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2022/02/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | BAMBINO, LA BESTIA QUE CANTÓ Y AMÓ DE FORMA SALVAJE

RTVE / Bambino en una actuación de TVE //

Bambino, la bestia que cantó y amó de forma salvaje.

R. Muñoz | RTVE, 2022-02-20

https://www.rtve.es/television/20220220/bambino-icono-gay-homosexual-amores-salvajes/2291148.shtml

Durante la dictadura franquista se castigaba los actos homosexuales con pena de cárcel. Había una en Badajoz y otra en Huelva. Luego había otras, las personales, las familiares, las sociales. Pero también hubo pequeños universos en los que la tolerancia se imponía al desprecio, y el mundo del espectáculo fue uno de ellos. Muchos homosexuales se sintieron comprendidos en la farándula, la bohemia y el 'artisteo' en unos años marcados por la represión y el miedo. Bambino, que era gitano, gozó de cierta libertad porque era un espíritu libre. Siempre hizo lo que quiso, y con quien quiso. Hablamos de un hombre que triunfó en la España de los 60 y 70, un artista único, moderno, dueño de su cuerpo y su vida, de sus sentimientos. ¿Pero se puede afirmar que Bambino era homosexual?

Fueron muchos los que intentaron saberlo en vida del artista, y muchos los que hoy se lo preguntan todavía. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores salvajes", dijo en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de 'Mundo Babel' en Radio 3. Lo cierto es que hoy es un icono gay, por su personalidad y por sus canciones. ”Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", dice Paco Ortiz, director de 'Algo salvaje. La historia de Bambino', que emite 'Imprescindibles', trabajo que ha ganado un premio Carmen (los Goya andaluces) a Mejor Largometraje documental, dirigido por Paco Ortiz.

Bambino, amante 'prohibido'

En el documental se pone en valor que Miguel Vargas Jiménez, Bambino, caminó fuera de lo establecido, que se saltó los convencionalismos, éticos y estéticos, para hacerse su propio camino. Fidel Moreno, periodista y escritor, ahonda en la sexualidad del cantante y remarca su libertad. "Bambino era un representante de todo lo excluido, su manera de ser flamenco no era ortodoxa, su sexualidad no era ortodoxa, y como hacía bandera de todo lo excluido se vio durante mucho tiempo condenado a los márgenes, a oscuras, a la noche", dice. 'Soy lo prohibido', disco que grabó en 1985, es el título de una de sus canciones más célebres, y muchos hacen una lectura en clave autobiográfica.

"Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar
Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás
Soy, yo soy lo prohibido".


El arte de la ambigüedad
Dicen los expertos que Bambino no cantaba por derecho, es decir, que sobre el escenario se mostraba desmedido, excesivo, intenso, dramático, libre... Dio rienda suelta a su sensualidad y a su sexualidad mientras interpretaba temas de amores imposibles, envuelto en un perfume de tormento y drama, dando mucho morbo. El temas 'La pared' habla de esos amores imposibles, y con la canción 'Mi amigo' llega al delirio, a la fusión entre cantar y revelarse.

¿Por qué tienes ojeras esta tarde?
¿Dónde estabas, amor de madrugada
Cuando busqué tu palidez cobarde
En la nieve sin Sol de la almohada?

Tienes la línea de los labios fría
Fría por algún beso de pecado
Beso que yo no sé quién te daría
Pero que estoy segura te lo han dado.

Este famoso soneto de Rafael de Léon lo estrenó Rocío Dúrcal en 1967, pero ha pasado a la historia como parte del repertorio de Rocío Jurado y sobre todo de Bambino, el único artista que dota a la letra de ambigüedad.

¿Qué terciopelo negro te amorena
El perfil de tus ojos de buen trigo?
¿Qué azul de vena o mapa te condena
Al látigo de miel de mi castigo?

