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2019/07/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL MOVIMIENTO DE LA INSUMISIÓN EN NAVARRA | 2. EL 'PLANTE'

El movimiento de la insumisión en Navarra (II): el ‘plante’.
El movimiento insumiso respondió al intento de desactivar las protestas del Estado quebrantando el tercer grado de las condenas para devolver el conflicto a las cárceles y las calles.
Pedro Oliver Olmo | Noticias de Navarra, 2019-07-06
https://www.noticiasdenavarra.com/sociedad/2019/07/06/movimiento-insumision-navarra-ii-plante-2380479.html 

El primer “plante” se llevó a cabo el 13 de diciembre de 1993: 4 lo hicieron en Bizkaia, 3 en Asturias, 2 en Tenerife, 1 en Albacete y ¡35 en Pamplona! Antes de la acción de presentación, en la parroquia de la Txantrea, los insumisos que quebrantaban públicamente su condena eran acogidos en los hogares amigos, personalidades y líderes sociales, que de esa manera también se exponían penalmente. El número tan alto de insumisos que quebrantaron el tercer grado en Pamplona de nuevo llevó a la prisión provincial al borde del colapso, sensación que se agravaba sólo al pensar que se preparaban nuevos “plantes” (desde el principio se especuló con el riesgo de una dispersión de insumisos, a veces como un temor, a veces como una amenaza). El contundente “plante” navarro cosechó el beneplácito y la admiración de las organizaciones que apoyaban el movimiento de insumisión. Miles de personas abrazaron emocionalmente a los “plantados” en las calles de Pamplona, dándoles aliento y fuerza. Desde entonces las manifestaciones fueron normalmente multitudinarias, como las marchas semanales a la cárcel de Afoina. El segundo “plante” se realizó el 20 de febrero de 1994, con 13 insumisos encerrados en la UPNA. Desde diciembre de 1993 y a lo largo del período 1994-96, el movimiento insumiso desplegó todo un rosario de iniciativas de agitación política. Volvieron las ocupaciones del balcón del PSOE y de la Cruz Roja, las manifestaciones de estudiantes de la UPNA y de institutos, etcétera.

En esta tesitura de la movilización, mucho más antirrepresiva que nunca, nacieron nuevos colectivos (locales o comarcales, como Erriberako Kakitzat, y otros con vocación coordinadora, como Nafarroa Instsumitua, que albergaba identidades ideológicas de la izquierda abertzale y ‘taldes’ y personas que dentro del movimiento insumiso no se sentían representados por los colectivos centrales del movimiento antimilitarista, KEM-MOC y Kakitzat). Durante la primavera-verano del 94, mientras continuaba la estrategia del quebrantamiento de condena, desde la hacinada cárcel de Pamplona se agitaba la calle: en un sentido plenamente antimilitarista, con la huelga de hambre de mayo, bajo el lema “No des de comer a los ejércitos”; y en un sentido anticarcelario, con la denuncia de las condiciones de vida en la prisión. Se usarán técnicas de desobediencia civil dentro de la prisión, desde “motines no violentos y festivos”, como el que se generó ante el cierre de los patios que pretendía evitar que los insumisos presos disfrutaran del txupinazo alternativo con el que iban a homenajearlos desde la calle el día de la gran fiesta pamplonica, hasta plantarse en comedores y galerías para protestar por distintas muestras de violencia institucional con los presos sociales, sobre todo con los más débiles o debilitados por el propio encarcelamiento, la drogadicción o el sida.

La lucha anticarcelaria conseguía salir a la luz, a través de cartas y artículos y con una publicación propia y manuscrita, el magazín ‘Giltzateko Paranoiak’, que los colectivos de apoyo imprimieron y distribuyeron con provecho. Desde agosto se denunció una “escalada represiva” dentro de la prisión que culminó el 8 de septiembre con la dispersión de 8 insumisos. El movimiento insumiso, pero también buena parte de la sociedad navarra, tragó saliva aquel día, entre la estupefacción y el miedo. Hasta el presidente Alli se dirigió a Belloch para pedirle el retorno inmediato de los insumisos. No faltaron reacciones oficiales de otro tenor. UGT y la dirección de la prisión defendieron la dispersión por el mal comportamiento de los insumisos, incluso violento (una acusación que generó una cadena de reproches contra quienes intentaban criminalizar a los insumisos). Belloch se vio obligado a maniobrar otra vez, preanunciando la futura “despenalización carcelaria de la insumisión” en el nuevo Código Penal.

La asamblea de insumisos presos organizó todo un plan antirrepresivo y en solidaridad con sus compañeros dispersados, en principio, con una huelga de hambre que duró tres semanas. El mejor plan era proseguir la lucha anticarcelaria y agitar la movilización antimilitarista, objetivos que consiguieron mantenerse vivos hasta el final. Mucho más difícil, evidentemente, era mantener el nivel de debate, cohesión y espíritu de lucha en el entorno de los insumisos presos en tercer grado, colectivo a su vez muy numeroso. Pero se intentaba. Los insumisos en 2º grado realizaron un sinfín de iniciativas y movilizaciones exigiendo el retorno de los compañeros dispersados, y muchas acciones desobedientes, como el despliegue de pancartas en el patio y una llamativa “huelga de frío” contra la nueva penalización del Código Penal. En definitiva, acciones directas con mensajes antimilitaristas que en cualquier caso chocaban con la reglamentación penitenciaria, sin dejar de lado la publicación del magazín ‘Giltzateko Paranoiak’ y redactar un anuario y un detallado informe dirigido a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento foral sobre la realidad de las condiciones de vida en la prisión.

