del montón. Hubiera sido, en el mejor de los casos, como Tomás de Antequera, el de ‘Doce cascabeles’. Que cantaba por cierto siete mil millones de veces mejor que Miguel de Molina y era igual de mariquita. Pero aquí, sin cuentos del exilio, con dos co...plas.

NOTA: ‘Piompa’ es ‘marica’ en el argot chiclanero.

1993/03/05

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MIGUEL DE MOLINA, EL MEJOR DE LA COPLA

El mejor de la copla.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1993-03-05

https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372408_850215.html 

Varios teatros de Madrid, varios testigos con la memoria incierta por la edad, disputan hoy el honor de haber recibido y visto por primera vez en Madrid a Miguel de Molina. ¿Fue en la Zarzuela, en el Calderón, en el Fontalba? ¿Con la Argentina, con Estrellita Castro, con Pastora, con Rosita Durán? Y todos recuerdan el gran triunfo: el nacimiento de la estrella. Yo sé que le vi más tarde, entre los ruidos de bombas y proyectiles de obús en los fines de fiesta del cine Proyecciones: ¡se veían tantas cosas allí! A Estrellita Castro y a Pastora Imperio, a Don Jacinto Benavente levantando el puñito y hasta a Doña Concha Espina, que luego pudo escapar. Miguel de Molina salía con su "blusa cuajá de lunares" y los milicianos de permiso, o que venían a pasar la tarde desde el frente, que estaba casi donde escribo ahora, gritaban "¡La Miguela, la Miguela!".

No era un insulto: era una forma de homenaje. No le molestaba de ninguna manera: no ocultaba, no falseaba nada (y tampoco eran tiempos fáciles para la libertad sexual: ‘El Campesino’ los mataba). Contestaba, sonreía, hablaba con el público desde una cierta altura, digamos, desde un dominio. Cantaba ‘Soy de la raza calé’, y alguien gritaba, siempre, desde el público "¿Es que os llamáis así ahora?". Se quedó la frase: "ese es de la raza calé". Bueno, aquel público éramos los de la chusma, que decían los otros. Pero cuando entonaba ‘Ojos verdes’, había silencio y respeto, y hasta un poco de escalofrío. Eso era algo muy serio.

Ahí están los discos: no hay mucho guardado, pero está a la venta. Hay que desconfiar especialmente de alguno que ha guardado el registro de la voz y la ha hecho acompañar de una orquesta moderna, como a otros grandes. Contaba él como nació la copla famosa, y yo lo he repetido más de una vez. En Barcelona: Lorca estrenaba ‘Yerma’, Rafael de León fue a verle, Miguel de Molina cantaba en algún local nocturno: se encontraron, los tres, ya a la madrugada y, en una servilleta, Rafael de León escribió su letanía de verdes: ojos verdes, trigo verde, verde limón: y Lorca, entre bromas, le dijo que le copiaba ‘su Romance sonámbulo’ (‘Verde, que te quiero verde’...). Andalucía era verde, decían los tres... Lorca, recordaba Miguel de Molina, llamaba a Rafael de León ‘Marqués’ -lo era-; Rafael a Lorca, ‘poeta’. Esa fue la canción (que Rafael de León terminó con Valverde; música, claro, de Quiroga) y que se hizo famosa. Fue, probablemente, la que le trajo la desgracia a Miguel de Molina: todos -digamos todas: había más mujeres que hombres metidos en la copla- la querían cantar, y una de ellas fue Concha Piquer. La diferencia estaba en que Concha ganó la guerra, y venía de la zona nacional, de la buena y homologada, y Miguel la perdió. Miguel estaba en la ‘zona roja’ y, además, cantaba en los frentes, en los hospitales, en los albergues de refugiados.

Francisco Ayala cuenta una anécdota de Miguel en Valencia: en una reunión, un joven militar se negó a estrechar la mano de Miguel de Molina: por homosexual. El artista dijo a alguien que el oficial quedaba emplazado... Unos días después, llamó por teléfono a ese alguien y le citó en una habitación determinada de un hotel: "Entra sin llamar: yo estaré dentro y dejo la puerta abierta". Cuando llegó, Miguel estaba con el que le había repudiado. Una forma de orgullo, una forma de desprecio y, probablemente, algo más: una demostración de que nadie puede estar seguro... Lo cuento brutal y rápidamente, como todas estas notas escritas en el filo finísimo entre la noticia de la muerte y el cierre del periódico: hay que leerlo entero, en ‘Memorias y olvidos’.

