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2022/07/10

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | CUANDO SER HOMOSEXUAL SE CONSIDERA(BA) UNA ENFERMEDAD: LA HISTORIA TRAS SU DESPATOLOGIZACIÓN

Huffpost / Orgullo en Nueva York, 1989-06-25 //

Cuando ser gay se considera(ba) una enfermedad: la historia tras su despatologización.

Tantos años de criminalización y patologización dan como resultado un estigma que aún pervive. A los activistas LGTBI de entonces hay que agradecerles los logros de hoy.
Marina Velasco | Huffpost, 2022-07-10
https://www.huffingtonpost.es/entry/cuando-ser-gay-se-consideraba-una-enfermedad-la-historia-tras-su-despatologizacion_es_62c80257e4b0aa392d3d9ac4

En una época no muy lejana, los manuales de psiquiatría por antonomasia clasificaban la homosexualidad como una “perturbación sociopática de la personalidad”, como una “desviación sexual”. En una época no muy lejana, si eras gay la iglesia te consideraba pecador, el Gobierno te consideraba un criminal y los psiquiatras te veían como un enfermo. Y así, atrapadas por una triple opresión –reconvertida después en estigma–, sobrevivían como podían las personas LGTBIQ+, ya fuera desde el ocultamiento y la negación o, al contrario, desde la reivindicación y el activismo.

Fueron las y los activistas quienes consiguieron que en 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) retirara de su Manual diagnóstico de trastornos mentales (DSM) la homosexualidad, tras una larga lucha del colectivo LGTBI, narrada en el documental Cured, de Patrick Sammon y Bennett Singer. Estaban hartos de oír a psiquiatras como Charles Socarides decir que “no puede haber gais felices” y que la homosexualidad debía tratarse “como la epilepsia o el alcoholismo”; estaban hartos de ser expulsados de su trabajo porque a sus jefes les llegaban “informaciones” sobre su orientación sexual; estaban hartos de enfrentarse al encierro en instituciones mentales, donde la “terapia” recibida podía ser verbal, pero también por medio de ‘electroshock’ y lobotomías.

A finales de los 60, algo empezó a cambiar en todo el mundo: el mayo francés del 68, las protestas contra la guerra de Vietnam, los disturbios de Stonewall en Estados Unidos. Los activistas LGTBI –aún sin ese nombre– se movilizaron como nunca, centrando sus esfuerzos en que la APA dejara de incluir la homosexualidad en la ‘Biblia’ de la psiquiatría. Se propusieron encontrar a un psiquiatra homosexual que reconociera su condición ante el resto de sus compañeros, mostrándoles que no estaba enfermo. Y dieron con él. Se llamaba John Fryer, aunque ante sus colegas, en la Convención de la APA de Dallas en 1972, se presentó como el Doctor H. Anónimo, oculto tras una máscara y una peluca negra y rizada.

Fryer, que había vivido en sus propias carnes la discriminación laboral por ser gay, enumeró todo aquello que podía “perder” una persona en su vida por ser homosexual: “Tal vez no se nos considere para una cátedra, [...] dejen de enviarnos a los pacientes [o] nos exijan que pidamos una excedencia para dejar de trabajar”. “Sin embargo, corremos un riesgo aún mayor al no vivir nuestra humanidad plenamente”, lanzó. “Esta es la mayor pérdida, nuestra humanidad honesta”, dijo.

John Fryer no convenció a todos sus compañeros psiquiatras –y por supuesto tampoco a toda la población–, pero sí a una mayoría. En 1973, el DSM dejó de incluir la homosexualidad como una enfermedad. Y esa primera victoria supo a gloria. De algún modo, el colectivo había “vencido a esos señores” psiquiatras que iban en su contra, explica a El HuffPost Santiago Peidro, doctor en Psicología y profesor en la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Pero, sobre todo, “fue importante para la población en general, que cuando escucha que algo es una enfermedad, lo reproduce”, indica Peidro.

La Organización Mundial de la Salud tardó algo más en dar este paso, y hubo que esperar hasta el 17 de mayo de 1990 –hoy Día Internacional contra la LGTBIfobia– para que el organismo sacara la homosexualidad de su Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud (CIE).

Pero una cosa es que se pronuncien los organismos de la salud y otra es que las leyes cambien. Retomando el caso de Estados Unidos, hasta el año 2003 no se legalizó a nivel federal las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. Todavía hoy, en alrededor de 70 países se sigue considerando un delito las relaciones entre personas del mismo género.

¿Y en España?
Cuando nació Mili Hernández (Madrid, 1959) existía en España la llamada Ley de vagos y maleantes, con la que la dictadura franquista criminalizaba a los homosexuales dentro de una categoría en la que incluía a “rufianes”, “proxenetas” y explotadores de menores.

Hernández, hoy dueña de la mítica librería Berkana, especializada en literatura LGTBI, no sabía lo que esa ley podía suponer en su vida porque, de hecho, ni siquiera era consciente por aquel entonces de que ella misma era lesbiana.

“Tenía 16 años cuando murió Franco, estaba en plena adolescencia”, recuerda Hernández. “Desde muy pequeñita, desde los 11 años, yo ya sabía que algo me pasaba, me costaba encontrar mi sitio, sentía que era diferente, pero no sabía ponerle nombre”, reconoce la librera y editora. Por fin pudo nombrarlo pasados los 18, con la democracia ya incipiente. “Entendí que lo que me pasaba era que me gustaban las mujeres, que no me gustaban los chicos”, resume.

Y aunque Hernández tampoco era consciente de que la OMS catalogaba aún la homosexualidad como enfermedad mental, sí sabía que ser lesbiana “era algo malo, que estaba fuera de la norma”. “Vivíamos en un país muy en blanco y negro, muy heteropatriarcal. Los padres ya tenían la idea de que sus hijas estudiaran, pero la función principal de las mujeres seguía siendo casarse y tener hijos”, cuenta. “En aquel entonces había dos canales en la televisión, y de la homosexualidad no hablaban. Tampoco en los colegios, tampoco en las familias”, dice.

En su adolescencia más tardía, empezaron a filtrarse otros colores. “Se oían cosas como ‘Mari Trini es lesbiana’, ‘Martina Navrátilová es lesbiana’”, recuerda Hernández. “Yo sabía que Lorca era gay, pero de mujeres no tenía ni idea. Supe ponerle nombre a qué me pasaba cuando encontré algún referente con el que sentirme identificada”, relata.

Reconoce Hernández que en algún momento sí pensó que “quizás tenía que ir al psicólogo” en busca de ayuda emocional. Pero hasta para eso España era un lugar hostil en aquel entonces. “Al psicólogo sólo iban quienes estaban muy muy mal, muy tarados, como decían entonces”, reflexiona.

Más adelante, Hernández se enteraría de que “muchas personas gais, lesbianas y trans” en su época fueron sometidas a “terapias completamente equivocadas de psiquiatras muy retrógrados, adscritos al régimen franquista”, dice.

El psicólogo argentino Santiago Peidro sostiene que esa corriente de psiquiatras que aseguraba que podía ‘curar’ la homosexualidad, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX y en la primera del XX, existía movida por una serie de “intereses”. “Cuando la psiquiatría del siglo XIX se apropia de todos los asuntos relacionados con la sexualidad, comienza a tomarlo como una patología, un desvío respecto a la norma, y empieza a considerarse como una enfermedad del instinto sexual”, señala.

Primero los psiquiatras pensaron que había un “problema físico en el cerebro”; luego vieron que todo estaba normal ahí, que no servía de nada “abrir las cabezas y revisar”. Empezaron entonces a pensar que “todo se debía al instinto sexual”, que a priori debía estar “preconfigurado”, según sus ideas, para que el hombre se sintiera atraído por la mujer, y viceversa.

“Este discurso encontró un límite en Freud”, afirma Santiago Peidro. Sigmund Freud (1856-1939) entiende que no existe ese instinto “innato”, “preconfigurado”, y que no hay nada malo en ser homosexual. Paradójicamente, muchos psiquiatras blandieron después teorías de Freud con la intención de ‘curar’ la homosexualidad, pese a que el propio Freud nunca lo consideró una enfermedad. Los psiquiatras, recuerda Peidro, están “inevitablemente atravesados por prejuicios morales, por sus propias religiones y por sus historias familiares”.

De la patologización y la criminalización a las ‘terapias de conversión’
Igual que el fin de la dictadura franquista no supuso el final de la represión del colectivo en España, el pronunciamiento de los psiquiatras de la APA y de la OMS tampoco acabó en su momento con el estigma asociado a las personas LGTBI en el mundo. En absoluto.