El movimiento antimilitarista persistía en la estrategia del “plante” mientras preparaba el rechazo del nuevo Código Penal. En mayo del 95 se realizó el séptimo “plante” de insumisos navarros, y primero de la Ribera (donde la insumisión se unía a la lucha contra el polígono de las Bardenas), pero la estrategia del “plante” aún continuaría después. De entre 1995 y 1996 son innumerables las iniciativas en barrios y pueblos, las mociones institucionales, los encadenamientos y otras acciones directas no violentas, sobre todo con motivo de presentaciones públicas de insumisos que quebrantaban la condena. En la calle, al calor de la lucha de los insumisos presos, se realizaron ayunos y movilizaciones en institutos y en la UPNA (incluso cosechando el apoyo oficial de la universidad). No faltaron a su cita semanal las incansables madres y familiares de Afoina con sus marchas a la cárcel, como no se apagaba nunca el aliento de la ‘Eguzki Irratia’. El período de movilización del “plante” dio mucho de sí hasta que la excarcelación y el anuncio del fin de la mili trajeron un aire fin de época. Había que cerrar el ciclo.

Pedro Oliver Olmo. Profesor de la Universidad de Castilla La Mancha y colaborador del Instituto Navarro de la Memoria.

2013/05/12

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | SUFRIR HUMILLACIÓN POR SER DIFERENTES

Humillados por diferentes.
La vida de entre 4.000 y 5.000 homosexuales quedó marcada en la España franquista por la Ley de Peligrosidad Social Esta es la historia de personas que pagaron con cárcel y represión su orientación sexual.
Jesús Ruiz Mantilla | El País, 2013-05-12
https://elpais.com/elpais/2013/05/10/eps/1368188535_439636.html 

Estos tiempos en los que todos somos más iguales ante la ley que antes, en los que una pareja homosexual puede contraer matrimonio sin complicaciones, montar sus negocios, ascender en la mayoría de sus trabajos reconociendo su condición, juntarse en fiestas y celebraciones callejeras, levantar la bandera de sus barrios, disfrutar y reafirmar su identidad sexual en una cabalgata multitudinaria que convoca a cientos de miles de personas, no son como aquellos apenas lejanos en los que un mero gesto afeminado en público podía costar la cárcel, o una palabra con aire alocado, la humillación sin paliativos.

Estos tiempos en los que dos hombres o dos mujeres pueden andar de la mano y besarse por la calle, criar hijos, compartir tardes, comidas y Navidades con las familias contrarias, no son como aquellos en los que para buscar plan había que adentrarse en rincones lúgubres y oscuros, o a la salida de un cine esperaba camuflada la policía secreta para meterte en el calabozo, hacerte comparecer ante un juez que te consideraba un enfermo, te abroncaba y te metía seis meses en la cárcel aplicando la ley de peligrosidad social –¡vigente hasta 1995!, aunque con los artículos referentes a la homosexualidad derogados en 1979– o anteriormente la de vagos y maleantes.

Era la manera de escarmentar y de curar lo que resultaba una plaga para el régimen de Franco, un tiempo que se prolongó en el inicio de la democracia y que marcó la vida de entre 4.000 y 5.000 personas de esa condición, condenadas en cárceles de oscura memoria como Badajoz, Fuerteventura, Nanclares de la Oca, Huelva, la Modelo de Barcelona o Carabanchel, adonde iban a parar la mayoría de homosexuales arrestados por ningún motivo más allá del capricho represor imperante y en los que a veces, de manera absurda, se les dividía entre activos (Huelva) y pasivos (Badajoz). Atrocidades fijadas hoy en esos lugares con carteles conmemorativos y denunciadas por asociaciones como la de Ex-Presos Sociales, que ayuda a que las víctimas sean compensadas por el Estado.

Historias que se han contado en libros como 'Redada de violetas', de Arturo Arnalte, o que están a punto de ver la luz –si la financiación para terminarlo se lo permite– en documentales como 'Invertidos, la ley contra el deseo', de Martín Costa. Seres humanos que dejaron su inocencia, su sentido de la vida y su dignidad entre las paredes de aquellas celdas por el mero hecho de no ocultar su condición, de negarse a travestirse en la aparente normalidad sus cuerpos de hombres cuando querían ser mujeres y comenzaban a tomar hormonas, héroes de una avanzadilla que hoy contempla con mucha más naturalidad la identidad sexual en la sociedad moderna si la comparamos con países como Francia, donde los homosexuales son apaleados en la calle después de que el presidente Hollande anunciara la aprobación del matrimonio gay.