La caída
Así, Concha quería cantar ‘Ojos verdes’ y algunas cosas más -otro monumento, ‘La Bienpagá’, de Perelló y Mostazo-, y las cantó. A Miguel de Molina no le había servido saludar brazo en alto -también con Benavente- desde una tribuna de la calle de Alcalá a las tropas franquistas que entraban en Madrid (a Benavente tampoco le valió: estuvo mucho tiempo castigado a que su nombre no se imprimiese en los periódicos, ni el los carteles de los teatros: tuvo que hacer muchos méritos para el perdón). Con ellas entraba Concha Piquer, y con las canciones que traía de la zona homologada, y que le había dado el Marqués. Miguel de Molina siguió trabajando en algunas provincias, en algunos pueblos: quiso venir a Madrid, al teatro Pavón, y todo se precipitó: una noche fueron a detenerle, y los tres individuos que se lo llevaron de su camerino algo más que policías: se lo llevaron a un descampado de lo que entonces se llamaba el Hipódromo (ya no estaba allí: por donde está ahora el monumento a la Constitución, que sirve de respaldo en la madrugada a los trasvestidos agotados) y le apalearon brutalmente.

Les reconoció: uno era el Conde de Mayalde, Director General de Seguridad y, luego, alcalde de Madrid; otro, Sancho Dávila, jerarca de la Falange; el otro, decía él, un jefe de sindicatos. Imagino algún nombre pero no tengo la seguridad. Recogió sus casi despojos un taxista: le dijo quien era y le llevó al teatro, donde los que quedaban le cuidaron. Fue el principio de su exilio.

En ese exilio, muchísimos años después, se lo contó a Carlos Herrera en una filmación memorable para el programa ‘La copla’, de Canal Sur, más tarde retransmitido por otras emisoras autonómicas (Herrera está publicando ahora, en ‘Abc’, una historia muy atractiva y muy completa de la copla; está escribiendo otra, creo, Terenci Moix; y está el libro fundamental de una generación, el de Vázquez Montalbán, ‘Crónica sentimental de España’). No comprometía Miguel en sus declaraciones a Concha Piquer: solo les culpaba a ellos. "La Piquer -decía- era una gran cantante para las canciones valencianas". La Piquer era otra cosa: sus intelectuales -los de Mayalde y Sancho Dávila- la llamaron ‘tonadillera’, por no aproximar a ella la desprestigiada palabra cupletista, o canzonetista, que no se veía bien entonces; y señora ‘de la escena’.

No hay que lamentar nada de ello: era verdad, y esas grandes canciones las cantaba muy bien, con otras que fueron mucho más suyas (‘Tatuaje’); pero no se puede decir que cantase como nadie las coplas andaluzas, porque Miguel de Molina seguía vivo, y trabajando en toda América. Y con su gran casa en Buenos Aires. Una casa que vimos en la televisión cuajada de recuerdos, llena de blusas y sombreros cordobeses. Y un piano de cola a cuya vera recordaba, con la voz rota ya por los años, sus viejos éxitos.

Sombrero cordobés
Aún se le oyó en España por última vez, por la televisión, una pincelada de ‘Ojos verdes’: a Miguel de Molina le condecoraron en la Embajada de España en Buenos Aires -hace muy poco tiempo- y él acudió con la blusa, el chalequillo y el sombrero cordobés: su uniforme. Y cuando la cámara se clavó en su cara rota, arrancó con los primeros versos de la copla. No había voz, pero la musicalidad, el estilo, el misterio, estaban allí.

No quiso volver a España, después de un breve viaje que hizo. Le pesaba este país, quizá le daba miedo. Todavía era el de ellos, los que le habían apaleado hasta casi matarle en descampado; y se volvió a Buenos Aires. Recordaba su Málaga, donde empezó de verdad: desde el campillo pobre de su familia, veía el teatro iluminado y soñaba con ser artista y cantar en él... Pero amaba Buenos Aires donde "hasta Perón", decía él, le había respetado. Quería, sin duda, morir allá.