Y por qué me causaste esta pena
Si sabes, ay amor, ¡Tú bien lo sabes!
Que eres mi amigo
Mi amigo
¡Mi amigo!


Un adelantado a su época

"Bambino buscaba que no estuviera claro el destinatario, hacia quién se estaba dirigiendo", dice Enrique Bumbury, uno de sus herederos. "La letra es de una mujer que le recrimina a su 'amigo' que se vaya con otra. Cuando esto lo canta Bambino toma un giro, un sejo, claramente homosexual", dice en el documental Fidel Moreno. El periodista y escritor añade que "todo lo que ha sido la lucha por los derechos LGTB también ha sido una lucha semántica. Ahora se habla de mi pareja, ahora se habla de mi marido, pero entonces se hablaba de mi amigo. En ese sentido, esta canción puede considerarse una canción pionera del reconocimiento de los derechos de los homosexuales".

Resulta curioso que cuando llegó a Madrid trabajó con Manolo Caracol en Los Canasteros, el mítico tablao situado en la calle Barbieri número 10, en pleno barrio de Chueca. Una placa recuerda al genio del flamenco junto a una puerta cerrada. Dentro, resuena las voces de Bambino, las de los años 60 y las de los 2000, cuando el local pasó a llamarse Polana y era cita obligada para los noctámbulos del ambiente. Muchos se fueron a dormir tarareando 'Compasión'.

Y TAMBIÉN...
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Bambino, el mito del flamenco más salvaje: ¿por qué el público le dio la espalda?
Raquel Elices | RTVE, 2022-02-21

https://www.rtve.es/television/20220221/bambino-quien-fue-cantaor-flamenco-rumba-animal-salvaje/2291882.shtml

2021/11/19

DOCUMENTALES | Ortiz, Paco | Algo salvaje. La historia de Bambino

Ortiz, Paco (Director) (2021) [11-19]. Algo salvaje. La historia de Bambino. Sarao Films ; Canal Sur ; Crea SGR ; Instituto de Crédito Oficial (ICO) ; Junta de Andalucía ; RTVE.


Algo salvaje. La historia de Bambino. 2021. 82 min. Dirección y guion: Paco Ortiz. Documental, intervenciones de: Bambino, Enrique Bunbury, Los del Río, Pitingo, José Mercé, Antonio Carmona, Justo Molinero, Nazario, Máximo Valverde, Alberto García-Alix, Diego Carrasco, Luis Troquel, Paco Cepero. Sarao Films, Canal Sur, Crea SGR, Instituto de Crédito Oficial (ICO), Junta de Andalucía, RTVE.

Aproximación al artista de culto Miguel Vargas, el chico de Utrera que fue a Madrid para “tirar abajo la puerta del flamenco con un estilo propio” y se erigió en rey de la rumba flamenca: Bambino. Melancolía, elegancia y tormento amoroso en la biografía de la estrella más salvaje y rompedora de la edad de oro de los tablaos.

Decía el Dr. Tyrell a Roy en la célebre Blade Runner que “la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad del tiempo”. Como Bambino, una vida demasiado corta y a la vez demasiado intensa para el referente de un país que empezaba a despertar tras madrugadas de fiestas infinitas y salvajes. Al igual que Morente o Camarón, Bambino fue en su momento la última frontera del flamenco, al que rescató y acercó al gran público. Artista de artistas, ídolo en bares de carretera, una suerte de Lorca por bulerías, su estilo inimitable, su irresistible magnetismo escénico o su desgarradora personalidad forman ya parte del mito, del rey sin reino, de un gigante de la música del siglo XX.

