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1999/08/28

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ALFREDO ALARIA, UNA FIGURA POLIFACÉTICA

Alfredo Alaria, una figura polifacética.
La Nación, 1999-08-28

https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/alfredo-alaria-una-figura-polifacetica-nid151288/ 

Alfredo Alaria, el reconocido y también controvertido bailarín, coreógrafo, director de cine y hombre del espectáculo de Buenos Aires, París, Hollywood y Las Vegas, murió a los 68 años, como consecuencia de una hemorragia, después de que fuera operado el mes último de una hernia que lo mantuvo recluido en su domicilio.
 
"Aunque conocí durante mucho tiempo el éxito, considero que mi vida fue una lucha constante, porque como día a día crecían mis responsabilidades, me entregué sin tregua a mi profesión, pero no fue fácil. Durante más de treinta años me dediqué a trabajar, le robé horas a mi descanso y no conocí los momentos de ocio o esparcimiento. El éxito tiene a veces ese precio tan alto", fueron conceptos dichos por Alfredo Alaria en el último reportaje que se le hizo.

El bailarín que debutó con su propia compañía en el teatro Casino de Buenos Aires y pocos meses después conquistaba París en el centro de la revista del mundo, el Lido, con su atmósfera entre tenue y luminosa para realzar las líneas de la belleza femenina y que dio la vuelta al mundo mil veces para alegría de los públicos más dispares, desde Egipto e Israel a Suiza, Italia, Inglaterra y Francia.

Cuando después de muchos años de ausencia retornó a Buenos Aires, en 1962, dio una versión muy comentada de "El otro yo de Marcela", comedia musical de Sixto Pondal Ríos, Nicolás Olivari y Mariano Mores, pero siempre quedó el interrogante de su personalidad y de una vida que supo de accidentes, conflictos judiciales y alguna detención policial.

Sin embargo, nada podría opacar su talento y dotes para el espectáculo como quedó demostrado en obras como "La muerte camina bajo la lluvia", "Zapatillas coloradas", "Rosa de América" y su vinculación con Miguel de Molina, cuando en 1949 llegó a ser primer bailarín del popular cantaor y bailaor de la noche porteña.

Alguna vez Alaria resumió su visión del concepto de la coreografía moderna diciendo: "Debe expresar algo y hacérselo sentir al público, como en la pintura o en cualquier otra manifestación artística y siempre debemos distinguir que existen dos clases de coreografías, las de relleno y las que atraen, las que tienen fuerza de taquilla porque dicen algo superior. La moderna es más un arte de dirección, de luces y de efectos, y no de pasos, normas, estilos y disciplina. Yo no me especializo en nada, sino que procuro hacer de todo".

Cuando Alfredo Alaria dejó de bailar y de crear coreografías, escribió libretos y no dejó de lado actuaciones como actor. Con su muerte se fue una figura polifacética.

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MURIÓ ALFREDO ALARIA

En una entrevista realizada hace 4 años, poco tiempo después de su regreso definitivo a Buenos Aires, Alfredo Alaria dio esta definición de sí mismo: Un hombre tímido al que la suerte quiso que le pasaran muchas cosas. Alaria murió el miércoles en Buenos Aires, tenía 68 años y la parte más productiva y también glamorosa de su vida había quedado atrás. Pero sin duda muchos recuerdan sus impactantes trabajos para el cine y para el teatro de revistas, en el que comenzó muy joven como bailarín y coreógrafo. Pero pronto dejó Buenos Aires y comenzó una exitosa carrera internacional. En Londres montó, con música de Lalo Schifrin, Waldo de los Ríos y suya propia, una opereta llamada ‘Carmen del viejo Buenos Aires’. Llamé a una bailarina de la Opera de París y después las clásicas se morían por hacer ese papel; el pelo cortísimo, unos aros enormes, abriendo una cortina de golpe... Qué querés, estaban hartas de hacer ‘El lago de los cisnes’. El tiempo de su prolongada ausencia de la Argentina fue también el de una tumultuosa actividad en los más variados paisajes: desde Las Vegas y Hollywood (trabajó con Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Cyd Charisse) hasta Atenas. Cuando me llamaron para trabajar en el Lido de París, los directores me dijeron: Su misión es imaginar locuras y la nuestra, realizarlas. Y así concebí la famosa catarata, un barco que se hundía, y el escenario medio panorámico. Ya desde mis primeros trabajos en Buenos Aires la gente salía de la función y se iba a comentar a los cafés. Creo que si después de un show la señora le dice al marido: Viejo, buscá un taxi y nos vamos a casa, chau, el asunto está muerto.