1990/04/05

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CANAL SUR EMITE HOY LA PRIMERA ENTREVISTA CON EL LEGENDARIO MIGUEL DE MOLINA

Canal Sur emite hoy la primera entrevista con el legendario Miguel de Molina.
Diego Galán | El País, 1990-04-05

https://elpais.com/diario/1990/04/06/radiotv/639352803_850215.html

Desde que decidió exilarse en Buenos Aires tras la guerra civil, Miguel de Molina no había concedido entrevistas a ningún medio de comunicación español. El programa 'Coplas', que dirige Carlos Herrera en Canal Sur, emite hoy una hora y media de entrevista exclusiva con Miguel de Molina, seleccionada de una larga conversación en la que el artista recuerda los años difíciles y como García Lorca y Rafael de León compusieron ante él Ojos verdes. También evoca figuras de aquellos años como Picasso, Benavente, Eva Perón, Concha Piquer, Manuel Torre, Lola Flores y Pastora Imperio.

Desde que se exilió al final de la guerra civil, el cantante Miguel de Molina ha sido un misterio para los españoles. Ni la proyección en TVE hace unos años de los mediometrajes que interpretó durante la II República, ni la inmediata edición en vídeo de su película argentina ‘Esta es mi vida’, ni la referencia lateral a su biografía que pueda encontrarse en ‘Las cosas del querer’, de Jaime Chávarri, son capaces de dar cumplida información de este creador de la ‘canción española’, de fantasiosa puesta en escena y exuberante vestuario, cuya influencia en el género es tal que sin él sería inconcebible. Paradójicamente, mientras Miguel de Molina abarrotaba los teatros de forma constante, tuvo que huir de España por la implacable persecución que los vencedores en la guerra hicieron de su condición de homosexual.

Palizas y mala vida
De ello habla la primera entre vista que ha concedido a un medio de información español desde que decidió residir en Buenos Aires, harto de palizas y de mala vida a pesar de su atronador triunfo. Carlos Herrera, paciente y eficaz, ha logrado esta primicia para su programa ‘Coplas’, que hoy emite Canal Sur.

Ha conseguido que Miguel de Molina recuerde con dolor aquellos años y acuse al secretario privado de Serrano Suñer de tales violencias; que, con equilibrada nostalgia, explique cómo Rafael de León y Federico García Lorca compusieron ante él ‘Ojos verdes’, "la canción que interpretaba muy bien Concha Piquer pero que yo bordaba", que rememore sus triunfos y detalle sus viajes en Rolls Royce al campo de batalla para consolar a los soldados heridos; que cante ahora con su voz rota aquellas canciones que él hizo famosas; que lea sus poemas sobre España, Argentina y Málaga, con un fantástico cruce de acentos andaluz y porteño, y que, en fin, Miguel de Molina se descubra no sólo por primera vez ante nosotros sino con admirable zorrería, inteligencia y sinceridad, llenando la pequeña pantalla de magia, mientras, con delicadeza, desvela unos hechos significativos y terribles de aquella primera posguerra.

Asombrosa precisión
Sólo un fragmento de cine rancio en el que el artista interpreta ‘La bien pagá’ ilustra la hora y media de entrevista. Seguramente hubiera sido un error no usar todo el tiempo posible para oír y ver a este hombre de 83 años que revive con asombrosa precisión los más pequeños detalles de su pasado y que tiene una opinión firme y propia sobre cuantos le rodearon. Por sus comentarios pasan Concha Piquer, Manuel Torre, Jacinto Benavente, Picasso, Lola Flores, Federico García Lorca, Pastora Imperio, Eva Perón, empresarios, policías y militares, con una belleza de lenguaje tierna y precisa.

Carlos Herrera ofrece esta noche un regalo para los espectadores de Canal Sur que ya sepan del excepcional artista y una sorpresa para los que no han tenido tiempo de descubrirle. Al parecer, TVE negocia la emisión de esta entrevista, que tuvo una duración original de tres horas y en la que aún caben más sorpresas. Se trata de un documento único que deberíamos ver todos.