Pero es que incluso en aquellos tiempos no hemos ido muy alejados del entorno europeo. Javier Ugarte, doctor en Filosofía por la Universidad de Oviedo y estudioso del asunto, fundador de la revista 'Orientaciones', asegura que, en el continente, las legislaciones también eran represivas. Pero hay diferencias. “En Europa se abordaba como una cuestión psiquiátrica; aquí, por influencia de la Iglesia, se convertía en un asunto moral”. Y también social para el régimen: “En España se trataba de aplicar una represión de clase. Se penalizaba más a los solteros. Si eran casados, las penas se dulcificaban con tal de que volvieran al seno de la familia”.

Antoni Ruiz i Saiz: “Con este podéis hacer lo que os dé la gana porque es maricón”

Una mañana, con 17 años, Antoni Ruiz i Saiz se despertó, decidió afrontar su vida con franqueza y le confesó a doña Libertad, su madre, que era homosexual. Venían de una familia republicana a la que le habían transformado el oremus a base de estopa, así que la buena señora se asustó y se lo contó a su hermana. Su hermana, a su vez, se escandalizó y se lo comentó a una monja perteneciente a las legionarias de la Virgen de los Desamparados. La monja se lo chivó a la policía y una madrugada, cuatro secretas entraron a buscarle a su casa en Xirivella, a las afueras de Valencia.

La maldita cadena de miedo, desconcierto y alarma acabó con la transparente confesión íntima entre madre e hijo en la cárcel. "Con los años llegué a perdonarla. Era una mujer muy poco preparada, mi padre murió cuando yo tenía siete años, no teníamos medios para sobrevivir y si yo me iba pensó que se quedaba sin ingresos", confiesa hoy Antoni en el mismo salón de la casa donde habló con ella.
 
Hoy él vive allí con David, su marido. Pero ese viaje, desde la primera salida de su domicilio rumbo a varias cárceles hasta los días felices junto a su esposo, ha sido muy largo. Cuando lo comenzó ya había muerto Franco. Era el año 1976. Pero la represión daba sus últimos coletazos.
 
Antoni trabajaba como pastelero. No ganaba mal, pero el curro se le terminó en cuanto un policía le echó dentro de un calabozo atestado de camioneros en huelga con un aviso: "Con este podéis hacer lo que os dé la gana porque es maricón".

"Cualquier homosexual al que pillaran sabía lo que le esperaba dentro", recuerda Antoni. Además, ese policía le tenía ganas. "Me dijo que me había visto muchas veces por la estación de autobuses". El juez fue más fino. "Me indicó que me iban a mandar a una especie de colegio".
 
Pero el colegio no era más que las celdas de Carabanchel y Badajoz. Allí se encontró con un cura caritativo que avisó a su familia: "¿Ustedes saben realmente dónde está su hijo...?". Al poco tiempo salió. Pero le obligaron a quedarse a 100 kilómetros de su casa, desterrado en Dénia. En la calle se convirtió en un apestado. No recuperó su trabajo y no encontró nada nuevo. Decidió prostituirse. "Un policía me dijo que en la calle del Mar se ejercía entre hombres". Conoció a gente muy influyente de Valencia, entre ellos algún dirigente de Falange, halló protección y cuando se enamoró de un empleado de banca decidió dejarlo.
 
Luego vino el trabajo. "Salí del pozo y decidí desarrollarme como persona". Fue olvidando aquello y apechugando con sus consecuencias más íntimas. La democracia corría como un galgo a su lado. O eso creía... Hasta que en 1995, paseando por la calle de Caballeros de Valencia, dos policías municipales le paran en un control, le piden el carné y, tras comprobar sus datos, uno le dice al otro: "No tiene nada, pero ten cuidado con él, que es maricón".

Antoni se sorprendió. "Perdone..., ¿qué dice?". Y ellos le responden: "Si quieres saber algo más, te buscas un abogado". Hasta esa esquina del Estado de derecho han llegado los estragos de la represión. Antoni encontró una defensa de oficio y peleó. "No paramos hasta que en 1999 se hace la ley de protección de datos y con ella se borran los archivos en los que constaban homosexuales fichados en la época en que estaba vigente la ley de peligrosidad social". Lo celebraron a la valenciana. El Tribunal Superior de Justicia los quemó en público. "Fue una falla", recuerda Antoni. Aquello le hizo tomar conciencia. Hoy lidera la Asociación de Ex-Presos Sociales, para no permitir el olvido de las víctimas.

Rampova: "A este hijoputa hay que meterlo en la cárcel"
 
Francesc Oliver se presenta una tarde ventosa de primavera por los alrededores de El Cabanyal, el barrio valenciano donde vive, y pide una copa de coñac. Le tiemblan las manos al sostenerla. De la izquierda sobresalen sus uñas largas y pintadas. Es complicado adivinar el color de sus ojos ni la destreza de su mirada porque la lleva oculta tras unas gafas de sol. Hay que quedar por la tarde. Por la mañana no está para nadie: "Todavía tomo ansiolíticos".

A Francesc le llaman Rampova. Es su nombre artístico, el que adoptó para sus espectáculos de variedades, que mezclan el rock duro con fuerte contenido social y los bailes picantes. Artista quiso ser toda la vida. Porque le atraía la farándula y porque no le quedó más remedio desde que le apresaron por primera vez a los 14 años, un episodio que no ha olvidado ahora, a sus 56: "Yo había tenido relaciones con chicos de mi edad. Aquí, en la huerta, era muy común. Pero ese día me fui con un hombre casado". Una rata dio la alerta. "La vi pasar y me puse a gritar tipo Psicosis". La policía andaba por allí y los arrestó.
 