Cuando uno llega a ser conocido como el “artista de artistas” es por algo. Pero si cuando se apagan los focos y se cierra el telón, aparece una vida apasionante recorriendo las noches prohibidas de finales de la dictadura, ahí existe una gran historia que necesita ser contada. Como el poema de Kavafis sobre Ítaca, la vida de nuestro protagonista es un camino lleno de aventuras y experiencias, el que llevó a Miguel Vargas a convertirse en Bambino y visitar lugares desconocidos, donde las mañanas de verano se transforman en noches infinitas, en fiestas de humo y alcohol, donde las sirenas se convierten en amores pasajeros, quizás salvajes, y todo sin perder nunca Utrera de la mente, el alfa y omega, la Ítaca de este particular Ulises. Bambino nunca quiso ser un segundón y eso le llevó a crear algo nuevo, con la audacia y el ímpetu de un joven impulsivo pero con la sabiduría de quien camina por terreno bien conocido. Despreciado por los flamencos pero admirado por compañeros, su público eran los aristócratas vividores, los señoritos y algunos gerifaltes del régimen que compartían espacio con prostitutas y otras aves nocturnas de dudosa reputación. En el ocaso de una vida excesiva comentó que un día en su vida equivalía a la de una semana en la de un oficinista. Él era como un planeta que orbita a mayor velocidad y del que solo vemos su cara oculta, la que transita en la penumbra, donde viven los desheredados de la tierra, aquellos que la sociedad de una época cruel no aceptaba. A Bambino le daba igual. Vivió como quiso, sin importarle lo mucho ni lo poco, tratando de ser feliz y hacer feliz con su arte a tantos como se acercaban a escucharle en locales de pequeñas dimensiones, donde la distancia es íntima y el calor humano se siente. Así era Bambino, todo carácter, todo corazón, un ser humano excepcional que dejó un legado de canciones de amor y desamor para aquellos que estén dispuestos a escuchar con el corazón. [Paco Ortiz]

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GITANO, GAY Y CANALLA: BAMBINO, EL RUMBERO DESGARRADO QUE HECHIZÓ AL LUMPEN Y A LA ARISTOCRACIA

Público / Bambino //

Gitano, gay y canalla: Bambino, el rumbero desgarrado que hechizó al lumpen y a la aristocracia.

El verso suelto del flamenco sevillano es rescatado por Paco Ortiz en el documental 'Algo salvaje. La historia de Bambino'.
Henrique Mariño | Público, 2021-11-19
https://www.publico.es/culturas/flamenco-gitano-gay-canalla-bambino-rumbero-desgarrado-hechizo-lumpen-aristocracia.html 

Bardo de los amores imposibles, Bambino no fue rey ni príncipe de la rumba, que para eso ya estaban Peret y Enrique Castellón, aunque cantó para una corte sinvergüenza de aristócratas y pudientes que se rindieron ante su alma sensible y torturada. Voló alto, pues, en las exclusivas ‘boîtes’ de Madrid y Barcelona, pero también planeó sobre el populacho, seducido por un igual salvaje e indómito que relinchaba entre las cintas de gasolinera.

Miguel Vargas Jiménez (Utrera, 1940 - 1999) tuvo que dejar su tierra por heterodoxo. Su rumba dramática y fatalista no encajaba en los cánones de una de las cunas del flamenco, demasiado angosta para sacudir a placer su chaqueta y bailar como no lo había hecho ningún hombre. Por eso, gitano y gay, a los 21 años se va a Madrid, donde recorre los tablaos El Duende, Los Canasteros y Torres Bermejas, aunque sus actuaciones a altas horas se prolongarían en los casoplones de la ‘beautiful people’.

"Era un excluido. Por su estilo musical, rompedor en la capital de la ortodoxia flamenca, y por su sexualidad, que no podía salir a flote dentro de los márgenes de Utrera", explica Paco Ortiz, director de ‘Algo salvaje. La historia de Bambino’, un documental que recupera su figura y barniza de bronce al artista crepuscular de los ochenta, cuando es víctima del desprecio a un género tachado de franquista por la modernidad y su histrionismo ya no epata como en las décadas precedentes.