1982/12/22

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | SOBRE RAFAEL DE LEÓN

Sobre Rafael de León.
XXX · Cartas al Director | El País, 1982-12-22

https://elpais.com/diario/1982/12/23/opinion/409446006_850215.html

Leo con enorme tristeza e indignación, a través de un recorte que me envía un amigo, el artículo publicado en el periódico de su dirección el día 11 del presente mes, y que aparece firmado por Eduardo Haro Tecglen, titulado ‘Rafael de León o la educación sentimental’. Dicho artículo, referido a mi hermano fallecido el día 9 de los corrientes, como publicó en su momento El País, es el único discrepante respecto a la valoración que de los méritos y cualidades artísticas y humanas de mi hermano (q.e.p.d.) han hecho los restantes medios de comunicación social, sin excepción alguna, todos los cuales unánimemente han coincidido en la enorme pérdida que ha supuesto su muerte.

Aun discrepando de la totalidad del contenido de dicho artículo, en nada respetuoso con una persona recién fallecida, podría entenderse como una crítica literaria efectuada por una persona a quien excepcionalmente no gustase o no podía entender la obra que tras de sí dejó mi fallecido hermano.

Pero lo que desde luego no es admisible es la afirmación que vierte el señor Haro en su artículo al decir que mi hermano era un ‘falsificador’. Tal imputación de un delito constituye a su vez un delito de calumnia que sanciona el Código Penal.

1982/12/10

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | RAFAEL DE LEÓN, O LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL

Rafael de León, o la educación sentimental.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1982-12-10

https://elpais.com/diario/1982/12/11/cultura/408409210_850215.html 

Este marquesón que se echó al pueblo en Sevilla y acaba de morir en Madrid, este Rafael de León, se había quedado fuera del círculo de los intelectuales: tan cerrado, tan endogámico (unos se casan con otros y engendran a otros). Pero había influido en una educación sentimental de muchos de ellos: les había llenado de coplas y coplas -con la música de Quiroga- de las que no se pudieron liberar. Quizá el primero que se dio cuenta y lo confesó y lo ensalzó fue Manuel Vázquez Montalbán, en su fabulosa ‘Crónica sentimental de España’. Luego, una canción de Rafael de León daría título a uno de sus libros, ‘Tatuaje’. Versos mágicos. Cualquier analista, cualquier crítico de formas y profundidades, pasaría por encima de una cuarteta simple, tópica, nostálgica y barata como ésta: "Era hermoso y rubio como la cerveza, / el pecho tatuado con un corazón; / en su voz amarga había la tristeza / doliente y cansada del acordeón".

Y, sin embargo, había algo más allá de la finura y delicadeza descrita por el abate Brémond. Quizá era el fondo de su tiempo y el eco de un García Lorca vulgarizado. Había una magia indescriptible en sus ‘Ojos verdes’.

Miguel de Molina, el grande olvidado (el maestro Francisco Ayala le dedica unas páginas inteligentes en su ‘Recuerdos y olvidos’), se apoyaba en un elemento blanco de decorado, comenzaba a cantar -"’apoyá’ en el quicio de una mancebía..."- y cualquier sala se quedaba en un silencio tenso.

Tres épocas
No había cuajado Rafael de León como poeta puro. Ni él, ni Rafael Duyos -hoy, el padre Duyos-, ni Xandro Valerio. Su generación tenía ya a los enormes andaluces -Juan Ramón, Machado, Alberti, Lorca- y los versos de León le llegaban solamente por las ventanas de los patios en las habitaciones interiores de sus casas: canciones de criadas.

Las tres Marías, ‘María de la O’, ‘María Magdalena’, ‘Mari Cruz’, o la etérea y doliente ‘Parrala’, de la que no se sabía si era de Moguer o de La Palma, ni si bebía aguardiente o marrasquino, no iban a llegar las antologías. Pero resaltaban sobre el fondo verdinegro, borrascoso, de una larga época de Madrid, de las tres etapas distintas pero ansiosas de España: preguerra, guerra y posguerra.

Nacían por entonces -o nacían a leer y a tratar de superar la dificultad creciente de ser- unos mozos que se ahogaban, y para quienes la lejana sirena de un barco de nombre extranjero en un puerto de madrugada significaba la posibilidad de un sueño. Cuando la poesía se hacía prismática, limpia y garcilasista -qué más quisiera-, la canción de criada podía traer unos elementos de sueño cuando era capaz de mezclarlos con unas pasiones eternas: el amor, los celos, la muerte, el abandono.

No sabía esta gran derecha en torno a Rafael de León que estaba alimentando unos incipientes ensueños de izquierda. Cómo iba a saberlo, si ni siquiera lo sabían entonces quienes lo estaban recibiendo. Un mensaje que no querían lanzar los que lo escribían ni entendían los que lo estaban recibiendo. Ha salido años más tarde.

