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2022/02/20

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | EL ARTE QUE SALIÓ DE LA RABIA, LLENÓ LAS PAREDES Y ACABÓ CON EL SILENCIO SOBRE EL SIDA

El Diario / 'Lee mis labios' (Gran Fury, 1988), frase tomada de un discurso de Bush //

El arte que salió de la rabia, llenó las paredes y acabó con el silencio sobre el SIDA.

Andrea Galaxina publica 'Nadie miraba hacía aquí, un ensayo sobre arte y VIH' que recoge la historia del activismo artístico y de guerrilla contra esta pandemia y la estigmatización que produjo.
Ángeles Oliva | El Diario, 2022-02-20
https://www.eldiario.es/cultura/arte/arte-salio-rabia-lleno-paredes-acabo-silencio-sida_1_8762175.html

En marzo de 1986 Nueva York se llenó de carteles negros con dos palabras escritas en blanco bajo un triángulo rosa: “Silence = Death” (Silencio = Muerte). Aquella fue la primera imagen icónica del activismo antisida, que se estamparía después en camisetas, chapas y pegatinas. Y fue también una creación artística hecha de manera urgente para circular fuera de los museos, usando técnicas del arte de guerrilla para llegar a la máxima población posible.

Mientras el VIH mataba a miles de personas, la falta de acción del Gobierno, el silencio, la escasez de fondos para investigación y la falta de información, hicieron que los propios afectados por el VIH se pusieran en pie para señalar a los culpables y buscar soluciones. Una de las vías para ello fue la creación artística, con el colectivo ACT UP a la cabeza, que creó los ejemplos de arte político más radicales y relevantes de finales del siglo XX.

Andrea Galaxina (Santander, 1986) publica 'Nadie miraba hacia aquí. Un ensayo sobre VIH/SIDA' (El primer grito). Galaxina explica que “fue una crisis terrible” y muestra “cómo con estrategias alternativas como el apoyo mutuo, la autoorganización y los cuidados, se pudo hacer más vivible la vida”. “Es muy inspirador ver cómo se organizó el activismo y la producción cultural en esta crisis. Ahora que estamos en una situación de crisis de salud, de aumento de la precariedad y ascenso del fascismo, ver que en la Historia han existido fórmulas que han permitido a la gente tener vidas más dignas, es inspirador, te empodera”, señala.

El inicio de la crisis del SIDA
El 5 de junio de 1981 se publicaron los primeros casos reconocidos de VIH en una revista médica de Estados Unidos, en la que se hablaba de cinco casos de hombres homosexuales con un tipo muy poco común de neumonía y de cáncer.

Ronald Reagan llevaba seis meses en el poder y con él las políticas represivas, que buscaban desactivar los movimientos activistas que habían crecido en los años 70. El feminismo, el movimiento por los derechos civiles o el movimiento de liberación gay eran enemigos para la moral conservadora. El movimiento antiabortista adquirió una enorme fuerza en ese momento, apoyado desde la Casa Blanca. Y en paralelo, las políticas económicas fueron recortando el acceso a los recursos esenciales de las personas más vulnerables.

La homosexualidad seguía siendo ilegal en Estados Unidos. La práctica de sexo anal y oral entre adultos del mismo sexo estaba prohibida, incluso en privado, y se podía multar o encarcelar a alguien si llevaba más de tres prendas que no correspondían a su género. La homofobia y la falta de información sobre el SIDA hicieron que se criminalizara a los homosexuales y se les culpara de propagar la enfermedad. Y aunque en 1983 se descubrió que su causante era un virus, los medios señalaban dos tipos de víctimas: las inocentes, que se habían contagiado por una transfusión o durante el embarazo, y las culpables, los gais promiscuos.

Tu rabia es tu fuerza
Ante esa situación, los grupos activistas quisieron canalizar la ira para producir un movimiento transformador. El colectivo más importante fue ACT UP, que apostaba por la acción directa y la desobediencia civil y utilizaba las herramientas artísticas para realizar acciones espectaculares. “ACT UP va a tener mucha influencia —dice Andrea Galaxina—, frente a un tipo de activismo más acomodado o asistencial, propone estrategias de acción directa para transformar la realidad. La rabia canalizada a través de sus acciones provocó cambios muy importantes sobre cómo se contaba la epidemia y cómo se representaba a los enfermos”. Y también supuso cambios en los protocolos sanitarios, ya que consiguió, por ejemplo, que se incluyeran los síntomas del SIDA en las mujeres y así se las reconociera como afectadas. “ACT UP puso el VIH en la agenda y esto parte de la rabia: si no lo hace nadie, lo hacemos nosotros”, añade la investigadora.

El cartel 'Silencio=Muerte' acabó teniendo un enorme poder transformador y con él se financiaron muchas de las acciones del colectivo. “Es la obra fundamental del arte de la crisis del SIDA, su impacto excede a la propia crisis y se ha extrapolado a otras cuestiones como la homofobia o el racismo”, apunta Andrea Galaxina. La obra es anterior a la fundación de ACT UP. Fue idea de un grupo de personas que, en 1986, se reunían en Nueva York para compartir sus vivencias sobre el VIH y que decidieron pasar a la acción política y llegar a la comunidad lésbica, gay y a la población general. Todos pertenecían al mundo del arte, el diseño y la publicidad, conocían los códigos que podían funcionar y decidieron que el cartel era la herramienta. El lema llevaría encima el triángulo rosa con que los nazis marcaban a los homosexuales en los campos de exterminio. Después de imprimirlo, se dieron cuenta que el triángulo estaba al revés, apuntando hacia arriba, y eso les gustó más: daba la vuelta a la idea de víctimas y las volvía poderosas.

New Museum, un museo con una línea curatorial alternativa, encargó a ACT UP hacer un instalación en relación al SIDA para sus escaparates. Así nació el colectivo Gran Furry, que realizó una gran producción artística conectada con las acciones de ACT UP. Para el New Museum hicieron una instalación en la que volvían a conectar la idea del Holocausto con el SIDA, utilizando imágenes de los juicios de Nuremberg frente a fotos de personajes públicos que habían hecho declaraciones homófobas.

Gran Furry era un grupo de creadores con una relación muy cercana al mundo del arte institucional. Su primer encargo para realizar una obra de arte público fue en 1990 con 'Kissing doesn´t kill' (Besar no mata), que se colocó en los laterales de autobuses de muchas ciudades del país. “Recogen una iconografía presente en medio mundo, la de Benetton. Reutilizan sus imágenes de personas de diferentes razas, con ropa de colores, para criticar la mercantilización que hace del VIH una marca de ropa”, anota Andrea Galaxina. Se refiere a la campaña que la multinacional Benetton hizo con una foto de la artista Therese Frare, que fotografió el cuerpo de un activista muy enfermo rodeado de su familia, y que se convirtió en uno de los iconos de la epidemia. Gran Furry retorcían los códigos de Benetton y transmitían un mensaje directo: el SIDA no se contagia con besos.

Ni autor, ni original, ni único
Estos colectivos artísticos se sitúan dentro de una corriente en la que se cuestionaban los valores tradicionales en los que se basaba el arte occidental: la idea de autor, de originalidad, de singularidad. “ Ellos rompen con esto porque realizan obras donde no hay un autor, la autoría es colectiva. Y que se reproducen de manera infinita, que se muestran fuera de los lugares canónicos del arte. Están en la calle, en las paredes, pasan de mano en mano o están en los propios cuerpos, cuando se estampan en camisetas”, explica Andrea Galaxina. “Todo esto es también una reacción a una situación que se estaba dando en el mundo del arte en los años 80, en el que se vivía un absoluto esplendor. El dinero de la bolsa y de la especulación se invertía en arte, que se convertía en objeto de pura especulación, y este tipo de obra rompe con estas lógicas”, añade.

Gran Furry participó con un póster en una de las acciones más importantes de ACT UP. Fue en la sede central de la FDA (la agencia del Gobierno de Estados Unidos encargada de regular los medicamentos y ensayos clínicos) en 1988. La fachada del edificio se cubrió con pósteres con dos frases: “El Gobierno tiene sangre en sus manos” y “una muerte de SIDA cada media hora”, junto a huellas de manos ensangrentadas. La acción, en la que participaron todos los grupos de ACT UP del país, fue una victoria para el movimiento: el proceso para la aprobación de medicamentos se agilizó, los tratamientos se hicieron más accesibles y se empezó a incluir a personas con SIDA, personas racializadas y mujeres en los consejos asesores del Gobierno y las farmacéuticas.

La influencia de Gran Furry fue enorme. En 1990 fueron elegidos para asistir en la Bienal de Venecia y lo hicieron con una instalación en la que ponían el foco sobre el sexismo en la crisis del SIDA, los derechos reproductivos de las mujeres y el uso de condones como prevención.

En la instalación había una fotografía explícita de un pene erecto en blanco y negro con el eslogan: “El sexismo asoma su cabeza desprotegida. Hombres: usad condones o piraos. El SIDA mata a las mujeres”. Enfrente, una imagen del Papa Juan Pablo II, que había hecho declaraciones en contra del uso del preservativo. Hubo un gran escándalo y muchas quejas, incluso el presidente de la Bienal amenazó con dimitir si no retiraban la imagen del Papa. Lo que se consiguió fue una enorme visibilidad para el colectivo y para las personas con SIDA.

De enfermos a expertos
Durante los 80 y los 90 el arte activista antisida sirvió para convertir los cuerpos enfermos en cuerpos políticos. “Se produce un fenómeno inédito de transformación del paciente en experto en su enfermedad. Se ve claro en ACT UP, donde hay personas que sin venir del mundo de la medicina, se convierten de manera autodidacta en especialistas en medicamentos. Y lograron formar parte de paneles de expertos del gobierno de EEUU, de la ONU, junto a especialistas de primer rango”, explica Andrea Galaxina.

