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2022/12/07

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE ANTONIO D'AMICO: FUE NOVIO DE GIANNI VERSACE, PERO DONATELLA NUNCA LE QUISO

Gianni Versace y Antonio D'Amico //

Muere Antonio D'Amico: fue novio de Gianni Versace, pero Donatella nunca le quiso

Antonio y Gianni Versace fueron novios durante 15 años, hasta que la muerte los separó
RTVE, 2022-12-07
https://www.rtve.es/television/20221207/muere-antonio-damico-gianni-versace/2411233.shtml 

La noticia la ha dado Rody Mirri, su manager y amigo, a través de su cuenta de Instagram. "Antonio D'Amico, estilista, expareja de Gianni Versace, murió en la noche. Nacido en 1959, había estado luchando durante meses contra una enfermedad que resultó ser fatal. Durante este período siempre dio a todos un ejemplo de fuerza y ​​coraje. Antonio había inaugurado hace un año su nueva línea de trajes a medida 'Principe di Ragada". La noticia ha pasado con cierta frialdad entre la prensa italiana, y eso que era un personaje popular, dada su relación con el gran modista italiano, fallecido el 15 de julio de 1997, hace justo 25 años.

Antonio D' Amico conoció a Gianni en 1982, cuando tenía tan solo 23 años. Empezó a trabajar en la casa Versace a tiempo parcial, y poco a poco fue escalando y llegó a encargarse de la línea deportiva, 'Versace Sport'. Antonio y Gianni estuvieron juntos durante 15 años, hasta que la muerte los separó. En más de 20 años solo ha concedido dos entrevistas, y ha optado por mantener un perfil bajo, alejado de los focos y la prensa amarilla. De todos es sabido la mala relación que mantenía con Santo y Donatella, los hermanos de Gianni, incluso llegó a renunciar a una parte de la herencia que le dejó el diseñador tras su muerte. ​

Una muerte que conmocionó al mundo
Gianni Versace murió asesinado aquel día a las 8:40 horas a las puertas de Casa Casuarina, cuando regresaba de comprar la prensa y se disponía a desayunar rodeado de revistas y diarios. Antonio D'Amico y un empleado de la casa, el cocinero Charles Podesta, fueron los primeros en ver el cuerpo sin vida y avisar a la policía. La información que dio Merisha Colakovic, la única persona que lo vio todo, condujo a los policías hasta Andrew Cunnanan, que tras matar a Gianani Versace se fue caminando por Ocean Drive. Cuando le localizaron y se vio acorralado se pegó un tiro en la cabeza.

Antonio D'Amico y Donatella Versace nunca se llevaron bien, pero desde ese momento su relación empeoró, e incluso se llegó a decir que la italiana culpaba a Antonio de la muerte de su hermano, al que estaba muy unida. Hace unos días, el 2 de diciembre, la diseñadora recordaba a Gianni con estas palabras: "Las palabras simples no pueden expresar el genio creativo de Gianni. En su cumpleaños, hoy y todos los años, celebro cómo su talento envió ondas al mundo de la moda y más allá. Gianni, te amo y te extraño mucho. feliz cumpleaños xxx".

De la realidad a la ficción
La historia del asesinato de Gianni Versace causó una enorme conmoción en todo el mundo y un terrible impacto emocional en el mundo de la moda. Parecía una película, y con el paso de los años pasó de la realidad a la ficción con la serie American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace. Penélope Cruz es Donatella Versace, Darren Criss es Andew Cunnanan, Édgar Ramírez es Gianni Versace y Ricky Martin es Antonio D'Amico.

2021/04/17

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ELOY DE LA IGLESIA Y JOSÉ LUIS MANZANO: UNA HISTORIA DE AMOR, CINE, HEROÍNA Y AUTODESTRUCCIÓN

Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano: una historia de amor, cine, heroína y autodestrucción.
El libro ‘Lejos de aquí', que se convertirá en serie de televisión, explora la tortuosa relación entre el director y el actor de películas como ‘El pico’ o ‘La estanquera de Vallecas’, fallecido por sobredosis a los 29 años.
Gregorio Belinchón | El País, 2021-04-17
https://elpais.com/cultura/2021-04-17/eloy-de-la-iglesia-y-jose-luis-manzano-una-historia-de-amor-cine-heroina-y-autodestruccion.html 

Esta es una historia de amor. Y de adicciones, a las drogas y a las personas. Es también una historia de cine y de una parte de España empujada a las alcantarillas de la historia por la versión oficial y sus creadores culturales, que escondieron bajo la etiqueta de cine quinqui a muy distintas visiones de lo que ocurría a espaldas de la movida. Es, sobre todo, la historia de una relación atormentada, tóxica y apasionada, la del director Eloy de la Iglesia y su actor fetiche, José Luis Manzano. Juntos rodaron ‘Navajeros’ (1980), ‘Colegas’ (1982), ‘El pico’ (1983), ‘El pico 2’ (1984) y ‘La estanquera de Vallecas’ (1987). Se conocieron en otoño de 1978 en la puerta de los Billares Victoria, en el centro de Madrid, donde chavales de extrarradio se ofrecían a gays por dinero; el actor murió en el piso del director por una sobredosis de heroína el 20 de febrero de 1992.

Entre medias, un drama y dos vidas, ilustradas por el zaragozano Eduardo Fuembuena en 'Lejos de aquí', un libro autoeditado que está en fase de desarrollo para convertirse en serie de televisión. Ochocientas páginas que radiografían ese amor/odio, cartografían la España de esa década, y reproducen cada conversación gracias a los 10 años que Fuembuena ha dedicado a la investigación. En 2017 publicó una primera versión del libro, que ahora ha reescrito en un 70%, en pro de la exactitud de los hechos y del material aportado por nuevas fuentes sobre la relación entre De la Iglesia (Zarautz, 1944 - Madrid, 2006) y Manzano (Madrid, 1962-1992).

Fuembuena estudió en la ECAM, la escuela de cine de la comunidad de Madrid, donde coincidió una vez con De la Iglesia. “Recuerdo que por curiosidad pasé por la puerta de la clase donde él estaba dando una charla y hubo un momento en que nuestras miradas se cruzaron”, cuenta el cineasta y escritor. Ya le atraía su cine, aún no había convertido aquella historia en la historia de su vida. “Mi libro ha sido un acto de necesidad”, reflexiona. Hoy forma parte de la segunda promoción del programa Residencias de la Academia de Cine, donde está desarrollando, tutorizado por Agustí Villaronga, una serie de televisión centrada en este amor. “Porque siempre tuve una intención audiovisual para plasmar esta pasión”.

En el libro De la Iglesia explica: “Cuando escribo, siempre asumo como referencia de destino un cine de barrio. Lo que cuento debe llegar al mayor número posible de espectadores; el de autor es un término que desprecio como marxista que soy”, y Fuembuena añade: “Sus películas son autobiografías encubiertas”. A finales de los ochenta, el director ya se había ganado un nombre como cineasta con películas como ‘Juegos de amor prohibido’ (1975) o ‘El diputado’ (1978). Metido en la preproducción de un drama sobre José Joaquín Sánchez Frutos, ‘El Jaro’, precoz delincuente y mito popular tras morir en febrero de 1979 con 16 años, De la Iglesia recordó a un chaval bellísimo de Vallecas que se sacaba de vez cuando dinero con su cuerpo. Era José Luis Manzano, al que llamaban ‘Muñequita Ortopédica’ por el arnés que durante mucho tiempo llevó para curar una grave lesión de espalda.

Y así Manzano pasó de la UVA (unas viviendas proporcionadas por el Estado) de Vallecas a la casa de De la Iglesia, que le pagó una educación y le preparó para el rodaje. Comenzaron una apasionada relación sentimental, que el chaval compaginaba con varias novias, y el cineasta, maestro de las imágenes explícitas, con otros pretendientes. El estreno de ‘Navajeros’ convirtió a Manzano en el gran rostro de ese género de cine, que Fuembuena prefiere llamar “poesía del lumpen” y que se acuñó como “cine quinqui”. Un corpus fílmico “producido por el choque entre un vasco marxista materialista de educación humanista y un adolescente de Vallecas de familia desestructurada”. En esa película también debutó José Luis Fernández, ‘Pirri’, otro mito de los ochenta que falleció de sobredosis. ”Como decía Diego Galán, eran películas de crónica con olfato comercial”.

La carrera de Manzano es la perfecta ejemplificación de lo que pudo ser y no fue. Su relación sentimental y profesional con De la Iglesia, en la que por etapas uno fue parásito del otro, fagocitó su recorrido profesional. Solo trabajó con él (solo tuvo pequeños papeles en otras dos películas). Era un monumento de actuación auténtica, natural, sin poses. Su talento acabó cercenado por un parón de un año al realizar la mili y por su adicción a las drogas, un enganche que compartió con su mentor. “El carácter de José Luis, débil, siempre le hizo depender de alguien”, se cuenta en el libro, construido a la manera anglosajona de las biografías: mucha investigación, más de un centenar de voces, relato novelizado basado en abundantes fuentes. Así se asiste al triunfo del cine de De la Iglesia, a pesar de la oposición que encontró en los creadores procedentes del PSOE. El mejor ejemplo es que tras ‘La estanquera de Vallecas’ estuvo sin dirigir 16 años. Volvió en 2003 con ‘Los novios búlgaros’, ya con el PP en el poder (dejó 47 guiones sin filmar en diversas fases de desarrollo). Era un cine que encontró su público, que llegó a ir a festivales como el de San Sebastián y que a cambio recibió furibundos ataques en contra en las críticas periodísticas.

En ‘Lejos de aquí’ hay también sordidez, podredumbre moral y física, y una hábil reconstrucción de la fauna cinematográfica, política y social de la época. La heroína (y la posterior llegada del sida) acabó destruyendo a varias generaciones. Tras ‘La estanquera de Vallecas’, De la Iglesia, para desengancharse, echa de su mundo a Manzano, que se apoya en un cura de Getafe, Pedro Cid, que lucha por rehabilitar a chavales como él. Por eso, el rostro del actor aparece en un mural sobre la Última Cena en la iglesia getafense de Nuestra Señora de Fátima. Encontró un trabajo de ayudante en una productora, pero le despidieron por robarles material y venderlo para pagarse la droga. Hundido, acabó atracando a un peatón en la Gran Vía e ingresó en la cárcel de Carabanchel para cumplir una condena de 18 meses.

Al salir de prisión, Manzano entró durante dos semanas en un nuevo tratamiento de desintoxicación y buscó a De la Iglesia, que se arrastraba de piso en piso, sin levantar ningún proyecto, aunque apoyado por Juan Diego y Juan Antonio Bardem, viejos compañeros de luchas comunistas. “La industria cinematográfica en España se diluye en esos años y solo se filman los proyectos subvencionados desde el Estado”, explica el escritor. Manzano se coló en la casa de De la Iglesia el 18 de febrero de 1992 y dos días después, al despertarse el director a las seis de la tarde, encontró a su examante en el baño, sin vida por una sobredosis. “Es una historia de desencantos”, resume Fuembuena. “De la Iglesia, marxista convencido, en cuanto a lo ideológico y lo cinematográfico. Manzano, en lo vital, porque había rozado un sueño que se le escapó entre los dedos. Él aprendió a vivir a través del cine”.

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | PROSTITUCIÓN, HEROÍNA Y COMUNISMO: LA TERRIBLE HISTORIA DE AMOR DE ELOY DE LA IGLESIA Y MANZANO

José Luis Manzano y Eloy de la Iglesia en Donostia //

Prostitución, heroína y comunismo: la terrible historia de amor de Eloy de la Iglesia y Manzano.