“El proceso no culminó ahí”, explica Alberto de Belaunde, representante de la organización OutRight International por los derechos LGTBQ+. OutRight International publicó en 2019 un informe pionero sobre el alcance de las conocidas como terapias de conversión, en el que concluyó que estas se llevan a cabo, de una u otra manera, en los cinco continentes del mundo. “Está muy extendido incluso en países como España, donde hay un importante reconocimiento de los derechos de las personas LGTB”, señala este abogado y activista peruano.

Saúl Castro, abogado gallego y autor de 'Ni enfermos ni pecadores' (Ediciones B), explica que, bajo el paraguas de esas “terapias de conversión”, cabe cualquier intervención que busca “modificar o eliminar la orientación sexual, la identidad o la expresión de género de una persona”. En 'Ni enfermos ni pecadores', Castro ha documentado la existencia, incidencia y alcance de estas prácticas en España.

Las “mal llamadas terapias de conversión” perpetúan “esa idea antigua de la psiquiatría” según la cual “la orientación sexual, la identidad o la expresión de género de una persona pueden suprimirse o cambiarse siguiendo determinadas prácticas”, afirma De Belaunde.

Quienes las promueven y practican obvian dos aspectos fundamentales: el primero es que la ciencia ya ha desmentido esas pseudoteorías de que la orientación sexual se puede ‘curar’; el segundo y, quizás, más importante, es el daño que generan en las víctimas: en su autoestima, en su salud mental e incluso en su deseo sexual.

Estas pseudoterapias ya no toman tanto la forma del ‘electroshock’ –aunque esto sigue produciéndose en determinados países–, sino que tienden a adquirir otras manifestaciones: “Terapia psicoanalítica, prescripción de determinadas pastillas para eliminar la libido de las personas, a través de charlas, talleres sociales, ritos llevados a cabo por líderes religiosos…”, enumera Alberto de Belaunde.

Uno de los problemas que advierte OutRight International para detectar y denunciar estas prácticas es, precisamente, la facilidad con la que pasan desapercibidas por camuflarse como coaching o charlas de identidad, sobre todo en contextos religiosos o sociales. “No existe una conciencia general sobre ellas, de modo que muchas víctimas o sobrevivientes no reconocen que lo que sufrieron cae dentro de este concepto”, sostiene el representante de la organización.

Iván León, víctima de terapia de conversión y autor de '¡Oh feliz culpa!' (Egales), tampoco fue consciente en un primer momento de que las charlas a las que acudía en la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid) eran lo que realmente eran. Llegado un momento, quienes impartían esos ‘talleres’ empezaron a “vincula[r] la homosexualidad con la pederastia, incluso con la pederastia en la Iglesia, lo que achacaban a los sacerdotes homosexuales. También hacían vinculación con la zoofilia”, explica León en una entrevista con El HuffPost. Este discurso fue lo que le hizo darse cuenta.

“Sin duda, la religión es uno de los factores que explican por qué todavía existe el nivel de intolerancia que conocemos hacia la comunidad LGTBI”, sostiene Alberto de Belaunde. El abogado y activista considera fundamental que se impliquen “no sólo la comunidad LGTB y los legisladores, sino también los profesionales de la salud mental, y por supuesto también líderes sociales y religiosos, especialmente de aquellas iglesias o aquellos credos que tradicionalmente han cumplido un rol en la valoración social negativa de las personas LGTB”.

Recientemente, el Gobierno de España aprobó el anteproyecto de la Ley Trans, que entre otras cosas prohíbe las “terapias de conversión”. Saúl Castro defiende que la mera prohibición no erradica estas prácticas, y que para poder perseguirlas realmente habría que incluir un delito específico sobre las mismas en el Código Penal.

La organización OutRight International alude a tres elementos “fundamentales” para acabar con estas prácticas: un enfoque preventivo que genere conciencia entre la población; la existencia de “canales de denuncia efectivos que eviten la revictimización”; y garantizar a las víctimas el acceso a servicios de salud para superar el trauma vivido.

De manera transversal a todo lo anterior, hay que “asegurar políticas educativas que ayuden a vencer los estigmas en la sociedad”, añade De Belaunde. “Mientras exista sexismo, homofobia y transfobia, lamentablemente estas prácticas van a aparecer. Porque son resultado de la discriminación y la intolerancia contra la comunidad LGTB+”, advierte. Por eso son tan importantes las fechas, las banderas y las reivindicaciones del Orgullo que se celebra estos días.

No hace falta mirar tan atrás...
Si bien la homosexualidad desapareció como enfermedad mental de los manuales del DSM y el CIE en 1974 y 1990 respectivamente, la “orientación sexual egodistónica” –cuando una persona siente una atracción que no se corresponde con lo que entiende por ideal y le genera ansiedad– siguió incluida como categoría de diagnóstico para la OMS hasta 2019.

Hubo que esperar también hasta entonces para que la Organización Mundial de la Salud dejara de considerar la transexualidad como trastorno mental. En su última Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), la transexualidad pasó a formar parte de la categoría “condiciones relativas a la salud sexual”, saliendo del capítulo dedicado a “trastornos de la personalidad y el comportamiento”.

2022/07/09

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA DURA HISTORIA DE AARON LEE, UN VIOLINISTA ENCERRADO POR SU FAMILIA POR SER GAY

Pronto / Aaron Lee //

La dura historia de un violinista encerrado por su familia por ser gay.

Se llama Aaron Lee, nació en Madrid y sus padres son músicos coreanos que no aceptaron su homosexualidad.
Pronto, 2022-07-09
https://www.pronto.es/noticias-del-corazon/noticias-emotivas/dura-historia-violinista-encerrado-familia-gay-42515.html 

En la semana del Orgullo, que reivindica los derechos de las personas LGTBI, la historia de Aaron Lee nos ayuda a comprender lo que supone ser homosexual en determinados países y, todavía, en algunas familias.

Aaron Lee, nacido en Madrid en 1988, es hijo de un director de orquesta, que es pastor de una iglesia evangélica, y de una pianista surcoreanos.

A los 4 años, empezó a tocar el piano y, a los 9, el violín. Todo en su familia era perfecto. Hasta que, a los 16 años, se dio cuenta de que le gustaba un chico, descubriendo así su homosexualidad.

Una noche, su padre le comentó que en la factura telefónica había un número repetido muchas veces. "¿Se trata de una chica? Sea lo que sea, tu madre y yo estaremos a tu lado", le dijo.

El joven Aaron interpretó esa frase como una invitación a declarar su condición sexual. Y lo hizo. Aquel fue el inicio de su infierno, con amenazas, golpes e insultos por parte de su padre, que no aceptaba un hijo gay.

Después de someterse a "terapias de conversión" y sufrir malos tratos físicos y psicológicos, su padre le dijo que iba a llevarle a estudiar con la mejor violinista de Seúl. Fue un engaño. Lo que hizo fue encerrarlo en una isla, en la celda de una iglesia, incomunicado, hasta que cambiara.

Aaron sólo pensaba en escapar, pero cada vez que lo intentaba recibía más palizas. Al cabo de un tiempo, cambió de estrategia y, un día, les anunció a sus padres que ya no era gay.

De tocar en la calle a la Orquesta Nacional
Después regresó con su familia a Madrid y, al poco tiempo, se desencadenó el episodio final porque su padre descubrió discos y material que le delataron de nuevo. Entonces, y sin contemplaciones, le echaron de casa. Tenía 18 años.

Con sus ahorros de 700 euros, se quedó solo en Madrid. Para sobrevivir hacía bolos musicales, trabajó de camarero, doblando ropa en una tienda y tenía 30 euros mensuales para comida. Hasta que, un día, Aaron se atrevió a tocar en la calle y recaudó 120.

Cuando cumplió 20 años, consiguió ser el músico más joven en entrar en la Orquesta Nacional de España, donde estuvo seis años. Lo dejó porque sintió que su pasión se volvía rutina.

Hoy, toca como solista, se define como emprendedor social, tiene inversiones inmobiliarias, ha escrito su autobiografía, "Yo soy el que soy" (Letrame), ha creado la Fundación Arte que Alimenta, para proteger a los adolescentes LGTBI, a mujeres maltratadas y niños en situación de riesgo, e investiga la música española de los siglos XIX y XX.

Todo lo ha conseguido contra viento y marea y habiendo sido capaz de perdonar a sus padres. "Nunca he sido rencoroso. No comparto las cosas que hacen ni su forma de comprender la vida. Lo que sí hago es preguntarme qué habrá detrás para que respondan de esta manera tan dura", comenta con una serenidad sorprendente.
 