1993/03/05

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MIGUEL DE MOLINA, EL MEJOR DE LA COPLA

El mejor de la copla.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1993-03-05

https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372408_850215.html 

Varios teatros de Madrid, varios testigos con la memoria incierta por la edad, disputan hoy el honor de haber recibido y visto por primera vez en Madrid a Miguel de Molina. ¿Fue en la Zarzuela, en el Calderón, en el Fontalba? ¿Con la Argentina, con Estrellita Castro, con Pastora, con Rosita Durán? Y todos recuerdan el gran triunfo: el nacimiento de la estrella. Yo sé que le vi más tarde, entre los ruidos de bombas y proyectiles de obús en los fines de fiesta del cine Proyecciones: ¡se veían tantas cosas allí! A Estrellita Castro y a Pastora Imperio, a Don Jacinto Benavente levantando el puñito y hasta a Doña Concha Espina, que luego pudo escapar. Miguel de Molina salía con su "blusa cuajá de lunares" y los milicianos de permiso, o que venían a pasar la tarde desde el frente, que estaba casi donde escribo ahora, gritaban "¡La Miguela, la Miguela!".

No era un insulto: era una forma de homenaje. No le molestaba de ninguna manera: no ocultaba, no falseaba nada (y tampoco eran tiempos fáciles para la libertad sexual: ‘El Campesino’ los mataba). Contestaba, sonreía, hablaba con el público desde una cierta altura, digamos, desde un dominio. Cantaba ‘Soy de la raza calé’, y alguien gritaba, siempre, desde el público "¿Es que os llamáis así ahora?". Se quedó la frase: "ese es de la raza calé". Bueno, aquel público éramos los de la chusma, que decían los otros. Pero cuando entonaba ‘Ojos verdes’, había silencio y respeto, y hasta un poco de escalofrío. Eso era algo muy serio.

Ahí están los discos: no hay mucho guardado, pero está a la venta. Hay que desconfiar especialmente de alguno que ha guardado el registro de la voz y la ha hecho acompañar de una orquesta moderna, como a otros grandes. Contaba él como nació la copla famosa, y yo lo he repetido más de una vez. En Barcelona: Lorca estrenaba ‘Yerma’, Rafael de León fue a verle, Miguel de Molina cantaba en algún local nocturno: se encontraron, los tres, ya a la madrugada y, en una servilleta, Rafael de León escribió su letanía de verdes: ojos verdes, trigo verde, verde limón: y Lorca, entre bromas, le dijo que le copiaba ‘su Romance sonámbulo’ (‘Verde, que te quiero verde’...). Andalucía era verde, decían los tres... Lorca, recordaba Miguel de Molina, llamaba a Rafael de León ‘Marqués’ -lo era-; Rafael a Lorca, ‘poeta’. Esa fue la canción (que Rafael de León terminó con Valverde; música, claro, de Quiroga) y que se hizo famosa. Fue, probablemente, la que le trajo la desgracia a Miguel de Molina: todos -digamos todas: había más mujeres que hombres metidos en la copla- la querían cantar, y una de ellas fue Concha Piquer. La diferencia estaba en que Concha ganó la guerra, y venía de la zona nacional, de la buena y homologada, y Miguel la perdió. Miguel estaba en la ‘zona roja’ y, además, cantaba en los frentes, en los hospitales, en los albergues de refugiados.

Francisco Ayala cuenta una anécdota de Miguel en Valencia: en una reunión, un joven militar se negó a estrechar la mano de Miguel de Molina: por homosexual. El artista dijo a alguien que el oficial quedaba emplazado... Unos días después, llamó por teléfono a ese alguien y le citó en una habitación determinada de un hotel: "Entra sin llamar: yo estaré dentro y dejo la puerta abierta". Cuando llegó, Miguel estaba con el que le había repudiado. Una forma de orgullo, una forma de desprecio y, probablemente, algo más: una demostración de que nadie puede estar seguro... Lo cuento brutal y rápidamente, como todas estas notas escritas en el filo finísimo entre la noticia de la muerte y el cierre del periódico: hay que leerlo entero, en ‘Memorias y olvidos’.