En 'Lejos de aquí', el historiador e investigador Eduardo Fuembuena destripa, tras una investigación de once años, los secretos de esta pareja de amigos, amantes y dependientes que triunfaron con el cine quinqui.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2021-04-17
https://www.elespanol.com/cultura/20210417/prostitucion-comunismo-terrible-historia-eloy-iglesia-manzano/573694224_0.html 

Eloy de la Iglesia era una santería de navajas y besos con lengua, de cabinas reventadas, de voltios en el coche y chupetes mojados en heroína. Un héroe inrreinsertable que quiso airear las cloacas de la Transición y dejó al irse un rosario de esquelas tristes, aunque con él pudo sólo un tumor maligno. De la Iglesia llevaba los años perros de España en las cavidades de la cara, en los hundimientos que van de la mejilla a la boca. Homosexual gozoso, comunista de médula: alojado para siempre en una marginalidad que no terminó de subsanar la democracia.

Extraño y auténtico en medio del tiempo, dueño de un cine vilipendiado por los biempensantes, y por toda la crítica, hasta hace poco -que nos llenamos de nostalgia de su talento-: porque habló de las drogas, de la prostitución, del sexo. El cine quinqui era una oda a los niños malos del extrarradio, al lumpen tierno y atroz, a los excluidos de la verbena democrática: todos aquellos chicos analfabetos que vivían de robos modestos. Ahí José Luis Manzano (Paco en ‘El Pico’) soplando las velas de su dieciocho cumpleaños con la ‘Obertura 1812’ de Tchaikovsky de fondo y los antebrazos negros. "¿Quieres un tirito?". Busca la paz. Ráscate esos picores. "Revienta de potro", como dicen en la película.

Felipe González salía en la televisión. Los Calis cantaban aquello de "Más chutes no, ni cucharas impregnadas de heroína, no más jóvenes llorando noche y día". Las paredes de Bilbao rezaban ETA. La población crecía a la vez que el paro. Las clases ricas salían a exhibir sus alegrías como pavos reales. Claro que la vida era la obra y también el retrato de la España bochornosa. Claro que la realidad se extendía como un virus por las periferias. Eloy -que había dejado Filosofía y Letras en el tercer curso y se había puesto a escribir para medios televisivos- ya llevaba metiéndose desde los 60. Y no sólo se juntó con otros adictos como él, sino que casi los creó, como le sucedió con Manzano.

En ‘Lejos de aquí’, un libro autopublicado por el cinéfilo, cineasta, historiador e investigador Eduardo Fuembuena, se cuenta por fin la historia verdadera -hiperrealista hasta el dolor- de Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano. Once años de trabajo para destripar y abrazar un amor de esos locos y viejos, entre la amistad, la complicidad, la prostitución, la simbiosis, el compañerismo, la pasión, la devoción ante el cine, la supervivencia y el tremendo dolor de dos adictos a la heroína y también dos adictos a sí mismos. El uno al otro.

Cuando Eloy conoció a José Luis

Manzano era un chaval de la UVA de Vallecas, aún menor de edad, cuando una noche en medio de su calamidad le dio por rondar los billares del centro de Madrid en busca de algún curro, algún favor, alguna tropelía para pillar algo de pasta. Allí conoció a Eloy de la Iglesia, quien iba a ser su mentor, su maestro, su media mitad, su tremendo amante. Se habían encontrado una vez primera, cuando el chaval tenía 15, pero a los 17 empezarían a ser uno.

“Se vieron en la trasera del cine Carretas. José Luis era uno de tantos chavales que saltaba de un oficio a otro para ganarse la vida”, cuenta Fuembuena a este periódico. Ahí se le ofreció a cambio de subsistencia. A cambio de resquebrajar su destino de lumpen. Primero en cuerpo, evidentemente: luego llegó todo lo demás. Algo había que vender a cambio de esa Derbi Diablo 80 CX5 roja que le compró Eloy, algo había que entregar a cambio de protagonizar las películas más taquilleras de su época, de ‘Navajeros’ a ‘Colegas’ pasando por ‘El Pico’ o ‘La Estanquera de Vallecas’. Fue el rostro de un tiempo roto. De todos esos chavales jóvenes y viejos al mismo tiempo que no tenían futuro desde el momento de su nacimiento.

Venía de una familia muy desestructurada, Manzano. “Una familia con valores férreos, pero populares, digamos, no exactamente tradicionales, sino muy telúricos, muy conectados a la tierra. Eran inmigrantes manchegos de la ola migratoria que se desplazó a finales de los años cuarenta hacia el centro de la península. Su madre era de Urda y el padre que le dio el apellido era de Consuegra, pero si investigas un poco más, la historia es diferente: a lo mejor el padre biológico de Manzano era gato”, desliza, sin querer concretar más. “Esa es otra historia”.

Sin amor y sin futuro

“Manzano tenía muchas carencias emocionales y educacionales. Eran ocho hermanos de distinto grado. Él era el tercer varón. Era de una de esas familias que vivían en focos chabolísticos, en cuevas. El Instituto de la Vivienda creó en esas barriadas viviendas provisionales que se conocían como UVAS. La construcción que se les prometió en el 63 se les entregó a finales de los ochenta, lo que dice mucho de la historia de este país”, expresa. José Luis nunca recibió educación primaria: era casi analfabeto. Su vida era como aquel poema de Mark Strand: “En un campo / yo soy la ausencia de campo. / Donde quiera que esté / yo soy lo que falta”. Su vida era una oquedad constante, un grito silencioso pataleando por atención. Por cuidados. Por dignidad.

Tanto fue así que cuando tuvo un terrible accidente en el que se rompió la columna vertebral, Manzano pasó once meses en el hospital de San Rafael. “Lo recordará toda su vida con cariño porque a sus doce años y medio recibió por fin un afecto que no había tenido anteriormente. La operación fue tremenda. Se le extrae la tibia y se le coloca en la columna con unos clavos. Su crecimiento se detiene. Nunca llegó al 1,70. Pero además jamás tendrá vello facial ni corporal, lo que subrayaba esa apariencia aniñada de eterno adolescente”, relata Fuembuena.

A ojos del investigador, es escandaloso que ese chaval que demostró tantos talentos interpretativos no tuviera una carrera mayor, de corte internacional. ¿Por qué no tuvo más oportunidades a partir del 86, con ‘La Estanquera de Vallecas’, hasta su fallecimiento en el 92? La belleza de Manzano era descacharrante. Desarmante. Había algo desquiciantemente triste en su cara, una hermosura herida que avisaba de todos los malos presagios, de todas las malas horas. El cabello rizado. La mandíbula cuadrada. Una diminuta nariz de boxeador. Una especie de ángel maldito, frágil, gamberro a la vez, callejero, envalentonado sólo en la ficción, colmado de una ternura incomparable.

Sexo y víctimas

¿Fue una víctima Manzano de Eloy de la Iglesia? “Bueno, consensuaron un pacto según el cual Manzano obtendría algo que hacer en la vida, ya que no había tenido la oportunidad de desarrollarse profesionalmente por las tasas de paro de la juventud, tan altas… estos chicos no eran del interés de los políticos reformistas, no. Entonces él acepta y Eloy lo elige como intérprete, así que le enseña a leer, a transmitir, le da nociones de cultura… lo convirtió en un privilegiado, y Manzano responde como había aprendido a responder: con disposición, estando prácticamente a su merced”, revela.

“Claro que había una faceta sensual y carnal. La relación nació así. De ese intercambio: un encuentro sexual a cambio de compensación económica. Pero todo va más allá y Eloy tiene la intuición y la valentía de apostar por este chaval. No creo que José Luis fuese consciente de que se estaba prostituyendo. Era algo muy común en la época y también lo hacían los militares totalmente heterosexuales”, comenta. “Para demostrar su hombría o para redondear su sueldo o para tener un estatus económico mínimo le hacían este tipo de servicios a los señores. No sólo a los señores. Mucha gente humilde tenía esa apetencia sexual y buscaba a chavales de 15 o 16 años”.

La policía, dice, hacía oídos sordos. “Sabían que existía esta actividad económica subterránea en plena puerta del Sol, pero el código penal no contemplaba que eso pudiese pasarle a un varón. Además, entonces la edad de consentimiento eran 14 años, ahora 16. Y además vivimos en la dictadura de lo políticamente correcto y todo tiene estos aires tan puritanos… es lógico que ahora nos resulte chocante y escandaloso”, concluye.

Pero había amor, recalca, porque “el amor pertenece al mundo de las ideas y significa poner tus ideas en otro ser, proyectarse en otro ser, y eso fue lo que hicieron juntos”. Ambos fueron vulnerables, ambos fueron dependientes y ambos -juntos- construyeron una gran poética del lumpen. “En la crítica triunfaba más Manzano que Eloy, porque era un estupendo actor natural, pero las películas de De la Iglesia no eran bien recibidas en las publicaciones de masas, sólo se celebraban en revistas del partido comunista, Mundo Obrero, o en revistas marxistas… pero todo el mundo destacaba la interpretación de aquel joven de 17 años como el Jaro en ‘Navajeros’. Destacaron su valor interpretativo y lo llegaron a comparar con José Luis Gómez en ‘La estanquera de Vallecas’”.

Heroinómanos y amantes

Mientras tanto, obviamente, “los amores y las apetencias de José Luis iban por otros derroteros”: “Tuvo sus novias y se las ocultaba a Eloy de la Iglesia o él apartaba la mirada. Era un chaval heterosexual, aunque sentía mucha dependencia emocional de Eloy. Tampoco Eloy le era exclusivo, porque era muy promiscuo y él estaba en una situación de privilegio”. Pero había algo de posesión ahí, porque el cineasta se encargó de que nadie más contratase a Manzano, de que todos entendieran que era suyo. Pronto la atracción física se diluyó y su relación se centró en el mundo del cine.

“Aunque por otra parte a Eloy le venía bien tener a una persona que estaba siempre a su servicio, que le solucionaba un montón de problemas y cualquier necesidad cotidiana que pudiera tener. José Luis era extremadamente servicial, pero todo se complicó cuando ambos se engancharon a una sustancia tremenda como los opiáceos, la heroína, y a partir de ahí todo gira alrededor de conseguir la dosis. Eran heroinómanos que se aislaban en su mundo aunque estuviesen rodando una película”, cuenta. Si hacían falta 4 gramos de caballo al día, Eloy los compraba. Luego llegaron los tiempos malos, la falta de chavos. Las peleas. Las tensiones. Incluso las amenazas por parte del chaval al director para que le diese más heroína.

En el 88, al contrario de lo que se pensaba, Eloy dejó de consumir heroína, pero Manzano vivió siempre con reenganches y recaídas, como El Pirri. ¿Qué cree Fuembuena que hubiera sido de él si hubiera seguido vivo? “Lo he hablado con sus familiares y con sus seres cercanos. Pensamos que en José Luis había una tendencia muy marcada a la fatalidad. Si miras a los chicos que se criaron con él, a sus primos maternos o sus compañeros de la UVA de Vallecas, acabaron igual. El camino iba a ser siempre terrible, o incluso peor. Se hubiera enganchado al caballo igual, hubiera tenido una muerte violenta como la que tuvo. Quizás menos cinematográfica, pero habría muerto por enfermedades derivadas del VIH, un tiroteo con la policía o una sobredosis. O hubiera durado menos. Él era consciente de la desgracia que le marcaba”, revela.