A él lo llevaron al calabozo y a su ligue se lo pasaron por alto, pero no se libró de la humillación. Le condujeron hasta su casa y al dejarlo allí le dijeron a su mujer: "Que sepa que su marido ha estado con una bujarrona".
 
"A mí me daba igual", dice Rampova. "Yo era la maricona del barrio". En su casa de aire republicano no había problema. "Mi padre decía que más le valía tener un hijo como yo que un hijo cura". Pero todavía no era consciente de lo caro que aquello se pagaba hacia 1971 en la calle. Pasó unos cuantos días en el calabozo y cuando lo presentaron ante el juez exclamó: "A este hijoputa hay que meterlo en la cárcel".
 
Al ingresar en la Modelo alguien le advirtió: "Aquí más vale ser fea, porque eres invisible". Pero Rampova no contaba con esa suerte. "A esa edad yo no tenía nada que envidiar a Greta Garbo...", admite. Y eso no convenía si te metían en el pabellón de los invertidos, como lo llamaban. Allí trataron de curarle con electrochoques. Por la noche, los funcionarios hacían la vista gorda y dejaban pasar a los presos comunes.

Entonces llegaba lo más duro. Las violaciones. "En 30 días que estuve, no sé cuántas veces me violaron, a mí y a otros. Los había muy divinos, gente que se parecía ya a David Bowie antes de que David Bowie existiera". El círculo de represión era perfecto. Detención en la calle, juez con reprimenda y funcionarios que te echaban a las fieras. Si no se arreglaba por las buenas, entonces por las malas.

Pero Rampova quería seguir siendo él mismo. Al salir, una amiga le advirtió: "Vete de la ciudad porque en cuanto haya una redada te van a meter preso". Se largó a Barcelona. "A casa de mi tía, gemela de mi madre". Allí enfermó de afición al cine. "Supe diferenciar entre cinefilia y cinefagia. Entre Ozores y la nouvelle vague". Pero un día en que se sentó junto a alguien inapropiado en la oscuridad de una sala, volvieron a meterle preso.

"Ya sabía lo que me podía pasar. Prefería suicidarme. Le pedí a mi tía unas cuchillas, la convencí". Pero le rescató el amor. "Me enamoré de un argentino y eso me salvó la vida". No pudo evitar otras desgracias. "Como la muerte de Rosaura...". Las palizas, las humillaciones, las vejaciones en grupos, quedaban registradas en los papeles oficiales como suicidios.

Eusebio Valderrama: "El patio de la cárcel parecía el día del orgullo gay"

Cosas de la vida. Eusebio Valderrama ve desde el salón de su casa la ventana de la celda donde pasó su primera condena en la cárcel de Málaga. Hoy, este bailarín tiene una calle en la ciudad donde nació. Y no es para menos.

Su obra mayor es la vida que ha llevado y lleva hoy como artista del baile retirado y escritor volcado entre la memoria y la poesía. Si el genio de Manuel Chaves Nogales viviera, dudaría entre la historia del maestro Juan Martínez, aquel bailaor que quedó atrapado en la revolución rusa y se lo contó tal cual fue, y la de Valderrama, que vivió la represión franquista, fue pintado por algún genio del siglo XX y bailó ante el sah de Persia o Sadam Husein.

"Nací en el Perché. En el colegio me gustaba jugar con las niñas. A los cuatro años ya sentí la llamada de unas castañuelas cuando mi Pepe las tocó en el piso de arriba y yo me fijé en él. Desde entonces pasamos toda la vida juntos". Estalló la guerra y voló la niñez. "Nunca se me olvidarán las hileras de muertos, algunos con sus partes cortadas y metidas en la boca". La muerte iba en serio. Y la vida como él la sentía, también. Convencido de su condición, se fue a Barcelona. "Allí todo estaba más permitido".

Una vez regresó de vacaciones a Málaga y le arrestaron. "Nos habíamos sentado Pepe y yo juntos en un asiento y por eso me detuvieron. Él se escapó". Eusebio pagó con 90 días y alguna paliza, pero no delató a su amigo. La siguiente redada fue en Madrid. Iba solo por la Gran Vía y llevaba una americana azul con botones dorados. Un policía le llamó la atención: "¿Adónde vas mariconeando por la calle con esa pinta?".
A Carabanchel... "Allí nos obligaban a mí y a otras locas a limpiarles la celda a los presos políticos. El patio de esa cárcel parecía el Día del Orgullo Gay". Se largó al exilio. Vivió en Francia, en Italia, en Grecia. De cada país guarda un saco de anécdotas ambientado entre los alrededores de su espectáculo de baile español. "En Atenas, unos señores muy amables nos invitaron a champán. Uno soltó: 'Vamos a brindar por la boda de su hijo'. ¿Quién es su hijo?, pregunté. 'Mi hijo es el príncipe y se casa mañana', respondió el padre del rey".