Y TAMBIÉN...
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Secuestrado y torturado por su familia: historia de Aaron Lee, un prodigio del violín español.

Aaron Lee fue el integrante más joven de la Orquesta Nacional, adonde logró llegar después de vivir un infierno personal que se desató al declarar su homosexualidad. Una dura historia con música clásica y una pincelada almodovariana.
Ulises Fuente | La Razón, 2020-10-21
https://www.larazon.es/cultura/20201021/gkpvfmrawrehxbvvnuqofzjnju.html
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Homofobia y tortura: Aaron Lee saca a escena su infierno personal.

El músico, castigado por su padre por ser homosexual, actúa con su violín en la obra ‘Yo soy el que soy’, que relata su biografía y echa el cierre a la sala Pavón Kamikaze.
El País, 2021-01-11
https://elpais.com/cultura/2021-01-11/homofobia-y-tortura-aaron-lee-saca-a-escena-su-infierno-personal.html

2021/09/08

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | RUBÉN MORENO: "FUI VÍCTIMA DE UN 'EXORCISMO HOMOSEXUAL', ME ACUSARON DE PEDERASTIA E INTENTÉ SUICIDARME"

Rubén Moreno: "Fui víctima de un 'exorcismo homosexual', me acusaron de pederastia e intenté suicidarme".
El joven, antiguo miembro de la iglesia evangélica, viajó a Brasil con el pretexto de cambiar su orientación sexual.
Miriam Anguita | 20 Minutos, 2021-09-08
https://www.20minutos.es/noticia/4813637/0/ruben-moreno-victima-de-terapias-de-conversion-me-acusaron-de-pederastia-intente-suicidarme/

Este martes, ‘Todo es verdad’ puso el foco en las mal llamadas ‘terapias de conversión de homosexuales’ a colación del caso del obispo de Solsona, quien según fuentes como Sor Lucía Caram, las habría practicado como exorcista.

Además de los surrealistas titulares que ha protagonizado a lo largo de los últimos días, Xavier Novell i Gomà es uno de los obispos más mediáticos de la última década por sus declaraciones contra la homosexualidad, las relaciones sexuales, la eutanasia, el aborto o a favor del proceso independentista.

En plena oleada de agresiones homófobas, el programa contactó con Rubén Moreno, quien se sometió a varias de estas ‘técnicas’ para intentar cambiar su orientación sexual. Sobre los motivos que lo llevaron a ello, Moreno señaló a la religión y a una familia con la que ya no mantiene contacto.

Y es que, creció en el seno de una familia evangélica en la que la fe determinaba sus rutinas diarias. Cuando le "descubrieron", tal y como él mismo dijo, un pastor de Madrid acudió a su vivienda en Valencia y le realizó un exorcismo. Además, le acusaron de pederastia y de practicar ‘el homosexualismo’.

En ese momento, también le obligaron a contar todo aquello relacionado con las relaciones homosexuales que pudiera ser pertinente: “Me hicieron confesar todas mis vergüenzas, aunque yo no había hecho muchas cosas. Cogieron mis cosas y me tiraron todo lo que ellos consideraban que le abría las puertas al mal, como las películas de Harry Potter y me pusieron horarios para tenerme controlado las 24 horas del día... solo podía estar en casa, en la iglesia y trabajar”, recordó.

Moreno, que estudiaba teología, realizó varios seminarios en Puerto Rico y se trasladó a Brasil para someterse a nuevas terapias, pero finalmente fue allí donde reculó en su intención y se reafirmó como homosexual. Tras esto, dejó de ir a las terapias y estuvo varios meses tirado por la calle: "Mi madre pensó que iba a ser pastor y entre todos me hicieron sentir fatal, un mal hijo. Tenía 21 años, pero era muy inocentón", continuó narrando.

Con respecto a las secuelas, Moreno contó que en la actualidad sigue teniendo pesadillas cada semana y que, en su momento, llegó a intentar quitarse la vida. "Me hicieron un destrozo tremendo, estoy vivo de milagro”, concluyó.

Y TAMBIÉN...
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“Cuando mi familia se enteró de que era gay, me hizo un exorcismo”

Entrevista a Rubén Moreno. Nacido en 1988, en plena democracia, su familia, ultracristiana, no aceptó su orientación sexual e intentó hacerle cambiar a la fuerza
Gerardo Tecé | ctxt, 2021-06-28
https://ctxt.es/es/20210601/Politica/36469/

2020/09/15

LIBROS | Lee, Aaron | Yo soy el que soy

Lee, Aaron (2020) [09-15]. Yo soy el que soy. Madrid : Letrame.


[.es] Cuando tenía quince años decidí que viviría hasta los treinta. Ahora tengo diecisiete. Mi vida gira en torno a la música y a la iglesia: el Violín y Dios. Del instituto al conservatorio, del conservatorio a los cultos, de los cultos a los ensayos y vuelta a empezar. Nací en Chamberí, aunque soy de origen surcoreano. Me educaron para ser la fortaleza y la luz en la montaña, pero hoy me siento sucio y culpable. ¿Esto es el sexo? Aún no sé si me ha gustado o no. No, no me ha gustado... ¿o sí? No lo sé. Y de repente, me quito la venda. Mis padres me notan raro. Me preguntan qué me pasa. ¿Qué les digo? No estoy preparado para contarles la verdad. Me dicen que soy su primogénito y que, sea lo que sea, me querrán y apoyarán. ¿Me están poniendo la alfombra roja? «Creo que me gustan los chicos». «No te echarás con varón como con mujer; es abominación». «Tu talento no sirve para nada si no estás con Dios. ¿Acaso eres una mujer? ¡Levántate y quítate la ropa!». Se dirige a la encimera, abre el primer cajón y coge un cuchillo de cocina...

2020/06/24

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | NOSOTRXS SOMOS. CAPÍTULO 1. AMARILLO. PELIGROSOS Y ENFERMOS

Nosotrxs somos. Capítulo 1. Amarillo. Peligrosos y enfermos.
Mundo Joven LGTBI, 2020-06-24

https://mundojovenlgtbi.wordpress.com/2020/06/24/nosotrxs-somos-capitulo-1-amarillo-peligrosos-y-enfermos/ 

Un año extraño en el que nuestras reivindicaciones serán fundamentalmente online, es buen momento para recomendar el programa Nosotrxs Somos.

Este programa se estrenó en 2018 y concluyó en 2019. Recoge, a través de los colores de la bandera arco iris, capítulos que recogen la historia del activismo LGBT+ en España desde los años 70 hasta la situación actual.

Avisamos que habrá ‘spoilers’, pero sigue siendo muy recomendable.

Capítulo 1. Amarillo. Peligrosos y enfermos.

Comienza la historia en 1954, cuando se incluye a hombres homosexuales en la ley de vagos y maleantes, y posteriormente en 1970 es sustituida por la ley de peligrosidad social. Lo curioso es que existían dos cárceles en España en la que hombres homosexuales (y mujeres trans, que eran malgenerizadas) eran enviades según si eran actives (cárcel de Huelva) o pasives (cárcel de Badajoz).

Antoni Ruiz, ex preso y Alejandro PE, youtuber, se reúnen para hablar sobre estas leyes y la situación de las personas LGBT+ antes de 1977.

Hacían dos distinciones, aparte de activos o pasivos (las cuales se hacían a partir de identificaciones). La otra distinción era homosexuales por nacimiento y por vicio, que básicamente eran hombres con pluma y hombres sin pluma. Una categorización bastante arbitraria, que se basaba en los roles tradicionales de género, donde el homosexual por nacimiento era el «pasivo» y el homosexual por vicio el «activo». Tampoco tenía mucho sentido, ya que la sanción era la misma. Intentaron hacer esta identificación a través de un equipo de tres psiquiatras de Carabanchel, pero la mayoría le salían «mixtos». Parece que los métodos de identificación no han sido nunca especialmente válidos, ¿verdad?

El planteamiento de la peligrosidad social, frente a la ley de vagos y maleantes era la rehabilitación. Es aquí donde Antoni Ruiz fue encarcelado por peligroso, a la edad de 18 años.

El cambio significativo en los 70 fue que pasó de ser algo moralmente desviado e ignorado, a ser considerada una enfermedad tratable. ¿Cómo se lograba? Conversaciones con curas, trabajo, se planteaban actividades tipo coser balones de fútbol para hacerse “más hombres” o psiquiatras, terapias de conversión por aversión condicionada, que consiste en condicionar el estímulo a extinguir (atracción por los hombres, en este caso), mediante la asociación de este estímulo con unas consecuencias negativas (como nauseas o descargas eléctricas) eran las formas más comunes. Estas formas han seguido existiendo y recuerdan considerablemente a la ya denunciada dos veces Elena Lorenzo y sus «caminos a la heterosexualidad».