El único medicamento aprobado durante mucho tiempo para combatir el SIDA fue el AZT. Su eficacia estaba poco clara, los efectos secundarios eran muy fuertes y durante muchos años fue el medicamento más caro de la historia: costaba 10.000 dólares al año. Dos miembros de Gran Furry hicieron el cartel 'Enjoy AZT', (Disfruta AZT) jugando con el eslogan y la estética del anuncio de Coca-Cola. “Criticaban así que algo de lo que dependen las vidas de tantas personas responda a las mismas lógicas que los productos de consumo. El AZT hacía sospechar a los activistas: su uso se había aprobado muy rápido y una empresa tenía el monopolio de su explotación y podía fijar su precio”, relata Galaxina.

La estela de ACT UP llegó a España en los años 90 en colectivos madrileños como La Radical Gai y LSD, que bebían de la teoría queer y practicaban la acción directa. “Son grupos muy pequeños con poca capacidad de impacto, pero son pioneros absolutamente en traer estas ideas y formas de hacer a España. Han influido mucho en una manera de hacer activismo, son un contrarrelato del activismo más institucionalizado”, apunta Andrea Galaxina.

DOCUMENTACIÓN | VIH-SIDA | ARTIVISMO: EL ARTE QUE ROMPIÓ EL SILENCIO SOBRE EL SIDA

El Salto / Act-Up frente al Hotel Astoria Waldorf de Nueva York, 1990 //

El arte que rompió el silencio sobre el sida.

La epidemia de VIH durante los años 80 y 90 manifestó los peores síntomas de un tiempo y una sociedad que ya estaban enfermos. Numerosas propuestas entre el arte y el activismo político denunciaron desde la primera persona y en colectivo las respuestas ofrecidas por las autoridades. Lo hicieron mientras sus autores trataban de sobrevivir.
Jose Durán Rodríguez | El Salto, 2022-02-20
https://www.elsaltodiario.com/arte/el-arte-que-rompio-el-silencio-sobre-el-sida

David Wojnarowicz pidió a sus amistades que no le hicieran un funeral. En su lugar, el artista les ordenó que, cuando llegara el momento, convocaran una manifestación. “Es sano hacer público lo privado, pero las paredes de la sala o capilla son finas e innecesarias, un simple paso puede convertirlo en un espacio mucho más público”, se lee en una entrada de su diario fechada en 1988, el año en que fue diagnosticado positivo en VIH. Wojnarowicz tuvo la despedida que había exigido: el cortejo fúnebre, organizado por su círculo íntimo de artistas y activistas, estuvo acompañado por proyecciones de textos y fotografías suyas, precedidas por una pancarta que decía: “David Wojnarowicz (1954-1992) ha muerto de sida debido a la negligencia del gobierno”. En ese 1992, el sida era la primera causa de muerte en hombres entre 25 y 44 años en Estados Unidos.

Poeta, fotógrafo, músico, artista visual, Wojnarowicz vivió a la sombra del sueño americano e hizo todo lo posible para convertir sus experiencias en obras que rompieran el silencio en torno a la epidemia de VIH y el abandono, el estigma y la culpabilización de quienes contrajeron el virus. En un autorretrato fotográfico publicado en 1989 encarna esa idea con una imagen impactante: los labios cosidos con hilo y aguja. Ese mismo año, en un texto muy crítico con las instituciones, incluidas las del arte, aseguraba que, cuando le dijeron que había contraído el VIH, se dio cuenta de que también había contraído una sociedad enferma. Por entonces, el senador republicano Jesse Helms promovió una enmienda para prohibir la concesión de subvenciones y fondos públicos a la creación de obras “obscenas o indecentes”. Aunque la enmienda no salió adelante, Wojnarowicz publicó otro texto en el que afirmaba que no se trataba de un problema del mundo del arte sino del “asesinato de homosexuales y del silencio impuesto por ley, de la invisibilidad y el silenciamiento de las personas con sida, de impedir el acceso a la información a quienes tienen que tomar decisiones relativas a la seguridad en sus relaciones sexuales”.

Wojnarowicz, al igual que el ilustrador Keith Haring, el fotógrafo Robert Mapplethorpe, el cineasta Derek Jarman o el músico Arthur Russell, forma parte de lo que la historiadora del arte Élisabeth Lebovici considera “toda una generación de artistas, críticos, historiadores y comisarios” a la que el sida devastó a finales de los años 80 y principios de los 90. En su ensayo 'Ce que le sida m'a fait: art et activisme à la fin du XXe siècle', publicado en Francia en 2017 y extractado por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) en 2020, Lebovici habla de que el VIH/sida abrió una crisis en las representaciones y se pregunta cómo hacer visible una crisis que golpea comunidades invisibilizadas, cómo dar visibilidad a personas que han desaparecido, en un mundo que niega los lazos que nos unen a ellas. Ella ofrece una respuesta crítica con el modo en que se hizo durante aquellos años: “El virus es un signo abstracto, pero su iconografía, a la que recurren los medios, se refiere casi automáticamente a la imagen de un hombre mártir, acostado, marcado por todas partes por la enfermedad. La figuración al encerrar el cuerpo del sida en la categoría envilecedora de ‘víctima’ hace que se vea rápidamente como consecuencia visual del deseo homosexual”. Lebovici recuerda asimismo que incluso el periódico de izquierdas ‘Libération’ llegó a referirse al sida como “cáncer gay” en 1983.

La también historiadora del arte Andrea Galaxina se fija en algunas iniciativas que cuestionaron las narrativas impuestas “desde fuera” sobre el sida. Lo hace en 'Nadie miraba hacia aquí', un ensayo de reciente publicación por El Primer Grito en el que recopila obras y acciones desarrolladas por personas afectadas por el virus y que presenta dos visiones: la colectiva desde el activismo político y la personal de artistas que vivieron con VIH/sida y trataron este tema en sus creaciones, contando la historia a través de su propia voz y en primera persona. Las propuestas artísticas que analiza se sirvieron de las técnicas de la guerrilla comunicativa, intervinieron en espacios públicos y dieron fruto en forma de carteles, pegatinas, camisetas, ‘performances’ espectaculares en la calle y piezas de cine y vídeo. Galaxina explica que muchas de esas obras tenían una función práctica y que “no estaban pensadas para la contemplación, para el disfrute estético, sino como una herramienta de denuncia y, además, eran profundamente radicales, lo que hizo que incluso a las instituciones del arte les costase incorporarlas en sus discursos curatoriales”. También señala que eran incómodas para el público, puesto que le interpelaban y le preguntaban qué estaba haciendo para acabar con la crisis del sida, “frente a otros trabajos realizados por artistas ajenos al activismo —que fueron, curiosamente, los que alcanzaron más notoriedad—, en los que por lo general se representa a personas al final de su vida y que invitan más a sentir lástima que a cuestionar todo un sistema”. En ese sentido, ella destaca que “la que seguramente sea la producción cultural más popular sobre el sida, la película ‘Philadelphia’, es obra de un director heterosexual, Jonathan Demme, y está protagonizada, asimismo, por hombres heterosexuales: Tom Hanks, Denzel Washington y Antonio Banderas”.

Frente al discurso dominante sobre la enfermedad, representada por los medios de comunicación hegemónicos desde una dimensión privada, una tragedia personal resultado de decisiones individuales, sin abordar el papel que las condiciones sociales, políticas y económicas tuvieron en el desarrollo de la crisis del sida, los relatos creados desde el arte activista situaban la lupa en otros lugares. En una anotación de 1991 en sus diarios, publicados en español por Caja Negra treinta años después, Wojnarowicz dice ser consciente del papel “que cumplen los medios de comunicación y de cómo la manipulación que hacen de las imágenes sobre este virus puede afectar la percepción del público y hasta a las fundaciones que investigan en materia de salud”. Unos meses antes, otro apunte resumía su postura al respecto, como artista y persona afectada por el VIH: “Las ventanas son mi televisión y las calles mi periódico”.

Para Andrea Galaxina, “la manera en la que se cuenta una enfermedad, en este caso el sida, influye poderosamente en cómo se aborda política, social y económicamente. Y los activistas del sida se dieron cuenta de esto muy pronto y empezaron a trabajar en enunciar, a través del arte y de otros canales, cuáles eran los problemas que planteaba la crisis del sida —que iban más allá de ser una cuestión exclusivamente sanitaria—, quiénes eran los culpables de haber llegado a esa situación y en proponer posibles soluciones”. Ella subraya que la crisis del sida, “como se encargaron de denunciar incansablemente los activistas”, fue el producto de una combinación de factores “entre los que destacan el capitalismo voraz, las políticas ultraconservadoras, el racismo, la homofobia y la total despreocupación por proteger a los más débiles”.

El silencio mata

En 1986 el proyecto artístico ‘Silence = Death’ creó una de las imágenes más icónicas y representativas del movimiento antisida. Un póster sencillo con fondo negro, en el centro el triángulo rosa con el que los nazis señalaban a los prisioneros homosexuales en los campos de concentración, pero invertido, con el vértice hacia arriba, y el lema ‘silence=death’ (silencio igual a muerte). El cartel se pegó en la calle y en establecimientos, y acabó convertido en un emblema muy reconocible, aunque las reacciones iniciales fueran de incomprensión en algunos casos.