Marxismo y muerte

Habla del niño como un chaval “con una personalidad no construida, pero una persona muy generosa, de alma muy bella, muy entregado a los demás”. Un chico desclasado, sin más signo político que la supervivencia, aunque acabó diciendo, por ósmosis con Eloy, que era comunista, aunque no sabía enunciar ningún dogma marxista. No le importaba, en verdad, traicionar a los de su clase. Tenía que vivir. Vivir, también, para consumir. Consumía por pánico a la soledad, por miedo, por aislarse del horror del mundo.

Cuando intentó salvarse -o dejarse ayudar por los sacerdotes que acogían a los errantes en sus parroquias- ya era demasiado tarde. El único reproche que se le puede hacer a alguien es a las clases altas de la sociedad y a los supuestos popes de la democracia. Al final, Eloy acabó temiendo a Manzano. “Temía su propia creación, el monstruo que había construido y que le reclamaba droga con violencia… ya le era casi un objeto abandonado en un Rastro”. Un día apareció muerto en su apartamento en la calle Rafael de Riego número 5, cerca de Atocha. Eloy no fue al tanatorio ni a entierro. Temía a su familia.

La intención de Fuembuena con este libro ha sido retratar “cómo dos historias humanas se unen para cambiarlo todo”, aunque al final no cambien nada: “Por un lado ese mundo de los chavales de barrio con un pie en la delincuencia que necesitan sustancias y luego un grupo de intelectuales marxistas… ambos, juntos, intentan cambiar este país como buenamente pueden; los primeros, de manera inadvertida, sin ser conscientes del hecho, y los segundos, intentando imponer un modelo de sociedad que no se producirá”. Es tan hermosa y desgarradora esa frustración. “Quisieron cambiarlo todo, pero al final no consiguieron siquiera cambiarse a ellos mismos”.

2021/02/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LOS TRES AMANTES Y LAS TRES MUERTES DE FRANCIS BACON

Los tres amantes y las tres muertes de Francis Bacon.
1962: en la víspera de una inauguración, el novio del artista apareció muerto. 1971: en la víspera de otra, ocurrió lo mismo. 1992: días antes de otra, murió el propio Bacon.
Borja Hermoso | El País, 2021-02-05
https://elpais.com/elpais/2021/02/04/eps/1612462293_974137.html 

Francis Bacon sabía lo que se hacía, la coherencia era su credo y, en cierto modo, era lo que tradicionalmente se ha solido denominar como un hombre que se viste por los pies. Uno de los últimos genios del expresionismo que se dedicó ni más ni menos que a llevar al lienzo la vida misma, la suya en concreto, y la de sus sucesivos amantes. Frente a quienes aún piensan que estamos ante un pintor abstracto, el realismo de Bacon fue innegociable y perenne y brutal. Era un artista y, también en cierta forma, un cronista de la vida. Y en concreto, de los excesos de la vida, que conllevan, como en su caso, la omnipresencia de la muerte.

La actual exposición de obra gráfica del pintor irlandés en la galería Marlbo­rough de Madrid (hay artistas excelsos en esa modalidad, no es el caso de Bacon: su vendaval surge solo en la pincelada) y sobre todo la publicación en el Reino Unido de una nueva biografía ('Francis Bacon: Revelations', de Mark Stevens y Annalyn Swan) permiten regresar a sus infiernos no ya plásticos..., sino reales. La parca le rindió visita tres veces. La tercera fue la definitiva.

“Todos aquellos a los que amé se mataron con el alcohol o se suicidaron. Yo no sé por qué atraigo a ese tipo de gente, y no hay nada que hacer”. Se lo contó un día Bacon a su amigo y biógrafo Michael Peppiatt. En 1952 el pintor, que había puesto fin a su relación con el banquero londinense Eric Hall, conoció a Peter Lacy, un apuesto expiloto británico aficionado al piano. Fue un amor compulsivo, obsesivo y desaprensivo. Lacy se fue a vivir a Tánger, donde Bacon le visitaba con regularidad comprobando que su relación homosexual era bienvenida en el contexto de la ancha apertura moral de la ciudad marroquí. Lacy era violento y bebía como un cosaco, combinación poco aconsejable. Pegaba a Bacon y un día hasta lo tiró por una ventana. El artista exhibía una aquiescencia que viajaba entre el amor perdido y el sadismo militante. En 1962, apenas horas antes de que Bacon inaugurase su antológica en la Tate Gallery de Londres, recibió un telegrama que le anunciaba la muerte de Lacy. El pintor inmortalizó al amante fallecido (nunca quedó claro si fue natural o un suicidio) en el retrato Study for a Portrait of P. L.

Octubre de 1971. París. Bacon está a punto de inaugurar su retrospectiva en el Grand Palais. Él y su novio, George Dyer, un antiguo y apolíneo quinqui del Soho londinense, llevaban días alojados en el lujoso Hotel des Saints Pères. Les acompañaba Valerie Beston, directora de la galería Marlborough de Londres. Dyer era alcohólico e inculto, y Bacon —­pese a sentirse fatalmente atraído por él— le humillaba en público en cuanto podía... y luego le inmortalizaba en retratos. Dyer, a quien Bacon había dejado solo en el hotel después de días bebiéndose juntos sucesivas añadas de ‘grands crus’ de Burdeos y los mejores ‘champagnes’ entre bronca y bronca, se suicidó aquella noche con una mezcla de whisky y barbitúricos. Lo encontraron muerto sentado en la taza del retrete. Beston convenció a los propietarios del ­establecimiento de que ocultaran la noticia hasta el día siguiente. Y Bacon acudió a la inauguración y a la posterior cena de gala en el lujoso restaurante Le Train Bleu de París, donde habló, bebió y se emborrachó.

28 de abril de 1992. Francis Bacon muere a los 82 años en la clínica Ruber de Madrid. Los médicos que días atrás le habían extirpado un riñón le aconsejaron no viajar. Pero las dos razones que él tenía para hacerlo eran poderosas. Una: preparar su exposición en la galería ­Marlborough. Dos: visitar a un antiguo novio, el financiero madrileño José Capelo, de quien se había enamorado cuatro años antes durante una fiesta en Londres y al que sacaba 43 años. La tercera muerte se le presentó a Bacon en España. Esta vez venía a visitarlo a él. 

2020/11/08

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | HERVÉ GUIBERT, LA TIERRA SALVAJE DEL HOGAR

Hervé Guibert, la tierra salvaje del hogar.
Con el autor francés, fallecido de sida en 1991, la autoficción de las últimas décadas nace, se reproduce, se desmorona y finalmente se disuelve. En ‘Mis padres’ escribe sobre sus orígenes familiares.
Jesús Ferrero | El País, 2020-11-08
https://elpais.com/babelia/2020-11-08/herve-guibert-la-tierra-salvaje-del-hogar.html 

Guibert, Hervé (2020). Mis padres. Madrid: Cabaret Voltaire.

En la adolescencia se enamora de Terence Stamp, el ángel desestabilizador de ‘Teorema’ de Pasolini. “Me pierden los asesinos”, confiesa. Sufrió tanto la violencia de sus padres como su amor, y prometió arrancarles los cabellos cuando estuviesen muertos. Una noche se masturba furtivamente mientras escucha a su madre, que le habla desde el camarote adjunto al suyo del barco del padre. Otra noche, presidida por la fiebre y la locura, le suplica un beso en la boca a su progenitora, que huye aterrorizada. Él la sigue entre las sombras. No vuelve en sí hasta que no se mira al espejo y redescubre su propia imagen. La secuencia condensa en sí misma toda la historia de Edipo y el psicoanálisis. Sus relaciones con su madre estremecen a veces, pero es más interesante el vínculo con el padre, con el que mantiene, sobre todo en la infancia, una relación que sin ser sexual es muy táctil y muy carnal, además de sorprendente. Cada cultura establece una gramática familiar diferente, y los padres franceses tienden a ser relativamente distantes, por eso sorprende.

‘Mis padres’, el libro que estamos comentando, parece una exploración de lo que ya dijo Adam Phillips en su momento, que la familia es el laboratorio en el que los niños experimentan los límites de su sexualidad y la de sus padres. Como ya dijera la novelista china Chen Ran, “el hogar es una tierra salvaje”. En ese sentido, nos hallaríamos ante una familia bastante canónica, lo digo para no equivocar al lector, pues solo quiero indicar que nos encontramos ante un texto honesto y audaz, en las antípodas de todos los que dibujan una imagen condescendiente y mistificada del laberinto familiar. Las fuentes narrativas de ‘Mis padres’ han de buscarse en ‘I remember’ de Joe Brainard, quizá por primera vez, pues es sabido que ‘I remember’ es el libro que más ha repercutido en la narrativa contemporánea vinculada al recuerdo. Guibert encadena recuerdos, sin atender demasiado a la linealidad, si bien deteniéndose más en ellos que Brainard.

‘Mis padres’ conforma un díptico fundamental con ‘El hombre que no me salvó la vida’. En el primero habla de su amor con T. (Thierry Jouno) y en el segundo de sus relaciones con Michel Foucault. Es común que muchos libros, incluso cuando son buenos, dejen un trazo más bien frágil en la memoria con el paso del tiempo, no me ocurre eso con ‘El amigo que no me salvó la vida’. Tengo la impresión de recordarlo bien, porque es una obra desnuda y definitiva sobre una doble agonía: la del autor y la de Foucault, que fue su amante y en muchos aspectos también su maestro. En algún momento la narración adquiere un aire bárbaro y despiadado, cuando refiere peligrosos escarceos sexuales, en plena enfermedad y en plena crisis existencial. Pero lo que más conmueve y a la vez hace pensar, es la dignidad ante la muerte que mostró Foucault, cuando ya supo que estaba sentenciado y lo ingresaron en el hospital de la Pitié-Salpêtrière, tan mentado en la ‘Historia de la locura’, por haber sido antes un manicomio. Ahí el escéptico Foucault vio la extraña geometría del destino, según dijo a sus allegados. Una geometría que se teje y se desteje en las profundidades del subconsciente más que en la zona esclarecida de la conciencia.

La escritura de Guibert es minimalista y aspira a la limpieza formal, huyendo del barroquismo tanto en los conceptos como en la estructura (de hecho ‘Mis padres’ ni siquiera tiene estructura), y procura no caer en la tentación sentimental. Como le ocurrió a Levé, su obra se diversificó desde sus comienzos, y supo desplegar con bastante solvencia su talento en la novela, los guiones de cine, la fotografía y las adaptaciones teatrales, si bien lo más valioso de su quehacer es su narrativa, anclada en su propia existencia y estrechamente vinculada a su noche personal. Fue generoso hasta la extenuación, e intentó narrar su propia agonía en directo, desde la escritura y el vídeo, sin sucumbir al narcisismo extremo, como creyeron sus enemigos. Guibert quería desenmascarar el sida y disipar las sombras que lo rodeaban, y para eso necesitó mucho valor y mucha voluntad. Dicho de otra manera: deseaba hacer una autopsia física y psicológica de la enfermedad tal como va modificando el cuerpo y oscureciendo la mente. Toda una experiencia límite, tanto desde el punto de vista literario como vivencial.

Poco antes de morir, salió en el programa televisivo ‘Apostrophes’ para hablar de ‘El hombre que no me salvó la vida’. Guibert parece una sombra de sí mismo, y ni siquiera es capaz de sonreír, pero explica bien su huía del sida, de su mismo concepto, hasta que tuvo que enfrentarse crudamente a la verdad, y entonces ya no dudó. El resultado fue un libro sobrio y despellejado sobre el crepúsculo prematuro de la vida y sobre lo mal que el Estado suele gestionar las crisis sanitarias.