En las primeras manifestaciones, en 1977, poca fiesta se planteaban. Y en esta cabecera, no eran hombres gays blancos quienes ponían la cara. Mujeres trans, mujeres lesbianas y hombres gays estuvieron unides por la lucha de derechos. Mujeres gitanas como Myriam Amaya también estuvieron en la organización.

Las mujeres lesbianas también eran (y son) borradas e invisibilizadas. No eran concebidas en las leyes, aunque seguían sufriendo la discriminación. Aunque solo hubo un caso de una mujer lesbiana encerrada por la ley de peligrosidad social, no era extraño que fueran enviadas por las familias a instituciones psiquiátricas.

Dentro del activismo, no se les daba voz. Ellas apoyaban un movimiento conjunto, aunque encontraron mayor apoyo en las asociaciones feministas.

Finalmente el 26 diciembre de 1978 se excluyeron a los hombres homosexuales de la ley de peligrosidad social. Esto por desgracia no implicó que dejaran de ser encarcelados, ya que se escudaban en la ley de escándalo público. No fue hasta 1988, que se derogó el delito de escándalo público. Esta ley se eliminó tras aplicarse a un chico con su novia, que tras ser metido en la cárcel, se acabó suicidando. Al final, todas las personas tenían riesgo de ser consideradas dentro de estas leyes porque no dependía de lo que fueras, sino de lo que parecieras.

Tras la eliminación de estas leyes, los prejuicios derivaron hacia problemas de salud pública, especialmente en los 80 y 90 con la pandemia del VIH/SIDA.

Antoni Ruiz comenta que hasta 22 años después (casi en los años 2000), no se enteró que en su expediente quedaba registrado que fue condenado por homosexual, lo que implicaba que la policía tuviera acceso a dichos expedientes y podría estar en riesgo. Por desgracia algunas cosas no cambian demasiado. Otra de las consecuencias, el tema laboral, claro, que podría condicionar y limitar el acceso a algunos puestos de trabajo.

No fue hasta 2009, que se hizo reparación de la memoria y se pagó a personas encarceladas bajo esta ley.

Las reivindicaciones principales que se hacen en este capítulo van especialmente para todas aquellas personas que lucharon durante los 60 y 70, que serían les mayores LGBT. Son invisibilizades por la juventud y sus demandas siguen considerándose secundarias. Especialmente relevante el tema de las residencias, ya que separan parejas o en múltiples ocasiones implica esconderte para evitar represalias.

2020/05/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO SER GAY O LESBIANA ERA UNA ENFERMEDAD

El Periódico / Orgullo en Piccadilly Circus, 1996 //

Cuando ser gay era una enfermedad.

El 17 de mayo de 1990 la OMS eliminó la homosexualidad del listado de dolencias psiquiátricas.
Juan Fernández | El Periódico, 2020-05-16
https://www.elperiodico.com/es/cuaderno/20200516/oms-elimina-1990-homosexualidad-listado-enfermedades-psiquiatricas-7962649

En los años 80, los debates televisivos sobre la homosexualidad solían contar con la presencia de un activista gay que ponía voz y rostro a una realidad por entonces poco visible, un sociólogo que aportaba contexto histórico, un sacerdote que señalaba los límites morales de la iglesia, y un psiquiatra. La participación del experto en salud mental tenía una justificación que en esos años nadie cuestionaba: oficialmente, la homosexualidad se consideraba una enfermedad y abordarla como tal quedaba fuera de toda duda o reproche.

Eugeni Rodríguez recuerda bien aquellos acalorados debates catódicos en los que la realidad LGTBI –acrónimo que en esos años nadie habría sabido identificar– empezaba a salir del armario. «Solían girar sobre dos cuestiones: el pecado y la enfermedad. Así que mi misión consistía en demostrar que no era un pervertido ni un loco. ¡Como para reclamar derechos estábamos nosotros por entonces!», clama el hoy presidente del Observatori contra l’Homofòbia, quien en esos años ya ejercía de aguerrido activista gay en todo tipo de foros y escenarios, incluidos los platós de televisión, y tiene claro cómo era el minuto y resultado de la causa homosexual en aquel momento. «Veníamos de décadas de legislación franquista que nos había identificado como un peligro social, acababa de caernos encima el estigma del sida y el movimiento gay era aún muy precario», rememora.

Fue en este contexto en el que se produjo un hito trascendental en la historia del movimiento LGTBI que en España, sin embargo, pasó sin pena ni gloria: el 17 de mayo de 1990, la asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, donde había figurado desde la creación de este organismo internacional.

Ningún diario nacional se hizo eco de la noticia, ni hubo celebraciones entre los colectivos gays del momento. «El sida nos tenía muy tocados y no teníamos aún la fuerza ni la visibilidad que alcanzaríamos más adelante. Los efectos de aquel anuncio los empezamos a notar después», reconoce Rodríguez.

La doble discriminación de las lesbianas
El primero y principal fue de carácter simbólico. «Yo nací en 1945. Haciendo cuentas, he pasado más años siendo considerada una persona enferma, aunque sin serlo, que sana», reflexiona Boti G. Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI. Se convirtió en activista lesbiana a mediados de los años 90, cuando su opción sexual ya no se consideraba una dolencia, pero su memoria está llena de pasajes en los que sentirse diferente implicaba ser señalada como una trastornada. «Las mujeres homosexuales padecíamos un doble rechazo social y crecimos sin referentes. Lo asombroso es que solo llevemos 30 años sin arrastrar ese castigo», destaca.

En la tardía eliminación de la homosexualidad de la lista mundial de enfermedades influyeron factores de geopolítica mundial. «La caída del bloque soviético y la desaparición de varias dictaduras latinoamericanas de perfil homófobo hicieron que cambiara la correlación de fuerzas en la OMS y permitieron que saliera adelante aquella votación», explica Jordi Petit, antiguo secretario general de la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA, en sus siglas en inglés), el organismo que con más ahínco había reclamado la desaparición de ese estigma después de que la Asociación Americana de Psiquiatría excluyera a la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973.

Hormonas y ‘electroshocks’
Atrás quedaban décadas en las que la percepción patológica de las relaciones entre personas del mismo sexo había añadido dolor extra a un colectivo históricamente perseguido. Si la homosexualidad era una enfermedad, significaba que se podía curar.

Desde que el psiquiatra alemán Richard von Krafft Ebing la definiera como «perversión sexual» en su libro 'Psychopathia Sexualis' de 1896, fueron muchas las técnicas que se usaron en todo el mundo para, presuntamente, sanar a gays y lesbianas y librarles de su dolencia, como el psicoanálisis, las terapias hormonales o el empleo de 'electroshock' y de la cirugía cerebral. «Lo nuestro primero fue pecado, luego delito y más tarde enfermedad.Esta última condena fue la que más tardamos en quitarnos de encima», señala Petit, quien recuerda que la homosexualidad sigue siendo hoy ilegal en 69 países, en doce de los cuales está condenado con la pena de muerte.

Día internacional contra la homofobia
Desde el 2004, el día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que se celebra este domingo, rememora una decisión administrativa que, al menos en España, sirvió para allanar el camino hacia la normalización que alcanzaría el colectivo LGTBI años más tarde.

«Al poco de la declaración de la OMS, me invitaron a una tertulia en la tele y volví a encontrarme a un psiquiatra en la mesa, pero esta vez decidí levantarme y marcharme. Fue la última vez que me pasó. Desde entonces he debatido muchas veces en público sobre derechos de los homosexuales, pero nunca más sobre si lo nuestro es una enfermedad», advierte Eugeni Rodríguez.

2018/06/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JUSTICIA PARA LAS VÍCTIMAS HOMOSEXUALES Y TRANS DEL FRANQUISMO

Justicia para las víctimas homosexuales y trans del franquismo.
'La Transición no dio respuestas a homosexuales y mujeres trans (maricones y travestis en la terminología de la época) encarcelados por la Ley de Vagos y Maleantes'.
Inma García de la Fuente | El Plural, 2018-06-23
https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/justicia-para-las-victimas-homosexuales-y-trans-del-franquismo_130775102

El próximo 26 de diciembre se conmemora el 40 aniversario de la exclusión de la homosexualidad, entre otros estados de peligrosidad, de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (LPRS). Una ley que incluyó la homosexualidad como estado de peligrosidad, pero solo para hombres homosexuales y mujeres trans, ya que para un régimen cisheteropatriarcal fascista como el franquismo, las mujeres carecíamos de deseo sexual, incapaces de dar ni darnos placer, y por lo tanto hacia innecesaria la persecución policial y penal.