Un año después se fundó en Nueva York ACT UP, un colectivo político de acción directa que pretendía influir en el gobierno, en las instituciones sanitarias y en la industria farmacéutica para informar, prevenir y encontrar tratamientos adecuados frente al sida. Sus actuaciones, organizadas horizontalmente, consiguieron llamar la atención y difundir ampliamente sus mensajes, siempre muy críticos con la inacción gubernamental, la codicia de las corporaciones y las intromisiones religiosas, en un entorno muy difícil por el fundamentalismo reaccionario que presidía la Casa Blanca. Hasta 1985, cuatro años después de los primeros casos oficiales, el presidente Ronald Reagan no pronunciará la palabra sida en público. Su primer discurso sobre el tema tendrá lugar dos años y varios miles de muertos después, en 1987.

El trabajo de ACT UP sirvió de archivo de los saberes contra el sida y para que esa información circulara, también realizó análisis políticos de la situación y “transformó el cuerpo enfermo en cuerpo político, lo que supone un enorme desafío al ‘statu quo’, ya que al mostrarlo desde el yo, despojado de moralina y sensacionalismo, no pretende despertar compasión o lástima sino exponer su mera existencia en una sociedad en la que la (buena) salud funciona como requisito imprescindible para la productividad y por tanto para validarnos dentro del sistema”, se lee en ‘Nadie miraba hacia aquí’. La presión de ACT UP, afirma Andrea Galaxina, obligó a científicos y médicos a tener en cuenta sus opiniones.

La dimensión artística resultó fundamental en las acciones de ACT UP. ‘Silence = Death’ se integró en el colectivo, que desarrolló nuevos grupos dedicados a las acciones creativas como Gran Fury, que en 1988 diseñó otra imagen memorable: el cartel ‘The Government has blood on its hands’ (El Gobierno tiene las manos manchadas de sangre). Gran Fury también se encargó de realizar varios trabajos gráficos sobre una realidad ampliamente ignorada entonces: el impacto del VIH sobre las mujeres y cómo habían sido excluidas de los procesos médicos, desde el diagnóstico al tratamiento.

Pero Galaxina apunta que, si hay un formato fundamental para explicar y entender el arte creado en el contexto de la crisis del sida, este es el vídeo, con la aparición y proliferación de videocámaras: “El vídeo del activismo antisida contará entre sus características con la utilización de recursos muy precarios, un trabajo de edición limitado y, en la mayoría de las ocasiones, la ausencia de la voz en ‘off’ dando todo el protagonismo a las personas con sida que, al contrario de lo que sucedía en los programas de televisión comerciales, aquí aparecen como sujetos empoderados con una voz propia”.

Evaluando lo que consiguió el arte activista, la autora de ‘Nadie miraba hacia aquí’ destaca que, al menos, puso sobre la mesa preguntas sobre la utilidad del arte cuando la gente se está muriendo en masa o si se puede considerar arte un póster reproducido infinitamente, pegado en las calles y sin autoría conocida. “Las propuestas del arte activista —valora Andrea Galaxina— ponían el interrogante sobre esto en un momento, y no es casualidad, en que el arte contemporáneo se estaba convirtiendo en un objeto especulativo de primer nivel y que, para más inri, afectaba sobremanera a artistas que vivían con sida”.

Preguntada por la posibilidad de que la crisis del coronavirus pueda producir respuestas artístico-activistas similares a las que trata en el ensayo, ella cree que algunas fuerzas motoras del arte durante la crisis del sida, como la rabia, están ausentes ahora, pero no descarta que, en este marco actual, puedan aparecer obras con fondo y forma. “Es probable que aún sea demasiado pronto para poder generar algo lo suficientemente reposado que proponga algo interesante más allá de los lugares comunes de ‘la soledad del confinamiento’, ‘el uso de la tecnología’, la idea esa que nos vendieron al principio de la pandemia de que colectivamente se puede superar todo, que ahora parece que se desmorona. Seguro que surgirán cosas interesantes, pero creo que apelarán más a la pospandemia y a ese territorio devastado por el individualismo, el egoísmo de los países ricos, la destrucción de lo público y la crisis emocional brutal que va a derivar de todo esto. Espero que ahí el ‘arte del coronavirus’ señale y responda de manera valiente, igual que hizo el arte de la crisis del sida”, compara esta especialista.

Cada semana fallecía alguien

El 1 de diciembre de 1989, Joan Tallada daba vueltas por la plaza de Cataluña en Barcelona con una hucha en la mano, tratando de animar a los transeúntes a colaborar con la causa. Fue la primera acción de ACT UP Barcelona en la que participó, tras haber militado en el Front d'Alliberament Gai de Catalunya. El impulso de ACT UP en Estados Unidos propició el nacimiento de otros grupos similares en el mundo anglosajón, como Outrage!, Queer Nation o Lesbian Avengers. Y estos modos de activismo político y artístico contra el sida, de cuestionamiento radical y búsqueda de soluciones prácticas a problemas concretos, también se extendieron por Europa. “No creo que tuviéramos objetivos muy definidos, la idea general era visibilizar la problemática del sida como una problemática política, no como un tema estrictamente de salud. Dicho de otra manera: una politización de un tema de salud, entender que los problemas de salud no son solo una cuestión biomédica sino también política, económica, cultural y social. El VIH escenificaba esa idea como ningún otro problema en ese momento”, recuerda Tallada en conversación telefónica.

La reclamación de políticas a favor de la prevención y contra la discriminación de las personas afectadas por el VIH fue el eje sobre el que orbitó la actividad de ACT UP Barcelona. Desarrollaron acciones como dibujar con tiza en el suelo de la plaza de Sant Jaume, donde están las sedes del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, las siluetas de personas para representar a quienes habían fallecido por el sida. Hasta allí llevaron ataúdes de cartón en una suerte de procesiones fúnebres. También realizaron acciones de ‘carrying’ en la Cárcel Modelo, siguiendo lo que hizo el artista Pepe Espaliú, portando en brazos a personas en relevos de parejas para visibilizar la solidaridad y el apoyo de la comunidad a las personas con VIH. “Lo hicimos para llamar la atención sobre la falta absoluta de acciones de prevención y cuidado para las personas con VIH en las cárceles, fue bastante emotivo”, explica Tallada. Otra intervención tuvo lugar en el Hospital del Mar, para denunciar el trato que se había dado a un enfermo de sida con demencia al que se ató a la cama para evitar que se levantara. Desplegaron una pancarta desde la última planta y, tras ocupar el vestíbulo, consiguieron una reunión con la directora del hospital y el compromiso de que se cambiarían los protocolos de actuación con pacientes de VIH. Finalmente, el hospital fue condenado por malas prácticas en este caso.

Sin embargo, Tallada huye del triunfalismo al valorar los logros de sus actuaciones: “Apenas conseguimos nada a corto plazo, prácticamente nada, muy poco. Era un momento muy difícil, no había tratamientos antirretrovirales, se empezaba a utilizar el AZT y quizá alguno más, pero eran tratamientos que no funcionaban bien, ahora sabemos por qué. Había mucha histeria social en torno al VIH y políticamente era un tema tabú. Hubo algún político fallecido por el sida en el parlamento catalán y nunca se ha hecho público, que lo entiendo porque las familias tienen todo el derecho a mantenerlo confidencial, pero es algo que incidía en el estigma y la discriminación. No tengo la sensación de que en el corto plazo consiguiéramos gran cosa”. Lo que sí recuerda como muy positivo es el hecho de que las personas con VIH sintieran que sus voces se escuchaban, aunque no salieran en la televisión, y que había una cierta difusión de información.

Tallada reconoce que mantiene una relación ambivalente con la exaltación de la memoria de lo que hicieron durante aquellos años. No quiere mirar atrás con nostalgia y tampoco caer en el adanismo, ya que sus acciones bebían de una tradición, no surgían de la nada. “Fueron tiempos durísimos —lamenta—, cada semana fallecía alguien. Fuimos la respuesta necesaria a una situación concreta. A veces se nos ve como héroes, pero éramos simplemente gente intentando sobrevivir. No hay que mitificar. En ACT UP Barcelona había gente que era activista por vocación pero otra mucha lo fue por accidente, porque no tenía más remedio y su vida no se hubiera politizado si no hubiera tenido VIH o su pareja o sus amigos”. Sí valora que ACT UP resultara semilla, caldo de cultivo para posteriores florecimientos, como el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.

Además de este movimiento en Barcelona, en Madrid hubo dos nombres propios que operaron bajo coordenadas parecidas: La Radical Gai y LSD. La Radical Gai se fundó en 1991 como una escisión de COGAM y en 1993 se crea un grupo formado por lesbianas llamado LSD. “La Radical Gai y LSD —Lesbianas Sin Duda, Lesbianas Son Disruptivas,...— fueron dos colectivos que nacen y actúan en contacto generacional y formando parte del tejido social que se articula en el barrio de Lavapiés”, señala Fefa Vila, quien participó en ambos grupos y en los últimos tiempos ha comisariado diversas exposiciones sobre las intervenciones, publicaciones, traducciones, pegatinas, manifestaciones o fiestas que organizaron. La Radical Gai publicó durante sus años de actividad el fanzine ‘De un plumazo’, del que se llegaron a lanzar seis números y un par de dosieres de entre los que destaca ‘Silencio = Muerte’. Por su parte, LSD editaron cuatro números de otro fanzine, ‘Non Grata’. Ambos colectivos llevaron a cabo campañas ‘artivistas’ —la palabra “artivista” fue concebida en LSD, asegura Vila— como ‘El ministerio (de Sanidad) tiene las manos manchadas de sangre’, y promovieron boicots a entidades y empresas como Cruz Roja, Iberia o Renfe por “vernos como colectivos de riesgo”.