La caída
Así, Concha quería cantar ‘Ojos verdes’ y algunas cosas más -otro monumento, ‘La Bienpagá’, de Perelló y Mostazo-, y las cantó. A Miguel de Molina no le había servido saludar brazo en alto -también con Benavente- desde una tribuna de la calle de Alcalá a las tropas franquistas que entraban en Madrid (a Benavente tampoco le valió: estuvo mucho tiempo castigado a que su nombre no se imprimiese en los periódicos, ni el los carteles de los teatros: tuvo que hacer muchos méritos para el perdón). Con ellas entraba Concha Piquer, y con las canciones que traía de la zona homologada, y que le había dado el Marqués. Miguel de Molina siguió trabajando en algunas provincias, en algunos pueblos: quiso venir a Madrid, al teatro Pavón, y todo se precipitó: una noche fueron a detenerle, y los tres individuos que se lo llevaron de su camerino algo más que policías: se lo llevaron a un descampado de lo que entonces se llamaba el Hipódromo (ya no estaba allí: por donde está ahora el monumento a la Constitución, que sirve de respaldo en la madrugada a los trasvestidos agotados) y le apalearon brutalmente.

Les reconoció: uno era el Conde de Mayalde, Director General de Seguridad y, luego, alcalde de Madrid; otro, Sancho Dávila, jerarca de la Falange; el otro, decía él, un jefe de sindicatos. Imagino algún nombre pero no tengo la seguridad. Recogió sus casi despojos un taxista: le dijo quien era y le llevó al teatro, donde los que quedaban le cuidaron. Fue el principio de su exilio.

En ese exilio, muchísimos años después, se lo contó a Carlos Herrera en una filmación memorable para el programa ‘La copla’, de Canal Sur, más tarde retransmitido por otras emisoras autonómicas (Herrera está publicando ahora, en ‘Abc’, una historia muy atractiva y muy completa de la copla; está escribiendo otra, creo, Terenci Moix; y está el libro fundamental de una generación, el de Vázquez Montalbán, ‘Crónica sentimental de España’). No comprometía Miguel en sus declaraciones a Concha Piquer: solo les culpaba a ellos. "La Piquer -decía- era una gran cantante para las canciones valencianas". La Piquer era otra cosa: sus intelectuales -los de Mayalde y Sancho Dávila- la llamaron ‘tonadillera’, por no aproximar a ella la desprestigiada palabra cupletista, o canzonetista, que no se veía bien entonces; y señora ‘de la escena’.

No hay que lamentar nada de ello: era verdad, y esas grandes canciones las cantaba muy bien, con otras que fueron mucho más suyas (‘Tatuaje’); pero no se puede decir que cantase como nadie las coplas andaluzas, porque Miguel de Molina seguía vivo, y trabajando en toda América. Y con su gran casa en Buenos Aires. Una casa que vimos en la televisión cuajada de recuerdos, llena de blusas y sombreros cordobeses. Y un piano de cola a cuya vera recordaba, con la voz rota ya por los años, sus viejos éxitos.

Sombrero cordobés
Aún se le oyó en España por última vez, por la televisión, una pincelada de ‘Ojos verdes’: a Miguel de Molina le condecoraron en la Embajada de España en Buenos Aires -hace muy poco tiempo- y él acudió con la blusa, el chalequillo y el sombrero cordobés: su uniforme. Y cuando la cámara se clavó en su cara rota, arrancó con los primeros versos de la copla. No había voz, pero la musicalidad, el estilo, el misterio, estaban allí.

No quiso volver a España, después de un breve viaje que hizo. Le pesaba este país, quizá le daba miedo. Todavía era el de ellos, los que le habían apaleado hasta casi matarle en descampado; y se volvió a Buenos Aires. Recordaba su Málaga, donde empezó de verdad: desde el campillo pobre de su familia, veía el teatro iluminado y soñaba con ser artista y cantar en él... Pero amaba Buenos Aires donde "hasta Perón", decía él, le había respetado. Quería, sin duda, morir allá.