El próximo 27 de diciembre habrán pasado cuatro décadas desde el momento en que los hombres homosexuales y las mujeres trans dejaron de estar amenazadas de ser detenidas por la simple sospecha de homosexualidad, encerradas y torturadas en los calabozos de las comisarías de policía, ingresadas en cárceles y psiquiátricos sin juicio y condenadas meses y años de presión, donde en el mejor de los casos solo te humillaban, torturaban y violaban, y en el peor de los casos te sometían a terapias psiquiátricas terribles como la lobotomización, el electroshock y un amplio catálogo de prácticas similares, y donde al quedar libre pero con antecedentes penales, eras desterrada durante meses o años de tu localidad.

La Transición no dio respuestas a los hombres homosexuales y mujeres trans (maricones y travestis en la terminología de la época) encarcelados por la Ley de Vagos y Maleantes (LVM) y de la LPRS, ya que no pudieron acceder a ninguna de las dos amnistías decretadas en los primeros años de la monarquía del rey Juan Carlos y continuaron con unos antecedentes penales que le impedían el acceso al mercado de trabajo.

La Constitución no recogió ninguna de las exigencias que la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE) y por eso promovieron el voto negativo en el referéndum del 6 de diciembre de 1978. Para vergüenza de todos, la exclusión de la homosexualidad de la LPRS tuvo que esperar varias semanas después de ratificada la Constitución de 1978 por parte del pueblo español.

Y es que la nueva democracia fue tan injusta e insensible con las víctimas de la LVM y LPRS como lo había sido la Transición: no hubo reconocimiento, justicia ni reparación por parte del Estado a miles de presos que sufrieron detenciones arbitrarias, torturas policiales y médicas, ingresos en prisión sin juicio y expulsados de sus trabajos y familias. Un espeso manto de silencio cubrió la vida de miles de hombres homosexuales y mujeres trans, mientras la sociedad y sus representantes políticos, sociales y sindicales miraban hacia otra parte.

En estos 40 años han fallecido la mayoría de ellos y de ellas, en el mismo silencio injusto en el que la mayoría vivieron sus vidas. Tan solo una tardía e incompleta reparación en el gobierno de Rodríguez Zapatero, al calor de la Memoria Histórica, permitió un reconocimiento público a las víctimas en el Congreso de los Diputados y tan solo un centenar de víctimas pudieron cobrar unas indemnizaciones insuficientes y mal planteadas.

Pero siendo importante la reparación, las víctimas demandan también justicia. Una justicia que no ha llegado nunca. Saber el nombre de sus torturadores, conocer y denunciar los mecanismos políticos, médicos y judiciales que permitieron la tortura y las mutilaciones médicas, denunciar el silencio cómplice de instituciones y personas, y eliminar sus fichas policiales de los sistemas informáticos policiales, es una necesidad compartida por todas las víctimas que el movimiento LGTBI no debe olvidar.

Por ello, la Federación Plataforma Orgullo LGTBI Andalucía quiere dar voz a sus demandas y sumarse a sus peticiones. Y en la gran manifestación del Orgullo LGTBI Andalucía de este año recorrerá las calles de Sevilla el 23 de junio de 2018, exigiremos justicia y reparación para las víctimas de las leyes de Vagos y Maleantes y de Peligrosidad y Rehabilitación Social.

Inma García de la Fuente es presidenta de la Federación Plataforma Orgullo LGTBI Andalucía.

2012/10/19

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | M.C.D., LA PRIMERA LESBIANA REPRESALIADA POR FRANCO QUE PIDE SER INDEMNIZADA

M.C.D, la primera lesbiana represaliada por Franco que pide ser indemnizada.
La primera mujer que solicita una indemnización por su tiempo en prisión durante la dictadura recuerda a los compañeros que se suicidaron y a quienes sufrieron tratamientos psiquiátricos.
Patricia Campelo | Público, 2012-10-19
https://www.publico.es/espana/m-c-d-primera-lesbiana.html 

'Cuando tienes 17 años es perturbador que te acosen con interminables interrogatorios incomprensibles'. Así comienza su relato M. C. D., la primera lesbiana que ha solicitado una indemnización por el tiempo que estuvo encarcelada en virtud de su opción sexual.

Temblorosa lee despacio su relato, escrito momentos antes de la entrevista para ser capaz de recordar el mensaje a trasladar. Es la primera conversación que tiene con un medio de comunicación. Nunca antes ha querido hacer pública su experiencia y, ahora, esta mujer ha decido compartir su historia.

Su objetivo: 'Recordar a los que quedaron por el camino y, si es posible, ayudar a otras personas'. También, contar a la juventud que, hace 35 años, un homosexual podía ser encarcelado acusado de ser un 'peligro social'.

'Durante meses me sometieron a una pantomima persecutoria que no comprendía en absoluto y que terminó en una paranoia de efectos perdurables de por vida', cuenta entre pausa y pausa, abrumada por los recuerdos. M. C. D. fue encarcelada en un penal para mujeres en Ciudad Real durante cuatro meses acusada de ser 'una homosexual rebelde con su familia que se encuentra en estado peligroso'. La finalidad de la condena era la 'reeducación'. Se le aplicó el artículo 2 de la Ley 4 de agosto de 1970 de peligrosidad social, así como las medidas de seguridad incluidas en el artículo 6 de la misma norma, y fue condenada a una pena de reclusión 'no inferior a cuatro meses ni superior a tres años'. También, el magistrado del juzgado de peligrosidad social le prohibió visitar durante dos años salas de fiesta y otros establecimientos donde se ingiriesen bebidas alcohólicas.

Tenía 16 años cuando empezó su calvario y 17 cuando finalmente cumplió la condena. 'A esa edad no te has definido como adulto, aún te estás formando', subraya M. C. D. que, por aquel entonces estudiaba en una academia y llevaba una vida rutinaria, entregada a la lectura y a las preguntas, 'era muy inquieta, siempre quería saber'.

Dado que las autoridades de la dictadura concebían la homosexualidad como una enfermedad que podía curarse, a menudo se recetaban remedios como los electroshock y el tratamiento psiquiátrico. 'Algunos se quedaron por el camino por los recomendados electroshock, que les dejaban minusválidos en su corta vida y acababan muriendo a los pocos años', denuncia M. C. D.. 'No estamos todos los que éramos', lamenta. 'Muchos se rindieron y se casaron, otros se suicidaron'.

'Conozco dos casos de personas que recibieron electroshock y murieron a los cinco años'
El apartado para el recuerdo de sus amigos ocupa un lugar importante en su relato. A esta mujer se le quiebra la voz cuando nombra a aquel estudiante de instituto, compañero de su hermana, que se suicidó por no soportar la presión. También cuando recuerda al profesor de universidad que se quitó la vida con 27 años y al bombero que tomó la misma decisión a los 25. 'Conozco dos casos de personas que recibieron electroshock, dejándoles con la baba cayendo, y que murieron a los cinco años', añade.

'Somos muchos menos los que quedamos que los que se fueron; los más débiles cayeron por el camino; ahora quiero que la gente piense en esas personas y abrir un recuerdo para ellos, que ya nunca lo podrán contar'. 'Los que quedamos tenemos memoria', advierte M. C. D..

La indemnización que acaba de solicitar la víctima no va a reparar su dolor ni aliviar las consecuencias de aquella experiencia, pero de algún modo le ayuda a cerrar un ciclo. 'Lo importante es que se recuerde para que no se repita, ya que a veces parece que vamos hacia atrás'.

Los esfuerzos del régimen dictatorial por presentar a las personas homosexuales como rebeldes, dominantes, violentos y vagos quedan probados en los textos de algunas sentencias condenatorias fruto de procesos judiciales sin ningún tipo de garantías para el acusado. 'La defensa nada alegó en el momento procesal correspondiente', suele figurar en este tipo de textos.

'A los presos políticos les indultaron en 1977; algo que no sucedió con nosotros'
En el caso de la sentencia a la que este medio ha tenido acceso, se pueden leer valoraciones y opiniones personales del juez, que no relaciona con ningún tipo de documento: 'Probado y así se declara expresamente; de carácter violento; tiende a la huida y al vagabundeo, y es dominante a la hora de buscar personas de su mismo sexo'.

'Los jueces de peligrosidad social eran unos fanáticos de la ley', arguye Antonio Ruiz, presidente de la asociación de Ex presos sociales. 'Otro reproche que hacemos es hacia la abogacía, porque, aunque estos casos tenían difícil defensa -ya que siempre se presuponía la peligrosidad social- la mayoría de los abogados se lavaba las manos, no apelaban', añade.