Para Vila, el objetivo era claro: la vida, sobrevivir, “física y simbólicamente”, y lo que se logró fue “revertir procesos que estigmatizaban y creaban odio hacia nuestros cuerpos y vidas. Conseguimos que se cortasen y que midiesen sus palabras en los medios de comunicación y sus agresiones en tantos otros contextos sociales”. Ella enumera con fruición los efectos tangibles que provocaron esas propuestas artísticas activistas: “Visibilizar, poner nombre e imagen; desplazar imaginarios y contextos llenos de estigma, odio, dolor y muerte, y redireccionarlos mediante discursos encarnados en primera persona, en muchas primeras personas, con mucha rabia, contra el capital que era ya global; crear nuevas alianzas entre sectores políticos diversos; poner en la agenda de la izquierda lo LGTBIQ, crear estrategias internacionales; sacar el arte del muermo del museo y poner los discursos artísticos en circulación para una comprensión y una vida en común y de defensa de lo común, de lo más frágil…”. También entiende que las intervenciones activistas, por efímeras que fueran, dejaron huella y allanaron el camino para cambios posteriores: “Radicalizar tanto el contexto en esos años fue lo que permitió luego el paso a políticas institucionales que, por ejemplo, ampararon el matrimonio homosexual, sin apenas discusión social al respecto en España”.

Los optimistas
Aunque el sida ya no figure en las portadas, salvo para recordar efemérides como el 40 aniversario en 2021 de los primeros casos comunicados, las cifras siguen siendo muy importantes y demuestran que el riesgo aún existe. Según ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, 37,7 millones de personas vivían con VIH en todo el mundo en 2020. Ese año, un millón y medio de personas contrajeron la infección, con la mitad de los nuevos contagios registrados en mujeres y niñas. Desde el pico alcanzado en 1997, las nuevas infecciones por VIH se han reducido en un 52%. 680.000 personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida en 2020.

En la producción cultural, la epidemia de VIH es un asunto que puntualmente continúa apareciendo, con mayor o menor fortuna en sus acercamientos. Sobre arte y sida, por ejemplo, gira el argumento de la novela ‘Los optimistas’, de Rebecca Makkai, publicada en 2021 por Sexto Piso. Se trata de una trama con dos momentos temporales, 1986 y 2015, en la que la autora entremezcla el terror que la irrupción del VIH crea en un grupo de amigos y los intríngulis del mercado del arte. En ‘Fiebre’ (Random House, 2021), el escritor italiano Jonathan Bazzi realiza un ejercicio autobiográfico singular sobre su experiencia con el VIH.

Y en el audiovisual, la película ‘120 pulsaciones por minuto’ dirigida por Robin Campillo y estrenada en 2017, recrea los primeros años 90 y el nacimiento de la versión de ACT UP en París. Y la serie ‘It’s a sin’, dirigida por Russell T. Davies, creador de ‘Queer as folk’ y responsable del renacimiento televisivo de ‘Doctor Who’, se sitúa en el Londres ochentero para asistir al impacto que supuso la llegada del VIH en la comunidad homosexual.

2003/05/21

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | 'SILENCIO = MUERTE', UNA VIÑETA HISTÓRICA: LOS LOGROS DEL ACTIVISMO

Fotografía de Avram Finkelstein / Act-Up en Orgullo Gay de 1987 de Nueva York //

Una viñeta histórica: los logros de l@s activistas.

gTt-VIH, 2003-05-21

http://gtt-vih.org/actualizate/lo_mas_positivo/LMP_25_logro_activistas

En 1987, poco después de la aprobación del AZT, se fundó en Nueva York la archifamosa organización activista Act-Up. Sus demandas incluían la aceleración del acceso a fármacos anti-VIH prometedores, el abaratamiento de sus precios, la educación pública sobre el VIH y la prohibición de las conductas discriminatorias hacía las personas infectadas y afectadas. Act-Up organizó su primera manifestación masiva el 24 de marzo de 1987 en Wall Street, el corazón económico de Nueva York, y allí utilizó por vez primera su después famosísimo eslogan "SILENCIO=MUERTE". En los meses que siguieron, el debate científico, social y político en torno al SIDA no hizo sino aumentar de intensidad, mientras la curva de casos y de mortalidad continuaba disparándose hacia arriba. La frustración de las organizaciones activistas del VIH ante lo que entendían como la lentitud intolerable de los procedimientos de la FDA para el acceso y aprobación de nuevos fármacos culminó en la protesta de unos 1.000 miembros de Act-Up el 11 de octubre de 1988, que literalmente paralizó el funcionamiento de las oficinas centrales de la agencia. Ocho días más tarde, la FDA anunció importantes modificaciones en sus regulaciones, que en la práctica equivalían a ganar entre 2 y 3 años en el proceso de acceso a fármacos experimentales. Este cambio supuso un paso histórico para l@s activistas, un avance clave para las personas enfermas y un cambio radical en la elitista mentalidad de las autoridades sanitarias estadounidenses, que nunca volvería a ser la misma después del SIDA.

2000/09/02

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL TENIENTE CORONEL JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ SILVA SE DECLARA GAY Y PIDE RESPETO PARA HOMOSEXUALES

Un teniente coronel se declara 'gay' y pide respeto para los homosexuales.
Sánchez Silva decide 'salir del armario' para provocar un debate en las Fuerzas Armadas.
Miguel Ángel Villena | El País, 2000-09-02
https://elpais.com/diario/2000/09/03/espana/967932010_850215.html 

Sembrar una semilla y provocar un debate. A partir de estas premisas, José María Sánchez Silva, de 49 años, teniente coronel del Cuerpo Jurídico de las Fuerzas Armadas, ha dado un paso histórico al convertirse en el primer militar español de alta graduación que declara públicamente su homosexualidad. "Creo", comenta Sánchez Silva, "que mi gesto es honorable, verdadero y valiente como pide la ética militar. Aunque el Ejército se ha democratizado, si alguien no da este paso transcurrirá mucho tiempo hasta que se apliquen los derechos de los homosexuales en las Fuerzas Armadas".

Discriminación prohibida

Jurista de formación, con un amplio currículo a las espaldas que incluye varias condecoraciones militares y la secretaría de estudios de la Escuela de Estudios Jurídicos del Ejército de Madrid, Sánchez Silva ha meditado mucho el paso que acaba de dar. Durante años, este teniente coronel de aspecto frágil, de verbo fluido y meticuloso y con aire de profesor universitario, ha tenido que soportar infinidad de chistes homófobos en los cuarteles o en las salas de banderas, ha escuchado en silencio las hazañas sexuales de sus compañeros -siempre con mujeres, claro- o se ha visto obligado a callar con resignación cuando una anciana vecina le ha espetado en el ascensor aquello de "no sé donde vamos a llegar en este país con tantos maricones y maleantes que andan sueltos".

Apóstata ante notario
"La legislación actual", manifiesta Sánchez Silva, "comenzando por la Constitución, prohíbe de modo implícito o explícito la discriminación por orientación sexual en el Ejército, pero las represalias sutiles o las discriminaciones atávicas siguen pesando en las relaciones diarias. Me he decidido a declarar públicamente mi homosexualidad porque los derechos se han de ejercer y las leyes se han de adaptar a la realidad social. Así de claro". El teniente coronel despliega argumentos jurídicos sin aparentes fisuras, defiende su opción homosexual con un fondo de reivindicación social y, aunque le cueste nervios y angustias, está convencido de que alguien tenía que atreverse en las Fuerzas Armadas a dar este paso. "Yo no quiero protagonismo", aclara, "pero sé que voy a convertirme en un referente para muchos ‘gays’ que sirven en las Fuerzas Armadas españolas".

La larga conversación mantenida con este diario el pasado jueves transcurre en la redacción de ‘Zero’, una revista ‘gay’ de información y estilos de vida que ha brindado sus páginas para que muchos homosexuales ‘salgan del armario’, una expresión que significa una declaración pública de sus opciones sexuales. Ahora le ha llegado el turno a José María Sánchez Silva, que aparece en la portada del número de ‘Zero’ que saldrá la venta esta semana y que incluye una breve entrevista con el militar y un artículo jurídico del teniente coronel sobre los derechos de los homosexuales. Pero, en ediciones anteriores, artistas como Nacho Duato o escritores como Terenci Moix han revelado esta faceta de su intimidad.

Ahora bien, como subraya Ricardo Llamas, redactor jefe de ‘Zero’ y autor de libros como ‘Teoría torcida’ (Siglo XXI) u ‘Homografías’ (Espasa), "la salida del armario de José María Sánchez Silva no es en absoluto cómoda. No le va a servir ni para vender más discos, ni para promocionar una película, ni para abarrotar un local de algún barrio de Madrid que frecuenten los homosexuales".

A pesar de que siempre están en tela de juicio esos difusos límites entre lo público y lo privado, tanto Sánchez Silva como los impulsores de ‘Zero’ se hallan muy lejos de esa actitud popularizada en Estados Unidos de ‘don't ask, don't tell’ (‘no preguntes, no lo digas’), una fórmula un tanto hipócrita que evita las discriminaciones a la hora de ingresar en las Fuerzas Armadas norteamericanas. "Una opción sexual", apostilla Sánchez Silva, "debe llevar aparejada la posibilidad de explicitar pública y privadamente tu sexualidad. Por descontado, sin atentar contra la libertad ni contra la dignidad de ninguna otra persona". El teniente coronel ejemplifica con dos manifestaciones recientes las razones últimas de su decisión de ‘salir del armario’. "Mi actitud", insiste, "reclama el derecho a la visibilidad, ese mismo derecho que ejercieron hace pocas semanas miles de homosexuales en las movilizaciones de Madrid o de Roma. Como militar no puedo participar en una manifestación, pero apoyo totalmente esas luchas".