Puede decirse que con Hervé Guibert la llamada autoficción francesa de las últimas décadas nace, se desarrolla, se desmorona y se disuelve finalmente en la muerte. Desde que él falleció, tras ingerir un veneno que tardó en hacerle efecto, llevamos demasiado tiempo descendiendo a los infiernos del yo, pero pocos con el rigor, el tesón y la belleza que Guibert supo desplegar. Hay algo extremadamente delicado en su ejercicio de la verdad.

2020/08/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JORDI PETIT: LAS LEYES DE PAREJA, VÍA PARA EL MATRIMONIO IGUALITARIO. 1994-1997

Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. Y 3 (1994-1997).
Jordi Petit | El Obrero, 2020-08-15

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/55306-las-leyes-de-pareja-via-para-el-matrimonio-igualitario-y-3-1994-1997.html 

El año 1994 fue esencial para el avance hacia las leyes de pareja, que se ganaron a partir de 1998. Las parejas de hecho ya fueron reconocidas en la reforma de la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos) de 3 de noviembre de 1994.

Como resultado de la confluencia de las 11 Ong's estatales que impulsaron la campaña “Democracia es Igualdad” de 1993, el peso de varias de éstas permitió un éxito sin precedentes que respondía además a las injustas secuelas del vih/sida en cuanto a la subrogación del contrato de vivienda. A saber, cuando en una pareja del mismo sexo fallecía la persona arrendataria, la otra -a diferencia de las parejas matrimoniales- debía abandonar el piso donde habían convivido. No tenía opción de subrogar el contrato de alquiler. La mencionada campaña "Democracia es igualdad" permitió crear un polo de asociaciones muy representativas. Las ong's estatales que salieron en defensa de las parejas homosexuales, fueron: Asociación pro-Derechos Humanos de España, Consejo de la Juventud de España, ConfederacIón de AAVV de España, CCOO, COCEMFE (personas discapacitadas), SOS Racismo, UGT y la Coordinadora Gay-Lesbiana (CGL).

Así el 3 noviembre de 1994, la reforma de la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos) incluyó a las parejas de hecho para el derecho de subrogación del contrato de vivienda de la persona fallecida, respecto de las parejas matrimoniales, como “análoga relación de afectividad, con independencia de la orientación sexual”. Esa fue la fórmula que orientó definitivamente los siguientes avances. Además, se produjo un efecto dominó respecto de otras leyes posteriores, como la de indemnización a las familias de las víctimas del terrorismo, que incluyeron esta analogía.

Arrancan las tres grandes manifestaciones estatales en Madrid pro-ley de parejas, cuyo anfitrión fue un renovado COGAM con Pedro Zerolo y Mili Hernández en cabeza, y ya con el calor de Chueca que no paraba de crecer. Las fechas fueron el 25 de noviembre de 1995, el 22 de febrero de 1997 y el 28 de marzo de 1998. Sonaba aquel tema disco “Finally” (recuperado en la película "Priscilla, reina del desierto"). Cuando lo escucho, supongo que como a much@s de l@s que participaron en aquellas tres grandes manifestaciones, me emociono.

La nueva Ministra de Asuntos Sociales, Cristina Alberdi, consensuó un ante-proyecto de ley estatal de parejas de hecho que nos presentó en una reunión general de entidades el 20 de octubre de 1995. Sin embargo, la victoria del PP en las generales de marzo de 1996 dio al traste con aquel proyecto de ley.

En aquella campaña electoral Vota Rosa siguió presionando pro-ley de parejas, pero ya empezaba a ser obvio que la capacidad de convocatoria y movilización de COGAM y de la FELGTB se había convertido en el principal recurso del movimiento LGTB a escala estatal, incluidos las cada vez mayores manifestaciones del Orgullo en Madrid. Mientras en BCN, ese aspecto seguía atascado por la desunión. Muchísima gente LGTB de Catalunya copaba el AVE y el puente aéreo hacia Madrid para participar en aquellas inmensas mani-fiestas reivindicativas estatales, a inicios de julio. Cuando nos encontraban a personal de la CGL, nos preguntaban para cuando en BCN y nuestra respuesta era que existían grupos empeñados en la exclusión y el sectarismo, eso duró hasta 2008 cuando arrancó el primer Pride-BCN, (año de los exitosos Eurogames en BCN), pero esa es ya otra historia.

El 12 de diciembre de 1995 desde Catalunya se aporta una sentencia que consiguió la abogada Mª José Varela con el apoyo de la CGL y que ya tenía un antecedente en 1992. La Audiencia de BCN reconoció a una pareja homosexual en analogía al matrimonio en un caso de “indemnización por daño moral como la que corresponde a la pérdida del cónyuge”. Fue el caso de muerte de la pareja de un gay por accidente de tráfico. Un paso más y de gran peso.

La prensa presentó con gran despliegue las primeras leyes de parejas homosexuales registradas, en 1989 en Dinamarca, 1995 en Suecia, en 1998 en los Países Bajos y en 1999 aparece el PACS en Francia, (muy alejado de las leyes nórdicas) y que no tardarían a devenir en leyes de matrimonio igualitario. El PACS, un contrato o pacto civil de solidaridad no mostraba analogía alguna con el matrimonio, reconocía escasos derechos y a "eso" aquí empezó a agarrarse la derecha. La calificamos como ley apartheid.

En 1996 bastantes asociaciones LGTBI del estado ya empiezan a reclamar el derecho de matrimonio que no llegaría hasta 2005.

El 26 de junio de 1996 fuimos llamados a discreta “consulta” a la Moncloa, Gemma Sánchez y yo mismo, como co-secretari@s generales de la CGL. Entonces, en mi caso, yo ya era secretario general de la ILGA. Nos recibió un asesor del presidente Aznar. No recuerdo su nombre, pero debió de ser del ala liberal del PP, pues se mostró comprensivo con las razones para una ley de parejas. Comentamos la reciente portada de la influyente revista 'The Economist', que apostaba por reconocer a las parejas homosexuales, reclamamos más recursos para la lucha contra el vih/sida y nos comprometimos a enviar un dossier sobre las parejas de hecho, como así hicimos. Ninguna respuesta.

De todas formas, durante el primer mandato de Aznar, siguieron las manifestaciones y manifiestos de entidades y personalidades, pero nada fue promulgado para las parejas de hecho. Ignoro si otras personas del mov.lgtb estatal fueron consultadas. En nuestro caso no hicimos comunicado público de aquel encuentro, dado su carácter consultivo. Nos pareció que no había que quemar las naves del diálogo ya que venía desde el propio Gobierno. Eso no fue óbice para que Vota Rosa siguiese pidiendo que el PP no fuese votado.

En noviembre de 1997 -gobernando el PP- el CIS publicó los esperanzadores resultados de una encuesta sobre nuevas familias: un 57% de la población estaba a favor del matrimonio homosexual y un 37% a favor de la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Hasta aquí las aportaciones desde la CGL para la ley de parejas estatal, que nunca llegó a ser. En la medida que la CGL no pertenecía a la FELGTB, -a pesar de unas muy cordiales relaciones e idénticos postulados- desconozco las acciones que llevaron a cabo sus entidades miembros en esos años y creo que corresponde a la propia FELGTB dar cuenta de todas las iniciativas realizadas en la geografía del estado.

En el próximo artículo y considerando todos estos avances que se sumaron en Catalunya, serán detallados los pasos que nos llevaron a la primera Ley de Parejas. La Ley de Uniones Estables de Pareja (LUEP), se promulgó por parte del Parlament de Catalunya el 30 de junio de 1998.

2020/08/08

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JORDI PETIT: LAS LEYES DE PAREJAS, VÍA PARA EL MATRIMONIO IGUALITARIO. 1991-1994

Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. 2 (1991-1994).
Jordi Petit | El Obrero, 2020-08-08

https://elobrero.es/recursos/arco-iris/54892-las-leyes-de-pareja-via-para-el-matrimonio-igualitario-2-1991-1994.html 

El primer gran impulso para el reconocimiento de las parejas se hecho se lo debemos al alcalde de Vitoria, Angel Cuerda (PNV), quien abrió el primer registro municipal en 1994. De inmediato muchos ayuntamientos crearon sus respectivos registros de parejas no casadas. Además, el 8 de febrero de ese mismo año, el Parlamento Europeo recomendó a los países de la UE la equiparación de derechos de las parejas homosexuales con las matrimoniales.

La dinámica del mov.lgtbi en Catalunya, hasta muy entrados los años 90's, transcurrió bastante al margen del resto del estado a causa de problemas y polémicas entre entidades. Diferencias que incluyeron constantes ataques por parte grupos “revolucionarios”, a la federación de entidades Coordinadora Gai-Lesbiana (CGL), junto a la imposibilidad de realizar un Pride masivo e inclusivo en Barcelona. Mientras, en Madrid el Orgullo no paraba de crecer al calor de Chueca, de COGAM y de la FELGTB.

En 1991 la CGL inaugura una asesoría jurídica, fruto de las numerosas consultas recibidas. Además, edita una Guía Antidiscriminatoria donde -ante el vacío legal para las parejas del mismo sexo-, se recogían una serie de consejos para evitar dentro de lo posible, esa discriminación. La redacción de la guía correspondió a la abogada Mª José Varela y fue subvencionada por el Ministerio de Asuntos Sociales. La guía contemplaba cómo redactar un testamento mutuo, pasando por las facturas y recibos a nombre de ambas personas y la creación de diversos tipos de sociedades integradas por la pareja, como la de bienes gananciales, etc etc.

Para asegurar la demostración de la convivencia se aconsejaba realizar acta notarial conforme las dos personas eran pareja y compartían su vida. Estábamos en tierra de nadie, pero era importante llenar todos los huecos legales posibles.

El veterano activista Germà Pedra, co-fundador del FAGC, dijo entonces que esa guía, con el aval del Ministerio de Asuntos Sociales, -se usara o no-, constituía un reconocimiento muy importante respecto de las parejas homosexuales, y de la dignidad de gays y lesbianas en general. Entrados los 90's ya se reclamaba una ley de parejas, pero los sujetos de la misma variaban según la percepción de las entidades. La CGL no quiso asumir un proyecto de ley de “convivientes”, por alejarse demasiado del matrimonio.

En 1992, se aprobó por mayoría absoluta de la asamblea del personal y el respaldo de todos los sindicatos, incluir la equiparación de las parejas homosexuales con las heterosexuales en el convenio laboral del Ayuntamiento de Sabadell.

Se trataba de que la indemnización por fallecimiento a la persona unida por matrimonio a una persona empleada en ese ayuntamiento, y otras ventajas, contemplase también a las parejas del mismo sexo. Me correspondió, como trabajador laboral de este ayuntamiento, presentar la propuesta asumida a partir de ese convenio. Ese ejemplo sirvió de modelo para muchísimos otros convenios laborales e incluyó los 15 días de permiso por matrimonio o por formación de pareja de hecho. De ahí la necesidad de presentar el acta notarial de convivencia. Tuvo gran repercusión en la prensa y tv. Muchísimas gracias a aquella asamblea y a los sindicatos CCOO, UGT y CSIF.