En Francia, un pintor andaluz los contrató para su cumpleaños. "Durante el espectáculo nos pintó. Al ver el dibujo no nos gustó. '¡Quita, qué horror!', le dijimos". Pablo Picasso, se llamaba. "Pero a esas alturas, ¡quién coño sabía quién era Picasso!".

Silvia: "Me fui prostituyendo hasta que me metieron presa"

Si a Domingo, en Las Palmas de Gran Canaria, o a Juan y a Alfonso, gemelos, en Granada, cuando eran niños les hubieran preguntado a cada uno de ellos por separado qué querrían ser de mayores, habrían respondido que abogados, médicos, artistas... Pero al unísono también habrían declarado lo que finalmente consiguieron: ser mujer.

Su historia se asemeja. Y es tan cara, tan dura, que asombra. Nacer hombre en los años cuarenta o cincuenta y querer ser mujer tenía un precio. La cabezonada se pagaba con cárcel, exclusión social, humillaciones que llevar con la cabeza alta y represión. Pero se salieron con la suya. No dieron sus brazos a torcer y entre las hormonas clandestinas y el sueño de torcerle la voluntad a la naturaleza, y de paso al Dios en que a menudo creían, lo lograron. Lo que parecía una debilidad a ojos de la sociedad, con los años resulta de justicia juzgarlo por lo que realmente es: un acto heroico.

En casa de Domingo, a nadie le cabía en la cabeza que hubiese salido tan afeminado. Ni a su madre ni a sus hermanos. Era bueno en el colegio, estudiaba. "De haberme quedado, habría hecho Medicina o Derecho, pero me fui a Barcelona porque quería ser mujer", asegura Silvia Reyes.

Allí llegó para trabajar en hostelería e ir hormonándose. Pero al ver su aspecto ya travestido, no le dieron trabajo. "Me fui prostituyendo hasta que me metieron presa". Después salió e hizo espectáculos de strip-tease, principalmente en Suiza. Hoy mira hacia atrás jovial y sin cuentas, a gusto con su piel, en plena y espléndida madurez, pese a la dureza del viaje.

Trinidad, en cambio, con su hermana Bárbara, en Granada, no encontraba obstáculo en que su madre les dejara vestirse con sus ropas cuando se llamaban Juan y Alfonso. Empezaron a tomar hormonas desde muy pronto y llevaban tan a gala su travestismo incipiente que ni les humillaban casi por la calle más allá de las risitas. 

También probaron cárcel. "Allí encontramos travestidos con tanta coquetería que se pintaban los labios con betún", asegura. Y es que la fuerza que te invade por dentro cuando eres determinante no hay quien la pare. "Decidir ser mujer es muy serio. No vale con ponerse vestidos y andar con tacones. Una señorita debe tener modales, esté o no esté operada", afirma Trini en su casa de Granada, poblada de retratos de ella y de Bárbara, su hermana, en la época que formaron las Dollys Sisters. "Yo he llegado a actuar hasta en Las Vegas", dice.

Bárbara murió joven. Pero antes pasaron su temporada por la cárcel de Huelva después de unas cuantas palizas en los calabozos. "Nos rozaban en el patio, cuando entrábamos se montaba un escándalo entre aquellos presos comunes. Había de todo, criminales, terroristas, gente con unas pintas rarísimas...". Al salir, destierro. Se fueron a Mallorca. Allí podían ser lo que quisieran. "En Granada tampoco nos afectaron muchos traumas. Cuando nos echaban en cara que actuáramos así, decíamos: 'Federico García Lorca también era homosexual, ¿qué pasa?".

Trinidad ha vuelto a su tierra. Un derrame le obligó a dejar el trabajo y regresar junto a su familia a ejercer de tía abuela. Lejos quedan los días en que se les atravesaban las lecheras de la policía y les detenían. Hoy se siente una señora bien respetable y rememora la infancia en la que Juan y Alfonso salían a la calle disfrazados de niños con pantalones cortos cuando su verdadero atuendo fuera el de los trajes que tomaban prestados a su madre sin que ella se los negara nunca.

1978/02/10

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | UCD Y SOCIALISTAS VOTARON CONTRA EL INDULTO PARA PRESOS SOCIALES

UCD y socialistas votaron contra el indulto para presos sociales.
El País, 1978-02-10

https://elpais.com/diario/1978/02/11/espana/255999632_850215.html 

Unión de Centro Democrático (UCD) y socialistas votaron ayer juntos, desde sus respectivas y distintas posiciones políticas e ideológicas, contra la toma en consideración por el Senado de la proposición de ley de indulto general para los presos sociales, presentada por un grupo de veintisiete senadores, entre ellos los señores Bandrés y Xirinacs. La proposición de ley fue rechazada por 128 votos en contra, dieciséis a favor y tres abstenciones.

Los votos a favor no alcanzaron el número de firmantes de la proposición, quizá porque algunos senadores buscaron exclusivamente con su firma dar la oportunidad a que el tema pudiera ser debatido públicamente. El grupo socialista, que, según parece, estuvo tentado en algún momento por la abstención, se decidió finalmente por votar en contra, en un intento de reforzar su imagen de alternativa responsable de poder. En la explicación de su voto, los portavoces del grupo socialista se esforzaron en diferenciar las motivaciones de su postura de las del partido del Gobierno. «Vamos a votar con el partido del Gobierno a pesar de las razones dadas por UCD», manifestó el senador socialista señor Fernández Viagas.