Por si resta alguna duda de la dificultad de mantener una actitud libre en el Ejército, José María Sánchez Silva escenifica cómo desvían sus pasos o apartan su mirada algunos subordinados a la hora del preceptivo saludo militar. "Lo justo", observa, "parece la discreción, pero eso nos lleva a renunciar a nuestros derechos, a sufrir en silencio, a seguir enclaustrados". Intenta llevar su coherencia, ese equilibrio de jurista demócrata y con sensibilidad social, hasta los últimos extremos, pero no se considera un provocador. Buen aficionado al cine, utiliza situaciones repetidas una y mil veces en las películas americanas de los años cuarenta y cincuenta para buscar una analogía con su ‘salida del armario’. "Durante la época dura de la discriminación racial se consideraba una provocación que un negro entrara en un bar o en un restaurante de blancos. Incluso algunos dirigentes negros tachaban de contraproducentes aquellos desafíos. Hoy sabemos que no se trataba de actos de provocación, sino de actos de defensa de la dignidad personal", afirma.

Siempre con las leyes en la mano y con la coherencia como bandera, esta declaración pública de homosexualidad tiene un antecedente importante en la vida de este militar de alta graduación. Creyente en Cristo, pero no sumiso seguidor de la doctrina católica, José María Sánchez Silva anunció hace tres años a un obispo su voluntad de apostatar de la fe. Ante las numerosas trabas que observó en la jerarquía católica, ni corto ni perezoso, se fue a una notaría y firmó un documento notarial de apostasía. "Resulta increíble que si alguien quiere darse de baja en una organización, no pueda hacerlo", dice. A pesar de su aplomo de veterano abogado que ha tenido que resolver muchos pleitos, José María Sánchez Silva está nervioso por las posibles repercusiones de su decisión. "Claro que no me van a sancionar por el hecho de declarar que soy ‘gay’. Faltaría más. Pero no se me escapa que las represalias pueden ser de muchos tipos. Puede haber un tipo de castigo sutil que apele únicamente a motivos de trabajo o a presuntos descuidos en el servicio". De momento, este teniente coronel del Cuerpo Jurídico se ha trasladado a vivir a casa de un matrimonio amigo hasta que escampe la tormenta que, sin duda, van a provocar sus declaraciones, su valiente toma de postura. "Intento ser consecuente con mi forma de vivir y de pensar. Mi declaración de apostasía es un ejemplo. La diferencia es que de la existencia de ese documento notarial no se enteró nadie y ahora media España se va a enterar de que un teniente coronel ha dicho que es homosexual".

Al final de una charla de varias horas, José María Sánchez Silva sonríe al periodista al despedirse y exclama: "No quiero ni imaginar la cara que van a poner mis vecinos de toda la vida cuando se enteren de que el serio y formal teniente coronel ha resultado ser un gay". 

Sánchez Silva: "Hay muchos 'gay' en las Fuerzas Armadas".
Defensa considera desafortunado utilizar la condición militar para definirse homosexual.
Miguel Ángel Villena | El País, 2000-09-02
https://elpais.com/diario/2000/09/03/espana/967932012_850215.html

"Claro que hay muchos gay en las Fuerzas Armadas y en la Guardia Civil, pero tienen terror a manifestar sus opciones. El Ejército forma parte de la sociedad y, al igual que ocurre en otros ámbitos, la homosexualidad está presente". Así se manifiesta el teniente coronel José María Sánchez Silva, que reclama que el espíritu de las leyes antidiscriminatorias se plasme también en las conductas y en la vida cotidiana de las instalaciones militares.

Un portavoz del Ministerio de Defensa comentó ayer a este diario que el debate planteado por este oficial del Cuerpo Jurídico ya se produjo en el Congreso de los Diputados en el transcurso de la pasada legislatura. "Con la Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas aprobada en 1998", afirmó el citado portavoz, "ha desaparecido cualquier tipo de discriminación. Ya en 1985 fue abolido el antiguo Código de Justicia Militar. Por ello, de momento, el Ministerio no tiene más comentarios que hacer". El portavoz de Defensa aclaró que, en principio, la actitud del teniente coronel Sánchez Silva no incurre en ningún motivo de sanción. "No obstante", agregó, "me parece desafortunado que utilice su rango militar para un pronunciamiento de estas características. Otra cosa es que lo hiciera a título personal".

Abolido en 1985, el Código de Justicia Militar, que incriminaba las actitudes homosexuales como "contrarias al honor militar", la actual legislación prohíbe cualquier discriminación en el Ejército por razón de la orientación sexual, salvo que se atente a la libertad sexual, se mantengan en instalaciones militares relaciones sexuales que atenten contra la dignidad, o que un superior se valga de su posición para atentar contra la libertad sexual de sus subordinados.

"Hay casos de ataques homofóbicos directos en las Fuerzas Armadas", señala el teniente coronel en un artículo publicado en la revista ‘Zero’, "pero lo habitual es que en el Ejército la homofobia agreda indirectamente y recubierta de una ‘exquisita legalidad’. En pleno año 2000, la actitud de todos los miembros de la sociedad debería ser acorde con las normas jurídicas que regulan nuestra convivencia. Si no existiera la homofobia que provoca ataques a la dignidad y al libre desarrollo de la personalidad, este artículo no tendría finalidad".

"He tratado de plantar una semilla con mi actitud", afirma José María Sánchez Silva. A juicio de este militar homosexual, si fructifica, será un beneficio para otros militares gay y para el conjunto de la sociedad y de las Fuerzas Armadas. Aunque diversas lecturas e influencias han estado en el origen de su paso hacia adelante, una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de septiembre del año pasado impulsó la decisión del teniente coronel. La citada resolución judicial condenaba al Reino Unido por violación de los artículos 8 y 13 de la Convención para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales al haber expulsado de sus Fuerzas Armadas a una lesbiana (Janette Smith) y a tres ‘gay’ (Graeme Grady, Duncan Lustig-Pream y John Beckett) exclusivamente por su inclinación homosexual.

Un militar ilustrado, entre la enseñanza y el Derecho.

Miguel Ángel Villena | El País, 2000-09-02

https://elpais.com/diario/2000/09/03/espana/967932011_850215.html#?rel=listaapoyo

La lucha por lo evidente
Decían los escolásticos que la idea tiende al acto o, dicho con lenguaje contemporáneo, el pensamiento precede a la acción. "De ahí la importancia de la educación o el papel de los medios de comunicación a la hora de que las leyes se adapten a la realidad social y de que cambien usos y costumbres". José María Sánchez Silva es un militar ilustrado, cuya carrera en las Fuerzas Armadas ha pasado más por las aulas de enseñanza o los despachos jurídicos que por las maniobras en el campo o la instrucción en los cuarteles. Miembro de la comisión para la prevención y control de la droga en el Ejército en 1981, secretario de la ‘Revista Española de Derecho Militar’ en 1984, jefe de estudios de la Escuela Militar de Estudios Jurídicos de la Defensa en 1992 o asesor jurídico del Cuartel General del Ejército de Tierra son algunos de los cargos ocupados por este admirador de Shakespeare, de los poetas de la generación del 27 o de Kavafis. Esta trayectoria intelectual le ha llevado sin duda al compromiso con la causa ‘gay’, a convertirse en un banderín de enganche de las ‘salidas del armario’. De cualquier modo, no le ha resultado fácil hacerse visible como homosexual y militar a un tiempo. Lejos de los tolerantes tiempos de la Grecia clásica, donde la valentía y una supuesta virilidad no se asociaban necesariamente con la heterosexualidad, las conductas castrenses de hoy suelen estigmatizar a los homosexuales.

José María Sánchez Silva muestra un cierto cansancio vital, fruto de ocultar sus preferencias sexuales durante mucho tiempo, pero también producto del agotamiento que provoca luchar por las cosas que son evidentes. "La gente no puede hacerse una idea", manifiesta, "de lo frustrante que es no poder comportarte tal como eres, salvo con un reducido grupo de compañeros que conocen mi opción sexual y con los que puedo charlar libremente. Son años y años de escuchar relatos de conquistas de mujeres y de chistes sobre maricones. Has de callar y aguantar. Si declararte homosexual todavía es complicado en muchos ámbitos civiles, en el seno de las Fuerzas Armadas estos gestos se convierten en algo mucho más arduo".El teniente coronel reconoce sin ningún empacho los enormes avances de democratización y de modernización del Ejército en los últimos tiempos, pero la visibilidad de los homosexuales aparece como la última frontera. "Se ha incorporado la mujer y las tropas españolas participan en misiones de paz. Pero los ‘gay’ seguimos en las catacumbas".