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE EN EL EXILIO EL TANADILLERO MIGUEL DE MOLINA

Muere en el exilio el tonadillero Miguel de Molina.
El cantante de 'Ojos verdes' será enterrado hoy en Buenos Aires, en donde vivió durante casi cinco décadas.
José Comas | El País, 1993-03-05
https://elpais.com/diario/1993/03/06/cultura/731372401_850215.html 

El cantante español Miguel de Molina murió a los 86 años en la noche del jueves en Buenos Aires, como consecuencia de una crisis cardiorrespiratoria. A las dos de la madrugada del viernes (cinco de la madrugada en España), según informó el Canal 9 de televisión, lo encontraron muerto en su domicilio de la capital argentina, donde vivía en un autoexilio tras la guerra civil, porque Molina nunca había querido regresar a España. Los restos del cantante se encontraban a primera hora de la tarde de ayer en un ataúd cerrado, por voluntad de su familia, en un velatorio de Buenos Aires, sin que hasta ese momento hubiese llegado ninguna persona, ni ninguna corona de flores, porque la noticia se difundió después del mediodía. Hace menos de un mes Miguel de Molina fue ingresado en un hospital bonaerense a causa de un infarto agudo de miocardio, del que llegó a recuperarse parcialmente. El entierro se celebrará hoy en el cementerio de la Chacarita, donde no hace mucho fue enterrada la ‘vedette’ Celia Gámez.

Tras conocerse la noticia, las radios bonaerenses empezaron a rememorar la figura del coplista español y emitieron algunas de sus canciones más conocidas. De forma inevitable se escucharon las coplas de la película ‘Las cosas del querer’, que se considera inspirada en la vida del artista, aunque a Molina le molestaba esa referencia.

Molina era todavía a su edad una figura que formaba parte de la noche bonaerense, a pesar de que vivía retirado en su casa de Belgrano y se negaba casi siempre a hacer declaraciones. Su sombrero y pañuelo le daban un aire estrafalario que nunca abandonó.

Hace unos meses Molina recibió en la Embajada de España en Argentina la encomienda de la Orden de Isabel la Católica. En aquella ocasión Molina cantó al recibir la condecoración y no dudó en prorrumpir en vivas al Rey de España con voz quebrada por la emoción. Dijo Molina que Argentina era su segunda patria, adonde había llegado "como un pajarillo asustado" y donde los argentinos le dijeron que se podía quedar y no tener miedo.

La versión más común sobre su huida de España dice que se debió a una paliza que le pegaron por sus relaciones homosexuales. Molina se mostraba con frecuencia molesto sobre lo que se escribía de él en España y así lo manifestó al corresponsal de este periódico.

En una conversación tras la entrega de la condecoración en la Embajada, Miguel de Molina declaró: "Cuando he tenido que decirle algo a alguien, nunca lo he dicho lastimando a nadie. Nunca he lastimado a ningún artista". Cuando le preguntaron si ya quería descansar de los escenarios y los interrogatorios, Molina replicó: "Tengo 86 años, ‘collons’, y hay que morirse ya. Yo he hecho todo lo que tenía que hacer".

1987/01/31

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA COMUNIDAD HOMOSEXUAL ARGENTINA EXIGE LA ABOLICIÓN DE LA LEY QUE PROHÍBE VOTAR A GAIS

Los homosexuales argentinos exigen la abolición de la ley que les prohíbe votar.
EFE | El País, 1987-01-31

https://elpais.com/diario/1987/02/01/internacional/539132417_850215.html 

La Comunidad Homosexual Argentina exigió el viernes al Gobierno de la provincia de Buenos Aires la "urgente" derogación de la ley que prohíbe votar a los homosexuales en su territorio.

Dicha ley, que fue sancionada en 1946 por el entonces gobernador peronista, el coronel Domingo Mercante, fue confirmada por decreto la pasada semana por el Gobernador provincial -representante, del Partido Radical- Alejandro Armendáriz.