Meses después de este convenio laboral que se extendió progresivamente, me contactó un líder sindical muy preocupado. Me dijo que si las parejas gays eran tan promiscuas y que se hacían y se deshacían a cada momento, si esos 15 días de permiso no se iban a convertir en un “cachondeo”. Incluso podrían ser parejas falsas. Le repliqué que no había problema pues el obstáculo fundamental era que dar ese paso significaba hacerse visible, entonces era todavía difícil, (¡lo es todavía hoy en día!). Además, demostrar una relación estable requería del acta notarial, así que, si las parejas se refundaban a cada momento, según sus prejuicios, no irían el notario a cada momento. Simple sentido común, pero es que hablamos de unos años con escasa presencia homosexual en los medios de comunicación, en la vida laboral y en la vida cotidiana... Más adelante, cuando llegaron los registros de parejas no casadas, esa “preocupación” quedaba cubierta por ese trámite y nadie podía hacer fraude de ley. Se pedía el certificado del registro y listos.

Los tiempos corrían y con cada convocatoria electoral Vota Rosa volvía a exigir la ley de parejas. La CGL se inventó todo tipo de actos reivindicativos, como el baile del Día de los Enamorados (en Catalunya el 23 de abril) y hasta la expedición simbólica de libros de familia entre parejas del mismo sexo. Incluso amenazamos con organizar matrimonios cruzados entre gays y lesbianas. Todo era seguir dando eco a esta reivindicación.

Durante el primer trimestre de 1993 tuvo lugar la campaña antidiscriminatoria “Democracia es igualdad”, ideada por la CGL. Entre otros colectivos, fue muy pedagógica respecto a la discriminación de las personas homosexuales. Al margen de la infinidad de actividades locales de esta campaña, destacó el spot resumen del vídeo didáctico que fue emitido 255 veces en todas las televisiones del estado. Fueron once las ong's estatales organizadoras, con financiación a cargo del irpf por parte del Ministerio de Asuntos Sociales, dirigido por la ministra Matilde Fernández. A nivel autonómico, se sumaron las asociaciones de lesbianas y gays, Xega de Asturias y Lambda de Valencia...

El año 1994 fue crucial para en avance hacia la ley de parejas, no solamente gracias al registro municipal de Vitoria. El 8 de febrero de ese año el Parlamento Europeo aprobó el llamado informe Roth, elaborado por la diputada verde alemana Claudia Roth e inspirado directamente por la ILGA (International Lesbian & Gay Association), me correspondió ser consultor del contenido, junto a otras representaciones de ILGA.

Algo que al paso de los años me sorprende, fue una cierta discusión interna respecto a la inclusión o no, del término “familia”, que no gustaba a las asociaciones nórdicas de ILGA, pero que finalmente permaneció. En 1994, la idea de familias homoparentales era una utopía. Un texto que el Parlamento Europeo recomendó a todos los estados de la UE para equiparar los derechos de las parejas homosexuales al matrimonio, incluidas la adopción y educación de menores. No fue una directiva de obligado cumplimiento, sino una llamada de atención, una recomendación que legitimó las luchas en cada país europeo en pos de las leyes de pareja. Dudo sinceramente si ahora -en 2020- ese texto saldría adelante, vista la deriva autoritaria de varios nuevos estados miembros de la UE. Cuando entraron acataron la Carta de DDHH de la UE, ratificada en la Cumbre de Lisboa de 2004 y donde aparecen claramente los derechos de las personas homosexuales, pero en esos países del este los gobiernos han cambiado mucho.

Bueno es recordar los votos del estado español en el Parlamento Europeo que apoyaron ese triunfo: a favor: CDC, IU y PSOE. En contra PP y UDC. Ahí empezó el divorcio de CiU, que gobernó Catalunya por décadas con Jordi Pujol. CDC votó a favor con los liberales y UDC votó en contra con los democristianos. Una división -en esta cuestión- que se repitió en sucesivas ocasiones. Ese texto sirvió de base para posteriores recomendaciones y debates en esa cámara para seguir adelante con los derechos de las parejas del mismo sexo.

La gran campanada que dio gran impulso al reconocimiento las parejas de hecho fue la inesperada decisión de 28 de febrero del alcalde de Vitoria, José Ángel Cuerda (PNV) que en marzo de 1994 abrió el primer registro municipal de parejas de hecho. Ese tremendo avance se propagó por muchos ayuntamientos progresistas de todo el estado. Supuso, además un importante paso adicional a la visibilidad gay-les, pues pasábamos de sociedades particulares o actas notariales digamos que más o menos anónimas, a una inscripción oficial. Cualitativamente algo primordial.

El ahora actual alcalde de Badalona, García Albiol (PP), se opuso en 1994 a que se abriese un registro municipal de parejas en ese Ayuntamiento, lo consideraba un “nido de homosexuales”. Una de sus habituales provocaciones que cayó en saco roto y mereció grandes críticas. Luego se retractó.

El año 1994 fue más pródigo en avances pro-ley de parejas, hitos del próximo y tercer capítulo final.

2020/07/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JORDI PETIT: LAS LEYES DE PAREJA, VÍA PARA EL MATRIMONIO IGUALITARIO. 1987-1991

Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. I (1987-1991).
Jordi Petit | El Obrero, 2020-07-29

https://elobrero.es/alberto-vila/54286-las-leyes-de-pareja-via-para-el-matrimonio-igualitario-i-1987-1991.html 

La crisis del vih/sida generó una serie de injusticias crueles. En las parejas gays, porque al morir uno de los dos el otro quedaba totalmente desprotegido ante la familia del difunto y sin ningún derecho.

En BCN se dieron varios casos que ya hicieron posicionar a los partidos políticos a favor de estos derechos. En octubre de 1987 dos gays de Manlleu pretendieron casarse, pero el Juzgado de Solsona se opuso.

Obtuvieron el apoyo del movimiento LGTB y cuatro partidos políticos ya se posicionaron a favor del matrimonio homosexual: ENE, PSC, PSUC y Unitat pel Socialisme (LCR y MCC). Se realizó incluso una concurrida fiesta de apoyo en el local La Paloma de BCN, con participación solidaria de La Cubana, organizada por la Coordinadora Gai-Lesbiana (recién fundada) y una manifestación en Vic, convocada por el FAGC, que reunió a más curiosos que participantes.

La Audiencia de Barcelona también falló en contra de la reivindicación de Jesús y Richard. Adujo la fiscalía que -en todo caso- sería necesaria una modificación de las leyes. Finalmente, ellos dos desistieron.

Por aquel entonces, la abogada Magda Oranich y yo mismo publicamos el primer artículo en prensa reclamando el matrimonio gay. Fue el 13 de octubre de 1987 en el diario “El País”, con el título, “La cuestión del matrimonio civil entre gays”. Un artículo que ya recogió entonces casos de reconocimiento a parejas del mismo sexo.

En torno a aquellas fechas se ganó un caso de custodia para Montserrat Gallart, quien estaba acusada por su ex-pareja de ser lesbiana y por ello reclamaba la custodia de la hija habida entre ambos. Montserrat se quedó con la custodia de la niña, una batalla en la que puso mucho empeño la recién fundada Coordinadora d'Iniciatives Gais, que pronto sería la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya (CGL).

No fue hasta 1989 que saltó a los medios catalanes el caso de Juan Reina. Su compañero trabajaba en una guardería municipal, enfermó de vih/sida y Juan estuvo a su lado hasta el final. Así lo testimoniaron las enfermeras del Hospital Clínic de BCN a la prensa. Entonces existía todavía miedo a esa enfermedad, aunque ya se conocían las pautas de prevención. Ellas añadieron como otras personas con la misma enfermedad no recibieron las atenciones que Juan deparó a su compañero. Como funcionario del Patronato municipal de guarderías de Barcelona -cuyo convenio laboral ya contemplaba una indemnización en caso de muerte, para las parejas de hecho-, Juan Reina reclamó pues esa suma tras la defunción de su compañero, pero le fue denegada.

Desde la CGL pusimos en marcha una campaña a favor de Juan A. Reina, para que, como pareja de hecho del difunto, pudiese cobrar esa cantidad. La respuesta municipal fue negativa. Gobernaba la ciudad una coalición del PSC y del PSUC que mantenía una fluida relación con la CGL por las campañas de prevención del vih/sida. Me correspondió entrevistarme con las concejales titulares de Educación y de Servicios Sociales. A las dos ya las conocía desde hacía años y existía una relación de simpatía mutua. Sin embargo, sendas reuniones fueron un fracaso. Argumentaron que el convenio laboral reconocía a las parejas de hecho, pero no especificaba a las del mismo sexo y que por tanto no había lugar a reclamación alguna. Decían que dar ese paso sería calificado de prevaricación. En la CGL, a pesar de la excelente relación con el Ayuntamiento, no nos callamos y denunciamos de inmediato esa discriminación. La prensa siguió a nuestro lado.

Creo necesario destacar la independencia de la CGL que, a pesar del apoyo municipal que recibía, no dudó ni un momento en llevar el Ayuntamiento a los tribunales.

La causa de Juan Reina, durante dos años fue de tribunal en tribunal. De forma desinteresada se ocupó la abogada Mª José Varela. Todo fueron negativas. El TC desestimó esta demanda y ahí terminó este largo recorrido que sensibilizó a gran parte de la sociedad.

En la CGL estuvimos reflexionando como presionar y hacer pedagogía en torno a los partidos políticos. El Pride en Barcelona era una exigua manifestación por causa de la división excluyente de determinados grupos “revolucionarios” y el inmenso Orgullo de Madrid estaba muy lejos de nacer. Así que nos inventamos el “Vota Rosa”. La estrategia consistió en formular un programa de varias reivindicaciones, enviarlo a los candidatos de todas las formaciones y convocar luego rueda de prensa con cada cual, para conocer si apoyaba o no esos compromisos. Según la respuesta, que la prensa ya se encargaba de difundir, la CGL hacía una llamada a la comunidad lgtb para votar o no a unos u a otros. Obviamente ahí figuraba la petición de la ley de parejas de hecho y temas como mayores recursos para la lucha contra el vih/sida. La campaña despegó estupendamente con las elecciones europeas de 1989 y en las generales de 1990. Apareció una nueva demanda, la destrucción de las fichas por homosexualidad archivadas desde la época de la ley de Peligrosidad Social. El diputado del PSUC, Ramón Espasa ya lo reclamó en 1987 ante el Congreso de los Diputados.

El rostro del Vota Rosa fue el de Daniel Gabarró y el de Isabel Castro, de la CGL. A tenor del Informe Kinsey, nuestro argumento era que, siendo un 10% de la población y como el voto es secreto, se podía favorecer o perjudicar los resultados de una u otra formación. Indefectiblemente recomendábamos votar CDS, PSC/PSOE y PSUC/IU. Pedíamos no votar al PP. El arranque de esta campaña fue clamoroso. Alejo Vidal Quadras, candidato del PP por Barcelona al Parlamento Europeo, recibió a los representantes de la Campaña Vota Rosa y a la prensa para proclamar a los cuatro vientos que rechazaba todas las propuestas de la CGL. Eso fue recogido a toda plana por los medios de comunicación y nos facilitó el encuentro con el resto de candidaturas, que se apresuraron a distanciarse del PP. Así despegó el Vota Rosa. La campaña, desde Barcelona, se extendió a varios puntos del estado: Madrid, Valencia, Málaga...

Juan Reina en defender su dignidad y la de su fallecido compañero fue admirable, clave para abrir un largo camino. Dio la cara por todas las personas homosexuales en unos tiempos difíciles.

A veces Mª José Varela me pregunta por Juan y yo le respondo, pues está muy bien. De tarde en tarde nos encontramos en algún pub del ambiente gay y charlamos.

Prestó su imagen para infinidad de entrevistas y ruedas de prensa, pero luego ya prefirió seguir su vida personal.

Juan Antonio Reina, muchísimas gracias.