La situación en otros países.
Miguel Ángel Villena | El País, 2000-09-02

https://elpais.com/diario/2000/09/03/espana/967932013_850215.html

Sólo 23 países, la mayoría europeos, aceptan a ‘gays’ y lesbianas en sus ejércitos. Pero "salir del armario" sigue siendo difícil en un ambiente calificado como muy machista. Hay otras 14 naciones donde se les reconocen sus derechos en la vida civil, pero no se les acepta en las fuerzas armadas. En el resto del mundo, la homosexualidad está prohibida, según International Lesbian and Gay Association. Dinamarca, en el año 1979, fue el primer país en admitir formalmente a ‘gays’ y lesbianas en su Ejército. Un ejemplo que ha ido cundiendo poco a poco en la mayoría de los países europeos, aunque en el caso de Alemania, por ejemplo, no pueden acceder a puestos de oficiales o instructores, prohibición que está denunciada ante el Tribunal Constitucional de ese país. En Hungría se les "recomienda" oficialmente a ‘gays’ y lesbianas que no acudan a las Fuerzas Armadas. En el caso del Reino Unido, ‘gays’ y lesbianas se colaron por la puerta trasera gracias al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en noviembre de 1999 falló a favor de cuatro soldados, incluida una mujer, que habían sido expulsados del Ejército por homosexualidad. El tribunal apoyó su demanda por sendas violaciones del derecho a la privacidad, libertad de expresión y protección contra la discriminación sexual. El Ejecutivo laborista aceptó la sentencia y abolió, con efectos inmediatos, el veto a la entrada de homosexuales en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, los altos oficiales, además de la oposición conservadora, se oponen a la medida, de forma que, en la práctica, este colectivo encuentra tantos obstáculos como los soldados de comunidades minoritarias. La política militar norteamericana se refleja en la ambigüedad de la fórmula "No preguntes, no cuentes" (‘don't ask, don't tell’) que constituye ahora la política oficial del Pentágono en relación a la homosexualidad. Los militares tienen prohibido preguntar a los hombres y mujeres de uniforme sobre sus orientaciones sexuales, pero éstos y éstas tienen igualmente prohibido expresarlas.

1999/09/27

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | "NO PREGUNTES, NO LO DIGAS" Y LA PROMESA DE BILL CLINTON

"No preguntes, no lo digas" y la promesa de Bill Clinton.
Javier del Pino | El País, 1999-09-27

https://elpais.com/diario/1999/09/28/sociedad/938469601_850215.html 

Cuando Bill Clinton llegó a la Casa Blanca en 1993 trató de poner en papel legal una iniciativa aireada durante su primera campaña electoral: prohibir la discriminación a los homosexuales en el ejército de los EE UU. Después de más de un año de lucha contra el Congreso, se adoptó un acuerdo intermedio que trajo más polémica que sosiego. Nació en 1994 la política del 'No preguntes, no lo digas' (Don't ask, don't tell) que básicamente permitía al Departamento de Defensa mantener su veto inexorable a la homosexualidad en el ejército, pero permitía la presencia de gays y lesbianas siempre y cuando no lo admitieran públicamente. Sus mandos no preguntarían sobre su inclinación sexual si ellos no hablaban de ella. No serían investigados y expulsados si no había "pruebas evidentes" de su homosexualidad. Los números han demostrado que aquella medida era original pero inservible en el microcosmos del Pentágono. Según la Red de Defensa Legal del Soldado, un grupo de ayuda para los reclutas que se ven discriminados por su homosexualidad, la expulsión de gays y lesbianas del ejército estadounidense fue un 67% mayor cinco años después de implantarse la nueva política.

Hace unos días, en una rueda de prensa de la Casa Blanca, un periodista preguntó al portavoz del Clinton, Barry Tovi, si esos datos no eran suficientes para revisar la política del 'No preguntes, no lo digas'. En su respuesta lamentó que esa política fuera "la única posible" que acepta el estamento militar.

Un soldado muerto
En agosto, un soldado homosexual [Barry Winchell] apareció muerto por golpes con un bate de béisbol en Fort Campbell (Kentucky). Dos semanas después, el Pentágono adoptó nuevas regulaciones para reducir lo que en el ejército de EEUU es un secreto a voces: el macarthismo al que están sometidos los soldados que son homosexuales, o sobre los que pesa la sospecha sobre su inclinación sexual.

El 'No preguntes, no lo digas' pone de inmediato en la calle a quien se declare homosexual. Un simple rumor -una broma, en ocasiones- sobre la inclinación sexual de un soldado pone automáticamente en marcha una investigación sobre este aspecto de la vida privada que puede acabar con su carrera militar.

Al mismo tiempo el Pentágono quiere erradicar de alguna manera la persecución y el acoso que sufren los soldados homosexuales; algunos de ellos reciben palizas y malos tratos que no denuncian porque ello supondría alertar a los mandos sobre su homosexualidad.

Las normas impiden investigar la inclinación sexual de quien denuncie episodios de este tipo, pero nadie duda de que en la práctica una cosa seguirá llevando a la otra.

1998/07/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UN LORCA 'POLÍTICAMENTE CORRECTO'

Un Lorca 'políticamente correcto'.
Ian Gibson | El País, 1998-07-05

https://elpais.com/diario/1998/07/06/opinion/899676009_850215.html

Se acaba de inaugurar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, la exposición Federico García Lorca (1898-1936), fruto de los esfuerzos de la Comisión Nacional Organizadora de los Actos Conmemorativos del Centenario del Nacimiento de Federico García Lorca y de la colaboración del propio MNCARS y de la Fundación Federico García Lorca. "Buque insignia de las celebraciones del centenario del poeta", la llamó hace unos días Abc. Pero la muestra, pese a incluir objetos y documentos de extraordinario interés, constituye un compendio de dislates, errores, torpezas, silencios e ignorancias tan llamativo que no sólo pone en tela de juicio el crédito de los responsables, sino que traiciona el sentido de la vida y de la obra del granadino. Según un texto conjunto publicado en el catálogo de Federico García Lorca (1898-1936) por los comisarios de la exposición, ésta propone "un paseo imaginario por el mundo de Lorca a través de cuatro grandes temas, esos temas recurrentes en su vida, los que le conforman como artista y como hombre: las ciudades vistas, los amigos encontrados, el éxito y la soledad del poeta". Dado el título de la muestra, que da a entender que se ofrecerá al público una visión global del poeta, puede sorprender la elección de tales "grandes temas". Llama la atención sobre todo la rigurosa ausencia de cualquier reconocimiento o consideración de la homosexualidad del poeta (pese a haber una sección dedicada a sus amigos) o de su hondo compromiso político -dos "temas" fundamentales en su vida y su obra-, mientras las causas de su asesinato/ejecución se pasan totalmente por alto (incluir el trucado certificado de defunción de 1940 no compensa por la laguna).

"Para nosotros, no hay tabú en la vida de Lorca", han declarado recientemente los comisarios. "Tratar su homosexualidad de forma muy explícita nos parecía un poco violento. El poeta nunca hizo una bandera de su homosexualidad, sino que siempre se mantuvo en el terreno de la ambigüedad". Se comprende que Lorca se comportara con discreción, pues, hasta en la muy liberal Residencia de Estudiantes, "algunos olfateaban su defecto y se alejaban de él" (testimonio de José Moreno Villa), mientras bajo Primo de Rivera hubo redadas de "invertidos" y, unos años después, ya en plena República, los fascistas de la revista 'Gracia y Justicia' le tildaban cruelmente de Federico García Loca. En su obra, el escritor se enfrentó valientemente con el tema del amor que no se atreve a decir su nombre -ahí está 'El público'-, y es una tradición seguir callando o minimizando su condición de marginado sexual cuando hasta los críticos antaño más circunspectos admiten hoy que, sin tenerla en cuenta, no se puede entender cabalmente la creación lorquiana.

En cuanto al compromiso social y político del poeta, está tan demostrado a estas alturas, que silenciarlo sólo puede corresponder a la más burda de las censuras: sus numerosas declaraciones antifascistas en la prensa, así como expresiones de solidaridad con los pobres y los desposeídos, su apoyo explícito al Frente Popular, la carta a sus padres desde Barcelona en 1935 (ya estrenada 'Yerma', tan ofensiva para mentes tradicionales), donde se refiere a la "campaña" de las derechas contra él y Margarita Xirgu, campaña que sabe seguirá ("Es casi conveniente que lo hagan, y que se sepa [de] una vez los campos que pisamos. Desde luego, hoy en España no se puede ser neutral")... Sin tal compromiso, visible ya en los primeros escritos del poeta, la obra hoy admirada mundialmente no existiría.

Entre las ciudades "vistas" (?) por el poeta -¿por qué no está Barcelona?-, los comisarios incluyen, naturalmente, Granada, pero se silencia la opinión de Lorca sobre ella, y sobre la "Toma" en 1492. "Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos", dijo en 1931, "del negro, del judío, del gitano... del morisco que todos llevamos dentro". En junio de 1936, pocas semanas antes de su inmolación, Lorca declaró a 'El Sol', de Madrid que en Granada se agitaba entonces "la peor burguesía de España". Se sabe que comentario tan ofensivo como certero fue ampliamente discutido en la ciudad, y no menos entre los conspiradores. Pero a nada de todo ello se alude en esta exposición.

En cuanto a la organización física de la muestra, hay que decir que los paneles informativos son penosos. Al trasladarse a ellos, a veces resumidos, los textos de los comisarios, ya de por sí pobres, mal informados y a veces huérfanos de sentido (botón de muestra: Lorca estaba "entusiasmado por los negros más puros que la poesía pura"), los errores, las torpezas, las faltas gramaticales y ortográficas se amontonan (entre estas últimas, el crítico catalán Gasch figura como Gash; T. S. Eliot, como T. S. Elliot; Gerardo Diego, como Geraro Diego). Tal vez la metedura de pata más llamativa ocurre en el panel de la misma entrada a la exposición, que nos informa de que "hay al menos dos Lorcas entre muchos: el privado y el público. Al primero lo conocemos bien y, sin embargo, volvemos a leerle cada vez con idéntica sorpresa, con la misma pasión. El segundo, que se oculta, está escondido debajo de las líneas, entre las líneas...". Lo que ocurre es que se han trastocado, sin que nadie lo haya notado, las palabras "privado" y "público" del original (catálogo, página 17), ocasionando que, en el mismo umbral de la exposición, el público tenga que vérselas con un contrasentido.