Según declaró el viernes el portavoz de la comunidad de homosexuales, Alejandro Salazar, "aunque el ministro de Gobierno haya dado su palabra sobre la futura derogación de la ley, hasta que no se hayan dispuesto las medidas correctivas no se puede creer, porque otros funcionarios, en 1985, hicieron la misma promesa y no la cumplieron".

Según Salazar, la "sola existencia de esa legislación represiva constituye una flagrante e inquisitoria discriminación".

1987/01/29

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LOS HOMOSEXUALES NO PODRÁN VOTAR EN BUENOS AIRES

Los homosexuales no podrán votar en Buenos Aires.
Martin Prieto | El País, 1987-01-29

https://elpais.com/diario/1987/01/30/internacional/538959620_850215.html 

El Gobierno radical de la provincia de Buenos Aires acaba de revalidar una vieja ley electoral, de 1946, que excluye el voto de los homosexuales "por indignidad". Si Dios y el presidente Raúl Alfonsín no lo remedian, la ley regirá en las importantes elecciones provinciales de finales de año. La ley en cuestión no es nacional y habrá sido el Gobierno radical el primer sorprendido por este empecinamiento que, en su machismo, incluso permite albergar dudas sobre si el anatema electoral afecta igualmente a las lesbianas.

Esta ley electoral bonaerense, ya con 40 años de obsolescencia a sus espaldas, carece de reglamentación en sus apartados excluyentes. Esto es: no se especifica a quién se tiene por homosexual y a quién no, de la misma manera que no se detalla a quién se debe tener por loco y a quién por cuerdo. Técnicamente, lo que la ley prevé es que puede declararse nulo el voto de quien sea sujeto de un certificado médico de insania mental o del ciudadano que haya sido sentenciado en firme por conducta inmoral relativa a la homosexualidad.

En cualquier caso, a nadie en su sano juicio -con certificado médico o sin él- se le va a ocurrir aplicar este apartado de la ley electoral provincial; será discretamente derogado en los próximos meses -como ya anunció ayer el propio Gobierno- o se tendrá simplemente por letra muerta.

Argentina no es exactamente una República federativa debido al fuerte centralismo económico de la capital federal; pero cada provincia tiene su propia Constitución, que obviamente no puede entrar en contradicción con la de la República, sus propios Parlamentos y sus propias leyes electorales.

La provincia de Buenos Aires con capital en La Plata, la más poblada del país y de tradicional voto peronista, está gobernada por el doctor Alejandro Armendáriz, quien tiene como vicegobernadora a la arquitecta Elva Roulet, ambos militantes de la Unión Cívica Radical (UCR).

Armendáriz está pasando por la primera gobernación del país sin romperla ni mancharla y en las elecciones de finales de año los peronistas pueden recuperar su feudo perdido.

Inanidad de Armendáriz
El gobernador Armendáriz, en su inanidad, se ha limitado a revalidar una ley de 1946 que excluía a los homosexuales del voto provincial. Dentro de la Unión Cívica Radical -como sucede en el peronismo- coexisten desde una derecha pura y dogmática que ni siquiera acepta el divorcio, como la representada por el vicepresidente de la República, Víctor Martínez, hasta las juventudes de Franja Morada que marchan como cooperantes a Nicaragua. Pero el radicalismo, dentro de su discrección y comedimiento histórico, es mayoritariamente aconfesional y defensor del libre albedrío.

El propio Alfonsín, al asumir su mandato presidencial, sustituyó el tradicional Te Deum por una función de gala en el teatro Colón, y nadie puede olvidar que el padre de la patria, el general José de San Martín, era masón, nadie puede olvidarlo por cuanto está enterrado en un anexo de la catedral de Buenos Aires no santificado, al negarse la Iglesia Católica argentina a que reposara en suelo sagrado.

El peso de la Iglesia Católica nacional es poderoso y se hace sentir en la legislación y en las formas de una sociedad, por lo demás, pícara y descreída.

La ebriedad pública está contemplada en el Código Penal, la policía federal arresta en las calles a los ‘muy alegres’ y el peripatetismo femenino está restringido a los locales ‘ad hoc’.

Pero la democracia y la ausencia del miedo han traído bajo el radicalismo nuevos y también buenos aires, tal y como en la transición española estalló el cine porno y los clasificados de masajes en los diarios.