Artista de culto, cautivó al lumpen y al señorío, pero no llegó a ser un cantante de masas. Uno de los motivos fue que sus canciones, escritas entre otros por Salvador Távora o Manuel Alejandro, no habían sido concebidas para ser tarareadas por el público. Es más, algunas letras cobraban una nueva vida en la garganta de Bambino gracias a su temperamento feroz, por lo que tampoco era fácilmente imitable por otros intérpretes. Quizás su heredera podría ser María Jiménez, quien se autoproclamó la Bambino con tetas.

"Por una parte, conquista a los ricos y a los poderosos; y por otra, a las clases más bajas. Sin embargo, se deja a la clase media, uno de sus fracasos. Y no llega porque se niega a aparecer en la televisión y en los medios, lo que provoca que se pierda al gran público", razona el director del documental, donde Fidel Moreno, director de la revista ‘Cáñamo’, abunda en las razones que le impidieron trascender más allá de sus fieles.

"Las canciones, para que sean populares, tienen que construir un terreno común con el oyente. Que no sea solo cantada por el intérprete, sino también por el oyente. Y en ese sentido a Bambino no había quien lo siguiera. La personalidad interpretativa de Bambino es tan fuerte que siempre está por encima de su obra. Y eso hace que no puedan viajar como canciones huérfanas, que puedan ser apropiadas por cualquiera. Es el embajador que brilla más que su país", argumenta el periodista.

Porque él no solo cantaba, sino que más bien interpretaba o actuaba. Era un artista teatral. Indomesticable y superlativo, no extraña que Raphael se apropiase de sus formas, incluidos los capotazos con su chaqueta. Sin embargo, el sevillano rehuyó de las cámaras y prefirió ser la fiera de un circo de pueblo que rugía en la capital. "No tuvo más remedio que irse de Utrera, pero bendito problema que nos causó a nosotros, porque gracias a ello pudo desarrollar su arte", comenta Ortiz.

La biografía de Bambino, cuyo nombre remite a una canción de Renato Carosone, se escribe de noche. Canalla y excesivo, la farándula bebe su música, mientras él esnifa la luna. Su arte cuaja entre la bohemia: la rumba, festiva en Peret, en él es drama. Alejado de lo jondo, lleva el bolero, el cuplé, el tango o la ranchera al terreno de la bulería. Y no usurpa las letras ajenas, con música de Alfonso Santisteban, sino que las hace suyas. Así, en carne propia, le canta al desamor, aunque los destinatarios son ellos y ellas.

En ‘Mi amigo’, por ejemplo, una mujer le echa en cara a su amante que se vaya con otra, si bien en su voz ese eufemístico amigo bien podría ser el amante de Bambino. "Hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores más salvajes", le confesó en una entrevista a Juan Pablo Silvestre, presentador de ‘Mundo Babel’ en Radio 3, quien acaba de ser defenestrado. El comunicador es una de las voces que lo perfilan en el documental: "Él era el cordero de Dios que salva los pecados de la noche".

Bambino es ‘gioia di vivere’ y, al mismo tiempo, dolor, sentimiento y tragedia. Desprendido y manirroto, abundan las anécdotas que lo modelan como una persona altruista. "Vivía muy bien, porque su caché era alto, pero se lo gastó todo en invitar y en hacer feliz a la gente, quizás para compensar el drama de su repertorio", ironiza Paco Ortiz. También fue generoso con los artistas, a los que no dudó en promocionar. Así, introdujo a un jovencísimo Camarón en los tablaos y se lo llevó de gira.

También fue el artífice de la unión entre Camarón y Paco de Lucía, con quien había actuado en Torres Bermejas cuando era anunciado en la prensa como ‘Bambino, el ye-ye gitano’. El guitarrista se quedó prendado del cantaor y este, del rumbero. Años después, cuando el fotógrafo Alberto García Alix viajó a Cádiz para fotografiar a Camarón, le preguntó qué opinaba del intérprete de ‘La pared’: "Un artista de artistas". El gran revolucionario del flamenco abrazaba al maldito, mientras los puristas renegaban de él.