Otro fallo notable es que los objetos expuestos no están numerados. Ello inutiliza el catálogo -hermosamente presentado, bien es verdad- como guía de la misma. Por lo que respecta al índice del catálogo, la sección "Cartas dirigidas a:", encargada por lo visto a un ordenador y luego no corregida por intervención humana, es una auténtica barbaridad. Entre los recipientes de dichas cartas figuran, según dicha sección, no sólo Oscar Wilde (sic) -que murió cuando el futuro poeta tenía dos años-, sino también Pedro Soto de Rojo (fallecido en 1658) y el mismísimo Lope de Vega. Es difícil dar crédito a los ojos.

El error más garrafal de la muestra, con todo, concierne a un fragmento de carta a Dalí procedente de la Fundación Gala-Salvador Dalí, de Figueres, y atribuida confiadamente a Lorca (se reproduce en la página 170 del catálogo). La misiva ocupa la misma vitrina que el manuscrito de la Oda a Salvador Dalí, y por su grafía puede apreciar enseguida cualquiera que no es de Lorca (a mí me parece, por letra y contenido, ser de Luis Buñuel). Siendo colaboradora de la muestra la Fundación Federico García Lorca, es incomprensible que se haya atribuido este documento al autor de 'Bodas de sangre'. ¿No la vio antes de su instalación el secretario de la misma, Manuel Fernández-Montesinos, sobrino del poeta, que ha manejado centenares de manuscritos de su tío? ¿Cómo explicar fallo tan grotesco?

Creo que no es exagerado decir que se sale de Federico García Lorca (1898-1936), además de sin conocer al Lorca auténtico, con muy poca o ninguna idea de la temática, sumamente coherente, de la obra suya, que gira fundamentalmente en torno al empeño del ser humano de vivir libre, digna y plenamente su vida instintiva. El 5 de junio pasado se organizó en la Residencia de Estudiantes un homenaje a Lorca, con presencia gubernamental, en el día de su centenario. Durante el mismo, el presidente Aznar proclamó que "la poesía no tiene ideología". La muestra light del Reina Sofía apunta en la misma dirección. Me temo que, si viaja fuera de España, será duramente criticada.

Ian Gibson es hispanista, autor, entre otras obras, de El asesinato de García Lorca y de una biografía en dos tomos del poeta.

1995/03/30

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | UN JUEZ DECLARA ANTICONSTITUCIONAL LA LEY DE CLINTON "NO SE PREGUNTA NADA, NO SE DICE NADA"

Un juez deja en evidencia a Clinton al declarar anticonstitucional la ley de los 'gay' en el Ejército.
Jose Manuel Calvo Roy | El País, 1995-03-30

https://elpais.com/diario/1995/03/31/internacional/796600804_850215.html 

El juez Eugene Nickerson abrió ayer una seria vía de agua en la política de parches del presidente Clinton al declarar inconstitucional la ley que impide a los homosexuales alistarse abiertamente en las filas del Ejército. En su dictamen sobre la reclamación de seis gay que desafiaron la prohibición de declarar públicamente su orientación sexual, el juez Nickerson, del tribunal federal de Brooklyn (Nueva York), dice que la ley "no sólo es engañosa, sino qué induce a los homosexuales a mentir", y que constituye una clara violación de la Constítución. El Tribunal Supremo dirá la última palabra.

El juez federal Nickerson ya había dado una pista de por dónde podían ir las cosas cuando en abril del año pasado, después de haber recibido la denuncia de los seis gay, prohibió que fueran expulsados del Ejército mientras el proceso estaba abierto, como tendría que haber ocurrido según la ley. Su sentencia de ayer, que el Pentágono recurrirá, es la primera que desafía la constitucionalidad de la ley. A Clinton, calentando motores para la campaña electoral de 1996, la noticia le supone la reapertura -con consecuencias inciertas y poco prometedoras- de uno de los capítulos menos afortunados de su estancia en la Casa Blanca. Bill Clinton prometió en su campaña electoral de 1992 resolver mediante una orden ejecutiva el problema de la discriminación contra los homosexuales de uniforme. La promesa le estalló en las manos en enero de 1993, antes de tomar posesión de su cargo, porque rápidamente se ganó la oposición de la Junta de Jefes de Estado Mayor y la de los principales líderes demócratas de las dos cámaras. Sam Nunn, presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, dijo que Clinton avanzaba en la dirección equivocada y que la decisión pertenecía al Congreso, no a la Casa Blanca. La opinión pública, que en enero de 1992 estaba en un 54% a favor de la idea, había disminuido su respaldo al 35% un año después.

Después de meses de negociaciones, la dura realidad produjo una solución salomónica: tratando de evitar el tremendo desgaste político del problema en la primera fase de su mandato, Clinton actuó con la intención de mantener el compromiso electoral sin abrir una crisis en el partido y en el Ejército. La Casa Blanca encargó al Pentágono un texto que recogiera el compromiso electoral de no expulsar a nadie de las Fuerzas Armadas por razones de orientación sexual, sin que eso supusiera una política de puertas abiertas. Lo que salió adelante fue la Ley de Autorización de la Defensa Nacional, que entró en vigor en febrero de 1994 y que desde el principio se conoció como la norma de "no se pregunta nada, no se dice nada". Las Fuerzas Armadas eliminarían de sus formularios de admisión las preguntas relacionadas con la preferencia sexual de los reclutas y no habría expulsiones si el asunto se mantenía en secreto.

Respuesta al apoyo electoral
Mediante esta fórmula, Bill Clinton creyó poder asimilar los argumentos que advertían sobre el "deterioro de la unidad y la cohesión de las unidades militares", debido a la presencia abierta de homosexuales en los cuarteles que habían respaldado masivamente su campaña electoral.

El intento de complacer a dos partes, una filosofía intrínsecamente arraigada en el alma política de Clinton, era arriesgado. A los militares y a los políticos les pareció un mal menor, pero los colectivos homosexuales anunciaron desde el primer momento su propósito de llevar la batalla a los tribunales. Ahora, el juez Nickerson les da la razón y su satisfacción es evidente. "Estamos muy satisfechos. Creemos que esta decisión confirma lo que es obvio: que es una política discriminatoria basada únicamente en prejuicios", según Robin Kane, del Grupo de Trabajo Nacional de Homosexuales.

Eugene Nickerson, que antes de tomar la decisión escuchó a la abogada Margaret Plank justificar la ley por las necesidades de la vida militar y defenderla como la mejor defensa de la privacidad de los soldados, dictaminó que el argumento "es el más incongruente: después de aprobada la ley, las duchas, letrinas y barracones no son más privados de lo que eran antes". Matthew Coles, de la Unión de Libertades Civiles, señaló: "No hay una sola prueba de que la presencia de homosexuales haya minado la cohesión militar o la eficacia de las unidades, y la filosofía de 'no preguntar, no decir nada' obliga a los homosexuales a elegir entre servir a su país o mentir".

Entre los expertos llamados a declarar en favor de los seis homosexuales que han ganado el caso se encontraban dos generales retirados y un alto cargo de Defensa. Se da por seguro que el Departamento de Justicia y el Pentágono recurrirán la sentencia del juez federal ante el Tribunal Supremo.

1994/06/25

DOCUMENTACIÓN | 28-J | ROMPIENDO EL SILENCIO

Rompiendo el silencio.
Empar Pineda | El País, 1994-06-25

https://elpais.com/diario/1994/06/26/radiotv/772581620_850215.html 

'Salir del armario' es una genial bofetada a los tópicos sobre lesbianas y gays. Las cámaras nos acercan a gentes diversas, ambientes dispares, experiencias vitales plurales que, en conjunto, rompen con las imágenes tradicionales que en numerosas ocasiones nos suelen mostrar a seres atormentados que malamente viven sus preferencias sexuales. Por el contrario, 'Salir del armario' ha sabido captar la alegría, la satisfacción y el orgullo de tantos gays que vamos por el mundo con la cabeza bien alta, sin ocultar nuestra orientación sexual y sin que por ello tengamos que vivir como víctimas.

Veinticinco años rompiendo el silencio, la marginación, la intolerancia, los rechazos sociales. Veinticinco años desde aquel junio de 1969 en Stonewall que marcó el inicio del nacimiento del actual movimiento gay-lesbiano.

Las históricas imágenes de aquellos días vividos en el gueto neoyorquino -que por primera vez se muestran en la televisión en España- pertenecen ya al pasado de nuestra historia. Como igualmente ocurre aquí con los artículos de la Ley de Peligrosidad Social derogados después del franquismo. Una historia felizmente no vivida por la mayoría de lesbianas y gays que dan vida al programa, aunque algunas y algunos las recordemos amargamente. Los tiempos han cambiado. Y mucho. Y de ello da cuenta 'Salir del armario'.

En este sentido, da gusto, por ejemplo, ver tantas caras nuevas y no tenemos que prodigar las cuatro caras de siempre como antaño. En el caso particular de las lesbianas, la ruptura de la invisibilidad ha sido más tardía que la de los gays. Explicarlo exigiría un espacio del que no dispongo ahora. Baste, pues, con señalarlo y con congratularnos por nuestra presencia, como nunca, en un programa televisivo.

Da gusto, también, ver a madres y padres que explican sin amarguras lo que ha significado en sus vidas saber que tienen hijas lesbianas o hijos gays.

Da gusto, ¡cómo no!, ver miles y miles de colegas manifestarse por el mundo, ruidosamente en las calles, desplegando una creatividad sin límites en una lucha que no ha acabado aún por vivir sin discriminaciones de ningún tipo.

La pluralidad de gentes, de sociedades, de situaciones, de experiencias vitales se refleja, también, en pluralidad de enfoques, de ideas sobre lo que nos concierne. ¡Un acierto más del programa! Y ya, para acabar, un deseo: que no hagan falta otros 25 años para que el silencio quede definitivamente roto.