2020/07/02

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | EL MATRIMONIO IGUALITARIO (TAMBIÉN) NACIÓ EN ASTURIES

Nortes / Acción de Act Up en 1988 contra la política de Reagan //

El matrimonio igualitario nació en Asturies.

Diego Díaz Alonso | Nortes [Público], 2020-07-02

https://www.nortes.me/2020/07/02/el-matrimonio-igualitario-nacio-en-asturies/ 

El SIDA supuso un enorme retroceso para la liberación sexual iniciada en los años 70 con el feminismo, la generalización de los anticonceptivos y el nacimiento de las primeras organizaciones LGTB. Poco duraría la alegría por los nuevos derechos conquistados. Una década después de que el incipiente “movimiento de liberación homosexual” lograra sacar del código penal de muchos países de todo el mundo las relaciones entre personas del mismo sexo, la pandemia del VIH golpeaba con fuerza a la comunidad gay. Mientras las muertes se sucedían y el miedo se expandía de forma más veloz que el virus, los enemigos de la liberación sexual establecerían una relación malévola, interesada y altamente homófoba entre el derecho al disfrute del cuerpo, el contagio y la muerte. Recordemos que los primeros textos sobre el SIDA llegarían a referirse a la enfermedad, aún muy desconocida, como el “cáncer gay”. El coraje y la inteligencia de los activistas gays permitiría al movimiento a sacar fuerzas de flaqueza, reorganizarse y lanzar entre finales de los 80 y la década de los 90 una exitosa contraofensiva por los derechos de las personas enfermas de VIH, marginadas por los gobiernos y los sistemas sanitarios, y en defensa de la comunidad LGTB , estigmatizada como peligro para la salud pública. Si en 1904 Lenin escribía aquello de “un paso adelante, dos pasos atrás”, en este caso sería al revés: “un paso atrás, dos pasos adelante”. El movimiento saldría de la pandemia reforzado y dispuesto a alcanzar nuevos objetivos.

Tino Brugos, historiador y uno de los fundadores en 1992 de XEGA, señala que en los “años negros” de la pandemia los enfermos de VIH se morían sin ningún tipo asistencia legal para sus parejas. Personas que habían convivido juntas durante mucho tiempo se encontraban con que “no pintaban nada” ante médicos, familiares, administración, caseros o bancos, en muchos casos a la intemperie y directamente en la calle, expulsados de sus casos. En ese contexto, “Jordi Petit y la gente de Barcelona propusieron levantar un acta notarial de que esas personas convivían juntas para que así pudieran tener algún derecho” señala Brugos. De esa propuesta se daría el paso a otra más abiertamente política: reivindicar un registro de “parejas de hecho”, tanto homosexuales como heterosexuales. Vitoria-Gasteiz, gobernada por José Ángel Cuerda, un político del PNV muy heterodoxo, sería la primera ciudad española en abrir ese registro. Posteriormente seguirían el ejemplo otras ciudades y finalmente comunidades autónomas. Algunas de estas leyes, como la asturiana, ya se abrirían a la posibilidad de que estas parejas pudieran acoger, que no adoptar, a menores.

En 1996, Xente Gai Astur, un colectivo muy joven, fundado solo cuatro años antes, introduciría en el movimiento LGTB del conjunto de España una propuesta rompedora: ir más allá de la reclamación de las parejas hechas y hablar sin tapujos de matrimonio igualitario. Brugos apunta que en aquel momento cada asociación iba por su cuenta y no existía demasiada coordinación territorial entre las distintas propuestas. Construir un consenso en torno a la reivindicación del matrimonio igualitario llevaría tiempo y esfuerzo por parte de los activistas más convencidos de que ese era el camino. En Asturies se daría un primer paso en ese sentido. En los encuentros federales del movimiento LGTB, celebrados en 1997 en Xixón, la asociación asturiana haría campaña dentro del movimiento por el matrimonio igualitario, una propuesta que por aquel entonces parecía demasiado utópica e irreal, ya que XEGA hablaba incluso de exigir el derecho a la adopción de parejas gays y lesbianas con las mismas condiciones que las heterosexuales. Brugos señala que en aquel encuentro estuvo alguien que luego sería importante para esta historia, el abogado Pedro Zerolo, posteriormente presidente de COGAM, el colectivo LGTB de Madrid, más tarde concejal socialista madrileño y un importante dirigente del PSOE. Ambas entidades, XEGA y COGAM, serían claves en orientar a la nueva Federación Estatal de Gais y Lesbianas de la lucha por una ley estatal de parejas de hecho, a una ley de matrimonio igualitario. Para Boti García, actual directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTB, y destacada activista del colectivo madrileño, apostar por el matrimonio suponía apostar por una igualdad plena, en lugar de mantener a las personas LGTB en una legislación especial.

Para Brugos aquella reivindicación inicialmente marginal se terminaría convirtiendo en uno de los ejes centrales de una nueva generación de activistas LGTB que llevarían al movimiento a ganar visibilidad y espacio público, así como a buscar alianzas parlamentarias con una izquierda en la que se estaba produciendo una renovación generacional de la mano de políticos como José Luis Rodríguez Zapatero y Gaspar Llamazares, más sensibles a asumir las reivindicaciones de las minorías sexuales y apostar decididamente por el matrimonio igualitario. En opinión de este activista, hoy retirado de la primera fila del movimiento, “el matrimonio permitió acumular fuerzas a los colectivos LGTB y encontrar un elemento en común”. Tan solo algunos grupos ‘queer’ muy minoritarios se mantendrían al margen de esta reivindicación por considerar que suponía una legitimación de la institución matrimonial y una asimilación del mundo LGTB a las convenciones heterosexuales. Según Brugos la negativa del PP a ofrecer una alternativa “light” al matrimonio igualitario, como pudo ser la Ley de uniones civiles de Francia, o el matrimonio sin adopción portugués, mantuvo al movimiento cohesionado y unido en torno a la reivindicación del matrimonio, finalmente aprobado, hace ahora 15 años, en la primera legislatura de Zapatero. El 3 de julio de 2005 España se convertía tras Holanda y Bélgica en el tercer país del mundo en reconocer el derecho al matrimonio de gays y lesbianas.

Preguntado por los políticos de derechas que hoy viven con naturalidad su orientación sexual y que hacen uso del matrimonio igualitario rechazado en su día por el PP, Brugos confiesa que no puede reprimir “cierta indignación”, tanto por aquellos que se callaron, mientras los activistas luchaban por sus derechos, como sobre todo por los que siendo gays o lesbianas llegaron a poner su firma en el recurso de inconstitucionalidad. Para Brugos “es verdad que hubo homofobia en la izquierda, pero también es cierto que se ha redimido con creces peleando por los derechos LGTB. De la derecha que primero se opuso y luego terminó celebrando con mucha hipocresía la boda de Maroto, con un sarao por todo lo alto, no se puede decir lo mismo”.
 
NOTA: Es sabido que cada uno cuenta la feria según  le va en ella. El colectivo Lambda afirma lo siguiente: "Será en 1998, durante los VII Encuentros Estatales de Asociaciones LGTB, cuando Lambda y XEGA proponen formalmente que las entidades allí reunidas asuman como reivindicación prioritaria el derecho al matrimonio frente a una ley estatal de parejas de hecho." También es sabido que Pedro Zerolo se había opuesto a esta reivindicación. (Recordar el enfrentamiento que tuve con David Montero en un debate sobre 'parejas' en Okendo.) Como dice Tino, en aquellos años cada asociación iba por su cuenta y hubo hasta tres propuestas sobre 'parejas' en el entorno de los colectivos de la FEGL y la CG-L. La COFLHEE se mantenía más bien al margen y sus prioridades seguía siendo una legislación global antidiscriminatoria, aunque ya en las I Jornadas de Debate se planteara la cuestión del matrimonio como un derecho para todas. Como se decía desde EHGAM, tampoco se estaba en contra de una unión de parejas ni del matrimonio, siempre y cuando no tuvieran ninguna diferencia con las hetero. Es cierto que algunos posicionamientos 'queer', bastante minoritarios, alternativos y bastante superados, se mantuvieran contra la institución matrimonial y contra la asimilación, pero predominaba una línea por la igualdad de derechos. (Discriminaciones como las que se dieron o se dan en el ejército, la iglesia, los alardes, siempre defendiendo la igualdad incluso en aquello a lo que nos oponemos.) Como dice Tino la negativa del PP a ofrecer una alternativa 'ligth' desencadenó que ya no había otra alternativa al matrimonio igualitario con todos los derechos. Si el PP hubiera aceptado una ley de uniones civiles, aunque fuera mínima, no se hubiera ni planteado el matrimonio como tal. También hay que reconocer, como indica Tino, que el origen de estos derechos está en el desamparo en que quedaban quienes perdían a sus parejas a causa del Sida. Durante la década que, más o menos, duró el tema 'parejas' no se hizo más que marear la perdiz, embarcándonos en una pelea sin demasiado sentido, cuando las que realmente deseaban esa unión eran, mayoritariamente, las heteros que pasaban del matrimonio; algo parecido a lo que está sucediendo con la gestación subrogada (recordad que allí donde se presenta como problema, como en Ucrania, está prohibida a parejas del mismo sexo). La repercusión que tuvo decisiones como la de José Ángel Cuerda en Gasteiz y otras similares fueron mínimas, habría que realizar un estudio a fondo sobre el tema, pero me parece que aprenas tuvo incidencia y/o repercusión en las parejas de lesbianas y gais.

2020/06/27

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO LA HISTORIA SE CUENTA A MEDIAS

Cuando la historia se cuenta a medias.
Imanol Alvarez | Facebook, 2020-06-29


Comentario al enlace a esta noticia:
Quince años de matrimonio igualitario: "Sean del mismo o diferente sexo", la frase que lo cambió todo.
Marisa Kohan | Público, 2020-06-27
https://www.publico.es/politica/quince-anos-matrimonio-igualitario-sean-diferente-sexo-frase-cambio.html


2005 es un hito para la lucha LGBT+ en el estado español. Eso no lo puede poner nadie en tela de juicio, por más anarco que se sea. Y tampoco quiero quitarle méritos en ello a Pedro Zerolo, que es a quien, interesadamente o no, han querido convertir en principal artífice de aquella victorial social y parlamentaria; pues algo movería, digo yo, en el seno de su partido para conseguir que aquello se aprobara.

Lo que sucede, es que no sólo “no fue Zerolo el primero que reivindicó el matrimonio igualitario en el estado, sino que era furibundamente contrario a él tan sólo DIEZ AÑOS ANTES”, al igual que algún otro u otra de quienes salen eufóricos a su lado en la foto.

Sí, en la segunda mitad de 1995, acercándose el final de la cuarta y última legislatura del PSOE de Felipe González, y siendo Ministra de Asuntos Sociales Cristina Alberdi, la mayoría de los grupos LGTB del estado nos coordinamos para organizar una gran manifestación en Madrid y exigir al gobierno que cumpliese sus promesas en el campo legislativo en lo referente a los que hoy llamamos derechos LGBT.

EHGAM, y en general el movimiento LGTB vasco, era muy potente entonces, y el resto de los grupos sabía que aquello sería un fracaso si Euskal Herria no acudía. La última de las reuniones preparatorias tuvo lugar precisamente en Txoko Landan, entonces la sede de EHGAM en Bilbao (hoy el gaztetxe Zazpi Katu). En ella EHGAM puso un ultimátum sobre la mesa: o el derecho al matrimonio igualitario era el primer punto de entre las reivindicaciones, o no íbamos a la manifestación. Ello no significara que fuéramos especialmente proclives a apoyar dicha institución, sino que entendíamos que si pedíamos igualdad de derechos legales, había de ser igualdad con todas las consecuencias, y no nos parecía suficiente pedir descafeinadas "leyes de parejas" (que también apoyábamos, naturalmente).