UCD, por boca de sus portavoces y del ministro de Justicia, señor Lavilla, hizo hincapié en la incidencia psicológica (sorpresa, estupor y sensación de inseguridad) que produciría en la población española la excarcelación de los presos sociales, así como en el efecto desestabilizador que dicha medida tendría.

El ministro de Justicia buscó el apoyo de cualquier Gobierno posible a favor de la postura contraria al indulto. «El Gobierno, cualquier Gobierno, cualquiera que fuese su ideología, tendría que oponerse a esta proposición de ley», remachó el señor Lavilla. Al margen de estos dos grupos parlamentarios, los senadores Bandrés y Xirinacs, principales promotores de la proposición, tuvieron intervenciones de gran contenido humano, pero obviando la incidencia del indulto en el actual contexto político y social.

Juan María Bandrés: "La delincuencia actual hunde sus raíces en la corrupción pasada.
El País, 1978-02-10

https://elpais.com/diario/1978/02/11/espana/255999633_850215.html

Juan María Bandrés (Euskadiko Ezkerra). La proposición de ley de indulto general para presos sociales ha sido firmada por veintisiete senadores, pertenecientes a cuatro grupos parlamentarios, y por uno de designación real. Detrás de esta proposición están 10.000 presos sociales, de ellos 6.000 preventivos y 4.000 condenados. También, varios millares en libertad condicional en espera de juicio y los miles de ciudadanos sobre los que pende, como una espada de Damocles, la más reaccionaria de las leyes: la de Peligrosidad Social. No pretendemos que se apruebe en este momento el texto de la proposición. Querernos que se dé luz verde para que se tramite el proyecto, cuyo texto podría posteriormente ser matizado, corregido o recortado. En la base de esta proposición está un fundamento filosófico de estricta justicia. En las cárceles están los pobres, las víctimas de las circunstancias económico-sociales, mientras que los autores de la especulación del suelo, del fraude fiscal y de la evasión de capitales están fuera de ellas.

Nuestra pretensión es que se ponga sobre la mesa del Senado el tema, gravísimo tema, de los presos sociales. Yo tampoco soy partidario de los indultos generales si se parte de una situación justa, si tuviésemos leyes justas y una justicia adecuada. Pero éste no es el caso. Actualmente, las cárceles se han convertido en escuelas superiores de delincuencia. Los presos, perdonad mi sinceridad, tienen razón. La sociedad ha creado las condiciones para que estén en las cárceles. La sociedad, que ha creado los delincuentes, sólo tiene como solución cogerlos y meterlos en la cárcel. El 90% de los presos proceden de las clases obreras y campesinas.

La delincuencia que se produce hunde sus raíces en la corrupción que viene de atrás. La delincuencia debe combatirse luchando contra el paro, dando oportunidades a los jóvenes, invirtiendo en equipamientos colectivos y sociales.

A los socialistas quiero decirles que muchas veces he votado con ellos y espero que ahora no defrauden a los presos. Al grupo de UCD, que dice ser de inspiración cristiana, quiero decirle que un grupo que no sabe llevar a las fórmulas políticas el cristianismo no es cristiano. Yo soy especialista de causas perdidas, pero a corto plazo, puesto que la historia camina lenta, pero inexorablemente, y algún día los presos estarán en la calle, como lo están aquellos a los que defendí en el desaparecido Tribunal de Orden Público y en muchos consejos de guerra.

Vicente Sánchez Cuadrado (UCD). La excarcelación que se propone causaría estupor, temor e inseguridad en la sociedad española. La concesión de un indulto echaria sobre esta Cámara un profundo desprestigio y nuestros electores nos podrían llamar irresponsables y acusarnos de frivolidad legislativa.

Por otra parte, en la exposición de motivos de las proposiciones existen argumentos que desaconsejan su aprobación. Se dice que los delitos son consecuencia de leyes derivadas de una situación política superada. Eso no es cierto. Los delitos proceden de la propia naturaleza humana. Nosotros, antes de poner en la calle a los presos, queremos crear un nuevo sistema penal, legislativo y penitenciario.

Luis María Xirinacs (Entesa dels Catalans). Mis contactos prolongados en la cárcel con los presos sociales, con funcionarios de prisiones, con jueces y policías, me han permitido formar una idea exacta de la situación de las cárceles. Nosotros pretendernos que este tema se discuta en el Senado. Ha sido el propio Gobierno el que ha creado esperanzas en los presos sociales con los indultos anteriores y con la amnistía.

El propio Rey ha dicho que ningún español debía estar al margen de la tarea de crear la democracia. Es cierto que la solución de las cárceles depende también de otros factores, pero mientras tanto, los presos están desesperados y los funcionarios de prisiones, nerviosos. En las cárceles se está produciendo actualmente una mutación y han aparecido grupos de presos, moderados y responsables, que quieren dar a la lucha en las cárceles una dimensión de sensatez.