Empar Pineda es portavoz del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid.



Y TAMBIÉN...
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A cara descubierta.
Guillermo Altares | El País, 1994-06-25

https://elpais.com/diario/1994/06/26/radiotv/772581601_850215.html

Un 28 de junio de hace 25 años en Stonewall, en el Greenwich, Village de Nueva York, los homosexuales se lanzaron a la calle para demostrar que no tenían nada que ocultar. Fue el nacimiento de los movimientos gays. Canal+ conmemora hoy este aniversario con la emisión del documental ‘Salir del armario’ (20.35), un testimonio sobre la situación de los gays en España, y de la película ‘El banquete de boda’ (22.00, codificada), una deliciosa comedia de enredo taiwanesa en tomo a una pareja gay en Nueva York, de la que la cadena de pago emitirá un único pase.

“¡Salir del armario!" fue el grito de guerra de aquellas manifestaciones; un grito contra la ocultación vergonzante de la condición homosexual, un grito para que nadie vuelva a tener que escribir: "Dedicado a tiempos mejores" (célebre encabezamiento de la novela de E. M. Foster ‘Maurice’, publicada póstumamente por el escritor británico, ya que reconocía en ella su homosexualidad, algo inadmisible para la sociedad en la que vivía). El documental, elaborado por los servicios informativos de Canal+, está basado fundamentalmente en las declaraciones de homosexuales, hombres y mujeres, que reconocen abiertamente su condición, que salen del armario. Son personajes de todo tipo y condición social con un punto común: no tienen ningún problema en reconocer su opción sexual, ni creen que éstas tengan que separarles del resto de la sociedad. Quieren demostrar que la homosexualidad tiene que luchar para dejar de estar escondida debajo de la alfombra o en bares nocturnos, localizados (y estigmatizados) en determinadas zonas de la ciudad.

Un abogado, un político, una pareja casada en Dinamarca, un heraldista... hablan sobre la situación de los homosexuales en España, justo en un momento en que el Gobierno ha planteado el reconocimiento de las parejas de hecho, sin distinción de sexo, ante las protestas de los sectores más conservadores de la sociedad. "No queremos formar parte de una comunidad, sino de toda la sociedad", dice uno de los entrevistados. El grito de guerra hacia la normalización en todos los aspectos de la vida es el mensaje final de este trabajo. El documental de Canal+ -con un montaje de ‘videoclip’- también repasa la historia del arte y del cine ‘gay’ (desde ‘Víctima’, del británico Basil Deardem, hasta las películas de Derek Jarman o los primeros filmes de Stephen Frears). Además se ofrece información sobre dos programas ‘gay’ en la radio española, una televisión por cable ‘gay’ en EE UU, una editorial y una agencia de viajes que organiza cruceros solo para ‘gays’.

Canal+ emite también (23.45, codificado) eI cortometraje ‘El club de lo chicos muertos’, que obtuvo el Premio Especial del Festival de Cine de Locarno y el Premio New Line Cinema, y que narra la historia de un joven que descubre su homosexualidad en Nueva York a principios de esta década.

La programación especial se completa con la redifusión (en codificado) de la producción británica ‘El lenguaje perdido de las grúas’ (a las 18.57) y del documental norteamericano ‘¿Por qué soy gay?’ (0.15).

Filme taquillero
‘El banquete de bodas’, un filme taiwanés que recibió el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1992, relata las presiones familiares sobre una pareja homosexual y heterocultural: está formada por un taiwanés y un estadounidense. Los padres del primero están empeñados en que se case y él decide montar un matrimonio de conveniencia. Escrito y dirigido por Ang Lee, que se basó en sus propias experiencias, ha sido el más taquillero del cine de Taiwán y a raíz del filme se creó la primera institución de ‘gays’ en ese país.

1988/08/22

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | MUERE DE SIDA EL ESCRITOR FRANCÉS JEAN-PAUL ARON

Muere de SIDA el escritor francés Jean-Paul Aron.
El País, 1988-08-22

https://elpais.com/diario/1988/08/22/cultura/588204005_850215.html 

El filósofo y escritor francés Jean-Paul Aron, de 61 años de edad, la primera personalidad francesa que reconoció públicamente haber contraído la enfermedad del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), falleció el sábado en París, en el hospital Claude Bernard, donde estaba internado Aron contó el pasado mes de octubre de 1987, en una larga entrevista publicada por el semanario 'Le Nouvel Observateur', cómo contrajo la enfermedad y los problemas de todo tipo que le había ocasionado la aparición del SIDA. La entrevista, publicada con el título 'Mi sida', apareció posteriormente en forma de libro y dio lugar, todavía hace escasos meses, en junio de 1988, a una nueva entrevista televisiva.

Aron tuvo conocimiento de su enfermedad en 1985, a resultas de lo cual fue internado con resultados relativamente satisfactorios. En el momento de su primer. a entrevista se hallaba en buen estado de salud y con buena presencia física.

"Soy incapaz de confesaros que experimento el SIDA como un castigo, me parecería escandaloso", aseguraba. Y añadía: "Es simplemente una mala suerte horrorosa". Aron jamás había confesado públicamente su homosexualidad, pero reconocía que "ha sido necesaria la enfermedad para que se suscitara la espontaneidad". El SIDA fue contraído, según su propia confesión, "por un americano hallado en Florencia en l98l". En su aparición televisiva de junio, en la que apareció enflaquecido y debilitado, aseguró que estaba resignado a la muerte ineluctable en un futuro muy próximo".

"Le vería sentado en este sillón, en lugar de usted", aseguró a la entrevistadora al referirse al americano que le contagió la enfermedad, "y sería simpático con él, no me enfadaría". "Percibo mi enfermedad como una injusticia, pues yo hacía muy poca cosa y otros hacían mucho", añadió. Aron explicó las razones de su testimonio como fruto de "una exigencia interior, pues hace falta romper el silencio ante esta enfermedad y, además, el intelectual, que tiene el deber de la verdad, puede mejor que otros contar las cuestiones que la sociedad vive con esta enfermedad".

Intelectual de izquierdas
Jean-Paul Aron, primo de Raymond Aron, uno de los mayores intelectuales franceses de este siglo, ha publicado, entre otras obras, 'El pene y la desmoralización de Occidente', y 'Los modernos'. A diferencia de su pariente, Jean-Paul Aron era un intelectual de izquierdas, mordaz y crítico con sus colegas y se consideraba a sí mismo como un dandy. Su desgarrado y audaz testimonio fue una respuesta póstuma a Michel Foucault, el filósofo francés fallecido en 1984, que jamás quiso confesar públicamente su homosexualidad ni asumir públicamente que había contraído el SIDA del que falleció.

1976/11/20

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | SOBRE EL HOMOSEXUALISMO

Sobre el homosexualismo.
XXX · Cartas al Director | El País, 1976-11-20

https://elpais.com/diario/1976/11/21/opinion/217378802_850215.html 

En la sección ‘Cartas al director’, de ese diario, correspondiente al día 16, he podido leer las manifestaciones que hace el ‘Front d'Alliberament Gai de Catalunya’, en una declaración que me ha sorprendido. He de hacer constar que soy un ciudadano transigente con toda ideología, respetuoso con opiniones contrarias a mi sentir y comprensivo con las aberraciones de la naturaleza. Siempre he censurado el fanatismo político o religioso, el racismo y la eutanasia, así como he respetado toda tendencia artística o cultural, aun cuando su expresión me sea incomprensible.

Sin embargo, el caso que se airea en ese artículo, es algo que me produce cierta aversión moral. Pues, si bien el homosexualismo existe, creo que debe considerarse como una aberración de naturaleza análoga a una enfermedad, y que los que adolecen de la misma, deben intentar someterse a un tratamiento adecuado para superarla y, en último caso, realizar el esfuerzo de vivir con la apariencia de seres eróticamente normales.

Los implicados en ese ‘Front’, por el contrario, parecen ufanarse de serlo; la redacción de la carta evidencia la vanidad de pertenecer a tal asociación y su existencia y antigüedad como un hecho meritorio. Es como si los leprosos, cancerosos o sifilíticos, se organizasen a su vez, no para intercambiar conocimientos y aportar medios para la investigación y producción de fármacos que les librase de la enfermedad, sino para hacer ostentación de ella y realizar una labor de captación de prosélitos para el contagio. Respeto al enfermo y su derecho a ser curado, pero no al orgulloso de serlo y, por tanto, refractario a todo procedimiento curativo. No pretendo, (que quede bien sentado), el exterminio de los homosexuales, pero si su silencio. Sí, ya sé que muchos individuos de categoría artística y cultural indiscutible lo han sido, pero no puede afirmarse que esa disposición se debiera a su malformación orgánica, porque muchos más hombres han destacado en la investigación y el saber siendo absolutamente normales.

Creo que a esos personajes ambiguos se les debiera impedir la exposición pública de sus anomalías, dado que no se les pregunta sobre ellas, ni a nadie que no sea ellos mismos le interesan. Y quizá se evitase su mayor proliferación en una sociedad que ya tiene bastantes complejos que superar. Tengo hijos y me desagrada que esa desviación la consideren normal; no quiero que por las facilidades otorgadas a esas asociaciones puedan ser víctimas de la persuasión de sus adeptos.

El final del escrito, sobre todo, es lo más indecoroso. Yo les diría a esos tales: no, no; están ustedes muy equivocados. A la gran mayoría, por no decir la totalidad de los padres (doy un margen para no ser demasiado concluyente), no nos importa que nuestros hijos hagan amistad con negros, judíos y pelirrojos, con tal de que éstos no tengan, entre otros defectos de importancia el de ser, precisamente, homosexuales.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...