Ni la transición ni la democracia rompieron el cordón umbilical que les conectaba con la arquitectura jurídica del franquismo. 'Los artículos de la Ley de peligrosidad social que se aplicaban a las personas homosexuales se eliminaron en 1979, pero siguieron entrando en prisión hasta mediados de los 80', denuncia Ruiz, que estuvo tres meses encarcelado en 1976, un año después de morir el dictador.

'En los últimos años de aplicación de la Ley de peligrosidad social entraron en la cárcel muchos más homosexuales que al principio'. Además, remarca Ruiz, 'a los presos políticos les indultaron en 1977; algo que no sucedió con nosotros'. Los preceptos jurídicos que les aplicaban para ir a prisión, ya en democracia y gobernando el PSOE, eran los referidos al escándalo público.

Las indemnizaciones previstas para los ex presos sociales se han vuelto a recoger en los Presupuestos Generales del Estado para 2013, pero con un plazo concreto para solicitarlas que finaliza el 31 de diciembre del año que viene. La asociación que preside Ruiz lamenta el próximo fin de estas compensaciones que no se hicieron efectivas hasta 2009 y que, para poder cobrarlas, es necesario reunir una documentación de difícil acceso.

2005/06/24

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EZKER BATUA Y HEGOAK DENUNCIAN A AQUILINO POLAINO POR DAÑAR LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS HOMOSEXUALES

Denunciado Polaino por dañar la dignidad de los gays.
El País, 2005-06-24

https://elpais.com/diario/2005/06/25/sociedad/1119650407_850215.html 

Ezker Batua (EB), uno de los tres partidos que integran el Gobierno vasco en funciones, y la asociación vasca de gays, lesbianas y transexuales Hegoak presentaron ayer en el Juzgado de Guardia de Bilbao una denuncia contra el catedrático de Psicopatología Aquilino Polaino por equiparar en el Senado la homosexualidad con una enfermedad. Invitado como experto por el PP, Polaino, director del departamento de Psicología en la universidad privada y católica San Pablo-CEU, sostuvo, entre otras cuestiones, que a los homosexuales "se les puede ayudar con terapia reparativa".

La denuncia considera que estas manifestaciones "han generado gran alarma social por su manifiesta falta de veracidad y gravísima lesión de la dignidad" de los homosexuales. El texto recuerda el artículo 510 del Código Penal, que castiga con cárcel de uno a tres años a quienes inciten a la discriminación por raza, religión u orientación sexual, entre otros motivos, y a quienes "con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio a la verdad difundieren informaciones injuriosas" sobre estos colectivos.

Para los denunciantes, palabras como las de Polaino "no pueden quedar impunes en una sociedad democrática" ni ampararse en la libertad de expresión dada "su manifiesta falta de todo soporte científico".

La denuncia fue presentada por la portavoz de EB en el consistorio bilbaíno, Julia Madrazo, y el presidente de Hegoak, Txema Gonzalo. Madrazo destacó que es necesario "poner límites a este tipo de situaciones", mientras Gonzalo, quien calificó al catedrático de "experto en homofobia y eso sí que es una enfermedad", apuntó que el mensaje que quieren hacer llegar a la sociedad con la denuncia es que "no se puede decir cualquier cosa impunemente". Quieren que la denuncia se traslade a los juzgados de Madrid, ya que fue en esta ciudad donde Polaino realizó sus manifestaciones.

1985/09/16

DOCUMENTACIÓN | ESTUDIOS | IMAGEN SOCIAL DE LA HOMOSEXUALIDAD: TOLERANCIA MÁS INTELECTUAL QUE REAL

Los españoles, tolerantes con la homosexualidad.
El País, 1985-09-16

https://elpais.com/diario/1985/09/17/sociedad/495756009_850215.html 

El 67% de los españoles piensa que la homosexualidad debe formar parte de los derechos fundamentales de la persona humana y sólo un 23% se opone a ello. Además, un 49% de los encuestados admitió que en determinadas circunstancias mantendría relaciones sexuales con una persona del mismo sexo y un 41% opinó que una persona puede sentirse atraída por personas de uno y otro sexo. Éstos son parte de los resultados de una encuesta realizada por la Asociación Pro Derechos Humanos que ayer se presentó en Madrid.

El estudio, realizado a petición de la Asociación Gay de Madrid (AGAMA), sobre la imagen social de la homosexualidad en España y encargada a un grupo de sociólogos, ha sido efectuado en una muestra de 1.509 entrevistas a mayores de 16 años en la Península y las islas Baleares. El presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos, José Antonio Martín Pallín, destacó en la presentación del estudio el grado de tolerancia de la sociedad española ante la homosexualidad, aunque los sociólogos que realizaron la encuesta matizaron que esta postura de tolerancia es más intelectual que de conducta real.

En lo que se refiere a los amigos, un 29% tiene o ha tenido amigos homosexuales, un 30% estaría dispuesto a tenerlos, y otro 30% no los ha tenido ni quisiera. La opinión pública se dividió al opinar sobre las causas de la homosexualidad. Un 31% cree que es de nacimiento; un 32%, que la persona no nace, sino se hace, y un 29% apunta por las dos causas.

Hijo homosexual
Pero el comportamiento tolerante varía cuando la homosexualidad afecta al plano familiar. Ante la pregunta de si un padre intentaría cambiar a su hijo homosexual, el 62% contestó afirmativamente. La forma de modificar la tendencia sexual sería curándole (45%), convenciéndole (16%) e incluso echándole de casa (1%). El hecho de que casi la mitad de los españoles intentaran curar al hijo homosexual es comprensible si se piensa que un 26% de la opinión pública piensa que la causa más frecuente de la homosexualidad es de índole psíquica, y otro 17% la considera como una enfermedad.

La preocupación de los padres por los problemas que pueden afectar a sus hijos se centra principalmente en la drogadicción (24%), la delincuencia (22%) y la subnormalidad (13%). El problema de la homosexualidad sólo les preocupa en un grado del 6%.

Un 23% de la opinión pública cree que debe impedirse el acceso de los homosexuales a ciertos puestos de trabajo, concretamente a la educación y todo lo que suponga relaciones con los jóvenes, cargos de responsabilidad pública, los empleos que suponen contacto con el público y los que se ejercen en colectivos (fábricas, almacenes, etcétera), por este orden.

En cuanto al sexo, las mujeres son más intolerantes que los hombres, pero más abiertas y comprensivas ante la eventualidad de un hijo homosexual.

Intolerancia a mayor edad
El perfil del español que condena la homosexualidad es de más de 45 años, bajo nivel de instrucción, ideología de derechas, fuerte religiosidad (católicos muy practicantes y miembros de otras religiones no católicas) y residentes en municipios rurales. Los españoles que admiten la homosexualidad tienen un mayor nivel de estudios, ideología de izquierda, religiosidad ocasional o abiertamente ateos, alto nivel económico y origen urbano. Las edades más solidarias van de los 25 a los 36 años, donde se da un nivel de instrucción alto e independencia de criterios. Los más jóvenes son abiertamente defensores de la homosexualidad.

1982/06/26

DOCUMENTACIÓN | 28-J | GAIS Y LESBIANAS CREEN NECESARIA SU MANIFESTACIÓN PÚBLICA

Los homosexuales creen necesaria su manifestación pública.
Rosa Rivas | El País, 1982-06-26

https://elpais.com/diario/1982/06/27/sociedad/393976803_850215.html 

Hoy se celebra, coincidiendo con el último domingo de junio, el Día Internacional del Orgullo Gay, en recuerdo de los enfrentamientos registrados en Estados Unidos, en 1969, entre la policía y las personas que reclamaban libertad de opción sexual. Los colectivos de homosexuales de Madrid se han sumado a la conmemoración organizando, a lo largo de la semana, charlas y actos festivos, así como una frustrada manifestación, el pasado día 24.

Las asociaciones españolas de homosexuales y lesbianas piensan que su manifestación pública será necesaria "mientras no exista verdadera libertad de expresión y haya que denunciar la permanencia de las normas represivas de la sociedad patriarcal, que identifica sexualidad con reproducción".

"El sistema de vigilancia y sanciones del poder disciplinario nos obliga a disimular", declaró un portavoz del Frente de Liberación Homosexual de Castilla (FLHOC) en una charla sobre homosexualidad y política. En los actos de este colectivo, al parecer en crisis, se planteó el sentido actual de la militancia en grupos exclusivamente de homosexuales y la opción de canalizar sus reivindicaciones a través de organizaciones políticas con peso específico.