Pues bien, Zerolo se puso como un basilisco. Decía que estábamos locos, que eso era imposible... y nos llamó de todo menos bonitos. No obstante, ganamos la votación por amplia mayoría, y el matrimonio igualitario pasó a ser el primero de los puntos de aquella larga lista de reivindicaciones que se leyó en la Puerta de Sol al final de la manifestación.

Sin embargo, y como era de esperar, los amigos y amigas madrileños/as, que son quienes principalmente organizaron el evento y monopolizaron la relación con la prensa por cuestiones meramente estratégico-geográficas, nos la jugaron. Traicionaron el acuerdo, o lo trampearon si preferís, y, si bien es cierto que el primer punto del manifiesto fue el acordado, la pancarta -que era lo realmente visible- mostraba un ambiguo "por nuestros derechos", y en todas y cada una de sus declaraciones a la prensa aludían únicamente a la Ley de Parejas*.

Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión. Pedro Zerolo también la tenía, por supuesto. Pero después de aquel alarde de ruindad, que viniera unos pocos años después el susodicho erigiéndote en adalid del matrimonio igualitario, me tocó un poco los cataplines. Y perdóneseme la expresión un tanto machirula. No es mi estilo, pero ya sabéis que las vísceras a veces se rebelan.

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | QUINCE AÑOS DE MATRIMONIO IGUALITARIO

Público / Aprobación del matrimonio igualitario, 2005-06-30 //

Quince años de matrimonio igualitario: "Sean del mismo o diferente sexo", la frase que lo cambió todo.

El Congreso español aprobó hace ahora 15 años un cambio en el Código Civil que abrió las puertas para el matrimonio igualitario y colocó a España en la avanzadilla mundial en materia de derechos LGTBI. Tres lustros más tarde, la ultraderecha ha hecho renacer un discurso del odio que nos retrotrae a un pasado que parecía olvidado.
Marisa Kohan | Público, 2020-06-27
https://www.publico.es/politica/quince-anos-matrimonio-igualitario-sean-diferente-sexo-frase-cambio.html

Nunca antes en nuestra historia una frase tan breve ha provocado cambios sociales tan drásticos. Sólo tres palabras añadidas al final de un brevísimo texto dieron el acceso a derechos fundamentales a un amplia parte de la población que hasta ese momento eran ciudadanos de segunda. En el camino hubo de todo. Reuniones en el garaje de Ferraz con el entonces secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero; oferta de Aznar para una ley de pareja sin llamarlo matrimonio, llamadas al desacato por porte de la Conferencia Episcopal e incluso un monarca que no quiso "ser como el rey de los belgas", quien abdicó durante 36 horas para no tener que sancionar una ley que avanzaba derechos de las mujeres al aborto.

Lo que desde hace años denominamos ley de matrimonio homosexual o igualitario, en realidad no existe. Nunca existió. Y ese fue el mayor triunfo.

Porque no existe ninguna ley específica que regule el matrimonio entre personas del mismo sexo, sino un Código Civil que en 2005, por fin, acogió en su artículo 44 los derechos de toda la ciudadanía al matrimonio. Donde la ley establecía que "el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las disposiciones de este Código", el 2 de julio de 2005 se incorporó las siguiente aclaración: "El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo".

Este 30 de junio se cumplen 15 años desde la aprobación de esta modificación en el Congreso de los Diputados. Una sesión que mantuvo a casi toda la ciudadanía con el corazón en vilo. Unos, los más, porque pensaban que algo se podía torcer y que la votación no saliera adelante. Para entonces la ciudadanía española, de forma mayoritaria, se había manifestado a favor de este cambio legal. Otros, los menos pero más ruidosos, porque se oponían a una reforma que, decían, amenazaba a la propia existencia de la familia, devaluaba la institución del matrimonio y abriría la puerta a la zoofilia o al matrimonio con las mascotas. Y estos no eran los peores ataques.

El próximo 3 de julio se cumplirán tres lustros desde que esta modificación se publicara en el Boletín Oficial del Estado y entrara realmente en vigor. Desde entonces se han celebrado cerca de 50.000 matrimonios de personas del mismo sexo en nuestro país (49.477, según los datos del INE), registrándose las mayores cifras de estos enlaces en 2018 (4.726) y 2019 (5.108). Pero los datos estadísticos dicen poco de lo que se consiguió, de los debates que hubo que superar para igualar derechos, de las consecuencias que para las personas LGTBI tuvo esta reforma y de cómo este cambio transformó nuestra sociedad.

¿Por qué se tenía que llamar matrimonio?
Entre el principio de este siglo y el año 2005 en que finalmente se aprobó el matrimonio igualitario, diversos discursos intentaron retrasar o descafeinar la conquista de este derecho. Uno de los más persistentes fue el que tenía que ver con el nombre que se le daba y la forma de conseguirlo. La repetida frase de "que hagan lo que quieran, pero que no lo llamen matrimonio" inundó los debates televisivos, políticos y las calles. Ya no se discutía siquiera que no hubiera que conceder derechos, incluso todos los derechos, pero que no se denominaran de la misma forma que las uniones entre un hombre y una mujer.

"Incluso Aznar, entonces presidente del Gobierno, nos ofreció una ley de parejas con todos los derechos. Era un momento en que ya había un clamor por el matrimonio igualitario y una presión por parte de Europa porque éramos casi el único país en que no había nada. Pero la condición era que no se llamara matrimonio. Y le dijimos que no. Incluso la Iglesia, viendo lo que se venía, acabó diciendo que ley de pareja sí, cuando poco antes se habían opuesto", recuerda Beatriz Gimeno, entonces presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y hoy directora del Instituto de la Mujer.

"Llamarlo matrimonio era importante por lo que hoy sigue siendo importante. Porque las cosas iguales hay que llamarlas iguales; si no, son distintas. El matrimonio no se podía llamar de otra forma porque entonces hubiera contenido otros derechos. La igualdad se llama igual y no tiene escalas de grises. La consecución de muchos derechos civiles se ha hecho esperar y ha requerido su tiempo, como la educación a las mujeres o el acceso al voto, pero en ningún caso se generaban nuevas figuras estancas para acceder a ellas, sencillamente porque no hubiera sido igualdad, sino otro tipo de discriminación", incide la activista Sylvia Jaén, que hace 15 años estuvo en la coordinación del área internacional de la FELGTB y hoy es viceconsejera de Igualdad y Diversidad del Gobierno de Canarias.

"El vocabulario nunca es banal o indiferente en política, y mucho menos en políticas sociales. Y en este caso era sencillo. Queremos los mismos derechos con el mismo nombre", añade.

Pero esta batalla no se libró sólo de puertas para afuera, sino que fue un debate que hubo que ganar primero dentro de los propios colectivos. La necesidad de conseguir algo que mejorara la situación de los derechos de personas LGTBI y la convicción de que la ciudadanía y los políticos no aceptarían la plena equiparación de estos en las leyes, influía en que muchos apostaran por la estrategia de pelear una ley de parejas lo más amplia posible.

"Exigir que nuestros derechos se incorporaran en la ley que ya existía, que fuera matrimonio, y no en una ley especial, generó tensiones. Muchos argumentaban que no se iba a conseguir y que no debíamos pedirlo porque la sociedad española no estaba preparada. Decían que esto podía generar aún más rechazo hacia los homosexuales, que podían pensar que estábamos pidiendo más de lo que nos correspondía y que lo único que conseguiríamos serían reacciones en contra", recuerda Gimeno.

"Veníamos de momentos muy duros. Las personas LGTBI sufrían una amplia y profunda discriminación entonces. No hay que olvidar que empezamos a reivindicar estos derechos en plena crisis del sida, cuando veíamos que se morían compañeros y la familia que no había querido saber nada de su hijo por ser homosexual impedía a su pareja despedirse en los últimos momentos de vida de su amor, o les cambiaban la llave del piso tras el entierro porque lo que habían construido juntos estaba a nombre del que había fallecido y muchas familias dejaban al otro directamente en la calle. Situaciones de este tipo nos dieron la fuerza para reivindicar y decir que queríamos tener los mismos derechos porque la injusticia era grandísima", recuerda Toni Poveda, vicepresidente de la Fundación Pedro Zerolo, quien entonces era gerente de la FELGTB.

Zapatero, una pieza clave e inesperada
Uno de los pasos decisivos para conseguir el cambio fue convencer al entonces recién nombrado secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, para que en el programa electoral de su partido a los comicios de 2004 cambiara la petición de una ley de pareja por la exigencia del matrimonio igualitario. Una reunión organizada en el garaje de Ferraz (sede nacional del partido) que en esos momentos estaba en obras, congregó a parte del activismo (Pedro Zerolo, Beatriz Gimeno, Boti García, Miguel Ángel Fernández...) y aliados como Juan Fernando López Aguilar (quién sería posteriormente ministro de Justicia) o Leyre Pajín, entre otros.

"Zapatero nos había pedido que lo convenciéramos y de esa reunión salió totalmente convencido y modificó el programa, a pesar de la oposición de la parte más conservadora de su partido, como José Bono, que puso objeciones. Por nuestra parte, pensábamos que era más fácil que un partido que iba a estar en la oposición incorporara propuestas más radicales en su programa, y para entonces nadie, ni siquiera creo que el propio Zapatero, confiaba en que sería presidente. Pero ganó y lo llevaba en el programa. El día de las elecciones supimos que habíamos conseguido la reforma, porque Zapatero había salió muy convencido del encuentro y deslumbrado por la elocuencia de Pedro Zerolo y por la sencillez y la solidez de nuestro discurso", recuerda Gimeno.

Pero el de la denominación no fue el único debate. La idoneidad o no de las personas LGTBI para tener o adoptar hijos y la campaña de desprestigio público hacia este colectivo social fueron otros de los caballos de batalla de los conservadores, con un fuerte protagonismo de la Iglesia y de los grupos ultra. El empuje de la derecha fue tan brutal, recuerdan muchos de los protagonistas de esta lucha, que la sociedad comenzó a abrir los ojos y a contemplar abiertamente en los platós de televisión y en los púlpitos las discriminaciones que las personas LGTBI sufrían hasta entonces en silencio.

El discurso del odio contra las personas homosexuales era cotidiano y cuasi universal. Lo que hizo este debate fue colocar un altavoz gigantesco a las barbaridades que hasta ese momento se decían solo en la esfera de lo privado: que los homosexuales provenían de familias desestructuradas, que tenían padres o madres alcoholizados, que sus hijos también serían homosexuales...

"Había que permitir que esa extrema derecha se manifestase en público, que se dejase ver, para ganar la simpatía social. Porque esos insultos que recibías enfrente de las cámaras, eran los que teníamos que soportar en el día a día durante toda nuestra vida", recuerda Silvia Jaén.

La estrategia estaba ya bien marcada. No se trataba de entrar en ningún debate identitario, ni en derechos concretos, ni siquiera en las discriminaciones históricas que arrastraba el colectivo. Sólo de exigir igualdad y respeto a los derechos humanos y no salirse del guión. Si se conseguía la reforma, todo el resto entraba en el paquete de derechos.