Plácido Fernáñdez Viagas (socialista). Pocas veces un socialista ha tenido que hablar con sentimientos tan contradictorios como yo en este momento. Lamento que el Grupo Socialista tenga que votar con el partido del Gobierno sobre este tema, pero vamos a votar con él, a pesar de las razones de UCD. No creemos que abrir ahora las puertas de las carceles sea lo más conveniente. En primer lugar, para los propios reclusos. Poco después de estar libres volverían otra vez a la cárcel.

El PSOE tiene sobre este tema una alternativa global, que va desde la reforma de la ley de Indulto, para que se puedan conceder indultos individualizados, hasta la elaboración de un estatuto del preso, pasando por una nueva ley penitencíaria y por la derogación de la ley de Peligrosidad Social.

Landelino Lavilla (ministro de Justicia). La proposición de ley que se debate tiende a la práctica excarcelación de todos los presos. Esta es la filosofía del proyecto, aunque sus promotores admitan que el mismo pudiera sufrir modificaciones. Es obvio que este Gobierno, y cualquier Gobierno, cualquiera que sea su ideología, tendría que oponerse necesariamente a esta proposición de ley.

Es cierto que tienen que hacerse muchas reformas, pero los delitos no son exclusiva consecuencia de las leyes penales de la situación anterior. Conceder un indulto en la actual situación de las cárceles significaría que el Gobierno abdica. La responsabilidad es de los que invierten los valores haciendo juez al recluso, y ponen en una situación secundaria a las instituciones. Por otra parte es innegable que existe en la población psicosis de miedo e inseguridad, y un indulto podría dar a esta psicosis mayor fundamento.

Tampoco es cierto que el Gobierno no se preocupe de los presos. Se han dado dos indultos (noviembre de 1975 y marzo de 1977) que han afectado a unos 10.000 presos. Sin embargo, la pura actitud negativa al indulto que se propone no puede ser el exclusivo resultado de este debate.

1977/07/15

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | VEINTE MIL FIRMAS PIDEN LA ABOLICIÓN DE LA LEY DE PELIGROSIDAD SOCIAL

Veinte mil firmas piden la abolición de la ley de Peligrosidad Social.
Bonifacio de la Cuadra | El País, 1977-07-15

https://elpais.com/diario/1977/07/16/sociedad/237852013_850215.html

Una carta con más de 20.000 firmas pidiendo la derogación de la ley de Rehabilitación y Peligrosidad Social se entregará a las Cortes cuando empiecen las sesiones, probablemente el mismo día de su inauguración. Este será el final de la primera fase de la campaña que contra dicha ley ha venido desarrollando la Coordinadora de Grupos Marginados desde hace unos tres meses.

Precisamente «contra la ley de Peligrosidad Social» nació la ‘Coordinadora’, plataforma en la que se integran homosexuales, presos comunes, feministas, siquiatrizados, minusválidos y otros marginados que han asumido su marginación y se autocalifican como marginales. Excepto en el caso de las feministas, los grupos que forman la ‘Coordinadora’ representan sectores minoritarios de la sociedad, pero especialmente significativos, ya que su propia existencia hace patente las contradicciones del sistema que rige las relaciones sociales. Por otra parte, la creación de la ‘Coordinadora’ es también un hecho significativo, pues aparece como una experiencia única en Europa. Ni en la Francia de mayo del 68, ni en Italia de los autonomistas o los ‘indios metropolitanos’ se llegaron a constituir colectivos de este tipo. La lucha contra la ley de Peligrosidad ha sido, aquí, el agente aglutinante que explica esta singularidad.

Sin embargo, según declaran sus miembros, el propósito de la ‘Coordinadora’ es seguir funcionando una vez que se consiga la desaparición de la ley de Peligrosidad, hoy día su reivindicación más urgente. La creación de un nuevo orden social en el que ser diferente de la mayoría no fuera motivo de condena o represión

En la ‘I Semana de Solidaridad con los Presos Comunes’ que se celebró del 21 al 25 de marzo en la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid se produjeron los primeros contactos entre los grupos de marginados de la ‘Coordinadora’. A los comités de ayuda a COPEL y al ‘Frente Homosexual de Acción Revolucionaria’ (FHAR) que iniciaban entonces la lucha contra la ley de Peligrosidad se unieron varios partidos políticos y organizaciones feministas y de homosexuales. Tras las primeras reuniones, los partidos que en principio se solidarizaron abandonaron la ‘Coordinadora’ y actualmente ‘Acción Comunista’ (AC) y la ‘Confederación Nacional de Trabajadores’ (CNT) son las únicas fuerzas políticas y sindicales presentes.

«La CNT está en esto por tradición y nosotros por devoción» comenta un representante de AC. «Lo cierto es que resulta difícil capitalizar políticamente las actuaciones que aquí llevamos a cabo, y, además, muchos partidos, incluso los de extrema izquierda se muestran remisos a la hora de apoyar algunas de nuestras reivindicaciones, como la liberalización de las drogas, por ejemplo.» Con tanto incluso con estas ‘deserciones’, en solventar diferencias y unificar criterios para elaborar un programa común se han invertido las laboriosas sesiones de discusión y, una vez redactada la plataforma reivindicativa, algunos grupos se han negado a suscribir el punto referente a drogas.