La psiquiatra Carmen Sáez afirmó en uno de los debates que sus colegas se han empeñado históricamente en hacer de los homosexuales heterosexuales a ultranza, considerándolos como "un equívoco de la naturaleza".

1981/11/28

DOCUMENTACIÓN | CUESTIÓN | LA CONDUCTA HOMOSEXUAL

La conducta homosexual.
Carlos Castaño | El País, 1981-11-28

https://elpais.com/diario/1981/11/29/sociedad/375836401_850215.html 

La homosexualidad ha sido siempre una cuestión muy controvertida. Los prejuicios morales y las conveniencias sociales han contribuido a oscurecer la comprensión imparcial del tema. La misma investigación científica se ha dejado llevar con demasiada frecuencia por estos juicios de valor más que por la observancia objetiva de los hechos. Tres tipos de determinantes se han hecho intervenir en la génesis de la conducta homosexual, a saber: biológicos, psicológicos y sociales.
 
Factores biológicos. En contra del prejuicio popular que supone a los homosexuales como seres constitucionalmente «diferentes», las investigaciones más recientes muestran que, en la mayoría de los casos, no es posible distinguir estigmas de índole física o biológica que los diferencien del resto de los mortales. Es un hecho incuestionablemente admitido que, en la actualidad, no se puede diagnosticar la homosexualidad a través de ningún examen físico. Así, estudios llevados a cabo con centenares de homosexuales de ambos sexos muestran que, salvo casos excepcionales, no hay posibilidad de distinguir rasgos morfológicos específicos.

Factores psicológicos. El psicoanálisis confirió especial significación a la influencia de los [homosexuales] con [lo] «perverso» sexual caracterizado porque, en el curso de su desarrollo, ha sufrido una «fijación» o una «regresión» hacia estados más inmaduros, propios de la etapa infantil, que la mayor parte de las personas ha sido capaz de superar. Freud relacionó también la homosexualidad con la neurosis. La diferencia radicaría en que, mientras la perversión sexual supondría la aceptación de los impulsos sexuales anómalos, en la neurosis el sujeto ha sido capaz de interponer entre aquellos impulsos y su conducta una serie de mecanismos de defensa que, si bien evitan las manifestaciones de la homosexualidad, se revelan en forma de síntomas neuróticos. «Las neurosis no son sino el reverso de la perversión», concluye Freud.

La hipótesis psicoanalítica ha sido muy criticada. La principal objeción que se le puede hacer es el error de sesgo de que parte. Es un fallo que suelen cometer los clínicos, tanto si se aferran al modelo psicoanalítico como si parten de otros puntos de vista.

Factores sociales. La conducta homosexual, corno la conducta heterosexual, se explica a partir de un proceso de interacción entre el individuo y la sociedad. Como cualquier tipo de comportamiento obedece a las leyes de la socialización o aprendizaje social, mediante el cual cada individuo trata de incorporarse, más o menos adecuadamente, a las expectativas de comportamiento que la sociedad le señala, de acuerdo con su edad, sexo, clase social, profesión, etcétera. Hay una serie de hechos que permiten clarificar el itinerario que el individuo recorre en su proceso de aprendizaje de su conducta sexual, así como de las posibles desviaciones, o «salidas del redil».

Los animales superiores, y, por tanto el hombre, son -al ser concebidos- potencialmente bisexuales. Todos ellos conservan durante toda su vida restos más o menos rudimentarios del otro sexo. El impulso sexual está gobernado por dos sistemas: endocrino y nervioso. Conforme se asciende en la escala zoológica, el primero va perdiendo importancia frente al segundo. En el hombre, situado en la cumbre del proceso evolutivo de «cerebración progresiva», el comportamiento sexual se rige, fundamentalmente, por los influjos nerviosos y, más específicamente, por los mentales, mucho más abiertos a los estímulos culturales.

No es necesario recurrir al argumento histórico para mostrar la influencia de los factores culturales en los comportamientos sexuales.

El aprendizaje social se realiza a partir de dos tipos de influencias fundamentales: la tendencia a la imitación de aquellas personas que nos son ofrecidas como modelos, y el sistema de recompensas y castigos administrados discriminadamente sobre las conductas socialmente adecuadas o indeseables. Nuestro medio social se esfuerza por ofrecer modelos de comportamiento para cada sexo, refuerza positivamente las conductas que se ajustan a ellos. y reprime cualquier manifestación desviada. En estas condiciones, es consecuente que la mayor parte de los individuos se adapten al modelo. Durante el desarrollo de la personalidad, el individuo, en su empeño por incorporarse al grupo social, va incorporando su sistema de valores. Es lo que se llama «conciencia moral». En principio, toda transgresión de la norma es sancionada desde fuera por el grupo social; pero, una vez completado el proceso de introducción de código moral, es también censurado desde el interior por la conciencia. Nacen así los sentimientos de culpa que contribuyen a prevenir la transgresión de la norma.

Este proceso puede, sin embargo, fracasar por inadecuación entre uno o los dos componentes del sistema. Algunas personas se muestran especialmente vulnerables. Se trata casi siempre de individuos que, en el curso de su desarrollo, han vivido una serie de experiencias inadaptativas. Dentro de una misma cultura, por otro lado, la tolerancia de los diferentes grupos sociales a la conducta homosexual es muy variable. Es un hecho comprobado, además, que la incidencia de la conducta homosexual aumenta durante las épocas de crisis.

Mejor que hablar de homosexualidad es preferible, pues, hablar de conducta homosexual, entendida esta como el resultado fallido del proceso de aprendizaje social.

Esta perspectiva dinámica permite adoptar, por el contrario, un enfoque terapéutico: si la conducta homosexual es aprendida, igualmente puede ser cambiada.

Carlos Castaño
es director del Centro de Salud Mental Adolescente y Juvenil de AISN (Administración Institucional de Sanidad Nacional) y vicepresidente de la Sociedad Española de Psicología.

1981/10/02

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | EL CONSEJO DE EUROPA A FAVOR DEL DERECHO A LA HOMOSEXUALIDAD

El Consejo de Europa vota favorablemente el derecho a la homosexualidad.
El País, 1981-10-02

https://elpais.com/diario/1981/10/03/sociedad/370911604_850215.html

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó el pasado jueves, por 61 votos a favor, veintidós en contra y cinco abstenciones, una propuesta por la que se reconoce el derecho a la homosexualidad. La asamblea, en la que hay veintiún países representados, adoptó el proyecto de recomendación contenido en la ponencia de la parlamentaria laborista holandesa Joop Voogd, que condena cualquier discriminación contra los homosexuales.

El texto aprobado por la asamblea estima que todos los individuos, hombres o mujeres, que hayan alcanzado la edad legal de consentimiento prevista por la ley del país en que habitan y sean capaces de un consentimiento personal válido deben gozar del derecho a la autodeterminación sexual. El Consejo de Europa desaprueba cualquier tipo de discriminación, prácticas agresivas y opresión contra los homosexuales, después de reconocer que «la familia tradicional conserva naturalmente su lugar y su valor». Los Estados miembros del Consejo de Europa son exhortados a aplicar la misma edad mínima de consentimiento para los actos homosexuales y heterosexuales, y se subraya que el Estado tiene una responsabilidad en los sectores de interés público para proteger a los menores de los actos homosexuales. La determinación del Consejo de Europa incluye una petición a los Gobiernos nacionales para abolir en sus códigos penales el delito de homosexualidad; ordenar la destrucción de archivos policiales y otras administraciones públicas sobre los homosexuales; asegurar la igualdad de trato de homosexuales y heterosexuales en materia de empleo, remuneración y seguridad en el trabajo, especialmente en el sector público; recomendar a los directores de cárceles que vigilen contra los riesgos de violación y actos de violencia relacionados con prácticas sexuales en los centros de reclusión; garantizar el derecho de visita o de alojamiento de niños por sus padres para que éste no se vea limitado por la sola razón de haber observado una inclinación homosexual en alguno de ellos, y pedir la interrupción inmediata de cualquier tratamiento o investigación médica obligatoria destinada a modificar las inclinaciones sexuales en los adultos.

1979/04/18

DOCUMENTACIÓN | ESTUDIOS | "LA HOMOSEXUALIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD NI UN DESORDEN GENÉTICO"

"La homosexualidad no es una enfermedad ni un desorden genético"
Juan González Yuste | El País, 1979-04-18

https://elpais.com/diario/1979/04/19/sociedad/293320811_850215.html

La homosexualidad no es una enfermedad física o psíquica, ni un desorden genético, sino una forma de «comportamiento aprendido», similar a la heterosexualidad. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de los doctores norteamericanos Masters y Johnson, realizado durante los últimos quince años y que será publicado en forma de libro la semana próxima.