El día que se votó la modificación del Código Civil en el Congreso, una amplia representación del activismo estaba en el palco de visitantes. Expectantes, porque según el relato de varios de ellos no las tenían todas consigo. Los márgenes en la votación eran estrechos. Algunos partidos, como Convergencia y Unió, habían dado libertad de voto. Otros, como el PP, habían marcado su postura en contra. La votación, finalmente, fue de 187 votos favorables (con el voto afirmativo de la diputada del PP Celia Villalobos que se saltó la disciplina de voto) y 147 en contra (todos los del Partido Popular).

"Cuando se aprobó la reforma nos quedamos en shock", recuerda Poveda. "Nos dimos cuenta de que habíamos ganado porque los diputados afines comenzaron a aplaudir, pero nosotros tardamos segundos eternos en comenzar a festejar", rememora Jaén. "Cuando comenzamos toda esta lucha yo le dije a Boti [García] que esto no lo íbamos a ver nosotras, sino nuestros hijos e hijas. Fíjate lo que teníamos en la cabeza. Así que cuando vi que se aprobó me quedé en blanco, sin reaccionar. Me sacaron corriendo para hablar con la prensa y cuando me rodearon periodistas y cámaras, yo que no soy nada expresiva, me puse a llorar".

Pero aún faltaba sancionar la ley. La presión entonces se dirigió hacia el rey. La Conferencia Episcopal, en un movimiento desesperado, había llamado al desacato a todos los católicos contra esta reforma y esto incluía al monarca. Pero Juan Carlos I se limitó a afirmar: "Yo soy el rey de España, no el rey de Bélgica", y firmó la norma. Con ello hacía alusión al rey Balduino, que unos pocos años antes había abdicado del trono durante 36 horas para evitar sancionar la ley del aborto en su país.

​Una reforma que lo cambió todo
La reforma de la ley supuso un cambio radical para las personas gais y lesbianas, pero también para la sociedad en su conjunto. A pesar de que el Partido Popular interpuso una demanda de inconstitucionalidad contra la reforma, esto no impidió que la cúpula de la formación, con Mariano Rajoy a la cabeza, celebrara años más tarde la boda de uno de sus altos cargos que se casaba con su compañero. El recurso tardó más de siete años en resolverse, pero en 2012, por fin, el Tribunal Constitucional decretó la legalidad de la ley.

Tal como dijo Zapatero al aprobar la reforma, España se ha convertido en "un país más decente porque una sociedad decente es la que no humilla a sus miembros" y la victoria en derechos "nos hace mejores a todos".

"La ley se aprobó con un margen de aceptación social bastante ajustado, pero tan sólo dos o tres meses después este porcentaje había subido muchísimo, hasta convertir a España en el país que más aceptación tenía respecto a la igualdad", afirma Gimeno. Esta política y activista recuerda que "las leyes educan y conceden legitimidad social a las reivindicaciones. Por eso son tan importantes, porque ejercen una función pedagógica", comenta Gimeno.

El hecho de que a partir de esta conquista lo único que se veía en los medios de comunicación, en las familias, fueran imágenes de personas alegres celebrando la vida, celebrando bodas largamente retrasadas, expresando públicamente su amor, derribó muchas barreras sociales, explican los activistas.

"Hubo algo que no nos esperábamos, y es que cuando comenzaron a celebrarse las bodas hubo tanto sentimiento unido detrás que fue lo que más rápido se transmitió y se contagió. En esas bodas que comenzaron a realizarse, a las que venían las familias, una parte convencidas y otras porque es lo que que tocaba, inevitablemente todos acababan rodeados de felicidad. Y entonces la gente cambió".

Aún faltan muchos derechos por conquistar. "Vivimos en un espejismos de la casi igualdad", explica Jaén, que resalta el hecho de que las personas homosexuales sean las únicas a las que se les obligue a casarse para que se le reconozcan los derechos sobre sus propios hijos.

También los derechos de las personas trans son una asignatura pendiente, que representa el colectivo más vulnerable de las personas LGTB. "Nos queda la conquista de romper los armarios en los espacios laborales, la conquista internacional, para que nuestros matrimonios sean reconocidos en otros países y nos queda conquistar los espacios de mayores, que siguen siendo espacios heteropatriarcales donde a la realidad LGTBi no se la espera. Se acepta a quien viene, pero no se la espera. También ser capaces de envejecer en positivo y de una forma esperada y no volver a ser la excepción", reconoce Jaén.

El riesgo del retroceso
Si el avance de los derechos de la población LGTB puso a España a la vanguardia de la aceptación social, el auge de la ultraderecha en nuestro país ha comenzado a cambiar el discurso. "Es otro país. En poco años pasamos de ser un país contento, que se miraba satisfecho de ser avanzado en derechos, que era transversal y que nos hacía mejores, a una creciente criminalización hacia las feministas y hacia las personas LGTB", afirma Gimeno.

"Ahora volvemos a pelear por la desaparición de los discurso de odio. La discriminación que se había rebajado muchísimo ahora ha crecido. Hubo un momento en el que bajaron muchísimo y había pocas agresiones. Hoy estamos viendo cómo se han incrementado. Las personas con afán discriminador no se atrevían a manifestarlo hace unos años, pero la llegada de la extrema derecha y la legitimación de sus discursos homófobos los ha envalentonado. Y eso que parecía que estaba en decadencia o retroceso ha vuelto a resurgir. Hay muchas más agresiones. Se están visibilizando y han vuelto a surgir discursos de odio que pensamos que eran marginales. Eso es lo que sin duda tenemos que combatir de nuevo. Con todas nuestras armas", concluye Gimeno.
 
NOTA: Imanol Alvarez ilustra con este artículo sus comentarios en Facebook sobre la postura de Pedro Zerolo ante la reivindicación del matrimonio por parte de la COFLHEE [véase, por ejemplo, el n. 58 de Gat Hotsa, de 1995]. En este artículo se indica que la primera batalla se tuvo librar dentro de los colectivos y, tal como nos suele contar Imanol, el primero que estaba en contra de la petición del matrimonio fue Pedro Zerolo, con unos argumentos que aquí quedan más que claros. Añadir: mi testimonio de un debate organizado, al menos por EHGAM, en Donostia, en el que participaba David Montero defendiendo la ley de parejas de hecho.

2020/06/20

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | THE STORY BEHIND THE PHOTOGRAPH: GAY DADS KISSING, 1983

J. Ross Baughman, 1983 / Gay Dads Kissing //

The story behind the photograph: Gay Dads Kissing, 1983.

Shannon Thomas Perich | National Museum of American History, 2020-06-20

https://americanhistory.si.edu/blog/story-behind-photograph-gay-dads-kissing-1983 

For Michael and Robert, the quick peck before a walk around the lake with Michael’s son was an ordinary moment. For J. Ross Baughman, it was the moment he was positioned for and waiting to capture. ‘Gay Dads Kissing’ was a history-making photograph that continues to hearten and resonate with many. The story of ‘Gay Dads Kissing’ is a story about commitment to showing love and the waking up of the publishing world.

Baughman, a photojournalist with an interest in social justice, won the 1978 Pulitzer-Prize for his photographs of the brutal treatment of prisoners by Rhodesian Security Forces. Within a few years he left the Associated Press and opened the photo agency Visions. While running Visions between 1980 and 1986, he also worked on assignments for ‘Life Magazine’, pointing his camera to cover Cuban refugees, AIDS, and wars in central America and the Middle East. In his memoir, ‘Angle’, Baughman recounted how the powerful image of Robert and Michael—along with Eryn on piggyback—came to be.

In the fall of 1982, Baughman’s attention was caught by a small notice, almost missed, in the ‘Village Voice’, an alternative newspaper in New York City, for the monthly meeting of the Gay Fathers’ Forum support group. Compelled to understand what necessitated these meetings, he was permitted to attend and meet the group’s members. In the 1980s most gay men still did not talk about or admit to being gay. Most gay dads lived as straight men in marriages. Baughman learned of the emotional and psychological pain and coping strategies that sometimes led to substance abuse. Baughman was also aware that a pending federal court case would decide whether gay fathers could have custody rights. Men like Michael and Robert worried whether federal power might take their children from them for having same-sex partners. Baughman pitched ‘Life Magazine’ a story that would explore this question. ‘Life’ agreed it could be a compelling article and gave him the go-ahead.

Baughman welcomed Anne Fadiman as writer for the article. Their goal was to depict a happy, healthy gay family with dads willing to be visible to the world. For their subjects, the stakes were high in the early 1980s. ‘Life’ had yet to use the word gay in the magazine, or highlight any person as LGBTQ+, let alone put them on the cover. To be depicted in the prestigious picture magazine in an article titled “The Double Closet” could be personally risky for the couple. The photographer and author, with the help of the Gay Fathers’ Forum’s network, interviewed 49 couples before all the pieces and requirements fell into place.

Living outside of Toronto, Canada, Michael was a letter carrier and Robert was an applications coordinator at the Worker’s Compensation Board while going to night school to earn a college degree. Between them they had four children, one of whom, a daughter with Down’s syndrome (you can see her in the background of the photograph) lived with them full-time. Baughman stayed with the family over several days capturing other ordinary family moments, such as playing Pac-Man in the living room and splashing in the swimming pool. At the editor’s request, Baughman also made a number of images that were designed for the cover of the magazine.

The pictures and text came together as a significant 12-page spread, but some obstacles began to emerge. One of the men’s ex-wives felt anxious about exposing family stories, and worried for her children. ‘Life’ showed the proposed article to a focus group of advertising executives who made the magazine’s managing editor more cautious. The editors pulled the Baughman cover photograph and instead ran a picture of Debra Winger, the actor from the film ‘An Officer and a Gentleman’, in a black ball gown sitting in a bathtub full of bubbles. The title of Baughman and Fadiman’s article is not listed on the cover. ‘Life’ published the 12 pages, but without ‘Gay Dads Kissing’. Thus, the most powerful and meaningful of the images landed on the photo editor’s cutting room floor.

Baughman knew how important this photograph was for all those men and families he met at the Forum, those he and Fadiman interviewed, those whose relationships with their children hung in legal limbo, and all those who just simply needed to see this loving photograph. So, he sought publication elsewhere. ‘Gay Dads Kissing’ ran in ‘Christopher Street’, a gay interest magazine, issue number 75, “Father Knows Best,” with accompanying text written by one of the dads, Michael. “Father Knows Best” ran in April 1983, one month before the Life article. However, the ‘Christopher Street’ article was still not a double-page spread like Baughman had hoped, so he continued to make the photograph available through his photo agency. Finally, ‘Esquire’ magazine’s special edition explored the theme “The American Man, 1946–1986.” Baughman’s photograph ‘Gay Dads Kissing’ found its double-page spread in the section titled “In Love.”

Michael recently shared in an email to me that Robert did have to prep his employer before the ‘Life’ article was published. Within a few weeks of the article, Robert was being set up to be fired for being gay, but he had wisely set the stage to protect his job by garnering support from the chairman—a black man, who also understood what workplace discrimination meant. Michael also shared that he and Robert remain pleased to have been part of the history that raised the issue of parental rights for gay parents to a wider audience. For a while they were recognized in public and approached by individuals who found comfort and relief in making their story known. They were interviewed on the ‘Phil Donahue Show’ as well as other print and television outlets. But they began to pull back from media requests when they thought it might have a negative impact on the children.

Michael and Robert have been together for almost 40 years and were married in 2011. Together they have owned successful businesses in the restaurant and leisure industries. Sadly, Michael’s daughter, Brittan, seen in the background of ‘Gay Dads Kissing’, passed away at the age of 33 from pneumonia. The other three children are doing well with their various careers, spouses, and children.

Shannon Perich is curator for the Photographic History Collection at the National Museum of American History.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...