Además de la abolición inmediata de la ley de Peligrosidad, en lo que todos coinciden, dicha plataforma comprende las peticiones siguientes:

  • Desaparición de los Centros de Rehabilitación, del Tribunal Tutelar de Menores y de todos los patronatos (de protección a la mujer y a la juventud).
  • Derecho a la libre utilización del propio cuerpo y a manifestar librementes todas las tendencias de la afectividad.
  • Abolición de la legislación que discrimina a la mujer. Aborto libre y gratuito.
  • Despenalización de la prostitución, del uso de drogas y desaparición del Código de conceptos como ‘vago’, ‘maleante’, ‘predisposición al delito’, etcétera.
  • Amnistía total que afecte también a los presos comunes.

A lo largo de estos meses y mientras intentaba organizarse, la ‘Coordinadora’ se ha dedicado a recoger firmas para apoyar la petición de que la ley de Peligrosidad sea abolida. Se han instalado mesas en el Rastro y organizado mítines y actos públicos. En estos momentos, y a pesar del paréntesis vacacional, la ‘Coordinadora’ se sigue reuniendo en la sede de AC, cada semana. Una de las cuestiones que tiene que decidir es qué día se presentará la carta en las Cortes.

Además de AC y CNT, los grupos que forman la ‘Coordinadora’, en estos momentos, son: el ‘Colectivos de Siquiatrizados en Lucha’, los ‘Comités’ de apoyo a COPEL, ‘Minusválidos Unidos’, ‘Mujeres Libres’, el ‘Colectivo Feminista’ y tres organizaciones ‘gay’: la agrupación ‘Mercurio, el ‘FHAR’ y el ‘Movimiento Democrático de Homosexuales’.

Gitanos, objetores de conciencia, drogadictos son otros marginados que en el futuro podrían incorporarse. En ese sentido, la ‘Coordinadora’ está totalmente abierta. A corto plazo parece ser que los subnormales -las Asociaciones de Padres y Amigos de Subnormales- tienen la intención de adscribirse a ella.

1977/07/06

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | EL SENADOR JUAN MARÍA BANDRÉS POR LA DEROGACIÓN DE LA LPRS

El senador Juan María Bandrés propondrá un indulto general para delitos sociales.
Soledad Gallego-Díaz | El País, 1977-07-06

https://elpais.com/diario/1977/07/07/espana/237074407_850215.html 

Juan María Bandrés, senador electo por Guipúzcoa, propondrá en las próximas Cortes la concesión de un indulto general para delitos sociales, la modificación de determinados artículos del Código Penal y la derogación de la ley de Peligrosidad Social. Así lo puso de manifiesto durante la mesa redonda que sobre «los presos sociales y la perspectiva política en España» se celebró ayer por la tarde en un hotel madrileño organizada por ‘Cuadernos para el Diálogo’, con motivo de la publicación de las memorias de ‘El Lute’. Intervinieron en la mesa el director de cine Luis Revenga; el abogado y profesor de Derecho Penal, Carlos García Valdés; el escritor Fernando Savater, y el también abogado Rafael Saarasa, defensor de ‘El Lute’. Saarasa transmitió el saludo de Eleuterio Sánchez, recluido en la cárcel de Córdoba, y vinculó su historia a la de sus hermanos ‘El Lolo’ y ‘El Toto’, actualmente también en la cárcel. Afirmó que se había respetado al máximo el estilo literario de ‘El Lute’, y expresó su convicción de que Eleuterio Sánchez pretende, convirtiéndose en un símbolo, luchar por los derechos de su etnia.

Juan María Bandrés defendió el derecho del marginado a seguir siéndolo, y señaló que el Código Penal protege más la propiedad privada que la propia vida: un homicidio simple y un robo de 25.000 pesetas cometido por un reincidente se castigan con la misma pena: doce años y un día. El sistema penitenciario, terminó. es un completo fracaso.

Carlos García Valdés, por su parte, analizó la situación de las cárceles españolas y las de toda Europa Occidental, y afirmó que no creía en la existencia de ningún brazo armado de la COPEL. Denunció el intento de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias de trasladar a la prisión de Segovia a los presos miembros de la COPEL.

Luis Revenga centró su intervención en la denuncia del concepto de libertad como producto de comercio, mientras que Fernando Savater planteó el tema entres planos diferentes: asistencia directa a los presos, reforma honda del Código Penal y en un aspecto más teórico, la propia arbitrariedad de la asistencia de las cárceles.

Abierto el coloquio, familiares de presos y ex presos dieron su testimonio personal. Una mujer puso de manifiesto la agitación actual del presidio de Ocaña que, dijo, ha llegado a extremos inconcebibles, tales que mi hijo de veintisiete años, que fue trasladado allí recientemente de Madrid, no cree poder resistir más.
 

Y TAMBIÉN…
La Coordinadora de Presos en Lucha no tiene brazo armado.
El País, 1977-07-06

https://elpais.com/diario/1977/07/07/sociedad/237074402_850215.html
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La ORT quiere entrevistarse con Martín Villa para solicitar su legalización.
El País, 1977-07-06

https://elpais.com/diario/1977/07/07/espana/237074415_850215.html

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...