Titulado ‘La homosexualidad en perspectiva’, el libro está basado en el análisis del comportamiento sexual de trescientos homosexuales -hombres y mujeres- en el centro investigador de Saint Louis, dirigido por el conocido matrimonio de sexólogos. William Masters, un ginecólogo de 63 años, y su esposa, Virginia Johnson, una psicóloga de 54 años, han publicado cinco libros de los que han vendido millones de ejemplares en todo el mundo y de los que el más conocido es ‘Respuesta sexual humana’, que apareció en 1966. Otra de las conclusiones del estudio de Masters y Johnson sobre la homosexualidad es que no existe ninguna diferencia entre homo y heterosexuales en el proceso físico o biológico de respuesta a la estimulación sexual y que, por tanto, los homosexuales deben ser tratados en las consultas médicas como seres humanos normales.

El estudio indica asimismo que los problemas sexuales de los homosexuales, incluyendo el deseo de algunos de ellos de cambiar a un comportamiento heterosexual, pueden ser tratados con un notable porcentaje de éxito mediante una terapia intensiva. Las conclusiones del estudio de Masters y Johnson levantarán, sin duda, una polémica, porque desafían muchas de las creencias establecidas desde hace mucho tiempo sobre la homosexualidad. Los sexólogos norteamericanos trataron a 84 homosexuales -hombres y mujeres- que tenían problemas en su comportamiento sexual, principalmente de impotencia en los hombres y de imposibilidad de alcanzar el orgasmo en las mujeres, durante las relaciones homosexuales. Después de un tratamiento de dos semanas se registraron fallos en sólo un 12% de los casos.

Con un tratamiento psicoterapéutico similar, Masters y Johnson atendieron a 67 homosexuales -hombres y mujeres- que querían cambiar su comportamiento hacia la heterosexualidad. Un 35% de los pacientes no consiguió cambiar sus preferencias sexuales. El doctor Masters explicó que prefería dar los resultados en porcentajes de fracasos y no de éxitos, porque el fallo de una terapia es más fácilmente definible que el éxito y porque no se tienen aún los resultados a largo plazo. En cualquier caso, los resultados de estos dos tipos de terapia son los mejores de que se tiene noticias en los últimos años.

Según un resumen del libro publicado por el semanario Time, los doctores Masters y Johnson han formado en su instituto de Saint Louis a 7.000 terapeutas sexuales, observado durante sus estudios más de 10.000 orgasmos y tratados a 2.500 parejas con problemas sexuales, obteniendo un índice de éxito del 80%. El proyecto de investigación sobre la homosexualidad comenzó en 1964 y para publicarlo en forma de libro se ha condensado en 450 páginas.

En Estados Unidos se estima que hay más de veinte millones de homosexuales, prácticamente el 10% de la población, y que un hombre de cada tres y una mujer de cada cinco han tenido alguna vez en su vida una o más experiencias de tipo homosexual.

Entre las conclusiones del estudio de Masters y Johnson figura la de que entre las parejas homosexuales estables (más de un año viviendo juntos) existe un mejor y más relajado conocimiento de las necesidades sexuales mutuas que entre los heterosexuales casados o solteros, quizá porque es más sencillo entender al propio sexo que al contrario.

El informe indica también que el porcentaje de personas con imposibilidad para llegar al orgasmo es idéntico entre horno y heterosexuales: del 3%. Las fantasías sexuales aparecen con más violencia y sadismo entre los homosexuales que entre los heterosexuales, señala también el estudio.

Masters y Johnson llegan a la conclusión de que no existe la más mínima diferencia entre homo y heterosexuales en el proceso de lubricación, erección, eyaculación y orgasmo, y que la experiencia orgásmica completa es «indistinguible». Con esta conclusión, el matrimonio de sexólogos confia en que se llegará a una mejor atención médica a los homosexuales y que desaparecerá la excusa alegada por algunos doctores de que los problemas de aquéllos son «diferentes».

No existen diferencias en la respuesta sexual de hombres y mujeres a formas similares de estimulación, indica también el estudio, por lo que el concepto cultural de que el hombre es el experto sexual o el que tiene un funcionamiento más efectivo debe ser puesto en tela de juicio. «Los hombres no tienen una capacidad sexual mayor que las mujeres», declaró el doctor Masters, que pronosticó que en un futuro cercano la mujer será un compañero de igual a igual en las relaciones sexuales.

Posiblemente el aspecto que creará mayor polémica del importante estudio realizado por el doctor Masters y la doctora Johnson será el alto porcentaje de éxitos conseguidos por la «conversión» de homosexuales a heterosexuales, lo que se venía considerando «raro o imposible» entre la mayoría de los terapeutas sexuales.

Sin embargo, el matrimonio de sexólogos advirtió que buena parte de los éxitos conseguidos en la «conversión» de preferencias sexuales se debía a una cuidadosa selección de los pacientes, en la que se rechazó a todos aquellos que carecían de una fuerte motivación para cambiar o que presentaban síntomas serios de trastornos psicopatológicos.

Una parte del libro está dedicada al estudio de los «ambisexuales», personas que se sienten igualmente confortables en una relación sexual con una persona de su sexo o del sexo opuesto, y que son diferentes de los llamados «bisexuales», que generalmente muestran una preferencia mayor hacia un sexo.

1977/05/18

DOCUMENTACIÓN | LA PSIQUIATRÍA CONSIDERA QUE LA PRÁCTICA HOMOSEXUAL NO DEBE CONSIDERARSE VICIOSA O DELICTIVA

Debe reformarse la legislación sobre la homosexualidad.
El País, 1977-05-18

https://elpais.com/diario/1977/05/19/sociedad/232840803_850215.html

La sección colegial de siquiatras del Colegio de Médicos de Barcelona ha remitido una nota sobre la homosexualidad y su ordenamiento jurídico, en la que señala la necesidad de una campaña de información pública sobre esta cuestión que «permita corregir las actitudes y opiniones de la colectividad en cuanto a la homosexualidad». Hace un mes salió a la luz pública el caso de S. M. En la sentencia que se le aplicó se dice que «la homosexualidad es susceptible de reeducación y rehabilitación mediante el correspondiente tratamiento». En aquel momento vario siquiatras del Colegio de Barcelona se pronunciaron en el sentido de que «la reeducación del homosexual y su terapia es inoportuna» señalando, además, que es inevitable e inmodificable. Ante este hecho, ‘Dignitat’, organización que ha nacido para defender al homosexual y ayudarle en la tarea de su liberación, pidió al Colegio de Médicos de Barcelona y a su sección de Siquiatría que se pronunciara sobre quiénes son de condición homófila.

La sección de Siquiatría ha remitido a ‘Dignitat’ su opinión:

«A través de informaciones privadas o públicas se llega al conocimiento de actuaciones legales con determinadas personas detenidas o por lo menos abordadas a causa de su comportamiento sexual. La mayor parte de estos casos corresponden a actividades de orden homosexual.»

Los siquiatras hacen entonces las siguientes consideraciones: «El comportamiento o tendencia homosexual forma parte de las posibles formas de ejercer la sexualidad un individuo normal. Sí esto sucede dependerá de las experiencias personales a lo largo de su vida y ni siquiera podemos considerarlo como una cuestión médica ‘per se’.»

«El hecho de que el comportamiento heterosexual sea mayoritario en nuestra sociedad no permite que se considere la práctica homosexual como viciosa o delictiva. Es lo significa que nuestra legislación ha de experimentar los cambios imprescindibles para que se adapte a los conocimientos científicos actuales y no a los prejuicios tradicionales.»

Añaden que estas consideraciones muestran la necesidad de una campaña de información pública sobre esta cuestión que permita corregir las actitudes y opiniones de la colectividad en relación a la homosexualidad. «Asimismo el necesaria una nueva consideración colectiva del problema que permita definir conceptos como ‘escándalo público, perversión y otros’, todos ellos de gran importancia por su repercusión sancionadora de los comportamientos humanos.»

Es esta la segunda vez que los siquiatras del Colegio de Barcelona se pronuncian en torno a este tema. La primera fue en el mes de diciembre del pasado año. Entonces veinticuatro profesionales dijeron: «La conducta homosexual no se modifica aplicando al sujeto homosexual medidas de tipo correccional ni de privación de libertad; tal tipo de medidas pueden ocasionar conflictos sicológicos que configuren en el sujeto trastornos de conducta posteriores.»

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