Paco Ortiz desecha el adjetivo, pues entiende que una vida disoluta no es sinónimo de malditismo. Tampoco el "doble tabú" que implicaba ser gitano y gay. Ni siquiera la falta de reconocimiento: Bambino no llegó más alto porque no quiso, ya que no se plegó al tutelaje de las cámaras y los ‘flashes’; más allá de los platós, tampoco busco los grandes escenarios, limitándose a sus tablaos y salas, pese a que la entrada no era asequible. "Maldito es su final, cuando llegan los ochenta, porque fue una época que lo destruyó", razona el director.

"Para un futbolista, triunfar significa fichar por el Madrid o el Barça. ¿Pero qué pasa si quieres jugar toda la vida en el Valladolid?", se pregunta Ortiz. "Tener éxito se usa con demasiada ligereza, aunque Bambino lo entendió perfectamente en su día, porque hizo su carrera y fue feliz". Sin embargo, tras los laureles en los sesenta y los setenta, comienza su declive, hasta que cae en el ostracismo en los noventa, pese al intento de resurgir en ‘Los Lunes Flamencos’ que organizaba la sala Revólver.

El cantaor Enrique Morente había logrado arrastrar al roquerío hasta allí, pero el utrerano hace aguas en taquilla y solo acude un puñado de incondicionales. "El público de Bambino era la reserva canalla de occidente. Eran los que no se habían enterado de que ese mundo había desaparecido y le seguían en cualquier caso", explica en el documental Silvestre, quien describe su ocaso. "El mundo de Bambino era un mundo en decadencia en los ochenta. Se cerraron las salas de fiesta, se cerraron las ‘boîtes’… Aunque quizás no lo reflexionaba de esa manera, eso es lo que le estaba pasando".

Paradójicamente, siete años antes de aquel concierto, en 1985 había facturado ‘Soy lo prohibido’, su disco mejor producido, gracias a la buena mano de Gonzalo García-Pelayo. Le acompañaban su interpretación, las canciones y la temática, como refleja el corte que da título al álbum, Bambino en estado puro: fiebre, placer, pecado, aventura... "Soy ese beso que se da sin que se pueda comentar. / Soy ese nombre que jamás, fuera de aquí, pronunciarás. / Yo soy lo prohibido".

Sin embargo, aquel chaval que podría haber sido peluquero o futbolista decide regresar a Utrera. "Va dejando de ser Bambino, la estrella fulgurante, para volver a ser Miguel Vargas, un ciudadano anónimo. ¿Te imaginas a Elvis regresando a Memphis para tomarse cocacolas en un bar? En cambio, él se adaptó perfectamente a la vida en el pueblo", asegura Paco Ortiz, quien resume su generosidad y su campechanía en una frase: "Le importaba poco lo mucho, pero también le importaba poco lo poco".

Atrás queda, en palabras del director de ‘Algo salvaje’, la vida desatada de un moderno, un rompedor y un adelantado a su tiempo. "Interpretaba el dramatismo como si lo viviese, porque recordaba sus propias experiencias. Creó un estilo y su repertorio nos ayuda todavía hoy a sobrellevar la soledad y el abandono", añade Ortiz, quien señala que no le dolió despedirse para siempre cuando le detectaron un cáncer de garganta e intuyó que se acercaba su fin.

"Ya había vivido varias vidas de manera intensa, porque una noche suya era el año de un oficinista". No tenía hijos y la muerte de su madre y de su hermano le afectaron profundamente. "Parecía que el destino lo atacaba donde más le dolía, como al personaje de una tragedia griega, aunque ya no tenía nada que lo aferrase a este mundo". Su médico le dijo que podría vivir más años si se operaba, pero a cambio perdería la voz, que no quiso vender ni a dios ni al diablo.

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