En Vázquez Montalbán, en Terenci Moix o en Antonio Burgos. O en Umbral, en Vicent, en quién sabe quiénes de ahora mismo. La estética de las bajas calidades tiene esos misterios. Se infiltra en la gran cultura, que no la menciona jamás, pero la contrasta, la alimenta, la da carne. La da la vulgaridad que ella misma no se atreve a tener. Será quizá duro decir que Federico García Lorca se completa con su imitador, con su seguidor, con su falsificador: con su Rafael de León.

Cuando el tiempo pasa, cuando se diluyen las finas fronteras -pero aceradas- de lo que es y de lo que no es, llegan a formar una figura completa. Algo que recorre toda la espina dorsal de la educación sentimental.
 
SEGUIMIENTO
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Sobre Rafael de León.
XXX · Cartas al Director | El País, 1982-12-22

https://elpais.com/diario/1982/12/23/opinion/409446006_850215.html

1982/12/09

PERSONAJES | 1982 | ADIÓS A RAFAEL DE LEÓN Y SU ÉPOCA DE PIOMPA, FIESTA Y MIJITA

Unas de la piompa tragando quina, otras en la fiesta del exilio y una mijita de sida para el acabóse 

RAFAEL DE LEÓN
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Fallece el letrista Rafael de León.
El País, 1982-12-09
https://elpais.com/diario/1982/12/10/cultura/408322810_850215.html

Rafael de León, o la educación sentimental.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1982-12-10
https://elpais.com/diario/1982/12/11/cultura/408409210_850215.html

Sobre Rafael de León.
XXX · Cartas al Director | El País, 1982-12-22
https://elpais.com/diario/1982/12/23/opinion/409446006_850215.html
 
MIGUEL DE MOLINA
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Muere en el exilio el tonadillero Miguel de Molina.
El cantante de 'Ojos verdes' será enterrado hoy en Buenos Aires, en donde vivió durante casi cinco décadas.
José Comas | El País, 1993-03-05
https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372401_850215.html

Botín de guerra.
José Comas | El País, 1993-03-05
https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372409_850215.html

El mejor de la copla.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1993-03-05
https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372408_850215.html

Qué pesados con Miguel de Molina.
Antonio Burgos | ABC, 2009-03-25
https://www.abc.es/opinion/abci-pesados-miguel-molina-200903250300-914004544572_noticia.html 

TOMÁS DE ANTEQUERA 
Tomás de Antequera. La droga de las candilejas.
Antonio Gómez | El País Dominical, 1985-10-13
Recogido en:
http://aplomez.blogspot.com/2013/04/tomas-deantequera.html 
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Muere Tomás de Antequera, el cantor de 'Doce cascabeles'.
Fue uno de los tonadilleros más populares de los años 50.
Ángel Álvarez Caballero / Ignacio Saenz de Tejada | El País, 1993-03-04
https://elpais.com/diario/1993/03/05/cultura/731286006_850215.html
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Paco Clavel: "Tomás de Antequera fue un estilista de la copla".
Sara Laderas López | El Eco de Valdepeñas, 2018-04-18

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | FALLECE EL LETRISTA RAFAEL DE LEÓN

Fallece el letrista Rafael de León.
El País, 1982-12-09

https://elpais.com/diario/1982/12/10/cultura/408322810_850215.html

El letrista Rafael de León falleció ayer en Madrid, a los 72 años, víctima de un infarto de miocardio. El autor de temas como ‘María de la O’ y ‘Ojos verdes’ era sevillano, estudió Derecho en su ciudad natal y en Granada, aunque nunca ejerció la abogacía. Formó equipo con el compositor Manuel López Quiroga y más tarde se les unió el poeta Antonio Quintero. En Barcelona fundó la Academia de León y Quiroga, especializada en arte popular. Además de varias comedias estrenadas, se calcula que escribió más de ocho mil letras, cuyos títulos más famosos son ‘La parrala’, ‘Eugenia de Montijo’, ‘A tu vera’, ‘La zarzamora’ y ‘Olé catapum’. Miguel de Molina, Concha Piquer, Juanita Reina, Lola Flores, Manolo Caracol, Marifé de Triana, Estrellita Castro, fueron algunos de los interpretes de sus canciones.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...