Los homosexuales se han agrupado en la Comunidad, Homosexual Argentina (CHA) y emiten comunicados o son entrevistados por la televisión estatal, preocupados por el fuerte contagio brasileiro del SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

E incluso han hecho aparición los travestis que venden sus encantos en los accesos porteños de la carretera panamericana y que, desplomados por la policía caminera, ya se han manifestado tres veces en la Plaza de Mayo, ante la Casa Rosada, sede de la presidencia de la República, desnudando su silicona y reclamando una entrevista con Alfonsín.

1977/03/09

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EDUARDO BLANCO AMOR: "EL EXILIO ARGENTINO ME HIZO COMO HOMBRE Y COMO ESCRITOR"

Blanco Amor: "El exilio argentino me hizo como hombre y como escritor".
Rosa Maria Pereda | El País, 1977-03-09

https://elpais.com/diario/1977/03/10/cultura/226796401_850215.html 

«Todo emigrante gallego lleva la carga, en hueco, de una orfandad territorial llena de sueños dormidos y despiertos.» Esto dice Eduardo Blanco-Amor en un paréntesis del prólogo con que pone en nuestras manos la edición española de su primera novela, 'La catedral y el niño', que fuera publicada en Buenos Aires, en su largo exilio y emigración argentina. La salida de este libro y las últimas tomas de la película La parranda, basada en su novela y su propio guión, dirigida por Gonzalo Suárez, le han sacado a Blanco-Amor de su retiro gallego, y le han traído al barullo, los amigos y las prisas madrileñas. Y sobre estos otros temas concedió a El País la entrevista que sigue.

Blanco-Amor habla con un lenguaje incontenible, irónico. «Cuento todo lo que he ido callando. Por eso hablo tanto.» Y luego, verás: «Soy un viejo desilusionado, que ni siquiera llegó a obispo. No, cardenal, no, que ésos son como principiantes de la intriga y la púrpura. Obispo hubiera querido ser, rey y papa de la diócesis.» Sólo que Blanco-Amor, que se sepa, nunca intentó ser cura. Lo que hizo fue marchar muy joven a Buenos Aires. «Llegué tres años antes de la vuelta europea y adolescente de Borges, cuando volvió de educarse en los normandos y los clásicos. Tres años antes.» Y trabajar en la punta de la cultura argentina que, en aquellos optimistas años de las vanguardias, era como trabajar en la mismísima cabeza de la cultura mundial. «Yo llevé a la editorial Emece a Borges mismo, que dirigió aquella serie negra que se debió haber llamado ‘El club de los ladrones’, y se llamó ‘El séptimo círculo’, que es, al fin, el del hampa y el crimen. La imaginación de Borges y un problema de registro y patentes. No, a Adolfo Bioy lo trajo Borges. Bioy era muy joven entonces.» «Los argentinos no eran muy buenos con nosotros. La cultura española, los escritores españoles, no éramos muy considerados, creo que se pasaban, yendo juntos, en bloque, tras el descubrimiento de las sucesivas vanguardias. La novela anglosajona, la moda italiana, yo qué sé. Me amargó, por ejemplo, el olvido en que se mantuvo a ese hombre grande que fue Ramón Gómez de la Serna o el silencio en que se recibió su ‘Automoribundia’. Él también veía esta injusticia con amargura. Me lo dijo en una carta.»

Fervor de Buenos Aires
«Y escribí. Artículos sobre todo, porque a mí se me doblaba bien el lenguaje, pero lo sentía más para el ensayo y el artículo que para la novela. Así que escribí ésta que se publica hoy, a los cincuenta años cumplidos. Es raro empezar a novelar tan tarde. En Argentina pasó sin demasiada gloria.» «Ahora la antecede el artículo, el prólogo, porque, tiene ya treinta años, algo más. Y podría parecer o una novela trasnochada, o una ‘recherche du tiemps perdu’, o las dos cosas. Intento dar en el prólogo el ambiente y el tiempo en que está escrita, hasta a niveles estéticos.»

Y más, Eduardo Blanco-Amor ironiza porque el personal, dice, no ha sabido leer esos tiernos niños iniciáticos suyos o esos juegos de carnaval y máscara. «Intentan siempre hacer creer al lector que son autobiográficos. Y no, que en ‘La catedral y el niño’, son tan yo el niño como la catedral o cualquiera de los personajes.» Y me dice: «Tampoco creo en eso del lenguaje literario. Pero tampoco se trata del lenguaje directamente exigible: por ejemplo, esas procacidades y ordinarieces tan... ‘directas’ que se ven por ahí. Yo he tenido que contar escenas terribles, y no he tenido que recurrir a palabras soeces.» Y luego: «Pero no creas: yo, cuando escribo, no pienso en el lector. El lector que se joda. Y tampoco pienso en mí.»

Total, que en Buenos Aires trabaja de editor -director literario- y de escritor y periodista. «Como novelista -dice-, mis factores conscientes son la lectura de Freud entre los años veinte y treinta; una impregnación profunda de Proust, por los mismos años; los narradores ingleses, Henry James principalmente y los americanos, incluyendo la lectura frecuentemente resistida de Faulkner. No te olvides que viví 45 años en la Argentina y que tuve de primer amante un tipo de ‘nourriture céleste’, y después, ‘terrestre’, de las que estuvieron privados los españoles en el que hubiera sido su tiempo exacto. De haberme quedado yo en España y afrontado la novela, me hubiera quedado en un Wenceslao Fernández Flórez, en un Mata o un pastiche de Valle Inclán.»

«El verdadero acontecimiento de mi sino, como hombre y como escritor, fue el haberme formado y casi deformado en Buenos Aires, ciudad que fue creciendo en torno a mí, como mi dermoesqueleto.»

«’La parranda’ -película- responde en realidad al confrontamiento de dos guiones, uno mío y otro del director. Son dos visiones distintas y una tercera realidad, que es la película misma, que es tanto más película cuanto más deja de ser la novela. Con todos estos filtros, la obra se deslocaliza en la misma medida en que se va universalizando. Quizá a los gallegos no les parezca bien, desde el punto de vista de esa cosa equívoca y tremenda que es el localismo, que puede llegar a ser distinto y contrario del galleguismo: esta tendencia a una estilización muy consciente, que no es infidelidad, nos viene a los gallegos muy de lejos.»

«Esta novela la escribí en castellano, y las siguientes. Cuando llegué aquí, hace diez años, noté que era preciso rescatar mi idioma, logrando una integración entre sus dos situaciones límite: el gallego como ‘lengua de necesidad’, popular y cotidiana, y esa otra lengua intelectual, por tanto minoritaria, clasista, que predominó en los creadores literarios, excepto Castelao y la generación novísima, que habían creado una sublimación destinada al disfrute inter pares, o sea de unos escritores por otros. Por eso escribí en gallego y probé la ‘autotraducción’, que deja poco reconocibles los textos, porque busca, además, equivalentes culturales. Creo que ahí está la importancia de mis libros en la narrativa actual gallega.»

La literatura de Blanco-Amor está, pues, llena de gente un poco loca, de palabras -que es lo importante- de niños recurrentes que no son Blanco-Amor o que lo son tanto como cualquiera, y de brujas. Dice sobre las brujas: «Las brujas son para los gallegos una de estas dos cosas: un suministro de materia prima para escritores costumbristas -o sea, malos- o la intuición existencial de que puede haberlas. No como fenómenos objetivos, sino precisamente como partes esenciales del vivir de cada cual.»

«A mí se me han hecho presentes, agresivas o candorosas, a través de sospechas y hechos de mi vida que sin ellas quedarían sin explicación. Y ya se sabe que cuando una cosa no tiene explicación es asunto de brujas.» Y como la política tiene algo de misterio, dice sobre estos momentos de España: «Aparte de todos los análisis y conjeturas que podrían hacerse, yo prefiero confiar en que frente a todos los tejemanejes dialécticos, el intramundo de la brujería será el que tenga la última palabra. Quevedo, mente formalista y castellana, intuyó esta presencia en ‘La hora de todos’. Espero que los españoles, como los delirantes quevedescos, encontraremos en este maremágnum la razón profunda y esperanzada de tantas sinrazones.»

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...